domingo, 21 de septiembre de 2014

Los Sobrinos del Capitán Grant (Libreto)



LOS SOBRINOS DEL CAPITAN GRANT



Novela cómico-lírico-dramática en cuatro actos, y dieciocho cuadros.
 
Libreto de Miguel Ramos Carrión, basado en una novela de Julio Verne.

Música de Manuel Fernández Caballero.

Estrenada el 25 de agosto de 1877 en el Teatro Príncipe Alfonso de Madrid.



REPARTO (Estreno)

Soledad – Sra. Sarló.

Ketty – Elisa Raguer.

Portera – María Bardán.

Vecina 1ª – Sra. Gómez.

Vecina 2ª – Sra. Zámpela.

Una Mujer – M. Acevedo.

Mochila – Ramón Rosell.

Escolástico – Juan Orejón.

Doctor Mirabel – Francisco Arderius.

Jaime – Joaquín Manini.

Sir Clyron – José Escríu.

Capitán Grant – Ramón Cubero.

General – José Rochel.

Patagón – P. Jiménez.

Comandante – J. Jiménez.

Posadero – Zacarías Arverás.

Soldado – Sr. Romero.

Empleado de ferrocarril – Sr. Toscano.

Bandido 1º - Sr. Barragán.

Bandido 2º - Sr. Taberno.

El Capitán del Escocia – Sr. Cancela.

Mozo del molino – Sr. López.

Un Pescador de coral – Sr. Rodríguez.

Intérprete – Sr. Prieto.

Marinero 1º - Sr. Echapuy.

Marinero 2º - Sr. Polín.

Vecinos y vecinas, murguistas, marineros y grumetes, chilenos y chilenas, fumadoras, bailadoras, soldados, bandidos, viajeros, empleados del ferrocarril, soldados maoríes, sacerdotes, gauchos, guerreros, caribes, monos, caimanes, etc. Coro general, cuerpo coreográfico, banda, acompañamiento y niños.


ACTO PRIMERO


CUADRO PRIMERO


EL CANUTO

Patio de una casa de vecindad. Puerta grande al foro. Varias puertas numeradas en el patio y en la galería.


ESCENA PRIMERA

Cuatro murguistas que entran de la calle empiezan a tocar con estrépito. Bajan las Vecinas.

(Música)

CORO
Ya llegó la murga,
vamos a bailar,
aprovecharemos
la oportunidad.
Todas las mañanas
vienen a tocar
hace quince días
con puntualidad.
Ellos nunca piden,
tocan y se van,
esto es muy chocante;
¿quién los pagará?

(Bailando unos con otros)

Tralaralará, tralaralará,
tralaralará, tralaralará.
No hay una persona
de la vecindad
a quien nadie tenga
que felicitar.
Y ellos, sin embargo,
con asiduidad,
todas las mañanas
vienen a tocar.
Si se les pregunta
quién los manda acá,
no responden nada,
tocan y se van.
Esto es una cosa
muy particular,
y ya va picando
mi curiosidad.

(Bailan) Tralaralará, tralaralará,
tralaralará, tralaralará.


ESCENA II

Dichos, el Alférez Mochila, que asoma por la puerta de su cuarto, dispara una pistola y se retira.

(Hablado)

TODOS
¡Ay!

(Los Murguistas salen huyendo. La Portera entra en el patio desde la portería. Las Vecinas escapan asustadas a sus respectivas habitaciones. Las Vecinas 1ª y 2ª se asoman a la galería)

PORTERA
¿Qué ha sido eso?

VECINA 1ª
Un tiro.

PORTERA
¿Y quién ha sido capaz?...

VECINA 1ª
El retirao del catorce,
que es de lo más animal...

PORTERA
Ya le compondré yo luego;
encima de no pagar...
¡Pues hombre! Ha puesto en alarma
a toda la vecindad.

VECINA 1ª
Y en parte tiene razón;
es ya mucho fastidiar.
Miusté que todos los días
está dale que le das...
¡El demonio de la murga
es una calamidad!

VECINA 2ª
Y sin saber quién la manda
ni a quién vienen a tocar.

VECINA 1ª
Dicen que a la bailarina.

VECINA 2ª
Se hace la disimulá,
pero yo creo lo mismo.

PORTERA
Mañana no tocarán
ni a esa ni a nadie, pues yo
no los premitiré entrar. (Entra en la portería)

VECINA 1ª
Hará usted bien.


ESCENA III

Dichos, Soledad, que sale de su cuarto a la galería, donde cuelga unas mallas de color de carne.

SOLEDAD
Buenos días.

VECINA 1ª y VECINA 2ª
Buenos días.

SOLEDADO
Oí sonar
un tiro: ¿qué ha sido eso?

VECINA 1ª
Pues ha sido... un tiro.

SOLEDAD
¡Ya!
Pero pregunto que quién
lo ha tirao.

VECINA 1ª
El melitar
que vive ahí en el catorce.

SOLEDAD
¡No es mala barbaridad!

VECINA 2ª
Le diré a usté; no le falta
razón pa eso y mucho más.
Se lo ha tirao a los músicos
que nos vienen a atronar
tóos los días.

SOLEDAD
¡Pobrecillos!
Ellos qué culpa tendrán…

VECINA 1ª
Ahora dicen que es a usté
a quien tocan.

SOLEDAD
¿Sí?

VECINA 1ª
Cabal.

SOLEDAD
Mirusté, pues no tendría
nada de particular.
Me gusta a mí despertarme
con música.

VECINA 1ª
Es natural.
Como usté vive con ella,
pa no perder el compás...

SOLEDAD
Yo al son que me tocan bailo,
¿sabe usted?

VECINA 1ª
Pues claro está,

VECINA 2ª
¿Y en donde baila usté ahora?

SOLEDAD
¿Pues en dónde he de bailar?
Donde siempre, en La Infantil.

VECINA 1ª
Yo pensaba que en el Rial.

SOLEDAD
El año que viene, puede.
Creo que me ajustarán.

VECINA 1ª y 2ª
¡Puede!

SOLEDAD
Vaya, divertirse
y que no haiga novedad. (Entra en su cuarto)


ESCENA IV

Vecinas 1ª y 2ª.

VECINA 1ª
¿A usté la parece bien
que se premita colgar
al público esos calzones
tan indecentes y tan... (Señalando las mallas)

VECINA 2ª
Eso es una desvergüenza.

VECINA 1ª
Así ve la vecindad
si tiene las piernas gordas
ú flacas... y lo demás.

VECINA 2ª
Por supuesto, sabe Dios
con qué los rellenará,
que esta gente de treato
no sabe más que engañar.
Vaya, hasta luego, vecina.

VECINA 1ª
Agur, señá Trinidá.

(Entra cada una en su cuarto)


ESCENA V

Escolástico, que viene de la calle y se detiene mirando las mallas. Después la Portera.

ESCOLASTICO
Ya tiene puestos a secar los pantalones. Hermosa malla que ciñes sus bellísimas formas, ¡yo te envidio! ¡Portera! ¡Portera!

PORTERA
¿Quién me llama?

ESCOLASTICO
Un servidor. — Tome usted una peseta. (Dándosela)

PORTERA
Gracias. ¿Qué deseaba usted?

ESCOLASTICO
Que me escuche.

PORTERA
Ya le oigo a usted.

ESCOLASTICO
Estoy enamorado de Soledad, de la bailarina.

PORTERA
¡Ya!

ESCOLASTICO
Y deseo que usted me sirva de mediadora.

PORTERA
¿Yo?

ESCOLASTICO
Tome usted otra peseta.

PORTERA
Muchas gracias.

ESCOLASTICO
Y escúcheme usted, porque necesito desahogarme.

PORTERA
Desahóguese usted.

ESCOLASTICO
Seis meses hace estaba yo estudiando en el seminario de Vergara. De repente me entró una tristeza horrible. No hacía más que llorar, llorar a todas horas. ¿Lo ve usted? ¡Solo al recordarlo se me saltan las lágrimas! Mi familia, es decir, mis tíos, porque toda mi familia se compone de tíos, sabiendo que mi tristeza iba en aumento, decidieron sacarme del seminario y traerme a Madrid con mi tía Transverberación. Consultamos con un médico y dijo que padecía de hipocondría, y que si seguía con la teología me moría. Y entonces mi tía...

PORTERA
¿Se desconsolaría?

ESCOLASTICO
Sí, señora, pero tuve una idea feliz. Me dijo: es necesario que te animes, que te diviertas, porque si continúas así no podrás seguir estudiando. Anda, vete por ahí a ver si te distraes; toma, gasta todo lo que quieras... y me dio dos reales. Salgo a la calle y reparo en una casa donde entraba mucha gente. Miro y veo un letrero que dice: Teatro de la Infantil. Yo había oído decir a mis tíos que los teatros son centros de perversión y dudé si entrar; pero al ver el nombre del teatro, dije: vaya, este será un espectáculo propio para los niños; no habrá peligro en verlo, será alguna función de muñequitos. ¡No eran malos muñequitos! Vi primero una comedia con unos chistes tan graciosos que yo me moría de risa. Después había baile...  y qué baile! ¡El ole! Un baile español de pura sangre. La primera bailarina era ella. ¡Ella! Verla y quedarme con la boca abierta fue todo uno. Se acabó el baile y continué en el asiento hasta que me echó a la calle un acomodador. Aquella noche soñé con un batallón de pantorrillas de color de rosa y unos zapatitos blancos que bailaban el ole sobre mis narices. Volví todas las noches al teatro, y al poco tiempo llegué a ponerme más alegre que unas castañuelas. Mi tía al ver esto, dijo: Vaya, ya está curado el niño, al seminario con él. Y yo entonces, con una peseta que tenía, dije: ¿pies, para qué os quiero? y me escapé. Porque yo soy así, atroz.

PORTERA
¡Con una peseta!

ESCOLASTICO
Cuatro reales justos. De los cuales gasté la mitad en dos funciones de la Infantil y la otra mitad en un billete del Pardo que salió premiado ¡con diez mil reales!

PORTERA
¡Qué fortuna! Yo juego siempre y no me ha tocado más que el muslo de un pavo en la rifa de Navidad.

ESCOLASTICO
¿El muslo de un pavo?

PORTERA
Tomamos el billete entre varios vecinos.

ESCOLASTICO
Pues bien, cobré los diez mil reales, escribí a mi tía diciéndole que no quería ser cura y que me declaraba independiente, y me dediqué a pasar las noches viéndola bailar.

PORTERA
¿A su tía de usted?

ESCOLASTICO
No, a Soledad. Todos los días le envío al teatro un regalo que tiene la bondad de admitir.

PORTERA
¡Ya lo creo!

ESCOLASTICO
Y todas las mañanas mando aquí una murga para que la divierta.

PORTERA
Ya pareció aquello. ¿Conque era usted?

ESCOLASTICO
Yo mismo. Pero sin descubrirme; ella ignora que soy yo quien la obsequia. He querido preparar el terreno, y en prepararlo y vivir de ocultis para que no me descubran mis tíos, me he gastado los diez mil reales.

PORTERA
(¡Qué lila!) ¿Y ahora?

ESCOLASTICO
Ahora, no sé lo que voy a hacer. La he escrito esta carta declarándola mi amor, y contándole mi historia. ¿Quiere usted entregársela?

PORTERA
No tengo inconveniente.

ESCOLASTICO
¿Quiere usted observar al mismo tiempo el efecto que le hace mi retrato?

PORTERA
Así lo haré.

ESCOLASTICO
Tome usted otra peseta.

PORTERA
Gracias. (Lástima que se haya gastado los diez mil reales) Voy ahora mismo.

ESCOLASTICO
Volveré dentro de media hora, y si me dice que no, ¡cataplum! de cabeza por el viaducto.

PORTERA
¡Qué barbaridad!

ESCOLASTICO
Yo soy así. Hasta luego.

PORTERA
Vaya usted con Dios. (Vase Escolástico por el foro y la Portera por la izquierda, viéndosela luego llamar a la puerta del cuarto de Soledad, en el cual entra)


ESCENA VI

Mochila, con uniforme antiguo de infantería.

(Música)

MOCHILA
Soy un hombre que está desesperado,
soy un hombre que traga mucha hiel,
y si yo no me hubiera retirado
ya sería lo menos coronel.
¡No se por qué
me retiré!
¿Por qué? ¿Por qué
me retiré?
Aun tengo fuerzas
para luchar,
aun tengo bríos
de militar.
Y cuando a veces
oigo un tambor,
revelose mi instinto
batallador.

