martes, 30 de julio de 2013

La Alegría del Batallón (Cantables)



LA ALEGRÍA DEL BATALLON



Cuento militar compuesto para representarse en un acto, dividido en cuatro cuadros, en prosa.

Libreto: Carlos Arniches y Félix Quintana.

Música: José Serrano.

Estrenada en el Teatro de Apolo, la noche del 11 de marzo de 1909.



ARGUMENTO



La alegría del batallón se sitúa en una casa de labor de la región valenciana, en la cual vive una familia que tiene hospedados a varios militares. Tofol, labrador, y el sargento Pedreira están jugando a las cartas mientras Carapocha toca la guitarra y las mujeres efectúan quehaceres domésticos.

Entra Ouiqueta muy asustada y casi sin poder hablar diciendo que el soldado gitano le ha dado un susto muy grande. Cuenta que vio una sombra junto a la tapia, que observó que Rafaelillo se arrimaba a un árbol y empezaba a quitar piedras como si tuviera allí algo escondido. Cuando ella fue a preguntarle, él se escondió una cosa en el bolsillo y le dijo que no dijera nada. Las mujeres dicen que desde que llegaron los militares se fijaron en él, ya que todos son alegres y dicharacheros y Rafael siempre está triste. Cascales dice que es porque está enamorado de una gitana, de la que le ha separado la guerra. Al poco rato entra Rafaelillo. Todos se preguntan que es lo que haría en la huerta. Carapocha dice que sospecha que quiere desertar e ir a buscar a su gitana, porque le ha oído que le preguntaba al patrón el camino más corto para ir a Valencia. Le despiertan para intentar saber lo que le sucede y le aconsejan que haga como ellos: tener un amor hoy y otro mañana, a lo cual él les contesta con la siguiente copla:

“En la casa de naide
no yame naide,
porque no sabe
naide como está nadie”.

Les dice que ellos amarán a muchas mujeres, pero que él no puede vivir sin su Dolores y que piensa desertar a pesar de todo lo que le digan.

Traen un parte del Coronel para que se presente el sargento Pedreira inmediatamente.

Este pregunta al soldado que ha traído el parte si sabe de que se trata, a lo cual el soldado le responde que debe ser algo grave, puesto que estaban con el Coronel dos frailes y al salir éstos el Coronel les decía muy enfadado: “Pierdan cuidado sus paternidades que mañana lo fusilo”.

Sale el sargento Cascales que está preocupado por Rafaelillo. Lo vigila y le descubre cuando intenta fugarse, deteniéndole. Llegan un Capitán, el sargento Pedreira, dos sacerdotes ,y soldados. El Capitán les dice que se han presentado al Coronel dos sacerdotes del Monasterio de Nuestra Señora de Lucena diciendo que ha desaparecido una cruz de brillantes que llevaba la Virgen sobre el pecho y que sólo la ha podido sustraer uno de los soldados que pidió entrar en el camerín de la Virgen. Les piden a los sacerdotes que pasen a ver si conocen al soldado, al que reconocen en la persona de Rafaelillo, que no lo niega, y al que llevan preso. Cascales jura que lo salvará, como Rafael le salvó en un combate la vida a él.

En una carretera aparece Dolores cantando junto a su hija, padre y demás miembros de su familia; van buscando a Rafael. Se acerca un grupo de soldados, por lo cual se esconden para no ser vistos. Observan que llevan un preso entre bayonetas -Rafael- pero a quien no reconocen por llevar la cara cubierta. Dolores está desesperada por saber de Rafael. Se encuentra con Cascales y le pregunta si conoce a Rafael. Al contestarle afirmativamente y contarle que van a fusilarlo por haber robado una cruz que quería para ella. Dolores se agarra a las rejas de la prisión, cuyas ventanas se abren y a través de las cuales se abrazan los dos amantes, impotentes para otra cosa que no sea reafirmar su amor y su pena.

Cascales también está desesperado intentando hallar la forma de salvar a su amigo.

Hablando con Dolores cree haber encontrado la salvación. Se. presenta en el juicio, y dice que Rafael es inocente, que fue la propia Virgen de las Angustias, a la que el gitanillo la llevaba flores v luz a su humilde ermita allá en la, serranía de Granada, que le quiso devolver los favores regalándole la cruz para que Rafael la vendiera y pudiera así ayudar a su Dolores y al hijo de ambos. El tribunal pone la duda en manos de los frailes, quienes después de meditar la posibilidad de un milagro, aceptan el caso como tal.

Rafael queda absuelto, pero el primer soldado que en lo sucesivo acepte regalos de los santos, será pasado por las armas.


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Personajes:

Dolores: Gitana enamorada de Rafael.
 
