La bruja (Cantables)



LA BRUJA



Zarzuela grande en tres actos.

Libreto: Miguel Ramos Carrión y Vital Aza.

Música: Ruperto Chapí.

Estrenada en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el 10 de diciembre de 1887.

La acción en un pueblo del Valle del Roncal y en Pamplona, a finales del siglo XVII.


ARGUMENTO


Una casa típica del Valle del Roncal, propiedad de Leonardo, hombre joven y fuerte, gran cazador. Este vive en compañía de Magdalena, su madrastra, y de Rosalía, hermanastra del joven. Tomillo, mozo pastor y bonachón, comenta aquella noche, en la cocina de la casa ante un nutrido auditorio de mozos que juegan al mus, entre los que se cuenta el cura, y mozas que hilan la rueca, que aquella misma tarde, ya de anochecida, ha visto una bruja. Ya se habla en el pueblo hace tiempo de su presencia, pero hasta ahora, nadie la vio. Tomillo da detalles de ella y hasta cuenta, entre las protestas del cura, que censura tal creencia contraria a la religión, que por ayudarla a vadear una charca, le dio un doblón, que muestra a los presentes. Unos creen y otros dudan, pero todos están atemorizados.
Tomillo bebe los vientos por Rosalía, y la moza le corresponde. Pero su madre, Magdalena, se opone a las relaciones porque el mozo es pobre. La desesperación del pastor cada día que pasa va en aumento, así como el odio hacia lo que podía ser su suegra. Rosalía y su madre se retiran a descansar, y Tomillo queda en espera de Leonardo, que aquella noche se retrasa más de la cuenta en su regreso de la diaria excursión por el monte. La llegada de Leonardo sirve a Tomillo para desahogarse contándole sus penas. Le relata lo que le ocurrió con la bruja y le confiesa que le es simpática, aunque le cause mucho respeto. Leonardo también conoce a la bruja, pero hace mucho tiempo. Se puede decir que son amigos y que le protege. El sabe la manera de hacer que acuda en su ayuda cuando la necesite: tocando tres veces seguidas su cuerno de caza. Leonardo está triste porque se ha enamorado de una mujer bellísima, a la que vio una sola vez y por un instante, bañándose en las aguas del río junto al bosque. Intentó perseguirla, pero perdió su pista para siempre. Ahora la busca día a día, con desesperación, pero inútilmente. La bruja le aconsejó que tenga paciencia y no pierda la esperanza, que esa mujer llegará a ser su esposa. El tiene fe y espera, aunque con la tristeza de no poder contemplarla.
Tomillo no ceja en buscar solución a su problema amoroso. Magdalena le ha dicho que si fuera capaz de reunir cien doblones, llegaría a ser el esposo de Rosalía. Y él piensa que, quizás la bruja... y como lo piensa lo hace. Toma el cuerno de caza de Leonardo y hace las tres llamadas, antes de que éste pueda impedirlo. Al instante aparece la bruja, que enterada de la necesidad de Tomillo, le entrega una bolsa con más dinero del que necesita. El mozo y Rosalía, que salió poco antes de despedir a Tomillo, dan las gracias a su bienhechora, despidiéndose de ella agradecidos.
Al quedar solos, la bruja hace a Leonardo la confesión de que es ella misma la mujer que él vio un día bañándose en el río. Es ella como fue, no como es ahora.
Ante la estupefacción del joven, la bruja le cuenta su historia.
Era una mujer muy bella. Una corte de numerosos admiradores solicitaban su mano con insistencia. Ella no quiso a ninguno; y ellos, despechados, se unieron para vengarse de su desprecio. Solicitaron la ayuda de un hechicero, y consiguieron de él que hiciera de la bella joven una vieja tan horrible y con tantos años como la que tiene delante. De corazón joven, los años cubren su hermosura interior.
Sólo hay una forma y una pequeña esperanza de que algún día pueda volver a ser lo que fue: Cuando encuentre a un hombre capaz de los mayores sacrificios para conseguir honores y riquezas que ofrecerla, unido a un noble cariño. Leonardo sabe que ese hombre debe ser él, y hace su promesa a la bruja de que cumplirá lo exigido para conseguir su rehabilitación. Al día siguiente, Leonardo parte hacia Italia a luchar con los Tercios españoles en busca de gloria y fama para ofrecer a la mujer que ama tanto.
Han pasado los años. De Leonardo no se han vuelto a tener noticias en el pueblo. Le dieron por muerto, le lloraron y casi le han olvidado ya.
Rosalía y Tomillo se casaron. Tienen tres hijos preciosos, y la abuela Magdalena es feliz con sus nietecillos. El marido de Rosalía ha prosperado, dejó de ser pastor y ahora es dueño de un molino. La suegra le quiere y él es feliz en su matrimonio.
Se están celebrando las fiestas del pueblo, donde no faltan los célebres partidos de pelota entre navarros y vizcaínos. Leonardo, por fin, ha vuelto. Entra en el pueblo solo y en silencio: nadie lo ve llegar en principio. Vuelve cubierto de gloria y es Capitán de los Tercios españoles. Consiguió la victoria y se la viene a ofrecer a la mujer que ama: a la bruja.
El primero que se encuentra con Leonardo es Tomillo, que no quiere creer lo que ven sus ojos. Luego es Rosalía, con gran sorpresa, la que celebra de veras volverle a ver. Leonardo ruega a los dos que no denuncien su presencia en el pueblo. Quiere presentarse ante la bruja para ofrecerla su triunfo, y que recobre su verdadera personalidad. Corre hacia el castillo donde vive ella, con la esperanza en el corazón. Es sólo unos momentos más tarde cuando se presenta en el pueblo el Inquisidor, seguido de sus esbirros. Trae la misión de apresar a la bruja, de quien tanto se habla por toda la comarca. Todos los vecinos, incluido el cura, temen por ella. No hay uno solo que no tenga que estarle agradecido por lo caritativa que es. Hace la caridad en la sombra, sin ser vista; pero todos saben que es ella quien les socorre siempre que lo necesitan. El Inquisidor pide que algunos mozos le acompañen a él y a su gente hasta el castillo. Todos obedecen atemorizados y le siguen. Leonardo hace rato que llegó al castillo. El toque de su cuerno hace que las puertas se abran, dando paso a la bruja. Celebra el triunfo de su amado, y su corazón joven late con fuerza de alegría.
Tomillo y Rosalía llegan jadeantes. Vienen a prevenir a los enamorados de que el Inquisidor y su gente están llegando al castillo para detener a la bruja. Leonardo se dispone a defenderla con sus armas, pero ella prefiere defenderse por sí misma. Vuelve al interior del castillo y cierra las puertas. Leonardo. Rosalía y Tomillo se esconden.
Llegan el Inquisidor y la gente que le acompaña. Una fuerte llamada a la puerta de la fortaleza queda en principio sin respuesta. Breve espera, las puertas se abren y, ante ellas aparece una bellísima joven, la misma que un día viera Leonardo. Ante el Inquisidor y los presentes, la joven da a conocer su verdadera personalidad. Se llama Blanca de Acevedo, hija del dueño del castillo. Su padre murió en el destierro, y ella quedó huérfana y sola.
Quiso volver a su patria sin que nadie advirtiera su presencia y vivir apartada de todo. Creó el misterio a su alrededor a propio intento y con ese fin; pero siempre pendiente de hacer el bien a todo el que pudiera necesitarlo.
Ella quiso probar el cariño de Leonardo y es feliz porque triunfaron los dos. Está dispuesta a seguir al Santo Oficio, y no permite que el Capitán la defienda, porque sabe que no pecó.
Se entrega, y parten todos hacia donde han de juzgarla por el delito de hechicería. Leonardo sufre otra vez la pena de la separación, aunque otra vez vuelve a él la esperanza, porque sabe que Blanca le espera.
Ha pasado algún tiempo. Blanca ha sido juzgada y condenada a internamiento perpetuo en un convento, en Pamplona, precisamente al lado donde se encuentra el cuartel de Leonardo.
Este comienza a trabajar la manera de rescatar a Blanca.
Con la ayuda de Tomillo, Rosalía y Magdalena y valiéndose del fanatismo que reina dentro del convento, donde no ven más que brujas por todas partes desde que llegó a él Blanca.
Leonardo logra sacarla de allí, haciéndoles ver a las monjitas que fueron las propias brujas, hermanas de la que allí tenían, las que se han llevado a la pobre Blanca.
Y aún la superiora del convento da las gracias al valeroso Capitán Leonardo, cuando va a comunicarla que ya nunca más volverán las brujas al convento.
El rey hechizado ha muerto y Felipe V comienza a reinar...


