domingo, 13 de octubre de 2013

La Chulapona (Cantables)



LA CHULAPONA



Zarzuela en tres actos.

Libreto: Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw.

Música: Federico Moreno Torroba.

Estrenada en el Teatro Calderón de Madrid el 31 de marzo de 1934.

La acción se desarrolla en Madrid a finales del siglo XIX.


ARGUMENTO


La acción en Madrid. Año 184... Obrador de plancha de Manuela, en el barrio de la Cava.
Rosario y Emilia están planchando en una mesa, mientras en otra, Pura, Lolita, Concha y Ascensión hacen lo mismo. Cantan en ausencia de Manuela, la maestra, de quien Rosario, al decir de las demás, siente una cierta envidia. Los cantos de las planchadoras son acompañados por los organilleros en la calle, que requiebran a las oficiales. Llega Manuela, guapa, limpia, bien plantada, chulapona. Entre los veinticinco y los treinta años. Pañuelo de crespón. Alegre, feliz. contando los piropos que por el camino le han brindado. Entra en el obrador el señor Antonio, hombre de cincuenta años, fuerte; padre de Emilia, pero cortejando, por viudo, a Manuela, que toma a chacota las palabras de Antonio. Quedan solas Manuela y Rosario. Esta, muestra cierto malhumor en la breve conversación de trabajo que ambas sostienen hasta que aparece José María, joven bien portado, pero de extracción popular. Tiene relaciones con Manuela y no puede doblar la esquina de la calle si no pasa a comprobar que los ojos de ésta dan mareos al mirar. Las zalemas y los arrumacos de ambos tienen lugar en presencia de Rosario, que los soporta con aparente indiferencia. Cuando marcha José María, Manuela confiesa a Rosario lo mucho que quiere a José Maria. Rosario, sin embargo, se muestra muy escéptica respecto a la fidelidad de los hombres. El tono con que Rosario habló no deja de despertar sospechas en Manuela, que insta a aquella para que le cuente todo lo que sepa de las andanzas de su novio. Las respuestas no son muy concretas. En otra escena, estando Rosario sola en el taller de planchado, vuelve José María en busca de Manuela. El pollo decide esperar a su novia y entabla conversación con Rosario, a la que recrimina su trato tan ceremonioso. Acosada intencionadamente por él, la joven rompe a llorar descubriendo sus sentimientos por José María. El la besa en los ojos y ambos se abrazan. En este momento aparece Manuela, que simula no haber visto nada, pero cuando Rosario hace acción de marcharse, le dice que se deja el novio, lo que avergüenza a Rosario, que sale. A José María le señala Manuela la puerta, dejando caer una lágrima. Una sola, porque siente la mirada de él: ella no le mira, sino que prueba el calor de la plancha con un dedo mojado. Rompe a planchar con furia.
El segundo acto nos traslada a una plazuela de barrio de la Morería. En uno de los edificios hay una taberna enfrente la casa de Rosario. De ella sale José María, que se encuentra con Antonio. Ante la sorpresa de éste por la confidencia de que sale de casa de su novia. José María le explica que sus amores con Manuela terminaron “va para un mes, porque es una chulapona que tiene el genio muy vivo”. Pero no la ha olvidado, y “si ella volviera, que no vuelve, mansa, humilde, cariñosa...” Con estas cavilaciones marchóse José María.
Suenan los organillos y el pueblo se pone de fiesta. José María vuelve a casa de Rosario con un manojo de claveles. De la taberna sale el señor Antonio, que se detiene un momento en la puerta cuando aparece Manuela con el traje de los domingos y mantilla negra. Salen también de su casa, Rosario, su madre y José María. Se produce la inevitable escena de celos e insultos más o menos encubiertos, afirmando Rosario que ahora José María es su novio “y ahora me marcho con él”. Manuela reacciona con rabia, pero el señor Antonio la contiene y calma.
El cuadro segundo sucede en la plaza de la Cebada. Rosario anda buscando a José María al que “no le hecho la vista encima desde hace ocho días”. Supone que pueda estar en el café cantante Naranjero, pero no se atreve a entrar y se marcha. Al poco rato llega José María con intención de entrar en el café, pero el sereno le detiene preguntándole si todas las noches, asiste a el para olvidar a Rosario o para pensar en la Manuela.
El tercer cuadro se desarrolla en el interior del café. Con el asombro de todos, entra Manuel a la que recibe con halagos el señor Antonio. Ella se dedica a escudriñar con la mirada todo el café, como buscando a alguien. Aparece José María y con Manuela tienen un dúo en el que recuerdan su cariño y acaban confesándose de nuevo su amor. Los dos embebidos se marchan mientras el señor Antonio tira al suelo con fuerza la copa que tenia en la mano.
El tercer acto en los Viveros de Lázaro o de “Migas calientes” Manuela y el señor Antonio son los padrinos, de la boda de la hija de éste. Entre los invitados figuran Rosario y José María. Luego de una escena de baile. Rosario corta el paso a José María recriminándole su olvido. “Lo nuestro ha muerto, mujer”. le dice él. “Pero lo que va a nacer tiene derecho a exigir”, replica ella. La conservación es interrumpida por la llegada del señor Antonio. En el curso de la fiesta Rosario se acerca a Manuela y entre las dos mujeres tiene lugar un diálogo en el que Rosario cuenta a Manuela sus penas y le pide perdón “si no como engañada, como madre”. Manuela toma una resolución: Se acabó la fiesta. “Nos vamos”, le dice a José María. “yo al taller, como de costumbre. Tú a cumplir con tu deber. A darle nombre a una infeliz criatura”. De nada sirven las protestas de José María para convencer a Manuela de que es a ella a quien él quiere. “Señor Antonio, soy libre”, dice resuelta Manuela.
Acto I. Taller de plancha de Manuela en el barrio de la Cava Acto II. Plazuela del barrio de la Morería Acto III. En los Viveros de la Villa, durante la boda de Emilia


