miércoles, 20 de marzo de 2013

Angeles Gulín

Angeles Gulín

María de los Angeles Gulín nació en Ribadavia (Orense) el día 18 de Febrero de 1939 y falleció en Madrid el 10 de Octubre de 2002 (63 años).

BIOGRAFIA. Soprano. Su padre, director de la banda local, daba conciertos todos los domingos en el parque de La Alameda y él fue quien alentó la vocación de la niña. Cuando contaba ocho años la familia emigró a Montevideo, y en esa ciudad se fue formando lentamente. No tuvo otro maestro que su padre. Como enseñanza práctica escuchaba embelesada los discos de Renata Tebaldi o María Callas. Pasó toda su adolescencia estudiando para dominar su poderosa voz hasta hacerla obediente y sumisa. El primer contacto con el público lo tuvo a los diecinueve años en el Teatro Solís. Actuaba en él una compañía de ópera, y la noche en que estaba anunciada La Flauta Mágica, cantada en italiano, la soprano encargada de la “Reina de la Noche” enfermó. Entonces, algún aficionado hizo que llamaran a Angeles y esta cantó la difícil aria con general aplauso en las cuatro funciones anunciadas. Luego hizo Lucia di Lammermoor, tal como está escrita, para soprano dramática, eliminando los sobreagudos. A ellas siguieron Marina y Maruxa. Animada, siguió cantando. El embajador austriaco Erns Kalmer, que la había escuchado admirado, consiguió que tanto su país como la embajada alemana se interesaran por ella. Así lo hicieron. Por esos días contrajo matrimonio con otro cantante novel llamado Antonio Blancas y juntos llegaron a Alemania con más ilusiones que realidades. Las dificultades parecían inalcanzables, hasta que él ganó el concurso de canto de Munich. Encontrándose en Düsseldorf, donde Antonio había conseguido un contrato fijo, Angeles dio una audición. Causó tan excelente impresión que hizo su debut con Simon Boccanegra y seguidamente su primera Caballería Rusticana. Hasta ese momento, Angeles no había descubierto su disposición para los personajes dramáticos. Fue a partir de haber ganado el primer premio en el concurso de Voces Verdianas de Busetto, en 1968, cuando entró decidida en su repertorio. Solicitada por diversos teatros le llegaron los primeros triunfos con algunas obras olvidadas de este autor. Il Corsario le valió uno de ellos. El reconocimiento unánime lo consiguió en La Fenice de Venecia con Nabucco, Manon Lescaut y La Wally. Su nombre llegó al resto de los teatros de Italia y a los de Alemania. Pronto interpretó óperas belcantistas como Lucrecia Borgia, María Estuardo o La Donna del Lago, que exigen una voz de dramática con coloratura. Fue especialmente admirada en los teatros italianos, donde interpretó una gran parte de su amplio repertorio. En 1969 se produjo su presentación en el Festival de Edimburgo con el Stabat Mater, de Rossini, y el Requiem, de Verdi. El madrileño Teatro Real asistió a su presentación en una versión de concierto de La Vida Breve, de Falla. Ese mismo año se presentó también en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, donde interpretó dos de los títulos más exigentes del repertorio italiano: Aida, junto a Pedro Lavirgen, y La Gioconda, dando la réplica a Carlo Bergonzi. En 1972 tuvo lugar su debut en el Teatro San Carlo de Nápoles con la obra Stiffelio, de Verdi; y el Teatro de la Opera de Roma la contrata por primera vez en ese mismo año para cantar La Forza del Destino. El Teatro de La Zarzuela de Madrid tuvo la oportunidad de escucharla por primera vez en La Gioconda, obra que supuso igualmente la presentación de Plácido Domingo en la capital de España. El éxito obtenido constituyó uno de los grandes hitos del coliseo; así como del Gran Teatro del Liceo de Barcelona que, ante la insistencia del público, tuvo que repetir el final. Poco después se presentó en la Arena de Verona con el mismo papel. En Londres debuta en el Covent Garden con Un Ballo in Maschera. Nueva York contempla su debut en el Metropolitan con Las Visperas Sicilianas. Aunque se viera alterada en ocasiones por una insuficiencia renal, su voz poderosa se impuso en Europa y América al lado de las grandes figuras. El Teatro de La Zarzuela fue testigo de su retirada definitiva de la escena. En 1980 intervino en el estreno absoluto de la ópera El Poeta, de Moreno Torroba, al lado de Plácido Domingo. Su última actuación para la escena tuvo lugar el 15 de febrero de 1987 con Mefistófoles, junto a Montserrat Caballé. Un año antes se había sometido a un segundo trasplante de riñón como alternativa a su grave dolencia renal, y por cuya causa su carrera artística estaba sufriendo importantes limitaciones al tener que ser tratada con periódicas sesiones de diálisis. Después de la convalecencia hubo un intento de regresar a los escenarios italianos. Se encontraba en Torre del Lago ensayando Turandot cuando la dolencia se acentuó, obligándola a desistir de su empeño. En el verano de 1987, mientras se encontraba en el Festival de Granada, sufrió la hemiplejia que la apartó definitivamente del mundo lírico. No obstante quiso unirse, en septiembre de 1993 al homenaje ofrecido al tenor Pedro Lavirgen en el Teatro Monumental de Madrid, en el que cantó “La vergine degli angeli” de La Forza del Destino. Los últimos años de su vida los pasó en una silla de ruedas, falleciendo el 10 de octubre de 2002.  

DISCOGRAFIA.  


Información obtenida del Diccionario de la Zarzuela de Emilio Casares.

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