jueves, 27 de febrero de 2014

La Fiesta de San Antón (Libreto)



LA FIESTA DE SAN ANTON



Sainete lírico de costumbres madrileñas en un acto dividido en tres cuadros.

Libreto de Carlos Arniches.

Música de Tomás López Torregrosa.

Estrenado en el Teatro Apolo de Madrid la noche del 25 de Noviembre de 1898.


REPARTO (Estreno)

Regina – Isabel Brú.

Felipa – Clotilde Perales.

La Señá Genara – Pilar Vidal.

La Seña Leoncia - Sra. Rodríguez.

La Señá Pepa / Vecina – Sra. Palmer.

Baltasara / Amiga 1 ª – Sra. Torres

Amiga 2 ª – Sra. Zavala.

Nicasia – L. Perales.

Vecina 1 ª – Sra. Pascual.

Una Rabanera – Srta. Carceller.

Rosario – Gonzálvez (Niña)

Antonio – Emilio Mesero.

El Señor Eusebio – Emilio Carreras.

El Señor Ramón, el Posturas – José Mesero.

El Tulipa – Sr. Sanjuán.

El Mangas / Un Pajarero – Sr. Ontiveros.

Cosme – Sr. Ramiro.

El Pintao – Sr. Stern.

Paco – Sr. Sánchez.

Frutos – Sr. Delgado.

Un Guardia Municipal – Sr. Ramos.

Un Boticario – Sr. Ruesga.

Un Cantaor – Sr. Máiquez.

Un Pellejero – Sr. Sr. González.

Un Cafetero – Sr. Pulpeiro.

Un Afilador – Sr. Pico.

Un Chico de la Taberna – N. N.

Un farolero, Guardias de O. P., Transeúntes, Invitados, Vecinos, Vendedores, Jinetes, Golfos, etc., etc. —Coro general

La acción en Madrid.—Epoca actual

Derecha e izquierda; las del actor


ACTO UNICO

Calle que desemboca en una plazuela; al frente, a la izquierda, y formando ángulo con las casas laterales del mismo lado, una casa en cuya planta baja hay una taberna con puerta practicable, a cuyos lados habrá unos banquillos. En el primer término izquierda,
casa con puerta practicable, y al lado una frutería, en la que se verán cestos y cajones de fruta y verduras. A la derecha, en primer término, casa cuya planta baja figura una tienda de guarnicionería; dicha puerta tendrá en el centro una puerta vidriera de dos hojas practicable; a los lados escaparates con arreos, arneses, etc., etc. Sobre la puerta un rótulo que dice: «Antonio Olmedo, guarnicionero Uno de los balcones de esta casa, el último de la fachada, que da a la calle, practicable. Al foro, ángulo de una plaza con árboles y jardín, rodeada por una verja de hierro. Calle al foro. En la parte de la verja que da frente al público figurará estar situado un punto de coches, de les cuales la parte trasera del último simón debe ser vista del público.


ESCENA PRIMERA

Al levantarse el telón aparece Antonio a caballo a la puerta de la taberna. le rodean el Señor Ramón, Paco el tabernero, el Pintao, Cosme, Frutos y un Guardia municipal. El Chico de la taberna está en el grupo con una bandeja en la mano, en la que todos van dejando los vasos después de beber. El Señor Eusebio lee un periódico sentado en uno de los banquillos de la puerta de la taberna. Se hallará colocado algo distante del grupo. Nicasia la frutera, con un soplillo, aventa un brasero a la puerta de la frutería. Baltasara sale a su debido tiempo y habla con la frutera. Tres ó cuatro Golfos juegan a las chapas en el foro, al lado del jardín, y al otro lado, junto al punto de coches, un Grupo de gente rodea al Hombre de los Pájaros Sabios. Varios transeúntes atraviesan en distintas direcciones la plazuela

(Música)

RAMON
Paco, dile al chico
que saque otra media.

ANTONIO
Media no es bastante;
tráete otra docena.

(Se va el chico a la taberna)

Miserias no quiero
en donde yo esté:
beban a su gusto,
que yo pagaré.

PAJARERO
(A los curiosos)
Animo, señores,
que estos pajaritos
sacan papelitos
pa pronosticar
el día y la hora
en que cá señora
se tié que casar...
bien con un rubio,
bien con un moreno,
ú con un castaño,
ú con un trigueño,
ú con un canoso,
ú con un albino,
y si ha de ser limpio
ú ha de ser... ¡Perico! (Al pájaro)
Sácate un papel,
¡a ver a esta rubia
quién la va a querer!

NICASIA
¿Pero usté no sabe,
seña Baltasara,
que toda la fruta
se ha puesto muy cara?...

BALTASARA
Pues, hija, si sigue
esta proporción,
va a costar un coche
menos que un melón.

(El Chico de la taberna ha salido un poco antes con una bandeja con copas y ha repartido entre los del grupo)

ANTONIO
¿Qué tal es el vino?

GRUPO
¡Vaya un Valdepeñas!

ANTONIO
Pues anda, muchacho,
tráete otra docena.

BALTASARA
El chico es rumboso,
por lo que se ve.

NICASIA
Siempre fue lo mismo,
ya lo sabe usté.

PELLEJERO
¡La pelleja para la cama,
para la cuna!

RAMON
Señora Nicasia,
¿la compro a usted una,
bien para la cama,
bien para la cuna?...

NICASIA
¡Jesús, hijo mío,
qué barbaridad ¡
¿Me está usté tomando
por menor de edad?

(Sale un afilador y atraviesa la escena tocando la flauta)

¿Quiere ustez que llame
al afilador
y que le convide?

RAMON
Gracias po el favor.

ANTONIO
Llámelo usté pronto,
porque ya se va.

PACO
(Al señor Ramón)
Vuelva ustez por otra.

TODOS
¡Já, já, já, já!...

(Siguen riéndose)


ESCENA II

Eusebio, Pintao, Antonio, Paco, el Señor Ramón, Cosme, Frutos, un Guardia municipal, una Rabanera, Vecina 1 ª y Vecina 2 ª. Después de la música, pausa larga. Los del grupo de la puerta de la taberna siguen hablando en voz baja.

(Hablado)

EUSEBIO
(Saca la cabeza por encima del periódico que lee, riendo exageradamente) ¡Ja, ja! Pero cuidao que este Silvela es embustero... ¡Pus no ofrece náa! Mejorar amenistración y presupuesto y hacienda y tesoro...

RABANERA
(Sale con una cesta al brazo y con un manojo de rábanos en la mano y atraviesa por el foro de derecha a izquierda) ¡Y... rábanos!... (Vase)

EUSEBIO
(Mirando sonriente a la rabanera) ¡Y... rábanos!... ¡Eso digo yo! (Sigue leyendo)

ANTONIO
Vaya, vamos con otra, señor Cosme.

COSME
¡Gracias, Antonio! (Se bebe la copa)

ANTONIO
Y usté, señó Usebio, ¿no quié un chupito, u qué va a ser esto?

EUSEBIO
(Levántase y deja de leer, aproximándose al grupo, sin doblar en toda la escena el periódico, que conserva en la mano) ¡Hombre, por no despreciarte!... (Coge la copa)

RAMON
Tié miedo, no sea que su mujer le zumbe si le huele la bebida.

EUSEBIO
Es inodora. (Bebe. Se ríen todos. Eusebio deja la copa y se limpia los labios con el dorso de la mano)

ANTONIO
Conque, vamos, Pintao, la verdad: ¿qué te paece la jaca?...

PINTAO
(Mirándola en atención) Pus, chico, mu recortá y mu guapa, y poniéndola en respeto es un bicho que no desmerece.

GUARDIA
Es un animalito.

RAMON
Y baratísma…

ANTONIO
Seis mil reales... (Eusebio la examina con atención)

COSME
Regalá.

PINTAO
¿Se la ha comprao usté?

RAMON
Yo. Y caballo que compre el señor Ramón el Posturas, es decir, menda, di tú ¡canela fina!

PINTAO
¡No es cara!

EUSEBIO
¡Vamos, hombre, no digáis que no es cara! ¡Ese animal no vale más arriba de dos mil quinientos reales! ¡Eso es una cabra loca, y el día que te descuides te pone las narices a la altura del barro... ¡Conozco esa jaca!

RAMON
¿Sí?... (Con guasa)

EUSEBIO
Sí, señor.

RAMON
Pus... ¿quié usté una perra y se va usté a rodar a los barquillos?

EUSEBIO
¡Me hacen lombrices!

RAMON
Entonces, ¿pa qué se mete usté en los charcos, señor? Con ser cochero no sabe usté de caballos de silla ni tanto así. (Señala la punta del dedo)

EUSEBIO
¿Que no? Puede que haiga yo estao montao más veces que usté.

RAMON
¡Al aire!

EUSEBIO
Y engarzao, miá tú este ahora.

ANTONIO
Vaya, ¿quién ustés callar ya?... Señor cá uno tié su criterio y se ha acabao. (Aprobación de todos)

EUSEBIO
(Aparte) ¡Aduladores! (Se sienta y sigue leyendo)

ANTONIO
¿Y qué, hoy es el primer día que la montas?

ANTONIO
¡Hoy! Como mañana es mi santo, es un regalo que me ha hecho,

FRUTOS
Pus esto hay que seguirlo remojando.

ANTONIO
¿Y quién ha dicho que no?... Paco, que beban lo que gusten.

