lunes, 24 de marzo de 2014

Molinos de Viento (Libreto)



MOLINOS DE VIENTO



Opereta en un acto, dividido en tres cuadro», en prosa y verso.

Libreto de Luis Pascual Frutos.

Música de Pablo Luna.

Estrenada en el Teatro Cervantes de Sevilla, el 2 de Diciembre de 1910.


REPARTO (Estreno)

Margarita - Teresa Lacarra.

Sabina - Consuelo Mesejo.

Rosa – Srta. H, Egea.

Kety – Srta. D. Contreras.

Lola – Srta. J. Roldan.

Mari – Srta. M. Ruiz.

Alberto – Manuel Villa.

Cabo Stock – Valentí González.

Romo – Pedro García.

Teniente 1º de la Marina inglesa - Concha París.

Teniente 2º de la Marina inglesa - Blanca Pozas.

Teniente 3º de la Marina inglesa - Amalia Pueyo.

Teniente 4º de la Marina inglesa - María Martínez.

Martín - Arturo Suárez.

Roque - J. Estavarena.

Pedro - Leandro Martín.

Rufo - Juan Manuel Soriano.

Aldeanas y aldeanos

La acción en Volendam, aldea de Holanda.

OBSERVACIONES
Suplicamos a los directores, que cuiden de la mayor exactitud en los trajes de aldeanas y aldeanos holandeses, pues así lo reclama el ambiente de la obra.
En cuanto a los uniformes de los tenientes de la marina inglesa, como lo han de vestir señoritas, debe buscarse el efecto teatral aunque se falsee la autenticidad de aquellos. Igual observación hacemos del uniforme del capitán Alberto.
Las aldeanas, como igualmente Margot y Sabina, vestirán falda corta a rayas, delantal de percal, cuadrado, corpiño negro, pechero blanco, mangas al antebrazo, cofia adosada a la frente y cara, con un pico a cada lado, media azul y zapato de cuero.
Los aldeanos, pantalón anchísimo y recto, colores claros; guerrera hasta la cintura abrochada a la izquierda, colores vivos; gorra de visera ó gorra alta de pelo, pañuelo de hierbas al cuello, media negra y zapato de cuero.
Romo, Martín, Roque, Pedro y Rufo, vestirán lo mismo, pero de igual color todos; pantalón claro, guerrera encarnada, gorra alta de pelo, en forma de casquete y zuecos para el número del baile.
Para más detalles, véanse fotografías que publican Blanco y Negro, Nuevo Mundo y Comedias y Comediantes del mes de Diciembre de 1910.


ACTO UNICO


CUADRO PRIMERO

Aldea marítima de Volendam (Holanda).
Primer término derecha é izquierda libres.
En costado de segundo término derecha, fachada de casa rústica con puerta y ventana practicables.
A la izquierda frente al público, casa rústica con puerta practicable, y sobre ésta un letrero que dice Brassesie.
En tercer término derecha é izquierda, rompimiento de casas y rallados de corraladas.
Al fondo la bahía con sus pequeñas embarcaciones y pintoresco caserío.
Todos los términos son practicables. Luz de día espléndido.
Colores vivos propios del país y detalles a gusto del pintor. Delante de la cervecería una mesa y bancos de madera.


ESCENA PRIMERA

Al levantarse el telón, aparecen en escena en pequeños grupos al lado de la casa de la derecha, Martín, Roque, Pedro, Rufo y Aldeanos.
Estos al ver a las Aldeanas, que aparecen por primer término izquierda, se disponen a cerrarlas el paso.
Rosa, Kety, Lola y Mari toman parte en la lucha y pretenden atravesar la barrera que hacen los hombres.

(Música)

ALDEANAS
Dejadnos paso franco
que vamos a pasar.

ALDEANOS
Inútil tal empeño
pues nadie pasará.

ALDEANAS
Debemos homenaje
al bravo capitán.

ALDEANOS
Está muy ocupado
con la oficialidad.

ALDEANAS
No tal.

ALDEANOS
Sí tal.

ALDEANAS
Dejadnos ya pasar.

ALDEANOS
Ninguna pasará.

(Ellos las rechazan nuevamente sosteniendo una lucha heroica hasta la salida del cabo Stock, que aparece por la casa de la derecha)


ESCENA II

Dichos y Cabo Stock.

STOCK
(Desde la puerta)
¡Muchachas! ¡Muchachos!
¿Qué ocurre? ¿Qué hacéis?

ELLOS
¡Son ellas!

ELLAS
¡Son ellos!

STOCK
Callad, de una vez
sepamos la causa.

TODOS
Escúchela usté.

(Todos se dirigen al Cabo, queriendo ser los primeros en hablarle)

STOCK
Primero las chicas,
los hombres después.

ELLAS
(Rodeando a Stock)
Desde que en mal hora
encalló en la playa
el yot de recreo
que el Príncipe manda,
todas las mujeres,
con nuestros cuidados,
a los marineros
pusimos en salvo.
Y hoy agradecidas
a las atenciones,
ellos nos regalan,
nos cubren de dones
y reina el contento
por primera vez
y en cambio los mozos
no nos pueden ver.

(Se separan a la izquierda)

ELLOS
(Llevando a Stock a la derecha y rodeándole)
Desde que en mal hora
encalló en la playa
el yot de recreo
que el Príncipe manda,
todas las mujeres
nos abandonaron
y a los marineros
dieron su cuidado.
Y hoy está la aldea
toda desquiciada
porque las mujeres
están por la armada
sirviendo sus juegos
con mucho interés
y en cambio a los mozos
no nos quieren ver.

ELLAS
Diga usté que no.

ELLOS
Diga usté que sí.

ELLAS
Los marinos atentos y finos
son mejores que los que hay aquí.

ELLOS
Diga usté que no.

ELLAS
Diga usté que sí.

ELLOS
Los marinos atentos y finos
son iguales que los que hay aquí.

ELLAS
Por eso queremos al Príncipe ver
y darle las gracias por su protección.

ELLOS
Por ver a los otros querían entrar
a darles un rato de conversación.

ELLAS
Diga usté que no.

ELLOS
Diga usté que sí.

TODOS
Los marinos atentos y finos
son mejores / son iguales
que los que hay aquí

STOCK
En nombre de mi jefe
os debo yo decir,
que estando ya curados
y a punto de partir,
en pago a los afanes
y a la hospitalidad,
con dádivas y fiestas
os piensa regalar.

ELLAS
Díganos, señor Cabo,
si el Príncipe real
es un hombre lo mismo
que son los demás.

STOCK
Al punto esas dudas
las aclararé
y quién es el Príncipe
lo vais a saber.

(Las aldeanas le rodean quedando los aldeanos en segundo término)

El Príncipe heredero
de una corona real,
es de la armada inglesa
un bravo capitán.
Corriendo por los mares
en viaje de instrucción,
llevamos cuatro años
metidos en el yot.
En todo ese tiempo
yo os puedo decir
que no he visto un hombre
tan bueno y gentil.
Con grandes y chicos
está tan jovial,
que más que una alteza
resulta un igual.
En cuanto a otras cosas
de mi capitán,
es un hombre en todo
como los demás.

CORO
En cuanto a otras cosas
de su capitán,
es un hombre en todo
como los demás.

STOCK
Su apuesto continente
de bella excelsitud,
su gracia en los modales,
su tierna juventud,
dejaron en su corte
vestigios de su amor,
y dicen que por eso
viajando está en su yot.
Jamás nadie ha osado
las causas saber,
se dice que viaja
buscando placer.
Mas yo, perro viejo,
llegué a averiguar,
que el viaje del Príncipe
es para olvidar.
En cuanto a otras cosas
de mi capitán,
es un hombre en todo
como los demás.

CORO
En cuanto a otras cosas
de su capitán,
es un hombre en todo
como los demás.

(Marcando un paso militar y haciendo evoluciones)

Tranlaranlarara, tranlararará,
tranlaranlarara, tranlararará.
¡Hurra por nuestro bravo capitán!

STOCK
¡Que viva el capitán!
¡Hurra por nuestro bravo capitán!

(Hablado)

STOCK
Y ya que sabéis la vida y milagros del Príncipe, sabed la última disposición que acaba de dar.

ROSA
¡Cuente! ¡Cuente!

STOCK
Que dispuesto a hacerse el yot a la mar quiere obsequiaros con una fiesta antes de partir.

ROSA
¡Viva el Príncipe!

ELLAS
¡Viva!

(Los Aldeanos se retiran al foro sin hacer caso de lo que ofrece el Cabo)


STOCK
Gracias, muchachas, en su nombre, y así que regrese de disponerlo todo le diré vuestro entusiasmo.

