jueves, 5 de septiembre de 2013

El niño judío (Cantables)



EL NIÑO JUDIO



Zarzuela en dos actos, divididos en cuatro cuadros.

Libreto: en prosa de Enrique García Alvarez y Antonio Paso.

Música: Pablo Luna.

Estrenada en el Teatro de Apolo el día 5 de Febrero de 1918.

La acción del primer cuadro, en Madrid; la del segundo, en Alepo (Jerusalén) y la de los tercero y cuarto (segundo acto), en la India.


ARGUMENTO


La obra se inicia en Madrid, en un puesto de libros viejos en el Paseo del Prado. El encargado, Samuel, es un muchacho de quince o a dieciséis años. Esta sentado y leyendo con entusiasmo, mientras un cliente ojea varios libros. Cuando el cliente desaparece, aparece Concha, muchacha de unos veinticinco años y de la cual Samuel está enamorado. Concha le dice que es difícil que Jenaro, su padre, consienta que se casen, dado el origen judío de Samuel. Sin desanimarse por ello, Samuel dice que el día en que se muera su padre, él será rico y entonces Jenaro no impedirá la boda. En esto llega Jenaro, y le dice a Samuel que vaya a ver a su padre que esta agonizando.
Cuando Jenaro se queda a solas con su hija, le revela una interesante conversación que ha sostenido con el padre de Samuel. Este en realidad, es hijo de un rico judío llamado Alepo, que reside en Jerusalén, y de Esther una hebrea con la que el falso padre del muchacho quiso casarse. En venganza, el supuesto padre robó el primer hijo de aquel matrimonio, y se lo trajo a España. Sabido esto, Jenaro desea casar cuanto antes a Concha con Samuel, y que los tres hagan un viaje a Alepo.
Llegan a Alepo, se encuentran en una plaza, es día de mercado, y al parecer Samuel Barchilón, padre de Samuel, se encuentra con el vendedor ambulante Manacor con quien conversa. Samuel está furioso desde el día en que tuvo como huésped en su casa un joven raja de la India, de cuya arrogancia quedó prendada Esther, su esposa. Poco después Esther huyó con el rajá. Desde entonces, Samuel maldice a Esther y al hijo que tuvo de ella.
Cuando desaparece Samuel, entra Jenaro, acompañado de un sirviente. Manacor, al ser preguntado, le informa de las fabulosas riquezas del avaro Samuel Barchilón, y le muestra la casa de éste. Jenaro, Concha y Samuel, esperan en la plaza, la ocasión propicia para presentarse ante el padre. Samuel Barchilón, se presenta con un grupo de esclavas recién compradas. Se adelanta Jenaro y muy seguro de su triunfo, le presenta a su hijo. Samuel Barchilón, muy furioso, se abalanza hacia el muchacho y casi le ahoga, si no llega a ser por la intervención de Jenaro y Concha. El avaro Samuel Barchilón, se aleja maldiciendo al muchacho. Samuelito queda sorprendido y desconcertado, pero no tarda en saber que él en realidad, tampoco en hijo de Barchilón, sino del rajá indio. Al saber esta noticia, los tres, con esperanzas de hacerse ricos, parten hacia la India, donde esperan ser mejor recibidos.
Llegan a la India y se encuentran con que el rajá reinante, Jamar-Jalea, está casado con Jubea, una autoritaria y cruel mujer que le tiene dominado. Al saber que su hijo está en palacio, la alegría del rajá es indescriptible. Pero tiene que disimular ante su esposa, y llama impostores a aquellos tres forasteros. Al ir el rajá al templo, sin la compañía de su esposa, aprovecha para abrazar con incontenible jubilo a Samuel, momento en que Concha le canta la famosa canción española, y Jenaro le regala una guitarra.
Al volver, Jubea, ve la escena, y las sospechas se apoderan de ella. Furiosa, da la orden para que los tres europeos sean sacrificados en el templo. Allí, la verdad es nuevamente aclarada, Samuel no es hijo del rajá. Cuando Esther su madre, lo tuvo, por temor a que Samuel Barchilón lo descubriese y matará al niño sospechándolo ilegitimo, lo cambió por el hijo, también recién nacido, de una criada suya. Y este niño es Samuel. El rajá hace su aparición en el templo y levanta la condena de los tres, a los que da el dinero necesario para el viaje de regreso a España, y les despide afectuosamente. Y de este modo, Jenaro, Concha y Samuel, vuelven a Madrid sin haber alcanzado el sueño de ser millonarios.


