domingo, 24 de noviembre de 2013

Molinos de viento (Cantables)



MOLINOS DE VIENTO



Zarzuela en un acto, dividido en tres cuadros.

Libreto: Letra: Luis Pascual Frutos.

Música: Pablo Luna.

Estrenada el 2 de Diciembre de 1910, en el Teatro Cervantes de Sevilla.


ARGUMENTO


La acción de la obra se desarrolla en Vodelau, aldea de Holanda, donde la llegada de un “Yot”, que manda el Príncipe Alberto como capitán, crea una situación de lucha entre los aldeanos u aldeanas, del hasta entonces apacible pueblo marítimo.
Mozos y mozas forman dos grupos que emprenden la lucha. Los primeros deciden enfrentarse, por la fuerza incluso, con los marinos, para obligarles a salir de la aldea, al mismo tiempo que acuerdan no enamorar a ninguna chica. Ellas en cambio, oponen a esta táctica la de darles celos cos los marinos, tenientes y capitán, a quienes dirigen cartas declarándoles su amor y citándoles a una entrevista que simulan amorosa.
Enterado el capitán, Príncipe Alberto, trata de imponer orden entre unos y otros aprovechando que Romo está enamorado de Margarita, ambos cabecillas de cada grupo.
Romo, mozo tímido, nunca ha iniciado a Margarita su aspiración amorosa, recibe de Alberto la indicación de que la conquiste cantándole canciones al pie de su ventana. Como Romo no se ha atrevido a cantar su amor a Margarita, el capitán le escribe una carta amorosa a ella dirigida. Hay un dúo entre Romo y Margarita, en el que esta consigue recoger la carta, y cuando la lee, están entrando los mozos, que descubren que Romo ha sido infiel a lo pactado. Pero Margarita ha creído que la carta es del capitán Alberto y defiende a los marinos, llegando un aldeano a amenazarla, momento en el que entra en escena el capitán que defiende a Margarita, pero al decirla que la carta es de Romo, sufre una gran desilusión y se desmaya en los brazos del capitán.
El capitán, al intentar desvanecer la ilusión de Margarita, le declara el amor y la ilusión también a nacido en él, cuando precisamente intentaba unirla a Romo. Esta declaración, hace que el capitán aproveche la noche para huir de la aldea en el “yot”, con toda su tripulación.
Margarita sale a llamarle, mas se interpone ante ella Romo, que la hace notar que no es para ella el amor de Alberto, y cuando desde lejos, se oye aun la voz del capitán, Margarita cae de rodillas, desilusionada, como igual queda Romo.


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Personajes:

Margot: Pretendida por Romo y enamorada del príncipe.

Alberto: Príncipe heredero. Enamorado de Margot y protector de Romo.

Romo: Mozo sin personalidad enamorado de Margot.

Cabo Stock: Ayudante del príncipe Alberto.



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Números musicales:

Coro “Dejad paso franco”: (Aldeanas, Aldeanos, Stock)
Quinteto de la carta “Las misivas de diario”: (Tenientes, Stock)
Dúo y serenata “¿Y qué canto?”: (Romo, Alberto)
Dúo de Margot y Romo “Tralara, lara, lara……Yo he pasado la vida en un sueño”: (Margarita, Romo)
Concertante “Atrás miserables…Por mi fe de caballero”: (Alberto, Margarita, Romo, Coro)
Concertante “En la fuente del cariño”: (Coro, Margarita, Romo, Alberto)
Final “Capitán, capitán, todo duerme”: (Stock, Capitán)
Romanza de Alberto “Mis ojos al ver los tuyos”: (Capitán)


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Coro “Dejad paso franco”: (Aldeanas, Aldeanos, Stock)

ALDEANAS
Dejadnos paso franco,
que vamos a pasar.

ALDEANOS
Inútil tal empeño,
pues nadie pasará

ALDEANAS
Debemos homenaje
al bravo capitán.

ALDEANOS
Está muy ocupado
con la oficialidad.

ALDEANAS
No tal.

ALDEANOS
Si tal.

ALDEANAS
Dejadnos ya pasar.

ALDEANOS
Ninguna pasará.

STOCK
¡Muchachas! ¡Muchachos!
¿Qué ocurre? ¿Qué hacéis?

ALDEANOS
¡Son ellas!

ALDEANAS
¡Son ellos!

STOCK
Callad; de una vez
sepamos la causa.

TODOS
Escúchela usted

STOCK
Primero las chicas,
los hombres después.

