sábado, 7 de septiembre de 2013

Los burladores (Cantables)



LOS BURLADORES



Zarzuela en tres actos.

Libreto: Serafín Alvarez Quintero y Joaquín Alvarez Quintero.

Música: Pablo Sorozábal.

Estrenada en el Teatro Calderón, de Madrid, el 10 de Diciembre de 1948.


ARGUMENTO


La acción transcurre en los comienzos del siglo XIX en la casa del Marqués de don Juan, al que vienen a visitar el Oficial de Santa Cruz, el bachiller Fabricio Iñiguez y Talavera, petimetre vestido a la usanza popular. Baratillo, criado del marqués, les dice que su amo no está en casa, si bien posteriormente aparece y abraza a sus amigos, cuando se marchan aquellos, envidiosos por lo popular que es el marqués entre las damas, recibe éste la visita de dos mujeres con el rostro cubierto. A solas el ama Rosela con el marqués, le dice el objeto de su visita y la burla de que iba a ser objeto por parte de sus tres amigos que le han concertado una cita esa noche con una dama misteriosa, que no es otra que el peluquero Perrini vestido de señora. El marqués se ríe y Rosela se extraña de que no se haya enojado. Responde el marqués que, cómo le va enojar lo que le ha dado ocasión de conocerla y le pregunta cómo puede pagarle la merced recibida.
Rosela le pide que al día siguiente, a las 10 de la noche, esté un coche esperándola. Se marcha con su doncella diciéndole al marqués que mañana le dirá su nombre y se lo contará todo.
El segundo acto comienza en las cercanías de Madrid. en la venta de Bastián y en la que está esperando a su amo Baratillo. Llegan Rosela, el marqués y Celito, doncella de Rosela, que va disfrazada de paje. Salen Rosela y Celito a tomar el aire cuando ven llegar a Santa Cruz. Bachiller y Talavera. Rosela ahoga un grito y entra corriendo pidiéndole al marqués ayuda. Le confiesa que el Bachiller es su hermano y que la burla se preparó en casa de su tía y el vestido y la peluca que se puso Perrini eran suyos.
Cuando ya están a punto de marchar porque el marqués ha dicho que está con una dama y les pide discreción, éstos creyendo que la dama en cuestión es Perrini se disponen a partir cuando llega éste hecho una lástima, despeinado y con huellas de haber sido vapuleado. Le piden explicaciones, a lo que contesta Perrini que estaba en la plaza esperando que llegase el marqués cuando llegaron unos estudiantes que empezaron a requebrarle y se empeñaron en verle la cara. Al reconocerlo le dieron la paliza.
Al ver que el marqués está con una verdadera mujer, los tres amigos desean averiguar quién es, negándose a ello el marqués, apelando a su nobleza. Llega en esos momentos don Tomás Iruleto, tío de bachiller y Rosela, con cuatro corchetes. Bachiller y Talavera huyen por el corral. Se presenta el marqués a don Tomás y le dice que su sobrina está a salvo y que se la entregará con la condición de que no la agravie Y respete su dolor hasta llegar a su casa. Este le promete que así lo hará. Dicho esto entra el marqués en la cocina y sale con Perrini vestido con su atavío ya más ordenado, y tapándose con un velo. El marqués le dice aparte que «ni chistar». que le va la cabeza. Se va don Tomás Iruleto con su sobrina Perrini».
Roseta y el marqués se declaran su amor y van hacia la casa de doña Mariana Avendaño, tía de Rosela, Entran sin anunciarse y pide a su tía que la ayude, que ha escapado de casa del tío Tomás porque éste había puesto en ella sus ojos y la perseguía.
Recurrió a la caballerosidad del marqués, quien se despide y le dice a la tía de Roseta que espera sus órdenes en el ventorrillo. Doña Mariana solicita consejo a un amigo suyo que es coronel, y se dirigen los tres al ventorrillo donde está el marqués y al que llega don Tomás Iruleto iracundo por haber sido víctima de tal burla. El coronel le dice al marqués que si no pensó que podía comprometer el honor de la dama que pensaba salvar; él responde que al principio no reparó pero ahora sí, y para que vean hasta qué punto estima el honor de Rosela, está dispuesto a hacerla su esposa. Al saber esto todos se abrazan, excepto don Tomás que se marcha furioso.


