domingo, 22 de diciembre de 2013

Viento es la dicha de amor (Cantables)



VIENTO ES LA DICHA DE AMOR



Zarzuela en dos actos.

Libreto: Antonio Zamora.

Música: José de Nebra.

Estrenada el 28 de noviembre de 1743 en el teatro de la Cruz de Madrid.


ARGUMENTO


Jornada I.

Zéfiro -hijo del Viento-, ayudado por los zagales ha incendiado el templo de Amor, quien se lamenta al ver destruir su templo y anuncia su venganza. Amor se disfraza para ayudar a Liríope -ninfa dedicada al culto a Amor y a quien quiere conquistar Zéfiro-, que huye despavorida. Tiresias -sabio astrólogo que es vecino del templo de Amor-, Fedra -que vive con Tiresias- y las ninfas descubren a Liríope, que canta lo sucedido. Tiresias se ofrece a acoger a Liríope. Aparecen discutiendo los zagales y Antenor -príncipe extranjero enamorado de un retrato de Fedra, que acude al templo en su búsqueda-. Tiresias pide que dejen de discutir e interroga a Antenor sobre lo que ha pasado, y Tiresias le ofrece hospitalidad. Cerca de esa casa, Zéfiro acecha esperando la oportunidad de ver a Liríope, mientras canta su amor a ella. Aparece Marsias persiguiendo a Delfa, y Zéfiro les aborda pidiendo explicaciones. Marsias -criado de Antenor- y Delfa se pelean. Marsias tiene interés en el vino, la comida y las mujeres y se pelea constantemente con Delfa mientras busca sus favores. Zéfiro tiene la intención de sobornar a Delfa para conseguir la información que le permita la entrada en la quinta de Tiresias donde se refugia Liríope.
Liríope y sus ninfas, ayudadas por Fedra y los zagales, componen un pabellón en homenaje y desagravio a Amor. Mientras, Amor, disfrazado de zagal, presencia la escena. Queda Fedra de guardia en el templo. Antenor y su criado Marsias, al que creía muerto en el naufragio, se acercan a saludar a las ninfas, cuando sorprenden una escena de celos entre Fedra y Zéfiro. Antenor ofrece su ayuda a Fedra y descubre que se trata de la mujer de la que está enamorado. Zéfiro, que entró en el pabellón sobornando a Delfa, aborda a Liríope que intenta huir. A los requerimientos de Liríope responde Zéfiro, le declara su amor y ella le recrimina sus mentiras. Amor disfrazado de peregrino se interpone entre ellos ayudando a Liríope y regañando a Zéfiro. Llegan todos atraídos por la discusión, y Liríope quiere ceder a los requerimientos de Zéfiro, pero Amor, ahora sin disfraz, se lo impide.

Jornada II.

Fedra, Delfa y las ninfas descansan en la estancia de Fedra. Antenor, que se siente celoso desea abordar a Fedra. Amor, disfrazado, espera el momento de su venganza. Tiresias consulta a los astros y las cartas el destino de Liríope, quien le sorprende y quiere saber lo que le depara el futuro. Mientras, Amor ha entrado sin ser visto y permanece a la espera de lo que sucede en los jardines cercanos. Tersias se resiste a hablar, pero finalmente confirma las intuiciones de Liríope: el Fuego, violencia del deseo, y el Viento, la acechan. Tiresias predice el nacimiento de Narciso, hijo de Zéfiro y Liríope, que morirá desgraciado por causa de la ninfa Eco. Liríope se desespera y se marcha para suicidarse y burlarse así de lo predestinado. Todos van en su busca y ayuda. Aprovechando la situación Delfa y Marsias siguen en sus peleas amorosas. En el río, Zéfiro busca desesperado a Liríope. Canta su amor cuando es sorprendido por Fedra y Antenor, y se produce una escena de amor y celos. Liríope, en otro lugar del río se interna en el agua para poner fin a su vida, pero Zéfiro se lo impide. Liríope se deja ayudar y, aunque se muestra preocupada ante la predicción, Zéfiro ahuyenta sus temores y va entregándose al amor, pero finalmente pide ayuda sobreponiéndose al amor que siente, y Zéfiro huye. Las ninfas ayudan a Liríope y los zagales persiguen a Zéfiro.
Mientras, Delfa y Marsias siguen entre cariños y discusiones.
Tiresias, en una rotonda de los jardines de su quinta, reflexiona sobre lo ocurrido. En el jardín las ninfas y Fedra tratan de consolar a Liríope y con ese propósito van a recoger flores para hacer una guirnalda para el escudo de Amor. Al traer los presentes, ajenos al  
problema, mencionan a Narciso y Eco, desatando la furia de Liríope. Delfa intenta calmarla y canta mientras las ninfas danzan. Aparece Zéfiro dispuesto a todo para llevarse a Liríope. El Viento comienza a desatarse, y Liríope le pide que cese, pero Zéfiro acalla su voz cantando. Liríope cree que las voces son de su imaginación y Zéfiro entonces hace volar las flores del ramo de Liríope. Esta tiene sospechas pero no quiere admitirlo. Liríope intenta impedir su rapto pidiendo ayuda a las ninfas, pero nuevamente Zéfiro acalla su voz con el Viento y finalmente logra raptar a Liríope, llevándosela a su elemento, el Aire. Amor se presenta enfurecido, y Tiresias le intenta aplacar en vano, siente rabia por no haber podido evitar que Zéfiro se llevase a Liríope. Reaparecen Zéfiro y Liríope que se ha dejado llevar por el Amor venciendo su miedo al destino, y cantan felices el triunfo del Amor.


