martes, 12 de noviembre de 2013

Luisa Fernanda (Cantables)




LUISA FERNANDA



Comedia lírica en tres actos.

Letra: Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw.

Música: Federico Moreno Torroba.

Estrenada el 26 de Marzo de 1932, en el Teatro Calderón de Madrid.


ARGUMENTO


El viejo Madrid de Isabel II es marco propicio para intrigas, galanteos de alta sociedad y
luchas de partidos. Liberales, realistas... En uno y otro bando idealistas convencidos, aunque sólo sea por el amor de una mujer. Vidal Hernando, rico extremeño sin apetencias políticas, se convierte en liberal sólo porque Javier es realista. Bueno, por esta circunstancia y porque a Javier, joven coronel de húsares, galanteador inconstante, le ama Luisa Fernanda, por quien bebe los vientos el maduro extremeño. Esta situación llena las horas de plática de los vecinos de la plazuela de San Javier; ahí, esquinita a la calle del Conde, justo donde tiene su palacete la Duquesa Carolina, y donde está ubicada la posada en que se cuecen los ideales revolucionarios de Aníbal y de don Luis Nogales, dos buenos aunque inicuos patriotas; por supuesto, liberales con deseos de derrotar a la reina. Luisa Fernanda, señorita de no gran posición económica, aparece en escena con su padre.
Las vecinas intentan convencer a Luisa Fernanda de que Vidal Hernando es un hombre cabal, de gran posición y que, por añadidura, desea casarse con ella. Luisa Fernanda perdidamente enamorada de Javier no atiende razones, aún a sabiendas de que el apuesto coronel es un tarambana. Ahora mismo, luego de una larga ausencia ha regresado Javier, pero antes de que “Luisa Fernanda” pueda hablarle, el coronel es atraído por la voz de la Duquesa Carolina a cuyo palacio se encamina Javier despertando, como puede suponerse, las críticas de las comadres de la plazuela. Entretanto ha llegado Vidal Hernando, quien una vez más confiesa su amor a Luisa Fernanda, poniendo a sus pies su dehesa y su casa labriega, pero Luisa Fernanda, obstinada rechaza cortésmente el amor del rico extremeño.
Aníbal y don Luis Nogales aprovechan la ocasión para atraer a sus filas a Vidal Hernando, quien luchará por una causa con tal de que sea contraria a la que defiende Javier. El hacendado contempla a “Luisa Fernanda”, la cual, triste porque sabe que Javier está en casa de Carolina, enjuga una lágrima, oyéndose en este momento las voces de Javier y de Carolina en un apasionado dúo. Luisa Fernanda cae desmayada en brazos de Vidal.
Estamos en el paseo de la Florida, frente a la ermita de San Antonio. Mariana y Rosita, dos vecinas de la plazuela de San Javier, regentan la mesa petitoria. La animación es mayúscula en la romería del Santo: músicos ambulantes, una mujer que vende coplas, dos parejas que bailan la habanera, una vendedora de cocos y un vendedor de abanicos pululan en los grupos elegantes, entre los cuales vemos a Javier de paisano. Damiselas y pollos invocan al Santo casamentero, invocación a la que unen sus voces la Duquesa Carolina y Javier en la famosa mazurca de las sombrillas. Las vecinas comentan la desvergüenza de Carolina y Javier y les falta tiempo para contar a Luisa Fernanda -que llega en este momento- lo que acaban de ver. Luisa Fernanda intenta disimular los celos que la consumen, lo que no consigue a pesar de todo, Vidal Hernando trae noticias de la conspiración política, lo que en realidad no es más que un pretexto para ver a Luisa Fernanda. Esta y Mariana han salido a dar un paseo. Sale a escena la duquesa que consigue quedarse a solas con Vidal al que intenta convencer para que se pase al bando realista. La conversación, muy tirante, queda suspendida por la llegada de Luisa Fernanda”, que ante la actitud de Javier ha aceptado a Vidal Hernando.
En un velador forman un grupo Luisa Fernanda, su novio y su padre que charlan tranquilamente hasta que aparece Javier, que conmina a Luisa Fernanda para que abandone el lugar. Interviene cortésmente en el diálogo Vidal, terminándose la cuestión con la retirada del despechado coronel. Entretanto la recaudación para el Santo no se incrementa y Carolina propone la subasta de un baile con objeto de aumentar los beneficios. Un hombre ofrece un duro, Javier, da una onza, y aún contra los deseos de Luisa Fernanda. Vidal saca un bolso de la faja y ofrece cincuenta onzas, Javier se indigna porque Vidal que ha ganado la subasta, le cede el baile. El desplante de Vidal halla contestación en el guante que le arroja el coronel.
Ha estallado la revolución, y Vidal a quien todos creen combate por la libertad, les saca de su error descubriéndoles que lucha por el amor de la mujer que adora, y así manifiesta a Luisa Fernanda su deseo de devolver en la refriega el guante que le arrojó a Javier. Javier ha sido hecho prisionero. Y  en el momento en que Aníbal y los suyos van a agredirle se interpone Luisa Fernanda defendiéndole. Aparece Vidal que declara haber
sido quien derribó al caballo del coronel. Interrumpe la escena un capitán de húsares y cuatro soldados que, habiendo sofocado la rebelión, vienen a liberar a Javier.
En la dehesa de Vidal Hernando vive Luisa Fernanda en espera de su próximo matrimonio, aunque ella sigue pensando en Javier, Vidal organiza unos festejos en honor de Luisa Fernanda, y en medio del bullicio general aparece Javier, maltrecho y derrotado implorando clemencia. Luisa Fernanda le rechaza débilmente, pero Vidal se da cuenta de que en el fondo a quien quiere es al ex coronel y noblemente la deja partir con Javier.


