lunes, 20 de mayo de 2013

Federico Romero



Federico Romero Saráchaga nació en Oviedo el día 15 de Noviembre de 1886, y falleció en Madrid el día 30 de Junio de 1976 (89 años). Libretista y escritor. 

BIOGRAFIA. Cuando tenía tres meses su familia se trasladó a Zaragoza, donde permaneció siete años y tomó su primer contacto con la zarzuela a través de las representaciones del teatro Principal. La familia se trasladó después a Bilbao y en 1897 a Madrid. Con catorce años escribió su primera obra, representada en el colegio. Desde ese momento dedicó los veranos a escribir juguetes cómicos hasta que su padre le indicó la conveniencia de conocer antes todos los clásicos españoles, consejo que se plasmó en muchos de sus libretos como Doña Francisquita. Inició la carrera de ingeniero de minas y en la misma época, 1903 se reunía en tertulia con cinco amigos, que fundaron un semanario, A.E.I., parodiando al ABC. Abandonó por motivos familiares la ingeniería y tras permanecer unos meses en La Solana (Ciudad Real) donde la familia se instaló definitivamente y donde él pasaría los veranos, volvió a Madrid comenzando a trabajar como ayudante de un notario y preparando las oposiciones al cuerpo de telégrafos. En 1907 ingresó en el cuerpo de Telefonía Nacional de Francos Rodríguez. Ese mismo año escribió su primera zarzuela El árbol de Guernica, que se estrenó en San Sebastián con música de Buenaventura Zapirain.
Fue colaborador habitual de las revistas Nuevo Mundo y La Esfera, donde publicó crónicas, cuentos y poesías. Su labor poética fue recogida en el libro Espuma de silencio en 1986. también fue colaborador de numerosos diarios como ABC, La Vanguardia y Diario de Barcelona, con artículos sobre temas muy diversos, no sólo teatro y derechos de autor, sino también historia y literatura. Escribió comedias, libros de temas madrileños como Por la calle de Alcalá, 1953, o Mesonero Romanos, activista del madrileñismo, cuyo éxito le llevó al Instituto de Estudios Madrileños y uno de sus objetos de estudio fue La Celestina, que consideraba la cumbre del teatro español.
En 1916 inición con La canción del olvido su colaboración con Guillermo Fernández-Shaw, hijo del ilustre autor de La vida breve con el que Romero había entablado una gran amistad. La depresión nerviosa en que Carlos Fernández Shaw se hallaba sumido y su muerte dieron al traste con el proyecto de colaboración entre ambos escritores, proyecto que se concretó después con el hijo, Guillermo. Tras este primer éxito, estrenó poco después La sonata de Grieg, de Serrano, 1918. A esta siguió, siempre con la colaboración de Fernández-Shaw, Las buenas almas, 1918. Con el compositor Ernesto Rosillo colaboró en Las delicias de Capua y La serranilla, 1921, La rubia del Far-West, 1922. Pero el éxito mayor de Romero y Fernández-Shaw llegó en 1923 con Doña Francisquita de Amadeo Vives, basada en la obra de Lope de Vega La discreta enamorada, si bien trasladada la acción al siglo XIX. A partir de entonces ambos comediógrafos llenaron su carrera de éxitos con música de numerosos y diversos compositores.
La rosa del azafrán fue otro de los hitos en la historia de la zarzuela, uniendo a dos manchegos como Jacinto Guerrero y Federico Romero. El éxito de la obra fue enorme. Muy importante fue también la colaboración con Federico Moreno Torroba, que se plasmó en Luisa Fernanda, 1932. Romero había concebido un tríptico madrileño del que Doña Francisquita, era el primer cuadro, Luisa Fernanda el segundo y La chulapona el tercero. Si Vives compuso la primera obra de esta trilogía a Moreno Torroba le cupo el honor de hacerlo con las otras dos restantes y si éxito tuvieron ambas, el de Luisa Fernanda sólo puede compararse al de Doña Francisquita, que ha permanecido en el repertorio habitual de todos los teatros del mundo dedicados a la zarzuela, y siempre con éxito asegurado.
En 1932, ante la crisis que atravesaba la Sociedad de Autores Españoles, Federico Romero propuso a la Junta Directiva su disolución, planteando la creación de una nueva entidad, la Sociedad General de Autores de España, que desde entonces ha tenido una vida fecunda y brillante en defensa de los derechos de sus socios. Los autores, mediante suscripción, auspiciaron un busto suyo del escultor José Planes y la SGAE le nombró Consejero de Honor, cargo que ostentó hasta su muerte.
Tras el paréntesis impuesto por su gran dedicación a la causa de los autores, Federico Romero volvió a estrenar y su principal éxito fue La tabernera del puerto de Pablo Sorozábal. Tras el final de la guerra, Romero siguió colaborando con los compositores del momento. En 1968 escribió el guión literario de La canción del olvido para TVE. Bajo el seudónimo de "Remi Sollado" publicó en 1969 en Unión Musical Española la habanera ¡Ay niña blanca! de la que escribió letra y música. Poseía diversos galardones como la Medalla de Oro del Círculo de Bellas artes, concedida en 1969, miembro numerario del Instituto de Estudios Madrileños, 1962, e hijo adoptivo de La Solana, donde hay un monumento en honor a La rosa del azafrán y una calle que lleva su nombre.
  
 Obras: 

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