miércoles, 18 de junio de 2014

Black el Payaso (Libreto)

BLACK EL PAYASO



Opereta en un prólogo y tres actos.

Libreto de Francisco Serrano Anguita.

Música de Pablo Sorozábal.

Estrenada en el Teatro Coliseum de Barcelona, el 21 de abril de 1942.


REPARTO (Estreno)

Sofía – Gloria Alcaraz.

Catalina – Angelita Navalón.

La Condesa de Saratov – Teresa Sánchez.

Black – Marcos Redondo.

White – Manuel Gas.

Dupont – Ricardo Mayral.

Marat – Antonio Garrido.

El Barón de Orsava – Joaquín Torró.

Gregorio Zinenko – Mariano Beut.

Baydarov –

El Oficial de servicio, El Director de escena, Un criado, Damas, Doncellas, Cocineras, Mujeres de Orsonia, Caballeros, Militares, Soldados de la Guardia, Cocineros, Criados, “Grooms”, “Chauffeurs”, Jardineros, Artistas de Circo, Hombres de Orsonia y Gente del pueblo.


PROLOGO


(Música)


Introducción

(Al comienzo de la música se levanta el telón de boca y se ve una pista de un circo en medio de la oscuridad. Trastos de circo alrededor, en la penumbra: baúles, restos de un carromato, espejos de maquillaje, roperos, restos de caballitos de feria y carteles antiguos, y artistas derrotados por los rincones. Un circo de pulgas en el proscenio, como metáfora de nuestro mundo y metonimia en miniatura del circo en que nos encontramos. En el centro del escenario, dentro de la pista e iluminado por los focos del circo, un gran marco de espejo preparado para el primer número de los payasos)


Presentación y dúo

(Black y White salen a la pista. Llega cada uno por un lado del espejo hasta que se chocan a través del mismo. Sorprendidos, se miran y hacen el juego del espejo, imitando uno los movimientos del otro, acercándose al espejo y chocando, colocándose la ropa y mirando extrañados su propia ropa y la del otro. Se tratan de despistar y vuelven rápidamente a encontrarse. Llegado un punto descubren los dos al tiempo la presencia del Público y se dirigen hacia el proscenio y empiezan a cantar hacia el Público)

BLACK
Ilustre concurrencia
flor de elegancia, espuma de opulencia,
honra de los salones,
gala y pasmo de todas las naciones.

(White, haciendo como si cantara, imita todos los gestos y ademanes de Black, y mientras este fila su nota, hace extraños gestos para contener un inoportuno estornudo, que al cabo se le escapa ruidosamente)

WHITE
¡Atchissss!
Pecheras distinguidas,
que en los palcos lucís brillo y tiesura,
con almidón y plancha conseguidas…
a fuerza de paciencia y mano dura…

(Black y White, sobre todo este último, ilustran de modo grandilocuente los tipos de los que van hablando, pudiéndose ayudar de elementos, objetos o complementos de vestuario)

BLACK
Presumidas madamas respetables
que, faltas ya de encantos peregrinos,
llevan en los escotes venerables.

WHITE
… huellas de venerables pergaminos.

BLACK
Muchachas pizpiretas que vienen a soñar
en las lu… ne… tas…

WHITE
Mientras vigilan las mamás sus sueños
quedándose dormidas como leños…

LOS DOS
O pensando, con pena y con desgana,
en qué pondrán para almorzar mañana.
Señores de agrio gesto
a quienes da un mal rato
el potaje indigesto
y no pueden tomar bicarbonato.

(White saca un enorme vaso con un líquido burbujeante. Antes de bebérselo, se lo piensa y se lo entrega a un ayudante, que viene a cogerlo con un acrobático salto)

BLACK
Algún pollo…

(White imita alegremente el canto del gallo mientras saca un pollo de plástico de otro de
sus bolsillos)

...o pollastre,
que acompaña a su novia en cuarta fila...

(Tira el pollo hacia atrás, y alguien lo recoge, también con una espectacular acrobacia)

... y observa que el sastre
con un bastón de nudos lo vigila.
Toda la oscura masa,
cada cual con su amor y sus apuros...

WHITE
¡Y vaya puros…!

(White saca un enorme puro humeante y hace que fuma, a lo Groucho Marx. Al acabar tira el puro y alguien lo recoge. Ambos marcan unos pasos de baile ilustrando con su pantomima los elementos fundamentales de lo que cantan: los diez duros, el despertador, la sisona y el gesto de sisar, etc.)

LOS DOS
Que hay que pagar la casa;
que hay que buscar diez duros;
que hay que estar tempranito en la oficina;
que un acreedor nos hace tragar quina;
que hubo que despedir a la fregona,
porque nos resultaba una sisona…

(Cara de ambos de lamentarse mucho por la gran desgracia)

¡Ay, ay, ay, que se acabó el dinero
y está al caer la cuenta del tendero!

(Señalando a los Espectadores)

¡Todos con sus problemas,
con su malestar y sus fracasos,
vienen a olvidar sus malos trances
con los chistosos lances
de dos pobres payasos!

(Dan una vuelta y vuelven frente al Público de nuevo)

¡Y hay quien dice que da preocupaciones
gobernar a las naciones!
¿Y gobernar al público, no es nada?

(Se encaran enérgicamente con el Público, como si le exigieran una respuesta ante su
pregunta)

Hacerle coincidir en la palmada,...

(Aplauden ambos a la vez, perfectamente sincronizados)

... en el suspiro suave,...

(Suspiran cómicamente)

… en la alegre risotada,...

(Ríen con fuerza, para cambiar de gesto en una transición brusca y adquirir una seriedad
casi dramática)

... o en el pensamiento grave.

(De nuevo se dibujan las sonrisas en sus rostros y retoman la coreografía al igual que antes, pero cambiándose de lado)

Que hay que pagar la casa;
que hay que buscar diez duros;
que hay que estar…

(Al cambiarse de lado, Black he quedado por primera vez junto al palco que ocupa Sofía. Black deja de cantar al percatarse de la presencia de Sofía, quedando como hipnotizado. White continúa la frase)

WHITE
… tempranito en la ofi…

(También se interrumpe White. En uno de los palcos proscenios del teatro, han cobrado presencia la Princesa Sofía de Surevia, la Condesa de Saratov y el Barón de Orsava. Las damas visten traje de noche y el Barón, de gala, pero todos ellos con elementos que recuerdan al fasto circense. Sofía es una mujer joven, bella, de gran elegancia y distinción. La Condesa y el Barón son mayores que ella. Al ver a la Princesa, Black queda como deslumbrado e interrumpe su labor para contemplarla absorto. Al darse cuenta de ello, White, inquieto, se acerca a él para preguntarle a media voz)

(Hablado)

WHITE
Black, ¿qué pasa?

BLACK
¡Nada!…

WHITE
Pero, oye… ¡Despierta!

BLACK
¡Déjame!

(White procura disimular y dice, dirigiéndose otra vez al Público y tirando de su oficio para versificar un momento tan comprometido como este y sacar punta a la situación, ironizando sobre su compañero, que ha quedado virtualmente congelado, riendo enérgicamente)

WHITE
¡Este Black es un ganso!
Ahí le tenéis en su lugar de descanso,
negro como conciencia de usurero,
triste como un artículo de fondo,
formal como pedante majadero,
serio y callado, el pensamiento hondo…

(Black, como hipnotizado por la situación, saca el violín de uno de sus enormes bolsillos)

Frío de gesto y en palabras parco…
va a rascar las tripas con el arco.
¡La seriedad del burro, a cierta gente,
le da reputación de inteligente!
Pues de tal seriedad, o lo que sea,
es de lo que este músico alardea,
y le molesta verme hacer el paso
y cumplir mis deberes de payaso.

(White ve a Black llegar de nuevo al proscenio con el violín preparado y aún fuera de sí, absorto como en sueños)

Pero, en fin, ponte grave, violinista;
rasca las tripas, la atención reclama…
¡y a tocar la Obertura futurista,…

(Llamando la atención del Público, para que no pierda detalle de lo que viene)

… que es de lo más gracioso del programa.

BLACK
(Rápidamente y a media voz)
¡No, eso no!

WHITE
(Desconcertado)
¿Qué dices?

BLACK
Voy a tocar algo mejor. Las melodías de la
Estepa. ¡Anúncialo!

(Se advierte bien que el diálogo es improvisado y que no lo ensayaron los payasos. White mira con asombro a Black, que, muy emocionado, contempla con melancólica atención a la Princesa Sofía, acodada en la barandilla de su palco. Encogiéndose de hombros, White dice al Público, con algún azoramiento y entre risas, de nuevo forzadamente ampulosas)

WHITE
Black, que está medio loco, y que procura
hacer las cosas sin que yo las sepa
en vez de la Obertura va a tocar… Las melodías
de la Estepa.

(White se sacude la responsabilidad, explicando lo siguiente:)

Serán bonitas; pero yo confieso
que no sé lo que es eso,
y que lo que ha de hacer mi camarada
no es cosa por nosotros ensayada.