ROSA
¡Viva también el cabo Stock!

STOCK
¡Viva! ... digo gracias, gracias.

ELLAS
¡Viva! (Acompañándole hasta loro izquierda por donde desaparece Stock. Los Aldeanos en tanto, han bajado a1 primer término izquierda frente a la cervecería y hacen grupo. Bis en la. orquesta)


ESCENA III

Rosa, Kety, Lola, Mari, Martín, Roque, Pedro, Rufo, Aldeanas y Aldeanos.

MARTIN
¿Lo veis? es inaguantable
y es preciso un escarmiento.
Se han creído que las mozas
se compran con el dinero.

ROQUE
No será teniendo estacas
nosotros.

RUFO
Bastan los remos.

MARTIN
Romo, que es más entendido,
que nos diga lo que hacemos.

ROQUE
(Se aproxima a la cervecería y llama)
¡Romo!

TODOS
¡Romo! (Todos van a la puerta)

ROSA
(Bajando al primer término derecha con las mozas)
Y Margarita,
que tiene mucho talento,
que nos diga la manera
de convencer a estos memos.

TODAS
Sí, sí.

(Se dirigen a la casa de la derecha)


ESCENA IV

Dichos, Romo y a poco Margarita.

ROMO
(Apareciendo por la cervecería Los aldeanos le rodean)
Se han dado a partido
las mozas.

MARTIN
Aun más revuelto
que ayer, ayer nos miraban
y hoy en cambio...

ROMO
¿Lo estáis viendo
como están por la marina?

MARTIN
Pues hay que impedirlo.

ROMO
Bueno,
pero, ¿cómo se consigue?

ROQUE
Pues, rompiéndoles un hueso.

ROMO
¿Y ellos no nos dirán nada?

MARTIN
Se quejarán por lo menos.

ROMO Y si hablamos a las mozas
antes de todo al jaleo...

MARTIN
Habla tú a la Margarita.

ROMO
De mirarla me avergüenzo...

MARTIN
Ahí la tienes.

(Margarita aparece por la casa de la derecha)

ROSA
Margot, cuenta,
¿y el capitán?

(Todas la rodean)

MARGARITA
Ya está bueno
y espetando a los tenientes
para salir a paseo.
¿Siguen los mozos lo mismo?

ROSA
¡Lo mismo!

MARGARITA
¿Los venceremos?

ROMO
Ya lo veis: ni una mirada
para mí, ni un solo gesto.

MARTIN
La culpa es de quien la engríe.

ROMO
Si yo la engriese, bueno.
Está por la vez primera
que le haya dicho: «te quiero».

MARTIN
Entonces, ¿de qué te quejas?

ROMO
Que no entienda, mis deseos.

MARTIN
Pero ¿te has insinuado?

ROMO
Vaya, cuidando al enfermo.
Ya sabéis que ella y yo fuimos
del capitán enfermeros,
y en los ratos que estuvimos
juntos, al lado del lecho,
yo no daba pie con bola
por seguir sus movimientos.
¿Que pedía un vaso de agua?
Pues yo subía un barreño.
¿Que los vendajes? tenía
preparado quince metros.
¿Que el algodón? ocho mantas
la entregaba por lo menos,
y, en fin, que cuanto pedía
estaba todo dispuesto.
Una vez, por un descuido
de ella, dejó al descubierto
su pechera y yo, azorado,
(Murmullos de contento en ellos)
en vez de dar al enfermo
la medicina, le daba
una botella de añejo.
Mas advertido por ella
me dijo: «¿Qué estas haciendo?
¿En qué piensas?» yo me puse
más colorao que un pimiento,
y bajando la cabeza
y con' los ojos al suelo,
la dije: «En una muchacha».
Callóse y marchóse luego
y si esto no es insinuarse
decirme entonces lo que he hecho.

(Todos ríen)

MARTIN
El ridículo más grande
y espantoso.

(Vuelven a reír)

ROMO
Pues yo creo
que comprendió la indirecta,
pues desde entonces no ha vuelto
ni a mirarme ni a pedirme
nada de medicamentos.

MARTIN
Y eso, tú, ¿a qué lo atribuyes?

ROMO
A los marinos y pienso,
que desde que aquí han llegado
todas han perdido el seso.

MARTIN
¿Y no hay medio de impedirlo?

ROMO
Tengo un plan.

MARTIN
Cuéntalo.

ROQUE
Cuéntalo.

(Vuelven a la puerta de la cervecería donde hacen grupo)

MARGARITA
De su vida no he podido
saber nada, es un misterio.
Sé lo que sabemos todas:
que es un príncipe heredero
y en el mar pasa los años
con sus viajes de recreo.
En cambio, sé de sus prendas
personales, que es muy bueno,
cariñoso, compasivo,
amable, leal y espléndido.

ROSA
¿Y guapo?

MARTIN
Se me olvidaba.
¡Muy guapo!

LOLA
¿Rubio ó moreno?

KETY
¿Viejo ó joven?

MARI
¿Gordo ó flaco?

MARGARITA
¡Preguntáis más que un maestro!

LOLA
¡Si es lo más interesante!

MARGARITA
Lo de interés de momento
es que, además de lo? muchos
regalos que lleva hechos,
piensa dotar a las cinco
mozas que casen primero.

ROSA
¡Qué alegría! (Todas palmotean)

LOLA
Pero, ¿él sabe
que los mozos de este pueblo
no se ocupan de esas cosas?

MARGARITA
Sabe que son unos memos
y dice que el donativo
despertará a todos ellos.

ROSA
¿Y qué hacer hasta que vengan?

MARGARITA
Pues si seguís mis consejos
os caso a todas volando.

LOLA
Pero, ¿y tú?

MARGARITA
También me cuento,
que para vestir imágenes
no tendría estos desvelos.

ROSA
¿Y cuál es el plan?

MARGARITA
Sencillo.
A los de aquí darles celos
con los marinos y entonces
nos buscarán sin remedio.

ROSA
Oye, ¿dónde has aprendido
tantas cosas?

MARGARITA
No es secreto.
El capitán me ha iniciado
en lances de amor y enredo
y sólo me falta el novio
para el estudio completo.

(Ellas ríen)

MARTIN
De manera que tú quieres
que hagan ellas y esperemos.

ROMO
Y tengo varias razones
y muchas lo son de peso.
¿Que a los marinos pegamos?
Ellos pueden ser más diestros
y atizarnos a nosotros.
¿Que a las chicas pretendemos?
Nos pueden dar calabazas
y, entonces, ¿con qué derecho
nos querellamos? Creedme:
lo mejor es el desprecio
y la indiferencia y nada
de miradas ni lamentos
y ya veréis como vienen
a buscarnos sin remedio.

MARTIN
¿Y si en tanto se desgracian?

ROMO
A la que no ande derecho
se le administra el garrote,
garrotazo y tente tieso.

(Muestras de aprobación en todos ellos)

MARGARITA
Id a contar a las mozas
el plan, que yo voy corriendo,
y si en el camino quiere
hablaros un majadero,
ya sabéis, no hacerle caso.

ROSA
Seguiremos tus consejos.
¡Viva Margarita!

(Al dar este grito mirará a los Aldeanos como si les lanzase un reto)

ELLAS
(Mirando igualmente a los Aldeanos que permanecerán en su grupo sin hacer caso)

¡Viva!

MARGARITA
(Desde la puerta de su casa)
Gracias. El triunfo ya es nuestro.

(Mutis a su casa y las demás por el foro derecha dando vivas)

MARTIN
Nos desafían.

(Volviéndose a las que se van)

ROMO
No importa.
A la lucha, compañeros.

MARTIN
(Atravesando la escena y gritando en la puerta de Margarita)
¡Viva Romo!

ELLOS
(En la puerta también)
¡Viva!

ROMO
¡Gracias!
Yo por mi parte os prometo
que no hablaré a Margarita
aunque me pudra por dentro.

(Se dan apretones de manos y hacen mutis con gran entusiasmo por el foro izquierda. Romo les acompaña)


ESCENA V

Romo y Margarita.

ROMO
(Bajando al proscenio)
Sí, señor, aunque me pudra
no la miro.

(En este momento aparece Margarita en la puerta y queda parada observando a Romo y saboreando el triunfo. Romo, al verla, queda azorado y sin saber que hacer)

¡No! ¡No puedo
ni gesticular!... ¡Dios mío!
¡Sólo de mirarla pierdo
el habla!...

MARTIN
¿Y éste es el jefe?

(Después de mirarle con indiferencia rompe en una carcajada)

ROMO
Me mira y ríe... ¿Qué es esto?...

