sábado, 1 de febrero de 2014

Bohemios (Libreto)



BOHEMIOS



Zarzuela en un acto y tres cuadros.

Libreto de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios.

Música de Amadeo Vives.

Se estrenó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, el día 24 de Marzo de 1904. 


REPARTO (Estreno)

Cossette – Amparo Taberner.

Roberto – Carlos Allen Perkins.

Victor – Antonio González.

Pelagia – Nieves González.

Marcelo – Vicente García Valero.

Un bohemio - Sr. Sanz.


ARGUMENTO

Ambientado en el París romántico de 1840. Roberto y Víctor son dos artistas que, sin demasiada suerte, viven en un sotabanco sin luz aunque con buen humor, y han compuesto una ópera con la que confían alcanzar la gloria. En la buhardilla vecina vive Cossette, hija de un antiguo tenor que prepara a la intérprete para su presentación en la Opera de París. La soprano conoce casi de memoria la ópera de su vecino, que lleva por título Luzbel y la tararea a menudo, poniendo nervioso al joven. Sin embargo, Cossette considera que es una pieza magnífica y de ahí su interés. La joven se apoya en el señor Girard, un mecenas de artistas que la protege para presentarla en sociedad. La cantante le pide que apoye también al bohemio. Girard se muestra complacido en proteger a un artista más y le da una invitación al compositor, desconocedor de las numerosas atenciones que Cossette tiene con él. Ella le deja la invitación en su buhardilla que Roberto aprovechará. Paralelamente, Víctor se lamenta de no haber podido convencer al dueño de una fonda por lo que mantiene el hambre habitual. Cossette cruza la plaza y recibe arrumacos del poeta que ella no escucha.
Aparecen grupos de bohemios que el poeta esquiva escondiéndose. Girard aparece emocionado porque va a presentar a dos artistas noveles: una soprano y un músico, que aunque no conoce sospecha debe ser muy notable. Tanto Roberto como Cossette llegan vestidos con mayor elegancia de lo normal. Ella descubre al joven en conversación con otras damas y, a la par, el músico siente un interés especial por ella, y aunque ésta le recomiende prudencia, él le expresa su amor con entusiasmo. La desesperada situación de Víctor, por su parte, no resulta extraña a Girard que también lo invita en otro alarde de generosidad.
En el siguiente cuadro aparece el salón de artistas de la Opera de París. Girard intenta convencer a Víctor para que envíe el texto de su obra al director de la ópera. Su influencia obraría el milagro de ser musicada por un maestro. Víctor convencido, va a ver al director. Llegan Cossette y su padre, ambos muy nerviosos. Girard les anima y le dice que ella va a triunfar. Entra Roberto y Víctor le comenta que Auber quiere proponerle la música de su libreto, con gran dolor del compositor. Mientras el poeta sueña en su éxito, aparece Girard quien se entusiasma con el hecho de que el poeta pueda estrenar, aunque no pueda comprender cómo el director se acuerda de quién es él. Roberto también ha ido a ver al director que le animó a seguir trabajando sin hacer demasiado caso de los protectores. El recital de Cossette va a comenzar después de la presentación del mecenas. Ella ruega a Roberto que la acompañe al clave. El asombro del músico se acrecienta cuando ella solicita interpretar la ópera Luzbel. El éxito es rubricado por los asistentes y Girard promete encargarse del estreno, con lo que gracias a él tres nombres subirán a la gloria. Culmina la obra cuando Girard bendice el amor de los dos artistas.


ACTO UNICO

CUADRO PRIMERO

Interior de un sotabanco en París, a la derecha del actor. Este interior ocupará tres partes del plano de la escena, y el fondo sólo llegará a la segunda caja. En, la pared del fondo gran ventana cuadrilonga con vidriera de vidrios pequeños de la época y de las llamadas de corredera. Por esta gran ventana se ve perspectiva de torres, tejados, etc. de París, a gusto del pintor. Electo de noche. Está nevando. Luz conveniente. A la derecha, primer término, una puerta. En el muro que separa la decoración por la parte izquierda, puerta de casa con una sola hoja, ventanilla y montante, y cerradura y cerrojo. La parte izquierda del plano de la escena figura el descansillo de una escalera, y en primer término izquierda se supone la escalera con la barandilla, que sigue hacia el fondo y por la parte izquierda. En este descansillo y al fondo segundo término, puerta de otro sotabanco, con su ventanillo, etc. Todo practicable, frente al público. La barandilla de la escalera puede ser de madera o hierro, a gusto del pintor. En el segundo término, perdiéndose en la caja segunda izquierda, ángulo o pasillo que se pierde. En la puerta del mismo, que da acceso al resto de la decoración, un aldabón pequeño de hierro. En el sotabanco de la derecha un clave en el centro de la habitación lleno de papeles de música, libros, etc. Un taburete frente al clave. Un sillón desvencijado y varías sillas de la época. En sitio conveniente de la pared una cornucopia. Al lado del clave un velador pequeño, lleno también de libros y papeles en montón. Al lado de la puerta derecha una percha, y en ella, colgado, un carric de la época y un sombrero gris de fieltro. Sobre el clave, un candelero viejo con una vela encendida. En el ángulo de la izquierda de esa habitación una estufa apagada, pero que luego se enciende; puede estar pintada en el telón con el doble efecto indicado. La ventana se hallará abierta al empezar el acto. Un con un laurel en el alféizar de la ventana.


ESCENA I

Al levantar se el telón, aparece Roberto sentado frente al clave en actitud de tocar.

(Música)

ROBERTO
(Tocando y cantando)
Mudos testigos
de mis amores
son estas flores
de tu jardín.

(Cesa de tocar)

¡Esto es!... ¡Por fin!
Mejor la frase
resulta así.
Tiene más expresión.
Y ahora la tiple
dice al tenor...

(Tocando y cantando)

Amor es gloria,
amor es vida,
el cielo envidie
nuestra pasión.
Todo en la tierra
respira amores,
cantemos juntos
himnos de amor.

(Cesa de tocar)

¡Amor! ¡Amor!
Bien va...
Ya está...
Y esto se enlaza
con el final.

(Tocando y cantando otra vez)

Y el bosque amores canta
y amor
es canta el río,
y tierra y cielo entonan
la estrofa del amor.

(Se queda pensativo sobre el clave)


ESCENA II

Dicho y Víctor, por la escalera del descansillo

VICTOR
Maldita escalera.
¡Caramba! ¡Qué horror!
¿Estará Roberto?

(Llamando con el aldabón)

ROBERTO
Más dulce este amor.

(Tocando y cantando)

¡Amor! ¡Amor!
Y el bosque amores canta…

VICTOR
(Escuchando desde la puerta)
Lo encuentro trabajando…

ROBERTO
Y amores canta el río…

(Dentro del cuarto)

VICTOR
No hay duda, es lo mío.

(Desde la escalera)

LOS DOS (A la vez)
Y tierra y cielo entonan
la estrofa del amor.

(Víctor golpeando fuertemente con el aldabón)

ROBERTO
¿Qué es eso? ¿Quién llama?

(Levantándose)

VICTOR
Roberto, soy yo.

ROBERTO
Es Víctor… Espera…

(Abre la puerta y entra Víctor y la cierra)

VICTOR
¡Salud, gran Berilos!

ROBERTO
Trabajaba en nuestra obra.

VICTOR
Desde fuera te escuché.

ROBERTO
Corrigiendo estaba el dúo.

VICTOR
Pues prosigue…

ROBERTO
Vas a ver.

(Se sienta frente al clave, y cuando va a tocar, se oye la voz dentro de Cossette)

COSSETTE
(Dentro)
La mariposa,
de rosa en rosa,
de lirio en lirio
volando va.

VICTOR
¡Qué voz tan linda!

COSSETTE
(Dentro)
Traralará… Traralará.
La mariposa
de rosa en rosa
volando va.

ROBERTO
¡Ay, qué vecina,
siempre lo mismo,
todos los días
cantando está!
No toco ya.

VICTOR
Pero ¿por qué?

ROBERTO
Porque me aburre
con sus canciones
esa mujer.

VICTOR
No seas tonto,
deja que cante,
venga ese dúo,
vamos a ver.

(Roberto se sienta, toca y canta, al mismo tiempo que se oye la voz de la tiple dentro)

ROBERTO
Dulce esperanza
de mis amores,
son estas flores
de tu jardín.

COSSETTE
(Dentro)
La mariposa
de mis amores
liba en las flores
de tu jardín.
¡Taralará, taralarí!

ROBERTO
(Pegando un puñetazo en el clave)
No paso de aquí.

(Hablado)

VICTOR
No te incomodes, hombre. La voz de esa mujer es preciosa y la canción muy linda.

ROBERTO
Como que es mía. ¿No te acuerdas?… “La mariposa”.

VICTOR
¿Y te enfada tu música?

ROBERTO
No es eso. Es que esa vecina de mis pecados, siempre que me pongo a trabajar, canta y me quita la inspiración.

VICTOR
Oye, ¿y es bonita?

