viernes, 25 de abril de 2014

Agua, Azucarillos y Aguardiente (Libreto)



AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE



Pasillo veraniego en un acto.

Texto original de Miguel Ramos Carrión.

Música de Federico Chueca.

Estrenada el 23 de junio de 1897 en el Teatro Apolo de Madrid.


REPARTO (Estreno)

Asia – Isabel Brú.

Pepa – Joaquina Pino.

Manuela – Clotilde Perales.

Doña Simona – Pilar Vidal.

Lorenzo – Emilio Mesero.

Vicente – Eliseo San Juan.

Garibaldi – Juanita Fernández.

Serafín – Vicente Carrión.

Una Mamá, Señorita 1ª, Señorita 2ª, Barquillero 1º, Barquillero 2º, Barquillero 3º, Barquillero 4º, La Señá Tomasa, El Gachó del Arpa, Don Aquilino, Guardia 1º, Guardia 2º, Señorito 1º Señorito 2º, Chulo 1º, Chulo 2º, Chulo 3º, Un Niño.
Un farolero, amas de cría, niñeras, niños y transeúntes.


ACTO UNICO

CUADRO PRIMERO

Sala muy modesta. Puertas laterales y balcón al foro, con macetas de flores y cortina. Un botijo puesto a la sombra. Muebles sencillos y viejos.
Asia sola. Tiene en la mano una jaula con un pájaro.

(Hablado)

ASIA
¡Oh, tímido jilguero
entre doradas rejas encerrado,
si no puedes ligero
surcar el aire en v cielo apresurado,
en cambio, nunca, ¡oh, triste prisionero!
te falta mi solícito cuidado!
Yo lleno de agua fresca y transparente
el bebedero en que tu pico mojas;
yo satisfago tu apetito ardiente
con la lechuga de rizadas hojas,
y te doy a millones,
para que te los comas cuando quieras,
tostados cañamones
que parecen minúsculas esferas.
Ven al balcón, la atmósfera se enciendo
en luz abrasadora;
mas del dorado Febo te defiende
la ondulante cortina bienhechora
Parece que escuchándome sonríes:
canta, volátil, canta;
suene ya entre los nardos y alelíes
el alegre trinar de tu garganta.

(Cuelga la jaula al balcón)

Dicha y doña Simona, que ha salido momentos antes, y se acerca a Asia.

SIMONA
¿Estabas inspirada, hija mía?

ASIA
Sí; pero ya pasó.

SIMONA
Entonces, ven acá y oye. He tenido carta de tu tío Antón.

ASIA
¿Y qué dice?

SIMONA
Lo de siempre. Insiste en que te cases con tu primo Aniceto.

ASIA
¡Jamás! ¡De Serafín o de la tumba!

SIMONA
Pero, vamos a ver, Atanasia...

ASIA
¡Por Dios, no me llames así!

SIMONA
Dispensa, mujer, que algunas veces se me olvida...

ASIA
Ese nombre ha sido causa de mi desventura, ya lo sabes. La poesía más inspirada pierde su encanto con esa firma al pie; Atanasia López. Ni en el seno de la familia quiero que me suene un nombre tan vulgar, no. Me Hamo Asia, nada más que Asia.

SIMONA
Bueno, te llamaré Asia, o América u Oceanía; pero oye esta carta, en que nos dicen verdades como puños.

ASIA
Lee.

SIMONA
"Valdepatata, 9 de Agosto. Querida Simona: Por don Sebastián, el boticario, que ha llegado de ahí hace dos días, he tenido noticias vuestras. Se que estáis entrampadas..."

ASIA
¡Ordinario!

SIMONA
"Y te escribo por última vez para aconsejarte que volváis al pueblo..."

ASIA
¡Jamás!

SIMONA
"Al pueblo, donde nada ha de faltaros y donde viviréis tranquilas..."

ASIA
Con la tranquilidad del sepulcro.

SIMONA
"Mi Aniceto sigue más enamorado que nunca de tu Atañas..." Asia.
Figúrate que sólo dice Asia... "Ni piensa más que en ella, ni vive más que habiéndome de ella..."

ASIA
Tan gordo, tan coloradote...

SIMONA
Espera, espera. "Le ha entrado tal pasión de ánimo, que ni come ni duerme, y se ha quedado como un esqueleto." ¿Eh? ¿Qué tal?

ASIA
Volverá a engordar.

SIMONA
"Creo que si no se casa con su prima se me muere. Convéncela, y si se decide, yo iré a esa, pagaré todo lo que debéis"—"¿oyes? ¡todo!—"y nos volveremos juntos, para vivir aquí en paz y en gracia de Dios." ¿Qué te parece?

ASIA
Que es imposible; que no me separo de Serafín.

SIMONA
Primero hace falta que te unas a él, y va para largo.

ASIA
No lo creas.

SIMONA
La conducta de ese joven es muy dudosa. Yo no le veo hacer lo que hacen todos los novios...

ASIA
Sí, mamá, sí lo hace.

SIMONA
¿Ha venido a casa? ¿Ha dicho una sola palabra de matrimonio? Todo se reduce a acompañamos por las noches en Recoletos, a pagar todos los merengues que me como...

ASIA
Que son bastantes.

SIMONA
Y por su gusto comería más: parece que desea verme reventar una noche.

ASIA
No, mamá; él es generoso, desprendido, pródigo...

SIMONA
Eso sí, por las muestras debe de ser rico.

ASIA
¡Ay, muy rico!

SIMONA
Si no fuera por el qué dirán, te aseguro que ya le había pegado un sablazo.

ASIA
¡Mamá, por Dios!

SIMONA
Descuida. Ya ves que siempre le hablo de nuestras rentas, de nuestras fincas... ¡Si él supiera cómo vivimos en este piso cuarto de la calle de los Tres Peces! ¿Y todo porqué? Por ese maldito libro, que nos ha acabado de arruinar. ¡Gastarnos en la impresión dos mil pesetas, para no vender más que tres ejemplares! Ya te lo decían los libreros: doscientos ejemplares, no tire usted más. Pero tú, no, cuatro mil, hay que tirar cuatro mil... y efectivamente, tirados están por esas calles después de haber tenido que venderlos a perro chico.

ASIA
¡Calla! Cuando paso y los veo, se me queda el corazón en el arroyo.

SIMONA
Y a mí también al pensar en los ocho mil reales. En fin, que esto no puede continuar así. La carta de tu tío ha venido a darme fuerzas para tomar mi última resolución.

ASIA
¿Y cuál es?

SIMONA
O ese joven se casa contigo inmediatamente o nos volvemos a Valdepatata. Esta noche, si no me habla él, le hablo yo. De hoy no pasa...

ASIA
Pero...

SIMONA
De hoy no pasa. (Campanillazo muy fuerte)

ASIA
¿Quién será?

SIMONA
Por la manera de llamar, lo mismo puede ser el carbonero que el tendero de ultramarinos... Ve con precaución por el ventanillo, y si es el carbonero no le abras. (Vase de puntillas Asia) Entre tantos es el único que me asusta. Con aquella cara tan negra y aquellos dientes tan blancos, parece que se ha escapado de la manigua. (Campanillazo prolongadísimo) ¡Qué barbaridad! Ni que fuera el presidente del Congreso.

ASIA
(En voz baja) ¡Mamá, mamá!

SIMONA
¿Quién es?

ASIA
|El peor! ¡El casero!

SIMONA
¡Dios mío!

ASIA
¿Le abro?

SIMONA
¡En canal! (Otro campanillazo)

ASIA
Va a dejarnos sin campanilla.

SIMONA
¡De lo suyo rompe! Ya se marchará cuando crea que no hay nadie.

ASIA
El portero le habrá dicho que estamos en casa.

SIMONA
Es verdad, abre. Lo mejor es afrontar la situación.

ASIA
¡Allá van, allá van!

SIMONA
¡Qué sofocos, Dios mío, qué sofocos!

Dichas, don Aquilino, que es muy cojo.

ASIA
Pase usted adelante.

AQUILINO
Buenas tardes, señora...

SIMONA
Beso a usted la mano. Perdone usted que le reciba así, como quien dice, en paños menores...

AQUILINO
No tanto, señora, no tanto. Yo soy quien debe pedir que le dispensen por venir a estas horas. ¿Estarían ustedes durmiendo la siesta?

SIMONA
Sí, señor; pero no importa. Usted viene a su casa.

AQUILINO
Ya lo sé, ya lo sé.

SIMONA
Tome usted asiento.

AQUILINO
Gracias.

SIMONA
Niña, cógele el sombrero y el quitasol... ¿Quiere usted un abanico?

AQUILINO
No, muchas gracias... Pues yo vengo a lo que supondrá usted.

SIMONA
Sí, me lo figuro.

AQUILINO
Ha corrido el mes de fianza, ha corrido el mes adelantado...

SIMONA
Si corre que es una atrocidad...

AQUILINO
Por eso hay que atajarlos: yo lo siento muchísimo, muchísimo; pero no puedo esperar más tiempo... Me veo en la triste necesidad de desahuciarla a usted.

SIMONA
¡Desahuciarme!

AQUILINO
O ejecutarla.

ASIA
(Esto es horrendo)
SIMONA
Pero por una cantidad tan insignificante...

