viernes, 21 de febrero de 2014

La Dolorosa (Libreto)



LA DOLOROSA



Zarzuela de ambiente aragonés en dos actos, el segundo dividido en tres cuadros.

Libreto de Juan José Lorente.
 
Música de José Serrano.

Estrenada el 23 de mayo de 1930 en el Teatro Apolo de Valencia.


REPARTO (Estreno)

Dolores - María Badía.

Nicasia - Trini Avellí.

Juana - María Zaldívar.

Rafael - Emilio Vendrell.

Perico - Anselmo Fernández.

Prior - Pablo Hertogs.

José - Alberto López.

Bienvenido - Eugenio Peidró.

Fray Lucas - Miguel Company.

Tenor (dentro) - Antonio Latorre.

Monjes, rondallas, mozas y mozos.

La acción en la vega zaragozana. Hoy. Derecha e izquierda, las del público.

NOTA.—Esta obra fue representada por primera vez en el teatro Apolo, de Valencia, el 23 de mayo de 1930, con el mismo reparto que en Madrid, a excepción de la parte de protagonista, que corrió a cargo de Amparo Romo.


ACTO PRIMERO

Panorama de vega en primavera. Fondo, fachada lateral de un convento de cartujos. A la derecha, casa huertana de un solo piso. A la izquierda, árboles y un seto vivo, (Al levantarse el telón llegan de la parte del convento el Hermano Rafael, con una caja de pinturas, y Periquín, con un caballete, botes y demás utensilios de pintar)

RAFAEL
En el huerto no hay perspectiva.

PERICO
(Armando el caballete) Ni falta que hace.

RAFAEL
¿Tú sabes lo que es perspectiva, muchacho?

PERICO
No, siñor. Pero dice usté que no hay, y bien dicho está.

RAFAEL
Perspectiva es..., ¿cómo te diría yo?... Mucho cielo, mucho campo.

PERICO
Entonces, coando me haiga de casar, le diré a mi padre que me dé güen recau de pres..., de pres... De eso.

RAFAEL
(Riendo) ¡Famoso Perico!... Asegura bien el caballete.

PERICO
No lo bate la yunta del tío Bienvenido.

RAFAEL
(Entusiasmado) Ahora, a copiar esta luz de maravilla para fondo de mi Dolorosa. (Pone un lienzo en el caballete)

PERICO
(Mirando al lienzo); Bien remaja le sale!

RAFAEL
¿Tú crees?... (Prepara los pinceles)

PERICO
La Madalena y la Purisma que pintó el año pasau estaban mucho ricamente; pero a mi corto conocimiento, no valían ni pa descalzar a esta Virgen de los Dolores. Paice de carne y güeso.

RAFAEL
Calla, Perico. Tu elogio sencillo desentumece mi vanidad de artista. Calla y llena de agua los botes.

PERICO
(Tomando los botes) ¿En la cicuela?

RAFAEL
No; en el manantial. Agua pura y clara. En arte, todo ha de ser puro y claro.

PERICO
(Al mutis, sentencioso) Claro, claro... (Desaparece por la primera derecha)

RAFAEL
(Contemplando el lienzo) Quizá tenga razón Perico. Hay en éste más vida, más dolor, mucha más humanidad que en mis otros cuadros. ¡Dolorosa! ¿Serás mi obra maestra? Tal vez, porque te pinto desgarrando mi propio corazón. (Prepara la paleta. Prior y Fray
Lucas por la segunda derecha)

PRIOR
¿No se acerca, padre Lucas?

LUCAS
Si su reverencia lo permite, permaneceré aquí.

PRIOR
Es un gran artista nuestro novicio.

LUCAS
Un gran hereje, diría yo.

PRIOR
Personas doctas que visitan la casa me han elogiado mucho sus lienzos.

LUCAS
Lucifer mueve sus pinceles.

PRIOR
Un poco de caridad, Fray Lucas. Todos hemos sido jóvenes.

LUCAS
Yo, jamás.

PRIOR
El hermano Rafael ha sufrido mucho.

LUCAS
Con todos los respetos, opino que sería un bien alejarlo del convento.

PRIOR
Se alejará él solo. El claustro es jaula demasiado estrecha para un ave tan enamorada del vuelo.

LUCAS
Y, en cuanto a sus pinturas diabólicas...

PRIOR
Diga humanas.

LUCAS
En vez de pintar Imágenes, pinta mujeres.

PRIOR
Una sola mujer. La que, indudablemente, llena su corazón y su pensamiento. (Se acerca a Rafael)
Dios le guarde, hermano.

LUCAS
Bien lo necesita.

RAFAEL
El acompañe a sus reverencias.

PRIOR
De vuelta de un corto paseo, nos acercamos a verle trabajar.

RAFAEL
Me abruman sus paternidades.

LUCAS
Yo, por espíritu de obediencia; no por gusto.

PRIOR
¿Adelanta el trabajo?

RAFAEL
No mucho, reverendo padre. Es difícil de plasmar la idea que bulle en mi pensamiento.

PRIOR
Sus otras pinturas están muy acertadas.

RAFAEL
Dios me inspira, sin duda.

LUCAS
¿Dios o Satán?

PRIOR
Y sospecho que ésta superará a las anteriores.

RAFAEL
No sé, reverendo padre. Llevo aquí un verdadero torbellino. , Si su paternidad quiere que le explique...

LUCAS
Será mejor que pinte y calle. Y aun sería mejor que no pintara.

RAFAEL
Perdone su reverencia.

PRIOR
Con licencia del padre Lucas, explíquenos grosso modo...

(Música)

RAFAEL
La roca fría del Calvario
se oculta en negra nube.
Por un sendero solitario
la Virgen Madre sube.
Camina,
y es su cara morena
flor de azucena
que ha perdido el color.
En su pecho lacerado
se han clavado
las espinas del dolor.
Su cuerpo vacilante
se dobla al peso de la pena;
pero sigue adelante.
Camina,
y sus labios de hielo
besan el suelo
donde brota una flor
en cada gota de sangre
derramada
por Jesús el Redentor.
Sombra peregrina,
emblema del amor hecho luz,
camina,
camina ligera;
que el Hijo la espera
muerto en la Cruz.
¡Mujer y madre!
De todo lo del mundo
lo más sagrado.

LUCAS
¡Calle ya, por la Virgen! ¡Es mucha irreverencia!

RAFAEL
¿Qué dice el padre Lucas?

PRIOR
Nada. (A Lucas) Silencio. (A Rafael) Prosiga su relación.

RAFAEL
Desde una loma del sendero,
la Virgen caminante
ve la silueta del Madero
y al Hijo agonizante.
Y llora
su callado tormento
con un lamento
que no puede vencer.
Es el grito desgarrado
arrancado
a su carne de mujer.
Divina estrella
sobre la huella
del humano dolor,
triste camina, camina llorosa
la Madre Dolorosa
del Redentor.

(Hablado)

PRIOR
Continúe su tarea y procure poner en ella menos... realismo.

LUCAS
Con permiso de su paternidad, no puedo seguir escuchando tales abominaciones.

PRIOR
Le acompaño.

LUCAS
Esos lienzos maldecidos habrá que quemarlos.

