lunes, 25 de noviembre de 2013

Monte Carmelo (Cantables)




MONTE CARMELO



Comedia lírica en tres actos.

Libreto: Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw.

Música: Federico Moreno Torroba.

Estrenada el 17 de Octubre de 1.939 en el Teatro Calderón.

Granada a mediados del siglo XIX.


ARGUMENTO


ACTO I

En un saloncito de la casa del Marqués del Avellano, conocida popularmente por ‘Casa del Emperador’, Esperanza, la mayor de las hijas del marqués Don Sancho, está sentada en un mirador desde el que se contempla el Albaicín, melancólica, pues tiene un amor imposible. Entra su abuela, Mamá Dolores, condesa viuda de Monte Carmelo, marquesa viuda del Avellano y del Alminar, una mujer mayor pero muy alegre que contagia su risa a todos los que van entrando: Currito, su cochero; Angustias, su doncella, que trae unos pasteles; Miguel, mayordomo del marqués; María Cleofé, una gitanilla aprendiz de doncella; una cocinera; una criada y un mozo de comedor.
Mamá Dolores anuncia la llegada a Granada de su sobrino, Manrique, conde de Monte Carmelo, Guardia Real del Vaticano, con el que pretende casar a una de sus dos nietas. Con tal motivo ha invitado a tomar chocolate, además de a Manrique, a don Alonso, arzobispo de Granada, y a don Lope, capitán general. Entra Serafina, la nodriza, gitana muy limpia y bien compuesta, muy habladora. Serafina es la madre de María Cleofé y de Joselito, el asistente de Manrique y entabla una animada conversación con Mamá Dolores.
Aparece el marqués don Sancho, juerguista empedernido que ha dilapidado la fortuna familiar. Van llegando los invitados. Primero lo hacen varios oficiales de caballería entre los que se encuentra Luis Doncel, ayudante del capitán general, que galantean con
Rafaela.
Más tarde llegan Manrique y Joselito y a continuación don Lope y don Alonso. Tras servir el chocolate entran Esperanza y Rafaela que son presentadas por su abuela.

ACTO II

En el carmen de Mamá Dolores, llamado Monte Carmelo. Esperanza y Rafaela cantan historias de amor del Albaicín acompañadas por unas gitanillas con palmas y baile. Don Lope advierte a don Sancho que si no liquida pronto sus deudas perderá todas sus posesiones. Joselito, en un segundo plano, encuentra una liga de mujer, lo que desencadena un pequeño revuelo entre los hombres que hacen conjeturas sobre a quién puede pertenecer. En este momento don Luis Doncel proclama su amor por Rafaela, cuya pasión se ha despertado al creer que a ella pertenece la liga. Entra Mamá Dolores rodeada de las chicas invitadas que se preguntan para quién será Manrique.
Rafaela y Doncel mantienen un equívoco diálogo respecto a la liga. Para dar achares a Luis Doncel, de quien está enamorada, se cita para pelar la pava en la reja con su primo Manrique.
Esperanza está enamorada de Juan María, secretario del arzobispo, y ante la imposibilidad de su amor, desesperada, le dice a Manrique que quiere casarse con él.

ACTO III

El primer cuadro se desarrolla por la noche en una encrucijada de calles del Albaicín.
Amanece y una turba de gitanos pretende entrar, la Madre Martirio sólo deja entrar a Serafina para ver a su sobrino, capellán. Salen Esperanza y Manrique, que acuden para hablar con la Madre Superiora y Juan María respectivamente. Manrique le comunica a Juan María que ha sido nombrado canónigo de Guadix.
El tercer cuadro es en el carmen de Monte Carmelo. Mamá Dolores está bordando junto a Rafaela y Esperanza mientras chismorrean. Aparece Serafina y se produce una situación equívoca pues no se aclaran sobre con quién se va a casar Manrique. Entra Luis Doncel y se declara a Rafaela que acepta encantada.
Manrique les ofrece como regalo de bodas los pagarés de don Sancho una vez saldadas sus deudas. Mamá Dolores le ofrece la mano de Esperanza, a lo que Manrique le contesta que no puede ser, pues ésta ha decidido meterse a monja. Manrique le da la liga a Doncel diciéndole que le pertenece, pero Mamá Dolores la ve y se la arrebata, pues, ¡era ella quien la había perdido!


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Personajes:

Esperanza: Nieta de la Condesa enamorada de Juan María que termina monja.

Rafaela: Nieta de la Condesa que casa con un militar.