AQUILINO
Es verdad; este cuarto está muy barato. Ahora lo subiré.

ASIA
¡Más todavía!

SIMONA
Afortunadamente, yo espero que pueda evitarse todo...

AQUILINO
Usted dirá de qué manera.

SIMONA
Ya sabrá usted que mi niña es escritora.

AQUILINO
Sí, ya lo sé...

SIMONA
Autora de un tomo de poesías muy popular, que se ve por todas partes...

ASIA
¡Ay! Por todas.

SIMONA
Se titula "¡Ayes y suspiros!"

AQUILINO
¡Ay, qué triste!

SIMONA
Le da por ahí. Todo lo ve por el lado serio. Hasta las cosas más vulgares las poetiza. Hace pocos días escribió un soneto, ¿a qué dirá usted?

AQUILINO
¡Qué sé yo!

SIMONA
Al botijo. Recítaselo al señor...

AQUILINO
(¡Caracoles!)

ASIA
No lo sé de memoria, ya lo leerá usted en el "Madrid Cómico" o en el "Blanco y Negro".

SIMONA
O en "El tío Jindama", porque lo ha enviado a varios periódicos... Es una facilidad pasmosa la que tiene para hacer versos.

AQUILINO
¿Sí, eh?

SIMONA
Si quiere usted oiría improvisar déla usted un pie...

AQUILINO
Señora, saldrían versos de pie quebrado... (Mostrando la pierna coja)

SIMONA
¡Ay! No me había hecho cargo... usted dispense... (Muy aturdida)

AQUILINO
No hay de qué: yo soy de los que no se molestan cuando se alude a su defecto físico. Me burlo antes de que lo hagan los demás...

SIMONA
Por Dios, pero si usted apenas...

AQUILINO
¡Sí; apenas! Pero no importa; porque así no pueden llamarme hipócrita; cualquiera sabe de qué pie cojeo y nadie puede criticarme si ando en malos pasos. ¡Jé, jé! (Asia y doña Simona se ríen también forzadamente, quedando de pronto muy serias)

ASIA
(Es un cínico)

SIMONA
(Sí; tiene algo de bicho)

AQUILINO
Conque, volvamos a nuestro asunto.

SIMONA
Sí, señor, sí, decía a usted que todo puede arreglarse, porque mi niña ha mandado a Barcelona otro tomo de poesías, ¿sabe usted?

AQUILINO
No lo sabía.

ASIA
(Ni yo tampoco)

SIMONA
Y el editor que va a publicárselo, remitirá dinero de un momento a otro... De modo que si usted tiene la bondad de darnos unos días de respiro...

AQUILINO
¿Respiro? |Con este calor 1 ¡Imposible! (Muy sonriente)

ASIA
(Este hombre es una daga florentina)

AQUILINO
Si mañana mismo no cobro las dos mensualidades, yo, sintiéndolo con toda mi alma, me veré precisado a embargar los muebles... y a despedir a ustedes de la casa.

ASIA
(|Nos pone en el arroyo, como mi libro!)

SIMONA
¿Pero no hay medio de evitar eso?...

AQUILINO
Sin pagar no veo ninguno; es decir, uno hay. Si ustedes me presentan, un fiador que tenga suficiente garantía...

SIMONA
¡Un fiador! (¡Qué ideal) Lo tengo...

AQUILINO
Usted dirá quién es.

SIMONA
El novio de la niña.

ASIA
¡Mamá!

SIMONA
No creo que se niegue a hacernos el primer favor que le pedimos. Las circunstancias se imponen... yo siento recurrir a él; pero...

AQUILINO
Eso no tiene nada de particular. Sepamos quién es.

SIMONA
El hijo de un hombre político muy importante, ex ministro, a quien usted conoce seguramente; don Simón Pérez de la Lata.

AQUILINO
¡Ah! ¡Serafín! ¡Serafinito!

SIMONA
¿Le conoce usted?

AQUILINO
¡Mucho!

SIMONA
Tiene dinero...

AQUILINO
Sí que lo tiene...

ASIA
(¡Lo ves, mamá!)

SIMONA
(Ya lo decía yo)

AQUILINO
Lo tiene, sí; como que se lo he dado yo mismo, ayer precisamente.

SIMONA y ASIA
¡Usted!

AQUILINO
Cuatro mil pesetas.

SIMONA
Pero, ¿cómo?

AQUILINO
Con un interés muy módico, dadas las circunstancias.

SIMONA
¡Ah! ¿Pero usted se dedica?...

AQUILINO
Sí, señora; no hay otro remedio... Las casas no producen más que disgustos... Hay muchos inquilinos sin vergüenza... Lo digo sin ánimo de ofender...

ASIA
¿Pero Serafín tiene que recurrir a?...

AQUILINO
A lo que todos los jóvenes, cuyos padres son un poco tacaños. Don Simón no piensa más que en la política; el muchacho tiene las expansiones propias de su edad, y gracias a su abuelita, que me lleva hechos efectivos tres pagarés...

SIMONA
De modo que la abuela...

AQUILINO
Es riquísima.

SIMONA
Pues, nada, cuente usted con su firma.

AQUILINO
¿La firma de la abuela?

SIMONA
No, la del nieto.

AQUILINO
¡Ah! Esa no me sirve.

SIMONA
Pues no dice usted...

AQUILINO
Es preferible que le pida usted prestado el dinero; para él eso es una bicoca... y la complacerá, seguramente. Es generoso... sabe gastar, sabe gastar... Me consta...

SIMONA
Pero comprenda usted que mi delicadeza...

ASIA
Nuestra delicadeza.

AQUILINO
Señora, siendo las relaciones formales...

SIMONA
|Oh, eso sí!

AQUILINO
Pues entonces no hay más que hablar. (Levantándose) Vaya, celebro tanto que se haya encontrado esta solución satisfactoria para ustedes y para mí. Y a usted, señorita, la felicito por su acertadísima elección. Serafín es joven que me vale mucho; digo, que vale mucho. Tiene un porvenir brillantísimo... figúrense ustedes con ese padre y con esa abuela... Conque hasta mañana, que volveré a estas horas. Estoy a los pies de ustedes. ¡Hasta mañana! (Despidiéndose como si amenazara de una manera cómica)

Doña Simona y Asia.

ASIA
¡Fatal, tremendo, perentorio plazo!

SIMONA
¿Lo ves?, no extrañarás que me decida. |No queda más recurso que el sablazo!

ASIA
¡Oh, qué horrible es la prosa de la vida! (Vase cada una por una puerta. Para no hacerse la mutación a la vista del público, debe caer un telón supletorio en el cual se halle pintada una alegoría que represente la „apoteosis„ del botijo. En letras muy gordas estará escrito lo siguiente:)

AL BOTIJO

SONETO

Desprecio del Japón o de la China
el grandioso Tibor de porcelana,
el vaso etrusco, el ánfora romana,
y la tinaja griega o damasquina.
Te canto a ti, que el agua cristalina
sabes frigorizar sin pompa vana,
expuesto en el balcón o la ventana
a los besos del aura vespertina.
Cuando mi boca en ti, bello cacharro,
busca ardorosa el abundante chorro
y con mis manos cálidas te agarro.
Siempre encuentro propicio a mi socorro
el caudal que refrescas en tu barro
y que brota sutil por tu pitorro,

Asia López.


CUADRO SEGUNDO

Jardines de Recoletos. A la izquierda el aguaducho de Pepa con veladores, sillas, taburetes, etc. —A la derecha un banco de hierro en segundo término. Farol de alumbrado público cerca del banco.

Niñeras, amas de cría y niños. Pepa y Lorenzo sentados junto al puesto del agua.

(Música)

NIÑAS
(Jugando al corro)
Tanto vestido blanco,
tanta parola,
y el puchero a la lumbre
con agua sola.
Arrión, tira del cordón,
cordón de la Italia,
¿dónde irás amor mío
que yo no vaya?

NIÑERAS
Las señoras nos mandan
a Recoletos con los "bebés",
pa que tomen el fresco
por los jardines, ¡arza y olé!
Nos encargan que vayamos
siempre detrás,
y que no nos separemos
de ellos jamás;
pero si nos habla un tipo
de esos que nos hacen "tilín",
¡vaya si se quedan solas
las criaturitas al fin!

NIÑAS
¿Quién dirá que la carbonerita,
Etc, etc...

NODRIZAS
Nos llaman amas y es lo cierto,
quien lo inventó tuvo talento;
pues ya es sabido y no de ahora,
que quien nos sirve es la señora.
¡Cuándo me iré
a mi lugar,
que el farruco me manda llamar!
¿Cuándo será?
¿Cuándo me iré?
¡Qué ganillas le tengo de ver!
Cuando el rapaz a media noche
se "enrabia" y llora sin cesar,
nosotras no nos despertamos,
si no nos vienen a llamar.
¡Cuándo me iré!...
etc., etc.

NIÑAS
Tanto vestido blanco,
tanta parola...
etc., etc.

NIÑERAS y NODRIZAS
(Llevándose a los niños)
Vámonos hacia casa,
porque ya es hora,
y me temo el regaño
de la señora. (Vanse)

Pepa y Lorenzo. La señá Tomasa.