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Personajes:

Rosela: Dama acosada por su viejo tío que termina enamorada del marqués.
 
Celito: Criada de Rosela, que acaba casándose con Baratillo.

Marqués de Don Juan: Afamado donjuán que deviene caballero.
 
Santa Cruz: Capitán amigo del Marqués.

Baratillo: Criado del Marqués.


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Números musicales:

Presentación de los burladores “¡Ah de la casa!......Estará con una dama en Palacio”: (Santa Cruz, Bachiller, Talavera, Baratillo)
Cuarteto “¡Talavera! ¡Santa Cruz!....¡Oh mujeres! ¡De la vida paz y guerra!”: (Marqués, Talavera, Santa Cruz, Bachiller)
Raconto de Baratillo “No hay como ser el sirviente”: (Baratillo)
Dúo de Rosela y Marqués “Reina y señora mía….¿Cómo pudo un celaje nublar?......¡Ojos, boca, frente, rizos!.....Oh caballero apasionado”: (Marqués, Rosela)
Romanza del Marqués “Queda flotando en esta estancia”: (Marqués)
Dúo de Rosela y Celito “Si volviera a nacer”: (Celito, Rosela)
Sexteto concertante “Dinos solo si es morena”: (Santa Cruz, Marqués, Rosela, Celito, Talavera, Bachiller)
Escena “¡Aquí yega ya!” y Dúo de Rosela y Marqués “Reina y señora mía, preciosa majestad……..Hay profanas aventuras”: (Celito, Baratillo, Marqués, Rosela)
Raconto de Celito “Pajecito primoroso”: (Criadas, Celito)
Duetto de Celito y Baratillo “Vestía anoche de pajesiyo”: (Baratillo, Celito)
Dúo final de Rosela y Marqués “Una mujer, Dios es testigo……Yo no nací para encerrarme”: Marqués, Rosela)


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Presentación de los burladores “¡Ah de la casa!......Estará con una dama en Palacio”: (Santa Cruz, Bachiller, Talavera, Baratillo)

SANTA CRUZ y BACHILLER
¡Ah de la casa! ¡Salve! ¡Presente!

TALAVERA
¡Que salga el dueño de la mansión!
¡Que lo reclaman urgentemente
sus tres amigos del corazón!

SANTA CRUZ
¡Que salga el garboso
bizarro galán!
¡Que surja el famoso
Marqués de Don Juan!

SANTA CRUZ, BACHILLER y TALAVERA
¡Que salga el garboso
bizarro galán!
¡Que surja el famoso
Marqués de Don Juan!

BARATILLO
Que no está en casa, que está en la calle
vengo disiendo desde el portón.

SANTA CRUZ, BACHILLER y TALAVERA
Pues han de hallarle, donde se halle,
sus tres amigos del corazón.
Pues han de hallarle, donde se halle,
sus tres amigos del corazón.
Sus tres amigos del corazón.

BARATILLO
Que no está en casa, que está en la calle
vengo disiendo desde el portón.

(Después de un breve cuchicheo entre los tres visitantes, se acerca Santa Cruz a Baratillo con ánimo de sonsacarle.)

SANTA CRUZ
Estará con una dama en Palacio.

BARATILLO
¡Vaya usté a saber!

SANTA CRUZ
O con una comedianta en la Comedia.

BARATILLO
No lo negaré.

SANTA CRUZ
O con una hermosa maja del Barquillo.

BARATILLO
¡O del Avapiés!

SANTA CRUZ
Entre faldas y basquiñas anda el juego.

BARATILLO
¡Cosas del Marqués!

SANTA CRUZ, BACHILLER y TALAVERA
Pues daremos con el coco
Dondequiera que él esté.
Chisperilla o comedianta,
nos la tiene que ceder.
Pues daremos con el coco
dondequiera que él esté.

BARATILLO
En la botiyería
que está ahí enfrente
a una madame orsequia
frecuentemente.

SANTA CRUZ
Pues mira si está en ella
y con él nos vamos
que hasta que le encontremos
no descansamos.

SANTA CRUZ, BACHILLER y TALAVERA
Dile si acaso que aquí lo espera
la marquesita de Colirón,
o Mari Rosa la castañera,
o Guadalupe la de Morón.

BARATILLO
¡Ay, si la envidia moquiyo fuera!

(Y hace mutis bailando.)