(Margarita pasa por el lado de Romo riendo y hace mutis foro derecha. Romo ha quedado como petrificado, anonadado, pero reponiéndose al desaparecer Margarita, corre a detenerla)

ROMO
(Llamándola desde el foro)
¡Margarita!... ¡Margarita!...
¡No hace caso!... ¡Pues prometo!...
¡Qué has de prometer, bobaina,
si por ella estás muriendo!...

(Mutis cómico por la cervecería, diciendo frases entre, cortadas por la emoción)


ESCENA VI

Cabo Stock y Tenientes 1°, 2°, 3° y 4° que aparecen por el loro izquierda con una carta en la mano cada uno

(Música)

TENIENTES
(Avanzando y colocándose en primer término, frente al público)
Las misivas de diario
no se cansan de escribir,
si ellas no recogen velas
no sé lo que va a ocurrir.

STOCK
(Que ha quedado en segundo término)
Una carta de mi fiera,
¿qué demonios me dirá?
Como insista en su manía
yo hago una barbaridad.

(Siguiendo el ritmo musical, los Tenientes, uno por uno, olerán la carta respectiva expresando con el gesto la exquisitez del perfume. El cabo Stock, al oler también, su gesto será de disgusto. Después rompen el sobre, sacan la carta y leen, produciendo un murmullo con la boca cerrada)

TENIENTES
(Leyendo)
«Dueño mío, te quisiera ver.»
¡Ja, ja, ja!

STOCK
(Idem)
«Me has dejado en un sopor de languidez.»
¡Ja, ja, ja!

TODOS
«Yo te ruego
vengas luego
para verte yo otra vez.»

TENIENTES
«En mi pecho has encendido una pasión.»
¡Ja, ja, ja!

STOCK
«Si no vienes voy a dar un reventón.»
¡Ja, ja, ja!

TODOS
«Mi tesoro
yo te adoro,
tuya siempre.

TENIENTE lº
Rosa,

TENIENTE 2º
Kety.

TENIENTE 3º
Lola.

TENIENTE 4º
Mari.

STOCK
Sabi,

TODOS
De mi corazón.»

La mujer es peligrosa para amar,
cuando siente la volcánica pasión
su deseo es agradar,
y después matrimoniar;
y nosotros no caeremos en la tentación.
Falta el final, que siempre es fatal,
volveremos a leer.

(Leyendo)

«No faltes a las diez.»
(Uno a uno van besando su carta menos Stock que la muerde y se queda con un trozo de papel en la boca)

STOCK
Es ya pesadez.

TENIENTES
Te juro que iré.

(Estos doblan la carta y la guardan en la guerrera, Stock la rompe en tres pedazos y la tira al suelo)

(Hablado)

TENIENTE 1º
¿Sabéis la consecuencia que saco? Que las mujeres son más atrevidas que los hombres.

TENIENTE 2º
Esta me propone un rapto.

TENIENTE 3º
Y a mí.

TENIENTE 4º
Y a mí.

TENIENTE 1º
¿Y a tí, cabo Stock?

STOCK
No lo sé.

TODOS
¿Cómo?

STOCK
Como escribe con tantas faltas de ortografía, no sé si me propone un rapto ó un rato

TENIENTE 1º
Tiene gracia.

STOCK
¿Que si la tiene?... Como que me ha tocado en suerte lo mejor de la aldea.

TENIENTE 2º
|Ah, tunante!

TENIENTE 3º
Tú siempre el mismo.

STOCK
La gratitud, mis tenientes.

TENIENTE 1º
¿La gratitud?... Cuenta, que ahora no somos jefes, sino compañeros en estas lides amorosas. (1)

(l) Tenientes 1º y 2°, Stock, Tenientes 3° y 4°

STOCK
Pues que me destinaron con la marinería a una posada que hay a la entrada de la aldea. La dueña y tres robustas moza?, curtidas en el trasiego de huéspedes, nos recibieron con miramiento, con frialdad, pero como el Capitán paga bien, pusieron tanto empeño en hacernos agradable la estancia, que hasta adivinaban nuestros deseos... ¿Cómo corresponder a tanta amabilidad?

TENIENTE 1º
Comprendido. Te declaraste a una moza.

STOCK
A la dueña.

TODOS
¡Ja, ja, ja!

STOCK
Había que adorar al santo por la peana; y si vieran ustedes qué perniles estamos comiendo, comprenderían mi gratitud.

TENIENTE 1º
¿Y ella te correspondió?...

STOCK
Si lo estaba deseando.

TENIENTE 3º
Te lo agradecerán los marineros.

STOCK
Y las mozas, porque están solicitadas por todos.

TENIENTE 1º
Pero de pura broma.

STOCK
Lo de la dueña conmigo, de pura broma, que a tomarlo en serio, antes me colgaba del palo mayor.

TENIENTE 1º
¿Pero es tan vieja?

STOCK
Nos ponemos los cinco a contar los años y nos perdemos.

TODOS
¡Ja, ja, ja!

TENIENTE 1º
¿Y qué vas a hacer?

STOCK
Aguantar el temporal, que ya quedan pocos días, y ponerme malo como todas las noches para evitar que me hable.

TENIENTE 1º
¿Pero es tan fenómeno?

STOCK
Son dos.

TENIENTE 2º
¿Cómo es eso?

STOCK
Uno, el fenómeno natural, que es ella, y el otro fenómeno, la pasión a sus años.

TODOS
¡Ja, ja, ja!

TENIENTE 3º
Seguramente, Stock exagera, una mujer siempre es bonita.

TENIENTE 4º
Y la mujer siempre es mujer.

STOCK
Esta no lo parece.

TENIENTE 1°
Que no se diga que el cabo Stock ha retrocedido nunca ante el enemigo.

STOCK
Mis Tenientes, que este es el cólera.

TODOS
¡Ja, ja, ja!... A morirse, señor Cabo, a morirse.


ESCENA VII

Dichos y Sabina, ridícula y fea, por la izquierda

SABINA
¿El Cabo?... No, que no se muera.

STOCK
¡Sabina!.. (¡Me morí!) (1)

(l) Tenientes, Sabina, Stock.

TODOS
¡Señora!

SABINA
¡Señorita! (Saluda ceremoniosamente)

TENIENTE 1º
(Es un cazatorpederos)

STOCK
(¡Mi destructor!) Calla, que estás delante de la oficialidad.

SABINA
(¡Qué oficialidad más simpática!) Señores oficiales, (cuadrándose) si me dan la venia he de comunicarles noticias importantísimas que...

TENIENTE 1º
Cuando usted guste.

SABINA
¡Ay, señores oficiales, el amor no puede estar oculto!

STOCK
(¿Pero es eso lo que les vas a contar?) (A Sabina)

TENIENTE 4º
Continúe usted, señorita.

SABINA
Gracias, amable oficial. ¡Ay, si ustedes hubieran naufragado diez años antes!

TODOS
¡Eh!

SABINA
Otra cosa sería de esta aldea, y otra cosa de las muchachas de esta aldea. Porque desde que han llegado ustedes, están las mozas revueltas, y los mozos se han confabulado para oponerse esa noche, por grado ó por fuerza, a que continúen los coloquios amorosos, y como eso es atentatorio a la libertad del amor, y como estas cosas no se presentan todos los días, vengo: primero, a protestar; segundo, a suplicar que no nos abandonen ustedes, y tercero, a que no se separe de mí el cabo Stock.

TENIENTE 1º
Concedido.

STOCK
¡Mi teniente!

SABINA
¡Oh, mil gracias, mi teniente, con el cabo ya estoy segura.

STOCK
(¡Y sin mí también!)

TENIENTE 1º
Cabo Stock, póngase a la disposición de la señorita.

SABINA
¡Ay, sí!...

STOCK
Mi teniente, es que esta noche me ha ordenado el capitán servicio de vigilancia.

SABINA
No importa, hablaré si es preciso al capitán.


ESCENA VIII

Dichos y el Capitán Alberto por la casa de la derecha.

ALBERTO
¿Quién llama al capitán?...

TODOS
(Cuadrándose) ¡A la Orden! (1)

(l) Alberto, Tenientes, Sabina, Stock.

SABINA
¿Sois vos el capitán?

ALBERTO
¿Qué deseáis de mi?

SABINA
Una noticia que comunicaros, gravísima para los marinos, para las muchachas y para los hombres de la aldea.

ALBERTO
Sé algo y me disgusta la falta de respeto que han cometido mis subordinados con los que tan generosa hospitalidad les han dado.

STOCK
(¡Pues esto es peor!)

TENIENTE 1º
¡Capitán!...