(Hablado)

LORENZO
¡Valiente víspera de mi santo!

PEPA
¡Y qué vamos a hacerle, si las cosas vienen así!

LORENZO
¡Ni siquiera poder uno alquilar una mañuela pa irse con cuatro amigos a refrescar por ahí y a beber unas tintas! ¡En la vida me ha pasao!

PEPA
Pues, hijo, fastidiarse, que lo mismo me sucede a mí. Es la primera vez que he dejado yo de ir a la verbena de San Lorenzo.

LORENZO
Por eso no llores, que te llevaré a dar una vuelta cuando cierres el puesto.

PEPA
¿Tú piensas que estoy loca? ¡Pa que se enteré todo el barrio de que tengo empeñao el mantón de Manila! Vamos, hombre, que te 6e quite de la cabeza.

LORENZO
¡Malditas sean las circunstancias! Dame otra copita del de guindas.

PEPA
(Sirviéndole la copa) Pasao mañana hay que entregarle a don Aquilino los veinte duros si no queremos que nos embargue el puesto...

LORENZO
Ya lo sé, mujer, ya lo sé.

PEPA
Y como no te adelanten algo de lo de las corridas de Andújar, no 60 cómo vamos a arreglarnos.

LORENZO
Por lo menos me prestarán pa desempeñar los trajes, y sacaré sólo la chaqueta granate y la verde... Además tengo que comprarme una mona, porque la que tengo está muy resentida desde el porrazo de Calatayuz.

PEPA
Monas no han de faltarte.

LORENZO
Tóo se arreglará, mujer. Me paece a mí que el "Recortes" contará conmigo pa las ferias de Motril y de Utrera...

PEPA
Desengáñate, mientras no pertenezgas a una cuadrilla decente no saldremos de apuros... Luego tú gastas demasiao; no sabes ceñirte a lo que hay, te gusta ir muy compuesto y pintarla en la calle de Sevilla...

LORENZO
(Levantándose) Pues con más modestia... no sé. Ni una joya, ni unos brillantes en la pechera, ni una sortija, ni ná... Como no quieras que vaya por ahí enseñando la vida privada...

PEPA
Ya estás bueno tú. (Al ver que le devuelve la copa vacía) ¿De cuál le quieres ahora, de guindas o sin guindas?

LORENZO
De lo que tú me lo des, sol mío.

PEPA
(Yendo a llenar la copa, que le da luego) Ese sí, chicoleos no me faltan nunca; mucha boquilla, y luego haces lo que te da la gana... Veremos hoy, si viene ese hombre, cómo te portas.

LORENZO
¿Que si viene? ¡Ya lo creo! Debe estar al caer, y le he citao aquí pa que veas que no me muerdo la lengua. ¡Y esa mujer no vuelve a molestarte o dejo yo de ser quien soy!

PEPA
Te juro que como parezca por aquí... (Con aire amenazador)

LORENZO
No te amontones, que todo se arreglará: al fin y al cabo ella se hará cargo de la razón que tiés pa esa esigencia...

PEPA
Ella no se hace cargo de nada; no la defiendas, porque si la defiendes va a ser peor.

LORENZO
¡Pero chica! ¿Todavía te se ocurre tener celos?

PEPA
Algunas veces no dejas de darme motivos.

LORENZO
Mira, no vayamos a ese terreno, porque entonces pué que tenga yo también que decir algo.

PEPA
¿Tú de mí? ¿Pues hay en el mundo un hombre que pueda estar más seguro que tú del cariño de una mujer? ¿Hay en mi puesto belenes y líos como en otros? ¿No me llaman Pepa la seria porque no le pongo a nadie buena cara? ¿Tiene alguien algo que decir de mí? ¡Contesta, arrastrao! Demasiado sabes tú que pa ti es todo, todo, y pa los demás... ni agua.

LORENZO
No digas eso, que eres aguadora.

PEPA
Bueno, pues pa los demás agua... y azucarillos.

LORENZO
¿Y también pa el sietemesino que viene todas las noches con esa mamá y esa niña de confitería?

PEPA
¿Quién? ¿El señorito Serafín? |Vamos, hombre!...

LORENZO
Te digo que anoche mismo vi que, después de dejarlas a ellas, volvió y estuvo hablando contigo en voz muy baja, y yo os estuve mirando desde detrás de aquellos árboles, y no te dije nada porque no quise armar un escándalo hasta estar bien seguro; pero si ese señorito vuelve a hablar contigo como anoche, va a salir por encima del aguaducho...

PEPA
Pué que salga; pero no porque tú lo eches, sino porque le haga yo saltar...

LORENZO
¿Lo ves, lo ves cómo hay algo? Si a mí no se me escapa... (Devolviéndola la copa vacía, que deja en el puesto)

PEPA
Oye lo que hay. Ese joven, que es hijo de un señorón que ha sido ministro y tiene mucho dinero, es novio de esa señorita, una cursi romántica, que está chalá por él. La mamá, que por lo visto quiere pescarle, hace lo que todas las mamas que vienen por aquí, se queda dormida, al parecer, y pa que los chicos tengan su miaja de palique; pero está con cada ojo... así. E l se conoce que se ha convencido de que no va a conseguir ná de lo que busca, ¿comprendes? y ha pensao... Vamos, una barbaridá. (Riéndose) Y de eso me hablaba anoche.

LORENZO
¿Y qué es lo que ha pensao?

PEPA
Pues verás. Como a la mamá y a la niña les pasea por la Castellana arriba y abajo en un coche abierto y la mamá vuelve a dormirse allí... sin cerrar el ojo... él ha pensao hacer que una noche se duerma de veras... y llevarse a la chica.

LORENZO
¿Cómo, cómo?

PEPA
Pues dándole a la mamá una cosa de la botica, que hace dormir...

LORENZO
¿Un herpe tico?

PEPA
Eso creo que es. Lo traía en un papelito y me dijo que si yo me atrevía a dárselo a la mamá en un merengue...

LORENZO
¡Vaya con el señorito!

PEPA
Te digo que es de oro y brillantes. Y por hacer eso... me ofreció un billete de cien pesetas...

LORENZO
|Veinte duros!

PEPA
¡Eso, cuatrocientos reales!

LORENZO
¿Pues sabes tú que ya t» ofrecer?

PEPA
No le eché de aquí con cajas destemplas por no perder un parroquiano que hace bastante gasto todas las noches...

LORENZO
Pero, oye, tú, oye...

PEPA
¿Serías capaz de aconsejarme que hiciera eso? Si lo supiera no volvía a mirarte a la cara.

LORENZO
Y harías muy bien; pero oye... oye... Tú ya sabes que entre las aguadoras hay de tóo...

PEPA
¡Ya lo creo que hay!

LORENZO
Y no faltará alguna que por ese dinero, u por menos quizás, haga lo que quiere ese señorito, y tú te quedas sin el parroquiano y sin los veinte duros... que venían que ni pintaos pa don Aquilino.

PEPA
Que no quiero ni hablar de eso, vamos. (Se va al puesto. Lorenzo se levanta, acércase a ella y hablan mientras pasa la escena siguiente)

LORENZO
Pero oye, mujer...

Dichos, Señoritas primera y segunda, Señoritos primero y segundo, y una Mamá.

SEÑORITO 1º
¡Ay, Petronila de mi corazón!

SEÑORITA 1ª
¡Ay, Ursicino de mi vida!

SEÑORITO 2º
¿Me quieres mucho, de veras, de veras?

SEÑORITA 2ª
¡Con toda mi alma!

SEÑORITO 1º
¡Dímelo otra vez!

SEÑORITA 1ª
Si ya lo sabes.

SEÑORITA 2ª
Esperad un poco, que mamá se ha quedado muy atrás.

SEÑORITO 2º
¡Cuándo estaremos solos!

SEÑORITA 2ª
¡No digas eso!

MAMA
¡¡Petronila!! ¡¡Milagros!!

SEÑORITA 1ª
Aquí estamos, mamá.

MAMA
Por Dios, vayan ustedes más despacio, porque yo estoy sofocadísima.

(Abanicándose)

SEÑORITA 1ª
Podíamos sentarnos en el puesto del agua.

MAMA
Me parece bien.

SEÑORITO 1º
(Muy rápido) De ningún modo; está usted muy sofocada y no la conviene pararse ahora.

SEÑORITO 2º
Es verdad, sigamos.

MAMA
Se conoce que con esta moda de no llevar chaleco, el poco dinero que tienen se lo dejan en casa. ¡Válgame Dios! No vayan ustedes tan de prisa.

(Vase abanicándose)

Lorenzo y Pepa, que se ríe a carcajadas.

LORENZO
¿Te parece bien?

PEPA
(Riendo a carcajadas) ¡Ya lo creo que me parece!

LORENZO
¡Pues no era primada perder esos cuatrocientos reales... y ahora que nos hacen tanta falta!...

PEPA
Por allí viene.

LORENZO
Déjamelo a mí. Vete al puesto de la Paca, y yo te llamaré. ¡Anda pronto!

Lorenzo y luego Serafín.

LORENZO
Al señorito este le saco yo hasta las entretelas de la americana.

SERAFIN
(Que se acerca el puesto) ¡Pepa! ¡Pepita! ¡No está!

