lunes, 11 de agosto de 2014

El Relámpago (Libreto)

EL RELAMPAGO



Zarzuela en tres actos y en verso.

Libreto arreglo a la escena española por Francisco Camprodón a partir de 'L'éclair', ópera cómica de Fromental Halévy, sobre texto de Eugéne de Plannard y Henri Saint-Georges.

Música de Francisco Asenjo Barbieri.

Estrenada el 17 de octubre de 1857 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.



REPARTO (Estreno)

Clara - Josefa Mora.

Enriqueta – Josefa Murillo.

León - Eugenio Fernández.

Jorge - Vicente Caltañazor.

Coro de negros.


ACTO PRIMERO

El teatro representa un paisaje de un ingenio en la isla de Cuba. En primer término, una quinta a la izquierda (actor) con gran cobertizo saliente. Debajo de este, mesa puesta con almuerzo, copas y varios vinos: hamaca ó sillas, etc. Verja con puente en el centro, un pabellón elegante a la derecha. Detrás de la verja, fecunda vegetación de tabaco con frondosidad y profusión de plátanos y palmeras. En último término del fondo, horizonte de mar.


ESCENA PRIMERA

Clara y Enriqueta paseando en segundo término En primero, coro de Negros señalándolas con cuchicheo de curiosidad.

(Música)

CORO
Vino hemanita
de señorita,
lo mismo que ella, bonita, bonita.
Hay que querela
y obedesela
que a sus neguitos, los tata mu bien.
Cógela flore
que den olore
para que pueda lusí su primore:
que vea el ama
que tanto la ama
que sus neguitos la quieren también
Vamo, vamo de puntillas
al jardín,
a bucale mucha rosa
y alhelí:
que si el ama satisfecha
luego etá,
un traguito de aguardiente
nos dará.
Y el neguito beberá
Y el neguito bailará.
Y si plata
sí regala
la buen dama
también da,
un pañuelo
colorao
el neguito
comprará. (Vánse)

ENRIQUETA
En torno mío
reina el placer.

CLARA
A mí me aburre
todo el vergel.

ENRIQUETA
La tierra con su manto,
el ave con su canto
derraman en el alma
misterio y soledad.

CLARA
A tal monotonía
prefiero, hermana mía,
la vida y el bullicio
que reina en la ciudad.
Entre los árboles
sola vagar
sin los suspiros
de algún galán,
es Enriqueta
digna afición
de la que ignore
lo que es amor.
Eso es muy bello,
mas para mí
quiero otros goces.

ENRIQUETA
Pídelos; di.

CLARA
Escuchar una voz cariñosa
que halague mi oído
con frases de amor,
y al llamarme cautivo su hermosa
me cuente rendido
su tierna pasión.
Esta es la vida,
este el placer,
sola flor del Edén que ha quedado
por solaz de la esclava mujer.

ENRIQUETA
Recorrer la cercana ribera
las olas oyendo
gemir en el mar,
contemplando la luna hechicera
que quiebra en las aguas
su luz celestial,
esta es la vida,
este el placer
que entre sueños de verde esperanza
me refleja la paz del Edén.

(Recitado)

ENRIQUETA
Ya veo, querida hermana,
que el campo te mortifica.

CLARA
¿Qué quieres? Soy viuda y rica
en una edad bien temprana,
y acostumbrada al rumor
del salón y del placer,
no sé gozar sin tener
mucha gente en derredor. .
Pláceme ver que suspira
un galán por mis rigores
y que me esté echando flores
aun cuando sean mentira:
y al decirme la querella
del amor que le avasalla,
me divierte la batalla
sin rendirme nunca en ella.
Que en el hombre es ardid llano
pintar su dolor acerbo
y sentar plaza de siervo
para ascender a tirano.

ENRIQUETA
¿Y en dónde bailarás la calma
que en estos alrededores
en que son aves y flores
fieles amigos del alma?

CLARA
¿Aves y flores? ¡Qué error!
Se conoce de contado
que tú, aun no has exhalado
un suspirillo de amor.
Cuando lo sientas, verás
que ese palenque en que lucho
al principio gusta mucho.

ENRIQUETA
¿Pero después?

CLARA
Mucho más.
Tú me darás la razón
y espero que será presto:
nuestro tío se ha propuesto
casarnos sin dilación,
y a mí me mima y me adula
para que otra vez me case.
El hacerlo una vez, pase,
pero dos, seria gula.
Ahora te toca a tí.

ENRIQUETA
¡Por Dios, Clara, no hables de eso,
si vieras qué triste peso
se me está poniendo aquí!

CLARA
¿Por qué? ¡Vaya unas ideas!

ENRIQUETA
Tengo la corazonada
de qué seré desgraciada
así que ame

CLARA
No lo creas.

ENRIQUETA
Déjame a mí solazar
al anochecer a solas
viendo reventar las olas
en la ribera del mar.
Déjame que en noche aciaga
contemple yo su inclemencia,
para ser la providencia
del marino que naufraga.
Y salvar a los que mueren
con mis fieles servidores,
que aunque no esclavos de amores,
son esclavos que me quieren.
Y con ellos cuide yo
la hacienda de nuestro tío
pagando el cuidado mió
el que a ambas no prodigó.
Deja que tranquila viva
a estos deberes sujeta.

CLARA
Veo, querida Enriqueta,
que eres una sensitiva:
y has de ponerte en camino
de poder capitular.
El primero que va a llegar...
¿no adivinas?

ENRIQUETA
No adivino.

CLARA
Viene como una saeta
de las orillas del Miño
para ofrecer su cariño
á su primita Enriqueta.

ENRIQUETA
Si yo no le tengo apego.

CLARA
Ya te entrará despacito.

ENRIQUETA
Si dicen que es un bendito.

CLARA
Mejor.

ENRIQUETA
Y además gallego.

CLARA
Debe ser sumiso y tierno,
y mozo bien educado:
diez y ocho años ha estado
en un colegio de interno:
por poco que haya aprendido
debe saber mucho.

ENRIQUETA
Ya,
pero aun le faltará
aprender a ser marido.

CLARA
Eso se aprende muy pronto.

ENRIQUETA
¿Y si en vez de ser egregio
después de tanto colegio
nos saliese el primo tonto?

CLARA
No siendo mucho, no es malo.
El tío le da un Perú.

ENRIQUETA
Entonces cásate tú.
CLARA
Mil gracias por el regalo.
Adiós, me vuelvo a Matanzas;
porque hoy tengo reunión.

ENRIQUETA
Clara de mi corazón,
no mates mis esperanzas.

CLARA
Yo haré siempre por dejar
tu cariño satisfecho.

ENRIQUETA
¡Ay! y qué bien hemos hecho
en no esperarle a almorzar.

JORGE
(Dentro) So, caballo.

CLARA
Ya está aquí

JORGE
¡So, maldito!

CLARA
Mira, mira.

JORGE
Sujetadle, que me tira!
¡que me tira! Ya caí.

ENRIQUETA
¡Qué cara tiene tan tonta
y qué ridículo está!

CLARA
¡Pobre muchacho! Será
la primera vez pue monta.


ESCENA III

Dichas y Jorge vestido ridículamente lleno de polvo y de agujetas.

(Recitado)

JORGE
¡Santo Cristo, y cómo corren
los caballos de esta tierra!
Estoy desencuadernado,
no puedo mover las piernas.

CLARA
Buenos días, señor primo.

JORGE
Servidor, Domina mea.

ENRIQUETA
(¡Ay, que va hablar en latín!)

JORGE
Ustedes, según la señas,
serán sobrinas del tío.

CLARA
Sin duda alguna.

JORGE
Por fuerza.
En cuanto dijeron, primo,
deduje la consecuencia
de que ustedes son mis primas.

CLARA
Eso es ser lógico en regla.

JORGE
Vaya pues, me alegro mucho.

ENRIQUETA
Y en todo lo que se ofrezca...

JORGE
Muchas gracias, yo llegué hoy,
y así que he saltado a tierra
nuestro respetable tío
me ha mandado que viniera
a ofrecer a ustedes... ¡Ay!

(Poniéndose la mano en la nalga)

y con toda diligencia
mandó ensillar dos caballos
y he venido a la carrera.

CLARA
Prueba que sois buen jinete.

JORGE
Si me tengo a duras penas.
El tío me dio un negrito
por postillón, y el muy bestia
apenas me vio montado
¡zas! salió como una flecha.
El mío se fue detrás
sin darme tiempo siquiera
de calzarme los estribos.
¡Virgen santa, y qué dos leguas!
Yo gritaba, para, para,
y él con la cara risueña,
cuanto yo mas le gritaba
mas le metía la espuela.
«Tú no alcanzarás a mí,
que el neguito va que vuela.»
Me decía el muy zopenco;
y yo apretando las piernas
y agarrado de las crines
llegué como un alma en pena.
Tan solo un negro es capaz
de una partida tan negra.

CLARA
¡Pobre primo! (Riendo)

ENRIQUETA
¡Pobre primo!

JORGE
Dispensadme la fineza
de regalarle al neguito
unos bizcochos de penca.
Por lo demás ¡ay! presumo,

(Poniéndose la mano en la rabadilla)

si mis noticias son ciertas,
que vos sois prima Clara,
y vos mi prima Enriqueta.

(Trocándolas)

CLARA
Pues no es así. (Riendo)

JORGE
¿Con que no?
Entonces es a la inversa:
bien que las do?, sois las dos,
y sale la misma cuenta,
Y puesto que sois entrambas
dos prodigios de belleza,
mesera fácil cumplir
lo que mi tío me ordena.

ENRIQUETA
¿Y qué es lo que ordena el tío?

JORGE
Que coma bien, y que duerma,
y que enamore a mis primas,
y que me case con ellas.

CLARA
¿Con las dos?

JORGE
Con una sola;
mas no ha dicho cual sea.

ENRIQUETA
¿Y pensáis obedecer
sumiso?

JORGE
Al pie de la letra.
Un tío que no se casa
para dejarnos su renta,
su capital y sus fincas,
se ha de obedecer a ciegas.
Con que primas, ¿cuál de entrambas
accede a ser mi pareja?

ENRIQUETA
¿Así tan de sopetón?

CLARA
La elección ha de ser vuestra.

JORGE
Tened compasión de mí,
prima, yo no tengo tuerzas
para decidirme solo:
entrambas sois hechiceras,
y entre tantos atractivos
se quedó mi alma perpleja
entre... Herodes y Pilatos,
entre Clara y Enriqueta.