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Personajes:

Liríope: Ninfa dedicada al culto del Amor, es requerida de amores por Zéfiro. Ella, aunque le quiere, se opone a ese amor porque pretende evitar la consecuencia desgraciada del nacimiento de Narciso y de la tragedia de Eco.

Zéfiro: Hijo del Viento., utilizará toda clase de artimañas para conseguir el amor de Liríope. Aliado con el Fuego, provocará el incendio del Templo de Amor que desencadena la farsa. Como enamorado, muestra lánguida y hasta bucólicamente sus afectos, pero no duda en agitarse al ser desdeñado, y desencadenar así las acciones de la farsa.

Amor: A cuya honra está dedicado el templo de las ninfas, descenderá del Olimpo para tomar venganza. Se muestra en la farsa en dos maneras: disfrazado de zagal, intervendrá a lo largo de la comedia para conseguir sus fines. Y, como dios furioso, mostrará su indignación, pero al fin cederá ante la dicha de los amantes.

Marsias: Criado de Antenor, y naufragará con él en la barca ante el templo de Amor. Su interés por el vino, la comida y las mujeres le lleva a pelear continuamente con Delfa para conseguir sus favores. Fiel a su amo, pero apegado a tierra, representa junto a Delfa el contrapunto humano - en ocasiones irónico- a la más que elevada expresión de sentimientos que caracteriza a los personajes heroicos de la farsa.

Delfa: Voluble y coqueta, acompaña a las ninfas en su peregrinar tras el incendio. Su curiosidad es pareja a su coquetería, pero cederá ante los requerimientos de Marsias, no sin mostrar en todo momento su bien marcado carácter. En nuestra versión, Delfa entretiene en todo momento a las ninfas, y tiene ocasión de mostrar brillantemente su carácter ligero en el aria de la segunda jornada.

Tiresias: Sabio y astrólogo (parte hablada), vive retirado en su quinta en compañía de su hija Fedra, que tiene como criada a Delfa; son vecinos del templo de Amor. Fedra está enamorada de Ufiro y anteriormente fue correspondida por él.

Antenor: Es un príncipe extranjero (parte hablada) que, enamorado a través de un retrato de Fedra y sin saber quién es, viene a visitar el templo de Amor en compañía de su criado Marsias. Su confusión entre Liriope y Fedra provocará escenas de celos entre las dos parejas.


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ACTO 1

Al alba del día, se ha declarado un incendio en el templo de Amor. Los elementos contribuyen a avivar el Juego, el viento huracanado hunde las embarcaciones que navegan por el río cercano.

CORO
¡Fuego, fuego!, que en su templo al incendio de Amor abrasa otro incendio.
¡Fuego, fuego!

