sábado, 9 de noviembre de 2013

El Juramento (Cantables)




EL JURAMENTO



Zarzuela en tres actos.

Libreto: Luís de Olona.

Música: Joaquín Gaztambide.

Estrenada el 20 de Diciembre de 1858 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

La acción transcurre durante el reinado de Felipe V en España, en 1710.


ARGUMENTO


ACTO I

El Conde del Arenal ha educado a María, la hija de su mayordomo difunto. Ésta y Carlos, su sobrino, que han crecido juntos, se han enamorado, pero ocultan esta pasión, debido a las diferencias sociales.
Al regreso de una cacería, el Conde se hace gala de su buena puntería, aunque su criado Sebastián, los desmiente. Una vez repartida la caza, quedan solos en escena María y Carlos, que ha de incorporarse inmediatamente a su regimiento, y asegura a su amada que, por encima de las diferencias sociales, la hará su esposa.
El Conde explica a Sebastián que tiene el proyecto de casarse con la Baronesa de Aguafría, pese a la diferencia de edad, para zanjar así un pleito que separa a ambas familias desde hace tiempo. Sebastián aprovecha la oportunidad para ofrecerse a su vez como esposo de María, a la que ama desde siempre, recibiendo de su señor una respuesta muy esperanzadora.
El coche de la Baronesa de Aguafría sufre un accidente y ha de alojarse en la quinta.
Asombrada comprueba que se encuentra en las posesiones de su prometido, sintiéndose bastante estafada al descubrir su edad, al mismo tiempo que se despierta en ella una inmediata pasión hacia Carlos. El Conde anuncia la doble boda que va a celebrarse.
Carlos expresa su amor por María y el deseo de hacerla su esposa, a lo que el Conde se opone por las diferencias sociales que los separan. María, al ver que Carlos se somete sin protestar a la voluntad de su tío, acepta casarse con Sebastián.
María, a solas con su dolor, es descubierta por el Marqués de San Esteban que llega en compañía del cabo Peralta, pidiendo hospitalidad. Carlos y el Marqués se conocen desde hace tiempo y cuando éste se entera del problema sentimental del amigo, le promete su ayuda, con la condición de que le deje obrar con entera libertad. María quiere retirarse a un convento, pero ante la sorpresa de todos, el Marqués pide su mano.
No es menor el sobresalto de Sebastián cuando al volver con el notario, se entera de que María se casará con el Marqués.

ACTO II

Ha pasado un mes desde la boda y nadie ha podido abandonar la quinta debido al cerco de las tropas austriacas. María y el Marqués se alojan en habitaciones separadas, algo que causa bastante extrañeza. La propia María está dispuesta a pedir una aclaración. El Conde, por otro lado, está enfurecido por las galanterías que la Baronesa recibe del Marqués. Aparece Carlos, que recuerda los dulces momentos que vivió con María en esa mansión. Cuando se entera por Peralta de lo acontecido, se siente traicionado hasta el punto de querer matar al Marqués.
Pero éste, inmediatamente, le aclara la situación. Para evitar la deshonra de una condena a muerte a causa de un duelo, ha jurado a su general dejarse matar en el campo de batalla. Al ser el esposo de María, ésta a su muerte heredará su posición, pudiendo casarse entonces con Carlos. Conmovido por tanta generosidad, Carlos acepta retirarse pero antes deja una nota a María donde le indica su próximo retorno.
María se encuentra con el Marqués y le reprocha su despego y los galanteos que destina a la Baronesa. Para dulcificar la situación, ambos cantan al piano un dúo. María descubre entonces el billete de Carlos y se siente inquieta y distraída. Cuando María y Carlos se reencuentran, aquélla le rechaza asegurando que ama a su marido.
El Marqués, escondido, ha escuchado toda esta conversación y cuando se despide de Carlos, camino del campo de batalla, deja entrever que el también ama a María.
Indignado, Carlos se confía a la Baronesa pero la dama le hace entrar en razón, descubriéndole la generosidad de su amigo. Carlos se propone salvar al Marqués aunque sea a costa de su propia vida.
María se encuentra con Peralta y le pregunta ansiosa por qué está ensillado el caballo de su marido, recibiendo del cabo respuestas evasivas. Finalmente, aparece Sebastián con la noticia de que el Marqués ha partido. María ordena que preparen el coche para seguir al amado esposo.

ACTO III

En el campamento del ejército español, se escucha el canto de unos soldados. María y Sebastián han llegado al campamento, seguidos por el Conde y la Baronesa. Carlos intenta persuadir al Marqués de que no se deje matar en la batalla. Sebastián, que ha intentado sonsacar datos a Peralta, sólo ha logrado emborracharse con él. Los dos cantan unas animadas coplas.
El Marqués ordena a Peralta que lleve una carta a su esposa y se quede con ella hasta la tarde del día siguiente. Pero el cabo intuye sus intenciones y se niega a abandonarle.
María aparece y declara todo su amor al Marqués y cuando éste va a expresarle los mismos sentimientos, se escucha el toque de diana, obligándole a partir a la batalla.
Repentinamente, aparecen Carlos y la Baronesa. Carlos, por medio de la Baronesa, ha logrado el perdón real para el Marqués, que contento lo acepta, pero quiere renunciar a María en favor de su amigo. Entre todos le convencen del amor de su joven esposa y la obra acaba con la unión feliz de la pareja.


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Personajes:

María: Acogida por el Conde y enamorada de Carlos.
 
Baronesa: Bella viuda que se enamora de Carlos.

El Marqués de San Esteban: Amigo de Carlos que casa con María.

Carlos: Sobrino del Conde.

Conde del Arenal: Partidario de Felipe V.

Peralta: Cabo del ejército y amigo del Marqués.

Sebastián: Criado del Conde.