CLARA
Pues amigo, idlo pensando,
mi hermana con vos se queda,
y yo me vuelvo a Matanzas
ahora mismo.

JORGE
¿De veras?
¿Y mi tío, que me manda
que decida con urgencia,
y no me viene a ayudar
a resolver el problema...

CLARA
¿Qué es lo que os ha dicho el tío?

JORGE
¿Qué me ha dicho? Estadme atentas.

(Música)

JORGE
Antes de tres semanas
hecho un marido
te quiero ver;
Entre las dos hermanas
elige una
para mujer.
— Con cual, decidme
tío, por Dios.
— La que te guste, y me gustan las dos.

ENRIQUETA y CLARA
Pues decidíos
pronto por Dios
puesto que entrambas gustamos de vos.

JORGE
(Aparte) Qué compromiso
tan singular,
y ello es preciso,
tendré que optar.

ENRIQUETA
(Al oído izquierda)
Mi hermana es un ángel
de paz y dulzura.

CLARA
(Al oído derecha)
Mi hermana es un cielo
de casta hermosura.

JORGE
(Aparte) Modelo de hermanas
son ambas, por Dios.

ENRIQUETA
(Id) Tendréis a su lado la suerte mas bella.

CLARA
(Id) Será un paraíso la vida con ella.

JORGE
(Id) Heroicas rivales se muestran las dos.

ENRIQUETA
(Id) Yo sé que de lejos ha tiempo os admira.

CLARA
(Id) Yo sé que hace tiempo por veros suspira.

JORGE
(Id) Entrambas me tienen la misma afición.

ENRIQUETA
(Id) Queredla y amadla, que es buena y hermosa.
.
CLARA
(Id) Tratadla con mimo y hacedla dichosa.

JORGE
(Id) Están empatadas, no tengo elección.
¿Dónde me inclino,
vamos a ver?

ENRIQUETA y CLARA
Escuchad antes
mi parecer.

ENRIQUETA
(Al oído) Si fuerais vos capaz
de decir a mi hermana que no,
no escuchareis mas
de mi labio un acento de amor.
Yo la quiero, — yo la adoro,
es mi vida, —mi tesoro,
decidíos, —dadle el si,
y os veréis adorado por mí.

CLARA
Si viese yo llorar,
despreciada a mi hermana por vos,
no vengáis, no, a buscar
en mi pecho un latido de amor.
Yo la quiero, —yo la adoro,
es mi vida, —mi tesoro,
decidíos, —dadle el si,
y os veréis adorado por mí.

JORGE
(Aparte) Qué triste es inspirar
de repente una doble pasión,
y no poder optar
a la vez por entrambas a dos.
Yo las quiero, —las adoro,
son mi vida, —mi tesoro,
mas si a una doy el si
voy a abrir dos sepulcros aquí.

(Vánse Clara y Enriqueta)


ESCENA IV

(Recitado)

JORGE
Adiós, galas del verjel,
abur, queridas futuras,
qué divinas criaturas, (Olfateando)
y qué fragante pastel.
Tres cosas tengo que hacer
que me es forzoso cumplir,
amar, comer y dormir,
empecemos por comer:

(Se sienta y trincha)

y después que haya comido
combinaré sus deseos. (Con la boca llena)
Pues, señor, los europeos
tenemos mucho partido.


ESCENA V

Jorge y León, por la izquierda, vestido de oficial de marina con escopeta de caza.

(Recitado)

LEON
¡Qué gusto tan esquisito
hay en esta plantación,
qué bonito pabellón!

JORGE
(Con la boca llena sin levantar los ojos)
Muy bonito, muy bonito.

LEON
Caballero, buen provecho.

JORGE
Adelante, hombre, adelante.

LEON
Este calor sofocante
creo que le da derecho
á un tranco oficial marino,
por ley de hospitalidad,
de que tengáis la bondad
de darme un vaso de vino.

JORGE
Aquí hay varios, escoged,
este ingenio es puerto abierto:
llamad y pedid cubierto.

LEON
Gracias, solo tengo sed.

JORGE
Entonces idos sirviendo,
que este maldito pastel
me da que hacer.

LEON
Duro en él.

JORGE
(Con la boca llena)
Voy venciendo, voy venciendo. (Beben)
¿Con que vos sois oficial
de nuestra armada?

LEON
Teniente
de la corbeta Valiente,
anclada en ese arenal;
y encantado de este Edén
tan cerca de nuestra proa,
mandé arriar la canoa
para conocerlo bien.

JORGE
¿Y os gusta?

LEON
Si, amigo mió:
¿sois vos el dueño quizás?

JORGE
No señor; yo no soy mas
que el sobrino de mi tío.
Un tío, que se embarcó
para este clima lejano,
que es médico y cirujano
y oculista y qué sé yo...
de quien el país entero
dice, muy a mi placer,
que es un pozo de saber
y otro pozo de dinero.

LEON
¿Y quién es ese señor
que de tantos bienes goza?

JORGE
El doctor don Juan Mendoza.

LEON
¡Hola! ¡Ese hábil profesor?
De él guarda memoria grata
un vista pariente mió.

JORGE
Le quitaría mi tío
quizá, alguna catarata.
Operación delicada,
pero que él la hace muy bien.

LEON
¿Sois vos médico también?

JORGE
No señor, yo no soy nada.
Mi pobre tío pasó
su existencia en trabajar,
conque a mi me toca holgar
y gastar lo que él ganó.

LEON
Nada mas puesto en razón:
si él os deja obrar así
hacéis bien.

JORGE
¿Verdad que si?
Ha de haber compensación.
Pero amigo, en toda herencia
hay su hueso que roer.

LEON
¿Pues?

JORGE
Se me impone el deber
de casarme con urgencia
con una prima de aquí.

LEON
¿Y ella no gusta de vos?

JORGE
Al contrario, ellas son dos
y están perdidas por mí;
y me pregunto a mí mismo
¿cómo salgo del pantano?
porque al dar a una mi mano
va a haber aquí un cataclismo.

LEON
¿Conque habéis ido a flechar
a las dos a un tiempo?

JORGE
Recto:
ha sido un golpe de efecto;
no lo pude remediar.
Vos, que seréis, de seguro,
en amores perro viejo,
¿podríais darme un consejo
para salir de este apuro?

LEON
Hombre, no tuve en mi vida
amor a mujer alguna;
digo mal, adoro a una
y esa, es mi madre querida,
¡mi madre! por ella late
en mi pecho el corazón,
pues su santa bendición
es mi escudo en el combate.
¡Mi madre!... y yo fui a dejar
de sus caricias la calma,
porque en el amor de mi alma
tiene una rival, la mar.
La mar, a quien de esta vez
voy a dar pronto un adiós.

JORGE
¿Conque tanto os gusta a vos?

LEON
¿Que si me gusta? Pardiez.

(Música)

Guando mi alada corbeta
henchida de popa
arranca veloz,
no hay cortesana coqueta
que luzca su garbo
con gracia mayor.
Cuando se siente arrullada,
que el agua la besa
meciendo el peñol,
es una niña embriagada
que escucha al oído
palabras de amor.
A su costado nadie se arrima,
buque que vea la tiene encima:
si es insurgente, mísero de él,
su derrotero sigue valiente
como a su presa sigue el lebrel.
Cuando a tiro de un corsario
se coloca acoderada,
al soltarle la andanada
se estremece de placer.
Si el esfuerzo del contrario
hace larga la pendencia,
cruje toda de impaciencia
para irlo a acometer.
Entonces luciendo
su lindo donaire,
soltando gallarda
las plumas al aire,
su aliento de fuego
empieza a arrojar,
probando que es ella
la reina del mar.

(Recitado)

JORGE
(Con misterio) Oíd; en el torbellino
de ese combate naval,
¿tiran con bala?

LEON
Si tal.

JORGE
Pues no quiero ser marino.

LEON
¿Y qué importa una andanada?
¡A ver?

JORGE
Nada, una friolera.

LEON
El ser marino os pusiera
el alma dura y templada.

JORGE
Gracias, hombre.

LEON
Sobre un leño
aprenderíais a ser...

JORGE
Si yo no quiero aprender,
mire usté que es mucho empeño.

LEON
No hay que ponerse impaciente
por tan poco, amigo mió:
otra copa y al avio.
Por vuestra novia.

JORGE
Corriente. (Beben)
Con el cansancio que traje.
el sueño a rendirme empieza. (Bosteza)
Conque vamos, con franqueza,
señor marino, buen viaje.

LEON
Tenéis razón, he abusado
de vuestra hospitalidad ..

JORGE
Eso no.

LEON
Con Dios quedad. (Sacando el reloj)
¡Caramba! y cuál se ha pasado
el tiempo. Se pone fea
la tarde, y a no dudar
mucho nos ha de costar
el bogar contra marea.
Qué cáscara tan amarga
trae aquella nubecilla.

JORGE
¿Aquella tan chiquitilla?

LEON
Veréis qué pronto descarga.
Con Dios.

JORGE
¡Vaya! hasta mas ver.


ESCENA VI

Lejano preludio de tempestad, oscuridad paulatina. Jorge.

(Recitado)

JORGE
¡Qué muchacho tan corriente! (Bosteza)
Sospecho fundadamente
que yo me voy a tender.

(Empieza a arreglarse la hamaca o el sofá)

Yo creía que un marino
era una especie de lobo,
y este parece tan probo,
tan campechano, tan fino...
Que es tan bonita y holgada
su profesión me decía, (Se tiende)
me parece que la mía
es mucho mas descansada.
Voy a soñar con mis bodas,
¡Pobres primas! con qué extremos.,

(Lejano trueno)

¿Qué es eso? ¿ruido tenemos?
Pues aquí me las den todas.
Cuando escriba al profesor
toda la aventura mía!...
Pues ni yo mismo sabía
que fuese tan seductor.
¡Si la gracia de un gallego
es cosa particular!...
De esta vez voy a pescar
la herencia... y la prima... y luego.

(Se queda dormido)


ESCENA VII

Empieza a arreciar la tempestad: Jorge dormido, los negros viniendo con los instrumentos de la labranza.

(Música)

CORO
Hoy ya cesá
de tabajá,
viene llové,
viene mojá,
a casa neguito vuelve
no coja la tempestá.
Alborotá
la mar etá,
neguito bien
sabe nadá
y donde le manda el ama
neguito obedese y va.

