lunes, 21 de octubre de 2013

Don Manolito (Cantables)



DON MANOLITO



Sainete en dos actos y tres cuadros.

Libreto: Luis Fernández Sevilla y Anselmo C. Carreño.

Música: Pablo Sorozábal.

Estrenada el 24 de Abril de 1943 en el Teatro Victoria de Madrid.


ARGUMENTO


La acción del acto primero se desarrolla en la sierra próxima a Madrid, en un ambiente de invierno y con nieve. El acto segundo, en el jardín de una hermosa finca situada en un pueblo veraniego de las proximidades de Madrid.

El primer cuadro del acto primero tiene lugar en el interior de un refugio de la Sierra, próxima a Madrid. Por los ventanales puede verse un extenso paisaje montañoso nevado.
Sentados a una de las mesitas, juegan al póker don Manolito, don Jorge, Emilio y Nica. Un grupo de jóvenes se preparan para esquiar. Terminada la partida de cartas, quedan solos don Jorge y don Manolito, socios en negocios y amigos desde la infancia. El primero es viudo y don Manolito un soltero entrado en la madurez al que don Jorge quiere casar con su sobrina Margot, mucho mas joven que él. La propuesta de Jorge sorprende a don Manolito, que dice no creer en el matrimonio y por otra parte, arguye la diferencia de edad que le separa de Margot: “¡Que dirá tu sobrina!”. “A Margot le parecerá bien porque es gusto mío” le contesta Jorge.
La conversación ha de interrumpirse por la llegada de Leocadia y Emilio, aquélla hija del sastre de éste, al que debe cinco años de ropa, las pretensiones de cobrar se responde con requiebros cuando es una mujer la que atosiga con facturas, y así consigue Emilio una nueva moratoria. Aparece Guillermo trayendo en brazos a Margot, lastimada en un leve accidente de esquí. Por más que ella se insinúa fingiendo dolor para atraer a Guillermo, este no piensa en otra cosa que no sea el deporte. A todas las coqueterías de Margot contesta el con indiferencia, actitud que invita a la joven, que se marcha como una furia.
Sin que el campeón se inmute. Don Manolito apareció justo a tiempo de presenciar la furiosa despedida de Margot y dice a Guillermo que debería prestar más atención a una mujer que es muy bella y con la que debería casarse, porque “en la vida de casado todo es fiesta y alegría”. “Pues usted esta soltero.”
Interrumpe don Jorge y Guillermo vuelve a las pistas nevadas. Solos los dos socios, Jorge dice que ha sondeado a Margot y que ve con buenos ojos a don Manolito. Aparece la joven y su tío finge una urgencia para dejar a solas a Margot con don Manolito lo que aterra a este. Su azoramiento es mayúsculo y no sabe de que hablar, como no sea de la diferencia de edad. A pesar de ello. “estoy decidida a casarme con usted, porque no puedo negarle nada a mi tío quien se lo debo todo”. Las lágrimas que subrayan estas palabras incitan a don Manolito a decirle que él no se casa aunque se empeñe el tío de ella. “No nos casamos ni a la de tres.” Mostrando alegría. Margot le abraza con efusión y don Manolito parece haberse quitado un gran peso de encima.

El segundo cuadro nos presenta a Leocadia insistiendo para cobrarle a Emilio. Don Jorge felicita a su sobrina: “Acabas de echar los cimientos de la felicidad. Don Manolito esta contentísimo. Os entendisteis enseguida ¿verdad?”. Ella asiente, aparece don Manolito y su socio le deja solo con Margot. Ella manifiesta su temor de que don Jorge se salga con la suya y les haga desgraciados a los dos. Imposible. “amo demasiado mi libertad” dice él. Sin embargo, añade que tiene unos amores que nadie conoce y al que dedica unos versos que lee Margot. Esta dice que a ella le gustaría que alguien le dijera estas cosas. Don Manolito lo logrará: “antes de seis meses estáis casados Guillermo y tú: convenceremos a tu tío”.
Margot arguye que el deportista es frío y no se fija en ella, pero don Manolito dice que eso es disimulo, que a el le ha confesado que bajo la indiferencia vive un querer. Margot demuestra entusiasmo y quiere pagarle a don Manolito la alegría que le ha proporcionado.
Le da un beso que ha visto don Jorge, que en aquel momento apareció en escena. Con espíritu de complicidad, les dice que no ha visto nada, Margot y don Manolito rompen a reír.
Emilio -que en realidad ha ido a la sierra porque pretende a Margot- sigue jugando al escondite con Leocadia, a la que hace creer, de acuerdo con sus amigos, que ha partido para Madrid. También don Manolito pide a sus amigos que digan que se ha marchado a la capital, pero en realidad se esconde en una de las habitaciones del refugio. Don Jorge hace saber a Margot su suposición de que don Manolito haya ido a Madrid a comprar la pulsera de pedida para ella. La deja sola un momento, circunstancia que aprovecha Emilio para decirle a Margot que la quiere y que por ella está allí. Súbitamente aparece don Manolito, que deja estupefacto a Emilio y a Margot al decir que “esta y yo estamos en relaciones”. La revelación produce risa en Emilio, que supone locos a la pareja.
Cuando Emilio desaparece, don Manolito cuenta a Margot que Emilio es un cazador de dotes y que él, don Manolito, sabe lo que a ella le conviene. Precisamente llega Guillermo, a quien don Monolito conmina a que diga a Margot todo lo que la quiere. Guillermo no sale de su asombro, y cada vez que intenta hablar para deshacer el entuerto, don Manolito le interrumpe confesando un amor que dice ser de Guillermo, pero que Margot intuye en el pecho del socio de su tío. Llega éste y anuncia la próxima boda de su sobrina con su socio y amigo. Guillermo no entiende nada y Margot le dice que ya se lo explicará.