(Como si mandara tropa)

¡Flanco derecha!
¡Al hombro! ¡Mar!
¡Apunten! ¡Fuego!
¡Pim! ¡Pam! ¡Pim! ¡Pam!
Tengo más que motivo suficiente
para darme al demonio y renegar,
que encontrarse a mi edad de subteniente
no se puede con calma tolerar.
¡No se por qué
me retiré!
¿Por qué? ¿Por qué
me retiré?
Con nueve duros
de paga al mes,
apenas puedo
ni mal comer.
Y al ver tan triste
mi situación,
se aumenta mi continua
excitación.
¡Flanco derecha!
¡Al hombro! ¡Marr!
¡Apunten! ¡Fuego!
¡Pim! ¡Pana! ¡Pim! ¡Pam!

(Se dirige a la puerta del foro)


ESCENA VII

Dichos y la Portera.

(Hablado)

PORTERA
¡Señor de Mochila!

MOCHILA
¿Qué hay?

PORTERA
Aquí ha estado el casero.

MOCHILA
Basta; no me diga usté más.

PORTERA
Sí, señor, tengo que decirle a usted que si mañana no deja desocupado el cuarto, se le pondrán los trastos en la calle.

MOCHILA
¡Ya se librará muy bien! Antes mataré al casero, a usted y a los vecinos.

PORTERA
¡Pero hombre! Yo cumplo con decirle lo que me mandan.

MOCHILA
¡Pues no faltaba más! ¡Caseritos a mí! Precisamente tengo ganas de matar a uno.

PORTERA
Comprenda usted que no ha pagado hace dos meses...

MOCHILA
¿Y qué? Ya pagaré cuando pueda. A una persona decente no se le arroja de ninguna parte.

PORTERA
Sí, sí, usted es muy decente, pero no paga.

MOCHILA
¿Cómo he de pagar sin dinero?

PORTERA
¿Y qué me cuenta usted a mí? Yo no puedo hacer más que estar despidiendo todos los días a los ingleses que vienen buscándole.

MOCHILA
Y hace usted muy bien, porque si no los despediría yo a tiros. Como deje usted pasar a uno, hay aquí una desgracia.

PORTERA
(¡Es muy capaz! ¡Qué bruto!)

MOCHILA
Si yo tuviera dos mil duros, ya vería usted cómo no me tosía a mí nadie.

PORTERA
Pero como no tiene usted un cuarto...

MOCHILA
Ni uno. Ni ese, que me lo quita el casero.

PORTERA
En fin, yo he cumplido, ya lo sabe usted. Tengo orden de no dejarle a usted vivir...

MOCHILA
¡Ya lo veo!

PORTERA
En ese cuarto más que hasta mañana.

SOLEDAD
(Saliendo a la galería) ¡Portera!

PORTERA
¿Qué hay?

SOLEDAD
Ese joven, ¿era rubio ó moreno?

PORTERA
Moreno.

SOLEDAD
Me alegro, es mi tipo, gracias. (Vuelve a entrar en su cuarto)

MOCHILA
(Volviéndose de pronto hacia la portera) ¡Con que es decir, que mañana a la calle!

PORTERA
Esa orden tengo.

MOCHILA
¿Sí? ¡Pues no será — Ya que solo no puedo realizar mi proyecto, llamaré al mundo entero para que me ayude. ¡Medio duro por personal ¡No hay otro recurso! ¡A ello! ¡Vecinos! ¡Vecinos! (Gritando)

PORTERA
Pero, hombre, ¿qué hace usted, se ha vuelto loco?

MOCHILA
¡Vecinos! ¡Vecinos!


ESCENA VIII

Dichos, Vecinos y Vecinas que bajan precipitadamente. Entre ellas Soledad.

(Música)

MOCHILA
¡Vecinos! ¡Vecinos,
al patio bajad!

PORTERA
¿Se ha vuelto usted loco?

MOCHILA
Déjeme usté en paz.
Veremos si logro
que entiendan mi plan.
¡Vecinos! ¡Vecinos,
vecinos, bajad!

CORO
¿Qué pasa? ¿Qué ocurre?
¿Qué es ello? ¿Qué hay?
¿Por qué así alborota
a la vecindad?

MUJERES
¡Corramos, Dios mío!
¿Qué sucederá?
¿Qué es ello? ¿Qué pasa?
¿Qué ocurre? ¿Qué hay?

PORTERA
Cuidado, vecinos,
tened precaución,
pues creo que este hombre
perdió la razón.

CORO
¡Loco! ¡Pobrecillo!
¿Y por qué le da?
Oigamos qué dice
por curiosidad.

(El Coro rodea a Mochila mirándole con atención)

MOCHILA
(Con solemnidad)
¿Queréis ser ricos?

CORO
Claro que sí.

MOCHILA
Pues es muy fácil
de conseguir.

CORO
(¡Que es fácil dice!
No hay duda, no,
se ha vuelto loco
el buen señor)

MOCHILA
Oiganme todos
con atención
una importante
revelación.

CORO
Oigamos todos
con atención
esa importante
revelación.

MOCHILA
Soy militar retirado
con nueve duros
de paga al mes.

CORO
Bien poco es.

MOCHILA
Y decir creo excusado
los mil apuros
que pasaré

CORO
¡Pues ya se ve!

MOCHILA
Mas tengo en planta un negocio
que con millones
me podré hacer.

CORO
Bien puede ser.

MOCHILA
Y al que ser quiera mi socio
las condiciones
le haré saber.

CORO
Vamos a ver.

MOCHILA
Es un negocio seguro
que puede hacerse
en general.

CORO
No está eso mal.

MOCHILA
Sólo con dar medio duro
podrá obtenerse
un capital.

CORO
¡Un capital!

SOLEDAD
Si usted no se explica
con más claridad
no es fácil que nadie
le quiera ayudar.

MOCHILA
Pues voy a explicarme
con gran claridad,
y todos ustedes
me comprenderán.
¡Oigan una historia
muy original,
que parece cuento
pero que es verdad!

CORO
Oigamos la historia
tan original,
que parece cuento
pero que es verdad.

MOCHILA
Por no hallar compañero
para mi cena,
triste estaba yo el día
de Nochebuena.
Mas hallé casualmente
a cierto amigo,
que aceptó muy gustoso
cenar conmigo.
Y a la plaza me fui
y un besugo compré;
¡un besugo hasta allí!
El mayor que encontré.
Ya dispuesto a guisarle
le rasgo el vientre,
mas tropiezo con cierto
inconveniente.
En su tripa metido
¡sorpresa grata!
me encontré este canuto
de hoja de lata. (Enseñando uno)
Admirado quedé:
pero luego lo abrí
y encerrado encontré
un papel que está aquí.

(Sacando varios papeles del bolsillo y dándoselos a los vecinos)

Hay varias copias;
leed, leed
el documento
que me encontré.
Creo que no
lo entenderéis,
mas luego yo
lo explicaré.

CORO
(Leyendo los papeles como si deletreara)
Sin—esp—arroj—
est —doc—al má
3-7-y
11—min—lat.
El 7 'un—
gantín veló—
Sant—zozo—en—
cost—de la—gon
El hemisfe—
tral—3 mari—
Capitán G—
abord—con ti—
Donde—celand—
ser pri—de los
cruel indi—
si no—ge—os.
Qui—mos—hallá—
un tes—mensó
repart— con el—
que ven— sal nos.

(Hablado)

MOCHILA
¿No lo han comprendido ustedes?

VECINA 1ª
Ni jota.

VECINA 2ª
Ni una palabra.

MOCHILA
Pues bien, repito lo dicho: al que por medio duro quiera ser accionista de mi negocio, le explicaré el contenido de ese misterioso documento.

VECINA 1ª
¿Medio duro, eh?

VECINA 2ª
¿Nada más que medio duro?

VECINA 1ª
El será loco, pero tonto no es.

VECINA 2ª
Bonita manera de sacar diez reales a cada quisque.

VECINA 1ª
¡El demonio del loco!

MOCHILA
¿Quién ha dicho que estoy loco? Al que lo piense siquiera le pego un sablazo. (Sacando la espada)

MUJERES
¡Ay! (Echan a correr)

VECINA 1ª
¡Se pone furioso! Lo mejor es dejarle. (Los hombres se retiran también)

PORTERA
¡Cuando yo decía que estaba chiflao! (Se mete en la portería)


ESCENA IX

Mochila y Soledad, que se ha quedado atemorizada junto a la puerta de la izquierda.

SOLEDAD
¡Pobre hombre!

MOCHILA
(Paseando muy agitado) ¡Truenos y centellas! Toda lo gente cree que estoy loco. Esto es cosa para volverse de remate.

SOLEDAD
(¡Me da lástima! Voy a darle medio duro a ver si se calma un poco) ¡Caballero!

MOCHILA
¿Qué hay?

SOLEDAD
Hágame usted el favor de tomar estos diez reales; yo quiero ser accionista de ese negocio.

MOCHILA
¡Usted!

SOLEDAD
Sí, señor.

MOCHILA
Gracias a Dios que encuentro una persona con sentido común.

SOLEDAD
Tome usted.

MOCHILA
No, señora; no los tomo. Yo no pienso coger el dinero hasta reunir el número suficiente de accionistas. Dos mil nada más.

SOLEDAD
¡Es una friolera!

MOCHILA
Pero ya que usted se fía de mí, y no sospecha como esa gente que estoy loco, voy a explicarle el caso en breves palabras.

SOLEDAD
Ya le oigo a usted.

MOCHILA
Este canuto encontrado por mí tan casualmente en el vientre del besugo...

SOLEDAD
(¡Pobrecito!)

MOCHILA
Fue sin duda alguna arrojado al mar por unos náufragos, como se comprende por la traducción del documento, que me ha costado cuatro meses de ímprobo trabajo.

SOLEDAD
¡Ya lo creo!

MOCHILA
He completado las palabras borradas en el papel por la humedad, y estoy segurísimo de que el documento decía lo siguiente... Vaya usted completando las medias palabras que he copiado en estos papeles. (Por el que Soledad tiene en la mano. Soledad escucha con atención mirando el papel, como si completase las palabras) «Sin esperanza arrojamos este documento al mar, a los treinta y siete grados y once minutos de latitud. El siete de Junio, el bergantín Veloz de Santander zozobró en las costas de la Patagonia, en el hemisferio austral.» — ¿Se va usted enterando?

SOLEDAD
Sí señor, sí.

MOCHILA
«Tres marineros y el Capitán G... abordaron el continente donde recelan ser prisioneros de los crueles indios, si no los protege Dios.» — ¡Me parece que está bien claro!

SOLEDAD
¡Vaya si lo está!

MOCHILA
Ahora viene lo gordo. — «Aquí hemos hallado un tesoro inmenso, que repartiremos con el que venga a salvarnos.»

SOLEDAD
¡Un tesoro!

MOCHILA
Inmenso. Y que no hay duda, fíjese usted bien. — Qui — mos halla, aquí hemos hallado, un tes menso, un tesoro inmenso, repart — con — el, y repartiremos con él, que ven, que venga, sal nos, a salvarnos. — ¿Eh? ¿Qué tal, estoy loco?

SOLEDAD
(Rematado el pobrecito) ¡Cá! No señor.

MOCHILA
Pues bien, así que tuve la seguridad de que la traducción del documento era exacta, averigüé que en la matrícula de Santander había efectivamente un bergantín llamado Veloz, que salió del Callao el treinta de Mayo último, y que ocho días después debió perderse en las costas de la Patagonia, puesto que no se ha vuelto a tener noticias suyas.

SOLEDAD
¡De veras!

MOCHILA
Como usted lo oye, supe el nombre de su capitán, el Capitán Grant.

SOLEDAD
¿El Capitán Grant?

MOCHILA
El mismo.

SOLEDAD
(¡Quería decir el Gran Capitán! El infeliz trastorna las palabras)

MOCHILA
¿Le conoce usted acaso?

SOLEDAD
¡Pues ya lo creo! (¡Le seguiré la manía!)

MOCHILA
¡Es posible! ¿Es acaso pariente de usted?

SOLEDAD
Tío.

MOCHILA
¡Tío! ¡Es usted su sobrina!

SOLEDAD
Naturalmente.

MOCHILA
¿E ignoraba que había naufragado?

SOLEDAD
Sí, señor.

MOCHILA
¿Y los demás parientes dónde andan, quiénes son?

SOLEDAD
No tengo ninguno.

MOCHILA
Ahora comprendo por qué no se ha presentado nadie. ¿De modo que es usted sola en el mundo?

SOLEDAD
Sola.

MOCHILA
¿Y no tenía usted más amparo que su tío?

SOLEDAD
No tenía otro amparo.

MOCHILA
Pues bien, ya que, gracias a mí, sabemos su paradero, unamos nuestros esfuerzos para ir en su busca.