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Personajes:

Luisa Fernanda: Muchacha madrileña hermosa y con garbo.

Carolina: Duquesa voluble que intenta seducir a los protagonistas.

Rosita: Modista.

Mariana. Posadera vecina de Luisa Fernanda.

Vidal: Hacendado extremeño enamorado de Luisa Fernanda.

Javier: Militar, mujeriego y pretendiente de Luisa Fernanda.

Nogales: Revolucionario liberal.

Anibal: Revolucionario aficionado.


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Números musicales:

Escena “Mi madre me criaba pa chalequera”: (Rosita, Mariana, Nogales, Carolina)
Habanera del Saboyano “Marchaba a ser soldado”: (El Saboyano)
Romanza de Javier “De este apacible rincón de Madrid”: (Javier)
Dúo de Luisa Fernanda y Vidal “En mi tierra extremeña”: (Vidal, Luisa Fernanda)
Dúo de Carolina y Javier “Caballero del alto plumero”: (Carolina, Javier)
Mazurca de las sombrillas “A San Antonio como es un santo casamentero”: (Damiselas, Pollos, Javier, Carolina)
Dúo de Carolina y Vidal “Para comprar a un hombre”: (Vidal, Carolina)
Terceto “Cuanto tiempo sin verte Luisa Fernanda”: (Javier, Luisa Fernanda, Vidal, Carolina, Don Florito)
Romanza de Vidal “Luche la fe por el triunfo”: (Vidal)
Escena “Luisa Fernanda, cariño mío”: (Luisa Fernanda, Javier, Aníbal, Vidal, Capitán, Carolina)
Los vareadores “En una dehesa de la Extremadura”: (Vidal, Coro de vareadores)
Dúo final de Luisa Fernanda y Javier “Cállate corazón”: (Luisa Fernanda, Javier)
Final “Sin mi morena, morena clara”: (Vidal)


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Escena “Mi madre me criaba pa chalequera”: (Rosita, Mariana, Nogales, Carolina)

ROSITA
Mi madre me criaba
pa chalequera,
pero yo le salido
pantalonera.

MARIANA
Hay sus razones,
y es que te gustan mucho
los pantalones,
y es que te gustan mucho
los pantalones.

ROSITA
¿Lo dice usté con segunda?

MARIANA
Lo digo porque es verdad.
No te sientas pudibunda.

ROSITA
Señora, estoy en la edad.
¿A usté no le hablaban antes
unos calzones bien puestos?

MARIANA
Es que los hay... fascinantes.

ROSITA
No lo dirá usté por estos.

VENDEDOR
Van por el camino real
los cacharreros de Andújar
las tardecitas de sol
y las mañanas de lluvia.
¡Quién me compra una alcarraza
de barro que se rezuma!

NOGALES
¿Me zurcieron la levita?

MARIANA
Ya debe estar, don Luis.
¡Esa levita, Rosita!
¡A ver si la concluís!

