viernes, 6 de diciembre de 2013

El puñao de rosas (Cantables)



EL PUÑAO DE ROSAS



Zarzuela en un acto dividido en tres cuadros.

Libreto: Carlos Arniches y Ramón Asensio.

Música: Ruperto Chapí.

Estrenada en el Teatro Apolo de Madrid el 30 de octubre de 1902.

La acción en un cortijo cordobés.


ARGUMENTO


La acción comienza en un rellano pintoresco de la sierra de Córdoba, donde junto a una fuente aparecen sentadas un grupo de mozas. Rosario tiende su mano a una gitana que le está diciendo la buenaventura, a su izquierda su prima Carmen con el cántaro apoyado en la cadera atenta por igual a los comentarios de las mozas y a las profecías de la gitana, la cual predice a Rosario que dos hombres están enamorados de ella, y que habrá un disgusto si no lo remedia Dios, pero que no se apure, porque un marqués muy rico y prendado de su hermosura, vendrá por ella. Las mozas se ríen, diciéndole que Tarugo será el marqués. Juan padre de Rosario, le dice a Carmen que se alegra que se burlen de Rosario, a ver si con sus burlas le arrancan el cariño de ese bruto, que es el bestia más bestia que ha dado la tierra, al que está dispuesto a echar del cortijo por aquello de “ojos que no ven...” y le dice a su sobrina que llene el cántaro que ha venido el señorito, que últimamente anda mucho por el Cortijo.
El señor Juan encuentra a Tarugo y a su hermano José Antonio juntos, circunstancia propicia para decirle lo que hace tiempo desea: que su hija es su orgullo y aunque no la guarde para príncipes ni reyes, menos para un salvaje como él. Le amenaza con echarle de cabeza por el barranco si vuelve a mirar a Rosario. Esta sale del cortijo viendo la tristeza de Tarugo le dice que si puede hacerle un favor. “¿Uno sólo”? pregunta Tarugo. Rosario le dice que va a venir el señorito con unos amigos y quiere estar guapa, motivo por el cual le pide un puñao de rosas. Como es mayo y los rosales no han brotado todavía, ella quiere ser como se las compone para encontrarlas y traérselas.
Mientras Tarugo sale a cumplir su encargo, Rosario reflexiona que es una herejía lo que está haciendo con Tarugo, ya que todo el mundo cree que le quiere, pero de quien ella está enamorada en realidad es del “señorito Pepe”, quien solamente la desea en plan de aventura. Regresa Tarugo con su manojo de rosas. Pregunta Rosario de dónde las ha cogido, a lo cual él responde que se las ha cogido a la Virgen. Tarugo va a pedirle a Rosario una rosa después de haberla llevado en el pelo, y al avanzar hacia ella ve llegar al señorito Pepe. Se esconde entre la maleza para que no le vean y oye como Pepe y Rosario se declaran su amor. El señorito le pide que se vaya con él aquella noche a Córdoba: Rosario le responde que lo pensará.
Cuando ella desaparece, él se burla cínicamente diciendo que estará con ella un mes en Córdoba, otro en Sevilla y después para Tarugo. El señor Juan descubre llorando a Rosario.
Cree que es por culpa de Tarugo y lo hecha del Cortijo, pero él jura que aunque Rosario no será para él, nadie se la va a llevar de su casa. Llega la hora de la cita y aparece el señorito Pepe. Tarugo está entre los árboles esperándole con su escopeta. Le sale al encuentro y le dice que si quiere de verdad a Rosario que se la pida a su padre. Si así lo hace, él mismo se la llevará hasta el altar, pero si no se la pide, que se marche a Córdoba. Forcejean los dos hombres, logrando Tarugo quitarle la escopeta al señorito Pepe, amenazándole con matarlo si no se marcha. El señor Juan ha descubierto que su hija no está en el Cortijo y sale buscándola desesperado. Es entonces cuando Tarugo entrega a Rosario a su padre y ella le pide perdón. Tarugo va hacia la ventana donde estaba “el puñao de rosas” y lo coge, el señor Juan le pregunta que a dónde va, y él le contesta que a devolver las flores a la Virgen.


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Personajes:

Rosario: Hija del capataz.

Una gitana: Que le “echa” a Rosario la buenaventura.

Tarugo: Enamorado de Rosario que roba de un altar un “puñao de rosas” para ella e impide su marcha con Pepe.

Pepe: Señorito del cortijo que propone a Rosario huir con él a la ciudad.

Carmen: Prima de Rosario.

José Antonio: Hermano de Tarugo.

Juan: Capataz del cortijo y padre de Rosario.