(White se aparta de la zona luminosa del foco y se dirige al fondo, sentándose en el taburete en que estaba la guitarra al inicio, y desde la penumbra simula acompañar a su camarada. También en penumbra se percibe la imagen o la sombra del Clarinetista que acompaña a Black en Las melodías de la Estepa. Ahora solo se ve a Black, negro y erguido bajo el chorro de luz mágica de distintos colores. El Artista empieza a tocar el violín y se va acercando lenta y vagamente hacia el lugar que ocupa la Princesa.
Se produce una mágica mirada entre ambos, como si se aproximaran movidos por la música por encantamiento. Después de tocar los pasajes más enérgicos dominado por la emoción, Black deja de tocar y dirigiéndose hacia ella canta:)


Canción

BLACK
Princesita de sueños de oro,
te doy un tesoro
con esta canción.
¡Quiera Dios que la música mía
resuene algún día
en tu corazón!

(Aún más cerca de ella y casi como en un susurro amoroso continúa Black cantando, acompañado por el clarinete)

Princesita de sueños de oro,
te…

(La Princesa, que oía indiferente y como ajena al espectáculo, se estremece y fija su atención en el payaso, para acabar poniéndose en pie, engarfiadas las manos en la barandilla, y no pudiendo contenerse, exclama…)

(Hablando sobre la música)

SOFIA
¡Esa música!… Que calle esa música...

(La Condesa y el Barón acuden junto a ella)

CONDESA
¡Alteza!

BARON
Señora… ¿qué ocurre?

SOFIA
¡Mandadle callar!…

(Rompe a llorar)

BARON
(A los del circo y a la orquesta) ¡Cállense!

WHITE
¡Calla, Black! Una señora se ha puesto enferma.

(La Princesa, en efecto, parece desvanecida entre los brazos de la Condesa y el Barón, que la sostienen apuradísimos. White, alarmado, va a una de las laterales, por las que se asoman, Curiosos, algunos Artistas de Circo. Sale, vestido de domador con su casaca y sus dorados raídos, amenazante y con el látigo en la mano, el Director de Escena)

DIRECTOR
¿Qué sucede?

CONDESA
La princesa Sofía de Surevia se ha desmayado.

BARON
¡Necesitamos un médico!

DIRECTOR
(Tratando de dialogar y ser conciliador)
Si llevásemos a Su Alteza a la dirección… el espectáculo debe continuar…

BARON
¡El espectáculo somos nosotros! ¡Peste de titiriteros!

(Todos abandonan el palco. El Barón, solícito, le ofrece el brazo a la Princesa para ayudarle a salir. El Director de Escena se dirige al Público)

DIRECTOR
Rogamos al respetable público que dispense esta momentánea interrupción. El telón caerá unos minutos, para que Black y White, los artistas inimitables, vuelvan a ordenar su trabajo. Ellos se esforzarán como nunca, para compensar a sus admiradores de este pequeño percance…

(Da un enérgico y amenazante latigazo)

¿Verdad, White?… ¿Verdad, Black? ¡Música, Maestro!

(White asiente. Black no contesta. Queda cabizbajo, mirando con melancolía al palco proscenio que acaba de abandonar la Princesa. Cae el telón y cuando llega al suelo continúa bajando o se transparenta para dejarnos ver a Black y White que, cabizbajos y en la soledad del escenario vacío comienzan a desvestirse y desmaquillarse para después vestirse de calle. Black se quita la calota con la divertida peluca y aparece su aspecto real, derrumbado. Bajo los luminosos trajes del circo vemos a dos hombres comunes, en
ropas humildes y algo raídas.
Con el crescendo de la música, los Artistas del Circo, Malabaristas, Operarios, Payasos, Funambulistas... comienzan a aparecer y empiezan a introducir los elementos del decorado que nos informan del nuevo espacio, que después nos explicarán el Violinista y el Director.
Un Violinista en escena para comenzar a tocar la coda final del Prólogo, con la música ya muy tenue y débil, y sus evocaciones de los aires bohemios.
El Director hace un pequeño número de malabares con una esfera iluminada, que nos puede recordar al juego de Hynkel de El Gran Dictador, y después habla ampulosamente sobre el pianísimo de la orquesta)

DIRECTOR
Lujoso palacio parisino que acoge el exilio de la princesa Sofía de Surevia y su hermana la gran duquesa Catalina Feódorovna, huídas de su país tras los grandes disturbios que acabaron con la muerte del rey. Henry Marat, periodista, viene a interesarse por lo ocurrido en el circo. Todo París comenta el desmayo de la princesa cuando Black, el payaso compatriota de Surevia, tocaba una melodía de su añorado país.

(Al acabar hace un gesto lleno de orgullo al Maestro para que este ordene a la orquesta el acorde de la resolución con vigor)


FIN DEL PROLOGO


ACTO PRIMERO

(A la orden del Director de Escena el telón sube. Hay tres carromatos con gradas, uno al fondo de la pista y dos en los laterales.
El Acordeonista acompaña la acción con una música rítmica, similar al fox-trot que va a sonar después. Catalina explica detalladamente las peripecias de su viaje hacia el exilio, mientras Marat toma notas en su libreta de da cada uno de los pormenores)

(Hablado)

CATALINA
De no haber sido por mi entereza no hubiéramos podido afrontar aquella odisea de Surevia.

MARAT
¿Muchos peligros?

CATALINA
Figúrese, dos mujeres solas…. Tuvimos que huir del palacio y salir del país. Ya nos creíamos libres cuando nos vimos a merced de una turba capitaneada por un desarrapado, un «mujik» sucio y mal oliente… ¿Sabe usted lo que es un «mujik»? (1)

(1) «Mujik», del ruso «muzhík»: entre 1861 y 1917, eran siervos que se convirtieron en campesinos libres.

MARAT
¡Claro! Y lo que es el samovar (2), y la troica, y la balalaica…

(2) Samovar: recipiente metálico para calentar el té; troica: trineo tirado por tres caballos y, por extensión, tres miembros de un gobierno; balalaica: instrumento musical de cuerdas metálicas y caja triangular.

CATALINA
¡Qué gran cultura oriental!

MARAT
¿Y el «mujik»?

CATALINA
Tuvimos que confiarnos a él. Y aquel hombre exigió…

MARAT
¿Qué?

CATALINA
¡Dos besos!

MARAT
Pero… ¿dos besos de verdad?

CATALINA
Dos besos de cine.

(Marat toma el bolígrafo ávido de noticias jugosas y Catalina se lanza a cantarle lo más picante de sus peripecias)

(Música)


Dúo cómico y Fox-trot

CATALINA
¡Dos besos míos! ¡Dos besos míos!
En aquellas barbazas revueltas
que envidiaban los machos cabríos.

MARAT
¡Yo no lo creo!
¡Yo no lo creo!
¡Una dama de rango y de alcurnia,
«osculando» a un granuja tan feo!

CATALINA
Pues se los dí…
y no me desmayé.

MARAT
A ese «mujik»
por siempre envidiaré.

CATALINA
¡Dos besos míos! ¡Dos besos míos!
En aquellas barbazas revueltas…

MARAT
¡Hay que ver! ¡Hay que ver!
¡Ay, qué tío!

CATALINA
¡Pobre de mí!
Yo me eché atrás.

MARAT
(Insinuando un beso)
¿Y él hizo así?

CATALINA
Un poco más…

MARAT
(Insistiendo)
¿Así?

CATALINA
Quizás… ¡Pobre de mí!
Yo me eché atrás…

MARAT
¿Y él hizo así?

CATALINA
Un poco más.

MARAT
¿Así?

CATALINA
Un poco más.

MARAT
¿Así?

CATALINA
Más… más…
Y me decía el «mujik»
lo que no escuché jamás.
«Catalina, Catalina,
son tus labios de coral
una rosa peregrina
enredada en un zarzal.»

MARAT
Catalina, Catalina,
yo no he visto cosa igual.
¡Una boca purpurina
dando besos a un chacal!

(Marat y Catalina, que han ido flirteando progresivamente en todo el dueto haciendo que la temperatura emocional del mismo vaya subiendo hasta llegar al clímax, se funden en un interminable beso durante el cual el circo explota en todas sus manifestaciones, como unos fuegos de artificio que explican la montaña emocional de Marat y Catalina en su beso. Trapecistas que suben y bajan, incluida la subida de Sofía con una larga capa de circo, que llega hasta el suelo como si fuera un telón. Funambulistas, Malabaristas, Payasos en monociclo, Acróbatas, Forzudos... en una orgía de movimiento que finaliza dejando de nuevo a la vista el final del beso de Marat y Catalina. Ellos se besan sentados en la grada central y los Artistas del Circo se los llevan al fondo del escenario)

(Hablado)

(El Acordeonista y el Clarinetista evocan lánguidamente el pasado dueto con carácter melancólico, tocándolo lentísimo)

DIRECTOR
En palacio se celebra una gran fiesta. Pero Sofía no tiene ganas de divertirse. De nada sirve que su hermana Catalina intente animarla. Sofía solo piensa en la melodía que cantó el payaso y en cómo pudo ese hombre conocer aquella canción secreta…

(Se ve a Sofía en lo alto del trapecio, mientras el Barón manda a todos salir)

BARON
Pueden marcharse todos de momento. La princesa no desea compañía en este momento, aún está afectada por la emoción y lamenta no asistir a la fiesta.