NOGALES
Ríen mucho y cosen poco.

ROSITA
¿Que nos reímos? ¡La mar!

NOGALES
¡Vive Dios!...

MARIANA
¿Está usté loco?

NOGALES
¡Estoy harto!

ROSITA
¡De ayunar!

MARIANA
Callad, mocosas.

ROSITA
Dos reales.

MARIANA
Dos reales.

NOGALES
¡Apunten!

ROSITA
¡Fuego!

NOGALES
¡Lo pagará Luis Nogales!

ROSITA
Conforme

NOGALES
Adiós.

MARIANA
Hasta luego.

ROSITA
La zurcidora buena
sabe de sobra
que a quien mucho le zurce
poco le cobra.
Y es que el bolsillo
también necesitaba
buen zurcidillo,
también necesitaba
buen zurcidillo.

CAROLINA
Buenos días, Mariana.

MARIANA
Buenos días, señora.

ROSITA
La señora duquesa
madruga ahora.

CAROLINA
Tuve guardia en Palacio.

MARIANA
¡Viva la reina!

CAROLINA
Y el peine de oro y plata
con que se peina.

ROSITA
Mi madre me criaba
pa chalequera.


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Habanera del Saboyano “Marchaba a ser soldado”: (El Saboyano)

SABOYANO
Marchaba a ser soldado cuando al mozo
le salió a despedir
la moza que le amaba y que quería
con él partir.
“Anda con Dios, soldadito
que a las banderas te vas.
Yo te prometo y te anuncio
que vas a ser general”.
Y el soldadito
le contestaba:
“Paloma mía,
yo he de volver
y, en nuestra boda,
serán mis arras
los entorchados
de brigadier”.
Y allá se queda.
sobre un ribazo,
con el pañuelo
diciendo adiós,
la prometida
del soldadito,
hasta que apenas
se ven los dos.
No vuelve el soldadito;
ya diez años que del pueblo salió.
No cumple a la mocita
la palabra que la empeñó,
y ella le aguarda pensando
que si no ha vuelto es quizá,
para venir con la faja
de capitán general.
El soldadito
no la contesta
cuando le escribe
cartas de amor
y ella está triste,
la pobrecita,
porque sospecha
que se murió.
¡Quién la dijera
que el soldadito
sueña en los brazos
de otra mujer
y que en su boda
fueron las arras
los entorchados
de brigadier!


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Romanza de Javier “De este apacible rincón de Madrid”: (Javier)

JAVIER
De este apacible rincón de Madrid,
donde mis años de mozo pasé,
una mañana radiante partí
sin más caudal que mi fe.
Por un amor imposible
días de triunfo soñé
y mi fortuna
fue tan propicia
que lo alcancé.
¡Cómo olvidar el querido rincón
donde el cariño primero sentí!
¡Mágica aurora de mi corazón,
donde aprendía a soñar!
Y el camino de la vida
yo emprendí sin más caudal
que la audacia por bandera
y un amor por ideal.
Con la fortuna
me he desposado;
buena compañía
para ser soldado.
Con la fortuna
por compañera,
en sus alas vuelo
adonde ella quiera.
Como un remanso de paz y de amor,
en mi agitado vivir,
este paraje tan evocador
¡Qué cosas me hace sentir!
Es la vida que vuelve
de mi humilde niñez.
Siento
ganas
de vivirla otra vez.
Pero entonces yo volaba
como un mísero pardal
¡Y hoy mis alas ambicionan
vuelos de águila caudal!


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Dúo de Luisa Fernanda y Vidal “En mi tierra extremeña”: (Vidal, Luisa Fernanda)

VIDAL
En mi tierra extremeña
tengo un nido de amores,
entre encinas bizarras
y castaños y robles,
donde el pájaro quiere
que una pájara venga
para ser soberana
de mi casa labriega.

LUISA FERNANDA
Yo, Vidal, le agradezco
sus palabras amables:
pero siento decirle
que su afán llega tarde.
Tengo amores antiguos.

VIDAL
Que es inútil que aguarde

LUISA FERNANDA
¡Cuanto más me atormentan,
más sabrosos me saben!

VIDAL
Yo, señorita,
no soy ladrón de amores,
ni envidio con tristeza
la suerte de otros hombres.
¡Yo es que la quiero
con un querer tan hondo!....