SOLEDAD
¿A dónde?

MOCHILA
¡A la Patagonia!

SOLEDAD
(¡Uy! ¡Cómo se extravía!)

MOCHILA
Ahora sepa usted los sacrificios que llevo hechos para salvar a esos desgraciados náufragos. Yo me he empeñado más de lo que estaba, poniendo en todos los periódicos este anuncio: (Sacando un periódico) «Las personas interesadas en saber el paradero del bergantín Veloz, de Santander, mandado por el Capitán Grant, pueden dirigirse a don Marcial Mochila, Tabernillas, setenta y cuatro, principal interior, Madrid.»—A pesar de esto, no se ha presentado nadie.

SOLEDAD
(Lo comprendo)

MOCHILA
En vista de lo cual, dije: este hombre no tiene parientes; según el documento, es dueño de un inmenso tesoro, que repartirá con el que vaya a buscarle... Pues yo seré quien vaya.

SOLEDAD
Muy bien pensado, debe usted ir.


ESCENA X

Dichos, la Portera, que viene apresuradamente.

PORTERA
¡Señor Mochila!

MOCHILA
¿Qué hay?

PORTERA
Un caballero que parece inglés, se empeña en verle a usted sin remedio.

MOCHILA
¡Un inglés! ¡Si pasa lo divido!... (Sacando el sable)

PORTERA
Este es inglés de Inglaterra.

MOCHILA
¡Ah! (Allí no tengo ninguno)

PORTERA
Pero como usted me dio esa orden para todos...

MOCHILA
Que pase.

PORTERA
(Yendo al foro) Caballero, pase usted. Aquí está el señor de Mochila.


ESCENA XI

Dichos, Sir Clyron y Ketty.

Sir Clyron, desde que entra en el patio, y durante toda la escena, olfatea de vez en cuando marcadamente.

MOCHILA
¡Un extranjero!

CLYRON
¡¡Mi general!! (Saludándole)

MOCHILA
Gracias. ¿Qué deseaba usted?

CLYRON
¿Osté sor la personamienta que dice este anuncio? (Presentándole el periódico)

MOCHILA
¡El mío! Sí, señor.

SOLEDAD
(¿Qué será esto?) (Deteniéndose cuando se va a marchar)

CLYRON
¡E osted saber la paradera del Capitán Grant!

SOLEDAD
¿Eh?

MOCHILA
Sí, señor, se su paradero a punto fijo. ¿Usted conoce al capitán?

CLYRON
Ser moy amigo.

SOLEDAD
(¡Caramba! ¿Si no estará loco este hombre?)

MOCHILA
¡Muy amigo!

CLYRON
Mí deberle la vida. El salvarnos a mí e mi sobrina (Señalando a Ketty) en un naufragio.

SOLEDAD
(¿Será posible?...)

KETTY
¡Oh!

CLYRON
El sacarnos del mar a costillas. ¿Dónde estar él ahora?

MOCHILA
Naufragó el siete de Junio con su bergantín el Veloz en las costas de la Pata... (Tapándose la boca) (Ya metí la pata. Si se lo digo pueden ir solos y quedarme yo como estaba) — Sé dónde está, pero no lo digo mientras no se me asegure que he de ser yo quien vaya a buscarle.

CLYRON
¡Oh, filántropo! Vendrá conmigo. Mí ser sir Eduardo Clyron, e mí tener un buque de mi propiedad para ir donde quiera, un gran buque, un yaket que se llama El Escocia.

SOLEDAD
(¡Como el bacalao!)

MOCHILA
¿Y será usted capaz de llevarme?

CLYRON
Mí llevar a todo quien se interese por el Capitán Grant. Sos amigos serlo míos, también; mí querer boscarle, mí venir sólo a esto de Málaga.

MOCHILA
(Volviéndose a Soledad) ¡Somos felices! — Esta señorita es sobrina del Capitán.

CLYRON
¡Oh! Sobrina de nuestro salvador.

KETTY
¡Oh! (Se acerca a ella y la besa en la frente)

SOLEDAD
(Pues señor, ruede la bola)

CLYRON
Señorita sobrina, osté disponer de todo lo mío. (Dándole la mano)

SOLEDAD
Muchas gracias.

MOCHILA
(¡Está hecho el gran negocio!) — Entremos, caballero, entremos en mi habitación y le explicaré cómo he averiguado el paradero del Capitán.

CLYRON
Esperar un instante. ¡Portera!

MOCHILA
¿Qué quiere usted?

PORTERA
¿Quién me llama?

CLYRON
¿Haber por aquí una tabernamienta?

PORTERA
¿Una taberna? Sí, señor, en esta misma casa.

CLYRON
¡Oh! Mí no engañarme nunca. Desde mi llegada percibir el aroma de Valdepeñas. —
Osté traerme dos botellas a la habitación de este caballero, con su permiso. (Dándola una moneda)

MOCHILA
Lo que usted quiera. (¡Estoy loco de alegría!)

CLYRON
Cuando osté gostar. Señorita sobrina...

SOLEDAD
Entre usted, que yo vuelvo al instante.

KETTY
Portera: chis, chis.

PORTERA
Mande usted.

KETTY
Traiga también una botella del pardillo.

SOLEDAD
Ella ha hablado poco, pero bueno. (Clyron, Ketty y Mochila entran en la habitación de éste)


ESCENA XII

Soledad. La Portera pasa luego a la habitación de Mochila llevando las botellas Pues, señor, me he metido en un belén por seguirle la manía a ese buen señor. Y ahora resulta que no está loco, que ese capitán existe... ¿Por qué no ha de ser verdad también lo del tesoro? — Nada, yo no me vuelvo atrás; sigo siendo su sobrina, y si me quieren llevar con ellos, me voy. Gano cuatro pesetas diarias por bailar desesperada todas las noches... Mi porvenir es triste; y si un día doy un mal paso y me tuerzo un pie, la bucólica está comprometida... Veamos si por otro camino hago fortuna. Soy libre como el aire. ¡No tengo nadie que se interese por mí! — Miento, ese joven amable que me ha escrito esta carta tan expresiva, y que volverá por la contestación... ¡Ah! ya está ahí. (Viendo a Escolástico que entra por el foro)


ESCENA XIII

Soledad y Escolástico, Este se para al verla.

ESCOLASTICO
¡Ella! Señorita...

SOLEDAD
Caballero...

ESCOLASTICO
Usted dispensará mi atrevimiento.

SOLEDAD
No; no hay de qué.

ESCOLASTICO
Vengo... Vengo... Ya sabe usted a lo que vengo.

SOLEDAD
Sí, señor, lo sé. Su carta de usted me ha conmovido.

ESCOLASTICO
¿De veras? ¿Y qué contesta usted?

SOLEDAD
¿Qué he de contestar? — ¡Yo soy muy franca, contesto que sí!

ESCOLASTICO
¡Soy feliz! ¡Permítame usted que en prueba de amor deposite en su mano un ósculo!

SOLEDAD
¡Un ósculo! (¡Será una sortija!) (Volviendo la cabeza se deja coger la mano que besa Escolástico)

ESCOLASTICO
¡Ay!

SOLEDAD
¡Caballerito! Usted va pasando a mayores.

ESCOLASTICO
¡A mayores! ¡A esto lo llama mayores, inocente!

SOLEDAD
Hablemos con toda franqueza.

ESCOLASTICO
Eso quiero yo.

SOLEDAD
¿Usted es un caballero completo?

ESCOLASTICO
Creo que sí.

SOLEDAD
Enamorarse de mí, ocultármelo y obsequiarme gastándose hasta el último céntimo...

ESCOLASTICO
Hasta el último.

SOLEDAD
Y decirme luego: te amo, y si no me correspondes me mato, eso es muy de agradecer.

ESCOLASTICO
Bendita sea esa boca.

SOLEDAD
¡Prudencia, joven! Dice usted en su carta que no posee más que un corazón ardiente.

ESCOLASTICO
Nada más, pero muy ardiente.

SOLEDAD
Y que por mí está usted decidido a todo.

ESCOLASTICO
A todo.

SOLEDAD
Pues bien, se nos presenta la ocasión de ser felices, de hacer acaso un capital.

ESCOLASTICO
¡Un capital!

SOLEDAD
Para eso es necesario, primero: que me diga usted si está decidido a ser mi esposo.

ESCOLASTICO
Con toda mi alma.

SOLEDAD
Segundo. Si está usted dispuesto a seguirme hasta la Patagonia.

ESCOLASTICO
Hasta el fin del mundo.

SOLEDAD
Y tercero; si quiere usted pasar por sobrino del Capitán Grant.

ESCOLASTICO
Por sobrino del demonio.

SOLEDAD
En ese caso será usted primo mío por parte de padre.

ESCOLASTICO
Por la parte que usted quiera.

SOLEDAD
¿Lo jura usted?

ESCOLASTICO
Lo juro.

SOLEDAD
Pues acostumbrémonos desde este momento a tutearnos. A mí me dará vergüenza, pero en fin, te tutearé.

ESCOLASTICO
Y yo a tí, tí, tí.

SOLEDAD
Basta, el tiempo urge. La fortuna nos aguarda detrás de aquella puerta. (Señalándole la del cuarto de Mochila)

ESCOLASTICO
¿De aquella?

SOLEDAD
¡Sí. Entremos.

ESCOLASTICO
Entremos. ¿Pero quieres al menos explicarme?...

SOLEDAD
Ya lo sabrás todo. Ven conmigo y di a todo que sí.

ESCOLASTICO
Andando, y digo a todo que sí. (Entran)


ESCENA XIV

El Doctor Mirabel, que sale con bata, sombrero de copa y bastón. Viene por el foro

DOCTOR
¿Qué era lo primero que tenía yo que hacer? ¡Ah! sí, ya recuerdo, alquilar un coche para las visitas de despedida. Eso es. Aquí tengo la lista de las personas de quienes tengo que despedirme. Exactamente. Hoy creo que no se me ha olvidado nada. Ea, voy a buscar un coche. ¿Toma, pues no me he venido al patio en lugar de salir a la calle? ¡Qué cabeza la mía! ¡Ah! ¡Ya se me olvidaba hablar a la Portera! ¡Portera!

PORTERA
¿Qué quiere usted, señor Doctor? ¿A dónde va usted?

DOCTOR
A hacer visitas.

PORTERA
¿Con ese traje?

DOCTOR
¡Toma! Pues es verdad que me he salido en bata. Tendré que volver a subir la escalera. Soy un desdichado.

PORTERA
Yo le bajaré a usted el gabán, y se mudará en la portería si no quiere molestarse.

DOCTOR
Tiene usted razón.

PORTERA
Voy por él.

DOCTOR
Espere usted un momento. Yo tenía que decirle a usted no sé qué cosa. ¿Qué tenía yo que decirla? ¿Usted no se acuerda?

PORTERA
¡Yo! Como usted no me lo diga...

DOCTOR
Bueno, cuando me baje usted la capa se lo diré.

PORTERA
¿La Capa o el gabán? (Vase la Portera)

DOCTOR
El gabán, eso es, el gabán.


ESCENA XV

Doctor, solo.

DOCTOR
Estas distracciones han de darme muchos disgustos. Y eso que ahora ya me he corregido algo. Porgue antes... antes era horrible. Un día entero me pasé pensando si me llamaba Benito ó Roque, y luego resultó queme llamaba Saturnino. Yo, doctor en ciencias y hombre de gran entendimiento, según dicen por ahí, tengo la peor de las memorias. Empecé mi carrera dedicándome a la medicina. Un día tuve que cortar una pierna a un enfermo, me distraje y le corté la sana. Y lo más extraño es que el enfermo se curó... pero yo no abandoné la medicina. El año pasado me llevé un susto atroz. Llego una noche a mi casa, me abre el sereno la puerta de la calle, abro la de mi habitación, y al entrar en ella me encuentro con que no hay un sólo mueble, ni uno. ¡Hasta las alfombras se habían llevado! ¡Ladrones! Empiezo a gritar: ¡Socorro! Se arma el gran escándalo, se alborotan los vecinos, sube la portera y me dice: — Pero, caballero, si se ha mudado usted esta mañana a la calle de las Tabernillas; — y era verdad, se me había olvidado la mudanza y entregar la llave del cuarto. Desde entonces vivo aquí en este barrio extremo y tranquilo, entregado a la botánica, mi ciencia favorita.