(Mirando a la izquierda)

Pequeña barquilla sólita, sólita
que va a sosobrá,
el remo no puede, corriente la lleva,
la lleva a estrellá.
Buen ama en la playa
solita se está,
agita pañuelo,
nos hace señal:
ama barquilla
quiere salvar,
corre, neguito,
corre a la mar. (Vánse corriendo)

(Fuerte de tempestad)


ESCENA VIII

Violento trueno a cuyo ruido cae Jorge del sofá o hamaca y se levanta sobresaltado.

(Recitado)

JORGE
¡Que no me maten a mí
que yo soy un pasajero,
que no he hecho mal a nadie!
¿Qué es esto? dónde me encuentro,
y me han dejado aquí solo!
¡Socorro! yo tengo miedo,
no quiero que truene mus,
que a mi espantan los truenos.
¿Calla, qué miro? mi prima
en la playa con los negros!..
¡Jesús! ¡y tiene valor
de salir con este tiempo!
Un joven veo también
que está tendido en el suelo.
¡Ah! ya comprendo; algún náufrago
y habrán ido a socorrerlo.
Pues yo también quiero ir...
Dios mío, si no me atrevo;
dónde me acurrucaré
que no se me lleve el viento!

(Se mete debajo de la mesa)

(Música)

Ya viene gente
ya soy feliz.


ESCENA IX

Dicho, Enriqueta, acompañando a León que sale con una mano en los ojos. Negros.

(Música)

CORO
Estar en salvo,
venid, venid.

ENRIQUETA
Gracias, Dios mío,
gracias sin fin,
salvé la vida
del infeliz.

LEON
Mi incierto paso
guiad por Dios,

CORO
Pasó ya riesgo.
no haya temor.

LEON
¡Qué negro en torno
todo quedó!

ENRIQUETA
Fijad los ojos
en derredor,
que en torno todos
amigos son.

LEON
¿Pues qué? ¿Es de día?

JORGE
¿No veis el sol?

LEON
Yo nada veo.

ENRIQUETA
(¡Qué dice! oh Dios)
Joven, miradme,
me veis.

LEON
No, no.

ENRIQUETA
¡Ah! qué horrible sospecha!

LEON
¡Oh desesperación!
No cabe duda alguna;
el rayo abrasador
que en medio de las olas
la lancha sumergió.
quemó mis pupilas,
mis ojos cegó.

TODOS
¡Qué horror! ¡qué horror! ¡ay triste,
el rayo le cegó!

LEON
Sol de mi patria,
luz de mi amor,
madre querida
del corazón,
cuando a la orilla
llegues veloz,
tus tiernas lágrimas
no veré, no,
me falta, ay mísero,
la luz del sol.

ENRIQUETA
Me duele el alma
de su dolor,
su tierna madre
llama su voz;
pobre mancebo,
da compasión:
le falta al mísero
la luz del sol.

JORGE
Es de manteca
mi corazón;
para ver lástimas
no sirvo yo,
enternecido
de oírle estoy;
le falta al mísero
la luz del sol.

CORO
Ay pobesito,
da compasión
llorar que llora,
su triste voz;
a su mamita
no verá, no;
le falta al mísero
la luz del sol.

ENRIQUETA
Calmad vuestra angustia,
que aquí encontrareis
amigos que os cuiden
con tierno interés.

JORGE
Y yo, amigo mío,
que nada sé hacer,
a ser lazarillo
me ofrezco también.

(Se oye el cañonazo de leva)

LEON
¡Qué escucho! ¡la corbeta
levando está sin mí!
abandonado y ciego
me dejan solo aquí...
En brazos de mi madre
yo quiero ir a morir.
Mi madre... ¡madre! ¡madre!...

(Recorre a tientas la escena con grande agitación, hasta tropezar con Jorge, que lo recoge en sus brazos)

TODOS
¡Sucumbe el infeliz!


FIN DEL ACTO PRIMERO


ACTO SEGUNDO


ESCENA PRIMERA

Clara en traje de camino y los negros recibiéndola.

(Música)

CORO
Bien venida, señorita,
bien venida, guarde Dios:
deseando su visita
ama espera lleguéis vos.
Tempranito de mañana
va a camino de ciudad
a mirar si llega hermana,
a quien ella tanto amar.

CLARA
¿Y mi Enriqueta,
sigue feliz?

CORO
Ahora mismo
está en jardín:
con el fresco de la tarde
cuando a cama se va el sol
de aquel pobe sieguesito
ama es ángel bienhechor.
Ella guía y acompaña
por orilla de la mar;
cuando joven está tiste
también ama tiste etá;
que será, qué será,

CLARA
Ello dirá, ello dirá.

CORO
Sale a los campos las mañanitas,
rompe las hojas de margaritas,
mucho, remucho, poquito, nada,
repite a solas al deshojar.
Cuando en remucho la flor acaba,
ama risueña y alegre está:
cuando en poquito se pone mustia,
y cuando en nada se echa a llorar.

CLARA
Idla a buscar, idla a buscar.

CORO
Negro no sabe cuál es su pena,
pero hermanita sabrá calmar.

(Vánse los negros)


ESCENA II

(Música)

CLARA
Si a consultar la fresca margarita
sola se va desde el primer albor,
no hay duda no, que el mal que su alma agita
es el primer latido del amor.
Cuando una niña suspira
y no conoce su mal,
de su tristeza y su llanto
tiene la culpa un galán.
La hechizan las olas,
la encanta el vergel,
señal de que a solas
pensando va en él.
Si en negro tormento
sus horas se van,
le falta un acento
que calme su afán.
Si a consultar la fresca margarita
sola se va desde el primer albor,
no hay duda, no, que el mal que su alma agita
es el primer latido del amor.


ESCENA III

Clara, Enriqueta.

(Recitado)

CLARA
Ella viene.

ENRIQUETA
¡Clara mia!

(Arrojándose en sus brazos)

CLARA
Queridísima Enriqueta.

ENRIQUETA
¡Un mes sin venir a verme!
¡Si vieras qué diferencia
del día en que me dejaste!

CLARA
¿Pues y eso?

ENRIQUETA
No sé qué sea;
pero mi alma hasta entonces
tan apacible y serena...

CLARA
¿Hasta entonces? ¿Pues y ahora?

ENRIQUETA
Por Dios, no me reconvengas
ni me riñas, Clara mía,
bien sabes tú, que en la tierra
a nadie sino es a tí
puedo yo contar mis penas.

CLARA
Pues bien, habla, di que es ello.

ENRIQUETA
¡Clara, si me da vergüenza!

CLARA
Pobrecilla, ven acá,
tus bellos ojos serena
y a ver si adivino yo
la causa de tu tristeza.
Lograste salvar la vida
en medio de una tormenta
a un marino, a quien cegó
el fulgor de una centella.
El pobre ciego encontró
hospedaje en tu vivienda,
donde el tío le prodiga
los tesoros de su ciencia,
y a medida que él se cura
mi hermana se pone enferma
del corazón, sin maldito
el propósito de enmienda.
Le acompaña todo el día,
se levanta con su idea,
se acuesta pensando en él
y en él, por las noches sueña:
¿no es este el primer capítulo
con que empieza la novela?

ENRIQUETA
Es verdad, pero tú, hermana,
lo dices de una manera
que parece que te burlas.

CLARA
¿Burlarme yo? No lo creas,
son rudimentos de todo
el que ama por vez primera

ENRIQUETA
Pues bien, Clara, es cierto, le amo,
le amo masque a mi existencia:
dejar de verle, pensar
que él no me correspondiera
me costana la vida:
solo el dudarlo me aterra.

CLARA
¿Y de qué nace tu duda?

ENRIQUETA
No he de ser yo la primera
en declararme, y él conmigo
guarda la misma reserva,
hasta ahora no ha dado luz...

CLARA
Y es natural, Enriqueta,
¿cómo ha de darla si es ciego?
Al curar de su dolencia,
lo cual según me escribiste,
está ya cerca...

ENRIQUETA
Muy cerca;
hoy mismo, esta misma noche,
podrá quitarse la venda:
él lo ignora todavía;
tío ha dado orden expresa
de no insinuarle nada
por miedo de una imprudencia.
Hoy volverá a recobrar
la vista; pero si vieras
qué dudas, qué incertidumbre,
qué inquietud y qué impaciencia
están labrando en mi alma
hasta esa hora...

CLARA
Nada temas,
te aseguro el resultado:
si ahora te quiere a ciegas,
¿cómo no te ha de adorar
cuando te vea tan bella?

ENRIQUETA
¡Ya! Tú miras con ojos
de hermana...

CLARA
Vamos, no seas
desconfiada... tus ojos
valen por dos fortalezas.
Di, ¿se ha apercibido el tío
de tu amor?

ENRIQUETA
Tío lo aprueba:
trató mucho a la familia
de León, y me habla de ella
con tan sincero cariño,
con tanto interés, si vieras...

CLARA
Entonces todo va en popa.


ESCENA IV

Dichas, Jorge con la caña de pescar y la cesta.

JORGE
Maldita sea la pesca:
no he cogido en todo el día
una sardina siquiera.
Hola, prima, ciudadana,
me alegro sobremanera
de veros tan guapa.

CLARA
Gracias.

JORGE
¿Conque hoy volvéis a ser nuestra?

CLARA
Como vos no habéis hecho
ni una visita siquiera,
tengo que hacérosla yo.

JORGE
Es muy justa vuestra queja:
pero amiga, mi desvío
ha sido un ardid de guerra.
No tenía medios hábiles
de decidir la contienda
de mi elección, y no hay mas,
apelé a la estratagema
de quedarme aquí en el campo
y no ver mas que a Enriqueta,
y a fuerza de verla sola
me he decidido por ella.

CLARA
¿Conque me dais calabazas?

JORGE
Qué queréis, ha sido fuerza.
No tratáis de desplegar
vuestras artes maquiavélicas
para atraparme de nuevo.
Mi amor entró ya en la cuenta
de los hechos consumados,
no hay mas que tener paciencia.

ENRIQUETA
(Con maliciosa sonrisa)
Cuidado, Jorge, cuidado,
que mi hermanita es muy diestra.

JORGE
No tengáis recelo alguno,
no hay hechizo que me tuerza.
Si Clara se vuelve Dido
yo me volveré un Eneas:
y además no la elegí
porque es demasiado bella...

