lunes, 22 de julio de 2013

Adiós a la Bohemia (Cantables)


ADIÓS A LA BOHEMIA



Opera chica en un acto, precedido por un Prólogo.

Libreto: Pío Baroja

Música: Pablo Sorozábal (San Sebastián 1897-Madrid 1988). 

Estrenada en el Teatro Calderón de Madrid el 21 de noviembre de 1933

Acción en un café madrileño en torno a 1900. Transcurre en un solo escenario.


ARGUMENTO


La escena representa el interior de un café de barrio en Madrid, por el año 1900.
Dentro del café está un grupo de bohemios discutiendo acaloradamente. Sentado junto a una mesa está Ramón, que espera impaciente y mira, de vez en cuando, hacia la puerta. En otra mesa se encuentra un señor que está leyendo “El Heraldo”.
Entra en el café un vagabundo, que es un poeta fracasado. Comenta a la gente que vale más vivir en el sueño que en la realidad.
Ramón se está preguntando para sí mismo si no vendrá Trini, ya que ella misma le citó y sufriría una desilusión si no viniese.
El señor de “El Heraldo” está leyendo en voz alta y a su lado el camarero le escucha. Están comentando un suceso: Un peón que, al volver a su guardilla puso, como siempre, el jornal en la mesilla, y su hija lo tomó para jugar, quemándolo. Su padre, furioso, cogió un cuchillo y la mató. Su mujer, que estaba bañando al pequeño, al oír el grito salió corriendo y del susto se murió, mientras el pequeño, que estaba solo en la bañera, se ahogaba. El señor que lee “El Heraldo” le dice al camarero que como el peón cometió el crimen en un momento de ofuscación, primero harán lo posible por curarle y luego le darán garrote.
Entra Trini en el café. Ramón le dice que ha tardado mucho, a lo que ella dice que ha venido más tarde porque ha llegado su hermano del cuartel. Contesta Ramón qué habrá sido para pedir dinero, pero ella es muy libre de hacer con él lo que quiera, ya que se lo gana con su “honrado” trabajo. Trini se irrita y le dice que no se ría; Ramón se ríe acordándose de que riñen como antes, cuando se querían. Empiezan a recordar los viejos tiempos, cuando vivían juntos, con nostalgia y Ramón le confiesa que se marcha a su tierra a trabajar el campo, ya que se siente un artista fracasado. Trini le pregunta qué hizo con el cuadro que pintó, en el que ella estaba con el corazón en la mano, sonriente. Ramón le contesta que lo quemó, ya que romperlo le haría daño y no podría pintar otra obra como aquella, pues le faltaba tiempo, tranquilidad y dinero. Ramón le dice que si quiere ir a dar un paseo, pero ella le contesta que no, porque va a venir Milagros a buscarla.
Entra Milagros con un chulo; Ramón le pide que no le deje, que la quiere y no la podrá olvidar. Trini le contesta que, a pesar de no ser una mujer como debería ser, tiene más corazón y vergüenza que otras y que ni él ni nadie le pueden dar lo que ha perdido. Ramón le dice que es muy cruel con él a lo que Trini le contesta que es más cruel con ella misma y le alarga la mano con emoción.
Trini se va con el chulo, al llegar a la puerta se vuelve con vacilación y ve a Ramón con la cabeza baja. Este se levanta decidido a ir tras ella, pero el señor que lee “El Heraldo” le coge de un brazo y le dice que si ella no quisiera no se iría, a lo que él le contesta que tiene razón. El camarero, intentando animarle, le dice que cuando una mujer va otra vuelve, pero Ramón le replica que no es una mujer la que se va, sino la juventud, y esa no vuelve.
Dicho esto, se marcha a dar un paseo muy largo. El vagabundo, al verlo, dice: Realismo, cosa amarga y triste. ¡Vale más vivir en el sueño!.


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Personajes:

Trini: Antigua modelo y amante de Ramón, dedicada ahora a la prostitución.

Ramón: Pintor que no logra triunfar y va a volver a su ciudad.