PORTERA
¡Aquí está el gabán! (Desde cerca de la portería)

DOCTOR
¿Qué gabán? ¡Ah! ¡Sí! (Se quita la bata)

PORTERA
No se desnude usted ahí, que va a coger una pulmonía. (Viniendo apresuradamente. Le pone el gabán)

DOCTOR
No; está esto muy abrigado. Traiga usted la bata. A mí me gusta dejar todas las cosas
en su sitio. (Hace como que la cuelga de un clavo y se cae la bata al suelo)

PORTERA
Se la subiré a su cuarto. (Recogiéndola) ¿No ha recordado usted todavía lo que tenía que decirme?

DOCTOR
¡Ah! ¡Sí! Si no me habla usted de ello, no le digo una palabra. Me marcho esta noche.

PORTERA
¿Fuera de Madrid?

DOCTOR
Sí.

PORTERA
¿A dónde?

DOCTOR
¿A dónde? ¡Ah! Sí, a Filipinas.

PORTERA
Es una friolera.

DOCTOR
Voy comisionado por la Academia de Ciencias Naturales para estudiar la flora y la fauna de las regiones oceánicas.

PORTERA
¿Y deja usted el cuarto?

DOCTOR
No, usted cuidará de él en mi ausencia, y dejará visitar mi biblioteca y colección de curiosidades científicas a cuantas personas traigan una tarjeta mía.

PORTERA
Está bien. ¿Y se va usted esta noche?

DOCTOR
Sí; voy a Málaga, donde me embarcaré. Vaya, hasta luego. (Da la mano a la Portera) Beso a usted la mano, señora portera.

PORTERA
Este señor acabará en Leganés. (Vase)


ESCENA XVI

Clyron, Ketty, Mochila, Escolástico y Soledad.

CLYRON
No hay que hablar más. La explicación del documento no inspirar la duda de menor tamaño.

MOCHILA
¿Y dice usted que por su parte renuncia a lo que le pudiera tocar del tesoro?

CLYRON
Mí ser inmensamente rico. Mí poseer un capital de veinte y cinco millones de libras.

MOCHILA
(Este inglés debe ser andaluz)

SOLEDAD
(A Escolástico) (¿Cuánto son veinte y cinco millones de libras?)

ESCOLASTICO
(Un millón de arrobas)

SOLEDAD
(¡Qué barbaridad!)

CLYRON
E mí tener toda la fortuna en brillantes. Ser un capricho especial Mí aborrecerlas letras de cambio, é caminar por todo el mundo con una caja llena de piedras preciosas. Necesitar dinero, vender una piedra. Eso tener valor en todas partes.

MOCHILA
¡Ya lo creo!

CLYRON
Mí poseer varios brillantes gordos como castañas.

SOLEDAD
(¡Si nos dará la castaña este caballero!)

MOCHILA
Pues es capricho tener una fortuna empleada en piedras. Bien dicen, que los ingleses son ustedes estrambóticos.

CLYRON
¡Oh, caballero! Mí no ser inglés.

MOCHILA
¿No?

CLYRON
Mí ser escocés.

MOCHILA
Me alegro; aborrezco a los ingleses. Ya me es usted más simpático.

CLYRON
Por supuesto, que ustedes no aceptarán viajar a mi costa sin pagarme de algún modo. Ustedes son personas delicadas.

MOCHILA
(¡No se me había ocurrido!)

ESCOLASTICO
(Ni a mí)

SOLEDAD
(Ni a mí)

CLYRON
Para evitar estos escrúpulos naturales, mí pensar darles una ocupación propia.

ESCOLASTICO
Usted dirá.

CLYRON
(A Soledad) Osté ser desde hoy la compañera de mi sobrina.

SOLEDAD
Con mucho gusto.

CLYRON
(A Mochila) Osté ser mi secretario.

MOCHILA
¡Tanto honor!

CLYRON
Mí amar estos caracteres brutos...

MOCHILA
¿Cómo?

CLYRON
No sé si me explico...

MOCHILA
Y bien claro.

CLYRON
(A Escolástico) E osté, joven aplicable y estudioso, enseñarle la lengua a mi sobrina.

SOLEDAD
¿Eh?

CLYRON
Ella amar la lengua española é tener gran facilidad para el aprendimiento de ella.

ESCOLASTICO
Aceptado.

CLYRON
Esta tarde a las seis, mí esperar a ustedes en el hotel de Rusia para comer juntos. Preparad los equipajes. Esta noche al ferrocarril, mañana en Málaga, é inmediatamente a bordo sin más impedimento. ¿Estás conforme, Ketty?

KETTY
Yes.

SOLEDAD
Esta señorita no se perderá por hablar mucho.

CLYRON
(A Soledad) Señorita sobrina. Señorito sobrino... Señor. Hasta luego.

MOCHILA
Hasta después, caballero.

SOLEDAD
Adiós, milord. (Va a despedirle hasta la puerta del foro. Allí Mochila coge a Soledad y Escolástico por las manos, y los tres hasta el proscenio)


ESCENA XVII

Dichos, menos Clyron y Ketty.

(Música)

MOCHILA
Vuestro tío se ha salvado
el negocio está logrado,
nos haremos poderosos,
no tenemos más que hablar:
preparad vuestro equipaje
y emprendamos el viaje
esta noche por la tierra
y mañana por la mar.

ESCOLASTICO
Yo me encuentro atortolado.
yo no sé lo que ha pasado,
me parece todo un sueño,
pero un sueño singular;
mas preparo el equipaje,
y me lanzo a ese viaje,
pues feliz seré contigo
por la tierra y por el mar.

SOLEDAD
Ven conmigo sin cuidado,
la fortuna hemos logrado,
libres somos como el viento
y podemos escapar;
tú prepara el equipaje,
porque al fin de este viaje
no podemos perder nada
y es muy fácil el ganar.

MOCHILA
Para ir luego a la fonda
en busca del inglés,
en este mismo sitio
citémonos los tres.

SOLEDAD
¡Eso es!

ESCOLASTICO
¡Eso es!

MOCHILA
¡Hasta después!

(Abrazándolo. Entra en su cuarto)

SOLEDAD y ESCOLASTICO
¡Hasta después!

(Abrazándose)

(Vanse Escolástico por el foro y Soledad a su habitación)

MUTACION


CUADRO SEGUNDO


A BORDO DE «EL ESCOCIA»


Sobre cubierta. Unos acostados, apoyados otros sobre las bordas, están todos los Marineros y Grumetes. La escena solamente alumbrada por los faroles del buque.


ESCENA XVIII

Una ronda de Marineros da la vuelta sobre cubierta y baja por la escotilla. Marineros y Grumetes tendidos junto a las bordas.

(Música)

CORO
Así escuchando de la mar
el melancólico rumor,
entre la luz crepuscular
bogando vamos sin temor.
No hay mayor placer
que el de navegar;
nunca en tierra se gozó
este dulce bienestar.
Del horizonte el denso tul
muy pronto el alba romperá;
del ancho espacio el claro azul
color de rosa toma ya.
Con mi amado bien
quiero navegar,
siendo el agua mi sostén
nunca temo vacilar.

(Los Marineros y Grumetes se retiran al foro)


ESCENA XIX

Sir Clyron, Soledad y Ketty, que salen por la escotilla; luego Escolástico y Mochila.

(Hablado)

SOLEDAD
¡Uf! ¡Yo necesito respirar el aire libre! ¡Qué demonio de barco!

CLYRON
¿Osté no haber navegado nunca?

SOLEDAD
Sí señor, he hecho varias veces la travesía del estanque del Retiro.

CLYRON
Mí gozar mucho en la navegamienta. Venid a contemplar el levantamiento del sol. (Vase hacia el foro)

ESCOLASTICO
(Apareciendo por la escotilla; tras él Mochila) ¿Por dónde anda Soledad? Yo estoy cada vez más atontado.

MOCHILA
¡Bombas y rayos! ¡Qué mareo tan horrible!

ESCOLASTICO
Allí creo que está. (Vase en busca de los otros a quienes se une con Mochila)


ESCENA XX

Marineros, Doctor y Capitán. Se abre la puerta del camarote de la derecha y sale el Doctor, que mira el reloj a la luz del farolillo.

DOCTOR
¡Las cuatro! he dormido seis horas. Este es gran sistema para no marearse. Se mete uno en el barco, se acuesta y se queda dormido. Ni siquiera sentí que echábamos a andar. Ya debemos estar cerca de Alicante. — ¡Calle! ¿Qué faro es aquel que se divisa entre la oscuridad? — ¡Eh! ¡Marinero! (A uno) ¿Qué es aquello que se ve allí?

MARINERO 1º
El faro de Tarifa.

DOCTOR
¡Tarifa! Este hombre está borracho. ¡Eh! (A otro) ¿Qué es aquello?

MARINERO 2º
El faro de Tarifa.

DOCTOR
¡Caracoles! ¿Si será tan distraído como yo el Capitán de este barco, y en lugar de tirar a la izquierda habrá tirado a la derecha? Es cosa de averiguar esto. ¿Dónde está el capitán?

MARINERO 1°
¡Allí está! ¡Mi Capitán!

CAPITAN
¿Qué hay?

MARINERO 1°
Este caballero pregunta por usted.

DOCTOR
Servidor. Usted dispense que anoche no tuviera el gusto de saludarle; pero deseando evitar el mareo me metí en el camarote y me acosté. Ahora me levanto y esta gente dice que aquella luz es el faro de Tarifa.

CAPITAN
Y lo es en efecto.

DOCTOR
¡Cómo! ¿Hemos pasado el Estrecho?

CAPITAN
Naturalmente.

DOCTOR
¡Entonces este buque va por el Cabo! Esto es un engaño; a mí me dijeron que iba por el Istmo y por eso tomé pasaje.

CAPITAN
¿Pasaje para dónde?

DOCTOR
Para Filipinas.

CAPITAN
Caballero, este buque va a Chile.

DOCTOR
¡A Chile!

CAPITAN
Es propiedad de Sir Clyron y no sé con qué derecho se ha metido usted en él.

DOCTOR
¡Dios mío! ¿Cómo se llama este buque?

CAPITAN
¡El Escocia!

DOCTOR
¡Horror! ¡Yo debía ir en el Irlanda! He confundido las Islas británicas.

CAPITAN
El Irlanda salió de Málaga antes que nosotros.

DOCTOR
¿Y qué hago yo ahora, Capitán?

CAPITAN
Enteraré a Sir Clyron de lo que sucede.

(Se acerca al grupo que forman los otros con Sir Clyron)

DOCTOR
¡No hay ser más desdichado que yo! ¡Encontrarme camino de América debiendo ir a Oceanía! ¡Esto es horrible! ¡Qué dirá la Academia de Ciencias Naturales cuando lo sepa! ¡Yo pierdo la cabeza! ¡Yo me pongo malo! (Cae desmayado. — Sir Clyron, Mochila y Escolástico se ríen)

SOLEDAD
¡Tiene mucha gracia!

CLYRON
(Acercándose al Doctor) Caballero...

ESCOLASTICO
¡Se ha puesto malo sin duda!

MOCHILA
La cosa no es para menos. ¡Valiente chasco! ¡Y yo conozco la cara de este hombre! Sol, Yo también. Es un señor que vivía en nuestra casa, en el principal exterior: el Doctor Mirabel.

CLYRON
¡El Doctor Mirabel! ¡El célebre naturalista! Es un sabio muy respetado en toda Europa.

SOLEDAD
¡Un sabio y no lo sabíamos!

MOCHILA
Eso nos pasa siempre a los españoles.

CLYRON
Llevadle al camarote. Avisad al médico. (Se llevan al Doctor dos Marineros)

CAPITAN
¡Gente arriba! ¡Barco a proa! Es el Almirante de la escuadra inglesa.

CLYRON
¡Ya sale el sol! Saludemos al pabellón de Inglaterra que ondea sobre el buque Almirante.

(Suena el pito del contramaestre)

(Música)

Los Marineros y Grumetes trepan por los flechetes, coronando toda la parte que se ve de la arboladura del buque.

CORO
La enseña de Inglaterra,
que enarbolada está
en el buque Almirante,
debemos saludar.

(Empavesan el buque é izan la bandera inglesa, saludando todos los Marineros que suben a la arboladura. Cañonazo)

TODOS
¡Hurra! ¡Hurra! ¡Hurra!


FIN DEL ACTO PRIMERO


ACTO SEGUNDO


CUADRO TERCERO


¡VIVA CHILE!

Una plaza en Talcahuano (Chile). Hombres y mujeres del pueblo pasean en ella vestidos con los trajes característicos del país.


ESCENA PRIMERA

(Música)

CORO
Hoy celebra Chile
la fiesta esplendente
que al Santo Patrono
dedica anualmente.
Todo es regocijo
y óyense doquier
gritos de alegría,
cantos de placer.
Hasta las mujeres
lucen sus encantos
que recatan siempre
con los negros mantos.
Todo es regocijo
y óyense doquier
gritos de alegría,
cantos de placer.