Tres cazadores:

Un arriero:


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Números musicales:

Coro “Una gitana vieja me dijo un día”: (Coro, Rosario, Gitana, Carmen)
Dúo de Rosario y Tarugo “Ay mare der arma mía”: (Rosario, Tarugo, Gitana)
Dúo de Rosario y Pepe “No te asustes tu alma mía”: (Pepe, Rosario)
Coro “Va la tarde cayendo” y terceto de cazadores “Con perro, escopeta, morral y canana”: (Coros, Arriero, Tres Cazadores)
Copla“¡Venga jaleo! ¡Venga jarana!”: (Coro, Juan, Rosario, Carmen)
Final “¡Nadie! ¡Toó está tranquilo”: (Tarugo)


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Coro “Una gitana vieja me dijo un día”: (Coro, Rosario, Gitana, Carmen)

CORO
Una gitana vieja
me dijo un día,
que yo por sus achares
me moriría.
Y asertó de tal modo
mi pensamiento,
que me puse más gorda
der sentimiento.
No creas nunca,
rosa temprana,
en los augurios
de una gitana.

ROSARIO
(A quien la gitana le está diciendo la buenaventura)
No las hagas caso;
son ganas de hablá.

GITANA
Yo qué he de hasé caso
de ezas condenás.

CORO
Una gitana vieja
me dijo un día,
que yo por sus achares
me moriría.
Y asertó de tal modo
mi pensamiento,
que me puse más gorda
der sentimiento.
No creas nunca,
rosa temprana,
en los augurios
de una gitana.

GITANA
Esta raya de tu mano,
capuyito de azusena,
quié desí que dó moreno
por ti ze mueren de pena.
Y que estás pasando ducas
y fatigas por los dó,
y que va a haber un desgusto
zi no lo remedia Dió.

UNAS
Eso el otro día
me lo dijo a mi.

OTRAS
Pos a mi me dijo
lo mesmo que a ti.

ROSARIO
No las hagas caso,
son ganas de hablá.

GITANA
¿Yo qué he de hasé caso?
¡No faltaba má!

CORO
Una gitana vieja
me dijo un día,
que yo por sus achares
me moriría.
Y asertó de tal modo
mi pensamiento,
que me puse más gorda
der sentimiento.
No creas nunca,
rosa temprana,
en los augurios
de una gitana.

GITANA
(Continuando)
Pero no t’apure, niña,
que esta raya m’azegura
q’un marqué la ma de rico
za prendao de tu hermozura,
y t’hará muchos regalos,
y vendrá pronto por ti,
y estarás jecha una reina,
y a zu lao zerá felí.

CORO
¡Ja, ja!
¡Ja, ja!
¡Un marqué nada menos!
¡Qué atrosiá!
M’alegrito de verla
tan rigulá!

ROSARIO
(Contrariada y dándole una moneda)
¡Estas no nos dejan!
Toma y vete ya,
y ojalá que asiertes.

GITANA
¡Pues no he de asertá!
Capuyito de rosa temprana,
tu lo verá.

CORO
¡Ja, ja!
¡Ja, ja!
¡Un marqué nada menos!
¡Qué atrosiá!
M’alegrito de verla
tan rigulá!
No hagas caso, Rosario,
no creas na,
que esa vieja infundiosa
te va a engañá.

CARMEN
Que la engañe o que no,
lo mismo da,
y eso poco a vosotras
sos pué importá.

MOZAS
M’alegrito de verla
tan rigulá!

GITANA
(Haciendo mutis por la rampa)
Ayá va por el mundo roando
la probe gitana,
que er destino de todos augura.
¿Quién quié que le diga
la buenaventura?

CORO
¡Ja, ja!
¡Ja, ja!
¡Un marqué nada menos!
¡Qué atrosiá!
M’alegrito de verla
tan rigulá!
Ya veréis cómo luego es Tarugo
er marqué que por eya vendrá.

ROSARIO
¿Qué disen de Tarugo?
¿Qué tienen que desí?

CARMEN
Que digan lo que quieran;
¿qué se te importa a ti?

ROSARIO
E que si yo le quiero,
le quiero porque sí,
y nadie de esas cosas,
se tienen que reí.

CORO
¡Ja, ja!
¡Ja, ja!
¡Un marqué nada menos!
¡Qué atrosiá!
M’alegrito de verla
tan rigulá!
M’alegrito de verla
tan rigulá!
M’alegrito de verla
tan rigulá!

GITANA
Ayá va por el mundo roando
la probe gitana,
que er destino de todos augura.
¿Quién quié que le diga
la buenaventura?