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Personajes:

Manuela: “La Chulapona”: dueña de un taller de plancha.
 
Rosario: Oficiala del taller de plancha y “rival” de Manuela.
 
José María: Tratante y castigador, novio sucesivo de Manuela y Rosario.
 
El chalina: Organillero y castizo.
 
Juan de Dios: Hermanastro de Manuela y padre prolífico.
 
Venustiana: Madre de Rosario y prestamista.
 
Cantaora: Del café-cantante Naranjeros.
 
Señor Antonio: Dueño del café-cantante y enamorado de Manuela.

Emilia: Oficiala del taller e hija del señor Antonio.


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Números musicales:

Preludio con organillos  “No cantes más La Africana”: (Planchadoras, Rosario, Chalina)
Mazurca “Yo que con las damas voy a contrapelo”: (Chalina, Rosario, Oficialas)
Chotis “Creí que no venía”: (Manuela, Rosario, Oficialas)
Terceto de Manuela, Rosario y José María“¿Se puede pasar, Paloma?”: (José María, Manuela, Rosario)
Dúo-habanera de Rosario y José María “Ese pañuelito blanco”: (José María, Rosario)
Guajira “En La Habana hay una casa”: (Juan de Dios)
Pasacalle madrileño “Vamos que es tarde”: (Vecinos, Vecinas, Chalina, Juan de Dios)
Chotis “¿Dónde va presumiendo la sal morena? y habanera “Dígale usté a la Rosario” y pasacalle “El mantón de Manila ¡pa que lo quieres!”: (Antonio, Manuela, Venustiana, José María, Rosario)
Romanza de José María “Tienes razón amigo”: (José María, Cantaora, Jaleadoras, Un Soldado, Cansino, Un Paleto, Maravilla, Don Epifanio)
Terceto de Manuela, señor Antonio y José María “Déjeme señor Antonio”: (Manuela, Antonio, José María)
Chotis coreado “¿Me hace usted el favor, reina de Madrid?”: (Ellos, Ellas, Unos, Otros)
Dúo de Manuela y Rosario “No es que te quiero besar…Confieso que le quise por envidia”


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Preludio con organillos  “No cantes más La Africana”: (Planchadoras, Rosario, Chalina)

PLANCHADORAS
“No cantes más “La Africana”,
vente conmigo a Aragón,
que allí la jota que es gloria,
la cantaremos los dos.”

ROSARIO
No cantéis más “La Africana”,
que Manuela
está al llegar.
Y la Manuela
ya sabéis todas
que se enfurruña
por cualquier cosa.

PLANCHADORAS
Que va a enfadarse!
¡Si es una santa!

ROSARIO
¡Santa Manuela!
¡Jesús, que gracia!
Pronto veremos
en los altares
a la Manuela.

PLANCHADORAS
Tú lo que tienes
es mucha envidia
de la Manuela.

ROSARIO
¡La tengo envidia!
¡Ja, ja, ja, ja!

PLANCHADORAS
Tómalo a guasa,
pero es verdá.

ROSARIO
Pues al avío,
y vamos a callar.

CHALINA
(Asomándose a la puerta.)
A ver si las princesas
del almidón
suspenden un momento
la discusión
y a ver si con la gresca,
se os ha olvidao
que no esta el organillo
suvencionao.