Un chulo: Chulo de Trini

Vagabundo

Un señor que lee “El Heraldo”


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Números musicales:

Prólogo (A telón corrido):
Yo poeta fracasado: Vagabundo, El Greco, Velázquez, Goya: Coro
Al volver cansado a su “guardilla”: El señor que lee “El Heraldo”
¡Absurdo! ¡Absurdo! Ya estamos en primavera: Vagabundo
Si no vendrá: Ramón
Esta música me recuerda: Trini y Ramón
¿Recuerdas aquella tarde?: Trini
El poeta pobre: Ramón
¡Noche!. Noche, triste y enlutada: Coro
¡No! Trini, no. Yo no te puedo dejar así: Trini y Ramón


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Prólogo:

“¡Señoras, señores!” (Vagabundo)

VAGABUNDO
¡Señoras, señores! Yo, poeta fracasado,
tengo que dar unas ligeras explicaciones,
por la parvedad de materia de mi obra.
Yo, que voy en el metro y medio
de mi producción literaria
(Señalando la altura con la mano)
tengo que contentarme
con mostrar ante el público
un par de centímetros de ella!
Y algo, además, realista.
¡Realismo!.. ¡Realismo!. Cosa amarga, triste.
Vale más vivir en el sueño.
Yo he hecho hablar en mis dramas
a emperatrices y césares,
a princesas y cardenales.
En mi primer libro,
en que quería rivalizar con el “Quo vadis?”,
comenzaba así:
“Acababa de dar la hora tercia
de las calendas de marzo,
cuando el parásito Críspulo
se acercó al vomitorium del anfiteatro flaviano
a presenciar la representación de la Asinaria de Plauto”...
volviendo en sí.
Yo, la verdad, no sé si la hora tercia sonaba o no.
Pero, ¡cómo sonaba esta prosa maravillosa en mi cabeza!
Yo siento lo grande, lo marmóreo, lo colosal ...
Y sin embargo, tengo que mostrarle al público una obra realista.
¡Realismo! ¡Realismo! Cosa amarga, triste.
Vale más vivir en el sueño.
Yo que he hecho hablar con elocuencia
a reyes y emperadores y a damas de alta alcurnia,
he recogido aquí las frases de una muchachita descarriada y de un pobre pintamonas.
He cantado los amores de “La dama de las camelias”
de Chamberí por Hortaleza, o de Chamberí por Fuencarral.
He tenido que evocar el Madrid
de los suburbios de hace años,
el cafetucho de barrio, el violinista melenudo,
la confabulación lamentable del artista que fracasa y de la mujer que se malogra.
¡Realismo! ¡Realismo! Cosa amarga, triste.
¡Vale más vivir en el sueño! ¡En el sueño! (Hace mutis)
  

__________


(Hablado)

EL MOZO.- (Al señor que lee el “Heraldo”) Ayer se quedaron hasta muy tarde.
Luego vino don Julio, y cuando se fueron a casa serían ya cerca de las dos.
EL SEÑOR.- Cerca de las dos, ¿eh?
EL MOZO.- Sí, cerca de las dos.
(En el grupo de artistas.)

(Cantado)

CORO DE BOHEMIOS DISCUTIENDO
El Greco, Velázquez, Goya, esos son pintores.

OTROS
Pisarro, Monet, Rembrandt, esos son pintores.
Y Pantoja de la Cruz
Y Degas y Delacroix

UNO SOLO
Para mi donde esté er Tisiano,
se acabaron los pintores.

__________


(Hablado)

RAMÓN. - (Sentado a una mesa, cerca del señor que lee el “Heraldo” , toma un vaso de café. Es un hombre flaco, de barba, sombrero blando y pañuelo en el cuello.)
¡Si no vendrá! Sería una desilusión más. Y ella misma me citó. (Mira a la puerta.) No, no es ella. Sentiría que no viniese. (Se abre la puerta.) No, no es ella tampoco. Quizá no venga.
EL SEÑOR DE CAPA.- (Que ha entrado y cruza el café. A Ramón.) ¡Hombre, usted por aquí! Hace mucho tiempo que no se le ve.
RAMÓN.- Si ya no vengo. ¿Y usted?
EL SEÑOR DE LA CAPA.- Yo voy a jugar arriba una partida al tresillo y luego me voy temprano a casa. ¿Y qué es de su vida?
RAMÓN.- ¡Pchs! Vamos viviendo.
EL SEÑOR DE LA CAPA.- ¿Espera usted a alguno?
RAMÓN.- Sí, a un amigo.
EL SEÑOR DE LA CAPA.- Bueno, pues no le entretengo más. Adiós. Mucho gusto.