Mamá Dolores: Condesa viuda de Monte Carmelo.

Manrique: Conde de Monte Carmelo que se queda compuesto y sin novia.

Juan María: Secretario del arzobispo que resiste la tentación.


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Números musicales:

Romanza de Manrique "Granada mía": (Manrique)
Habanera de Esperanza "Madre de mis amores": (Esperanza)
Terceto con Esperanza, Manrique y Rafaela "Primo Manrique….Al caer la tarde nacen alas al jardín": (Esperanza, Manrique, Rafaela)
Liga de mujer "Una liga de mujer": (Manrique, Hombres)
Profecías "Mamá Dolores haga el favor": (Chicas, Mamá Dolores)
Dúo de Esperanza y Juan María "¿Por qué corres Esperanza?": (Juan María, Esperanza)
Dúo de Manrique y Juan María "Una mujer quiso olvidar": (Manrique, Juan María)
Terceto de Mamá Dolores, Rafaela y Esperanza "Guarda, guarda": (Mamá Dolores, Esperanza, Rafaela)


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Romanza de Manrique "Granada mía": (Manrique)

MANRIQUE
Granada mía,
ciudad de barro y oro,
razón tenía
llorándote el rey moro.
Suenan las campanas
en tus altas torres
y los ecos fingen
notas de bordones.
Vibran en la Alhambra
mirtos y cipreses
como punteados
que la noche hieren.
Y el caer del agua
y el volar del viento
música y sentido
tienen de rasgueos.
Mi Granada bella
es una gitana:
cuerpo de odalisca
y alma de guitarra.
Entre sus muros nací:
¡qué suerte tuve al nacer!
Y al verme lejos de aquí,
¡cómo quería volver!
¡Ah!
Granada mía,
ciudad de barro y oro
razón tenía llorándote el rey moro,
llorándote el rey moro…


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Habanera de Esperanza "Madre de mis amores": (Esperanza)

ESPERANZA
Madre de mis amores
ven a mi lado, por favor.
Madre, no sé qué tengo
pero de un mal padezco yo.
Porque me aburro de coser,
y me fatigo de planchar,
no tengo ganas de comer…
¡Y siento impulsos de llorar!
Quisiera…, yo no sé qué;
deseo sin desear…
¡Ay, madre, no sé qué tengo,
que me alivia suspirar!
Barquito de vela soy
perdida en medio del mar.
No dejes que yo naufrague;
que tengo anhelos
de navegar.
Barquito de vela soy…
¡Oyeme, búscame, sálvame!
Madre de mis amores,
mi sufrimiento se acabó.
Madre, tú me salvaste:
¡ya sé del mar que peno yo!
Ya tengo ganas de reír,
ya soy un puro cascabel,
ya sé con quién he de soñar,
¡y soy feliz pensando en él!
Le quiero con frenesí,
le quiero con ansiedad.
¡Ay, madre, qué bueno es esto
de nombrarle sin cesar!
Barquito de vela soy
que boga alegre en el mar.
No dejes que yo naufrague,
que tengo anhelos de navegar!


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Terceto con Esperanza, Manrique y Rafaela "Primo Manrique….Al caer la tarde nacen alas al jardín": (Esperanza, Manrique, Rafaela)

ESPERANZA
Primo Manrique…

MANRIQUE
Prima Esperanza…

ESPERANZA
¿Qué es lo que miras?

MANRIQUE
Miro… tu cara.

ESPERANZA
Cuando yo vine, no la mirabas.

MANRIQUE
Mas la veía dentro del alma.

(Cruza Mamá Dolores de izquierda a derecha, viendo complacida a la pareja)

ESPERANZA
Siempre los hombres hacéis lo mismo.

MANRIQUE
Enamorarnos de lo divino.

ESPERANZA
¿Cómo, Manrique, tan de repente?

MANRIQUE
Será Esperanza
porque atardece.
Al caer la tarde
nacen alas al jardín
y las flores brindan
su perfume embriagador:
y en las almas brota,
cuando empieza a atardecer,
el aroma tibio
del amor.

ESPERANZA
(Ruborosa e inquieta como cumple a una virgen de la época)
Déjame
no sé qué cosa
se me olvidó.
Déjame,
voy a buscarla…

MANRIQUE
¿Es que mi charla
te molestó?

ESPERANZA
No, no, Perdona…

MANRIQUE
Perdona tú.

ESPERANZA
Voy a decirles
que traigan luz.