Las ninfas corren asustadas por el bosque; Tiresias y su hija Fedra acuden en auxilio de Liríope y sus acompañantes.
El incendio ha sido provocado por Zéfiro, ayudado por los zagales a los que ha sobornado, y con los que intenta después borrar las huellas de su acción.
Amor aparece, mostrando su indignación

(Recitativo)

AMOR
¿Qué es esto, vengativa ardiente saña?
Mi Templo, que fue honor de la campaña,
es caduco escarmiento
de la llama voraz de ese elemento.
Mi estatua venerada
de sus aras se mira despojada,
Y con desprecio sumo
su sacrílega tez la imprime el humo.
Zéfiro fue el infiel, el atrevido
que al Amor por amor traidor ha sido;
pues en él mi venganza al orbe asombre,
o pierda mi poder su sacro nombre

(Aria)

Teme, aleve, fementido,
en tu amor dos veces ciego,
que en las iras de mi fuego
labro astuto un nuevo arpón.
Hoy tu amor será escarmiento
de tu bárbara osadía,
pues por lauro y gloria mía
aun herir sabrá en el viento
mi poder y mi razón.

Amor se disfraza para ayudar a Liríope que llega huyendo despavorida. Al fin Tiresias, Fedra y el séquito de ninfas descubren a Liríope, que canta lo sucedido.

(Recitativo)

LIRIOPE
Esto es que al ver que el templo se abrasaba
y el bajel de sus llamas zozobraba,
entre el sulfúreo enojo
a liberar el ídolo me arrojo.
Salgo por el jardín y llego al prado
en donde mi cuidado
halla un gallardo joven, cuyo intento
procuró restaurar mi desaliento.
Crece la pena al pronunciar mi agravio
y un desmayo me embarga voz y labio
a mi amparo llegáis y mis enojos
fuego exhalan en llanto por los ojos.

(Aria)

No siento, no, el estrago
del dórico edificio
en donde desperdicio
se mira ya en el viento;
sólo a la imagen siento
que falte digno altar
Mis ninfas fugitivas
van de la selva al prado
y viendo su cuidado,
a impulsos de la ira
el alma no respira
sin susto y sin pesar.

Tiresias ofrece a Liríope albergue en su quinta. Voces cercanas avisan de una pelea que provoca el temor de las ninfas y su marcha hacia el refugio prometido, conducidas por Fedra. Entran zagales y Antenor peleando.

CORO
Zagales de la selva,
barqueros de la playa,
venid, si Amor os guía,
pues el Amor os llama.
¡Ah, del valle, ah, del risco,
ah, de la falda!

Tiresias ordena el término de la refriega e interroga al extranjero. Una vez oídas sus desventuras, le ofrece hospitalidad y le conduce a su quinta.
En la tapia que cerca la quinta de Tiresias, Zéfiro acecha, esperando la oportunidad de ver a Liríope.

(Recitativo)

ZEFIRO
¿Dónde me lleva, amor, mi dulce acento?
Mas, siendo viento amor, me lleva el viento.
Todo remedio es tibio
que a mi dolor procure algún alivio.
Al templo puse fuego
por si a Liríope ver pudiese ciego.
De Tiresias cortésmente hospedada,
a mi amor dificulta más la entrada.
¿Pues qué he de hacer si el bien tanto se aleja?
Aspirar al alivio de la queja.

(Aria)

Tórtola que carece
del fiel amado dueño,
su dulce voz le ofrece
alivio no pequeño
para poderle hallar.
Y a mí que me maltrata
la ausencia de una ingrata,
no encuentra mi quebranto
ni halagos en el llanto
ni alivio en el pesar

Marsias aparece en persona de Delfa, y Zéfiro les aborda pidiendo explicaciones.
Marsias, -burlándose siempre de cualquier situación-. y la coqueta e indignada Delfa, se pelean.

(Recitativo)

MARSIAS
¿Hay hombre tan
ariscamente zaino?

(Aria)

Confuso, turbado
amante, rendido,
ni encuentro el olvido
ni acierto el amor.
Me hielo en tu riesgo,
al verte me inflamo;
si sirvo no te amo,
si te amo es rigor

Zéfiro decide entonces sobornar a Delfa para conseguir la información que le permita la entrada en la quinta Liríope y sus ninfas, ayudadas por Fedra y los zagales, componen un pabellón en homenaje y desagravio a Amor. Mientras, el mismo Amor –disfrazado de zagal- atisba la escena

CORO
Para proseguir los cultos
del ciego rapaz vendado,
si abrasó el estío un templo,
florezca un jardín el mayo.