LORENZO
No, señor; pero estoy yo, que es lo mismo.

SERAFIN
(¿Qué ha de ser lo mismo?)

LORENZO
Pepa volverá pronto, y en el entretanto tenemos que hablar dos palabritas usté y yo.

SERAFIN
(¿Qué será esto?) Usted dirá.

LORENZO
Ya sé por Pepa quién es usté, señorito don Ángel.

SERAFIN
Serafín.

LORENZO
Bueno; lo mismo da ángeles que serafines.

SERAFIN
(Sospecho que este hombre está de guasita)

LORENZO
Pues yo... no soy amigo de andar con rodeos... y le diré a usté las cosas muy claras. Pepa es mi señora, ¿sabe usté?

SERAFIN
¡Ah, ya!

LORENZO
Y no me oculta nada.

SERAFIN
Es natural; siendo su señora.

LORENZO
¡Jé, jé! ¡Pillín! Y me ha dicho lo del merengue...

SERAFIN
(¡Caracoles!) ¿Cómo?

LORENZO
Pues... contándome la proposición de usté... que me ha hecho mucha gracia; pero mucha. (Riendo)

SERAFIN
¿Sí, eh?

LORENZO
Pero muchísima.

SERAFIN
(¡Las mujeres lo charlan todo!).

LORENZO
Y yo la he convencido de que era una simpleza el negarse a ayudarle a usté en esa calaveradilla.

SERAFIN
¿De veras?

LORENZO
Ella tomó la cosa por lo serio, temiendo que podría haber algún peligro pa la señora...

SERAFIN
¡Quiá, hombre!

LORENZO
Eso la he dicho yo.

SERAFIN
¡Es un poco de opio, ni más ni menos!

LORENZO
Vamos, que la piensa usté dar el opio...

SERAFIN
¡Jé, jé! Eso es.

LORENZO
¿Y lo trae usted ahí?

SERAFIN
Sí, señor...

LORENZO
Pues venga el papelito y esta noche... le hacemos a usté feliz.

SERAFIN
(¡Qué campechano es el chulapón este!)

LORENZO
Pepa está ya bien enterada de lo que ha de hacer... y no hay más que hablar. Conque... ¡déme usté esas doscientas pesetas!

SERAFIN
No; ciento.

LORENZO
Pepa me dijo que la ofreció usté cuarenta duros.

SERAFIN
Me ha entendido mal, veinte.

LORENZO
Cuarenta. (Gritando y poniéndole delante de los ojos el bastón)

SERAFIN
¡Chist! No grite usted. (¡Y qué garrote gasta el tío!)

LORENZO
Es que cuando los hombres dicen una cosa, y son hombres...

SERAFIN
(¡Ay, en qué lío me ha metido esa Pepa!)

LORENZO
Y son hombres... (Levantando más el bastón)

SERAFIN
Baje usted la voz... y el bastón, que no necesita enterarse nadie. Daré las doscientas pesetas. Si a mí no me duele el dinero...

LORENZO
A mí tampoco me duele.

SERAFIN
Comprendo que los caprichos... hay que pagarlos.

LORENZO
Naturalmente.

SERAFIN
Y yo estoy loco por esa muchacha... ¿Usted la conoce?

LORENZO
Aquí la he visto algunas noches; ¡es barbiana!

SERAFIN
¡Un encanto! [Romántica, ideal! Soñando con aventuras extraordinarias. Y yo he dicho... pues con esta hay que tomar las cosas por lo novelesco. Porque a las mujeres hay que conocerlas, y para conquistar a cada una es preciso emplear un método distinto.

LORENZO
Usté tiene mucho quinqué.

SERAFIN
¿Quinqué? ¡Una lampistería!

LORENZO
(Riéndose como si le hiciese mucha gracia) ¡Jé, jé; lampistería! (Transición) ¡Nada; pues... a ello!

SERAFIN
Ya tengo prevenido el coche y todo lo necesario... Por eso venía, para hablar con Pepa y ver si lograba convencerla...

LORENZO
Está lograo. Venga el papelito... y la guita. Pepa espera a que yo la llame...

SERAFIN
Pues tome usted. (Sacando de la cartera dos billetes y un papelito) Y puedo asegurarle para su tranquilidad, que esto no puede producir a la mamá otro efecto que un sueñecillo agradable...

LORERNZO
Naturalmente, hombre... ¡Pepa! (Gritando al oído de Serafín, que se asusta) ¡Pepa! (Este joven se ha caído de un nido)

SERAFIN
(Caro me cuesta pero no hay más remedio)

Dichos y Pepa.

PEPA
¡Buenas noches, señorito Serafín!...

SERAFIN
¡Hola, Pepa!

LORENZO
Ya está todo arreglao.

SERAFIN
(Mirando hacia la derecha) ¡Me parece que pasea por allí mi papá con su corte de políticos! ¿Es él?

PEPA
Sí, señor.

SERAFIN
No quiero que me vea... Volveré después... Este te explicará... Hasta luego. (Vase por la izquierda)

Dichos, menos Serafín.

LORENZO
¡Es un lila de cuerpo entero!... Ahí tienes el papelito y... el billete de cien pesetas. Tómalo; no creas que yo lo quería pa mí... Ya pues pagar a don Aquilino. ¡Así me porto yo!

PEPA
Mira quién viene allí; veremos cómo te portas con ese.

LORENZO
¿Con ese? Como con todas las personas; ahora lo verás

Dichos y Vicente.

VICENTE
Buenas noches.

LORENZO
Buenas noches.

VICENTE
Téngalas usted muy buenas.

(A Pepa, que está de frente a él y se vuelve al oírle)

Podía usté no volverse
y contestar tan siquiera,
y tener educación...

LORENZO
No empieces con indireztas;
tengamos la fiesta en paz,
y no te metas con ésta.

VICENTE
Bueno.

LORENZO
Si yo te he citao,
ha sido pa que por buenas
nos entendamos, si quieres,
y se acaben las reyertas,
y no andemos en disgustos
que puén traer consecuencias.

VICENTE
Pues tú dirás.

LORENZO
Sí que digo.
¿Quiés tomar algo?

VICENTE
Se aprecia.
Pero no es esta ocasión
de que andemos con finezas.

LORENZO
Pues habla.

VICENTE
Ya a ti te costa
que nos quisimos yo y esa,
aunque nuestras relaciones
fueron decentes y honestas...

LORENZO
Lo que es ella así lo dice.

VICENTE
Y digo lo mismo que ella.

LORENZO
Y yo lo creo.

VICENTE
Después
de dos años de tenerlas
nos cansemos esa y yo,
y pa ahorrarnos más peleas,
ella y yo dijimos: Basta;
esto se acabó y "requiescan".

LORENZO
¡Ni que sus hubierais muerto!

VICENTE
Pa mí no pué estar más muerta…

PEPA
(Acercándose a ellos)
Pues tú ya pa mí difunto
y putrefazto.

VICENTE
¿Te enteras?

LORENZO
(Empujando hacia el puesto a Pepa, que se sienta junto al velador más próximo)
Dejarse de cosas tristes.

VICENTE
Lo digo al tanto de que esa
y yo, como si en jamás...
¡y te lo juro por éstas!

LORENZO
Y yo lo creo.

VICENTE
Después
me entendí con la Manuela,
y como las dos habían
sido amigas, ¡cosas de ellas!
hablaron de mí y dijeron...

LORENZO
Ya lo sé, cosas muy feas.

VICENTE
Y yo a Manuela la dije:
Mira, como hables con Pepa,
te voy a poner el cuerpo
lo mismo que una jalea.

PEPA
(Viniendo como antes)
Entonces, ¿por qué me busca?

LORENZO
Tú te callas y nos dejas.

(La empuja y Pepa se va)

Sigue.

(Llevándoselo más lejos del puesto)

VICENTE
Como tú y la otra,
cuando yo hablaba con Pepa,
sus entedíais también,
resulta que saben ellas
muchas interioridades
que no debían saberlas.

LORENZO
Aquí es lo peor de todo
que a ti te se va la lengua
con mucha facilidaz,
y dices cosas que afeztan
al individuo y ofenden,
u, si se quiere, molestan.

VICENTE
¿Yo?

LORENZO
Tú. ¿Por qué cierto día
que te encontraste con ésta
la dijiste: "No te fíes
de la gente de coleta"

VICENTE
Yo la hablaba de los chinos.

LORENZO
¡Ya!

VICENTE
Pues si vamos a esas,
yo sé que un día también
le dijiste a la Manuela
que si yo contaba o no
con medios pa sostenerla,
y que ella valía mucho
y yo era un cero a la izquierda.
¿Es verdaz o no es verdaz?

LORENZO
Pué que sí que lo dijera;
pero tú en cambio, de mí
hablas siempre que se tercia,
nombrándome por el mote,
sabiendo que me revienta,
porque es un alias muy feo
y yo no lo aguanto, ¡ea!
¡Llamarme a mí "Sabañón"!
¡Una cosa tan pequeña!...

VICENTE
Como no picabas más
que en invierno...

LORENZO
Aunque así sea,
ese no es mote decente,
y sabes que a las empresas
no las consiento ponerlo
en los carteles.

