lunes, 1 de abril de 2013

Vicente Sardinero

Vicente Sardinero

Vicente Sardinero i Puerto nació en Barcelona el día 12 de Enero de 1937 y falleció en Villanueva de la Cañada (Madrid) el 8 de Febrero de 2002 (65 años).

BIOGRAFIA. Barítono.  Este notable barítono nació en la barriada barcelonesa de Sans, el 12 de enero de 1937, en plena Guerra Civil. Su padre era zapatero y también su abuelo, pero al tiempo que le daban a la lezna cantaban cuanto oían, porque era frecuente su asistencia a los teatros de zarzuela. Y, naturalmente Vicente participó también de esa afición mostrando un buen oído musical. Asistió a la escuela primaria hasta los catorce años. Luego, ayudó al padre en su oficio hasta que hizo el servicio militar. Muy tempranamente contrajo matrimonio. Por entonces se sintió inclinado hacia el canto, vocación que procuró satisfacer por cuantos medios pudo sin abandonar la zapatería, porque era ésta la que le permitía vivir. A los veintidós años comenzó sus estudios en el Conservatorio Superior Municipal de Música de Barcelona. Tuvo como maestra de canto a la que fuera eminente soprano Mercedes Capsir. Simultáneamente cursó los cuatro años de solfeo que le exigían. Después permaneció otros tantos perfeccionando la impostación y formando repertorio con el reputado maestro catalán don Jaime Francisco Puig. 
Nuevas satisfacciones sumáronse muy pronto a las que Sardinero había experimentado ya durante la primera etapa de su formación musical. Agraciado con el primer premio en el concurso patrocinado por los Amigos del Arte de Sabadell, en 1963, intervino asimismo en un importante certamen organizado por Radio Barcelona en 1964, y logró en él otra primera medalla. Como ya sentía la comezón de la escena, consiguió durante la temporada 1964-65 hacer algunos papelitos en el Liceo; por ejemplo, el de “Marcelo” en Rigoletto y el del “Sargento Morales” en Carmen. Seguidamente se incorporó a la compañía de zarzuela de Esteban Leoz y durante un mes recorrieron diversas ciudades españolas con pésimos resultados económicos. Paso inmediato fue su ingreso como miembro titular en la compañía estable del Teatro de La Zarzuela. Al llegar a Madrid dio una audición ante el maestro Moreno Torroba y este le contrató por dos años. Allí incorporó a su repertorio varias obras del género que le merecieron la Medalla de Oro, conferida por el Círculo de Bellas Artes de Madrid. 
El paso decisivo para incorporarse a la ópera fue el Concurso Internacional de Canto Francisco Viñas, cuya primera medalla se adjudicó en Barcelona con el voto unánime del jurado, en 1965. Las 40.000 pesetas que obtuvo supusieron para él un gran alivio. Con el pequeño historial que ya tenía, solicitó becas de la Fundación Juan March, del Ayuntamiento y de la Diputación de Barcelona. Las tres fueron concedidas y gracias a ellas pudo trasladarse a Milán durante seis meses para perfeccionar sus conocimientos. Allí, gracias a su paisano, el gran tenor Jaime Aragall, consiguió que el maestro Vladimiro Badali le diera clases con satisfactorios resultados. En junio de 1966 le llegó la gran ocasión al ganar el Primer Premio en el Concurso de Voces Verdianas celebrado en Bussetto. Y ahí arranca su vida profesional. A los ocho días dio una audición en La Scala para el maestro Gianandrea Gavazzeni y quedó contratado para siete funciones con opción para la temporada siguiente. En este ambicionado escenario cantó Lucía Di Lammermoor con Renata Scotto y Jaime Aragall y de allí pasó a la Staatsoper de Viena cantando “Germont” en La traviatta, con Hilde Gueden y Juan Oncina, durante la temporada 1968-69. Desde entonces actuó en ese teatro durante varios años, como barítono de plantilla, con veinte representaciones anuales. 
El debut en el Coven Garden se hace esperar hasta 1976, dándose a conocer en este coliseo con el papel de “Marcelo” de La Bohéme, su tarjeta de presentación en muchos teatros. En 1977 canta la misma obra en el Metropolitan de Nueva York, con José Carreras e Ileana Cotrubas. Un año antes protagoniza El barbero de Sevilla en la Opera de San Francisco; en 1978 canta el papel del “Conde de Luna” de El trovador en La Scala de Milán, dirigido por Zubin Mehta; en 1981 interpreta por primera vez en el Teatro Colón de Buenos Aires La traviata y un año más tarde, Falstaff. Sus actuaciones en todo el mundo son incontables: Lucía Di Lammermoor, en Philadelphia, con Alfredo Kraus; Don Carlos, en la Opera de Viena, con Montserrat Caballé, Jaime Aragal y Nicolai Ghiaurov; o Un ballo in maschera, en Niza, con Montserrat Caballé y José Carreras. En España ha cantado innumerables veces en el Liceo de Barcelona, donde fue primer barítono durante más de veinticinco años, además de hacerlo en el Teatro de La Zarzuela: Don Carlos, con Caballé y Aragall; La traviata, con Kraus; Tosca, con Domingo. En una ocasión fue llamado a Viena, donde se encontraba, para sustituir a Manuel Ausensi en el Liceo con La favorita, obra que se estudió en tan sólo quince días. Esta obra y Les pecheurs de perles las ha cantado muchas veces con Alfredo Kraus. Tuvo un repertorio de cuarenta y dos óperas de las cuales ha grabado Manón Lescaut, L'amico Fritz y La Bohème, entre otras, además de una docena de zarzuelas. Como todos los cantantes tuvo un modelo al que seguir pero no a imitar. Este era el eminente barítono Ettore Bastianini. Aunque no le pudo escuchar en escena, sí le atrajeron los primeros discos que conoció de él. Aquel venía de bajo cantante y Vicente de barítono lírico, pero en ciertos momentos y determinadas óperas, existe entre ellos un notable parecido en el color y en el timbre. Tal semejanza la advirtió la crítica de Nueva York al escucharle el dúo de tenor y barítono de La Bohème con José Carreras; y hasta el público, pues durante una de sus actuaciones en Viena con Il trovatore, una señora, confundida entre los que le esperaban a la salida se acercó a él y le dijo: “Sei un piccolo Bastianini”. Según el propio Sardinero, nunca había escuchado un piropo que más le envaneciera. 
Su última actuación tuvo lugar en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona en la primavera de 2001, representando Aida. Desoyendo consejos médicos, Sardinero acudió a “su casa”: no había actuado en el teatro barcelonés desde su reconstrucción tras el incendio; quería hacerlo y sabía que aquella era su última oportunidad. Fue con la conciencia de que se despedía y, lamentablemente, estaba en lo cierto. Falleció a los 65 años, víctima de un cáncer, en la localidad madrileña de Villanueva de la Cañada, el 9 de enero de 2002.

DISCOGRAFIA.  


Información obtenida del Diccionario de la Zarzuela de Emilio Casares.

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