ENRIQUETA
Muchas gracias por mi parte.

JORGE
No he explicado bien mi idea;
dije bella por decir
que es demasiado coqueta...

CLARA
Muchas gracias por la mía.

JORGE
¡Caramba! Tampoco es esa:
quiero decir que vuestro aire,
vuestros atractivos, vuestra
sonrisita, vuestros... pues...
vamos, no son de mi escuela.

CLARA
¿Estáis seguro a lo menos
de que mi hermana os prefiera
como os prefería yo?

JORGE
¿Ahora salimos con esas?
¿Pues a quien ha de querer?
¿No sabéis que en esta hacienda
no ve a nadie mas que a mí.

CLARA
Entonces, es cosa hecha.

JORGE
Verdad que hay también el ciego,
pero el ciego no se cuenta.

CLARA
Cabal, a ese no le ve.

JORGE
Pero él no la ve a ella.
Además, lo que es en ese
tengo confianza completa.
Yo le hago las medicinas
cuando mi tío está fuera,
yo le acompaño a paseo...
porque hablando con franqueza,
hay su poco de egoísmo
en mi proceder.

ENRIQUE
Hola, ¿esas
tenemos?

JORGE
Mi tío, que antes
demostraba tanta priesa
para apresurar mi boda,
ahora al hablar de ella
me dice... aguarda, hombre, aguarda
que León se restablezca;
yo creo que se ha propuesto
que León dance en la fiesta.

CLARA
Y vaya si danzará. (Con intención)

JORGE
También lo espero.

CLARA
¿De veras?

JORGE
Mi tío y yo, le hemos hecho

(Con importancia)

una operación soberbia.

CLARA
¡Hola! ¡hola!

JORGE
Y nos prometemos
grandes resultados de ella.

CLARA
Creo que los obtendréis.

JORGE
También lo espero. La prueba
se debe hacer esta noche,
y atendida la influencia
del nervio sobre el omoplato
por la amorousis... etcétera,
creo que al salir la luna
daremos cima a la empresa,
convirtiéndole desde hoy
en ex-ciego.

ENRIQUETA
Dios lo quiera.

JORGE
Silencio, viene hacia acá,
yo no sé como se arregla;
anda por toda la casa
mejor que yo, y no tropieza.

CLARA
Voy a mudarme de traje,
que no quiero que me vea
vestida así.

JORGE
Si está ciego.

CLARA
Tenéis razón, ¡qué cabeza!
La costumbre.

ENRIQUETA
Helo aquí.

CLARA
Cállate.

(Cogiéndola la mano y deteniéndola)

ENRIQUETA
¿Qué quieres?

CLARA
Deja
que haga una prueba con él.

ENRIQUETA
Por Dios, hermana.

CLARA
No temas.

(Llevándolos a un lado)

(Música)

CLARA, ENRIQUETA y JORGE
Quietos aquí,
no hay que chistar,
dejarle venir,
dejarle llegar.


ESCENA V

Dichos y León a tientas.

(Música)

LEON
Cuando el sol vierte en el cielo
carmín y gualda,
cuando luce el campo un velo
verde esmeralda,
cuando viste la natura
su atavío de placer,
en vano, en vano
todo es ventura,
si el pobre ciego
no la ha de ver.

CLARA, ENRIQUETA y JORGE
Doliente y triste
(Aparte) su voz murmura,
en su amargura
volvió a caer.

LEON
Nadie acude al lado mió.
Enriqueta ¿dónde estáis?

ENRIQUETA
Ves, me llama. (Bajo a Clara)

CLARA
Pues contesta.

LEON
Enriqueta.

CLARA
Desde acá. (Deteniéndola)

ENRIQUETA
Aquí estoy.

LEON
¡Ah!

ENRIQUETA
No estéis triste.

LEON
Vuestra mano.

ENRIQUETA
Bien, tomad.

(Al ir a dársela, Clara la detiene y le da la suya, que León reconoce con extrañeza)

JORGE
(¡Pobrecito! Como a un chino
me lo van aquí a engañar)

LEON
¿Por qué cual otras veces
no late el corazón?
Su voz sin duda es esa
pero su mano, no. (La suelta fríamente)

CLARA
(Aparte) Del inocente engaño
le avisa el corazón,
conoce que no es esta
la mano de su amor.

ENRIQUETA
(Aparte) El mísero se afana
buscando en derredor
la mano que amorosa
sus lágrimas secó.

JORGE
(Aparte) Caramba con el ciego
que pronto la caló:
este hombre las distingue
sin duda en el olor.

ENRIQUETA
¿Cómo pudisteis
solo venir
desde la sala
hasta el jardín?

LEON
Porque mi instinto,
es muy feliz,
no me cesaba
de repetir
que os hallarla
segura aquí.

JORGE
(Aparte) Vaya si tiene
buena nariz.

LEON
¿Olvidáis que cada día

(Tomando la mano a Enriqueta)

a esta hora, acostumbráis
aprender en la guitarra
mis canciones?

CLARA
Es verdad (Poniéndose junto a él)
y he aprendido una romana
que sin duda os gustará.

LEON
Precipitado siento

(Oyendo con extrañeza sin soltar la mano de Enriqueta)

latir mi corazón;
ahora si es su mano
mas no su dulce voz.

CLARA
En vano me afanara (A Enriqueta)
en prolongar su error,
respondo que te adora
con férvida pasión.

ENRIQUETA
De gozo dentro el pecho
palpita el corazón,
ya ves cuan pronto el pobre
mi mano conoció.

JORGE
Un hombre que distingue
sin ojos a las dos,
desciende a no dudarlo
de casta de pachón.

LEON
Enriqueta bondadosa
explicadme sin demora
de quién es la mano de antes
y de quién la voz de ahora.

ENRIQUETA
De mi hermana, que hace poco
que ha llegado a esta mansión.

LEON
¿Vuestra hermana?

CLARA
Servidora.

JORGE
¡Gran bocado!

LEON
¡Ah! perdón. (A Clara)
Estoy ciego.

CLARA
Mas no obstante,
he intentado en vano
que por ella me tomareis.

LEON
¿Vos por ella? ¡Ay! eso no.
Si doliente
no la veo
la presiente
mi deseo:
en mi dura
desventura
ha vivido
junto a mí.
Si me espera,
si camina
mi alma entera
lo adivina,
y un son ledo
quedo, quedo
me repite
ya está aquí.

ENRIQUETA
Hasta ausente,
según veo,
me presiente
su deseo:
en su dura
desventura
me ha tenido
junto así.
Si le espero,
si camino
es certero
y adivino,
y un son ledo
quedo, quedo
le repite
ya está aquí.

CLARA
Hasta ausente,
según veo,
la presiente
su deseo:
en su dura
desventura
la ha tenido
junto a sí.
Si la espera,
si camina
su alma entera
lo adivina,
y un son ledo
quedo, quedo
le repite
ya está aquí.

JORGE
Hasta ausente,
según veo,
la presiente
su deseo:
en su dura
desventura
la ha tenido
junto a sí.
Si le espera,
si camina
su alma entera
lo adivina...
Estas cosas
tan pasmosas
no me pasan
nunca a mí.

(Declamación)

CLARA
(Bajo a Enriqueta)
Mira, yo me llevo a Jorge:
á solas con él te quedas,
y me parece que ahora
te dirá lo deseas.
¿Jorge?

JORGE
Prima.

CLARA
Dadme el brazo
que quiero poner a prueba
vuestro buen gusto, venid
y os enseñaré unas muestras
de unos trajes...

JORGE
Perdonad,
yo soy lego en la materia.

CLARA
¿No entendéis de eso? Estáis fresco,
pues si mi hermana os oyera...

JORGE
(¿De veras?) Vamos allá,
a mí me encantan las telas,
y los paños, y las blondas,
y puesto que se desea
mi opinión facultativa...
la daré según conciencia.

ENRIQUETA
Adiós, Jorge, ya que os vais...

CLARA
Vamos. (Tirando de él)

JORGE
No voy, que me llevan.

(Clara se lo lleva)


ESCENA VI

León, Enriqueta.

(Recitado)

LEON
¿Enriqueta, estáis aquí?

ENRIQUETA
Aquí estoy: siempre que puedo,
a acompañaros me quedo.

LEON
¡Cuan buena sois para mi?
¡Cómo pagar la ternura
conque vos me habéis tratado!
cada día a vuestro lado
bendigo mi desventura.

ENRIQUETA
¿Por qué?

LEON
Porque a no dudar,
en lo mucho que he sufrido,
vuestros consuelos han sido
los de mi ángel tutelar.

ENRIQUETA
¿Quién en el mundo, León,
viéndoos en tan triste estado,
no os hubiera prodigado...
su interés... su compasión?

LEON
(Aparte) ¡Compasión! esta la prez
que un ciego puede alcanzar.
¿Qué otra cosa ha de inspirar?

ENRIQUETA
¿Os ponéis triste otra vez?
Vamos ¿qué tenéis?

LEON
¿Yo? nada.

ENRIQUETA
¿No me lo queréis decir?

LEON
¿Para qué os he de afligir
con mi fortuna menguada?

(Me engañará el corazón)

ENRIQUETA
Yo os ruego que os alegréis.

LEON
Ya estoy alegre; ¿queréis
que demos nuestra lección?

ENRIQUETA
Con mucho gusto; pensad
que me debéis aquel canto
que decís que os gasta tanto.
¿Os acordáis?

LEON
Es verdad;
en nuestro país le oí,
y su sentida expresión
me causó tanta impresión
que al momento le aprendí.

ENRIQUETA
Pues ya os escucho, tratad
de recordarlo, y a ver
si yo lo podré aprender.

LEON
Vos me ayudareis, ¿verdad?

ENRIQUETA
¿De repente?

LEON
¿Por qué no?

ENRIQUETA
¡Si lo voy a hacer muy mal;
me da un miedo tan cerval!.

LEON
¿Y de qué os da?

ENRIQUETA
Que sé yo. (Avergonzada)

(Música)

LEON
Mira que enamorado
me tienes, niña,
y mi alma en este mundo
sin luz camina.
Duélate un pobre
a quien ¡ay! la esperanza
se le hizo noche.

ENRIQUETA
La cantáis con mucho gusto
y es muy bella esa canción.

LEON
Falta el canto de la niña.

ENRIQUETA
Voy a ver si lo sé yo.
Si tan enamorado
llora sin vista,
con tal que tú me quieras
toma la mía;
mientras me adores,
aunque la luz me falte
no será noche.