(El Barón espera a que todos se marchan y habla a la Princesa)

BARON
Vendrán esta tarde. Vendrán los dos… Vestidos de paisano no se conoce al negro ni al blanco… No supe distinguirlos...

(Mientras el Barón habla a Sofía del circo, el Director comenta la escena)

DIRECTOR
El barón está aturdido. Esa… peste de titiriteros del Alhambra (3). Gorgoritos, volatines, mujeres barbudas, trapecistas… enanos… ¿Por qué la princesa se empeña en hablar con ese payaso...?

(3) El Alhambra fue una sala de espectáculo de París, que cambió varias veces de nombre, siendo sucesivamente la Opera Popular, el Teatro de la República, el Teatro del Pueblo y la República, el Alhambra y el Alhambra-Maurice Chevalier; el edificio fue demolido en 1967.

BARON
Ya sé que lo que tocaba el payaso eran Las melodías de la Estepa que compuso para usted el gran duque Daniel de Orsonia y que solo él conocía. Pero, ¿por qué le impresionó tanto, señora? Quizás alguien pudo escucharlas y recordarlas... Quizás esos  payasos sean compatriotas nuestros que escucharon la canción...

(Sofía se muestra al público con un precioso traje de noche. Canta sobre el trapecio, mientras los miembros del circo dejan sus actividades y la miran emocionados. El Barón atiende con atención y lástima a la Princesa)

(Música)


Romanza

SOFIA
Yo, que jamás había sentido
las inquietudes del amor,
no vi hasta entonces a mi prometido
que para mí buscó el emperador.
Fue mi sueño infantil
y recuerdo de él
el semblante borroso
y el mirar cariñoso
del gran duque Daniel.
En Francia se educó,
y tuvo aquí, en París,
mujer que le adoró.
¡Y la dejó por mí!
¡Por mí!
Desdeñaba las glorias
de la corte imperial,
y en la música puso
su entusiasmo cordial.
Y queriendo el gran duque tener
un recuerdo de amor para mí,
me brindó la sencilla canción
diciéndome así.
«Princesita de sueños de oro,
te doy un tesoro
con esta canción.
¡Quiera Dios que la música mía
resuene algún día
en tu corazón!
¡Princesita de sueños de oro
te doy un tesoro
con esta canción…»
Aquel afán que me aturdía
tuvo un final desgarrador,
porque la muerte, que nos perseguía
vino a romper los planes de mi amor.
Destrozó mi país
la tragedia cruel,
y, entre fuego y metralla,
en la dura batalla,
cayó el duque Daniel.
Luchando sin cesar
el príncipe murió,
y se deshizo así
el sueño de mi amor…
¡Mi amor!
Se acabaron las glorias
de la corte imperial,
y en la fuga cobarde
se apagó mi ideal.
Y ahora vuelve su dulce canción,
despertando recuerdos en mí
y su voz me parece escuchar
diciéndome así:
«Princesita de sueños de oro,
te doy un tesoro
con esta canción.
¡Quiera Dios que la música mía
resuene algún día
en tu corazón!
¡Princesita de sueños de oro
te doy un tesoro
con esta canción!…»

(Al terminar el número, Sofía llora amargamente y el Barón de Orsava acude a  consolarla. Le ayuda a bajarse del columpio y ella llora en el regazo de él desconsoladamente. El Acordeonista toca notas largas y llenas de dolor y amargura, acompañado por el clarinete, evocando la romanza de Sofía)

(Hablado)

SOFIA
Necesito que venga ese artista y me aclare el misterio… Cuando lleguen, les dirás que pase solo Black.

BARON
Descuide Vuestra Alteza.

(Sofía y el Barón de Orsava se marchan)

DIRECTOR
Y Black y White dieron el salto mortal de la pista al palacio.

(Se oye al acordeón tocar una evocación de la romanza de Sofía. Después, clarinete y acordeón tocan música de baile. Los dos Payasos permanecen en pie. Visten trajes de calle, sencillo el de Black y más llamativo, más de artista de circo el de White.
Black es hombre de treinta años en cuyo rostro pálido relucen los ojos poderosos y firmes.
White, más viejo con el cabello gris, es fuerte, musculoso y tiene una cara encendida y risueña y aspecto de dandy maduro)

WHITE
Me hacen venir… Y no me invitan ni a sentarme… También nosotros tenemos nuestra categoría. Reyes en nuestro oficio, soberanos en la pista. (Añade, riéndose) Estás nervioso…

BLACK
Nos llama una princesa ilustre.

WHITE
Te llama a ti, que anoche tuviste la habilidad de conmoverla. Yo vengo de comparsa. Aunque, a lo mejor, lo que pretenden es que hagamos algún numerito de circo…

BLACK
No. La cita no es para eso.

WHITE
Tú sueñas mucho...

BLACK
¡Calla! Ya vienen…

WHITE
(Prestando atención y levantándose)
Luz en la pista.

(Por la izquierda, en primer término, llega el Barón, que dice, saludándolos)

BARON
Señores… lamento haber molestado en vano a uno de ustedes. Su Alteza no desea saludar más que al llamado…

WHITE
¿Al llamado Black?

BARON
Exactamente.

WHITE
Es mi compañero. Yo estoy aquí de más.

BARON
Crea usted, señor… que lo siento. Celebramos aquí una pequeña reunión. ¿No quiere beber una copa de vino?

WHITE
Será bueno, ¿verdad? ¡Vino de príncipes!

(Despidiéndose de su compañero)

¡Animo, Black!

BLACK
Ve tranquilo, White.

BARON
Su Alteza vendrá ahora mismo.

(A White, acompañándole)

Permítame usted acompañarle…

(Se van White y el Barón de Orsava. Black, solo en escena, curiosea en torno suyo. Los del circo colocan las cosas de la estancia según las indicaciones del Director.
También bajo las órdenes del Director, un Mago hace aparecer de la gran chistera de uno de los payasos un retrato de la Princesa Sofía. Black lo examina, leyendo su dedicatoria)

(Música)

Dúo

BLACK
«Para mi príncipe, rendidamente…»

(Deja el retrato)

¡Rendidamente!
¡Y mil recuerdos hechos hoguera
que están ardiendo bajo mi frente!
¡Rendidamente!
¡Quién lo dijera!…

(Algunos Payasos del circo traen a Sofía con los ojos vendados sobre una de las gradas, y al llegar junto a Black le quitan la venda. Componen la escena dos gradas en ángulo dentro de la pista)

SOFIA
Si hasta mi casa le he llamado, disculpe mi atrevimiento.

BLACK
Solo con verla estoy pagado, y con servirla estoy contento.

SOFIA
Anoche, con mi desmayo, quizá pudiera juzgarme mal.

BLACK
Bendije aquel accidente, porque halagaba mi vanidad.

SOFIA
Oyendo sus Melodías estuve a punto de enloquecer.

BLACK
Con ellas rendí homenaje a quien me honraba con su interés.

SOFIA
Pero… ¿cómo llegó a sus manos la canción?

BLACK
No puedo darle ninguna explicación.

SOFIA
¿Y no ha de hablar si se lo pide una mujer?

BLACK
Debo callar
cumpliendo mi deber.

SOFIA
En París volví a escuchar
lo que nunca sospeché…
¡y ahora debo preguntar
quién es usted!

(Black, ante el espejo hace un juego de reflejos con otro de los Payasos del circo y se ve «reflejado». Después canta hacia Sofía y hacia el Público)

BLACK
¿Quién soy yo?
¿Quién soy yo?
Yo soy un payaso loco
que estruja un poco
su corazón,
y ve que la sangre brota
de cada nota
de su canción.

(Apasionadamente)

¡Canción que llevo conmigo
como un castigo
y un dulce afán;
canción en que mis dolores
y mis amores
unidos van!
Yo soy un artista
sin patria ni hogar
que ríe en la pista…
¡queriendo llorar!
Dejad que el payaso inquieto
guarde el secreto
de este placer,
sintiendo el alma abrasada
por la mirada
de una mujer.
Dejad que calle el payaso
y pida vuestro perdón,
y que, vencido
por su fracaso
bajo el vestido
de negro raso…
¡estruje su corazón!

(Los Artistas del Circo empiezan a asomarse y a mirar embelesados a la pareja, al ver que Sofía va quedando cada vez más fascinada ante la confesión de Black)

SOFIA
(Que ha oído a Black como en éxtasis)
¿Quién me habla así?
¡Tú eres Daniel!