(Alargando la mano.)

UNA
Pero ¿es que ya no toca?

OTRA
Pero ¿es que se ha cansao?

CHALINA
Pero ¿es que os sabe a poco,
pa ná que habéis dao?

ROSARIO
¡Jesús, qué desprendio!

TODAS
¡Rediez, que interesao!

CHALINA
Me habéis llegado al nervio
más delicao.


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Mazurca “Yo que con las damas voy a contrapelo”: (Chalina, Rosario, Oficialas)

CHALINA
Yo, que con las damas
voy a contrapelo
cuando no se achican,
soy un caramelo
si me lo suplican.

ROSARIO
Todo el mundo sabe
que eres versallesco,
pero de camama,
y en tocante a fresco,
más que el Guadarrama.

CHALINA
Esas alusiones
a mis perfecciones
son tan elegantes,
que ya no me veo
tan feo como antes.

ROSARIO
Yo no te decía
que eres feo y chulo
por no dar sospechas;
pero no te adulo,
si tu lo confiesas.

CHALINA
(A Rosario.)
Ven aquí a bailar conmigo.

ROSARIO
No me oprimas la cintura.

OFICIALAS
El Chalina es un amigo
que presume de figura.
¡Eso es agarrar
sin avasallar!

ROSARIO
A las chicas de Madrí
las ciega la ilusión
de que son
figuras de biscuí.
Y presumen por ahí
que es una bendición,
porque son
las chicas de Madrí.

CHALINA
Por lo chula que eres
picas tú tan alto,
madrileña guapa,
que si no me quieres,
me salto la tapa.

ROSARIO
Ve a encargar el nicho,
pues en lo que has dicho,
yo no salgo ni entro,
salvo en el capricho
de ver lo que hay dentro.

CHALINA
Ven aquí, mala persona.

ROSARIO
Tú sí que eres un tunela.

OFICIALAS
Como venga la Manuela,
no va a ser jollín
el que se va a armar.
¡Tú y el bailarín,
vais a claudicar!

ROSARIO
¡A las chicas de Madrí
no les hace impresión
un sermón
por un motivo así!
Y presumen por ahí
que es una bendición,
porque son
las chicas de Madrí.

OFICIALAS
(Mientras baila el Chalina con cada una de las muchachas.)
De una vueltecita,
¡quién se va asustar,
cuando tantas vueltas
son las que hay que dar,
unas hacia alante,
y otras hacia atrás;
unas a destiempo
y otras a compás!

ROSARIO
Bailando con las seis
te vas a marear.

CHALINA
Tengo un poco
de tío vivo

ROSARIO
Lo suscribo
sin dudar.

CHALINA
De la Inclusa a Chamberí
publica la opinión
lo que son
las chicas de Madrí.
Y el chulo pirandón
y el pollo chachipé,
les dicen al pasar:

ROSARIO y CHALINA
¡Olé!


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 Chotis “Creí que no venía”: (Manuela, Rosario, Oficialas)

MANUELA
Creí que no venía.

OFICIALAS
Sí que tardaba usté.

MANUELA
¿Me habéis echao de menos?
¿Es que ha venido él?

ROSARIO
Pues, chica, no ha venido.

MANUELA
Pues, ¡qué se le va a hacer!
Si viene a verme el hombre,
mejor será que esté.

(Rosario coge una batea de ropa planchada y con mal humor se mete al interior por la derecha.)

No se puede dar un paso
por las calles de Madrí
sin que alguna te entretenga
pa contarte alguna cosa
que te importa un tanto así.
Y lo malo es que después,
cuando libre te dejó,
no se puede dar un paso
sin oír a los moscones
que una lleva alrededor.

OFICIALAS
Eso pasa cuando pasa
por las calles de Madrí
una hembra que merece
que le alfombren las aceras
con ramitos de jazmín.

MANUELA
Al pasar por la calle
de Calatrava,
un paleto me dijo:
–¡Vaya una jaca!
Y yo entonces le dije,
con mucha sorna:
–Para jaca tu madre,
que es percherona.

OFICIALAS
¡Viva la maestra!
Muy bien contestao.

MANUELA
Aguardar un poco,
que aún no he terminao.
Porque vino un guardia,
quiso intervenir,
pero, de primeras,
yo le dije así:
–Como soy chulapona
de los Madriles,
no me asustan los guindas
ni los civiles.
Conque siga adelante
con sus galones,
a no ser que me busque
porque mis ojos
son dos ladrones.

OFICIALAS
El mejor día,
por una pega,
da con sus huesos
en la delega.

MANUELA
Pues si me prenden
el mejor día,
ya ira a sacarme
José María.

