martes, 8 de abril de 2014

La Reina Mora (Libreto)



LA REINA MORA



Sainete en un acto y tres cuadros.

Libreto de Serafín Alvarez Quintero y Joaquín Alvarez Quintero.

Música de José Serrano.

Estrenado en el Teatro Apolo de Madrid el 11 de Diciembre de 1903.



REPARTO (Estreno)

Coral – Joaquina del Pino.

Mercedes – Luz García Senra.

El niño de los pájaros – Julia Mesa.

Laura – Avelina Amorós.

Don Nuez – Emilio Orejón.

Esteban – Juan Reforzo.

Cotufa – Bonifacio Pinedo.

Miguel Angel – José Mesero.


FALTA LA PARTE INICIAL

te blusa de dril, manchada de escayola y pintura, y sobre ella americana vieja de invierno. Usa también babuchas de orillo, gorro de estambre, pipa y gafas. Bajo el asiento tiene un frasco de vivificante “Cazalla” tapado con una copita)

(Música)

CORAL
(Cantando, dentro)
Compañero del arma y la vía,
sin tí no vivo;
por er día y la noche, gitano,
sueño contigo.

MIGUEL ANGEL
¡Qué caprichos tengo yo!
¡Preferí las medias blancas
y las ligas de coló!

CORAL
Quiero verte a mi vera pa siempre,
los dos juntitos...
Le ha se farta a mi cuerpo tu sombra,
serrano mío.
¡Qué poquito er tiempo corre;
que no da la hora que espero
la campana de la torre!
Dala, campanita,
campanita, dala;
dala, que con eya
me ciarás el arma.

MERCEDES
(Cantando mientras cose)
Seviyanito de mala sangre,
tienes muñecos en la cabesa,
y vale mucho mi personita
pa que se siegue con tu fachenda.

MIGUEL ANGEL
Amariyo sí,
amariyo no...

LAURA
(Lo mismo que Mercedes)
Gitano,
de mi casa me he perdió,
yévame tú de la mano.

MERCEDES
Mi hermana
se va a escapa con su novio
mañana por la mañana.

(Se levanta Miguel Angel y entra en su casa)

CORAL
Si tus ojos queriendo mirarme
miran pa er sielo,
se hayarán a mis ojos buscando
sus compañeros.

MERCEDES
Er que yo quiera queré
ha de tené i a cabesa
muy distante de los pies.

CORAL
Por er día y la noche, gitano,
contigo sueño...
Le base farta a mi cuerpo una sombra:
la de tu cuerpo...

(Sale Miguel Angel de su casa con un frasquito de barniz, y se sienta a continuar su labor)

¡Qué poquito er tiempo corre;
que no da la hora que espero
la campana de la torre!
Dala, campanita,
campanita, dala;
dala, que con eya
me darás el arma. (Cesa la música)

(Doña Juana la Loca sale por el fondo antes de terminar la música, y al oír cantar a Coral se detiene a escucharla pegando la oreja a su puerta.
Es una vieja de ahora, pero que parece del siglo XVII.
Viste de velo y mantón negros. En las sienes lleva dos parches, negros también. Viene como de misa, con catrecillo al brazo, rosario y libro de oraciones)


ESCENA II

Dichos y Doña Juana.

Dª JUANA
Mora, ó cristiana, ó bruja, ó lo que sea, canta que da gusto de oiría. —Dios guarde a usté, señó Miguel Ange.

MIGUEL ANGEL
Venga usté con Dios, señora doña Juana. ¿De misa?

Dª JUANA
De misa. Y de confesa, como todos los días.

MIGUEL ANGEL
Pero ¿tanto peca usté, señora?

Dª JUANA
No es que peque; sino que me gusta descarga la consiensia a diario.

MIGUEL ANGEL
Pos si yo fuera er cura, le daba a usté un vale pa to er mes.

Dª JUANA
(Refunfuñando) No me gaste usté siertas bromas. ¿Le párese a usté regula que un hombre que se gana la vida restaurando imágenes, eche a juego las cosas santas?

MIGUEL ANGEL
Con ningún santo me he metió yo, doña Juana. Entre tos me venan la oya, y son pa mí como de la familia. ¡No fartaba más! Miste qué San Antonio estoy retocando: tiene cara de húsa.

Dª JUANA
¿Digo, eh?

MIGUEL ANGEL
Arrepare usté en la malisia que le he puesto en los ojos Como es un santo ar que no le píen más que novios las devotas, el artista tiene que darle su intensión.

Dª JUANA
Ya, ya... Bueno está usté.

MIGUEL ANGEL
Pos fíjese usté en este San Roque. Me lo trajeron ayé sin cabesa, y místelo ya.

Dª JUANA
¿Qué ha hecho usté con él?

MIGUEL ANGEL
Sacarle farsiones a la calabasa, y ponérsela en er pescueso. El artista no se apura nunca.

Dª JUANA
Más valía que le diera usté grasias a Dios, que hasta en invierno le calienta A usté este rinconsito pa que se venga a trabaja.

MIGUEL ANGEL
Es que Alá es grande, señora mía, y se acuerda de los pobres más que de los ricos.

Dª JUANA
 (Refunfuñando nuevamente, como siempre que le desagrada mucho alguna cosa) | Ala!   ¡Ala!... ¡Herejote!... Va usté a parar en el Infierno.

MIGUEL ANGEL
¡Toma! Ya lo sé. Y que según me estoy preparando er cuerpo, voy a arde en dos minutos.

(Sacando de debajo de la silla el frasco del aguardiente) ¿Quié usté un trago?

Dª JUANA
(Después de mirar con recelo a la ventana de Mercedes) Luego murmuran...

MIGUEL ANGEL
Ahora no nos ve nadie. Siéntese usté aquí en er rincón.

Dª JUANA
Es usté el demonio... (Se sienta en el poyete, y se bebe una copita de anís que le da Miguel Angel)

MIGUEL ANGEL
Verá usté gloria.

Dª JUANA
Muy rico, muy rico... (Un poco arrepentida) No siento más sino que tendré que confesarlo mañana.

MIGUEL ANGEL
Más lo siento yo entonses.

Dª JUANA
¿Por qué?

MIGUEL ANGEL
(Apurando una copa y relamiéndose) ¡porque pasao mañana está aquí er cura!

Dª JUANA
Vamos, cayese usté ó reñimos, (con misterio) Y diga usté, diga usté, seño Miguel Angel ¿qué hay de la reina mora, como usté la yama?

MIGUEL ANGEL
Lo mismo e siempre: no se descubre tanto así. A esta casa le desían antes en Seviya la casa er duende; pero hasta ahora sí que no ha estao ese nombre bien puesto. Ni puerta ni ventana se abren pa na. Y como er barrio es tan cayao y tan solo, to paese aquí cosa e leyenda. Dos meses hase que vive en la casa esa mujé, y nadie la ha visto más que de refilón, ó argún que otro momento que se asoma pa echa una limosna. Ocurta está como un tesoro; quien la guarda, la guarda bien. Por eso, y por los ojos que tiene, que son dos carbones, le puse yo la reina mora. Y er mote ha hecho fortuna. Así la yantan ya en to er barrio.

Dª JUANA
¿Y es tan hermosa como cuentan?

MIGUEL ANGEL
Es pa deja de sé cristiano, si eya fuese mora de verdá.

Dª JUANA
¡Jesús, María!

MIGUEL ANGEL
Por un beso de su boca
diera a Granada Boadí…

Eso, Boadí; que yo con tá que me mirara, me queaba sin un santo de éstos.

Dª JUANA
¡Mira el viejo también! ¿Y es verdá que hay un hombre que manda en eya?

MIGUEL ANGEL
Sí, señora. Es la única arma viviente que ha entrao por esa puerta. ¿Su marío? No sé. ¿Su novio? No sé. ¿Su amante? No sé. Misterio y más misterio, doña Juana.

Dª JUANA
¿Será un real moso?

MIGUEL ANGEL
¿El? ¡Si eso es lo que más indirna, señora! Tiene coló e maseta, ca ojo de un tamaño… y por la narí le ve usté hasta er forro e la coroniya. ¡Un fenómeno! Yo, como soy escurtó, sufro una atrosidá cuando lo miro.

Dª JUANA
¡Jesús, Jesús, Jesús! ¡Qué cosas suseden! (Se levanta)

MIGUEL ANGEL
¿Se va usté ya?

Dª JUANA
Sí, señó. Hasta mañana. A vé si mañana sabemos algo más... porque así no es posible...

MIGUEL ANGEL
¿Quié usté otra copita?

Dª JUANA
No, señó; que luego me da tos, y no gano pa paga al burrero.

MIGUEL ANGEL
Pos que Mahoma la proteja.

Dª JUANA
¡Y dale COn Mahoma! (Al pasar por la ventana de las costureras la detiene Mercedes)

MERCEDES
Vaya usté con Dios, doña Juana.

Dª JUANA
Hola, mosita.

MERCEDES
¿Viene usté de confesá?

Dª JUANA
De confesá.

MERCEDES
¿Le ha dicho usté ar cura lo de Seboya?

Dª JUANA
¿Y qué es lo de Seboya?

MERCEDES
Ese majito que la ronda a usté.