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Cuarteto “¡Talavera! ¡Santa Cruz!....¡Oh mujeres! ¡De la vida paz y guerra!”: (Marqués, Talavera, Santa Cruz, Bachiller)

MARQUES
¡Talavera!... ¡Capitán!
¡Oh, Fabricio!

SANTA CRUZ, BACHILLER y TALAVERA
¡Perillán!

MARQUES
¿Qué me cuenta Santa Cruz?
¿Cómo entiendo vuestro afán?

SANTA CRUZ, BACHILLER y TALAVERA
Es más claro que la luz, Marquesito de Don Juan.

MARQUES
¿Qué ha inventado la reunión?
¿Cuchipanda?

SANTA CRUZ, BACHILLER y TALAVERA
¡Cuchipanda!

MARQUES
¡Y Fabricio el anfitrión!

SANTA CRUZ, BACHILLER y TALAVERA
¡Y Fabricio el anfitrión!
Ya Maruja, la de Arganda,
nos espera, nos espera en su figón.
Y después, como Dios manda,
un ratito de parranda,
de fandango y diversión.

MARQUES
Muy gustoso voy,
pero en sana paz
y a los tres prevengo
que no se ha de hablar
de los Reyes padres,
ni de El Escorial,
ni del principito
que sueña en reinar,
ni del Choricero,
ni de su mitad,
ni de Bonaparte
ni de cosa tal.

SANTA CRUZ, BACHILLER y TALAVERA
¿Ni del Choricero?

MARQUES
¡Ni de su mitad!

SANTA CRUZ, BACHILLER y TALAVERA
¿Ni de Bonaparte?

MARQUES
Ni de cosa tal.
Toros y teatros
nos ayudarán,
pero sobre todo
vamos a charlar
de lo que a la vida
le presta y le da
gracia, fuerza, gusto,
gloria, luz y sal.
¡Oh, mujeres!
¡De la vida paz y guerra!
Lindos seres
que hacen cielo de la tierra.

SANTA CRUZ, BACHILLER y TALAVERA
¡De la vida paz y guerra!

MARQUES
¡Que hacen cielo de la tierra!
¿Qué importa sin ellas
tener ambiciones de gloria?
Sin mujeres bellas
en blanco estaría la historia.
Ojos garzos...
Ojos negros...
Ojos dulces...
Ojos fieros...
Ojos verdes,
mar y cielo.
No nos falten nunca tan lindos espejos.
Vida y muerte,
dulce infierno.
Luz y llama,
brisa y viento.
Sal y mieles,
tierra y cielo.
Fuego de una hoguera que quema en el pecho.

SANTA CRUZ, BACHILLER y TALAVERA
Inquietudes…

MARQUES
del que espera.

SANTA CRUZ, BACHILLER y TALAVERA
Amarguras…

MARQUES
del que cela.

SANTA CRUZ, BACHILLER y TALAVERA
Desazones…

MARQUES
de la ausencia.
Llanto alegre.
Risa tierna...
Ojos garzos...
Ojos negros...
Ojos dulces...
Ojos fieros...
Ojos verdes,
mar y cielo.
No nos falten nunca tan lindos espejos.
¿Qué importa sin ellas
tener ambiciones de gloria?
Sin mujeres bellas
en blanco estaría la historia.
¡Qué importa sin ellas
tener ambiciones de gloria!


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Raconto de Baratillo “No hay como ser el sirviente”: (Baratillo)

