El centro de la Tierra


Título El centro de la Tierra (2004)
Música: Enrique Fernández Arbós
Letra: Celso Lucio y Ricardo Monasterio
Director: José Luis Temes
Categoría: Zarzuela
País: España
Escenas: Acto I:
01.- Preludio - 8' 28"
02.- Mazurca de los pichones "Cierta paloma sola" - 5' 46"
03.- Escena de la disputa "¡Vecinos, socorro contra un atropello" - 4' 14"
04.- Habanera "Por fin llegó ya el día, vidita mía" - 4' 41"
05.- Coplas de los novios "Ahora es preciso que puedas saber" - 2' 31"
06.- Intermedio orquestal - 2' 39"
07.- Escena de la grieta, pasacalle y tempestad "Del impulso de mi ira no se libra ese gachó" - 4' 58"
08.- Invocación "Estamos asustados, estamos conmovidos" - 7' 35"
09.- Marcha triunfal de los dioses, orquestal - 4' 01"

Acto II:
10.- Preludio - 3' 53"
11.- Saludo a la diosa "¡Oh poderosa, mágica diosa" - 4' 30"
12.- Bailable del oro, orquestal - 4' 02"
13.- Bailable del imán y el acero, orquestal - 2' 11"
14.- Bailable de la sal, orquestal - 2' 36"
15.- Mazurca de los mutiladores "¡Señor! a vuestros pies" - 6' 01"
16.- Chotis de la fuente "Pero qué guapa, pero qué hermosa ¡pero qué joven viene la diosa!" - 5' 00"
17.- Marcha "El dios numero dos que ya ha bebido aquí se acerca rejuvenecido - 2' 44"
18.- Transformación de Román "El dios número tres, por impaciente, dio un tropezón y se cayó en la fuente" - 3' 11"
19.- Coro invisible de los gnomos "Ohe, ohe, ohe" - 5' 18"
20.- Coplas del talismán "El brillo me ciega" - 3' 53"
21.- Concertante "Mueran, mueran, no haya perdón" - 5' 09"
22.- Acordeón, erupción y final "Adios Pura" - 8' 10"
Reparto: Pura – Milagros Martín
La Diosa Imán – Celia Alcedo
La Novia – Victoria Marchante
Román – Emilio Sánchez
Don Doroteo – Luis Alvarez
El Sumo Sacerdote – Javier Franco
El Novio – Miguel López Galindo
Orquesta: Orquesta Sinfónica de Madrid
Coro: Coro de Madrid, Director Antonio Fauró
Sinopsis: En una modesta pensión perteneciente a Pura viven Don Doroteo -militar retirado y viudo- está desesperado porque otro de los huéspedes, Román -joven simpático y algo simplón- no deja de tocar el acordeón a todas horas en la habitación contigua. Pura está enamora de Román, pese a que éste le debe varias mensualidades. Un nuevo incidente entre Don Doroteo y el acordeonista es causa de una fuerte trifulca entre ambos, a cuyos gritos acuden los vecinos. Cuando éstos se retiran, el militar desafía a Román. En las afueras de la ciudad, Román ha llegado pronto al lugar del duelo y, de madrugada y con unas copitas de aguardiente. Se inicia en seguida el duelo y, cuando se va a producir el desenlace, Román sale huyendo enloquecido y se arroja desesperadamente a la grieta misteriosa de la que le ha hablado el guarda, Don Doroteo, movido por su honor militar, se arroja a la grieta tras el agraviante: Pura, ávida de aventura, se arroja también, siguiendo a su enamorado. Nuestros tres protagonistas han caído nada menos que en «El centro de la tierra», una civilización oculta compuesta por minerales, naturales, gnomos, etc. Los habitantes de estas «Regiones Céntricas» quedan conmovidos ante la caída del cielo de estos tres seres extraños. Nos encontramos en el palacio de la Diosa Imán. La Diosa Imán les habla de compartir el templo con ellos y de mostrares dónde está el gran secreto de esa Región Céntrica: la ubicación del Gran Talismán, que concede todos los deseos y riquezas a quien lo posee. Comunica también su disposición de contraer matrimonio con uno de ellos, elección que recae en Román. Tras la lógica reclamación de Pura. En la siguiente escena, Román es visitado por un grupo de mutiladores, que viene a cumplir el rito de aquella región, previo a su matrimonio con la Diosa: que el pretendiente se deje cortar una oreja para