SABINA
¡Todo lo contrario, mi capitán, si lo que han hecho sus subordinados es una obra meritoria, si nadie se acercaba a nosotras y ahora nos rifan!... Por eso venía a pediros protección, porque como esta noche me veré asediada...

ALBERTO
¿Pero entráis en ese sorteo?

SABINA
Ya he caído...

STOCK
(¡El que se ha caído soy yo!..)

ALBERTO
Entonces, ¿qué pretendéis?

SABINA
Que el cabo Estoque…

ALBERTO
¿Cómo, el cabo Stock le ha dado palabra alguna...?

SABINA
Sí, señor capitán.

STOCK
Mi capitán, yo...

ALBERTO
Basta. Cabo Stock, un marino cuando da una palabra la tiene que cumplir. Si habéis dado palabra a esta mujer, os casaréis con ella.

SABINA
Gracias, capitán, me hacéis feliz.

ALBERTO
El que os tiene que hacer feliz es el cabo.

STOCK
¡Capitán... yo!

ALBERTO
Acompañad a vuestra prometida, y volved a recibir órdenes.

SABINA
Cuando se enteren las muchachas de vuestra generosa acción, vendrán a bendeciros.

STOCK
(¡Decididamente la dejo en su casa y me tiro a la mar!)

SABINA
¿En qué piensas?

STOCK
¡En la mar!... ¡En la mar de cosas, boya flotante!...

SABINA
¡Tiburón! (Con zalamería)

ALBERTO
¡Cabo Stock!

STOCK
A la orden, mi capitán, (saluda militarmente, como Sabina, y hacen mutis foro)


ESCENA IX

Dichos menos el Cabo Stock y Sabina.

ALBERTO
Vuestra conducta, señores oficiales, no dice nada a favor del honroso uniforme que lleváis... (1)

(l) Tenientes, Alberto.

TENIENTE 1º
¡Capitán!... Los marinos ingleses, mi capitán, además de los lemas de las armas llevan el de la galantería y corrección, y si esto ha producido disgusto entre los hombres y agrado entre las mujeres, formemos consejo sumarísimo, que esperamos el fallo.

ALBERTO
A mis brazos, leales compañeros, esperaba eso de vosotros, y aun espero más. (1)

(l) Tenientes 1° y 2°, Alberto, Tenientes 3° y 4º.

TODOS
A la orden, mi capitán.

ALBERTO
Ahora soy vuestro amigo. Escuchad: El buque está listo, todos los heridos estamos repuestos y esperando la hora de la marcha; pero antes de partir, siquiera por gratitud, quiero dejar buena memoria de nuestro paso.

TENIENTE 1º
Los hombres no aceptarán ya nada de nosotros, porque suponen que les robamos el cariño de sus muchachas.

ALBERTO
Mejor, así les haremos ver el tesoro que no han sabido apreciar; continuad vuestros coloquios mientras hablo con Romo el cervecero, que capitanea a los hombres, y ya veremos si se dan a partido.

TENIENTE 1º
¿Y si no?

ALBERTO
Cumplimos nuestro deber. Involuntariamente promovimos la guerra, les damos la paz con indemnización, ¿qué más nos pueden exigir?

TENIENTE 1º
Qué bueno sois, mi capitán.

ALBERTO
Lo soy para vosotros, estoy satisfecho. Preparad el ojeo.

TODOS
A la orden, mi capitán. (Mutis foro)


ESCENA X

Capitán Alberto; a poco Romo.

ALBERTO
¿Que si soy bueno? ¡Vosotros nada más lo sabéis, y no lo sabéis todo!... (Mira a todos lados, se dirige a la puerta de la derecha y con voz tenue llama) ¡Margarita!... ¡Margarita!... ¡No! (Separándose bruscamente) ¡Ella tiene mucho interés en que se reconcilien los mozos! ¡Capitán Alberto, tu amor está en el mar!... ¡Tú que sabes de dichas terrenas!... (Llamando y sentándose a la mesa) ¡Muchacho! ¡Muchacho!...
¡Una jarra de cerveza!...

ROMO
(Saliendo) ¡Mi capitán! (Haciendo el saludo militar)

ALBERTO
¿Pero eres tú, Romo, mi enfermero? (1)

(1) Romo, Alberto.

ROMO
Aunque no lo parezco.

ALBERTO
¿Por qué?

ROMO
Porque vuestro enfermero, ahora es el enfermo y...

ALBERTO
¿Qué estás enfermo? ¿Y qué mal te aqueja?

(Levantándose)

ROMO
¡Señor!...

ALBERTO
¿No lo puedo yo saber? ¿No lo puedo remediar?

ROMO
Mi mal es incurable, señor, y vos no lo podéis remediar.

ALBERTO
Pero puedo consolarte, que a ello estoy obligado y pronto. ¿No lo hiciste tú conmigo?

ROMO
Y de corazón, y mil veces si fuera preciso, que no lo deseo, pero ahora... señor... (¡Cómo le digo que ellos…)

ALBERTO
¿Y tú crees que ahora no puedo ser tu amigo?

ROMO
Yo no he dicho que seáis mi enemigo.

ALBERTO
Pero lo has dado a entender.

ROMO
¡Si yo no debía hablar!

ALBERTO
¡Ah!... ya me has dicho todo.

ROMO
Señor, yo no he dicho nada, porque me lo prohíben mis amigos.

ALBERTO
Tus amigos te prohíben que hables conmigo; luego tú y tus amigos habéis supuesto que yo...

ROMO
Eso sí que no, mi capitán. Todos sabemos que es usted el más bueno de la tierra, el más generoso; pero su oficialidad y todos sus subordinados han revuelto alas muchachas de tal manera...

ALBERTO
¡Ja, ja, ja! (2)

(2) Alberto, Romo.

ROMO
Mi capitán, que no es cosa de risa.
.
ALBERTO
¡Ja, ja!... Pero ven acá, mi buen Romo, tú has creído que mis subordinados han sido.

ROMO
Yo creo que sí.

ALBERTO
¿Y no han podido ser ellas las que han revuelto a mi oficialidad?

ROMO
(Dudando) ¿Será posible?. . Pero no, no. Aquí las muchachas no saben de esas cosas. Este es un pueblo feliz que vive de su trabajo y sin ambiciones. Cuando el mozo gánalo suficiente para crear una familia, busca novia, la pide y se casan inmediatamente.

ALBERTO
¿Y si os engañáis?

ROMO
Aquí nos conocemos todos, no es como en las grandes capitales, que no se sabe ni el vivir ni la intención.

ALBERTO
¿Pero no puede darse el caso de que os engañéis alguna vez?

ROMO
Es posible, pero si nos engañamos los unos a los otros, como todos somos de aquí, se queda en casa.

ALBERTO
Graciosa teoría.

ROMO
La preferimos a que sean los extraños quienes nos engañen.

ALBERTO
Comprendo vuestro sobresalto y he de hacer porque desaparezca.

ROMO
¿Os vais ya?

ALBERTO
No tardaremos mucho, pero no será sin devolveros la tranquilidad y sin darte la recompensa que mereces por los cuidados que me has prestado. Pide, ¿qué necesitas, qué quieres que haga por ti?

ROMO
¡Mi capitán, qué bueno sois!

ALBERTO
Déjate de cumplimientos y pide.

ROMO
¡Es tanto lo que yo deseo!

ALBERTO
¿Es un imposible?

ROMO
Eso sí que no, pero lo que yo deseo no lo podréis hacer.

ALBERTO
Si no es un imposible, repito, pide.

ROMO
¿No os ofenderéis conmigo?

ALBERTO
No.

ROMO
¿Y prometéis ayudarme?

ALBERTO

ROMO
¿Sea lo que sea?

ALBERTO
Sí, hombre, acaba.

ROMO
Pues quiero casarme.

ALBERTO Te casarás.

ROMO
Con... con Margarita...

ALBERTO
¡Con Margarita!

ROMO
¿Veis, mi capitán, cómo os ha disgustado?... ¿Veis cómo no puede ser?

ALBERTO
(Reponiéndose) Pero, ¿qué dices, muchacho?

ROMO
¡Cómo os habéis quedado sorprendido!...

ALBERTO
Claro que me ha sorprendido la noticia, como no me ha dicho ella nada...

ROMO
Si ella no lo sabe.

ALBERTO
¿Qué ella no lo sabe? ¿Pues entonces de qué te quejas?

ROMO
Si no me he declarado ya ha sido por no saber empezar.

ALBERTO
¿No se te ha ocurrido alguna vez cantarla una copla con doble intención?

ROMO
No señor, porque como yo no llevo más que una intención, y es la de casarme, no he pensado decírselo cantando.