ALDEANAS
Desde que en buena hora
encalló en la playa
el yot de recreo
que el Príncipe manda,
todas las mujeres
con nuestros cuidados,
a los marineros
pusimos en salvo.
Y hoy agradecidos
a las atenciones,
ellos nos regalan,
nos colman de dones,
y reina el contento
por primera vez,
y en cambio los mozos,
y en cambio los mozos
no nos pueden ver.

ALDEANOS
Desde que en mal hora
encalló en la playa
el yot de recreo
que el Príncipe manda,
todas las mujeres
nos abandonaron,
y a los marineros
dieron sus cuidados.
Y hoy está la aldea
toda desquiciada,
porque las mujeres
están por la Armada,
sirviendo sus juegos
con mucho interés
y en cambio a los mozos,
en cambio a los mozos
no nos quieren ver.

ALDEANAS
Diga usted que no.

ALDEANOS
Diga usted que sí.

ALDEANAS
Diga usted que no.

ALDEANOS
Diga usted que sí.

ALDEANAS
Los marinos, atentos y finos,
son mejores que los que hay aquí.

ALDEANOS
Diga usted que no

ALDEANAS
Diga usted que sí

ALDEANAS
Diga usted que no.

ALDEANOS
Diga usted que sí.

ALDEANOS
Los marinos, atentos y finos,
son iguales que los que hay aquí.

ALDEANAS
Por eso queremos al Príncipe ver,
y darle las gracias por su protección.

ALDEANOS
Por ver a los otros querían entrar
a darles un rato de conversación.

ALDEANAS
Diga usted que no.

ALDEANOS
Diga usted que sí.

ALDEANAS
Diga usted que no.

ALDEANOS
Diga usted que sí.

TODOS
Los marinos, atentos y finos
son mejores, sí,
son iguales que los que hay aquí.

STOCK
En nombre de mi jefe
os debo yo decir,
que estamos ya curados
y a punto de partir;
en pago a los afanes
y a la hospitalidad,
con dádivas y fiestas
os piensa regalar.

ALDEANAS
Díganos, señor Cabo,
si el Príncipe real
es un hombre lo mismo
que lo son los demás.

STOCK
Al pronto las dudas
las aclararé,
y quien es el Príncipe
lo vais a saber.
El Príncipe heredero
de una corona real,
es de la Armada inglesa
un bravo capitán.
Corriendo por los mares
en viaje de instrucción,
llevamos cuatro años
metidos en su yot.
En todo este tiempo
yo os puedo decir
que no he visto un hombre
tan bueno y gentil.
Con grandes y chicos
está tan jovial,
que más que una Alteza
resulta un igual.
En cuanto a otras cosas
de mi capitán,
es en todo un hombre
como los demás,
como los demás.

ALDEANAS y ALDEANOS
En cuanto a otras cosas
de su capitán,
es un hombre en todo
como los demás,
como los demás.
Tranlaranlara, tranlarará,
Tranlaranlarara, tranlararará.

STOCK
¡Hurra por nuestro bravo capitán!


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Quinteto de la carta “Las misivas de diario”: (Tenientes, Stock)

TENIENTES
Las misivas de diario
no se cansan de escribir
si ellas no recogen velas
yo no se que va a ocurrir.

STOCK
¡Una carta de mi fiera!
¿Qué demonios me dirá?
Como insista en su manía
yo hago una barbaridad.

(Abre la carta y se ponen a leerla)

TENIENTES
(Leyendo)
“Dueño mío te quisiera ver”
¡Ja, ja, ja!

STOCK
“Me has dejado en un sopor de languidez”
¡Ja, ja, ja!

TODOS
“Yo te ruego
vengas luego
para verte yo otra vez”
¡Ja, ja, ja!

TENIENTES
“En mi pecho abrigo una pasión”
¡Ja, ja, ja!

STOCK
“Si no vienes voy a dar un reventón”
¡Ja, ja, ja!

TODOS
“Mi tesoro,
yo te adoro,
tuya siempre,

TENIENTE 1º
Rosa.

TENIENTE 2º
Kety

TENIENTE 3º
Lola

TENIENTE 4º
Mari

STOCK
Sabi

TODOS
de tu corazón”.
La mujer es peligrosa para amar;
cuando siente la volcánica pasión
su deseo es agradar,
y después matrimoniar;
y nosotros no caeremos en la tentación.
Falta el final, que siempre es fatal,
volveremos a leer.
“No faltes a las diez”

STOCK
Es ya pesadez

(Rompe la carta y la tira)

TENIENTES
Te juro que iré

(Estos se guardan la carta)


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Dúo y serenata “¿Y qué canto?”: (Romo, Alberto)

ROMO
¿Y qué canto?