BLACK
(Apartándose de ella y con risa amarga)
¡No sueñe más!
¡No piense en él!

SOFIA
¿Por qué negar?

BLACK
¡Pobre de mí!
¡Solo soy Black!

SOFIA
¡No! ¡Tú eres Daniel!

BLACK
¡No sueñe más!
¡No piense en él!
¡No piense en él!

SOFIA
¡Nada me importa
que hables así!
¡Rey o payaso
vuelves a mí!

(Se abraza a él)

¡Daniel!
¡Mi Daniel!

BLACK
(Rendido a las caricias de ella)
Yo seré lo que ordenes que sea…
¡porque tú lo has querido, mujer!

SOFIA
¡Otra vez la ilusión se abre paso!

BLACK
¡Dí que quieres a Black, el payaso!

SOFIA
Es mi amor una llama perdida,
y me incendia su luz como el sol,
y en su fuego revivo y me abraso.

BLACK
(Con angustia)
¡Dí que quieres a Black, el payaso!

SOFIA
¡Te quiero! ¡Te quiero!
Rey o bufón, o pordiosero.

BLACK
¡Te quiero! ¡Te quiero!
¡Ya de tu amor todo lo espero!

LOS DOS
¡Te quiero! ¡Te quiero!
Rey o bufón, o pordiosero.
Ya de tu amor todo lo espero.
¡Te quiero! ¡Te quiero!
¡Y no me importa el mundo entero!
Es mi amor una llama perdida
y me incendia su luz como el sol.
Ya volvió a florecer
mi pasada ilusión…
¡Y mi amor se fundirá
con tu amor!

(Hablado)

(Quedan estrechamente abrazados. A su alrededor, todos los del circo han ido haciendo un círculo rodeando a Black y a Sofía, embargados por la emoción y dejando escapar alguna lágrima. Al acabar la música el acordeón acompaña con una rítmica y viva música que recuerda al momento en que Black cantó «yo soy un artista sin patria ni hogar»)

DIRECTOR
El amor ha logrado el milagro de convertir a Black en un gran príncipe y a White en su
primer ministro.

(White entra y sorprende a Black y Sofía aún acaramelados)

WHITE
Black.

SOFIA
¡Black, no! ¡Daniel! ¡Daniel Estebanoff, gran duque de Orsonia! (A Black) Daniel, quiero saber cómo te salvaste de la hoguera…

BLACK
Déjalo…

WHITE
¿Por qué te callas? ¡Cuéntalo!

BLACK
¡Calla!

SOFIA
El príncipe escapó con su primer ministro, Tarnovitz.

WHITE
A los pies de Vuestra Alteza.

(El aire resuelto de White, contrasta con el gesto desolado de Black)

SOFIA
¿Usted?… Pero...

WHITE
Sí, Alteza. (Echándole teatro) Huimos disfrazados de campesinos.

BLACK
¡Calla!

(White besa lenta y ceremonialmente la mano a la Princesa Sofía, mientras le habla el Director)

DIRECTOR
Y así es como White se presta a contar su huida y sus penurias a la princesa, sin callar ningún detalle de su terrible camino. Todos dispuestos. Luz. Música, maestro.

(A las órdenes del Director se apaga la luz de la escena dejando un foco sobre White y luz tenue sobre Sofía, que se sienta en una de las carras con grada a escuchar la historia.
El Director pide a los Artistas del Circo que ayuden a White a contar la historia y los detalles de su narración)

(Música)

Romanza

WHITE
Aunque todos nos daban por muertos,
no nos fue muy sencillo escapar,
y corrimos por toda Surevia
donde nadie nos quiso ayudar.
Parecíamos dos trotamundos…

BLACK
(Dándole codazos)
Pero… ¡cállate, no hables así!

WHITE
(Sin atenderle)
Parecíamos dos trotamundos…
¡cómo hay tantos que van por ahí!
¡Cuántas angustias!
¡Qué padecer!
Fuimos artistas;
fuimos mendigos…
¡fuimos de todo
lo que hay que ser!
Nos rondaban aquellos chacales;
nuestro sino se hacía fatal;
nos cercaban agudos puñales
el peligro era siempre mortal…
Y entre el odio, el hambre y el fuego,
dominados por miedo cerval,
sin tener un minuto sosiego…
¡lo pasamos, señora, muy mal!

BLACK
¡Calla, por Dios!

WHITE
¡No insistas más!
¡Ya no hay temor!
¡Déjame hablar!
¡Ja, ja, ja, ja!
¡Me río
recordando nuestro miedo!
¡Me río
porque al fin contarlo puedo!
¡Ja, ja, ja, ja!
¡Quién nos diría
que llegaría
esta dichosa
tranquilidad?
Una noche asaltaron la choza
en que ocultos vivimos los dos,
y al empuje de bombas terribles
nuestro humilde refugio se hundió.

BLACK
(Dándole codazos)
Pero… ¡cállate, no hables así!

WHITE
(Sin atenderle)
Y apartando maderas y escombros…
¡por milagro salimos de allí!
¡Cuántas angustias!
¡Qué padecer!
Fuimos artistas;
fuimos mendigos;
¡fuimos de todo
lo que hay que ser!
Nos rondaban aquellos chacales;
nuestro sino se hacía fatal;
nos cegaban agudos puñales;
el peligro era siempre mortal…
Y entre el odio, el hambre y el fuego,
dominados por miedo cerval,
sin tener un minuto sosiego…
¡lo pasamos, señora, muy mal!

BLACK
¡Calla, por Dios!

WHITE
¡No insistas más!
¡Ya no hay temor!
¡Déjame hablar!
¡Ja, ja, ja, ja!
¡Me río
recordando nuestro miedo!
¡Me río
porque al fin contarlo puedo!
¡Ja, ja, ja, ja!
¡Quién nos diría
que llegaría
esta dichosa
tranquilidad!

(Hablado)

El clarinete, el violín y el acordeón recuerdan Las melodías de la Estepa.

SOFIA
(Que ha oído con espanto el relato)
¡Qué pena, Daniel!

BLACK
La mayor de todas fue saber vuestro drama.

DIRECTOR
White recuerda el asesinato del Emperador y cómo todos creían que la princesa Sofía y su hermana habían muerto en el siniestro… Por eso se sorprendieron al verla en el circo.

SOFIA
¡Es hora de que el príncipe Daniel vuelva a su rango! (A Black) Has de reconquistar tu reino. Orsonia logró librarse del populismo, dueño de Surevia. Hoy es un estado independiente…

WHITE
Que busca un rey con dotes de gobernante.
¡Black!

SOFIA
¡Tú serás ese rey!

BLACK
¡No lo seré!

SOFIA
¡Hoy se sabrá la verdad! (Llama) Orsonia aguarda a su soberano.

(Por la derecha llegan la Gran Duquesa Catalina y Marat)

DIRECTOR
Sofía llama a Catalina y le pide que convoque a toda la corte para darles la gran noticia: la aparición del príncipe.

SOFIA
(Llena de entusiasmo) ¡Que vengan a conocer al príncipe Daniel Estebanoff, gran duque de Orsonia!

MARAT
(Estupefacto) ¡¡Oh!!

(Marat y Catalina llaman pulsando los timbres y campanillas. A ellos se suman trompetas, bocinas y demás artilugios circenses, lo más excéntricos posibles)

WHITE
¿No querían un numerito? Pues… ¡Música, maestro!

(Baja el trapecio y Sofía sube lentamente mientras abajo se inicia un movimiento espectacular; van entrando La Condesa de Sarátov, El Barón de Orsava, Damas y Caballeros, con elegantes trajes de tarde; todos los del circo aparecen con complementos de Doncellas, muy peripuestas de uniforme; Criados, de librea y de frac; Cocineras y Cocineros, con gorro y mandiles blancos; «Chauffeur», «Grooms» y Jardineros, también uniformados. Así se forma un conjunto abigarrado y pintoresco, cuya nota de color contrastará con el tono solemne del número final. Sofía corona el conjunto elevada en el trapecio. Black y White quedan en proscenio, pero separados: Black azorado y superado por la situación, y White encantado con el baño de multitudes
que les espera)

(Música)


FINAL ACTO PRIMERO

CONDESA
Sofía, ¿qué ocurre?

BARON
Sofía, ¿qué pasa?

INVITADOS
¿Llegaron ladrones
o hay fuego en la casa?

DONCELLAS
Ordene, señora;
disponga Su Alteza.
¿Por qué se nos llama
con tanta presteza?

COCINERAS
Llegó a la cocina...

COCINEROS
... tremendo alboroto
y los marmitones
cien platos han roto.

CRIADOS
Estamos temiendo
lo que haya pasado
al ver de qué modo
el timbre ha sonado.

CHAUFFEURS
Ordene, señora;…

GROOMS
... disponga Su Alteza…

JARDINEROS
¿Por qué se nos llama
con tanta presteza?