VICENTE
Dispensa,
hombre; no es pa que te pongas
conmigo de esa manera.
Como un torero sin mote
paece que no es cosa seria...

LORENZO
Ya tengo el otro.

VICENTE
¿Cuál otro?

LORENZO
El que me ha puesto la prensa
taurina, que suena más.

VICENTE
¿Cuál?

LORENZO
Alias, "Poca vergüenza".

VICENTE
¿Te gusta ese? Pues andando.
¿Y esas son todas las quejas
que tienes de mí?

LORENZO
¡Me paece!

VICENTE
Pues todo eso son pamemas.
¿Sabes lo que yo te digo?
Pues que lo que quieren ellas
es que nosotros un día
nos enzarcemos de veras.
¿Tú quiés darlas ese gusto?
¿Tú quieres verte en las salegas?

LORENZO
¡Yo, no!

VICENTE
Pues entoces haz
lo que yo, cállate y déjalas.
Ya sufre uno lo bastante
pasando esta vida perra.

(Pausa)

LORENZO
Y tú, ¿qué te haces ahora?

VICENTE
Pues... ganando una miseria
de mozo, ahí en una casa
de la calle de las Huertas,
donde han puesto una partida...

LORENZO
¿Partida? ¿Pero se juega?

VICENTE
¡Anda! Tú estás en el Limbo...
Y allí va gente muy buena.
"El Tripas" ganó. anteanoche
diez mil reales.

LORENZO
¿Es de veras?

VICENTE
Si hay una banca muy fuerte...

LORENZO
Calla, y no me comprometas.

(Con muchísimo agrado)

VICENTE
Hombre, no soy ningún gancho,
tú pues hacer lo que quieras,
que ya eres mayor de edaz.

LORENZO
Si es que tengo cien pesetas
y necesito otras tantas...

VICENTE
Pues anda y si quieres prueba...
¿Que pierdes, dos o tres duros
o cuatro u cinco? Lo dejas.
¿Que ganamos? Pues seguimos
jugando hasta que se tuerza.

LORENZO
Pero... a estas horas las casas
de empeño no están abiertas,
y mi principal ojezto
era sacar una prenda.

VICENTE
Yo la saco a cualquier hora.
Anda.

LORENZO
¿Y qué la digo a esa?

VICENTE
Pues dile... que te he jurao
que no vuelve la Manuela
por aquí.

LORENZO
Pero, ¿y si vuelve?

VICENTE
Hombre, yo haré que no vuelva.

LORENZO
Miá que si viene hay la gorda,
miá que yo conozco a Pepa...

VICENTE
Tú no seas "pisimista".

LORENZO
¿Y qué es eso?

(Muy ofendido)

VICENTE
No te ofendas.
"Pisimista" es el que ve
todas las cosas muy negras,
y "otimista" el que las ve
de color de rosa.

LORENZO
(Quitándose el sombrero)
¡Aprieta!
¡No sabes tú poco!

VICENTE
Trato con mucha franqueza
a un "gurrupier", que ya en viejo
y ha sido hombre de carrera
y habla que da gusto oírle,
y ¡claro! algo me se pega.
Conque... Ahora está entretenida

(Por Pepa, que está detrás del aguaducho)

Vámonos sin que nos vea.

LORENZO
Casi que tienes razón...

VICENTE
¡Claro! Si estamos de buenas
y "ganamos", esta noche...

LORENZO
(Cogiéndole del brazo. En voz muy baja)
Correremos la gran juerga.

(Vanse por la derecha recatándose y sigilosamente)

Pepa sola.

PEPA
(Sorprendida)
¡Se han marchao! ¿Dónde habrán ido?
Ese Lorenzo... ¡Dios quiera!
A ver si los dos se enzarzan...
¡Porque como son dos fieras!...

Pepa y Manuela.

MANUELA
(Que sale por el foro izquierda)
¡Fría como la nieve!
De la fuente del Berro, ¿quién la bebe?

PEPA
¡Adiós! Ya está aquí ésta;
pues hoy no tengo yo ganas de fiesta.

MANUELA
(Acercándose al puesto y parándose luego junto a él)
¿Quién la quiere? ¡Fresquita!

PEPA
¡Ay, qué barbaridaz, y cómo
grita!

MANUELA
Si grito es porque puedo: la que canta
es porque no le duele la garganta.
No soy como otras yo, que lo hacen todo
a la chita callando y a su modo.

PEPA
Es verdaz, yo no grito;
digo todas las cosas muy bajito.
Eso prueba lo bien que me conoces,
soy enemiga yo de hablar a voces.

MANUELA
¡Pues yo sí grito, hasta quedarme ronca!

PEPA.
¿Tú quieres, por lo visto, que haya bronca?

MANUELA
¡Ay! ¡Me es indiferente!

(Pregonando con más fuerza y casi al oído de Pepa)

¡Agua y azucarillos y aguardiente!

PEPA.
Oye, Manuela, apártate, del puesto
y sigue tu camino.

MANUELA
¿Te molesto?

PEPA.
Sabes muy bien, pues "sus" lo dicen antes,
que a "toas" las aguadoras ambulantes
"sus" está prohibido
pasar por donde hay puesto establecido.

MANUELA
¡Con lo que sale ahora!
Pues ya no vengo aquí como aguadora.

(Dejando la vasera sobre el banco)

Ya dejé la vasera;
Ya soy una señora cualisquiera
y como cualisquiera parroquiana
me siento aquí porque me da la gana.

(Se sienta en un taburete)

Ya ves tú si es sencillo.

(Dando unas palmadas)

¡Un vaso de agua con azucarillo!

PEPA
Manuela, mira bien lo que me dices,
que se me van hinchando las narices.

MANUELA
Pus úntate colcrén u lo que sea,
porque no sabes eso lo que afea.

PEPA
¡Servirte yo!

MANUELA
(Levantándose)
Tienes razón sobrada
que a mí tú no me sirves... para nada.

PEPA
Ya sabes tú que en todos los terrenos
valgo cien veces más; tendría a menos
el armar yo contigo una disputa.

MANUELA
¡Pues hija, ni que fueras la Canuta!

PEPA
Yo soy quién soy, y tú eres... lo que eres.
Y mira tú, si quieres,
ya que vienes a hacerme estas visitas,
que nos digamos cuatro palabritas,
bien sabes dónde vivo,
veste a casa, verás si te recibo;
u bien yo iré a buscarte
y nos iremos a cualquiera parte,
pero aquí junto al puesto y con la gente,
por fuerza he de aguantarme aunque reviente.
Yo tengo que perder.

MANUELA
¿Tú? ¡Quiá! Ni esto.

PEPA
Te digo que te apartes de mi puesto.

MANUELA
¡No te das poco pisto!
Estás muy orgullosa por lo visto
porque tu hombre ya pica en el verano
y porque le dan bombo en "El Enano"
y en “El tío Jindama" y en "La Lidia"...

PEPA
Eso es lo que tú tienes: mucha envidia.

MANUELA
Si yo te lo he cedido buenamente.

PEPA
En cuanto él te dejó.

MANUELA
Y a ti Vicente.

PEPA
Entonces "pata".

MANUELA
 ¡Claro!

PEPA
Y yo te digo:
si ya no tiene ná que ver contigo
¿pa qué hablas de él, y toma y vuelta y dalo,
y decir que si vale u si no vale,
que si va y que el viene
y si tiene contrata u no la tiene
(lo cual que al cabo nada sinifica)
y si pica o no pica?... ¡Pues si pica!
Y que tengo yo siempre cinco duros
pa que él pueda salir de sus apuros.

MANUELA
¡Caramba! Pues te doy la enhorabuena:
yo hay noches que no saco pa la cena.

PEPA
Ni te hace falta. Al ver cómo te portas
te hartará él de "chuletas" y de "tortas".

MANUELA
(Yendo hacia ella) ¿A mí?

PEPA
No te sulfures.
Pué dártelas quien menos te figures.

MANUELA
¿Vas a ser tú, hija mía?

PEPA
Pues cosas más difíciles habría.

MANUELA
¡No estás poco valiente!

PEPA
¡Porque puedo!
¿Tú te has creído que te tengo miedo?

MANUELA
¡Vaya y cómo te creces!

PEPA
¡Yo valgo más que tú cincuenta veces!
En todas partes hay, pa que lo sepas,
Manuelas de alquiler, pero no Pepas.

MANUELA
¡Maldita sea!

PEPA
(Señalándolos a Mañuela)
(¡Que no hables en voz alta!)

MANUELA
(Siempre estos llegan cuando no hacen falta)

(En voz bajísima hasta el final de la escena)

PEPA
(De buena vienen ellos a librarte)

MANUELA
(Cuando no estén, yo volveré a buscarte)

PEPA
(¡Cuándo quieras! ¡Ya estoy como una fragua!)

MANUELA
¡Agua, aguardiente, azucarillos, agua!

(A grito pelado. Vase)

Dichos, menos Manuela.

GUARDIA 1º
Oye, güeña moza:
ahora que no hay gente
despáchanos unas
copas de aguardiente.

GUARDIA 2°
Mira que si acaso
pasa el ispetor...

GUARDIA 1°
¡No pasa, y si pasa,
que pase, mejor!
A los pobres guardias
que están de servicio,
¿por qué han de prohibirles
beber, si no es vicio?
¿Por qué del refresco
nos han de privar,
cuando lo pagamos...