(Vuelve a marcharse por la izquierda. La orquesta repite la frase de Manrique, mientras éste, después de ver marchar a Esperanza, se va de nuevo hacia el mirador, por el que se ven surgir poco a poco, los gusanos de luz de las casitas del Albaicín)

(Recitado)

MANRIQUE
Ya se encienden las luces
de los luceros;
ya prendieron candiles
y reverberos.

RAFAELA
(Que ha aparecido por la izquierda al comenzar el recitado:)
Siéntate en el alféizar
de la ventana
porque quiero contigo pelar la pava.

MANRIQUE
(Sentado)
Eso me gusta.

RAFAELA
¡Primo Manrique!

MANRIQUE
Porque te adoro.

RAFAELA
Pero, ¿qué dices?

MANRIQUE
Los italianos
somos terribles.

RAFAELA
Calla, bambino,
no despotriques.

(Vuelve a cruzar Mamá Dolores en sentido opuesto, y dándose cuenta, a pesar de la penumbra, de que ahora es la otra)

MANRIQUE
Tú es que te olvidas
de los flechazos.

RAFAELA
Eso no reza
con los romanos.

MANRIQUE
Es que las flechas
son andaluzas.

RAFAELA
Inconvenientes
de estar a oscuras.

MANRIQUE
A oscuras y sólo a oscuras
se pueden ver las estrellas.
A oscuras veo tus ojos
y a oscuras su luz me ciega.
Se han metido en el alma
lo mismo que dos puñales.
¡Ay, que me muero, me muero!
¡Ay, que me quedo sin sangre!

RAFAELA
Voy a decirles que traigan
dos velas para curarte.

(Se va Rafaela por la derecha. Manrique se queda suspenso y corrido. Mientras vuelve a sonar la copla del coro y la oscuridad se hace casi completa. Manrique viene a sentarse en el ‘vis a vis’ de la izquierda. A poco sale por este lado Mamá Dolores como quien estuvo espiando; se acerca Manrique poniéndole sobre el hombro una de sus manos enguantadas. Manrique le coge la mano y la besa apasionadamente. En la puerta de la derecha, aparece Joselito con un candelabro encendido. Manrique ve a la abuela y se pone de pie corrido. Mamá Dolores se ríe alegremente y abre los brazos en los cuales se precipita Manrique mientras cae el telón)


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Liga de mujer "Una liga de mujer": (Manrique, Hombres)

MANRIQUE
¡Una liga de mujer!

HOMBRES
¡Deliciosa tentación!

MANRIQUE
Al conjunto de esa cinta,
vuele la imaginación.
Paseando por el carmen
una niña la perdió,
una niña de ojos negros
o una rubia como el sol.
La estoy viendo suspirar
encendida de rubor,
sospechando atribulada
que un galán se la encontró.
Liga de mujer….
¡Una cinta al fin!
La malicia pone lo demás.
Eres la mejor rosa del jardín.
Cinta de mujer,
¿de quién serás?
En su cuarto está la niña,
traspasada de rubor.
Mira al parque, levantando
los visillos del balcón.
Ella quiere descubrir
quién la liga se encontró
y palpita temblorosa
como un pétalo de flor.

HOMBRES
Liga de mujer,
rayo de ilusión,
todos tus secretos
nos dirás.
Puedes suponer
nuestra discreción.
Liga de mujer.
¿de quién serás?

MANRIQUE
Dímelo.

HOMBRES
Dínoslo.

MANRIQUE
¡De algún pétalo de flor!


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Profecías "Mamá Dolores haga el favor": (Chicas, Mamá Dolores)

CHICAS
Mamá Dolores,
haga el favor…
No la podemos
a usted seguir.

MAMA DOLORES
¡Qué salameras!
Ya no soy gente.
¡Pobre de mí!
Venid, sentaos
alrededor.

CHICAS
Si está el carruaje
dispuesto ya…

MAMA DOLORES
Pues fastidiaros,
que iba a contaros
con quién mi nieto
se va a casar…

CHICAS
¡Qué interesante!
¡Cuéntelo ya!

MAMA DOLORES
Y abrir el ojo
por si resurta
que entre vosotras
la niña está.
La Condesa de Monte Carmelo
será granadina…

CHICAS
¡Ah! ¿Sí?

MAMA DOLORES
Morena como una cañí
y alegre como un Gil Blas.

CHICAS
Es vuestra nieta.

MAMA DOLORES
¡Qué enormidá!