BARATILLO
No hay como ser el sirviente
de mi amo don Juan,
que es mujeriego y valiente,
garboso y galán.
Es compartir sus locuras
mi gusto mejó,
y preparar aventuras
mi gloria mayó.
Aconsejar a una madama
que quiera mucho a mi Don Juan
desirle luego mis mentiras
hasta llegarla a trastorná
Yevarle durses a una vieja
pa que nos abra argún portá,
o disfrasarse de cartujo
y darle un susto a un sacristán.
Un mauyío es una seña
de que viene arguna dueña,
o que guipa argún truhán.
¡Miau!¡Miau!
Un ladrío es un aviso
delató de compromiso
con corchete o con rufián.
¡Guau! ¡Guau! ¡Guau!
¡Guau!
El arruyo de un palomo
dise claro cuándo y cómo
la paloma está ar barcón.
¡Ruuu! ¡Ruuu!
Y crusando arguna huerta
un gayito se despierta
y nos da la desasón.
¡Quiquirriquí! ¡Quiquirriquí!
No hay como ser el sirviente
de mi amo don Juan,
que es mujeriego y valiente,
garboso y galán.
Es compartir sus locuras
mi gusto mejó,
y preparar aventuras
mi gloria mayó.
Enamorar a una fregona
pa que se deje soborná,
contarle cuentos a un marío
mientras lo burla mi don Juan.
Yevarle durses a una vieja
pa que nos abra argún portá,
o disfrasarse de cartujo
y darle un susto a un sacristán.
Un mauyío es una seña
de que viene arguna dueña,
o que guipa argún truhán.
¡Miau!¡Miau!
Un ladrío es un aviso
delató de compromiso
con corchete o con rufián.
¡Guau! ¡Guau!
El arruyo de un palomo
dise claro cuándo y cómo
la paloma está ar barcón.
¡Ruuu! ¡Ruuu!
Y crusando arguna huerta
un gayito se despierta
y nos da la desasón.
¡Quiquirriquí! ¡Quiquirriquí!


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Dúo de Rosela y Marqués “Reina y señora mía….¿Cómo pudo un celaje nublar?......¡Ojos, boca, frente, rizos!.....Oh caballero apasionado”: (Marqués, Rosela)

MARQUES
Reina y señora mía...

ROSELA
Perdone a mi doncella;
la travesura de ella
me dio soberanía.
Una dama que implora,
reina no puede ser.

MARQUES
Para mí lo es, señora,
toda bella mujer.

ROSELA
Aunque sé que su fama
de Don Juan es muy cierta,
hoy se atreve esta dama
a llamar a su puerta.

MARQUES
Discreción y hermosura
siempre la hallan abierta,
porque sé que mi fama
de galán es muy cierta.

ROSELA
Y si nunca habló conmigo
¿cómo elogia mi hermosura y discreción?

MARQUES
Porque tienen la belleza y el ingenio
un perfume delator.

ROSELA
Presagiar lo que se esconde
puede dar enojosa
decepción.

MARQUES
Pues levante ese celaje que la tapa
y en la noche salga el sol.

(El Marqués trata de quitarla el velo. Rosela se resiste un momento, pero luego ella misma se descubre.)

¿Cómo pudo un celaje
nublar tan peregrino amanecer?
¿Cómo pudo ese encaje ocultar
tan lindo rostro de mujer?
Si más que cara es un jardín
que comenzase a florecer.
Ojos, boca, frente, rizos,
sus hechizos no se pueden contemplar.
Me fascinan, me convencen,
me enardecen, me obsesionan
y enloquecen sin poderlo remediar.

ROSELA.
¡Oh! Caballero apasionado,
amortigüe su fuego
o ahora mismo ha terminado
mi visita y mi ruego.

MARQUES
Vuestra sin par belleza
deslumbra y hace luego
compadecer al ciego
que no puede ver este sol.

ROSELA.
Sois galán y atrevido.

MARQUES
Sois hermosa y discreta.

ROSELA.
Bravo sois y poeta.

MARQUES
Señora, ¡soy español!
¡Español!
y a mucha honra, vive Dios.
De una raza que en lances de amor
se juega el alma por lograr
a la mujer que supo amar
sin olvidarse del honor.


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Romanza del Marqués “Queda flotando en esta estancia”: (Marqués)

MARQUES
(Con entusiasmo dichoso.)
Queda flotante en esta estancia
como la estela de un lucero,
como la plácida fragancia
de misterioso pebetero.
Resuena grata en torno mío
música bella de ilusión,
que me arrebata el albedrío
y que me besa el corazón,
y que me besa el corazón,
y que me besa el corazón.

(Con regocijo.)

Burladores taimados,
se cambia el viento:
vosotros chasqueados.
yo tan contento.
Traman la vil afrenta
y nadie advierte
que hay que tener en cuenta
mi loca suerte,
mi loca suerte.

(Hablado sobre la música)

(Entra Baratillo muy alborotado.)

BARATILLO
¿Era la Reina?

MARQUES
¡Divina mujer!

BARATILLO.
Eso me ha dicho la camarista: la muy laína apenas se me ha dejao ve las narises.

MARQUES
¡Qué elegancia! ¡Qué fascinación! ¡Qué donaire!

BARATILLO
Pero ¿era la Reina?