Dª JUANA
(Yéndose de estampía por la izquierda) ¡Vaya, vaya! ¡Se conose que hay buen humor! (Las muchachas se ríen. Miguel Angel se levanta y se acerca a la ventana de Mercedes)


ESCENA III

Dichos, menos Doña Juana; al final Don Nuez.

MIGUEL ANGEL
Esa pobre doña Juana la Loca está ya de remate.

MERCEDES
¡Claro! Se junta con usté...

MIGUEL ANGEL
¡Como que éste es er barrio e los chiflaos! Tú misma no estás güeña de la cabesa...

MERCEDES
¿No, verdá? Pos me farta mucho pa tira piedras por la caye.

MIGUEL ANGEL
Ya las tirarás con er tiempo.

MERCEDES
¿A dónde? ¿A la cabesa de arguno?

MIGUEL ANGEL
O de arguna; vaya usté a sabe. Oye.

MERCEDES
Oigo.

MIGUEL ANGEL
¿Te arreglas con don Nuez ó no te arreglas?

MERCEDES
¿Yo con don Nuez? No me gusta ese postre.

MIGUEL ANGEL
Pos mira, es un mosito mu jacarandoso.

MERCEDES
Sí, señó; y hasta guapo, si no fuera por la nuez que tiene.

MIGUEL ANGEL
Es verdá que la nuez lo afea.

MERCEDES
Como que cuando bebe agua paese que va a pone un güevo por la boca.

MIGUEL ANGEL
¡Je!

MERCEDES
Sobre que ahora no piensa en mirarme. Ni é, ni ninguno der barrio. Aquí ya no hay más mujé que la reina mora.

MIGUEL ANGEL
¿Paese que te pica?

MERCEDES
¿A mí? Está por nasé la que me quite er sueño.

MIGUEL ANGEL
¡Olé! Así me gustan a mí las personas: que les sarga el orguyo hasta por los bujeriyos de las orejas.

MERCEDES
Pos así me parió mi madre. Si se quitara usté noventa años, mi marío.

MIGUEL ANGEL
Grasiosa... ¿Quiés vé a don Nuez?

MERCEDES
Ni en fotografía iluminá.

MIGUEL ANGEL
Pos sierra los ojos.

MERCEDES
¿Viene ahí?

MIGUEL ANGEL
Comiéndose la caye. (Vuelve a su rincón y continúa trabajando)

MERCEDES
¿Sí, verdá? Prevenirse, niñas.
(Sale por la izquierda don Nuez. Las muchachas lo reciben y lo saludan con toses burlonas)

D. NUEZ
(Amoscado y deteniéndose en medio de la calle)
¡Chavó qué tozes! ¿No pazan por aquí las burras? (Se ríen todas. A Miguel Angel) ¿Ve usté? Ya está. Tenían laz uñas fuera... zorté un gorpe... y toaz en er borziyo.

MIGUEL ANGEL
¿Pero por qué tosían?

D. NUEZ
Por na... Zon jóvenes... y como están ar zó...

MIGUEL ANGEL
¿.Has visto a Mersedes?

D. NUEZ
La he visto zin mirarla. Que zufra. Tiene mucho humo en er pizo arto, y zi me arrimo me va a culotá.

MIGUEL ANGEL
Destemplaiya está esta mañana.

D. NUEZ
Más lo estoy yo, que me han zartao jasta los bordones. Zolo que lo mismo ze me da de Mercedes quede una papeleta cumplía.

MIGUEL ANGEL
¿Entonses qué te ocurre?

D. NUEZ
Lo que usté zabe de memoria... ¡Mardito zea er quezo! ¿Ha zalío eza mujé a la ventana?
(Señalando a la de Coral)

MIGUEL ANGEL
Ni pa sacudí les sapatos.

D. NUEZ
Me tiene zin zentío, zeñó Miguel Ange. De tanto penzá en ella me están zaliendo cayos en la frente.

MIGUEL ANGEL
Siéntate aquí un poco, y esahoga.

D NUEZ
(Obedeciéndolo. Desde que la vi, ya pa mí no hay mujeres bonitas. Me ha cegao. Y mi berrinche está en que no le pueo decí dos palabras, ni cantarle dos coplas, ni ziquiea mirarla con idea, porque nunca ze deja vé. ¡Marditozea er quezo! Zi anduviera por er mundo como toas las mujeres, ¿usté ze cree que a estaz horas no había yo jecho con lapi un palito más en la paré e mi cuarto?

MIGUEL ANGEL
¿Es que apuntas las vírtimas con palitos?

D. NUEZ
Ezo. Y está la paré que paece una vaya... Y me vi a tené que muda a otro cuarto más grande.

MIGUEL ANGEL
¡Echa!

D. NUEZ
¿Y er novio, no ha venío?

MIGUEL ANGEL
Que yo sepa, no.

D. NUEZ
Azí ze me regüerven a mí las tripas, de penzá que eze hombre, que a rea la entra ze sanaba la vía, manda en eza marnolia y la tiene ahí encerrá corno zi fuea una esclava.

MIGUEL ANGEL
Pos pa estos casos son las agayas de los hombres.

D. NUEZ
 (Levantándose) Déjeze usté di... y dele usté tregua ar tiempo: que por pazárzela a aqueya por los moños y porque me trae como no me ha traío ninguna, no va a tarda mucho la noche en que zuene un bezo mío en esta ventana.

MIGUEL ANGEL
¿En un visivo?

D. NUEZ
(Quemado) ¡O en una boca de clavé! ¡Ze ya me Zulaminda, como usté le ha puesto, ó ze yame María Azunción!... Zi ze yama María Azunción, azín estoy propio; pero zi ze yama Zulaminda, me compro un turbante y unas babuchas...

MIGUEL ANGEL
Y te pones a vendé dátiles, ¿no?

D. NUEZ
¿Dátiles? Ar tiempo; que vi a gasta un lapi entero en jacé er palito.

MIGUEL ANGEL
Te encuentro mu quemao.

D. NUEZ
Es que las mujeres zon candela. (Mirando hacia el foro y golpeando el suelo con el pie) ¡Marditozea er quezo!

MIGUEL ANGEL
¿Qué hay?

D. NUEZ
¡Que viene ahí eze arangután! Me güervo espardas pa no tené pendencia.


ESCENA IV

Dichos y Cotufa.

(Aparece en el fondo del pasadizo, y avanza lentamente por él. Es feo como un tiro, pero simpático, gracioso. Viene de capa, embozado con presunción y contoneándose mucho. A la salida del pasadizo se detiene y mira con descaro al grupo que forman Don Nuez y Miguel Angel. Vuelve luego la espalda y se encamina hacia la izquierda, por donde al fin se va, no sin parar se otra vez a contemplar a las costureras. Durante su paso, ninguno de los presentes le quita ojo. Las muchachas primero contienen la risa y luego se agolpan a la ventana para verlo marchar)


ESCENA V

Dichos menos Cotufa.

D. NUEZ
(Con desdén olímpico) Don Arvaro, ó er zino de las criaturas.

ISABEL
¡Jesús, qué hombre! ¡Paese un corcho quemao!

LAURA
¡Ay, qué meneo yeva!

MERCEDES
Como no tenga arguna habilidá secreta, no me explico er partió.

ISABEL
(Llamando, en son de burla) ¡Sssss! ¡ssss!... ¡Er de la capa! (Huye hacia dentro y todas con ella, como si hubiera vuelto la cara Cotufa. Risas generales)

MERCEDES
Mujé, por Dios; ¡qué cosas tienes! (Vuelven a su labor)

D. NUEZ
Jasta en carzonciyos ze da tono eze tío.

MIGUEL ANGEL
Pos venía a habla con eya, y no le ha hecho grasia verte aquí.

D. NUEZ
Ya ze acostumbrará, zi quiere. (Oyese cantar dentro, hacia el foro, al Niño de los pájaros)

MIGUEL ANGEL
¡Er Niño e los pájaros! ¡Yámalo en seguía, Don Nuez!

D. NUEZ
¿Y qué farta nos jace?

MIGUEL ANGEL
¡Yámalo y no seas tonto! Verás tú cómo sale la paloma.

D. NUEZ
¿Zí? No es menesté más: por laz orejas viene. (Corriendo hacia el foro y llamando) ¡Niño! ¡Niño e los pájaros! ¡Ven acá! (Volviendo junto á Miguel Angel, mientras el Niño llega) ¿Y qué hace er niño pa que zarga?

MIGUEL ANGEL
Na más sino que el otro día cantó aquí su pregón, le sacó dos coplas a eya, y eya se asomó a la ventana pa darle una limosna. Es la única vez que yo la he visto.

DON NUEZ
¡Pos aquí va a está cantando er niño jasta que zarga! Y en cuanto zarga, le zuerto yo un manojo e flores como quien fuma, la atonto... y me va a zuplicá que no me vaya. (Llamando) ¡Niño!


ESCENA VI

Dichos, El Niños de los Pájaros; luego Coral.

NIÑO
Aquí estoy. ¿Quién quié pájaros? (Trae una jaula de caña, medio tapada con un trapo viejo. Es un golfillo vivaracho y simpático)

D. NUEZ
Naide. Ten ahí. (Lo da una moneda)

NIÑO
¡Olé! Usté es mi padre.