LUISA FERNANDA
También yo le querría
si no quisiera al otro.

VIDAL
Una esperanza
me alumbra al fin.
Una esperanza.

LUISA FERNANDA
No le ilusione
pensar en mi.

VIDAL
Mejores días
aguardaré.
Y entonces a cantarle mis anhelos,
con rústicos alardes yo vendré.
“Montaraza de mis montes,
relicario de mis sueños:
de la feria de Trujillo
te he traído un aderezo,
te he traído un aderezo,
como pide la persona:
de corales y de perlas,
lo mismito que tu boca”

LUISA FERNANDA
Yo, montaraza
sería de sus montes,
si fuera libre y dueña
de oír otros amores.

VIDAL
¡Yo es que la quiero
con un querer tan hondo!...

LUISA FERNANDA
También yo le querría
si no quisiera al otro.

VIDAL
No hay esperanza
para este amor.

LUISA FERNANDA
Y usté perdone
mi obstinación.

VIDAL
Luisa Fernanda...

LUISA FERNANDA
Adiós, Vidal.

VIDAL
Los hombres de mi tierra, cuando quieren,
no pierden la esperanza de triunfar. ¡Ah!
Montaraza de mis montes,
amapola de mis trigos,
relicario de mis sueños,
manantial de mi cariño...
No se duelen mis amores
del desdén con que los tratas.
¡Para un río de desdenes,
tengo un puente de esperanzas!


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Dúo de Carolina y Javier “Caballero del alto plumero”: (Carolina, Javier)

CAROLINA
Caballero del alto plumero,
¿Dónde camina
tan pinturero?
Los caminos que van a la gloria
son para andarlos
con parsimonia.

JAVIER
Señorita que riega la albahaca,
¿Cuántas hojitas
tiene la mata?
Me parece que pasan de ciento,
como las plumas
de mi plumero.

CAROLINA
Al pasar el caballero
por la puerta del Perdón,
de los altos balconajes
a sus pies cayó una flor.
Y una dama le decía
con graciosa y dulce voz:
“Esa flor se me ha caído
del rosal del corazón.”

JAVIER
Una flor es el comienzo
de un capítulo de amor.
Señorita que riega la albahaca,
si de atrevido
no me tildara,
yo al rosal acercarme quisiera,
donde florecen
rosas tan bellas.

CAROLINA
Caballero del alto plumero,
es tan galante
su atrevimiento,
que por mí no es difícil la empresa,
puesto que tiene
franca la puerta.

JAVIER
Al pasar el caballero
por la puerta del jardín,
va hechizado por los ojos
que le miran desde allí.
Va contento de su suerte
y embriagado del olor
de esta rosa desprendida
del rosal del corazón.

CAROLINA
Una flor no es un billete
para el juego del amor.

JAVIER
¡Sutil olor!

CAROLINA
¡Tal vez fatal!

JAVIER
¡Digna es la flor
de aquel rosal!


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Mazurca de las sombrillas “A San Antonio como es un santo casamentero”: (Damiselas, Pollos, Javier, Carolina)

DAMISELAS
A San Antonio,
como es un Santo
casamentero,
pidiendo matrimonio
le agobian tanto,
que yo no quiero
pedirle al Santo,
más que un amor sincero.

POLLOS
Yo, señorita,
que soy soltero
y enamorado,
la veo tan bonita,
que soy sincero
y estoy pasmado,
de que un soltero,
no lleve usté a su lado.

DAMISELAS
¡Ay qué zaragatero
es usté!

POLLOS
Yo soy un caballero
español.

DAMISELAS
Yo no soy extranjera..

POLLOS
Y abre usté el quitasol,
para que no se muera
de celos
el sol.

JAVIER
A la sombra de una sombrilla
de encaje y seda,
con voz muy queda,
canta el amor.

CAROLINA
A la sombra de una sombrilla
son ideales
los madrigales
a media voz.

TODOS
A la sombra de una sombrilla
son ideales
los madrigales
a media voz.

POLLOS
Me maravilla,
cuando llegaba
lo más sabroso,
que cierre la sombrilla.

DAMISELAS
Lo bueno acaba,
si es peligroso.

POLLOS
Pero faltaba,
saber si soy dichoso.

DAMISELAS
La dicha es cosa
que no se alcanza
tan de repente.