CHICAS
En ese conde
no hay que pensar

(Cambian de sitio y colocación)

MAMA DOLORES
Cuando se case
tendrá que ser
con una dama
de condición:
noble y prudente,
rica y decente…

CHICAS
¡Ya es exigente!

MAMA DOLORES
Pues no que no.
Tiene él figura
de bailarín.
Muchos millones
aquí y allá.
Y hoy no se pesca
ni con ansuelo
un buen martelo
con quien ligá.

CHICAS
Mamá Dolores
¡eso es verdad!

MAMA DOLORES
Abrir el ojo,
por si resurta
que entre vosotras
la niña está.

(Ahora de pie, agrupadas a la izquierda, algunas rodilla en tierra delante de Mamá Dolores)

MAMA DOLORES
La Condesa de Monte Carmelo
será una española…

CHICAS
¡Bien va!

MAMA DOLORES
Porque él saturado está
del ansia de lo español.

CHICAS
¡Si yo lo fuera!

MAMA DOLORES
¡Ay, ay, ay, ay!

CHICAS
¡Por ese conde me muero ya!


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Dúo de Esperanza y Juan María "¿Por qué corres Esperanza?": (Juan María, Esperanza)

JUAN MARIA
¿Por qué corres, Esperanza?

ESPERANZA
A sentarme vengo aquí.

JUAN MARIA
¿No seguimos la tarea?

ESPERANZA
¿No la habemos de seguir?
Pero quiero descansar…

JUAN MARIA
Te sofoca tanto sol.

ESPERANZA
¡Y las flores me marean
y trastornan con su olor!
Estas flores de Granada
de un aroma embriagador.

JUAN MARIA
Puso Dios las flores
en el campo y el jardín
como viva imagen
de la torpe tentación.

ESPERANZA
Para los que sueñan
no hay veneno más sutil
que el perfume tibio
de una flor.

JUAN MARIA
Fingen sus aromas
embriagueces de placer
y es la misma muerte
la que acecha en ese olor.

ESPERANZA
¡Qué poético expirar
en un sueño sin dolor!
Es lo mismo que morir
por un amor.

JUAN MARIA
Sigamos, Esperanza,
en busca de una fuente.

ESPERANZA
¿No ves los surtidores?

JUAN MARIA
No puedo ahí beber.
Sigamos, Esperanza.

ESPERANZA
¿Por qué tan impaciente?

JUAN MARIA
¿No lo has adivinado?
Tengo sed.

ESPERANZA
Una fruta sazonada
es igual que un manantial.

(Deja las flores en una silla y después de recorrer con los ojos los árboles alrededor, desaparece por la derecha)

JUAN MARIA
No te inquietes por mi culpa.
Ya la puedo ir a buscar.

(Mientras ella está fuera de escena)

¡Oh, Dios mío! ¡Sálvame!
¡No me dejes, Tú, Señor!
El perfume de las flores
no es el hálito peor.
¡Sálvame!

(Vuelve Esperanza y trae en su mano una manzana)

ESPERANZA
Dios hizo las frutas
sazonadas por el sol
para que endulzasen
el humano paladar.
¡Ay de los que sufren
el tormento de la sed,
sin hallar al paso
ni una fruta!

JUAN MARIA
¡Ay de las que muerden
la manzana sin saber
que es la tentación
del bien y del mal!

ESPERANZA
¿No quieres la manzana?

JUAN MARIA
Perdona: no la quiero.
No vuelvas a ofrecerme
consuelos a mi sed.

ESPERANZA
¿Qué dices, Juan María?

JUAN MARIA
Mi reino es de otro mundo.

ESPERANZA
¡Perdóname...! ¡Dios mío!

ESPERANZA y JUAN MARIA
¡Sálvame!

(Se arrodilla Esperanza ante él; va a besarle la mano sacerdotal, que Juan María le ha abandonado un momento; pero antes de que lleguen a tocarla los labios de ella la retira y se va cabizbajo por la izquierda permaneciendo Esperanza de hinojos)


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Dúo de Manrique y Juan María "Una mujer quiso olvidar": (Manrique, Juan María)

MANRIQUE
Una mujer
quiso olvidar
un peligroso querer.
Era un amor
de juventud
vivo como un resplandor.
Y aquella triste mujer,
para olvidar
quiso después alentar
otro querer,
sin comprender…
que no se quiere
cuando se quiere,
porque se quiere
sin querer.
Dime tú
qué he de hacer.
Yo soy el nuevo amor
de esa mujer.

JUAN MARIA
De amores humanos
apenas entiendo;
no sé qué decirte,
no sé qué pensar.

