sábado, 19 de octubre de 2013

Los diamantes de la corona (Cantables)



LOS DIAMANTES DE LA CORONA



Zarzuela en tres actos.

Libreto: Francisco Camprodón.

Música: Francisco Asenjo Barbieri.

Estrenada en el teatro Circo de Madrid el 15 de septiembre de 1854.


ARGUMENTO


La acción se desarrolla en Portugal, en 1777. después del reinado de José I y durante la minoría de su hija María Francisca. Los dos primeros actos en los alrededores de Coimbra y el tercero en Lisboa.

El acto primero representa las ruinas de una capilla subterránea en medio de una montaña. A la izquierda se halla la entrada de un subterráneo oculto entre las rocas, y a la derecha una entrada perfectamente disimulada. Fuera ruge la tempestad. Un numeroso grupo de bandidos están echados, fumando y cantando su próxima suerte que librará de aquella vida fuera de la ley, dándoles riqueza y bienestar.
Cuando van hacia los subterráneos aparece el Marqués de Sandoval en lo alto de la escalera. Al advertir presencia extraña, pues los bandidos van bajando, Sandoval se oculta a la izquierda. Los bandidos han encontrado la maleta de Sandoval y la abren, quedando desencantados ante su inocente contenido: trajes, papeles, enseres, retratos de mujeres...
Rebolledo, el jefe de los bandidos, ordena que nada se toque hasta la llegada de Catalina, el jefe verdadero de ellos. Los demás bandidos no están demasiado conformes con lo que les manda una mujer, pero Rebolledo les cuenta cómo en cierta ocasión Catalina le salvó de una muerte segura. Mientras va relatando esto, uno de los bandidos da con el escondite de Sandoval. Este, tirando de su espada, se pone a la defensiva, pero no es necesario, pues en aquel instante aparece Catalina.
Sandoval queda impresionado ante su belleza. y ella tampoco es insensible al porte hidalgo del marqués. aunque se dirija a él en tono severo. Entre los enseres de Sandoval es hallado un salvoconducto para circular libremente por el reino y la frontera, y los bandidos se apropian de él. Catalina se dirige a los bandidos pidiéndoles que le enseñen su último trabajo. Rebolledo abre una caja que contiene diamantes y, ante la vista de aquella riqueza, Catalina les dice que se repartan todo a partes iguales y huyan al extranjero, donde podrán vivir en paz.
A continuación la muchacha interroga a Sandoval sobre su presencia en aquel lugar. El la explica que está prometido a la hija de su tío Campomayor y que está camino de Coimbra, donde ha de celebrarse la boda.
Catalina conoce a Diana y se muestra celosa de su belleza, y le dice a Sandoval que hay un cortesano que anda detrás de su prima. Sandoval se resiste a creerlo. Catalina le va a dejar irse, pero antes le impone dos condiciones: primera, que no hable a nadie de lo que ha visto: y segunda, que jamás la reconozca en público. Sandoval lo promete. y al marcharse se da cuenta de que está algo más que impresionado por la belleza y el carácter de la muchacha.
Al quedarse sola con sus hombres. Catalina les dice que un grupo de soldados mandados por el ministro vienen a registrar el lugar. Es preciso que, sin pérdida de tiempo, todos se disfracen con los hábitos de los monjes de San Héctor, comunidad que reside cerca, y una vez despistados los soldados es necesario que con el salvoconducto quitado a Sandoval huyan fuera de Portugal. Catalina se marcha, y cuando llega la tropa de los soldados, ante su sorpresa, no hallan a ningún bandido, sino a un grupo de monjes celebrando una de sus ceremonias religiosas.

El segundo acto se desarrolla en la quinta del ministro Campomayor.

Diana y su amante Sebastián se lamentan de la mala suerte de ella, que sin amor tiene que casarse, por imposición de su padre, con su primo el Marqués de Sandoval. Este, por su parte, también está triste y cabizbajo; Diana sospecha que está enamorado de otra mujer, lo cual le favorece secretamente. Falta tan sólo un día para firmar el contrato de la boda, y un criado se acerca con una carta a Campomayor; se trata de Catalina, que escudándose bajo el nombre de una duquesa y acompañada de su fiel Rebolledo, pide hospitalidad por poco tiempo. Ante la alcurnia de la dama. Campomayor accede gustoso y pide a su hija Diana que salga a cumplimentar a la duquesa.
Cuando Sandoval advierte la presencia de Catalina no demuestra conocerla. Diana, sin embargo, se da cuenta... Cuando tienen un momento a solas. Sandoval le ruega a Catalina que huya cuanto antes, pero Catalina está entristecida porque ve que él va a casarse con su prima.
Sandoval, no obstante, le jura que jamás lo hará: no quiere ser causa de la desgracia de Diana, que no le quiere. Esto consuela momentáneamente a Catalina, que en señal de fidelidad entrega a Sandoval un anillo que lucía en su mano.
Diana sospecha que la falsa duquesa es la jefe de los bandidos a quien se busca. Así se lo dice a Sandoval, y éste, aterrado ante la idea de que Catalina sea capturada, dice a Diana que a cambio de su silencio le promete no firmar el contrato de boda. Diana lo promete.
El peligro se cierne todavía más sobre Catalina cuando Campomayor descubre el anillo en la mano de su sobrino. La joya resulta pertenecer a la corona robada de Portugal. Para salir del paso. Sandoval dice que ha comprado el anillo en Coimbra a un vendedor judío.
Llegado el momento de la firma del contrato, ante la sorpresa y la indignación de Campomayor, Sandoval se niega a firmar.