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Personajes:

Blanca: La Bruja.
 
Rosalía: Enamorada de Tomillo.
 
Magdalena: Madre de Rosalía.
 
Leonardo: Enamorado de Blanca.

Tomillo: Pastor, enamorado de Rosalía.
 
El inquisidor:

El cura:

Madre Superiora:


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Números musicales:

Coro de hilanderas y bebedores “Al amor de la lumbre que nos presta calor”: (Hilanderas, Bebedores, Tomillo)
Escena “Basta ya de vino y juego y dejad la rueca luego”: (El Cura, Rosalía, Magdalena, Tomillo)
Cuento “Pues señor este era un rey, un rey moro de Granada”: (Rosalía, Coro)
Terceto cómico “Chito que ya mi madre, da cabezadas”: (Rosalía, Tomillo, Magdalena)
Relato de la aparición “En una noche plácida del ardoroso estío”: (Leonardo, Tomillo)
Cuarteto “¡Oh, ya está aquí!” (La Bruja, Leonardo, Tomillo y Rosalía)
Dúo “Así, así te quiero yo”: (La Bruja, Leonardo)
Pasacalle “Señá Magdalena, venid por acá”: (Tomillo, Magdalena, Leonardo, Rosalía)
Jota (Leonardo y coro) “No extrañéis no, que se escapen”: (Leonardo, Hombres)
Coro general “Hoy todos celebran la Virgen de Agosto”: (Coro)
Escena y raconto “Allí viene Tomillo”: (Unos, Otros, Tomillo)
Escena y coro “Ya presentó a la Virgen la madre cariñosa”: (Aldeanas, Magdalena, Rosalía, Tomillo)
Número de pelotaris “En la plaza ya la gente grita”: (Roncaleses, Vizcaínos)  
Romanza “Todo está igual, parece que fue ayer”: (Leonardo)
Escena y zortzico “Al cabo los del pueblo salieron vencedores”: (Coro, Tomillo, Rosalía)
“Seguid seguir bailando”: (El Inquisidor, Coro, Tomillo, Rosalía)
Dúo “¡Por fin llegué! ¡No hay nadie!”: (Leonardo, La Bruja)
Final del acto II “Ese rumor, silencio. Alguien se acerca”: (La Bruja, Leonardo, Tomillo, Rosalía)
“¡Ah, del castillo!”: (El Inquisidor, Leonardo, Tomillo, Rosalía, Blanca)
Brindis “En tanto que la guerra nos deja descansar”: (Coro, Leonardo)
Rataplán “Retírase el soldado al toque de retreta”: (Coro)
Coro de novicias “Et ne nos inducas in tentationem”: (Profesas, Educandas)
Dúo con coro (Leonardo, La Superiora, Tomillo y Blanca) “Aquí está ya el padre exorcizador”: (Leonardo, La Superiora, Tomillo, Blanca)
Romanza “Inquieto late el pecho mío”: (Blanca)
Terceto de las brujas “¡La campana ha sonado! ¿Qué pasará?: (Educandas. Rosalía, Tomillo, Magdalena)


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Acto I

Coro de hilanderas y bebedores “Al amor de la lumbre que nos presta calor”: (Hilanderas, Bebedores, Tomillo)

HILANDERAS
Al amor de la lumbre
que nos presta calor,
la velada pasemos
en la gracia de Dios.
Ya la blanca guedeja,
de sedoso vellón,
en finísimos hilos
nuestra mano cambió.
Hilemos todas
el copo suave
y dando vueltas
en nuestras manos
el huso baile,
que entretenidas
con la labor,
las horas corren
mucho mejor
Hilemos todas
el copo suave
y en nuestras manos
el huso baile.
Que entretenidas
con la labor,
las horas pasan
mucho mejor
mucho mejor.

BEBEDORES
Teniendo el jarro lleno,
jugando cuatro al mus,
la noche alegre pasa
en un decir Jesús.

UNOS
En tanto que éstos juegan
bebamos los demás.

OTROS
No echarse tan encima,
hacerse un poco atrás.

TOMILLO
Ahora verás, ahora verás.

BEBEDORES
Hacerse un poco atrás.

HILANDERAS y BEBEDORES
El juego ha sido fuerte,
veamos el tanteo.
De fijo que es Tomillo,
quien ha ganado el juego.

TOMILLO
Pues yo de juego gano dos.
¡Estoy de suerte, como hay Dios!

HILANDERAS y BEBEDORES
Teniendo el jarro lleno,
jugando cuatro al mus,
la noche alegre pasa,
en un decir Jesús.

TOMILLO
Los veinte tantos ya saqué,
también en ésta les gané.


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Escena “Basta ya de vino y juego y dejad la rueca luego”: (El Cura, Rosalía, Magdalena, Tomillo)

EL CURA
Basta ya de vino y juego,
y dejad las ruecas luego.
Como siempre la más vieja,
que nos cuente una conseja

ROSALIA
¿La más vieja? No. ¿Por qué?
Yo también contarla sé.

CORO
Que la cuente Rosalía.

MAGDALENA
Anda, hija mía.

ROSALIA
Sí que lo haré.
Formad la rueda,
y oído atento;
mucho cuidado,
que va de cuento.

CORO
Pongamos todos
oído atento,
cuidado, amigos,
que va de cuento.

ROSALIA
(Aparte a Tomillo)
Contaré el del moro
ponte aquí detrás;
si algo se me olvida,
tu me apuntarás.

TOMILLO
Anda ya sin miedo,
y empezando ve;
si algo se te olvida,
yo te apuntaré.


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Cuento “Pues señor este era un rey, un rey moro de Granada”: (Rosalía, Coro)

ROSALIA
Pues, señor, éste era un rey,
un rey moro de Granada,
que tenía una hija moza,
que Zulima se llamaba.
Ocultábala su padre
en la torre de la Alhambra,
temeroso de que un día
un cristiano la robara.
Mas de estar siempre a la sombra
enfermó de cuerpo y alma,
y volviéronse azucenas
las dos rosas de su cara.

CORO
Y volviéronse azucenas
las dos rosas de su cara.

ROSALIA
Cuidadoso el rey, su padre,
ordenó para animarla,
grandes fiestas de torneos
y de toros y de zambras.
Un cristiano que lo supo
quiso allí medir sus armas,
y vistiéndose de moro
penetró por Biba-rambla.
Sale audaz a la palestra,
y al empuje de su lanza,
ruedan moros por el suelo
como en campo de batalla.

CORO
Ruedan moros por el suelo
como en campo de batalla

ROSALIA
Sale un toro, y el cristiano
al primer rejón lo mata,
y con vítores le atruenan,
y por vencedor le aclaman.
Era el premio, rica joya,
de rubíes y de plata
que Zulima, del turbante,
se quitó para entregarla.
Para recibir el premio
el cristiano se adelanta,
y Zulima, al ver su rostro,
de él se queda muy prendada.

CORO
Y Zulima, al ver su rostro,
de él se queda muy prendada.

ROSALIA
Ocasión de hablar a solas
ella busca, y al fin halla;
mas sorpréndela el cristiano
al decir estas palabras:
“Hay un medio, linda mora,
de que yo te dé mi alma;
hay un medio solamente,
y es haciéndote cristiana”.
El rey moro los descubre
cuando platicando estaban,
y en mazmorra oscura y triste
los sepulta sin tardanza.

CORO
Y en mazmorra oscura y triste
los sepulta sin tardanza.

ROSALIA
El cristiano, que los salve
pídele a la Virgen Santa,
y la Virgen milagrosa
les dejó salida franca.
Los amantes van huyendo,
van huyendo de Granada,
él, en un caballo blanco,
y a la grupa, ella montada.
Muchos moros van tras ellos,
ya se alejan, ya se escapan.

CORO
Ya se alejan, ya se escapan.

ROSALIA
Mas los moros, bien montados,
les persiguen, les alcanzan...