ALBERTO
Buena es ésa;
lo que diga
tu ilusión,
tus quereres,
tu agonía,
tus amores,
tu pasión.

ROMO
¡Dice tanto!... pero ahora
no me deja la emoción,
y además me late mucho,
mucho, mucho el corazón.
Como nunca tuve novia
la costumbre no la sé,
y el temor me sobrecoge,
coge, coge hasta la nuez.
Si es lo mismo lo dejamos
para mejor ocasión,
porque siento tal angustia
que domina mi pasión,
y además me late mucho,
mucho, mucho el corazón.

ALBERTO
Ha de ser ahora
sin más dilación.

ROMO
Déjeme que piense
la improvisación.

(Se dirige a la ventana y queda pensativo hasta que da con la idea)

Siento en mí no sé que cosa,
siento lo que tú no sientes,
Siento que no salgas pronto,
y siento que te molestes.

(Queda mirando por la ventana. El Capitán da muestras de disgusto)

Yo ya he terminado, y ella no salió.

ALBERTO
Verás tú la copla
que diría yo.

(Romo observa por todos lados, y convencido de que no llega nadie, se aproxima al Capitán y queda embobado oyéndole)

Mis ojos al ver los tuyos
cegaron con sus reflejos;
no veo, más si te miro
a los ojos, veo el cielo.
¡Qué tienes en la mirada,
niña de los ojos bellos,
que sus rayos iluminan
amorosos pensamientos!
Tu mirada, tu mirada dice amores,
caricias, chocar de besos,
esperanzas, esperanzas y alegrías,
ternuras, dichas y ensueños.
¡Qué tienes en la mirada,
niña de los ojos bellos!....
¡Qué tienes en la mirada
que levantas ese fuego
de amor!


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Dúo de Margot y Romo “Tralara, lara, lara……Yo he pasado la vida en un sueño”: (Margarita, Romo)

MARGARITA
(Viendo la indecisión de Romo, pretende apoderarse de la carta, y para conseguirlo, recurre a la coquetería. Al efecto, busca una figura picaresca de baile, y girando por delante de Romo, tararea a la vez)

Tralaralarán, larán, larán,
tralará, lará, larán, larán.

ROMO
(Con marcada intención y poniendo la carta en alto, haciendo también una figura de baile mientras tararea)
Tralaralarán, larán, larán,
tralará, lará, larán, larán.

MARGARITA
Tralaralarán, larán, larán,
tralará, lará, larán, larán.

ROMO
Tralaralarán, larán, larán,
tralará, lará, larán, larán.

MARGARITA
Tralaralarán, larán, larán,

ROMO
tralará, lará, larán, larán.

MARGARITA y ROMO
Por fin vencí.
Tal emoción nunca sentí;
mi suerte está cifrada aquí.
Con la ansiedad de la ilusión.
Late aún más fuerte mi corazón.

MARGARITA
¡Qué me dirá! ¡Pobre de mí!...
¡Mi suerte está cifrada aquí!

ROMO
¡Qué pensará!... ¡Pobre de mí!...
¡Mi suerte está cifrada aquí!

MARGARITA
(Leyendo la carta)
“Yo he pasado la vida en un sueño,
y mi sueño me hablaba de amor,
y mi amor fue una imagen divina,
y la imagen tu forma tomó.
Todo el culto que mi alma sentía
como ofrenda lo puse en tu altar,
y mis preces de amor se elevaron
hasta tí, criatura sin par.
Aquello fue
lo que soñé:
toda una vida
de ansiedad.
Mas desperté,
te vi y no sé
si aún es sueño
o realidad.”
¡Dios mío!... ¿Qué quiere
decir esta carta?

ROMO
Margot, eso dice...
(¡Las fuerzas me faltan!)

MARGARITA
Contesta.

ROMO
Que un hombre
te pide su amor.

MARGARITA
¿Me quiere?

ROMO
Con ansias.
¿Y tú?

MARGARITA
También yo.
¡Oh, que extraño sentimiento
de esperanza y de alegría
se desborda en mis sentidos
y recorre el alma mía!
Esta carta me descubre
los secretos del amor;
late vivo muy de prisa,
late, late, corazón.

