viernes, 10 de enero de 2014

El Barquillero (Libreto)



EL BARQUILLERO



Zarzuela en un acto y tres cuadros en prosa y verso.

Sus libretistas, José López Silva y José Jackson Veyán.

Música de Ruperto Chapí.

Se estrenó en el Teatro Eldorado de Madrid, 21 de julio de 1900.


REPARTO (Estreno)

Pepillo – Amparo Taberner.

Socorro – Srta. Miralles.

Prudencia – Leocadia Alba.

Eugenio – José Mesero.

Melgares – Emilio Mesero.

Lunarito - Eliseo Sanjuán.

Cayetano – Sr. A. González.

Mozo de la Taberna – Sr. Peral.

Muchacho 1º - Srta. Urrutia.

Muchacho 2º - Srta. Bonoris.

Quinto 1º - Sr. Roldán.

Quinto 2º - Sr. Miñana.

Coro de quintos, muchachos y barquilleros.


ACTO UNICO


CUADRO PRIMERO

Plaza de los barrios bajos. En el fondo fachada de un cuartel de caballería, con puerta practicable. Inmediato al cuartel, y separado por una calleja, un solar con trozo de valla. A la derecha casa de un piso, con balcón practicable sobre una reja practicable también. Puerta con cortina de lona al lado de la reja y sobre ella muestra que dice: «Prendería». En primer término, al lado de la puerta, escaparate con objetos de tienda. Al lado de la puerta trastos viejos y una silla colgada de la pared. A la izquierda casa más pobre, con puerta practicable, y sobre ella un rótulo pintado en el muro, que dice «Trapería», un saco de mendrugos de pan en la puerta, etc. Calles practicables a derecha é izquierda.


ESCENA PRIMERA

En el centro de la escena Pepillo, con caja de barquillero, rodeado de Quintos y Muchachos. Socorro, detrás de la reja, cosiendo. Prudencia, barnizando con brocha la silla que estará colgada, y Cayetano, sentado a la puerta de la prendería leyendo un periódico.

(Pepillo mirará a Socorro, sin fijarse en el juego de los Muchachos y los Quintos)

(Música)

MUCHACHOS
¡Treinta!

QUINTOS
¡Treinta y una!

MUCHACHOS
Ya no juego más.

QUINTO 1º
¡Eres un tramposo!

QUINTO 2º
¡Que te voy a dar!

MUCHACHO 2º
¡Cállate, embustero!

PRUDENCIO
¡Duro, melitar!

QUINTO lº
¡Trae pa acá esa perra!

CAYETANO
¡Vamos, haiga paz!

MUCHACHOS y QUINTOS
(A Pepillo)
Siga el movimiento
de la ruedecilla,
y a ver si nos ganas
en el juego inglés.

PEPILLO
(¡Qué ojazos más negros
se trae mi chiquilla!
¡No hay otros más grandes
en too Lavapiés!)

TODOS
¡Vamos a ver!

MUCHACHO 1º
¡Tira tú primero!

(A Pepillo)

PEPILLO
Yo tiro después.

TODOS
A ver si nos ganas
en el juego inglés.

MUCHACHOS.-
¡Ole el sombrerero,
qué punto ha sacao!

QUINTOS
¡Uy, el barquillero
qué mal ha quedao!

TODOS
¡No sabe jugar,
si no se espabila
buen pelo va a echar!

PEPILLO
No me importa que me ganen:
cuanto más pierda, mejor.
¡Desgraciaito en el juego,
afortunao en amor!

SOCORRO
No te apures nunca:
ya sabes tú, niño,
que pa desquitarte de too lo que pierdas
tienes mi cariño.

PRUDENCIA
(¡Como suelte otra indireta,
le voy a poner la cara
lo mismo que una libreta!)

CAYETANO
¡Cuándo vendrá Salmerón!
Aquí no hay más que granujas;
El País tiene razón. (Dejando de leer)

MUCHACHOS
¡Bien por el pistolo,
qué punto ha sacao!

TODOS
¡Uy, el barquillero
qué mal ha quedao!

PEPILLO
¿Qué ha de suceder?
¡Si no atiendo al juego
tengo que perder!

SOCORRO
¿Qué le vas a hacer,
mientras yo te quiera
tienes que perder!

CORO
¡Andando con él,
que a este barquillero
le gusta perder!


ESCENA II

Los Mismos y Melgares que sale del cuartel. Vestirá el uniforme de cabo de caballería.

(Hablado)

PEPILLO
¡Doce! (Tirando la rueda)

QUNTO 1º
¡Treinta! (Idem id)

MELGARES
¡Treinta y una!

(Dando un puntapié al Quinto 1º)

¡Largo!... Ya sabéis que er juego
ha sido y es y será
la perdición del ejército.

(Los Quintos se cuadran)

PEPILLO
¡Señor Melgares!...

CAYETANO
(¡La fuerza
bruta dominando al pueblo!)

MUCHACHO 1º
¡Ni que fuera el delegao
del distrito!...

MELGARES
¡A. ver! Silensio
en las masas infantiles.
(Vanse los Golfos uno a uno mirando de reojo a Melgares)
Y los adurtos adentro
a aprender nomenclatura
y ordenansa... (Entran los Quintos en el cuartel)

PRUDENCIA
¡Muy bien hecho!
Porque hay que tener cien ojos
con cierta gente. (Mirando a Pepillo)

CAYETANO
Tié miedo
la mujer de que la vayan
a robar algún ojebto
de arte.

MELGARES
Poco se podrían
llevar no estando ella dentro,
que de todo er muebilario
es la alhaja de más precio.

PRUDENCIA
¡Gracias! ¡Socorro! (Llamando)

SOCORRO
(Dentro) ¿Qué?

PRUDENCIA
Cierra,
que hay mosquitos trompeteros.

PEPILLO
¡Bruja! (Aparte)

PRUDENCIA
¡Adiós, señor Melgares!

MELGARES
Usté aprovechando er tiempo
siempre.

PRUDENCIA
¡Hay que ahorrar!

MELGARES
(Aproximándose)
¡Vaya un lustre!

PRUDENCIA
No toque usté, que está fresco.

MELGARES
¡Ha quedao que ni la silla
episcopar de San Pedro!

PRUDENCIA
¡Engañador!

MELGARES
¡Salamera!

CAYETANO
(Doblando el periódico)
¡Vaya, me voy por no verlos!

(Entra en la trapería)

PRUDENCIA
Conque... hasta más ver...

MELGARES
¡Adiós,
chata de mis pensamientos!

(Prudencia mira con ternura a Melgares y entra en la prenderla)


ESCENA III

Melgares y Pepillo.

PEPILLO
¡A esa la salto yo un ojo!

MELGARES
¡Tenga usté, carma, muñeco!

PEPILLO
¿Calma?... ¿calma? Usté no sabe
lo que hay aquí, (Señalando al corazón)

MELGARES
Lo chanelo.
Un corasón que parpita
por dos ojos traicioneros
y una ilusión que se ajoga
en el vasido der pecho.

PEPILLO
¡Lo que hay aquí son fatigas
pa querer, y sentimientos
pa morirse poco a poco
si no me dan lo que quiero!

MELGARES
Pero ¿tú quién eres? ¡Nadie!
¡Un átomo! ¡Un fragamento
de varón!

PEPILLO
¿Yo?

MELGARES
Aguárdate
que te salgan cuatro pelos
ande se vean, u mete
la cabeza en el ejército
y échate a dormir y sueña
y aguarda, y estate quieto;
que a los tres días que lleves
el uniforme der cuerpo
dejo que me corten ésta

(Levantándose la mano al cuello)

si no ves ar bello serso
tirándose der flequillo
por tu lámina.

PEPILLO
¡Lo menos!

MELGARES
¡Míalas!

(Haciendo la cruz)

PEPILLO
Si a mí no me tira
el cuartel.

MELGARES
¡Hay na más güeno!
Ya ves tú, yo no soy más
que cabo y estoy ar pelo.
Me dan cama y casa gratis,
y er vestuario completo,
y una terserola miauser,
y un sable asín, de Toleo:
y me dan caballo propio,
y además me dan er pienso.
¿Y yo qué doy?... Dos patas
al quinto que me tropieso,
tres saludos a los jefes,
la consigna en el relevo,
y pare usté de contar...
Conque no seas cangrejo,
y anda pa alante chiquillo,
y preséntate al sargento
de la banda y que te den
tres lecciones de solfeo,
y sopla y duro, quer día
que sepas tocar con mérito,
y que afines y que tengas
dominio del estrumento,
se güerve loca la niña,
la madre pierde er serebro,
te redimes der servisio,
y sus casáis, y si luego
tú quieres seguir tocando,
toca en casa y buen provecho.

(Pausa corta)

PEPILLO
¿Yo corneta?

MELGARES
De a caballo.

PEPILLO
¡Cá!

MELGARES
¿Tú sabes lo que es eso?
¡Er caos! ¡La hipotenusa!
¡Er acabóse! ¡Er Tedeum!

(Música)

MELGARES
Mi ofisio es el ofisio
más desahogao.
¡Agárrate al servisio
y baste sordao!
¡No hay en la tierra
ramo tan socorrido
como el de la guerra!

PEPILLO
No tengo planta
de militar.

MELGARES
Ponte mi gorra,

(Se la pone)

PEPILLO
(Queriendo rechazarle)
¡Quite usté allá!

MELGARES
¡Ties toa la efigie
de un general!

PEPILLO
¡Valiente pinta
debo gozar!

(Paseándose con la gorra)

MELGARES
¡Prepárense
para montar!

(Con el tono de mando y figurando que monta)

|A caballo!

PEPILLO
Yo estoy, señor cabo,
por la infantería.

MELGARES
Tiene más empuje
la caballería.