LEON
¡Cuando estás ausente
soy tan infeliz!...
niña de mis ojos
duélete de mí.

ENRIQUETA
Díjome mi madre
antes de morir,
que me echó a la tierra
para amarte a tí.


ESCENA VII

Dichos y Jorge.

(Recitado)

JORGE
Ya estoy de vuelta.

LEON
¿Tan pronto?

JORGE
Bien dije yo que estaríais
impaciente por mi ausencia,
pero amiguito, mi prima
se ha empeñado en que la diera
mi opinión sobre unas cintas,
con el objeto sin duda
de atraparme, ¡pobrecilla!

ENRIQUETA
Os debisteis esperar
a que estuviese vestida,
para ver como le sientan.

JORGE
Si dice que necesita
dos horas para vestirse.

ENRIQUETA
No importa.

JORGE
No lo sabia,
lo sabré para otra vez.
La verdad, tenía prisa
de estar cerca de León,
para darle las albricias..,

LEON
¿Albricias?... (Nos habrá oído?)

JORGE
Sin duda alguna. Mi prima,
que está enterada de todo,
no os ha dado la noticia?

ENRIQUETA
¿Queréis callar, charlatana?

JORGE
¡Bah! ¡bah! ¡bah! esas son pamplinas,
todo eso es porque mi tío
prohibió que se le diga.
¿Eh? Pues si uno fuera a hacer
caso de esas fruslerías...
Nada, León, esta noche
vais a recobrar la vista.

LEON
¡Dios mió! (Levantándose)

ENRIQUETA
¡Ah! ¡Qué imprudente!

JORGE
No hay mas. Esta noche misma
cuando dé las ocho
el reloj de la capilla
podéis quitaros la venda:
la consulta os autoriza
por mi conducto.

LEON
Enriqueta
¿será cierta tanta dicha?

ENRIQUETA
Calmad esa agitación,
que puede seros nociva.

LEON
¡Si no puedo, si estoy loco!

ENRIQUETA
León, ¿queréis que me aflija?

LEON
Tenéis razón, es verdad,
esta agitación podría...

ENRIQUETA
Tío mandó que a las ocho
se hiciera una tentativa
quitándoos la venda, el cielo
quiera que salga propicia.

JORGE
Curareis, estoy seguro! (En tono doctoral)
Pero amigo, todavía
es menester mucho tacto,
porque los nervios... las fibras
están calabrinadas...
conque ahora en unos días
no hay que pensar en viajar,
porque las sales marítimas...
pues...

LEON
Si yo no pienso en viajes,
yo quiero pasar mi vida
al lado vuestro, estar siempre
con vosotros.

ENRIQUETA
¡Oh qué dicha!

(Con felicidad, aparte)

JORGE
Callad, me ocurre una idea
trascendental y magnífica.
Decidme, ¿queréis formar
parte de nuestra familia?

ENRIQUETA
(Aparte) ¿Qué dice?

LEON
¿Cómo? (Con interés)

JORGE
Se trata
de una joven, joven linda,

(Aparte a Enriqueta)

(de vuestra hermana), graciosa,
(ayudadme) y que es muy rica.

LEON
Pero Jorge, un triste ciego,
qué mujer encontraría
que quisiese oír siquiera
su amor, sin tomarlo a risa?

ENRIQUETA
Reírse de vos, ¿por qué?
Ved que esa idea lastima.

JORGE
Eso; animadle, animadle.

LEON
¿De veras? Si el alma mía
adorase con delirio
a una mujer compasiva
si su virtud fuese el astro
que en mi noche se ilumina,
¿creéis que ese ángel del cíela
mi culto comprendería?

JORGE
En este caso procede
la declaración explícita
en primer término, luego
yo os daré una leccioncita
de algunas frases de efecto
para que cuaje la píldora.

LEON
Enriqueta, por piedad,
ved que mi alma necesita
vuestro consejo...

ENRIQUETA
(Yo tiemblo)

JORGE
(Bajo a Enriqueta)
Hablad y dádsele, prima.

LEON
Por compasión, Enriqueta.

ENRIQUETA
¿A qué alma no halagarla
inspirar un sentimiento
tan puro y veraz?

LEON
¡Oh dicha!
vos sois un ángel del cielo.

JORGE
(Aparte) Parece que ya se anima.

LEON
Pues bien, yo hablaré, hablaré;
encontré por fin salida:
este amor que me devora,
esta pasión que es mi vida…

JORGE
¡Cáspita, cómo se crece!

LEON
Un alma tierna y sencilla
como la vuestra, podrá
interpretar la alegría
que inunda mi corazón
ante tan grata acogida.

JORGE
Es verdad.

LEON
Dulce Enriqueta,
dejad que una vez os diga
que os amo con toda el alma,
y os amaré mientras viva.

JORGE
¿Qué dice?

ENRIQUETA
¿Qué hacéis, León?

LEON
Adoraros do rodillas.

JORGE
(Aparte) Comprendo todo el horror
que su conducta le inspira;
contestad con dignidad,

(Bajo a Enriqueta)

sin explosiones, sin ira.
Pues bien, yo acepto ese amor
con la gratitud mas íntima.
y veréis durar el mió
mas que durare mi vida.

JORGE
¿Cómo?

LEON
¡Oh! dejadme ir a solas
a saborear mi dicha.

(Enriqueta le acompaña hasta la puerta de la habitación y ella se va por el jardín. Jorge se queda estupefacto mirando espantado al cielo, a la tierra y a los lados, y de repente «e echa las manos atrás y empieza a pasear desaforadamente, hasta que se para en seco en medio de la escena)


ESCENA VIII

(Recitado)

JORGE
¿Es posible? No señor,
no es posible. Sin embargo,
no padezco de letargo,
y yo lo he oído. ¡Oh furor!
Después de estar a su lado
tan avispado y despierto,
con cada ojo así de abierto,
un ciego me la ha pegado,
En todo país es ley
entre peritos y legos,
que en la tierra de los ciegos
el que tiene un ojo es rey,
yo tengo dos, que es mas que uno,
y me ha salido al revés.
Si, señor, aquí el rey es
el que no tiene ninguno.
Preferir un ciego a mí,
es insulto manifiesto
a mi honra gallega, y esto
no puede quedar así.
Ya que ella a un rival me inmola
yo no me dejo pisar;
me voy a desafiar
con el ciego a la pistola.
Y aunque en tan poco me tiene,
mañana al campo saldrá...
no, que mañana verá
y entonces no me conviene.
Pero si yo no me vengo
voy a estallar sin tardanza,
necesito una venganza
tremebunda... ya la tengo.


ESCENA IX

Jorge y Clara, que sale de la quinta con un traje blanco, igual al de Enriqueta.

(Recitado)

JORGE
Prima, yo muero de amor.

(Dejándose caer grotescamente de rodillas)

CLARA
¿Qué esto, habéis merendado?

JORGE
Prima estoy enamorado
de ese acento seductor,
de ese pié...

CLARA
¿Qué estáis diciendo?

JORGE
De esa mano...

CLARA
¿Os chanceáis?

JORGE
De esos ojos...

CLARA
Os burláis.

JORGE
De ese talle...

CLARA
No lo entiendo.

JORGE
Yo os amo.

CLARA
¿A mí?

JORGE
Si señora.

CLARA
Pero Jorge ¿qué os ha dado?

JORGE
Que me tenéis abrasado.

CLARA
¿Desde cuándo?

JORGE
Desde ahora.

CLARA
¿Y mi hermana?

JORGE
¿Vuestra hermana?
no tiene nada que ver.

CLARA
¿No iba a ser vuestra mujer?

JORGE
Renuncio de buena gana;
quiero casarme en el acto
con vos.

CLARA
¿Pues no me habéis dicho
que no soy vuestro capricho?

JORGE
¿Dije eso? Pues me retracto.
Sí, solitaria paloma
de Matanzas.

CLARA
Pero primo...

JORGE
Os quiero, os amo, os estimo,..

CLARA
(Aparte) Mas vale tomarlo a broma.

JORGE
No destruyáis el proyecto
de este fuego, de este amor.

CLARA
Callad, callad, seductor.

JORGE
(Aparte) Me parece que hago efecto.

CLARA
¡Oh Dios! su acento me quema (Fingiendo)
siento una emoción tan rara...

JORGE
Sí, Clara, sí, de esa clara
yo deseo ser la yema.

CLARA
Huyamos.

JORGE
Os vais.

CLARA
Me ausento
a mi cuarto.

JORGE
Y yo detrás.

CLARA
No puedo resistir más
ese penetrante acento.

JORGE
Pues bien, Clara, yo os advierto
que os seguirá mi pasión
hasta el último rincón...
del cuarto, si lo hallo abierto,

CLARA
No me sigáis,

JORGE
¡Sí, mi bien,
mi vida, mi amor, mi encanto!

CLARA
¡Protégeme, cielo santo!

JORGE
Protégeme a mí también.


ESCENA X

Oscuridad. —Luz de luna. —Salen los negros con cierta misteriosa alegría.

(Música)

CORO
Ya la sombra —se dilata
ya la luna —vierte plata,
ya a neguito —que descansa
viene brisa —mansa, mansa.
viene juego —luego, luego,
limoncito —rico, rico,
y empezaremos
a retozá
y a chupa la duse futa
del ananá.
Tumbaditos —en la arena
descansando —de faena
pansa arriba —sin querellas
contaremos —las estrellas,
y aquí solos —muy quedito
cantaremos —un tanguito
y empezaremos
a retozá
y a chupa la duse futa
del ananá.

(Miran a la izquierda y cantan bajo con misterio)

Ama viene tan sólita,
¿qué tendrá?
Pobesita, pobesita,
triste está.
Si hoy no quiere sus neguitos
ver jugá,
márchate, quítate, apártate, déjala,
sola acá,
no chista, no chista.

(Se retiran al fondo y se sientan en el suelo en corros)


ESCENA XI

Dichos, en el fondo Enriqueta pensativa.

ENRIQUETA
¡Con qué mortal violencia
me late el corazón,
si el pobre no volviese
a ver la luz del sol!
¡Ah! ¡Qué horrorosa idea,
su eterna noche, oh Dios!
En tu misericordia
confía mi dolor.
¡Oh! ¿Cuál será su júbilo
al ver el resplandor,
y cuando en mí se fije,
Dios mío, tendré yo
los rayos que ha trazado
su mágica ilusión?
Si un desengaño... Cielos,
piedad de mi pasión.