WHITE
Jamás en la pista hubo ocasión
de producir tal sensación.
¡Oh, pantomima colosal!
¡Jamás soñé ninguna igual!

MARAT
¡Esto va a ser fenomenal!
¡Qué información
en Le Journal!

CATALINA
¡Una aventura singular!
¿Quién la podía sospechar?
¿Quién la podía sospechar?

BLACK
Princesita de sueños de oro
te doy un tesoro
con esta canción…

(Sofía canta desde el Trapecio. Black y White en el proscenio. Todos los demás se dirigen a la princesa. Llegado el momento ella alza la mano pidiendo silencio y atención. Todos callan y escuchan en silencio)

SOFIA
(A Todos)
Oíd, amigos y servidores;
ya han terminado los sinsabores
de nuestra lucha, dura y cruel.
¡El pueblo no sufre en vano!
¡Ya tiene Orsonia su soberano!
¡Volvió a nosotros el príncipe Daniel!

TODOS
(Girándose y saludando a White con grandes reverencias)
¡Señor!…

(White hace cómica y discretamente un gesto a todos para que se dirijan al «verdadero» rey, a Black, y no a él)
¡Señor!…

BLACK
(Desconcertado y azorado)
No sé como empezar…
¡Qué extraña situación!
Os debo dar —una explicación…

WHITE
(Disculpando a Black, aproximándose a él)
De la emoción —no puede hablar…
Su triunfo, grande y brioso,
mitiga el viejo dolor.

(Ocurrente, toma un tono mayestático)

¡De Orsonia el himno famoso
salude al rey vencedor!

(Todos se ponen de rodillas y alzando la mano saludan a Black. Coloca una bandera de Orsonia en un mástil y la izan solemnemente. La bandera ondea majestuosa)

TODOS
(Con gran solemnidad, puño en alto)
De Orsonia sigamos la suerte;
por ella sabremos vencer…
¡Si allí nos espera la muerte,
alegres juramos caer!

(El Pueblo se aleja dejando solos a Sofía, a Black y a White en el proscenio)

¡Orsonia, mi patria soñada,
Orsonia, mi orgullo y mi amor!
Morir en tierra sagrada
será nuestro encanto mejor!
De Orsonia sigamos la suerte;
por ella sabremos vencer…
¡Si allí nos espera la muerte,
alegres juramos caer!

SOFIA
Princesita de sueños de oro...

BLACK
... te doy un tesoro
con esta canción…
¡Mi amor!… ¡Mi amor!

TODOS
¡Loor!… ¡Loor!..


CAE EL TELON


ACTO SEGUNDO

(Penumbra. Una jaula cruza el escenario como en medio de una fantasmagórica procesión circense. Entre las sombras se percibe la manipulación de los baúles cambiando la disposición del espacio. La bandera de Orsonia sigue izada. El Director manipula un circo de pulgas bajo la luz. Largos acordes melancólicos del acordeón que recuerdan al himno Orsonio, pero decadente y triste)

(Hablado)

DIRECTOR
Cinco meses después en la capital de Orsonia, en la Europa Central. El circo marcha de
un lugar a otro. Los payasos son reyes y los reyes...

(Están en escena: Sofía, Catalina, La Condesa de Sarátov, Damas de la Corte de Orsonia, Mujeres del Pueblo, Black, Henry Marat, El Barón de Orsava, Militares y Caballeros de la Corte y Hombres del Pueblo.
Sofía, Catalina y las restantes damas, visten trajes muy elegantes. Las Mujeres y Hombres del Pueblo, ropas al uso de Oriente artísticamente armonizadas, con detalles del circo. Black, hoy rey Daniel de Orsonia, luce uniforme de gala, con bandas y condecoraciones. La antigua timidez del artista parece desvanecida entre la pompa de sus vestiduras y solo recuerda al payaso de ayer la mirada grave y profunda de los ojos melancólicos. Los Militares llevan también distintivos y vistosos uniformes. Sofía y Black presiden el acto. Alrededor se agrupa el resto de la corte. Las Mujeres y Hombres del Pueblo, reunidos ante Sofía y Black, vienen a ofrecer a aquella sus regalos sencillos, como homenaje a la que va a ser su reina)

(Música)

Escenas y Danzas

(Las Mujeres se dirigen a la Reina. Los Hombres, en un discreto segundo plano)

CORO
Para ofrecer a nuestra soberana
todo su amor en cándidos tributos,
llena de luz Orsonia se engalana
y trae aquí sus flores y sus frutos.

SOFIA
Nunca sabré cómo expresaros
mi gratitud y mi alegría.
Solo mi amor puede pagaros
esta bondad y esta hidalguía.

BLACK
Para su reina tiene mi pueblo
dulces ofrendas,
porque ya sabe cuánta ventura
debe a su Reina.
Y en este trono
que va a ocupar,
tiene la reina por escalones
los corazones
de todo un pueblo que sabe amar.

(La Trapecista, con un elegante vaivén, y al tiempo que hace artísticas piruetas, tira pétalos de flores sobre los príncipes)

MUCHACHAS
Orsonia guarda sus flores
para la reina gentil,
y quiere que en sus amores
triunfen mayo y abril.
Camelia pulida de nieve y de seda
tu carne remeda
y en rojos claveles de luz y de fuego
mi sangre te entrego.
Orsonia guarda sus flores
para la Reina gentil,
y quiere que en sus amores
triunfen mayo y abril.
¡Y abril!

(Con la aparición de la música de baile, llena de reminiscencias bohemias y zíngaras, aparecen un Malabarista que juega con sables y otro Malabarista que juega con antorchas de fuego. Primero hacen cada uno su exhibición y después se unen en una danza o pelea entre ambos. También exhiben, en una gran jaula, algunos de los triunfos de la guerra: prisioneros enjaulados)

Llama el amor a tu puerta;
abre tu puerta al amor,
que si el amor te despierta
los frutos de tu huerta
tendrán dulce sabor.
¡Ah!… ¡Ah!…

TODOS
De Orsonia sigamos la suerte;
por ella sabremos vencer…
¡Si allí nos espera la muerte,
alegres juramos caer!

(El acordeón toca música animada y rítmica, similar al bajo rítmico de la romanza de White del Primer acto. El Director cambia la bandera del circo de pulgas y coloca la de Orsonia. Después hace cantar el himno a las pulgas.
Se marchan Damas, Mujeres y Hombres del Pueblo, Militares y Caballeros. Quedan en escena Sofía, Black, Catalina, la Condesa de Sarátov, Marat y el Barón de Orsava)

(Hablado)

DIRECTOR
Un magnífico espectáculo.

BARON
Inolvidable.

MARAT
Y unas chicas estupendas. ¡Viva Orsonia!

DIRECTOR
Tras el gran recibimiento, la princesa Sofía acude a su paseo a caballo, Black despacha los asuntos de estado con White, Marat fisga entre las súbditas de Orsonia, bajo la atenta mirada de Catalina, y el barón y la condesa buscan sin descanso el...

BARON
Cronicón de actos y ceremoniales del Gran Ducado de Orsonia.

CONDESA
Que explica cómo debe celebrarse la boda real.

(Catalina, la Condesa de Sarátov, Marat y el Barón de Orsava, hacen las reverencias obligadas y se van)

SOFIA
Ya hay grandes preparativos para la boda.

BLACK
Como tú te mereces. Quiero darte el cortejo nupcial más fastuoso.

SOFIA
(Conmovida) ¡Daniel!… Mi cortejo eres tú. Contigo seré tan feliz como lo es tu pueblo. Tú lo has engrandecido por arte de magia.

BLACK
(Abrazándola) ¡Sofía!

(La acompaña hasta la puerta y la despide besándole la mano)

(Música)

Romanza

BLACK
Hacer de un mísero payaso
un soberano triunfador;
cambiar en éxito el fracaso,
esta es la fuerza del amor.
Correr el áspero camino
sin que se entibie nuestro ardor
vencer con ímpetu al Destino,
esta es la fuerza del amor.
Como una rosa encendida
viniste a mi soledad,
para ofrecerle a mi vida
una nueva claridad.
Como una rosa encendida,
el triunfo supe obtener
y he de llevarla prendida
a tu gloria, mujer.
Lograr que el ánimo despierte
frente a la angustia y el dolor;
mirar con júbilo a la muerte…
¡esta es la fuerza del amor!

(Hablado)

(El acordeón acompaña al clarinete con una melodía triste del inicio de la romanza anterior. White observa a Black mientras lleva grandes libros y legajos, convertido ahora en el Marqués de Tarnovitz, primer ministro del rey Daniel de Orsonia. Su uniforme recuerda algo a su aspecto de payaso)

WHITE
Mientras Su Majestad se ocupa de las cuestiones del corazón, yo atiendo las cuestiones de Estado. El Tratado con Toscania…

(Mientras Black lee detenidamente el tratado, el Director interviene)

DIRECTOR
Fíjense bien. White se ha convertido en un estadista que maneja tratados, leyes y pactos...