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Números musicales:

Introducción “¡Ellos son! ¡Ellos son!”: (María, Aldeanos, El Conde, Sebastián, Don Carlos)
Coro y Cavatina de la Baronesa “Torpe! Señora, sosegaos”: (La Baronesa, Aldeanos, María, Sebastián)
Romanza de María “¡Ah! Yo me vi en el mundo desamparada”, Romanza del Marqués “Cuan brilla el sol en la verde pradera” y Terceto “Guarde Dios a la niña hermosa”: (María, El Marqués, Peralta)
Final del Primer Acto “Su rara hermosura, su dulce candor”: (El Marqués, La Baronesa, El Conde, María, Aldeanos, Peralta)
Introducción y Coro de la murmuración “Vedle que pensativo…..Dicen que María llora sin cesar”: (Aldeanos, Sebastián)
Cavatina de la Baronesa “¡Ja. Ja. Ja! ¡Oh que Marqués!”: (La Baronesa, María, El Conde)
Romanza de Carlos “Gracias fortuna mía”: (Don Carlos)
Dúo del piano “Es el desdén acero de doble filo”: (El Marqués, María)
Dúo de María y Sebastián “¡Ah! Ya no hay duda. ¿Qué os sucede?”: (María, Sebastián)
Introducción y Coro de la diana “Soldados de la ronda, partamos ya”: (Soldados)
Brindis y dúo de Sebastián y Peralta “¡Brindis! ¡A la fortuna y a la victoria!”: (Oficiales, Peralta, Sebastián)
Dúo de María y el Marqués “Guarde Dios al gentil marido”: (María, El Marqués)
Final “¡Ah! Risueña brilló la aurora”: (El Marqués, Todos)


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Introducción “¡Ellos son! ¡Ellos son!”: (María, Aldeanos, El Conde, Sebastián, Don Carlos)

MARIA
¡Ellos son!
¡No hay dudar!
Ya del monte
los miro bajar.

(Suena dentro un caracol de caza)

Acudid.

(Mirando a las dependencias de la quinta)

ALDEANOS
(Saliendo por la izquierda y corriendo o miran al fondo)
¡Allí están!
Por el monte
los vemos bajar.

(María desaparece del balcón)

ALDEANOS
(Unos a otros)
De su cacería
vuelve el conde ya:
¡Viva, viva el noble
cazador audaz!

MARIA
(Saliendo y aparte)
(¡Al fin vuelve a mi lado
mi dulce bien amado!
Al fin respira el alma
con júbilo sin par.
Penas de ausencia
¡volad! ¡volad!
Mis alegrías renacen ya)

ALDEANOS
(Mirando al fondo y unos a otros)
¡Oh, cuánta liebre!
¡Mirad, mirad!
¡Ricos despojos
nos tocarán! ¡si!

ALDEANOS
¡Viva, viva el conde,
cazador audaz!
¡Honor y prez
al diestro cazador
que logra tal laurel!

(El Conde en traje de caza y andando penosamente a causa de su edad. Don Carlos también en traje de caza, le ayuda a bajar del ribazo. Sebastián viene cargado de liebres y conejos, con un palo en la mano y algo mohíno)

EL CONDE
(A los Aldeanos con alegría)
¡Hola, muchachos!, ¡hola!
¡Por vida mía!
Celebren aquí todos mi puntería.
Esas liebres que traigo
las cacé yo.

SEBASTIAN
(Ni una mató siquiera
el buen señor)

ALDEANOS
¡Gloria! ¡Gloria al noble
diestro cazador!

EL CONDE
Un tiro di a una banda
de gorriones...

SEBASTIAN
(Aparte)
(Y yo sentí en la nalga
los perdigones)

EL CONDE
Ningún ave me escapa.

(A Sebastián)
¿verdad?

SEBASTIAN
Verdad.
Siempre que las apunta...
(Nunca las da)

DON CARLOS y EL CONDE
¡Que es ver en el bosque
la liebre medrosa
saltando las breñas
huyendo afanosa!
La sigo ligero
por el monte y vergel,
y allí de un balazo
cae muerta a mis pies.

TODOS
¡Que es ver en el bosque
la liebre medrosa
saltando las breñas
huyendo afanosa!
La sigo/La sigue ligero
por monte y vergel,
y allí de un balazo
cae muerta a mis/sus pies.


___________



Coro y Cavatina de la Baronesa “Torpe! Señora, sosegaos”: (La Baronesa, Aldeanos, María, Sebastián)

LA BARONESA
(Dentro)
¡¡Torpe!!

VOCES
Señora, ¡sosegaos!

LA BARONESA
(Dentro)
¡¡Bruto!!

VOCES
Señora, ¡perdonad!

LA BARONESA
(Saliendo muy furiosa seguida de los Aldeanos)
¡Que postillón
tan animal!
¡Yo vivo de milagro!
¡Justo!, ¡No hay más!

ALDEANOS
Es  verdad

(María y Sebastián interrogan a los Aldeanos; estos contestan en tanto que La Baronesa pasea muy alterada)

ALDEANOS
Esta señora

(A María  y Sebastián)
cruzaba ahora
por el camino
de la ciudad.

LA BARONESA
(Paseándose y como si hablase con el postillón)
¡Animal!

ALDEANOS
A troche y moche

(Continuando)

corría el coche
y un tropezón
le hizo volcar.

LA BARONESA
¡Jesús! ¡Que vuelco tan bestial!

MARIA y SEBASTIAN
¿Os hizo daño?

(Acercándose con interés)

LA BARONESA
Mucho

MARIA, SEBASTIAN y ALDEANOS
¿Qué ha sido?
(Con sobresalto)

LA BARONESA
¡Me ha estropeado
todo el vestido!
Por Dios y la Virgen
la falda componed!

MARIA y SEBASTIAN
¡Al punto!

(Estirándole la falda)

SEBASTIAN
(¡Vaya un talle que tiene esta  mujer!)

LA BARONESA
(A María y Sebastián)
¡Gracias! Mil gracias

MARIA y SEBASTIAN
Descansad aquí.

LA BARONESA
(Con imperio)
¡Presto, una silla!

(Sebastián la trae. Ella se sienta)

¡Ay! ¡respiro al fin!

ALDEANOS
(Unos y otros observando a La Baronesa con curiosidad y admiración)
¡Ay que traje tan rico!
¡Ay que canesú!
¡Que cintillo de perlas
y que marabú!