RAMON
¿Que, te aguardo aquí en tu casa?...

ANTONIO
U venga usté pa allá... ¡Ah!... Limpiarse los morros y fumarse eso. (Les da un cigarro a cada uno. Todos le dan las gracias) ¡Ahí va un cigarro, señó Eusebio.

EUSEBIO
Estimado. (Se lo guarda y sigue leyendo)

ANTONIO
Hasta ahora, señores.

TODOS
Adiós, (Al dar Antonio la vuelta para irse por el foro, atraviesa la escena la Vecina primera)

ANTONIO
(A la Vecina) ¡Ole por las personas de movimiento!

VECINA 1 ª
¡Miá si me atropellas!

ANTONIO
¿Y dónde va ese cuerpo serrano?

VECINA 1 ª
Donde lo quieran.

VECINA 2 ª
(Que ha salido al balcón de la casa de la derecha a sacudir un vestido) No se meta usté con ella, Antonio, que está vegilá.

VECINA 1 ª
¿Pus y tú, guasona? (Vase primera izquierda)

ANTONIO
(A la vecina segunda) Oye, gitana, ¿Me tiras un clavel?

VECINA 2 ª
(Arrancándolo) Y el tiesto (Tira el clavel)

RAMON
Vamos, hombre, que no vas a llegar.

ANTONIO
(Mirando a la Vecina) ¡Maldita sean los ojos negros! (Vase foro derecha)

VECINA 2 ª
¡Zaragata!

GRUPO
¡Olé!

PACO
¡Este Antonio tié pa todas!...

RAMON
Es la primera persona. (Vase en la misma dirección que Antonio. Los demás, menos el Guardia, que 66 va por el foro izquierda, entran en !a taberna)


ESCENA III

El Señor Eusebio y El Pintao.

PlNTAO
(Encendiendo el puro que le dio Antonio y dirigiéndose al señor Eusebio) ¿Pero ha visto usté qué Antonio? Eso es un gachó de guita y de rumbo y de corazón.

EUSEBIO
(Levantándose y yendo hacía él furioso con el periódico en la mano) ¿De qué has dicho?

PINTAO
¡De corazón!

EUSEBIO
¡Mentira! Y si no me valiera te daba en meta é las narices con la sección de cultos. (Amenazándole)

PINTAO
Pero, señor, usté la ha tomao con él, y se pone usté que...

EUSEBIO
Me pongo porque veo que sois una recua de lamedores indecentes, que por una copa é vino...

PINTEO
¿Pero me va usté a negar que Antonio es un tío que?...

EUSEBIO
¡Vaya! ¿Tú quiés saber lo que es ese guapo?
(Doblando el periódico con rubia y guardándoselo)
¡Pus ese... es menos que una telaraña! Y sabe de mundología lo que yo de hacer encaje de bolillos.

PINTAO
Y en lo que toca que se lleva de calle a las mujeres, ¿me lo va usté a negar?...

EUSEBIO
No te lo niego, pero se las lleva como me las llevaría yo.

PlNTAO
¿Usté'?

EUSEBIO
¡Servidor! ¿Tú ves que friso en los cincuenta y ocho?... Pus si me das las alhajas que él  lleva, y me compras un terno y me sacas la raya al lao que quieras y me coges y me colocas debajo de la farola de la Puerta del Sol, don Juan Tenorio comparao conmigo es una cafetera rusa, créemelo.

PINTAO
¿No pué ser menos?

EUSEBIO
¡No te rebajo ni tanto así! (Señala la punta del dedo) Y respetive a corazón, a que Antonio tié corazón, eso, eso, Pintao, no me lo digas a mí, (Exultado y cogiéndole la mano) porque un hombre que hace lo que ha hecho él con la pobre Regina, ¿sabes tú lo que tié aquí drento (Golpeando el pecho) en lugar de corazón?... ¡Un sacacorchos!

PINTAO
Pero, total, ¿qué ha hecho él con la Regina?... ¡Lo natural!

EUSEBIO
¿Lo natural, so lechón?... ¿De modo que a ti te parece natural encontrarse a una mujer honrá, huérfana en el mundo de la señá Concha la Churrera, única tía que la quedaba, ver a esa pobre chica trabajando día y noche pa atender a su susistencia y a la de un hermano pequeño, empezar a llenarla los sesos de humo, hacerla creer que te vas a poner hábito si no te da el sí, y el día que te lo otorga y que te la ves delante mirándote, anhelando, talmente con el pico abierto con o pájaro sin agua, ansiosa de tu cariño, cogerla entonces y tirarla en meta el arroyo, como el que se come una chuleta y tira la piltrafa... eso, Pintao, no creo yo que sea tener corazón, como no bajen los ángeles del cielo y me lo digan... ¡Y si me lo dicen, me hago moro, vaya! (Se emboza en la bufanda y se mete las manes en los bolsillos con rabia)

PINTAO
(Con calma y conmovido) Señó Eusebio, en los arranques se ve que es usté de Brunete... Pero no creo yo que Antonio la haiga dejao tan desampara como tóo eso.

EUSEBIO
Y más que eso. La Regina vive en mi casa, paré de por medio, y si no fuá por mi señora, que aunque bestia, y esto está feo que yo lo diga, tié mejor fondo que una paloma mensajera, la Regina y su hermanito la meta los días pondrían el puchero... boca abajo.

PINTAO
¿Ve usté?... Eso sí es verdad, ya es una acción bastante fea.

EUSEBIO
¡Feisma! ¿Y porqué ha dejao a esa pobre chica?... Pus porque entre el tío maula ese que se ha ido con él y la seña Leoncia, que es su sufragania, han cogido a la Felipa, que es una tarambana, y se la han refregao a Antonio por las narices, y él, que es un fresco, se ha encalabrinao y ha dejao a la otra por puertas.

PINTAO
Y me han dicho que hasta les ha abierto una taerna en la cae Hortaleza.

EUSEBIO
¡Toma, y de primera! Ahora que te voy a decir una cosa.

PINTAO
¿Cuála?

EUSEBIO
A la Regina la conozco dende así. (Señalando a poca altura del suelo) Buena, es un ángel, pero es de esas que se paecen al pan duro, que lo mismo te sirve pa sopas que pa escalabrarte... Y miá el día que te lo digo. ¡Eso de Antonio y la Regina acaba en trigedia!

PINTAO
¡Puede!

EUSEBIO
¡Chist!... ¡Calla que vienen!...


ESCENA IV

Antonio y el Señor Ramón por el foro derecha; salen hablando El señor Eusebio y el Pintao se retiran junto a loa coches

RAMON
¡Pero, oye; oye tú, so alicáncano! ¿Es que la vas a tener miedo a esa golfa indecente, ú qué?...

ANTONIO
Señó Ramón, no diga usté tonterías.

RAMON
Hombre, como te repuchas de que llevemos a en cá Botín a la Felipa y a la Leoncia, después que habíamos quedao en ello con ojepto de solenizar la víspera de tu santo, me choca que ahora...

ANTONIO
Pues sí, señor; quiero que la juerga sea en mi casa porque en cá Botín es un establecimiento público, y no me da la gana de que me se introduzca allí la Regina y me dé una murga.

RAMON
Pero, señor, ¿por qué? ¿Tié algún derecho sobre tí?

ANTONIO
Si no es eso. ¡Vaya, sépalo usté de una vez, señó Ramón! Es que le he tomao miedo a esa mujer porque no me la puedo quitar de encima.

RAMON
¿Tú quiés que te deje? Pus llámala y dala una cantidad, señor.

ANTONIO
No la toma. Ayer me la encontré y empezó con súplicas y lagrimas como siempre, y la di cinco duros pa que pagase la casa, que sé que no la ha pagao, y miste (Enseñándole la
frente) aquí me dio con un duro.

RAMON
¿Te los tiró a la cara?

ANTONIO
¡Los cinco!

RAMON
¿Pa qué se los distes en plata, so primo?... Pa genios así es pa lo que se ha hecho el papel moneda. Y ¡vaya! de esa pelma te libro yo, porque en cuanto la vea por aquí la agarro de un brazo y la doy así... (Amenazando)

ANTONIO
(Con viveza) ¡No, chist... quieto!... En cuanto usté la vea la deja. El cariño que ella me tiene se lo he dao yo con miraos y con halagos, y no se lo voy a quitar a patadas. No la quiero y la dejo... y basta. ¡Ya veré yo la manera de deshacerme de ella!

RAMON
Chico, yo por servirte, porque...

ANTONIO
¡Gracias! Conque dejemos esto, y arrée usté a traer a la Felipa y a la seña Leoncia, que voy a invitar a Paco y a algunos amigos.

RAMON
¡Pus voy allá!

ANTONIO
Arrée usté que se hace tarde.

RAMON
Soy un volátil. (Vase foro izquierda)


ESCENA V

Antonio.

ANTONIO
(Pensativo. Pausa) ¡Vaya, que no, que no se me va a mí la Regina de la imaginación por más que peleo!... ¡Que la dejé, encaprichao con la Felipa, y quió olvidarla y no puedo, y ya no sé si lo que la tengo es rabia ú cariño!... ¡Lo que sé es que ojala no la hubiera conocido!... ¡Maldita siá! (Vase a la taberna)


ESCENA VI

El Señor Eusebio y el Pintao, que salen hablando de donde están los coches. Luego la Señá Genara.

EUSEBIO
Por eso te digo que el mundo es pa los que llevan la caeza a la altura del rabo.