ROBERTO
Si no la conozco. Ni quiero. Sé, por la portera, que es hija de un tenor que se quedó sin voz y dedica su hija al bel canto, para mi desesperación.

VICTOR
Pero, Roberto, ¿sabes que hace aquí un frío de dos mil diablos? Y es natural, tienes la ventana abierta, la estufa apagada y está nevando. ¡Calla! ¡Un tiesto! ¿Qué es esto?

ROBERTO
Un laurel, chico… ¡Laurel!

VICTOR
(Declamando)
¡Oh, tú, verde laurel, sagrado emblema de la gloria inmortal!
Yo te saludo.
(Transición) Pero, a lo que vengo.

ROBERTO
¿Qué quieres?

VICTOR
¿Cómo estás de ropa?

ROBERTO
Lo puesto, y gracias, porque me lo dieron usados. ¿Es que querías empeñar?…

VICTOR
Justamente.

ROBERTO
Pues desiste de tu empeño.

VICTOR
Pero aquí tienes una pistola… como quien dice, una solución.

ROBERTO
Si no está cargada.

VICTOR
Pues la venderé aunque sea por hierro viejo. (Guardándosela en el bolsillo) ¡Y pensar que dos genios… no tengan nada ni qué empeñar, ni que vender, ni que llevarse a la boca esta noche!
Porque ¿no tendrás tabaco?

ROBERTO
Ni pipa.

VICTOR
Está bien. Bonita situación. Las seis y media de la tarde y henos aquí en un sotabanco de la villa de París, sin lumbre, sin pan, sin tabaco, sin pipa y con una ópera, letra mía y música tuya, sin estrenar.

ROBERTO
Tú lo has dicho.

VICTOR
Pero, calla… Ahí tienes un abrigo (señalando el carric) ¡Un abrigo!… Una cosa que no es necesaria con este tiempo de primavera.

ROBERTO
Cuando está allí, es porque no puede estar en otra parte.

VICTOR
No lo toman ¿eh?

ROBERTO
Pues si lo tomaran…

VICTOR
¿Y qué hacemos?… (Hablan bajo)


ESCENA III

Dichos y Marcelo, saliendo de la puerta del fondo de la escalera, y Cossette, sin atravesar el dintel de la misma puerta.

MARCELO (A Cossette)
¡Adiós Cossette, hija mía! Ya sabes… te espero a las nueve en el restaurant de la Bola de Oro… ¡Dios haga que esta noche!… En fin… Adiós, hija mía.

COSSETTE
Adiós papá… hasta luego. (Cierra la puerta y desaparece Cossette)

MARCELO
(Dirigiéndose a la escalera y parándose de pronto en el descansillo)
Y está nevando… Y yo así, en pleno mes de julio (señalando el traje), y por la voz no lo siento, porque ya la perdí, ¡lástima de voz! Si el vecino fuera tan amable… El no debe salir de noche. Yo llamo (llama con el aldabón)

VICTOR
Han llamado.

ROBERTO
¿Será la providencia? (Levantándose y yendo a abrir)

VICTOR
Esta señora no sube a los sotabancos.

MARCELO
(Después de abrir la puerta Roberto)
Buenas noches.

ROBERTO
Pase usted, pase usted, que con el aire se apaga… la estufa.

MARCELO
(Entrando)
Muchas gracias.

(Roberto cierra la puerta)

ROBERTO
Siéntese usted.

MARCELO
Yo soy el vecino de aquí al lado.

ROBERTO
¿El tenor?

MARCELO
Sí, señores, el ex tenor.

VICTOR
¡Ah! Usted es el padre de la que canta.

MARCELO
¡El mismo! Qué voz tiene, ¿eh?

VICTOR
Preciosa.

ROBERTO
(Aparte)
¿Qué querrá éste?

MARCELO
La voz es divina… Pero, ¿y la escuela? ¿La escuela de canto?… Es la mía. La enseño yo… Quiero dedicarla al teatro. ¡Al teatro en donde tantos laureles ha conseguido su padre! Un servidor de ustedes, Marcelo Lissan.

VICTOR
¡Ah! ¿Pero usted es Lissan? Chico, si es Lissan.

ROBERTO
¡Lissan!

MARCELO
Sí… Lissan (aparte) ¡Aún me recuerdan!…

VICTOR
(Aparte a Roberto)
Yo no lo he oído nombrar en mi vida!

MARCELO
Sí, señores, perdí la voz una noche en Marsella al salir del teatro, donde había cantado, arrebatando al público, mi ópera favorita, Hero y Leandro; se me inflamó una cuerda, y desde entonces no vibra.

VICTOR
(Dándole la mano)
Siento muchísimo lo de la cuerda.

ROBERTO
(El mismo juego)
Lo mismo digo.

MARCELO
Muchas gracias. (Aparte) ¡Qué finos son!… Pero por mí, no se molesten ustedes… Pues yo, aunque no tenía el honor de tratar a usted (por Roberto) me dije, ¡qué diablo! Entre vecinos… alguna vez tiene que ser la primera… Y llamé… Y vengo… como la noche está así, y… claro, usted no saldrá esta noche.

ROBERTO
Acabe usted.

MARCELO
Pues, en fin, yo he reparado que usted, joven, tiene un carric, y como tengo que salir, porque esta noche se presenta mi hija en el salón de la Opera cómica y va a cantar delante del director Rossand, que ya la conoce y la distingue, y delante de gran número de artistas para que la oigan y la juzguen y sea contratada…

ROBERTO
¡Ah! Pero esta noche se lleva usted de casa a la niña y no canta, ni toca, y la van a contratar, y se mudarán ustedes de cuarto, es claro, a una calle más cerca de la Opera. Amigo mío, entre vecinos… Víctor, el carric, el carric es para este caballero.

MARCELO
¡Cuánta amabilidad!

VICTOR
(Cogiendo el carric y dándoselo a Marcelo)
Tome usted.

MARCELO
¡Ay, muchas gracias!

VICTOR
Deje usted. (Andando a ponérselo)

MARCELO
Pero no se moleste usted.

VICTOR
Le está, que ni hecho a medida.

ROBERTO
Le sienta a usted admirablemente.

VICTOR
¡Ah!… Un pedazo de forro que le cuelga. Esto se quita. (Lo arranca)

MARCELO
Está bien. (Queriendo abrochárselo)

ROBERTO
No… no se lo abroche usted… No tiene botones.

VICTOR
Está de última moda. Ahora no se llevan botones.

MARCELO
Tantas gracias. Mañana por la mañana lo tendrá usted aquí.

ROBERTO
Le ruego a usted que me lo cuide.

MARCELO
Descuide usted. Muy buenas noches.

(Abre la puerta, la cierra y vase por la escalera)


ESCENA IV

Roberto y Víctor.

ROBERTO
(Abriéndosele la boca)
¡Aaah!…

VICTOR
¿Qué es eso? ¿Te aburres?

ROBERTO
No, es que tengo hambre.

VICTOR
Pluralicemos. Nosotros tenemos hambre. ¡Una idea! ¿Cómo estamos de crédito?

ROBERTO
Desacreditados.

VICTOR
¿Qué debes en el restaurant de Ambos Mundos?

ROBERTO
Yo, un mundo.

VICTOR
Yo el otro.

ROBERTO
Pues no podemos ir a esos hemisferios.

VICTOR
¿Y en el Arco Iris?

ROBERTO
Siete francos.

VICTOR
¿A franco por color?

ROBERTO
Vamos a la Bola de Oro. Iremos sin abrigo, ¿eh?

VICTOR
Lo que quieras.

ROBERTO
Pues andando. (Abre la puerta, salen, introduce la llave por fuera y quedan en el descansillo de la escalera)

VICTOR
(Cantando)
Dulce esperanza
de mis amores…


ESCENA V

Dichos, Pelagia, subiendo la escalera.

PELAGIA
¿A dónde van ustedes con esta noche?

VICTOR
A hacer la digestión, señora… Pelagia.

ROBERTO
(A Pelagia)
Ahí queda la llave.

PELAGIA
Está bien.

ROBERTO
¡Ah! Quite usted de la ventana el tiesto del laurel.

VICTOR
Sí… no se nos vaya a helar la gloria. (Vanse por la escalera)


ESCENA VI

Pelagia.

PELAGIA
¡Qué muchachos!… (Abriendo la puerta del cuarto de Roberto y dejándola abierta)
¡Uff! ¡Cómo está esto! (Entrando) ¡Qué revuelto! ¡Y la ventana abierta con este frío!… (Va a cerrarla, quita el tiesto de la ventana…)


ESCENA VII

Dicha y Cossette a poco, por la puerta del fondo del corredor del descansillo de la escalera, con traje de época, sombrero, etc, pero todo pobre. Lleva en una mano un paraguas encarnado, cierra la puerta de su cuarto con llave y se dirige hacia la escalera.

(Música)

COSSETTE
(Dentro)
La niña de ojos azules,
de ojos azules y bellos,
la de los rubios cabellos
qué bella está.