LA BARONESA
(Entre tanto salvaje
no me vi jamás;
pero ya me admiran,
no me encuentro mal)

ALDEANOS
¡Ay que canesú!
¡Ay que faralá!
¡Cuantos ringo-rangos
en el delantal!

LA BARONESA
(Levantándose)
Ved si puedo partir.

ALDEANOS
Roto está el coche.

LA BARONESA
Yo no quiero pasar aquí la noche

ALDEANOS
El sitio es muy alegre.

LA BARONESA
No lo niego,
mas yo del campo
y su placer reniego

(Murmullos)

El arroyo, la enramada

(Con ironía)

y la fuente nacarada
y el parlero pajarito,
y los prados y la flor…
¡Todo, todo…
es muy bonito
para el cuadro
de un pintor!

ALDEANOS
¡Oh! No hay nada
más bonito
para el cuadro
de un pintor.

LA BARONESA
A mi el pajarito
jaqueca me da,
y son del arroyo
tristeza mortal.
El polvo me ahoga,
¡me cansa el andar!
Y tengo a los bichos
un miedo cerval.
Mejor que los prados,
mejor que escuchar
al ave y la fuente
y el aura fugaz…
yo prefiero mis salones,
mi elegante sociedad,
y los ecos del piano
que preludia alegre vals.

(A un tiempo)

LA BARONESA
La, la, la, la,
¡Oh, qué recuerdo!
La, la, la, la,
¡No hay más allá!
la, la, la, la
la, la, la, la
que delicioso vals.

ALDEANOS
¡Oh que dama
tan dengosa!
Todo aquí
lo encuentra mal.
Vuelva pues
a sus salones
donde el sol
ni el aire da.


___________



Romanza de María “¡Ah! Yo me vi en el mundo desamparada”, Romanza del Marqués “Cuan brilla el sol en la verde pradera” y Terceto “Guarde Dios a la niña hermosa”: (María, El Marqués, Peralta)

MARIA
¡Ah! Yo me vi en el mundo
desamparada,
y en el amor abrigo
buscó mi alma.
¡Pobre alma mía!
¡Olvida tu esperanza!
¡Tu amor olvida!
Huérfana y esclava,
sin poder amar,
¡vivir es un martirio!
¡morir mi libertad!

(Se sienta en un banco que hay en el fondo y queda triste y sumida en el dolor. Continúa la orquesta)

(María sentada en el balcón. Por un pequeño ribazo, que hay en segundo término, aparecen El Marqués, de capitán, caminando lentamente y mostrando gozar en la vista de aquellos campos. Detrás de él, con la mochila y el fusil a cuestas, viene también despacio el cabo Peralta, como quien está fatigado de la marcha. Al ver que su amo se detiene a contemplar la campiña, Peralta se detiene también apoyando su brazo en el cañón del fusil y quedándose embebido en sus reflexiones, mientras El Marqués exclama:)

EL MARQUES
¡Cuál brilla el sol
en la verde pradera!
¡Cual su perfume
despide la flor!
¡Cual me acaricia
la brisa suave!
¡Que bella es la vida
que el cielo nos dio!
¡Placeres de la tierra!
¡Gloria, amistad, amor!
Antes que el labio mío
os de el postrer adiós…
¡Meced, cariñosos,
meced mi ilusión!
¡Ah, qué campiña!
¡Que claro sol!
¡Cuán bella es la vida
que el cielo nos dio!

(Se queda contemplando el paisaje)

PERALTA
(Hablando consigo mismo)
¡Pobre cabo Peralta,
que fatigao
tu cuerpo está!
¡Por un jergón de paja
pelearía
con Barrabás!
¡Siempre sin dormir!
¡siempre sin cenar!
¡Que vida tan perra
la del militar!

(A un tiempo El Marqués y Peralta)

PERALTA
(Aparte)
(¡Que vida tan perra
la del militar!)

EL MARQUES
(Aparte)
(¡Que bella es la vida
que el cielo nos da!)

(Continúa la orquesta en tanto que ellos bajan al proscenio. María no los ve)

EL MARQUES
(A Peralta)
¿En donde estamos?

PERALTA
Yo no lo sé.

EL MARQUES
Nadie aparece.

PERALTA
Nadie se ve.

MARIA
(Lo ve y se levanta sorprendida)
¡Ah!

EL MARQUES
¿Eh?

PERALTA
(Viéndola y echando el arma al hombro)
¡Firmes!

(MARIA queda algo turbada. Peralta continúa con el fusil al hombro como haciéndola honor. El Marqués se adelanta y dice graciosamente a María:)

EL MARQUES
Guarde Dios
a la niña hermosa,
galana y fresca
como la rosa.

PERALTA
(Sin moverse)
¡Y es mucha verdad!

EL MARQUES
A su puerta
me atrevo a llegar
para que nos dé
hospitalidad.

PERALTA
(Idem)
Y algo de almorzar.

MARIA
(Con cortesía)
Guárdeos Dios,
noble caballero;
albergue y mesa
los dos tendrán.

PERALTA
(Presenta las armas)
¡Presenten! ¡Arm!

(Los tres a un tiempo)

EL MARQUES
Yo os doy las gracias,
oh niña gentil,
y no olvidaré
la hospitalidad.

MARIA
En buena hora
llegad, pues aquí
siempre fue un deber
la hospitalidad.

PERALTA
Con que gusto
me voy a dormir,
ay, bien haya amén
su hospitalidad.

MARIA
(Al Marqués)
¿Venid de la guerra?

EL MARQUES
Buscándola voy.

MARIA
Su imagen me aterra.
¡Fortuna os dé Dios!

EL MARQUES
No espero fortuna
ni nada en la tierra.

MARIA
¿Por qué?

EL MARQUES
Porque ya al mundo
no pertenezco yo.

PERALTA
(Suspirando)
¡Ay!

MARIA
¡Cómo! No entiendo
lo que decís.