CORO
Les persiguen, les alcanzan
les persiguen, les alcanzan,
les alcanzan

ROSALIA
De repente, ¡oh maravilla!
al caballo nacen alas,
y se pierde por los aires
la pareja enamorada.

CORO
Y se pierde por los aires
la pareja enamorada.

ROSALIA
Mudos quedan los infieles,
que el milagro les espanta,
y Zulima y el mancebo
llegan a tierra cristiana

CORO
Llegan a tierra cristiana...

ROSALIA
Y bautizan a la mora,
que con el cristiano casa,
¡Y por el amor bendito,
el demonio pierde un alma!

CORO
¡Y por el amor bendito,
el demonio pierde un alma!

ROSALIA
El demonio pierde un alma.
Y colorín, colorín, colorado,
este cuento se ha acabao

TODOS
¡Ah, qué poco, qué poco ha durao!
¡Colorín, colorao,
este cuento se ha acabao!
¡Colorín, colorao,
colorín, colorao!


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Terceto cómico “Chito que ya mi madre, da cabezadas”: (Rosalía, Tomillo, Magdalena)

ROSALIA
(Chito, que ya mi madre,
da cabezadas.)

TOMILLO
(¡Cuándo estaremos lejos
de sus miradas!)

ROSALIA
¡Ojo, que se despierta!

TOMILLO
(¡Ay, que tormento!)

MAGDALENA
Dame el rosario, chica.

ROSALIA
Voy al momento

(Lo coge de un clavo en donde está)

TOMILLO
(Ahora sí que se duerme
entre oraciones,
y ya no se despierta
ni a tres tirones.)

ROSALIA
Tome el rosario, madre.

TOMILLO
(Ya lo cogió.)

MAGDALENA
Ven a rezar conmigo

TOMILLO
(¡Nos fastidió!)

MAGDALENA
Con el calorcillo
se me aumenta el sueño,
y me voy quedando
lo mismo que un leño.
Deja que me siente
lejos del fogón;
así rezaremos
con más devoción

ROSALIA
(¡Ay madre del alma,
no es buena ocasión,
que tendré por fuerza
poca devoción!)

TOMILLO
(¡Ay, ay, Rosalía
de mi corazón,
tú sí que eres santo
de mi devoción!)

MAGDALENA
En el nombre del Padre
y del Hijo..

ROSALIA
(Antes de dos dieces
se duerme de fijo.)

MAGDALENA
Padre nuestro,
que estás en los cielos...

TOMILLO
(¡Dame a mi paciencia
para estos desvelos!)

MAGDALENA
Hágase tu voluntad...

TOMILLO
(Si hiciera la mía,
¡qué felicidad!)

ROSALIA
El pan nuestro de cada día
dánosle hoy.

TOMILLO
(¡Ya lo creo que te lo daría,
y no es culpa mía
si no te lo doy!)

ROSALIA
Perdonamos
a nuestros deudores

(Hace señas a Tomillo de que Magdalena se duerme.)

TOMILLO
(¡Esto marcha bien!)

ROSALIA
Mas líbranos de mal...

TOMILLO
Amén

MAGDALENA
(Medio dormida)
Amén

ROSALIA
¡Amén!

(Magdalena deja caer el rosario al suelo)

TOMILLO
¡Amén!

ROSALIA
Mira, Tomillo,
ya se durmió.

TOMILLO
Del primer Padrenuestro
nunca pasó.

ROSALIA
Ahora ya puedes
estar tranquilo,
que tiene el sueño
muy bien cogido.
Mas, por si acaso,
habla bajito,
sé más prudente
no metas ruido

TOMILLO
¡Ay, Rosalía!
Tú eres mi hechizo,
por ti no duermo,
por ti no vivo.
Y si no logro
ser tu marido,
me ves un día
colgao de un pino.
Dame un abrazo.

ROSALÍA
Quieto, Tomillo.

TOMILLO
No te me escapas.

ROSALIA
¡Ya me has cogido!

TOMILLO
¿Di si me quieres?

ROSALIA
¡Vuelta a lo mismo!

TOMILLO
¡Yo no me canso
nunca de oirlo!
¿Me quieres, di?

ROSALIA
¡Que pesadez!
Te quiero, sí.

TOMILLO
¡Dilo otra vez!
¿Me olvidarás?

ROSALIA
¡Ay, eso no!

TOMILLO
¡Que otra vez más
lo escuche yo!
¡La última vez!
¿Me quieres, di?

ROSALIA
¡Qué pesadez!
Cien veces sí.

TOMILLO
¿Sí?

ROSALIA
¡Sí!

TOMILLO
¿Sí?

ROSALIA
¡Sí!

TOMILLO
Tú eres mi encanto,
mírame así.

ROSALIA
Quiéreme tanto
como yo a ti.

TOMILLO
¿Sí?

ROSALIA
¡Sí!

MAGDALENA
¡Achís!


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Relato de la aparición “En una noche plácida del ardoroso estío”: (Leonardo, Tomillo)

LEONARDO
En una noche plácida
del ardoroso estío,
y al pie de un sauce lánguido
que presta sombra al río,
tranquilo yo aguardaba,
durmiendo en la ribera,
del día ya cercano
la dulce luz primera.
De pronto me despierto
y miro allí asombrado
que una mujer bellísima
cruzaba el río a nado.
Envuelta en leve túnica
que apenas la cubría,
a mis pasmados ojos
la hermosa se ofrecía.
Su espalda tersa y pura
de blanco mármol era;
caía en sueltas hondas
la rubia caballera:
y al sostenerla a flote
en su corriente fría,
en torno acariciarla
el agua parecía.
Yo absorto contemplándola
suspenso me quedé
y con mirada atónita
sus formas contemplé.

TOMILLO
Pues si yo estoy allí,
aunque no sé nadar,
de seguro me zampo en el agua
sin vacilar.

LEONARDO
De mi estupor saliendo
me adelante imprudente
y ella asustada entonces
hundióse en la corriente.
¡Me lanzo al agua loco
dispuesto a perseguirla
y aparecer la veo
allá en la opuesta orilla!.
Medrosa recatándose
a la mirada impura,
desaparece rápida
en la floresta oscura.
Yo llego, nado, busco,
recorro el bosque entero,
sin perdonar ramaje,
sin olvidar sendero;
mas todo, todo en vano,
buscando el bien que huía
me sorprendió rendido
la luz de un nuevo día.
¡Y aún dudo, triste y mísero,
si fue aquella beldad
aparición fantástica
o hermosa realidad!
¡Y aún dudo, triste y mísero,
si fue aquella beldad
aparición fantástica
o hermosa realidad!

TOMILLO
Sueño fue, sueño fue;
yo también, ¡ay de mi!
En mis sueños he visto mil veces
mujeres así.

LEONARDO y TOMILLO
Sueño fue, sueño fue;
mas después, ¡ay de mi!
ya despierto mil veces he visto
aquellas que vi,
aquellas que vi.


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Cuarteto “¡Oh, ya está aquí!” (La Bruja, Leonardo, Tomillo y Rosalía)

TOMILLO
(¡Oh, ya está aquí!)

LA BRUJA
¡Ya estoy aquí!
Cual siempre a tu llamada
solícita acudí.
¿Qué quieres, dí?

LEONARDO
¡Ay, perdonad!
No he sido yo.

LA BRUJA
¡Arriba en mi castillo,
tranquila estaba yo,
y el son de tu bocina
el viento a mí llevó!
¿Quién me llamó?

LEONARDO
Un mozo, cuya audacia
castigaré.

LA BRUJA
¿Que es esto? ¿No estás solo?

TOMILLO
¡Ay, Dios! ¿Qué haré?
¡Perdón, yo fui
quién os llamó!

LA BRUJA
¿Quién eres tu?

TOMILLO
¡Pues yo... soy yo!

LA BRUJA
¡Je, je! ¡Je, je!
Ya sé, ya sé.

LEONARDO
Tanta osadía
castigaré!

LA BRUJA
¡No, déjale!
Esta tarde en el campo,
me hiciste un favor
y yo quiero pagarte
con otro mayor.
Cuando tu me has llamado
por algo será.
¿Qué deseas? ¿Qué pides?
Vamos, dilo ya.

TOMILLO
(A Rosalía.)
Como tu no me ayudes
nada le diré.)