El segundo acto, cuadro primero, transcurre en el jardín de una finca. Con Emilio hay un grupo de jóvenes que cantan divirtiéndose, don Jorge recrimina a don Manolito la poca prisa que tiene por casarse, y le hace saber que a su sobrina le agrada la conversación con Guillermo, además de que Emilio no la deja ni a sol ni a sombra, lo que puede resultar peligroso para el honor de él. Don Jorge ha conseguido encelar a don Manolito, que desaparece enloquecido. Llega Guillermo que llama a Margot para comunicarle que tiene ganas de verla y que está muy contento. Ella se siente ilusionada, pero todo es porque el
“Maravilla” a ganado al “Centro” en un gran partido de fútbol. Decepción en Margot; “¿Es que eso es todo lo que tienes que decirle a tu novia?”. Pero Guillermo tiene prisa en contarle el partido a sus amigos. Emilio que se cruza con Guillermo, dice a Margot que sabe que aquél es su novio. Margot replica que está prometida con don Manolito, pero Emilio, malicioso, dice saber el juego que se lleva don Manolito.
Por su parte Leocadia a fuerza de perseguir al deudor de su padre acabó por enamorarse de él, mientras en otra escena Margot se lamenta a don Manolito de que Guillermo no la querrá nunca. El promete hablar seriamente al deportista. Entretanto consuela con cariño a Margot; él le traerá al hombre que ella quiere, como lo quiera, que para eso está, para alegrar su felicidad. Es su deber, como un padre. “Es posible que el que yo quiera de verdad esté enamorado de otra”, le dice tristemente Margot.
En el segundo cuadro, don Jorge entrega a su socio una pulsera de pedida para que se la ponga a Margot. Don Manolito argumenta que casar a una joven con un hombre maduro como él es hacerle a ella una mala faena, pero don Jorge no atiende razones y se marcha.
Aparecen Margot y Guillermo muy amartelados. Don Manolito hace al verlos un gesto de sorpresa y tristeza. Los jóvenes se le aproximan y le cuentan que han hecho las paces, que están de acuerdo. Don Manolito, casi llorando, dice sentir inmensa alegría y desea que se casen pronto. Saca la pulsera y se la da a Guillermo, como regalo de boda, para que él la ponga en el brazo de Margot “No, él no, usted”, le dice Margot, “porque la pulsera la pone el novio”.


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Personajes:

Margot: Joven que tontea con Guillermo y acaba enamorada de Don Manolito.
 
Leocadia: Hija de sastre que pretende cobrar a Emilio y acaba pretendiéndolo.
 
Don Manolito: Otoñal asustado por su edad y pretendiente de Margot.

Guillermo: Niño pitongo obtuso de la mollera que prefiere el deporte a Margot.

Emilio: Dandy donjuanesco, dicharachero y moroso.

Nica: Sobrino de Doña Cándida, enamorado de Leocadia.


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Números musicales:

Escena “Juventud que escalaste la altura”: (Coro, Don Manolito, Don Jorge, Nica, Emilio)
Presentación de Margot “Margot que te pasa” y habanera “Dicen que el amor se queja por falta de actividad”: (Emilio, Margot, Guillermo, Emilio, Coro)
Dúo de Don Manolito y Guillermo “¿Yo? ¿Yo? ¿Yo? Yo no he nacido para casado”: (Guillermo, Don Manolito)
Dúo de Margot y Don Manolito “No sé por qué lloro”: (Margot, Don Manolito)
Romanza de Don Manolito “Dile que me ha deslumbrado”: (Don Manolito)
Dúo cómico de Leocadia y Nica “Sueña, que en sueños todo lograrás”: (Nica, Leocadia)
Final del acto I “Margot, yo te quiero cual no quise a nadie”: (Don Manolito, Margot, Guillermo)
Ensalada madrileña “Viva Madrid, que si, que si”:
(Todos)
Romanza de Don Manolito “Es tu pecho ingrato…..Matarela”: (Don Manolito)
Romanza de Guillermo “Qué partido has perdido chiquilla”: (Guillermo)
Romanza de Margot “¿Por qué, Virgen del Cielo, tanta incomprensión”: (Margot)
Dúo de Margot y Don Manolito “No te dejes llevar del enojo”: (Don Manolito, Margot)
Coro “El amor no es sólo un niño”: (Coro)
Romanza final de Don Manolito “Pulserita de pedida” y dúo de Margot y Don Manolito “Por que lo quiso mi tío”: (Don Manolito, Margot)


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ACTO PRIMERO PRIMER CUADRO

La escena nos presenta el interior de un refugio de la sierra, próxima a Madrid. Al fondo, puerta y amplio ventanal, por los que se ve un extenso paisaje montañoso nevado. Entra el sol de un claro día de invierno, a primeras horas de la tarde. Don Manolito, don Jorge, Emilio y Nica juegan al póker sentados a una de las mesas, mientras que un grupo de chicos y chicas se dispone a salir para esquiar. Los jóvenes inician un canto a la juventud deportista, burlándose ligeramente del amor, que consideran ser una pasión propia de otros tiempos. Mientras tanto, don Manolito ha ganado en el juego a todos sus contrincantes y éstos achacan su triunfo a que es un solterón empedernido. Pero a veces “se quiebra el refrán”, como dice don Jorge y don Manolito...

Escena “Juventud que escalaste la altura”: (Coro, Don Manolito, Don Jorge, Nica, Emilio)

CORO
Juventud que escalaste la altura
hacia abajo no debes mirar,
si el amor se quedó en la llanura
tu deber es subir y triunfar.
El placer tu vigor vencería
y es tu esencia más pura el vigor.
Juventud, decisión y energía
y conquista en las cumbres del sol.
Dicen que el amor se queja
por falta de actividad.
Dicen que el amor se queja
y yo creo que es verdad.
Dicen que el amor ha muerto
por falta de entrenamiento.

DON MANOLITO
Cuatro tantos.

DON JORGE
Yo los doblo.

NICA
Va mi resto.

DON MANOLITO
También yo.

DON JORGE
Llevo póker de reyes.

DON MANOLITO
Yo escalera de color.

EMILIO
¿Y tú que llevas?

NICO
Yo nada. Me han apagado un farol.

EMILIO y DON JORGE
¡Le han apagado un farol,
un gran farol!