El tercer acto nos presenta el Palacio Real de Lisboa, donde se espera, de un momento a otro, la llegada de la joven reina, que ya ha cumplido su mayoría de edad. Todo el enredo de la obra se descubre al parecer Catalina. que es en realidad la reina María. El propio Rebolledo lo ignoraba, y queda asombrado y avergonzado al recordar que por deseo de Catalina él accedió a hacer una falsa copia de los diamantes de la corona. Pero Catalina le está agradecida. pues, de este modo, los verdaderos diamantes pasan a engrosar las arcas del Estado, enriqueciéndolas con su aportación. y Rebolledo queda absuelto de todas las fechorías que pudo haber hecho en su vida. Como era de esperar, la zarzuela finaliza cuando el Marqués de Sandoval, sorprendido ante aquel inesperado descubrimiento, es llamado para convertirse en esposo de la reina.


__________


Personajes:

Catalina: Reina de Portugal, capitana de bandidos y enamorada del Marqués.
 
Diana: Hija del Conde, prometida del Marqués y enamorada de Sebastián.
 
Marqués de Sandoval: Sobrino del Conde y prometido de Diana.

Rebolledo: Lugarteniente de los bandidos.

Conde de Campomayor: Ministro de Justicia.

Sebastián: Joven militar.


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Números musicales:

Coro de monederos “Vuelve el trabajo, basta de holgar”: (Sandoval, Catalina, Rebolledo)
Aria del Marqués “Que estalle el rayo”: (Sandoval)
Balada de Catalina “En noche callada”: (Catalina)
Terceto de Catalina, Marqués y Rebolledo “No es tu prima la más bella”: (Catalina, Sandoval, Rebolledo)
Final del acto I “Pronto amigos, ojo alerta”: (Rebolledo)
Coro de damas y caballeros “Vuestra sien de ángel, niña gentil”: (Coro, Campomayor)
Concertante “No paséis por la sierra de la Alpujarra”: (Sandoval, Diana, Rebolledo, Sebastián, Catalina)
Bolero “Niñas que a vender flores vais a Granada”: (Diana, Catalina)
Dúo de Catalina y Sandoval “Porqué me martirizas, linda morena”: (Sandoval, Catalina)
Final del acto II “Mil parabienes al orador”: (Coro, Campomayor, Diana, Sebastián, Rebolledo, Catalina, Sandoval)
Quinteto “Piensa prima que mi amada”: (Sebastián, Diana, Sandoval, Campomayor, Rebolledo)
Romanza de Catalina “De que me sirven el trono y su esplendor”: (Catalina)
Coro y marcha de la coronación “Rasga los aires, eco marcial”: (Todos)


___________



ACTO PRIMERO

(Ahora se representa las ruinas de un castillo, en medio de una montaña. Comienza la obra con un animado coro de bandidos refugiados en las ruinas, tumbados y fumando. Poco a poco van levantándose)

Coro de monederos “Vuelve el trabajo, basta de holgar”: (Sandoval, Catalina, Rebolledo)


CORO
Vuelta al trabajo
basta de holgar,
que en los crisoles
hierve el metal.
En el silencio
y la oscuridad
nuestra gran obra
va a terminar.
Desde hoy podemos,
sin miedo ya,
nuestras fortunas
asegurar.
Vuelta al trabajo
basta de holgar,
basta de holgar
que en los crisoles
hierve el metal.
poco nos falta
para acabar;
sobre los yunques
siga el plan, plan.
Al que vemos dominado,
al que vemos dominado
del vil oro por la fiebre,
del vil oro con la fiebre
con un oro simulado,
con un oro simulado
se le da gato por liebre,
se le da gato por liebre.
Que los falsos monederos,
que los falso monederos
hijos son de Belcebú,
hijos son de Belcebú
pues sin minas ni mineros
va con ellos el Perú,
va con ellos el Perú,
va con ellos el Perú,
que va con ellos el Perú,
que va con ellos el Perú.