MARQUES
¡Baratillo!

BARATILLO
Mi señó.

MARQUES
Lo acordado, acordado queda.

BARATILLO
¡Ole!

MARQUES
Mañana, a las diez en punto...

BARATILLO
Estará un coche en la plaza de Oriente.

MARQUES
¡No!

BARATILLO
¿No?

MARQUES
En el Prado.

BARATILLO
¿En el Prado?. Le diré que va usté a visitá una tía monja de Guadalajara... que está delicaíya...

MARQUES
Allá tú con tus cuentos. Ahora... ¡déjame con mi felicidad!

(Se va hacia el foro y desde allí observa a su amo, hasta que, en el momento indicado en la partitura, avanza bailando para hacer mutis por la puerta izquierda del primer término.)

(Cantado)

MARQUES
Resuena grata en torno mío
música bella de ilusión
que me arrebata el albedrío
y que me besa el corazón
y que me besa el corazón,
y que me besa el corazón.

(Mutis bailado de Baratillo. El Marqués ríe al verle pasar y canta con regocijo.)

Burladores taimados,
se cambia el viento:
vosotros chasqueados
yo tan contento.


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Dúo de Rosela y Celito “Si volviera a nacer”: (Celito, Rosela)

CELITO
Si volviera a nacer
yo quisiera ser hombre.

ROSELA
¡Y yo siempre mujer!

CELITO
Usar casaca y pantalones...

ROSELA
A mí las faldas me dan compás.

CELITO
Calarse el casco de los dragones...

ROSELA
Estos encajes me gustan más.

CELITO
Librar pendencia por una niña
que me aseguran que me es infiel.

ROSELA
Que haya un valiente que por mí riña
y, mientras lucha, rezar por él.

CELITO
Dejar por otra la que te amaba,
dar en inquieto mariposón...

ROSELA
Ser de uno solo dueña y esclava
y darle el alma y el corazón.

CELITO
Si volviera a nacer
yo quisiera ser hombre.

ROSELA
¡Y yo siempre mujer!

CELITO
Sacarlos cuartos de una chirlata,
moler a palos a algún charrán.

ROSELA
Que me despierte la serenata
cuando yo sueñe con un galán.
Mecer a un niño recién nacido
fruto bendito de un santo amor...

CELITO
En ese caso ser el marido
se me figura mucho mejor.

ROSELA
Y adorar...

CELITO
Y beber.

ROSELA
Y coser y cantar.

CELITO
Y reñir y jugar.

ROSELA
¡Y querer! ¡Y soñar!

CELITO
Si volviera a nacer
yo quisiera ser hombre...

ROSELA
¡Y yo siempre mujer!


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Sexteto concertante “Dinos solo si es morena”: (Santa Cruz, Marqués, Rosela, Celito, Talavera, Bachiller)

SANTA CRUZ
Dinos sólo si es morena
porque el sol la fue a besar...

SANTA CRUZ, TALAVERA y BACHILLER
O si es rubia como el oro,
como espiga de un trigal.

MARQUES
Nada sé ni nada digo,
que mi fama en ello va,
y les ruego que respeten
mi silencio sepulcral.

ROSELA
¡Bendigo su grandeza!
¡Bendigo su lealtad!

CELITO
Fuera yo Don Fernando
y hubiera dicho igual.

SANTA CRUZ
En la huida de la dama
su belleza vislumbré.

TALAVERA
Yo una mano que era un lirio.

BACHILLER
Yo una rosa que era un pie

SANTA CRUZ
Aunque apenas me dio tiempo
su hermosura yo la vi.

TALAVERA
Yo unos dientes como perlas.

BACHILLER
Yo una boca de rubí.

MARQUES
Pues que os baste con lo visto,
que ya más no habréis de ver,
y marchaos de la venta
y que os lleve el diablo, amén.

SANTA CRUZ
Dinos la inicial del nombre
y podremos discurrir...

SANTA CRUZ, TALAVERA y BACHILLER
Ya se llame Casimira,
ya se llame Beatriz.

MARQUES
No sé el nombre de la dama
ni siquiera lo inquirí,
pero si a saberlo llego
en mi boca ha de morir.

ROSELA
Es galán y atrevido
como el propio Amadís.

CELITO
Y yo le ayudaría
si tuviese un espadín.

SANTA CRUZ
Esa dama...

