domingo, 17 de noviembre de 2013

Maravilla (Cantables)



MARAVILLA



Zarzuela en tres actos.

Libreto: Antonio Quintero y Jesús María de Arozamena.

Música: Federico Moreno Torroba.

Estrenada en el teatro Fontalba, de Madrid, el Sábado de Gloria, 12 de abril de 1941.

La acción se desarrolla en Madrid. El primer acto entre 1900 y 1905. El segundo y tercero hacia 1920.


ARGUMENTO


ACTO I

Jardín y fachada de una iglesia y convento de monjas en Madrid. Al lado un pequeño edificio para venta de flores. Sus dueños son Emilio y Manuela, esta bastante más joven que su marido, con una gran voz, guapa y simpática, lo que da origen a los celos de Emilio. En la puerta de la iglesia dos falsos ciegos piden limosna y hacen de celestinas llevando y trayendo recados de feligreses.
Emilio tiene prohibido a su esposa cantar en público, pese a que amigos y asistentes a la iglesia lo solicitan insistentemente. Entre ellos está el señor Agapito, jefe de la claque del Teatro Real, quien aprovecha cualquier motivo para que Zabala, famoso bajo del Real oiga cantar a Manuela. La ocasión se presenta de improviso. La Madre Superiora del Convento quiere satisfacer a unas señoras de la alta sociedad que vienen ayudando a que la comunidad salga adelante en sus necesidades y que también se lo habían solicitado. La noticia se extiende por todo el barrio llenando la iglesia. En tanto Manuela canta el Ave María prometido, su marido se sienta frente al puesto de flores, saca su pañuelo y llora en silencio; de la tienda sale una niña, Elvira, su hija que corre a sus brazos, Emilio la mira y la besa con desesperación.

ACTO II

Veinte años más tarde. Fallecido su marido, Manuela es una famosísima cantante, Maravilla, admirada por el mundo entero. Su hija, Elvira, que dejó al cuidado del antiguo encargado de la claque del Real, Agapito, y de su esposa, Casta, se ha convertido en una preciosa mujer. El matrimonio regenta ahora una sastrería teatral en donde son asiduos concurrentes Faustino, empresario, y Rafael, joven cantante con una magnífica voz pero, hasta ahora, sin suerte. Ambos beben los vientos por Elvira, aunque esta se inclina más por el empresario, en tanto Agapito y Casta lo hacen por el barítono.
De improviso y ante el asombro de todos se presenta en el taller Maravilla, que viene a cantar en una función benéfica. Confiesa a su hija que en las pocas horas que está en Madrid le ha sucedido algo extraordinario, ha conocido a un joven que será quien le de réplica en la función homenaje y que por primera vez, tras largo años, ha sentido una especie de flechazo hacia su persona, quedando con él para que venga a buscarla.
Aparece Rafael, que es el joven en cuestión. Tras las presentaciones Maravilla y Rafael se despiden cogiéndose, muy acaramelados, del brazo. Ante el miedo a perderlo, Elvira se ha dado cuenta de que a quien ama realmente es a Rafael, inicia un ademán como tratando de pararlos...

ACTO III

Llegó el día de la función benéfica. Zabala, el que fuera bajo en el Real y que dejó su carrera por ayudar a Maravilla en sus comienzos, se convirtió en su eterno acompañante, esperando con el tiempo llegar a algo más, tiene una escena con Rafael un poco violenta, precisamente por el cariño que Maravilla demuestra por este. Aparece Agapito que en pocas palabras lo aclara todo. Fue él quien hizo venir a Maravilla urdiendo toda la trama de los ficticios amores con Rafael. Elvira, entretanto, ha dejado una carta para su madre en la que le desea toda la felicidad del mundo y que se va en busca de la suya con Faustino, el empresario.
Cuando se preparan para ir en su busca aparece Faustino que trae a Elvira, pues “por muy mala persona que le consideren, con él, no descarrila ninguna mujer honrada.
”Maravilla confiesa que le ha hecho sufrir para que aprenda lo que duele perder un buen amor, ya que su única ilusión es ser una buena madre, los demás amores no cuentan para ella. Al escuchar estas palabras Zabala baja la cabeza y quien sabe si no se seca una lágrima, mientras, Agapito, con la mirada, está rogándole que sea otra vez la Maravilla, altiva y triunfadora, heroína de todas las independencias guerreras, menos de aquella en que fue trofeo su eterno corazón de mujer...


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Personajes:

Maravilla: Famosísima cantante.
 
Elvira: Hija de Maravilla.

Rafael: Cantante enamorado de Elvira.