ROMO
Yo no sé lo que me pasa
que me muero de contento
y, al mirarla un hormiguillo
me recorre todo el cuerpo.
Yo no sé si es alegría,
yo no sé si es el amor;
late, late, muy de prisa,
late, late corazón.

MARGARITA y ROMO
Late, late corazón...

MARGARITA
(Leyendo)
“Yo he pasado la vida en un sueño,
y mi sueño me hablaba de amor,
y mi amor fue una imagen divina,
y la imagen tu forma tomó...”

(Hablado)

¡Una declaración de amor!

ROMO
¡Sí de amor!

MARGARITA
¡Que bella!

ROMO
¡Sí, como tú, bella,
porque va en esa carta
el sentir de un hombre,
mucho más el amor,
el amor de toda una vida.


______________



Concertante “Atrás miserables…Por mi fe de caballero”: (Alberto, Margarita, Romo, Coro)

ALBERTO
Atrás, miserables:
quien ose avanzar,
mi empuje y mi espada
sabrán rechazar.
Y tú, bella niña,
no temas por tí,
que ya no estás sola
teniéndome aquí.

MARGARITA
¡Señor!

(Va a sus brazos)

ALBERTO
¡Margarita!

TODOS
¡La abraza!

ROMO
¡Traición!
¡Los dos me engañaban!
¡Amigos, valor!
¡Andad contra ellos,
que yo estoy aquí!
¡Venganza!

TODOS
¡Venganza!

MARGARITA
Marchemos de aquí.

ROMO
¡Venganza!

TODOS
¡Venganza!

ALBERTO
No temas por ti,
no temas por ti.
Por mi fe de caballero,
de mi estirpe y mi blasón,
yo te juro, bella niña,
que seré tu protector.
Los agravios que te han hecho
yo no puedo consentir,
y en ausencia de tu novio
yo seré tu protector.

MARGARITA
Yo agradezco con el alma
vuestra noble protección,
mas no quiero que a los hombres
les prestéis conversación.
Los agravios que me han hecho
no me pueden nunca herir,
y el desprecio solamente
llevarán siempre de mí.

ALBERTO
¡Margot, Margot!

CORO
Por su fe de caballero,
de su estirpe y su blasón,
ha jurado a Margarita
que será su protector.
Tan estúpida arrogancia
no debemos consentir,
y sin dar explicaciones,
no podrá salir de aquí.

ALBERTO
Por mi fe de caballero...

MARGARITA
Yo agradezco con el alma....

ALBERTO
Yo, en nombre del novio
que tiene Margot,
exijo aquí cuentas.

ROMO
(¡Pues esto es peor!)

MARGARITA
¡Mi novio!...

CORO
¡Su novio!
Decidnos, ¿quién es?

ROMO
(¡En este momento
descubre el pastel!)

CORO
Margot nos decía
que vos la escribisteis.

ALBERTO
La carta es de Romo
pidiéndola amor.
Si Romo la quiere,
yo a Romo protejo.

CORO
(A Romo)
Pero ¿es eso cierto?

ROMO
Muy cierto

CORO
¡Ah, traidor!..
¡Luego tú nos engañaste!

ALBERTO
Pero ¿estaba Romo aquí?

ROMO
Poco a poco compañeros:
lo acordado lo cumplí.

CORO
Y la carta que escribiste
rebajándote a Margot
a pesar de lo acordado,
¿no revela tu traición?

MARGARITA
(Al capitán)
¿No era vuestra?

ALBERTO
¡Era de Romo!

MARGARITA
¡Oh! ¡cruel desilusión!

CORO
(Golpeando a Romo)
¡Infame, infame, traidor!
Pagarás tu merecido
por traidor y desleal.

ROMO
Compañeros, no amargarme
mi mayor felicidad.

CORO
Pagarás tu merecido
por infiel y por traidor.

ROMO
Que me hacéis bastante daño,
no dar fuerte, por favor.

CORO
¡Infame, canalla,
infame traidor!

ROMO
Dejad que me explique,
hacedme el favor.

(Sale huyendo)

ALBERTO
(Viendo la huida de Romo)
¡Cobarde!

MARGARITA
No ha sido él quien me escribió.
¡Oh, qué cruel desilusión!
¡Yo muero! ¡Yo muero!
¡No puedo más! ¡No puedo más!

(Se desmaya en los brazos del Alberto)

ALBERTO
(Sosteniéndola y contemplándola con amor)
¡Margot!
¡Qué bella está!...
¡La imagen fue
de aquel ensueño
que forjé!
¡Por que te vi,
si al despertar
aquel sueño de amor
no he de lograr!