PERALTA
(¡Ay! Pobrecillo)

EL MARQUES
¡Oíd, oíd!
Esas flores
que baña el rocío,
esos campos
de alegre matiz,
ese azul
y purísimo cielo…
¡No son para mi!

(Peralta y María a  un tiempo)

PERALTA
¡No son para él!

MARIA
¡No son para vos!

EL MARQUES
No son para mi.
De la vida
los dulces placeres
la esperanza
que da el porvenir,
la fortuna, el amor y la gloria…
¡No son para mi!

(Peralta y María a un tiempo)

PERALTA
(Aparte)
¡No son para él,
por vida del Cid!
¡Paciencia y chitón;
paciencia y sufrir!

MARIA
(Aparte)
¡Sin duda cual yo
él es infeliz!
¡Me inspira piedad
su oculto sufrir!

EL MARQUES
Pero la suerte
no logrará
rendir mi buen humor.
¡No! Eso jamás.

MARIA
Dichoso vos entonces.

PERALTA
¡Ay, pobre capitán!

EL MARQUES
Firme, Peralta;
¡Voto a san!
No pongas esa cara
de sacristán!
¡Una hora de vida es vida
y es el vivir
gran cosa a fe!

(Peralta y María a un tiempo)

PERALTA
¡Si que lo es!

MARIA
(Aparte)
¡No, no lo es!

EL MARQUES
En tanto el placer convida,
di, como yo,
¡Viva el placer!

PERALTA
¡Viva el placer!

EL MARQUES y PERALTA
¡Viva el placer!

EL MARQUES
(Alegremente)
¡Frescura nos dan las auras,
sus flores nos da el vergel,
las niñas su dulce risa!
¿Por qué no gozar? ¿Por qué?

PERALTA
En tanto que haya un jergón
y un vaso de moscatel,
y un cuerpo de alza pilili
¿Por qué no gozar? ¿Por qué?

MARIA
(Aparte)
(¡Ay! ¡No! ¡Jamás, jamás
dichosa gozaré!
Perdido mi amor ya
no hay para mi placer)

EL MARQUES
¡Viva el placer!

PERALTA
¡Viva el placer!
(Los tres a la vez)

PERALTA
En tanto que haya un jergón
y un vaso de moscatel,
y un cuerpo de alza pilili
¿Por qué no gozar? ¿Por qué?

EL MARQUES
¡Frescura nos dan las auras,
sus flores nos da el vergel,
las niñas su dulce risa!
¿Por qué no gozar? ¿Por qué?

MARIA
(¡Ay! ¡No! ¡Jamás, jamás
dichosa gozaré!
Perdido mi amor ya
no hay para mi placer


___________



Final del Primer Acto “Su rara hermosura, su dulce candor”: (El Marqués, La Baronesa, El Conde, María, Aldeanos, Peralta)

EL MARQUES
Su Rara hermosura
su dulce candor
cautivan mi alma,
conquistan mi amor.

(A un tiempo La El Conde, María, Aldeanos, Peralta)

LA BARONESA y EL CONDE
Absorta/o me deja,
y a fe de quien soy
no puedo explicarme
tan súbito amor.

MARIA
¿Qué intriga es aquesta?
¿Qué horrible traición?
¡Turbada y atónita
sucumbo al dolor!

ALDEANOS
¡Soñar no pudiera
fortuna mayor!
Todito un marqués
le rinde su amor.

PERALTA
Mas, ¿cómo demonio
tal boda fraguó
quien más que en amores
pensar debe en Dios?

PERALTA
Mi capitán…
¡no hay más!
¡El pesquis ya perdió!

(A la vez María, La Baronesa, Aldeanos, El Conde, Peralta y El Marqués)

MARIA, LA BARONESA, ALDEANOS, EL CONDE, PERALTA y EL MARQUES
Turbada y atónita
sucumbo al dolor.
¿Quién puede explicarse
tan súbito amor?
Su rara hermosura
conquista mi amor.

EL MARQUES
Señor Conde,
a mi demanda
en el acto responded.

PERALTA
(¡Qué prisa tiene!)

EL CONDE
(Indeciso)
Mas, tal enlace…

EL MARQUES
Yo lo ambiciono
y ella también.

MARIA
¡Yo!

(El Marqués le impide continuar con un seña)

LA BARONESA
Quién diría…

MARIA
(¡Sin vida estoy!)

EL CONDE
En ese caso,
señor Marqués…
vuestra es su mano.

ALDEANOS
¡Viva!

MARIA
¡Gran Dios!

EL MARQUES
¡Hoy mismo ha de ser mía!
¡No admito dilación!

MARIA
(Pasando al lado del Conde)
¡Y vos consentiréis…!

EL CONDE
Tu dicha quiero yo
y entre él y Sebastián
¿Quién duda en la elección?

MARIA
(Aterrada)
¡Sebastián!
¡Que horror!

(Se oye en este momento una música campestre que se va acercando. Los Aldeanos y Aldeanas corren al foro y exclaman mirando adentro)

ALDEANOS
¡Ya vienen, ya vienen!
mirad hacia allí.
Ya vienen tocando
la gaita y violín.

EL MARQUES
(Mirando)
¿Qué música es esa?

SEBASTIAN
(Dentro)
¡Muchachos, aquí!

PERALTA
(Al Marqués)
¡El otro futuro!

EL MARQUES
(Acordándose de Sebastián)
¡El otro!

ALDEANOS
¡Acudid!

(Sale corriendo Sebastián con el notario y Aldeanos con instrumentos)

SEBASTIAN
¡Que viva mi novia!

ALDEANOS
¡Mil años y mil!

SEBASTIAN
Llegad, seor notario,
¡mirad que gentil!

EL MARQUES
(¡Su novia María!)

MARIA
¡Que hacer! ¡Ay de mi!

ALDEANOS
(Burlándose de él)
¡Ja, ja! ¡Que simplón!

SEBASTIAN
¡Oh, boda feliz!
Señor Conde,
con vuestro permiso,
de esposo la mano
le doy a mi bella.