(Mirando a Pepa, que les ha traído dos copas)

¿si quieren cobrar?

PEPA
¿Agua?

GUARDIA 1º
Pa los peces.

GUARDIA 2º
¿Qué debemos?

PEPA
¡Nada!

GUARDIA 1º
Estimando, prenda.

GUARDIA 2º
Es muy resalada.
Aquí en Recoletos
no hay otra mejor...

GUARDIA 1°
Vamos, por si acaso
pasa el ispetor.

(Aparecen los guardias) (Vanse por la izquierda)

Dicha, doña Simona y Asia por la derecha.

ASIA
¡Qué hermosa está Febea!

SIMONA
¿Y quién es Febea?

ASIA
La luna, mamá.

SIMONA
Como no llamas a las cosas por su nombre, nunca sabe una de lo que hablas. Mientras tú contemplas los astros, ¿sabes lo que vengo pensando yo?

ASIA
Lo ignoro.

SIMONA
Que lo mismo da ponerse la cara colorada por treinta duros que por cuarenta, y que he resuelto pedir prestados a Serafín mil quinientos reales.

ASIA
Mamá, ¿qué dices?

SIMONA
Digo mil quinientos reales.

ASIA
¿Serás capaz?

SIMONA
Lo que hace falta es que él sea capaz de dármelos. ¡Hola, Pepa!

PEPA
Buenas noches, señoritas. Me alegro mucho de que vengan ustedes solas.

SIMONA
¿Pues?

PEPA
Tengo que hablar reservadamente con ustedes de una cosa muy gorda antes que venga el señorito Serafín.

SIMONA
Me pone usted en cuidado. ¿Qué es ello?

ASIA
Hable usted, que me devora la impaciencia.

PEPA
Oigan ustedes.

Dichas y los Barquilleros. En tanto que éstos cantan, Pepa habla con doña Simona y Asia, que demuestran con sus ademanes la sorpresa que les produce lo que aquélla les cuenta.

(Música)

BARQUILLEROS
Vivimos en la Ronda
de Embajadores,
al "lao" de la Ribera
de Curtidores.
Pasamos nuestra vida
con los chiquillos,
que son los que consumen
nuestros barquillos.
Cruzamos el Prao,
la plaza Colón
voceando: ¿quién los quiere
tiernecitos,
tostaitos
de canela y de limón?
Las niñeras y los soldaos
por nosotros están "pirraos"
y dan cuartos a los chiquillos
pa que se los jueguen a los barquillos,
y a los ocho u diez u doce
que les damos por favor
se los comen casi siempre
entre la niñera y el gastador.
Cuando viene un señorito
y nos dice: vamos a jugar,
en menos que canta un gallo
la trampa está prepara.
Como están los clavos flojos
y la máquina "desnivela",
por más que se vuelva mico,
"'que ni pa Dios" que nos pué ganar.

UNO
¡Seria un pueblo!

OTRO
¡U dos u tres!

LOS 4
Que un silbante ganar quisiera
a los barquilleros de Lavapiés.

BARQUILLERO 1º
Yo me voy a las Vistillas.

(Cargando con el bombo)

BARQUILLERO 2°
Yo a la Puerta de Alcalá.

(Idem)

BARQUILLERO 3°
Yo me quedo en Recoletos.

BARQUILLERO 4º
Yo a la plaza "la Ceba".

(Marchando marcialmente)

LOS 4
¡Ar! ¡Una!
¡Ar! ¡Dos!

(Despidiéndose unos de otros)

¡Adiós! (Vanse)

Dichas, menos los Barquilleros.

(Hablado)

ASIA
¡Ay, no puedo más!

PEPA
¡Se ha desmayado!

SIMONA
¡Agua! (Pepa trae agua del puesto) ¡Pobre hija mía! (Abanicándola) ¡El desengaño ha sido horrible! ¡Qué hombre tan pillo!

PEPA
Beba usted, señorita.

SIMONA
¡Hija mía, vuelve en sí, por Dios, vuelve en sí!

ASIA
Se dice vuelve en ti, mamá.

SIMONA
Bueno, el caso es que vuelvas.

ASIA
¡Qué desgraciada soy!

PEPA
¿Y están ustedes decididas?...

SIMONA
A todo, incluso a matarle en cuanto le vea.

PEPA
Eso no; hay que disimular, que no sospeche nada.

SIMONA
¿Ves qué bribón?

ASIA
¡Qué pérfido!

SIMONA
¡Y yo que confiaba en él para que nos sacase del apuro!

ASIA
Afortunadamente hemos sabido lo que es antes da pedirle el dinero.

SIMONA
No, hija, desgraciadamente.

PEPA
¡Por allí viene!

SIMONA
¡Los merengues a escape!

PEPA
Volando. (Los sirve)

SIMONA
Figuraré que he comido ya alguno... Hija mía, está con él más amorosa que nunca.

Dichas y Serafín por la izquierda.

SERAFIN
Señora, buenas noches, ¿cómo va?

SIMONA
Bien, ¿y usted, Serafinito?

SERAFIN
Bien, gracias. ¿Y usted, Asita?

ASIA
Bien, muchas gracias.

SERAFIN
(Aparte a Pepa) ¿Qué hay?

PEPA
(Ya se lo tragó) (Rapidísimo aparte)

SERAFIN
(¿Hace mucho?)

PEPA
(Ahora mismo)

SERAFIN
¿Qué nochecita, eh? (Sentándose y haciéndose aire con el sombrero)

SIMONA
Muy bochornosa.

ASIA
Hay cirrus y cúmulos; esto acabará con un meteoro acuático.

SERAFIN
¡Es posible! (A doña Simona) Otro merenguito, anímese usted.

SIMONA
(Con la boca llena) Muchas gracias; ya me he comido siete.

SERAFIN
¿Y usted, Asita, no toma nada?

ASIA
Lo que usted tome.

SERAFIN
Pues yo... lo de siempre, zarza. Trae dos vasitos, Pepa. (Pepa los sirve el refresco, colocando un vaso delante de cada cual)

ASIA
(¿Recibiste mi carta?)

SERAFIN
(¡Sí, amor mío! ¡Qué quintillas tan preciosas! ¡Cuánto siento no ser poeta para contestarte también en verso!)

ASIA
(Me basta con que tengas la poesía en el corazón)

SERAFIN
(Ahí sí la tengo... y toda para ti, para ti sola)

ASIA
(Has hecho un endecasílabo sin notarlo)

SERAFIN
(¿Sí? Ahí tienes; eso prueba que me sale del corazón lo que te digo)

ASIA
(¡Y que este hombre sea tan traidor! No puedo convencerme)

SERAFIN
(¡Bebe un sorbito de mi vaso!)

ASIA
(Rechazándolo) (No, que nos ve mamá. Bebe, bebe)

SERAFIN
(Apurando el contenido del vaso) (Ya empieza a dar cabezadas... A ver si empalma este sueñecito con el otro... No; (Mirando el reloj) hasta más de media hora dicen que no produce efecto)

ASIA
(¿Estás preocupado? ¿En qué piensas?)

SERAFIN
(En ti, en ti a todas horas)

(Música)

SERAFIN
¿Está dormida?

ASIA
Dormida está.

PEPA
(Ya puede asegurarse
que hoy vigilará)

SERAFIN
Yo te adoro, mi dulce ilusión,
y tu imagen grabada aquí está:
al momento
nos casamos
cuando tenga permiso de papá.

PEPA
(Ja, ja, ja!)

SERAFIN
Si entra pronto papá en el poder

PEPA
(Ilusiones del pobre señor)

SERAFIN
Al instante,
muy campante,
me voy a una provincia
de gobernador.

PEPA
(¡Huy qué horror!)

ASIA
Yo quiero saber
si antes de todo eso
seré tu mujer.

SERAFIN
Claro está que si.

ASIA
Es que pasa el tiempo
y estamos así.

SIMONA
(Este pillastrón
está haciendo el paso
de la seducción)

PEPA
(¡Vaya una ocasión
pa pintar un cuadro
pa la Exposición!)

ASIA
Yo tu esclava constante seré
y mi amor tuyo siempre será,
que un volcán hay en mi pecho
y en su lava
por ti abrasado está.

PEPA
¡Allá va!

(Como si le pidieran agua)

SERAFIN
Eres digna, por tu educación,
de ocupar una gran posición
y serás gobernadora
de Cuenca o de Zamora
o de Castellón.

SIMONA
(¡Bribón!)

SERAFIN
¡Tú eres vida
de mi alma,
tú eres alma
de mi ser!

(Yendo a abrazarla)

ASIA
Quita, deja,
que nos mira
desde el puesto
la mujer.

SERAFIN
¡Si no me quieres, bien mío,
va a haber un desastre!

SIMONA
(¡Qué pillastre!)

ASIA
Ya sabes tú que por ti
yo a morir estoy pronta.

PEPA
(¡Ay, qué tonta!)

ASIA
¡Quieto!

SERAFIN
¡Anda!

SIMONA
(¡Pillo!)

PEPA
(¡Randa!)

AERAFIN y ASIA
¡Dulce ilusión!