PRIOR
Los sustituiremos por otros. Mientras, seamos compasivos con un pobre desesperado. El cree servir a Dios...

LUCAS
Y sirve al Malo.

PRIOR
(Al mutis) No le preocupe tanto, Fray Lucas, un problema que no es problema. (Desaparecen por la segunda derecha)

RAFAEL
(Confuso)
¿Qué quiso decirme
el padre prior?
Vibrante y humano
es siempre el dolor.
Una Dolorosa
precisa tener
carnación de lirio
y alma de mujer.
Carne de martirio,
quemada y transida
del dolor que mata
sin verse la herida.
Así te concibo :
ceniza y hoguera.
Y así de mi gloria
serás pregonera.

(Transición)

¡Dios de los humildes!
No sé lo que digo.
¡Pequé de soberbia;
merezco un castigo! .
La ambición de gloria,
la sed de triunfar,
turban mi cerebro,
me hacen delirar.
Pero no delires,
pobre corazón.
¡Entierra bien honda
tu amada ilusión!

(Calla, angustiado. Perico, por la derecha)

PERICO
Ya está aquí la agua. Del remanantío. Clara como el cristal. ¿Qué le pasa, hermano Rafael?

RAFAEL
(Disimulando) Nada.

PERICO
Está más amarillo que la cera. ¿Se ha puesto malo u qué?

RAFAEL
No te asustes. Ya pasó. Voy a empezar mi tarea.

(Se dispone a pintar)

PERICO
¿Me deja que mire?

RAFAEL
¿Te gusta verme trabajar?

PERICO
Muchismo. Y, amas, amas, me voy haciende pintor tamién.

RAFAEL
(Asombro) ¿Tú?

PERICO
Anoche, sin ir más lejos, prencipié a pintar un San Roque. Aquí lo llevo. (Saca del bolsillo un papelote)

RAFAEL
¿A ver, a ver?

PERICO
Me da mucho reparo.

RAFAEL
¿Es que no tienes confianza?

PERICO
Se reirá su mercé,

RAFAEL
No, hombre.

PERICO
(Le entrega el papel) Tenga, tenga; pero...

RAFAEL
(Riendo) ¿Qué es esto, Perico?

PERICO
Bien claro lo tiene. (Se acerca y señala en el papel) Este es San Roque. Y este de las cuatro patas, el perro.

RAFAEL
(Riendo más) ¡Qué barbaridad!

PERICO
(Dolido) Arrepare que soy un estripaterrones.

RAFAEL
(Compasivo) ¡Pobre Perico!... Te he lastimado, ¿verdad?... Conozco ese dolor. También de mí se rieron la primera vez que cogí el lápiz.

PERICO
¿Quién?... Si estoy yo allí, le bato las muelas.

RAFAEL
Toma. Conserva tu primer dibujo.

PERICO
¿Pa qué? Lo rompa.

RAFAEL
Y dime en serio: ¿quieres aprender a pintar?

PERICO
Con la alma y la vida.

RAFAEL
Aprenderás. Espera. Desde hoy vas a ser mi discípulo. Voy a traerte lápices y papel. (Entra en el convento)

PERICO
¿Quiés juate que hi hecho mi suerte? Como aprenda too lo que el hermano puede enséñame, aun hi de ser tan nombrau como aquel siñor que le decían el Goya. (Nicasia, en la izquierda)

NICASIA
(Dentro) , Cú, cú!...

PERICO
¡Vay!... Ya viene esa camandulera a corrómpeme las oraciones.

NICASIA
¡Cú, cú!...

PERICO
Ya pues hacer el cuco... ¡Cómo si no!

NICASIA
Perico, ¿a que no me encuentras?
PERICO
Anicasia, ¿a que no te busco?

NICASIA
(Entrando en escena) ¿En qué estás pensando?... Venga a hacer el cuco...

PERICO
No hay pior sordo que el que no quiere oír.

NICASIA
Eres más jasco que las ortigas.

PERICO
Y tú más enredadora que un gatico pequeño.

NICASIA
¿No cavilas por qué enredo tanto?

PERICO
¡Pa cavilar tengo yo la cabeza! ¡Ahora que soy pintor!

NICASIA
Pues enredo porque...

PERICO
Revienta de una vez.

NICASIA
Me da mucha vergüenza...

PERICO
No será nada güeno cuando te salen los colores.

NICASIA
Enredo..., porque... me gustas.

PERICO
¡A ver si llamo a mi madre!

NICASIA
Y como tú no me dices nada, pues claro... una... tiene que dase a entender.

PERICO
Anicasia, ya te estás jopando de aquí. A lo mejor se entera tu padre, y pué pensar que tengo yo la culpa.

NICASIA
¿A que no me pones esta rosa en el pelo? (Le ofrece una rosa)

PERICO
No seas provocadora.

NICASIA
¡Qué hombrecicos!... No tienes ánimo pa nada.

PERICO
Por ánimos no queda.

NICASIA
Pues atrévete. Yo me dejo.

PERICO
¡Cuidan que tienes ganas de comprométeme!

NICASIA
¿Es que no te gusto?

PERICO
Gústame..., más que el tocino magro.

NICASIA
Pues cuando te vas a quedar bizco es cuando me veas vestida de novia.

(Música)

NICASIA
Ya verás cuando me ponga
los zapatos y el collar,
y mis guantes
tan elegantes
y mi mantilla
con el «azar».
Todos los chicos solteros
tendrán envidia de ti,
porque te quiere una moza
que ni en Zaragoza
la pintan así.
¡Vaya un negocio bonito
si te casas con mí!

(Evoluciones insinuantes)

PERICO
Yo también quitaré el hipo
con mi ropa de siñor,
y mi puro
de medio duro
y aquí en la oreja
mi buena flor.
Todas las chicas solteras
tendrán envidia de ti,
porque te dan un «torrero»
lo más chalanguero
que se ha visto aquí.
Bien mirau, es el negocio
más pa ti que pa mí.

(Moviéndose con más picardía)

NICASIA y PERICO
Mi cuerpo se sabe mover,
como puedes ver.

PERICO
(Un poco mareado)
A mí esta mujer
me va a dar quehacer.

PERICO
Nicasia, Nicasia, Nicasia,
no sé lo que tienes
hiciendo «ginasia»
que me entran «vaivienes»
aquí.

(Se apoya en ella)

NICASIA
(Rechazándolo)
Perico, Perico, Perico,
si tienes congojas,
avisa al «medico»,
pero no te cojas
a mí.

PERICO
Es que de verte
yo pierdo el compás.

NICASIA
Los dedicos
te doy nada más.

(Bailan)

LOS DOS
De gusto me se abre la piel
pensando en la luna de miel.

(Perico, por señas, le pide un beso a Nicasia. Nicasia, picaresca, le ofrece las mejillas, por señas también: pero cuando Perico va a besarla, le da una bofetada en cada carrillo que han de coincidir con los dos últimos compases del cantable)

(Hablado)

PERICO
Trempano empiezas.

NICASIA
¿De modo y manera que semos novios?

PERICO
¡Tanto porfiar!

NICASIA
¿Y cuándo te paice a ti que nos casemos?

PERICO
¡Echa la galga!