__________


Si no vendrá (Ramón)

RAMÓN
¡Si no vendrá!... Sería una desilusión más.

(Mira el reloj.)

Y ella misma me citó.

(Entra un señor)

No, no es ella.
Sentiría si no viniese

__________


Al volver cansado a su “guardilla” (El señor que lee “El Heraldo”)
(El camarero a su lado, escucha)

SR. HERALDO
“Al volver cansando a su buhardilla
el peón Gregorio Tarambana,
como siempre puso en la mesilla
el jornal de toda la semana.
Y su niña que, sin darse cuenta,
el jornal tomó para su juego,
un billete grande, de cincuenta,
inocente lo quemó en el fuego.
Furioso el padre, desesperado,
en un momento de locura,
con un cuchillo muy afilado
cortó el gaznate a la criatura.
La pobre madre, que al más chiquito
bañando estaba en la cocina,
salió corriendo al oír un grito
y se murió de la sofoquina.
Mientras tanto el niño se ahogaba
al sorber el agua en la bañera,
al peón un guardia detenía
medio loco por la carretera.
Y aun tratándose de proletarios,
ha causado grande sensación
y se hacen muchos comentarios
del horrible crimen de Chinchón.”

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¡Absurdo! ¡Absurdo! Ya estamos en primavera (Vagabundo)

VAGABUNDO
¡Absurdo! ¡Absurdo! Ya estamos en primavera
¡Qué falta de seriedad en el tiempo!.
¡Qué falta de consideración,
para los que no tenemos un buen guardarropa!
No sabe uno a que atenerse.
Llueve, graniza, truena,
sale el sol, se nubla....
¿Para que tanta fantasmagoría?
¡Y luego quieren que uno ame al prójimo!

BOHEMIOS
¡Y a la prójima!

VAGABUNDO
Tan pronto frío, tan pronto calor.
Se quita uno la bufanda y estornuda.
Los bancos de los parques están mojados.
Las colillas se estropean en el suelo.
Y luego, por todas partes hay parejas,
y ese estúpido Cupido,
anda rondando los rincones.
¡Quién fuera perro de lanas,
para ir bien abrigado en invierno,
y ser esquilado en verano!
¡Quién fuera caracol para tener segura
la casa de huéspedes!
¡Y luego quieren que uno ame al prójimo!

__________


Si no vendrá (Ramón, Trini)

RAMÓN
Si no vendrá... (Mira el reloj.)
Son las diez y cuarto....
(Se abre la puerta nuevamente.)
¡Ah! Aquí está.
(Entra la Trini, muy garbosa, con calma y una toquilla por la cabeza.
El señor que lee el Heraldo la contempla.)

TRINI
¡Hola!

RAMÓN
Hola, Trini, siéntate. ¡Por fin has venido!

TRINI
Chico, no pude antes.
Llego mi hermano del cuartel.

RAMÓN
Tu hermano....
¿Y qué dice ese ilustre golfo?

TRINI
¡Golfo! Eso tú... ¡El marqués sin domicilio!

RAMÓN
Habrá venido a pediros dinero,
como si lo viera.

TRINI
¿Te importa a ti algo?

RAMÓN
¿A mí? Nada, mujer.
Tu dinero es y tú lo ganas
con “tu honrado” trabajo...
¡Con tu honrado trabajo!... (Ríe)

TRINI
¡Asaúra!. Tienes la asaúra
dentro de tu boca.
A mí, tu risa, ya sabes... cero
(Ramón sigue riendo)
¿De qué te ríes calamidad?.

RAMÓN
Chica perdona. Pero es que
me haces mucha gracia.

TRINI
Chico, tú a mi ninguna.
(Irritada)
Pero, ¿de qué te ríes?

RAMÓN
Me río... de que reñimos como antes,
como cuando me querías.

TRINI
¡Cuando me querías!. Es verdad.

EL MOZO.
(Con las cafeteras.)
¿Café?