PEPILLO
Tome usté su gorro

(Se lo da)

que me da calor.
¡Mi gorra de seda
me sienta mejor!

(Se la pone)

A mí que no me hablen de hacerme de tropa
pa que una señora me dé el corazón,
me basta esta cara, me sobra esta ropa,
y el ir pregonando «¡que son de limón!

MELGARES
Dispensa, chiquillo, que no esté conforme;
pa que una señora se jaga turrón,
no hay más que lucirse con el uniforme
y hacer filigrinas en la equitación.

PEPILLO
¡Que son de canela! ¡Que son de limón!

MELGARES
¡Vaya unos caballos los de mi escuadrón!

(Figurando que monta y refrena el caballo)

PEPILLO
Mujer que yo miro, la tiene usté loca
y por mis hechuras suspira desamor.
¡Al hombro la caja y el puro en la boca,
no hay un barquillero como un servidor!

MELGARES
¡Cuando a trote largo paseo la calle,
se mueren las hembras por este gachó,
y de los balcones, ar mirar mi talle,
me tiran las flores, con tiestos y too!

PEPILLO
¡Ese soy yo!

MELGARES
¡Este soy yo!

LOS DOS
 ¡Viva la madre!
que me parió!

(Se pasea cada uno por su lado y se jalean)

PEPILLO
Si me pongo yo así las persianas
y alegre me arranco bailando de acá,
¡ole ya mis hechuras gitanas,
que tengo una gracia que no cabe más!

MELGARES
¡Viva, chiquillo, tu sal! ¡Arza! ¡Olé!
¡Eso se llama bailar! ¡Duro! ¡Ele!

PEPILLO
Cuando muevo yo así las caderas
se desmayan las chicas solteras.

MELGARES
¡Ay, qué gracia que tiene el chiquillo!
¡Derrama bailando terrones de sal!

PEPILLO
¡Si la blusa levanto y me ajusto,
las casadas se mueren de gusto.

MELGARES
¡Ay, Jesús, y lo que hace cepillo!
¡Se marca y redobla con mucho compás!

PEPILLO Pues le advierto, señor de Melgares,
que sé, si usté quiere, hacer mucho más,

MELGARES
¡Tarata, tagarata, tra, tra, trata!
¡Ay qué gracia que tiene el gachó!

PEPILLO
¡Ole ya!

MELGARES
La chipén.

PEPILLO
Más que usté.

MELGARES
¿Más que yo?
¡Viva el cura que te bautizó!

PEPILLO
¡Y que viva la mare que a mí me parió!


ESCENA IV

Dichos y Cayetano, por la trapería.

(Hablado)

CAYETANO
Pero, condenao, ¿entoavía
estás aquí?

MELGARES
¡Ya lo creo!
¡Tiran mucho las enaguas!

PEPILLO
¡Ya me voy!

CAYETANO
Anda con tiento
y deja en paz a la chica...

PEPILLO
¿Yo?

CAYETANO
Que hay un hombre por medio…

PEPILLO
¿Un hombre?

CAYETANO
¡Una fiera!

PEPILLO
Usté
lo ha soñao.

CAYETANO
¡No está mal sueño!

PEPILLO
Pero, ¿dónde está ese tío
que yo no le he visto el pelo?

CAYETANO
¡Pues mira, como se entere
de que tú la andas haciendo
la rosca, Dios te perdone,
porque te corta el pescuezo!

MELGARES
¡Hombre, no asuste usté al chico!

PEPILLO
¿A mí? ¡De canela tiernos!

(Se cuelga la caja al hombro y vase por la izquierda riendo con socarronería)


ESCENA V

Cayetano y Melgares.

CAYETANO
Yo no he visto un sinvergüenza
más grande en el universo!

MELGARES
¡Tié mucho ángel el chiquillo!

CAYETANO
¡Sabe que a mi primo Ugenio,
a su lío, le molestan
esos tratos, y él tan fresco!
Y como el otro se entere
y le trinque, hay un sepelio.

MELGARES
¿Sepe... qué? Pero, ¿quién es
ese gachó?

CAYETANO
¡Un monumento
de valor y sangre fría!
¡El Lunarito!

MELGARES
¡Qué miedo!

CAYETANO
A ese hombre le pisa usté
en un callo, por ejemplo,
y como esté, que es probable,
algo excitao de los nervios,
mete mano, saca, moja,
¡y del callo al cementerio!

MELGARES
Diga usté, ¿y suele venir
por aquí?

CAYETANO
Sí.

MELGARES
Pues ahueco
pa er cuartel, no haga er demonio
que aparezca y tropecemos
y le pise y haiga un día
de luto para el ejérsito. (Medio mutis)
¡Oiga usté! ¡Como ese bravo
toque al chico!...

(Hace ademán de degollarle. Vase)

CAYETANO
¡Quisiá verlo!
Estos lo toman a guasa,
y pué que lo sientan luego.
¡A ver si juegan los burros
y pagamos los arrieros!...


ESCENA VI

Cayetano y Eugenio, que llevará, saco de trapero al hombro, sombrero viejo de copa sobre la gorra y una “cacatúa” disecada en la mano. Antes de salir pregonará: ¿Hay trapo y hierro viejo que vender?... ¡El traperooo!

CAYETANO
¡Aquí está mi señor primo!...
¡Y que viene de etiqueta!

EUGENIO
¡Adiós, tú!...

CAYETANO
¿De dónde vienes
tan majo?...

EUGENIO
De las américas.

CAYETANO
¿Pero ha llegao vapor hoy?

EUGENIO
No me gastes cuchufletas,
que te meto en las narices
la cacatúa.

(Levantando el ave disecada)

CAYETANO
Dispensa.

EUGENIO
Toma, deja por ahí eso.

(Le entrega varios chirimbolos, entre ellos unas tijeras de esquilador)

CAYETANO
¿Cámara, vaya una pieza!

(Cogiendo la cacatúa)

EUGENIO
Si la pescara esa prójima
pa detrás de la vidriera...

(Señalando el escaparate de la prendería)

¿Has vendió algo?

CAYETANO
Tres reales.

EUGENIO
¿Tres? ¿Y no te da vergüenza?

CAYETANO
¿Quién se va a arrimar aquí
teniendo el Hotel de ventas
al lao?

(Señalando la prendería)

EUGENIO
¡Yo y esa mujer
nos rompemos la cabeza,
porque ella me tiene ganas
y yo me caliento al verla,
y ella es muy provocadora,
y yo pierdo la prudencia
un día, y hay infusión
de sangre!

CAYETANO
¡Sí que va a haberla,
pero va a ser de tu chico,
que a ese le dan en la cresta
como se descuide!

EUGENIO
¿Quién?

CAYETANO
Pues el hombre que camela
a la Socorro.

EUGENIO
¡Que lástima
no conocerle!...

CAYETANO
¡Ni quieras!
Y si no le pega ese hombre
lo hará la seña Prudencia,
o yo, que un día le meto
un capón en la sesera.

EUGENIO
¿Capón? ¿Tú?

CAYETANO
¡Yo!

EUGENIO
¿Tú, capón?

(Le pega un capón)

CAYETANO
¡Eh! ¡Que das en la cabeza.

EUGENIO
¡El que me toque al muchacho
tiene firma su sentencia!
Desde el día que murió
su padre mi hermano Esteban,
no es mi sobrino, es mi hijo.
¡Es mi vida! ¡Mi alma entera!
¡Ya lo sabes!...

CAYETANO
Ya lo sé.
¡Vaya una noticia fresca!

EUGENIO
Me paece que le estoy viendo,
rubio como las candelas,
y vestidito de negro,
que es el color de la pena;
al mirar que se llevaban
la caja por la escalera
y que iba su padre dentro,
llorando, sin darse cuenta,
se me abrazó a las rodillas,
como si el pobre supiera
que no le quedaba nadie
más que su tío en la tierra.
¡Papá, mirándome triste,
dijo con su media lengua
escondiendo la carita,
asustao, entre mis piernas,
y yo le cogí en mis brazos
y le besé en la cabeza,
mojándole, sin querer,
aquellos rizos de sedal
¡Por él me he sacrificao
como si su padre fuera!
¡Con él pasé el sarampión
y con él eché las muelas!
¡Por él no siento el .trabajo
ni el saco al hombro me pesa!
Por él, gritando: ¡El trapero!
corro calles y plazuelas...
Conque figúrate tú
si yo le querré de veras
y si hay quien toque al muchacho
como este cura lo vea.

CAYETANO
¡No es pa tanto!...

EUGENIO
¿No?... ¡Pues ojo
y no olvides la advertencia!

CAYETANO
¿Quién, yo?... Muérete tranquilo
mientras viva su ama seca.

(Señalándose)

Pero te advierto que el chico
es un guaja.

EUGENIO
Que lo sea.

CAYETANO
Y que me limpia el tabaco
del bolsillo.

EUGENIO
Si le dejan,
hace bien.

CAYETANO
Y que antinoche
ha faltao media peseta
del cajón.

EUGENIO
To va a ser suyo.
de modo que en paz.

CAYETANO
¡Dispensa!


ESCENA VII

Dichos y Prudencia, que sale de la prendería en traje de calle muy vistoso.

PRUDENCIA
(Hablando con Socorro)
Cuidadito, tú, Socorro,
que me voy.

(Eugenio y Cayetano, al ver a Prudencia, sueltan la carcajada, que tratan de contener)

¿Qué risa es esa?
¿Tengo monos en la cara?

(Repiten la risa)

EUGENIO
¡Le llama cara!

(A Cayetano)

CAYETANO
¡Embustera!

EUGENIO
(A Prudencia)
¿Va usted de bautizo?

PRUDENCIA
Voy
a llegarme a las Salesas
a que me enteren del día
que le ahorcan a usté.