CORO
¡Ja, ja!
¡Ja, ja!
¡Un marqué nada menos!
¡Qué atrosiá!
M’alegrito de verla
tan rigulá!
M’alegrito de verla
tan rigulá!
M’alegrito de verla
tan rigulá!


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Dúo de Rosario y Tarugo “Ay mare der arma mía”: (Rosario, Tarugo, Gitana)

ROSARIO
(En la ventana, regando unos tiestos)
¡Ay, mare der arma mía
qué güen porvení me espera,
de fortuna y de alegría!
¡Que güen porvení me espera,
que hoy ma dicho una gitana
que tendré tóo lo que quiera!

TARUGO
(A media voz)
La copla en zus labios,
zuspira y mermura;
no hay naide que cante
con eza durzura.
Yo ziento al oírla
no zé qué temó;
murmuyo lejano de fuente escondía
parese zu vó.

ROSARIO
Yo no sé, maresita del arma,
qué e lo que m’apura,
solo sé esta tarde m’han dicho
la buena ventura.
Y a pesá de que tóo m’asegura
fortuna y riquesa,
yo no sé que será que me siento
morí de tristesa.

TARUGO
¡Dios mío! ¿qué dices?
¿Qué zufre y que llora?
Po yo zabré pronto qué ocurto y qué negro
pezá la devora.
¡Rozario!

ROSARIO
(Sorprendida)
¡Tarugo!
¿Qué buscas aquí?

TARUGO
Po ná, que en silensio
tus quejas oí;
y como por ellas
que estas triste sé,
vengo a que tu mesma
me digas por qué.

ROSARIO
¿Qué yo estoy triste piensas?
¡Jesú, qué atrosiá!

TARUGO
¡Rozario, no me engañe!

ROSARIO
¡Yo qué te vi a engañá!
Cantaba cosas tristes
por ganas de cantá.

TARUGO
Dispensa, yo penzaba
que tóo eso era verdá.

GITANA
(Dentro y muy lejos)
Ayá va, ayá va por er mundo roando,
la probe gitana,
que er destino de todos augura:
¿Quién quié que le diga
la buenaventura?

ROSARIO
(Inquieta)
¡Dió santo!, ¿qué escucho?
¡Su voz otra ve!

TARUGO
Rozario, ¿qué es eso?

ROSARIO
¡Por Dió, déjame!

TARUGO
Tú tienes hoy argo,
que no zé lo que é.

ROSARIO
(Disimulando)
¡Pero, hombre, qué empeño!
¡Yo qué he de tené!

(Ocultando su tristeza con fingida alegría)

Yo no tengo na má por ahora
que mucha alegría.
¡Si tuviera una pena muy honda
te la contaría!
Po que yo se de sobra hase tiempo,
que tú pa mi has sío
un amigo, que como un hermano,
siempre me ha querío.

TARUGO
(Sin poder dominar su tristeza)
Po má que eya ze empeñe en negarlo,
yo azeguraría,
que hase tiempo, no tiene Rozario,
denguna alegría.
Y ar zabé que la pena la ajoga,
zoy hombre perdío;
que no hay otro que tanto la quiera
ni la haya querío.

ROSARIO
Yo no pueo finjí, lo va a conosé
pobretica e mí, que voy a jasé,
¿Qué piensas, Tarugo?

TARUGO
Yo no pienso ná.

ROSARIO
Po espera un momento que sarga;
tenemode hablá.
Yo no tengo na má por ahora
que mucha alegría.
¡Si tuviera una pena muy honda
te la contaría!
Po que yo se de sobra hase tiempo,
que tú pa mi has sío
un amigo, que como un hermano,
siempre me ha querío.

TARUGO
Po má que eya ze empeñe en negarlo,
yo azeguraría,
que hase tiempo, no tiene Rozario,
denguna alegría.
Y ar zabé que la pena la ajoga,
zoy hombre perdío;
que no hay otro que tanto la quiera
ni la haya querío.


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Dúo de Rosario y Pepe “No te asustes tu alma mía”: (Pepe, Rosario)

PEPE
No te asustes tú, arma mia,
luserito de mi vía,
no te asustes, que soy yo.

ROSARIO
¡Yo asustarme? ¡Tontería!
Tú me causas alegría,
pero sobresalto no.

PEPE
(Apasionadamente)
¡Ay, vía de mi vía!

ROSARIO
¡Pepe, por Dió!

(Mirando con temor al cortijo)

Tú me causas alegría,
pero sobresalto no.