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Números musicales:

Chotis "Allá en el puente de la pradera": (Mozos, Manuela)
Romanza de Maravilla "¡No puedo más, no puedo más!": (Manuela)
Romanza de Rafael “Caballero de inmensa fortuna”: (Rafael)
Pasacalle “¡Mi reina, mi gloria...!”: (Manuela, Elvira, Agapito)
Romanza de Elvira “Madre mía, perdón te suplico”: (Elvira)
Anita y los Coraceros “¡Auxilio! ¡Socorro!”: (Anita, Coraceros)
Romanza de Rafael “Adiós dijiste…”: (Rafael)


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Chotis "Allá en el puente de la pradera": (Mozos, Manuela)

MOZOS
Allá en el puesto
de la pradera,
esta mañana
la contemplé.
Y con un buche
de limonada
al ver sus ojos
me atraganté.
Le dije “Reina
yo soy su paje”
y usted entonces
me dijo así.

MANUELA
Si usté es mi paje
yo se lo mando,
lleve estos tiestos
hasta Madrid.

MOZOS
¡Manuela! ¡Manuela!
Todo el hombre que te ve
por ti se cuela.
¡Manuela! ¡Florista!
¡Ay Manuela por tu amor
estoy sin vista!
Desde el Santo
me has traído bien “cargao”
¡Ay Manuela! Dame un beso
que con eso estoy “pagao”

MANUELA
Lo que me piden
no puedo darles
por el motivo,
por la razón,
de que hace tiempo
que en los altares
le di yo a un hombre
mi corazón.
Yo soy casada
yo soy honrada
y a galanteos jamás doy pié
¿Queréis un beso?
Pues aguardarse
y a mi marido
consultaré.

MOZOS
¡Manuela!
¡Manuela!
La noticia de verdad
que nos amuela
¡Manuela! ¡Florista!

MANUELA
Siento  mucho
que les falle la
conquista.
Me han traído las
macetas hasta aquí
pa arreglar lo de los
tiesto, lleven estos
hasta allí

MOZOS
¡Ay Manuela, dame un beso!

MANUELA
van los pobres “acharaos”


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Romanza de Maravilla "¡No puedo más, no puedo más!": (Manuela)

MANUELA
No puedo más, no puedo más,
ni compasión tiene de mí.
No puedo más, dame Señor
fuerza y valor para sufrir.
Si en el altar
le di mi juramento,
no puedo culpar
mi amargo pensamiento.
Yo le juré quererle
pero va a destrozar la fe
vestida de ilusión
el entrevé.
No puedo más, dame Señor
fuerzas y valor para sufrir,
esta amargura de vivir.
Alma, vas silenciosa por la vida
y en tu silencio va escondida
un ansia loca de cantar.
Tiende como alas blancas,
tus anhelos,
y en el milagro de los cielos
clava tu acento de cristal.
En mi ilusión está escondida
una canción de eternidad.
Alma,
dame tu voz
por un momento
para alejar el pensamiento
que ya no puedo resistir,
mira que ya no puedo con mi
pena
si creo con esta condena
de no reír, de no cantar
siempre en silencio
y de llorar.


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Romanza de Rafael “Caballero de inmensa fortuna”: (Rafael)

RAFAEL
Caballero de inmensa fortuna
de gran poderío,
por fuerza ha de ser
quien recoge la plata de luna
al pasar por el río,
al anochecer.
El que sabe arrancar de los cielos
las piedras preciosas
de un fino ideal,
el que viste sus limpios anhelos
con sedas gloriosas
de nieve y cristal.
Yo no tengo monedas de oro,
mas poseo esa gran virtud
de encontrar en cada minuto
un tesoro
de juventud.
Millonario del arca rellena,
por tierras y mares
es noble y señor
el que acude donde hay una pena,
consuela pesares
y alegra un dolor.
Nada importa que no haya
dinero...
Por míseros cobres
un reino le dan
al rumboso y gentil caballero
que da a los pobres
su mano y su pan.

CORO
El no tiene monedas de oro,
mas posee esa gran virtud.

RAFAEL
De encontrar en cada minuto
un tesoro
de juventud.


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Pasacalle “¡Mi reina, mi gloria…!”: (Manuela, Elvira, Agapito)

MANUELA
¡Mi reina, mi gloria,
mi cielo, mi vida!

ELVIRA
¡Hay madre, que hermosa eres!
¡Cariño del alma mía!

AGAPITO
¡Maravilla!

MANUELA
¡Mis  amigos!

AGAPITO
¡Un abrazo!

MANUELA
¡Veintidós!
Para todos traigo
lleno de cariño el corazón.

ELVIRA
¡Que cuerpo! ¡Que cara!
¡Que boca! ¡Que risa!.
Comprendo que te pusieran
el nombre de Maravilla.

AGAPITO y ELVIRA
¡Que cuerpo! ¡Que cara!
¡Que boca! ¡Que risa!.
Comprendo que le pusieran
el nombre de Maravilla.

MANUELA
¡Ay ¡Madrid! Por fin te veo
se deslumbra mi alma
con la luz de tu cielo.
A través de la tierra,
por los mares inmensos,
en las noches triunfales
te enviaba mil besos.
Madrid, yo te lo juro
ni un momento te olvidé.
Madrid de mis amores,
hoy tu amante vuelvo a ser.
Madrid, yo soy tu esclava,
noche y día pienso en ti.
Maravilla va luciendo
por el mundo, este orgullo
tan profundo de ser hija de
Madrid.