(Desaparecen todos hacia los subterráneos)


__________



(Al desaparecer, entra en escena el Marqués de Sandoval)

Aria del Marqués “Que estalle el rayo”: (Sandoval)

SANDOVAL
Que estalle el rayo, que brame el trueno
que se desgaje de lluvia un mar,
en mi camino, siempre sereno,
de la fortuna voy al azar
en mi camino, siempre sereno,
de la fortuna voy al azar.
Que estalle el rayo, que brame el trueno
que se desgaje de lluvia un mar,
un mar, un mar.
Que estalle el rayo, el rayo
que brame el trueno
de la fortuna voy al azar
al azar, voy al azar
al azar, voy al azar.
Mas si unos ojos de sol
fijan sus rayos en mí,
o de tez fresca el arrebol
o de unos labios el alhelí,
entonces sí, entonces sí
que no hay remedio ya para mí.
A… sí,
que no hay remedio ya para mí.
A… sí,
que no hay remedio ya para mí.
Que estalle el rayo, que brame el trueno
que se desgaje de lluvia un mar,
un mar, un mar.
Que estalle el rayo, el rayo
que brame el trueno
de la fortuna voy al azar
al azar, voy al azar
al azar, voy al azar.


__________



(Ve el Marqués esconderse a los bandidos, a cuyo frente está Rebolledo. Comentan el asalto al coche en el que viajaba el Marqués y que el reparto del dinero ha de esperar a la llegada de Catalina: sobrina de Salvador Rebolledo, hermano del capitán quien salvó a este de morir ahorcado. Sorprenden escondido a Sandoval y forcejean, pero en ese momento aparece Catalina, cuya hermosura enamora al Marqués, ordenando se le devuelvan todas sus pertenencias, excepto un salvoconducto en blanco, del que espera hacer uso. Los bandidos piden a Catalina que cante su balada)

Balada de Catalina “En noche callada”: (Catalina)

CATALINA
En noche callada vertía la luna
su blanco fulgor, su blanco fulgor
y alumbra su rayo la negra fortuna
de un triste amador, de un triste amador.
Buscando la muerte corría perdido
de un bosque a través, de un bosque a través
y envuelto es las sombras escúchase
un ruido
debajo sus pies.

CORO
Es media noche ya.

CATALINA
¿Qué será?

CORO
Es media noche ya.

CATALINA
¿Qué será?
Al que en pobreza extrema
llore su afán, llore su afán
los hijos de la noche
le salvarán, le salvarán.

CORO
Al que en pobreza extrema
llore su afán, llore su afán
los hijos de la noche
le salvarán, le salvarán.

CATALINA
Con alma atrevida del bosque en el seno
audaz penetró,
y al día siguiente, de dádivas lleno
alegre volvió.
La ingrata belleza, sedienta de gozo
adora hoy en él;
y desde aquel día, en dando las doce
exclama el doncel.

CORO
Al que en pobreza extrema
llore su afán,
los hijos de la noche
le salvarán.


__________



(Se marchan los bandidos y se inicia una animada conversación entre Catalina y el Marqués, a quien molesta la presencia de Rebolledo. Cuenta el Marqués que viaja para casarse con su prima Diana, por deseo de su padre el Conde de Campomayor. Catalina le ofrece la libertad con la condición de no relatar nada de lo sucedido ni de reconocerla cuando volviera a verla. El Marqués acepta)

Terceto de Catalina, Marqués y Rebolledo “No es tu prima la más bella”: (Catalina, Sandoval, Rebolledo)

CATALINA
No es tu prima la más bella...

SANDOVAL
Lo he creído así hasta ayer;
pero al verte antes que a ella
he enmendado el parecer.

CATALINA
¿De que viene, caballero,
ese cambio de opinión?

SANDOVAL
De tu rostro, que hechicero
me ha llegado al corazón.

REBOLLEDO
Ni a tu hidalguía
ni a tu nobleza,
se le permite
tanta franqueza.
No estés con ella
tan temerario
de lo contrario
habrá un motín.
No estés con ella
tan temerario
de lo contrario
habrá un motín.

SANDOVAL
Manda que calle
ese mastín.

CATALINA
Guarde silencio
seo Valentín.

SANDOVAL
Si viviendo entre esos viles
te prendiesen…

CATALINA
Bien: ¿y qué?

SANDOVAL
Que no son los alguaciles,
nada atentos

CATALINA
Ya lo sé.