(Romanza)

Astro de los amantes
que desde el cielo azul,
sobre la tierra viertes
tu amarillenta luz.
De tus rayos —al encanto
Vacilando —el alma está,
y no acierto —si mi llanto
es de gozo —o de pesar.
La tierna causa
de esta inquietud
pálida luna
calma tú,

(Coro desde el fondo, de rodillas)

La tiste causa
de su inquietud
pálida luna
cálmala tú.

ENRIQUETA
Velan las blancas nubes
tu misteriosa faz,
negro presagio acaso
viene a augurar mi mal.
Triste llanto —venir siento
mis mejillas —a inundar,
y oigo el eco —de un lamento
en las brisas —de la mar.
La tierna causa
de esta inquietud,
pálida luna,
cálmala tú.
La tiste causa
de su inquietud,
pálida luna,
cálmala tú.

(Enriqueta queda de rodillas abatida como llorando en el extremo derecho del actor)


ESCENA XII

Enriqueta, Clara y Jorge.

(Música)

CLARA
¿Qué haces, hermana?

ENRIQUETA
Lloro y vacilo.

JORGE
(Aparte) Las lagrimitas
del cocodrilo.

ENRIQUETA
No puede el alma
con la ansiedad.

CLARA
Pronto tus dudas
van a cesar.

ENRIQUETA
La hora se acerca,
él viene acá,
todos mis miembros
siento temblar.

CLARA
Mucho silencio,
no respirar,
a ver qué efecto
le causará,

(Se separan; Enriqueta queda en la izquierda, y Clara y Jorge en la derecha)


ESCENA XIII

Dichos, León de la derecha a tientas creyéndose solo: avanza, el coro muy silenciosamente.

(Música)

LEON
Angel del cielo, bella Enriqueta,
mis tristes ojos te van a ver.

ENRIQUETA
Cesan las duelas del alma inquieta, (Aparte)
a la esperanza vuelvo a nacer.

CLARA
Su inmensa dicha va a ser completa
cuando a sus plantas llegue a caer.

JORGE
Ya di al olvido a esa coqueta,
novio de Clara prefiero ser.

CORO
A solas habla de ama Enriqueta,
ella buen ángel de todos ser.

LEON
¿Será el mismo su retrato
que presiente mi ilusión?
Todos dicen que es tan bella...

ENRIQUETA
(Aparte) ¡Yo tan bella! Eterno Dios!

LEON
¡Cómo tarda el dulce instante
en que vea yo a mi amor!

(Suenan las ocho)

Da la hora... cuatro... cinco.

ENRIQUETA
¡Oh! cuál crece mi emoción.

LEON
Ha llegado ya el momento
de salir de mi inquietud.

(Se quita la venda con explosión de sentimiento y júbilo)

¡Dios eterno… veo... veo...
vuelvo al fin a ver la luz!

(Sale un negro con dos bujías encendidas, y el teatro queda iluminado. Enriqueta y Clara bajando a derecha e izquierda: León da una rápida mirada y se arroja fuera de sí a los pies de Clara)

LEON
Bella Enriqueta
mi dulce bien,
tú eres el ángel
que yo soñé.

(Enriqueta da un grito seco y cae sin sentido, los negros acuden a socorrerla)

ENRIQUETA
¡Ah!

JORGE
Me quita la otra.

CLARA
¿Qué hacéis, qué hacéis?

LEON
Su voz no es esta,
¿dónde está pues?

(Se levanta rápidamente y coge la mano inerte de Enriqueta)

¡Ah! mi Enriqueta,
¡yo la mate!

CORO
Después que tu vida
salvó la infeliz
¿sus tiernos cuidados
la pagas así?
No debe la tierra
tal monstruo sufrir.
Aparta, villano,
aparta de aquí.

LEON
Primero que ingrato
yo la haga infeliz,
el cielo permita
que ciegue sin fin.
Sin ella, Dios mío,
prefiero morir;
piedad de mi angustia,
doleos de mí!

(Cuadro)


FIN DEL ACTO SEGUNDO


ACTO TERCERO


ESCENA PRIMERA

Jorge y Coro de Negros.

(Música)

JORGE
¿No apareció?

NEGROS
No pareció.

JORGE
¿Dónde estará?

NEGROS
Sábelo Dios.
Busca en la huerta
y el pabellón,
busca en la orilla,
no pareció.

JORGE
Pues id buscando
con afición.

TODOS
Ama Enriqueta
¡ay! que doló,
a sus neguitos
abandonó.
Negó buca por la noche
de la mar en la ribera,
se ha metido en la canoa,
ha salido mar afuera,
ha tocado campanita.
ha encendido lusesita,
y a las rocas y a las aguas.
y a los peces pregunta
no, no,
no etá;
no, no,
no etá.
Ha subido por lo serró,
ha bajao a la llanura
ha mirado lo tabaco,
ha seguido la espesura,
ha corrido dando grito,
ha sacao lo perrito,
y a la mata y a la flore
y a las ave pregunta,
no, no,
no etá;
no, no,
no etá,

JORGE
Que la pregonen
por esos campos,
y al que la encuentre
daré un hallazgo,
y si esta tarde
no traéis rastro,
señores negros,
os muelo a palos.

NEGROS
(Aparte) No hay que temele que e blanco tonto.

JORGE
(Aparte) ¡Ya me conocen! y yo en un pronto
hago cualquiera barbaridad.

NEGROS
(Aparte) Ese no pega, charla no má.

JORGE
Dos primas, ay de mí,
mostraban me afición,
y por un zascandil
me quedo sin las dos.
La befa del país,
la burla yo seré
por ese malandrín
que lleve Lucifer.
Buscadme a Enriqueta,
traedla, o pardiez,
me cuelgo de un árbol
si no hallo mujer.

CORO
Es fuerza de nuevo
echar a correr
toditos al punto
buscarla otra vez. (Vánse los negros)


ESCENA II

(Recitado)

JORGE
Reniego de la marina,
del teniente y su abolengo;
cáspita, y qué ganas tengo
de darle contra una esquina.
Ese hombre es mi mala estrella:
después del percance aquel
quise a Clara, y llegó él
y paf, se casó con ella.
Y por mas que no me pete
y le haga ver que me irrito,
no me hace caso maldito,
me manda como a un grumete.
Yo que con mi mano misma
cuando ciego le he guiado...
si yo le hubiera dejado
que se rompiera la crisma,
su importuno parentesco
no me vendría a estorbar;
pues como vuelva a cegar,
ya está fresco, ya está fresco.
Eso si, des que casó
con Clara, que están sobando
al primo, y voy sospechando
que aquí el primo soy yo.
Solo el verle me hace mal
y... ¡pues! ya le tengo aquí,
¡ay! este hombre para mí
ha sido el juicio final.


ESCENA III

Jorge y León, que sale paseando serio pensativo.

(Recitado)

LEON
Hola, primo, ¿qué tal va?

JORGE
(Aparte) Nada, yo voy a romper
si al fin y al cabo ha de ser;
que sea y ello dirá.

LEON
¿Qué es esto estáis distraído?
(Siguiendo paseando)

JORGE
Estoy bramando.

LEON
Lo siento.

JORGE
(Pues señor, llegó el momento
de pegar el estallido)
Señor primo, (Alto)

LEON
¿Qué?

JORGE
Es urgente

(Con importancia)

que hablemos de cierto asunto.

LEON
Pues empezad.

JORGE
Yo pregunto.

LEON
Pues preguntad. (Con grito seco)

JORGE
Mi teniente.

(Espantado y poniéndose la mano en la frente como un grumete)

LEON
(Aparte) Pobrecillo, ¿qué querrá?

JORGE
(Aparte) Maldita organización...
en llegando la ocasión
todo el valor se me va.

LEON
Vamos, que queréis de mí,
(Con amabilidad)
hablad Jorge, no os turbéis.

JORGE
Deseo que me expliquéis (Manso)
lodo lo que pasa aquí,
porque... vamos, es muy duro
que se escondan sin reparo
de mí...

LEON
Todo ello es muy claro.

JORGE
Pues para mí es muy oscuro.
¿Por qué Enriqueta, que era
como sabéis mi conquista,
al recobrar vos la vista
cayó de aquella manera?
¿Por qué teniendo mi fe
cuando en su juicio volvió,
de esta casa se fugó
la misma noche, por qué?

LEON
Por mi momentáneo error
que ni yo mismo comprendo.

JORGE
¿Conque vos seguís creyendo
que erais dueño de su amor?

LEON
Sí, y sé que el alma se trunca
si ve ingrato al bien que adora,
¿lo entendéis?

JORGE
Lo que es ahora
lo entiendo menos que nunca.
Pero en fin aunque esas crudas
pasiones fuesen así
y ella os prefiriese a mí,
sobre lo cual tengo dudas;
¿qué tratasteis, al llegar
cierta carta, vos y el tío,
que se armó todo aquel lío
y se me mandó a pescar?
con la circunstancia rara
de que al salir yo de aquí,
Clara me adoraba a mí,
y me iba a casar con Clara.
Y al volver de mi sesión
de pesca, todo hecho brasas,
me dicen, ya no te casas,
el que se casa es León.
Y como cosa muy obvia,
sin pararos en pamplinas,
mientras pescaba sardinas,
me pescasteis vos la novia;
y sin lomar parecer
de mi para nada, os fuisteis
a Matanzas y volvisteis
hechos marido y mujer.
Pues bien, yo pregunto y digo
en vista de tal enlace,
ubinam gentium, se hace
lo que se hace aquí conmigo

LEON
Vos ignoráis todavía
que aquella carta secreta
era...

JORGE
¿De quién?

LEON
De Enriqueta.

JORGE
¿De Enriqueta? ¿Y qué decía?

LEON
Que nadie se molestara
en indagar su mansión,
que mi vista y corazón
me habían llevado a Clara,
y que era esperar en vano
que volviese a nuestro hogar,
si Clara y yo en el altar
no nos dábamos la mano.
Fue preciso obedecer.

JORGE
Pues fue obediente a fe mía.

LEON
Mi vida entera daría
solo por volverla a ver:
y haciendo sin reparo,
puestos Clara y yo en un potro…

JORGE
Tengo un cabo... ya tengo otro…
ya lo veo todo claro
¡Enriqueta angelical!