POLLOS
La dicha es caprichosa,
más gira y danza
junto al que siente
que una esperanza,
le alumbra suavemente.

DAMISELAS
¡Ay qué zaragatero
es usté!

POLLOS
Yo soy un caballero
español.

DAMISELAS
Yo no soy extranjera..

POLLOS
¡Abra usté el quitasol
para que no se muera
de celos
el sol!

JAVIER
A la sombra de una sombrilla
de encaje y seda,
con voz muy queda,
canta el amor.

CAROLINA
A la sombra de una sombrilla
son ideales,
los madrigales
a media voz.

TODOS
A la sombra de una sombrilla
son ideales,
los madrigales
a media voz.

CAROLINA y JAVIER
¡Qué amable intimidad!
¡Qué bueno el quitasol!
¡Qué gozo da sentir
las flechas del amor!
¡Amor!


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Dúo de Carolina y Vidal “Para comprar a un hombre”: (Vidal, Carolina)

VIDAL
Para comprar a un hombre
se necesita
mucho dinero

CAROLINA
Una mujer que compra,
cuando se empeña,
no mira el precio.

VIDAL
Tampoco el hombre
mira la cara
de la moneda,
si una mujer le gusta
y está a la venta.

CAROLINA
(Aparte)
Es ladino el extremeño.

VIDAL
(Aparte)
Esta dama es de cuidado.

CAROLINA
(Aparte)
Si me achico estoy perdida.

VIDAL
(Aparte)
Ya le he visto el juego claro.

CAROLINA
Hablaremos como amigos.

VIDAL
Mucho me honra su amistad.
Como amigos verdaderos.

CAROLINA
Y con mucha claridad.
Es la primera vez,
se lo aseguro yo,
que ante un hombre me acobardo.

VIDAL
Eso me pasa a mí:
que es la primera vez
que me veo así, alternando.

CAROLINA
Le doy la alternativa
de aristócrata y señor,
lo mismo que la dan
un nuevo matador.

VIDAL
¿Porqué si vuestra voz
me invita a conversar
me desprecian vuestras ojos?

CAROLINA
¡Por Dios, no lo penséis!
Mis ojos siempre son
tan francos y tan nobles
como lo es mi voz.

VIDAL
Nobles, ¡Quién lo duda!

CAROLINA
Francos..., mucho más.

VIDAL
Eso, mi señora,
ya es otro cantar.

CAROLINA
¿Qué motivos tiene
para no creer?

VIDAL
Puesto que se empeña,
se lo explicaré.
Hubo un tonto en mi lugar
que se creyó golondrina.
Un día se echó a volar
desde lo alto de una encina.
Bien se puede suponer
como acabó la proeza:
sobre un hito fue a caer
y se rompió la cabeza.
No quisiera yo acabar,
ante una dama tan fina,
como el tonto del lugar
que se creyó golondrina.
¡Ah! Yo soy un labrador
más claro que la luz
y en mis tratos no hay malicia.

CAROLINA
Eso me pasa a mí,
y espero merecer
que nunca se arrepienta
de su proceder.
Porque me cautiva
su sinceridad.

VIDAL
Más sinceramente
no se puede hablar.

CAROLINA
Pero hay ocasiones
en que el interés...

VIDAL
Eso es lo que nunca
pude comprender...

CAROLINA
(Dirigiéndose a la ermita)
Ya proseguiremos
la conversación.

VIDAL
Siempre que me llame,
cuente usted que voy.

CAROLINA
Que no se le olvide.

VIDAL
Lo procuraré.

CAROLINA
Beso usted la mano.

VIDAL
Beso a usted los pies.


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Terceto “Cuanto tiempo sin verte Luisa Fernanda”: (Javier, Luisa Fernanda, Vidal, Carolina, Don Florito)

JAVIER
¡Cuánto sin verte,
Luisa Fernanda!

LUISA FERNANDA
Desde el último día,
si no me engaño.

JAVIER
Y ahora vas, por lo visto,
de cuchipanda.

LUISA FERNANDA
Ahora voy donde quiero:
no es como antaño.

VIDAL
(A Don Florito)
Es muy oportuna
la contestación.
Eso es producirse
con educación.

LUISA FERNANDA
Con mi novio y mi padre
voy de paseo.