WHITE
Tendremos petróleo, trigo, hierro. Este es el acuerdo que quiero proponer a los Populistas… El pueblo de Orsonia no quiere los antiguos horrores. Hay que pactar con los antiguos enemigos…

BLACK
¡Bravo, White!

WHITE
Tarnovitz, señor. Conviene olvidar ciertos nombres… de guerra.

BLACK
¡Bravo, Tarnovitz!

WHITE
¡Marqués de Tarnovitz!

BLACK
Eres un gran hombre de gobierno… ¿Dónde aprendiste?

WHITE
En la pista. Hay que tener al público de buen humor, como aquí.

(El Director anuncia con toda pompa la llegada de un nuevo embajador)

DIRECTOR
Su Excelencia el Embajador de Toscania.

BLACK
Allá vamos…

WHITE
Después tiene concedidas dos audiencias privadas. El señor Zinenko, de Krichopol, y el señor Dupont, pianista francés…

BLACK
Se alojarán en palacio. Es la tradición de Orsonia. ¡Vamos!

WHITE
Estos adornos pesan como el demonio. ¡Y el cuello aprieta!

BLACK
(A media voz, hace un malabar con algún objeto y se lo lanza a White) Cuánto mejor aquella gola, ¿verdad, White?

WHITE
Ahora tenemos otras ventajas, Black.

(Black y White salen, imitando un pequeño paso de la coreografía del circo)

(Música)


Cuarteto cómico y Marcha

(Entran Catalina, la Condesa de Sarátov, Henry Marat y el Barón de Orsava. Traen un libro enorme, un códice miniaturista: el Cronicón. Lo colocan en un enorme facistol)

LOS CUATRO
¡Ya se encontró!
¡Ya se encontró!
El Cronicón ya apareció.

CATALINA
El asunto es de importancia…

CONDESA
Y de mucha trascendencia…

MARAT
La costumbre es algo rancia
con perdón de Su Excelencia.

CATALINA
¿Qué dice usted?
¡Calle, por Dios!
¡Si va a tener
mucho esplendor!
Sobre la nieve de los cien jacos
los cien cosacos
de negra piel.

MARAT
¡Habrá que verlos con esa pinta,...

BARON
... sudando tinta...

CATALINA
Blancos los penachos...

CONDESA
... altos los aceros,
abren los guerreros
la marcha nupcial.

MARAT
Y con el hisopo...

BARON
... del agua bendita
va el archimandrita
de capa pluvial.

CATALINA
Y la novia con traje bordado.
Y la novia con manto de armiño.
Y la novia mirando a su amado
con mucho cariño…

CATALINA
Y la novia con traje bordado...

CONDESA
Y la novia con manto de armiño.
Y la novia mirando a su amado
con mucho cariño…

MARAT
¡Señora, a su edad
hay que tener formalidad!

CATALINA
Y a la media noche,
solitos los dos,
buscan más detalles
en el Cronicón.
Ni una sola página
pueden encontrar,
y a la media noche…
¡Tralará, tralará,
tralará!

TODOS
Y a la media noche…
¡Tralará, tralará,
tralará!

CATALINA
Triunfará nuestra prestancia…

CONDESA
Se impondrá nuestra presencia…

MARAT
¡Esto es una extravagancia
en Orsonia y en Florencia!

CATALINA
¡Calle, por Dios!
¡Qué insensatez!
¡Nunca podrá
verlo otra vez!
Cien mil campanas, en loco vuelo,
llevan al cielo
su vibración.

MARAT
Y a las dos ha enloquecido...

BARON
... con el sonido
la población.

CATALINA
Vivos los caballos...

CONDESA
.... hacen mil corbetas;
britan las cornetas
y suena el clarín.

MARAT
Y, no será extraño...

BARON
... que yo me desmaye
al verme en la calle
con este trajín.

CATALINA
¡Cuántas novias trazando sus planes!
¡Cuántas novias sufriendo la espera!
¡Cuántas novias pidiendo galanes
que estén a su vera!

CONDESA
¡Cuántas novias sufriendo la espera!
¡Cuántas novias pidiendo galanes
que estén a su vera!

MARAT
¡Señora, a su edad...

BARON
... hay que tener formalidad!

CATALINA
Y a la media noche,
solitos los dos,
buscan más detalles
en el Cronicón.
Ni una sola página
pueden encontrar,
y a la media noche…
¡Tralará, tralará,
tralará!

TODOS
Y a la media noche…
¡Tralará, tralará,
tralará!

(Hablado)

(Se van los cuatro. Acordeón, violín y clarinete tocan las fanfarrias del inicio del número anterior. El Director, como ujier de palacio, anuncia la llegada de Carlos Dupont y Gregorio Zinenko)

DIRECTOR
¡Carlos Dupont y Gregorio Zinenko!
Esperen aquí a Su Majestad.

(Dupont examina la estancia con mucha curiosidad. Zinenko está encogido y como asustado. Los Músicos tocan Las melodías de la Estepa)

DUPONT
Creo que podemos sentarnos.

ZINENKO
No me atrevo. Podría llegar el rey Daniel…

DUPONT
El rey, ¿le conoce?

ZINENKO
Yo le enseñé a nadar y a remar en una canoa. Yo era guardabosque en la finca donde pasaba los veranos, cuando era pequeño, en Krichopol, mi pueblo.

DUPONT
Krichopol...

ZINENKO
Le gustaba mucho la música. Me hacía cantarle una y otra vez el Adiós a la siega, una canción de campesinos… Y ahora voy a verlo, después que le lloré por muerto. ¿Se acordará de mí?

DUPONT
Los príncipes no suelen tener buena memoria.

ZINENKO
Me conformo con que diga: «¡Hombre!… ¡Gregorio Zinenko!»

DIRECTOR
¡Su Majestad el rey!

(Entra Black. Dupont y Zinenko se ponen de pie. Black entra y mira sus notas)

BLACK
¿El señor Zinenko?

ZINENKO
A la orden. Servidor, Gregorio Zinenko.

BLACK
De Krichopol. ¿Allí tenemos una finca, verdad?

ZINENKO
Sí, señor. Yo era guardabosque. Gregorio...

BLACK
¡Krichopol! ¡Tengo que ver a aquella buena gente!… ¿Y usted, qué necesita de mí, amigo mío?

ZINENKO
(Afligido porque el Rey no le recuerda)
Yo… nada… venir a San Telmo… tal vez, no debí hacerlo…

BLACK
¿Por qué no? Siempre me alegra ver a mis leales campesinos.

ZINENKO
Guardabosque, y sargento de la Segunda Brigada de Cazadores.

BLACK
Esta noche vendrá usted a una fiesta en palacio.

ZINENKO
¿Yo… en palacio?

BLACK
Nos veremos luego.

(Zinenko se aleja de la presencia del Rey haciendo reverencias, hasta marcharse. Black se dirige a Dupont, que ha escuchado discretamente)

BLACK
Señor Dupont.

DUPONT
Carlos Dupont, músico francés. A las órdenes de Vuestra Majestad. Orgulloso de haber comprobado el amor que los hombres de Orsonia sienten hacia su rey.

BLACK
Espero que nos honre con su presencia en la fiesta que damos en palacio. Aunque esto no sea Francia tiene sus encantos.

DUPONT
Lo conozco todo. Los lienzos de Rembrandt, de Tiziano, de Velázquez… Y sobre todo los dibujos de Nicolás Irmanoff.

BLACK
¿Los dibujos…?

DUPONT
Perdone si fui indiscreto. Ya sé que esos dibujos, únicos en el mundo, se guardan ocultamente.

BLACK
Sí…

DUPONT
¡Qué emoción volver a este despacho y poder abrir la cueva de Aladino! ¡Ábrete, sésamo!

(Mueve unos resortes y se abre una trampilla en el suelo, quedando al descubierto el escondite secreto. Dupont entra por la puerta secreta y sale con unos lienzos. Black mira
sorprendido)

DUPONT
Un escondite admirable.

BLACK
¿Cómo conocía ese lugar secreto? ¿Quién es usted?

DUPONT
También yo deseo saber quién es… Su Majestad. Porque el legítimo Daniel Estebanoff, príncipe de Orsonia, soy yo.

(Dupont contempla los cuadros)

(Música)

Dúo

BLACK
¡Daniel Estebanoff!

DUPONT
Dibujos de clara belleza,
¡ya os vuelvo a ver!

BLACK
Disponga de mí Vuestra Alteza,
¿qué debo hacer?

DUPONT
Puedo jurar
que aquí me trajo únicamente
el aclarar
una aventura sorprendente.
Y he de añadir
que una vez calmada
mi curiosidad,
yo me he de ir
sin pedirle nada
a Su Majestad.

BLACK
El trono está ya libre.