(Va a dar la mano a María)

EL MARQUES
Señor novio,
con vuestro permiso

(Se interpone y toma la mano de María sonriendo)

yo soy quien ahora
me caso con ella.

ALDEANOS
¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!

SEBASTIAN
¿Qué demonio dice?

ALDEANOS
¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!

EL CONDE, PERALTA y LA BARONESA
Que el marido es él.

ALDEANOS
¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!

SEBASTIAN
Pero, ¿y yo quien soy?

(Llorando)

ALDEANOS
Cállese y respete
al señor Marqués.

(Los aldeanos echan a Sebastián a empellones)

EL MARQUES
(Cogiendo a María una mano)
Niña donosa,
cándida esposa,
cese tu lloro,
cese tu mal.
El santo nudo
que hoy te encadena,
será tu aurora
de libertad.

(María retira indignada su mano)

(Todos a un tiempo)

MARIA
Ya nada quiero,
ya nada espero,
ya no hay alivio
para mi mal.
El duro lazo
que hoy me encadena,
fin a mi vida
pronto dará.

SEBASTIAN
¡Me la birlaron!
¡No hay duda ya!
Me la birlaron
sin más ni más.
Ay, Mariquita,
mi dulce imán,
no halla consuelo
tu Sebastián.

PERALTA
(Aparte)
Es una moza
jacarandosa
con mucho garbo
con mucha sal.
Mas, de que sirve
tal matrimonio
al desdichao
del capitán.

EL CONDE, LA BARONESA y ALDEANOS
Niña dichosa,
cándida esposa,
suerte propicia
te halaga ya.
El dulce nudo
que hoy te encadena,
es tu segura
felicidad.

(María cae sin sentido en brazos de algunas Aldeanas)



___________



Introducción y Coro de la murmuración “Vedle que pensativo…..Dicen que María llora sin cesar”: (Aldeanos, Sebastián)

ALDEANOS
Vedle qué pensativo,
que caviloso está.
(Acercándose)
¡Je! ¡Sebastián! ¿Qué tienes?
¡Chico!, ¡despierta ya!

SEBASTIAN
¿Por donde habéis entrado?

ALDEANOS
¿Qué mosca te ha picado?

SEBASTIAN
(Con misterio)
Chitón, que no nos oigan.

ALDEANOS
¿Qué pasa?

SEBASTIAN
Chiss! Callad.
Me ocurren ciertas dudas
y os quiero consultar.

ALDEANOS
¿Qué es ello?

SEBASTIAN
A mis preguntas
respondan sin tardar.

ALDEANOS
Empieza ya.

SEBASTIAN
¿Por quién un buen marido
se muestra dulce y fiel?

ALDEANOS
¡Por su mujer!

SEBASTIAN
¿Por quién se afana y siente
ya pena, ya placer?

ALDEANOS
¡Por su mujer!

SEBASTIAN
¿Por quién vive feliz?

ALDEANOS
¡Por su mujer!

SEBASTIAN
¿Por quién rabia también?

ALDEANOS
¡Por su mujer!

SEBASTIAN
Total, que un buen marido
todo le pasa
por su mujer.

ALDEANOS
¡Por su mujer!

SEBASTIAN
Pues, ¿cómo, si es así,
sucede que al Marqués
no se le importa un rábano
de su mujer.

ALDEANOS
Esa noticia
que tú nos das,
ha tiempo corre
por el lugar.

SEBASTIAN
¿Y qué se dice?

ALDEANOS
Escucha y lo sabrás.
Dicen que María
llora sin cesar.
Dicen que el marido
no la quiere ya.
Dicen que en su cuarto
vive cada cual,
y que no se hablan
ni se miran más.
Dicen que esta boda
fue casualidad;
dicen que la chica
quiere a otro galán.
Dicen que este embrollo
puede acabar mal,
y que el mismo Conde
se arrepiente ya.
Esto se murmura,
esto se asegura,
no falta quien jura
que todo es verdad.
Con el curioseo
cunde el chismorreo
y oyes noche y día
por la vecindad…
Chu, chu, chu, chu.

SEBASTIAN
(Admirado)
¿Chu, chu, chu, chu?
Chu, chu, chu, chu,
aquí y allá
cuchichear.


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Cavatina de la Baronesa “¡Ja. Ja. Ja! ¡Oh que Marqués!”: (La Baronesa, María, El Conde)

LA BARONESA
(Saliendo)
¡Ja!, ¡ja!, ¡ja!, ¡ja!
¡Ja!, ¡ja!, ¡ja!, ¡ja!
¡Oh, que Marqués
tan singular!
¡Haciéndome la corte
me sigue sin cesar!

(A un tiempo María, El Conde y La Baronesa)

MARIA
(¡Ah, que traición infame!
¡No puedo sufrir más!
Los celos y el despecho
la muerte me darán)

EL CONDE
(Me gusta la frescura
¡Yo estoy para estallar!
¡Su risa me sofoca!
¡No vi descaro igual!)

LA BARONESA
¡Ja!, ¡ja!, ¡ja!, ¡ja!
Contarlo no me deja
la risa que me da

LA BARONESA
(Con aire burlón)
El caso es singular.
Blandamente murmurando,
dulcemente suspirando,
muy quedito…
¡pobrecito!,

(Riendo)

paso a paso me siguió.
A su voz enamorada
me detengo en la enramada;
y burlona me sonrío
maliciando su intención.
Me saluda, le saludo,
un momento incierta, dudo;
se me acerca; yo le miro
con fingida turbación,
y él exclama, tiernamente,
presentándome una flor:

(Imitando la voz y las maneras del Marqués)

“¡Aceptad
esta rosa temprana,
no tan bella,
señora, cual vos!
Y al afán
de mi pecho responda
una sola
palabra de amor”
¿Cómo a mis pies? (Con voz natural)
“¡Ah, Baronesa!” (Voz de hombre)
¡Pero, Marqués! (Voz natural)
“¡Ah, por favor! ¡Baronesa!” (Voz de hombre)
¿Qué? (Voz natural)
“¡Baronesa!” (Voz de hombre)
¿Qué? (Voz natural)
“¡Baronesa!, ¡Esa mano!
¡Ah, por favor! ¡Baronesa!” (Voz de hombre)
¿Qué? (Voz natural)
“¡Baronesa!” (Voz de hombre)
¿Qué? (Voz natural)
“¡Baronesa!” ¡Esa mano! (Voz de hombre)
¡Y la besó!