JAVIER
¿Ese tipo es tu novio?
¡Qué interesante!

LUISA FERNANDA
Es un hombre de veras,
no un fariseo.

JAVIER
Y además es un pollo
muy elegante.

VIDAL
Eso está bien dicho,
porque un servidor,
todo lo contrario
piensa del señor.

JAVIER
No le quiero responder.
No podemos alternar.

VIDAL
Pues lo siento yo, mujer,
porque le iba a convidar.

JAVIER
(A Luisa Fernanda, aparte)
Ahora mismo te marchas
porque yo quiero.

LUISA FERNANDA
(A Javier, aparte)
Pero ¿tú te has creído
mi carcelero?

VIDAL
(Poniéndose entre ellos)
Se suplica, si riñen,
que hablen más alto,
porque aquí estamos llenos
de sobresalto.

JAVIER
A esta señorita
debe usté saber,
que la considero
como mi mujer.

LUISA FERNANDA
Esa historia se acabó,
para siempre y de verdad.

VIDAL
Me parece a mí que habló
con bastante claridad.

JAVIER
Este no es sitio
de discutir.

LUISA FERNANDA
Pues se ha acabado
la discusión

VIDAL
(A Luisa Fernanda)
Junto a tu padre
te puedes ir.
Y usté perdone
la intromisión.

JAVIER
Este asunto lo discutiremos
nosotros dos.

VIDAL
Este asunto ya está discutido,
me creo yo.

LUISA FERNANDA
No vuelvas a insistir.

JAVIER
Lo haré en otro lugar.

VIDAL
Yo creo que es inútil
hablar.

(Javier da media vuelta hacia el fondo. Luisa Fernanda, Don Florito y Vidal se sientan. Sale de la rectoral Carolina, acompañada por Don Lucas, el párroco de San Antonio. Suena la campana de la ermita, salen algunas gentes del templo y acuden otras por el fondo y por la izquierda: entre ellas, los músicos ambulantes)

CAROLINA
Señoras y caballeros:
acuérdense de los pobres.
Yo quiero que participen
también de sus diversiones.
En mi tierra de Granada,
para el culto de una imagen,
las mocitas más honestas,
sacan a subasta un baile.
Aquí hay una granadina
que se ofrece voluntaria
para bailar con el hombre
que remate la subasta.

CORO
¡Olé ya por la duquesa
más castiza de Granada!

LUISA FERNANDA
¡Qué desvergonzada!
¿Oyes tú, Vidal?

VIDAL
Yo, en mis cortas luces,
no lo encuentro mal.

DON FLORITO
Esa bailarina
vale un dineral.

VIDAL
¡Mira don Florito!

LUISA FERNANDA
Es un carcamal.

(Se destaca de los grupos un Hombre del Pueblo)

HOMBRE
Sólo tengo un peso duro,
¡pero va con toda el alma!

CAROLINA
Se agradece la intención.
¿Quién mejora la subasta?

POLLO 1º
¡Quite usted, so avaricioso!
Doy cien reales por bailarla.

CAROLINA
Dan cien reales, a la una.

POLLOS 2º
Yo, doscientos.

CAROLINA
Muchas gracias.

JAVIER
(Abriéndose paso y mirando a Carolina y Luisa Fernanda)
Una onza va ofrecida,
porque he de bailar con ella.

CAROLINA
¡Una onza!

LUISA FERNANDA
¡Qué insolente!

VIDAL
Yo, señora, doy cincuenta.

CORO
¡Cómo engañan los paletos!
Es seguro que él la baila.

LUISA FERNANDA
(Haciendo un movimiento que detiene Don Florito)
Yo no puedo consentirlo.

DON FLORITO
Tú, hija mía, observa y calla

CAROLINA
¿Quién mejora la subasta?

JAVIER
(Con mal humor)
La subasta se acabó.

VIDAL
(Después de entregar el bolso con el dinero a la Duquesa)
Y ahora, baile usté con ella,
que se la regalo yo.

(Un momento de sensación. Luisa Fernanda avanza y ocupa lugar entre Vidal y Javier,
apartando al primero hacia la izquierda. Carolina detiene a Javier, que tiene el impulso de arrojarse sobre Vidal. Reacciona caballerescamente)

JAVIER
Bailaré con la duquesa;
pero sepa usté, señor,
que su estúpida arrogancia
va a tener contestación.