ROSALIA
(Pues yo estoy que no puedo
ni tenerme en pie.)

LA BRUJA
Nunca a nadie hice daño,
no tembléis así.
¿A qué viene ese miedo?
¿Qué queréis de mi?

TOMILLO
(Basta ya de temores
y vacilación.)
Pues queremos, señora,
vuestra protección.

ROSALIA
Concedednos, señora
vuestra protección.

LA BRUJA
(A Leonardo)
Dí si son dignos de ella.

LEONARDO
Cierto que lo son.

LA BRUJA
¿Para que necesitan
de mi protección?

TOMILLO y ROSALIA
Por favor, concedednos
vuestra protección.

TOMILLO
Soy un pastor de ovejas
muy desgraciado,
y estoy de esta muchacha
enamorado.
Mas como soy tan pobre,
su madre fiera
me ha dicho que no quiere
que yo la quiera.
Y aunque suplico y lloro,
dice que nones,
si no doto a la novia
en cien doblones.
Ciento lo menos pide,
¡válgame Dios!
como éste que esta tarde
me disteis vos.

LA BRUJA y LEONARDO
¡Válgate Dios!

TOMILLO y ROSALIA
¡Válgame Dios!

LA BRUJA y LEONARDO
¡Válgate Dios!

TOMILLO y ROSALIA
¡Válgame, válgame, válgame Dios!

TOMILLO
Vos que tenéis ungüentos
para mil cosas,
y polvos que hacen curas
maravillosas,
¡por Dios, señora bruja,
dadnos un unto,
que el pecho de las suegras
ablande al punto!
Porque si no permite
que nos casemos,
ésta y yo de tristeza
nos moriremos.
Si la madre no cede,
¡Válgame Dios!
que el entierro nos preparen
para los dos.

LA BRUJA y LEONARDO
¡Válgate Dios!

TOMILLO y ROSALIA
¡Válgame Dios!

LA BRUJA y LEONARDO
¡Válgate Dios!

TOMILLO y ROSALIA
¡Válgame, válgame, válgame Dios!

LA BRUJA
Yo un talismán poseo
y te lo voy a dar,
que ablanda, cual ninguno,
pechos de pedernal.

TOMILLO
¿De veras?

LA BRUJA
Si; no hay otro
conque se logre más.
Al golpe de mi báculo
le vais a ver brotar.
¿Cifráis en cien doblones
vuestra felicidad?
Pues bien, en esa bolsa
tenéis algunos más.

(Da en el suelo un golpe con el báculo y cae un bolsón)

TOMILLO
¡Oh, qué decís!

LA BRUJA
¡Cógelo ya!

TOMILLO
¡Soñando estoy!

LA BRUJA
No; que es verdad.

TOMILLO
¿Y es para mí?

LA BRUJA
¡Pues claro está!

TOMILLO
(Enseñándolo a Rosalía)
¡Y es oro, ve!

LEONARDO
(¡Oh qué bondad!)

LA BRUJA
Yo, desgraciadamente,
no puedo por mi edad;
mas ya que no me case,
¡cásense los demás!

TOMILLO
No es bruja, es un santa,
Debemos le adorar.

TOMILLO y ROSALIA
A vuestros pies de hinojos

LA BRUJA
¡Muchachos, levantad!

ROSALIA
¡Tomillo!

TOMILLO
¡Rosalía!
Lo cierto es que me dan
deseos de reír, y ganas de llorar.

LA BRUJA
El oro siempre ha sido
soberbio talismán;
no hay magia en este mundo
con que se alcance más.
¡Dichoso el que lo tiene
sabiéndolo emplear,
y pródigo lo siembra
en bien de los demás!

LEONARDO
(¡Se ve en los hondos surcos
de su arrugada faz,
un resto de hermosura
que aumenta su bondad!)

TOMILLO
(¡No sé lo que me pasa,
no sé lo que me da.
¡Señor, si esto es un sueño
no quiero despertar!)

ROSALIA
(Si es el creer en brujas
un pecado mortal,
de fijo, de esta hecha,
me voy a condenar.)


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Dúo “Así, así te quiero yo”: (La Bruja, Leonardo)

LA BRUJA
¡Así, así te quiero yo!
Mi corazón nos engañó.

LEONARDO
¡Confía en mí, no dudes más,
tu juventud recobrarás!
Fortuna, gloria y nombre
por ti he de conquistar.

LA BRUJA
Laureles mil te ofrece
la vida militar.

LEONARDO
Luchando por la patria
tu dicha lograré.

LA BRUJA
La alcanzarás si tienes
amor, constancia y fe.

LEONARDO
¡Sí los tendré!

LA BRUJA
Hoy luchan en Italia
las armas españolas;
la guerra allí te brinda
honor, fortuna y gloria.
Un general invicto,
el duque de Saboya,
Las españolas huestes
conduce a la victoria.
Con este anillo sólo...

(Se lo quita del dedo)

al duque mostrarás,
en sus gloriosas filas
un puesto lograrás.
Y si combates con valor
serás el dueño de mi amor.

LEONARDO
Allí luchando con valor,
digno me haré de tanto honor.
Será este anillo el talismán
conque se logre mi hondo afán.

LA BRUJA
Tanto como ese talismán
tus propios hechos te valdrán.

LEONARDO
Mañana mismo partiré.

LA BRUJA
Yo aquí tu vuelta esperaré.

LEONARDO
Adiós risueños campos,
que nunca abandoné;
adiós feraz ribera
donde morir pensé.
Adiós, mi humilde casa;
adiós tranquilo hogar;
sin nombre y sin fortuna
no me veréis tornar.
Adiós risueños campos,
que nunca abandoné;
adiós feraz ribera
donde morir pensé.

LA BRUJA
Sí volverás; que tienes fe;
yo aquí tu vuelta esperaré.

LEONARDO
¡Sí, volveré!

LA BRUJA
(¡Cuánto me halaga el verle así
buscando gloria para mí!
¡Un hombre así soñaba yo;
mi corazón no me engañó!)

LEONARDO
Me veo ya logrando allí
honor y gloria para ti.
Confía en mí, no dudes, no;
tu corazón no se engañó.

LEONARDO
Confía en mí, no dudes más.

LA BRUJA
Sí, volverás.

LEONARDO
Tu juventud recobrarás.
Allí luchando con valor,
allí luchando con valor
digno me haré de tal honor.

LA BRUJA
Un hombre así buscaba yo
mi corazón no me engañó

LEONARDO
Será este anillo talismán
con que se logre mi hondo afán.

LA BRUJA
Tus propios hechos te valdrán
tanto como este talismán.
Confío en tí. No dudo más,
mi juventud recobraré...

LEONARDO
Confía en mí, no dudes más,
tu juventud recobrarás.


___________



Pasacalle “Señá Magdalena, venid por acá”: (Tomillo, Magdalena, Leonardo, Rosalía)

TOMILLO
¡Señá Magdalena,
venid por acá;
sepa todo el mundo
mi felicidad!

MAGDALENA
(Mentira parece,
mas no hay que dudar,
pues de un modo u otro.
la bolsa es verdad.)

TOMILLO
¡No estéis en la calle,
amigos, entrad!

HOMBRES
¿Qué es esto, qué pasa?
¿Qué ocurre, qué hay?

OTROS
¿Por qué a tales horas
nos mandas entrar?

TODOS
¿Qué es esto, qué pasa?
¿Qué ocurre, qué hay?

TOMILLO
Pues hay.... ¡Que me caso!

CORO
¿De veras?

TOMILLO
Si, tal.
Aquí está mi novia,
mi suegra aquí está.
¡Y aquí estoy yo
loco de felicidad!

HOMBRES
(Con extrañeza)
¿La madre consiente?

MAGDALENA
¿Por qué lo extrañáis?
Es mozo y honrado...

(Haciéndole una caricia)

nunca pedí más.

TOMILLO
(En mi vida he visto
desvergüenza igual.)

HOMBRES
Cuando ella le quiere
por algo será.

TOMILLO
(Al fin, Rosalía
te puedo abrazar.)

ROSALIA
(¡Que mira mi madre!)

TOMILLO
No me importa ya.