__________



Personajes:

Jenaro: Dueño de un puesto de libros de lance y de una librería.

Concha: Hija de Jenaro enamorada de Samuel.

Samuel: “Niño judío” en busca de padre, enamorado de Concha.

Barchilón: Rico judío de Alepo, presunto padre de Samuel.

Manacor: Judío pordiosero de Alepo.
 
Rebeca: Esclava de Barchilón.


__________



Números musicales:

Coro de mercaderes “Ya el mercado va a comenzar” y canción de Manacor “Que el Dios de Israel…Que me importa ser judío…..Noemi de mis amores”: (Manacor, Mujeres. Hombres, Vendedor)
Dúo de Concha y Samuel “Ahora que estamos aquí….Santo Dios que mareo me da”: (Concha, Samuel)
Coro de esclavas “Ahí llega Barchilón….Yo era infanta castellana”: (Barchillón, Rebeca, Esclavas, Coro)
Cuarteto “Mi asombro es atroz. Rajah mi papá..…Palacios fastuosos…..Ay moreno de boca hechicera….Negro, ay mi negro, al ver tu boquita me alegro” y escena “Aquel que es mi amo, le pagará”: (Concha, Samuel, Barchilón)
Coro “Que reine muchos años” y danza india: (Coro)
Canción Española “De España vengo, soy española”: (Concha)
Imitación de las hermanas Catafalco “Arza y olé…..Soy un rayito de luna….Sementerio, sementerio”: (Jenaro, Samuel)
Escena “Bowanhia, Bowanhia” y cuplés “Si esta mano me la tuestan….Salve, salve, sálvese el que pueda”: (Jenaro, Samuel, Coro)


__________



CUADRO SEGUNDO

(Al levantarse el telón, el Coro de señoras y el de caballeros, vestidos de árabes y de judíos, pero sin gran lujo, pasean por la plaza. Por el foro izquierda, a su tiempo, aparece Manacor, viejo judío pordiosero, que se apoya en un cayado, y cuelga a su espalda esa especie de citara que sólo tiene una cuerda. En la plaza hay vendedores, esquiladores de burros, etc., etc.)

Coro de mercaderes “Ya el mercado va a comenzar” y canción de Manacor “Que el Dios de Israel…Que me importa ser judío…..Noemi de mis amores”: (Manacor, Mujeres. Hombres, Vendedor)

HOMBRES
(Tenores)
Ya el mercado va a comenzar
y al mercado yo pienso ir,
que aunque nada vaya a comprar
por costumbre voy siempre allí.
Me gusta oír al vendedor
su mercancía pregonar.
Me gusta ver al comprador
regatear.
Ya el mercado va a comenzar
y al mercado pienso yo ir
aunque nada vaya a comprar.
¡Ah!
A ver, a ver
qué novedad
nos va a ofrecer
el judío del arrabal.

MUJERES
(Tiples)
Vamos a oír al vendedor
su mercancía pregonar.
Vamos a ver al comprador
regatear.
Ya el mercado va a comenzar
y al mercado yo pienso ir,
que aunque nada vaya a comprar
por costumbre voy siempre allí.
¡Ah!
A ver, a ver
qué novedad
nos va a ofrecer
el judío del arrabal.

(Igual letra que los tenores.)