(Saliendo y cerrando la puerta)

Cuando recoge su falda
soñando con sus amores
las flores de mil colores
que el campo da.

(Al avanzar hacia la escalera ve la puerta del cuarto de Roberto abierta)

Su puerta abierta…
salió tal vez….

(Asomándose)

¡Pelagia!

PELAGIA
(Viéndola)
¡Adentro!
Que no está él.
¿Por qué, señorita,
por qué ese temor?

COSSETTE
No quiero que sepa
que aquí vengo yo.
Porque aunque Cossette
venga siempre aquí,
viene nada más
porque ella es así.
Una chiquilla
buena y sencilla,
que se desvive
por hacer bien.
Pero no quiere
que piense nadie
que aquí otra cosa
busca Cossette.

PELAGIA
El pícaro mundo
es murmurador,
mas siempre perdona
mediando el amor.

COSSETTE
¡Amor!… ¡Amor!…
si es amor el sentir
por un hombre latir
con fuerza el corazón;
si es amor suspirar,
y sufrir y abrigar
una dulce ilusión,
entonces sí,
yo siento amor,
mas no me digas,
por favor,
porque Cossette
no puede amar,
sino la gloria
nada más.
Brillar en la escena
mi amor sólo es,
y después de alcanzar
mi noble anhelo,
pensar… ¡pensar en él!

(Hablado)

PELAGIA
¿Y va usted a cantar pronto en el teatro?

COSSETTE
Muy pronto, así lo espero.

PELAGIA
Pues esa noche sí que no falto.

COSSETTE
¡Pero, Dios mío!… esto es un páramo. ¡La estufa apagada! Pelagia entra en casa y trae carbón para encender esa estufa…

PELAGIA
Voy enseguida. (Vase corriendo y entra en el cuarto de Cossette)


ESCENA VIII

Cossette.

COSSETTE
(Arreglando el cuarto)
La verdad es que soy una loca. Si un día llegara de improviso Roberto y me hallara aquí… ¡Qué vergüenza! ¡Qué diría!… ¡Dios mío! ¡Qué revolución de papeles! Voy a ver lo que ha trabajado desde ayer en su ópera. ¡Anda¡ ¡Si ya la tiene acabada! A ver… ¡Ah! Y ha corregido el dúo… Pero es muy poco… Sí…

(Leyendo en la partitura. Cantando)

“Son las flores
de tu jardín…”
Está casi igual.
“Y el bosque amores canta…”
Sí, igual. Si él supiera que me lo sé de memoria…
¡Ah! Si esta noche yo me atreviera…
¿Y por qué no?

(Recoge el papel de música y lo arrolla)
¡Ay! Alguien sube la escalera…
¿Será él?

(Se dirige a la puerta y sale al descansillo de la escalera)

¡Ah, no! Es el señor Girard.
¡Usted por aquí, señor Girard!


ESCENA IX

Dicha y Girard. Traje de época en buen estado, tipo viejo pero irreprochable en el vestir.

GIRARD
Encantadora Cossette… buenas noches… ¿Qué? ¿Vas a salir?

COSSETTE
Sí, señor. Voy a buscar a mi padre para ir después juntos al salón de la Opera Cómica.

GIRARD
Sí, hija mía, no faltes. Allí estaré yo. Hoy puede comenzar tu gloria. Yo te protejo. Ya lo sabes, Girard. Yo, el mecenas de todos los artistas. ¡Ah! Y sobre todo, preséntate muy elegante, con lo mejor que tengas, hija mía, porque una artista que viste bien tiene ganada, por lo menos, la mitad de su gloria.

COSSETTE
¡Con lo mejor que tenga! ¡Ay, señor Girard! Pues esto es lo mejor. (Señalando el traje puesto)

GIRARD
¿Lo puesto? ¿Y por qué no me lo has dicho antes? No tienes confianza… yo te hubiera proporcionado ropa, todo lo que hubieras necesitado.

COSSETTE
Muchas gracias, pero precisamente ya habíamos pensado en esto mi padre y yo.

GIRARD
Eso es otra cosa. Y a propósito, aquí tienes la otra invitación que me has pedido (dándosela)

COSSETTE
Muchas gracias. Pero venga usted. Pase usted a casa.

GIRARD
¡No, hija mía, no te molestes!… Vas a salir, y…


ESCENA X

Dichos y Pelagia, por el fondo del corredor, con un cogedor lleno de carbón.

PELAGIA
¡Ay, el señor Girard! Muy buenas noches señor Girard.

GIRARD
¡Hola Pelagia!

COSSETTE
Pero, ¿se conocen ustedes?

GIRARD
A mí todo el mundo me conoce.

PELAGIA
Si es nuestro protector…

COSSETTE
¿También?

PELAGIA
Pero pasen ustedes aquí… La escalera está muy fría. Pues sí, señorita, (pasan a la habitación de Roberto), este caballero me ha ofrecido colocar a mi marido.

GIRARD
Ya está recomendado, y bien. Eso está hecho. ¿Y ésta es su habitación de usted, portera?

COSSETTE
No, señor. Aquí vive precisamente ese artista, el músico que le he recomendado a usted y para quien es esta invitación.

GIRARD
¡Ah, Roberto Randel! Sí, ya está recomendado. El saldrá, él llegará… te lo aseguro… No es el primer artista a quien yo le he abierto las puertas de la gloria, pero, Cossette, yo me retiro. Luego, luego nos veremos. A ver cómo cantas esta noche. No te cortes, deja bien a tu padrino.

COSSETTE
Tengo mucho miedo…

GIRARD
Nada de miedo, adelante. Yo te empujo… Tú llegarás… Eso está hecho… y adiós., Pelagia, adiós, Cossette…

PELAGIA
Vaya usted con Dios, señor Girard, y no se olvide usted…

GIRARD
Descuida… (Saliendo) Yo no me olvido de nada… Hasta luego, buenas noches. (Baja la escalera y vase)

COSSETTE
(Acompañándole hasta el descansillo) Adiós, señor Girard. Cuidado con la escalera (volviendo) ¡Qué bueno es este señor! Y ahora… ¿dónde pondré esta invitación para que Roberto…? Aquí (poniéndola encima del clave) Donde pueda verla enseguida… sobre el clave, sobre los papeles de música.

PELAGIA
Ya está encendida la estufa.

COSSETTE
Gracias, Pelagia.

PELAGIA
Las gracias se las tenía a usted que dar el señorito Roberto.

COSSETTE
Calla… y me voy corriendo que ya es muy tarde.

PELAGIA
Buena suerte, señorita.

COSSETTE
Dios te oiga, Pelagia. (Vase por la escalera)

PELAGIA
¡Qué buena es!… Es digna de mejor suerte. En fin, cerremos la puerta. (Lo hace) Dejemos esto en casa de Cossette (por el cogedor) y luego al banco de la paciencia, a la portería (Vase por el cuarto habitación de Cossette, fondo corredor)


ESCENA XI

Por la escalera, Cecilia y Juana, trajes de la época.

JUANA
Hemos llegado.

CECILIA
¡Jesús, qué alto está esto!

JUANA
Hija, los artistas viven en la gloria.

CECILIA
¿Estará Roberto?

JUANA
Ahora lo veremos. (Llama. Mirando por el ojo de la cerradura)
Me parece que no hay nadie.

CECILIA
Pues, vámonos.

JUANA
No; espera, es preciso que sepa que hemos venido. Verás, con un poco de yeso… (hace que coge un poco de yeso de la pared de la escalera y escribe en la puerta) “Hemos venido. Juana y Cecilia. Te esperamos en casa de Mimí. Ay cena”. (Este letrero debe procurarse que lo lea el público)

CECILIA
Chica, ay es con hache.

JUANA
Lo mismo da.

CECILIA
(Yendo a la barandilla de la escalera)
Pero, ¿alguien sube?

JUANA
¿Será él?

CECILIA
¡Sí, es Roberto!

JUANA
(Desde la escalera)
¡Roberto! ¡Roberto!

CECILIA
¡Roberto!


ESCENA XII

Dichas y Roberto.

ROBERTO
¡Ah! ¿Sois vosotras?

JUANA
Nosotras. ¿De dónde vienes?

ROBERTO
Pues, de la Bola de Oro.

CECILIA
¿De cenar?

ROBERTO
No, de intentarlo, pero no se fían ni de Víctor ni de mí.

JUANA
Oye, ¿quién es ese Víctor?

ROBERTO
Víctor Duval, mi compañero… un poeta de muchos vuelos.
Pero entremos en casa.

JUANA
Antes, lee eso. (Mostrándole la puerta)

ROBERTO
“Emos benido”… sin hache y con be. (Sigue leyendo en voz baja) “ay cena”… sin ortografía, pero hay cena. Sois el maná para mí. Pero, ¿y la portera? ¡Portera!

LAS DOS
¡Portera!


ESCENA XIII

Dichas y Pelagia, por el cuarto del fondo corredor.