(Risas.)

DON MANOLITO
En el amor y en el juego
no vale farolear,
que son ventajas que luego
tenemos que lamentar.
Cuando no vienen las cartas
se espera nueva ocasión,
si una mujer nos aparta
no hay que perder la ilusión.

DON JORGE
Deja, Manolito, la filosofía.

NICA
Y deme unas cartas que yo gane al fin.

EMILIO
Siempre las mujeres fueron la alegría.

DON MANOLITO
Cambio yo la Venus por el comodín.

CORO
Dicen que el amor se queja
por falta de actividad.
Dicen que el amor se queja
y yo creo que es verdad.


___________



Nica y Emilio se marchan a esquiar en vista de su poco éxito en el juego. Mientras tanto, don Jorge reconviene a don Manolito por su soltería y le ofrece a su sobrina Margot para que se case con ella. Don Manolito comprende que lo primero que hace falta es que aquella proposición sea del gusto de Margot, pues entre otras cosas hay alguna diferencia de edad entre los dos. Aparece doña Cándida, tía de Nica y cincuentona, con noventa kilos bien despachados, según piden los autores y con pretensiones de adelgazar. Viste deportivamente, llamando a gritos a Nica. Doña Cándida se durmió y Nica se escapó a esquiar. Don Jorge se ofrece de compañero y doña Cándida, cogiéndole de la mano, contenta, se marcha con don Jorge y don Manolito. Aparece Emilio seguido de Leocadia.
Esta es hija de don Aníbal Pérez, sastre y fuerte acreedor de Emilio quien ha mandado a su hija hasta la sierra por si acaso cobra los “cinco años de ropa”, que el joven le adeuda.
Leocadia amenaza con informar a todo el mundo de las deudas de Emilio. A punto del escándalo aparece Guillermo trayendo en brazos a Margot. La muchacha cayó precisamente al lado de Guillermo y éste, un gran deportista, la ha recogido y la lleva así al refugio. Los chicos y chicas que vienen detrás continúan con su canto al deporte.

Presentación de Margot “Margot que te pasa” y habanera “Dicen que el amor se queja por falta de actividad”: (Emilio, Margot, Guillermo, Emilio, Coro)

EMILIO
¡Margot! ¿Qué te pasa?
¿qué tienes? ¿Qué fue?

MARGOT
Nada de importancia.

GUILLERMO
Aquí estarás bien.

MARGOT
Ya ha pasado el susto
ya pasó el dolor.

CORO
De esta se ha curado
cuando él la abrazó.

EMILIO
Yo hubiese querido estar a tu lado
alzarte del suelo, cogerte en mis brazos,
sentir de tu cuerpo su grato calor.

MARGOT
Agradezco mucho tu buena intención.

EMILIO
Tú no me comprendes, querida Margot.

CORO
Viene a la sierra tan sólo
para hacer aquí el galán.
¡Qué tipo más anticuado
es el don Juan!

GUILLERMO
Dejaros ya de flirteo,
pensad en algo mejor
que el deporte es lo primero.

CORO
Lo primero, sí señor.

GUILLERMO
Dicen que el amor se queja
por falta de actividad,
dicen que el amor se queja
y yo creo que es verdad.
El músculo triunfa,
la fuerza venció.

GUILLERMO y CORO
¡Honor al deporte,
al agua y al sol!

EMILIO
Mientras miren alegres o soñadores
los ojos hechiceros de una mujer,
mientras digan “te quiero” labios de flores
no hay nada que el embrujo pueda vencer.
El amor con los años no se ha rendido
y el músculo es juguete de su capricho
porque es tan grande, porque es tan grande,
que en el mundo no hay tierra
para enterrarle.

MARGOT
Es el deporte la belleza.

TODOS
¡Eso, eso!

MARGOT
Es juventud y es ilusión.

TODOS
¡Eso, eso!

MARGOT
Es deslumbrante su grandeza.

TODOS
¡Eso, eso!

MARGOT
Pero es amigo del amor.

TODOS
¡Eso, eso!

MARGOT
Es el deporte poderoso.

TODOS
¡Eso, eso!

 MARGOT
Grande es su fuerza y su emoción

TODOS
¡Eso, eso!

MARGOT
Nada hay más noble ni más hermoso.

TODOS
¡Eso, eso!

MARGOT
Pero obedece al corazón.

TODOS
¡Eso, eso!

EMILIO
¡Eso, eso!

TODOS
Calla, hueso!

Dicen que el amor se queja
por falta de actividad.
Dicen que el amor se queja
y yo creo que es verdad.

GUILLERMO
El músculo triunfa.
La fuerza triunfó.

TODOS
¡Honor al deporte,
al agua y al sol!


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Se marchan todos los jóvenes y quedan solos Margot y Guillermo. La muchacha intenta hacerle comprender, pudorosamente, a Guillermo que no se había echo nada en el tobillo y que se trataba solamente del deseo de que Guillermo la tomara en brazos y la atendiera un poco. Ante la incomprensión de Guillermo, Margot, nerviosa, se marcha enfadada. Entra entonces don Manolito y reconviene a Guillermo por no atender debidamente a Margot. Le ensalza los valores morales y estéticos de ésta y le recomienda se case con ella.

Dúo de Don Manolito y Guillermo “¿Yo? ¿Yo? ¿Yo? Yo no he nacido para casado”: (Guillermo, Don Manolito)

GUILLERMO
¿Yo? ¿Yo? ¿Yo?
Yo no he nacido para casado.

DON MANOLITO
Eso hace tiempo que se ha cantado.

GUILLERMO
No veo el fondo de su intención.

DON MANOLITO
Eres un crío sin comprensión.

GUILLERMO
Yo sé bien que el casamiento
es un gran inconveniente
para nuestro entrenamiento
por razones del hogar.
Yo sé bien que el que da el paso
va perdiendo facultades
y le espera algún fracaso
sin poderlo remediar.

DON MANOLITO
El que te haya dicho eso
es un tonto soberano,
porque el fundamento humano
es nacer para el amor.
Cuando ya la edad lo pide
ser esclavo de Himeneo
todos caen guapo o feo,
el humilde o el señor…
¡Calor de nido, paz del hogar!