(Dúo)

LIRIOPE
Zagales de la Arcadia,
cuyo afecto postrado,
cuanto respira alientos
sacrifica en holocaustos

AMOR
Felices moradores
de aquel dichoso espacio,
donde es vivir de atentos,
morir de enamorados

DUO y CORO
Oíd mis ecos blandos
pues ya ha trocado el susto
en armonía el llanto.

Las ninfas, danzando, se alejan con Liríope. Fedra queda en guardia del templo.

CORO
Sólo el Amor es deidad,
pues logra su sinrazón
halagar la inclinación,
hiriendo la voluntad.

Antenor y su criado Marsias, al que daba por muerta en el naufragio, se acercan a saludar a las ninfas, cuando sorprenden una escena de celos entre Fedra y Zéfiro; Antenor se ofrece en ayuda de Fedra y descubre asombrada que se trata de la mujer pintada en la miniatura y de la que está enamorado.
Zéfiro, que entró en el pabellón sobornando a Delfa, aborda a Liríope que intenta huir, A los requerimientos de la ninfa conminándole a irse, responde Zéfiro.

(Seguidillas)

ZEFIRO
No, que quiere mi pena,
ya que te encuentro,
respirar entre quejas
los desalientos.

LIRIOPE
Si tu pena me agravia,
¿cómo pretendes
apadrinar lo fino
con lo rebelde?
No me detengas.

ZEFIRO
No te me ausentes.

LIRIOPE
¡Ay de tu mal, si tu mal no te acaba!

ZEFIRO
¡Ay de mi amor, si mi amor no te vence!

LIRIOPE
¿Cómo quieres que crea
tus falsedades,
si lo engañoso es sombra
de lo constante?

ZEFIRO
¿Cómo por ti en la Arcadia
viviendo muero,
sin hallar más alivio
que el del desprecio?
¿Qué respondes?

LIRIOPE
Que afable,
mas labio mientes,
que no caben piedades
donde hay desdenes,

ZEFIRO
¡Qué ingrata vives!

LIRIOPE
¡Qué osado eres!
¡Ay de tu mal, si tu mal no te acaba!

ZEFIRO
¡Ay de mi amor, si mi amor no te vence!
¿Una voz, por consuelo,
no me permites?

LIRIOPE
¿Qué quieres que te diga,
si ya te dije?
Amor, disfrazado de peregrino, se interpone entre la pareja, ayudando a Liríope y amonestando a Zéfiro.

AMOR
Que piedad no merecen
quejas impías
cuando al Amor ofenden
con lo que obligan.

LIRIOPE
De la estatua en el bronce
mi voz se forma.

ZEFIRO
Es el bronce materia
de las hermosas.
Oye mi llanto.

LIRIOPE
¿Qué aguardas? Vete.
¡Ay de tu mal. si tu mal no te acaba!

ZEFIRO
¡Ay de mi amor, si mi amor no te vence!

LIRIOPE
¿Qué haré. Cielos?

AMOR
Vencerte,
pues por vengarse.
Deidad que influye amando
manda que no ames.

LIRIOPE
Ya mi respuesta oíste.

ZEFIRO
Sí, pero falta
que se vuelvan finezas
tus amenazas.

Atraídos por la contienda llegan todos. A los requerimientos de Zéfiro, Liríope quiere responder cediendo, pero se lo impide Amor, mostrándose sin disfraz.

(Recitativo)

LIRIOPE
En que mi amor…mas. Cielos. ¿quién al labio
al dictar un favor, dicta un agravio?

AMOR
El mismo Amor, que su venganza empieza
a frustrar de un indigno la fineza

ZEFIRO
Idolatrado bien...

LIRIOPE
¡No, no he de oírte!

ZEFIRO
¿Que no has de amar?

LIRIOPE
No tengo de admitirte.

ZEFIRO
Pues mi amor…

LIRIOPE
mi desdén...

AMOR
y mi venganza...

LOS TRES
Quitarán a tu afecto la esperanza.

(ZEFIRO)
No quitará a mi afecto la esperanza.

(Aria)

ZEFIRO
Oyeme

LIRIOPE
No haré tal.