PINTAO
Es la verdá; pero diga usté que hubiese...

EUSEBIO
Chits... Múdate de conversación que viene mi señora con la comida.

PINTAO
Déme usté un papel de fumar.

EUSEBIO
(Dándoselo) Toma. (El Pintao lo moja con saliva y lo envuelve al puro que está fumando)

GENARA
(Sale por el foro izquierda con una cesta al brazo)
¡Buenas tarden! (Muy secamente)

PINTAO
¡Hola, seña Genara!

EUSEBIO
¡Adiós, restaurante! ¿Qué traes de güeno?...

GENARA
¡Qué voy a traer si ya no sabe una lo que hacerte?... ¿Comes aquí ú junto al coche?...

EUSEBIO
Aquí mismo. (Esta viene de mal arate hoy)
(Se monta a caballo sobre el banquillo sobre que está sentado, que es el que habrá a la puerta de la taberna. Genara va sacando la comida de la cesta después de haber extendido sobre el banco una servilleta)

¿Gustas, tú?... (Al Pintao)

PINTAO
¡Buen provechito!

EUSEBIO
(A la Genara) Oye, tú, ¿qué es esto?... (Mirando el contenido de una cazuela)

GENARA
(Secamente) Patatas guisas.

EUSEBIO
¿Solas?

GENARA
Acompañas unas de otras, ¡mía tú el potentao este! (saca otra cazuela. Eusebio empieza a comer)

EUSEBIO
¿Y eso tan negro que da miedo?

GENARA
Calamares en tinta.

EUSEBIO
(Dando con el panecillo sobre el banco y levantándose) ¡Rediez! ¿Pero no te he dicho cincuenta mil veces que no me dala gana de comer cosas de luto?

GENARA
Pero, ¿qué estás ladrando ahí? Si hace lo menos un mes que no te los he hecho...

EUSEBIO
Aunque haga dos. Te he dicho que no quió tinta; y si es que te has propuesto emborronarme las digestiones, lo dices claramente.

GENARA
Come, come y calla, ¡so condenao!... (Al pintao) Te advierto que tenías que ver cómo yo los guiso...

EUSEBIO
¡Mu bien!... No es porque esté ella delante, ¿sabes?... En fin, el día que me hace ésta calamares en tinta, tengo que comer de postre papel secante, no te digo más.

PINTAO
No, pus sí que tién buenas trazas, sí... ¡Calle!... paece que se arrima al punto un señorito. (Vase)

EUSEBIO
¿Quiés una tajaíta?... ¡Junco de mi alma!...

GENARA
¡Come, come y calla, so burro!

EUSEBIO
¿Burro? ¿Pero qué mosca te ha picao?

GENARA
¿Qué mosca quiés que me pique? Que hemos tenío un disgusto mortal, Usebio... Que ya se ha arma o la gresca, ¡vaya!

EUSEBIO
¿Cómo la gresca?... Pero ¿qué dices?

GENARA
La Regina y la Felipa que se han encontrao esta mañana y se han agarrao.

EUSEBIO
¡Rediez!

GENARA
¡Lo que te cuento!

EUSEBIO
Pus una noticia así es lo único que me faltaba pa encima é los calamares. ¿Y cómo ha sido? (Se levanta y empieza a guardar en la cesta  todo lo que habían puesto sobre el banco, bajando al lado de Genara con un pedazo de pan, que signe comiéndolo, en una mano, y una botella de vino en la otra)

GENARA
Pus ha sido que íbamos la Regina y yo, y al doblar por la calle de la Farmacia, ¡tras! la Felipa y su madre... Excuso decirte que no han hecho más que verse y empezar conque si tú eres más... y yo soy menos... que si tú le buscas... que si yo le encuentro... total, que la Felipa ha acabao por decir con . un retintín que me estaba a mí dando hipo: -Desengáñate, Regina, ese hombre es pa mí; y como sé que has dicho que no va a mi casa porque te tié miedo, mañana, que es día é San Antón, y que estará la calle así... (Juntando los dedos) lo voy a convidar a unas copas y lo voy a tener hora y media a la puerta é mi taberna, pa que se entere y lo vea tóo el mundo...-¡No irá!- gritaba la Regina saltándosele las lágrimas de rabia. -¿Quién se lo va, a impedir? -decía la otra riéndose –Yo -contestó la Regina. -Pus a ello, a ver si tiés poderío pa eso -dijo la muy arrastrá.

EUSEBIO
¿Y tú no mediabas?...

GENARA
Yo estaba aguanta tragando bilis; pero, chico, no he tenío más remedio que saltar, porque en esta va la seña Leoncia y dice: -Sí, señora; y mañana sabréis pa quién es ese Antonio, tú y toas las zaparrastrosas que te defienden.—Mira, oír yo lo de zaparrastrosas y tirarme a ella como una fiera, tóo ha sido uno. Nos agarramos, se arremolinan los que pasaban, se llenan de gente los balcones, se paran los tranvías, empiezan a gritar tóos, vienen" los guardias, me sujetan, yo muerdo a un conductor, tiro a un melitar, y cuando ya, hecha una fiera, la tenía debajo, n}e agarra la pareja, y la muy
cochina, así de que me ve sujeta, mete la mano por entre los guindillas, se aferra de aquí y me da un tirón de los agüelos que me ha hecho ver las estrellas .. Ahora, figúrate tú el día que yo coja del moño a ese vejestorio dónde le va a parar el añadido.

EUSEBIO
Pus di que ha sío una hecalatombe.

GENARA
Peor.

EUSEBIO
Güeno; pero tú luego, al refrescarte, le habrás quitao a la Regina de la caeza que parezca
mañana por allí.

GENARA
¿Yo?... ¡Quiá! Yo le he dicho que vaya, y si los ve juntos que le saque los ojos a él y a ella, que yo la ayudaré.

EUSEBIO
Pero, ¿eres tú su madre?

GENARA
(Muy exaltada) ¡Rediez! Pus si yo fuá su madre ya me había comido el mundo.

EUSEBIO
Lo que eres tú es que eres una persona más buena que el ángel caído, sí, señera, vaya. Y aquí lo que hay que hacer para evitar mañana que vaya Antonio a la calle de Hortaleza y lo vea la Regina y haiga una desgracia, es...

GENARA
Lo que hay que hacer lo tengo yo pensao.

EUSEBIO
¿Y qué es?

GENARA
Pus que cojas tú ahora mismo a Antonio y le hagas los cargos y le prohibas el que vaya...

EUSEBIO
(En el colmo del asombro) ¿Yo?... ¡Tú estás loca! Pus bonito genio tié el nene pa que se  meta naidie en sus asuntos.

GENARA
¡Ah! ¿Conque no te atreves?... ¡Gallina, cobarde, boceras, inútil!

EUSEBIO
Pero considera.

GENARA
No me hace falta. Yo se lo diré.

EUSEBIO
Pero mira que...

GENARA
Como de la mano. Ahí viene. Verás cómo yo se lo digo.

EUSEBIO
Genara, miá que...


ESCENA VII

Dichos. Antonio, de la taberna.

GENARA
¡Antonio!

ANTONIO
Hola, señá Genara, ¿qué quié usté?

GENARA
¿Quiés oírme cuatro palabras?

ANTONIO
¡Y cuarenta mil! Usté dirá.

GENARA
Pus... (Coge a Eusebio y lo pone violentamente en medio) Anda, ahí lo tienes, ya se lo pues decir.

EUSEBIO
(Asombrado) Ah, ¿sí?... ¡Bueno! Te advierto que era ella que...

ANTONIO
Pero, señor, ¿de qué se trata que andan ustés con tantos arrodeos?

GENARA
Anda, hombre.

EUSEBIO
Güeno, pus allá va. (¿Y cómo se lo digo yo á éste?) Antonio... (Se rasca) Yo soy un hombre... (A Genara) ¿Voy bien?

GENARA
(Sí) (Con indiferencia)

EUSEBIO
Yo soy un hombre que lleva cuarenta años de pescante, y que, por lo tanto, tomo chocolate y no mojo con el dedo.

ANTONIO
¡Natural!

EUSEBIO
Porque con cuarenta años de pescante, sabes más que si supiás jografía, jometría y Juanito. (A Genara) (¿Te gusta?)

GENARA
(Sigue)

EUSEBIO
Yo he sido joven y, respeto al físico, no es porque este yo delante, pero ha habido día de fiesta que salía yo de mi casa que parecía talmente un ojeto de arte.

GENARA
Es verdá.

EUSEBIO
¡Gracias, chacha! Mujeres las he tenío así. (Juntando los dedos) Como tú las tienes. Entre tantas, una, una sola ma querío na más, la señora, que me filó una tarde que iba yo en mi coche llevando el alquila levanta; me tomó por horas y aun está corriendo el contador.

GENARA
¡Y lo que correrá!

EUSEBIO
¿Por qué no te miras tú en este espejo?

ANTONIO
¿En cualo?

EUSEBIO
¿Por qué teniendo, como ties un corazón más grande que un repollo, y habiendo encontrao una mujer más bonita que el sol, que se muere por tus pedazos, la dejas abandona y perdía? (pausa) Es que, dime, ¿pues tu consentir, por hacer caso a una golfa, que de seguro no se deja someter el pasao a los rayos equis, que se fallezga de pena en un rincón una mujer honra?... ¿Podrás consentirlo? (Callan. Se miran) ¿Podrás? ¡Contestar!