Rafael: Soldado gitano
 
Tajuña: Soldado
 
Cascales: Soldado apodado “la alegría del batallón”.

           
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Números musicales:

Aquí está quien lo tiene to… Al mismito rey del moro: (Tajuña)

A ver si te han guipao: (Requena, Carapocha, Pérez, Milocho)

La que quiera sabé: (Dolores)

Ay Rafaé de mi arma: (Dolores, Rafael, Carapocha)

¿Cuál será la suerte del pobre soldao?.... A una gitana presiosa: (Dolores, Pedreira, Pendingue, Gitanos)


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Aquí está quien lo tiene to… Al mismito rey del moro: (Tajuna)

TAJUÑA
Aquí
está
quien lo tiene tóo
y no tiene náa.
Por el mismo rey del moro
no me cambiara yo
que no tengo náa
y lo tengo tóo.
Con lo que guardo aquí pa mi morena,
¡Nena!
¡Nena!
¿qué me importa que haya pena
si no hay pena para mí?
La-la-la-la-la-la-la.
Al mismito rey del moro,
no le envidiara yo
que no tengo náa
y lo tengo tóo.
Ni el tronío del cañón,
ni de la noche al callar,
hacen perder la alegría
que el alma mía
siempre, siempre tendrá;
que el que náa puede perder,
y sin náa lo tiene tóo,
dende que el sol se levanta
canta que canta,
sin dar tregua a su garganta
pasa er día como yo.
La-la-la-la-la-la-la.
Al mismito rey del moro
no le envidiara yo,
que no tengo náa
y lo tengo tóo.
¡Ay, nena!,
sólo no ver tu carita
me da pena.
¡Ay, lucero!
¡Sólo por no verte muero!
¡Ay!
¡Ay!


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A ver si te han guipao: (Requena, Carapocha, Pérez, Milocho)

REQUENA
Ya lo agarré.

CARAPOCHA
¡Rediez!
¡A ver si te han guipao!

REQUENA
¿A mí? No me ha visto naide
más que otro conejo
que se me ha escapao.
¡Chist!...
¡Callad!
Id con precaución
a avisar a esos
para la combinación.

TODOS
¡Chist!

(Se dirigen hacia la escalera, dando grandes zancadas, a compás de la música.)

CARAPOCHA
(A Tajuña y Pérez.)
Salid.

(Unos y otros bailan a la vista del saco.)

TAJUÑA
¿Conque lo has cogío?

PÉREZ
¡Chico, eres atroz!

CARAPOCHA
Y por lo que abulta
necesitaremos
diez kilos de arroz.

MILOCHO y PÉREZ
¡Diez kilos de arroz!

CARAPOCHA
¡Diez kilos de arroz!

TAJUÑA
Y yo me conformo
con
un
antrecoz.

MILOCHO
¡A mí me disloca en salsa!

PÉREZ
A mí más en salmorejo.

CARAPOCHA
Y yo prefiero que sal...
–¡palabra de honor!–
salga pronto pa comérmelo.

TODOS
(Bailando.)
¡Vaya un conejito
que has facilitao,
pa este cuerpecito,
pa este cuerpecito
que está desmayao!

(Cesan de bailar.)

Después de las horas
que hemos ayunao,
viene este conejo
pirintiparao.

EL GATO
¡Miauu!

(Quedan todos aterrados al oír el maullido.)

TODOS
¡Pero es que ha mauyao!

REQUENA
¡Pues qué me ha pasao!

CARAPOCHA
Que has cogío er gato,
So desgalichao.

TODOS
¡Nos ha reventao!

EL GATO
¡Miauu!


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La que quiera sabé: (Dolores)

DOLORES
La que quiera sabé
lo que es sufrir de verdá,
que tenga ar novio sordao
y la haya dejao
porque a la guerra se va.
¡Caminá, caminá,
que ya viene er día!
¡Caminá, caminá,
que busco a mi amor!
¡Si no lo encontrara
qué triste sería
caminá, caminá
con tanta fatiga,
con tanto doló!


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Ay Rafaé de mi arma: (Dolores, Rafael, Carapocha)

DOLORES
¡Ay, Rafaé de mi arma!

RAFAEL
¡Ay, Dolores de mi vida!

DOLORES
Tú prezo aquí por mi causa,
tras esa reja mardita.

RAFAEL
No yores, Dolorsiya, no me yores.
¡Por Dió, no estés triste!
Pa que tú no yoraras, mi nena,
jise lo que jise.

DOLORES
Yo, que roando por esas sierras
to lo der mundo por ti he sufrío;
yo, que soñaba morí de amore
y entre tus braso perdé er sentío.
¡Ay, Rafaé mío, ¡Ay, Rafaé mío!
cuánto pesare!
Deja que yore mi bien perdío.