(Varias mujeres fumando)

FUMADORAS
Si es en el hombre un vicio
el de fumar,
en la mujer es gracia
particular,
y con un cigarrito
¡válgame Dios!
cada mujer chilena
vale por dos.
Cuando a los aires
el humo sube,
parece hermosa
flotante nube.
Y si el tabaco
tiene poder,
se siente un mareíto
que da placer.

Entre dos que se quieren
¡qué gusto da
un cigarrito a medias
poder fumar!
Mas lo malo es que suele
a lo mejor
consumirse el cigarro
y el fumador.
Cuando cualquiera
mozo bonito
con su cigarro
me da fueguito,
yo tardo aposta
en encender,
y el dejarle sin lumbre
me da placer.

CORO
Oigan las guitarras,
vienen hacia acá
tocando el risueño
zamba que le da.

(Entra en escena la bailarina precedida de una gran banda de guitarras)

Vaya una coplilla
de la alegre cueca,
de la sanguaraña
ó la samacuaca.
¡Samba que le da!
¡Samba que le dá!
El bonito baile
dé principio ya.

(Una joven baila la «samacuaca» con el paso del pañuelo, y en tanto el Coro canta la copla y estribillo)

Mi corazón a tus pies,
¡samba que le da!
lo ves y no lo levantas;
pobrecito corazón
¡samba que le da!
qué de desprecios aguantas.
¿Qué es esto de mama Chunga
que viene con su matraca,
que si ella me dice triqui
yo le digo triqui-traca?
¡Tondoro, ja, ja!
¡Tondoro, ja, ja!
dale aire a tu cuerpo,
y acércate acá.
¡Samba que le da!
¡Que le da, que le da, que le da!

(Hablado)

UNO
¡Viva Chile!

TODOS
¿Y cómo no? ¿Y cómo no? ¿Y cómo no?

(Música)

CORO
Bulle alegre el libre
pueblo soberano;
en amor y fiestas
arde Talcahuano.
Todo es regocijo
y óyense doquier
gritos de alegría,
cantos de placer.

(Vanse)


ESCENA II

Sir Clyron, Soledad y Escolástico; Ketty que sale con ellos, se queda copiando una casa en el álbum que lleva siempre consigo.

(Hablado)

ESCOLASTICO
Esta es la plaza donde debemos esperar a nuestros compañeros.

CLYRON
Mí gostar mocho este país. Mojeres bonitas.

SOLEDAD
¡Y que fuman como un cabo de gastadores! ¡Qué manera de echar humo! ¿Te gustan a ti también, primo?

ESCOLASTICO
(Aparte) ¡A mí no me gusta nadie más que tú!

SOLEDAD
Y la escocesa; ya te compondré yo.

ESCOLASTICO
¡Soledad!

SOLEDAD
(A Clyron) ¿Y usted sabe a qué viene todo este jaleo y estos bailes?

CLYRON
Solemnizar así la fiesta de su santo patrono este país, que pertenecer a España en otro
tiempo.

SOLEDAD
¿Sí?

CLYRON
Y ellos declararse independientes.

SOLEDAD
¡Habráse visto los muy... mamarrachos, por no decir otra cosa!

CLYRON
En la penitencia llevar ellos el pecado. Ostedes no tener buenos gobiernes, pero ellos tenerlos peores.

SOLEDAD
¡Peores! ¡Parece imposible! ¿Y Miss, dónde se ha quedado?

CLYRON
Allí tomando apuntes en el álbum. Ella ser ante todo artista de corazón. Ketty, Ketty, enséñanos lo que has dibujado. ¡Oh! Estar perfectamente. (Ketty se acerca a ellos)

SOLEDAD
Es verdad. Mira, Escolástico, mira qué mono.

KETTY
No es mono, es un perro.

SOLEDAD
Pero es un perro muy mono.

CLYRON
Aquí las casas tener las rejas como en Andalusía. En una como esta mí en Jerez con una linda niña pelar el pavo.

SOLEDAD
¡Ay qué pillín!

KETTY
Yo estoy contentísima. Este país me encanta. (Sin expresión, con exageradísima frialdad)

SOLEDAD
(Remedándola) (Este país me encanta. Y lo dice como si dijera: ¡este país me revienta! ¡Ay! Dios me dé personas que lo expresen toda con la cara y con los ojos como la gente de mi tierra)


ESCENA III

Dichos, Mochila.

MOCHILA
¡Bombas y rayos!

ESCOLASTICO
Aquí está el señor de Mochila.

CLYRON
¿Qué hay? ¿qué noticias ha adquirido usted?

MOCHILA
Ninguna: vengo desesperado. En toda la costa de Chile no se ha perdido un barco español desde hace diez años.

CLYRON
¿Y entonces?

MOCHILA
Que no es aquí donde debemos buscar al Capitán Grant.

SOLEDAD
¡Pobre tío! (A Escolástico) (¡Conmuévete, hombre!)

ESCOLASTICO
(¡Ah! sí) ¡Pobre tío!

CLYRON
En ese caso, usted debe haber traducido mal el documento, haber algún error.

MOCHILA
¡Error! Imposible. Ya han oído ustedes como yo al doctor Mirabel, que es un sabio, que mi traducción es la única posible. Lo cual prueba que yo soy otro sabio.

SOLEDAD
¿Y qué hacemos?

ESCOLASTICO
Ahí viene el Doctor, veremos lo que dice.


ESCENA IV

Dichos, el Doctor.

MOCHILA
¿Qué hay, Doctor?

DOCTOR
(Que viene distraído y tropieza con Escolástico) ¡Ah! ¡son ustedes! nada. Que no puedo embarcarme. No hay pasaje directo a Filipinas. ¡Me he divertido con meterme en el barco de ustedes! ¡Y la Academia de Ciencias que me creerá a estas horas camino del Archipiélago! ¿Cómo voy a justificarme escribiendo desde la América del Sur?

MOCHILA
No escriba usted.

DOCTOR
Eso he decidido... ¿Y qué hay de investigaciones? ¿Se tiene alguna noticia de los náufragos?

MOCHILA
Sabemos positivamente que no fue en estas costas .donde se perdió el bergantín Veloz.

DOCTOR
(Dando una patada en el suelo y pisando a Mochila) ¡Bien sospechaba yo!

MOCHILA
¡Bombas y truenos!

DOCTOR
Usted dispense. En la interpretación del documento hay un error.

MOCHILA
¿Cuál?

CLYRON
Mí decirlo antes.

DOCTOR
(Sacando el documento) Aquí donde dice serán prisioneros debe leerse son.

MOCHILA
¿Y qué?

DOCTOR
Que en ese caso el Capitán está en el interior de Chile y no en la costa.

MOCHILA
Pero al interior no llega el mar y es imposible hayan arrojado a él el canuto donde estaba el documento.

DOCTOR
Cierto que el mar no llega allí; pero hay ríos que desembocan en el mar.

ESCOLASTICO
Es verdad.

MOCHILA
Me aplastó.

CLYRON
Luego osté creer...

DOCTOR
Que los náufragos están en el interior, en poder de los indios.

SOLEDAD
Que acaso se los habrán comido. ¡Pobre tío! (Conmuévete) (Aparte a Escolástico)

ESCOLASTICO
¡Pobre tío!

DOCTOR
No, no son antropófagos y suelen ser hospitalarios.

MOCHILA
¡En ese caso, a buscarlos al interior!

DOCTOR
Me gusta este hombre por lo decidido. Justamente, a buscarlos, ¿no es verdad, Sir?

CLYRON
Claro que a buscarlos.

DOCTOR
¿No indica bien claro el documento el grado treinta y siete? Pues sigamos ese paralelo hasta el punto en que hallemos el Atlántico. Atravesemos Chile, pasemos la cordillera de los Andes; ¡qué sublime espectáculo! Crucemos las Pampas, veremos el río Negro y el río Colorado...

MOCHILA
Los ríos de todos los colores.

DOCTOR
Y acaso en sus orillas encontremos vestigios que nos hagan dar con los náufragos.

MOCHILA
Y con el tesoro.

CLYRON
Osté pensar demasiado en el tesoro.

MOCHILA
Alguna vez. (Siempre lo tengo aquí) (En la nariz)

ESCOLASTICO
¿Y usted viene con nosotros, Doctor?

DOCTOR
¿Qué voy a hacer? Me embarcaré en el Atlántico acompañando a ustedes forzosamente en su filantrópica excursión. Además esta travesía ofrece atractivos poderosos para un hombre de ciencia. Estudiaré la flora americana ya que por ahora no puedo estudiar la filipina.

CLYRON
¡Hurra por el Doctor! Ser providencial vuestro metimiento en El Escocia. Osté sernos preciso con su sabiduría.

DOCTOR
Muchas gracias, Milord.

CLYRON
Atravesaremos Chile.

DOCTOR
En ese caso El Escocia debe esperarnos en la costa Argentina.

CLYRON
Allí esperará.

DOCTOR
Y estas señoras nos aguardarán a bordo.

KETTY
¿A bordo?

MOCHILA
Es claro. Sería una locura exponerlas a los peligros de una travesía.

KETTY
Una escocesa no retrocede ante los peligros.

SOLEDAD
Ni una española tampoco. ¿Usted qué se ha figurado? Voy con ustedes, veremos las Pampas.

DOCTOR
Después de todo no se trata sino de un viaje de trescientas leguas escasas.

ESCOLASTICO
Un paseíto.

DOCTOR
Por un país que conozco a palmos. He recorrido ese trayecto varias veces, y es hermosísimo.

ESCOLASTICO
¡Ah! ¡conque usted había estado antes aquí!

DOCTOR
No, lo he recorrido en el mapa.

ESCOLASTICO
¡Ya! De ese modo ando yo todas las leguas que usted quiera.

CLYRON
Vamos a bordo.

DOCTOR
Tendremos que llevar provisiones.

MOCHILA
Eso es, comestibles.

CLYRON
Y bebestibles; no faltará nada a bordo, y esta noche se emprende la marcha.

DOCTOR
¡Cómo vamos a gozar, señor Cartuchera!

MOCHILA
Mochila.

DOCTOR
Es verdad, usted dispense; nunca recuerdo bien su apellido.

MOCHILA
Ni nada. (Vanse todos)

(Música)


CUADRO CUARTO


VAMOS SUBIENDO

Desfiladero al pie de los Andes.


ESCENA V

El Patagón. Música en la orquesta. El Patagón sale con el fusil preparado mirando a la altura.

PATAGON
Ya se ocultó, ya no le veo. Vuela, vuela hasta el sol, que no por eso la bala de mi fusil dejará de penetrar bajo tus alas. Cóndor, rey de los aires, si las nubes te ocultan, el Patagón te acecha. (Oyese el ruido de campanillas de caballerías que se acercan. Cesa la música) ¡Viajeros! Veamos si necesitan guía para escalar los Andes.

MOCHILA
¡Alto! pie a tierra, atad las caballerías y descansemos un rato.


ESCENA VI

El Patagón, que se retira al ver llegar a Sir Clyron, Ketty, Escolástico y Mochila.

MOCHILA
Nuestros compañeros vienen muy rezagados. Esperémosles aquí. ¡Bombas con mi caballería! ¡Tiene un trote insufrible!

KETTY
Voy a tomar la vista de este desfiladero.

CLYRON
Ketty, tu aficionamiento al dibujo te obliga a abandonar el estudio de la lengua española. Ostedes no dar lección hace tres días.

ESCOLASTICO
¡Ah, señor! Esta señorita aventaja a su maestro, tiene facilidad portentosa para los idiomas. De las cuatro partes de la Gramática sabe las tres primeras con toda perfección.

CLYRON¿
Y la otra?

ESCOLASTICO
La otra es la Ortografía. Esa no ha logrado aprenderla ninguna mujer, y es inútil enseñarla.

CLYRON
Haber otra Gramática en España que ya desearía aprender.

ESCOLASTICO
¿Cuál?

CLYRON
La gramática parda.

ESCOLASTICO
Para esa no se necesita maestro.

PATAGON
(Presentándose y hablando siempre con tono dramático) Señores viajeros.

MOCHILA
¿De dónde sale este hombre?

PATAGON
Bajo de la cumbre de las montañas. Yo soy la Providencia del caminante, yo le enseño la senda oculta por las malezas, le guío entre las rocas, le aparto de los abismos, busco claro manantial que apague su sed y lecho de blandas hojas para que repose mientras lucen las estrellas.

MOCHILA
Vamos, éste por lo visto es un guía.