GENARA
(Anda, que es tuyo)

EUSEBIO
(Lo he petrificao) Callas, ¿eh? ¿Y por que callas? . Pus porque sientes una voz ulterior de drento que está diciendo: «Antonio, no seas burro, y dispensa la expresión, que el señó Usebio te está diciendo el Evangelio de la misa, y coge a esa mujer y hazla tu esposa ó poco menos, como hacen los hombres honraos, pa que nunca tengas aquí dentro un mal pingajo que te esté haciendo sombra en tus alegrías. (Pausa) ¿No es eso? Contesta.

ANTONIO
(Pausa) Señó Usebio, ¿á usté le han cortao el pelo con máquina alguna vez? (Eusebio y Genara se miran con asombro)

EUSEBIO
(Con asombro creciente) ¿A un servidor?

ANTONIO
¡Sí, señor!

EUSEBIO
Antonio, francamente, no comprendo esa alusión así... peluquera.

ANTONIO
Pues no se o han cortao a usté nunca que se lo corten, y cuando tenga usté la cabeza algo descarga...

GENARA
Oye, tú.

ANTONIO
Silencio. Se compra usté un genio más vivo, que en el Rastro los tié usté tiraos, y se está usté tres días reflesionando, y comprenderá usté que darme consejos a mí es como ir a coger grillos con acordeón. (Eusebio y Genara se miran con espanto) Es todo lo que tengo el gusto de manifestarle a usté. (Da medía vuelta y muy despacio se mete en su casa)

EUSEBIO
(Pausa larga; durante la cual se han mirado estupefactos) ¿Ha dicho grillos?

GENARA
(Sale de su asombro golpeando furiosamente a Eusebio) ¡Tú! Tú tienes la culpa, bragazas.

EUSEBIO
Rediez, está esto bueno. ¿Conque yo?...

GENARA
¡Tú! ¡Si me hubieras dejao hablar a mí!

EUSEBIO
¿A ti? (Asombrado) ¡Recontra!... Pero si has sío tú la que... ¡Ahora, que yo te juro que esta guarrá me la paga!

GENARA
¡Y a mí! (Jurando) ¡Mialas, si no!... (Fijándose en la calle que representa el segundo término.)¡Calla! Por allí vienen con el señor Ramón la Leoncia y la Felipa. Verás el añadido. (El señor Eusebio la sujeta con un brazo, pues el otro lo lleva ocupado con la cesta de la comida)

EUSEBIO
¡Por Dios, Genara! ¡No! ¡Ahora no! ¡Ten reflesión! ¡Vámonos!

GENARA
¡Quita! ¡La hago cisco!... ¡El añadido! ¡Deja!

(Forcejean)

EUSEBIO
¡No! ¡Luego; ¡Calma! ¡Arrea! (Se la lleva a empujones último término derecha)


ESCENA VIII

Felipa, la Señá Leoncia y el Señor Ramón, por el segundo término izquierda.

LEONCIA
Pus, na, que lo que es la seña Genera no se riza los agüelos en tóo el resto de su vida.

RAMON
¡Anda, Dios! (A Felipa) Y a tóo esto, ¿tú qué hacías?

FELIPA
Pus decirle cuatro verdades a la Regina y quedarme como en la gloria. Y les voy a ustés a ser franca. Antonio es un hombre que no me da frío ni calor; pero esto ya es cuestión de puntillo, y ó va mañana de caeza a la puerta é casa a beberse les copas a que le he convidao ó dejaría yo de ser quien soy.

LEONCIA
Así. Eres hija de madre.

RAMON
Oye: ¿pero dices que no te da frío ni calor? ¿Es decir, que no le quieres?

FELIPA
Hombre, quererle... ¡pchs! algo le quiero... lo que ha}^ es que yo no me quió colar.

RAMON
¿Y quién te dice que te coles? Aquí lo que te aconseja es que no vuelvas a acordarte más del golfo aquél del Tulipa, que no tenía más que hambre, y que no desperdicies ahora la proporción de un tío con guita como Antonio; porque si tú quieres él ocica y se casa, y si se casara contigo créeme que eso sería nuestra redención a metálico.

LEONCIA
¡Eso sí!

RAMON
Natural.

FELIPA
Bueno; aquí lo de ahora es llevarlo mañana a casa pa darle a ese pingo en la cabeza. Después ya veremos.

LEONCIA
¡Eso, eso!

RAMON
¿Y como lo vas a convencer?

FELIPA
¡Lo tengo estudiao!

RAMON
Pero, ¿cómo?

LEONCIA
¡Callarse, que sale!

FELIPA
¿Sale? ¡Pues ahora verán ustés!


ESCENA IX

Dichos y Antonio, que sale de su casa.

ANTONIO
¡Hola! ¿Ustés aquí ya? Pero ¿qué hacen ustés que no entran?... (Al salir Antonio quedan los personajes colocados de la manera siguiente: Antonio, Ramón, Leoncia y Felipa)

RAMON
¡Anda, vamos! (A Felipa)

FELIPA
Entren ustés si quieren; yo ya he dicho que no pongo los pies en esa casa. (Fingiendo despecho)

ANTONIO
Oye, oye tú, ¿pero qué te sucede pa no querer entraren mi casa?... ¿Te he dao yo algún motivo?

FELIPA
Varios.

ANTONIO
¡Pues pa luego es tarde! ¡Dilos ya!

FELIPA
Es cosa de los dos.

ANTONIO
Pues tengan ustés la bondad de aliviar... (Aparte) A ver si la convenzo.

LEONCIA
(A Felipa) No sé como tiés quien te mire a la cara.

RAMON
¡Leoncia, ahueca! (Entran Leoncia y Ramón en la guarnicionería)


ESCENA X

Antonio y Felipa. Luego el Seños Ramón.

ANTONIO
(Aparte) ¡Vamos a ver qué tie la niña! (Acercándose a élla y con mimo. ¡Felipa! (Le toca en el hombro)

FELIPA
(Apartándose) ¡Aaa!... (Con soberano desprecio)

(Música)

ANTONIO
¿Qué es lo que te pasa
que ya no me miras
lo mismo que ayer?

FELIPA
Que no está el asunto
pa bromas ahora,
¿qué le hemos de hacer?

ANTONIO
¿Por qué dices eso?
¿Qué causa te di?

FELIPA
Que ya no me quieres
tampoco tú a mí.

ANTONIO
¿Que no te quiero?... ¡Vamos, chiquilla,
tú tienes ganas de bromear!
Te quiero tanto, que de rodillas,
si me lo mandas, te he de adorar.
Cuando te alegras se me remozan
todas las ansias de la pasión.
Cuando te enfadas se me destrozan
las entretelas del corazón.

FELIPA
Pues si me quieres de esa manera,
pues si me pones en un altar,
pruébalo haciendo lo que yo quiera,
que nada malo te he de mandar.
Si tus fatigas no se conocen,
si no aprovechas una ocasión,
tú mismo quieres que se destrocen
las entretelas del corazón.

ANTONIO
¡Pide por esa boca,
di lo que quieres,
que estoy dispuesto a todo,
pa que te enteres!
¡Porque me siento ahora,
viéndote así,
capaz de hacer milagros
sólo por ti!

FELIPA
No pido tanto,
¡qué atrocidá!

ANTONIO
¿Qué pruebas quieres?
¡Dímelo ya!

FELIPA
Que mañana por la tarde,
cuando esté la tienda abierta
me visites a caballo
pa que vean que me ves
y pa ver yo como pasas
por delante de la puerta
con la manta jerezana
y el sombrero cordobés.
Y entre el barullo
de los que corren
por la cebada
de San Antón,
se enteren todos
de que yo sola
soy la que tiene
tu corazón.

ANTONIO
Pero, chiquilla,
si no es preciso.
¿Pa qué me buscas
un compromiso?
Si es por dar celos
a otra mujer,
de sobra sabes
que no pué ser.

FELIPA
¡Qué me se importan
otras mujeres!
Eso es disculpa,
ya no me quieres.

ANTONIO
¿Que no te quiero? Vamos, chiquilla. etc.. etc.

FELIPA
Pues si me quieres de esa manera, etc… etc.

ANTONIO y FELIPA
Cuando te alegras se me remozan, etc.
Si tus fatigas no se conocen, etc. .

(Hablado)

ANTONIO
(Queriendo cogerla una mano) ¡Pero, ven acá mala sangre!

FELIPA
(Rechazándole) ¡No quiero! ¡Déjame!

ANTONIO
¡Vamos, mujer, no te pongas pelma! ¡Pídeme que vaya al infierno, y voy; pero no me pidas que vaya mañana en la tarde a la calle Hortaleza, porque eso no lo hago.

FELIPA
¿Que no? Pus hemos acabao.

ANTONIO
¡Pero, ven a razones, so tarambana! Mira, por éstas (Cruzando las manos) que la Regina no me importa na, pero na. Ya lo sabes tú. Y si lo piensas, no es posible que quieras que yo vaya mañana, sólo pa darte el gustazo, de martirizar a una mujer... porque tiés buen corazón.

FELIPA
¡No, pa eso ni lo tengo bueno yo ni lo tié denguna.(Apasionada y cogiéndole la mano) Cuando se quiere como yo te quería... (Más acentuado) como yo te quiero a tí...

ANTONIO
(Con vehemencia) ¿Mucho?