(Celoso y colérico.)

Esa dama es la que sirve,
doña Flora de Sahagún,
y he de entrar en ese cuarto
a pesar de tu actitud.

MARQUES
Pues yo juro ante la puerta
por el nombre de Jesús,
que en el cuarto en que se oculta
no entras tú... ni tú, ¡ni tú!

(Sacan los aceros el capitán y el Marqués, y los calman y los alejan el Bachiller y Talavera. El Marqués al capitán, con gravedad y nobleza, y después de haber envainado sus espadas.)

MARQUES
Hay profanas aventuras
que se cuentan,
y entre risas y locuras
se comentan.
Son como palique ameno
de cuartel,
o licencia y desenfreno
de burdel.
Pero hay otras aventuras
delicadas
que no deben ser, por puras,
profanadas.
Nacen de un concepto grave
del honor,
o de la esperanza suave
de un amor.
Y yo he jurado a esta dama
socorrerla.
Y no sé cómo se llama
ni has de verla.
Conque guarda ya el acero
que en mal hora relumbró
¡o no serás caballero
como yo!

(El capitán envaina su acero.)

BACHILLER y TALAVERA
A las burlas las veras
no deben suceder.

SANTA CRUZ
Lo que en mi agravio haya
yo lo averiguaré.

BACHILLER y TALAVERA
Compañero exaltado,
que te diga tu honor
si yo soy el burlado
o soy el burlador.
Y cuando queden luego
tus dudas disipadas,
hable el plomo o el fuego
y crujan las espadas.

SANTA CRUZ
¡Por la cruz de mi nombre
que muy pronto lo he de ver!

MARQUES
¡Por mi fe y mi renombre
no me he de esconder!

CELITO
¡Oh, qué encanto ser hombre!

ROSELA
¡Qué gloria ser mujer!

SANTA CRUZ
Por mi honor y ventura
tú no me has de engañar,
y esta rara aventura
yo la he de aclarar.
Si mis sospechas luego.
quedasen confirmadas,
hable el plomo o el fuego
o crujan las espadas.


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Escena “¡Aquí yega ya!” y Dúo de Rosela y Marqués “Reina y señora mía, preciosa majestad……..Hay profanas aventuras”: (Celito, Baratillo, Marqués, Rosela)

(Hablado sobre la música)

BARATILLO
¡Aquí yega ya!

MARQUES
Pues tú a la mira... ¡Y a adivinarme los pensamientos!

BARATILLO
Pierda usté cuidao.

(Durante el pasaje siguiente Celito sale del dormitorio y se aproxima a la puerta divisoria, siempre cerrada, escucha un momento y vuelve al escondite a contarle al ama las novedades.

Se repite el juego tres veces, cuando indica el comentario que acompaña los distintos mutis.

En el fondo aparece don Tomás Iruleto, personaje tragicómico de gran apariencia.

Viene airado y frenético; lo siguen cuatro corchetes con linternas.)

IRULETO
¡Hala! ¡Registrad la venta hasta el tejado! ¡Hasta encontrar a mi sobrina!

MARQUES
(Resueltamente.) Su sobrina, señor, se halla en lugar seguro.

(Se detienen los alguaciles.)

IRULETO
¿Es usted el burlador infame?

MARQUES
Ni soy infame ni burlador. Soy quien ha salvado su honestidad y su decoro. !Los burladores corren a campo traviesa!

BARATILLO
¡Por aquí escaparon!

IRULETO
¡A ellos! ¡A cazarlos como alimañas, a dar con sus huesos en la cárcel de la Villa!

BARATILLO
(Guiando a dos de los corchetes.) Por aquí.

MARQUES
Vayan otros dos por allí. (Por el fondo.) No pierdan minutos.

(Baratillo y dos corchetes se van por el corral, y los otros dos por el foro, husmeando. Cielito comenta el primer lance.)

CELITO
¡Toma piñones!

IRULETO
¿Y mi sobrina? ¿Quién es usted que se llama su salvador?

MARQUES
¿Tan ciego llega que no me conoce? Yo soy el Marqués de Don Juan.

IRULETO
¡Ah, Señor Marqués!...

MARQUES
Traeré a su sobrina a sus brazos. Pero he de condicionar la entrega.

IRULETO
¿Condiciones a mí, que soy su tutor y curador, que me amparan las leyes, que...?