CLYRON
¿Osté dedicarse a guiar a los viajeros?

PATAGON
Ya lo he dicho, soy su Providencia.

CLYRON
Es muy modesto.

PATAGON
Yo conozco los riscos de los Andes y los senderos de las Pampas. La bala de mi fusil hiere al cóndor en su vuelo y al guanaco en su rápida carrera.

ESCOLASTICO
Este guía parece una novela por entregas.

PATAGON
Si así lo deseáis, mi planta guiará vuestros pasos por tres pesetas diarias.

ESCOLASTICO
¡Adiós, poesía!

CLYRON
Está bien; desde ahora quedar por nosotros: cuide nuestras cabalgamientas.

PATAGON
Así lo haré, reposad tranquilos. (Vase)

MOCHILA
(Imitándole) Vaya usted con Dios.


ESCENA VII

Dichos menos el Patagón.

CLYRON
Debíamos sacar los alforjos y disponer una merienda para cuando lleguen esa señorita y el Doctor.

MOCHILA
Muy bien pensado.

ESCOLASTICO
(Valiente humor traerá la señorita. Lo menos creerá que me he adelantado por venir solo con la escocesa)

MOCHILA
¿Disponemos en este sitio la comida?

CLYRON
Mejor será a la sombra de aquellos árboles. (A la izquierda) Cuidado con las botellas, señor Mochila; romperse una sería una desgracia.

MOCHILA
No hay cuidado.

CLYRON
Traigo oculta una sorpresa compatriota de ustedes.

MOCHILA
¿Cómo?

CLYRON
Una sorpresa de Chinchón. (Saca del bolsillo una botella)

MOCHILA
Aguardiente Cuidado, no vaya usted a coger una pítima.

CLYRON
¿Y qué ser eso de pítima?

ESCOLASTICO
Uno de los varios nombres que tiene en nuestro país la borrachera.

CLYRON
¡Ah! ¡Tener varios nombres!

ESCOLASTICO
Sí, señor, mona, chispa, turca, papalina.

CLYRON
(Yendo hacia donde está Mochila) ¡Papalina! Hacerme gracia eso de la papalina. (Vase)

ESCOLASTICO
Ya llegan Soledad y el Doctor.

CLYRON
Pues andando, a la merienda. Ketty, vamos. (Ketty le sigue: óyese el ruido de las campanillas que se acercan)


ESCENA VIII

Escolástico; luego Soledad y el Doctor.

ESCOLASTICO
Dejad ahí las caballerías, ese hombre las cuidará. ¿Cómo se han retrasado ustedes tanto?

SOLEDAD
Porque mi borrico no quería andar. En cambio, el tuyo tenía mucha prisa.

ESCOLASTICO
(¡Ya pareció aquello!)

DOCTOR
(Que trae a cuestas un enorme haz de hierbas y en la mano un cucurucho de papel) A mí me ha convenido la detención para herborizar un poco. ¡Qué país para un naturalista! ¡Que diversidad de especies!

ESCOLASTICO
¿Y qué lleva usted en ese cucurucho?

DOCTOR
Unos coleópteros curiosísimos.

ESCOLASTICO
Pues allí nos espera la gente para merendar.

DOCTOR
¡Santa palabra! Vengo desfallecido.

ESCOLASTICO
¿Pero va usted a almorzar con esto eso?

DOCTOR
Tiene usted razón, lo dejaré allí. (Entra y sale al momento sin el haz y sin el cucurucho)

ESCOLASTICO
¿Y tú tienes apetito?

SOLEDAD
No me hables.

ESCOLASTICO
Pero mujer...

DOCTOR
¿Vamos?

SOLEDAD
Yo no tengo ganas, me quedo aquí descansando.

DOCTOR
Entonces vamos nosotros.

SOLEDAD
(Aparte a Escolástico) No vayas.

ESCOLASTICO
No, yo tampoco tengo apetito. (Bosteza)

DOCTOR
Pues yo comeré por los dos.


ESCENA IX

Escolástico y Soledad.

SOLEDAD
Tenemos que hablar, señor don Escolástico.

ESCOLASTICO
Hablemos cuanto quieras.

SOLEDAD
Te advierto que he caído de mi burro.

ESCOLASTICO
¡Ay! ¿Te has hecho daño?

SOLEDAD
No es eso, es otra clase de caída.

ESCOLASTICO
¡Ya!

SOLEDAD
Es que me he convencido que tú no me quieres.

ESCOLASTICO
Soledad...

SOLEDAD
Y de que quieres a la escocesa.

ESCOLASTICO
¡Qué disparate!

SOLEDAD
Y de que esas lecciones de Gramática van a acabar muy mal.

ESCOLASTICO
Pero si hace ya tres días que no damos lección.

SOLEDAD
Y no se la vuelves a dar, ó armo el gran escándalo.

ESCOLASTICO
Está bien, no la enseñaré más.

SOLEDAD
Ya sabe bastante.

ESCOLASTICO
Eso le he dicho a su tío para que no te incomodes.

SOLEDAD
Me alegro. Pues hombre, tú pareces tonto y te metes en casa.

ESCOLASTICO
Muchas gracias.

SOLEDAD
Os pasábais el día conjugando el verbo amar. Presente de indicativo, yo amo, tú amas, él ama... Y yo me escamo Y ella, siempre que nombraba la tercera persona, me miraba a mí.

ESCOLASTICO
Aprensiones.

SOLEDAD
Te digo que esa señora, cada vez me carga más.

ESCOLASTICO
Calla, que viene y puede oírte.

SOLEDAD
¿Viene? Pues dame un abrazo para que lo vea y rabie.

ESCOLASTICO
Por mí no hay inconveniente. (Le abraza, Miss Ketty se detiene al verlos)


ESCENA X

Dichos, Ketty.

SOLEDAD
(Como avergonzada) ¡Ay, usted dispense, miss Ketty ¿Se aman ustedes?

SOLEDAD
Con toda el alma, ¿verdad, primo?

ESCOLASTICO
Sí señora, con toda el alma. (Me voy a ver si ha quedado algo de merienda) (Vase)

SOLEDAD
Me quiere mucho, muchísimo. ¿Lo ha oído usted?

KETTY
Ya lo he oído. Los amantes españoles son muy expresivos.

SOLEDAD
No lo sabe usted muy bien. Los escoceses no son así, ¿eh?

KETTY
Los escoceses aman con mucha tranquilidad.

SOLEDAD
Por eso no sirven para las españolas.

(Música)


DUETINO

KETTY
En Inglaterra los amantes,
con una calma sin igual,
en dos palabras se declaran
y ya no tienen más que hablar.

SOLEDAD
Pues en España los amantes,
si se lo pueden expresar,
para decirse «yo te adoro»
no encuentran hora de acabar.

KETTY
En Inglaterra las mujeres
no piensan nunca en el amor,
y al novio ven de tarde en tarde
ó no lo ven a lo mejor.

SOLEDAD
Pues en España las mujeres
pasan la vida en el balcón,
y el novio quieto en una esquina
lo mismo que un guarda-cantón.
Allí los amantes,
nos dicen así.

KETTY
Pues así nos dicen
los de mi país.

Yes you love mi
yes you love mi
very, very,
morning star,
my dear.
Yes I love you,
very, very,
my dear.

PRONUNCIACION
Yes yu lof mi,
yes yu lof mi
veré, veré,
Moneng star,
mai diar.
Yes ai lof yu
veré, veré,
mai diar.

SOLEDAD
Viva tu salero,
cuerpo sandunguero,
alma de mi alma,
cara celestial.
Ven, que yo te adoro,
tú eres mi tesoro,
tú eres mi alegría,
tú eres mi pesar.

KETTY
En mi país, cuando algún hombre
hace el amor a una mujer,
se acerca al punto a la familia
y la visita muy cortés.

SOLEDAD
Pues en España si le dicen
consulte usted con mi mamá,
queda en volver al otro día
y no le vuelven a ver más.

KETTY
Si se hallan lejos dos amantes
se escriben cartas cada mes
para decirse solamente:
yo de salud me encuentro bien.

SOLEDAD
Pues en España estando juntos
se escriben tantas ella y él,
que al devolvérselas, si riñen,
las lleva un mozo de cordel.
¡Qué cesas nos dicen
los hombres allí!

KETTY
Pues así nos dicen
los de mi país.
Yes yu lof mi, etc.

SOLEDAD
Viva tu salero, etc.


ESCENA XI

Dichos, Escolástico, Sir Clyron, Mochila y el Doctor.

(Hablado)

DOCTOR
Vamos, que ya es muy tarde.

MOCHILA
A montar, y en marcha.

CLYRON
Paréceme que me he puesto un poco de papalina.

DOCTOR
¡Cielos, las caballerías se han comido mi herbolario! (Entran y salen a poco. El Patagón lleva la cuerda que une a los seis borricos en que van montados, por el orden siguiente: Ketty, Soledad, Escolástico, Sir Clyron, Mochila y el Doctor. Los borricos llevan colleras con muchas campanillas y alforjas y mantas de colores muy vivos. El Doctor va montado al revés y leyendo un periódico)

MUTACION


CUADRO QUINTO


A 20.000 PIES DE ALTURA

La cumbre de los Andes.


ESCENA XII

Aparecen sucesivamente detrás del picacho todos los Viajeros y el Patagón; Ketty se sienta y dibuja.

CLYRON
¡Mí estar a veinte mil pies de altura! ¡Viva Escocia!

MOCHILA
(Subiendo algo más que Sir Clyron) Yo estoy un poco más alto. ¡Viva España!

TODOS
¡Viva!

ESCOLASTICO
¡Ay, qué frío! Estoy tiritando.

SOLEDAD
¿Sí? Pues júntate conmigo.

ESCOLASTICO
Con muchísimo gusto.

SOLEDAD
¡Alto, caballerito!

ESCOLASTICO
Me parece que más alto que a veinte mil pies...

SOLEDAD
Allí tienes a la escocesa pintando la mona.

DOCTOR
Debemos buscar un sitio en que refugiarnos para pasar la noche.

MOCHILA
(Empieza a andar muy deprisa y pegándose puñetazos) Por aquí no veo ninguno.

SOLEDAD
¿Qué hace usted?

MOCHILA
Entrar en calor.

SOLEDAD
Este hombre todo lo hace de golpe y porrazo.

MOCHILA
Vayamos más arriba.

SOLEDAD
Yo no subo más.

MOCHILA
(Al guía y al Doctor) Subamos nosotros, y si hallamos lugar a propósito les llamaremos.

DOCTOR
Andando. Cuando vean ustedes brillar una hoguera, suban sin cuidado. (Van subiendo por la izquierda)

SOLEDAD
¡Ay! Nosotros, sentémonos. Yo estoy que no puedo más.

CLYRON
Cuidado con dormirse.

SOLEDAD
¿Por qué?

CLYRON
En este país es fácil quedarse sorbete, y además, puede bajar un cóndor y llevárselo a uno por los aires.

SOLEDAD
¿Y qué bicho es ese?

CLYRON
Un pajarito que se lleva en las garras una persona como un tordo un par de aceitunas.

SOLEDAD
¡Caramba con el pajarito! Ya no me siento. (Ruido subterráneo)

CLYRON
Esto ser grave.

(Música en la orquesta)

ESCOLASTICO
¡Ay! parece que se mueve el suelo.

CLYRON
Moverse efectivamente. Esto anunciar un terremoto.

SOLEDAD
¡Un terremoto!

TODOS
¡Huyamos! (Echan a correr por detrás del picacho y desaparecen. Inmediatamente después se transforma la decoración a la vista del público. Gran estrépito; las montañas se truncan perdiendo su forma primitiva, y de la izquierda se desprende la gran roca con la cual se precipitan Mochila y el Patagón)

MUTACION


CUADRO SEXTO


EL CONDOR
.
Las llanuras argentinas.

La música va apianando poco a poco hasta terminar.


ESCENA. XIII

Sir Clyron, Ketty, Soledad y Escolástico, yacen sin sentido en el suelo. Se ve caer a Mochila y al Patagón, que quedan como aquellos.

ESCOLASTICO
¡Ay! (Levantándose)

CLYRON
¡Ay!

ESCOLASTICO
Soledad.

SOLEDAD
Escolástico, ¿estamos vivos?

ESCOLASTICO
(Abrazándola) ¡Yo creo que sí!

SOLEDAD
¡Sí, sí estás vivo, estás vivo!

CLYRON
Esta bacada ser demasiado violenta.

KETTY
¡Deliciosa!

SOLEDADA
Esta mujer todo le parece delicioso. ¡Ay! Mochila. (Reparando en él)

ESCOLASTICO
(Se acerca a Mochila, que se levanta y le da un golpe) ¡Si estará muerto! ¡Ay!