LEONARDO
(Que ha entrado en escena cuando el coro, se acerca en este momento a Rosalía y Tomillo)
Yo mañana mismo
parto del lugar,
y Dios sabe cuándo
vendré por acá.
En tanto que vuelvo,
aquí continuad,
que vuestros son siempre
mi casa y hogar.

HOMBRES
¿Te marchas?

MAGDALENA
¿De veras?

TOMILLO
Y ¿a dónde vas?

LEONARDO
¿A donde? ¡Quien sabe!
¡Yo voy al azar....
Por el mundo... ¡en busca
de un sueño quizás!

HOMBRES
(¡Siempre misterioso!
¿A dónde se irá?)

TOMILLO
Para apadrinarnos
como es natural,
tu marcha unos días
puedes retardar.

LEONARDO
¡Imposible!

TOMILLO
¡Basta!
(No me digas más.)

(A Rosalía)

Esto es que la bruja
le manda marchar.

HOMBRES
(¡Siempre misterioso!
¿A dónde se irá?)

LEONARDO
Hoy tanta alegría
no quiero turbar;
de vuestras guitarras
las cuerdas templad,
y hasta que la aurora
empiece a brillar
de la jota a los sones alegres
¡reíd y bailad!

HOMBRES
¡Reíd y bailad!

(Tomillo pide a Leonardo que cante)


___________



Jota “No extrañéis no, que se escapen”: (Leonardo, Hombres)

LEONARDO
No extrañéis, no, que se escapen
suspiros de mi garganta,
la jota es alegre o triste
según está quien la canta.
No extrañéis, no, que se escapen
suspiros de mi garganta,
¡Ay, canto alegre
de mi país,
tal vez ya nunca
te vuelva a oír;
pero si acaso
no te oigo más,
siempre en el alma
resonarás!

HOMBRES
Esta es la jota
de mi país,
que a todas horas
me gusta oír;
sigue con ella
y ya verás;
al fin y al cabo
te alegrarás.

LEONARDO
Como los pájaros cantan,
como los pájaros cantan
las penas de sus amores,
así canto yo la jota
para aliviar mis dolores.
como los pájaros cantan
las penas de sus amores.
¡Ay, canto alegre
de mi país,
tal vez ya nunca
te vuelva a oír;
pero si acaso
no te oigo más,
siempre en el alma
resonarás!

TODOS
Esta es la jota
de mi país,
que a todas horas
me gusta oír;
sigue con ella
y ya verás;
al fin y al cabo
te alegrarás.


___________



ACTO II

Coro general “Hoy todos celebran la Virgen de Agosto”: (Coro)

CORO
Hoy todos celebran
la Virgen de Agosto
y hay una fiesta en el pueblo
con ríos de mosto;
las uvas doradas
espera el lagar;
no hay pena ni duelo
en todo el lugar.
La gente del campo
está satisfecha,
que en trigo abundante
se ve la cosecha.
Los días de invierno
alegres serán,
pues ya están seguros
el vino y el pan


___________



Escena y raconto “Allí viene Tomillo”: (Unos, Otros, Tomillo)

UNOS
Allí viene Tomillo.

OTROS
¡Qué triste viene!

TODOS
Vamos a preguntarle,
qué es lo que tiene.
¿Por qué tan caviloso
vienes de allí?

TOMILLO
Yo tengo mis motivos,
oíd, oíd.

CORO
(¿Qué le pasará?
¿Por qué vendrá así?)

TOMILLO
A los nueve meses
de haberme casado,
un niño nació;
y aunque fuera pronto,
la verdad, amigos,
no me sorprendió.

CORO
¡No le sorprendió!

TOMILLO
A poquito tiempo
encinta mi esposa
volviose a encontrar;
pero el caso entonces
no tenía nada
de particular.

CORO
¡No era de extrañar!

TOMILLO
Yo al saberlo dije:
—Otro hijo tenemos,
¡bendito sea Dios!
Pero llega el trance:
yo esperaba un chico..
Y nacieron dos.

CORO
¡Todo sea por Dios!

TOMILLO
Esto ya me asusta,
pues mi amada esposa
tan fecunda es,
que me estoy temiendo
que dentro de un año
me regale tres.

CORO
¡Harto fácil es!...

TOMILLO
¡Vaya si lo es!

CORO
¡Harto fácil es!...

TOMILLO
¡Vaya si lo es!
¡Vaya si lo es!
¡Vaya si lo es!...


___________



Escena y coro “Ya presentó a la Virgen la madre cariñosa”: (Aldeanas, Magdalena, Rosalía, Tomillo)

ALDEANAS
Ya presentó a la Virgen
la madre cariñosa
los vástagos que el cielo
le concedió;
que muchos años vivan
y sean muy cristianos,
y ricos y felices
los vea yo.

MAGDALENA y ROSALIA
¡Gracias!

TOMILLO
¡Mil gracias!

CORO
Reciban, pues,
abuela y padres
el parabién.

MAGDALENA y ROSALIA
¡Gracias!

TOMILLO
¡Mil gracias!

ALDEANOS
¡Cómo ha de ser! (A Tomillo)
Ya tendrás cuatro,
si hoy tienes tres.

MUJERES
¡Ved, que hermosotes
y qué rollizos;
son dos mantecas
los dos mellizos!

HOMBRES
¡Qué ojazos negros
tan habladores!

MUJERES
¡Y que carrillos
y qué colores!

TODOS
¡Ajito al nene,
ajito, ajito,
¡Qué gracia tiene
el angelito!

HOMBRES
¡Ajito, ajito!

TODOS
¡Ajito, ajó!
¡Ven chiquirritito
que te quiero yo!
¡Ajito, ajito!
¡Ajito, ajó!

TOMILLO
(A Rosalía)
Dos años hace
que nos casamos,
y como entonces
nos adoramos

ROSALIA
Yo aún más te quiero
que el primer día

TOMILLO
Tú eres mi gloria
esposa mía.

ROSALIA
Nunca me falte
tu cariñito.

TOMILLO
También el tuyo
lo necesito.

ROSALIA y TOMILLO
¡Ajito, ajito!
¡Ajito, ajó!
¡Ajó, ajó!

ROSALIA
¡Ven, mi maridito,
que te quiero yo!

TOMILLO
¡Ven, cuerpo bonito,
que te quiero yo!

CORO
¡Ajito, ajito!,
¡Ajito, ajito, ajó!

MUJERES
En lo robusto
sale a su madre;
pero los ojos
son de su padre.

HOMBRES
No niega el chico
la parentela,
pues las narices
son de su abuela.

MUJERES
¡Ajito al nene!

HOMBRES
¡Ajito, ajito!

MUJERES
¡Qué gracia tiene
el angelito!

HOMBRES
¡Ajito, ajito!

TODOS
¡Ajito, ajó!
¡Ven chiquirritito,
que te quiero yo!
¡Ajito, ajito!
¡Ajito, ajó!


___________



Número de pelotaris “En la plaza ya la gente grita”: (Roncaleses, Vizcaínos)  

RONCALESES
En la plaza ya la gente
grita, bulle y alborota,
que aguardando está impaciente,
el partido de pelota.
Jugadores de Vizcaya
han venido desde allá;
mas sabrán poner la raya,
como siempre, los de acá.

VIZCAINOS
¡Eso allá
se verá!

RONCALESES
¡Eso sí,
claro está!

VIZCAINOS
De Vizcaya hemos llegado
sin temor a la derrota,
que jamás nos han ganado
en el juego de pelota.
Ya se cruzan las apuestas
que dan brío al jugador,
y las manos están prestas
a aplaudir al vencedor.

RONCALESES
¡A ganar
sin temor!
¡A jugar
con ardor!

TODOS
¡A jugar sin temor,
a jugar con ardor,
a jugar, a jugar con ardor!

TODOS
¡Se comprende que haya
entusiasmo igual
por los de Vizcaya
y los de Roncal!