SERAFIN
¡Anda!

ASIA
¡Quieto!

SIMONA
(¡Tipo!)

PEPA
(¡Feo!)

PEPA y SIMONA
(¡Vaya un bribón!)

ASIA
¡Ay, qué feliz que voy a ser
cuando seamos marido y mujer!

SERAFIN
Tú mi consuelo constante serás.

PEPA
(Si no lo es de los demás)

SERAFIN
¡Oh, qué placer! ¡Oh, que ilusión!
¡Tú eres encanto de mi corazón;
tú haces que loco me vuelva por ti
siempre que a tu lado me veo así!
¡Te amo!

ASIA
¡Me ama!

(Doña Simona ronca estrepitosamente)

PEPA
¡Agua!

ASIA
Eres mi cielo.

SERAFIN
Eres mi afán.

PEPA y SIMONA
(¡No cabe duda
Es un truhán!)

ASIA
¡Ay, no es posible!

SERAFIN
Dime que sí.

ASIA
¡Ay, Serafín, yo me muero

LOS DOS
Nunca, bien mío,
te he de olvidar.

PEPA y SIMONA
(¡Ay, qué sorpresa
te vas a llevar!)

SERAFIN
(Cuando ésta sepa
todo mi plan,
lo novelesco
le agradará,
y yo seguro
cuento triunfar
sin el peligro
de la mamá)

ASIA
(¿Por qué, Dios mío,
me ha de engañar,
si yo le adoro
cada vez más?
De su proyecto
quiero dudar
mientras no vea
la realidad)

PEPA
(La señorita
chiflada está
y no lo sabe disimular;
si ella le quiere
no bastarán
ni los cien ojos
de la mamá)

SIMONA
(Como el proyecto
sea verdad,
yo se lo juro
al muy truhán;
aun cuando viva
cien años más,
de esta aventura
se acordará)

(Al ver que despierta doña Simona, Asia y Serafín vuelven a sentarse)

(Hablado)

SIMONA
Yo creo que me he quedado un poco traspuesta.

ASIA
Sí, un poco.

SIMONA
Con este calor tengo la cabeza tan pesada...

SERAFIN
Pues vamos a dar unas vueltecitas en el coche... (Bosteza)

SIMONA
No; prefiero ir a pie hasta la Castellana, a ver si me despejo algo.

SERAFIN
Como usted quiera; lo tomaremos cuando usted se canse; lo tengo ahí arriba esperando... (Ya pronto debe hacerle efecto) (Mira al reloj)

SIMONA
Buenas noches, Pepa.

PEPA
Vayan ustedes con Dios.

SERAFIN
Toma. (Dándole una moneda)

PEPA
Muchas gracias, señorito.

SERAFIN
(Las gracias a ti, Pepa) (Bosteza muy fuerte. Vanse)

Pepa y luego don Aquilino por el foro izquierda.

PEPA
¡Qué satisfecho ge va el muy!... Vamos, todo lo que se diga de él es poco.

AQUILINO
¡Jé, jé! Allí van mis inquilinas, acompañadas por Serafín. ¡La mamá esta noche le sacará los cuartos y mañana me pagará con mi propio dinero! ¡Qué mundo este! Adiós, Pepa.

PEPA
Hola, don Aquilino. ¡Usted por aquí!

AQUILINO
Sí, hija; he salido a dar una vuelta para refrescarme un poco…

PEPA
¿Quiere usted tomar algo?

AQUILINO
No; ni me siento siquiera. Es ya tarde y yo madrugo mucho.

PEPA
Pues mañana temprano iré por su casa, porque tengo que verle.

AQUILINO
¡Malo! Eso me huele a renovación del pagaré.

PEPA
Pues está usted equivocao; porque aquí tengo el dinero para pagarle.

AQUILINO
¿De veras?

PEPA
Mírelo usted; un billete.

AQUILINO
¡Ah! Pues entonces no necesitas molestarte en ir a casa, porque yo traigo precisamente tu documento en la cartera... Los que están al caer los llevo conmigo, por si acaso...

PEPA
Pues venga y tome usted.

AQUILINO
¿Será bueno? (Mirándolo al trasluz) ¡Calle! Yo conozco este billete con esta contraseña... Sí; es de los que di a Serafinito.

PEPA
(Acercándose muy alarmada) ¿Qué? ¿Es falso?

AQUILINO
No, hija mía, es bueno; pero... ¿quién te ha dado este billete?

PEPA
¿Y a usted qué le importa? ¡Pues tiene gracia!

AQUILINO
¡Ya lo creo que la tiene! (]Serafín, por lo visto, se entiende con ésta también... y también cobro yo esto de mi propio dinero) Toma, toma tu pagaré.

PEPA
Está bien; hasta otra.

AQUILINO
Que sea pronto.

PEPA
No lo quiera Dios.

AQUILINO
Vaya, buenas noches.

PEPA
Abur, don Aquilino.

AQUILINO
Está visto; hay días en que hasta los cojos salimos de casa con buen pie. (Vase)

Pepa y tres chulos que vienen marchando al compás de lo que tocan en las guitarras. La seña Tomasa, que ayuda a Pepa a servir.

CHULO 1º
¡Alto el fuego!

CHULO 2°
¿Otra ronda?

CHULO 3°
Esta la pago yo.

PEPA
¿Y de qué va a ser?

CHULO 2º
Del mono.

CHULO 1°
Es lo mejor pa la mona. (Se sientan y Tomasa les sirve las copas. El de la guitarra sigue siempre tocando, aunque muy piano)

CHULO 2°
¿No hay muñuelos?

CHULO 1°
¡Hombre, no; eso en la verbena!

CHULO 1°
Yo los pagaré allí; los muñuelos de cuenta mía.

Dichos, doña Simona y Asia, que entran muy deprisa.

SIMONA
Pepa.

PEPA
¿Qué, qué ha sucedido?

ASIA
¡Pepa, usted nos ha salvado!

SIMONA
¡Qué bribón!

ASIA
¡Qué fementido!

SIMONA
Ahí, sobre un banco, dormido,
como un tronco se ha quedado.

PEPA
¿De veras?

ASIA
Pálido, inerte;
fiel imagen de la muerte.

SIMONA
¡Si me da usté eso, me mata!
ASIA
Se ha decidido mi suerte;
¡volveré a Valdepatata!

(Doña Simona abraza a su hija, y luego, mientras sale el Coro se despiden de Pepa y vanse)

Pepa. Coro de gente que viene del teatro.

(Música)

CORO
Ya es más de la una y media,
¡Jesús, qué atrocidad!
Un día en el teatro
nos amanecerá.
La culpa es de la Empresa,
y si esto sigue así,
dará leche de burras
a la hora de salir
¡Ay , qué calor hacia
en el teatro aquel!
Aquí se está muy fresco
y se respira bien.

Dichos. El Gachó del arpa con el instrumento.

GACHO
Signore, buona sera,
ascolti per pietá,
ascolti al poverino
qui canta per "mangiar".

(Toca, y la gente le rodea. Mientras ejecuta el preludio exclama dramáticamente)

¡Oh, Dio! | Oh, Dio, qu'io sonno disgraciato!
Una niñeira
in Barcelona,
d'un soldatino
s'inamoró,
e al "mechi" e "michi"
de relazione,
il regimento
se las guilló.
Tuti li mundi
le preguntaba:
¿qué cosa e fatto
que llora así?
E la fanciula
lí respondeba
quil soldatino...
¡Jí, jí, jí, jí!
Io sonno il trovator
qui vaga per Madrí.

CORO
(Señalando los bolsillos)
Lo que este es un truhán.
¡Mucho ojo por aquí!

PEPA
(Cantando) ¡Ay! ¡Ay!

(La gente se acerca a ella para escucharla)

GACHO
(Pidiendo) ¡Signori, per pietá, un piccolo perro para il poverino!

(Viendo que nadie le da nada, se mete por entre la gente y vuelve a cantar)

Una niñeira
in Barcelona,
d'un soldatino
s'inamoró...

UNOS
(Empujándole) ¡Largo de ahí!

OTROS
¡Déjenos en paz!

GACHO
Retirándose) ¡Oh, Dio mío, qu'io sonno desventurato!

(Oyese dentro la voz de Manuela, que pregona a gritos. Pepa sale a su encuentro)

MANUELA
¡Agua, aguardiente y azucarillos, agua!

PEPA
Ya está ahí la Manuela;
si vuelve a insultarme,
aunque haya aquí gente
yo no he de aguantarme.

Dichos y Manuela.

PEPA
(Yendo hacia Manuela)
¿Tú vienes sin duda,
buscando cuestión?
Pues no tengo gana
de conversación.

MANUELA
Pues yo sí la tengo,
y me has de escuchar,
que vengo esta noche
con ganas de hablar.

CORO
(Silencio, silencio,
que va a haber cuestión;
la cosa merece
prestar atención)

MANUELA
(Que deja la vasera en el suelo, se dirige a Pepa en actitud amenazadora)
Tú sin duda te has creído
que yo soy una cualquiera,
porque tú tienes un puesto
y yo voy con la vasera.
Pero ya saben lo que eres
más de dos y más de tres,
porque tú eres una cosa...
que ya sabes tú lo que es.