LEON
¿Sospecháis dónde se encierra?

JORGE
Esto es un arma de guerra
por vencer a su rival.
Picada de mi desvío,
su inteligencia preclara
ha dicho, casando a Clara
queda Jorge todo mío.

LEON
Permitid que me resista
a creerlo desde luego.

JORGE
Pues sospecho que el ser ciego
os dejo corto de vista.
La experiencia os mostrará
lo que este cuerpo merece.

LEON
No obstante, ella no parece.

JORGE
Pues ella parecerá.

LEON
Feliz yo si un solo día
contra mi pecho la oprimo.

JORGE
Poco a poco, señor primo,
¿estamos aquí en Turquía?

LEON
No, Jorge, estamos aquí,
y ella os dirá los extremos...

JORGE
Pues bien, veremos, veremos,
si os quería a vos ó a mí. (Váse)


ESCENA IV

León solo.

(Música)

LEON
Volverla a ver un día
un día nada más,
trocara yo mi dicha
por una eternidad
Para el marino que al mar se lanza
hay una estrella que es la esperanza.
De las tormentas en el furor
es el lucero de salvación.
Cuando la esperanza
cesa de lucir,
no hay estrella amiga,
vale mas morir.
En el inquieto mar de la vida
fue mi lucero su voz querida,
y aquel acento arrullador
al triste ciego la vida dio.
Cuando esa esperanza
cese de lucir,
sonará a este mísero
la hora de morir.


ESCENA V

Jorge dentro.

(Recitado)

JORGE
Bravo, victoria completa.

LEON
¿Es Jorge?

JORGE
(Saliendo) León, albricias.

LEON
¿Qué ocurre?

JORGE
Buenas noticias.
Llegó carta de Enriqueta.

LEON
¿Es posible?

JORGE
Sí, hombre, sí.
aquí la traigo escondida.

LEON
¿Y a quién está dirigida?

JORGE
¡A mí! ¿lo entendéis? A mí.

LEON
¿Dónde esta? ¿qué dice? hablad.

JORGE
Me dice cosas muy buenas.

LEON
Por Dios, sacadme de penas.

JORGE
Voy a leer, escuchad.
«Mi buen Jorge, primo amado...»
ya veis con qué buenos modos,
«pedid perdón por mí a todos,
«del pesar que les he dado.
«Cuando sola y sin testigos
«de ese techo me ausenté,
«oculto asilo busqué
«en casa de unos amigos:
«y me impuse obligación
«de que nunca mas me viesen
«los míos, sin que estuviesen
«casados Clara y León.
«Se que se han dado la mano,
«y yo siento a mí pesar,
«la necesidad de amar
«a León como a un hermano.»
Lo que yo os dije, León:
es la palabra oportuna.
Lo demás, no pasa de una
gratuita suposición.

LEON
Bien, hombre, bien, continuad.

JORGE
«A León, como a un hermano;
«como el mundo es tan villano
«me heriría sin piedad
«en mi honor. Si algo os merece
«aún Enriqueta, al llegar
«marcharemos al altar.»
Je, jem, ¿qué tal? ¿Qué os parece?

LEON
¿Qué significa esa tos
y esa irónica mirada?
No entiendo...

JORGE
Nada, hombre, nada,
como ella os quería a vos.

LEON
Y me quiere: no quebrantan,
ausencias tal sentimiento.

JORGE
¡Bah, bah, bah! todo eso es cuento,
papeles son los que cantan.

LEON
(Aparte) ¿Será verdad, cielos? Oh...

JORGE
(Mostrando la carta)
Primo amado, ya lo veis;
por mas vueltas que le deis,
León, el primo soy yo.

LEON
Permitid que no me asombre
ni de crédito a esa prueba,
ella me ama.

JORGE
Me subleva
el amor propio de este hombre:
no se convence jamás.
Como a un hermano, ¿entendéis?
¿Pues qué otra cosa queréis?
Hombre, no faltaba mas.
Vos tenéis vuestra mitad
y daos por satisfecho.

LEON
Pues bien, creéis que ella ha hecho
así la felicidad
de León y de su hermana?

JORGE
¡Lo veo, mas qué remedio!

LEON
¿Creéis que el hastío, el tedio
engendran la dicha humana?

JORGE
Eso lo he visto a las claras,
mas no debí entrometerme...
nunca me gustó meterme
en camisa de once varas.
Y preveo desde ahora
que vuestra paz conyugal,
promete el mismo final
que el rosario de la aurora.
Mas son cuentas de los dos
y os las avendréis allá.

LEON
Pues bien, ella lo verá.

JORGE
No me la escaméis, por Dios.
¡Qué diablos! en vuestro estado
queda mucho porvenir;
y un joven... puede vivir
mucho tiempo fastidiado,
y esto siempre es un consuelo.

LEON
Pese al destino tirano...

JORGE
Basta ya... venga esa mano,
que hoy se ha de dar tregua al duelo,
y si os ven la cara así
el mundo , es murmurador..
Animo, hombre.
LEON
Este rumor.

JORGE
Ya la tenemos aquí.


ESCENA VI

Dichos, Enriqueta, Clara y Coro.

(Música)

CORO
Qué gusto, qué gusto,
bendita de Dio,
nuestra ama Enriqueta
a casa volvió:
por verle su cara,
espejo del sol,
vestío de gala
el día salió.

CLARA
A1 fin
estás,
hermana,
devuelta a nuestro hogar,
al fin
podrá
estrecharte
mi pecho fraternal.

ENRIQUETA
Es él
¡Oh! Dios!
su vista
me altera a mi pesar;
de amor
veloz
latido
el corazón me da.

LEON
Alzar
no sé
los ojos
ni aún para mirar.
Su voz
está
mi pecho
haciendo palpitar.

JORGE
Gentil
está
mi bella,
parece una deidad.
Llegó
mi vez
al cabo
y voy a enmaridar.

CORO
Mirad,
mirad
qué guapa,
qué gusto verla da;
la flor
será
del negro
y el ángel tutelar.

CLARA
¿Conque al fin a nuestros brazos
el cariño te volvió?

ENRIQUETA
Si, mi Clara, para siempre.

JORGE
Para siempre nuestra sois.

ENRIQUETA
Y tu esposo, que no me habla,
¿me conserva algún rencor?

CLARA
No lo creo, desde el día
que Enriqueta nos faltó,
tiene impresas en su rostro
la tristeza y la aflicción.

ENRIQUETA
¡Ah, León, hermano mió,
perdonadme por favor!

LEON
¿Yo, Enriqueta?

(Aparte)

Es imposible
que resista el corazón:
si me quedo en su presencia
caigo muerto de dolor, (Váse)

ENRIQUETA
¿Qué nube siniestra
de luto y dolor,
del rostro de todos
el gozo alejó?
Confusa y turbada
está mi razón;
haz, cielo, que vuelva
la dicha que huyó.

CORO
En torno del ama,
bendita de Dios,
resuenen acentos
de gozo y amor.

CLARA y JORGE
El cielo piadoso
hará bienhechor,
que vuelva con ella
la dicha que huyó.

(Recitado)

JORGE
Largo de aquí, gente negra,
marchaos a echar un trago,
que hoy es fiesta de precepto,

NEGROS
¿Por qué?

JORGE
Porque yo me caso.

(Vánse los negros)

CLARA
¡Nuestra querida Enriqueta!

JORGE
Nuestra... ese es el vocablo,
porque yo ya casi tengo
ínsulas de propietario.
¿Clara, me haréis un favor
que León me ha rehusado?

CLARA
¿Cuál es?

JORGE
Escribir al tío
que se venga sin retardo,
porque tengo mucha prisa
de ir a casa del vicario.

CLARA
¿Lo oyes? ¿Estás bien resuelta,
a dar a Jorge tu mano?

JORGE
¿Cómo que si está resuelta?
¡Pues me gusta! ¿no ha de estarlo?
Digo, no fallaba más,
tras tantos sustos y tantos,
que me saliesen ahora...
me colgarla de un árbol;
y precisamente hoy
que estoy mas enamorado...

ENRIQUETA
Tiene razón Jorge, Clara,
yo debo contraer lazos
indisolubles con él.

JORGE
Eso es, lazos sacrosantos.
sacramentum, como dice
la epístola de San Pablo.

CLARA
Pues bien, si así lo deseas,
tus decisiones acato.
Dios haga que no te pese. (Abrazándola)
Voy a escribir en el acto. (A Jorge)

JORGE
Temiendo estaba a fe mía
que le echase un alegato
contra el matrimonio; pero
ha sido prudente, vamos. (Váse Clara)


ESCENA VII

Enriqueta y Jorge.

(Recitado)

ENRIQUETA
Jorge.

JORGE
Enriqueta.

ENRIQUETA
Decidme,
pero me vais a ser franco,
¿qué pasa aquí?

JORGE
¿Cómo aquí?

ENRIQUETA
¿Clara no es feliz?

JORGE
Canasto, (Aparte)
que pronto lo olió.

ENRIQUETA
¿Qué tiene?

JORGE
¿Conque creéis que tiene algo,
eh?

ENRIQUETA
Sin duda.

JORGE
Pues señor.
maldito si he reparado.

ENRIQUETA
Me engañáis.

JORGE
¿Yo? ni por pienso.

ENRIQUETA
¿La incomodaría acaso
que yo haya vuelto a la quinta?

JORGE
¡Qué disparate! al contrario,
la pobre desde que os fuisteis
ha estado siempre llorando.

ENRIQUETA
¿Y él?

JORGE
Cómo y él, ¿quién es él?

ENRIQUETA
León.

JORGE
¡Ah! es un buen muchacho,
el día que os ausentasteis
tuvo el pobre un arrebato,
y una fiebre, que creímos
que se lo llevaba el diablo:
pero en vista del peligro,
mi tío y yo celebramos
una consulta, y curó
merced a nuestros cuidados.
Todo el mundo en esta casa
había perdido el tacto,
menos yo, que les decía
a todos a cada paso:
ella me ama y volverá,
no hay por qué desesperarnos,
yo estoy tranquilo, señores;
pero no me hacían caso:
así es que anduvieron lodos
día y noche desvelados,
menos yo, que con mi fe
dormía como un beato.

ENRIQUETA
¿Y qué sucedió al llegar
mi carta?

JORGE
¿Cuál? ¡Ah! ya caigo,
la primera ¿eh?

ENRIQUETA
Sí.