(Eugenio insiste en la risa insultante)

¡Miá el berzas
del talego! ¡Burro triste!

EUGENIO
(A Cayetano; sin hacer caso de Prudencia)
¡Tú!

CAYETANO
¿Qué?

EUGENIO
Dale una tarjeta
para Compañy, que la hagan
un grupo.

CAYETANO
Pa la cubierta
del Blanco y Negro.

PRUDENCIA
¿Pero es
que ustés me buscan la lengua?

EUGENIO
¿Se la buscas tú?

CAYETANO
Yo no.
¡Tié delirio de grandezas
la pobre!

PRUDENCIA
¡Golfo! ¡Trapero!

EUGENIO
(A Cayetano)
Tú; llámala lo que quieras.

(Vase por la trapería)


ESCENA VIII

Prudencia, Cayetano y después Lunarito.

PRUDENCIA
¡Gracioso!

CAYETANO
Qué compromiso!
¿Y que la lamo yo a esta?

(Pausa corta)

¡Estandarte!

(A Prudencia)

PRUDENCIA
¡Si tuviese
usté faldas!..

CAYETANO
¡Si tuviera
usté pantalones!

PRUDENCIA
¿Qué?

CAYETANO
¡Le daba así en la sesera!

(Tratando de acometerse)

PRUDENCIA
¡Ca!

LUNARITO
¡Muy buenos!...

PRUDENCIA
¡Lunarito!

CAYETANO
(Azorado y como si lo llamaran dentro)
¡Voy!

PRUDENCIA
¡Socorro!

(Llamando)

CAYETANO
¡Voy! ¡Qué pelma!

PRUDENCIA
Ande usté, hombre, que le llama
el miedo.

CAYETANO
¡No estoy pa fiestas!

(Mutis por la trapería)


ESCENA IX

Prudencia, Lunarito.

LUNARITO
(Gravemente y con gallarda apostura)
Pero, ¿qué es esto? ¿Qué pasa?
¿Qué ocurre? ¿Qué ha sucedido?
¿Por qué tiene usté ese ceño?
¿Por qué relincha ese tío?

PRUDENCIA
No ha sido nada,

(Procurando disimular)

LUNARITO
¡Mentira!
Que tié usté el rostro encendido,
y usté no se ruboriza
si no es muy grande el motivo.

PRUDENCIA
¡Muy grande tiene que ser!

LUNARITO
Ante un pariente político
que lo será, Dios mediante,
no hay reparos ni hay distingos,
y el que la toque a usté al pelo
de la ropa, ¡se ha caído!

(Pausa; durante la cual se retuerce el lunar)

Conque usté dirá.

PRUDENCIA
Se estima
la buena intención.

LUNARITO
Lo digo
porque si hace falta un hombre
ya sabe usté donde vivo.

SOCORRO
(Desde la puerta)
¿Me llama usté, madre?

PRUDENCIA
Sal.

LUNARITO
¡Olé!

SOCORRO
(¡Ya está aquí ese tipo!)


ESCENA X

Dichos y Socorro, que habrá quedado en la puerta recogida con la cortina.

LUNARITO
(Dirigiéndose a Socorro)
¡Salga usté aquí, buena moza!
¡Que se vea ese palmito!
(¿Sigue durilla?)

(A Prudencia)

PRUDENCIA
Bastante.

LUNARITO
Pué que se ablande al castigo.

(Pausa corta)

¡Ya hay aquí más alegría
y más luz! ¡Ya se han corrido
las cortinas de la gloria
pa que salga el sol!

(Socorro deja caer la cortina y sale)

PRUDENCIA
¡Bien dicho!

SOCORRO
¡Es favor!

PRUDENCIA
(Ni más ni menos
que el otro mono)

LUNARITOS
(A Socorro)
¡Angelito!
¿Pero es que va usté a tener
siempre esa cara conmigo?
¡Vamos, sonríase usté
siquiera una vez!...

PEPILLO
(Dentro) ¡Barquillos!

PRUDENCIA
(¡Ese se la anda buscando!)

SOCORRO
(¡Mi Pepe!) (Sonriéndose)

LUNARITOS
(A Prudencia) Ya se ha reído.
¡Gracias a Dios!

PEPILLO
(Dentro)
¡De canela!

(Socorro no puede contener la alegría)

LUNARITO
(A Socorro)
¿Le gustan a usté?

SOCORRO
¡Muchísimo!

LUNARITO
¡Basta!

(Vase hacia el sitio donde se oye el pregón)


ESCENA XI

Los Mismos y Pepillo que sale con Lunarito.

PRUDENCIA
(A Socorro) ¿Qué has hecho, demonio?

SOCORRO
¡Yo qué he de hacer!

LUNARITO
(Saliendo con Pepillo)
¡A ver, chico!

PEPILLO
(¡Ella aquí!) (Por Socorro)

PRUDENCIA
¡Dos perras gordas!

PEPILLO
Usté va a estrenarme.

LUNARITO
¡Vivo!

PRUDENCIA
(¡Miá el arrastrao!)

SOCORRO
(Yo me voy)

PRUDENCIA
(Deteniéndola imperiosamente)
(¡Quieta aquí!)

SOCORRO
(¡Qué compromiso!)

PEPILLO
(Dando dos varas de barquillos a Lunarito)
¡Buena mano! ¡Lleva usté
la flor de lo mejorcito!

LUNARITO
(Dirigiéndose a Socorro y ofreciéndole los barquillos)
¡Socorro!...

PEPILLO
¡Pero!... (¡Ay, mi madre!
¡Este es!..) (Con ira reconcentrada)
LUNARITO (volviéndose rápidamente)
¿Qué te pasa, niño?

PEPILLO
Na... que he puesto dos de menos...
¡Usté dispense el descuido!

(Saca dos barquillos de la caja y coloca uno sobre cada vara de las que Lunarito tiene en la mano y dirige a Socorro una mirada de inteligencia)

PRUDENCIA
(Aparte a Socorro)
(¡Ya pues estar orgullosa!)

SOCORRO
(Aparte)
(¡Yo, Sí!)

PRUDENCIA
(¡No seas erizo!)

LUNARITO
Vamos a ver si mi niña
desaira este obsequio mío.

(Ofreciéndole los barquillos)

SOCORRO
Por no despreciar...

(Toma los dos que colocó Pepillo encima)

PEPILLO
(¡Bendita
sea tu mano!)

LUNARITO
¿Na más?

PRUDENCIA
(Aparte)
(¡Pillo!)

SOCORRO
Para muestra .. bastan dos.

LUNARITO
(Muy satisfecho)
Muchas gracias.

SOCORRO
(Saludando con finura fingida)
Con permiso.

(Vase a la prendería y Lunarito le sigue extrañada con la vista. Pepillo habrá recogido la caja y con ella al hombro se habrá marchado por la izquierda. Un instante después del mutis de Socorro, y cuando Lunarito interroga con la mirada a Prudencia, asoman las cabezas, Socorro por detrás de las cortinas y Pepillo por el bastidor; se tiran un beso y desaparecen después, de lanzar una carcajada burlona, sin que vean este juego los otros personajes)


ESCENA XII

Prudencia y Lunarito.

LUNARITO
Pero, ¿qué es esto?

(Con las dos varas de barquillos, una en cada mano)

PRUDENCIA
Pues miste...
yo no quería decirlo,
pero esto es que me parece
que hemos quedao en ridículo
bis a bis.

LUNARITO
¿Qué dice usté?

PRUDENCIA
Yo con mi amor propio herido
y usté con las banderillas

(Por los barquillos)

en la mano ya un ratito.

LUNARITO
Pero, ¿quiere usté explicarse
de una vez?...

PRUDENCIA
Na, que ese mico

(Señalando el sitio por donde se fue Pepillo)

es el que tiene a la chica
trastorná.

LUNARITO
¿Quién?... ¿Ese tísico?
¿Ve usté lo que hago con esto?

(Estrujando con rabia los barquillos)

¡Pues con él hago lo mismo!

PRUDENCIA
No se apure usté.

LUNARITO
Si no
me apuro. Cuando un mosquito
me molesta, pues le aplasto,
y ese no vende barquillos,
ni vuelve a ver a Socorro,
ni asoma por el distrito
o dejo yo que me corten
la prenda que más estimo,
que es el lunar. Que le coste,
y que sepan que lo ha dicho
un servidor: Baldomero
Torremocha. Urosas, cinco.

PRUDENCIA
Por eso no vaya usted
a desistir...

LUNARITO
¡Ni tan primo!
A las cuatro de la tarde
vengo yo aquí muy tranquilo,
pa hacer como es de costumbre
la petitoria de oficio,
y no canso más ¡Abur!
PRUDENCIA
Será usté bien recibido,
porque yo mando en mi casa.

LUNARITO
(Muy cariñoso)
Conque... ¡adiós, mamá!

PRUDENCIA
(Idem)
¡Adiós, hijo!

(Vase Lunarito lateral derecha)


ESCENA XIII

Prudencia y Melgares, que sale del cuartel.

PRUDENCIA
Esto es lo que nos conviene,
un hombre serio y con trigo...

(Mirando al reloj)

Las once y media. ¡Puñales!
¡Y lo que me he entretenido!

(Se dirige a segunda derecha)

MELGARES
¿Adonde va tan compuesta
mi reina?

PRUDENCIA
A casa de un título
que liquida.

MELGARES
¿Y va usté sola?

PRUDENCIA
No tengo con quién.

MELGARES
¡Conmigo!
Si pué ser.

PRUDENCIA
Por mí...

MELGARES
Pues arza.
Que yo voy hasta el Olímpio
con usté, y usté perdone
la expresión que me permito.

PRUDENCIA
¡Qué tunanta es la milicia!