GUILLERMO
Eso es de “Katiuska”.

DON MANOLITO
Pero es verdad.

En la vida de casado
todo es fiesta y alegría
pues no discutes ni un día
con tu sumisa mujer.
Y si llegas tarde a casa
de ella no escuchas agravios
con la sonrisa en los labios
espera verte volver.
Porque todas la mujeres
cuando se llaman esposas
no son tercas ni celosas
ni les agrada reñir.
Pues viven sólo pendientes
de tus caprichos y gustos
y te evitan mil disgustos
para no verte sufrir.
Y si tienes una suegra,
de esas que casi no gritan,
de las que nunca se excitan,
aunque les sobre razón,
solo te falta un chiquillo,
para poner digno broche,
que te amenice la noche
con su divina canción.
¡Qué vida más dulce!
¡Qué cosa más buena!
¡El nido! ¡La esposa!
¡El chico y la suegra!
¡Qué vida más dulce!
¡Qué cosa más buena!
¡El nido! ¡La esposa!
¡El chico y la sue…
la sue, la sue,
la sue, la sue,
la sue, la sue,
la suegra!


___________



Aparece don Jorge y propone seriamente a don Manolito que pretenda a Margot. Don Manolito sabe que es hombre de demasiada edad para pretender a la muchacha y se resiste.
Aparece Margot, y don Jorge, comprensivo, se marcha, animando a don Manolito. Margot le dice en efecto, a don Manolito que su tío le ha hablado ya de su proyecto de que ambos se casen. Ella no puede negarle nada a quien se lo debe todo y hará como que está contenta, aunque en realidad llora.

Dúo de Margot y Don Manolito “No sé por qué lloro”: (Margot, Don Manolito)

MARGOT
No sé por qué lloro.
Es que soy muy sosa.
No es que no le quiera,
es que estoy nerviosa.
No sé por qué sufro,
queriéndome usted.

DON MANOLITO
Recobra la calma
y yo te lo diré.
¡Basta de pamplinas!
eso es llorar
el entierro de la sardina.

MARGOT
Yo le quiero mucho,
yo soy muy feliz.

DON MANOLITO
Cuéntaselo a Rita
y escúchame a mí.
Aunque se empeñe tu tío
y lo mande el mundo entero,
te juro, lucero mío,
que yo, casarme no quiero.
Yo adoro mi soltería,
soy viejo, ya tú lo ves.
No me caso, chiquilla mía,
no me caso ni a la de tres.

MARGOT
¿Es verdad eso?
¿Pero es posible?
¡Oh, qué increíble
felicidad!
Repita pronto
que no me quiere,
que yo me entere
con claridad.

DON MANOLITO
Si es necesario
te lo repito
y por escrito
te lo daré.
Vive tranquila,
no nos amamos,
no nos casamos
ni a la de tres.

MARGOT
¿Ni a la de tres?

DON MANOLITO
Ni a la de tres.

MARGOT
¿Ni a la de tres?

DON MANOLITO
¡Ni a la de tres!

MARGOT
Aunque se empeñe mi tío
y lo mande el mundo entero,
te juro, don Manolito,
que yo casarme no quiero.
Tan sólo me casaría
con alguien que yo me sé.
No me caso,
don Manolito,
no me caso
ni a la de tres.

DON MANOLITO
Aunque se empeñe mi tío
y lo mande el mundo entero,
te juro, lucero mío,
que yo casarme no quiero.
Yo adoro mi soltería
soy viejo ya tú lo ves
No me caso,
chiquilla mía,
no me caso
ni a la de tres.

MARGOT
¿Ni a la de tres?

DON MANOLITO
¡Ni a la de tres!
MARGOT
¿Ni a la de tres?

DON MANOLITO
¡Ni a la de tres!

MARGOT y DON MANOLITO
¡Ni a la de tres!

(Hablado)

MARGOT.- ¡Don Manolito!

DON MANOLITO.- ¡Ole! Este abrazo tan de verdad, vale por todos los que me hubieses dado de mentira.

Loca de alegría, Margot, al enterarse de que don Manolito no está dispuesto a casarse con ella, se echa a su cuello y le abraza. Don Manolito, con cierta amargura, dice: “Te quiero tanto, tanto, que nunca me casaré contigo”.


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CUADRO SEGUNDO

La escena presenta ahora el exterior nevado. Al fondo, un paisaje de nieve de cumbres y pinares.
Nica sube con dificultad a doña Cándida y lucha como un naufrago entre la nieve. Luego aparece Emilio, seguido de Leocadia, que le insiste para que le pague, y, por último, Margot y don Manolito, quien dice a la muchacha que él no se puede casar porque está enamorado de una mujer. Le enseña una carta que saca del bolsillo y que, según él, está dedicada a esta mujer desconocida. Margot suspira pensando que a ella no le dice nadie esas cosas tan bellas. Entonces don Manolito se ofrece para facilitar que Margot se case con el hombre que ella ama: Guillermo. Margot no cree que Guillermo pueda enamorarse de ella, pero don Manolito asegura que convencerá a Guillermo, y entonces don Manolito le dice a Margot todas las cosas que él imagina que le diría Guillermo.

Romanza de Don Manolito “Dile que me ha deslumbrado”: (Don Manolito)

DON MANOLITO
Dile que me ha deslumbrado
la luz de sus ojos,
y muero de amor.
Dile que me ha conquistado
con los sentimientos
de su corazón.
Dile que cuando sonríe
la noche se torna
claro amanecer.
Dile que no desconfíe
y acorte las horas
de mi padecer.
Que es fingimiento
mi indiferencia.
Que esa apariencia
cubre un querer.
Que bajo el frío
de tanto hielo
vibra de anhelo
todo mi ser.
Dile que yo no sabía
lo que era alegría
hasta que la vi.
Dile que yo no entendía
por qué se sufría
y ya lo entendí.
Dile estas cosas
con sentimiento,
pon en tu acento
mucha emoción,
quiero que entienda,
que me comprenda
cómo le quiere
mi corazón,
mi corazón.