PELAGIA
¿Quién llama? ¡Ah! Es usted. Ahí va la llave… (Aparte)
¿Quiénes serán estas prójimas? (Cierra la puerta del fondo y vase por la escalera)

ROBERTO (Abriendo la puerta de su cuarto)
¡Pasad!

JUANA
(Entrando)
¡Chico!… Nuestra enhorabuena… ¡Tienes lumbre!

CECILIA
¡Salud, potentado!
(Reparando en el billete que habrá sobre el clave) ¿Una invitación para asistir esta noche al Salón de la Opera Cómica? ¿Y para mí?

CECILIA
¿Y vas a ir?

ROBERTO
Por supuesto.

JUANA
¿Y la cena?

ROBERTO
Cenamos antes, y después Rodolfo, que está en fondos y ahora tiene ropa, me la prestará y me presentaré decente... Pero, señor, ¿quién habrá podido?... ¿Sabrán que tengo acabada mi ópera Luzbel y querrán estrenarla?

JUANA
¡Eso es!... No te preocupes.

CECILIA
¡A la calle!

ROBERTO
¡Sí, a la calle. ¡Tenéis razón! A cenar primero, y después a la Opera Cómica y si estreno y obtengo un éxito, yo os empeño, lo único que me queda que empeñar, mi palabra de honor de que me caso.

CECILIA
¿Con cuál de las dos?

ROBERTO
No, con una primero, y cuando enviude, con la otra.

JUANA
Pues yo soy la Otra.

CECILIA
¡Vaya!... ¡Vamos a cenar!

ROBERTO
Sí... ¡A cenar hoy! ¡Quién pudiera decir lo mismo, mañana!
(Salen cantando. Música y telón de cuadro)


MUTACION


CUADRO SEGUNDO

Una plazoleta en el Barrio Latino de París, a la que afluyen varias calles. En primer término derecha (entiéndase actor), formando esquina y con portalón, practicable frente al público, casa de pobre apariencia y de dos pisos, estilo a la época. En primero y segundo termino izquierda y lateralmente, otra casa cuya parte baja la ocupa el restaurant de La Bola de Oro, con su letrero correspondiente y su gran bola de oro sobre la puerta de entrada, que será practicable. Tanto a través de la puerta como de las ventanas, se verá bien el, interior de1 restaurant. En el fondo izquierda, y perdiéndose en la lateral izquierda, fondo calle estrecha que se pierde, con escalinata y pretil de hierro como las antiguas calles de París. Al fondo derecha, calle que va directamente al fondo y con casa que forma esquina a dicha calle y fachada, puerta al público con tres grandes entradas iluminadas con globos de luz y gran letrero que dice:“El Laurel. Gran Baile”. Accesorios en
toda la decoración a gusto del pintor. Un farol en la calle estrecha del fondo izquierda y otro en la casa primer término derecha, encendidos. Toda la decoración nevada. Es de noche. Al empezar el cuadro nieva copiosamente.


ESCENA I

Al levantarse el telón de cuadro aparece la escena sola.

(Música)

Al poco tiempo un grupo de mujeres .y otro de hombres con paraguas encarnados y otros azules cruzan la escena, y luego otros grupos que se dirigen al baile. Trajes de la época.

MUJERES
¡Qué modo de nevar!

HOMBRES
¡La noche está cruel!

TODOS
Al baile del Laurel vamos a entrar.

MUJERES
El baile da calor.

HOMBRES
En él lo quiero hallar.

TODOS
¡En brazos del amor corramos a bailar! (Vanse)


ESCENA II

Víctor, saliendo del restaurant La Bola de Oro.

VICTOR
La noche misteriosa
envuelta en nieve está...
¡París está tranquilo!... (Pausa)
Y Víctor sin cenar.
Al pícaro fondista
no pude convencer;
nevando y en ayunas
no sé qué voy a hacer.


ESCENA III

Víctor y Cossette, por la lateral izquierda, último término, con su paraguas abierto. Sigue nevando.

COSSETTE
Aquélla es la casa...
Antes de subir
voy a ver si ya mi padre
esperándome está aquí.
(Mirando por la puerta del restaurant)

VICTOR
¡Demonio! Una joven!
¿Qué cara tendrá? El tipo me gusta.

COSSETTE
Pues no, no está. (Se dirige hacia la cara de la derecha)

VICTOR
¡Es bonita!, ¡Muy bonita! (Acercándose)
¡Señorita! ¡Señorita!...
Dos palabras, por favor...
No contesta...Yo la sigo...
Ni siquiera me miró.

(Cossette entra en el portalón)

Está visto que esta noche
no consigo nada yo.

BOHEMIOS
(De ambos sexo, dentro)
Corramos los bohemios
de ardiente corazón,
corramos a la fiesta sagrada del amor.

VICTOR
Se acercan mis amigos,
no quiero que me vean,
porque esta noche Víctor
no está de humor de fiesta.

(Se oculta en la primera izquierda)

BOHEMIOS
(De ambos sexos, saliendo)
Corramos los bohemios
de ardiente corazón,
corramos a la fiesta
sagrada del amor.
En la luz del sol que enciende
los colores en la flor,
tembloroso y palpitante
está el beso del amor.
Libre el pájaro en la selva
libertad cantando va,
y al correr al mar, el río
va cantando libertad.
Así en lo profundo
del alma bohemia,
se enciende entre besos
la loca pasión,
y siempre dichosos
la vida cruzamos
y libres cantamos
las glorias de amor.
En pos de la alegría
corramos sin cesar,
llevando en nuestras almas
amor y libertad. (Vase)

JUANA y CECILIA
(Saliendo)
En pos de la alegría
corramos sin cesar,
la vida acaba pronto,
¿qué importa lo demás?

VICTOR
(Saliendo)
Dos grisetas muy guapas,
voy a ver si pesco aquí.
¿Dónde va por esas calles
lo más lindo de París?

ELLAS
¡Ja, ja, ja, ja!
¡Qué bueno está!
A cuerpo y sin paraguas
nos brinda con su amor.
¡Qué buen humor que gasta!
Jesús, qué buen humor!

VICTOR
Dé posada al peregrino
vuestro tierno corazón.

LAS DOS
No hay posada,
esta cerrada,
ya no queda habitación.

BOHEMIOS
(Al mismo tiempo, dentro y lejano)
Corramos los bohemios
de ardiente corazón,
corramos ala fiesta
sagrada del amor.

(Hablado)

(Cesa de nevar)

JUANA
¡Conque adiós... Romeo!

CECILIA
Adiós, que hace mucho frío.

VICTOR
Una palabra, ¡Amor!

JUANA
¿Una? Esas son muchas.

CECILIA
Es un Diccionario.

VICTOR
(Señalando el corazón)
¿Si queréis consultarlo?...

JUANA
En la calle no se ve.

CECILIA
Tiene la letra muy menuda.

JUANA
Necesitamos luz.

CECILIA
¡Ambiente!

JUANA
Calor.

VICTOR
Es verdad.

JUANA
Pues mira... Ahí tenemos un restaurant.

VICTOR
Sí... ahí está... la Bola de Oro... El dueño es muy amigo mío. No tengo más que entrar y... (Aparte) Me echa. Pero…

JUANA
Veamos, ese pero lo explica todo. En tu Diccionario y en la letra D no está la palabra dinero.

VICTOR
Eso es. Pero, sin embargo, os convido al baile.

CECILIA
Pero ¿cómo?

VICTOR
Soy amigo del empresario, le pido tres billetes y al baile.

JUANA
Aceptado.

VICTOR
Pues esperadme, y dentro de un momento será como será con vosotros Víctor Duval, poeta.

JUANA
¿Víctor Duval?

VICTOR
Poeta y autor dramático de mucho porvenir... ¿Qué pensabais vosotras, que era yo un miserable banquero?... Pues soy más.

CECILIA
Pero tú eres amigo de Roberto Randel?

VICTOR
Ya lo creo, y su colaborador en una ópera.

JUANA
Pues de ti os ha hablado Roberto esta tarde.

VICTOR
¿Mal?

CECILIA
¡No, hombre!

VICTOR
Entre compañeros, no tenía nada de particular.

JUANA
Es, verdad. Con él hemos cenado esta noche en casa de Mimí.

VICTOR
¿Ha cenado?... ¿Y no se ha acordado de mí? Ha hecho más que hablar mal. En fin... Las almas grandes...Voy por los billetes... (Vase corriendo fondo y entra al baile)


ESCENA IV

Juana y Cecilia, y a poco Girard, que se dirige al restaurant.

CECILIA
¡Es simpático!

JUANA
Sí, pero tiene un lado flaco... El de la derecha... (Indicando el bolsillo del mismo lado del chaleco)

GIRARD
(Saliendo)
Son las nueve...Tengo tiempo de tomar algo en el restaurant.

JUANA
¡Es el señor Girard!

CECILIA
Sí, el mismo.

JUANA
¡Papá Girard!

GIRARD
Eh! ¿Quién me llama?

JUANA
Nosotras.

GIRARD
¿Vosotras?... ¿Qué hacéis aquí hijas mías?... ¡Dichoso encuentro!… ¿Queréis algo? ¿Qué buscáis? ¿Necesitáis de mí? Enseguida. Lo que queráis... Estoy siempre a vuestra disposición.