MELGARES
Ande usté, globo cautivo,
que van a naser craveles
y pasionarias y lirios
ande pose mi morena
la suela der sapatito...

PRUDENCIA
¡Calle usté, embustero!...

MELGARES
Dos
mujeres hemos tenido
en España que haigan dao
achares por mor der físico:
Doña Urraca de Castilla
y usté.

PRUDENCIA
¡Me lo habían dicho!

(Sonríe con satisfacción al oír el último piropo; echa a andar por la derecha y aparece la figura de Pepillo por la izquierda)

MELGARES
(A Pepillo)
Ahí la tienes, aprovecha.

PEPILLO
Se estima.

MELGARES
¡Corto y ceñido!

(Antes de un mes soy prendero consorte o me pego un tiro)

(Vase tras de Prudencia)


ESCENA XIV

Pepillo y Socorro.

(Música)

PEPILLO
Me han dejado libre el campo.
Aprovecho la ocasión.

(Deslizándose por la pared hasta llegar a la reja)

¡Nena! ¡Socorro! ¡Socorro!

SOCORRO
(Apareciendo en la puerta)
¿Quién pide socorro?

PEPILLO
Yo.

SOCORRO
¡Mi Pepillo!

PEPILLO
¡Socorro!

SOCORRO
¡Vete!

PEPILLO
¡No quiero!
Ya ves si es obediente
tu barquillero.
¿Te han gustao los barquillos,
serrana mía?

SOCORRO
El dulzor en los labios
tengo entoavía.

PEPILLO
¡Miá que eres mentirosa!

SOCORRO
Pué que lo sea.

PEPILLO
Déjame que lo pruebe
pa que lo crea

SOCORRO
Anda y vete en seguida;
no hagas el tonto.

PEPILLO
Pues anda y dame un beso,
verás qué pronto.

SOCORRO
No quieras probar la fruta
antes de que esté en sazón;
que cuando se come verde
suele dar indigestión.

PEPILLO
Por temor de que esté verde
no me tires de los pies,
deja que me suba al árbol
aunque reviente después.

SOCORRO
No te andes por las ramas
picaronazo.

PEPILLO
Es mejor irse al tronco.
Dame un abrazo.

SOCORRO
¡Para ti está!

PEPILLO
Que lo pido con mucha
necesidá.

SOCORRO
¡No pide ná!

PEPILLO
Dame una limosnita.

SOCORRO
¡Tómala ya!

(Echándose en los brazos de Pepillo)

Dúo

Yo no sé qué tienen, madre,
los abrazos del querer,
que amargan mucho al principio
y son muy dulces después.

PEPILLO
Si al fin y al cabo
se han de enterar,
no pases pena
por uno más.

SOCORRO
Si al fin y al cabo
se han de enterar,
no paso pena
por uno más.

(Se abrazan)


ESCENA XV

Socorro, Pepillo y Eugenio, que sale de la trapería.

(Hablado)

EUGENIO
No andarse con tonterías.
Así, en mitad de la plaza
pa que no se entere nadie.
¡Sinvergüenza'

SOCORRO
(A Pepillo) (¿Lo ves?)

PEPILLO
(A Socorro) (¡Calla!)

EUGENIO
¿No te he dicho que no quiero
que hables con este fantasma?

(Señala a Socorro)

PEPILLO
Sí, señor.

EUGENIO
Pues ya lo sabes.

SOCORRO
Fue que yo... (Con timidez)

EUGENIO
Con usté no hablan.

PEPILLO
Yo pasaba... (Titubeando)

SOCORRO (ídem) Y al pasar...

PEPILLO
Nos vimos...

SOCORRO
¡Y lo que pasa!

PEPILLO
(A Socorro)
(¡Anda con él!)

(Pasa Pepillo por delante con miedo)

EUGENIO
¡Si no fuera
por no abollarte la caja,
te daba así!... (Indicando darle un puntapié)

PEPILLO
(Huyendo el bulto) ¡Bueno!

EUGENIO
¡Largo!

SOCORRO
(¡Dios me coja confesada!)

(Pepillo entra en la trapería, después de animar a Socorro con el gesto indicando que se atreva con Eugenio)


ESCENA XVI
Socorro  y Eugenio. Pausa corta, en la cual intentan romper a hablar sin conseguirlo.

SOCORRO
¿Tiene usté hora?

EUGENIO
Van a dar.

(Con sorna y sin mirar al reloj)

Lo que tengo yo son ganas
de perderla a usté de vista
y a su madre... Esa ordinaria
que porque ha juntao tres chavos
y se ve con arracadas
de diamantes, y tres sillas,
dos perchas y una jofaina,
lo menos pe la figura
que es la duquesa de Nájera.

SOCORRO
Mire usté, señor Ugenio...

EUGENIO
¿Qué?

SOCORRO
Por mi parte que no haya
cuestiones. (Yo se lo digo)

EUGENIO
Pues eso es lo que hace falta.

SOCORRO
No hará ni cinco minutos
le decía estas palabras
a mi Pepe: «Tu padrino
no merece que le hagas
sufrir por la tontería
de quererme. Si él se enfada
y no quiere que me quieras,
porque no me encuentra guapa,
o no he tenido la suerte
vamos de caerle en gracia,
pues desde ahora no volvemos
a mirarnos a la cara,
y nos pudrimos la sangre
y nos mordemos el alma...»

(Conteniendo el llanto)

EUGENIO
(¡Qué bien que llora!..)

SOCORRO
«¿Hoy es lunes?
Hoy empieza la semana
de pasión.»

(Figurando siempre que habla con Pepillo)

EUGENIO
(¡Diablo de chica!)

SOCORRO
«(¡Desde hoy lunes, ni miradas,
ni suspiros, ni apretones,
ni sonrisas, ni esperanzas,
y tú te mueres el martes,
y yo me muero sin falta
el miércoles; nos entierran
juntos en la misma caja
y angelitos a la gloria
y se acabó lo que daban!» (Llorando)

EUGENIO
¿Tiene usté pañuelo?

SOCORRO
¡Si!

(Sacándolo del bolsillo)

EUGENIO
Pues séquese usté esas lágrimas,
joven, que van a caerse
al suelo y es una lástima. (Conmovido)

SOCORRO
¡Nuestro amor es imposible!...

EUGENIO
¡Alto ahí! ¡Las cosas claras!
Imposible yo no he dicho
que lo sea, ¡qué caramba!
Yo he dicho que era difícil
nada más, lo cual que cambia.
Difícil por el estao
moral de las circunstancias.
Respetive a lo demás,
yo soy más claro que el agua.
Usté no es fea, ni tonta,
y usté lo sabe...

SOCORRO
(Sonriéndose) (¡Se ablanda!)

EUGENIO
Pero tiene usté una madre
de una vez. ¡Con toa la barba!

SOCORRO
¡Mi madre es mi madre!

EUGENIO
Deseo
no hay quien dude. Es la ventaja
que tién las madres: saber
que es suyo too lo que nazga.

SOCORRO
Mi madre se alegrará
cuando sepa lo que pasa...

EUGENIO
¿Que se alegrarán ¿Por qué?

SOCORRO
¡Pues por eso! Por la rabia
que le tiene a Pepe.

EUGENIO
¿A Pepe?

SOCORRO
Y además por la distancia
de clases.

EUGENIO
¿Qué?

SOCORRO
Porque ustedes
son de una clase más baja...
según ella.

EUGENIO
¡La degüello!...

SOCORRO
Y esta tarde vendrá a casa
Lunarito.

EUGENIO
¿Si? ¡Me alegro!

SOCORRO
Vendrá a las cuatro, sin falta,
a pedirme, y a las cinco
me tiro por la ventana,
y a las cinco y cuarto, Pepe,
por no ser menos, se mata. (Llorando)

EUGENIO
¿Matarse Pepillo? ¡Ea!
¡Se acabó la murga! ¡Vaya!
¡Pues digo!...

SOCORRO
Si ya me voy. (Medio mutis)

EUGENIO
¡Venga usté aquí, so antipática!

(Deteniéndola)

Vamos a ver, ¿tú le quieres?

SOCORRO
¡Mucho!

EUGENIO
¿Si?

SOCORRO
¡Con toda el alma!

EUGENIO
Que él te quiere ya lo sé.
Si en toa la noche descansa,
y dormido y too se pone
a dar gritos en la cama,
¡Socorro! que a Dios le da
un susto el gachó del arpa.
De modo que, si os queréis,
os casáis y santas pascuas.

SOCORRO
¡Qué gusto! (Muy alegre)

EUGENIO
Pero con una
condición: ¡Que hay que matarla!

SOCORRO
¿A quién?

EUGENIO
A tu madre.

SOCORRO ¡Vamos,
no diga usted eso! (suplicando)

EUGENIO
¡Nadal
¡Que os casáis! ¡Pepillo! (Llamando)

PEPILLO
(Saliendo temeroso) ¿Qué?


ESCENA XVII

Los Mismos y Pepillo. En seguida Prudencia y Melgares por el foro.

EUGENIO
¡Venga usté aquí! (Imperiosamente)

PEPILLO
(¡Me escacharra!)
¡No me pegue usté!

(Creyendo que Eugenio va a pegarle, para el golpe con el brazo)

¡Granuja!

SOC
(¿A que suelto el trapo?) (Conteniendo la risa)

PEPILLO
¡Basta!
Ya le habrá a usté dicho ésta
que de lo dicho no hay nada.
Que hoy es lunes, y desde hoy
ni suspiros, ni esperanzas;
y que ésta se muere el martes,
y yo el miércoles sin falta,
y que el jueves nos entierran…

EUGENIO
¡Y el viernes te rompo un ala!
¡Rediez! ¡Pues no trae la misma
monserga de la muchacha! (Pausa corta)
¡Abrace usté a esa señora! (Por Socorro)

PEPILLO
¡Yo!... (Con asombro)

EUGENIO
¡Sí, señor!