Margot se siente feliz pensando que todas aquellas cosas se las podía decir Guillermo, el hombre a quien ama y le da un beso a don Manolito en el momento que aparece don Jorge y oye que Margot dice: “¡Qué feliz voy a ser!” Don Jorge pone silencio diciendo: “¡Nada! ¡No he visto nada!” Margot y don Manolito romper a reír al comprender la equivocación de don Jorge.


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CUADRO TERCERO

Nuevamente en el interior del refugio al atardecer. Tras las montañas nevadas el rojo resplandor del sol en su ocaso.
Emilio, con ánimo de perderse de vista de Leocadia, le dice a Nica que se trata de una muchacha con mucho dinero a la cual él dio palabra de casamiento, y le ruega le diga a la joven que él se marcha de la sierra hacia Madrid. Por su parte, don Manolito, que quiere huir de don Jorge y de su proposición de matrimonio con Margot, le ruega a Nica le diga a don Jorge que se ha ido a Valladolid. Queda Nica sólo y aparece Leocadia, a la que Nica considera que ha llegado el momento de hacerle el amor.

Dúo cómico de Leocadia y Nica “Sueña, que en sueños todo lograrás”: (Nica, Leocadia)

NICA
La Petenera.

LEOCADIA
¿Pero qué dices?

NICA
¡Ay, cortijera!

LEOCADIA
Estás borracho.

NICA
Que si tú me quisieras,
en tu cortijo
viviría de primera.

LEOCADIA
¿En mi cortijo?

NICA
En tu cortijo.

LEOCADIA
Despierta hijo.

NICA
¿Me han engañado?

LEOCADIA
“Pa” mí, que te has colado
como un isidro que se apea del “botijo”.

NICA
¿Qué me he colado?

LEOCADIA
¡Que te has colado!

(Hablando, sobre la música.)

NICA.- Pero, vamos a ver, ¿tú no eres rica?

LEOCADIA.- Según en el sentido que lo preguntes.

NICA.- ¿No tienes un cortijo que se llama “La Petenera”?

LEOCADIA.- Ni la Malagueña. Tú estás soñando. Pero no importa. Sueña. ¡Sueña!

(Cantado)

LEOCADIA
Sueña, que en sueños, todo, todo, lograrás,
un cortijo, un amor y mucho más.
Sueña, que en sueños siempre, siempre triunfarás,
hasta que salga el sol de realidad.
Si de día nadie a ti te ama,
por la noche, a solas en tu blanda cama,
sueña, que en sueños todo, todo lograrás,
un cortijo, un amor y mucho más.

LEOCADIA y NICA
Sueña, que en sueños, todo, todo, lograrás,
un cortijo, un amor y mucho más.
Sueña, que en sueños siempre, siempre triunfarás,
hasta que salga el sol de realidad.
Si de día nadie a ti te ama,
por la noche, a solas en tu blanda cama,
sueña, que en sueños todo, todo lograrás,
un cortijo, un amor y mucho más.

Se marchan Nica y Leocadia y queda solo Emilio, que viene seguido de Margot. Emilio dice a Margot que la ama, y don Manolito, que aparece oportunamente, por defenderla, asegura a Emilio que Margot y él son novios. Después aparece Guillermo, y don Manolito le pide al campeón le declare a Margot su amor. Pero como Guillermo no tiene nada preparado y no sabe lo que ha de decir, es don Manolito quien hace el amor a Margot, el amor en nombre de Guillermo y delante de éste.


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Final del acto I “Margot, yo te quiero cual no quise a nadie”: (Don Manolito, Margot, Guillermo)

DON MANOLITO
Margot, yo te quiero
cual no quise a nadie.

MARGOT
No sé si eso es cierto,
no quiero engañarme.

DON MANOLITO
Te lo juro por mi vida,
te lo juro por su madre,
el amor que yo siento
dentro del alma no cabe.

(A Guillermo.)

¿No es verdad que es eso
lo que estás pensando?

MARGOT
Pues si es lo que piensa,
¿por qué está callado?

(Hablando sobre la música.)

GUILLERMO.- Es que yo, Margot...

DON MANOLITO.- (Bajo) ¡Calla, que vas a echarlo a perder!

(Cantado)

DON MANOLITO
El árbol que a la orilla
crece del agua,
la mira enamorado,
pero no habla;
que es el silencio,
que es el silencio
la expresión más hermosa
del sentimiento.

MARGOT
El árbol que a la orilla
crece del agua,
cuando el viento lo mueve,
sus hojas hablan;
que no hay silencio,
que no hay silencio,
si el amor se apodera
del pensamiento.

DON MANOLITO
Ponte ahora a su lado,
coge su manita,
mira de cerca
su cara bonita;
pon en tus palabras
profunda emoción,
y di lo que sientes
en el corazón.

(Hablado sobre la música)

GUILLERMO.- ¿Pero es que me toma usted por un niño? Esto es ridículo. Yo soy un hombre, don Manolito.

DON MANOLITO.- ¡Ole! Sigue, que por ahí vas bien.

GULLERMO.- Lo que yo tengo que decirte, Margot, te lo diré sin mediación de nadie.

DON MANOLITO.- ¡Bravo! ¿Cuándo va a ser eso?

GUILLERMO.- Cuando me parezca, cuando ella me quiera oír, cuando usted no esté delante.

DON MANOLITO.- Pues ya estoy detrás.

MARGOT.- Espere, no se vaya ahora.

DON MANOLITO.- Déjame, que no quiero que se le enfríe el contacto. Pues no le ha costado poco que agarre la chispa.

DON JORGE.- (Entrando) ¿Pero no estabas en Madrid?

DON MANOLITO.- ¿Quién te ha dicho ese embuste?

DON JORGE.- Este.

DON MANOLITO.- Este es un lioso.

NICA.- ¡Qué agradecimiento, hombre!

DON JORGE.- ¡Ah, granuja! lo has hecho para estar más tiempo a solas con ella.