ofrecérsela como obsequio. Obviamente, Román se niega y logra esquivar a sus visitantes. La Diosa ha revelado también a nuestros protagonistas otro secreto de aquellas Regiones Céntricas: que allí nadie envejece, pues cada cierto tiempo beben agua de una fuente mágica que les devuelve a la juventud. A dicha fuente se dirigen ahora los tres «dioses». Entra después Don Doroteo, ya joven y fornido, deseando volver inmediatamente a primera fila de batalla. El Sumo Sacerdote anuncia luego un pequeño incidente: Román tenía tanta impaciencia por beber del agua mágica que se cayó a la fuente y bebió más cantidad de la recomendable, así que el efecto ha sido excesivo y Román no ha vuelto a la juventud sino a la infancia. En la siguiente escena, el Sumo Sacerdote habla con Román, a quien nuevamente intenta mutilar la oreja. Román vuelve a escaquearse, pero le promete encontrar una solución. Esta se obtiene en la nueva escena, en que Román, en íntimo diálogo con Don Doroteo, finge renunciar generosamente a la mano de la Diosa en beneficio del militar, a quien abraza emocionado y en quien abdica su compromiso matrimonial. Desembarazado de Don Doroteo, Román corre a buscar a Pura, ya que la Diosa le ha revelado la ubicación del Gran Talismán. Pura y Román buscan a escondidas el mágico diamante, Naturalmente, su plan es conseguirlo y volver a la civilización de los humanos, donde contraerán matrimonio y vivirán con todo tipo de lujos. Pero la pareja es sorprendida por Don Doroteo, que milagrosamente ha salvado sus orejas y que viene indignado buscando a Román. El diálogo entre ellos es a su vez sorprendido por la fatídica aparición de la Diosa Imán al frente de su pueblo. Descubren que los tres personajes no sólo no eran dioses sino que eran unos impostores que han intentado reírse de ella y además robarles el diamante. El Pueblo clama la máxima pena y la Diosa les condena a los tres a muerte en ese mismo instante. Pura, Don Doroteo y Román van ha a ser ejecutados cuando éste pide despedirse del mundo tocando el acordeón. Y he aquí que, cuando comienza a tocar, los presentes, sobrecogidos por esa sonoridad mágica, caen de rodillas admirados ante aquellos sones. Román les deja subyugados y los nativos se arrodillan ante aquella música celestial. Don Doroteo acepta de muy mal grado que aquel artefacto origen de sus desgracias le haya salvado la vida. Los nativos y la Diosa piensan que aquellos tres personajes sí eran verdaderos dioses y no muestran resistencia ante la evidencia de que se escapan con el Gran Talismán. Nuestros protagonistas localizan la base del volcán para volver a la tierra y los nativos les despiden estupefactos, y aún inmóviles. Una fuerte «erupción» orquestal supone el viaje de regreso de Pura, Román y Don Doroteo hasta la pensión del primer acto. Ya en el gabinete y aún algo maltrechos por el «viaje», se ríen de las aventuras vividas, Pura y Román tienen ya luz verde para su amor, pues tienen juventud y fortuna, y Don Doroteo da su conformidad.
Comentarios: Estrenada el 22 de diciembre de 1894 en el Teatro Apolo de Madrid.
Descarga:El centro de la Tierra

4 comentarios:

  1. Saludos, te agradecería mucho que resubieras El centro de la TIerra. Muchas gracias

    ResponderEliminar
  2. Estrenada el 22 de diciembre de 1894 en el teatro Apolo de madrid según anuncio de "El Correo Militar" del 22 de diciembre de 1894 y reseña de su estreno de "La Época" del 23 de Diciembre de 1894.
    saludos, joaquin y pepa.

    http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0003178770&page=3

    http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0000596695&page=2

    ResponderEliminar
  3. También modificado.

    Muchas gracias y saludos.

    ResponderEliminar