OFICIALAS
La que tiene novio
puede presumir.
¡La que tiene un hombre
tiene un Potosí!

MANUELA
Al cruzar por la plaza
del Alamillo,
uno de esos que tocan
el organillo,
me gritó desde lejos:
–Será un oprobio
que una chula tan chula
no tenga novio.

OFICIALAS
Ese está en lo justo,
porque es la verdad.

MANUELA
Es lo que al oírle
tuve que pensar.
Y con tanta fuerza
me lo recordó,
que me dieron ganas
de gritarle yo:
–Tengo novio y le quiero
más que a mi vida.
Y si a alguna le agrada
que me lo pida.
Pa decirle que vale
muchos millones,
y que no se traspasan
los corazones
que son felices.
¡Y que soy chulapona
de los Madriles!


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Terceto de Manuela, Rosario y José María“¿Se puede pasar, Paloma?”: (José María, Manuela, Rosario)

JOSE MARIA
¿Se puede pasar, paloma?

MANUELA
Abierto está el palomar.

ROSARIO
Si estorbo, me voy pa adentro.

MANUELA
¡Por qué tienes que estorbar!

JOSE MARIA
No paro ni dos minutos.
Más tarde ya volveré.

MANUELA
Entonces, ¿pa qué has venido?

JOSE MARIA
Pues yo te lo explicaré.

(Entra.)

Y a todo esto, buenos días

(A Rosario.)

ROSARIO
Buenos días tenga usté

JOSE MARIA
(A Manuela.)
He venido pa decirte
que no puedo yo doblar
esa esquina de la calle
si no paso a comprobar
que esos ojos de tu cara
dan mareos al mirar.

(Volviéndose.)

Y usté perdone, Rosario.

ROSARIO
No hay nada que perdonar.

MANUELA
Estos ojos de mi cara,
si marean yo no sé;
pero es cierto que te miran
con más alma y con más fe
que si vieran a la Virgen
con el Niño y San José.

(A Rosario.)

Y tú dispensa, Rosario.

ROSARIO
Ya he dicho que no hay de qué.

JOSE MARIA
¡Gitana!

MANUELA
¡Moreno!

JOSE MARIA
¡Te adoro!

MANUELA
¡Te quiero!

(A modo de copla, y en su faena.)

Todas las chicas del barrio
tienen la misma desgracia:
todas presumen de novio,
pero ninguna se casa.
Y es porque en la Vicaría
hay una puerta entornada,
con un letrero que dice:
“No se admiten joyas falsas”

JOSE MARIA
¡Pedazo de gloria!

MANUELA
¡Cachito de cielo!
¡Rey mío!

JOSE MARIA
¡Sultana!

MANUELA
¡Trolero!

JOSE MARIA
¡Bocaza!

MANUELA
¿Te debo la vida!

JOSE MARIA
¡Te llevo en el alma!

ROSARIO
¡Cada uno en lo suyo,
podemos seguir!

MANUELA
Perdona...

JOSE MARIA
¡Caramba!
Ya es tarde pa mí.

MANUELA
¡Qué cortitos los instantes
que se pasan junto a tí!
Anda, niño, pero vuelve,
que te espero siempre así:
aburrida y afanosa
de que asomes por ahí.

ROSARIO
¡Caray, qué fuerte le ha dado!
¡Ya no hacen caso de mí!

JOSE MARIA
Ni siquiera me despido,
pues me tienes otra vez,
cuando pasen seis minutos,
o a lo sumo nueve o diez,
adorándote, mi reina,
de rodillas, y a tus pies.
¡Y usté perdone, Rosario!

ROSARIO
¡Jesús, y qué pesadez!

MANUELA
(Va a la ventana.)
Le voy a ver como pasa.

ROSARIO
¡A ver si se ha adelgazao!

JOSE MARIA
(En la ventana, por fuera. )
Aquí no me gusta verte
¡Asómate al otro lao!

ROSARIO
La cosa parece guasa.

MANUELA
(En la otra ventana.)
Le voy a decir adiós

JOSE MARIA
Tus ojos son dos locuras.

MANUELA
Pues tuyas serán las dos.

JOSE MARIA
Y, a todo esto, adiós, Rosario

ROSARIO
¡Vaya usté mucho con Dios!


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Dúo-habanera de Rosario y José María “Ese pañuelito blanco”: (José María, Rosario)

JOSE MARIA
Ese pañuelito blanco,
mujer,
que te llevas a los ojos
por mí,
no quisiera yo perderlo
jamás,
dime que tú,
me lo darás.