HOMBRES
(Bajos)
Del mercado es la hora,
vamos ya
para ver si hay alguna
novedad
Si llegaron esclavas
y si son
de esas que al verlas causan,
sensación.
Vamos a ver
qué novedad
nos va a ofrecer
el judío del arrabal.

VENDEDOR
(Saliendo.)
Aretes de oro,
piedras preciosas
y pipas de ámbar
maravillosas.
Todo lo vendo
muy arreglado,
lo doy a un precio
que es regalado.

MUJERES
Eso del precio
suena muy raro.

HOMBRES
Tú lo que vendes
es malo y caro.

VENDEDOR
No receléis
de mi pregón
y aprovecharse
de la ocasión.

TODOS
Déjanos,
vete ya,
tu pregón
no es verdad.

HOMBRES
(Tenores)
Ya el mercado va a comenzar
y al mercado yo pienso ir,
que aunque nada vaya a comprar
por costumbre voy siempre allí.
voy siempre allí,
voy siempre allí.

MUJERES
Vamos a oír al vendedor
su mercancía pregonar.
Vamos a ver al comprador
regatear.
Regatear,
regatear.

(Esclavas dentro, por la parte de la casa de Barchilón. Este número lo canta la primera tiple que haga el papel de Rebeca y las segundas tiples.)

¡Ya se fue
por siempre mi juventud!
¡Moriré
llorando mi esclavitud!
¡Mi vivir.
fue tormento y fue temor!
¡Fue sufrir
cautiverio de dolor!
Moriré
llorando mi juventud
que se fue.

(Sale Manacor.)

MANACOR
Que el Dios de Israel derrame
sobre vosotros la gracia
y aliviar hermanos míos,
de Manacor la desgracia.

HOMBRES y MUJERES
Es el viejo Manacor
el coplero sin igual;
entre todos el mejor
de la musa popular.

MUJERES
Dinos de esos sortilegios
que conoces del amor.

UNOS
Que nos cuente alguna historia.
Que nos cante es lo mejor.
Que nos cuente alguna historia.
Que nos cante es lo mejor.

MUJERES
Dinos de esos sortilegios
que conoces del amor.

MANACOR
Pedid vosotros
lo que queráis,
que por mi parte
no ha de quedar.

UNOS
Que cante algo.

OTROS
Si, que nos cante.

MANACOR
En ese caso voy a cantar:
Qué me importa ser judío
si por serlo soy amado
de la hebrea más hermosa,
que el amor ha imaginado
Qué me importa que la gente
cuando paso me zahiera,
si al final de mi camino
es su amor el que me espera.
Por ella aliento,
por ella canto,
por ella siento.
Por ella quiero,
por ella sufro,
por ella muero.
En sus labios como brasas
yo mis besos quemaría,
y en la noche de sus ojos
para siempre dormiría.
Noemí de mis amores,
hija hermosa de Israel,
tus labios son tan sabrosos
y dulces como panales
de miel.
Beber quisiera yo en ellos
el secreto de tu amor.
y aunque la muerte encontrase
bebería sin temor.
Y ella me dice: toma
y alivia pronto tus males.
Y me da sus labios rojos,
sus labios como corales,
y en este beso amante
pone tan grande pasión
que en el se lleva prendida
la locura de mi amor.
Noemí. la de mis sueños,
Noemí, la de mi amor.

HOMBRES y MUJERES
Noemí de mis amores,
hija hermosa de Israel,
tus labios son tan sabrosos
y dulces como panales
de miel.

MANACOR
Beber quisiera yo en ellos
el secreto de tu amor.
y aunque la muerte encontrase
bebería sin temor.
Noemí. la de mis sueños,
Noemí, la de mi amor.


__________



ESCENA IV

Foro derecha, Samuelito, lleva como Jenaro un fez y un traje por el estilo. Concha.
Salen fumando cada uno en una pipa, que consiste en un canuto de bambú muy fino y muy largo, y al final un depósito en forma de bellota, en el que se echa el «kist», especie de tabaco árabe.