JUANA
Muchas gracias...

CECILIA
Ya lo sabemos.

GIRARD
¡Oh sí! ¡No lo dudéis! Lo que siento, encantadoras pajaritas de las nieves, y os llamo así, porque apenas la pisáis con diminutos piececitos, lo que siento, repito, es no poder ser vuestro esta noche.

JUANA
¿Por qué, Papá Girard?

CECILIA
¿Tenéis que hacer?

GIRARD
¡Yo siempre tengo que hacer, hijas mías! Ya lo sabéis! Yo soy de todo el mundo, y precisamente esta noche represento a unos artistas en la Opera Cómica. Una chiquilla, una tiple que es un ruiseñor, y un músico notabilísimo. Yo no le conozco, pero debe ser notabilísimo. ¡Qué lástima! ¡Qué lástima que vosotras no seáis algo, es decir, artistas! ¡Ah!, porque si lo fuerais, con esas caras, con esos cuerpos, con esa distinción, llegaríais al pináculo de la gloria; pero como no sois nada más que muy bonitas, eso sí, no podéis llegar al susodicho pináculo. Es un dolor. ¡Un verdadero dolor!… Pero ¿queréis, qué queréis tomar? Os convido. ¿Queréis cenar?

JUANA
Ya hemos cenado.

CECILIA
Pero tomaremos un ponche.

JUANA
Eso es.

GIRARD
Pues al ponche..., al ponche con sus temblorosas y azuladas llamas. ¡Pasad!... ¡Pasad!

CECILIA
Juana..., ¡esto es un hombre!

JUANA
No, Cecilia... Éste es un viejo. (Vanse restaurant)


ESCENA V

Marcelo, por una lateral dirigiéndose al restaurant, y, a poco, Víctor, por el fondo.

MARCELO
(Cantando)
La guerra mi chiama,
corrían a morir...

(En la última nota da un gallo)
Nada... La perdí. La perdí definitivamente.

VICTOR
(Saliendo con los billetes)
Aquí están los billetes ¿dónde están ésas?

MARCELO
¡Hola, joven amable!

VICTOR
¡Caramba! El del carric.

MARCELO
¿Busca usted a alguien?

VICTOR
Sí, a dos grisetas... Pero...

MARCELO
¡Oh! ... ¡Juventud! ¡Juventud! ... ¡Mucho cuidado, amigo mío!

VICTOR
No..., no hay cuidado... Porque se me figura que… lo han pensado mejor y se han largado con otro...Y usted, a dónde va por aquí?

MARCELO
Al restaurant.

VICTOR
A cenar, ¿eh?

MARCELO
No, señor... A tomar café, y gracias. Si usted quiere acompañarme...

VICTOR
Hombre, sí, señor, con muchísimo gusto. Café caliente… ¡Ya lo creo!

MARCELO
Bueno, vamos. Pero le advierto a usted que no le choque que no tome nada, ¿eh?

VICTOR
Vamos, usted no lleva dinero más que para un café…

MARCELO
Sí, señor... No me da vergüenza decirlo.

VICTOR
Ni una palabra más. (Vase Marcelo restaurant) ¡Ni café!… ¡qué amarga es la existencia! ¡Bonita noche!... Pero... ¡Ah! ... Sí... ¡Cómo no se me había ocurrido, antes! ... ¡En casa de Mimí se ha cenado! ... ¡Todo no se lo habrán comido! ...Voy por las sobras... ¡Victor, a casa de Mimí! (Vase fondo calleja)


ESCENA VI

Roberto, lateral. Elegantemente vestido con traje, abrigo de la época, etc., etc.

(Música)

ROBERTO
¡Qué alegre es el cielo!
Qué hermoso es el mundo!
Qué bella es la vida
después de cenar!
¡Qué arcanos encierran,
qué dulces misterios,
el pavo con trufas
y el rico Champagne!
Yo no lo sé,
peor para mí,
correr siento una dulce alegría
que nunca sentí.


ESCENA VII

Dichos y Cossette, por el portalón, con traje elegante, abrigo de la época, etc., etc.

COSSETTE
(Saliendo)
Otra parezco con este traje.
¡Ay!... el dinero...
¡Ay!... cuánto vale.

ROBERTO
¡La vida es un encanto, si siempre fuera así!

COSSETTE
(Viendo a Roberto al ir a atravesar la escena)
¿Qué miro? ¡Roberto!
¿A quién espera aquí?

(Retrocede y queda en el quicio del portalón)


ESCENA VIII

Dichos, Juana y Cecilia, por el restaurant.

JUANA
De seguro que el poeta
se ha cansado de esperar.

CECILIA
¡No, mujer, que allí le tienes!

JUANA
Sí, es Roberto.

ROBERTO
¿Dónde vais?

LAS DOS
¡Chico, chico, qué elegancia!
Deja, deja que te mire,
y no extrañes que suspire
viendo a mozo tan galán.
Porque estás interesante,
porque no hay quien te resista
y de fijo una conquista
esta noche lograrás.

ROBERTO
No os burléis de esa manera
del galán conquistador,
que esta noche, si conquisto
no es a una, sino a dos. (Abrazando a las dos)

COSSETTE
Las abraza! Y ellas ríen.
Y él las mira con amor (Avanzando)
Ah!...Yo corro... (Retrocediendo)
¡No, no puedo!
¡Si él no sabe mi pasión!

ROBERTO
En vuestros ojos
buscan los míos
el fuego ardiente
de una ilusión.

LAS DOS
Que es en la calle
donde nos hablas:
ten un poquito
de precaución.

ROBERTO
En vuestros labios
beber yo quiero
dulces placeres
que da el amor.

LAS DOS
Calla, Roberto,
que al aire libre
se apaga el fuego
de la pasión.
¡Jesús, qué fuego,
qué atrocidad!

ROBERTO
(Volviendo a abrazarlas)
¡Os amo! ¡Os amo!

COSSETTE
¡No puedo más! (Adelantándose)
¡Roberto!

ROBERTO
¿Quién me llama?

COSSETTE
(Como arrepentida de lo que ha hecho)
¡Dios mío!

ROBERTO
¡Una mujer!

COSSETTE
(Aparte)
¡Oh, Cossette! ¿Qué hiciste, loca?

ROBERTO
(Con dulzura y adelantándose a Cossette)
Niña hermosa, ¿qué queréis?
No bajéis al suelo vuestros lindos ojos,
no vuestras mejillas encienda el rubor.
¿por qué temerosa queréis alejaros
después de llamarme?... Roberto soy yo.

CECILIA
(A Juana)
Aquí sobramos.

JUANA
Ya lo estoy viendo.

CECILIA
Será su amante.

JUANA
Pues claro está. Cuando le llama no cabe duda.

LAS DOS
Adiós, Roberto. (Haciendo una reverencia a Cossette y con risa irónica)
Con Dios quedad. (Vanse riendo)


ESCENA IX

Cossette y Roberto.

ROBERTO
¿Por qué vuestros labios permanecen mudos?
No acierto a explicarme vuestra timidez.

COSSETTE
¡Dejadme, os lo ruego, dejadme!

ROBERTO
Imposible.
Quién sois, bella niña.
Conocéis mi nombre,
yo jamás os vi…
Pero ahora que os veo
tan bella y gentil…
no puedo, no, dejaros,
al menos sin saber
qué nombre puedo daros
si acaso os vuelvo a ver.

COSSETTE
¡Dejadme, no, no puedo!
¡Mi nombre!… ¿Para qué?

ROBERTO
(Acercándose más)
Pues tendré que llamaros ¡amor mío!
si os encuentro otra vez.

COSSETTE
Tan pronto por tal nombre
no os he de responder…
Cuando volváis a verme
llamadme Cossette.

ROBERTO
¡Cossette!

COSSETTE
Dejadme, dejadme partir,
dejadme. Roberto. marchar:
esas frases ardientes de amor
no he de escuchar.

ROBERTO
Por siempre rendido quedé,
por siempre ya vuestro soy yo,
y esclavo dichoso seré
de vuestro amor.

COSSETTE
¡Oh!, callad, por favor;
nada os puedo decir.

ROBERTO
Yo vuestra ausencia
no puedo sufrir.

COSSETTE
(¡Oh, qué imprudente, por qué le llamé!)

ROBERTO
Nunca otro rostro
más bello miré.

COSSETTE
Qué dichosa seré
si consigo su amor.

ROBERTO
El amarla será
mi ventura mayor.

COSSETTE
¡Caballero!

ROBERTO
Os adoro.

COSSETTE
Sed prudente.

LOS DOS
¡Por piedad! ¡Por Dios!

(Hablado)

COSSETTE
Ahora dejadme.
Esta misma noche me volveréis a ver.

ROBERTO
¡Esta noche! ¿Dónde?

COSSETTE
Adónde vais.

ROBERTO
Pues os dejo, y ved que fío en vos. (Vase)

COSSETTE
Hasta pronto. ¡Oh, si esta noche alcanzara mi gloria!