___________



Romanza “Todo está igual, parece que fue ayer”: (Leonardo)

LEONARDO
¡Todo está igual, parece que fue ayer
el día que partí!
¡Con qué placer
te vuelvo a ver,
risueña aldea
en que nací!
¡Con qué placer
te vuelvo a ver,
risueña aldea
en que nací!
¡Con qué placer
te vuelvo a ver,
risueña aldea
en que nací!
Allí la cruz, donde me fui a postrar
con santa devoción;
Allí la iglesia, en que aprendí a rezar
la primera oración.
El campo allí, que ufano recorrí
alegre en mi niñez,
allí la senda que cruzar la vi,
por la postrera vez.
El bosque allí que encantos ofreció,
de plácida quietud.
Allí el hogar donde feliz soñó,
mi ardiente juventud.
Todo está igual.
Parece que fue ayer
el día que partí.
¡Con qué placer
te vuelvo a ver,
risueña aldea
en que nací!
¡Con qué placer
te vuelvo a ver,
risueña aldea
en que nací!
¡Con qué placer
te vuelvo a ver,
risueña aldea
en que nací!
Todo está igual
igual que el día que partí
con que placer
te vuelvo a ver
risueña aldea
en que nací.


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Escena y zortzico “Al cabo los del pueblo salieron vencedores”: (Coro, Tomillo, Rosalía)

CORO
Al cabo los del pueblo
salieron vencedores,
y vuélvense a Vizcaya
los otros jugadores.
No acabe la alegría
que el noble triunfo da;
en danza, pues, muchachos,
el baile empiece ya.

(Se colocan el tamborilero y la dulzaina)

TOMILLO
Yo de pareja con mi mujer,
otra no encuentro que haya mejor;
tal vez por eso llegan a ser
tantas las pruebas de nuestro amor.

ROSALIA
Yo tu pareja prefiero ser,
no hay aquí mozo más bailador;
anda, tomillo, que tu mujer,
contigo siempre, baila mejor


___________



“Seguid seguir bailando”: (El Inquisidor, Coro, Tomillo, Rosalía)

(Entran el Inquisidor y esbirros. Los aldeanos quedan atemorizados)

EL INQUISIDOR
Seguid, seguid bailando.
No interrumpáis la fiesta.
¿En dónde la morada
del señor cura está?

CORO
Ahí vive el señor cura.

EL INQUISIDOR
Seguid, seguid la danza

(Entra en casa del cura)

CORO
¡Qué miedo!, el Santo Oficio
aquí, ¿qué buscará?

TOMILLO
No os asustéis, muchachos,
que en este pueblo todos
somos cristianos viejos
y nada hay que temer.
De fijo va de paso,
y a descansar un poco
y a ver al señor cura
se quiso detener.

ELLAS
Eso es verdad.

ELLOS
No hay que temer.

TODOS
Siga la danza.
En baile, pues.

ROSALIA y ELLAS
Siempre mi mozo lleva a compás,
el arrogante cuerpo gentil,
anda, moreno, muévete más,
cansa a la gaita y al tamboril.

TOMILLO y ELLOS
Cuando se enciende roja la tez,
son tus mejillas rosas de abril;
anda, morena, vuelve otra vez,
cansa a la gaita y al tamboril

ELLAS y ELLOS
Cansa a la gaita y al tamboril,
cansa a la gaita y al tamboril.
Cansa a la gaita y al tamboril.


___________



Dúo de Blanca y Leonardo “¡Por fin llegué! ¡No hay nadie!”: (Leonardo, La Bruja)

LEONARDO
¡Al fin llegué! ¡No hay nadie!
¡Qué triste soledad!

(Pausa.)

¡Ay Dios! ¿Por qué mi pecho
tan agitado está?
Tranquilo en cien combates
buscó la muerte audaz,
y hoy tímido lo siento
medroso palpitar.
¿Qué es esto? ¿Yo cobarde?
¡Valor, no dudo más!
(Coge la bocina)
A ver si al fin mi sueño
se cambia en realidad.

(Toca el cuerno dos veces)

El eco a mi llamada
responde nada más.
Mi fe, tan viva siempre,
empieza a vacilar.

(Toca otra vez. Se abre la puerta del castillo y aparece La Bruja)

LA BRUJA
¿Que miro? ¡Sí, Leonardo!

LEONARDO
¡Rendido a vuestros pies!

LA BRUJA
¡Tu pecho con tal banda!

LEONARDO
Por vos la conquisté

LA BRUJA
¡Por mí!

LEONARDO
Por vos, tan solo
mi gloria vuestra es.

LA BRUJA
No en vano su esperanza
mi amor vi prueba en él

LEONARDO
Por vos en el combate
cien veces y otras cien,
luchando valeroso,
victorias alcancé.
Aquí a buscaros vengo,
a mi palabra fiel:
veremos si la vuestra
sabéis cumplir también.

LA BRUJA
¿Lo dudas?

LEONARDO
Yo no dudo;
mas pienso que tal vez
lograr aún no merezca
el anhelado bien.

LA BRUJA
¡Oh, sí! Tu fe consigue
mi encanto deshacer;
al fin del negro hechizo
hoy libre me veré.

LEONARDO
¿De veras?

LA BRUJA
Sí, Leonardo.

LEONARDO
¡Por, Dios, no me engañéis!

LA BRUJA
Por ti vuelvo a la vida,
por tí vuelvo a mi ser.
Hoy mismo, ante tus ojos
huyendo la vejez,
como me viste en sueños
me volverás a ver.
Circula en mis venas
la sangre ya hirviente,
prestándome grato
su vivo calor;
el cuerpo caduco
brioso se siente,
y agitan mi pecho
latidos de amor.
En olas de fuego
me inunda la vida,
de doble ventura
gozando a la par;
en mí se despierta
el alma dormida,
y alegre me dice:
¡Ya puedes amar!

LEONARDO
Así, de vos ausente
se realizó mi sueño,
fingido por la mente
con pertinaz empeño.
Yo os vi en gentil doncella
mil veces transformada,
esplendorosa y bella
mirarme enamorada.
Mas, ay, que presto huía
la mágica ilusión;
y el nuevo sol desvanecía
la celestial visión.

LA BRUJA
No alimentaste en vano
esa ilusión hermosa,
verás cómo el gusano,
se trueca en mariposa.
Verás cuál se desprende
la ninfa entre las flores,
y ufana al aire tiende
sus alas de colores.
Buscando el bien que adora
sin ser dueña de sí,
como a la luz que la enamora
irá volando a ti.

LEONARDO
Vendrá volando a mí.

LA BRUJA
¡Oh juventud, florida primavera,
llena de amor, de aromas y de luz;
vuelve a mi ser, alegre mensajera
de dicha y paz, bendita juventud!
El corazón que suspiraba esclavo
la otra vez con juvenil ardor.

LEONARDO
¡Oh juventud, florida primavera,
llena de amor, de aromas y de luz;
Buscando el bien que adora
sin ser dueña de sí,
como a la luz que la enamora
vendrá volando a mí.

LA BRUJA y LEONARDO
Ya soy feliz, porque se torna al cabo
en realidad el sueño de mi amor.
Ya soy feliz, porque se torna al cabo
en realidad el sueño de mi amor.

LA BRUJA
(Riendo burlonamente)
¡Je, je, je, je!

LEONARDO
¿Reís? ¿Por qué?

LA BRUJA
¡Je, je, je, je!

LEONARDO
No deshagáis mi encanto;
¡Por Dios, no me engañéis!

LA BRUJA
¡Como me viste en sueños
me volverás a ver!

LEONARDO
¡La ansiada juventud perdida
recobra vuestro ser!


___________



Final del acto II “Ese rumor, silencio. Alguien se acerca”: (La Bruja, Leonardo, Tomillo, Rosalía)

LA BRUJA
(Escuchando)
¡Ese rumor!
¡Silencio!

LEONARDO
Alguien que se acerca.
¡Sí, Tomillo y Rosalía!

LA BRUJA y LEONARDO
¿A qué podrán venir?

TOMILLO
¡Leonardo!

ROSALIA
¡Señora!

LEONARDO
¡Vosotros aquí!

TOMILLO y ROSALIA
Sin fuerzas ni ánimo,
llegamos al fín.

LEONARDO
¿Por qué tal espanto?

LA BRUJA
¿Qué ocurre, decid?

TOMILLO
(A La Bruja)
¡Que estáis en peligro!
¡Que vienen ahí!

ROSALIA
¡Que suben!

TOMILLO
¡Que os buscan!

ROSALIA
¡Salvaos!

TOMILLO
¡Huid!

LEONARDO
¡Quién llega?

LA BRUJA
¿Quien viene?

LEONARDO y LA BRUJA
¡Qué pasa?, decid.