NICASIA
Nos casaremos en Zaragoza. Y desde la iglesia nos iremos a retratar.

PERICO
¿En ayunas? Tendremos muy poca vista.

NICASIA
Tú te pondrás sentao. Y así. Anda, pásame el brazo por la centura.

PERICO
Paice feo.

NICASIA
Es pa ensáyanos.

PERICO
¡Ah! (Obedece)

NICASIA
Oye, tú, no aprietes de ese modo.

PERICO
Como no me hi visto nunca en estos trotes...

NICASIA
Y yo, así. Con el brazo en tu hombro. (Quedan medio abrazados. Bienvenido, por la segunda izquierda)

BIENVENIDO
(Furioso) ¡Me lo hi podido fegurar!

NICASIA
¡Mi padre!

PERICO
(Espanto) ¡Mi madre!... ¡Digo, tu padre!... Digo... ¡El Señor nos coja confesaus!

NICASIA
Padre, no se piense...

BIENVENIDO
Calla. ¡Si no me valiera de mi conocimiento!...

NICASIA
Pero, padre, si es que he subido a beber agua...

BIENVENIDO
Y te has agarrau a este botijo.

PERICO
Tío Bienvenido, no me falte.

BIENVENIDO
(Amenazador) Agora verás lo que es canela.

NICASIA
(Interponiéndose) A mí me pegue, si quiere; pero al chico, no.

BIENVENIDO
A ti ya te ajustaré las cuentas. Antes le voy a leer la cartilla a esta sargantana. (Intenta pegarle)

NICASIA
Como le toque a Perico un pelo de la ropa, es que me tomo una caja de mixtos.

PERICO
(¡Qué lay me tiene!)

BIENVENIDO
¡Me caso con los moros!... ¡Pa mi genio!

NICASIA
Se ponga usté como se ponga, hi de ser pa Perico o pa la tierra.

BIENVENIDO
Esta chica se ha vuelto loca.

PERICO
¡Usté qué sabe!... Yo no quería méteme en líos; y no hi tenido más remedio que dicile que sí.

BIENVENIDO
¿De manera y modo que has venido a pidile la mano?

NICASIA
¡Tama!.., ¡Pues si me gusta, y él es un jauto!, ¿qué iba a hacer? (José, por la derecha)

JOSE
¿Qué estrupicio es éste?

PERICO
Padre, cuánto me alegro de que haiga venido.

NICASIA
Y yo, tío José.

JOSE
¿Pues qué pasa, pues?

PERICO
El tío Bienvenido, que quería escabéchame.

JOSE
¿A tú?
PERICO
A mí y a ésta.

JOSE
(Encarándose con Bienvenido) ¡Hombre!...

BIENVENIDO
Han gosau hacese novios sin contar pa nada con mi ni con ti.

NICASIA
Porque nos queremos, tío José.

PERICO
¡Poquico a poco! Yo aun no hi rematau de pensalo.

BIENVENIDO
¡Abrazadicos me los hi topau aquí! ¡Miá si tengo pa agarrar una estaca!

JOSE
Pequeño, paice mentira -que seas hijo mío. Enjamás hi abrazau yo a una moza ande pudiera venos la gente.

PERICO
Pero, padre...

JOSE
Y tú, moñaca, trempano escomienzas.

NICASIA
Tío José, mi padre es un aponderador. Masiau sabe una lo que le corresponde. Pero como no me dejan hablar...

JOSE
Habla lo que quieras.

NICASIA
Pues miusté, la verdá, como si nos fuéramos a morir. Lo que ha pasau es que su chico y yo somos novios.

PERICO
Yo, padre, no quería. Pero se ha empeñan ella...

JOSE
(Riendo) Bienvenido, estas modas no rainaban en nuestros tiempos.

NICASIA
Y estábamos tratando de la boda. Y de retrátanos. Y nos himos puesto como en el retrato.

PERICO
Ni más ni menos, ni menos ni más. Así.

JOSE
Entonces, el pecau no ha sido tan grande.

BIENVENIDO
Por sí o por no...

JOSE
Déjame a mí el asunto. Tú estás muy quemau. Anicasia, ¡picando a casica!

NICASIA
Antes hay que poner en claro...

JOSE
¡Picando a casa! Y que no sepa yo que te retratas con éste sin que vus haigan echau las bendiciones.

NICASIA
(Al mutis) Bueno, bueno. Hasta otro ratico. Y disimulen si he faltau. (Desaparece por la segunda izquierda)

JOSE
(A Perico) Tú, saca la bota pa echar un trago yo y el tío Bienvenido.

PERICO
De seguida. (Entra en la casa)

BIENVENIDO
No quió beber. Me sabría a retama.

JOSE
Echa un cigarro. (Le ofrece la petaca)

BIENVENIDO
Estoy desesperan, José. Esta hija me sale mucho festejadora. Y como se cría sin madre... (Sale Perico de la casa con una bota de vino)

PERICO
La bota, padre.

JOSE
Trae y veste. (Toma la bota)

PERICO
¿Por qué?

JOSE
Porque lo mando yo.

PERICO
Güeno, güeno... (Vuelve a entrar en la casa)

JOSE
Bebe y serena el ánimo.

BIENVENIDO
Si no tengo sé. Pero, en fin... (Bebe alto largamente)

JOSE
Si allegas a tener sé, no dejas gota.

BIENVENIDO
No sé lo que hago. ¡Esta chica me va a dar un qué sentir el día menos pensau! Estoy por cásame de segundas pa tener quien la cuide.

JOSE
Pué que sea pior el remedio que la enfermedá.

BIENVENIDO
Me tiene con Taima en un hilo.

JOSE
No t 'apures. ¿Tú eres gustoso de que la Anicasia festeje con mi chico?

BIENVENIDO
¡Hombre!... Del mal, el menos.

JOSE
Yo tamién. Y todo arreglan. No pasará nada, porque yo ataré corto al chico. Pero si, lo que Dios no premita, pasara algo, sería igual. Mi chico cumplirá como un hombre de bien. Por las güeñas o por las malas. Aun le quedan a su padre correas pa majalo si hiciera una mala partida.

BIENVENIDO
(Emocionado) ¡José!...

JOSE
Entre labradores es lay y costumbre.

BIENVENIDO
Me vuelves l'alma a su puesto.

JOSE
¿Estás más tranquilo?

BIENVENIDO
Cuasi contento.

JOSE
Pues echa el arranque. (Le ofrece la bota) Y cada cual por su lau, que a los dos llama el
trebajo.

BIENVENIDO
(Después de beber) Diquiá otro ratico. (Desaparece por donde vino)

JOSE
(En broma) Diquiá que te dé la gana, consuegro... en hierbas. (Perico sale de la casa)

PERICO
¿Se va furo el tío Bienvenido?

JOSE
Como una malva. Entra esto. (Le da la bota. Medio mutis de Periquín) Aspera.

PERICO
¿Qué quiere?

JOSE
Ya eres novio de la Anicasia. Tienes que respétala como a la Virgen Santisma.

PERICO
Sí, siñor, sí.

JOSE
Si te propasas con ella el negro de la uña, del primer samugazo te eslomo,

PERICO
¡Padre, si yo!...

JOSE
Ya me conoces. Del primer samugazo, te eslomo.