DON MANOLITO.- Eso es, ¡claro!

(Cantado)

CORO
(Lejano)
Juventud que escalaste la altura,
hacia abajo no debes mirar,
si el amor se quedó en la llanura
tu deber es subir.

(Hablado sobre la música)

DON JORGE.- Señores, quiero aprovechar este momento en que estamos todos reunidos para darles una gran noticia.

DON MANOLITO.- No, hombre, todavía no.

DON JORGE.- Para anunciarles el próximo enlace de mi sobrina con mi amigo y consocio don Manolito. Quedan ustedes invitados a la boda.

(Suenan bravos y aplausos.)

GUILLERMO.- ¿Qué es esto Margot?

DON MANOLITO.- Ya te lo explicaré.

(Cantado)

DON MANOLITO
Aunque se empeñe tu tío
y lo mande el mundo entero,
te juro, lucero mío,
que yo casarme no quiero.
Yo adoro mi soltería,
soy viejo, ya tú lo ves;
no me caso, chiquilla mía,
no me caso ni a la de tres.

MARGOT
¿Ni a la de tres?

DON MANOLITO
¡Ni a la de tres!

MARGOT
¿Ni a la de tres?

DON MANOLITO
¡Ni a la de tres!

MARGOT y DON MANOLITO
¡Ni a la de tres!


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ACTO SEGUNDO CUADRO PRIMERO

Nos hemos trasladado ahora al jardín de una hermosa finca situada en un pueblo veraniego de las proximidades de Madrid. Rosales trepadores ponen al fondo la nota alegre de su colorido, cubriendo parte de la verja. Tras los pinares del fondo asoma la cumbre de la sierra cubierta aún de nieve en los picachos. Final de la primavera.
Un grupo de jóvenes, vistiendo topa deportiva de verano y encabezados por Emilio, cantan lo que ellos llaman su Ensalada madrileña.

Ensalada madrileña “Viva Madrid, que si, que si”: (Todos)

TODOS
¡Viva Madrid!
Que sí, que sí, que sí.
Do, Re, Mi, Fa,
Sol, La, Si, Do, Re, Mi.
El canto del milano
se llama esta canción,
se canta en el invierno
del ronco viento al son,
perejil, don, don,
perejil, don, don,
del nombre virulín,
del nombre virulón.
Mocito pitipón,
del nombre virulí,
arrevuelto con la sal,
la sal y el perejil,
perejil, don, don,
perejil, don, don,
las armas son,
del nombre virulín,
del nombre virulón,
El amor no es sólo un niño,
es también un otoñal.
El amor no es sólo un niño,
es también un otoñal.
No hay edad en el cariño,
no hay edad en el cariño,
no hay edad en el cariño,
el amor no tiene edad.
En Madrid hay una niña,
que Catalina se llama,
chivirivirí, morena,
chivirivirí, salada.
En Madrid hay un palacio
que le llaman de oropel,
y en él vive una señora
que la llaman Isabel,
chivirivirí, morena,
chivirivirí, salada.
La puerta de Toledo
tiene una cosa,
¡Viva Madrid!
que sí, que sí, que sí.
Tiene una cosa,
que se abre y que se cierra
como las otras.
Que se abre y que se cierra
como las otras
¡Viva Madrid!,
¡Que sí, que sí, que sí.
Y es cosa rara,
que siempre que se cierra,
queda cerrada.
Que siempre que se cierra,
queda cerrada.
¡Viva Madrid!,
¡que sí, que sí, que sí.
¡Madrid!

Aparece Margot, da las gracias por la serenata y se marcha con todos.


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Aparecen don Jorge y don Manolito. El primero le recrimina que llevando cinco meses de relaciones con Margot aún no ha decidido casarse con ella. Don Jorge teme, ya que no sabe las relaciones de Guillermo con Margot, que la muchacha decida al final casarse con Guillermo. Para excitar a don Manolito, le dice que Margot nombra en sueños a Guillermo, y entonces don Manolito finge que se excita y dice que ha de matarlos a los tres en una indignación sumamente cómica.

Romanza de Don Manolito “Es tu pecho ingrato…..Matarela”: (Don Manolito)


DON MANOLITO
Es tu pecho ingrato
me has escarnecido,
sin tu amor yo mujer
me suicido.
Pero luego
te busco, te mato,
te busco, te mato
¡Matar! ¡Matar!
¡Matar! ¡Matar!
Matarela por amor
¡Matar! ¡Matar!
¡Matar! ¡Matar!
Yo me siento matador.
Falsos amigos traidores.
Vívales aprovechados,
que envenenáis mis amores.
¿Qué es lo que habéis pensado?
Esa mujer es mi cielo
y su amor me ha enloquecido.
¿Pensáis robarme mi anhelo?
¡Vamos, que os habéis creído!
La rabia en mi pecho,
rugiendo, se esconde.
¿Quitarme la novia?
¿De dónde?
Se nubla mi vista,
me debo vengar,
en sangre alpinista
me quiero bañar.
Yo era feliz cual ninguno
tras de tu amor en pos,
y no me engañas con uno,
porque me engañas con dos.
Y no me engañas con uno,
porque me engañas con dos.
Ya tan sólo me resta
una sola esperanza,
¡venganza!
Ya mi amor te detesta
y mi odio te alcanza.
¡Venganza!
Pues no me engañas con uno,
porque me engañas con dos.
¡Matar! ¡Matar!
Yo me siento matador.
¡Matar! ¡Matar!
¡Matarela, matarela,
Matarela, matarela,
matarela, matarela,
por amor!

Don Manolito se retira nerviosamente y no sabemos si es su excitación fingida o verdadera.
De todas formas, don Jorge se encuentra consternado. En esto aparece Nica y, con cierta ligereza, pregunta a don Jorge si Margot se casará por fin con don Manolito, con Guillermo o con Emilio. Don Jorge suelta entonces toda su irritación y expulsa a Nica de su casa.


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Aparece Guillermo a visitar a Margot. Por todas palabras de amor, le habla ilusionadamente del partido que el “Maravillas” ha ganado al “Centro”.