SOCORRO
(Adelantándose) ¡Vamos, anda!
que se va a enfadar!

PEPILLO
(Abrazándola) ¡Por mí!...

EUGENIO
¡Más fuerte!

PEPILLO ¡Toma!

(Dándole otro abrazo más fuerte)

PRUDENCIA
(Saliendo con Melgares) ¡Canallas!

SOCORRO
¡Ay!

PEPILLO
¡La fiera!

SOCORRO
¡Suelta!

PRUDENCIA
¡Golfo!

EUGENIO
(Sujetándolos para que no se separen)
¡Merluza!

PRUDENCIA
(Muy indignada) ¿Merluza?

MELGARES(
Conteniéndola) ¡Haiga
paz!

PRUDENCIA
¡Hambrón!

MELGARES
¡Quieta!

EUGENIO
¡Así, juntos»
pa que se muera de rabia!

(Eugenio estrecha a los chicos, aunque pugnan por separarse, y Melgares contiene a Prudencia, que quiere acometer a Eugenio. Música en la orquesta y cae el telón de boca un instante para proteger la mutación, que debe ser muy rápida)


MUTACIÓN


CUADRO SEGUNDO

Interior de la prendería. Telón a medio escenario, y a derecha e izquierda puertas laterales. En el telón, laterales y bambalinas, muebles y sillas colgados del techo. Algunos muebles deteriorados, y entre estos una mesilla de noche, cornucopias y otros objetos raros que formarán un conjunto abigarrado y caprichoso. Puerta al foro, y al lado, a la derecha, una reja que figura ser la misma del primer cuadro. \ la izquierda de la puerta del foro se verá el hueco del escaparate. Al levantarse el telón, Socorro estará sentada a la reja, de costado al público; y da la espalda a Prudencia. En la escena dos sillas de rejilla y madera curvada y una butaquita con una pata encolada, que debe romperse a su tiempo.


ESCENA PRIMERA

Socorro y Prudencia.

PRUDENCIA
¡Desvergonzada! ¡Mala hija!

SOCORRO
¡Madre!

PRUDENCIA
¿Es esa la educación que te ha dao tu madre?
¡Dejarse abrazar en mitad del arroyo!

SOCORRO
¡Sí, que a usté no la habrán abrazao nunca!

PRUDENCIA
Sí, señora. Pero con más reserva. Por supuesto, que estas relaciones te van a costar caras, o pierdo yo el nombre que tengo. (Medio mutis) ¿Qué? (Muy furiosa, como si Socorro la hubiera contestado)

SOCORRO
¡Si no digo nada!

PRUDENCIA
¡Granuja!

(Al pasar por la puerta y como dirigiéndose a la calle) ¡No te harán daño los barquillos! ¡Fa él estás! (Tira la silla y vase furiosa por la primera izquierda, dirigiendo miradas de ira a Socorro, que se enjuga los ojos con un pañuelo)


ESCENA II

(Música)

SOCORRO
(Que se levanta al irse Prudencia y mira por la reja)
Cuando está tan hondo,
¿quién mata el querer?
¡Para él! ¡Ay, ya lo creo
que estoy para él!

Cuando el amor se apodera
del alma de una mujer,
no hay poder que lo eche fuera,
que es muy grande su poder.
¿Cómo he de olvidarle
si vivo por él?
¡Si no hay fuerza bastante en el mundo
que tuerza el querer!

Quiero que me vuelva loca
con su labia el picarón,
diciéndome, así, bajito,
con todo su corazón:
«¡Ojitos de cielo!
¡Carita de gloria!
¡Ramito de flores!
¡Boquita de miel!
Dame el calorcito
de tu cuerpecito.
¡Por Dios, que me muero
de frío sin él!»

¿Cómo he de olvidarle
si le llevo aquí?

(Señalándose el corazón)

¡Si aun le escucho llorando en mi reja
cantándome así!

Un corazón sin amores
es una flor sin aroma,
una noche un estrellas,
un arbolito sin hojas.

¡Quiéreme, chiquilla!
¡Quiéreme, por Dios!
¡Que tengamos perfumes y estrellas
y hojitas los dos!

Cuando está tan hondo,
¿quién mata el querer?
¡Para él! ¡Ay, ya lo creo
que estoy para él!


ESCENA III

Socorro y Melgares por la puerta del foro.

(Hablado)

MELGARES
¿Se puede? (A la reja)

SOCORRO
¡Adelante!

MELGARES
¿Está su mamá de usted?

(Presentándose en la puerta)

SOCORRO
La llamaré. (Dirigiéndose a la puerta de la izquierda)

MELGARES
¡Muchas grasias, pimpollo! ¡Jesús! ¡Uy! ¡Así se anda! (socorro entra por la izquierda) ¡Grasiosísima! Estoy por desir que me gusta cuasi más que su madre.


ESCENA IV

Melgares, en seguida Prudencia.

MELGARES
En cuanto sepa a lo que vengo, me descose la cara. . ¡Qué profusión de muebles de lujo! (Reparando en lo que estará pintado en el telón y los laterales) ¡Mecedoras! ¡Canapeses!¡Cornicopias!... Hasta mesillas de noche... ¡Y too pa mangue!

PRUDENCIA
¡Vecino! (Saliendo malhumorada)

MELGARES
(¡Preparen!)

PRUDENCIA
¿Qué trae usted por aquí?

MELGARES
Una cosa muy seria, que le va a llegar a usté a lo vivo. (Con misterio y satisfacción)

PRUDENCIA
(¡Se me declara! ¡Gracias a Dios!) Usté dirá...

MELGARES
¡Si viera usté qué trabajo me cuesta el romper!

PRUDENCIA
Atrévase usté. (¡Qué lástima! ¡Qué corto es este cabo!)

MELGARES
Un hombre, olvidándose del respeto que se debe a las señoras ..

PRUDENCIA
No me hable usté de ese tío.

MELGARES
¡Prudencia! Un hombre, digo, en un arrebato, que es el primero en ratificar, se permitió
denominarla a usté merluza.

PRUDENCIA
¡Sinvergüenza!

MELGARES
Pero como a mí sus cosas de usté me afeitan muy de serca, le he exigido una reparación, y aquí no ha pasao na. ¡Ese hombre acaba de retirar la merluza!

PRUDENCIA
Gracias, pero me es igual. Para mi, como si se hubiera muerto.

MELGARES
Con permiso de usté, voy a levantar ese muerto.

PRUDENCIA
Hable usted. (Pausa corta, durante la cual Melgares toma la actitud de un orador)

MELGARES
Las guerras mercantiles siempre son funestas para ambas partes beligerantes.

PRUDENCIA
¿Es muy largo eso?

MELGARES
Regular. Hay que olvidar las ofensas... Hay que pedir perdón de rodillas, si es preciso.

PRUDENCIA
¿Perdón? (Con indignación)

MELGARES
Estas palabras acaba de pronunciar el señor Eugenio, el cual desea una entrevista con usté.

PRUDENCIA
¿Verme yo enfrente de ese hombre?

MELGARES
¡Y aquí!

PRUDENCIA
¿En mi casa?

MELGARES
El quiere venir. Yo le he dicho que venga, y usté... es desir, tú; tú no me dejas a mí mal

PRUDENCIA
No te dejo, pero cuando lo vea lo creeré.

MELGARES
Pues será pronto, porque tan seguro está de la conferencia que va a presentarse aquí hecho una esterotipia. En fin, creo que hasta carsetines piensa ponerse.

PRUDENCIA
¡Siempre se exagera!

MELGARES
¡Palabra!

PRUDENCIA
Pues si viene a hablarme de los chicos, que no se moleste.

MELGARES
Señora, ya sabe usté lo que es el amor. Casa usté a la chica con otro y hase usté desgraciaos a tres seres. A esos dos pobresitos... y ¡no le digo a usté na del infeliz que cargue con ella!...

PRUDENCIA
Ese infeliz la quiere y tiene posibles, que es lo principal.

MELGARES
¿Ese? Ese es un pirandón que ha puesto un ojo en el salero de la hija y el otro en el escaparate de la madre. No tiene ni un botón. ¡Créame usté a mi! Está en la mayor inopia. En fin, ahí fuera está ese hombre aguardando el aviso de la Presidensia. Er moquero blanco sinifica parlamento: la pas. El trapo rojo, el rompimiento: la guerra. Conque tu dirás. (Sacando lar» dos puntas de dos pañuelos, uno blanco y otro rojo, una de cada bolsillo del pantalón)

PRUDENCIA
¡La paz! (Después de vacilar un momento) ¡Por ti!... ¡Por ti solo! (Con mucha zalamería)

MELGARES
¡Grasias, lusero! (saca el pañuelo blanco por entre los hierros de la reja)

PRUDENCIA
¡No sé si podré contenerme!

MELGARES
¡Calma, que empiesa el armisticio! (Al ver a Eugenio, que se presenta en la puerta del foro)


ESCENA V

Dichos y Eugenio con traje ridículo, sombrero hongo y corbata muy vistosa. Al aparecer con gravedad provocativa, Prudencia hace instintivamente movimiento de tirarle una silla, conteniéndose ante una mirada de Melgares. Eugenio sin descomponerse

MELGARES
¡Místele, de primera comunión! (A Prudencia)

EUGENIO
Si hace dos días me hubieran dicho a mí que tenía que pisar las baldosas de su casa de usté me hubiera sonreído.

PRUDENCIA
Si hace media hora me dice alguien que tenía que cruzar la palabra con usté, le muerdo.

EUGENIO
Lo creo.

PRUDENCIA
¿Por qué? (Con ademán grosero)

EUGENIO
¡Porque es usted una loba! (Se amenazan)

MELGARES
Así no se va a ninguna parte. Olviden ustés lo pasao y a estrecharse las manos como buenos amigos.