(Voz natural y afectando sencillez, sonriendo y mirando al Conde  y a María)

¡Ja, ja! de veras río

(Alegremente)

¡Que lance singular!
¡No, tan raro desvarío
no pude sospechar!

MARIA y EL CONDE
¡Que indigno desvarío!
¡Que afrenta! ¡Que maldad!
No, no, no,
no puede el pecho mío
su agravio perdonar.

LA BARONESA
¡Ja, ja! De veras río, etc.


___________



Romanza de Carlos “Gracias fortuna mía”: (Don Carlos)

DON CARLOS
Gracias, fortuna mía,
nadie me vio llegar,
cerca de mi María
debo sin duda estar.
Esta es la misma ventana
(Señalando a la derecha)
adonde mi bella
graciosa y galana
solía asomar.
Yo al despuntar la mañana
al pie de ese muro
mi amante querella
venía a cantar.
Sitios de mi alegría,
cara mansión feliz,
desde que yo partí…
¿que ha sido de ti?
Di, ¿Qué ha sido de ti?
Ecos de esta morada
¡sonad en mis oídos! ¡sonad!
Repetid los acentos
que un labio querido
dejara escapar.
Con dulcísimo arrullo
¡las penas de ausencia borrad!
Y a mi hermosa María
mi voz que la llama
¡veloces llevad!
Esta es la misma ventana
(Señalando a la derecha)
adonde mi bella
graciosa y galana
solía asomar.
Yo al despuntar la mañana
al pie de ese muro
mi amante querella
venía a cantar.
Sitios de mi alegría,
cara mansión feliz,
desde que yo partí…
¿que ha sido de ti?
Di, ¿Qué ha sido de ti?
Ecos de esta morada
¡sonad en mis oídos! ¡sonad!
Repetid los acentos
que un labio querido
dejara escapar.
Con dulcísimo arrullo
¡las penas de ausencia borrad!
Y a mi hermosa María
mi voz que la llama
¡veloces llevad!


___________



(El Marqués tocando el piano. María, cerca de él, escuchando)

Dúo del piano “Es el desdén acero de doble filo”: (El Marqués, María)

EL MARQUES
Es el desdén acero
de doble filo;
uno hiere de amores
y otro de olvido.

(María lo oye agitada y se detiene El Marqués deja de tocar)

Seguid.

MARIA
No, no;
el papel he trocado,
no es esa la canción.
(Busca en los papeles)

EL MARQUES
(¡La copla la ha turbado!)

MARIA
¡Tened! Ésta es mejor.
(Poniendo otro papel)

EL MARQUES
El impulso del querer

(Cantando)

no se sabe definir,
ni se llega a comprender,
ni se puede resistir.

MARIA
Ese dulce no se qué
va naciendo sin sentir;
y aunque tiene su por qué
es difícil de sentir.

EL MARQUES
Ya es la gracia de una bella.

MARIA
Ya el donaire de un galán.

EL MARQUES
Eso bien lo sabrá ella.

MARIA
Eso bien él lo sabrá
(Cesa el piano)

MARIA y EL MARQUES
¡Tan, tan! Niña, a tu puerta
llamando amor está;
si el alma te despierta,
¡ay!, abre sin tardar.
¡Tan, tan! ¡tan, tan!
llamando amor está
¡Tan, tan! ¡tan, tan!
¡Ay,  abre sin tardar.!

MARIA
Muy bien

EL MARQUES
(Inclinándose)
¡Oh!

MARIA
Prosigamos.

EL MARQUES
(¡Que cambio!)

MARIA
Soy con vos
(Dirígese a la puerta derecha)

EL MARQUES
¿Qué hacéis?

MARIA
Por la ventana
penetra un viento atroz

(Va a cerrarla)

EL MARQUES
(¡Y yo que debo abrirla!
¡Terrible situación!)

MARIA
Tocad

(El Marqués toca sin cantar)

¿Eh? “A mi María”

(Fija la vista en la carta)

(Su letra, si, ¡gran Dios!)

EL MARQUES
(Ya la vio)
¿Os sentís mala?

(A María dejando de tocar)

MARIA
Creo que si

EL MARQUES
Lo dejaremos

(Va a levantarse)

MARIA
No tal, seguid.

(El Marqués duda)

Seguid.

(El Marqués se sienta en el piano)

EL MARQUES
(Cantando la canción)
Si es verdad que hay en amor
mil pesares que temer…

MARIA
(Leyendo la carta)
“Hoy al fin te vuelvo a ver”
El huir es lo mejor)

EL MARQUES
…del peligro del querer.

MARIA
(Aparte y casi hablado)

(Lo que siento no lo sé)

EL MARQUES
(Deja de tocar)
Que perdéis este compás.

MARIA
Sin pesares no hay placer
y de amor…

(Vivamente mirando al papel, la turbación la detiene)

EL MARQUES
¡Más vivo, más!

MARIA
(Con esfuerzo)
¡Es tiránico el poder!

EL MARQUES
(Celos tengo de marido)

(Deja de tocar)

MARIA
¡Os perdéis!

EL MARQUES
No a la verdad.
Es que falta un sostenido…
y no quiero tropezar…

(Toca de nuevo)

MARIA y EL MARQUES
¡Tan, tan! Niña, a tu puerta
llamando amor está
si el alma te despierta,
¡ay!, abre sin tardar.
¡Tan, tan! ¡tan, tan!
llamando amor está
¡Tan, tan! ¡tan, tan!
¡Ay,  abre sin tardar!


___________



Dúo de María y Sebastián “¡Ah! Ya no hay duda. ¿Qué os sucede?”: (María, Sebastián)

MARIA
(Apoyándose en el respaldo de un sillón)
¡Ah! ¡ya no hay duda!