TOMILLO y ROSALIA
¡Oíd!

LEONARDO y LA BRUJA
¡Hablad!

TOMILLO y ROSALIA
¡Oíd, oíd!
De la ciudad al pueblo,
al ponerse el sol,
llegó con seis esbirros
un Inquisidor.
Que vienen a prenderos
lo sabemos ya,
por bruja y hechicera
y no sé qué más.
Pensadlo bien, señora,
¿qué va a ser de vos,
cogida entre las garras
de la Inquisición?
¡Montaos en la escoba
que tendréis ahí,
y a escape, antes que lleguen
por el aire huid!.
¡Huid, huid, huid, huid, por el aire huid!

CORO INTERIOR
Andando, andando,
llegamos ya,
la noche triste
y oscura está.
Marchemos ya,
la noche oscura
cayendo va.

TOMILLO
¡Ya suben!

ROSALIA
¡Ya vienen!

TOMILLO
¡Ya llegan!

ROSALIA
¿Oís?

LEONARDO
En defensa vuestra
sabré yo morir.

(Yendo a desenvainar la espada)

LA BRUJA
(Deteniéndole)
¿Quieres, insensato,
perderte por mí?
Contra el Santo Oficio
no oses combatir;
yo sabré salvarme.
Aguardad aquí.

(Entra en el castillo cerrando la puerta)

LEONARDO
¿Qué hará, santo cielo?

ROSALIA
¡Ya llegan, oíd!

TOMILLO
Mejor observamos
ocultos allí.


___________



“¡Ah, del castillo!”: (El Inquisidor, Leonardo, Tomillo, Rosalía, Blanca)

EL INQUISIDOR
¡Ah, del castillo!

CORO
Nadie responde.

LEONARDO, TOMILLO y ROSALIA
(¡Si dan con ella,
no hay salvación!)

EL INQUISIDOR
¡Al Santo Oficio
las puertas abra,
que aquí le busca
la Inquisición!

CORO
Nadie contesta.
No se oye nada.
Tal vez La Bruja
durmiendo está.

EL INQUISIDOR
¡Ah, del castillo!

CORO
¡Callad, silencio!
¡La puerta se abre!
¡Ahí sale ya!

(Aparece La Bruja, transformada en una joven con blanca vestidura. Se detiene a la puerta del castillo)

TODOS
¡Ah!

LEONARDO
(¡Es ella, el ángel
de mi ilusión!)

CORO
¡Qué peregrina
aparición!

EL INQUISIDOR
(¡Qué inesperada
transformación!)

TOMILLO
(¡Yo quedo mudo
de admiración!)

LA BRUJA
(Con solemne acento)
Soy Blanca de Acevedo,
de este castillo dueña,
hija del noble anciano
que desterrado fue;
huérfana triste y sola
bajo un disfraz vivía;
por no ir a tierra extraña
refugio aquí busqué.

EL INQUISIDOR
Las gentes os acusan
de horribles sortilegios
y pactos que condena
la santa religión;
de mágicos conjuros
hechizo y brujería,
y a su presencia os llama
por mi la Inquisición.

BLANCA
Señor, soy inocente;
yo no hice a nadie mal.

EL INQUISIDOR
¡Os prendo aquí en el nombre
del Santo Tribunal

(A los esbirros)

¡Apoderaos de ella
y en marcha todos ya!

LEONARDO
(Presentándose y desenvainando la espada)
¡Quien toque a esta doncella
muerto a mis pies caerá!

EL INQUISIDOR
¡Desventurado!
¡El arma con furor
alzáis contra un sagrado
ministro del Señor!

LEONARDO
¡Justicia solo pido
o a hacerla voy por mí!

CORO
(¿De dónde habrá salido?
¿Por qué aparece así?)

EL INQUISIDOR
(Cogiendo a Blanca por un brazo)
¡Quien defenderla intente
no alcanzará perdón,
que atrae sobre su frente
la eterna maldición!

ROSALIA, TOMILLO y CORO
Atrae sobre su frente
la eterna maldición!

EL INQUISIDOR y CORO
¡Quien defenderla intente
no alcanzará perdón!

TODOS
¡No alcanzará perdón!

BLANCA
¡Oh, Santa Virgen Madre,
dame tu protección!

TODOS
¡No alcanzará perdón!

LEONARDO
¡Sola y abandonada,
suya es mi salvación!

BLANCA
¡Dame tu protección!
¡Oh, Virgen! ¡Oh, Madre!
¡Dame tu protección!

ROSALIA y TOMILLO
¡Dales tu protección!

LEONARDO
¡Dale tu protección!
¡Es suya mi salvación!

EL INQUISIDOR y CORO
¡Quien defenderla intente
no alcanzará perdón...!

BLANCA
(A Leonardo)
Humilla ya tu acero;
yo absuelta volveré.

LEONARDO
(Dejando caer al suelo la espada)
¡Morir contigo quiero!

BLANCA
¡En Dios y en mí ten fe!
¡Veremos realizado
el sueño de los dos!

(Se la llevan los esbirros)

LEONARDO
¡Adiós, mi bien amado!

BLANCA
(Volviéndose)
¡Adiós Leonardo, adiós!

LEONARDO
¡Adiós!

BLANCA
¡Adiós!

EL INQUISIDOR y CORO
(¡Quien defenderla intente
no alcanzará perdón,
que atrae sobre su frente
la eterna maldición!)

BLANCA
¡Adiós!

LEONARDO
¡Adiós!


___________



ACTO III

Brindis (Leonardo) “En tanto que la guerra nos deja descansar”: (Coro, Leonardo)

CORO
En tanto que la guerra
nos deje descansar,
tranquilos disfrutemos
los goces de la paz.
En alto, pues, las copas
que convidando están,
y el vino y los licores
alegres apurad.
¡Leonardo, fuera pena!

LEONARDO
Dejadme, por favor,
que tengo el alma llena
de angustia y de dolor.

CORO
Razón de más
para beber,
que en el fondo del vaso
se encuentra el placer.

LEONARDO
Quien no es feliz
no ha de beber,
que en el fondo del vaso
no encuentra el placer.

CORO
¡A beber! ¡A beber!

(Le obligan a que beba.)

LEONARDO
Un tiempo yo
que era dueño soñé
de una ninfa ideal
que al alma dió
el consuelo y la fe
de un amor celestial.
Al despertar,
la ventura de ayer
para siempre voló;
sólo el pesar
el mentido placer
como huella dejó.
Así el alma mía
no puede gozar
y toda alegría
se trueca en pesar.
La dicha y la calma
no vuelve el licor,
y toda alegría
se trueca en dolor.

CORO
La dicha y la calma
te vuelva el licor,
y arroja del alma
tan fiero dolor.

LEONARDO
Por siempre aquí
el recuerdo de amor
sólo puedo guardar.
Ya no hay en mí
más que pena y dolor;
mi destino es llorar.
Dicha de ayer
pasajera y fugaz,
halagüeña ilusión,
no has de volver,
y robaste la paz
de mi fiel corazón.
Así el alma mía. etc

CORO
La dicha y la calma
te vuelva el licor, etc.


___________



Rataplán “Retírase el soldado al toque de retreta”: (Coro)

CORO
Aquí está en el

Retírase el soldado
al toque de retreta,
que dan sonoro al viento,
el parche y la corneta.
Ya suena por aquí,
llamándonos están;
taratí, tararí,
rataplán, plan, rataplán.
La negra noche
con misterio y placidez
del tierno amante
protectora siempre fue;
que amor prefiere
a la luz la obscuridad,
porque entre sombras
se consigue mucho más.
Todo enamorado
menos el soldado,
logra por la noche
realizar su plan,
pues cuando él ya lista
tiene su conquista,
fuerte y despiadado
suena el rataplán.

TODOS
Rataplán, plan, plan,
rataplán.
Al cuartel, al cuartel,
que llamando están;
rataplán.
Al cuartel, al cuartel,
que llamando están;
quedan ella y él
con el mismo afán.
Rataplán
El dulce beso
que una boca nos negó,
por ser pedido
a la clara luz del sol,
al fin lo alcanza
el que fue menos audaz,
si le protege
misteriosa oscuridad.
Pero si el soldado
no es bastante osado,
y de día toma
lo que no le dan,
fácil es que luego
no aproveche el fuego,
y él encienda el horno
y otro coma el pan.