Dúo de Concha y Samuel “Ahora que estamos aquí….Santo Dios que mareo me da”: (Concha, Samuel)

SAMUEL
Ahora que estamos aquí,
encanto y luz de mi amor,
vamos a ver si es verdad
que el kist es superior, superior.

CONCHA
Pues encendamos nuestra pipa
y la verdad vamos a ver.

CONCHA y SAMUEL
Pues a encender.
Pues a encender.

(Compases para encender.)

CONCHA
¡Ay, qué gusto más grande me da!

SAMUEL
¡Qué suave! ¡Qué aroma! ¡Qué olor!

CONCHA
¡Ay, qué extraña voluptuosidad!

CONCHA y SAMUEL
Al fumar me entra un dulce sopor
de amor.

SAMUEL
Aunque creas que es una broma
yo entre sueños veo a Mahoma.

CONCHA
Y yo, si tú me das permiso,
sueño que entro en el Paraíso.

SAMUEL
Yo estoy viendo muchos harenes.

CONCHA
Samuelito, qué vista tienes.

SAMUEL
Veo cosas que no las creo.

CONCHA
Para cosas las que yo veo.

CONCHA y SAMUEL
¡Santo Dios, qué mareo me da,
yo de fijo me voy a caer!
¡Y la vista también se me va!
Si no cede el mareo
no sé qué hacer.
Yo al principio lo fumaba
con deleite y me extasiaba
viendo el humo que subía,
que subía y se esfumaba,
y el aroma que dejaba,
soñoliento / soñolienta me tenía.
Qué gusto daba
ver lo que hacían
los espirales
cuando subían
y se esfumaban
y se perdían!

(Echan bocanadas de humo.)

¡Ay, no me sueltes, por Dios,
que no me puedo tener,
y sin tu apoyo verás
cómo voy a caer, a caer!
Sujétame, que si me caigo
un espectáculo daré!
Sujétame.
Su-je-ta-me.
Su-je-ta-me.
Su-je-ta-me.

(Van cayendo poco a poco al suelo y sentados empiezan la escena, levantándose a las pocas palabras.)


___________



ESCENA VI

Barchilón. Le siguen los dos Servidores que salieron con él y siete Mujeres Esclavas, seis vestidas por grupos de dos iguales, la del centro distinta. Estas mujeres van unidas unas a otras, de dos en dos también, por una cadena que las sujetará a los tobillos, pero de una a otra habrá medio metro para que puedan danzar; al salir la arrastran, después se colocarán en hilera. Les sigue el Coro General.

Coro de esclavas “Ahí llega Barchilón….Yo era infanta castellana”: (Barchillón, Rebeca, Esclavas, Coro)

CORO
Ahí llega Barchilón
con las esclavas nuevas,
y dicen que trae una
de tan rara belleza
como jamás se ha visto
mujer sobre la tierra.
Como jamás se ha visto
mujer sobre la tierra.
¡Quiera el profeta:
que su hermosura
le dé placer,
para que olvide
la ira que siente
por la mujer!

(Sale Barchilón con las esclavas, agitando y haciendo crujir el látigo.)

BARCHILLON
¡Oh. pérfidas esclavas!
¡Oh, pérfidas cautivas!
Vuestras danzas bailad,
Con la cadencia rítmica
de vuestros cuerpos lúbricos
mi carne despertad;
si no el cordón flexible
de mi terrible látigo
vuestra carne abrirá.

REBECA
Escucha, gran señor.
la voz de una mujer.
que acaso llegue a ser
la prenda de tu amor.
No extremes tu rigor,
generoso cegrí;
si te ciega el furor
sacia tu furia en mí.

BARCHILLON
(Reparando en Rebeca)
Mujeres peregrinas
de espléndida belleza
he visto, pero nunca
hallé mujer como ésta.
¡Oh, perla incomparable
entre todas las perlas!