ESCENA X

Cossette y Marcelo, saliendo del restaurant.

MARCELO
Pero, Cossette, ya estaba impaciente esperándote. Creí que te había pasado algo, hija mía.

COSSETTE
No, padre: me entretuve. Si no..., mire usted el traje. ¿Me está bien?

MARCELO
Precioso, hija mía. Pero vámonos, que ya es tarde.

COSSETTE
Sí, vamos.

MARCELO
¡Dios mío! ¡Que guste mi hija! ¡Vamos, Cossette, vamos!

(Vanse fondo)


ESCENA XI

Víctor, por la calle estrecha del fondo.

VICTOR
Ni las sobras. El que sobraba era yo. Llego, subo, llamo, llamo cuatro veces, y, por fin, se oye una voz dentro..., la de Rodolfo, que dice: “No estamos visibles”. Lo comprendí todo. ¡Demonio! Y vaya un frío! Vaya un frío que hace! (Se mete las manos debajo de la ropa y por debajo de los brazos, para calentarlas, y de pronto indica con la mirada y con la expresión que se ha encontrado algo en el bolsillo, y saca la pistola que se guardó en el primer cuadro. Dirigiéndose a la pistola) Si no estuvieras descargada, sería tu bala el punto final... (Pausa) ¡Hombre!... Si alguien pasara y creyera que... (Indicando el suicidio) Puede que por este medio... Hay todavía almas muy sensibles... Sí, señor... Allí viene uno... Probemos... Parece un caballero... (Se coloca en el centro de la escena) ¡Adiós, humanidad! ¡Adiós, esposa mía! Adiós, hijos míos! (Un caballero atraviesa la escena por el fondo, se fija en Víctor y vase con el paso apresurado) ¡Señor..., acógeme en tu..., en tu!... ¡Valiente sinvergüenza, y aprieta el paso y deja que me mate!


ESCENA XII

Dicho y Girard, en la puerta del restaurant.

VICTOR
¡Otro! ¡A ver este otro! (Repitiendo el mismo juego)
¡Adiós, humanidad! ¡Adiós, hijos míos! ¡Señor, acógeme en tu..., en tu!...

GIRARD
(Fijándose en Víctor y corriendo a él y sujetándole)
¡Qué va usted a hacer, infeliz!

VICTOR
(Aparte)
Este me cogió en su seno.

GIRARD
(Quitándole la pistola)
¡Pero, hombre!..Venga eso.

VICTOR
Déjeme usted salir de este mundo, que no tengo otra salida.

GIRARD
¿Qué dice usted?

VICTOR
Que soy un poeta desgraciado. ¡Un lírico notable!… ¿Quiere usted que le diga un fragmento?

GIRARD
¿Que es usted poeta?

VICTOR
Sí, señor. Un autor dramático sin estrenar. Un autor de una ópera magnífica que no me representan porque no tengo quien me empuje.

GIRARD
¡Poeta!... ¿Una ópera? Venga usted conmigo. Yo le empujo Usted saldrá… Usted llegará .No es el primer artista al que yo le he abierto las puertas de la gloria.

VICTOR
¿Cómo?

GIRARD
Yo le protejo a usted… venga usted conmigo. ¿Dónde está esa maravilla?

VICTOR
En la Opera Cómica.

GIRARD
Pues a la Opera.

VICTOR
Bueno... ¡Vamos! (Aparte) Sí no pasa éste me tengo que matar, pero de veras. (Vanse. Música y telón de cuadro. Preludio a toda orquesta)


MUTACIÓN

VICTOR
No lo dudo... Pero ¿tiene usted la bondad de explicarme?


CUADRO TERCERO

Gran salón de artistas de la antigua Opera Cómica de París, preparado para una fiesta. Grandes candelabros encendidos. Al fondo, gran puerta de entrada en forma de arco, por la que se ve otro salón de paso, convenientemente iluminado. Puertas grandes lateral derecha e izquierda, practicables. Retratos de músicos célebres y artistas de aquella época, repartidos convenientemente en el salón. Bustos, macetones de plantas, etc., etc. Tapices, etcétera, a gusto del pintor. Divanes de terciopelo rojo, alrededor del salón. Sillones dorados, sillas. En el centro de la escena, un magnífico clave de la época, con dos candelabros encendidos. Encima del clave, papeles de música, etc. Banqueta. Todos los detalles a juicio del pintor escenógrafo.


ESCENA I

Girard y Víctor, por el foro.

GIRARD
¡Adelante, amigo mío! Yo entro aquí como en mi casa.

GIRARD
¿El porqué le traigo al Salón de la Opera Cómica?... ¿No es usted poeta?

VICTOR
Sí, señor.

GIRARD
Pues le traigo a usted para presentarle al director, a los artistas y decirles: “¡amigos míos! Aquí tenéis a un gran poeta; acabo de robárselo a la muerte y yo le devuelvo a la vida, la vida del arte.

VICTOR
Muchas gracias. ¡Pero esto es un sueño!

GIRARD
¡Realidad, amigo mío! No tenía usted quien le empujara, pues yo le empujo. ¡Arriba, joven! La ópera de usted estrenará.

VICTOR
¡Caballero no tengo palabras para expresar a usted…

GIRARD
El libro de la ópera, ¿dónde está? ¿Lo tiene usted en casa?… Mandaremos por él… A ver, un criado.

VICTOR
No se moleste usted. Mi ópera está aquí... Hace dos años que la tiene el director, señor Rossand, para leerla...; pero se conoce que en tan poco tiempo no ha podido todavía…

GIRARD
Esta noche la lee... ¡Vaya si la lee!... Rossand es íntimo amigo mío... Pero, oiga usted, y la música, ¿de quién es?

VICTOR
De un joven principiante como yo, pero una esperanza del arte; ya lo verá usted.

GIRARD
¿Un principiante?... Pero, hombre..., ¿a quién se le ocurre darle la obra a un músico nuevo?... Un poema tan admirable, lleno de poesía, de sentimiento...

VICTOR
Pero ¿usted lo conoce?

GIRARD
No, señor; pero debe tener mucho sentimiento… Una obra así se le da a otro músico, a Berton, a Auber, sobre todo a Auber.

VICTOR
¿A Auber?

GIRARD
¡Claro, hombre! Cómo van ustedes a estrenar dos desconocidos? Dos desconocidos no pueden hacer su debut juntos... Nada..., nada... Usted, esta noche mismo le pide su libro al director, se lo llevo a Auber, que es íntimo amigo mío.

VICTOR
¡Este hombre es un ángel!

GIRARD
Y a su compañero. A ese advenedizo le dice usted que otra vez será..., que tenía usted un compromiso... En fin, lo que usted quiera...

VICTOR
Es que mi compañero es un gran artista.

GIRARD
No lo dudo. Pero el Arte es antes que todo. Ni una palabra más... usted recoge su libro, y a llegar, a subir...Yo le empujo… Y no me dé usted las gracias, no las necesito. En ese otro salón tiene usted al director. Yo soy así... ¡A Auber! ¡A Auber!

VICTOR
Bueno... Pues voy… a ver a Auber. ¡A Auber nada menos!

(Vase fondo)


ESCENA II

Girard, Cossette y Marcelo por lateral izquierda (actor)

GIRARD
¡Este chico llega!

COSSETTE
Por aquí, papá.

MARCELO
¡Ah! ¡El señor Girard!…

GIRARD
¡Amigo mío!... ¡Encantado!

MARCELO
Ya hemos visto al señor Rossand. Nos ha recibido admirablemente.

COSSETTE
Esta noche se decide mi suerte.

GIRARD
Prima donna futura, aquí estoy yo. En cuanto lances al viento las primeras notas de tu voz argentina haces un alboroto.

MARCELO
Sí, señor Girard... Eso creo. Dos meses la he tenido haciendo escalas ocho horas diarias, alborotando la vecindad. (Hace escalas)

COSSETTE
Por Dios, papá, no des voces.

MARCELO
Es verdad, pudiera oírme alguien… Pero ¡qué hermosos es todo esto! (Dirigiéndose al fondo como asombrado)

COSSETTE
Señor Girard.

GIRARD
¿Qué quieres?

COSSETTE
¿No habrá usted olvidado mi recomendación?

GIRARD
¿Al músico?... ¡Cá! Si ya está recomendado. Eso está hecho... Roberto Randel sale..., vaya si sale. Pero demuestras mucho interés por... Ah, picaruela! ... Ese corazoncito...

COSSETTE
¡Calle usted! ¡Mi padre!

MARCELO
Ah! Oiga usted, señor Girard. Se me ocurre una idea... Como usted es un hombre muy influyente, le voy a pedir un favor. Si Cossette gusta esta noche y la contratan, yo quisiera entrar en la compañía, de partiquino, porque aún conservo voz bastante para decir aquello en la Lucrecia: “¡Viva el Madera!”

COSSETTE
¡Pero, papá!

GIRARD
¿Viva il Madera? Eso está hecho.