SEBASTIAN
(Acudiendo a su lado)
¿Qué os sucede?

MARIA
(De pronto y como tomando una resolución, coge de la mano a Sebastián y exclama:)
¡Chito!, ¡Chito!
Por la puerta del jardín
en tu carro, ocultamente,
tú conmigo has de venir.

SEBASTIAN
¿A estas horas?

MARIA
Es preciso

SEBASTIAN
Pero, ¿a dónde queréis ir?

MARIA
A las regiones más apartadas;
hoy a mi esposo yo he de seguir.

SEBASTIAN
¿Qué estáis diciendo?

MARIA
(Suplicando)
¡No me abandones!

SEBASTIAN
Mas, yo…

MARIA
(Cruzando las manos)
¡Ten, ay,
piedad de mi!

SEBASTIAN
(Aparte)
(Al verla llorando
no sé resistir)

(Resuelto)

El alma y el carro
son vuestros en fin.

MARIA
¡Tú solo, tú solo
podrás impedir
que muera penando
tu amiga infeliz!
MARIA y SEBASTIAN
Despacio bajando,
quedito pisando,

(Con misterio)

callando, callando,
podremos salir.

(Los dos a un tiempo)

SEBASTIAN
¡Ay, amo del alma!
¿Qué vas a decir
cuando eches de menos
al carro y a mi?

MARIA
(Con pasión)
¡Amor de mi alma,
mi fe pongo en ti!
¡Sé tu la esperanza
que llevo al partir!

(Se van por la puerta derecha)


___________



Introducción y Coro de la diana “Soldados de la ronda, partamos ya”: (Soldados)

SOLDADOS 1º
(Desde su sitio)
Soldados de la ronda,
partamos ya;
alerta, que la aurora
no tardará.

SOLDADOS 2º
(Los otros se han ido levantando lentamente)
Soldados de la ronda,
partamos ya;
alerta, que la aurora
no tardará.

(Lentamente unos y otros, bajando al proscenio)

TODOS
¡A formar! ¡A formar!
(Se forma. Pausa)

(Sin Orquesta)

TODOS
(Piano y con mucho colorido)
El toque bélico
de la diana
pronto en el campo
resonará.

(Imitando vagamente el son de clarines y cajas tocando la diana)

Tatararatá,
tarará, tarará…
Y el enemigo
desde sus tiendas
responderá.

(Imitando un lejano toque de clarines)

Tatararatá,

(Imitando los clarines y tambores del campamento y más
fuerte)

Tran, tatán…

(Lejano)

Tararí…

(Cercano)

Tran, tan
Cuando el alba despunte,
las guerrillas saldrán, ¡si!

(Imitando al juego de guerrillas)

Y al romper la batalla
con estruendo se oirá.

(Voz apagada y lenta)

[¡Fuego!
¡Rrrrám! ¡Pum!
¡Fuego!
¡Rrrrám! ¡Pum!]

(Enseguida unos imitan el fuego de descargas. Otros, el toque de tambores sonando ataque. Otros, el granizado tiroteo de las guerrillas. Pero todo esto ha de ser piano y como el efecto de un sueño o de la fantasía)

(Con Orquesta)

TODOS
(Con brío)
¡Soldados
de la ronda,
partamos sin tardar.
¡Muy pronto
vendrá el día!
¡Tercien! ¡Arm!

(Echándose los fusiles al hombro y marchándose lentamente)


___________



Brindis y dúo de Sebastián y Peralta “¡Brindis! ¡A la fortuna y a la victoria!”: (Oficiales, Peralta, Sebastián)

OFICIALES
(Dentro)
¡Brindis!
¡A la fortuna
y a la victoria
¡Brindis!
¡Viva la gloria!
¡Viva el placer!
¡Brindis, amigos!
¡Brindis! ¡Pardiez!
¡Cantad a la guerra!
¡Cantad y bebed!

(Peralta y Sebastián. Los dos asoman por el fondo, separados el uno del otro, de frente al público, muy serios, bamboleándose y queriendo sostenerse para dominar su embriaguez. Van andando con lentitud y en silencio, y mientras, la orquesta toca algunos compases adecuados a la situación. Pasados estos compases, se oye a Peralta)

PERALTA
(Tosiendo, con gravedad cómica)
¡Ejem!

SEBASTIAN
(Imitándole)
¡Ejem!

PERALTA
(Como hablando consigo mismo)
O el mundo se menea
o se me van los pies.

SEBASTIAN
(Tosiendo, con gravedad cómica)
¡Ejem!

PERALTA
(Imitándole)
¡Ejem!

SEBASTIAN
(Consigo mismo)
O a mi me empuja el viento,
o yo ando del revés

(Da un vaivén)

PERALTA
(Acudiendo a sostenerle)
¡Muchacho, que te caes!

(Sin arrimarse a él)

SEBASTIAN
(Echándola de firme)
¡Quiá, quiá!

PERALTA
(Ofreciéndole el brazo)
¡Cógete bien!

SEBASTIAN
(Aparte, mirando de soslayo a Peralta y como burlándose)
(¡Le he puesto tan borracho,
que no se puée tener)

PERALTA y SEBASTIAN
(Cogidos del brazo el uno al otro)
¡Firme ese cuerpo!
¡De frente, em!
(Bajando al proscenio a paso militar)
¡Batachim! ¡Batachim!




¡Batachim!

(Se pasa imitando el redoble del tambor)

¡Brrrrrrr!

PERALTA
(Aparte ya a un lado)
El está chispón
pero yo también.
Na me alegra a mi
como el moscatel.
¡Na, na!
Como el moscatel.

SEBASTIAN
(Aparte)
Cristo que chispón.
¡Risa me da, a fe!
Ahora que está aquí
to lo he de saber.
¡To, to!
To lo he de saber.

(Los dos a la vez)

PERALTA
(Aparte y aun lado)
El está chispón…

SEBASTIAN
(Aparte)
Cristo, que chispón…

SEBASTIAN
(A Peralta)
¡Los dos aquí esta noche
la vamos a correr!