(Reaccionando)
Pero no, carne imbécil,
en ti vuelve, despierta,
que todas son lo mismo,
acuérdate de «aquélla».

¡Oh. pérfidas cautivas!
¡Oh, pérfidas esclavas!
vuestras danzas bailad,
Con la cadencia rítmica
de vuestros cuerpos lúbricos
mi carne despertad;
si no el cordón flexible de mi terrible látigo
vuestra carne abrirá.

REBECA
Oye, mi dueño y señor,
una leyenda de amor.
Lo que te puede ofrecer
para templar tu furor
una infelice mujer.
Yo era infanta castellana
y el amor me hizo agarena,
por la enseña mahometana
olvidé la nazarena.
Un gomel me enamoró,
en sus palabras creí,
el alma me la robó
y el corazón se lo di.
Por la pena de amar,
que es un dulce sufrir,
bien se puede esperar
del amor el dolor de morir.

TODOS
Era infanta castellana
y el amor la hizo agarena,
por la enseña mahometana
olvidó la nazarena.

REBECA
Yo de puro enamorada
no cambiaría mis penas,
ni el peso de estas cadenas
por mi vida regalada.
No maldigo de mi suerte
ni de aquel bien que perdiera;
pero de mí maldijera,
si más no volviera a verte.
No maldigo de mi suerte
ni de aquel bien que perdiera.
Que estas cadenas, señor,
conque me traes al destierro,
no son cadenas de hierro
que son cadenas de amor.
Que son cadenas de amor.

TODOS
Por la pena de amar,
que es un dulce sufrir,
bien se puede esperar
el dolor de morir.
Yo de puro enamorada
no cambiaría mis penas,
ni el peso de estas cadenas
por mi vida regalada.
No maldigo de mi suerte
ni de aquel bien que perdiera;
pero de mí maldijera,
si más no volviera a verte.
Que estas cadenas, señor,
conque me traes al destierro,
no son cadenas de hierro
que son cadenas de amor.


___________



ESCENA VIII

Cuarteto “Mi asombro es atroz. Rajah mi papá..…Palacios fastuosos…Ay moreno de boca hechicera….Negro, ay mi negro, al ver tu boquita me alegro” y escena “Aquel que es mi amo, le pagará”: (Concha, Samuel, Barchilón)

SAMUEL
¡Mi asombro es atroz!
Rajáh mi papá!

LOS OTROS
¡Rajáh, rajáh, rajáh!

SAMUEL
¡Quién lo iba a decir!
¡Yo hijo de un rajáh!
¡Millonario yo,
o multi quizá!
Y al fallecimiento
de mi señor padre,
servidor rajáh.

( Ríe.)

CONCHA y BARCHILON
¡Rajáh! ¡Rajáh!
¡Rajáh! ¡Rajáh!
¡Se ha vuelto loco!
¡Pobre Samuel!
¡Mas loco y todo,
quién fuera él!

SAMUEL
Palacios fastuosos,
jardines prodigiosos
y lagos cristalinos
donde refleja el sol.

CONCHA y BARCHILON
Donde refleja el sol.

SAMUEL
Salones de oro y nácar,
tapices y esculturas
y artísticas pinturas
serán de un servidor.

CONCHA y BARCHILON
Ya lo verás;
de todas esas cosas
dueño serás.

SAMUEL
¡Pues si es así
será una cosa enorme!

CONCHA y BARCHILON
¡Claro que si!
Tendrás mil servidores
que te hagan reverencias,
y muchas eminencias
se harán lenguas de ti,
se harán lenguas de ti.

SAMUEL
Y esclavas voluptuosas
y bellas del Oriente
irán seguramente
para cantarme allí
trovas cadenciosas
que jamás oí,
con letras preciosas,
una cosa así:

(Simulan tocar la guitarra.)

Plim-plim plim, plim.
Plim-plim plim, plim.
Plim-plim plim, plim.
Plim-plim plim, plim,
cataplán.