FELIPA
¡Con toa el alma! ¡Cuando se quiere así, no se piensa en bondades ni en pamplinas! Na
más pensaría si no fueses...

ANTONIO
¿Qué?

FELIPA
Que es otra mujer la que me quita la alegría de verte, el orgullo de que sepa tóo el mundo que me quieres a mí, a mí sola...

ANTONIO
(Apasionado) ¡Felipa!

FELIPA
¿Que ella sufre si te ve? Más sufriré yo si no te veo; conque, pena por pena, escoge entre la suya ó la mía... ¡eso es!

ANTONIO
¡Calla, mujer! ¡Maldita siá!... Calla, que me vas a hacer que consienta y...

FELIPA
¿Irías? (con alegría) ¿Irás. Antonio? Mira, si vas... (con entusiasmo) Si fueses, te... (Se da un manotazo en la boca y se vuelve ruborizada)

ANTONIO
(Con pasión) ¿Qué? ¿Si fuese, qué?

FELIPA
¡Uy, qué burrá iba a decir!...

ANTONIO
Dila. ¿Qué... qué?... (Con ansia)

RAMON
(Saliendo) ¡Felip... agua! (Con guasa, al verlos cogidos de la mano)

FELIPA
(A Ramón) Ya vamos, (A Antonio, muy bajito) ¿Irás?

ANTONIO
(Con decisión) Iré. (Se separan)

FELIPA
(Yéndose a la casa, radiante de satisfacción) (Ya lo sabía yo) (Al señor Ramón, al pasar por delante de él) (¡Va!) (Entra, y Antonio tras ella)

RAMON
¡Es nuestro! Lo ha convencío. Esta chica es un tesoro escondío. Pa mí que es que usa un parpagueo que atortola. (Vase a la guarnicionería)


ESCENA XI

Invitados que pasan. El Cafetero, el Señor Eusebio. Luego Regina. Va obscureciendo. Un farolero enciende el farol de la esquina. Se iluminan los escaparates de las tiendas que se ven a lo lejos. Pasan invitados en grupos y entran en casa de Antonio. Cruza el foro un Cafetero. En la orquesta unos compases.

CAFETERO
(Pasando) ¡Café caliente!... ¡Café! (Vase)

EUSEBIO
(Sale segunda derecha) ¡Anda, (Viendo entrar el último grupo en casa de Antonio) ahí Se conoce que van a tener la primera cuchipanda esta noche! ¡Pícaro mundo! En fin, encenderé los faroles del coche... ¡Si hubiá justicia! (Viendo venir a Regina) ¿Quién viene?... ¡Contra, la Regina! (Regina sale, va hasta la puerta de la taberna y mira dentro) Ella aquí, y los otros ahí dentro... ¡Se arma el primer cisco! ¡Quiá! Yo meto a ésta en el coche y me la llevo aunque sea a la rastra.

REGINA
¡No está aquí! (Deja de mirar en la taberna y se dirige a la guarnicionería, y al ir a llegar a la puerta la. ataja el señor Eusebio y la coge de un brazo)

EUSEBIO
¡Eh, tú, jovencita!

REGINA
(Sorprendida) ¡Señó Eusebio!

EUSEBIO
Ven acá. ¿Qué vienes tú a hacer aquí, si se pué saber?

REGINA
¿Yo?... ¡Na! Vengo a buscar a Antonio, porque tengo que hablar con él. Na más.

EUSEBIO
¿Hablar con él?. . Pus saca una tarjeta, dóblasela por el pico que más te guste, se la dejas en la taberna y arrea pa casa, que haces falta allí, anda.

REGINA
Señó Eusebio, no se moleste usté, porque esto no tié remedio; yo, hasta que hable con Antonio, no me meneo de aquí ni arrastra.

EUSEBIO
¡Ah!¿Sí?...

REGINA
Sí, señor. Estoy decidida.

EUSEBIO
De manera qué el juicio, el razocinio, el sentido común, y dispensa la expresión, porque le hacéis a uno decir disparates, y el aplomo que te distinguían, pa el trapero...

REGINA
No. Si vengo tranquila; pero mu tranquila...

EUSEBIO
¡Mentira! Tú viés aquí a dar un escándalo y á que pasen cosas que yo no quió que pasen, porque te quiero... ¡como una hija... so descasta!... ¿Lo oyes?... ¡Como una hija!... Conque vámonos.

REGINA
¡Que no!

EUSEBIO
Miá que te lo dice un agüelo que también ha tenío sus penas.

REGINA
¡Que no!

EUSEBIO
Miá que tengo sesenta años y sé muchas cosas. (Con gran exaltación)

REGINA
Y yo tengo dieciocho y no sé más que una, que lo pueo vivir sin él .. y me quedo... No batalle usté más.

EUSEBIO
Regina, que estoy viendo que se te ha desalquilao la buhardilla. ¿No reflexionas que de ese arrastra o no vas a sacar ná?

REGINA
Lo he reflexionao tóo. Tóo, señó Eusebio. Sé que no me quiere, que me abandona, que me maltrata, pero así le quiero, y si fuese peor lo mismo le querría, porque le quiero de un modo que no me se importa que sea malo ó bueno si es pa mí sola.

EUSEBIO
¡El parosismo, vaya!

REGINA
No sé.

EUSEBIO
Pero así y tóo, ven acá, dímelo a mí, ¿pa qué quiés quedarte?...

REGINA
¿Que pa qué? (Exaltada) Pus quió quedarme porque sé que le va a dar a otra mujer un cariño que es mió, que me ha costao lágrimas de sangre y que me va a costar la vida. Quió quedarme, porque sé que pa contentar á otra mujer irá mañana a San Antón a afrentarme allí, delante de mi misma casa, pa que tóo el mundo se ría de la pena que me mata; quió quedarme, porque yo, señó Eusebio, no quió verlo, no quió ver a Antonio que va mañana por otra como iba por mí, a caballo, ufano y satisfecho, pasando apresurao entre las filas apretás de gente, pa llegar pronto cerca de mis balcones y mirarme orgulloso, con un cariño que me daban ganas de gritarle a tóo el mundo con el alma reventando de alegría:— «¡Ese, ese hombre es mío!»—Y eso, señó Eusebio, y eso, esas palabras que eran mi orgullo y mi gloria y mi vida, esas, esas no se las dice otra mujer mientras viva yo en el mundo. Por eso he venío, por eso me quedo, (Pausa) Pa irme tengo que llevarme el alma en dos pedazos y dejarme la honra aquí tira en meta la calle... ¡Ahora, si tié usté valor, dígame usté que me vaya!

EUSEBIO
¡Regina!... ¡¡¡Quédate!!! (Con extraordinaria energía. Vase segunda derecha, limpiándose los ojos con el dorso de la mano)



ESCENA XII

Regina. Luego una Niña. Después Felipa. Por último, Antonio, Ramón, Leoncia y Convidados. Al final, el Señor Eusebio.

(Música)

REGINA
¡Ay, que me encuentro más triste
y estoy más sola que el día
en que me quedé sin madre,
y ella sí que me quería!
¡Ay, qué triste y qué sola que estoy,
madre mía!

ANTONIO
(Dentro, Se oye también puntear una guitarra y voces de jaleo)
¡Ay, ay, ay!

REGINA
¡Esa es su voz!
¡Va a cantar!

ANTONIO
¡Ay, ay, ay!
Voces (Dentro) ¡Ole ya!

ANTONIO
Sombra le pedí a una fuente
y agua le pedí a un olivo,
que me ha puesto tu querer
que no sé lo que me digo.

(Bullicio y palmas dentro)

EUGENIO
Es un puñal
esa canción;
rasgando está
mi corazón.

(Se repiten dentro las palmas y el jaleo. De pronto, con decisión, dice Regina:)

Basta de dudas y de tormentos.
Ya estoy resuelta, resuelta a tóo,
si no son míos sus pensamientos
y si no es mío su corazón.
Si es que ya me olvida
por otra mujer,
que me lo diga en mi cara
y que me hiera su mano,
ya que me muero por él.

(Sale una Niña con una botella en ¡a mano de la casa primera derecha y so dirige a la taberna. Regina la ataja el paso después de hacer una pausa de reflexión al verla)

Oye, Rosario.

NIÑA
¿Qué quiés, Regina?

REGINA
Que entres ahí dentro, hazme el favor,
y dile a Antonio que salga pronto,
que yo aquí fuera le espero.

NIÑA
Voy.

(Se dirige ¡a Niña a la casa, cuando dentro, entre bullicio y palma?, se dispone uno a cantar)

CANTANTE
Si en la vida no... (Entra la niña)

ANTONIO
(Al que canta) ¡Calla!

(Se hace silencio dentro)

REGINA
¡Ya se lo está diciendo!
Se callan. ¡Virgen mía!
Oigo pasos, se acerca...

(Regina está colocada oyendo junto al quicio de la puerta)

¡El es, por fin! ¡Felipa!

(Asombrada viendo salir a Felipa. La Niña sale detrás y se va a la taberna)

FELIPA
Buenas noches (Con sorna)

REGINA
(Con serenidad) ¿Estabas ahí?

FELIPA
Vengo a ver que quieres.

REGINA
No te busco a ti.

FELIPA
(Riendo)
¿No esperabas tú
que saliera yo?

REGINA
Si le espero a él,
claro está que no.

FELIPA
Pues ahora está ocupao
Y sin ganas de salir,
y me encarga que me digas
lo que tengas que decir.

REGINA
¿A ti?