ROSARIO
Si este pañuelito blanco
te doy,
¿Quién mis lágrimas recoge
después?
Por favor, no me lo quites,
que tú no sabes
lo bueno que es.

JOSE MARIA
Unos ojos bonitos,
cuando lloran de pena,
son puñales que saben herir
y matar a traición.
No me claves las pena,
de esos dos puñalitos...

ROSARIO
Unos ojos malditos
por mi loca pasión,
cuando lloran de pena
son pedacitos
del corazón.

JOSE MARIA
¿Quién sabe, mujer?

ROSARIO
¡No lo he de saber!
Este pañuelito blanco
que tú,
te querías ambicioso
llevar,
es quien sabe cuantas veces
sentí,
que este querer
fuera por tí.

JOSE MARIA
Ese pañuelito blanco,
mujer,
en mis manos lo debías
dejar,
por si acaso alguna cosa
también le tengo
que confesar.

(Coge el pañuelo.)

ROSARIO
En mis ojos quisiera
conservar tu recuerdo,
como un sueño olvidado de amor
que no pude lograr.
Que no vuelvan en ellos
a fijarse los tuyos...

JOSE MARIA
Unos ojos tan bellos
¡quién podría olvidar!
No se olvidan los ojos
que confesaron
saber llorar.

ROSARIO
Ese pañuelito blanco
tal vez,
será un tormento para mí.
¡Ay! Yo no lo sé.

JOSE MARIA
Si es un tormento para tí,
no me lo des.


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Guajira “En La Habana hay una casa”: (Juan de Dios)

JUAN DE DIOS
¡Ahí va una cosa que sé!
En La Habana hay una casa,
en la casa hay una niña
y esta niña se encariña
con el primero que pasa.
Y si él le dice con guasa:
– “Dame un besito, mi amor”, –
ella con mucho rubor
hace como que no entiende...
De todo esto se desprende
que en La Habana hace un calor...
¡Qué calor!
–Toma el abanico, chico,
que me mortifico
viendo los sudores que te dan.
–Dame el abanico, chica,
porque el sol ya pica
más que un alacrán.

TODOS
–Toma el abanico, chico,
que me mortifico
viendo los sudores que te dan.
–Dame el abanico, chica,
porque el sol ya pica
más que un alacrán.

JUAN DE DIOS
¡Ahí va otra cosa que sé!
Todas las noches de calma
se pasean las criollas,
dulces como chirimoyas,
¡hijas mías de mi alma!
Su sombrerito de palma
es igual que un reflector
y hace aumentar el fulgor
que en sus ojos negros luce...
De todo esto se deduce
que en La Habana hace un calor..
¡Qué calor!
–Toma el abanico, chico,
que me mortifico
viendo los sudores que te dan,
–Dame el abanico, chica,
porque el sol ya pica
más que un alacrán.

TODOS
–Toma el abanico, chico,
que me mortifico
viendo los sudores que te dan,
–Dame el abanico, chica,
porque el sol ya pica
más que un alacrán.


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Pasacalle madrileño “Vamos que es tarde”: (Vecinos, Vecinas, Chalina, Juan de Dios)

VECINOS
Vamos, que es tarde.

VECINAS
No hay que empujar.

VECINOS
Es que las cuatro
ya van a dar.

VECINAS
Tomamos unos coches
en la calle de Alcalá.

CHALINA
¡Enhorabuena! ¡Viva la novia!

(Cortando el paso.)
A donde va lo bueno,
saber quisiera yo.

MUCHACHAS
Lo bueno va a los toros,
Como es su obligación.
Colgada está de flores
La plaza de Madrí,
Que lidian seis veraguas
Y mata Dominguín.
Las chicas de este barrio
no deben de faltar,
porque es de la plazuela
de la Cebá.
¡Viva el rumbo!

CHALINA
¡Adiós Frascuelo!

JUAN DE DIOS
¡Gracias, amigo!

CHALINA
¡Arrea, Mazzantini!

CHALINA
¡Viva la Patria!

CHALINA
¡Ooolé!

HOMBRES
Dejaría de ser madrileño
ni tampoco sería español,
si esta tarde de sol y de toros
no me fuera a un tendido de sol.

MUJERES
Dejaría de ser de mi barrio,
que es el barrio mejor de Madrí,
si esta tarde de sol y de toros,
a la plaza te fueras sin mi.

TODOS
Y si luego tomamos un coche,
pa que vean que somos de ley,
recostados en una manuela,
no nos tosen ni el Papa ni el Rey.

ELLOS
Español nací...

ELLAS
Madrileña soy...

TODOS
Y esta tarde de sol y de toros,
a la plaza y en coche me voy.