AMOR
Húyele.

LIRIOPE
Sí, lo haré

ZEFIRO
¡Ay, desdichada fe!

AMOR y LIRIOPE
Se ofende una deidad.

ZEFIRO
Pues Dioses...

AMOR y LIRIOPE
No hay piedad,

LOS TRES
...que contra tí / que contra mí se emplean
la rabia y el furor

ZEFIRO
Constante te he de amar.

AMOR
Serás despojo mío.

LIRIOPE
En mí sólo hay desvío.

LOS TRES
Pues digan mis anhelos:
¡Al arma, al arma, cielos,
contra desdén y amor!


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ACTO II

Fedra, su criada Delfa, y las ninfas se solazan en la estancia de Fedra. Antenor, muerto de celos, desea abordar a Fedra. Amor, de nuevo disfrazado, vigila y espera el momento de su venganza.
Tiresias consulta a los astros y las cartas el destino de  Liríope. Liríope le sorprende en sus conjeturas y le ruega le exprese lo que está descubriendo sobre su futuro.
Mientras, Amor ha entrado sin ser visto y permanece a la espera de los sucesos en los jardines cercanos.
Tiresias se resiste a hablar, pero al fin predice lo que ella intuía. El Fuego, violencia del deseo, y el Viento, la acechan.

AMOR
Mal del Zéfiro aleve
tus ansias fías,
si es el aura que halaga
cierzo que arruina.

AMOR y DELFA
¡Ay, pasión ciega!
¡Ay, dulce engaño!
¡Ay, vida mía!
Si aún se labran peligros
de las caricias.
¡Ay, falso halago!
¡Ay, vida mía!

Tiresias predice el nacimiento de Narciso, hijo de Zéfiro y Liríope, que morirá desgraciado por causa de la ninfa Eco.

AMOR
El Narciso y el Eco
quejas duplican,
mas ni se desvanecen
ni se marchitan.

AMOR y DELFA
¡Ay, flor ingrata!
¡Ay, voz amante!
¡Ay, vida mía!
Que duráis a las penas
y no a las dichas.
¡Ay, voz amante!
¡Ay, vida mía!

Liríope, descubriendo lo irresistible del destino, se desespera y abandona la estancia con el propósito de suicidarse y así burlar lo predestinado. Todos salen en su busca y socorro, y, aprovechando la situación, Delfa y Marsias se requiebran ya de amores.
Un Jugar en el río; Zéfiro, desesperado, busca a Liríope.

(Recitativo)

ZEFIRO
¡Oh tu, selva, si ufana y floreciente
tu pompa se acredita,
y si después enero la marchita
de un soplo, y otro el huracán ardiente.
Olmo galán, si tu verdor desnuda
del invierno la cólera sañuda.
Parlera fuente, humor de aquella peña,
si el hielo te enmudece de risueña,
Rosa fragante que brotó la aurora,
si apaga tu esplendor noche traidora,
por mi bien le decid al dueño mío,
que todo falta menos su desvío

(Aria)

Selva florida,
tronco frondoso,
cristal undoso,
cándida flor,
decidle a mi bien
que muero de amor.
Decidle que mude
su fiero desdén,
que amando yo bien,
merezco el favor

Es entonces sorprendido por Fedra y Antenor, y se produce una embarazosa escena de amor y celos.
En otro lugar del río Liríope se interna en el agua para poner fin a su vida; se lo impide Zéfiro conduciéndola hasta un ribazo. Dudas y temor en Liríope que demuestra estar enamorada sin remisión del persistente y embaucador Zéfiro.

(Recitativo)

ZEFIRO
¿Dónde, precipitada ninfa bella
te conduce el furor de tu hermosura?

LIRIOPE
Donde dando escarmiento a tu locura
burle el influjo de maligna estrella.

ZEFIRO
De ese río al caudal te precipitas,
sin mirar que, si quitas
a tu esplendor la luz porque yo ciegue,
haces que a media tarde el sol se anegue.

LIRIOPE
Calla el acento, falso, lisonjero.

ZEFIRO
Yo callaré como sepas que te quiero.

LIRIOPE
Huiré tu voz.

ZEFIRO
Sabré yo detenerte.

LIRIOPE
Sabré matarme sólo por no verte.