PEPE
Como a mí en er mundo
sin estar contigo
nada me divierte,
dejo a los amigos
jugando en el arto
po venir a verte.
Po desirte a sola
que por curpa tuya
de pesá me muero

(Abrazándola)

ROSARIO
(Cariñosamente)
¡Pepe, me hases daño!

PEPE
¡Cáyate, arma mía!
¡Déjame, lusero!

(Estrechándola más y con creciente pasión)

¡Quiero estrecharte en mis brazos,
verte de amor medio loca,
quiero bebé la alegría
en los labios de tu boca!
Quiero sentir junto al mío
tu corasón parpitá,
y quiero darte, arma mía,
mi sangre y mi vía,
¡que ya ves si es dá!

ROSARIO
¡Caya por Dió, Pepe mío!
Mira que me vuelvo loca
y que me estás trastornando
las palabras de tu boca.
¡Caya, por Dió te lo pío,
porque me vas a matá!
Que yo también te daría
mi sangre y mi vía,
¡que ya ves si es dá!

PEPE
(Con alegría)
¿Lo dise de vera?

ROSARIO
¿Po no ve que sí?

PEPE
¿De vera, Rosario?

ROSARIO
¡Y aún dudas de mí!

PEPE
(En voz baja y acariciadora)
¡Pos óyeme, paloma!
Yo tengo ayá en Triana,
en medio de los campos,
una casita blanca.

ROSARIO
(Suplicante)
¡Pepe!

PEPE
(Apasionado)
¡Caya!
En el jardín, las flores
sus cálises levantan
y aquel rincón ocurto
perfuman y embalsaman.

ROSARIO
(Desfalleciendo)
¡Pepe!

PEPE
(Más bajo cada vez)
¡Caya!
Pa unir en laso estrecho
dos cuerpos y dos almas,
pa dos que bien se quieran
como nosotros...

ROSARIO
(Con súbito arranque)
¡Basta!

PEPE
(Dominándola nuevamente con el sensual halago de su voz amorosa)
No existe mejor nío
que mi casita blanca,
perdía en el espeso
ramaje de Triana.

ROSARIO
(Con mucha emoción)
¡Ay, mare de mi vía!

PEPE
¡Ay vía de mi arma!
¡Ayí mi amor te espera
y ayí quiero que vayas!

ROSARIO
(Con entereza)
¡Nunca!

PEPE
(Sorprendido)
¿Qué es lo que dices?

ROSARIO
¡Nunca!

PEPE
(Con amargura)
¡Ya lo esperaba!

(Despreciativo)

Mujer al fin y al cabo,
y como todas, falsa.

ROSARIO
(Suplicante)
¡Pepe!

PEPE
(Con rabia)
Si no me quieres..

ROSARIO
(Con gran dolor)
¡Pepe!

PEPE
(Con indignación)
¿Por qué me engañas?

ROSARIO
(Casi llorando)
¡Pepe, por Dió lo pío!
cáyate, que me matas!

PEPE
(Abrazándola de nuevo)
¡Quiero estrecharte en mis brazos,
verte de amor medio loca,
quiero bebé la alegría
en los labios de tu boca!
Quiero sentir junto al mío
tu corasón parpitá,
y quiero darte, arma mía,
mi sangre y mi vía,
¡que ya ves si es dá!

ROSARIO
¡Caya por Dió, Pepe mío!
Mira que me vuelvo loca
y que me estás trastornando
las palabras de tu boca.
¡Caya, por Dió te lo pío,
porque me vas a matá!
Que yo también te daría
mi sangre y mi vía,
¡que ya ves si es dá!


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Coro “Va la tarde cayendo” y terceto de cazadores “Con perro, escopeta, morral y canana”: (Coros, Arriero, Tres Cazadores)

CORO
(De pastores, a lo lejos)
Va la tarde cayendo,
yega la noche:
camino e la majada
van los pastores,
buscando entre las sombras
y en er descanso
er nudo cariñoso,
de amantes brasos.
Va la tarde cayendo,
cayendo, cayendo
Va la tarde cayendo,
yega la noche:
camino e la majada
van los pastores,
Camino e la amajada
van los pastores.
Camino e la amajada
van los pastores.
Vaya con Dios la tarde,
venga la noche.

CORO
(De aceituneras)
Como banda de palomas
que la noche ha sorprendío,
va acá una de nosotras
buscando er caló der nío!