D. NUEZ
Güeno, pos ya estás zortando un pregón.

NlÑO
Ahora mismo. (Pone la Jaula en el suelo, se echa el sombrerillo a la cara, se lleva la mano derecha a la mejilla y rompe a cantar)

(Música)

Pajaritos vendo yo!...
En la rama los cogí,
y uno se murió,
y otro lo vendí,
y otro se escapó,
y otro me comí,
y otro lo siguió ..
Los demás pa quien los quiera están aquí...
¡Pajaritos vendo yo!

MIGEL ANGEL
(Levantándose) ¡Olé!

D. NUEZ
Te has portao.

MIGUEL ANGEL
(Reparando en la jaula, que viene vacía) Pero, oye, ¿y los pájaros, dónde están?

NIÑO
Ya no yevo ninguno. Eso era ar prinsipio. Ahora vivo der pregón.
(Las muchachas todas lo han oído y observado con gran curiosidad. Isabelita, Laura y alguna más, salen a la calle. Mercedes muestra preocupación é interés por la salida de Coral a su ventana)

MIGUEL ANGEL
Echale una copla a la reina mora, a vé si la vemos.

NIÑO
¿Y eso no vale na?

D. NUEZ
(Dándole otra moneda) Toma y canta.

NIÑO
Así se me vienen más cosas ar sentío.
Asómate a la ventana,
que tienes ojos de mora
y corasón de cristiana.

MIGUEL ANGEL
¡Mu güeno!

(Momento de silencio. Todos miran hacia la ventana, esperando)

D. NUEZ
No quié zalí.

NIÑO
Ahora.
Reina de la morería,
asómate a la ventana
pa que yo tenga alegría.

D. NUEZ
¿Pero ezas cozas las zacas tú de la cabeza, niño?

NIÑO
¿No lo está usté viendo?

MIGUEL ANGEL
¡Cayarse!

D. NUEZ
¿Qué?
(Asómase Coral a su reja y hace señas al Niño para que se acerque. Su aparición es objeto de todas las miradas. Mercedes desde su ventana intenta verla. El Niño recoge en el sombrero las monedas que le echa Coral y se deshace en flores y frases de agradecimiento, que ella oye complacida)

NlÑO
(Al verla) ¡Ole! (Después de tomar la limosna) Dios se lo pague a quien tiene er corasón mejó que la cara. Bendita sea la hora en que una persona tan rica e sentimientos se vino a este barrio de gente pobre. Quiera la Vigen que ca vez que saque usté la mano por esos yerros pa darme un ochavito, manque sea moruno, se le entre por er pecho una alegría. Y que er Señó le dé a usté más salú que simpatías le ha dao, señora.

D. NUEZ
(Lanzándose) ¡Y que ze azome usté de cuando en cuando, hija!
(Oír esta frase Coral y cerrar violentamente la ventana y retirarse de ella, todo es uno. Carcajadas generales acogen el desaire hecho a don Nuez)

MIGUEL ANGEL
Don Nuez ¡qué labia tienes!

MERCEDES
¡Se las yeva de caye!

ISABEL
¡Con abrí la boca na más! (Vuélvese dentro con las otras)

D. NUEZ
Mosqueado) ¿Ah, zí?

NIÑO
(Con malicia) ¿Quié usté que le cante otra copla?

D. NUEZ
Cántazela a tu padre, niño. (Quédase pensativo é inquieto)

NlÑO
Pos uno que se va. (Coge su jaula y echa a correr hacia la izquierda. Mercedes lo detiene y le da una moneda para que cante)

MERCEDES
Tú.

NIÑO
¿Qué se ofrese? Tengo un pajarito amaestrao que hase to lo que se le manda. ¿Lo quiere arguna?

MERCEDES
Toma, y echa otro pregón antes de irte.

NIÑO
Grasias. Vaya por las caras bonitas, (Cantando)
|Pajaritos vendo yo!...
En la rama los cogí,
y uno se murió,
y otro lo vendí,
y otro se escapó,
y otro me comí,
y otro lo siguió...
Los demás pa quien los quiera están aquí...
¡Pajaritos vendo yo!

VOZ
(Dentro) ¡Niño!

NlÑO
¡Voy! (Vase corriendo por la izquierda. Cesa la música)

MIGUEL ANGEL
(Viendo preocupado a don Nuez) ¿Qué es eso, don Nuez? No te achiques.

D. NUEZ
¿Achicarme yo? [Paece que nos conocemos de ayé por la mañana! ¡Zi yo na más escupo y jago un abujero en las lozas! Zi a mí una vez en una juerga me zentó malamente un cangrejo y dije: «A vé: otro cangrejo.» Y me zentó malamente también. ¡Y otro cangrejo! Y lo mismo... ¡Jasta que vino un arrastrar cangrejo que me zentó bien! ¡Cazuarmente me parió mi madre de afarto, que no ze ablanda más que argunas veces... y ezo con la mucha caló!

MIGUEL ANGEL
Pos déjate de quimeras y no seas loco. Aqueya que cose, es la tuya.

D. NUEZ
Pué zé que tenga usté razón; pero er dezaire de esta otra me ha cegao. Me voy ar río.

MIGUEL ANGEL
¿A tirarte?

D. NUEZ
A vé zi con el í y vení del agua ze me ocurre argo güeno. Con Dios. (Encaminándose como un cohete hacia la izquierda)

MIGUEL ANGEL
Adiós.

MERCEDES
(Al paso de don Nuez) ¡Ejem! ¡ejem!

D. NUEZ
(Parándose en seco) Zi no fuea usté quien es, y yo quien zoy.. y zi no hubiera niñas delante... ya le diría yo a usté cómo ze le quitaba eza tos.

MERCEDES
Y yo a usté, si en lugá de tos fuera hipo.

D. NUEZ
(Tragándose dos ó tres groserías) No quieo discutí. (Se va, entre las carcajadas de todo el taller)


ESCENA VII

Mercedes, las Oficialas y Miguel Angel.

MIGUEL ANGEL
¡Es er fantasmón de más grasia que ha nasío de madre! (A Mercedes) Tú, chiquiya; no dejes de mira pa er rincón, que le vi a dá una güerta a mi armuerso.

MERCEDES
Miste que nosotras también nos vamos.

MIGUEL ANGEL
No; si sargo al istante. (Entrase en su casa)

MERCEDES
Con que, niñas: a casa, que tocan a armorsá. Deja la costura. (Todas la obedecen como por resorte, y se van una tras otra hacia el interior, en busca de sus mantones y a arreglarse para salir) A tí te acompañaré yo, Lauriya; pa que luego no diga tu madre que te dejo habla con er novio.

LAURA
¿Y eso es pecao? (Se va como las otras. Mercedes ordena un poco las cosas del taller)


ESCENA VIII

Mercedes y Cotufa.

(Pasa éste de izquierda a derecha, con el mismo contoneo de antes y mirando descaradamente a Mercedes, la cual rompe a reír)

COTUFA
(Acercándose a la reja) ¿Pero soy tan feo que hago grasia? ¿Me yaman Cotufa con rasón? (Mercedes no responde) ¿No Oye usté, niña? ¿Usté no considera que si lo feo diera que reí, verla a usté y echarse a yora tenía que sé to uno?

MERCEDES
(Sin mirarlo) ¿Y quién le ha contao a usté que yo me río de su persona?

COTUFA
Yo que lo he visto. Y pué usté reírse mientras no pase otro más feo; que ya hay pa un rato.

MERCEDES
¿Sí, eh? No se eche usté por tierra.

COTUFA
Como yo me reiría de to er mundo si usté quisiea pegarme un botón que se me ha caío.

MERCEDES
¿De la americana?

COTUFA
No: der chaleco.

MERCEDES
Ahora es moda yevá un botón desabrochao.

COTUFA
¿Y no mirarlo a la cara a uno, es moda también?

MERCEDES
Cuando se tiene la novia enfrente, sí, señó.

COTUFA
Está bien, niña.

MERCEDES
¿Se le ofrese a usté arguna cosa más?

COTUFA
Pedirle a usté permiso pa seguí hablando.

MERCEDES
¿A pesa de la novia?

COTUFA
A pesa de la novia.

MERCEDES
Miste no se arrepienta...

COTUFA
Eso es cuenta mía.

MERCEDES
Pos hable usté ya, hasta que se le caiga la campaniya y pase un gato y se la coma.

COTUFA
¿Y si er que viene es Don Higo, y no es un gato?

MERCEDES
¿Quién es Don Higo?

COTUFA
¡Don Higo ó Don Castaña, como le yamen!

MERCEDES
¡Ah, vamos! ¿Usté lo dise por Don Nuez?

COTUFA
¡Por ese!

MERCEDES
¿Le tiene usté mieo?

COTUFA
¡Naturá!... Me han dicho que gasta un cementerio pa er solo...

MERCEDES
Sí, señó: aquí vivimos tos con su lisensia.

COTUFA
¿Usté sabe si presume de botas?

MERCEDES
¿Pa qué?

COTUFA
Pa pisarlo en cuanto me lo encuentre.

MERCEDES
Se va usté a busca su perdisión.

COTUFA
Es que me da mucho coraje que un tipo así mande en un tesoro de este presio.

MERCEDES
Lo uno, que no manda; y lo otro, que eso a usté le debía trae sin cuidao.

COTUFA
O no.

MERCEDES
¿No tiene usté ahí a su reina mora, hijo mío?

COTUFA
Ahí la tengo, sí: pero la pué destrona una reina cristiana.

MERCEDES
(Riéndose, aunque con íntima satisfacción) ¡Ja, ja, ja!