PRUDENCIA
(¡Merluza!..) (Recordando el insulto al adelantarse para dar la mano a Eugenio)

MELGARES
(¡Eso está retirao ya!) (Aparte a Prudencia)

PRUDENCIA
¡Tanto gusto! (Dándole la mano a Eugenio)

EUGENIO
Tengo un verdadero sentimiento... (Mirada de Melgares) en que esta ocasión no se haiga
presentao antes.

PRUDENCIA
Y yo me alegro... de que piense usté así. (sedan la mano y Eugenio se quita el sombrero, que vuelve a ponerse)

EUGENIO
¡Muchas gracias!

PRUDENCIA
Haga usté el favor, (señalando la butaca)

EUGENIO
La marquesita para usté. (Muy fríos y sin sentarse ninguno)

PRUDENCIA
Está muy bien empleada.

MELGARES
No andar con pamplinas.

LOS DOS
¡Bueno! (Prudencia se sienta en una silla y Eugenio en la butaca. Al sentarse este se rompe una pata del mueble y Eugenio se queda sentado en el suelo, cayéndosele el sombrero)

EUGENIO
¡Puñales!

PRUDENCIA
¿Qué es eso?

EUGENIO
¡Por vida de Dios!...

PRUDENCIA
Cúbrase usted.

EUGENIO
Es comodidad, (Sentado todavía en el suelo)

PRUDENCIA
Crea usté que ha sido un descuido.

EUGENIO
(Esta la tenía prepara pa mí) (a Melgares)

MELGARES
(¡Se quié usté callar!)

EUGENIO
Buenas marquesitas me gasta usté. (Limpiando el sombrero con el brazo)

PRUDENCIA
Está to muy malo…

MELGARES
¿Se ha lastimao usté?

EUGENIO
¡No! (Disimulando el dolor)

PRUDENCIA
Tome usté una silla. (Dándosela a Eugenio, que la examina con escama y prueba las patas, que se mueven)

EUGENIO
¡También se las trae! ¡Vaya unos momios que la salen a usté! (Por la butaca)

MELGARES
¡A la enfermería! (Entrando con la butaca por la puerta de la derecha. Eugenio y Prudencia se vuelven a sentar. Pausa embarazosa, durante la cual no saben qué decir. Eugenio cruza una pierna sobre la otra y se sube el pantalón para enseñar los calcetines, que serán extraordinariamente llamativos)

EUGENIO
¡Ay, ay, ay, ay! (Tirándose del pantalón)

PRUDENCIA
¡Caramba, caramba!

EUGENIO
(¡Y sigue sin fijarse en los calcetines!) Pues mire usté... (Dirigiéndose a Prudencia y señalando con la mano como distraídamente el calcetín)

PRUDUDENCIA
¡Ya!... ¡Ya miro! (comprendiendo el juego de Eugenio) Pues ya ve usté. (A mí con posturitas) (Enseñando las medias escocesas)

MELGARES
(Que acaba de salir de nuevo) ¡María Santísima! ¡Qué embutidos! (Reparando en las medias de Prudencia)

EUGENIO
¡Vaya, vaya!

PRUDENCIA
Sí, sí. Diga usté, ¿y cuánto?

EUGENIO
Tres pares, cuatro pesetas.

PRUDENCIA
Si no me refiero a los calcetines. Digo que cuanto paga usted ahora de contribución.

EUGENIO
¡Qué sé yo! No hablemos de cosas tristes.

MELGARES
Vaya .. Ya que están ustedes en güeña armonía... (a Prudencia) (¡Adiós, lenitivio de mi arma! Y tápese usted eso) (Indicando la media que enseña)

PRUDENCIA
(¡Celosillo!)

MELGARES
(¡Hasta la noche!) (Aparte a Prudencia)

EUGENIO
(Pero, ¿me deja usté solo?) (Aparte a Melgares y levantándose)

PRUDENCIA
Pero, ¿se va usted? (Levantándose)

MELGARES
A sentarse, niña, (Sentándola con mimo) ¡Así! ¡Tome usted asiento, pollo! ¡Ajajá! (Sentando a Eugenio) ¡Vaya, ya están ustedes en contarlo! ¡Duro y a la cabezal (¡Dios mío de mi arma! ¡No quean ni los rabos!) (Vase por el foro después de mirar a Prudencia y dice al pasar por la reja) (¡Entoavía viven!..) (Mirando desde la calle)


ESCENA VI

Prudencia y Eugenio. (Pausa larga, durante la cual Eugenio fuma y echa el humo a Prudencia. Esta tose y vuelve la cara)

EUGENIO
¿Lo molesta a usté el humo?

PRUDENCIA
¡Bastante!

EUGENIO
Lo siento, porque va usté a pasar un mal rato. (Sigue fumando y acaricia una gruesa cadena de plata, con colgantes, que llama la atención de Prudencia)

PRUDENCIA
¿Ya le habrá a usté costao sus cuatro duros?

EUGENIO
¿Cuálo?

PRUDENCIA
La cadenita esa.

EUGENIO
¿Cuatro duros? Y lo que cuelga. (Tomando a peso los dijes de la cadena, que serán muchos)

PRUDENCIA
(Miá si la llevaras en el pescuezo. ¡Ladrón!)

(Pausa corta)

EUGENIO
(Aparte) (¡Qué bofetá la voy a dar a esta tía!), (Pausa) estoy pensando.
.
PRUDENCIA
¿En qué?

EUGENIO
En lo cabezota que ha sío usté toa su vida.

PRUDENCIA
Pues usté pué hablar.

EUGENIO
Vamos a ver, ¿por qué le tié usté esa tirria á mi chico?

PRUDENCIA
No es tirria, es que me da lacha el que haiga puesto los ojos en una mujer que, como usté comprende, no es de su clase, y que además, tiene ya su compromiso.

EUGENIO
Bueno... Vamos despacio y que me entere yo de eso de la clase.

PRUDENCIA
Mire usté, señor Eugenio... ¿Para qué vamos a perder el tiempo? Usté tendrá que hacer. A mi chica, el día que se case, la doy siete mil quinientos reales y una chaise longue. Conque ya ve usté.

EUGENIO
¡Je! ¡.Je! (Imitando la risa de Prudencia) ¿Usté entiende de letras?

PRUDENCIA
¡Algo!

EUGENIO
Pues entonces usté me permitirá que la enseñe un talón.

PRUDENCIA
¿Pa qué se va usté a molestar? ¡Quitarse ahora la bota! ¡No, señor!

EUGENIO
Un talón del Banco, (saca una cartera de suela y empieza a desenvolver una cinta muy larga con que la lleva envuelta)

PRUDENCIA
¿Es de música?

EUGENIO
¿Qué dice ahí? (Presentando un resguardo del Banco, que Prudencia quiere coger) ¡Sin tocar!

PRUDENCIA
Banco de España. Depósito de valores. Cinco mil pesetas.

EUGENIO ¿Música? (Con ironía devolviendo la frase a Prudencia) Esto es lo que yo le doy al niño y lo que al niño se le ha puesto en la cabeza disfrutar con su niña de usted... Cinco mil pesetas pa ellos y una cacatúa pa usté. Pa que adorne usté el escaparate, (Señalando el escaparate del foro. Prudencia saca el pañuelo y se lo lleva a los ojos como llorando) ¿Qué es eso? (Liando otra vez la cartera)

PRUDENCIA
(Con llanto más pronunciado) ¡Nada!... El recuerdo de los disgustos que les hemos dao a esas criaturas por no ser usté franco.

EUGENIO
(¿Habrá perra?)

PRUDENCIA
Y luego la fineza de usté... La cacatúa... ¡Todo!...

EUGENIO
De modo que...

PRUDENCIA
Señor Eugenio, ¡venga usté aquí! (Levantándose en un momento de entusiasmo y abriendo los brazos)

EUGENIO
¡Aguárdese usté que me abroche! (Guardándose la cartera y abrochándose el chaqué como para defenderla. Después se abrazan los dos con efusión cómica y en ese momento asoma Pepillo por detrás de la reja del foro y Socorro por la primera izquierda, desapareciendo rápidamente)

PEPILLO
(¡Atiza!)

SOCORRO
(¡Jesús!)

EUGENIO
(No está mal conservada la indina) (Apretándola)

PRUDENCIA
(¡Rediós, cómo aprieta el tío!)

EUGENIO
De modo que los chicos.
.
PRUDENCIA
Délos usté por casaos.

EUGENIO
¿Y el compromiso anterior?

PRUDENCIA
Eso corre de mi cuenta. ¡Como que los chicos iban a privarse de su gusto porque a un
zángano se le antoje!

EUGENIO
Lo dicho, vecina. (Despidiéndose)

PRUDENCIA
Ya sabe usté dónde tiene su casa.

EUGENIO
Y usté. Si necesita usté mendrugos... se los daré baratos.

PRUDENCIA
No digo que no. ¡Vaya usté con Dios! (Eugenio saluda ridículamente) ¡Qué elegante es este hombre!

EUGENIO
(¡Mala puñalá te den!) (En la puerta)

PRUDENCIA
(Si no fuera por la cacatúa... ¡Ladrón!) (Vase Eugenio foro, volviendo a saludar exageradamente al pasar por la reja, y Prudencia corresponde a los saludos desde la puerta de la izquierda y hace mutis, llevándose las dos sillas. Final muy cómico)

MUTACIÓN


CUADRO TERCERO

La misma decoración del cuadro primero, de noche y cerradas la prenderla y la trapería.

ESCENA PRIMERA

Después de un preludio en la orquesta, salen por el primer término izquierda sigilosamente Pepillo y Coro de Señoras vestidas de barquilleros con sus cajas correspondientes.