VIDAL
Baile usté con la duquesa:
pero sepa, coronel,
que este reto que me lanza
pronto lo recogeré.


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Romanza de Vidal “Luche la fe por el triunfo”: (Vidal)

VIDAL
Luche la fe por el triunfo
de un ideal redentor.
Yo, que no soy más que un hombre,
lucho por mi corazón.
Por enfrentarme a la vida y la muerte
con el rival de mis sueños de ayer,
la libertad ha encontrado
quien la defienda con fe.
Por el amor de una mujer que adoro,
si hay que luchar,
sabré reñir;
si hay que vencer,
sabré morir.
Mas yo no pido recompensa a nadie:
mientras consiga mi ilusión,
que no me falte su querer.
El ideal de mi ambición,
es el amor de la mujer
que adoro.

CORO
Por el amor de una mujer
todo en la vida es hacedero.

VIDAL
Y el ideal de mi ambición
es que la quiero.
Nada me importa en le vida
como la luz de su amor.
Rabia de celos me impulsa...
y ella me inspira el valor.
Si ella me pide el honor y la vida,
dueña será de mi vida y mi honor,
y he de ofrecerla, si quiere,
sangre de mi corazón.
Por el amor de una mujer que adoro,
si hay que luchar,
sabré reñir;
si hay que vencer,
sabré morir.
Mas yo no pido recompensa a nadie:
mientras consiga mi ilusión,
que no me falte su querer.
El ideal de mi ambición
es el amor de la mujer
que adoro.
Por quien se quiere,
con fe se riñe,
¡feliz se muere!


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Escena “Luisa Fernanda, cariño mío”: (Luisa Fernanda, Javier, Aníbal, Vidal, Capitán, Carolina)

CORO
¡Muera! ¡Muera, a él!
¡Muera! ¡Muera, a él!

LUISA FERNANDA
¡Javier!

CORO
¡Muera el prisionero!
¡Muera sin piedad!
¡Muera sin piedad!

JAVIER
¡Atrás!

CORO
¡Ya de nuestras manos
no se escapará!

JAVIER
¡Atrás!

CORO
¡A él!

JAVIER
¡Atrás!
Es una cobardía
que no os perdonaré.
Yo soy un caballero
que lucha por la ley.
Sin arma y sin montura
de pronto me quedé.
Dejad que, por lo menos,
me pueda defender.

CORO
¡Muera el prisionero!
¡Muera sin piedad!

JAVIER
¿Esa es vuestra idea
de la libertad?

CORO
¡Ya de nuestras manos
no se escapará!

LUISA FERNANDA
¡Atrás!
Si queréis atacarle,
uno a uno venid.
Es un hombre indefenso
que no os puede batir.
Si en tomaros venganza
tan cobarde insistís,
no podréis, asesinos,
sin pasar sobre mí.

ANIBAL
¿Pero usté lo defiende?

CORO
No merece perdón.

LUISA FERNANDA
Es un hombre indefenso
que en desgracia cayó.

JAVIER
Luisa Fernanda, cariño mío,
¡Con qué nobleza me pagas tú!
Cariño mío, con que indulgencia
premiar supiste mi ingratitud.
Si de esta empresa la vida salvo,
que no me falte tu buen amor.

LUISA FERNANDA
Javier, no pidas, porque es un sueño,
que resucite lo que murió.

CORO
Su madrina le salva,
que sus ínfulas, no.
¿Qué ocurre en la calle?
¿Qué dice esa voz?

ANIBAL
La cosa es muy clara:
que no estaba yo.

VIDAL
¡No corred!
¡Basta ya!

CORO
Nos han arrollado.
Nos van a brear.

VIDAL
(A Javier)
¡Ah!
Vuestro guante, coronel,
en la calle os devolví.
Ha acabado el desafío
y es notorio que perdí.

JAVIER
Usté ha sido quien lograra
mi caballo derribar.

VIDAL
Yo doy siempre donde apunto
y no os quise asesinar.

CAPITAN
¡En nombre de la Reina!
Venid, mi coronel.

JAVIER
Al jefe de esta chusma
se habrá de detener.
¡Duquesa!

CAROLINA
Están vencidos.
¡Vencidos otra vez!

CAPITAN
¡El jefe, que se rinda!

JAVIER
(Señalando a Vidal)
¡Prendedlo!