(Inicia el mutis hacia la primera derecha)

PERICO
Bueno, pues.

JOSE
(Volviéndose) Del primer samugazo...

PERICO
Me esloma. Ya lo hi oído.

JOSE
Sin que te valga la bula. (Desaparece)

PERICO
(Como aturdido) ¡Cuidiau que pasan cosas en cinco menutos! Hace nada y no nada, era yo un gurrioncico de primer vuelo. Y de repente me encuentro con novia, medio defunto y amenazau de un estacazo en cuanto me esmarre. Me da vueltas la cabeza. Pa todo tengo. Son muchas lilailas pa un jovenzano. La Anicasia, el tío Bienvinido, mi padre, la estaca, el hermano Rafael, San Roque, el perro... (Se sienta, con el rostro entre las manos. Rafael, por la segunda izquierda, con unos papeles y lápices de colores)

RAFAEL
Perico, me ha entretenido el padre prior... ¿Te has dormido?

PERICO
¡Bien!... ¡Dormir!... ¡Menudo escalzaperros himus armau en menos que canta un gallo!

RAFAEL
¿Qué ha sucedido? Cuenta.

PERICO
Primero ha venido la Anicasia, y quieras que no, me se ha echau pa novio.

RAFAEL
¡Perico!

PERICO
Después ha llegan el tío Bienvinido y quería machácame los güesos.

RAFAEL
(Riendo) ¡Qué bárbaro!

PERICO
Y, por último, se ha presentau mi padre y ha sido la rematadera.

RAFAEL
Mira, te traigo papel y lápices para que copies este dibujo.

PERICO
Tengo que despedime de la pintura.

RAFAEL
¿Y eso?

PERICO
Ya no podré ser más que yerno del tío Bienvinido. ¡Miusté qué paradero! De Goya, a yerno.

RAFAEL
Dibuja mientras yo pinto. (Vuelve a la tarea)

PERICO
(Que se arrodilla en el suelo y empieza a dibujar, dice, después de una pansita :) ¡Bien, sartén !... Ya hi roto la punta. Tengo el pulso machismo alteran. (Pequeña pausa. José, por la primera derecha, muy sobresaltado)

JOSE
Perico, ¿ande está tu madre?

PERICO
Recogiendo la colada.

JOSE
Pégale un gramido. Que venga a escape.

PERICO
Se aguarde, a ver si remato.

JOSE
¡Agora mesmo! (Perico desaparece corriendo por la segunda derecha)

RAFAEL
¿Ocurre algo, José?

JOSE
Usté, que es un poco médico, vaya al convento a buscar charapotes.

RAFAEL
¿Qué sucede?

JOSE
Una desgracia. Se dé prisa.

RAFAEL
Pero dime...

JOSE
Una probé mujer que iba de camino con un angélico en brazos...

RAFAEL
(Con ansiedad) ¿Y qué?

PERICO
(Dentro) ¡Madre!... ¡Venga corriendo!

JOSE
Como muerta está junto al riego. Se conoce que venía a pedir socorro y le han faltau las fuerzas.

(Periquín, por la segunda derecha)

PERICO
Ya viene la madre.

JOSE
Ven con mí pa que me ayudes.

RAFAEL
¿Quién es esa mujer?

JOSE
(Al mutis) ¡Que mi s'io!... ¡Ande al convento y no pregunte tanto!

(Desaparece por la primera derecha seguido de Perico. Rafael vase al convento. Una pausa. Juana aparece por la segunda izquierda, muy alterada)

JUANA
¡Perico!... ¿Ande estás? ¿Qué pasa? Me has agrasmau toda. (Mira al interior de la casa) ¡Dios mío! La puerta de par en par..., la casa sola... ¡Ay, Virgen Santísima!... ¿Le habrá pasan algo a mi José? (En la primera derecha) ¡Perico!... ¡José!... ¿Ande os habéis metido, condenaus?

JOSE
(Dentro) ¡No te asustes, Juanica!

JUANA
¡Almas benditas!...

(José por la primera derecha, sosteniendo a Dolores, medio desvanecida)

JOSE
Esta probé mujer, que le ha dau un patatús.

JUANA
¡Virgen de la Soledá! (Ayuda a su marido a sentar a Dolores en el banco)

JOSE
Ya paice que se le va pasando.

JUANA
¡Santísimo Cristo, qué desgracia!

(Perico, por la primera derecha, con un niño en los brazos)

PERICO
Pues aun falta lo pior. ¡Miusté, madre! (Tomando al niño) ¡Ángel de Dios!... Voy a acostalo. (Entra en la casa)

JOSE
Perico, trae agua pa rugíale la cara a esta enfeliz.

PERICO
Pué que fuera mejor dale un gótico de anís. (Entra en la casa)

DOLORES
(Que entreabre los ojos) ¡Mi hijo!... ¿Dónde está mi hijo?...

JOSE
No se apure, siñora, que está en güeñas manos.

DOLORES
¡Mi hijo!

JOSE
Se sosiegue primero... ¿Qué le ha pasau, probé infeliz?

(Perico sale de la casa con un jarro de agua. Juana, tras él)

PERICO
La agua.

JOSE
Ya no es menester.

JUANA
Beba un sorbico, joven.

JOSE
¡Bueno! Dásela tú.

(Juana acerca el jarro a los labios de Dolores)

DOLORES
(Después de beber) Gracias. ¡Mi hijo!

JUANA
Lo tengo acostau en mi cama. Como un angélico duerme.

JOSE
Tamién a su mercé hay que acostala.

DOLORES
Gracias, buen hombre. Ya estoy bien. Es que llevo muchas horas sin probar bocado. Y el calor, y el camino, y la angustia... (Solloza)

JOSE
Juanica, prepárale el catre.

JUANA
En un verbo.

DOLORES
No necesito más que descansar un poco.

JOSE
Y alimentase.

JUANA
De seguida le prepararé un sopicaldo.

DOLORES
Quiero llegar a la ciudad antes que anochezca.

JUANA
Si no puede tenese de pies.

DOLORES
No importa. En descansando un poco...

JOSE
Señora, aquí semos cristianos. Y no podemos consentir que se vaya de esta conformidá. Esta noche se queda en nuestra casa, y mañana, a Dueñas luces, hace de su capa un sayo. ¿Verdá, Juanica?

JUANA
¡Pues claro! ¡Aunque no más sea por el angélico!

(Entra en la casa. Periquín contempla a Dolores sin quitarle la vista)

DOLORES
(Entre sollozos); Dios mío, qué buenos son ustedes!

JOSE
Presonas humanas. Juanica, yo haré lumbre mientras tú cuertas las sopas. (A Periquín) Pequeño, arrea por un brazau de leña.

(Entra en la casa. Periquín desaparece detrás del edificio)

DOLORES
Qué amargura!... Sin la caridad de estas gentes, acaso hubiera acabado ahí, en medio del camino.

(Periquín por detrás de la casa, con un brazado de leña)

PERICO
(Mirando fijamente a Dolores) ¡Ya lo creo que es ella!... Vistida y calzada... Si lo sabré yo que soy pintor (Entra en la casa)

DOLORES
Para mí eso hubiera sido lo mejor. ¡Descansar! ¡Concluir!... Pero ¿y mi hijo?... ¡Mi pobre hijo!... (Silencio amargo)

(Rafael por la segunda derecha, provisto de un botiquín)

RAFAEL
Por lo visto, José ha exagerado un poco (Reconociéndola)
¡Dolores!