SANDOVAL
¡Si en las garras tú cayeras
de la santa inquisición!...

CATALINA
Me tostarán y tú fueras
quizá a ver mi ejecución.

REBOLLEDO
Yo no tolero
no, ¡voto a cribas!
suposiciones tan ofensivas.
Tales absurdos
debes callarle,
sin augurarle
muerte tan ruin.
Tales absurdos
debes callarle,
sin augurarle
muerte tan ruin.

SANDOVAL
Manda que calle ese mastín.

CATALINA
Guarde silencio
seo Valentín.

SANDOVAL
No creas, ¡ay! Que viera
yo tu martirio en calma,
la llama de tu hoguera
me abrasaría el alma.
Si el infortunio crudo
en ti se ceba un día,
a tu beldad, de escudo
mi vida servirá.

CATALINA
Resuena lisonjera
su voz en mis oídos,
y por la vez primera
la siento en mis latidos:
por más que el labio mundo
disfrace su alegría,
del alma mía dudo
si la revelará.

REBOLLEDO
Me temo que la tronera
se va a llevar la palma,
pues por la vez primera
le da un ataque al alma.
Si disgustare pudo
su enfática hidalguía,
al ver que la ama, dudo
si le aborrezco ya.

SANDOVAL
Aquí hay mil riesgos,
créeme a mí:
ven y al peligro
yo pondré fin.

CATALINA
En este trance,
créeme a mí,
no hay más peligro
que oírte a ti,
que oírte a tí.

SANDOVAL
En mi brazo ten confianza
niña bella:
de mi norte y mi esperanza
se la estrella.
¿Sin tus ojos, niña bella,
de mi vida qué será?

REBOLLEDO
Que el chocolate se enfriará

CATALINA
Que ese capricho se olvidará.

SANDOVAL:
Nunca olvidarte mi amor podrá.

SANDOVAL
No creas, ¡ay! Que viera
yo tu martirio en calma,
la llama de tu hoguera
me abrasaría el alma.
Si el infortunio crudo
en ti se ceba un día,
a tu beldad, de escudo
mi vida servirá.

CATALINA
Resuena lisonjera
su voz en mis oídos,
y por la vez primera
la siento en mis latidos:
por más que el labio mundo
disfrace su alegría,
del alma mía dudo
si la revelará.

REBOLLEDO
Me temo que la tronera
se va a llevar la palma,
pues por la vez primera
le da un ataque al alma.
Si disgustare pudo
su enfática hidalguía,
al ver que la ama, dudo
si le aborrezco ya.


__________



(Marcha el Marqués seguido de Rebolledo, mientras Catalina manifiesta cierta simpatía hacia el noble. Vuelven los bandidos. Catalina les anuncia que van a ser perseguidos por lo que les sugiere que inicien una vida honrada gracias al oro del robo que pueden trasladar con el salvoconducto, disfrazados con hábitos de monjes de San Huberto. Llega Rebolledo quien avisa que las tropas se aproximan)

Final del acto I “Pronto amigos, ojo alerta”: (Rebolledo)

REBOLLEDO
Pronto amigos, pronto amigos,
ojo alerta
que se acercan enemigos:
los he visto.
Mucha tropa de ruin traza
se avecina,
con aspecto que amenaza
degollina.
Toda es gente de bigote
y de denuedo;
con mosquete y chafarote
que da miedo.
Tras su jefe decidido,
en larga hilera
van, cual perros que han olido
la huronera.
Y en este trance
cómo salvarnos
cómo escaparnos
no acierto yo.
En este trance
cómo salvarnos
cómo escaparnos
no acierto yo

CORO
No tengáis miedo,
seo Rebolledo
que Catalina
ya lo previó.
Tenemos hábitos
de San Huberto,
y ellos, de cierto,
nos salvarán.
A vos os toca
burlar su intento,
pues del convento
seréis guardián.

REBOLLEDO y CORO
Vengan los hábitos
Que a llegar van.

(Vánse hacia la izquierda llevándose la caja)

(A la salida de los bandidos se presenta Don Sebastián con varios soldados)

CORO
Quedo, quedo callandito:
¡chito!
Aquí hay traza de haber pesca
fresca.
Percibir me ha parecido
ruido.
¿Si serán, si no serán?
Aquí mismo, desdichados,
como chinches morirán.
Si nos piden condiciones,
nones.
Y el que frente nos hiciera
muera.
Sin descanso ni sosiego
fuego
contra todo malandrín.
Y aquí mismo, como hermanos,
partiremos el botín.