LUISA FERNANDA
¡No ha de ser!

CAROLINA
(A Javier)
Vuestro brazo, caballero,
concededme por favor.

JAVIER
Ofreceros este brazo
para mí es un gran honor.

CAROLINA y JAVIER
¡Y a los cánticos de guerra
sustituyan los de amor!

VIDAL
¿Qué piensas?

LUISA FERNANDA
¡En la paz de un hogar labrador!


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Los vareadores “En una dehesa de la Extremadura”: (Vidal, Coro de vareadores)

CORO
Si por el rido,
si por la vera,
si por el rido,
se va la mi morena.
Sin mi morena.
Morena clara,
sin mi morena
no sirvo ya pa nada.

VIDAL
Bienvenidos los vareadores.

CORO
Dios os guarde, señor don Vidal.

VIDAL
Ya que alegres venís y cantando,
con vosotros yo quiero cantar.
Cantar mis amores,
pues me enamoré.

CORO
Amores que cantan
acaban en bien.

VIDAL
En una dehesa
de la Extremadura
tengo una casina,
blanquina y chicuca.
Parece un palacio
mi pobre casina,
pues guarda una moza
como una infantina.
Me llena de gozo
saber que la moza
me aguarda y me espera
contando las horas;
pensar que la tratan
igual que a una reina
y ser en mis prados
el rey que la espera.
¡Ay mi morena,
morena clara!
¡Ay mi morena,
que gusto da mirarla!
Toda la vida
mi compañera,
toda la vida
será la mi morena.

CORO
¡Ay mi morena,
morena clara!
¡Ay mi morena,
que gusta da mirarla!
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!

VIDAL
Por los encinares
de la dehesa,
los vareadores
van a su faena.
Por los encinares
voy en mi caballo,
pa ver a la moza
que me ha enamorado.
Será, si Dios quiere,
el ama y señora
de mis encinares
y de mi persona.
Y de los pastores
de la dulce gaita,
que harán las delicias
de la soberana.
¡Ay mi morena,
morena clara!
¡Ay mi morena
que gusto da mirarla!
Toda la vida
mi compañera,
toda la vida será la mi morena.

CORO
¡Ay mi morena,
morena clara!
¡Ay mi morena,
que gusto da mirarla!

VIDAL
Toda la vida
mi compañera,
toda la vida,
será la mi morena
¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!


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Dúo final de Luisa Fernanda y Javier “Cállate corazón”: (Luisa Fernanda, Javier)

LUISA FERNANDA
¡Cállate corazón!
¡Duérmete y calla!
No debe retoñar
la hierba mala.
¡Ay, que tendrá el amor
de venenoso,
que cuando más cruel
es más sabroso!
Duérmete y calla;
que no retoñe más
la hierba mala.

JAVIER
¡Dichoso el que en su camino
de duelos y de pesares
escucha una voz amiga
que alegra sus soledades!
¡Felices los desterrados
que encuentran en su destierro
para el dolor de una ausencia
el bálsamo de un recuerdo!

LUISA FERNANDA
Calla, por Dios, Javier,
no me atormentes.
Vete, por caridad;
déjame y vete.

JAVIER
Vengo a decirte ¡adiós!
Ya es para siempre.

LUISA FERNANDA
Nunca ya te veré.
¡Dios me consuele!

JAVIER
Con la esperanza voy,
de que aún me quieres.

LUISA FERNANDA
Contra mi voluntad,
te quise siempre;
Cuando fuiste ilustre,
cuando no eras nadie,
cuando me quisiste,
¡cuando me olvidaste!

JAVIER
¡Subir, subir
y luego caer,
la fortuna alcanzar
y volverla a perder!...

LUISA FERNANDA
¡Amar, amar,
sin dejar de creer,
y venir el amor,
cuando no puede ser!...

JAVIER
¡Subir, subir
y luego caer!...

LUISA FERNANDA
¡Y venir el amor
cuando no puede ser!...


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Final “Sin mi morena, morena clara”: (Vidal)

CORO
Si por el rido,
si por la vera,
si por el rido,
se fue la mi morena.

VIDAL
¡Sin mi morena,
morena clara!
¡Sin mi morena,
no sirvo ya pa nada!





FIN


Información obtenida en la Página Web http://lazarzuela.webcindario.com/

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