DOLORES
(Que intenta levantarse y no puede) ¡Rafael!

RAFAEL
¿Tú aquí?

DOLORES
(Entre sollozos) Yo. ¡Qué cosas hace Dios!

RAFAEL
¿De dónde vienes?

DOLORES
Del pueblo. De nuestro pueblo. De arrojarme a los pies del hombre que me ha perdido.

RAFAEL
¿Y él?...

DOLORES
No tiene corazón. Se va a casar. Y temeroso de que le estropease una buena boda, me ha tratado peor que a un perro.

RAFAEL
¡Canalla! (Arrepentido) ¡Perdóname, Señor!... ¿Ninguna esperanza te ha dado?

DOLORES
Ninguna. Me rechazó como si yo fuera una cualquiera.

JUANA
(En la puerta de la casa) Señora, el angélico se ha despertau y pide el chupete.

(Desaparece)

DOLORES
(Incorporándose fatigosamente) Adiós, Rafael.

RAFAEL
Espera.

DOLORES
Me reclama mi hijo, mi tormento y mi gloria. ¡Adiós! (Entra en la casa)

RAFAEL
¡Adiós! (Da unos pasos, como siguiendo instintivamente a Dolores) ¡Dolorosa de carne y hueso!... ¿Qué será de ti, pobre Dolorosa?...

(Música)

DOLORES
(Dentro) Duerme, mi tesoro,
que ya estoy contigo,
y ya no te faltan
besos ni calor.
Duerme en mi regazo,
rayito de luna;
duerme en esta cuna
que te da mi amor.
Tu madre te vela,
estrellita mía,
que eres mi alegría
y eres mi dolor.

(Hablado)

(Perico en la puerta de la casa, trayendo de la mano a su madre)

PERICO
Esta mujer no es una mujer. Es la Virgen Santisma.

JUANA
¡No digas pachuchadas!

PERICO
La Virgen que pinta el hermano Rafael. Venga y lo verá. (La lleva hasta el caballete)

JUANA
(Contemplando el lienzo) ¡Almas benditas! La mesma que viste y calza. (Poseídos de un terror casi supersticioso, madre e hijo miran alternativamente al lienzo y al interior de la casa)

RAFAEL
(Cantando) Camina,
camina llorosa
como una Dolorosa
sin Redentor.


TELON


ACTO SEGUNDO


CUADRO PRIMERO

Telón corto. Jardín del convento, a cuyo fondo se ve otra de las fachadas del edificio entre masas de árboles. Delante de este telón, verja con una cancela practicable en el centro. Anocheciendo.

(En escena Nicasia, cerca de la verja)

NICASIA
¡También es sustancia no déjame pasar! Aun pué que se piense el hermano pintamonas (Santiguándose), el Señor me perdone, que me voy a llevar algo. (Llamando en voz baja) ¡Perico! ¡Perico!

(Perico detrás de la verja)

PERICO
Eres más cansada que una mosca de muía.

NICASIA
¿Sales o no sales?

PERICO
Ten pacencia. ¿No ves que estamos cogiendo flores pa la Virgen?

NICASIA
¿Y pa mí no?

PERICO
Tamién. Ya te tengo cortau un ramo.

NICASIA
¿Majico?

PERICO
Las mejores rosas que había en el güerto.

NICASIA
Sal, Perico. Cuando te veo detrás de la reja me paece que estás, en la cárcel. ¡Y me entran unas ganas de llorar!...

PERICO
¡Cuánto m'aprecias, Anicasia!

NICASIA
Aún no lo sabes tú bien. Estaría siempre apegadita a ti. No te pienses nada malo. Esto es ley que te tengo.

PERICO
Por demasiau querer vienen los estrupicios.

NICASIA
Anda, sal una miajica.

PERICO
Mira que me va a espaldillar mi padre. (La voz de José en la derecha)

JOSE
(Dentro) ¡Perico! ¿Se pué saber qué haces apegao a la reja como una caracola?

PERICO
(Turbado) Descansando.

JOSE
Descansando... de no dar pique, ¡Si agarro una vara!

PERICO
Me voy a los otros rosales que están más cargaus.

JOSE
Yo sí que estoy cargau de tú, ladrón.

(Perico abre la cancela y entra en escena conteniendo la risa)

PERICO
Se la hi pegau a mi padre.

NICASIA
Cuidau que eres demonio, Perico.

PERICO
Muchismo travieso. Tú me vuelves pior que Barrabás.

NICASIA
(Pequeña pausa) Mira, estoy cavilando una cosa.

PERICO
¿Cuála?

NICASIA
Si a ti no te sabe malo, podíamos quédanos el chiquillo pa nosotros.

PERICO
¿El de la forastera?

NICASIA
Sí. Su madre puede que tenga que llévalo al hospicio. ¡Y me da una pena, angélico de Dios!

PERICO
Yo soy hombre, y me se saltan las lágrimas cada vez que lo pienso.

NICASIA
Pues lo que podemos hacer es quédanoslo pa nosotros. Tendremos un hijico antes de hora, sin dar que decir.

PERICO
(Rascándose la cabeza) Bueno; pero...

NICASIA
Yo lo cuidaré mucho ricamente.

PERICO
¿Y después, cuando vengan los nuestros propios? Los gordos...

NICASIA
Pa entonces éste ya estará criao.

PERICO
Haz lo que te dé la gana. Lo has de hacer de todas maneras...

NICASIA
¡Si eres más bueno que el arroz con leche! (Lo abraza)

PERICO
(Rechazándola) Estáte quieta. Si nos ve mi padre, me caigo con to el equipo.

NICASIA
¿A que no eres hombre pa acompáñame hasta mi casa?

PERICO
Quiá, quiá... ¡Bueno se pondría el tío José!

NICASIA
Si me acompañas te daré una cosa que te gusta mucho.

PERICO
Mostillo.

NICASIA
Más dulce.

PERICO
Miel.

NICASIA
¡Tonto!... ¿No te acuerdas lo que me pedistes ayer? (Acción de besar)

PERICO
(Brincando de alegría) ¿Eso?

NICASIA
Me estás porfiando siempre...

PERICO
(Heroico) Arrea pa tu casa. ¡Y que sea lo que bies quiera!

(Desaparecen por la izquierda. Pausita. Dolores y Juana por la derecha)

JUANA
(Con un botijo en la mano) Supuesto que el angélico duerme, me puede usté acompañar, señorita. El manantial cae cerca.

DOLORES
Pronto dejaré de molestarles.

JUANA
No se le ocurra decir que se va delante de mi José. Se pone hecho un abrió. Amas, amas, en confianza : el hermano Rafael nos tiene dicho que no la dejemos salir sin componese del todo.

DOLORES
¡Es un santo!

JUANA
Amos a llenar el botijo. ¡Vay, vay y no llore!... Aquí puede estase todo lo que quiera. Y si es el angélico, lo deje con nosotros pa siempre.

DOLORES
¡Santa, santa!