(Salen a escena)

Semos las aseituneras;
venimos der plantoná.
¡Ay, caminito de casa,
qué a gusto te voy a andá!
Vamos pronto mositas,
que farta poco.
Vámonos hasia er pueblo
que el ir es corto.
Quió está pronto en la reja
pa que no espere
y me diga cantando
cuánto me quiere.
Semos las aseituneras,
venimos der plantoná.
¡Ay, caminito de casa,
qué a gusto te voy a andá!
Caminito de casa,
caminito de casa.
¡Ay, caminito de casa,
qué a gusto te voy a andá!

ARRIERO
(Dentro)
¡Arrierito, arriero!
¡Malhaya tu suerte perra!
Siempre solo y siempre andando
por atajos y vereas.

LOS TRES CAZADORES
(Cómicamente)
¡Con perro, escopeta,
morral y canana,
salí esta mañana
serían las tré!
Subiendo y bajando
peñascos y serros,
detrás de los perros
diez leguas andé.
¡Suando!
¡Aspeao!
¡Molío!
¡Cansao!
Y usté me dirá:

(Limpiándose el sudor)

¿y qué ha casao usté?
¡Ah! ¡Ah!

(Con señales de gran cansancio)

Pues no he casao na.
¡Ná!
¡Ná!
Pero tóo se puede
sufrir con valor,
por er gusto que da que te digan:
¡Ahí va un casaor!
El perro, de muestra
nos puso un conejo;
tiramos, y un viejo
ar punto gritó:
“No tiren, zeñore,
que es un disparate.
Si está con tomate,
y lo he guisao yo.”
¡Corrío!
¡Abroncao!
¡Me fui
avergonzao!
Y usté me dirá:

(Haciéndose aire con el sombrero)

¿Y qué ha casao usté?
¡Ah! ¡Ah!

(Igual que la otra vez)

Pues no he casao na.
¡Ná!
¡Ná!
Pero tóo se puede
sufrir con valor,
por er gusto que da que te digan:

UNO
Ahí va un casaor

OTRO
Ahí va un casaor

OTRO
Ahí va un casaor

UNO
¡Ahí va!

OTRO
¡Ahí va!

LOS TRES
¡Ahí va un casaor!


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Copla“¡Venga jaleo! ¡Venga jarana!”: (Coro, Juan, Rosario, Carmen)

CORO
¡Venga jaleo!
¡Venga jarana!
Duren las coplas
hasta las sinco
de la mañana.
Venga jarana,
venga jaleo,
poique esta noche
yo t’aseguro
que aquí me queo.

JUAN
No tanto, mositos,
que hay que madrugá.

CORO
Po que cante una copla Rosario.

ROSARIO
Po ayá va
(Olé y palmas)

ROSARIO
(Entonándose)
¡Aaaaay!

TODOS
¡Olé!

ROSARIO
Yo sufro mientras tú gosas,
yo goso mientras tú cantas.
Las penas que a mí me sobran,
son las que a ti te hasen farta.
¡Ay, si tú supieras
lo que a mi me pasa!
No tendrías, no tendrías pa mí de seguro
tan malas entrañas.

CORO
¡Ole las mujeres!
¡Vaya sentimiento!

CARMEN
¡Ay, Josú, qué tristes
que nos hemos puesto!

PEPE
Canta tú si quieres.

CARMEN
Pues ayá voy yo.

TODOS
¿Qué va a sé?

CARMEN
Un tango
de los de mistó.

CARMEN
No le cuentes ar cura, chiquiya,
lo que anoche pasó entre lo dó
porque no va habé cura en Seviya
que te dé la arsolución.

CORO
¿Que no?

CARMEN
¡Que no!
Pero no pase pena denguna,
ni t’apures por eso, mujé;
ven a merme esta noche a las onse,
porque yo te arsorveré.

TODOS
¡Olé!

CARMEN
Poique pa sierto delitos
que cometemo lo do,
yevo yo siempre conmigo...
La arsolusión.

(Carmen levanta los brazos, yergue su busto y principia a bailar un zapateao con toda la gracia del mundo. Entusiasmo general)

TODOS
¡Duro!
¡Grasia!
¡Venga!
¡Qué!
¡Arsa!
¡Toma!
¡Vaya!
¡Bien!


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Final “¡Nadie! ¡Toó está tranquilo”: (Tarugo)

TARUGO
¡Naide! ¡To está tranquilo!
¡No ze oye una pisá!
Ya la hora de la cita
no tardará en zoná,
y eze hombre, por Rozario
gozoso yegará.
¡Que yegue, zí, que yegue,
que zentenciao etá!
¡Medita infame y goza
tu hazaña criminá!
¡Po la sagrá memoria de mi pare
no te la yevarás!





FIN


Información obtenida en la Página Web http://lazarzuela.webcindario.com/

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