CONCHA y BARCHILON
Plim-plim plim, plim.
Plim-plim plim, plim.
Plim-plim plim, plim.
Plim-plim plim, plim.
Cataplán, plim, plim.

SAMUEL
¡Ay, moreno de boca hechicera
son tus ojos igual que un veneno!
Déjame que te mire aunque muera.

CONCHA y BARCHILON
¡Ay, moreno, moreno, moreno!

SAMUEL
¡Di porque eres así,
tan arrebatador!
Di, que ansías de mi
locuras de mi amor.
Dejame que te mire
aunque muera.

CONCHA y BARCHILON
¡Ay, moreno, moreno, moreno!

SAMUEL
¡Negro!
¡Mi negro!
Al ver tu boquita me alegro,
y tus ojos claros.
que han de ser mi perdición,
y esa tu sonrisa
que me alegra el corazón.

CONCHA y BARCHILON
¡Chacho!
¡Mi chacho!
¡No he visto más lindo muchacho
Verme yo en tus ojos
y morirme de pasión.

SAMUEL
¡Qué felicidad y qué ilusión!

CONCHA y BARCHILON
Plim-plim plim, plim.
Plim-plim plim, plim.
Plim-plim plim, plim.
Plim-plim plim, plim.
Cataplán, plim, plim.

SAMUEL
¡Negro!
¡negro!
Viéndote me alegro.


(Para caso de repetición cámbiese la copla por la siguiente:)

SAMUEL
Si tú miras con fuego a las mozas
las deleitas y las arrebatas,
y así luego en la cara las rozas,

CONCHA y BARCHILON
¡Ay, las matas, las matas, las matas!

MANACOR
Beber quisiera yo en ellos
el secreto de tu amor.
y aunque la muerte encontrase
bebería sin temor.
Noemí. la de mis sueños,
Noemí, la de mi amor.


___________



ACTO SEGUNDO

ESCENA PRIMERA

Coro “Que reine muchos años” y danza india: (Coro)

CORO
Que reine muchos años
feliz por siempre sea
el príncipe de príncipes
el gran Jamar-Jalea.
Que reine muchos años
el gran Jamar-Jalea.
Guerrero poderoso
y sabio y justiciero,
sus dotes y virtudes
admira el pueblo entero.
¡Hombres y riquezas
al príncipe escogido
y que de Brahma sea
por siempre protegido!


___________



ESCENA VIII

Canción Española “De España vengo, soy española”: (Concha)

CONCHA
De España vengo.
¡Soy española!
En mis ojos me traigo luz de su cielo
y en mi cuerpo la gracia de la manola
De España vengo,
de España soy
y mi cara serrana lo va diciendo,
y mi cara serrana lo va diciendo.
que he nacido en España por donde voy.
A mi lo madrileño
me vuelve loca,
y cuando yo me arranco
con una copla,
al acento gitano
de mi canción
toman vida las flores
de mi mantón,
toman vida las flores
de mi mantón.
De España vengo,
de España soy
y mi cara serrana lo va diciendo,
y mi cara serrana lo va diciendo.
que he nacido en España por donde voy.
Campana de la Torre
de Maravillas
si es que tocas a fuego
toca deprisa.
Mira que ardo
por culpa de unos ojos
que estoy mirando.
Por culpa de unos ojos
madre, me muero,
por culpa de unos ojos
negros, muy negros,
que los tengo metíos
dentro del alma
y que son los ojazos
de mi gitano.
Muriendo estoy, mi vida,
por tu desvío.
Te quiero y no me quieres,
gitano mío.
¡Mira que pena
verme así, despreciada,
siendo morena!
De España vengo,
de España soy.
De España vengo,
de España soy
y mi cara serrana lo va diciendo.
que he nacido en España por donde voy.
De España vengo
¡Soy española!
De España vengo,
de España soy
y mi cara serrana lo va diciendo.
que he nacido en España por donde voy.
De España vengo,
de España soy.