COTUFA
¡Si hase farta, lo juro.

MERCEDES
Y yo me lo creo to to to to to to to to to...

COTUFA
¿To to to?

MERCEDES
To to to.

COTUFA
¿To to to?

MERCEDES
Oiga usté, que paresemos pájaros.

COTUFA
(Riéndose también) ¡Cámara! Hase usté reí ar maniquí de una sastrería. Asérquese usté más, morena.

MERCEDES
Si viera usté lo bien que oigo...

COTUFA
Es que le quiero yo desí una cosa mu bajito...

MERCEDES
¿Mu bajito?

COTUFA
Mu bajito, sí. (Obedece ella y siguen su palique en voz baja, entre francas risas)


ESCENA IX

Dichos y Miguel Angel.

MIGUEL ANGEL
(Sale de su casa «poniendo en música» el almuerzo que tiene, y dispuesto a llevarse sus chirimbolos del rincón) Huevos con tomate, huevos con tomate... Al ver a Cotufa en la ventana de Mercedes, se santigua lleno de admiración, recoge algunas de sus cosas y vuelve a su casa con ellas haciéndose cruces sin cesar) ¡Ave María Purísima!... ¡Er de la surtana con Mersedes!... ¡Ave María Purísima!.. Huevos con tomate, huevos con tomate... (Entra en su casa)

COTUFA
Lo dicho, dicho. Y no hablemos más, reina mía.

MERCEDES
Sí, porque ¿pa qué? Yo creo que usté se alimenta de embustes fritos...

COTUFA
¡Ajajá! Usté me ha conosío en un istante. ¡Si es usté más viva que er só! Lo que paese mentira es que yo, que engañé hasta a mi madre —porque me esperaba en Agosto y vine en Setiembre— no le haya dicho a usté masque verdades como puños.

MERCEDES
Hay pa toca la música.

COTUFA
Ar tiempo.

MERCEDES
Ar tiempo.

COTUFA
Quee usté con Dios.

MERCEDES
Vaya usté con é.

COTUFA
Y siga usté tan guapa.

MERCEDES
Y usté tan feo.

COTUFA
Y usté con tanto ange.

MERCEDES
Y usté con tanta simpatía.

COTUFA
Salú, morena. (Se aparta de la reja)

MERCEDES
Salú. (Para sí) (De serca no párese tan raro. Y argo vardré yo, cuando pueo desbancá a la reina mora) (Vase al interior)


ESCENA X

Cotufa, Coral y Miguel Angel. Al final Don Nuez.

COTUFA
Cotufa, eres el amo der cotarro. Y la mosita está como pa tirarla a la basura. ¡Asco de verla da! (Mirando a un lado y otro) Ahora no pasa nadie... (Acércase a la ventana de Coral, y llama en ella con los nudillos) Corá... Corá... ¿Estas ahí? (Aplica el oído a la ventana) ¿Estás ahí, Coraliyo?... «¿Olé?» «¿Olé?» ¿Quién dise «¿olé?» ¡Coraliyo!... ¡Corá! ¿Pero quién canasto dise «¿olé?» ¡Anda! ¡Paezco tonto! ¡Si es la cotorra!... (Llamando de nuevo) ¡Corá! ¿Sales ó no sales? Ahí me paese que viene.

CORAL
(Asomándose) ¡Antonio!

COTUFA
Seco estoy de yamarte.

CORAL
¿Lo has visto?

COTUFA
Sí.

CORAL
¿Le diste aqueyo?

COTUFA
Sí.

CORAL
¿Cómo está?

COTUFA
Carcula tú: contando los minutos.

CORAL
¡Tres días le fartan! ¡Mientras más serca se tiene la liberta, más largas son las horas!

COTUFA
Y en aqueya carse, que paese hecha pa fieras y no pa hombres. ¿Tú vas a di mañana? CORAL
¡Ya lo creo!

COTUFA
Oye una cosa.

CORAL
¿Qué?

COTUFA
Que yo saco raja de este fregao.

CORAL
¿Sí?

COTUFA
Sí. Como paso aquí por tu novio, y lo yevamos to con tanto misterio, y tú paeses una mujé del otro mundo, tengo un carté en er barrio que la que más y la que menos sueña con desbancarte.

CORAL
Arguna diablura harás tú.

COTUFA
Recursos de los feos pa igualarnos con los bonito?. (Hablan bajo)

MIGUEL ANGEL
(Saliendo de su casa otra vez con la misma canción a recoger otros pocos de chismes) Huevos con tomate, hueves con tomate... (Mira hacia la reja de Mercedes y se sorprende de verla sola. Luego, al volver hacia su rincón, ve a Cotufa en la de Coral y se queda perplejo. Recoge sus trastos y torna a su casa santiguándose. Mientras tanto, finge Cotufa una grave riña con Coral. Don Nuez aparece por la izquierda y observa la escena sobrecogido y receloso)

COTUFA
¡Y que no güerva a susedé! ¿Lo oyes?

CORAL
Pero Antonio... por Dios…

COTUFA
¡Ni respira siquiera! ¡Adentro! ¡Y por lo que toca a ese valiente... la faca me está bailando ya, en la sintura! ¡Adentro he dicho! (Retírase Coral)

MIGUEL ANGEL
(Metiéndose asustado en su casa) ¡Ave María Purísima!... Huevos con tomate, huevos con tomate...

COTUFA
(¡Na; que soy el amo! ¡Que mando aquí que la gente ande a gatas, y a gatas hasta er juez!)

(Don Nuez, que va .pasito a paso hacia el rincón de Miguel Angel, se cruza con Cotufa, el cual lo desafía con la mirada)


ESCENA XI

Cotufa, Don Nuez, Mercedes, Laura, Isabelita, las otras Costureras y Miguel Angel.

(Por la puerta de casa de Mercedes principian a salir todas las muchachas, y unas se van hacia el foro y otras hacia la izquierda. Entre estas últimas esta Mercedes, que sale con Laura. Cotufa las piropea entusiasmado, en medio de las risas de ellas. Don Nuez, al ver el cuadro, se muerde los puños de coraje y de envidia. Miguel Angel que sale nuevamente de su casa, se le une en el rincón y quiere apaciguarlo, temeroso de una pendencia. Algunas de las muchachas se detienen comentando la escena y riéndose)

COTUFA
¡Olé los pies chiquirritines! ¡Piñones con sapatos!

D. NUEZ
(¡Mardito zea er quezo!)

COTUFA
¡Así: a pasito corto: como las palomas! —¡Viva lo rubio ar só, que párese oro! —¡Morenita y chica: güeña pimienta pa mi oya! —¡Niña, que van a prendé los ojos negros: tenga usté cuidao! (Al ver a Mercedes) —¡Vaya, Salió la luna! ¡Que se quiten de en medio las estreyas!

D. NUEZ
(¡Mardito zea er quezo!)

COTUFA
(Arrojando la capa a sus pies y descubriéndose) Arma mía, pise usté esta capa, pa recorta los peasitos...

MERCEDES
Ya está. Cuidao con refriarse.

COTUFA
¿Y después de esto, qué me importa morirme?

MERCEDES
¿Usté no dise na, don Nuez?

LAURA
Se le ha hinchao la nuez y no puede.

MERCEDES
Paese que yeva er postre a medio traga.
(Se va con las otras riéndose)

D. NUEZ
(¡Zosténgame usté mejón, zeñó Miguel Ange!)

MIGUEL ANGEL
(Carma, don Nuez: esas son las mujeres)
(Cotufa se emboza y le da en las narices a don Nuez, que se le ha acercado por detrás)

D NUEZ
¡Hombre! ¡hombre! ¿Ze ha creío usté que toa la caye es zuya?

COTUFA
(Despreciándolo) Así me espanto yo las moscas. (Se encamina contoneándose pasadizo arriba)

D. NUEZ
¿Qué?

MIGUEL ANGEL
(Conteniéndolo) ¡Quieto aquí!

D. NUEZ
(Rabioso) ¡Va a zubí la zangre... ziete metros bajo er nivé der má!


CUADRO SEGUNDO

Sala de visitas en la cárcel, con gran puerta al foro, que da a un pasillo. Frente a ella una cancela cuadrángula! de gruesos barrotes de hierro pintados de oscuro, la cual conduce al interior de la cárcel. Pendiente del techo entre la puerta y la cancela, un farol. A la izquierda del actor una puerta pequeña. A la derecha de la del foro un banco.


ESCENA XII

Esteban y Dos Presos más.

(Cantan dentro a diversas distancias. La única voz que se oye cerca es la de Esteban. Una de las otras como si viniese de un calabozo muy lejano. —Detrás de la cancela asoma de cuando en cuando un guarda de la cárcel)

(Música)

ESTEBAN
A las rejas de la carse,
ven, estreya, ven, lusero,
a. darles gusto a mis ojos,
descanso a mi pensamiento.
Chiquiya,
de la vengansa de un hombre
defendí a tu personiya.
Te quiero;
por causa de tu cariño
no me importa verme preso.

UNO
Me piyaron los guardias
porque soy tonto
y me gusta lo ajeno
más que lo propio.

OTRO
En er calaboso oscuro
donde por mi mar me veo,
la tristesa de mi arma
va esbaratando mi cuerpo.

UNO
Mi papá fue cuatrero,
mi mamá sajorí,
y mi hermana una cosa
que no quiero desí.