ALBERTO
Y por lo visto de ninguna manera, y continuando así no pensarás que ella se te declare.

ROMO
Haré lo que me ordenéis.

ALBERTO
En las coplas del pueblo hay amores que hablan y sienten como uno propio. Cántala una de esas coplas.

ROMO
Es que las de aquí no sienten ni padecen.

ALBERTO
Prueba.

ROMO
Sí lo sabré yo.

ALBERTO
Cántala una canción al pie de la ventana y verás cómo se asoma.

ROMO
¡Que no se asoma!

ALBERTO
Empieza.

ROMO
Lo ha de ver.

(Música)

ROMO
¿Y qué canto?

ALBERTO
Buena es esa;
lo que diga
tu ilusión,
tus quereres,
tu agonía,
tus amores,
tu pasión.

ROMO
Dice tanto, pero ahora
no me deja la emoción,
y además me late mucho,
mucho, mucho el corazón.
Como nunca tuve novia
la costumbre no la sé,
y el temor me sobrecoge.
coge, coge hasta la nuez.
Si es lo mismo lo dejamos
para mejor ocasión,
porque siento tal angustia
que domina mi pasión,
y además me late mucho,
mucho, mucho el corazón.

ALBERTO
Ha de ser ahora
sin más dilación.

ROMO
Déjeme que piense
la improvisación.

(Se dirige a la ventana y queda pensativo hasta que da con la idea)

Siento en mí, no sé qué cosa,
siento lo que tú no sientes,
siento que no salgas pronto,
y siento que te molestes.

(Queda mirando por la ventana. El Capitán da muestras de disgusto)

Yo ya he terminado
y ella no salió.

ALBERTO
Verás tú la copla
que diría yo.

(Romo observa por todos lados, y convencido de que no llega nadie, se aproxima, al Capitán y queda embobado oyéndole) (1)

(l) Romo, Alberto.

Mis ojos al ver los tuyos
cegaron con sus reflejos,
no veo, más si te miro
á los ojos, veo el cielo.
¡Qué tienes en la mirada,
niña de los ojos bellos,
que sus rayos iluminan
amorosos pensamientos!...
Tu mirada dice amores,
caricias, chocar de besos,
esperanzas y alegrías
ternura, dichas y ensueños.
|Qué tienes en la mirada
niña de los ojos bellos!...
¡Qué tienes en la mirada
que levantas ese fuego
de amor!

(Hablado)

ROMO
(Palmoteando de alegría) ¡Eso es... sí! Como que habéis interpretado mi sentir.

ALBERTO
Es que yo también he sido enamorado.

ROMO
Y la novia le diría que sí, después de oírle eso.

ALBERTO
Como a tí, en cuanto se asome Margarita.

ROMO
Pero si no se ha de asomar.

ALBERTO
¿Por qué?

ROMO
¡Por que se fue antes con las chicas y no ha vuelto!

ALBERTO
¡Cernícalo! ¿Y me haces cantar la serenata?

ROMO
Si fuisteis vos quien se empeñó; pero no se ha perdido el tiempo, porque se me ha ocurrido decirla todo eso que habéis dicho, por carta.

ALBERTO
¡Por carta!

ROMO
Nos hemos prohibido les mozos hablar con las muchachas mientras duren estas cosas, pero nada se ha dicho de escribirlas.

ALBERTO
No eres tan tonto como presumía.

ROMO
No señor, y por eso quiero que me ayudéis hasta el final.

ALBERTO
¿Pero qué te propones?

ROMO
Que me escribáis todo eso y alguna cosilla más que exprese lo grande de mi cariño porque ya cabéis que es muy grande.

ALBERTO
Voy a complacerte.

ROMO
¿Me permitís que os abrace?

ALBERTO
¡Aprieta!

ROMO
Gracias, mi capitán. ¡Ahora, si Margarita no se traga la píldora no sé a qué aguarda!

ALBERTO
Vamos dentro y escribiré. (Mutis por la cervecería)

ROMO
¡Y dicen que es malo el capitán! Vaya un papelito que está haciendo por mí, y tan tranquilo!... (Mutis)


ESCENA XI

Rosa, Kety, Lola, Mari, Martín, Roque, Pedro y Rufo.

(Música)

Aparecen por el foro izquierda, Rosi y Martín, Kety y Roque, Lola y Pedro y Mari y Rufo, llevando cada pareja una tina de lavar ropa. Dentro de la tina, tabla, paleta, jabón y ropa blanca.
Los hombres llevarán a la mano también, una banqueta.
Salen por parejas, una detrás de otra, basta dar frente al público. Bajan en ala al centro de la escena, dejan las banquetas y sobre éstas las tinas.
Las aldeanas se disponen a lavar la ropa en tanto que los aldeanos, avanzando por delante de ellas, sacan las pipas, las encienden y mirando despectivamente a las señoras y con las manos en los bolsillos del pantalón y lanzando grandes bocanadas de humo, hacen mutis por la cervecería.
Las aldeanas dan muestra de su disgusto golpeando fuertemente la ropa con las paletas.


ESCENA XII

Dichas y los Tenientes 1°,  2º,  3° y 4°.

Los Tenientes aparecen por el foro con una flor, que ofrecen a cada una de las aldeanas Ellas se secan las manos con los delantales y después se lanzan a coger la flor que retiran los Tenientes.
Hacen juego escénico bailable hasta que ellas terminan arrebatándoles la flor que besan y colocan en el pecho.
Los Tenientes intentan rescatar la flor y en la lucha que entablan, ellas caen en los brazos de ellos.


ESCENA XIII

Dichos, Martín, Roque, Pedro y Rufo.

Estos van asomando la cabeza, uno por uno y de abajo a arriba expresando su estupor al ver a los Tenientes con las Aldeanas.
Estas al ver a los Aldeanos vuelven a besar la flor y se la ofrecen a los Tenientes, que aceptan.
Después cogidas del brazo de los Tenientes, hacen mutis por el foro, burlándose de los Aldeanos.


ESCENA XIV

Martín, Roque, Pedro y Rufo.

Estos salen de la cervecería, se dirigen al foro desde donde amenazan a los Tenientes, bajan al proscenio, dando muestras de marcado disgusto, pero recapacitan brevemente y optan por coger las tinas, colocando dentro las banquetas y hacen mutis por el foro.
Estas escenas se han de hacer a rigor de música, para su mejor resultado. Los aldeanos llevarán zuecos.


ESCENA XV

Margarita, por el foro. Al salir ha visto la escena anterior y ríe viendo el resultado.

(Hablado)

MARGARITA
¡Ja, ja!. . Corred, corred, que os quedareis sin novia! ¿No os parecíamos indiferentes? Pues ya todas tienen novio, ya hay alegría en la aldea, ya somos dichosas; ya... ¡Menos yo!... ¡qué por buscar novios para todas me he quedado sin ninguno!... Sin ninguno, porque el único marido libre es el Príncipe. ¡El Príncipe!... ¡Dios me perdone lo que se me había ocurrido! ¡Me contentaré con darle cuenta de la diablura que he hecho y rabiaré de celos... hasta que venga un novio!... ¡Ay! ¡Qué bonita es la palabra! ¡Novio! ¡Aun hay otra más bonita! ¡Marido!... ¡Pero yo que sé de estas cosas! Voy a decirle al Príncipe que me ponga al corriente. (Al hacer mutis mira a la cervecería y queda sorprendida) ¡El!... ¡El Príncipe con Romo!... ¿Y le entrega una carta?... ¡Será para los mozos diciéndoles el premio que va a conceder a los que se casan!... ¡Si yo pudiera enterarme!... ¡Salen!... ¡Desde la ventana observaré! (Mutis a su casa)


ESCENA XVI

Alberto y Romo.

ALBERTO
Así que vuelva Margarita la entregas la carta y lo demás corre de tu cuenta. Hasta luego, muchacho, que volveré a felicitarte.
           
(Mutis)

ROMO
¡Qué bueno sois! (Acompañándole hasta el foro)


ESCENA XVII

Margarita y Romo.

MARGARITA
(Desde la ventana) La carta es para mí. ¡Voy! ¡Qué rabia!... No me acordaba que me he prohibido hablarle... ni mirarle siquiera!...

ROMO
(Bajando contento, pero al ver a Margarita queda anonadado y temblón) Cuando lea la carta, me dice que sí, a la fuerza. (Al ver a Margarita en la puerta) ¡Ella aquí!... ¡Dios mío! ¡Pues no empiezo a temblar!...