(La gente sujeta a Pepa, que va a lanzarse sobre la otra)

Déjenla ustedes,
no la contengan,
que esa me teme
más que a un nublao,
y estoy segura
que si la dejan,
no va conmigo
a ningún lao.

PEPA
¿Que no?

MANUELA
¡Que no, qué no!

PEPA
Ya te dije yo esta noche
que en seguida que te viera
te arrancaba el añadido
por chismosa y embustera.
Si tuvieras un poquito
de vergüenza y diznidá,
no pasabas por mi puesto
con la cara levanta.

MANUELA
No te pongas tantos moños,
que a pesar de tu honradez,
a la calle de Quiñones
te han llevao más de una vez.

PEPA
Pero a mí entoavía
en la procesión,
no han venido a invitarme
pa ir de pendón.

CORO
¡Já, já, já, já!
¡Qué bueno va!

MANUELA y PEPA
(Amenazándose cada, vez más cerca y con más bravura)
Tú no tienes ni decoro,
ni principios, ni vergüenza,
y si vuelves a mirarme
te voy a arrancar la trenza.
Ya no quiero más palique,
conque en facha ponte ya,
que esta noche no te salva
ni la paz y caridá.

CORO
(Mientras disputan las dos agitadoras)
Estas se pegan;
ahora se agarran...
¡A que la atiza!
¡A que la da!

UNOS
Si las dejamos.
pué que se maten.

OTROS
Si llega el caso
se evitará.

(Van a agarrarse insultándose a gritos, cuando se abren pasa entre la gente Vicente y Lorenzo. Al verlos se separan las dos y quedan inmóviles)

Dichos Lorenzo y Vicente.

LORENZO
(A Pepa)
Vamos a ver, ¿qué ha pasao?

PEPA
No ha pasao ná.

VICENTE
(A Manuela)
¿Qué haces tú aquí?

MANUELA
¡Ya lo ves:
petrifica!

LORENZO
(A Pepa. Hablado)
Vamos, tú, ¿qué ha sucedido aquí? Que yo quió saberlo, ¿sabes? A decirlo todo.

PEPA
Bien sabes que la Manuela
anda buscando cuestión;
yo estoy tranquila en mi puesto
yo no la busco.

LORENZO
(A Vicente y Manuela)
Tiene razón.

PEPA
Que ella no me insulte,
que yo no la falto;
pero si me ofende
tres muelas la salto.
Esto es lo que ha habido,
pregunta y verás.

(Enterneciéndose hasta llorar)

¡Fíate de las amigas
que una quiso más,
y con este pago
al fin te verás!

(Limpiándose las lágrimas)

VICENTE
(A Manuela. Hablado)
Vamos, tú, a ver si es verdad todo eso. Va a resultar que tienes tú la culpa, de tóo... Habla de una vez.

MANUELA
Todo lo que ha dicho esa,
no sé si con intención,
te lo he dicho yo mil veces
hablando de ella.

VICENTE
(A Pepa y Lorenzo)
Tiene razón.

MANUELA
No la di motivos
mientras fue mi amiga
pa ninguna queja,
y que ella lo diga.
Sino que las cosas
han venido así,

(Enterneciéndose como Pepa)

pero a nadie le hace daño
más que me hace a mí,
que por tonterías
estemos así.

(Secándose las lágrimas con el delantal y sollozando. Lorenzo y Vicente se miran, las miran a ellas, se dan con el codo y se sonríen, guiñando un ojo)

LORENZO
Pues después de oír todo
lo que ha pasao,
vais a darsus las manos
y se ha acabao.
Vamos. (Animando a Pepa)

VICENTE
(A Manuela) ¡Anda!

PEPA
(Acercándose a Manuela)
¡Bueno!

MANUELA
¡Ya!

(El Gachó del arpa que aparece por el foro abriéndose paso entre la gente)

Una niñeira
in Barcelona, etc.

(La gente le empuja y se marcha. Manuela y Pepa se dan al fin la mano y se abrazan llorando)

LORENZO
¡Así me gusta!

VICENTE
¡Si son dos barbianas!

CORO
Al fin y al cabo
se arregló todo;
con esta gente
siempre es igual:
muchos insultos
y luego nada...
Vamos andando,
que es tarde ya. (Vanse)

Lorenzo, Vicente, Pepa, Manuela y la señá Tomasa.

VICENTE
(A Manuela)
Pa que veas, Manuela,
lo que es Vicente.

LORENZO
(A Pepa) Mira tú si me porto
decentemente.

(Deshacen a un tiempo dos envoltorios que traen bajo el brazo y que no han dejado durante las escenas anteriores, y sacan dos mantones de Manila)

PEPA, y MANUELA
¡Mi mantón de Manila!
(Una a otra)
¡Los han sacao!

VICENTE y LORENZO
¡Ya los dos prisioneros
se han rescatao!

(Cada uno pone el mantón a su cada una)

LORENZO
(A Pepa) ¿Pues habías tú de quedarte sin ir a la verbena? Primero faltaría el sol, digo, la luna, que es de noche.

VICENTE
(A Manuela) ¡Así quió yo verte, arrebujá en ese cacho de gloria!

PEPA
(A la seña Tomasa)
Usté, seña Tomasa,
recoja el puesto ya,
y vaya luego a casa
y espérenos allá.

(La seña Tomasa empieza a recoger todo lo del puesto, las sillas, mesas, etcétera. Pepa coge de un vaso, donde los tiene puestos en agua, varios claveles, da algunos a Manuela y las dos se adornan con ellos la cabeza)

PASACALLE

LORENZO y VICENTE
Vamos andando, de bracero agárrate.

PEPA y MANUELA
(Cogiéndose a ellas)
Vamos andando pa la calle de la Fe.

LORENZO
(A Pepa) ¡Rica!

PEPA
(A Lorenzo) ¡Chulo!

LORENZO
¡Fea!

PEPA
¡Ya!

VICENTE
(A Manuela) ¡Rosa!

MANUELA
¡Nardo!

VICENTE
¡Lila!

MANUELA
¡Quiá!

LORENZO y VICENTE
En cuanto el santo vea
estas chiquillas,
asao y todo salta
de las parrillas.

PEPA y MANUELA
Y en cuanto os presentéis
vosotros dos,
al ver la gracia chula
que tienen los chavos,
nos echan estampitas
con la cara de Dios.

LORENZO y VICENTE
(En voz bajísima)
¡Huy, huy, huy, no te desagarres,
porque así arrimaíta
te quiero yo!

PEPA y MANUELA
(Lo mismo)
¡Huy, huy, huy, yo no me separo
como tú no te vayas!

LORENZO y VICENTE
¡Pa mí que no!
De barro un San Lorenzo
te he de comprar.

PEPA y MANUELA
Pa rezar

LORENZO y VICENTE
Y pa que no volvamos
a regañar.
Y como el Santo,
siempre a tu lao
quiero estar por tus ojos
achicharrao.

LOS 4
Andando, vamos pronto
a la verbena
pa que digan: ahí viene
la gente buena.
Compramos unos pitos
pa pitar,
y en cuanto nos hartemos
los cuatro de tocar
en amor y compaña
nos vamos a cenar. (Vanse)

La seña Tomasa, que cierra el puesto y se marcha. Un Farolero apaga antes el farol de gas y la escena queda a obscuras. Música en la orquesta. Motivo instrumental de los ratas de ,La Gran Vía. De entre los árboles se destacan el primero, segundo y tercero, que atraviesan la escena y desaparecen sigilosamente por la izquierda. Poco después vuelven, trayendo uno la americana de Serafín, otro el chaleco y otro el pantalón. Se reúnen en el centro de la escena, y el que lleva la americana saca de ella la cartera, que enseña a los otros, marchándose los tres muy contentos y de prisa, por la derecha. Poco después salen por la izquierda Serafín, en calzoncillos blancos, entre los dos Guardias.

Serafín y Guardias primero y segundo.

GUARDIA 1°
¡Ande aprisa!

SERAFIN
¡Por favor!

GUARDIA1°
¿Vino usted a los jardinillos,
sin vergüenza ni pudor,
a dormir en calzoncillos
porque hace mucho calor?

SERAFIN
¡P e r o hombre, si me han robado!

GUARDIA 2º
¡Pues vaya un sueño pesado!

GUARDIA 1°
¡Y una inamovilidaz!

GUARDIA 2°
¡Ande usted, desvergonzado!

GUARDIA 1°
¡Respete a la autoridaz!

(Se lo llevan y cae el telón)


FIN


Información obtenida en:
http://bibliotecadigital.jcyl.es/i18n/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=10067946

2 comentarios:

  1. ES FANTÁSTICO PODER CONOCER EL LIBRETO PARA PODER PROFUNDIZAR EN EL CONOCIMIENTO Y DESARROLLO DE LA OBRA. GRACIAS

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    1. Desde luego, si no se ha visto, el libreto es imprescindible para poder seguir la trama de la Zarzuela.
      Por si te interesa aquí te dejo el enlace del vídeo:
      http://atodazarzuela.blogspot.com.es/2014/10/agua-azucarillos-y-aguardiente-video.html
      de éste mismo blog con el enlace en youTube.

      Saludos y ya me dirás si en algo te puedo ayudar.

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