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Chotis “¿Dónde va presumiendo la sal morena? y habanera “Dígale usté a la Rosario” y pasacalle “El mantón de Manila ¡pa que lo quieres!”: (Antonio, Manuela, Venustiana, José María, Rosario)

ANTONIO
¿Dónde va presumiendo
la sal morena?

MANUELA
(Dirigiéndose al portal de Rosario.)
Donde a usted no le importa
ni le interesa.

(Antonio la detiene.)

ANTONIO
Pero, ¿no me conoces?

MANUELA
(Volviéndose.)
¡Señor Antonio!
Si no vuelvo la cara,
no le conozco.

ANTONIO
Ibas muy de prisa.

MANUELA
Es que aquí en el trece,
tengo yo una cosa
que me pertenece,
y de malas manos
he de rescatar.

ANTONIO
Me figuro lo que
vienes a buscar.

MANUELA
Cumple para el martes.

ANTONIO
Eso de cumplir
es según se mire,
y hay que distinguir.

(Salen del portal, Rosario, Venustiana y José María. Rosario lleva el mantón de Manuela.)

MANUELA
¡Hombre, de primera!
¡Qué casualidá!

ANTONIO
Esto se complica.
Digo la verdá.

ROSARIO
(A José María.)
Oye, la Manuela.

VENUSTIANA
¿Qué te importa a tí?

JOSE MARIA
Si es que es un encuentro
que no presumí.

VENUSTIANA
(Yendo hacia Manuela.)
¡Hola, buenas tardes!

MANUELA
Haga usté el favor....

ROSARIO
Esta quiere armarla.

JOSE MARIA
Eso es lo peor.

VENUSTIANA
¡Venga pronto y claro!

MANUELA
¡Vaya si lo haré!

JOSE MARIA
¡Dilo ya si quieres!

MANUELA
¡No va con usté!

(A Venustiana.)

Dígale usté a la Rosario
que no presuma de guapa,
porque el mantón favorece
y hace muy bien a la cara.
Dígale usté que tampoco
debe presumir de gancho,
porque a un novio como el suyo,
se le compra en cualquier saldo.

JOSE MARIA
(Aparte.)
¡Mala sangre!

ANTONIO
(Aparte.)
¡Tururú!

VENUSTIANA
(A Manuela.)
Se lo puedes
decir tú.

ROSARIO
(A Venustiana.)
Dígale usté a la Manuela
que ella también presumía
con este novio de saldo
y este mantón de Manila.
Dígale usté que lamento
no complacerla en su gusto,
qué se han cambiado las tornas,
y que por eso presumo.

VENUSTIANA
¡Muy bien dicho!

JOSE MARIA
(Aparte.)
Regular.

ANTONIO
(Aparte.)
¡Ahora sí que
se va a armar!

MANUELA
Yo no le discuto
si habla bien o mal,
pero la Rosario
no presume más.
Tome su dinero,
venga mi mantón.
Cada cual lo suyo...
¡Y sanseacabó!

ROSARIO
¡Eso no es posible!

MANUELA
¡Vaya si lo es!

VENUSTIANA
No hay otro remedio.
Dáselo, mujer

(Rosario rabiosa se quita el mantón y se lo da a Manuela.)

Es el finiquito
de una operación.
Este mío tiene
mucho más valor.

(Se lo quita y da a Rosario.)

JOSE MARIA
Ya estarás contenta.
¿Quieres algo más?

MANUELA
Con usté no tengo
ni que conversar.

JOSE MARIA
Como usté decía
no se qué de mi...

MANUELA
No se preocupe,
que era por decir.

JOSE MARIA
(Al señor Antonio.)
Dígale usté a esa chulapa
que no me tire indirectas,
que soy un hombre muy hombre
y el que me busca me encuentra.

MANUELA
Dígale usté a ese sujeto,
que yo no voy a la busca.

JOSE MARIA
Yo no presumo de nada,
pero voy donde me empujan.

ANTONIO
Entendido.

VENUSTIANA
(A Rosario.)
¡Se acabó!

ROSARIO
¡Ahora tengo
que hablar yo!

(Cogiendo a José María un brazo y desafiando a Manuela.)

Vete y presume de guapa
con tu mantón de Manila,
porque el mantón favorece
cuando la cara es bonita.
Pero no extrañes Manuela,
que yo presumo también,
porque me quiere mi novio,
y ahora me marcho con él.

MANUELA
El mantón de Manila
¡pa qué lo quieres!
¡Su cariño es el ansia
porque te mueres...
Y lo perdiste!...
¡Ay de tí, chulapona
de los Madriles!