______________



Concertante “En la fuente del cariño”: (Coro, Margarita, Romo, Alberto)

CORO
En la fuente del cariño
nos pusimos a beber,
hoy la fuente ya no corre:
la dejamos seca ayer.

UNO
Niña nunca bebas
agua del amor:
cuanto más trasiegues,
mucho más ardor.
Y la sed de amores
no es al empezar,
es cuando no tienes
agua que tomar,
no tienes agua que tomar.

MARGARITA
¡Amor!... ¿Qué cosa es amor,
que aún no he podido saber?
Si el amor es no vivir,
amor debo yo tener.

(Se sienta en el banco y maquinalmente lee la carta)

(Hablado)

“He pasado la vida en un sueño,
y mi sueño me hablaba de amor,
y mi amor fue una imagen divina
y la imagen tu forma tomó.”

(Cantando)

ROMO
(Saliendo por la derecha)
Llorando, miradla.

ALBERTO
Silencio, por Dios.
Ocúltate en tanto,
que hablarla ahora voy

ROMO
Decidla lo grande
que siendo el amor
y los berrenchines
que pasando estoy.
(Si ahora no se ablanda
con mi protector,
la cosa se pone
de mal en peor)

ALBERTO
¡Mi Margot!

MARGARITA
(Levantándose y ocultando la carta)
¡Capitán!

ALBERTO
No te alejes Margot de mi lado,
ni me culpes de nada, Margot:
si tú sufres, y penas, y lloras,
sufro y lloro tu mismo dolor.

MARGARITA
¡Oh, callad! ¡Por favor no os comprendo,
ni adivino a que tanta maldad;
ya que sufra, que pene y que llore,
respetad mi dolor, Capitán!

ALBERTO
¿Qué ocultabas?

MARGARITA
¡Qué! Una prueba
de su burla y mi dolor

ALBERTO
Esa carta es testimonio
de un ardiente y puro amor.

MARGARITA
¡El de Romo!

ALBERTO
No, el de un hombre
que teniendo corazón,
cumplir tuvo antes con otro
la promesa que le dio.

MARGARITA
Hablad claro y terminad.

ALBERTO
Si no puedo más, Margot.

MARGARITA
Ya comprendo: Romo fue
a pediros protección.

ALBERTO
Y por gratitud la di,
y por gratitud te amé,
y hoy te quiero mucho más,
hoy que ya no puede ser.

(Se aleja con tristeza)

MARGARITA
(Llamándole)
¡Alberto!

ALBERTO
(Volviéndose de repente)
¡Pronuncia
mi nombre otra vez!...

MARGARITA
¡Mi Alberto,
mi Alberto!

ALBERTO
¡Sí, tú Alberto!

MARGARITA
¡Sí, mío has de ser!

(Se abrazan)

ROMO
(Saliendo y quedando sorprendido)
¡Demonio, qué a tiempo,
ya la convenció!
¡Mas de esa manera
no quería yo!
Yo debo advertirles
que ya estoy aquí,
y que esos abrazos
eran para mí.

(Hace señas tan imperceptibles, que no debe verlas Alberto, ni puede, porque entusiasmado con Margarita la coge por la cintura y la conduce dulcemente al banco; se sientan y leen a dúo la carta)

MARGARITA y ALBERTO
Ven, Margot, ven, amor de mi sueño;
yo he pasado la vida en un sueño,
y mi sueño me hablaba de amor,
y mi amor fue una imagen divina,
y la imagen tu forma tomó.
Todo el culto que mi alma sentía
como ofrenda lo puse en tu altar
y mis preces de amor se elevaron
hacia tí criatura sin par.

(Romo, que ha seguido con ansia lo que dicen Margarita y Alberto, convencido de que su mal no tiene remedio, rompe a llorar y cae sobre el banco, en tanto que Margarita y Alberto hacen mutis por la izquierda)

CORO
(Dentro)
Niña nunca bebas
agua del amor:
cuanto más trasiegues,
mucho más ardor.

ALBERTO
Margot de mi alma.

MARGARITA
Mi Alberto,
yo ansío morir
de amor

MARGARITA y ALBERTO
Morir, morir de amor.

CORO
Niña nunca bebas
agua del amor...


______________



Final “Capitán, capitán, todo duerme”: (Stock, Capitán)

(Hablado sobre la música)

STOCK.- ¡Capitán!... ¡Capitán!... ¡Todo duerme! El momento llegó, Capitán.