DUPONT
¡Por Dios, qué insensatez!
¡No piense que deseo
volver aquí otra vez!
Nunca tuve el afán de gobierno
ni el ansia de mando.
Por milagro salí de este infierno
y estoy disfrutando
un amor apacible y eterno.
¡Aquel amor
del que me quiso separar
el implacable emperador,
al que tenía que acatar
disimulando mi dolor.
Una mujer
era mi sueño juvenil
y no lo quise deshacer
por la princesa tan gentil
que me vinieron a imponer.
Nunca tuve el afán de gobierno
ni el ansia de mando.
Por milagro salí de este infierno,
y estoy disfrutando
un amor apacible y eterno.
¡No quiero glorias ni honor!
¡Pienso tan solo en mi amor!
Tengo dos hijos que adoro,
una mujer y un hogar…
¡No hay en el mundo tesoro
por que poderlos cambiar!
No quiero mantos de armiño.
¡Quiero tan solo reinar
en la sonrisa de un niño
y en la mujer de mi hogar!

BLACK
Y, a pesar de todo,
ha venido aquí…

DUPONT
Para ver al hombre
que pasa por mí.
¡Era verdad!
¡Era verdad!
¡Un payaso a mi patria le daba
la felicidad! Ja, ja, ja….
No extrañe usted
mi buen humor…
¡Es que al verle arrogante y altivo
me asalta el temor
de que usted fuera siempre el monarca
y yo el impostor!

(Hablado)

(Los Músicos tocan partes lentas del número anterior)

BLACK
¡No soy el rey! ¡Soy Black, el payaso!

DIRECTOR
¡Black, el payaso! ¡En París, una noche, vio resucitada ante sus ojos a la princesa Sofía! Black adoraba a aquella mujer… tocó para ella Las melodías de la Estepa, que recordaba…

DUPONT
¿Cómo pudo recordarlas? Nadie conocía esa música.

BLACK
La conocía yo. Mi nombre es Alejo Ivanich.

DUPONT
¿Ivanich?…

DIRECTOR
Su Alteza conoce ese apellido. El padre de Black era el famoso orfebre que labró, con todo secreto, una plancha de oro con la melodía que dedicó a la princesa su prometido…

BLACK
Mientras mi padre trabajaba en ella, yo la aprendía al violín…

DIRECTOR
Así fue como Black aprendió de memoria Las melodías de la Estepa y así pudo aquella noche recordarlas ante Sofía. Lo demás, ya lo saben. Ella vio en Black a su príncipe perdido…

BLACK
Cayó en mis brazos, sentí su aliento, el calor de sus besos… rey, pordiosero, asesino… ¡Yo sería lo que ella ordenase!

DUPONT
¡Y es usted rey! Un rey que sabe elegir a sus colaboradores… Quién es el marqués de Tarnovitz, el actual estadista. El auténtico murió, a mí lado, al huir de San Telmo.

BLACK
Es un compañero de circo: White…

DUPONT
(Se ríe) Me alegro de haber hecho el viaje.

(Entra Sofía, con traje de equitación. Llega rodeada de Gente del Circo que la trae en un caballo de madera de feria)

DIRECTOR
La princesa Sofía regresa de su paseo y encuentra a su antiguo prometido.

DUPONT
A los pies de Vuestra Alteza. Carlos Dupont, músico francés.

DIRECTOR
El pasado está a punto de reaparecer de golpe, pero Dupont se marcha a preparar el concierto que ha de dar en el palacio y se despide súbitamente.

(Dupont hace una reverencia y se retira. Sofía ríe alegre y burlona)

(Música)


Dúo y Final del Acto segundo

SOFIA
¡Ay, Daniel! ¡Ay, qué gracia, Daniel!
¡Qué tipos tiene tu mundo del Arte!
Este sujeto que vino a buscarte…

BLACK
¡Calla! ¡No te rías!

SOFIA
¡Si es muy divertido!
Con su melenita, con su bigotín…
¿Y ese hombre es artista?

BLACK
Pues… ¿no lo has oído?

SOFIA
¿Y toca el piano… o rasca el violín?
¡¡No te enfades conmigo!!
¡¡No pongas ese gesto!!
Ya verás esta noche lo seria que estaré.
Delante de tu corte, como tú lo has dispuesto,
¡y escuchando asombrada, al señor del
chaquet!

BLACK
¿Solo te inspiran risas y bromas?
 ¿Nada te dice tu corazón
sobre ese artista que a burla tomas
y que merece tu admiración?

SOFIA
¡Qué bueno eres, príncipe mío!
Y no te enfades… ¡Ya no me río!
¿Un gran artista llegó hasta aquí?
Tú me lo dices y yo, lo creo…
Pero te juro que nunca veo
ningún artista digno de ti.
Tú eres el grande y el victorioso…
Tú eres mi príncipe conquistador,
el abnegado y el generoso
para el que guardo todo mi amor.

BLACK
¡Habla, Sofía!
¡Vibra en tus labios el ansia mía!
¡Y hemos de hablarnos!… ¡Y me has de oír!
Pero… ¡más tarde! Déjame ahora
gozar tu risa fresca y sonora…
¡solo tu risa quiero sentir!

SOFIA
¡Ah, vanidoso! ¿Quién te hace caso?
¡Black, el payaso
goza oyendo reír!

BLACK
¡Di que quieres a Black, el payaso!

SOFIA
¡Te quiero!
¡Te quiero,
rey, o bufón, o pordiosero!
¡Te quiero!
¡Te quiero!
¡Yo de tu amor todo lo espero!
Es mi amor una llama perdida
y me incendia su luz como el sol.
Ya volvió a florecer
mi pasada ilusión…
¡Y mi amor se fundirá
con tu amor!


TELON


ACTO TERCERO

(Los Músicos tocan un vals imperial, inspirado en la romanza de White)


Intermedio

(Hablado)

DIRECTOR
Gran fiesta en palacio. Todos bailan y se divierten. Solo el viejo Zinenko está triste. (A lo lejos, se ve un grupo de sombras bailando un vals expresionista en penumbra. Entran Zinenko y Dupont)

DIRECTOR
La fiesta le parece aburrida. Nada distinto de lo que sucede en su pueblo. Había imaginado otra cosa… Y el rey ni se acordaba de su nombre.

DUPONT
Se equivoca usted, amigo mío. La etiqueta impide al rey ciertas expansiones. Pero él me ha dicho que se acordaba de usted perfectamente. Me habló de una vez, en Krichopol, paseando por el lago, volcó la canoa y al chocar con las piedras de las orillas se hizo una herida en la cara…

ZINENKO
Y yo le curé con el vodka que llevaba en la cantimplora. ¡Y lo recuerda el rey después de treinta años!

DUPONT
Hasta me tarareó una canción que usted le enseñó.

ZINENKO
¿El Adiós a la siega?

DUPONT
Sí, ¿cómo empieza?

ZINENKO
Deja la guadaña, segador…

(Música)


Romanza y Czardas

DUPONT
Deja la guadaña, segador
que por fin concluye tu labor…
Deja la guadaña, segador,
que por fin concluye tu labor…
Al dejarla acaso pensarás
que con ella dejas algo más…
Llora con la ausencia mi dolor…
¡pero no te olvides de mi amor!
¡Pronto, pronto volveré!
¡Siempre, siempre te recordaré!
Besos tuyos guarda el segador
y a buscar tus besos otra vez aquí vendré.
¡Pero no te olvides de mi amor!

(Hablado sobre la orquesta)

ZINENKO
¡Yo se la enseñé al rey! ¡Y él la recuerda aún!

(Llega Black, aturdido por la fiesta, adornado con el uniforme de gala)

BLACK
¿Todavía por aquí señor...
¿Cómo se llama usted?

ZINENKO
Zinenko… Gregorillo Zinenko… Ya sé, ya sé que Su Majestad tiene que disimular. No se preocupe.

DUPONT
(A Black) Si Vuestra Majestad me da licencia…

BLACK
Vaya. Está Usted en su casa. Mañana continuaremos la conversación. (A Zinenko) Páselo bien, veterano.

(Cantado)

DUPONT
¡Pero no te olvides de mi amor!

(Dupont lanza una alegre carcajada al tiempo que él y Zinenko marchan. Sofía cruza el escenario sonriente, con una copa en la mano, viene a avisar a Black para el brindis)


(Hablado)

SOFIA
Daniel, todos te esperan para el gran brindis.

BLACK
Sofía. Sofía, yo no soy Daniel Estebanoff.

DIRECTOR
Llega el momento de la verdad. Black, el musiquillo honrado, el clown del circo, acaba la farsa y descubre a Sofía su secreto.

SOFIA
¡Aparta! ¡No me toques! ¿Es cierto que me has mentido?

BLACK
No quise engañarte. Fue por tu amor, Sofía.

SOFIA
¡Atrás! ¡No se acerque! ¿Yo he podido querer a este bufón? ¡No! ¡Yo quería al príncipe!

(Sofía se va. Black queda destrozado)

DIRECTOR
¡Pobre Black! Ahora él también sabe la verdad. Sofía le amaba solo porque le creía el príncipe. Black piensa que su única salida es renunciar al trono y escribe su renuncia.