(Música)

PEPILLO
De frente, muchachos.
¡Arza, duro! Paso militar.
Alegrar esas caderas,
Más estilo, Salvador.
Ahí los hombres en el mundo.
Un, do», un, dos.
Mano a las correas.
Alto, descansar,
un, dos, tres, ar.
Ahí vive la morena
más barbi de Madrid,
y ya sabéis que sólo
se peina para mí.
A falta de bandurrias,
me vais a acompañar
haciendo que las ruedas
no dejen de sonar.

CORO
A falta de bandurrias
te voy a acompañar,
haciendo que la rueda
no deje de sonar.

PEPILLO
Oye la serenata,
que va a ser de mistó,
porque de la cabeza
me la he sacado yo.

CORO
¡Vaya calor!

PEPILLO
¡Silencio, por favor'

CORO
¡Suéltala ya!

PEPILLO Callarse, que ya va.

CORO
¡Trrr! Trrr! ¡Trrrrr!

(Haciendo girar las ruedecitas de las cajas)

Vamos, hombre, dale
a ver si te sale.
¡Trrr!... ¡Trrr!

PEPILLO
No vale azarar
que voy a empezar.

CORO
Vamos a callar.

PEPILLO
Sal, morena, que está tu chiquillo.

CORO
¡Caramba, qué pillo!

PEPILLO
Sal, que vengo de amor medio loco.

CORO
¡Tampoco! ¡Tampoco!

PEPILLO
Sal, mi niña, que por corazón
tu amante Pepillo
te trae un barquillo
relleno de almíbar,
canela y limón.

CORO
¡Qué ponderación!

PEPILLO
Sal, serrana, que rabio por verte.

CORO
¡Qué genio tan fuerte!

PEPILLO
Sal, no me hagas merar, negra mía.

CORO
Salía, salía.

PEPILLO
Ven con tu chacho,
ven, niña, ven,
porque ya tengo fatigas
de hablarte a solas
de mi querer.

CORO
¡Trrr! ¡Trrr!...

PEPILLO
Sal, prendera mía,
y oye mi cantar,
que ya cansa tanto
dale que le das.
¡Trrr! ¡Trrr!...

CORO
Salga usté, maestra,
no duerma usté más.
¡Trrr!... ¡Trrr!...
Que ya cansa tanto
dale que le das.

PEPILLO
Ahí sale mi novia,
conque ya sabéis.

CORO
Muy buenas noches,
y a ver lo que hacéis.


ESCENA II

Pepillo y Socorro, ella al balcón y él subido en la reja; al fin Lunarito.

(Hablado)

SOCORRO
¡Muy bien! ¡Muchas gracias!

PEPILLO
¡Adiós, chiquitina!
¿Te ha gustao la lata?

SOCORRO
¿No me ha de gustar?

PEPILLO
Entonces ya puedes
largar la propina,
que la serenata
la tiés que pagar, (Pausa corta)
¿Has visto qué cambio?

SOCORRO
¡Ay, Pepillo mío!

PEPILLO
Si tengo más suerte...

SOCORRO
¡Bendito sea Dios!
Miá tú que abrazarse
mi madre y tu tío...

PEPILLO
Total, que ya estamos
casados los dos.

(Se dispone a subir a la reja)

¿Me dejas que suba?

(Con zalamería. Subiendo más)

SOCORRO
¡No subas, que cierro!

PEPILLO
¡Quiá!

(Subiendo al balcón y cogiendo una pantorrilla a Socorro)

SOCORRO
¡Tú, ten prudencia,
que te has propasao!

PEPILLO
Dispénsame, chica;
pensé que era el hierro.

SOCORRO
¡Pues va diferencia!

PEPILLO
Lo había notao. (Pequeña pausa)
¡Socorro!

SOCORRO
¿Qué?

PEPILLO
Nada.
¿Me quieres?

SOCORRO
Te quiero
la mar.

PEPILLO
¡No ponderes!

SOCORRO
Por éstas, ¡míalas!

PEPILLO
¡Me matas de gusto!

SOCORRO
¡Valiente embustero!

(Otra pausa igual a la anterior)

PEPILLO
¡Socorro!

SOCORRO
¿Qué quieres?

PEPILLO
¡Qué guapa que estás! (Sube un poco más)

SOCORRO
Pero, oye, ¿ande piensas
llegar?

PEPILLO
A la boca.
¡Miá tú qué narices!

SOCORRO
¡Pues vaya un tupé!

PEPILLO
¡Toma! (Dándola un beso)

SOCORRO
¡Pepe!

PEPILLO
¡Quita!

SOCORRO
¡Cuidao que tiés poca!

PEPILLO
Ya sé lo que dices.
Vergüenza, lo sé.

(Mirando picarescamente a Socorro)

SOCORRO
¡Qué miedo que tengo!

PEPILLO
¡A ver si te callas!

SOCORRO
Es que ese te busca.

PEPILLO
¡Qué me ha de buscar!

SOCORRO
Lo ha dicho.

PEPILLO
Que vengan
los hombres de agallas,
que como me busquen
me van a encontrar, (Se ríe Socorro)
¡Que vengan si quieren,
verás tú el cobarde,
verás la babosa
si tié pundonor!

(Asoma Lunarito por la izquierda)

LUNARITO
A ver, a la cama,
muñeco, que es tarde.

SOCORRO
¡Jesús! (Cerrando el balcón)

PEPILLO
(Asustado) ¡Anda la osa!
¡El gobernador!


ESCENA III

Pepillo, Lunarito y luego Melgares por el cuartel y Cayetano por la trapería.

LUNARITO
(A Pepillo) ¡Chit, pollo!

PEPILLO
(Aparte) ¡Qué vergüenza!

LUNARITO
¿Tié usté la bondad de apearse? (Pepillo se descuelga con mucho miedo. Lunarito se adelanta resueltamente, pero sin hacer ademán alguno)

PEPILLO
(Tratando de parar con el brazo el golpe que supone va a recibir) ¡Que se esté usté quieto!

LUNARITO
(Riendo irónicamente por el miedo de Pepillo) Pero, ¿qué pasa?

PEPILLO
Yo no me meto con usté.

LUNARITO
Lástima fuera que un faldero le ladrase a un hombre que tiene pelos en la cara, (Pepillo intenta interrumpirle, pero Lunarito no le deja, y dice, cogiéndose con dos dedos el lunar y recalcando la palabra) ¡¡Pelos!!

PEPILLO
¡Maldita sea!

LUNARITO
Me se ha indicao ligeramente que faltando a la palabra que se había dao a un hombre serio, le han concedido a usté la mano de Socorro, y digo yo: ¿Pa qué quedrá un mono como éste la mano de una mujer tan castiza como la que nos ocupa?

PEPILLO
Hombre, yo la quiero pa...

LUNARITO
¡Chist! (Repitiendo el juego anterior) ¡Y debo advertirle a usté que a usté lo reviento yo!

PEPILLO
(Decidido y tratando de acometer a Lunarito) ¿A mí?

LUNARITO
(Le sujeta fuertemente del brazo, le zamarrea y le da un bofetón despreciativo con el revés de la mano) Pero, ¿qué va a ser esto?

PEPILLO
(Llevándose la mano con rabia a la parte posterior de la cintura como buscando un arma) ¡Ladrón!

CAYETANO
(Lo que yo me temía…) (Al ir a dirigirse a Lunarito repara en Melgares y se detiene, escuchando desde la puerta)

MELGARES
(Qué habrá calido del cuartel a tiempo de ver lo anterior) ¡Tú, niño, largo de ahí! ¡Más valía que respetase usted a los mayores!

LUNARITO
(A Melgares) Celebro que sea usté de mi opinión.

PEPILLO
(¡Pegarme en la cara!) ¡Venga usté aquí, cobarde!

MELGARES
(A Pepillo) ¡Eh! (conteniendo a Lunarito, que se habrá vuelto para castigar a Pepillo) ¡Quieto! (Pepillo desaparece por la derecha, lloriqueando y mordiéndose los puños de rabia)


ESCENA IV

Lunarito, Melgares y Cayetano, escondidos.

LUNARITO
Vamos, hombre, pero ¿ve usted? ¡Luego dicen que se mete uno con las criaturas!

MELGARES
Cosas de chicos.

LUNARITO
¡A usté le debe la vida!

MELGARES
Ya lo sé.

LUNARITO
Por supuesto, que en cuanto le vea le masca los hígados. Esto que no salga de usté.

MELGARES
¡Soy un féretro! (Ofreciéndole un pito) ¿Usté gusta?

LUNARITO
(Tomando el cigarro) Gracias. (Pausa breve, durante la cual Lunarito enciende el pitillo)

MELGARES
(Pidiéndole la cerilla) No la tire usté. (Lunarito tira la cerilla y da el cigarro a Melgares. Este lo toma y se queda con él haciéndose el distraído. A Lunarito llamándole con la mano) ¡Chis, paisano! Por si no vuelve usté a ver al niño, ¿le sería á usted de material comerse los hígados de una persona mayor? (Enciende el cigarro y tira el de Lunarito. Este va a cogerlo y Melgares le pone el pie encima)

CAYETANO
(Escondido) (¡Se los come!)

LUNARITO
(Llamando a Melgares) ¡Chist, militar! ¿Tiene coronel su regimiento de usted?

MELGARES
Tengo una idea de que sí.

LUNARITO
Pues si el coronel se dirige a mí en la forma que usted lo ha hecho, teniendo más circunstancias que usté, ¡la entrega!

MELGARES
¿Tiene usted algo que hacer a las nueve y cinco?

LUNARITO
¡Lo que usté quiera!