FELIPA
A mí.

REGINA
Pue que sea
mejor así.
Oye, Felipa, tu no le quieres.
Ese o el otro, ¿qué más te dá?
Si él te se marcha
tú no te mueres.
Yo sí me muero
si él se me va.

FELIPA
Oye, Regina,
si tú le quieres
cambia de ideas,
vuélvete atrás;
que estos asuntos
entre mujeres
no tién arreglo
nunca jamás,

REGINA
No seas la causa
de mi perdición.

FELIPA
Nada ganarías
con mi compasión.
(Con decisión)

REGINA
Pues basta ya.

FELIPA
¿Qué vas a hacer?

REGINA
A verlo vas.
Todo por el.

(Se acerca a la casa)

Antonio, sal.

(Le llama después de abrir estrepitosamente la puerta con gran energía)

FELIPA
(Con decisión)
¡No sale!

REGINA
¡Sí!

(Con mayor energía desde la puerta)

¡Antonio, sal
ó entro por tí!

(Antonio sale empujándola. Lleva la guitarra en la mano, llena de cintas de colores. Sale colérico y nervioso. Le siguen en tropel todos los convidados)

ANTONIO
Vaya, ¿qué quieres?
¡ya estoy aquí!

MUJERES
Ya están las dos frente a frente,
A ver lo que va a pasar.

HOMBRES
Me parece que habrá bronca,
y va a ser de las sonás.

REGINA
(A Antonio)
Dicen que ya no me quieres
a mí; que tanto te quiero,
y dicen que me abandonas,
y digo que no lo creo.
Y como que yo
no puedo vivir
sin que vivas tú
sólo para mi
vengo a que todos se desengañen,
aunque me cueste luego morir;
vengo a arrancarte de entre sus manos.
¡Quiero lo mío! | Vengo por tí!

ELISA
¿Y por qué es tuyo,
vamos a ver?

RAMON
¡Miá tú que tiene
desfachatez!

REGINA
Antonio, por el querer
que nos tenemos los dos,
diles que eres mío,
dilo ya por Dios!

FELIPA
¡Dilo si te atreves
estando aquí yo!

ANTONIO
Digo...

LAS DOS
¿Qué?

ANTONIO
Digo que me dejes,
que vayas con Dio?,
porque ya no hay nada,
entre los dos.

REGINA
(Con desesperación)
¡Dios mío!

ELISA
¡Gracias, Antonio!

ANTONIO
¡Ese soy yo!

RAMON
Ea, señores,
basta de gresca.
Vamos adentro,
siga la fiesta.

CORO
¡Cómo se marcha!
¡Cómo la deja!
¡Miá tú que tiene
poca vergüenza!

(Entran todos. Regina queda en la calle sollozando. Antonio es el último que entra)

REGINA
¡Antonio de mi alma!

(Va hacia él. Antonio entra y cierra)
¡No me dejes así!
¡Antonio de mi vida,
qué va a ser ya de mí!
¡Antonio, Antonio mío,
ven, que quiero morir
ahogada entre tus brazos
y moriré feliz!
¡Ay que me encuentro más triste
y estoy más sola que el día
en que me quedé sin madre,
y ella sí que me quería!
¡Ay, qué sola, qué sola que estoy,
madre mía!

(Dice estas últimas palabras con un desfallecimiento mortal, y al ir a desplomarse, el señor Eusebio, que ha salido, se acerca a ella y la recoge en sus brazos)

EUSEBIO
¡Regina!

REGINA
¡Me muero!

EUSEBIO
¡Recontra! ¿Lo ves?

(Mirando a la casa con indignación)

Mal rayo a los hombres que matan
a una pobre mujer.

(Se la lleva. apoyada en su hombro)

ANTONIO
(Dentro de la casa)
El tiempo con el querer
hicieron una contrata,
y lo que el querer compone
el tiempo lo desbarata, (Jaleo dentro)

MUTACION


CUADRO SEGUNDO

Una calle de los barrios bajos de Madrid. Es de día.


ESCENA PRIMERA

El Tulipa y el Mangas por la izquierda.

(Hablado)

TULIPA
(Con desesperación) ¿Pero es posible? Mangas, ¿qué dices? Cuenta, cuéntamelo tóo, quió saberlo tóo.

MANGAS
¡Por Dios, Tulipa, reflexiona, ten cachaza!

TULIPA
Habla, relata lo que sea sin emitir ni una frase... ¡lo quió saber tóo! ¡tóo!

MANGAS
Pus, chico, la verdad: te fuistes a torear con el Pipitaña ayer hizo tres meses... pues güeno; al día siguiente de tu partida la Felipa ya tenía relaciones, vulgo amores, con Antonio el guarnicionero.

TULIPA
¡Con otro! ¡Ella con otro hombre! Mangas, esa mujer me ha matao... y yo no la aguanto, vaya. Yo me suicidio, que me suicidio.

MANGAS
Quita, primo. No seas pipi y hazme caso a mí, que soy un ser reflexivo con párpado y algo de silabeo. Yo, Tulipa, como sabes, he tenido seis meses puesto de libros orilla la taberna del Bocas, y me he bebido los libres de tanto leer; pus güeno; yo, que he leído desde libros de texto como Siete semanas en burro, hasta la novela de costumbres recreativas como María, ú la hija de un jornalero, te digo que tú no debes matarte, renunciando a un porvenir tan halagüeño como el que te espera, puesto que a tu edad has toreado dos veces en Madrid, siendo en ambas sacado en hombros y acompañado por el público hasta tu casa... de socorro.

TULIPA
Si tóo eso es verdá; pero ¿qué quiés que haga?

MANGAS
Tulipa, la juventuz es nefasta. María, ú la hija de dicho jornalero, página catorce, y, por lo tanto, creo que debes hablar con la Felipa momentos antes de hacerte la pupa...

TULIPA
¿Pa qué? »

MANGAS
Pa que no te pase lo que a Rigoberto, el potragonista del segundo tomo de La Esposa  Mártir, que se subió a una peña desesperao por el abandono en que le tenía su novia, y cuando ya  se había amarrao a los pieses un saco lleno de piedras y se iba a arrojar a un precipicio, va y viene Amanda, la novia, con el pelo suelto y le grita: «No te arrojes, Rigoberto. que tóo ha sío por una una voluntaz de mi tutor.». . Rigoberto grita: «Ya es tarde!...» ¡Considera la angustia de Amanda viendo que el saco iba a arrastrar a su novio!...

TULIPA
¿Y no le arrastró?

MANGAS
No le arrastró, porque a Rigoberto se le había olvidado meter las piedras en el saco, que si no, carcúlate tú dónde está a estas horas.

TULIPA
Oye tú, si no me suicidio me tiés que dejar ese libro, que me gusta...

MANGAS
Si no me lo vendes, güeno; porque tú eres un fresco pa las novelas de costumbres… por eso te digo que no te ofusques.

TULIPA
¡Si es que yo no pueo vivir sin ella... que me suicidio... que yo no lo aguanto!...

MANGAS
Tulipa, no hagas burrás.

TULIPA
¡Que si! Tú no me conoces; yo me compro catorce cajas de cerillas ahora mismo, me las deshago en un vaso de aguardiente, voy, la mato, y luego me bebo el contenido.

MANGAS
Tulipa... ¡por Dios!

TULIPA
¡Que lo hago!

MANGAS
Pues si lo has de hacer, no te pido más que una cosa; que cuando te compres les catorce cajas me guardes las estampas, que hago colección.

TULIPA
No te pitorrees, Mangas, que el caso no es pa ello.

MANGAS
Que no me pitorree... ¡Estoy por decirte más!... Si quieres, nos suicidamos a medias; tú te tomas las cerillas y yo el aguardiente; así como así la vida es un sendero...

TULIPA
U si no... ¡calla!

MANGAS
¿Qué?

TULIPA
Una cosa mejor que se me ha ocurrido. Yo tenga seis reales...

MANGAS
¿Seis reales, y te lo callabas?

TULIPA
Tenemos pa dos rabiones de judías y una botella de vino.

MANGAS
No vas mal.

TULIPA
Sobran cuarenta céntimos; pues bien, los cogemos...

MANGAS
¿Y pa cerillas?

TULIPA
¡Quiá, hombre, pa tabaco!

MANGAS
¿Y las cerillas?

TULIPA
¡Pedimos lumbre!

MANGAS
¿Pero ya no te matas?

TULIPA
Sí, pero verás; nos vamos en seguida a la calle de Hortaleza, y después de hablar con la Felipa, cojo al señor Ramón y le digo: «U me fía usté pa tóo el resto de lo que me quea de vida, ú le cuento a Antonio la historia de la Felipa con grabados en el texto»

MANGAS
¡Superior!... ¿Pero y si no te fía y encima te esloma?

TULIPA
Entonces me hago un saco como el de Rigolerto, me lo lleno de piedra?...

MANGAS
¿Y te arrojas al estanque?

TULIPA
No faltarán sitios... ¡Ahora... a la calle de Hortaleza!