Romanza de Guillermo “Qué partido has perdido chiquilla”: (Guillermo)

GUILLERMO
¡Qué partido has perdido, chiquilla!
¡No tienes ni idea de cómo han jugao!
Al principio me dio el “Maravillas”
impresión de que estaba desentrenao.
Pero apenas pasado un minuto,
al portero del “Centro”, que está cara al sol,
le cargaba Chiquirri, a lo bruto,
y un centro de extremo se cuela en el gol.
¡Gol, gol!
desde entonces dominan los nuestros
con furia y con gran decisión,
y se observa que ya los del “Centro”,
nerviosos, no saben ni darle al balón.
El segundo fue un gol de bandera,
no tuve en mi vida mayor emoción:
Zufiaurre le pasa a Pradera,
Pradera a Chiquirri, y Chiquirri a Juanón,
y Juanón lanza un tiro que da en el larguero,
recoge Pichichi, que pasa a Tonino,
Tonino a Usabiaga, Usabiaga a Fitero,
que corre la línea cual “Pákar” o “Rolls”,
y sigue corriendo como un torbellino,
y le pasa a Chiquirri y Chiquirri ligero,
le cede a Pichichi y Pichichi a Tonino,
y Tonino la cuela, por fin en el gol.
¡Gol , gol!
¡Todos gritan de emoción!
¡Yo no he visto jamás tan contenta a la gente!
¡A mi lado moría un señor de repente
de un ataque al corazón!
Y mil pechos entonaban,
la bellísima, su canción:
¡A la bí! ¡A la ba!
¡A la bim, bam, ba!
¡Ra, ra, ra!
¡Alirón, alirón!
¡Maravillas campeón!
¡Alirón, alirón!
¡Maravillas campeón!
¡Alirón, alirón!
¡Maravillas campeón!
¡Campeón, campeón, campeón!
¡¡Campeón!!

Guillermo acaba su relato del partido explicando cómo le dio un gran abrazo al portero del


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“Maravillas”, su primo Paco es el mejor portero del mundo. Por su parte, Margot se lamenta de que sea a un portero de fútbol a quien Guillermo quiera darle un abrazo. Cuando Guillermo se marcha, Margot queda llorando.

Romanza de Margot “¿Por qué, Virgen del Cielo, tanta incomprensión”: (Margot)

MARGOT
¿Por qué, Virgen del Cielo,
por qué tanta incomprensión?
¿Por qué tropieza en hielo
mi pobre corazón?
Soñé, para mal mío,
lograr la felicidad,
y hoy me despierta el frío
de amarga realidad.
Triste engaño para la mujer,
busca un hombre en su ardiente ilusión,
y en sus manos resulta tener
un muñeco de trapo y cartón.
¿Dónde está el hombre soñado?
¿Lograré encontrarle al fin
o pasará por mi lado,
sin fijar su vista en mí?
Una rosa en su tallo
en vano espera
que le arranque la mano
que ella quisiera.
¡Sino más negro!
¡Sino más negro!
Ni elegir ella puede
su carcelero.
Una rosa en su tallo
en vano espera
que le arranque la mano
que ella quisiera.
¡Sino más negro!
Ni elegir ella puede
su carcelero.

Aparece Emilio, que hace el amor a Margot, y sus latosas palabras las interrumpe don Jorge con mucha desconfianza. Por ultimo, aparece doña Cándida, que comenta lo que ha oído, lo que se dice públicamente, que un tío, bastante tonto, quiere casar a su sobrina con un otoñal; pero la sobrina está enamorada de un primavera y el otoñal no se aproxima para no casarse él.


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Don Jorge se enfurece pero queda preocupado. Leocadia, que aparece después, también pregunta: “¿Con quién se casa, por fin, Margot?” .Aparece después don Manolito, que queda solo son Margot. Margot está triste porque Guillermo, según ella se ha dado cuenta, no la querrá nunca como ella desea. Don Manolito aprovecha la ocasión para decirle a Margot unas cuantas cosas.

Dúo de Margot y Don Manolito “No te dejes llevar del enojo”: (Don Manolito, Margot)

DON MANOLITO
No te dejes llevar del enojo,
que te quiere, en el fondo, mujer.
No es posible mirar esos ojos
sin prenderse en su fuego y arder,
Si el deporte le tiene abstraído,
dejará por tu amor su afición,
y a tu lado vendrá, arrepentido,
a pedirte muy pronto perdón.

MARGOT
Cuando un hombre jamás ha sabido
nuestro amor entender y apreciar,
todo el tiempo pasado es perdido,
lo mejor es dejarle marchar.
Y si cuando se marcha nos deja
un dolor dentro del corazón,
nadie debe escuchar nuestra queja,
al morir la primera ilusión.

DON MANOLITO
Ese niño pitongo,
¡Maldita sea!,
se pasa de tonto.
Tiene horchata de arroz en la venas.
Solamente un obtuso
de la mollera
le hace un desprecio.
Yo le daba un morrón en la cresta.

MARGOT
Un tesoro de amores
yo le ofrecía,
soñando un cariño
que ambicionaba.
Y en mi ciega esperanza,
no comprendía
que era estéril la tierra
donde sembraba.
Nunca hubiese esperado
esa ofensa cruel.
Ni lo hubiera pensado,
al tratarse de él.

DON MANOLITO
Cállate, y no sigas
que me pongo negro,
que me solivianto,
que me desespero.
Siento tentaciones
de andar a porrazos,
de dar coscorrones,
de dar puñetazos.
Cállate, no sigas.

MARGOT
¡Ay, don Manolito!

DON MANOLITO
Que me pongo negro.

MARGOT
No se ponga así.

DON MANOLITO
Que me solivianto.

MARGOT
Cálmese un poquito.

DON MANOLITO
Que me desespero.

MARGOT
Hágalo por mí.

DON MANOLITO
Siento tentaciones
de andar a porrazos,
de dar coscorrones,
de dar puñetazos.
De dar coscorrones,
de dar puñetazos.

MARGOT
Yo le desprecio,
ya no me importa.
¡Ay, don Manolito,
no se ponga así!