TRINI.
Si, bueno, ya basta.
(Se guarda los terrones en el bolsillo.)
Le guardo los terrones al chico de la Inés, a mi sobrino...
Es más mono. (Sorbe el café.)
Conque la Petra te puso al fresco.

RAMÓN
¡Qué quieres!. Ahora se ha arreglado
con un gomoso.
¡Hay que vivir!

TRINI
Y tú.... ¡tan tranquilo!

RAMÓN
¿Y qué voy a hacer?

TRINI
Pero, ¿tú has estado enamorado de ella?

RAMÓN
Creo que si.
Estuve enamorado unos días.
Entre siete u ocho días.

TRINI
¡Chico! ¡Tú enamorado de la Petra!
¡Tiene gracia!

RAMÓN
¡Gracia! ¿Por qué?
No tiene nada de particular.

TRINI
Si. Es verdad que ni ella, ni su marido,
ni tu, tenéis tanto así de vergüenza.
(Señalando con los dedos)

RAMÓN
¡Gracias!

TRINI
Si, es verdad. ¡Valiente gentuza
os reuníais en esa casa!

RAMÓN
Solo faltabas tú allá,
para que fuese el cuadro completo.

TRINI
¡Jesús que asco! Ni que fuera una...

RAMÓN
¿Qué?

TRINI
(Con alma)
Que yo, aunque soy una mujer... así,
si hubiera tenido la suerte de casarme,
yo no engañaría a un hombre,
por un golfo como tú,
ni por otro que valiera más que tú.

RAMÓN
¿Por qué no te has casado, entonces?

TRINI
¿Por qué? ¿A tí que te importa?

(Hablado)

RAMÓN.- Si te hablaba en broma. Hay que tener filosofía, como yo...
Te advierto que así te pones hasta fea.

TRINI.- Tanto da. Para como vive una, lo mismo daría morirse.
(Apoya la cabeza en la mano.)

RAMÓN.- No hagas caso.... ¿Vamos a dar una vuelta?. Hace una noche pistonuda.

TRINI.- No, no, porque luego la Milagros va a venir a buscarme aquí.

RAMÓN.- Como quieras.

(Cantado)

TRINI
Dime... ¿y que has hecho de aquel
empleo que buscabas?

RAMÓN
Del empleo... ná

TRINI
¿De manera que te vas?

RAMÓN
¿Qué voy a hacer?. Me voy a mi tierra,
a trabajar el campo.

TRINI
¡Qué pena! Tú hubieras sido un gran pintor.

RAMÓN
¡Bah!...¡Tú que sabes!

TRINI
Todos lo decían, cuando vivíamos juntos:
“¡Ramón es un artista!...¡Ramón llegará!”

RAMÓN
Pues ya ves: todos se han equivocado

TRINI
Dime, ¿Qué hiciste de aquel retrato?.
Estaba yo, con el corazón en la mano, sonriendo.

RAMÓN
Lo quemé. Aquella figura es la mejor
que me ha salido.
No podía hacer otra cosa,
que resultase a tu lado.
No tenía tiempo, ni tranquilidad, ni dinero.
Me quisieron comprar el cuadro
sin concluir y lo quemé.
Romperlo me hubiera hecho daño.
Ya no pienso coger los pinceles.

__________


(Hablado)

TRINI.- Oye, di, ¿por qué eres tan desaborío?
RAMÓN.- ¿Yo? Pues ¿qué he hecho?
TRINI.- No tienes ni una mota de tabaco y te crees rebajado por pedirme a mí un real para una cajetilla.
RAMÓN.- No, si tengo.
TRINI.- ¡Mentira!
RAMÓN.- Era para aprovechar.
TRINI.- ¡Qué gilí! Si tú nunca aprovecharás nada.
RAMÓN.- No tengo tabaco, pero tengo dinero.
TRINI.- ¡Qué vas a tener! (Al mozo.) ¡Eh, Antonio! Traiga usted cigarros, pero buenos.
(Echando un duro sobre la mesa.)
RAMÓN.- No seas bestia, Trini; guarda esos cuartos. Déjame convidarte por última vez.
Aunque sea un miserable, que me haga la ilusión de que no lo soy por un momento.
TRINI.- Bueno, bueno, como quieras.