MOCHILA
¡Rayos y centellas! Debo haberme roto cincuenta y siete costillas.

PATAGON
Contemplad las llanuras argentinas. Hemos descendido desde la cumbre al valle sin sentirlo.

MOCHILA
¡No, lo que es eso de no sentirlo! ¡Ay!

ESCOLASTICO
¡Valiente terremoto!

SOLEDAD
Ni el de doña Martinica, que vi yo representar en el café del Sur.

MOCHILA
¿Y el Doctor?

ESCOLASTICO
Es verdad. ¿Dónde está el Doctor?

SOLEDAD
¡El Doctor se ha perdido!

TODOS
¡Doctor! ¡Doctor! (Gritando)

KETTY
Lo habrá aplastado alguna peña.

SOLEDAD
¡Y con qué tranquilidad lo dice!

ESCOLASTICO
¡Si nosotros estamos aquí de milagro!

CLYRON
Es necesario buscarlo, no podemos irnos sin él.

MOCHILA
¡Pues es claro, hombre, qué hemos de irnos!

ESCOLASTICO
Sepamos al menos si efectivamente ha perecido en el descenso. Veamos por estos alrededores.

TODOS
¡Doctor! ¡Doctor!

SOLEDAD
(Mirando al cielo hacia la derecha) ¿Qué es aquello?

PATAGON
¡El cóndor! ¡el que yo persigo hace tres días! (Se le ve cruzar por el aire)

MOCHILA
¡Ya se ocultó detrás de las rocas!

SOLEDAD
Vuelve a salir. ¿Qué es lo que lleva entre las garras? ¡Ah!

MOCHILA
¡El cuerpo del Doctor!

SOLEDAD
¡Muerto sin duda! (Aparece el cóndor a la vista del público llevando entre las garras la contrafigura del Doctor. Aletea saliendo)

PATAGON
No Se llevará la presa. (Monta el fusil, apunta y dispara. Música en la orquesta hasta el fin del cuadro. El cóndor da vueltas, y sin soltar la presa, cae detrás de los árboles)

TODOS
¡Ah!

MOCHILA
¡Veamos dónde ha caído!

TODOS
¡Vamos!

SOLEDAD
Yo no tengo valor para verlo. (Cuando van a salir aparece el Doctor)

DOCTOR
¡Compañeros!

MOCHILA
¡El!

TODOS
¡Vivo!

DOCTOR
¡Vivo y sano! Las alas de ese pajarraco me han servido de paracaídas.

TODOS
¡Doctor! ¡Doctor! (Se abrazan con grandes muestras de cariño)

MUTACION


CUADRO SEPTIMO


¡CUATRO TIROS!

Exterior de un fuerte militar.


ESCENA XIV

Suena una corneta tocando llamada. Después un tambor; luego aparecen por la izquierda los soldados con el Comandante al frente; cuatro tambores y un corneta de órdenes. El Comandante, Coro de Soldados. Estos visten solamente una camisa rayada sujeta por un cinturón de cuero, del cual pende un sable. Vienen armados con fusiles

(Música)

CORO
Marchemos de frente
con aire marcial,
al son de la caja
llevando el compás.
Y así, cuando llegue,
verá el General,
que todos sabemos
lo más principal.
Con brío y soltura
los brazos moved,
mirando de frente
con noble altivez.
Marchemos con fuerza
fijando los pies,
que nuestros zapatos
no se han de romper.

(Hablado)

Después de hacer algunos ejercicios a la voz de mando del Comandante con la menor precisión posible, descansan armas con toda desigualdad.

COMANDANTE
(Vamos, no ha salido tan mal como otras veces) Soldados; ya sabéis que nuestra amada república se halla en guerra con el Paraguay, y esta es la causa de que os instruya en el manejo de las armas con toda precipitación desde hace tres años, por si fuera preciso defender este fuerte contra los enemigos. Hoy aguardamos la visita del General, que viene a ponerse al frente del cuerpo de ejército a que pertenecemos, y espero que en su presencia os luciréis como lo habéis hecho en la mía. El General es muy bruto (Con perdón sea dicho y sin ofenderle) y sería capaz de arrimar una paliza al que se descuidara en el cumplimiento de su deber. Conque mucho ojo, y en cuanto aparezca gritad todos el viva que os he enseñado. ¡Viva el General Archiparraguirreberrigorrigurrea! ¡Y vaya un viva dificultoso!


ESCENA XV

Dichos, un Soldado, luego Sir Clyron, Ketty, Escolástico, el Doctor y Soledad.

SOLDADO
¡Mi Comandante!

COMANDANTE
¿Qué ocurre?

SOLDADO
Los centinelas avanzados acaban de sorprender á unos extranjeros que deben ser espías de los paraguayos, porque estaban sacando los planos de las fortificaciones.

COMANDANTE
Que me los traigan inmediatamente.

SOLDADO
Aquí los conducen con todas las precauciones necesarias. (Entre dos soldados entran con los ojos vendados los personajes indicados antes, cogidos unos a otros por los faldones ó las faldas. El último el Doctor)

COMANDANTE
¡Alto! (Se detienen. El Doctor suelta el faldón de Mochila a que viene agarrado. Todos van a quitarse la venda) Al que se quite la venda le pego un tirito.

ESCOLASTICO
¿Qué irán a hacer con nosotros?

SOLEDAD
Alguna barbaridad.

MOCHILA
¡Esto es un abuso; detener a unos viajeros pacíficos!...

COMANDANTE
¡Silencio! (Suena una corneta) ¡El General se acerca! Conducidlos al fuerte y después se resolverá.

SOLDADO
¡Andando!

MOCHILA
¡Rayos y centellas! Yo protesto contra esta detención. (Se los llevan. El Doctor se agarra a las faldas del Comandante, que es quien tiene más cerca, y cuando éste echa a andar va tras él)

COMANDANTE
¿Qué es esto? ¡Suelte usted!

DOCTOR
¡Ay! Usted dispense, creí que era otro.

COMANDANTE
¡Llevaros este hombre! (Le coge un soldado)

DOCTOR
Pues señor, basta con los ojos vendados he de cometer torpezas. (Vanse)


ESCENA XVI

Dichos, a poco el General, que viste casaca azul con bordados y trae los faldones de la camisa por fuera; faja, banda y sombrero de tres picos con plumas.

COMANDANTE
¡Batan marcha! ¡Presenten armas!

(Música)

Aparece el General.

CORO
Viva el General Arcbiparraguirreberrigorrigurrea!
¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
Bien venido sea.
Viva el General Archiparraguirre, etc.

GENERAL
Basta, basta ya de vivas,
que me voy cargando yo,
y veamos cómo marcha
esta gente en la instrucción.

COMANDANTE
(¡Dios nos coja confesados!)

GENERAL
Que maniobren a mi voz.

COMANDANTE
Va a mandaros su excelencia;
mucho oído y atención.

(Marcha durante la cual los soldados, a la voz del General que manda lo que juzgue oportuno el director de escena, ejecutan varios movimientos, siempre mal, y acabando a la voz de descansen por descansar armas con la menor precisión posible. El General se vuelve irritado hacia el Comandante)

Esta vez les ha salido
un poquito desigual.

GENERAL
¿Y es usted quien los instruye?

(El Comandante se queda cabizbajo)

¡Es usted un animal!
De los gauchos de mi escolta
pueden éstos aprender;
los soldados que yo instruyo
al momento vais a ver.

(Vase hacia el sitio por donde salió y grita)

¡Firmes! De frente, paso redoblado, marchen.

(Música. Gran marcha. Salen los gauchos y maniobran con la mayor precisión y exactitud. Al último acorde descansan armas con toda precisión)

¡Al hombro, flanco derecho! ¡Marchen!

(Los gauchos salen de escena)

(Hablado)

GENERAL
Debíais estar muertos de vergüenza. Ahí tenéis unos soldados, unos verdaderos soldados, y no vosotros, adoquines. En castigo de vuestra torpeza os condeno a veinticinco palos por barba.

COMANDANTE
Dad las gracias al General porque se contenta con veinticinco.

TODOS
Muchas gracias.

GENERAL
¿Me tenéis preparado alojamiento en el fuerte?

COMANDANTE
Sí señor.

GENERAL
Está bien: lo ocuparé desde mañana; hoy tengo que marchar inmediatamente. ¿No ocurre por aquí ninguna novedad?

COMANDANTE
Ninguna. Digo, sí, una ocurre.

GENERAL
¿En qué quedamos?

COMANDANTE
Dispense vuecencia; quedamos en que hay una novedad.

GENERAL
¿Cuál?

COMANDANTE
Tengo presos a seis extranjeros que sospecho sean espías de los paraguayos. Estaban copiando el exterior del fuerte.

GENERAL
¿Y no se les ha juzgado todavía?

COMANDANTE
Acababan de ser cogidos cuando llegó su excelencia.

GENERAL
Que se presenten al momento. A juzgarles en el acto. Que se constituya el consejo de guerra; yo le presidiré. Que traigan a esos extranjeros. (Sale un cabo) A ver, uno que sepa escribir para que haga de secretario: tres pasos al frente. (Todos permanecen quietos) ¿Ninguno de vosotros sabe escribir?

TODOS
No, señor.

GENERAL
Valientes sinvergüenzas: en ese caso servirá usté de secretario, señor Comandante.

COMANDANTE
Mi General...

GENERAL
¿Qué?

COMANDANTE
Que no sé escribir tampoco.

GENERAL
¡Está bien!

COMANDANTE
Yo lo siento, porque tendrá que molestarse vuecencia.

GENERAL
¿Yo? Pues si yo supiera escribir no molestaría a nadie. De todos modos usté es el secretario y lo apuntará todo.

COMANDANTE
Está bien, lo apuntaré. (¿Cómo lo apuntaré?)


ESCENA XVII

Dichos. Sir Clyron, Ketty, Soledad, Doctor, Escolástico y Mochila, aún con las vendas y conducidos por cuatro soldados.

SOLEDAD
Seguimos jugando a la gallina ciega.

COMANDANTE
¡Alto!

GENERAL
Podéis descubriros. (Se quitan la venda)

MOCHILA
¡Rayos y truenos! Ya me iba yo cargando.

SOLEDAD
¡Ay, qué soldados tan indecentes!

DOCTOR
¡Tendrá que ver este ejército en un día de viento!

MOCHILA
Conste que protestamos enérgicamente contra esta detención injustificada y que somos unos viajeros pacíficos.

GENERAL
¡Silencio!

DOCTOR
Yo suplico a ustedes que me devuelvan los instrumentos de que me han despojado sin razón ni motivo.

GENERAL
Silencio, repito. Estáis delante del consejo de guerra que va a juzgaros como espías enviados por la república del Paraguay.

SOLEDAD
¡Jesús!

ESCOLASTICO
¡Qué barbaridad!

MOCHILA
Hombre, no sé cómo me contengo.

GENERAL
Os mando, por tercera vez, que calléis.

SOLEDAD
Ya nos apeó el tratamiento. ¡Qué francote es este tío!

COMANDANTE
¿Quiere interrogarlos vuecencia ó lo hago yo?

GENERAL
Yo les interrogaré.

COMANDANTE
Está bien, mi General.

ESCOLASTICO
¡Es un genera!.

SOLEDAD
(¡Ay, qué general tan particular!)

GENERAL
Vosotros sois espías de los paraguayos.

MOCHILA
¡No es cierto!

GENERAL
¡Silencio! Sois espías de los paraguayos enviados para sacar los planos de nuestras fortificaciones. Y la prueba de ello es que estabais dibujando la vista de este fuerte.

CLYRON
Esta señorita lo copiaba para su álbum sin ninguna intención.

GENERAL
Mentira.

SOLEDAD
¡Qué bien educados están aquí los generales!

GENERAL
¿De dónde venís?

MOCHILA
De Chile.

GENERAL
Presentad vuestros pasaportes.

MOCHILA
Usted los tiene, Doctor.

DOCTOR
¿Yo? ¡Ah! Sí... Pues... (¡Dios mío!) Señores, siento decirlo, pero me es imposible presentarlos.

MOCHILA
¿Cómo?

ESCOLASTICO
¿Por qué?

DOCTOR
Porque no los tengo.

MOCHILA
¿Cómo es eso?

DOCTOR
Anoche, al encender la hoguera en el camino de Tandil, creyendo que eran papeles inútiles, los quemé.

MOCHILA
Hombre, es usted una calamidad.

DOCTOR
Una distracción cualquiera la tiene.

MOCHILA
Pero no cada cinco minutos.