PERALTA
(Señalándose a si mismo)
¿Hablas con miquis?

SEBASTIAN
(Señalando a Peralta)
Hablo con tiquis.

PERALTA
¿Qué te píe el cuerpo?

SEBASTIAN
(Alegrándose)
¡Mucho belén!

PERALTA
¡Viva el salero!

SEBASTIAN
(Aparte)
(¡Ya está templao!)

PERALTA
(Alargándole la mano)
¡Dame esos cinco!

SEBASTIAN
(Dándole las dos manos)
¡Toma esos diez!

(Se quedan cogidos de la mano)

PERALTA
¡Ay, olé!

SEBASTIAN
¡Ay, olé!

PERALTA
Lo que quiero yo lo sé

SEBASTIAN
Yo también

PERALTA y SEBASTIAN
¡Yo también!
Lo que quiero yo lo sé.

C O P L A S

PERALTA
(Adelantándose con aire de taco)
Aquí están dos mosos crúos
más valientes que Roldán,
sin un alma que los quiera
ni dos riales que gastar.

SEBASTIAN
(Aparte y burlándose, aunque también borracho)
Busca el tonto una cristiana
que se deje camelar
y no puée con la turca
que en el cuerpo tiene ya.

PERALTA
¡Ay, olé!
¡Ay, olé!
Lo que quiero
bien lo sé.

PERALTA y SEBASTIAN
¡Ay, olé!
¡Ay, olé!
Lo que quiero
bien lo sé.
¡Yo también!
¡Yo también!
Lo que quiero
yo lo sé.
Aquí están dos mosos crúos…
¡Esto sí
que son fatiguitas!
No tener…
¡Por vida é tal!
Una jembra a quien icirle

(Como requebrando a una que pasara a su lado)

¡Bueno! ¡bueno! ¡va!

(Gritando)

(Con voz grave y a estilo de majo)

¡Alza, allá, resalá!


___________



Dúo de María y el Marqués “Guarde Dios al gentil marido”: (María, El Marqués)

MARIA
(Motivo del terceto del primer acto)
Guarde Dios al gentil marido
que de mis ojos huyendo va.
A su puerta me atrevo a llegar
para que me dé hospitalidad.

EL MARQUES
(Aparte)
(¡Suerte fatal!)

MARIA
(Maliciosamente)
¿Me la negáis?

EL MARQUES
¡No, por mi vida!

MARIA
¿Qué es lo que os turba?

EL MARQUES
Vuestra venida

MARIA
¿Debo explicarla?

EL MARQUES
¡Ah! ¡Pronto! ¡Sí!

MARIA
(Sonriendo)
¡Vais a reíros,
Marqués, de mí!

MARIA
¡Al ver que mi esposo
la quinta dejaba…
un hondo suspiro
partió de mi alma!
¡Sentí que os perdía!
¡Que amaba sentí…!

(Movimiento del Marqués)

¡Ah!

(Acercándosele y con pasión)

¡Yo te amo! ¡Yo te amo!
Ya es vano fingir.
¡Yo te amo y la vida
(Resueltamente)
detesto sin ti!

EL MARQUES
(Aparte)
(¡Oh, Dios, qué escucho!
¡destino fiero!
¡De amor me abraso,
de amor me muero!
Pasión querida
¡sal, ya de aquí!

(Señalando al corazón)

¡No, no! ¡Ah!
¡Yo debo
callando morir!)

(Los dos a la vez)

MARIA
¡Sentí que os perdía!
¡Que amaba sentí…!
¡Yo te amo! ¡Yo te amo!
Ya es vano fingir.
¡Yo te amo y la vida
detesto sin ti!

EL MARQUES
¡Oh, Dios, que escucho!
¡destino fiero!
¡De amor me abraso,
de amor me muero!
Pasión querida
¡sal ya de aquí!
¡No, no! ¡Ah!
¡Yo debo
callando morir!

MARIA
¿Por qué te alejas?

(Le coge la mano)

EL MARQUES
(Aparte y luchando consigo mismo)
(¡Cielos! ¡Piedad!)

MARIA
¡Di que me quieres!

EL MARQUES
(¡No puedo más!)

MARIA
¡Dilo!

EL MARQUES
(Sin poder contener)
¡María!
¡Dulce beldad!
¡Yo…!

(Suena dentro un toque de clarines y tambores. El Marqués se detiene aterrado)

MARIA
¿Qué te pasa?

EL MARQUES
(Aparte y con terror)
(¡El alba ya!)

MARIA
¿Por qué te inquietas?
¿A dónde vas?

EL MARQUES
(Fingiendo alegría y sonriendo forzadamente)
Es el clamor de la diana,
que alegre anuncia
la mañana.
¡A la revista voy, mi bien!
¡Espera aquí, no tardaré!

MARIA
¿No tardarás?

EL MARQUES
(Entre risa y amargura)
¡No tardaré!

(Los dos a un tiempo)

EL MARQUES
¡Es el clamor de la diana,
que alegre anuncia la mañana!
¡A la revista voy, mi bien!
¡Espera aquí, no tardaré!

MARIA
¡Es el clamor de la diana
que alegre sale la mañana!
No tardes, no, mi dulce bien;
oculta aquí
(Señalando al pabellón)
te esperaré.

EL MARQUES
(Con sentimiento)
¡Adiós!

(Retirándose)

MARIA
(Alegre)
¡Adiós!

(Dirigiéndose al pabellón)

(Los dos a un tiempo)


MARIA
¡Te esperaré!

(Entra en el  pabellón)

EL MARQUES
No tardaré

(Desde el fondo)


___________



Final “¡Ah! Risueña brilló la aurora”: (El Marqués, Todos)

EL MARQUES
(A María)
Risueña brilló la aurora
de amor y de libertad,
y el alma que fiel te adora
dichosa respira ya.

TODOS
Risueña brilló la aurora
de amor y de libertad,
y el alma que fiel te adora
dichosa respira ya.





FIN


Información obtenida en la Página Web http://lazarzuela.webcindario.com/

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