RAFAEL
Ahora que miro tus ojos negros
y siento serca tu olor a flores,
ya no me importan toos los martirios,
ni er calaboso con sus rigores.
¡Ay, mi Dolores!
¡Ay, mi Dolores!

DOLORES
¡Caya, bien mío!
Deja que yore mi bien perdío.

CARAPOCHA
(Saliendo y dirigiéndose a Dolores)
Mosita, lo siento mucho,
pero es preciso acabar.

RAFAEL
No la yeves.

DOLORES
Por la Virgen:
no me yeves.

RAFAEL
Déjala.

DOLORES
Te lo pío por tu vía;
por tu mare.

CARAPOCHA
(Soltándola.)
¿Por mi mare?
¡Me parese que me van a fusilá!

(Mutis como antes.)

RAFAEL
Antes que nos separen
deja, Dolores,
que bese tu frente,
pa que aquer probe hijo
de un amor tan triste,
mis besos le lleves.

(Besa a Dolores en la frente.)

DOLORES
Besa.
Besa.
Yo juntaré a los míos
los besos tuyos
que aquí me yevo,
para que aquer probe ángel
de las mis entrañas
no le farten besos.

RAFAEL
¡Malhaya sea er sino!

DOLORES
Er sino der gitano.

RAFAEL
Que no tié ni un día
que no sea triste.

DOLORES y RAFAEL
Que no tié un cariño
que no sea amargo.
¡Malhaya sea er sino!

DOLORES
Adiós, mi Rafaé, adiós.

RAFAEL
Adiós, arma der arma mía.
¡Mardito quien jiso el hierro
de esta reja mardesía!

DOLORES
(Iniciando el mutis, obligada por Carapocha.)
¡Ay, Virgen santa,
no lo esampares!

(Hacen mutis.)

RAFAEL
¡Ay, mi Dolores!
¡Ay, mi Dolores!
Tú aquí te quea
pa que me yore.

(Mirando con ansia hacia donde hicieron el mutis.)

DOLORES
(Dentro.)
La que quiera sabé
lo que es sufrí de verdá,
que tenga ar novio sordao
y la haya dejao
porque er probe a la guerra se va.


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¿Cuál será la suerte del pobre soldao?.... A una gitana presiosa: (Dolores, Pedreira, Pendingue, Gitanos)

UNAS
¿Cuál será la suerte
del pobre soldao?

OTRAS
¡Todo el santo día
por él he rezao!

UNOS
¡Duras son las penas
para el militar!

OTROS
Los frailes tan sólo
lo podrán salvar.

PEDREIRA
(A un grupo de Mujeres.)
Pronto la sentencia
se ha de conucer.

UNOS
¡Yo tengo esperanza!

OTROS
¡Yo tiemblo por él!

TODOS
(Mirando hacia la derecha.)
Ahí vienen los gitanos.

HOMBRES
¡Qué gitana tan hermosa!

DOLORES
(Saliendo seguida del Tío Pendingue.)
Cariá en las güenas almas.
Zeñores, una limosna.

PENDINGUE
Y si la dais, la gitana
sus cantará cuarquier cosa.

UNOS
¡Que cante!

OTROS
¡Que cante!

DOLORES
(Con amargura.)
¡Cantá, no podré!

UNOS
¡Que cante!

OTROS
¡Que cante!

PENDINGUE
(Aparte a Dolores.)
Es preciso contentá a esta gente.

DOLORES
Pues cantaré.

(Mientras, Tío Pendingue recoge limosna entre los del grupo que se forma alrededor.)

A una gitana presiosa,
mu serrana y mu pulía,
traspasaíto de achares
su gitano le desía:
Mi nena,
morena, ven tú pa acá.
Dame er caló de tu cuerpo,
cara de Mayo florío;
dame er caló de tu cuerpo,
miá que me muero de frío.
¡Morena!
¡Mi nena, ten cariá!
No orvíes lo que te digo,
que por tus amores
me estoy gorviendo barlú;
me estoy gorviendo barlú;
que lo que tengas conmigo,
ramito de flores,
con naide lo tendrás tú,
con naide lo tendrás tú,
con naide lo tendrás tú.
¡Quiéreme, por tu salú!
¡Qué gana tengo, gitana,
de que nos bendiga er cura,
pa verte er pelito suerto
sobre la esparda desnúa!
¡Mi nena!
Morena, cuándo será.
Y al ver al probe gitano
rendío por la amargura,
se enternesió la chavala
antes de hablá con er cura;
y con la pena en los ojo
y er corasón dolorío
hoy va la probe gitana
buscando er bien que ha perdío.
¡Ah!



FIN


Información obtenida en la Página Web http://lazarzuela.webcindario.com/

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