MANGAS
¡Andando! ¡Eres .. que ni el vengador de sí mismo! (Vanse izquierda)

MIUTACION


CUADRO TERCERO

Final de una calle que va a desembocar en la de Hortaleza, que atraviesa el fondo en línea diagonal, con el fin de que ofrezca alguna perspectiva. Es la larde en que se celebra en dicha calle la fiesta de San Anión, cuja iglesia se ve próxima en el telón de foro, escuchándose cercano el sonido alegre de las campanas. Los balcones de todas las casas están engalanados con colgaduras de diversos colores. En la calle gran concurrencia, que la transita con animación extraordinaria. Una multitud apiñada, de espaldas al público, obstruye la entrada de la calle. Puestos de juguetes, dulces, frutas y panecillos del Santo por las aceras. A la izquierda de la calle, que representa la escena, la puerta de una taberna practicable, y sobre la puerta dos balcones de un mismo cuarta entresuelo, practicables también. A la derecha una farmacia con puerta practicable. A la puerta de la taberna taburetes en los que se verán subidas algunas personas. En el resto de los comercios que se vean sillas para el mismo oficio. De vez en cuando, sobre las cabezas de la multitud bulliciosa que vocea, se ven pasar animados grupos de jinetes jaleando a los curiosos. Escúchase entre el vocerío el tintinar de los cascabeles y cencerrillos de los collares. Vida, luz y alegría extraordinaria en el cuadro.


ESCENA PRIMERA

(Música)

Al levantarse el telón, la multitud, en la disposición indicada, bulle y se agita. Suenan próximas las campanas de la iglesia. Los Vendedores vocean las mercancías siguientes: «¡Torraos y avellanas, torraos! Otro: ¡Tiernos de canela, tiernos! Otro: ¡Cocos de América, cocos! Otro: ¡Panecillos del Santo! Otro: ¡El bonito juguete para un niño!» La música acentuará las notas salientes del cuadro. Siguen las voces. Cesa la música.


ESCENA II

Felipa, Leoncia, Amigas 1 ª y 2 ª La Señá Pepa, Cosme. Luego el Señor Ramón; la Felipa y las Amigas 1 ª y 2 ª están en la calle, entre la gente, viendo pasar los jinetes. La seña Leoncia, la señá Pepa y Cosme en otro grupo más atrás. Al acabarse la música, la Felipa y las Amigas vienen hacia la batería

(Hablado)

PEPA
(A la seña Leoncia) ¡Miste que el disgusto que nos dio anoche esa golfa!

LEONCIA
¡Si le digo a usté, seña Pepa, que hay ca pingo!...

PEPA
A mi me hizo daño el cabrito.

COSME
Toma, y a mí, porque a uno le dan lacha ciertas cosas...

LEONCIA
Y además estada ahumao.

COSME
Eso también pué que fuese.

AMIGA 1 ª
¿Y tú crees que Antonio vendrá?

AMIGA 2 ª
¿No te hará birria?

FELIPA
Primero que él faltarla el sol, y ya ves qué tarde tan despeja. La que no va a venir va a ser la... fulana esa... ¡ya lo veréis y lo sentiré... (Sale el señor Ramón despavorido corriendo)

RAMON
¡Rediez! ¡Venir! ¡María Santísima!

LEONCIA
¿Pero qué te pasa?

FELIPA
¿Qué tié usté?

RAMON
¡Lo que me he encontrao! ¿Quién diréis que viene pa acá?

LEONCIA
¿Quién?

RAMON
El Tulipa con el Mangas.

LEONCIA
¿Ese golfo?

FELIPA
¡Maldita siá! (Muy contrariada)

LEONCIA
¿Pero no estaba fuera?

RAMON
Se conoce que ha regresao. Y sus advierto que viene a armarla.

LEONCIA
Ese nos da la tarde.

RAMON
De seguro; porque así de que me ha visto, me ha dicho: «¡Adiós, pollito, ahora vamos!»

COSME
¡Míalos ahí!

LEONCIA
Pues vamos a ver cómo los echas.

FELIPA
A palos aunque sea.

RAMON
Vosotras subir a casa, que yo aquí me quedo pa echarlos.

AMIGA 1 ª
Mejor será.

AMIGA 2 ª
¡Miá que si viene Antonio!...

FELIPA
¡Mala peste!... (Entran en la taberna todos)


ESCENA III

El Tulipa y el Mangas. Luego Felipa, Amigas 1 ª y 2 ª en el primer balcón. Leoncia, Pepa y Cosme en el segundo. Ramón en la puerta do la taberna.

TULIPA
Yo molesto a estos señores.

MANGAS
Güeno; pero con finura, ¿eh?

TULIPA
Verás. Ni un pollo del Veloz Clus.

MANGAS
¡Uy, miá qué hallazgo! (Señalando al señor Ramón)

TULIPA
¡El señor Ramón!... ¡Adiós, pollito!

RAMON
(Furioso) ¿A qué venís vosotros aquí?

TULIPA
¿Nosotros?... A traerle a usté la ceba.

RAMON
¿A mí?... Vaya, ahora mismo ahuecáis, ú...

(Les amenaza)

LOS DOS
¡Uy qué miedo!

RAMON
(Cogiendo al Tulipa por un brazo y zarandeándole)
¿Qué te has propuesto tú, dilo?...

TULIPA
Si me pega usté, lloro.

RAMON
¿Quiés ver cómo te parto la cabeza de un palo, so granuja?

TULIPA
¿A mí?

RAMON
Sí, señor, a tí. (Más furioso cada vez. Tulipa, de repente, se echa a llorar como los niños pequeños) ¡Rediez! ¿Es que te pitorreas?

MANGAS
Cómprele usté una pelota si no se calla.

RAMON
(Se dirige amenazador al Mangas) Y a tí te saco las muelas, boceras.

MANGAS
¿A mí? (Rompe a llorar como el Tulipa)

RAMON
¡Pero, recontra, sus burláis! ¿Que creéis que soy yo, so golfos?

TULIPA
(En serio al Mangas) ¿Se lo decimos?

MANGAS
Díselo en secreto.

TULIPA
(Arrimándose al oído del señor Ramón y chillando)
Pus usté es un granuja, y un indecente y un sucio.

RAMON
¿Hablas en serio?

TULIPA
Y me juego des perras gordas a que no viene usté por su pie a darse dos púnalas conmigo al aire libre.

RAMON
¿Que no? (Mete mano el bolsillo)

TULIPA
Miste que traigo la de diario... (Saca una navaja y la abre recatadamente, para que la vea solo el señor Ramón)

MANGAS
Y yo la de los domingos, (saca una navaja grandísima y la abre lo mismo que el Tulipa, guardándosela en seguida)

RAMON
¡Ahí ¿Es esta manera de portarse con un amigo?... ¡Míalas! Si sus vuelvo a fiar una copa en mi esistencia...

MANGAS
Y a la Felipa la dice usté que cuente con el ajetivo más feo que se conoce.

TULIPA
Y nos vamos, porque al lao de usté no se pué estar más que un rato; pero volveremos. (Dándole un golpecito en el hombro, y diciéndole al oído muy bajito) ¡So nítido!

MANGAS
(Hace lo mismo) ¡Morral!

RAMON
¿Y luego quedréis que os salude? (Se dirige hacia su casa)

MANGAS
¡Chist! Recójase usté la falda, que hay barro. (Vanse riendo)

RAMON
¡Indecentes! (Entra en la taberna, vuelve a salir, mira a lodos lados, y dice, dirigiéndose al balcón) ¡Chist! Asomarse, que ya los he echao. (Se asoman)

LEONCIA
(Desde el balcón) ¿Has lisiao a alguno?

RAMON
Déjalos que van buenos. (Entra en la taberna)


ESCENA IV

Dichos. Luego Antonio, a caballo sale en una jaca lujosamente enjaezada. Después Regina, Eusebio y Genara.

FELIPA
¡Gracias a Dios que se han ido!... ¡Pues si Antonio los encuentra aquí!...

AMIGO 1 º
¡Y miá qué a punto!... Por allí viene Antonio... Digo, yo creo que es él.

FELIPA
¡Ay, a verlo! (Se inclina violentamente en el balcón)

AMIGO 2 º
Si, mialo.

FELIPA
Sí, él es. Tié palabra.

AMIGO 1 º
Te has salió con la tuya.

FELIPA
Lo que siento es que la Regina no este ahí pa que lo vea.

LEONCIA
(A Felipa) Ahí lo tienes, (sonriente)

FELIPA
Ya lo hemos visto.

ANTONIO
(Viene por la derecha: la gente se sopara para dejarle paso, con un murmullo de admiración. Antonio adelanta, quedando frente al balcón en mitad de la escena) ¡Buenas tardes!

TODAS
¡Muy buenas!

COSME
¡Olé los mocitos de palabra!

GRUPO
(De hombres que hay en la puerta de la taberna)
¡Muy bien, muy bien!

ANTONIO
(Sonriendo) .Gracias, señores! (A Felipa) ¡Aquí me tienes!

FELIPA
¡Gracias a Dios!... Estaba apurá creyendo que no te dejarían llegar.

LEONCIA
¿No te han matao en el camino?

ANTONIO
No hay quien pueda conmigo.

LEONCIA
Ya nos lo figurábamos.

ANTONIO
¡Conque aquí me tiés, Felipa! Yo he cumplido lo mío... A ver lo tuyo. Necesito esas copas, que por ellas vengo.

FELIPA
Ahora bajo; y que voy a dártelas con el alma y la vida. (Se entra del balcón)

LEONCIA
Oye, Antonio, y que te las mereces de Cariñena.

ANTONIO
Gracias, seña Leoncia, pero no es pa tanto.

RAMON
(Sale descorchando una botella) ¡Olé los buenos mozos! ¡Así se cumple!