(En ese momento salen los bandidos vestidos de monjes, en procesión y con cirios en las manos. Cuatro de ellos traen a hombros la caja con el oro. A su paso los saldados hacen los honores)

CORO
Kirie eleison…


___________



ACTO SEGUNDO

(En un salón en la quinta del ministro Campomayor, el joven oficial Don Sebastián y Diana, hija del ministro, hablan de la llegada de Sandoval, exponiendo la joven su esperanza de que su primo no la quisiera. Entran Campomayor hablando con Sandoval y expresándole su deseo de que firmen el contrato esa noche. Ante las preguntas de Campomayor, Don Sebastián explica que en su expedición contra los bandidos se han encontrado con unos monjes a los que han dado escolta. Aparecen las damas y caballeros invitados a la ceremonia, ofreciendo flores a Diana)

Coro de damas y caballeros “Vuestra sien de ángel, niña gentil”: (Coro, Campomayor)

CORO
Vuestra sien de ángel,
niña gentil,
va la corona imperial a ceñir.
Préstase amable
vuestro candor
a recibir de estas flores el don.
Gloria al apuesto
noble galán
cuya ascendencia ensalzó Portugal.
Nunca más digno
competidor,
a una hermosura su arte ensalzó.
Vuestra sien de ángel,
niña gentil,
va la corona imperial a ceñir.
Préstase amable
vuestro candor
a recibir de estas flores el don.

CAMPOMAYOR
Gracias señores,
por la atención,
vuestras ofertas
aceptan los dos.

TODOS
Ese finchado
tan reverente,
es un regente
de Portugal.
Por él, tan pobre
el reino anda:
desde que él manda
todo va mal.

CAMPOMAYOR
¡Qué buen efecto
hacia a esa gente
mi continente
Ministerial!

CORO
Vuestra sien de ángel,
niña gentil,
va la corona imperial a ceñir.
Préstase amable
vuestro candor
a recibir de estas flores el don.


__________



(Un criado entra con un pliego. Al leerlo el ministro se retira encargando a su hija que en su nombre haga los honores. Sandoval y Diana se disponen a cantar cuando se presenta Don Sebastián con Catalina elegantemente vestida, a quien sigue Rebolledo con la caja de diamantes)

Concertante “No paséis por la sierra de la Alpujarra”: (Sandoval, Diana, Rebolledo, Sebastián, Catalina)

SANDOVAL y DIANA
Niñas que a vender flores
vais a Granada, vais a Granada,
no paséis por las sierras
de la Alpujarra, de la Apujarra.

(Sandoval en ese momento se apercibe de Catalina)

¡Ah!

DIANA
Hay un bandido.

SANDOVAL:
No paséis por las sierras
de la Alpujarra.

DIANA
Te atrasas en la letra
y pierdes el compás.

SANDOVAL:
Es que no veo claro.

DIANA
Ahora lo veras.

(Acercándole el papel)

SANDOVAL
Tampoco así lo veo
ni lo veré jamás.

REBOLLEDO
Yo quisiera
verme fuera,
esto huele a ratonera.
Cuando salga
¡Dios me valga!
no me alcanza ni un lebrel.

(Concertante)

CORO
Ese Orfeo,
según veo
no es muy fuerte en el solfeo
pues tropieza
su torpeza
en lo negro del papel.

SANDOVAL
Su osadía

(Mirando a Catalina)

desafía
el peligro a sangre fría.
Y la llama
que me inflama,
más se aviva al verla en él.

CATALINA
Me interesa
la sorpresa
que en su rostro miro impresa;
me ha jurado
ser callado
y yo a ciegas fío en él.

REBOLLEDO
Yo quisiera
verme fuera
esto huele a ratonera.
Cuando salga
¡Dios me valga!
no me alcanza ni un lebrel.

DIANA y SEBASTIAN
¿Quién es esa
que embelesa
con ese aire de princesa?
Diera agravios
con sus labios
a las tintas del clavel.


DIANA
Dignaos, noble dama
si no es indiscreción,
decirnos vuestro nombre.

CATALINA
Duquesa de Alba-flor.

REBOLLEDO
Y yo de su excelencia
el mayordomo soy,
y vamos a Lisboa
a la coronación.

SANDOVAL
(Mentiras a docenas
ensarta este bribón)

CATALINA
¿Y yo podré, señora,
saber en donde estoy?

DIANA
En casa de un ministro.

CATALINA
¿De cual?

DIANA
Campomayor.

REBOLLEDO
¿El de Justicia?

DIANA
El mismo.