TODOS
Rataplán, plan, plan,
rataplán.
Al cuartel, al cuartel,
que llamando están;
rataplán
Si ella me es infiel
ya me vengarán.
Rataplán.


___________



Coro de novicias “Et ne nos inducas in tentationem”: (Profesas, Educandas)

PROFESAS
Et ne nos inducas in tentationem

EDUCANDAS
Sed liberanos a malo

TODAS
¡Amén!

EDUCANDAS
¡Ay, qué miedo me da
el pasar por ahí;
si la Bruja estará
acechándome a mí!

UNAS
¡Ay Jesús!

OTRAS
¡Ay Jesús!

TODAS
Al mirar a esa celda
hagamos la cruz.
La madre tornera,
que es poco miedosa,
anoche a este claustro
ya tarde salió,
y allí en la escalera
que va al campanario,
un duende y tres brujas
bailando encontró.
Y cuando al verlas
se santiguó,
por los aires huyeron....
y se acabó.
Yo no he visto nada,
mas tengo tal susto,
que suelo las noches
en velas pasar,
y observo en la sombra
mil luces extrañas
y ruidos cercanos
escucho sonar.
Y hasta que el alba
veo asomar,
¡ay de mí!, no me puedo
tranquilizar
¡Ay Jesús! ¡Ay Jesús!
¡Ay Jesús! ¡Ay Jesús!
¡Al mirar esa celda,
hagamos la cruz!


___________



Dúo con coro “Aquí está ya el padre exorcizador”: (Leonardo, La Superiora, Tomillo, Blanca)

TODOS
Aquí ya está el padre
exorcizador

LEONARDO
Paz y gloria a todos
dénos el Señor.

TODOS
Sea bienvenido;
pase por aaquí.
Dentro de esa celda
la endiablada está.
Entrad, entrad,
a ver si los malos
la podéis sacar.

LEONARDO
(A la superiora que va a seguirle)
Aquí aguardad,
que a solas con ella
me habré de quedar

LA SUPERIORA
Si queréis hisopo
con agua bendita...

TOMILLO
(Interponiéndose)
Dice que trae todo
lo que necesita.
Pase el buen hermano,
pase por ahí.
(¡Si esto se descubre
qué va a ser de mí!)

TODOS y CORO
Entrad, entrad,
a ver si los malos
le podéis sacar.

(Entra Leonardo en la celda)

LEONARDO
¡Blanca, mi Blanca!

BLANCA
¡Oh, Dios! ¡Tú aquí!

LEONARDO
Vengo a salvarte;
vengo por ti.

BLANCA
Es imposible
ya nuestro amor.

LEONARDO
No será en tanto
que viva yo.

TOMILLO
Nada temamos
que es de esperar,
que el exorcismo
la salvará.

TODOS
Nada temamos,
que es de esperar,
que el exorcismo
la salvará.

BLANCA
Nada Leonardo,
puedes hacer.
De Dios la esposa
pronto he de ser.

LEONARDO
Yo contra todos
tendré valor,
no hay imposibles
para el amor.

CORO
No se oye nada.

TOMILLO
(Acercándose a la celda)
Aquí parejas.

CORO, MAGDALENA y ROSALIA
¿Qué pasará, Dios mío?

TOMILLO
(Mira por la cerradura)
Yo os lo diré

LEONARDO
Ven, que mi amor inmenso
guía y amparo
nos ha de dar;
mi corazón te espera,
que late henchido
con ansiedad.
Alma del alma mía,
prenda adorada,
bella ilusión;
ven, que en tu amor tan sólo,
tendrá consuelo
mi corazón.

BLANCA
Lejos de tí, Leonardo,
juzgué la dicha
perdida ya;
mas hoy al lado tuyo
me inunda inmensa
felicidad.
Trueque piadoso el cielo
en dicha cierta
nuestra ilusión;
siempre doquier que vayas,
irá contigo
mi corazón.

TOMILLO, ROSALIA y MAGDALENA
Buena, por Dios, la hacemos,
si estos embrollos
nos salen mal;
quiera el Señor que al cabo
su dicha logren
en santa paz.
Si de estos embustes,
llega a enterarse
la Inquisición
no será gran milagro,
que nos conviertan
en chicharrón.

CORO y LA SUPERIORA
Quiera piadoso el cielo
dejar su alma
libre de mal;
pueda la sin ventura,
gozar la eterna
felicidad.
Todas elevaremos
porque se salve,
santa oración;
sea nuestra plegaria
dulce consuelo
de su aflicción.

LEONARDO
Ven que te espera
mi pecho amante.

TOMILLO
(Que ha mirado)
Ahora principia
lo interesante.

LEONARDO
A tierra extraña
te llevaré.
¿Vendrás conmigo?

BLANCA
¡Contigo iré!

LEONARDO
Bendita seas,
bien de mi vida;
bendita el alma
que a tí va unida.

LEONARDO y BLANCA
¡Benditas fueron
mis ilusiones!

TOMILLO
(Después de mirar)
Ya le están echando
las bendiciones.

LEONARDO y BLANCA
Al fin mi dueño
te he de llamar.
Tu eres mi sola
felicidad.
Al fin mi dueño
te he de llamar.
Tu eres mi sola
felicidad.


TODOS
El es un santo;
no hay que dudar,
que los demonios
le ha de sacar.
El es un santo;
no hay que dudar,
que los demonios
le ha de sacar.


___________



Romanza “Inquieto late el pecho mío”: (Blanca)

BLANCA
Inquieto late el pecho mío,
en esta horrible soledad.
¡con cuánto afán que llegue ansío,
la suspirada libertad!
¡Triste de mí, triste de mí!
Si a salvarme no vienen,
yo muero aquí.
¡Triste de mí, triste de mí!


___________



Terceto de las brujas “¡La campana ha sonado! ¿Qué pasará?: (Educandas. Rosalía, Tomillo, Magdalena)

EDUCANDAS
¡La campana ha sonado!
¡Ay, Dios mío! ¡Las brujas!
¡Ahí están ya!

ROSALIA, TOMILLO y MAGDALENA
¡Zahorí! ¡Zahorá!
Ya tres veces el gato maulló,
la lechuza tres veces cantó,
la veleta en la torre vecina,
con sonido estridente rechina.
La campana la hora da,
callandito vamos ya.
¡Una bruja encerrada está allí,
a buscarla venimos aquí,
con nosotras saldrá muy ligera,
la endiablada y feroz compañera,
Esperándonos está,
callandito vamos ya.
¡Ahí están ya!
Hasta mí tienden el vuelo,
la corneja y el mochuelo
cuando viene de la noche
la siniestra oscuridad.
Ignoradas y dichosas
habitamos silenciosas
con murciélagos y búhos
en medrosa vecindad.
¡Ande la rueda;
mi mano agarre;
suene ya el canto
del aquelarre!
¡Vuelve acá; torna allí!
¡Zahorá! ¡Zahorá!
¡Zahorá, ¡Zahorá!
¡Torna allí, vuelve acá!
¡Zahorá, ¡Zahorá!
¡Zahorá, ¡Zahorá!

EDUCANDAS
¡Vienen hacia acá!
¡Ay, pobre de mi!.
¡Aún están ahí!
¡Qué miedo me da!

ROSALIA, TOMILLO y MAGDALENA
En furioso torbellino,
en revuelto remolino,
cabalgando sobre escobas
nos arrastra el huracán;
en la iglesia nos metemos,
el aceite nos bebemos
de la lámpara del santo
y lo paga el sacristán.

(Se acercan a la celda de Blanca, quien abre la puerta)

¡Ande la rueda;
mi mano agarre;
suene ya el canto
del aquelarre!
¡Vuelve aquí; torna allá!
¡Zahorá! ¡Zahorí!
¡Zahorí, ¡Zahorá!
¡Torna acá, vuelve allí!
¡Zahorí, ¡Zahorá!
¡Zahorá, ¡Zahorí!
¡Sal de tu lóbrega
fúnebre cámara,
la hora del sábado
pronto dará.
Al conciliábulo
juntas marchemos,
síguenos rápida,
vámonos ya!
¡Síguenos rápida,
vámonos ya!





FIN


Información obtenida en la Página Web http://lazarzuela.webcindario.com/

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