__________


Esta música, como me recuerda (Trini y Ramón)  

RAMÓN
¡Esta música,
cómo me recuerda aquellos tiempos!
¿Recuerdas de nuestro estudio?

TRINI
Sí; ¡Qué frío era!

RAMÓN
Pero, frío y todo,
lo pasábamos muy bien. ¿Verdad?

TRINI
¡Ya lo creo!

RAMÓN
¿Recuerdas la apuesta que hicimos?
Yo a que te subiría en brazos hasta arriba,
y tu a que no.

TRINI
Si.

RAMÓN
¿Y cómo la gané?.
Luego aquel periodista decía
que aquello lo habíamos copiado
de no se donde.
¡copiar nosotros, que éramos de
una originalidad salvaje!

TRINI
Tú, sí; siempre has sido un poco chiflado....
vamos... artista.

RAMÓN
Y tú también.
¿Te acuerdas de aquella primera noche,
que pasaste tu allá, cuando me decías
que me brillaban los ojos
como a un aguilucho?

TRINI
Y era verdad.

RAMÓN
¡Es que te quería!

TRINI
¡Bah!

RAMÓN
Me parece que tú,
no lo has creído nunca.

TRINI
Y aquella tarde que fuimos a la Moncloa.
¿Recuerdas aquella tarde
que me juraste amor?
El cielo sin una nube
y se ocultaba el sol.
La lluvia de primavera
por la mañana mojó
las calles de mis Madriles
y en el jardín la flor.
Al llegar a la Moncloa
nos encontramos los dos
en medio de un charco grande,
que tanto miedo a mí me dio.
Tú me cogiste entre tus brazos
con mucha fuerza y con decisión,
y yo en tus brazos temblaba
de miedo de un chapuzón.
Y, entre algazara de golfos
y risas de algún chulón,
tú conseguiste que no mojara
mis zapatitos de charol.
Y al pasar entre tus brazos
yo te miraba con amor.

RAMÓN
¡Yo también, pues te quería!

TRINI
Quizá, pero menos que yo.
¿Recuerdas aquella tarde
que me juraste amor?
El cielo sin una nube
y se ocultaba el sol.
La lluvia de primavera
por la mañana mojó
las calles de mis Madriles
y en el jardín la flor.

RAMÓN
¿Y cuando vino aquel poeta
enfermo a casa, no recuerdas?

TRINI
Si; lo estoy viendo entrar.
Nevaba fuera y nosotros
hablábamos alrededor
de la estufa.
¡Cómo temblaba el pobrecillo!

__________


El poeta pobre (Ramón)

RAMÓN
El poeta pobre, bohemio y truhán,
no tenía casa, no tenía hogar.
El poeta pobre solía alternar
una vez la calle, otra el Hospital.
El día y la noche dejaban en él
desamparo triste, amargor de hiel.
La luz y la sombra, la luna y el sol,
herían su alma de un nuevo dolor.
El poeta pobre, bohemio y truhán,
no tenía casa, no tenía hogar.
Tú le recogiste en nuestro taller;
tú le diste asilo y algo de comer.
Y al verte tendida en nuestro diván;
sin dormir la noche y sin descansar,
decía yo sólo con gran convicción, decía yo sólo:
“Es una mujer de buen corazón, de buen corazón”.

__________


(Hablado)

TRINI.- (Avanzando la mano.) Tú también has sido bueno para mí.
RAMÓN.- (Tomando la mano entre las suyas.) No, yo no.
TRINI.- ¿Y qué se hizo de aquel pobre hombre, del poeta?¿hacía versos bonitos de verdad?
RAMÓN.- No sé...Yo no leí nunca nada suyo; Casi todos los que nos reuníamos, desaparecieron. Las cosas están igual; nosotros únicamente hemos variado.
TRINI.- No, chico, no todo está igual. Se conoce que no has pasado por nuestra antigua casa.
RAMÓN.- ¡No he de pasar! La han tirado, ya lo sé. El otro día me asomé al solar, no hay allá más que un agujero grande, muy grande, como el que hay en mi corazón. No sé, no me hagas caso, pero creo que lloré.
TRINI.- Yo también he llorado algunas veces al pasar por allá.
RAMÓN.- Uno quisiera que las cosas unidas a sus recuerdos fueran eternas, pero nuestras vidas no tienen importancia para eso.