JORGE
Aquel día
todos ellos se encerraron,
menos yo, y allá a sus solas
tuvieron un conciliábulo,
a consecuencia del cual
Clara y León se casaron.
Entonces todo fue gozo
hasta que fueron al tálamo,
pero desde que volvieron
de allí (¡ay! ya iba a soltarlo).

ENRIQUETA
¿Qué ha sucedido, decid,
acaso son desgraciados?

JORGE
No por cierto, a qué vendría…
que lo fuesen? ni pensarlo,
¡cá!...

ENRIQUETA
Jorge, vos me engañáis.

JORGE
(Pues señor ya me ha pescado)

ENRIQUETA
Yo quiero saberlo todo
ahora mismo, en el acto.

JORGE
Me vais a comprometer.

ENRIQUETA
Hablad, no tengáis cuidado.

JORGE
Pues, en confianza, se llevan
lo mismo que perro y gato,
como si el tal casamiento
fuese obra del mismo diablo.

ENRIQUETA
¿Qué decís?

JORGE
No es alusión,
pero da pena mirarlos.
Clara, que era tan festiva,
está siempre suspirando,
y no dice una palabra.
El por su parte callado
pasa ahora todo el día
en paseos solitarios,
huyendo de su mujer.
En fin, presentan el cuadro
del matrimonio, Enriqueta,
mas cordialmente antipático.
Yo me sé la causa, pero
ya es tarde para enmendarlo.

ENRIQUETA
¿Cuál es?

JORGE
Es que vuestra hermana
no supo tener el tacto
de elegir un buen marido
como vos. ¡Ay! ¡cuánto! ¡cuánto!
daría ella por un Jorge,
pero los Jorges son raros;
mi madre solo tuvo uno,
y vos lo habéis atrapado.


ESCENA VIII

Dichos y Clara.

(Recitado)

CLARA
Jorge, tomad el billete,
vos mismo podéis mandarlo.

JORGE
Gracias, prima, mientras vos

(A Enriqueta)

Os arregláis el peinado
y el traje para la boda
voy a ponerme mas guapo.
¡Ay! mona, tus ojos negros
me han dado en medio del blanco (Váse)


ESCENA IX

Clara y Enriqueta.

(Recitado)

ENRIQUETA
Estás triste, hermana mía.

CLARA
Ya no, pues te veo a tí.

ENRIQUETA
¿Pues por qué en tu rostro, di,
se advierte nube sombría?

CLARA
Hay que inclinar la cerviz
a males que el cielo envía.

ENRIQUETA
¿Es posible, Clara mía,
que tú no seas feliz?
Tú, con tan festivo humor,
tan alegre y animada.

CLARA
¿Crees tú que una casada
sea feliz sin amor?

ENRIQUETA
¿Qué dices?

CLARA
Que yo advertí
tarde, sin que él lo notara,
que él ama, pero no a Clara.

ENRIQUETA
(Aparte) ¡Dios mió! ¡Piedad de mí!

CLARA
Y no me puedo quejar,
hermana, de su aversión,
pues sin darme yo razón
tampoco le puedo amar.

ENRIQUETA
El es leal.

CLARA
No lo niego,
pero a mí no me conmueve:
su alma para mí es de nieve,
y era para tí de fuego.

ENRIQUETA
Cede, Ciara, a mi demanda,
ámale.

CLARA
Vana porfía,
¿no sabes, hermana mía,
que el corazón no se manda?
Tú le quisiste imponer
esta pesada cadena
a mi corazón, so pena
de no volvernos a ver.
El no verte hubiera sido
para mí y León la muerte,
los dos compramos el verte
al precio que tú has querido.

ENRIQUETA
¡Ah! Clara, por compasión
no aumentes mi padecer.
De hinojos si es menester
le pediré yo a León
que te ame, y él te amará.

CLARA
¡Amarme él! ¿Triste ilusión!
mandará a su corazón
que lata, y no latirá.
León es noble y leal,
y no es capaz ni un momento
de ungir un sentimiento
que no sea natural;
y siempre que su razón
quiera ahogar su conciencia,
lo que es hoy indiferencia
pasará a ser aversión.

ENRIQUETA
Tal vez la tristeza, Clara,
tu propio mal exagera:
él es bueno.

CLARA
A Dios pluguiera
que esta duda me quedara,
pero ni esta duda abrigo:
pues él para mas rigor,
me dijo, tengo un amor,
y este morirá conmigo.

ENRIQUETA
¡Ah!

CLARA
El viene, adiós.

ENRIQUETA
¿Te vas?

CLARA
Sufriría y sufrirías:
pues hice lo que querías
no quieras que sufra más.

(Váse al pabellón de la izquierda)

ENRIQUETA
¡Qué funesta ceguedad
perturbó mi entendimiento;.
huyamos de él!


ESCENA X

Enriqueta y León.

(Recitado)

LEON
Un momento,
Enriqueta, por piedad.

ENRIQUETA
Ved, León, que entre los dos...

LEON
Lo sé; no pongáis reparos
a un hombre que viene a daros
su postrer, su eterno adiós.

ENRIQUETA
¡Un adiós!

LEON
Vuelvo a la mar
a ejercer mi profesión.
¿No veis que esta situación
no se puede prolongar?
Esa afección dulce y quieta,
ese cariño de hermano
os lo ofrecerla en vano,
yo no le tengo, Enriqueta.
En mí no cabe doblez,
os amo con la pasión
del alma y del corazón
que aman por primera vez.
Enriqueta, a vuestro lado
la pena me matarla,
porque yo nunca os vería
sin pensar en lo pasado.

ENRIQUETA
Si para uno de los dos
tiene riesgos lo pasado,
son para mí que os he amado,
mas ninguno para vos.
¿Para qué os lo he de ocultar?
Os amé porque sufríais,
mas vos no me conocíais
y os llegasteis a forjar
una belleza ideal
con sus formas y su cara
que encontrasteis viva en Clara,
todo eso es muy natural.
Yo sé que ella es más hermosa
que yo, y no os guardo encono.
León, todo os lo perdono
con tal que la hagáis dichosa.

LEON
¿Perdonarme vos a mí!
¿De qué? De que en mi alborozo
y en la embriaguez del gozo,
cuando mis ojos abrí
corrí a arrojarme veloz
a los pies de Clara, y que
un momento me obcequé
hasta que escuché su voz,
y deshecho ya el encanto
cogí vuestra mano yerta,
y debíais de estar muerta
cuando no os movió mi llanto.
En fin, no me ha hecho Dios
capaz de disimular;
solamente puedo amar
a una mujer, y sois vos.

ENRIQUETA
León, no me habléis así;
sí mi hermana os escuchara...

LEON
¡Tenéis razón, pobre Clara!

ENRIQUETA
¡Ah, León! pobre de mí.


ESCENA XI

Dichos, y Clara saliendo del pabellón.

(Recitado)

CLARA
¡Será posible. Dios mío! (Aparte)

ENRIQUETA
Perdóname, hermana mía,
toda mi vida daría
para borrar mi extravío.

CLARA
No es preciso que des tanto.

ENRIQUETA
¿A trueque de tu perdón
qué quieres que haga? habla, impón.

CLARA
Que enjugues tu amargo llanto.
Y supuesto que el infiel

(Con cierta intención)

te enamoró en mí presencia,
te impongo la penitencia (Vivo)
de que te cases con él.

ENRIQUETA
¿Qué dices?

CLARA
Que restituyo
llena de satisfacción
A León, lo de León
y a mi hermana lo que es suyo.

ENRIQUETA
¿Pero cómo?

CLARA
¿Cómo? Así.

(Arroja a Enriqueta en brazos de León)

LEON
¡Ah, Clara!

ENRIQUETA
¡Qué bondadosa!

CLARA
¿Podría yo ser dichosa
sin verte dichosa a tí?

ENRIQUETA
¿Y qué harás tú?

CLARA
Ya verás
qué pronto, y qué bien me avio.

ENRIQUETA
Si esto es un sueño, Dios mío,
que no despierte jamás.

LEON
Fue un engaño necesario
que dispuso el tío acá.


ESCENA XII

Dichos, Jorge y Negros.

(Recitado)

JORGE
Id viniendo todos ya
con las sopimpas.

(Viendo a Enriqueta y a León abrazados)

¡Canario!

LEON
Sabed...

JORGE
No quiero saber.

ENRIQUETA
Oíd.

JORGE
No quiero oír nada,
esa chanza es muy pesada.

LEON
Os presento mi mujer.

JORGE
¿Su qué? (A Clara)

CLARA
Su mujer y amante.
¿Qué hay en ello que os asombre?

JORGE
¿Pero cuántas tiene este hombre!

CLARA
Una.

JORGE
¿Y vos?

CLARA
Quedé cesante.

JORGE
¿No es cosa que da hidrofobia
todo lo que a mí me pasa?
hasta un hombre se descasa
para quitarme la novia.

CLARA
¡Si no se llegó a casar!

JORGE
Entonces soy un camueso.

CLARA
Fue una chanza.

JORGE
¡Ah!... y por eso
me mandaban a pescar.

CLARA
Por eso.

JORGE
Y yo no caí,
¡si soy lo mas inocente!...

CLARA
Por eso precisamente,
os quiero yo para mí.

JORGE
¿Para vos? No puede ser.
Desde aquí a la iglesia, al cebo
va a acudir alguno nuevo
que me deje sin mujer.

CLARA
No temáis, vamos al punto.

JORGE
Pues si me arman mas querella,
Clara, yo no salgo de ella,
sino marido o difunto.

CLARA
A ser vuestra estoy dispuesta,
en santo y eterno lazo.

JORGE
Entonces lomad mi brazo
y que principie la fiesta.

(Algunas parejas de negros bailan el cocuyé, mientras otros les acompañan con la sopimpa)

CORO
Ay qué guto, qué plasé,
qué cosa rica,
ve baila e cocuyé
con la sopimpa.
Maduro ya tabaco etá,
veguero quiero yo fumá,
candela tus ojiyo dá.
Hate ayá, Panchita,
que me quemo ya;
no yeve la neguita ayá,
aseca la neguita acá,
no yeve la neguita aya,
que neguito gosa
de la vé baila.
El besa tu lindo pie
tanjuguetone
me sabría a mí mejó
que lo momone.
Maduro ya tabaco, etc.



FIN DE LA ZARZUELA


Información obtenida en:
https://archive.org/details/elrelmpagozarzue00barb

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