___________



Imitación de las hermanas Catafalco “Arza y olé…..Soy un rayito de luna….Sementerio, sementerio”: (Jenaro, Samuel)

JENARO y SAMUEL
¡Arza y olé!
Soy, el rayo de luna más triste
que ha visto usté.
¡Olé y olá!
cuando alumbro las fosas y nichos
qué gusto da.
¡Arza y olé!
Que ha visto usted
¡Olé y olá!
qué gusto da.
Soy un “rayito” de luna
que da luz a un sementerio
donde reposa mi padre,
y mi tío Desiderio
y mi pobresita mare,
y un primo la mar de serio,
y una hermanita
bastante mona
que se calló,
porque al cogerla
la comadrona
la “espachurró”.

(Con aire flamenco y triste.)

Sementerio, sementerio,
siempre solo, siempre serio,
si no fuera por el rayo
de lunita que te alumbra,
¡Qué seria de tus fosas,
qué sería de tus tumbas!
si no fuera por el rayo
de lunita que te alumbra,
¡Qué seria de tus fosas,
qué sería de tus tumbas!
¡Ay, qué tumbas!
¡Ay, qué tumbas!
Pobresitos “cadáveres”
sin hablar una palabra
y por toda, y por toda distracción
bailan la danza macabra.

(Bailan cómicamente la danza. Este número se interpretará imitando en todo a las malas cupletitas.)


___________



CUADRO SEGUNDO

ESCENA II

(Los Indios forman dos filas, frente a frente, dejando en medio a Samuel y Jenaro.)

Escena “Bowanhia, Bowanhia” y cuplés “Si esta mano me la tuestan….Salve, salve, sálvese el que pueda”: (Jenaro, Samuel, Coro)

TODOS
¡Bowhania!
¡Bowhania!
Diosa excelsa del martirio,
yo en tu honor
sacrifico las torturas
y el dolor.
En tu honor, diosa Bowhania,
por mi fe,
resignado los tormentos
sufriré.

JENARO
Ahora a los dos nos toca
ofrendar el martirio
a la diosa Bowhania,
que es más fea que Picio.

SAMUEL
Pues vamos a ofrendarle
y hagámoslo de prisa.

JENARO
Esto tiene más gracia
que el tubo de la risa.

(Dirigiéndose a la diosa.)

¡Yo en tu honor!

SAMUEL
¡Yo en tu honor!

Cuplés

SAMUEL
Si esta mano me la tuestan
harán una salvajada.

JENARO
Pero cuando esté en su punto
te ofreceré la tostada.

SAMUEL
Si una tibia me dislocan.
para ofrecértela a ti.

JENARO
Oh. gran diosa, va a ser tibia
la que se va a armar aquí.

TODOS
(Cogiéndole de las manos y dando vueltas, menos Samuel y Jenaro.)
¡Salve! ¡Salve!
Cantemos en rueda, rueda.
¡Salve!¡Salve! ¡Salve!

JENARO y SAMUEL:
¡Sálvese el que pueda!

TODOS
¡Salve! ¡Salve!
y “Kyrie eleisón”

JENARO y SAMUEL:
Este es un remedo
de la Inquisición.

SAMUEL:
Cuando un ojo me atraviesen
con un hierro puesto al rojo...

JENARO
Ya puedes buscar dinero
porque va a costarte un ojo.

SAMUEL
Si achicharran mi garganta
le llamo a usté sin tardar.

JENARO
Pero hombre, sin campanilla
cómo me vas a llamar.

TODOS
¡Salve! ¡Salve!
Cantemos en rueda, rueda.
¡Salve!¡Salve! ¡Salve!

JENARO y SAMUEL
¡Sálvese el que pueda!





FIN


Información obtenida en la Página Web http://lazarzuela.webcindario.com/

No hay comentarios:

Publicar un comentario