DON MANOLITO
Es que ese muchacho...
¡No sé qué decir!

MARGOT
Dígale cuando le vea,
que no me vuelva a mirar,
que ya jamás en la vida
me volverá a despreciar.
Dígale que acaso un día
se muera por un querer
y caerá en los lazos
de alguna mala mujer,
de alguna mala mujer.

DON MANOLITO
Cállate, y no sigas,
que me pongo negro,
que me solivianto,
que me desespero.
Siento tentaciones
de andar a porrazos,
de dar coscorrones,
de dar puñetazos.

MARGOT y DON MANOLITO
Es un deportista,
es un campeón.
Tiene poca vista,
poco corazón.
Es un deportista,
es un campeón.
Tiene mucha vista,
poco corazón,
poco corazón,
poco corazón,
poco corazón.
poco corazón,
poco corazón.


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Coro “El amor no es sólo un niño”: (Coro)

CORO
El amor no es sólo un niño,
es también un otoñal.
El amor no es sólo un niño,
es también un otoñal.
No hay edad en el cariño,
no hay edad en el cariño,
no hay edad en el cariño,
el amor no tiene edad.


___________



CUADRO SEGUNDO

Vemos ahora el interior del pinar, que enfrenta con el chalet de don Jorge, Al fondo, y a una escasa distancia, se ve la fachada de dicha vivienda, circundada por la verja del jardín y separado del pinar por ancho sendero. Al pie de un pino, una gruesa piedra que sirve de asiento. Atardecer.
Aparece don Manolito con don Jorge y doña Cándida, sumamente preocupado y con una tristeza impropia de él. Don Jorge saca del bolsillo una estupenda pulsera, para que sirva a don Manolito de pulsera de pedida. Don Manolito la mira tristemente y quiere explicarle a don Jorge la verdadera situación, pero éste no se lo permite. Aparecen después Margot y Guillermo seguidos de algunos jóvenes. Guillermo y Margot aparecen unidos en gran amistad y se marca muy claramente en don Jorge el gesto de sorpresa y dolor al contemplarlos así unidos. Todos gritan “¡Vivan los novios!”, y entonces don Manolito se adelanta ofreciendo la pulsera de pedida.

Romanza final de Don Manolito “Pulserita de pedida”: (Don Manolito)

DON MANOLITO
Pulserita de pedida,
para un amor que he perdido,
dale suerte y que en su vida
no sepa cuánto he sufrido.
Si tu brillo es apagado,
cuando ciñas su bracito,
no le digas que te ha empañado
con su llanto don Manolito.
Pasé inocente los años mozos,
sólo afanoso por trabajar,
y ahora que a solas de amor me muero,
¿para qué quiero mi bienestar?
¿Por qué a mí mismo me equivocaba
y me engañaba mi corazón?
Mi afán de verla vivir dichosa
no era otra cosa que una pasión.
¡Y no es para mí!
¡Y no es para mí!
¡Malditas las canas que tiñen mis sienes!
Juventud pasada que otra vez no vienes,
¿por qué te perdí?

(Hablado sobre la música)

MARGOT.- ¡Don Manolito!

DON MANOLITO.- ¡Venid, venid ,que os preparo una sorpresa!

MARGOT.- ¿Qué?

DON MANOLITO.- Toma; es el regalo de boda que os hago. La pulsera de pedida. Pónsela.

MARGOT.- No, él no; usted.

DON MANOLITO.- ¿Yo? Chica, no es costumbre.

GUILLERMO.- ¿Esto no lo pone el novio?

DON MANOLITO.- ¡Claro!

GUILLERMO.- ¡Pues usted!

MARGOT.- Digo, si no hay otro cariño que se lo impida. Si aquella mujer de que me habló no es más que una invención suya, según he supuesto después.

DON MANOLITO.- ¿Pero no me acabáis de decir que estáis de acuerdo?

GUILLERMO.- Si, señor; de acuerdo en que no podemos querernos más que como amigos y en que es a usted a quien ella quiere.

DON MANOLITO.- ¡Si no es posible!

MARGOT.- Me dijo usted en una ocasión: “Te quiero tanto, tanto, que nunca me casaré contigo.”

DON MANOLITO.- Es verdad.

MARGOT.- Y yo, que al fin me he dado cuanta de todo el sacrificio que había en aquellas palabras, le contesto ahora: “Te quiero tanto, tanto, que sólo me casaré contigo.”

DON MANOLITO.- ¡Chiquilla! Perdona Guillermo.

DON JORGE.- ¿Cuándo va a ser la boda, pollitos?

DON MANOLITO.- Por mí, esta tarde.

NICA.- ¿Qué te parece?

LEOCADIA.- Que te vas a tener que conformar con ésta sastra y las facturas.

DON JORGE.- Y ustedes, tomen nota de esto para que no invente otro chascarrillo.¿Se quieren no se quieren? ¿Estoy yo en la higuera?

NICA.- Sí, señor, Todo eso es mentira.

(Ante la decisión de Margot de casarse con don Manolito con plena satisfacción de Guillermo, todos, que se quedan sorprendidos al principio, se alegran finalmente y entonces cantan don Manolito y Margot alegremente su decisión de casarse.)

(Cantado)

DON MANOLITO y MARGOT
Porque lo quiso mi tío,
y lo quiere el mundo entero,
le / te juro, don Manolito,
que yo casarme ya quiero.

DON MANOLITO
Porque lo quiso tu tío,
y lo quiere el mundo entero,
te juro, lucero mío,
que yo casarme ya quiero.

MARGOT
Se acaba mi soltería,
te quiero, ya tú lo ves.

DON MANOLITO y MARGOT
Se acaba mi soltería,
te quiero, ya tú lo ves.
Nos casamos por suerte mía,
nos casamos a la de tres.

MARGOT
¿A la de tres?

DON MANOLITO
¡A la de tres!

MARGOT
¿A la de tres?

TODOS
¡A la de tres!





FIN


Información obtenida en la Página Web http://lazarzuela.webcindario.com/

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