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Romanza de José María “Tienes razón amigo”: (José María, Cantaora, Jaleadoras, Un Soldado, Cansino, Un Paleto, Maravilla, Don Epifanio)

JOSE MARIA
Tienes razón, amigo.
Paece mentira
que un corazón no sepa
por qué suspira.
Cuando un querer desvela,
no aduerme el opio.
Donde hay amor ajeno,
no manda el propio.
Y no hay orgullo
que amortigüe el aroma
de aquel capullo.

CANTAORA
(Dentro.)
¡Ay...!

JOSE MARIA
¡Ay...!
Noche madrileña,
Con olor de albahaca,
noche de cantares
que en el aire alegran
y en mi pecho abrasan.
Noche de mi barrio,
llena de suspiros:
¡Cuántas otras noches
suspiré a la vera
del cariño mío!

CANTAORA
(Dentro.)
¡Ay...!

JOSE MARIA
¡Ay...!
Bien dice quien me dijo
que ese jaleo
es como la sonrisa
del fariseo.
Dentro de mis entrañas
las palmas suenan
y no sé lo que tienen
que a mi me apenan.
Pero es lo cierto,
que parecen campanas
tocando a muerto.

CANTAORA
(Dentro.)
¡Ay...!

JOSE MARIA
¡Ay...!
¡Qué es lo que a mí se me fue,
que lo busco y no lo encuentro
porque buscarlo no sé!

CANTAORA
(Dentro.)
¡Ay...!

JOSE MARIA
¡Ay...!

JALEADORAS
Si me dices que me quieres,
dímelo por bulerías,
que no entiendo de quereres
si no cantan alegrías.
Anda ya,
dímelo
que estoy deseando
que tú me lo digas,
pa luego más tarde
decirte que no.

UN SOLDADO
¡No te combes, flamenca,
que me se cae la baba!

CANSINO
¡Anda, niña,
que es tuyo er porvení!

UN PALETO
¡Ríá! ¡Ríá! ¡Ríá!

(El bailaor sube al tablao.)

MARAVILLA
¡Er salero de San Fernando!

JALEADORA 1ª
¡Bendita sea tu novia!

JALEADORA 2ª
¡Maoliyo er grande!

MARAVILLA
¡Ay, que niño más libidinoso!

CANSINO
¡Ole...! ¡Ole...! ¡Requeteole...!
¡Mu bien...! ¡Esa ha estao güena!
¡Otra güena...!

JALEADORAS
¡Olé...!

CANTAORA
¡Que es triste la petenera!
Pues no lo había de ser,
si la inventó una mosita,
que se murió de un queré.
¡Que es triste la petenera!
Pues no lo había de ser!

UN SOLDADO
¡Quién te pillara, coronela!

DON EPIFANIO
¡Ríá! ¡Ríá! ¡Ríá!...

CANSINO
¿Usté también arterna?

DON EPIFANIO
¡Digo!

CANSINO
¡Ahí va una caña!

MARAVILLA
¡Viva Córdoba y su Potro!

JALEADORA 1ª
¡La alegría de mi tierra!

CANSINO
¿Así se gana er carté!

UN PALETO
¡Aún hay patria, Emerenciano!

UN SOLDADO
¡Viva el anís del mono!

MARAVILLA
¡Solera fina!

CANSINO
¡Grasia y sentío!

TODOS
¡Olé!


___________



Terceto de Manuela, señor Antonio y José María “Déjeme señor Antonio”: (Manuela, Antonio, José María)

MANUELA
Déjeme, señor Antonio.

ANTONIO
No la vayas a pringar.

(Manuela avanza hacia José María.)

JOSE MARIA
¿Dónde vas?

MANUELA
José María:
te lo puedes figurar

JOSE MARIA
No desafíes, mujer,
porque tú sabes que yo
no me doblego por ná.

ANTONIO
No vocear, por favor.

MANUELA
Escuche usté,
que no he de alzar la voz.
Dígale usté a ese sujeto
que, aunque soy muy chulapona,
saben en todo mi barrio,
que soy muy buena persona;
que me han contao que se muere
por un querer que no olvida
y, a lo mejor, es el mío,
y es menester que lo diga.

ANTONIO
¿Tú te enteras?

JOSE MARIA
Si, señor

ANTONIO
(Quitándose de en medio.)
El que se ha enterao
soy yo..

JOSE MARIA
No sé, Manuela, si vienes
a recrearte el orgullo,
si yo te digo, chulapa,
que ese cariño es el tuyo.

MANUELA
Cuando el cariño es de veras,
todo el orgullo se olvida.