ELVIRA y AGAPITO
Madrid, yo te lo juro
ni un momento te olvidé,
Madrid de mis amores,
hoy tu amante vuelvo a ser.

MANUELA
Madrid, yo soy tu esclava,
noche y día pienso en ti.

MANUELA, ELVIRA y AGAPITO
Madrid, yo te lo juro
ni un momento te olvidé,
Madrid de mis amores,
hoy tu amante vuelvo a ser.

MANUELA
Madrid, yo soy tu esclava,
noche y día pienso en ti.

TODOS
Maravilla va luciendo
por el mundo, este orgullo
tan profundo de ser hija de
Madrid.
¡Ay Madrid!
Yo he venido a tu lado a reír,
primaveras en flor
porque pueda sentir
tu recuerdo feliz.


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Romanza de Elvira “Madre mía, perdón te suplico”: (Elvira)

ELVIRA
Madre mía, perdón te suplico
de tu lado me voy a alejar,
mi presencia sería en tu vida
negra sombra de negro pesar.
Me reía del alma de un hombre;
pero amarle yo nunca creí
y hoy le quiero con todas mis
ansias
mientras él se enamora de ti.
Madre mía,
madre mía;
al saber que le quiero
de noche y de día,
madre mía,
de pena me muero.
Tu niña te deja
pidiéndole a Dios
que os haga dichosos
por siempre a los dos.
Madre mía
tu niña te adora
y se aleja en tu noche triunfal;
pero lleva en el alma el encanto
de tu voz, que es de seda y cristal.
Para el hombre que no ha de ser
mío
ha de ser tu amorosa canción...
La canción que tal vez venga un
eco
en el llanto de mi corazón.
Madre mía, madre mía
al saber que le quiero
de noche y de día,
madre mía,
de pena me muero.
Tu niña te deja
pidiéndole a Dios
que os haga dichosos
por siempre a los dos,
¡a los dos!


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Anita y los Coraceros “¡Auxilio! ¡Socorro!”: (Anita, Coraceros)

ANITA
¡Auxilio! ¡Socorro!
¡Ladrones! ¡Favor!
Me muero de espanto.
¡Qué miedo! ¡Qué horror!

CORACEROS
No temas chiquilla,
manola gentil;
no habrá quien te robe,
estando yo aquí.

ANITA
De susto ya casi
me tengo de pie;
por Dios coracero,
defiéndame usté.

(Se abraza a uno con fuerza.)

CORACEROS
¿Contra quién?

(Evolucionan como buscando a un supuesto ladrón)

Del susto ya casi
le tiene de pie.

ANITA
Por Dios coracero,
defiéndame usté.
Andan
partidas de bandoleros
por Madrid.
Buscan
feroces como leones, la ocasión
vienen astutos y muy callados,
tras de mí
para robarme mi corazón.

CORACEROS
¡Muera el ladrón!
No hay que temblar;
con mi espadón te he de guardar.
Niña, no temas a los ladrones
de Madrid, puesto
que tienes la compañía de un
francés.
Gloria tendremos si combatiendo
para ti, todos,
cayéramos a tus pies.

ANITA
¡Muera el ladrón!
No he de temblar; con tu espadón
me has de guardar.
¡Viva la “mere”
que te ha traído de París!
Sólo me falta, franchute mío,
“ton archant” para
que el miedo que yo he pasado
“suá finí”.
Debes quitármelo “avé” champán.

CORACEROS
“Il é tré bón.”

ANITA
(Fingiendo miedo súbito.)
¡Auxilio! ¡Socorro!
¡Ladrones! ¡Favor!

CORACEROS
No habrá quien te robe,
estando yo aquí.

(Inician un desfile, al modo militar, yendo ella delante.)

CORACEROS
Gloria
tendremos, si combatiendo
para ti...

(Van haciendo mutis y Anita tras ellos, por la galería de la derecha.)


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Romanza de Rafael “Adiós dijiste…”: (Rafael)

RAFAEL
Adiós dijiste...
Se va mi vida...
Llorar quisiste
por un amor
que hay que olvidar.
Te vas riendo
y yo me muero
mi dolor es saber
que no puedes llorar.
Amor, vida de mi vida.
¡Qué triste es decirse adiós!
Te llevas la juventud
de este querer sin redención.
Amor que por el camino
no puedes volver atrás,
te ríes cuando sientes
deseos de llorar.
Y pensar que te amé
con alma y vida,
y hoy te quieres burlar
de mi dolor.
Este amor que soñé
no lo puedo callar.
Fueron falsas palabras,
mentiste mil veces
tu amor, mujer.
Amor, vida de mi vida,
¡que triste es decirse adiós!
Te llevas la juventud
de este querer sin redención.
Amor que por el camino
no puedes volver atrás,
te ríes cuando sientes
deseos de llorar.
¡Adiós, mi bien, adiós!





FIN


Información obtenida en la Página Web http://lazarzuela.webcindario.com/

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