ESCENA XIII

Coral y un Empleado; después Esteban y otro Empleado.

EMPLEADO
(Saliendo por la izquierda con Coral) Pase Usté. Aquí vendrá er preso.

CORAL
Ah, si. En er mismo sitio que la otra vez.

EMPLEADO
¿Usté estuvo también er mes pasao, no es verdá?

CORAL
Cabalito. Me hise de otro volante pa er dirertó...

EMPLEADO
Siéntese usté mientras lo yaman.

CORAL
Cuando ér yegue.

VOZ
(Dentro, hacia la izquierda, a modo de pregón) ¡Ese... Esteban Romero y Martínez!... ¡Que lo buscan!

EMPLEADO
Ya le farta muy poco pa cumplí.

CORAL
Muy poco le farta ar pobresito.

EMPLEADO
Er dirertó lo considera bastante. Como sabe que está preso por una cosa de hombres, y no por malhecho...

CORAL
Verdá que sí. Yo tuve la curpa.

EMPLEADO
Ya me lo ha contao muchas veses. Nos hemos hecho amigos. Pero dise que usté le paga en güeña monea, y que tan presa está como é.

CORAL
Tan presa estoy; bien dise. Y así debe sé. ¿No lo prendieron por herí a un hombre que me ofendía? Pos iguá pena pa los dos. ¿Separaos? Separaos. ¿Solo é? Sola yo. ¿Er no tiene con quien habla? Yo tampoco quiero habla con nadie. Y me fui de mi barrio y me metí en la “casa der duende” pa que ni me vieran ni me hablaran; pa pesá en é de noche y de día; pa viví pa ér solo...
(Esteban, acompañado de otro Empleado, aparece oportunamente tras la cancela. El guarda le franquea la salida y llega a la sala en el momento de decir Coral la última palabra. El Empleado que lo acompaña se retira al ver allí a su compañero. Este se aparta discretamente hacia la puerta y desaparece por el pasillo, dejándolos solos. Los amantes se abrazan con alegría)

ESTEBAN
¡Coraliyo!

CORAL
¡Esteban!


ESCENA XIV

Coral y Esteban.

ESTEBAN
¡Ay, gitana!
Pasó la pena tirana,
pasó la suerte mardita:
¡ven aquí!
Dios bendiga esta mañana,
Dios te trajo a mi verita:
¡ya te vi!

CORAL
¡Ay, gitano!
Pasó er castigo tirano,
pasó la suerte mardita:
¡ven aquí!
Dios me trajo de su mano,
Dios me puso a tu verita:
¡ya te vi!
¡Pobresito mío!
Preso por mi causa! ¡qué pena me da!

ESTEBAN
¡Pobresita mía!
Tiene los ojitos malos de yorá.

Copita de plata
quisiera tené
pa coge las lagrimitas
de tus ojos ar cae;
pa coge las lagrimitas de tus ojos
y bebérmelas después.

CORAL
Cajita de oro
quisiera tené,
pa guarda los pensamientos
que a tí polo consagré;
pa guarda los secretitos de mi arma
y entregártelos después.

ESTEBAN
Tu persona y tu cariño me acompañan
aunque no te tenga elante...

CORAL
Por er día y por la noche siento besos
que tú debes de mandarme.

ESTEBAN
Ya mu prontito serán tus brasos
la carse mía,
v tus ojitos los carseleros
que me vigilen de noche y día.

CORAL
Ansias tengo ya
de que pierdas, chiquiyo, a mi vera
toa tu liberta.


ESCENA XV

Dichos y el Empleado; después el otro.

EMPLEADO
(Saliendo de nuevo) Vamos, güeno está ya.

ESTEBAN
¡Qué va a está güeno!

CORAL
¡Si no yevamos ni dos minutos!...

VOZ
(Dentro, como antes) ¡Ese... José Castiyo y Garsía!... ¡Con la ropa!

CORAL
¿Qué es eso, Esteban?

ESTEBAN
Uno que se va antes que yo, arma mía.

CORAL
Vaya con Dios.

ESTEBAN
Poco nos quea a nosotros, no te apures.

EMPLEADO
Ea, echa la yave. (Llamando) ¡Manué!

ESTEBAN
Adiós, Coraliyo.

CORAL
Adiós, Esteban.

ESTEBAN
Hasta pasao mañana, que cambiaré esta compañía por la tuya.

CORAL
Hasta pasao mañana, que dejarás estas paredes marditas.

ESTEBAN
Adiós.

CORAL
Adiós.

EMPLEADO
(Al Compañero, que aparece en la puerta) Arriba este hombre, (Comenzando a registrar a Esteban) ¿No tendrás na'?...

ESTEBAN
Mucha alegría en to er cuerpo: regístreme usté de arriba abajo, que no tengo otra cosa.

EMPLEADO
Pos andando.

ESTEBAN
Vamos, aunque sea a un calaboso. Poco quea. (A ella) Adiós.

CORAL
Adiós, (Lo sigue)
(El guarda abre la cancela y deja pasar a Esteban y al Empleado que lo acompaña. Coral queda de la parte de fuera viéndolo irse)

EMPLEADO
(Yéndose por la izquierda, mientras tanto) Ese es de los que salen y no güerven. De siento, uno.

ESTEBAN
(Estrechando las manos de Coral por entre los hierros y despidiéndose una vez más) Adiós, Coraliyo.

CORAL
Adiós, Esteban.

ESTEBAN
Adiós.

CORAL
Adiós.

ESTEBAN
(Dentro ya) Adiós.

CORAL
Adiós.

(Oyese a Esteban cantar dentro, alejándose. Coral, pegada a la cancela, a medida que él canta, repite con emoción, como un eco apagado, los primeros versos de la copla)
Copita de plata...
quisiera tené...
Ya no lo oigo.

(Se aleja de la cancela llorando. De pronto se detiene al escuchar una voz que canta lejos:)
Qué fartita más grande
tienen tus ojo?,
que en lugá de mirarme
miran a otro.

(Vacila unos instantes, como no queriendo apartarse de allí, y por último se va reprimiendo las lágrimas)


CUADRO TERCERO

La misma decoración del cuadro primero. Es de noche y hay luna, La lamparilla del retablo está encendida.


ESCENA XVI

Don Nuez y Miguel Angel; al final Esteban.

(Miguel Angel sale por la izquierda en dirección a su casa, de capa “prehistórica” y sombrero “de artista” puesto sobre el gorro. Don Nuez, también de capa, baja por el pasadizo adelante como pasaría Manara bajo el arco que lleva su nombre. Frente al retablo se encuentran y se saludan)

D. NUEZ
¡Zeñó Miguel Ange!

MIGUEL ANGEL
¡Don Nuez! ¿Qué es de tu vía, que base dos días que no vienes po aquí? ¿Has levantao er campo?

D. NUEZ
¿Er campo? (con presunción) Hay momentos en que zi no ze ríe uno... no zabe qué jacerze. ¿Me deja usté rierme de usté?

MIGUEL ANGEL
¿Por qué no? Con rierme yo de tí luego, estamos pagaos.

D. NUEZ
A ca puerco le yega zu Zan Martín, zeñó Miguel Ange.

MIGUEL ANGEL
¿Y quién es aquí er San Martín?

D. NUEZ
Er Zan Martín, no zé; pero er puerco zoy yo.

MIGUEL ANGEL
¿Tú?

D. NUEZ
Fuera parte lo ofenzivo der refrán.

MIGUEL ANGEL
Don Nuez, que me armidonen si te entiendo.

D. NUEZ
¿Usté quié zabé antes de acostarze cuatro cozas güeñas?

MIGUEL ANGEL
Sí, hombre, sí; no te pongas pesao.

D. NUEZ
Pos embóceze usté primero; porque ze va usté a queá con la boca abierta, y le pué entra aire.

MIGUEL ANGEL
(Obedeciéndolo) ¿Has pintao argún palito más en la paré e tu arcoba?

D. NUEZ
¡Que ze quema usté, zeñó Miguel Ange! ¿Con quién creerá usté que he estao yo  almorzando esta mañana?

MIGUEL ANGEL
¿Con la cabesa der Rey don Pedro?

D. NUEZ
No; chungueo no. (Solemnemente) Con Cotufa.

MIGUEL ANGEL
¿Con Cotufa? ¿Te has hecho amigo de Cotufa?

D. NUEZ
Cotufa ze ha jecho amigo mío; que varía la custión. Ze ha venío a las güeñas, ¿usté me comprende? Paece que la otra noche, ya de recogía, pazo por mi caye... y me vio ar barcón afilando un pá de navajas.

MIGUEL ANGEL
¿De afeitá?

D. NUEZ
¡Der Zantolío!

MIGUEL ANGEL
¿Y qué?

D. NUEZ
Pa mí que el hombre ze ha arrugao de mieo, ha echao zus cuentas... y me ha buscao y me ha dicho poco n as ó menos lo que va usté a oí: «Don Nuez, usté y yo tenemos que zé amigos.» Contestación mía: (Escupe) Ziga usté. «Usté ze jace porvo por la reina mora...» Contestación mía: (Escupiendo de nuevo) Ziga usté. «Y yo estoy chiflao por Mercedes, que a usté lo mira con güenoz ojos. Pos ¿á qué vamos a reñí, conociéndolo? Déjeme usté a mí libre la reja der tayé, que yo le juro que hoy mismito peleo con mi novia, y tiene usté a zu dispozición la ventana y la caye pa día darle múzica.» ¿Qué tá?