JOSE MARIA
(Con entusiasmo.)
¡Bendita sea tu boca,
chulapona de mi vida!

MANUELA
En la tuya,
nene mío,
ríe y canta
la verdá.

JOSE MARIA
Esos ojos bonitos
ya no brillan de celos,
porque saben que nunca
tendrán
que apartarse de mí.

MANUELA
Que no vuelvan los tuyos
a sentirse traidores.

JOSE MARIA
Esos ojos bonitos
en mi vida serán
como dos luceritos
que mis amores
alumbrarán.

(Se van los dos amantes.)


___________



Chotis coreado “¿Me hace usted el favor, reina de Madrid?”: (Ellos, Ellas, Unos, Otros)

ELLOS
¿Me hace usté el favor,
reina de Madrí?

ELLAS
Nunca ha sido un baile tan de mi agrado.

ELLOS
¡Cuélguese de aquí!

ELLAS
Tengo un gran honor.

ELLOS
Quien se siente honrado
es un servidor.

ELLAS
Pero antes de bailar, si no le enoja,
dispense que la falda me recoja.

ELLOS
Lo que quiere usté,
diga la verdá,
es lucir la enagua bien planchá.

ELLAS
¡Ya está!

TODOS
El chotis
es lo más pintiparao
pa derretir
la sal del agarrao.
Y los que van
bailando a un mismo son,
parece que palpitan
con un corazón.

UNOS
Si, señor.

OTROS
Es verdá.

UNOS
Ahí la tienes,
bailalá.

TODOS
No hay como el chotis
pa llevar bien el compás.

LOS QUE BAILAN
¡Ay, madrileña chulapa,
por fina y por guapa,
por fina y por guapa
me quitas el sueño!

LAS QUE BAILAN
Calla, chulapo castizo,
que tú eres mi hechizo,
que tú eres mi hechizo
por ser madrileño.

ELLOS
Yo no lo digo de broma.

ELLAS
Yo hablo también de verdá.

ELLOS y ELLAS
Y es que en el baile parece
que nace y que crece
la buena amistá.

TODOS
¡Chotis de Madrid,
baile popular,
alma de kermeses y de verbenas!
Hay que preguntar
si será por tí
por lo que las penas
no se ven aquí.
Lo bailan en la Flor y en Provisiones,
y en otros selectísimos salones;
pero donde más
me disloca a mí,
es en los Viveros de Madrí.

ELLOS
¿Quiere usté
descansar?

ELLAS
Me he llegado
a fatigar.

ELLOS
Es aquí.
Siéntese.

ELLAS
Muchas gracias.

ELLOS
No hay de qué.


___________



Dúo de Manuela y Rosario “No es que te quiero besar…Confieso que le quise por envidia”: (Rosario, Manuela)

ROSARIO
No es que te quiero besar
Con un designio traidor.
Es que te quiero pedir
un favor.

MANUELA
Y acudes a mí...

ROSARIO
No hay nadie mejor,
porque tú sabes querer
y comprender
un pecado de amor.
Confieso que le quise por envidia
que al verle enamorado
de tí, me acometió;
mas tarde mi cariño fue sincero
como una llama
que me abrasó.
Tú misma le pusiste en mi camino
en un instante justo de despecho.
Yo te perdonaría
el daño que me has hecho...

(Manuela se levanta vivamente.)

–perdóname, perdóname mujer.–
Podría hablarte en nombre de un derecho.
Perdóname que cumpla mi deber...

MANUELA
¡Te acuerdas de deberes
ahora que ya es tarde!

ROSARIO
Tienes razón. ¡Qué quieres!
Un día fui cobarde.
Perderle no quería
teniéndole en mis brazos.
¡Maldito sea el día
en que contraje lazos,
que entonces yo creía
que él nunca rompería
haciéndolos pedazos!

MANUELA
Debías comprender
que yo valía más
y había de volver.
Porque yo se querer
y guardarme además.

ROSARIO
Tienes razón.
Me equivoqué.
Ni compasión
mereceré.

MANUELA
(Cogiéndola por los hombros.)
Un beso al acercarte me pedías,
y voy con toda el alma
tus ojos a besar,
porque hay un beso mío en esos ojos
que yo debía
recuperar.

(La besa.)

ROSARIO
Un beso de perdón es lo que pido,
si no como engañada, como madre.

MANUELA
No te perdonaría.
Tú no lo has merecido.

ROSARIO
¡Perdóname, perdóname mujer!

MANUELA
Yo sé lo amargo que es vivir sin padre.
¡Sabré lo que es morir por un querer!





FIN



Información obtenida en la Página Web http://lazarzuela.webcindario.com/

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