ALBERTO.- (Saltando por la ventana y mirando con ansiedad) ¡No te he visto ninguno?

STOCK.- Ninguno.

ALBERTO.- ¿Y los nuestros?

STOCK.- A bordo ya están. Las calderas están encendidas y la gente dispuesta a partir.

ALBERTO.- Y yo falto, ¿verdad? ¡Qué dirá Margarita mañana de mi extraño y falaz proceder!

STOCK.- ¿Porque os vais y la hicisteis creer?...

ALBERTO.- Porque soy un cobarde que huye.

STOCK.- Eso, nunca, perdón, Capitán; es cobarde quien mancha y ultraja y huye luego logrado su afán. Es cobarde quien da una promesa y después no la quiere cumplir, vos a Romo le distéis palabra de no ver a Margot y salir.

ALBERTO.- Dices bien; Cabo Stock, yo te juro por mi honor, que fue sueño de amor, que respetaré lo pactado con Romo, aunque muera después de dolor. Vamos, pues.


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Romanza de Alberto “Mis ojos al ver los tuyos”: (Capitán)

ALBERTO

(Hablado)

“Mi Margot, sacrifico
el amor que soñó mi ideal.
Has podido ser mía y no quise
corromper tu candor virginal.
Si las gentes y Romo y tú misma
juzgáis mal que sólo es amor,
perdonadme que me marcho vencido,
respetadme que soy soñador.”

(Cantado)

Mis ojos al ver los tuyos
cegaron con sus reflejos;
no veo, mas si te miro
a los ojos veo el cielo.
¿Qué tienes en la mirada,
niña de los ojos bellos,
qué tienes en la mirada
que levantas ese fuego
de amor?

(Mutis)

(Hablado sobre la música)

MARGARITA.-  (Desde la puerta) ¡Alberto! (Viendo la ventana abierta) Saltó por la
ventana. (Corriendo hacia el foro) ¡Alberto!...

ROMO.- (Saliendo por el foro y deteniéndola con el ademán) ¿Dónde vas?

MARGARITA.- ¡Romo!... Déjame.

ROMO.- ¡Detente! ¿Tan ciega vas que no ves que huye como un ladrón?

MARGARITA.- ¡Qué dices!

ROMO.- Como un ladrón, que me robó tu cariño y a ti el sosiego.

MARGARITA.- Eso no puede ser.

ROMO.- ¡Y huye!

MARGARITA.- He de buscarle.

ROMO.- Eso no, Margarita.

MARGARITA.- ¿Quién me lo impedirá?

ROMO.- (Con energía) Si no fuese yo bastante, la razón. (Con tristeza) Yo también tuve
un sueño como ese Príncipe y como tú, y al despertar conocí la amargura del desengaño. No me querías y tuve que resignarme por la fuerza de la razón. Despierta tú también y resígnate, ¡el Príncipe no te quiere!

MARGARITA.- ¡Romo!

ROMO.- No te quiere, porque su sueño le lleva lejos, muy lejos de nosotros, a palacios
encantados... ¡Quién sabe si su despertar será tan amargo como el nuestro!

MARGARITA.- ¿Pero eso puede ser?

ROMO.- ¡Pobre Margarita! ¿No ves los molinos de viento? Pues así somos nosotros. Las aspas giran del lado que las impulsa el aire. Lo mismo hace el amor. El mío fue a ti, el tuyo al Príncipe y el del Príncipe, ¡quién sabe! Un viento lo trajo y otro se lo lleva.

MARGARITA.- ¡Calla!

ROMO.- ¡Y los tres desgraciados!

MARGARITA.- ¡Por qué soñé con el amor!

ROMO.- ¡Por qué! ¡Por qué habré despertado!

(Cantado)

ALBERTO
Yo he pasado la vida en un sueño
y mi sueño me hablaba de amor,
y mi amor fue una imagen divina
y la imagen tu forma tomó.

(Margarita, al oír la voz de Alberto quiere ir hacia el foro, pero con un gesto de Romo queda parada, pensativa y triste. Romo, en tanto, la contempla con amargura porque comprende que aquel amor soñado no es para él. Margarita, al perderse la voz de Alberto va resuelta a buscarle. Romo se interpone, suplica rodilla en tierra. Margarita, vencida por la realidad de la situación, rompe en amargo llanto y cae rendida en la puerta de su casa. Romo, sin poder contener su emoción va a ocultarse en su cervecería)





FIN


Información obtenida en la Página Web http://lazarzuela.webcindario.com/

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