JUANA
¡Bendito! j Santa yo! Canonizada a peñazos.

(Desaparecen por la izquierda. José detrás de la verja, con un gran ramo de flores)

JOSE
¡Pericooo! ¿Ande te has metido, gurriapo? (Entrando en escena) ¡Nada! ¡Nada! ¡Que se
ha jopau! ¡Cristo! En cuanto lo agarre lo hago maseta.

(Rafael detrás de la verja)

RAFAEL
Calma, hombre. No te encolerices.

JOSE
(Furioso) Que no me encoleri..., coleri..., colero...

(Va a la derecha llamando a gritos) ¡Juanicaaa! ¡Juanicaaa!

(Desaparece)

RAFAEL
Este conflicto moral es superior a mis fuerzas, ¡Señor, señor! ¿Por qué abandonas a tu siervo? ¿Por qué cruzas de nuevo en mi camino a esa mujer? Yo quería enterrar en el claustro mi juventud destrozada. Y ahora...

(Entra en escena. Pausita. José por la derecha)

JOSE
(Indignado) Aquí tuel mundo de parranda. Tamién la Juanica ha salido a echar la milorcha.

RAFAEL
¿Y las flores?

JOSE En la puerta de la casa las hi dejau. (Vase a la izquierda) ¡Juanicaaa!

(La voz de Juana en la izquierda)

JUANA
(Dentro) ¿Qué tripa te se ha roto, esbocarrao?

JOSE
¿Ande te metes, alparcera?

JUANA
A por agua hi venido, espantajo.

JOSE
¡Espantajo! ¡Me caso en mi vida! (Intenta dirigirse hacia la izquierda)

RAFAEL
(Conteniéndolo) Calma, hombre, calma.

JOSE
(A Juana, imperiosamente) Ven de seguida, que tienes que ayúdame.

JUANA
Será si me da la gana.

JOSE
(Desesperación) ¡Ve qué mujeres! Encima te ponen como un pial. ¡Qué bien hace su mercé metiéndose fraile!

RAFAEL
Calla, José.

JOSE
Aún pue que lo piense yo.

(Desaparece por la izquierda. Pausita. Juana por la izquierda)

JUANA
¿Qué morcilla se l'ha desatao a ese cascarrabias?

RAFAEL
Te llama para que le ayudes a llevar las flores a la ermita.

JUANA
(Ira contenida) ¿No puede él solo, u qué? ¡Recristina, qué madera pa hacer cucharas! ¿Ande están esas flores o esas chuflainas?

RAFAEL
Ahí, detrás de la puerta.

JUANA
(Al mutis) ¡Remundo! Le valía a una más haber nacido piedra de batán.

RAFAEL
(Desaparece por la derecha)
Tragedias a flor de piel, que sazonan la dicha de los felices. Mi tragedia, en cambio, es honda como un abismo.

(Va a entrar en el jardín. En este momento llega Dolores por la izquierda)

(Música)

DOLORES
¡Rafael! ¡Rafael!
Déjame besar tu mano generosa,
que a tus pies llore mi dolor.

RAFAEL
Levanta del suelo, pobre Dolorosa,
y ten valor.
¡Cuántas horas de pena
tendrás en tu largo camino!

DOLORES
Lo quiere el destino
y sufriré.

RAFAEL
La impiedad de la gente,
la vida te hará en mil pedazos.

DOLORES
Con mi hijo en los brazos
moriré.

RAFAEL
(Consigo mismo)
Ten piedad, Señor,
para la infeliz.
Con mi amor en otro tiempo
pudo ser feliz.
Pero ¿a qué soñar,
si aquel amor no puede ser?
Alma mía, tu ilusión no ha de volver,

DOLORES
¡Pobre Rafael!
Sufres aún por mí,
sin pensar que mis locuras
te han traído aquí.

LOS DOS
Calla, corazón,
ya que feliz no puedes ser.
Alma mía, tu ilusión no ha de volver,

RAFAEL
Dolores, no sufras.

DOLORES
Tu pena me llena de pesar.

RAFAEL
Mi dolor no te importe.
Pensemos tan sólo en tu suerte.

DOLORES
Soy madre y soy fuerte,
y sé luchar.

RAFAEL
¿Por qué no vas al hombre
que ayer te quiso
con tu aflicción?
Y, si es preciso,
pides perdón.

DOLORES
¡Jamás! ¡Jamás!
¡Maldito
el cobarde que manchó mi frente
y niega y miente
si le recuerdan su delito!
¡Maldito sea! j Maldito sea!
Antes mendingar sin honra y nombre
que unirme a un hombre
de tal ralea.
¡Maldito
el canalla que, cruel y avaro,
le niega amparo,
cariño y pan a ese angelito! (Llora)

RAFAEL
¡Pobre Dolores!
¡Pobre mujer!
No sé qué hacer
por que no llores.

DOLORES
Ya no tengo la esperanza
de volverte a ver.

LOS DOS
Basta de soñar.
Aquel amor no puede ser.

DOLORES
Adiós, Rafael. (Se aleja)

RAFAEL
Adiós.
Alma mía, nunca más has de volver.


TELON


CUADRO II

Interior del convento. A la derecha, claustro por cuyas arcadas se ve el jardín bañado de luna. Al fondo del claustro, puerta practicable de la iglesia. Cuando esa puerta se abra se verá un trozo del interior del templo y una cuerda bastante gruesa pendiente del techo: es la cuerda de la campana. A la izquierda, celda del prior, rasgada para que su interior sea visible desde el público. Llena el testero del fondo un gran cuadro de época y asunto religioso, que se hará transparente cuando llegue el momento. En la pared izquierda de la celda otro cuadro antiguo más pequeño, y bajo él un reclinatorio con un crucifijo, una calavera y algunos libros. Un sillón de los llamados fraileros. En la pared derecha, puertecita que comunica la celda con el claustro. En lugar conveniente, una mesita con libros piadosos. Alta noche.

(En el momento de levantarse el telón aparece el Prior arrodillado en el reclinatorio y rezando fervorosamente. Terminado el rezo, se santigua y se sienta en el sillón)

(Música)

PRIOR
Me da mucho que pensar
el hermano Rafael.
Desde que llegó al convento
a buscar refugio en él
adivino el sufrimiento
de ese pobre soñador.
Se le escapa el pensamiento
tras la sombra de un amor. (En pie)
El amor, el amor
es un veneno de un poder fatal;
un licor, un licor
con el perfume de la flor del mal.
Su poder, su poder
hace a quien bebe el vino turbador
maldecir y temer el amor,

(Rumor de rondalla en la izquierda. Dentro)

¡La fiesta de la Virgen labradora!

RONDALLA
(Dentro)
Ya llegó la noche grande
de los mozos labradores.
Hoy en la vega mandan
los rondadores, los rondadores.
De rosas y hierbabuena
le he de llenar el balcón
a la chica morena
por la que pena
mi corazón.

(Se pierde el rumor de la ronda)

PRIOR
¡Guitarras! ¡Canciones! Alegría pagana de mozos y mozas! ¡El amor! ¡Siempre el amor! Del amor, del amor
es un esclavo el infeliz mortal.
Y romper, y romper
esa fatal cadena de dolor
es saber despreciar el amor.