MARCELO
Muchas gracias. Pero, vamos, Cossette... Vamos a dar una vuelta... Conviene que te vean.

COSSETTE
Vamos.


ESCENA III

Dichos y Roberto, por el fondo.

COSSETTE
¡Roberto!

ROBERTO
¡Ella! ¿Ella aquí?

MARCELO
¡Ah! Nuestro vecino!... ¡El del carric! ... ¿Usted también por aquí?... Buenas noches.

ROBERTO
Buenas noches.

COSSETTE
(A Girard)
Ese joven es…

GIRARD
Ni una palabra más.

MARCELO
Cossette... hija…

ROBERTO
¿Ella mi vecina?

COSSETTE
Tanto gusto...

ROBERTO
Señorita...

COSETTE
Con su permiso, caballero.

MARCELO
Sí, vamos a... Hasta luego, joven. Adiós, señor (A Girard.Vanse foro)

ROBERTO
(Viendo salir a Cossette)
¡Qué muchacha más encantadora!


ESCENA IV

Girard y Roberto.

GIRARD
¡Joven!, ¡joven! ¡Venga usted acá, hombre, venga. usted acá!

ROBERTO
¡Caballero!... No tengo el honor...

GIRARD
Pues yo sí. Usted es un músico notable, una esperanza del Arte..., señor Roberto Randel. Venga esa mano. Sea enhorabuena. Usted llegará.

ROBERTO
¿Cómo?

GIRARD
Está usted hablando con Girard. El amigo de todas las eminencias de Francia.

ROBERTO
Pero no comprendo el porqué… ¿Es a usted acaso a quien debo la invitación?

GIRARD
¡Naturalmente, hombre!

ROBERTO
Aquí hay un enigma que no me explico. ¿Quién ha podido recomendarme a usted, si yo no conozco a nadie en París?

GIRARD
Ahí verá usted. El talento no puede estar oculto. Pero no se preocupe usted. A llegar, a subir... ¿No tiene usted quien le empuje? Pues yo le empujo, ea. ¡Arriba, arriba, joven!

ROBERTO
¡Caballero!... Muchas gracias pero…

GIRARD
Nada de gracias. No las necesito. A ver, a ver esa ópera que tiene usted concluida... A estrenarla en seguida. ¿De quién es el poema?

ROBERTO
Es un poema admirable, lleno de situaciones y de ¡poesía!...

GIRARD
¿Será de Scribe?

ROBERTO
¡Cá!... ¡No, señor!... Es de un amigo mío, de un principiante como yo.

GIRARD
¡Qué locura!...Pero, hombre..., venga usted acá... ¿A quién se le ocurre ponerle música a una obra de un principiante, de un desconocido, una música tan soberbia, tan inspirada, tan hermosa?

ROBERTO
Pero ¿usted ha oído mi...?

GIRARD
No, señor; pero me lo figuro. Una música así se escribe para una obra de Scribe, del gran Scribe.

ROBERTO
¿De Scribe?

GIRARD
¡No faltaba más! Esta misma noche busca usted a su compañero, a ese advenedizo, y le dice usted: “Amigo mío, yo lo siento mucho..., yo no puedo estrenar contigo, porque Scribe me ha escrito un poema para aprovechar mi música.

ROBERTO
Pero eso no es verdad. ¿Cómo ese gran poeta va a darme a mí un libro?

GIRARD
Y ¿por qué no?... Si Scribe es íntimo amigo mío… Nada, cuente usted con una obra de Scribe… ahora mismo está en el salón… Ahora mismo voy a hablarle de usted, y como es un hombre tan llano y tan amable, dentro de un. momento se presenta usted a él y le pide una obra, y esto está hecho... Déjese usted llevar... No se muestre usted ingrato con las personas que le protegen... No soy yo solo, joven... Hay alguien más.

ROBERTO
¿Alguien más?

GIRARD
Sí, hombre, sí... Otra persona... No puedo decirlo, es un secreto... No sea usted impaciente...Ya lo sabrá usted... hasta ahora… Voy. Con su permiso… Adiós, joven, Animo y usted llegará. (Vase fondo)


ESCENA V

Roberto.

ROBERTO
Pero, ¿quién será el que me protege?... ¿Será esa mujer, Cossette? No puede ser... Pero, en fin, sea quien sea... Esta protección es a costa de un mal proceder. A Víctor, que ha puesto en mis manos su primera obra, y con ella sus esperanzas, por el vano consejo de un desconocido, ¿puedo yo decirle: Toma tu obra.., no la hago?... No, nunca. No será.


ESCENA VI

Dicho y Víctor, por el fondo.

VICTOR
Vaya… ¡Ya tengo aquí mi libro! Y está admitido. Según me dijo el director. ¡Qué contento se puso al enterarse de que la música sería de Auber! ¡Estoy loco!… Ah (Viendo a Roberto)

¡Roberto!… ¿Tú aquí?

ROBERTO
¡Víctor!... ¿Aquí tú?

VICTOR
¡Pero yo estoy, soñando! ¿Qué es esto? ¿Quién te ha vestido? ¿Quién te ha fiado esa ropa?

ROBERTO
Ahí verás. La Suerte, chico, la suerte.

VICTOR
No conozco a ese sastre. Oye, ¿y también la suerte ha sido tu cocinero? Porque ya sé que has cenado, mal amigo, sin acordarte de mí, de Víctor, que ha tenido que suicidarse hace un rato.

ROBERTO
(Riendo)
¿Suicidarse? Vamos, ven acá, loco.

VICTOR
No quiero.

ROBERTO
Si durante la cena me he acordado de ti, y mucho. Te aseguro que he cenado por los dos.

VICTOR
(Abrazándole)
Lo creo, lo mismo hubiera hecho yo. Pero oye, tengo que hablarte.

ROBERTO
Y yo a ti.

VICTOR
Pues ahora mismo.

(Separándose de pronto de los brazos de Roberto)

¡Roberto!

ROBERTO
¡Víctor!

VICTOR
Tenía que decirte que… Yo… a verdad. Yo voy a estrenar en seguida.

ROBERTO
¿Cómo?

VICTOR
Chico... El gran músico...Ya sabes. Auber... Me ha pedido un poema, y...

ROBERTO
Y, ¿qué quieres decir?

VICTOR
Que otra vez será... Lo siento mucho.., pero dispongo de mí...

ROBERTO
¿De tu libro? ¿No es eso? (Aparte) Es un ingrato.
Nunca lo hubiera creído.

VICTOR
Eso es...Ya, ves, Auber... Me está todos los días molestando...

ROBERTO
Bueno… Bueno... Lo que quieras. Así como así...
El gran Scribe me ha dado un poema.

VICTOR
Chico, la cuestión es salir...Ya haremos algo.

ROBERTO
¿Por qué no?... Sea enhorabuena.

VICTOR
Lo mismo digo.

ROBERTO
Adiós, Víctor. Hasta luego. (Vase fondo)

VICTOR
Adiós, chico. Parece que se ha molestado... Qué tontería...
¡Caramba!... Primero es uno. ¡Pues no hay diferencia entre salir con Roberto y salir con un gran maestro! Ya me estoy viendo así.., de la mano de Auber, recibiendo una gran ovación del público que nos aclama,.. Las señoras, haciendo así, con los pañuelos; los hombres, de pie, sobre las butacas, gritando. ¡Bravo Bravísimo!


ESCENA VII

Dicho y Girard, por el fondo.

GIRARD
¿Qué es eso, joven?

VICTOR
Nada... Que me estoy haciendo una ovación. Aquí está eso.

GIRARD
¿El qué?

VICTOR
El libro de mi ópera. para que se lo dé usted a Auber.

GIRARD
(Cogiéndolo)
Perfectamente. Esto es hecho.

VICTOR
Le advierto a usted que el señor Rossand me ha dicho que está admitida.

GIRARD
¿Lo ve usted, joven? Esto es hacer bien las cosas. ¿Ve usted lo que vale una recomendación a tiempo?

VICTOR
A propósito... El director me ha dicho que no le recuerda a usted.

GIRARD
¿Que no? ¡Vamos, hombre! Si no conoce otra cosa. ¡Tiene gracia! Si nos conocemos desde que éramos así.

VICTOR
Sí, será que... como tiene tantas cosas en la cabeza…

GIRARD
Eso es...

VICTOR
Oiga usted.., una palabra... Usted que conoce esto ¿Hay aquí algún sitio donde poder tomar algo?

GIRARD
Ya lo creo... Por aquí... (Señalando la parte de la derecha) Un magnífico buffet... El dueño es Rossier; el cocinero Bonel; ¡el gran Bonel!, íntimos amigos míos... Un poquito caro, pero no importa...Vaya usted ahora mismo de mi parte. Si no tiene hambre. Pida usted lo que quiera.

VICTOR
Pues voy... Porque... la verdad... Las emociones de esta noche me han abierto el apetito...Ya lo tenía yo algo, pero…

GIRARD
¡Vaya usted, hombre!