(Aria)

LIRIOPE
Seré precipitada
violencia del Alfeo,
que al ver tu falso halago
la mina de mi estrago
me evita otra mayor
Tu amor tal vez me inclina,
el hado me amenaza.
¡Oh dioses celestiales)!
¿cuándo hallarán mis males
seguro algún amor?

(Recitativo)

ZEFIRO
Aunque contrario se me muestre el cielo,
más temo a tu rigor que a tu recelo.

LIRIOPE
No mi rigor de ingratitud se advierte,
si he de temer el hado de mi suerte.
En un hijo del viento está mi estrago
y del viento sois hijos tú, y tu halago.
Olvídame siquiera de piadoso,
obedece de amante o generoso.

(Aria)

ZEFIRO
Si yo te obedezco,
me expongo a olvidarte.
Si quiero dejarte, las iras merezco
de serle traidor.
Quién, Cielos, ha oído
tan nueva batalla,
que igual riesgo halla
en ella el vencido
que el que es vencedor?

(Recitativo)

LIRIOPE
¿Qué resuelves?

ZEFIRO
Amar tus luces bellas.

LIRIOPE
¿Y las estrellas?

ZEFIRO
Sólo son estrellas
las de tus ojos, cuyo ardor no evito.
¿Qué temes de mi amor?

LIRIOPE
Temo un delito

ZEFIRO
¿Quién le ha de hacer?

LIRIOPE
La suerte

ZEFIRO
Vencerála mí amor.

LIRIOPE
Me asusta el verte.

ZEFIRO
¿Quién te amaga?

LIRIOPE
La esfera en su hado injusto.

ZEFIRO
Mienten suerte, delito, esfera, y susto.

(Aria)

ZEFIRO
Idolo amado mío,
pierde el fatal recelo.

LIRIOPE
No puedo, que es el cielo
quien manda mí desvío.

ZEFIRO
Mi bien.

LIRIOPE
Injusto hado,
calla.

ZEFIRO
Rigor impío.

LOS DOS
¡Oh, cuándo habrán cesado
la suerte y el rigor!

ZEFIRO
Si ultrajas mi constancia,
mi industria ha de robarte.

LIRIOPE
Será mi vigilancia
quien lidie de mi parte

LOS DOS
Dioses, cielos, astros, luces
vengadme de su amor.

Rebelándose ante su propio amor, Liríope pide ayuda provocando la huída de Zéfiro.
Las ninfas ayudan a Liríope y los zagales persiguen a Zéfiro. Nueva escena entre Delfa y Marsias, que prosiguen su estrategia del “golpe” amatorio.

(Recitativo)

MARSIAS
Buenos días, señora mi zagala.

DELFA
Váyase el verderón muy noramala.

MARSIAS
Pues escúchame sólo dos razones.

DELFA
Váyase al rey, que paga los bufones.

MARSIAS
¿Tanto rigor, señora Perinola?

DELFA
Pues si me enfada, yo solita sola
he de hacer, con la rabia en que me cebo,
que en aceite le frían.

MARSIAS
¿Soy yo huevo?

DELFA
Es un bufón.

MARSIAS
Pues oye mis quebrantos.

DELFA
Si prosigue le doy un sepancuantos.

(Aria)

MARSIAS
Quiéreme picarita!

DELFA
No se me acerque más!

MARSIAS
Oyeme.

DELFA
¿No? Pues ¡zas!

MARSIAS
¡Ay, que con su manita
sin dientes ya me deja!

DELFA
¿Porqué un bribón se queja,
si sangre no salió?

MARSIAS
Déme un abrazo!

DELFA
¡Só!

MARSIAS
Pues ¡toma!

DELFA
¡Ay, bribonazo!
¡Ay, de mi pobre brazo!

LOS DOS
Y estemos cepos quedos.
Si acaso me has de amar. / Sin que te llegue a amar.

MARSIAS
Eres dos veces fiera,
por fiera y por ingrata.

DELFA
¡A un verderón, quién trata
jamás de otra manera!

MARSIAS
Pues eres Perinola!

DELFA
y tú, alemán de Angola!

LOS DOS
Pues váyase a escardar. / Pues váyase a fregar.

En una rotonda en los jardines de su quinta, Tiresias reflexiona.