REBOLLEDO
Celebro la ocasión…
(Desde que entramos
en casa de ese bárbaro,
se me figura
que todo huele a cáñamo.
Pues al verme
solo e inerme
entre tanta sociedad,
Rebolledo
tiene miedo
de primera calidad,
Rebolledo
tiene miedo
de primera calidad)

DIANA y TODOS
(A Catalina)
Benditos sean
mil veces los obstáculos
que han sido causa
de encuentro tan simpático.
Del disgusto
de ese susto
entre tanto descansad.
Y las fiestas
que hay dispuestas,
honrará vuestra beldad.(Bis)


__________



(Después Diana y Catalina cantan a dúo el celebre bolero, popular canción de la obra)

Bolero “Niñas que a vender flores vais a Granada”: (Diana, Catalina)

DIANA y CATALINA
Niñas que a vender flores
vais a Granada, vais a Granada
no paséis por la sierra
de la Alpujarra, de la Apujarra.
Niñas que a vender flores
vais a Granada, vais a Granada
no paséis por la sierra
de la Alpujarra, de la Apujarra.
Hay un bandido,
hay un bandido
que con todas las niñas
tiene partido.

(Sandoval se encuentra al lado de Catalina y la dice al oído)

SANDOVAL
¡Desventurada!
Prudencia ten

DIANA
Primo ¿qué dices?

SANDOVAL
Que va muy bien.

CATALINA
Por las faldas de la sierra
una niña como un sol,
va buscando noche y día
su perdido corazón.
Un bandido despiadado
al pasar se lo robó,
y ella llena la espesura
con la queja de su amor.
Cree que si él la escuchara
le gustará:
más a temer empieza
que no vendrá.

SANDOVAL:
Que va a venir mi tío.

(Al oído de Catalina)

CATALINA
Que no vendrá

(Cantando y siguiendo su letra)

SANDOVAL
Si tu canción escucha…

(Cantando y siguiendo su letra)

CATALINA
Le gustará
trá, la, la, la.

DIANA y CATALINA
Niñas que a vender flores
vais a Granada, vais a Granada
no paséis por la sierra
de la Alpujarra, de la Apujarra.
Niñas que a vender flores
vais a Granada, vais a Granada
no paséis por la sierra
de la Alpujarra, de la Apujarra.
Hay un bandido,
hay un bandido
que con todas las niñas
tiene partido.

CORO
¡Brava!

SANDOVAL:
Calla.

CATALINA
Trá, la, la, la.

CORO
¡Brava!

SANDOVAL
Calla.

CORO
No hay ruiseñor que tenga
Su agilidad.


__________



(Los acordes de la orquesta anuncian el comienzo del baile. Sandoval trata de llevarse a Catalina, pero esta se niega)

Dúo de Catalina y Sandoval “Porqué me martirizas, linda morena”: (Sandoval, Catalina)

SANDOVAL
¿Por qué me martirizas,
niña hechicera
tan sin piedad,
sabiendo que suspira
un alma en pena
por tu beldad?
Si es que matarme quieres
con tu rigor,
mátame con un beso,
mi dulce amor.
Mátame, mátame con un beso,
Mi dulce amor.

CATALINA
Aquel que a hierro mata
a hierro muere,
dice el refrán.
Por eso el alma mía
darle no quiere
muerte a un galán.
El beso que deseas
con tal fervor
pídesele a tu prima
que aún es mejor.
Pídesele, pídesele
A tu prima
que aún es mejor,
que aún es mejor.

SANDOVAL
De ti lo quiero.

CATALINA
No puede ser,
no puede ser.
Mi primer beso
será de aquel
que mi cariño
logre obtener.

SANDOVAL
¿Cómo se llama?
¿Dime quien es?

CATALINA
Puedo jurarte
que no lo sé.

SANDOVAL
¿A algún bandido
juraste fe?

CATALINA
La guardo toda
señor Marqués.

SANDOVAL
Si a nadie quieres
¿por qué cruel
mi fe rechazas?
¿Dime por qué?

CATALINA
Porque tu quieres
cual mariposa
volar de flor en flor;
y yo no gusto
de un hombre que osa
amar a un tiempo a dos.
Piensa en tu prima
que se impacienta.
Tu mano dale pues.
Y ese capricho
que te atormenta
se irá en vapor después.

SANDOVAL
Aunque del fuego
que en mí rebosa
no prenda en ti el calor,
nunca mi prima
será mi esposa,
lo juro, ingrata, a Dios.
Yo de tus gracias
y de tu afrenta
el cáliz partiré.
Tras de tus ojos
de amor sedienta
el alma exhalaré.