VICTOR
Este hombre es la Providencia con frac. (Vase lateral derecha)


ESCENA VIII

Girard y Roberto, fondo.

GIRARD
¡Pero, demonio! ¡Cuánto tiempo tardan en reunirse los artistas, estoy deseando que oigan a Cossette! ¡A mi prima donna! ¡Caramba! (Mirando e1 libro que tiene en la mano) ¿Y qué voy a hacer yo con el libro de ese muchacho? Porque, la verdad, yo no conozco a Auber más que de vista.

ROBERTO
(Saliendo)
¡Me está bien empleado!

GIRARD
¡Ah!… ¡El otro! ¿Ha visto usted al gran poeta?

VICTOR
Sí, señor. Un momento. Apenas me ha hecho caso.

GIRARD
¿Cómo? Pues si hace cinco minutos que he estado con él en el salón grande con otra porción de gente.

ROBERTO
Será cierto lo que usted dice, pero al dirigirme a él y darle su nombre de usted, me dijo que no recordaba. Sin embargo, le pedí un libro, le hablé de mis esperanzas y me contestó: “Joven, no haga usted caso de protectores... Trabaje usted. No desdeñe los libros de los que comienzan. El público premia mejor los esfuerzos de la gente nueva que el trabajo de los que ya tienen cimentada su fama”.Y me volvió la espalda.

GIRARD
Y tiene muchísima razón. El público premia mejor los esfuerzos, etc, Sí, señor. Y usted debe salir con un poeta novel… ¡Ea! Y (aparte) ésta es la mía. Y aquí tiene usted un poema preciosísimo para que le ponga usted música... ¡Y nada, aquí estoy yo!

ROBERTO
Muchas gracias. (Aparte) Pero este hombre es un loco o un necio.


ESCENA IX

Dichos y Víctor, por la derecha.

VICTOR
¡Señor Girard! Y ya van dos. A usted no le conoce nadie en el restaurant. Me luzco si llego a tomar algo.

GIRARD
¿Qué dice usted? Que no... Pero dejemos esto aparte… Su libro de usted ya está en poder del músico.

VICTOR
¿De Auber?

ROBERTO
(Aparte y después de hojear el libro)
Sí, éste es el poema de Víctor.

GIRARD
Venga usted acá. (A Víctor) Tengo el gusto de presentarle a usted a su colaborador, el eminente músico Roberto Randel, esperanza del arte lírico... (A Roberto)Víctor Duval, esperanza del arte dramático. Abrácense ustedes. Esto está hecho. ¡Qué satisfacción tengo cuando hago las cosas bien!

VICTOR
¡Roberto!

ROBERTO
¡Víctor!

VICTOR
Perdóname... Este mecenas es un embustero.

ROBERTO
¡Tienes razón!

VICTOR
Vámonos. (En este momento, por el fondo, aparecen los artistas de la Opera Cómica. Coro general y Cossette acompañada de Marcelo)

ROBERTO
No… Espera. ¿Cossette?

VICTOR
¿Cossette? Explícame. (Hablan Bajo)


ESCENA ULTIMA

Dichos, Cossette y Marcelo. Coro general.

(Música)

GIRARD
(Yendo al fondo)
Ven, linda Cossette,
ya por fin llegó
la noche anhelada
que tu alma soñó.

(Los artistas y las artistas van tomando asiento. Se forma un cuadro artístico, cuya colocación queda a cargo de los directores de escena)

HOMBRES
La artista es gentil,
oiremos su voz.

MUJERES
Su aspecto demuestra
modestia y candor.

VICTOR
¿Quién es? Habla pronto.

ROBERTO
Pues es mi vecina.
¿Verdad que es muy bella?

VICTOR
¡Qué bella, divina!

MARCELO
(A Cossette)
Por Dios, no te cortes,
ten serenidad,
que tú mismo padre
te va a acompañar.

GIRARD
Artistas eminentes,
del arte gloria y prez,
aquí una nueva artista
muy pronto juzgaréis.
Prestadla noblemente
benévola atención,
que yo os la recomiendo
y la protejo yo.

(Coro general en grupos)

UN GRUPO
¿Quién es este?

OTRO
No lo sabemos.

OTRO
¿Quién conoce a este señor?

OTRO
En la vida le hemos visto.

UNOS
Yo, jamás.

OTROS
Ni yo.

OTROS
Ni yo.

ROBERTO
Todo el mundo se pregunta
que quién es este señor.

VICTOR
Ni su madre le conoce,
aunque fue quien le alumbró.

MARCELO
¿Estás dispuesta?
Vamos allá. (Sentándose al clave)
Del repertorio
tú elegirás.

COSSETTE
Con vuestra venia…

(Adelantándose)

¡Roberto!

ROBERTO
¿Qué?

COSSETTE
Si gustáis acompañarme
tal favor os deberé.

ROBERTO
Muy gustoso, señorita.

(Aparte)

¡Oh! ¿Qué es esto?

MARCELO
(Levantándose y dirigiéndose a Roberto)
Venga acá.
Porque yo de emocionado,
no podría ni tocar.

ROBERTO
(Sentándose)
¿Qué acompaño?

COSSETTE
Pues el dúo
de vuestra ópera Luzbel.

ROBERTO
¿Qué decís?

COSSETTE
Acompañadme,
yo os lo ruego… ¡Obedeced!

(A dúo)

COSSETTE
Por fin llegaste,
dulce amor mío,
tu triste ausencia
qué larga fue.
Entre las flores
que me rodean,
sólo pensaba
volverte a ver.

ROBERTO
Muchos testigos
de mis amores,
son estas flores
de tu jardín.
Ellas miraron
mi despedida,
ellas hoy miran
que vuelvo a ti.

COSSETTE
Vuelves, y al volver, mi dueño,
por ti se alegran mis flores
y juzgo el mundo pequeño
para encerrar tus amores.
Vuelves, y al volver amante,
como el ave vuelve al nido,
encuentras mi amor constante
y firme cual siempre ha sido.

ROBERTO
(Levantándose y dirigiéndose a Cossette)
Dulce esperanza,
mi bien querido.

COSSETTE
(Con dulzura)
Amame siempre.

ROBERTO
Jamás te olvido.

(Marcelo se sienta al clave)

CORO
(Soto voce)
¡Qué hermoso dúo
¡Cuánta expresión
dan a las frase,
tiple y autor!

COSSETTE
Amor es gloria,
amor es vida,
el cielo envidie
nuestra pasión,
todo en la tierra
respira amores,
cantemos juntos
himnos de amor.

(Los dos)

ROBERTO
¡Amor!

COSSETTE
¡Amor!

LOS DOS
De amor, que amor es todo,
nacieron en el mundo
las almas y las flores,
de besos al calor.
Y el bosque amores canta,
y amores canta el río,
y tierra y cielo entonan
la estrofa del amor.

(Al terminar el dúo todos se levantan aplauden)

(Hablado)

TODOS
¡Bravo!

OTROS
¡Bravísimo! (Simultáneamente)

OTROS
¡Admirable!

GIRARD
¡Qué voz!... ¡Divina!

MARCELO
¡Qué hija tengo!... Deja que te abrace.

GIRARD
¡Qué música!... ¡Venga usted acá! ¡Hermoso dúo!

UN GRUPO
¡Enhorabuena!

OTROS
¡Vaya un dúo!

OTROS
¡Qué compositor!

MARCELO
Vecino...Venga usted acá...
¡Es usted un músico admirable!

GIRARD
¡Hay que estrenar esta ópera en seguida! Y yo me encargo de eso.

VICTOR
¡No!... ¡Usted, no!... Y chico... (A Roberto) ven acá... Sea enhorabuena. Mil plácemes, señorita. ¡Señores!... ¡La letra es mía! ¿eh? (Todos ríen y aplauden) ¡Gracias! ¡Gracias! ... ¡La victoria es nuestra!

GIRARD
¡Señores!... ¡Amigos míos!... Esto es hecho. Cossette... La artista que habéis aplaudido hará su debut con esta ópera. Tres nombres se darán a conocer aquella noche. ¡Qué exitazo! Y todo gracias a mí. No os quejaréis, ¿eh? Yo me encargo de la Prensa.

VICTOR
¡Este hombre toca hasta el bombo!

GIRARD
Roberto...Ven acá... Cumple ahora con un deber de gratitud. ¡Cossette!... Cossette era tu protectora. ¡Amala siempre!

ROBERTO
¡Con toda mi alma!

COSSETTE
¡Roberto!

MARCELO
Pero ¿qué es esto?

COSSETTE
Sí, padre.

GIRARD
¡Sí, hombre, si se querían! Yo soy el padrino. Esto está hecho.
Yo os bendigo, etc.

VICTOR
Hasta cura.

COSSETTE
¡Juntos alcanzaremos la gloria!

ROBERTO
Si, los dos.

COSSETTE
No, Roberto... (Cogiendo de la mano a Víctor)
¡Lo tres! (Se adelantan al proscenio)


TELON


Información obtenida en:
http://www.zarzuelaoviedo.es/programas/libreto-bohemios.pdf

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