CORO
En los jardines de Amor,
Liríope la infeliz,
cansada ya de llorar
se consuela con decir:
¡Ay de mí! ¡Ay de mí!
Que el morir no es estorbo
para no morir

En el jardín, las ninfas y Fedra tratan de consolar a Liríope y con ese propósito van a recoger flores para que teja una guirnalda con que adornar el escudo de Amor. Al traer las presentes, ajenas al problema, mencionan a Narciso y Eco, desatando el furor de Liríope. Delfa intenta calmarla, y canta mientras las ninfas danzan.

(Aria)

DELFA
Rosa, tronco, risco y fuente,
pues adoro un bien ausente
y escucháis que le idolatro,
dibujadme su retrato
mas pintándole mi amor.

Aparece Zéfiro sin ser visto par Liríope y dispuesto a raptarla si es necesario. El viento comienza a desatarse.

CORO
Viento es la dicha de amor
Liríope pide al viento que cese sus acentos, pero Zéfiro acalla una y otra vez su voz
cantando.

(Coplas)

ZEFIRO
Ahora verás, cruel perfección,
que, porque consiga la dicha mayor,
a la esquivez, burlará la traición.

Liríope piensa que la voz es un error de su imaginación, y Zéfiro hace entonces volar las flores del ramo de Liríope.

ZEFIRO
No es error, que si mi queja es mi dicha
viento es la dicha de amor.
En estas flores podrás ver que son
despojo del aire, que, amante, inspiró
fragante desdén y sensible verdor.
Liríope sospecha ya, pero se niega a admitirlo.

ZEFIRO
No es ilusión
que, aunque el amor es incendio,
viento es la dicha de amor

LIRIOPE
Sombra que, infiel, mi susto abultó,
díme quién eres, antes que en mi ardor
te abrase el incendio de mi indignación

ZEFIRO
Ninfa divina, yo soy y no soy
quien quiere contigo, volando veloz
dar, si es cielo el aire, a su cielo tu sol.

LIRIOPE
Esa es traición.

ZEFIRO
No es traición,
sino mostrar que fácil...

CORO
Viento es la dicha de amor

LIRIOPE
Huiré yo de tí

ZEFIRO
Siguiéndote voy

LIRIOPE
No, osado, me embargues el paso y la acción.

ZEFIRO
Ahora verás que no vale el rigor.

Liríope intenta impedir el rapto llamando a las ninfas. Zéfiro acalla su voz con el viento.

(Coplas en eco)

ZEFIRO y CORO
Que en vano intenta el rigor
frustrar de amor el intento,
pues para adular el viento
Viento es la dicha de amor.

Al fin. Zéfiro rapta a la esquiva Liríope. llevándosela a su elemento. el Aire.
Amor se presenta enfurecido, y ni siquiera Tiresias puede evitar una aria irritada que intimida a todos.

(Recitativo)

AMOR
Es una injusta trágica violencia
que, a pesar del favor de mi influencia,
y no bastando el ruego,
consigue el Aire, disfrazado en Fuego.
Zéfiro aleve, con traidora saña,
lleva a Liríope por la azul campaña.
y pues yo no basté a estorbarle, ciego,
arda en cólera, en ira, en rabia y en fuego

(Aria)

Guerra publique, guerra,
el orbe de la tierra,
la rabia y el furor,
siendo de su confín
mi cólera el clarín,
los truenos y el tambor.
Temed, temed, mortales,
el hado que os alcanza,
pues para vuestros males
tomar sabrá venganza
un desairado Amor

Parece que no hay medio de calmar a Amor cuando de nuevo aparecen los protagonistas, pero esta vez reconciliados, pues en Liríope ha podido más el amor que el temor al destino y sus consecuencias Suspendidos en el aire, cantan.

(Coplas a dos)

LIRIOPE y ZEFIRO
Albricias, Arcadia,
Albricias, pues hoy
es lisonja de Amor por mi dicha,
amor que juzgaba
en ofensa de Amor.

Todos celebran el final feliz y los enamorados forman las preceptivas parejas para el final de la Fiesta.

CORO
Que en vano intenta el rigor
frustrar de amor el intento,
pues para adular al viento
Viento es la dicha de Amor.





FIN


Información obtenida en la Página Web http://lazarzuela.webcindario.com/

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