MELGARES
Pues si a dicha hora se molesta usté en pasar por ese solar (señalando la empalizada) tendré el gusto de darle a usté cuatro coscorrones en la sandía... (señalando la cabeza)

LUNARITO
(Con risa insolente) ¡Ca! ¡No va usté!

MELGARES
(Desde la puerta del cuartel) ¡A las nueve y cinco!

LUNARITO
¿Palabra?

MELGARES ¡Palabra! (Medio mutis. De pronto se vuelve Lunarito y dice a Melgares, que va a entrar en el cuartel)

LUNARITO
¡Chist, militar! Vaya usté arreglando sus cosas.

MELGARES
Vaya usted arreglando las suyas... que yo las mías las tengo bien arregladas. (Melgares hace mutis por la puerta del cuartel y Lunarito por la calle de la derecha, después de haberse desafiado con la mirada y hacer algún desplante cómico)


ESCENA V

Cayetano, que sale de la trapería. Después Eugenio.

CAYETANO
¡Lo mata!... ¡Pero no irá solo, si Dios quiere!

EUG.
¿Aonde está el chico?

CAYETANO
No le he visto. (¡Si supieras tú lo que pasa!)

EUGENIO
Anda pa dentro y acuéstate, que estarás reventao de no hacer ná en to el día.

CAYETANO
(Sabe Dios dónde dormiré yo esta noche)

EUGENIO
Si ocurre algo, en la taberna del señor Frutos estoy.

CAYETANO
(¡Ya lo creo que ocurrirá! ¡Pero no irá solo, si Dios quiere!) (con intención entrando en la trapería)

EUGENIO
Habrá locales mejor situaos, porque los hay. Habrá más gusto en la ornamentación, efectivamente. Habrá más limpieza en el servicio... no digo que no. Pero alubias mejor estofás y Valdepeñas que dé la cara con más franqueza, digan ustedes que ¡piscis! ¡Me río yo! (Vase por el foro izquierda)


ESCENA VI

Intermedio musical con toque de silencio en el cuartel. Durante la primera parte del número sale Cayetano por el portal con garrote muy grueso, mira a todos lados y saca una pistola grande de dos cañones, la cual examina. Se escupe la mano derecha, empuña el palo por la contera y vase decididamente hacia donde se supone el solar. Después del toque de silencio sale sigilosamente del cuartel Melgares, trata de escurrirse en la misma dirección que Cayetano, y en este momento es detenido por la Señá Prudencia, que le coge de la chaqueta.

PRUDENCIA
(Con pasión) ¡Melgares!

MELGARES
(Preocupado) ¿Qué hay?

PRUDENCIA
Ya han tocado a silencio...

MELGARES
¡No me detengas!

PRUDENCIA
¿Adonde vas?

MELGARES
A matar a uno. En seguida güelvo.

PRUDENCIA
Pero ¿por qué?

MELGARES
¡Porque han ofendió a tu familia!

PRUDENCIA
¿Eh?

MELGARES
¡A Pepillo! Lunarito le vio aquí hablando con tu hija, levantó la mano, se la dejó caer en la cara, y la pobre criatura se guardó el orsequio, se mordió las entrañas y se echó a llorar como una Madalena. Allí hasía farta un hombre... ¡Ese hombre fui yo!

PRUDENCIA
¡Ah!

MELGARES
En el solar me espera.

PRUDENCIA
¡No, no vayas!

MELGARES
Mi honor está en el arroyo; déjame que lo recoja, y hasta la güerta.

PRUDENCIA
¿Y si no volvieras?

MELGARES
¡Ah! ¡Si no güervo, sentrañas mías, reza por mí; tapíate la puerta del corazón pa que no penetre por ella ninguna simpatía varonil, y mándame todas las noches tus suspiritos engüertos en un sobre con la adjunta direcsión: «Valores declarados. Quintín Melgares,
cabo der primer escuadrón der regimiento de Montesa, en el sielo, u donde se haye.»

PRUDENCIA
Quintín, no me abandones.

MELGARES
Holgan las palabras. ¡Adiós!

PRUDENCIA
Que vuelvas, nene.

MELGARES
¡Golveré! (Va a hacer mutis y se le mete el sable entre las piernas, haciéndole perder el equilibrio) ¡Maldito sea el charrasco!


ESCENA VII

Prudencia y Eugenio, que sale muy agitado.

EUGENIO
¡Seña Prudencia!...

PRUDENCIA
¿Qué?
EUGENIO
¿Usté sabe algo de lo que ha pasado aquí?

PRUDENCIA
(Dramáticamente) ¡Todo!

EUGENIO
¿Es verdá que han pegao a mi chico?

PRUDENCIA
¡Sí! (Se oye una detonación) ¡Le han hecho polvo!


ESCENA VIII

Dichos, Melgares y Cayetano que salen precipitadamente, Cayetano con la pistola en la mano y sobrecogido.

PRUDENCIA
¡Melgares!

EUGENIA
(A Cayetano)¿Qué ha pasado? ¡Habla, hombre!

PRUDENCIA
¿Vienes herido?

CAYETANO
¡Se me ha escapao!... (Por la pistola)

MELGARES
¡Podía usté dar er quién vive antes de hacer fuego!

CAYETANO
Como llevaba las tripitas que llevaba, vi un bulto y ¡zas! (Apuntando con la pistola)

MELGARES
(Le quita el pistolón y lo tira con rabia a la prendería) ¡Tire usté eso, guasón! ¿No ve usté que es de dos cañones?

EUGENIA
¿Y Pepillo?

CAYETANO
¡Yo qué sé!

PRUDENCIA
¿Y Lunarito?

CAYETANO
No ha ido.

MELGARES
¿Ese? ¡Ese no va a ninguna parte! (Gritos dentro)

PRUDENCIA
¡Ay!

EUGENIA
¡Pepillo! (Eugenio vaso precipitadamente por la derecha como presumiendo una desgracia y seguido de Socorro, que habrá salido asustada de la prendería)

SOCORRO
¡Ahí está! (Mirando al foro)

MELGARES
No hay que asustarse.

CAYETANO
(Aparte) ¡Y yo sin pistola! (Resguardándose con el cuerpo de Melgares y haciendo como que quiere desviarse para ponerse delante)

MELGARES
Pero, ¿qué hace usté?

CAYETANO
Guardándole a usté las espaldas.


ESCENA IX

Dichos, Socorro, Pepillo, Eugenio, un Mozo de la taberna y gente del pueblo.

SOCORRO
¡Pepillo! (Con ansiedad)

PEPILLO
¡No te asustes, que no es ná!

PRUDENCIA
¡Chico! (Poniéndole el pañuelo en la frente)

MELGARES
Pero, ¿qué ha sido?

CAYETANO
¿Quién te ha pegao? ¡Que lo mato!

UN MOZO
¡Ahí va el juguete que llevaba el niño! (Enseñando las tijeras grandes del primer cuadro)

EUGENIO
¡Pero este chico! ¿Quién te manda a tí meterte con los hombres?

PEPILLO
¡La vergüenza! (Mirando a Socorro)

EUGENIO
(Amenazándole cariñosamente) ¡Te daba así!...

PEPILLO
¿Usté ha querido alguna vez con fatigas?

EUGENIO
¡Digo!

PEPILLO
¿Y si delante de una mujer le ponen a usté la mano en la cara?...

EUGENIO
¡Se le parte el corazón al que sea!

MELGARES
¡Se le corta el pescuezo!

PEPILLO
Pues yo me he contentao con menos. Mire usté. (Sacando un mechoncito de pelo, que ofrece a Socorro con orgullo)

SOCORRO
¿Qué es esto?

PEPILLO
El lunar de ese hombre. Es mi regalo de boda.

MELGARES
¡Ole los peluqueros!

EUGENIO
¡Viva mi niño!

PEPILLO
¡Na! que la sangre se me subió a la cabeza y el coraje me se agarró a la garganta; le busqué en" la taberna, le saqué a la calle y me cegué...

SOCORRO
La sangre, ¿verdá?

PEPILLO
¡La bofetá que me atizó! Me doy contra la esquina, reboto, me levanto, me tiro a él, le echo la zancadilla y ¿dónde dirá usté que metió la cabeza? ¡En una cazuela de callos que había en el escaparate! (Risa general)

PRUDENCIA
¡Esto es un hombre!

PEPILLO
Se quedó privad del golpe, y en el ínterin...

MELGARES
¡El esquile!

EUGENIO ¡Ven acá, fiera!

MELGARES
¿Y, como de costumbre, ni un guardia?...

PEPILLO
¡Ni medio! El señor Frutos se empeñaba en llevarme a la Casa de Socorro; pero yo le dije: «No se moleste usté. A la Casa de Socorro tengo yo quien me lleve. ¡Este!» (Señalando el corazón)

SOCORRO
¿Quieres que te cure?

EUGENIO
Pon ahí los labios, que es el mejor tafetán para las heridas del querer.

MELGARES
¡Así me den un tiro pa que me pongas tú el tafetán ese, sirena! (A Prudencia)

PRUDENCIA
¡Decía usté que eran cinco mil pesetas!

EUGENIO
Sí. Y la chaise-longue de usté.

MELGARES
(Aparte a Prudencia melosamente) ¿Y nosotros qué hacemos, longue de mi arma?

PRUDENCIA
¡Dispón del establecimiento!

MELGARES
¡Mañana pido la arsoluta!

PRUDENCIA
¡No hay quien pueda con esta caballería! (Por Melgares, que le estrecha la mano)

PEPILLO
¿Qué más quieres tú, salero?

SOCORRO
¿Quiés que pida lo que quiera?

PEPILLO
Sí.

SOCORRO
Pues tres palmadas quiero.

EUGENIO
Una pa mi barquillero.

PEPILLO
Y dos para mi barquillera.


TELON

Información obtenida en:
https://archive.org/details/elbarquillerozar3141chap

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