MARGARITA
¡Ya me ha visto, y en vez de venir se para. ¡Habrá imbécil! (Se dirige al foro)

ROMO
¡Ahora que estaba decidido y que me sé de memoria tres ó cuatro frases!... ¡Pero y si me Ven los Otros! (Mira por el foro) (1)

(1) Margarita, Romo.

MARGARITA
¡Si no me viese nadie!... (Mirando)

ROMO
Justo, nadie.

(Música)

MARGARITA
(Viendo la indecisión de Romo, pretende apoderarse de la carta y para conseguirlo, recurre a la coquetería. Al efecto, busca una figura picaresca de baile y girando por delante de Romo tararea a la vez)
Tralaralaran laran laran
tralara lara laran laran.

ROMO
(Con mareada intención y poniendo la carta en alto haciendo también una figura de baile, mientras tararea)
Tralaralaran laran laran
tralara lai an laran. (1)

(1) Romo, Margarita.

(Margarita, insiste en sus giros y cauto y creyendo vencer hace intención de coger la carta que retira bruscamente Romo. Ella suplica, pero él, asegurado su triunfo, danza y canta indicando con el dedo que no se la ha de dar. A nueva súplica de Margarita, Romo oculta la carta, poniendo las manos en la espalda y lleno de rubor y emoción, se deja arrebatar la carta por Margarita)

LOS DOS
Por fin vencí.
Tal emoción nunca sentí
mi suerte está cifrada aquí,
con la ansiedad de la ilusión
late aún más fuerte mi corazón.

MARGARITA
¡Qué me dirá! ,Pobre de mí!...
Mi suerte está cifrada aquí.

ROMO
¡Qué pensará!... ¡Pobre de mí!...
Mi suerte está cifrada aquí.

MARGARITA
(Leyendo la carta)
«Yo he pasado la vida en un sueño
y mi sueño me hablaba de amor,
y mi amor fue una imagen divina
y la imagen tu forma tomó.
Todo el culto que mi alma sentía
como ofrenda le puse en tu altar
y mis preces de amor se elevaron
hasta tí, criatura sin par.
Aquello fue
lo que soñé,
toda una vida
de ansiedad.
Me desperté,
te vi y no sé
si aún eres sueño
ó realidad »

MARGARITA
¡Dios mío!... ¿Qué quiere
decir esta carta?

ROMO
Margot, eso dice...
(¡Las fuerzas me faltan!)
Que un hombre
te pide su amor.

MARGARITA
¿Me quiere?

ROMO
Con ansias.
¿Y tú?...

MARGARITA
También yo.
¡Oh! qué extraño sentimiento
de esperanza y alegría
se desborda en mis sentidos
y recorre el alma mía.
Esta carta me descubre
los secretos del amor,
late vivo muy deprisa
late, late, corazón.

ROMO
Yo no sé lo que me pasa
que me muero de contento
y al mirarla un hormiguillo
me recorre todo el cuerpo.
Yo no sé si es la alegría,
yo no sé si es el amor,
late, vivo, muy deprisa,
late, late corazón.

(Continúa la orquesta)

(Hablado)

MARGARITA
(Leyendo)
«¡Yo he pasado la vida en un sueño!...
¡Una declaración de amor!...

ROMO
Sí, de amor.

MARGARITA
¡Qué bella!

ROMO
(Mirando a todos lados) Como tú.

MARGARITA
¡Eh!

ROMO
Sí, como tú. Bella, porque va en esa carta el sentir de un hombre, mucho más, el amor, el amor de toda una vida.

MARGARITA
¿Pero cómo sabes tu eso?

ROMO
(Sorprendido) Oye, ¿pues quién lo va a saber entonces?

MARGARITA
¡Pero él te ha dicho!...

ROMO
¿Margarita, qué dices?

MARGARITA
¿Conoces tú la carta?

ROMO
¿Pues quién la ha escrito?

MARGARITA
Entonces esta carta es...

ROMO
(Decisión, Romo. Ahora ó nunca) ¡No te lo dice el corazón!... Esta carta es... (En este momento aparecen los Aldeanos)


ESCENA XVIII

Dichos, Martín, Roque, Pedro, Rufo y Aldeanos.

MARTIN
¡Romo!

ROMO
(Viendo a los mozos y reponiéndose después) (¡Estoy perdido!..) Esta caita es... del capitán Alberto, (A Margarita)

MARGARITA
(Palmoteando) ¡Del Príncipe! ¡Al fin se declaró! Gracias, Romo, por tus buenos servicios.

TODOS
Eh!

MARTIN
¿Qué es eso?

MARGARITA
La alegría más grande que he podido soñar. Que el Capitán, el Príncipe me escribe sus amores, que yo acepto y que agradezco a Romo que sea el portador de tan buena nueva...

ROMO
¡Entonces el que ha hecho mal papel he sido yo!

MARTIN
¿Y tú has sido el portador?...

ROMO
(Desesperado) Yo... sí. Yo he sido el portador. Yo... yo... (Yo no sé qué decir) Y quise ser el portador, para cerciorarme de que mis sospechas, digo, nuestras sospechas, tenían fundamento.

MARGARITA
¿Y qué sospechas son esas?

ROMO
De que querías al Capitán.

MARGARITA
¿Y quién me pide cuentas? ¡A nadie qué le importa!

ROMO
Me interesa a mí.

MARTIN
Nos interesa a todos los mozos del pueblo que no venga gente extraña a robarnos lo que es nuestro.

MARGARITA
¿Y con qué razón es vuestro lo que no habéis sabido conquistar? Decid más bien que vuestro amor propio está ofendido porque no habéis sabido apreciar lo que tenéis en casa.

MARTIN
Es la vergüenza que nos causa ver la facilidad que tenéis las mozas de aquí para querer al primer hombre que se presente.

MARGARITA
Tú lo has dicho, al primer hombre, y aquí por lo visto no hubo hombres hasta que vinieron los marinos.

TODOS
¿Eh?

ROMO
¡Margarita, yo!...

MARTIN
Yo te juro que muy pronto los marinos sabrán que aquí hay hombres.

MARGARITA
Les basta saber que hay mujeres. ¡Ja, ja, ja!

MARTIN
¿Te burlas? ¡Si no mirara que eres una chica!...

(La amenaza)

MARGARITA
¡Ay!

TODOS
(Deteniéndole) ¿Qué vas a hacer?

ROMO
¡Eso no!


ESCENA XIX

Dicho y Capitán Alberto.

ALBERTO
(Saliendo por el foro) ¡Miserable!

MARGARITA
(Corre a su encuentro) ¡E1 Príncipe!

TODOS
¡El capitán!

ROMO
¡El último día de mi vida!

(Ocultándose detrás de los aldeanos)

(Música)

ALBERTO
Atrás, miserable;
quien ose avanzar,
mi empuje y mis puños
sabrán rechazar.
Y tú, bella niña,
no temas por ti,
que ya no estás gola
teniéndome aquí.

MARGARITA
¡Señor! (Va a sus brazos)

ALBERTO
¡Margarita!

TODOS
¡La abraza!

ROMO
¡Traición!
¡Los dos me engañaban!
¡Amigos, valor!
Andad contra ellos
que yo estoy aquí.
¡Venganza!
(Ocultándose detrás de ellos)

TODOS
¡Venganza!

MARGARITA
Marchemos de aquí.

ALBERTO
No temas por ti.
Por mi fe de caballero
de mi estirpe y blasón,
yo te juro, bella niña,
que seré tu protector
Los agravios que te han hecho'
yo no puedo consentir,
y en ausencia de tu novio
yo seré tu paladín.

MARGARITA
Yo agradezco con el alma
vuestra noble protección,
mas no quiero que los hombres
les prestéis conversación.
Los agravios que me han hecho
no me pueden nunca herir,
y el desprecio únicamente
llevarán siempre de mi.

CORO
Por su fe de caballero,
de su estirpe y su blasón,
ha jurado a Margarita
que será su protector.
Tan estúpida arrogancia
no debemos consentir,
y sin dar explicaciones
no podrá salir de aquí.

ALBERTO
Yo en nombre del novio
que tiene Margot
exijo aquí cuentas...

ROMO
(¡Pues esto es peor!)

MARGARITA
¡Mi novio!...

ALBERTO
Tu novio.

CORO
Su novio, ¿quién es?

ROMO
(¡En este momento
descubre el pastel!)

CORO
Margot nos decía
que vos la escribisteis.

ALBERTO
La carta es de Romo
pidiéndola amor.
Si Romo la quiere
yo a Romo protejo.

CORO
(A Romo)
¿Pero es eso cierto?

ROMO Muy cierto.

CORO
¡Ah, traidor!...
¡Luego tú nos engañaste!