__________


¡Noche!. Noche, triste y enlutada (Coro)

CORO DE MUJERES.
¡Noche! Noche triste y enlutada
como mi negro destino.
¡Noche! con el alma destrozada,
entre tus sombras camino.
¡Luna! Que mis pasos iluminas,
mi siempre fiel compañera.
¡Luna! Ven y alumbra las esquinas,
que voy a hacer la carrera.
¡Luna! Tú que ves el sacrificio
de mi cruel profesión.
¡Luna! Que perdones nuestro vicio
te pido con devoción.

__________


(Hablado)

(Dan en la parte de fuera y asoma una cara a través del cristal.) 
TRINI.- Es la Milagros con ése, que vienen a buscarme.
RAMÓN. - ¿Te vas?
TRINI. - Sí, chico.
RAMÓN. - Parece mentira que nosotros podamos despedimos así. Me olvidarás pronto.
TRINI. - Más pronto me olvidarás tú a mí. Tú tienes vida por delante. En tu pueblo te casarás... puedes tener mujer... hijos... yo en cambio... ¿Qué le queda a una como yo? El hospital... el viaducto... (Se levanta.)

__________


¡No! Trini, no. Yo no te puedo dejar así (Trini y Ramón)

RAMÓN (Sujetándola de la mano.)
¡No! Trini, no.
Yo no te puedo dejar así.
A mí no me importa que nos desprecien;
yo soy un humilde como tú.
A mí no me importa
que los poderosos digan de nosotros
que hemos vivido amancebados.
Para mí, tú has sido mi mujer.
Yo no te puedo dejar así.

TRINI
¡Qué puedes tú hacer, tú, pobrecillo!
Dinero no tienes para comer.
¿Casarte conmigo?
Pero, es que yo no lo querría, ¿sabes?
Porque, aunque no soy una mujer
como debía ser, tengo corazón
y vergüenza más que otras,
y tú ni nadie, nadie me puede dar
lo que he perdido.

RAMÓN
¡Trini! ...

TRINI
Conque, chico ...

RAMÓN
¿Y ya no volveré más a saber de ti?

TRINI
¡Para qué!... Ni tú ni yo podemos ser amantes.
Ni tú ni yo podemos ser constantes.
Olvidar para siempre es mejor
la alegría del pasado y el dolor.

RAMÓN
¡No, Trini, no! No dudes que te quiero
y yo, por ti, daría el mundo entero;
nuestro amor no podré yo olvidar..

TRINI
No quiero que me engañen ni engañar.

RAMÓN
¡Trini! Eres muy cruel conmigo.

TRINI
Más cruel yo soy conmigo misma, ¡Adiós!
(Está sin hablar, mirando el suelo. Entra un chulito, de capa y sombrero ancho, y se acerca a la mesa.)

(Hablado)

EL CHULO.- (Tocándose el ala del sombrero.) ¡Buenas noches! (A la Trini.)
¿Vienes o no? Ésos nos están esperando
TRINI.- Ya voy. ¡Adiós, Ramón! (Alarga la mano a Ramón.) (Trini ha salido del café con el chulo. Ramón se levanta decidido a ir tras de ella.
El señor que lee “El Heraldo”, le coge de un brazo) MOZO DEL CAFÉ.- No se apure, don Ramón. Cuando una mujer se va, otra viene.
RAMÓN.- (Se sienta) Es que no es una mujer la que se va, ¡Es la juventud, la juventud!....
Y esa no vuelve.
EL MOZO.- ¿Qué se le va a hacer? Así es la vida, y hay que tener paciencia.
(A Ramón que se ha levantado.) Qué, ¿se va usted, don Ramón?
RAMÓN.- Sí, me voy a dar un paseo largo... muy largo.
(Levantándose y saludando con el sombrero al señor del “Heraldo”.)

(Cantado)

VAGABUNDO
(Recogiendo la colilla del puro de Ramón)
¡Realismo! ¡Realismo!. Cosa amarga, triste.
¡Vale más vivir en el sueño, en el sueño!
(Cae el telón lentamente)




FIN


Información obtenida en la Página Web http://lazarzuela.webcindario.com/

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