(Se abre la puerta de la iglesia y un lego, vestido de pardo sayal, tira de la cuerda, haciendo sonar la campana que llama a los monjes al rezo de maitines)

PRIOR
La hora de maitines. (Coge un farol que tendrá prevenido, se cubre con la capucha del hábito y sale al claustro)

(Por delante de la puerta de la iglesia cruzan el claustro tres frailes vestidos de hábitos blancos y provistos de sus respectivos farolitos. En seguida salen por la derecha nueve frailes, con el mismo hábito y farolitos, y en fila se encaminan a la iglesia. A la cabeza de la fila se coloca el Prior y el último de todos va Rafael. A medida que van llegando a la puerta de la iglesia, cada fraile hace sonar una campanada tirando de la cuerda y penetra en el interior. En el momento en que Rafael va a hacer esto mismo, se oye nuevamente el rumor de la rondalla, ahora en la parte derecha. Rafael vacila un momento, con la mano extendida hacia la cuerda, y por fin retrocede)

CANTANTE
(Dentro) No cierres hoy tu ventana,
clavellina de la huerta.
Escucha despierta
la copla mejor,
la copla de tu rondador.
Y ten la ventana abierta,
que puede entrar el amor.
Cereza mollar,
no quiero un clavel;
quiero los besicos tuyos,
que saben a miel.

(Se extingue el rumor de la ronda. Rafael que lo habrá escuchado como una llamada de la vida, retrocede hasta el primer término)

RAFAEL
La vida con sus encantos
y sus tristezas
llega hasta aquí.

(Maquinalmente entra en la celda del Prior y se arrodilla en el reclinatorio)

Dios mío, ten
piedad de mí.
No puedo serenar
mi pensamiento.

(Maquinalmente siempre, se levanta y se sienta en el sillón)

La triste suerte de esa pobre
me llena de tormento.
La veo doliente y llorosa,
con su hijo en los brazos,
pobre madre dolorosa.

(Queda con la cabeza oculta entre las manos. En este momento, el cuadro del testero se hace transparente, y tras él aparece Dolores, en la habitación del jardinero, sentada en una sillita baja y meciendo a su hijo, mientras la orquesta repite la canción de cuna del acto primero)

RAFAEL
(Como un lamento) ¡Dolores!

(Pausita. Sale el Prior de la iglesia, explorando el claustro como si buscara a alguien)

PRIOR
Faltó una campanada.
La de Rafael.

(Sigue escrutando el claustro y al mirar a su celda ve en ella a Rafael. Entra en la celda y se dirige al novicio)

Hermano Rafael,
su puesto está en la iglesia.
¿Por qué ha faltado al rezo?

RAFAEL
(Humilde) Oigame, padre,
en confesión.

PRIOR
Hable. Dios le escucha. (Se sienta)

RAFAEL
La mujer que fue mi vida,
por cruel azar llegó hasta aquí.
Y al mirarla dolorida,
un ansia dormida
despierta hoy en mí.
En sus brazos lleva un niño
que ni hogar ni nombre ha de tener
y esa injusticia no puede ser.

PRIOR
Pecador, la fe, si es pura,
sobre la pasión pone el deber.

RAFAEL
Es que al ver su desventura
de pena y ternura
se inunda mi ser.
El amor, el amor
que mi alma siente es rosa de bondad;
su calor, su calor
enciende en mí la luz de la piedad.
Son dos almas que imploran,
dos seres que lloran,
y su dolor
hace en mí renacer el amor, el amor, el amor.

(Suena al fondo de la iglesia un apagado canto litúrgico que subraya el diálogo siguiente)

(Hablado)

PRIOR
¡Pobre, pobre!

RAFAEL
¡Padre! Yo buscaba en esta santa casa paz, olvido, renunciación de todo mundano afán.

PRIOR
Así dice la Regia.

RAFAEL
Pero ni el rezo, ni el ayuno, ni las más duras penitencias logran sofocar mi ambición de triunfo.

PRIOR
Grave, muy grave el caso.

RAFAEL
Para agravarlo más. Dios ha puesto otra vez en mi camino a la mujer que lo es todo para mí. Mancillada, triste, sola...

PRIOR
Sola, no. Dios no abandona a sus criaturas.

RAFAEL
Dice bien su paternidad. Sola, no. Con el hijo de su culpa. Hijo también de un hombre que se niega a cumplir sus deberes.

PRIOR
¡Clemente Dios!

RAFAEL
Me abraso en caridad por ese infantico. De seguir aquí, mi condenación es segura. Volviendo al mundo, tal vez pueda encontrar mi dicha sin dejar de serle grato a Dios.

PRIOR
Siempre barrunté que no servía usted para religioso, ¡Esos pinceles! Habla por ellos su corazón. Por fortuna, no le ligan votos. El noviciado es una prueba que usted no ha podido superar. Siga los dictados de su conciencia. Y en el siglo, como en el claustro, le acompañarán mis bendiciones.

RAFAEL
(Emoción) ¡Gracias, santo varón, gracias! (Se inclina y besa el crucifijo que pende del cordón del Prior)

PRIOR
(Paternal) Vuelva a su celda. Duerma... si puede. Y mañana se le abrirán las puertas de esta casa, que fue su refugio de desesperado.

(Vuelven a sonar las campanas. De la iglesia salen los frailes en fila, como entraron, y desaparecen por la derecha. Rafael se incorpora a la fila y desaparece también. El Prior queda junto a la puerta de su celda contemplándole y moviendo la cabeza, compasivo e indulgente)


TELON


CUADRO FINAL

A todo foro, fachada principal del convento, con gran puerta practicable. Rompimientos de árboles en primero y segundo término. Forma la escena una plazoleta en la intersección de un camino huertano con la avenida que conduce al convento. Antes de levantarse el telón, un alegre repique de campanas indica que la vega está en fiestas.

(En escena, Perico, muy endomingado, con una flor en la oreja y «riñendo a brazo partido» con un «perrero» que no arde)

PERICO
¿Te paice a tú esa cardelina?... Me dijo que estuviera compuesto pa las ocho..., y son las nueve y media. (Escupe y tose) ¡Rediezla con el «perrero»!... Me va a tumbar. Se empeña mi padre en que eche humo por las narices. Y por dale gusto m'hi mercau este creminal, que puede más que yo. (Chupando del puro, que no tira) ¡Pero ha de arder! (Nuevas toses) Y la Anicasia sin venir a búscame... ¡La pacencia que se necesita pa aguantar a las novias!...

(Nicasia por la derecha)

NICASIA
¡Ya te podía yo esperar!

PERICO
¿Pero no quedemos?...

NICASIA
Quedamos. Habla bien, si te da la gana...

PERICO
¿No quedemos en que vendrías a por mí?

NICASIA
¡Mía el sopas sin sal!... ¿Ande se ha visto que las mozas vayan a buscar a los mozos?... Quedamos en que tú vendrías.

PERICO
Con todo mi Dios que había sido al revés.

NICASIA
¡Apatusco!

PERICO
Si no vienes, aquí me tendrías cutio diquiá que me salieran canas. ¡Qué pollino soy! ¿Verdá?

NICASIA
Masiau. ¿De qué me enamoraría yo?