ANTONIO
¡Adiós, señó Ramón!

FELIPA
(Que ha salido llevando en una bandejita un vaso) Eche usté, que quió yo servir a un hombre.

UNO
¡Olé!

RAMON
(Llenando el vaso) ¡Ahí va la flor de la canela! ¡Canela fina! (Pausa)

FELIPA
(Da un paso hacia Antonio y se detiene, diciendo en tono burlón y de fingido miedo) Oye, pero tengo miedo de llevarte la copa... ¿Te la dejarán beber? (Todos se ríen)

LEONCIA
(Desde el balcón riéndose) ¡Qué chica esta!

ANTONIO
Vamos, guasona... Si tú me la das, ¿quién va a impedir que me la beba? (con la rapidez del rayo, atropellando a la gente y separándola a empujones, aparece Regina en actitud descompuesta)

REGINA
(Con fiereza y bravura) Yo.

TODOS
¡Ah! (Asombro y estupefacción)

ANTONIO
¡Regina!

FELIPA
¡Ella!

REGINA
¡Sí, yo! ¡Yo lo impido! (Se interpone entre Felipa, que retrocede, y Antonio, que queda asombrado, y sujeta del diestro la jaca de Antonio. Regina sale seguida de Eusebio y la señá Genara. La gente la sigue y la rodea. La atención de cuantos están en escena queda circunscrita ya a los acontecimientos que se desarrollan en la misma)

EUSEBIO
Rarezas que la dan.

ANTONIO
Y tú, ¿por qué vienes aquí?...

REGINA
(Fingiendo serenidad) Porque no quió que bebas ese vino; ¡podía hacerte daño!

EUSEBIO
¡Tié fuchina!

ANTONIO
Regina, aparta, (con energía)

REGINA
(Sin soltar el caballo) ¡Ni muerta!


ANTONIO
(A Felipa con furia) ¡Trae esa copa!

FELIPA
(A Regina, queriendo llegar a Antonio) ¡Quita de alante!

REGINA
He dicho que no. No se la bebe. (Enfurecida da un puñetazo a la bandeja y tira la copa. Felipa retrocede asustada)

TODOS (Contra Regina) ¡Fuera! ¡Fuera esa! ¡Guardias, que se la lleven! (Al hacer todos un movimiento de avance contra Regina, Eusebio adelanta blandiendo una estaca exageradamente gruesa y les detiene

EUSEBIO
Al primero que se menee le doy un recao. (Amenazándoles) ¡Tú! (A Regina) Prosigue, (Mirando el vino caldo) ¡Lástima é vino!

REGINA
(A Antonio) Y tú... (Con imperio, cogida de una mano la rienda del caballo y señalándole con la otra el camino) ¡Fuera, largo... vete de aquí... pa siempre! .. ¡Y, óyelo bien: pa mí, no; pero pa esa, nunca!

FELIPA
¿Quién lo ha dicho?

REGINA
Yo.

ANTONIO
Vaya, se acabó. Tú, Regina, aparta de ahí

REGINA
¡Vete!...

ANTONIO
Suelta el caballo.

REGINA
No quiero.

ANTONIO
Suelta, suelta, ó... (Enfurecido levanta el látigo para descargarlo sobre Regina, que retrocede asustada)

REGINA
¡Ay!

TODOS
¡Ah! (Gritos, veces, alboroto)

EUSEBIO
¡Cobarde! (Silencio general) ¡Gallina! (Abalanzándose indignado a Antonio) ¡Eso harás tú! ¡Pegarle a una mujer!

ANTONIO
¡Y a usté, so morral!

EUSEBIO
¿A mí? (Furioso)

ANTONIO
Sí, señor. (Le da un latigazo)

TODOS
¡Ay! (Gritos, voces, confusión)

EUSEBIO
(Al sentirse herido) ¡Rediez, le mato!

GENARA
¡Charrán, ladrón, infame! (En el colmo de la indignación, Eusebio echa mane al bolsillo y saca una navaja. Antonio vuelve el caballo rápidamente y desaparece por la derecha. Alguna gente le sigue, increpándole)

REGINA
(Loca de furor, luchando con el señor Eusebio, hasta que lo quita la navaja) ¡No, démela usté, que quió ser yo... yo… la que lo mate! (Al quitarle la navaja ó ir por el sitio por donde Antonio ha desaparecido, se oye dentro un «¡ay!» de espanto y un griterío infernal. Regina se detiene aterrada. La gente corre por la calle. Otros grupos miran hacia el sitio por donde se fue Antonio, hablando con agitación)

RAMON
¿Qué es? ¿Qué pasa?

LEONCIA
(Desde el balcón) ¡El, él herido!

FELIPA
(Con angustia, mirando al balcón) Pero, ¿quién?

COSME
Antonio, que se ha resbalao el caballo y se ha caído.

AMIGA 1 ª
Aquí lo traen.

AMIGA 2 ª
Se ha matao. (Bajan a la calle los del balcón. Sacan a Antonio descompuesto, sucio de tierra y pálido; en la frente se le ven unas gotas de sangre)

REGINA
(Con angustia) ¡Antonio! (Tira la navaja, corriendo hacia Antonio como loca) ¡Ay! Santo Dios! ¡Antonio de mi alma! ¿Qué es? ¿Qué tienes? ¡Habla, Antonio! (EI Guardia y un hombre que traen a Antonio apoyado en ellos', lo sientan en una silla a la puerta de la farmacia. Regina le abraza)

BOTICARIO
(Reconociendo a Antonio) ¡Apártese usté, Señora!

FELIPA
¡Ay! Pero ¿qué es?

LEONCIA, Amiga 1 ª y AMIGA 2 ª
¡A ver, a ver! (Queriendo acercarse a Antonio)

REGINA
(Airada, dirigiéndose a ellas) ¡Fuera!

LEONCIA
¡Echar a esa!

FELIPA
¡Quita! (A Regina, queriendo apartarla)

REGINA
(Loca de furor) ¡Fuera he dicho! ¡La que se arrime la deshago! (En tono amargo y valiente) ¡Sus fíestas, su lujo, su dinero eran pa ustés, su sangre es para mí sola! (El Boticario, el Guardia y Eusebio y varios hombres rodean a Antonio, curándole, mientras  las anteriores palabras. Cuando Antonio se las oye pronunciar a Regina, se levanta trabajosamente)

ANTONIO
¡Regina!

REGINA
(Abrazándole y llorando) ¡Sí, pa mí! ¡Ven a quitármelo si tiés corazón! (A Felipa. Exaltadísima)

ANTONIO
¡Regina, por Dios!

REGINA
¡Sí, Antonio, por Dios! Eso digo yo. ¡Pa mí sola!

EUSEBIO
Pero, ¿no te se parte el alma?

ANTONIO
¡Sí, señor! ¡Pa tí, Regina, pa ti solo! (Abrazándola) ¡Estaba de Dios! (Esto último a Felipa)

EUSEBIO
(En el colmo del entusiasmo) ¡Ole, con ole y con ole y con ole! (Da saltes de alegría)

GENARA
Pero, cállate, hombre. (Tajándole la boca. Eusebio sigue diciendo «ole!» con la boca tapada)

EUSEBIO
Te perdono lo de los grillos (A Antonio)

RAMON
(A Felipa) ¡Ay, su madre! Pero, ¿estás viendo?

FELIPA
¡Charrán! Buen provecho. (Hace un signo despreciativo y se va)

EUSEBIO
(Con sorna) ¿Usté gusta? (Señalando al grupo de Antonio y Regina)

LEONCIA
(A Ramón, indignada) ¡Mátalo! (Vase a la taberna. Cenara entra detrás)

RAMON
(Con decisión) ¡Voy! (Dirigiéndose a Antonio)

EUSEBIO
(Cortándole el paso) ¡Que doy el recao! (Enarbola el palo)

RAMON
(Deteniéndose) Voy a decirle una cosa ná más. (A Antonio, con solemnidad) No cuentes con mi saludo.

EUSEBIO
¡Adiós, Vega Armijo!

RAMON
Ni usté tampoco.

EUSEBIO
(Al Boticario) Y, total, ¿qué tié éste?

BOTICARIO
Nada. Una ligera contusión. Un poco de arnica, y basta.

REGINA
¡Yo le curaré!

EUSEBIO
Le pones una venda.

ANTONIO
(Con viveza) ¡No! Me se ha caído la que tenía delante de los ojos, y no quió más  vendas. ¡Regina, estaba loco; no sabía cómo me querías! .. Olvídalo tóo... Ahora ya a tu lao.

REGINA
¿Pa siempre?

ANTONIO
¡Pa toa mi vida!

EUSEBIO
¡Pa Seculorum! (Bendiciéndoles. Se oye un griterío infernal en la taberna)

TODOS
¿Qué es?

EUSEBIO
(Adelantándose) ¿Qué pasa?

GENARA
(Sale triunfante con una trenza de pelo en la mano)
¡Ná, no es ná! ¡El añadido! ¡Aquí lo tienes! ¡Si no se lo arranco, reviento! (se ríen todos)

EUSEBIO
(Cogiendo la trenza)
¡Ya están vengaos tus agüelos!
(Levanta la trenza con solemnidad)
¡No hay dos como tú, Genara!

(Al público)

Y aquí termina el sainete,
perdonad sus muchas faltas. (Música)



TELON


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http://www.archive.org/stream/lafiestadesanant00lp#page/n3/mode/2up

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