MIGUEL ANGEL
Me dejas frío. ¿Tú que le contestaste?

D. NUEZ
¿Yo? Yo le dije: «Miste, amigo Cotufa: apuntao tengo con lapi en un papé que iba a  matarlo a usté er domingo... Porque to lo que pienzo jacé con las de Caín, lo apunto en un papé pa darle carárte de escritura.» Y ze echó a reí de nerviozo que estaba. «Pero ya que usté ze viene ar güen terreno, como jacen loz hombres, ahí va eza mano amiga... y gracias por to.» Y delante zuya zaque dér borziyo er papé, y lo jice peazos. ¿Qué tá?

MIGUEL ANGEL
Contestasión mía: (Escupe) Me paese a mí que ese Cotufa es un chuflen mu grande.

D. NUEZ
¿Chuflón, eh? Tan chuflón, que ya ha reñío con eya, y que zabe que esta misma noche vengo yo aquí coa cuatro guitarras y cuatro amigos a cantarle a esta mujé jasta er día.

MIGUEL ANGEL
Güeno, pos embósate tú ahora.

D. NUEZ
¿Pa qué?

MIGUEL ANGEL
Pa que no cojas frío tampoco, oyéndome a mí.

D. NUEZ
Yo lo oigo to a cara descubierta.

MIGUEL ANGEL
Pos ten presente que a Cotufa lo han desbancao, y que hoy han visto entra a un hombre en esta casa.

D. NUEZ
(Vacilando. Zería er mismo Cotufa.

MIGUEL ANGEL
No. Ar revés. Me han dicho que era un mosito mu bien plantao.

D. NUEZ
(Más muerto que vivo) ¿Zí, verdá? No... no me cabe ezo en er pizo arto... ¿Quién le ha venío a usté con el infundio?

MIGUEL ANGEL
Doña Juana la Loca.

D. NUEZ
(Riéndose, pero con la espina clavada) ¡Vamoz, hombre! ¿Y va usté a jacerle cazo a una zeñora que está más loca que un cencerro? ¿A una vieja que ze paza la noches por las cayes der barrio, buscando el arma en pena de zu marío? ¿A una mujé...?

(En este momento, Esteban, que ha salido por la izquierda, se encamina a casa de Coral, decapa también y sombrero ancho, pasa por entre los dos, que se separan sorprendidos, llega a la puerta de la reina mora y da dos fuertes aldabonazos, repetidos medrosamente por el eco. Poco después se abre la puerta, y Esteban, cerrándola tras sí, penetra en la casa. Don Nuez y Miguel Angel observan la escena estupefactos)


ESCENA XVII

Don Nuez y Miguel Angel, luego Cotufa. Al final Esteban, dentro.

MIGUEL ANGEL
(Después de mirar largo rato a Don Nuez que está amarillo como la cera) ¿Eh? ¿Qué dises ahora? ¿Qué te paese la vieja loca?

D. NUEZ
Lo que digo es que nunca me ha zucedío una coza tan grande. Miste: ze me ha queao er tragaero, como zi en vé de nuez tuviea una esponja: zeco, zeco.

MIGUEL ANGEL
(Con zumba) ¿Y qué piensas hasé: borra er palito de tu cuarto?

D. NUEZ
Chungueo no, ¿eh? que la coza es pa acordarze de unos pocos e zantos de los que usté charola.

MIGUEL ANGEL
Don Nuez, a mi no me gusta calentá a los hombres ni comprometerlos; pero aquí lo que hay es que Cotufa ha echao el hombro fuera pa que tú le saques las castañas.

D. NUEZ
(Balbuciente) ¡Mar... mardito zea er quezo! ¿Las... las castañas?... ¿Tiene usté ahí un
papé?

MIGUEL ANGEL
¿Pa qué lo quieres?

D. NUEZ
Pa... pa apunta otra vé que mato a Cotufa er domingo.

MIGUEL ANGEL
No te acalores.

D. NUEZ
¡Es que tos loz hombres tienen en zu vía un momento acido, y er mío ez este! ¡Aya veremos lo que vale don Nuez!

MIGUEL ANGEL
Ahí viene Cotufa.

D. NUEZ
(Dando un salto) ¿En dónde?

MIGUEL ANGEL
Míralo.
(En efecto; aparece Cotufa por el pasadizo, con su aire habitual de perdonavidas. Don Nuez lo ve venir muerto de zozobra, que en vano trata de disimular)

D. NUEZ
Me alegraré que ze haya confezao.

COTUFA
Güeñas noches, don Nuez y la compaña.

MIGUEL ANGEL
Güeñas noches.

COTUFA
¿Qué es eso, don Nuez; está usté malo? ¿Paese que tiene usté mar semblante?

D. NUEZ
¿Zí, eh?

COTUFA
¿No será una mijiya e calentura?

D. NUEZ
Cuando ze traga la quina que estoy yo tragando, ze cortan toas las calenturas, compadre.

COTUFA
Hombre, esa salía... ¿Pasa argo?

D. NUEZ
Paza que del hijo e mi madre, ¡mardito zea er quezo! no ze chunguea ningún guazón.

COTUFA
¿Cómo?

D. NUEZ
¡En eza caza acaba de entra un hombre!

COTUFA
(Haciéndose de nuevas) ¿En qué casa?

D. NUEZ
¡En eza!

COTUFA
¿En la de Corá? Don Nuez, ¿no será usté er que esté de chunga?

D. NUEZ
No, zeñó.

MIGUEL ANGEL
Yo lo he visto también, si hase tarta.

COTUFA
¿También usté lo ha visto?

MIGUEL ANGEL
Sí, señó.

CTUFA
¿Y ha entrao solo?

MIGUEL ANGEL
Sí, señó.

COTUFA
Pos va a salí entre cuatro, (Silencio solemne. Se atusa los tufos con calma, se muerde un puño, se afirma la capa sobre los hombros, mete mano a ver si trae navaja, lo cual estremece a don Nuez, y añade luego:) Don Nuez, yo le dije a usté que er campo era suyo, y en eso estaba; pero desde er punto y hora en que se ha descubierto esta traisión, que me han hecho a mí, yo le pío a usté que no se mezcle en el asunto hasta que yo lo arregle con mi faca.

D. NUEZ
Hombre...

COTUFA
Está dicho. (Se encamina resuelto a la puerta de Coral, y da dos aldabonazos muy fuertes, que hacen temblar a don Nuez y al viejo Pausa: todos esperan. En vista de que nadie responde, repite los aldabonazos)

ESTEBAN
(Dentro) ¿Quién yamar?

COTUFA
¡Quien argo quiere de quien contesta!

ESTEBAN
¡Ayá va!

D. NUEZ
(Bajo a Miguel Angel, sin saber ya donde meterse) ¿Qué le paece a usté que jagamos nozotro?

MIGUEL ANGEL
Vé los toros desde la barrera.


ESCENA XVIII

Dichos y Esteban.

ESTEBAN
(Saliendo de la casa, con la capa terciada y el sombrero echado hacia atrás) (A Sabe lo que habrá inventao este Cotufa) ¿Qué se ofrese?

COTUFA
(Guiñándole) Habla unas palabritas con usté, moso crúo.

ESTEBAN
Pos avive usté, que hase relente. Sobre que estoy ahí con una mujé mu bonita, y usté es er primer premio e feos.

COTUFA
Perdone usté, Consersión de Muriyo...

ESTEBAN
Vaya, despache usté ó me voy.

COTUFA
(Escupiendo por el colmillo a cada pregunta) ¿Se pué sabe qué hasía usté en esa casa?

ESTEBAN
No se pué sabe.

COTUFA
¿Se pué sabe con qué permiso entra usté en eya?

ESTEBAN
No se pué sabe.

COTUFA
¿Se pué sabe...?

ESTEBAN
¿Se pué sabe quién es usté pa pregunta tanto?

COTUFA
El amo de esa niña.

ESTEBAN
Esa niña no tiene más amo que yo.

COTUFA
¿Usté?... (Va a avanzársele y Miguel Angel lo sujeta)

ESTEBAN
¡Carma, hombre, carma!...

COTUFA
¡Quieto to er mundo! ¡A vé si nadie se me acerca —¿De manera que usté la quiere?

ESTEBAN
Y la pienso queré toa mi vía.

COTUFA
Tota: diez minutos.

ESTEBAN
¿Va usté a matarme?

COTUFA
Si usté no dispone otra cosa.

ESTEBAN
¿Y va a sé así, mirándome, como los basiliscos?

COTUFA
¡Va a sé!... (Vuelve a avanzarle y Miguel Angel a contenerlo)

ESTEBAN
Va a sé entre tres, por las señas.

D. NUEZ
(A Miguel Angel) (No le respondo por no complica la custión)

COTUFA
Voy a sé yo na más, ¿usté lo oye? Si tiene usté reaños, véngase usté conmigo a dá una güerta.

ESTEBAN
Aprisa, que la niña me aguarda. Usté guía.

COTUFA
(Deteniéndose al arrancar) Antes de irnos: noblesa obliga: yo yevo este arfileriyo e corbata. (Saca una navaja y la abre)

ESTEBAN
(Haciendo lo mismo) Y yo yevo esta horquiya invisible.