MANRIQUE
Si a mí no te atreves
a darme un consejo
tal vez para ella
lo aciertes a dar.

JUAN MARIA
A ver si un ejemplo
te puede ilustrar.
Un hombre enamorado
de un mágico imposible,
para olvidar su cuita
prendióse en nuevo amor.
Su amor era tan grande
que sólo fue olvidado
fundido en el consuelo
del santo amor de Dios.

MANRIQUE
Entonces, ¿tu consejo...?

JUAN MARIA
Tú lo puedes dar mejor.

MANRIQUE
Esa mujer,
para olvidar
su peligroso querer…

JUAN MARIA
Debe inflamar
su corazón
de un nuevo amor singular.

MANRIQUE
Debe encender ese amor
que al abrasar
inspira un goce sin par
en el dolor.

JUAN MARIA
Porque ese amor…
punza y embriaga
como una rosa
y es el de esposa
del Señor.

MANRIQUE
Ese amor
puede ser…

MANRIQUE y JUAN MARIA
El faro salvador
de esa mujer.


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Terceto de Mamá Dolores, Rafaela y Esperanza "Guarda, guarda": (Mamá Dolores, Esperanza, Rafaela)

(Mamá Dolores, Esperanza y Rafaela están bordando, cada una en su bastidor y murmurando, cada cual con su lengua)

MAMA DOLORES; ESPERANZA y RAFAELA
¡Guarda, guarda, guarda,
Leonarda,
que si viene la moscarda
va a ensuciarte la labor!
¡Guarda, guarda, guarda,
Leonarda,
que tu lengua es la lombarda
del más fuego y del peor!
Y el señor emperador
en su armada de ultramar…
-guarda, guarda, guarda,
vida mía-,
no consiente artillería
que él no sepa manejar.

RAFAELA
Rosario Monteflor
me ha contado en San Miguel.

MAMA DOLORES y ESPERANZA
¿Qué te ha contado Rosarito,
si se puede ya saber?

RAFAELA
Me contó que por el luto
la matanza no la harán.

MAMA DOLORES
Muerto el padre de Rosario
ya no hay serdo que matar.

MAMA DOLORES, ESPERANZA y RAFAELA
¡Guarda, guarda, guarda,
Leonarda,
que si viene la moscarda
va a ensuciarte la labor!
¡Guarda, guarda, guarda,
Leonarda,
que tu lengua es la lombarda
del más fuego y del peor!
Y el señor emperador
en su armada de ultramar…
-guarda, guarda, guarda,
vida mía-,
no consiente artillería
que él no sepa manejar.

ESPERANZA
Ha contado el mayoral
de los coches de Madrid…

MAMA DOLORES y RAFAELA
¿Qué sucede por la Corte?
¡Anda, corre, venga y di!

ESPERANZA
Que el torero Juan Rubores
ha matado a un capitán…

MAMA DOLORES
¡El difunto es lo primero
que no le echan al corral!

MAMA DOLORES, ESPERANZA y RAFAELA
¡Guarda, guarda, guarda,
Leonarda,
que si viene la moscarda
va a ensuciarte la labor!
¡Guarda, guarda, guarda,
Leonarda,
que tu lengua es la lombarda
del más fuego y del peor!
Y el señor emperador
en su armada de ultramar…
-guarda, guarda, guarda,
vida mía-,
no consiente artillería
que él no sepa manejar.

MAMA DOLORES
Un turista de Londón
me ha querido conocer.

ESPERANZA y RAFAELA
Ese a ti no te conoce
ni en un día ni en un mes.

RAFAELA
Te habrá hablado de la Alhambra…

ESPERANZA
De la vieja Catedral…

MAMA DOLORES
Pues me ha dicho que yo era
la mejor antigüedá
Y al turista impertinente
le sorté tal bofetá,
que se lleva a su país
¡un recuerdo de la mano
más antigua de Graná!

MAMA DOLORES, ESPERANZA y RAFAELA
¡Guarda, guarda, guarda,
Leonarda,
que si viene la moscarda
va a ensuciarte la labor!
¡Guarda, guarda, guarda,
Leonarda,
que tu lengua es la lombarda
del más fuego y del peor!
Y el señor emperador
en su armada de ultramar…
-guarda, guarda, guarda,
vida mía-,
no consiente artillería
que él no sepa manejar.
¡Guarda, guarda, guarda,
ya.





FIN


Información obtenida en la Página Web http://lazarzuela.webcindario.com/

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