ALBERTO
¿Pero estaba Romo aquí?

ROMO
Poco a poco, compañeros,
lo acordado lo cumplí.

CORO
¿Y la carta que escribiste
rebajándote a Margot?
A pesar de lo acordado
no revela tu traición.

MARGARITA
¿No era vuestra? (Al capitán)

ALBERTO
¡Era de Romo!

MARGARITA
¡Oh! ¡Cruel desilusión!

CORO
(Golpeando a Romo)
¡Infame, traidor!
Pagarás tu merecido
por traidor y desleal.

ROMO
Compañeros, no amargarme
mi mayor felicidad.

CORO
Pagarás tu merecido
por infiel y por traidor.

ROMO
Que me hacéis bastante daño,.
no dar fuerte, por favor.

CORO
¡Infame, canalla.
infame, traidor!

ROMO
Dejad que me explique,
hacedme el favor.

(Todos prestan atención, y aprovechando un descuido sale huyendo por primera izquierda. Los aldeanos corren detrás de él)


ESCENA XX

Margarita y Capitán Alberto.

ALBERT
(Viendo la huida de Romo)
¡Cobarde!

MARGARITA
No ha sido él quien me escribió.
¡Oh, qué cruel desilusión!
¡Yo muero! ¡Yo muero!
¡No puedo más! ¡No puedo más!

(Se desmaya en brazos del Capitán)

ALBERTO
(Sosteniéndola y contemplándola con amor)
¡Margot!...
¡Qué bella está!...
¡La imagen fue
de aquel ensueño
que forjé!...
¡Porqué te vi
si al despertar
aquel sueño de amor
no he de lograr!...

(La besa en la frente, mientras cae lentamente el telón)

(Mutación)


CUADRO SEGUNDO

Telón corto a un término. Pintoresco panorama del país con varios característicos molinos de viento. A la izquierda un banco figurando un tronco de árbol.


ESCENA PRIMERA

Sabina y Stock. Aparecen sentados en el banco, dando la espalda al público. A poco se levanta Stock y hace medio mutis.

SABINA
(Levantándose y llamándole)
¿Ya te alejas, infiel, de mi lado?
¿Ya no quieres venir a la fiesta?

STOCK
Ya tú sabes, mi bien, que no es eso,
sino lo contrario.

SABINA
¿Por qué tu impaciencia?

STOCK
El deber militar me reclama.

SABINA
El deber militar tiene espera
cuando hay otros deberes más hondos.
¡El deber del amor!

STOCK
Pero reina...
¿No te he dicho mil veces lo menos
que te quiero por dentro... y por fuera
y que voy a tener un disgusto,
y que voy a morirme de pena
como no venga pronto ese día
tan feliz de coger la licencia
y llevarte al altar y a mi casa
para que hagas allí lo que quieras?

SABINA
¡Qué contento me dan tus palabras!
¡Qué esperanzas me dan tus promesas!

STOCK
(¡Qué ilusiones más tontas, Dios mío!
¡Se está haciendo a sus años la vieja!)

SABINA
Ahora espero un capricho inocente,
que me lleves contigo a la fiesta
de la Paz de las mozas y mozos
que a dos pasos de aquí se celebra.

STOCK
¿Que te lleve a la fiesta conmigo?
¡Ay! ¡Sabina, no estoy para fiestas!
¡El pensar que me voy y te dejo!...

SABINA
Ya lo sé que te vas y me dejas,
pero tú has prometido que vuelves.

STOCK
¡Eso sí, volveré!... (¡La cabeza!)

SABINA
¡Cabo Stoque!

STOCK
¡Sabina!
SABINA
(Abandonándose) ¿Me quieres?

STOCK
¿No lo ves que mis piernas flaquean
cada vez que te miro?... (¡de miedo!)

SABINA
No me mires así, que mareas.
Dame el brazo que estoy conmovida.

STOCK
(En mi vida la he visto más fea)

(La coge de la cintura y mutis cómico)


ESCENA II

Romo y poco después Sabina y Stock.

ROMO
(Saliendo y llamando) Chis, chis; Cabo Stock, seña Sabina. Nada, tan caramelados como si fuesen de mi edad. Cabo Stock, cabo Stock... Sí, aquí...

STOCK
¿Qué pasa? (Saliendo)

ROMO
¡Ay! ¡Señor cabo, qué desgraciado soy!

SABINA
(Saliendo) ¿Qué ocurre?

ROMO
¡Ay! ¡Seña Sabina, qué desgraciado soy!

SABINA
¿Pero qué dices?

ROMO
Que soy...

STOCK
Muy desgraciado, ya lo hemos oído. Pero, ¿por qué?

ROMO
Porque después de lo que pasó ayer entre los mozos y el capitán Alberto, éste nos ha dado palabra de que no consentirá que ningún marino se case.

SABINA
¿Luego tú me engañas?

STOCK
¿Pero tú haces caso a este alcornoque?

SABINA
El capitán no puede haber dicho que el cabo no se casará conmigo.

STOCK
¡Claro!

ROMO
El capitán se refería a las chicas jóvenes.

STOCK
(¡Claro!)

SABINA
¿Y yo que soy, mal educado?

ROMO
¡Usted vive en las afueras del pueblo!

STOCK
Tú vives ya aquí muy dentro de mí y ríete de habladurías.

SABINA
¿Lo ves? Me quiere. Rabia un poco.

ROMO
Y acabaré mordiendo, porque lo que se ha hecho conmigo no se hace con nadie.
STOCK
Acaba de una vez.

ROMO
Pues convencidos los mozos de que el capitán dota a los primeros cinco matrimonios que se celebren, todos los mozos han elegido novia y todos quieren casarse los primeros. (Llora)

STOCK
Y a ti por lo visto te lo impide alguien.

ROMO
Sí señor, me lo impide mi novia.

SABINA
¿Y por qué?

ROMO
¡Porque no me quiere y yo por más que hago y la digo frases amorosas que he aprendido del capitán, no consigo más que verla hacer pucheros y entonces me entran unas ganas de llorar! (Llora)

STOCK
¿Y qué quieres de nosotros, que te demos pañuelos?

ROMO
Yo lo que quiero es que me den estricnina para reventar de una vez.

SABINA
¡Pobrecillo! ¡Ese llanto de amor me emociona!

ROMO
¡Ay! Seña Sabina. Usted al fin ha encontrado un cabo donde agarrarse, (cayendo en sus brazos)

STOCK
Y tú te agarras donde puedes. (¡Qué ocasión para soltársela a este!)

ROMO
Ahora mismo, en la fiesta de la Paz de las mozas y mozos que se está celebrando, todos bailan menos ella y yo... que no encuentro pareja.

STOCK
¿Y por eso lloras, porque no encuentras pareja?...

ROMO
No, porque no puedo convencerla. El único que lo consigue es el capitán Alberto.

STOCK
¿Y por qué no se lo dices a él?

ROMO
A él venía buscando. Ella no está contenta más que cuando habla con él.

STOCK
Pues mira, allí tienes al capitán.

ROMO
Voy a contárselo para que me ayude a convencerla. (Mutis izquierda)

SABINA
Ahora comprenderás lo que te quiero.

STOCK
Ahora lo comprendo todo. (Tú lo sabrás mañana) (Mutis izquierda)


ESCENA III

Margarita y Coro interno. Margarita aparece triste, pensativa, con la carta en la mano.

(Música)

CORO
(Dentro)
En la fuente del cariño
nos pusimos a beber,
hoy la fuente ya no corre,
la dejamos seca ayer.

UNO
Niña, nunca bebas
agua del amor,
cuanto más trasiegues,
mucho más ardor.
Y la sed de amores
no es al empezar,
es cuando no tienes
agua que tomar.

MARGARITA
¡Amor!... qué cosa es amor
que aun no he podido saber;
si el amor es no vivir,
amor debo yo tener.

(Se sienta en el banco y maquinalmente lee la carta)

«He pasado la vida en un sueño
y mi sueño me hablaba de amor
y mi amor fue una imagen divina
y la imagen tu forma tomó.»

(Continúa leyendo)


ESCENA IV

Dicha; Capitán y Romo.

ROMO
(Saliendo por la derecha)
Llorando, miradla.

ALBERTO
Silencio, por Dios.
Ocúltate en tanto
que hablarla ahora voy.

ROMO
Decidla lo grande
que siento el amor
y los berrinchines
que pasando estoy.
(Si ahora no se ablanda
con mi protector,
la cosa se pone
de mal en peor)

(Mutis derecha)


ESCENA V

Margarita y Capitán. Este llega por detrás de Margarita sin ser visto y queda contemplándola con indecible cariño.