MARQUES
Condiciones de piedad y de cortesía, señor Corregidor.

IRULETO
No lo soy aún: ¡el día que lo sea! Brrrrr...

MARQUES
Lejos de mí disculpar ni absolver la conducta de su sobrina; pero al entregarla a usted le exijo su palabra...

IRULETO
¿A mí? ¿A mí?

MARQUES
¡A usía! Su palabra de honor de que en el viaje de retorno a su casa no la ha de agraviar ni escarnecer ha de respetar su, dolor, no ha de hablarle en todo el trayecto... Y ya en su hogar, después, ejerza con ella la autoridad paterna que le den las leyes. ¿Prometido?

IRULETO
Si no es más que eso, prometido. ¡En casa me escuchará esa liviana!

CELITO
¿A dónde va a parar este hombre?

IRULETO
Tráigala ya y acabemos le una vez, que harto concedo.

MARQUES
Porque fío en su palabra, voy por ella. (Entra en la cocina.)

IRULETO
¡Ah, costumbres francesas, licenciosas y escandalosas, que envenenan a la juventud...! Si yo llego a lograr la vara...

¿Cuánto tendré que corregir! ¡Cuántos vicios qué desterrar!

¿Tiemblen los madrileños!

(Pasea furioso. Sale el Marqués con el pobre Perrini, ya más ordenado su atavío, tapado con el velo, tembloroso como si lo fueran a ajusticiar. Aparte dice el Marqués.)

MARQUES
(Te va la cabeza, ya lo sabes! ¡Ni chistar!)

PERRINI
(No doy por ella cuatro cuartos.)

IRULETO
(Más airado que nunca.) ¡Ah, sobrina inicua y desvergonzada!

MARQUES
¡Señor Iruleto! ¿Y lo ofrecido?

(Ferrini cae de rodillas ante don Tomás.)

IRULETO
Perdóneme, señor Marqués; ha sido un grito de indignación y de rabia, que no pude ahogar.
¡Se ha puesto la picara un traje que nunca se ponía, porque a mí me gustaba! ¡Vamos al coche ya!

MARQUES
Vamos.

CELITO
¡Toma tostones! ¡Se lleva al peluquero! (Torna por última vez a la alcoba.)

MARQUES
Levanta, hermosa niña. Yo mismo te conduzco al coche... ¿Te fallan las piernas?
Es natural: ¡tantas impresiones! Apóyate en mi brazo.

(Salen por el fondo los dos; les sigue el engañado Iruleto.)

IRULETO
Silencio ahora, porque queda empeñado mi honor. ¡En casa será ella!

(Se oye el cascabeleo del coche que se aleja. Celito, que se ha asomado al patio y se ha dado cuenta que pasó el peligro, dice a Rosela.)

(Cantado)

CELITO
No tiemble más mi amita:
burlado el tigre va.

BARATILLO
El pillo de Perrini
mu mal lo va a pasa.

MARQUES
(A Rosela que entra en el patio.)
Reina y señora mía,
Preciosa majestad,
venció mi travesura
y no hay por qué temblar.

ROSELA
Temblé por ti.

MARQUES
Fía en mi suerte
que junto a ti será más fuerte.
Nuestro destino ya está trazado,
fuimos unidos por el azar.
Leo en tus ojos que tú me quieres.
¿Mienten, Rosela?

ROSELA
No mienten, Juan.

MARQUES
Ven a mis brazos, Rosela amada.
Nadie arrancarte de aquí podrá:
dentro del pecho, con vida y alma,
para adorarte yo haré un altar.

ROSELA
Siempre en tus brazos con vida y alma,
nadie arrancarme de ti podrá.

ROSELA y MARQUES
Dentro del pecho con vida y alma
para adorarte yo haré un altar.

(Se abrazan.)

(Baratillo, que junto a Celito ha estado discretamente en el foro, se acerca y dice.)

(Hablado)

BARATILLO
¡Señor!... ¡Señor!...

(Pero el Marqués, como es natural, no le oye. Baratillo, mímicamente, da a entender a Celito que su amo no le oye porque está abrazado a Rosela.)

MARQUES
La noche llama tu amor con besos.

ROSELA
Rosela te ama como a su Dios.

MARQUES
¡Sol de mi vida!

ROSELA y MARQUES
¡Tuya por siempre!
¡Mía por siempre!
¡Ser uno solo siempre los dos!
¡Ser uno solo siempre los dos!