PERICO
De mi pinta. Acabo de mirarme al espejo y estoy que relumbro.

NICASIA
Hoy paeces un relicario.

PERICO
Más de cuatro mozas quisián píllame pa marido.

NICASIA
Pero tú te guardarás muy bien de mirar a nenguna.

PERICO
¡Hum! ¡Dale al diablo!

NICASIA
(Rabiosa) ¡Perico!

PERICO
¿Tienes celos, u qué?

NICASIA
Hay quien se deja decir que me ha de quitar tu querer...

PERICO
Ya sé quién es. La Remunda.

NICASIA
Y como yo vea lo más mínimo, ella y tú os podéis comprar una guitarra.

PERICO
Anicasia, eres atroz quisiendo.

NICASIA
¡Una fiera! No puedo remedíalo.

PERICO
Ya pues vivir tranquila. No me gusta ninguna más que tú.

NICASIA
¿De veras?

PERICO
¡Y más hoy! Estás que haces estornudar de maja. Como el «perrero».

NICASIA
(Coqueteando) Tonto.

PERICO
Semos una pareja que dudo que haiga otra.

NICASIA
No es porque estemos delante, pero podemos salir ande se presenten novios.

PERICO
Y quisiéndonos como dos abrios, que es lo prencipal.

NICASIA
Hala, hala, a que nos vean y rabien de envidia.

PERICO
Aspera. (Va a la izquierda) ¡Madre!

JUANA
(Dentro) ¿Qué?

PERICO
Me voy pa la ermita.

JUANA
(Dentro) De seguida vamos nosotros.

PERICO
(A Nicasia) Andando se quita el frío.

NICASIA
¡Mucho ojo con mirar a nenguna!

(Desaparecen por la derecha. En seguida, Juana, por la izquierda, también de punta en blanco. Tras ella, Dolores)

JUANA
¿Quié decise que su mercé no viene?

DOLORES
Me da reparo.

JUANA
Si es por eso, no porfío.
DOLORES
Desde aquí veré la procesión. ¿Ha dicho usted que pasa cerca?

JUANA
Por ahí mismamente.

DOLORES
Ya van con el tiempo justo.

JUANA
Y tan justo. ¿Pero qué hará ese hombre?

(Se acerca a la izquierda. Llama, imperiosa)

¡José!

JOSE
(Dentro) ¿Qué hay con el perro?

JUANA
Amos, si te da la gana. Llegaremos al ite misaes.

JOSE
(Dentro) Más ración pa utros.

JUANA
¿Ve usté, señorita? Necesito más pacencia que el Santo Jó; Recristina! ¡José! ¿Sales u no sales?

JOSE
Si tienes prisa, te asientas.

JUANA
Mira que me voy y no me ves más el pelo.

JOSE
No cairá esa breva.

JUANA
(A Dolores) ¿Oye su mercé? Pues así toda la vida. Tiene más cachaza que los bueyes.

(José sale por la izquierda, endomingado y andando con dificultad porque las botas le aprietan)

JOSE
Juanica, podías contimparame a otros cuadrúpedos.

JUANA
(Tirando de él) Mueve, si quieres, condenau.

JOSE
¡Qué más quisiá yo que poder moveme! Me pretan las botas como si fueran de otri. Me las voy a quitar.

DOLORES
José, hoy es día de presumir.

JOSE
Pero no de andar como los gorriones.

DOLORES
Tenga paciencia. La Virgen bien merece un pequeño sacrificio.

JOSE
Si es por la Virgen, ¡alante con los faroles! Pero pa otro año ya les cogeré yo las vueltas a estas endinas. Iré en la procesión a pies descalzos. Y la Virgen, contenta. Y yo, cómodo.

JUANA
Hala, hala, jauto. Que tienes menos sustancia que la agua de fregar.

JOSE
¿Usté, señorita, no viene?

DOLORES
Me quedo de cocinera. Hoy se va a chupar usted los dedos.

JOSE
Justamente me hi lavau las manos.

JUANA
Mi trabajo me ha costau conseguilo.

(Desaparece por la derecha, tirando de José, que hace grandes aspavientos)

DOLORES
¡Qué felices en la paz de esta vida! ¡Cómo los envidio! (Pausita) ¡Qué será de mí! ¡Qué será! Dentro de unas horas abandonaré este refugio. Y luego... a caminar con mi cruz a cuestas.

(Desaparece por la izquierda. Nuevo repique de campanas. La puerta de la iglesia se abre desde dentro y aparece Rafael en traje de seglar. Atuendo de artista un poco bohemio)

(Música)

RAFAEL
Dejo tu sombra, santa mansión;
y este feliz momento
es para mi corazón
de zozobra, de placer y de tormento.
¡Vuelvo a nacer! Y la emoción
me oscurece el pensamiento.
Esperanza muerta
sube hasta los cielos
que mi alma despierta
y quiere volar.
Los hondos anhelos
del ayer lejano
vuelven a la mente.
Brotan nuevamente,
cuando por mi mano
los iba a enterrar.
Fuente clara y milagrosa
de la vida,
que repartes, generosa,
tu frescor:
ven a saciar un momento
mi labio sediento
de gloria y amor.

(Dolores por la izquierda, sollozante)

(Hablado)

RAFAEL
No llores, pobre caída.

DOLORES
(Estupor) \ Rafael! ¿Adonde vas?

RAFAEL
Donde no creí jamás
que me llevase la vida.
Abatida, sola y triste.
Dios te pone en mi camino
para torcer mi destino
como otra vez lo torciste.
¿Tú qué pensabas hacer?

DOLORES
Luchar, luchar decidida
por la vida
del que no debió nacer.
Desafiar los zarpazos
de la gente,
con la vergüenza en la frente
y mi pequeño en los brazos.

RAFAEL
El niño que duerme allí...

DOLORES
Es mi deshonra y tu pena.

RAFAEL
Pero el corazón me ordena
velar por él y por ti.
Designio tan firme y claro,
que ya he roto la clausura
para que esa criatura
tenga padre y tenga amparo.

DOLORES
(Pausita) Haz lo que quieras de mí.
Hundida y desesperada,
de nadie espero ya nada
más que de Dios y de ti.
Sácame de este pantano
sin orillas.
Te lo pido de rodillas
y besándote la mano. (Se arrodilla a los pies de Rafael e intenta besarle la mano)

RAFAEL
Levanta; la procesión
viene cruzando la vega.
Ya se aproxima. Ya llega.
Ven junto a mi corazón.

(Quedan en primer término derecha. Vuelven a sonar las campanas. Chupinazos. Se abre la puerta del convento y sobre la pequeña escalinata aparece el Prior entre Fray Lucas y otro monje. Por la derecha empieza a desfilar la procesión: monaguillos, cruz alzada, estandartes. Perico y Nicasia, emparejados y de la mano. Tras ellos, Bienvenido, con un grueso garrote. Luego Juana y José, éste con un pie descalzo y la bota en la mano. Siguen parejas de mozos y mozas con velas encendidas)


(Música)

DOLORES y RAFAEL
Alma mía
tu ilusión vuelve a nacer.



TELON


Información obtenida en:
https://archive.org/details/ladolorosazarzue3171serr

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