__________



(Los convidados van al salón de baile y Sandoval aprovecha para decir a Catalina que está asustado pues por ella andan en busca los bandidos, contestándole la joven que en ninguna parte se encontrará tan segura como en casa de un ministro de la corona. Anuncia, entonces el ministro, que han sido robados los diamantes de la corona de Portugal. Campomayor observa una sortija comprada que lleva en el dedo su sobrino Sandoval. Identificada como una de las alhajas robadas, el ministro ordena la prisión de los bandidos, que son descritos por Sandoval. Diana reconoce en la descripción a Catalina; pide auxilio a su primo Sandoval, pero este trata de evitar la detención declarándola que Catalina es su amada. Ella acepta protegerla pero le obliga a renunciar al compromiso. Catalina escucha escondida esta conversación. Al iniciarse los esponsales, Sandoval hace pública renuncia de Diana)

Final del acto II “Mil parabienes al orador”: (Coro, Campomayor, Diana, Sebastián, Rebolledo, Catalina, Sandoval)

CORO
Mil parabienes
al orador.
Vuestra arenga ha sido digna
de un ministro como vos.

CAMPOMAYOR
Nobles amigos
gracias os doy:
sois amables en extremo
no merezco tanto honor.

CORO
Vuestra arenga ha sido digna
de un ministro como vos.

CAMPOMAYOR
No merezco tal honor.
Demos comienzo
a la función.
Firma, hija mía.

DIANA
Firmo, señor.

SEBASTIAN
(A mi esperanza
hizo traición.
¡Firmó la impía!)

REBOLLEDO
(Ya ella firmó)

CAMPOMAYOR
Sobrino mío
os toca a vos.

CATALINA
(¡Como palpita
mi corazón!)

SANDOVAL
A fuer de noble

(Con entereza, mientras el Ministro recibe los plácemes de los convidados)

y hombre de honor,
declaro a toda
la reunión,
que este contrato rechazo yo,
porque en mi pecho
falta el amor.

CAMPOMAYOR
¿Qué diablos dice?

CORO
Dice que no.

CATALINA
Más que mi vida
vale tu amor.
Dios te bendiga
por ese no.

(Desaparece con Rebolledo)

(Concertante)

CAMPOMAYOR
¡A mi linaje
tamaño ultraje!
¿Qué dirá, oh cielos,
la capital,
al ver juguete
de un mozalbete,
todo un ministro
de Portugal?

SANDOVAL
(Hasta que baje
y halle el carruaje,
cunde en mis venas
hielo mortal
veo su vida
comprometida
ante el ministro
de Portugal)

SEBASTIAN y CORO
En el visaje
del personaje
se lee el chasco
descomunal,
que sin reboza
ha dado el mozo
al buen ministro
de Portugal.

(En este momento se oye el ruido de un coche que parte)

CAMPOMAYOR
¡Un coche que parte!
¿Quién es el audaz
que a lo que yo mando
se atreve a faltar?

(Va a mirar por la ventana)

¡Oh cielos! El mío
que a escape se va.

DIANA
(Cumplí mi promesa)
(A Sandoval)

SANDOVAL
(¡Salvados están!)

(Sale un criado con una tarjeta en la mano y se la entrega a Don Sebastián)

SEBASTIAN
Señor, esa dama
que vino poco há
y su compañero,
las gracias os dan
del coche y el tiro
que vos les prestáis.
Campomayor:
¿De qué estáis hablando?

SEBASTIAN
De aquella beldad.

CAMPOMAYOR
¿Quien es la atrevida
que ha osado abusar
del coche y el tiro
gubernamental.?

SANDOVAL
(Aquí va a ser ella)

CAMPOMAYOR
Su nombre

CRIADO
Tomad.

(Dándole la tarjeta)

CAMPOMAYOR
“La Catalina ” (Leyendo)
Esta es peor.
Me va a dar algo
sin remisión.

CORO
Volver no puedo
de mi estupor.

CAMPOMAYOR
Me ocurre una idea
sin ejemplar;
debemos al punto
irla a alcanzar.
Mil ducados
bien pagados,
a cualquiera
de mi grey,
que la traiga
a que caiga
bajo el peso
de la ley.

CORO GENERAL
Por mas que corramos
de buena fé
pensad que tras ella
vamos a pié.
Probaremos,
correremos,
para que esa
inicua grey,
caiga hundida
y destruida
bajo el peso de la ley.

(Termina el acto en el mayor barullo, corriendo cada uno hacia distinto lado)  


__________



Salón del Trono del palacio real de Lisboa. Rompimiento de columnas que divida la primera parte del salón de la otra mitad inferior donde estará el Trono en el centro, por medio de un rico cortinaje corrido.—Mesa con tapete de damasco con las armas reales a la izquierda del actor.—Sillón regio y escribanía.