COTUFA
Pos andando.

ESTEBAN
Andando.

COTUFA
(Despidiéndose de Miguel Angel) Agüelo...

MIGUEL ANGEL
(Afligido) ¿No lo podíamos arregla de otra manera?

COTUFA
No, señó, (A don Nuez) Amigo, si lo mato yo, hasta mañana si Dios quiere; pero si me toca a mí la china negra, dos cositas le pío a usté: que le diga a mi Mersedes de mi arma que siquiera un mes yeve en seña de luto un pañoliyo negro, y que usté se encargue de ese hombre. Ya que Corá no sea pa mí, que sea pa usté; pero pa ese, nunca.

ESTEBAN
Tanta carma, ¿no será otra cosa?

COTUFA
¿Qué? ¡Eche usté pa alante!

ESTEBAN
¿Pa dónde tiro?

COTUFA
¡Pa las murayas, que por ayí no pasa ni er viento! (Se van por el foro, hacia la izquierda, como almas que lleva el diablo)


ESCENA XIX

Don Nuez y Miguel Angel. El Sereno, dentro.

D. NUEZ
(Lívido y tembloroso) ¡Com... compadre! ¡Va... vaya un encarguito que me ha dejao!

MIGUEL ANGEL
(Por el estilo) Oye... oye... a mí no me hasen grasia estas cosas...

D. NUEZ
Ni a mí... ni a mí tampoco...

MIGUEL ANGEL
Vamos a quitarnos de en medio... A la cama, a la cama...

D. NUEZ
Yo, antes de acostarme, les tengo que avizá a los de las guitarras... pa que no vengan.

MIGUEL ANGEL
Pos yo voy por mi sena a la esquina... y al istante me ensierro. No quiero líos con la justisia...

D. NUEZ
Zí... porque... porque ezos dos ze echan las tripas fuera...

MIGUEL ANGEL
Las navajiyas no son de juguete...

SERENO
(Dentro, cerca, y con voz estentórea) ¡Aaaaave María Purísima!... ¡Las onse han dado... y sereno!

(Don Nuez y Miguel Angel saltan de susto)

D. NUEZ
¿Qué ez ezo, hombre?

MIGUEL ANGEL
Que está uno nerviosiyo...

D. NUEZ
Tonto... zi ez er zereno...

MIGUEL ANGEL
No; si ya lo sé...

D. NUEZ
Usté tiene zu mijiya e mieo... Lo acompañaré por la cena...

MIGUEL ANGEL
Vamos...

D. NUEZ
Vamos...

(Sin darse cuenta de lo que hacen se encaminan del brazo hacia la izquierda. Miguel Angel advierte luego la equivocación)

MIGUEL ANGEL
Si no es por aquí...

D. NUEZ
Ay, es verdá...

(Vuelven hacia el foro. Don Nuez, por el camino, intenta silbar y se le va el viento)

MIGUEL ANGEL
¿Qué te pasa, hombre?

D. NUEZ
Que quieo zirbá un tanguiyo... y no me zale...

SERENO
(Volviendo a cantar un poco más lejos, antes de que Miguel Angel y don Nuez desaparezcan por la derecha del foro) ¡Aaaave María Purísima!... ¡Las onse han dado... y sereno!

(Miguel Angel y don Nuez se asustan nuevamente)


ESCENA XX

Cotufa y Esteban.

(Sale el primero por la izquierda, en acecho de los otros dos. Cuando los ve desaparecer llama con una seña a Esteban)

ESTEBAN
¿Se fueron ya?

COTUFA
Ayí van los dos, que no pegan un ojo en toa la noche.

ESTEBAN
¡Pero miá que te gustan estas tramoyas!

COTUFA
¡Más que er come! ¿A tí no te hasen grasia? Y ya verás la que le preparo a don Nuez pa cuando se vayan ustedes.

ESTEBAN
Pos anda ahora pa dentro, que Coraliyo se quedó riéndose imaginando lo que tramarías.

COTUFA
¡Y que no conviene que nos vean vivos a los dos!

ESTEBAN
(Llegando con Cotufa a la casa, y llamando) Corá... Corá... (Abrese la puerta)

COTUFA
Entra, que viene gente. (Los dos se meten en la casa)


ESCENA XXI

Doña Juana y Miguel Angel. El Sereno, dentro.

(Por la izquierda sale doña Juana la Loca. Llega frente al retablo, se santigua y principia a rezar)

SERENO
(Mucho más lejos que antes) ¡Aaaaave María Purísima!... ¡Las onse han dado... y sereno!

(Por el foro baja Miguel Angel con su cenita envuelta en un papel. Abre con llave la puerta de su casa, y antes de entrar se detiene a hablar con la vieja)

MIGUEL ANGEL
¡Doña Juana!

Dª JUANA
¡Señó Miguel Ange!

MIGUEL ANGEL
(Con misterio) Me alegro de encontrarla a usté. Déjese usté esta noche de pedí por el arma de su marío, y váyase a su casa.

Dª JUANA
Pues ¿qué susede?

MIGUEL ANGEL
Que pué que tengamos jaleo. A estas horas deben de habé matao ahí detrás...

Dª JUANA
¿A quién?

MIGUEL ANGEL
A Cotufa, er de la reina mora.

Dª JUANA
¡En el nombre del Padre! ¡Pobresito mío!

MIGUEL ANGEL
A casa, a casa... Yo no quieo líos con la justisia. Güeñas noches. (Entrase en la suya)

Dª JUANA
Quede usté con Dios, señó Miguel Ange.


ESCENA XXII

Doña Juana y Don Nuez.

Dª JUANA
(Volviendo ante el retablo) ¡Ay, válgame el Patriarca San José!. . Voy a regarle un Padre nuestro.

(Oyese a poco maullar a un galo corno si lo hubieran pisado)

D. NUEZ
(Por el foro) ¡Chavó, qué zusto me ha dao un gato!... (Viendo a doña Juana) ¿Quién anda ahí?

Dª JUANA
¿Quién es?

D. NUEZ
¡Pos zi es la vieja! Zeñora, recójaze usté ya, que es tarde.

Dª JUANA
Hijo mío, estaba resando por un difunto.

D. NUEZ
Zí; por zu espozo.

Dª JUANA
No; por Cotufa.

D. NUEZ
(Aterrado) ¿Por Cotufa?

Dª JUANA
Sí, hijo mío, sí. Lo han matao ahí detrás de la esquina.

D. NUEZ
¿Que lo han matao?

Dª JUANA
Yo me voy a casa a ensenderle una vela… ¡Jesús, Jesús, Jesús!... (Vase por la izquierda)


ESCENA XXIII

Don Nuez y Cotufa.

D. NUEZ
(Temblando como la hoja en el árbol) ¡Chavó... no zemos naide!... Paece que tiran a dá, don Nuez... ¡Probeciyo Cotufa!... Y me dejó un encargo que lo vi atraspazá... Carma... carma... Don Nuez... no te atorruyes... (Se apaga la lamparilla del retablo) Hombre, qué gracia... También le podían echa más aceite a eze farolito... ¡Probeciyo Cotufa!... ¡No ze me cae de la imaginación!... Pero, güeno... a busca a los múzicos, que la noche no está pa zerenatas... Zolo que antes te tienes que carmá un poquiyo, no te vean arterao y te tomen por er mataó. . Zoziégate, Don Nuez... Encájate una mijiya las farciones... (Procurando serenarse está, cuando Cotufa sale de casa de Coral y al reconocerlo se acerca a él y le echa un brazo por encima La impresión que recibe es superior a una descarga eléctrica)

COTUFA
Hola, amigo.

D. NUEZ
¡Eeeeeeeh!...

COTUFA
¿Qué es eso? ¿Nos hemos asustao?

D. NUEZ
¡Eeeeeeeh!... ¡eeeeeeh!...

COTUFA
¿Es que viene argún coche?

D. NUEZ
Pe... pero diga usté: ¿er muerto ha zío el otro?

COTUFA
No, señó, que no ha habió ningún muerto… Digo, como no se muera usté der mieo que tiene.

D. NUEZ
No... no es mieo... es zorpreza... ¿Qué es lo que ha pazao entonces?

COTUFA
Lo de siempre, en cuanto dan con uno que se juega er peyejo. Se achicó mi hombre. Corriendo debe está toavía. Ese ya no es estorbo. No güerve a aporta po er barrio... seguro.

D. NUEZ
¡Gracias a Dios que me dan esta noche una güeña noticia! Pero, diga usté: ¿cómo estaba dentro e la caza?

COTUFA
Porque es primo de eya. Es un patoso que se ha empeñao en que la muchacha lo ha de queré. Y eya no lo traga ni con asuca.

D. NUEZ
¡Caray, qué me alegro!

COTUFA
A mí no hasía más que desirme que se lo espantara por favó.

D. NUEZ
¡Caray, qué me alegro! ¿De manera que según ezo lacaye es nuestra?

COTUFA
De ventana a ventana. Ayí manda usté y aquí yo.

D. NUEZ
Y los dos juntos en to er barrio. Choca ahí. ¿Vamos a tutearnos?

COTUFA
Ya está. Oyeme una cosa.

D. NUEZ
¿Qué coza?

COTUFA
Que no vas malamente con Coraliyo: lo he podio yo entrevé.

D NUEZ
¿Zí, verdá? ¿Le gusto? ¡Pos no va a zé palo!