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Raconto de Celito “Pajecito primoroso”: (Criadas, Celito)

(Cantado)

CRIADAS
Pajecito primoroso,
porcelana, figurín,
tú que vienes de la Corte
dinos cosas de Madrid.
Pajecito primoroso,
porcelana, figurín,
tú que vienes de la Corte
dinos cosas de Madrid.
Dinos pronto, pajecito,
qué sucede por allí;
de las modas y costumbres
y otras cosas.

CELITO
Pues veréis lo que vi.

CRIADAS
¡Paje zalamero!
¿Quién te quiere a tí?

CELITO
Currutacos, pisaverdes y don Lindos
ya no gastan casacón ni casaquín,
sino fraques y chalecos ombligueros,
todos ellos a la moda de París.

CRIADAS
¿A la moda de París?

CELITO
¡A la moda de París!

CRIADAS
¡A la moda de París!

CELITO
Damiselas y madamas abandonan
la mantilla de labor de fililí,
y usan gorras y pamelas pastoriles,
todas ellas a la moda de París.

CRIADAS
¡A la moda de París!

CELITO
¡A la moda de París!
En corrales, mentideros y tertulias,
se, maltrata y se discute a Moratín,
porque piden los dramones y tragedias
imitadas a la moda de París.
Y un gabacho que casó con una maja
no me acuerdo si del Rastro o Chamberí,
sueña el hombre que se cambie su costilla...
a la moda de París.

(Todas ríen.)

CRIADAS
Y ahora, pajecito
travieso y gentil,
dinos qué se baila
si eres bailarín.

CELITO
Pues mirad este pasito tan de filis,
aprendido en un fandango de candil.

(Danza caprichosamente y procurando que el baile tenga sabor clástico español.)


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Duetto de Celito y Baratillo “Vestía anoche de pajesiyo”: (Baratillo, Celito)

BARATILLO
Vestía anoche de pajesiyo,
no reparé
ni en lo presiosa que esa mano,
ni en lo chiquillo que é ese pie.

CELITO
(Coqueteando.)
Pues ese día
fijate bien.

BARATILLO
La mano es una rosa
er pie es una mosqueta,
y gastas por zapatos
dos cáscaras de armendra.

CELITO
Ser hombre quiero, mil veces hombre,
siempre grité...
Y en cuanto escucho cuatro requiebros...
¡me alegro mucho de ser mujer!

BARATILLO
¡Pues cuatro miles
yo te diré!

CELITO
Que feas o no feas
a todas las mujeres
nos gusta que nos digan:
¡bonitos ojos tienes!

BARATILLO
Pues esos tuyos cuando eras paje,
ni los miré
y hoy Selito me está quemando
¡y a Baratiyo le gusta ardé!

CELITO
Pues sopla un poco
¡y el fuego ten!
Ya sabes, Baratillo,
que cuando el fuego empieza
hay que correr por agua
y hay que apartar la leña.

BARATILLO
Dispuso el cielo
que seas mujé
dende los risos
jasta los pies.
Selito, Selito,
¿me vas a queré?

CELITO
Con el pajecito
lo consultaré.


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Dúo final de Rosela y Marqués “Una mujer, Dios es testigo……Yo no nací para encerrarme”: (Marqués, Rosela)

MARQUES
Una mujer, Dios es testigo,
pidióme amparo sin conocerla;
yo la ofrecí mi brazo amigo
y tuve el honor de defenderla.
Sus lindos pies libré de abrojos,
y ya su pena conocida,
no vi más ojos que sus ojos
ni vi más vida que su vida.
Y la incierta y rara
aventura de llanto y honor,
una noche clara
la ha cambiado en historia de amor
Dime, flor de flores:
tus labios ¿qué dirán
a tus protectores
del Marqués de Don Juan?

ROSELA
Yo no nací para encerrarme
tras de las rejas del monjío,
yo quiero unirme y entregarme
al que en la vida será mío.
Cuando el amor llame a mi puerta,
si el que yo espero es el que llama,
de par en par la hallará abierta,
que no recela quien bien ama.
Y la incierta y rara
aventura de llanto y honor,

ROSELA y MARQUES
una noche clara
la ha cambiado en historia de amor.





FIN


Información obtenida en la Página Web http://lazarzuela.webcindario.com/

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