ALBERTO
¡Mi Margot! (1)

(1) Alberto, Margarita.

MARGARITA
(Levantándose y ocultando la carta)
¡Capitán!

ALBERTO
No te alejes
ni me culpes de nada, Margot,
si tú sufres y penas y lloras,
sufro y lloro tu mismo dolor.

MARGARITA
¡Oh, callad! ¡por favor, no os comprendo,
ni adivino a qué tanta maldad,
ya que sufra, que pene y que llore,
respetad mi dolor, capitán! (2)

(2) Margarita, Alberto.

ALBERTO
¿Qué ocultabas?

MARGARITA
Una prueba
de su burla y mi dolor.

ALBERTO
Esa carta es testimonio
de un ardiente y puro amor.

MARGARITA
¡El de Romo!

ALBERTO
No, el de un hombre
que teniendo corazón,
cumplir tuvo antes con otro
la palabra que le dio.

MARGARITA
Hablad claro y terminad.

ALBERTO
Si no puedo más, Margot.

MARGARITA
Ya comprendo, Romo fue
a pediros protección.

ALBERTO
Y por gratitud la di,
y por gratitud te amé,
y hoy te quiero mucho más,
hoy que ya no puede ser.

MARGARITA
¡Alberto!

ALBERTO
¡Pronuncia
mi nombre otra vez!...

MARGARITA
¡Mi Alberto!

ALBERTO
¡Tu Alberto!

MARGARITA
¡Sí, mío has de ser!

(Se abrazan)


ESCENA VI

Dichos y Romo; Coro dentro.

ROMO
(Saliendo y quedando sorprendido) (1)
¡Demonio, qué a tiempo,
ya la convenció!
¡Mas de esa manera
no quería yo!
Yo debo advertirles
que ya estoy aquí
y que esos abrazos
eran para mí.

(1) Romo, Margarita,  Alberto.

(Hace señas tan imperceptibles que no debe verlas Alberto, ni puede, porque entusiasmado con Margarita la coge por la cintura y la conduce dulcemente cantando a dúo la carta)

MARGARITA y ALBERTO
Ven, Margot, ven amor de mi sueño;
yo he pasado la vida en un sueño
y mi sueño me hablaba de amor,
y mi amor fue una imagen divina
y la imagen tu forma tomó. (Mutis izquierda)

ROMO
(Que ha seguido con ansia lo que dicen Margarita y Alberto, convencido de que su mal no tiene remedio rompe a llorar y cae sobre el banco)

CORO
(Dentro)
En la fuente del cariño
nos pusimos a beber,
hoy la fuente ya no corre,
la dejamos seca ayer.
Niña, nunca bebas
agua del amor,
cuanto más trasiegues
mucho más ardor.

(Telón lento)

(Mutación)


CUADRO TERCERO

La misma decoración del cuadro primero. Es de noche. La luna ilumina la ventana de la casa de Margarita.
Muy lentamente se va ocultando la luna y se inicia el amanecer por transparencia en el telón de foro.
Melopea en la orquesta.


ESCENA PRIMERA

Romo.

Al levantarse el telón aparece Romo contemplando la casa de Margarita, pero al sentir ruido hace mutis primer término derecha.


ESCENA II

Stock y a poco el Capitán.

STOCK
(Aparece sigilosamente por el foro, mirando a todos lados, y convencido de que nadie puede observarle, se dirige a la ventana y llama suavemente)
¡Capitán!... ¡Capitán!... ¡Todo duerme!
El momento llegó, capitán.

ALBERTO
(Saltando por la ventana y mirando con ansiedad)
¿No te ha visto ninguno?

STOCK
Ninguno.

ALBERTO
¿Y los nuestros?

STOCK
A bordo ya están.
Las calderas están encendidas
y la gente dispuesta a partir.

ALBERTO
Y yo falto, ¿verdad?

STOCK
Y le esperan.

ALBERTO
Y con ellos debemos salir.

STOCK
Perdonad, capitán, pero vamos
que Margot se podría enterar.

ALBERTO
Eso no, cuando sepa mi huida
que se encuentre mi yot en la mar.
¡Ay! Stock, tú no sabes qué lucha
de pasiones se agitan en mí.

STOCK
Capitán, por no ver a Sabina
yo deseo estar lejos de aquí.

ALBERTO
¡Luego ignora...

STOCK
No tal, si fue a bordo
a llevarme un presente de amor,
y por más que la he dicho, no quiere
separarse del palo mayor.

ALBERTO
¡Qué dirá Margarita mañana
de mi extraño y falaz proceder!

STOCK
¿Porque os vais sin decirla ni pío?
¿Porque os vais y la hicisteis creer...?

ALBERTO
Porque soy un cobarde que huye.

STOCK
Eso nunca, perdón, capitán;
es cobarde quien mancha y ultraja
y huye luego logrado su afán.
Es cobarde quien da una promesa
y después no la quiere cumplir;
vos a Romo le disteis palabra
de no ver a Margot y salir.

ALBERTO
Dices bien, cabo Stock, yo te juro,
por mi amor, que fue sueño de amor
respetar lo pactado con Romo,
aunque muera después de dolor.
Vamos, pues.

(Hace medio mutis y al llegar al foro, indica a Stock que se aleje. Ya solo, se dirige nuevamente a casa de Margarita, pero queda ante la ventana)

Mi Margot sacrifico,
el amor que soñó mi ideal.
Has podido ser mía y no quise
corromper tu candor virginal.
Si las gentes y Romo y tú misma
juzgáis mal lo que solo es amor,
perdonadme, que marcho vencido;
respetadme, que soy soñador.

(Medio mutis,)

(Cantado)

Mis ojos al ver los tuyos
cegaron con sus reflejos,
no veo, más si te miro
á los ojos, veo el cielo.
¿Qué tienes en la mirada,
niña de los ojos bellos,
qué tienes en la mirada
que levantas ese fuego
de amor?

(Mutis foro izquierda)


ESCENA III

Romo y Margarita.

Romo aparece por foro derecha y atraviesa la escena siguiendo al Capitán.

(Hablado)

MARGARITA
(Desde la puerta) ¡Alberto! ¡Alberto! (Viendo la ventana abierta) Saltó por la ventana. (Corriendo hacia el foro) ¡Alberto!...

ROMO
(Saliendo por el foro y deteniéndola con el ademán)
¿Dónde vas?

MARGARITA
¡Romo!... Déjame.

ROMO
¡Detente! ¿Tan ciega vas que no ves que huye como un ladrón?

MARGARITA
¡Qué dices!

ROMO
Como un ladrón, que me robó tu cariño y a ti el sosiego.

MARGARITA
Eso no puede ser.

ROMO
¡Y huye!

MARGARITA
He de buscarle.

ROMO
Eso no, Margarita.

MARGARITA
¿Quién me lo impedirá?

ROMO
(Con energía) Si no fuese yo bastante, la razón. Yo también tuve un sueño como ese Príncipe y como tú y al despertar conocí la amargura del desengaño. No me querías y tuve que resignarme por la fuerza de la razón. Despierta tú también y resígnate, ¡el Príncipe no te quiere!

MARGARITA
¡Romo!

ROMO
No te quiere porque su sueño le lleva lejos, muy lejos de nosotros, a palacios encantados... ¡Quién sabe si su despertar será tan amargo como el nuestro!

MARGARITA
¿Pero eso puede ser?

ROMO
¡Pobre Margarita! ¿No ves los molinos de viento? Pues así somos nosotros. Las aspas giran del lado que las impulsa el aire. Lo mismo hace el amor. El mío fue a ti, el tuyo al Príncipe y el del Príncipe, ¡quién sabe! Un viento lo trajo y otro se lo lleva.

MARGARITA
¡Calla!

ROMO
¡Y los tres desgraciados!

MARGARITA
¡Por qué soñé con el amor!

ROMO
¡Por qué habré despertado!


ESCENA ULTIMA

Dichos, Sabina y Príncipe dentro.

(Cantado)

PRINCIPE
(Dentro)
Yo he pasado la vida en un sueño
y mi sueño me hablaba de amor.

MARGARITA
(Al oír al Príncipe quiere ir hacia el foro, pero con un gesto de Romo, queda parada, pensativa y triste, recitando la carta, hasta que rompe a llorar y se dirige a su casa)

ROMO
(Que observa a Margot comprende que aquel amor no es por él, también hace mutis a su cervecería llorando)

SABINA
(Atraviesa la escena pausadamente, enjugándose las lágrimas con un pañuelo de hierbas grandísimo)



TELON LENTO


Información obtenida en:
http://archive.org/details/molinosdevientoo19817luna

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