COTUFA
¿Como?

D NUEZ
Con lapi, en la paré e mi arcoba. Y vamos a vé: ¿te paece a tí que es güeña ocasión esta noche pa vení yo con ezos amigos a cantarle cuatro finuras?

COTUFA
¿Qué mejó noche que esta, después de to lo que ha ocurrió? Sobre que mañana pué está  yoviendo.

D. NUEZ
No me digas más: por eyos voy. ¿Tú no me haz oído a mí canta?

COTUFA
Nunca.

D. NUEZ
¡Pos me vas a compra una jaula! ¿Te esperas aquí?

COTUFA
Pelando la pava con Mersedes. Yo no pierdo un minuto.

D. NUEZ
Hombre, zí. Te arvierto que es castiza. En cuanto ze le esvanezca mi imagen, te quedrá, te quedrá.

COTUFA
Veremos.

D. NUEZ
Er tiempo ha e decirlo. Güervo en zeguía. (Vase por la izquierda)

COTUFA
Hasta ahora. — ¡Qué tío más grasioso! ¡Hay pa ponerle un marco y corgarlo en la sala!


ESCENA XXIV

Cotufa y Mercedes.

(Se acerca a la ventana de Mercedes y toca las palmas)

COTUFA
A vé si sale la paloma. Cotufiya, mucha labia... y te yevas este tesoro. Te ha empesao a queré por er gusto de desbancá a la otra; hase farta que te siga queriendo por tuno, cuando sepa que no desbanca a nadie.

(Toca las palmas otra vez, y sale Mercedes a la reja, envuelta en un mantón)

MERCEDES
¿Tiene usté mucha prisa?

COTUFA
Por verla a usté, ¿quien no la tiene, reina?

MERCEDES
La reina no soy yo: es la otra.

COTUFA
Aquí ya no hay más reina que usté.

MERCEDES
Vamos poquito a poco... ¿Ha reñío usté con esa mujé pa siempre?

COTUFA
Vamos a habla en plata: ni he reñío ni reñiré en la vía, que es lo más güeno.

MERCEDES
Ay, ¿sí? ¿Entonses con qué cara viene usté a mi reja?

COTUFA
Con esta, porque no tengo otra. Palabra de honó. Miste, Mersedes: yo no he sío, ni soy, ni seré amante de Corá, por mar nombre la reina mora.

MERCEDES
¿Qué está usté disiendo?

COTUFA
El amante de eya, er novio, si le párese a usté mejó, estaba preso y ha cumplió: y ahora mismo le está disiendo a la oreja to lo que la quiere.

MERCEDES
Entonses, ¿qué es usté de la reina mora?

COTUFA
Agárrese usté bien a los yerros, pa no caerse.

MERCEDES
Ya está. ¿Qué es usté?

COTUFA
Hermano.

MERCEDES
¿Hermano? ¡Ande usté y que lo sursan!

COTUFA
Hermano, hermano. Hijos los dos, aunque paezca mentira, de la misma madre y der mismo padre. ¡Ganas de fastidiarlo a uno!

MERCEDES
¿Y a cuá sale usté de eyos, con esa cara tan barata?

COTUFA
A ninguno, porque los dos eran mu guapos.

MERCEDES
¿Dio usté er sarto atrás?

COTUFA
No, señora; di er sarto a un lao, y salí a un tío carná, que se ganaba la vía de cloroformo: lo enseñaban pa quita er sentío.

MERCEDES
(Riéndose) Eá usté un tipo e grasia, hombre.

COTUFA
¿Tengo grasia pa usté?

MERCEDES
Arguna.

COTUFA
¿Y en qué he de conoserlo yo?

MERCEDES
En una seña que le vi a hasé a usté con el ojo izquierdo.

COTUFA
¿Querrá desí que usté me quiere?

MERCEDES
¡Pobresito de usté, si no sabe entenderla!

COTUFA
¡Bendita sea esa boca y ese salero! ¡Me gusta usté más que un merengue!

MERCEDES
Baje usté la voz...

COTUFA
¡Déjeme usté que chiye, criatura! ¡Pos si na más de vislumbra que usté me hase caso me ha entrao una cosa por to er cuerpo!...

(Enseñándole una muñeca) Miste.

MERCEDES
¿Qué?

COTUFA
Er veyo de punta. (Mercedes suelta la carcajada) ¡Y que no sabe usté reírse, corasón! ¡Me suena su risa como si me echaran pesetas por dentro! ¡Ay, qué suerte la mía! ¡Ya no envidio a nadie! ¡Ni a aqueyos dos que salen ahora!

(Señalando a Coral y a Esteban que, efectivamente, salen de su casa) ¡Eh! ¡Pareja felí (Llamándolos) ¡Vení pa acá, que aquí hay otra pareja que no se cambia por ustedes!

(Música en la orquesta)


ESCENA XXV

Dichos, Coral y Esteban.

ESTEBAN
(Acercándose con Coral a la ventana de Mercedes) No seas escandaloso en tu vía, Antoñiyo.

CORAL
Güeñas noche?

MERCEDES
Güeñas noches.

COTUFA
Aquí tiene usté a la reina mora.

MERCEDES
Mucho gusto de conoserla.

CORAL
Ni reina, ni mora, ni na de esas leyendas que han fraguao. Reino na más que en er corasón de este hombre, y con eso me basta.

ESTEBAN
Y a mí.

CORAL
Si me ocurté a los ojos de to er mundo, fue porque los suyos no podían verme, ni los míos verlo siempre a mi lao. Con é me condené, con é estuve presa... y con é me veo libre ahora.

MERCEDES
Siga usté con é toa la vía, que eso es cariño.

CORAL
Pos si le gusta a usté la muestra cómprese usté un vestío, que a tiempo está.

COTUFA
(A Mercedes) Ya lo oyes. ¡Como ves, los hermanitos no perdemos er tiempo!

MERCEDES
¡Tú lo pues desí con más rasón que nadie, granuja!

COTUFA
¡Olé!

ESTEBAN
Vaya, a esta pareja hay que dejarla.

MERCEDES
Y a ustedes también.

COTUFA
¿Vais pa casa e tu padre?

ESTEBANA
Ayá me la yevo. Se acabó la reina mora en er barrio.

CORAL
Mañana, más embustes, más misterios toavía... Que si me ven... que si no me ven… que si me yevaron las brujas... Pero cuando a usté le pregunten si sabe argo de mi persona, pué usté contestá: La reina mora está en su reino... No ha sío más que una seviyana que ha sabio queré a un hombre.

MERCEDES
Pos a quererse tocan.

CORAL
Pos por mí, que repiquen.

ESTEBAN
Salú.

COTUFA
Salú.

(Coral y Esteban, arrullándose, se encaminan muy despacio por el pasadizo adelante, y así se alejan por el foro. Mercedes y Cotufa se arrullan en la reja para no ser menos)

ESTEBAN
Por aquí.

CORAL
Por donde tú quieras voy yo. Ahora sí que estás preso.

ESTEBAN
Más que nunca. Paese que soñamos, Coraliyo.

CORAL
Verdá que sí.

MERCEDES
¿Me querrás siempre como ahora?

COTUFA
Permita Dios que si te miento me güerva más feo de lo que soy.

MERCEDES
Mía que copla se me viene ar sentío:
Por capricho me quisiste
y yo por capricho a tí:
¡bendiga Dios los caprichos
que nos juntaron aquí!

COTUFA
¡Olé!


ESCENA ULTIMA

Mercedes, Cotufa, Don Nuez y cuatro guitarristas.

(Sale Don Nuez por la izquierda, envuelto a lo estudiante en su capa, y con una guitarra en la mano. ¡ e siguen cuatro amigos tan feos como él y de la misma guisa, uno detrás de otro)

D. NUEZ
(Al pasar ante la reja de Mercedes) ¡Que aproveche, amigo! (Llegando a la de Coral) Aquí es, zeñores. Jacé cerco. Y ya zabeis quien va a, escucharnos; conque afila laz uñas. (Apoya un pie en el poyete que está bajo la reja, y toca con todos)

COTUFA
(Bajo a Mercedes, riéndose) ¡Qué bien va a queá er trovado!

MERCEDES
(A Cotufa, lo mismo) Le va a costá mudarse der barrio.

D NUEZ
(Cantando desentonadamente, de pura emoción)
Mora de la morería,
zi me yegas a queré,
me compro un jaique moruno
y una espindarga después.
Cayarze. (Callan todos. Silencio absoluto. Pega la oreja a la ventana y se alboroza) ¡Bendita zea la mare que la parió!

UNO
¿Qué es eso?

D. NUEZ
¡Na más zino que me ha dicho: «¡olé! ¡olé!»

COTUFA
(A Mercedes) ¡La Cotorra! (Sueltan los dos la risa y tienen para un rato)

D. NUEZ
(Loco de satisfacción) ¡Rierze, rierze! (A los suyos) Aquí vamos a está tocando y cantando jasta que zarga er zó. ¡A una! (Rompen todos a tocar otra vez, y él vuelve a cantar con mayor desentono todavía, mientras cae el telón)

Azómate a tus cristales,
zurtana der mundo entero,
que quiero vé cómo juyen
laz estreyitas der cielo.



FIN


Información obtenida en:
http://www.archive.org/stream/lareinamorasaine00serr#page/n7/mode/2up

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