(Black, tras firmar su renuncia, llama a White)

WHITE
A las órdenes de Vuestra Majestad.

BLACK
White. ¡White! Ocurren cosas graves.

WHITE
Señor, la policía me ha informado de los disturbios. Los rebeldes asaltarán el palacio.

(Black le entrega a White su carta de renuncia)

DIRECTOR
¡Qué le importa eso a Black, ahora que Sofía sabe la verdad!

WHITE
(Tira la carta) Sabía que acabarías haciendo una necedad.

BLACK
Prepara tus cosas.

WHITE
Siempre están preparadas. Costumbres de payaso andariego…

BLACK
Trabajaremos en lo nuestro. Black y White volverán al circo.

(Black se va. White se queda pensativo)

DIRECTOR
¡Al circo! White también ha sentido nostalgia de la pista… Se acabó su papel de Tarnovitz, el gobernante que había hecho dichoso a un país.

(White marca un número de teléfono y habla)

(Música)


FINAL DEL ACTO TERCERO

WHITE
Al habla… ¿Jefatura?
¿Qué ocurre por ahí?
Bien, bien… El comisario…
Le llama Tarnovitz…
No entiendo… No… Más alto…
¡Ah! Bueno. Ya entendí.
La guardia de palacio
ya está avisada
y es menester que nadie
sospeche nada.
Avise a los cosacos
que estén alerta,
y que toda la gente
siga despierta.
Del rey no se cuide,
que estoy aquí yo…
sujete los nervios…
será lo mejor…

(White cuelga el teléfono. Fuma en silencio. Vuelve Black vestido de paisano. Trae una maleta y el estuche de violín)

BLACK
¡Date prisa!
¡A correr otra vez al ocaso
y que triunfe en el mundo la risa
de Black, el payaso!
Con las ropas del circo me llevo
el caudal de mi vida y mi historia
y vestido con ellas me atrevo
a ganar nuevamente la dicha y la gloria.

WHITE
(Cogiendo el retrato de Sofía)
Llévate al menos
esto de aquí…

BLACK
Este retrato
no es para mí.
Fíjate en él.
¡Bien claro está!

(Leyendo la dedicatoria)

«Para Daniel…»
¡Y yo soy Black!

(Black tira el retrato al suelo y se rompe)

Yo soy un artista
sin patria ni hogar,
que río en la pista…
¡queriendo llorar!
Pero, no importa;
quiero vivir.
La vida es corta…
¡Y hay que reír!

(Riendo a carcajadas)

¡Ja, ja, ja, ja!
«Ridi, Pagliaccio, sul tuo amore infranto!»
¡Ja, ja, ja, ja!

(Se oyen gritos lejanos que van acercándose. Los Payasos se han enfundado los abrigos y gorros del ejército populista y avanzan amenazantes, con Baydarov en la carra-grada central, lleno de medallas)

CORO
En la lucha se puede vencer
o en la lucha se puede rendir
pero nunca se deben perder
la ilusión de triunfar o morir.

(Hablado sobre la música)

WHITE
¿Qué es eso!… Cállate ahora…
Oye… ¡Es la turba aulladora
Que se ha lanzado al motín!

(La Multitud invade el palacio. Suenan dos o tres disparos de fusil)

BLACK
¡Bravo! ¡Que todo lo arrasen
mientras nosotros nos vamos!

(Entran Sofía y Dupont. Black se serena)

SOFIA
¡Vienen!

BLACK
Sosiéguese Vuestra Alteza.

(Black hace pasar a Sofía y a Dupont al interior de la puerta secreta)

Pase aquí dentro, señora.

(Black cierra los tableros)

(A White) ¿Vienen, verdad?

WHITE
¡Mala suerte!

BLACK
¡Salvemos a esa mujer
y venga luego la muerte!

(Black abre la maleta y saca sus accesorios de payaso. White hace lo mismo. Ante el espejo se maquillan lentamente como al inicio.
Empiezan a entrar Soldados cerrando a Black en un círculo. Son Soldados vestidos a la manera del circo. Baydarov va a la cabeza, lleno de condecoraciones y armado)

CORO
En la lucha se puede vencer
o en la lucha te pueden rendir;
pero nunca se debe perder
la ilusión de triunfar o mo…

(El canto se interrumpe de golpe al ver a Black y White vestidos de payasos)

WHITE
Ilustre concurrencia,
flor de elegancia,
espuma de opulencia,
honra de los salones,
gala y pasmo de todas las naciones.

(Estornudando)

¡Atchissss!

(Todos ríen, menos Baydarov)

BAYDAROV
¡La corte da ejemplo
de broma y de farsa!
¡Así se divierte
y así nos engañan!

(A White)

¡Dadnos al rey! ¡Caerá prisionero!
¡No se irá así!

(Cantado)

WHITE
El rey no huye, gentil caballero…
¡Míralo ahí!

(Señala a Black, vestido de payaso. Todos ríen, menos Baydarov)

(Hablado)

BAYDAROV
¡No me contestes de esa forma!

(Cantado)

WHITE
¿Y qué voy a decirte, si tú no me haces caso?
¿A qué se debe tu inquietud?

(Black toma el espejo y lo pone delante de cada uno para reflejarlos a todos)

BLACK
¿Es que no has visto nunca que un hombre
haga el payaso ante la alegre multitud?
Payasos por doquiera, payasos triunfadores
en el trapecio o el tapiz…
¡Payasos miserables, que sacian sus furores
burlando al público infeliz!
Payaso el erudito cargado de medallas
y cuyos libros nadie lee;
payaso el estratega que gana las batallas,
sobre la mesa del café…
Y payasos vosotros, tozudos de la pista,
que aquí venís en confusión,
mientras el que os dirige se esconde
a vuestra vista,
¡¡y no abandona su rincón!!

(Hablado)

BAYDAROV
¡No le hagáis caso!
¡Es un payaso!

(La Turba, sin hacer caso a Baydarov, ríe y palmotea ante el espectáculo inesperado. De pronto suena un toque de clarín; luego unos disparos y el clamoreo asustado de la multitud)

UNA VOZ
¡Los cosacos!

BAYDAROV
¡Ah, traidores!

OTRA VOZ
¡Vienen hacia aquí!

OTRA
¿Qué hacemos!

OTRA
¡Escapemos!

(Todos huyen despavoridos. Los ecos del motín se alejan)

BLACK
¡Sí! ¡Correr, que aún es hora! ¡Correr!
¡A la fuga, que os pueden coger!

(Black ríe y abraza a White)

(Cantado)

BLACK
White, al combate, que ahora empieza
la vida aún tiene su emoción.

(Black abre la trampilla secreta y se inclina ceremoniosamente)

Salga sin miedo Vuestra Alteza
que ha terminado la función.

(Salen Sofía y Dupont)

(Hablado)

DUPONT
¡Gracias!

BLACK
(A Sofía)
Perdonad, señora,
si aún no cumplí mi promesa.
Nos retuvo aquí una empresa
que hemos rematado ahora.

(A White)

¡Vamos, payaso!
¡Y a seguir nuestro camino!

DUPONT
¿Irse usted?

WHITE
¡Un desatino!
¡Se ha empeñado en el viaje!

DUPONT
¡No será! ¡No lo consiento!

BLACK
Para hacer mi voluntad,
no tengo necesidad
de ningún consentimiento.
¿Qué intenta?

DUPONT
Librar de horrores
a un pueblo adorado,
y dejar bien ocupado
el trono de mis mayores.

BLACK
White, en marcha.
Se me ofrece
lo que no me satisface.

BARON
Ya ni los payasos quieren ser reyes.

WHITE
Otra vez al camino.

BLACK
Al camino de siempre.

WHITE
Como siempre, payasos errantes.

ZINENKO
¿Alguien sabe por dónde se va a Krichopol?
Quiero regresar allí.

SOFIA
Pronto... pronto iremos a Krichopol.

(Todos caminan llevando maletas y vagando por el escenario. Empiezan a entrar todos los componentes de la troupe y de la corte vestidos ahora a la manera del circo. Entran las miniaturas de las caravanas y el circo de pulgas. El Director va recogiendo los elementos del circo lenta y ceremoniosamente)

DIRECTOR
¡Bonita historia! Final… ¿feliz? El circo debe continuar su camino, arrastrándose por el barro de los caminos. Exiliados eternos... Cambiemos de nombre, idioma, de circo, quizás… Pero antes de marcharnos, hagamos feliz a nuestro distinguido público... ¡Vamos, gandules! ¡Holgazanes! ¡Seres sin alma! ¡Cantad!

(Cantado)

TODOS
¡Loor! ¡Loor!

(Un Coro de sombras canta a lo lejos los compases finales, mientras el Director y dos Payasos cargan con el circo de pulgas lenta y fatigosamente. Los demás se quitan las ropas de circo y las van guardando en los baúles, y acarrean con los carromatos)



TELON


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