ESCENA IV

(Al ver a Rebolledo se queda estático Don Sebastián cerca de la puerta: Sandoval y Diana hacia la izquierda en primer término; pero el Ministro contempla a Rebolledo muy satisfecho, y este le saluda extremado con toda seguridad)

Quinteto “Piensa prima que mi amada”: (Sebastián, Diana, Sandoval, Campomayor, Rebolledo)

SEBASTIAN, DIANA y SANDOVAL
¡Ah!

SEBASTIAN
¿Qué miro?

DIANA
¡Primo!

DIANA y SANDOVAL
Me confunde
su valor

SEBASTIAN
(¡Si no mienten mis sentidos
es la cara del villano,
que al tesoro soberano
ha atentado criminal!)

SANDOVAL
(A Diana)
Piensa, prima, que mi amada,
estará con el villano:
si descubres el arcano
nos casamos ¡pese a tal!

DIANA
(A Sandoval)
Yo haré, primo, sin demora
todo cuanto esté en mi mano,
por sacarle del pantano
y salvar a mi rival.

CAMPOMAYOR
(En el grave continente
de este noble lusitano,
se adivina de antemano
que es persona principal)

REBOLLEDO
(Entre un falso monedero
y un ministro cortesano,
jugaremos mano a mano
que el partido es muy igual)

SEBASTIAN
Oigame aparte.

(Al Ministro)

CAMPOMAYOR
¿Qué me queréis?

SEBASTIAN
En ese conde
creo yo ver
un exactísimo
retrato fiel
de aquel bandido de Lucifer.

CAMPOMAYOR
¿En ese conde?
No puede ser.
Bien sus modales
dicen quien es.

SEBASTIAN
Yo lo jurara.

CAMPOMAYOR
De veras, ¿eh?
Como al bandido
ver no logré,
antes que hagamos
un mal papel,
sin que él lo observe
haced que os den
mi hija y Enrique
su parecer.

REBOLLEDO
(De estas cabezas,
voto a Luzbel,
exceptuando
la del Marqués
ninguna tiene
peso de ley)

(Sebastián se acerca con el Ministro a Sandoval a soto, voce)

SEBASTIAN
Mira bien con atención
a ese conde que esta aquí.
¿No es verdad que es el ladrón?

SANDOVAL
Se parece como a mí.

(El Ministro mira a don Sebastián con ojos de compasión: como diciendo... “Qué aturdido es este joven.”—Don Sebastián coge al Ministro y se dirige con él a Diana)

SEBASTIAN
(A Diana)
Observad con atención
a ése conde que esta aquí,
¿No es verdad que es el ladrón?

DIANA
Se parece como a mí.

CAMPOMAYOR
Por su fortuna su opinión
tan a ciegas no creí:
si no tengo previsión
es un chasco para mí.

SEBASTIAN
Señor, no tengáis duda.

CAMPOMAYOR
¡Andad con Lucifer!

SEBASTIAN
Señor, yo juraría...

CAMPOMAYOR
Jurara yo también
que vos soñáis despierto.

SEBASTIAN
(Y me lo harán creer.—
Es su gesto, su ademán,
y todos dicen
que es aprensión:
Yo jurara, ¡voto a san!
que se parece
mucho al ladrón)

DIANA y SANDOVAL
Veis visiones, Sebastián.
burla el deseo vuestra razón.
Por salir a capitán
en cada sombra
veis un ladrón.

REBOLLEDO
(¿Qué demonios tratarán
en su indiscreta
conversación?
De los labios del galán,
pende tan solo
verme en prisión)

CAMPOMAYOR:
(Hoy sin falta a Sebastián
mando a un castillo
por corrección...
por creer que haya un truhán
entre personas
de distinción)


__________



ESCENA VII

Romanza de Catalina “De que me sirven el trono y su esplendor”: (Catalina)

CATALINA
De qué me sirve ¡oh cielo!
el trono y su esplendor
si cuesta la corona
la paz del corazón!
Sus tiernas quejas
dice el pastor
a la zagala
que enamoró;
y hasta el mendigo
tiene elección
cuando abre el alma
a un casto amor.
¡Ay! todos hallan dicha:
pero la reina, no.
Huye del alma,
blanca ilusión,
que el pecho mío
acarició.
Débil y amante
mi corazón,
riega con lágrimas
su último adiós.
¡Ay! todos tienen goces:
pero la reina, no.


___________



(Descórrese la cortina del fondo y aparece el trono. Oyese en el interior marcha real)

Coro y marcha de la coronación “Rasga los aires, eco marcial”: (Todos)

TODOS
Rasga los aires
eco marcial;
viene ya al trono
la majestad.
Un grito solo
se oiga sonar.—
¡Gloria a la reina
de Portugal!





FIN



Información obtenida en la Página Web http://lazarzuela.webcindario.com/

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