GENERAL
Basta; no tienen papeles, anotadlo. Empecemos a interrogar por las mujeres y vaya apuntando, señor secretario. ¿Su nombre? (El Comandante apunta sobre la mano izquierda con el dedo índice de la derecha)

SOLEDAD
Soledad González.

MOCHILA
González y Grant.

SOLEDAD
No, González y López.

MOCHILA
¿Pero no se apellida usted Grant?

SOLEDAD
¡Ah! Sí, sí. (Ya no me acordaba) González y Grant y luego López.

GENERAL
Oculta su apellido. Anote esta circunstancia agravante.

SOLEDAD
(Me parece que lo he echado a perder)

MOCHILA
Se ha lucido usted.

DOCTOR
(¿Pero dónde demonios lo escribe el secretario?)

GENERAL
Vayan todos diciendo sus nombres, apellidos y nacionalidades.

KETTY
Ketty Clyron, escocesa.

CLYRON
Sir Eduardo Clyron, escocés.

ESCOLASTICO
Escolástico Bonnete.

SOLEDAD
Y Grant.

EESCOLASTICO
Y Grant. Natural de Ciempozuelos, provincia de Madrid.

GENERAL
Basta: a ver ese otro. (Al Doctor, que está distraído)

MOCHILA
Doctor, a usted le preguntan.

DOCTOR
¡Eh! ¿A mí?

GENERAL
Su nombre.

DOCTOR
Me llamo... me llamo.

GENERAL
Duda al contestar. . Apúntelo.

MOCHILA
¿Pero hombre, es posible?...

DOCTOR
¡Ah, sí! Saturnino Mirabel, español.

GENERAL
Ya está. ¡El otro!

DOCTOR
A usted le preguntan, señor Morral.

MOCHILA
¡Mochila!

DOCTOR
Es verdad, hombre; usted dispense.

MOCHILA
Marcial Mochila, español y subteniente retirado.

GENERAL
Espere, espere un poco. El señor le ha llamado a usted Morral.

MOCHILA
¿Y a usted qué le importa? Yo me llamo Mochila.

GENERAL
Anote que todos ocultan su apellido.

COMANDANTE
Ya está.

MOCHILA
Este interrogatorio es nulo.

GENERAL
Silencio, retirémonos a deliberar. (Se retiran el General, el Comandante y el Sargento a un extremo de la escena)

MOCHILA
(Al Doctor) Por culpa de ustedes vamos a tener un disgusto, nos van a tener presos aquí sabe Dios cuánto tiempo.

CLYRON
Mí reclamar al cónsul inglés.

ESCOLASTICO
Y si no nos tratan mal, descansaremos de las fatigas del viaje, que bien lo necesitamos.

SOLEDAD
¡Ya lo creo!

KETTY
Yo copiaré esta vista pintoresca.

SOLEDAD
¿Pero, señora, después de lo que nos pasa todavía quiere usted meterse en dibujos?

GENERAL
Es necesario hacer un escarmiento.

COMANDANTE
Son extranjeros y habrá reclamaciones.

GENERAL
No nos importa nada. En cuanto que yo me marche, usted cumpla con su deber.

COMANDANTE
Como guste vuecencia.

GENERAL
El Consejo de guerra, en vista de que estáis convictos y confesos de ser espías de los paraguayos, os condena a ser inmediatamente pasados por las armas.

ESCOLASTICO
¡Qué horror!

SOLEDAD
¡Dios mío!

MOCHILA
¡Qué barbaridad!

COMANDANTE
(A Soledad en voz baja) No tengáis cuidado ninguno.

SOLEDAD
(A Escolástico) Que no tengamos cuidado.

ESCOLASTICO
(A Mochila) Que estemos sin cuidado.

MOCHILA
(A Clyron) Que no hay cuidado.

CLYRON
(Al Doctor) Que no haber cuidado.

DOCTOR
(Al General que está a su lado) Que no hay cuidado.

GENERAL
¿Eh?

DOCTOR
Nada, hombre, nada.

GENERAL
Señor Comandante, que se cumpla la sentencia. Yo presenciaré la ejecución desde aquella altura. (Saliendo afuera)

COMANDANTE
Así será, mi General.

SOLEDAD
¡Virgen de la Paloma!

MOCHILA
¡Pero hombre! Esto no puede tolerarse.

CLYRON
Esto es una barbaridad.

COMANDANTE
Presenten armas. (Baten marcha. Vase el General)


ESCENA XVIII

Dichos menos el General.

COMANDANTE
No tengan ustedes cuidado, señores, su excelencia es un salvaje.

TODOS
¡Amigo mío! (Todos van a dirigirse a él mostrándole reconocimiento. El los separa)

COMANDANTE
Alto, que puede vernos. Yo, en cumplimiento de mi deber, y por precaución además, pues él quiere presenciarlo, me encuentro en la dura necesidad de fusilarlos a ustedes.

ESCOLASTICO
¡Cómo!

SOLEDAD
¿Eh?

CLYRON
¿Qué dice este hombre?

COMANDANTE
Pero los fusilaré con pólvora sola.

TODOS
¡Ah!

MOCHILA
Usted falta a su deber, señor Comandante, y a la ordenanza y a la disciplina; un superior se lo ha mandado, y usté debía fusilarnos de veras.

COMANDANTE
Si tiene usted gusto en ello...

ESCOLASTICO
¡No!

SOLEDAD
¡Por Dios!

CLYRON
No le haga usted caso.

DOCTOR
Pero, hombre, ¿usted se ha vuelto loco?

MOCHILA
¡No puedo tolerar que se falte a la disciplina!

COMANDANTE
(A los soldados) A ver, cargad los fusiles con pólvora sola.

ESCOLASTICO
Tenga usted cuidado, no vayan distraídos a meter una bala y nos diviertan.

COMANDANTE
No hay cuidado. En cuanto oigan ustedes el disparo, a tierra todos.

SOLEDAD
Yo no tendré que tirarme; me caeré del susto.

COMANDANTE
El General nos está mirando.

SOLEDAD
¡Qué bruto!

COMANDANTE
Señores, colocaos ahí en enfrente. (Se colocan de pie y en fila a un extremo del escenario. Los soldados al otro)

SOLEDAD
Diga usté, ¿no sería mejor que apuntaran al otro lado por si acaso? (Se vuelven todos de espaldas menos Mochila, que se abre la casaca presentando el pecho en actitud bizarra)

COMANDANTE
Silencio, ó los fusilo de veras. Preparen, apunten, fuego.

SOLEDAD
¡Ay! (Disparan. Caen a tierra todos excepto el Doctor)

COMANDANTE
¡A tierra! ¡A tierra! ¡A tierra!

DOCTOR
Es verdad, ya no me acordaba. (Se echa en el suelo)

COMANDANTE
Quieto todo el mundo. (Mira hacia donde se supone que está el General) El General se pone en marcha. Ya desaparece detrás del cerro. Podéis levantaros y marchar inmediatamente.

(Se levantan)

Todos ¡Gracias!

DOCTOR
Mil gracias, amigo mío.

COMANDANTE
Andando, andando pronto y tomen ustedes el camino contrario al que lleva su excelencia.

DOCTOR
Precisamente es el nuestro.

COMANDANTE
Oigan ustedes. Si los vuelvo a ver por estos alrededores los fusilo.

ESCOLASTICO
Descuide usted, que no volveremos.

MOCHILA
Muchas gracias; pero conste que debía usted habernos fusilado. (Vanse)

COMANDANTE
(Al Doctor que se va en dirección contraria) ¿A dónde va usted?

DOCTOR
¡Ah! Sí, tiene usted razón.

MOCHILA
(Desde dentro) Doctor.

DOCTOR
¡Allá voy! Me había distraído, usted dispense. (Vase)

COMANDANTE
¡Flanco izquierdo, paso regular, marchen!

(Música)

Marchemos de frente
con aire marcial, etc.

MUTACION


CUADRO OCTAVO


VIDA DE PAJAROS

País inundado. Un ombú gigantesco en primer término. Todos los viajeros subidos en las ramas.


ESCENA XI

Sir Clyron, Ketty, Soledad, Escolástico, el Doctor y Mochila.

MOCHILA
Me parece que el agua ha dejado de subir.

SOLEDAD
Dichosa inundación; esto es el diluvio.

ESCOLASTICO
Sin arca.

CLYRON
Y sin Noé.

MOCHILA
Gracias que nos ha sorprendido cerca de estos árboles.

ESCOLASTICO
¿Y qué río será éste que ha salido de madre?

CLYRON
Este haberse salido de toda la familia.

MOCHILA
Doctor, ¿qué río es éste?

DOCTOR
Déjenme ustedes, déjenme ustedes, por Dios. (Está leyendo un papel)

MOCHILA
Este hombre está muy preocupado.

ESCOLASTICO
¿Y qué vamos a hacer si esto dura mucho?

MOCHILA
Esperar a que baje el agua.

SOLEDAD
¡Sí, pues ya baja!

ESCOLASTICO
No te apures, haremos vida de pájaros.

SOLEDAD
¡No estás tú mal pájaro!

ESCOLASTICO
Viviremos en un nido.

SOLEDAD
Sí, y nos moriremos de hambre.

CLYRON
Y de sed.

SOLEDAD
Hombre, eso no, lo que es por falta de agua...

CLYRON
Mí morir por falta de vino.

DOCTOR
¡Señores! ¡Ay! (Bajando de la rama superior)

MOCHILA
¿Qué es eso?

CLYRON
¿Qué pasa?

DOCTOR
Por poco me caigo al agua. Señores, tengo que decir a ustedes una cosa horrible.

SOLEDAD
¡Dios mío!

MOCHILA
¿Qué es ello? ¡Pronto!

DOCTOR
Que todo nuestro viaje ha sido inútil, que el documento no está bien traducido.

MOCHILA
¡Rayos con el hombre!

DOCTOR
El Capitán Grant no está en las Pampas, y no estando aquí ni en la costa, no está en América.

ESCOLASTICO
¡Es posible!

DOCTOR
Y el documento dice bien claro dónde está.

MOCHILA
¡Cómo!

DOCTOR
¡Lo dice terminantemente y no lo hemos visto hasta ahora! ¡Austra!... ¡Australia!

MOCHILA
Puede que tenga razón.

DOCTOR
Es evidente.

MOCHILA
Iremos a buscarle donde se halle. (Saltando a otra rama)

SOLEDAD
Me parece que como no venga a buscarnos a nosotros...

CLYRON
Iremos. (Trueno lejano) ¡Un trueno!

MOCHILA
Eso me ha parecido a mí.

DOCTOR
Pues si arrecia la tempestad, somos perdidos. Este es el árbol más alto, y aquí vendrán a parar todos los rayos.

SOLEDAD
Valiente consuelo. (Música)

MOCHILA
¡Rayos y centellas!

SOLEDAD
No nombre usted la soga en casa del ahorcado. (Trueno) ¡Santa Bárbara bendita!

MOCHILA
Nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena.

TODOS
¡Ah! (Estampido. Se acurrucan en el centro del árbol, cae el rayo y empieza a arder una rama del ombú)

KETTY
¡Fuego en el árbol!

DOCTOR
Vamos a morir abrasados.

ESCOLASTICO
¡No! ¡Al agua! (Se dispone a deslizarse, cuando aparecen los caimanes)

TODOS
¡Al agua!

ESCOLASTICO
¡Los caimanes! ¡Los caimanes!

TODOS
¡Ah! (Los caimanes rodean el árbol, queriendo trepar por el tronco. Todos los personajes, aterrados, se colocan agrupados en el centro. En este momento el ombú vacila y se inclina hacia el agua. Telón rápido)


FIN DEL ACTO SEGUNDO


ACTO TERCERO


CUADRO NOVENO


UN MOLINO EN AUSTRALIA


ESCENA PRIMERA

Jaime, Tom, Frank y Coro de Bandidos.

(Música)

CORO
Aquí nos tienes reunidos,
ordena y manda sin temor,
que estamos todos decididos
a obedecerte con valor.
Si el plan es nuevo y arriesgado
ninguno atrás se volverá;
sepamos, pues, lo que has pensado;
comienza ya, comienza ya.

JAIME
Estando a mi lado
no teman jamás,
que a golpe seguro
me lanzo no más.
Ya que ingrata la fortuna
su favor nos ha negado,
del destino despiadado
el desdén hay que vengar;
si la suerte le abandona
á los que haya protegido,
sin temor debe el bandido
de sus dones despojar.
Y oculto en la sombra,
cual tigre en acecho,
al hierro enemigo
no muestre su pecho,
su vida en peligro
no ponga jamás,
y a golpe seguro
se lance no más.

CORO
Y oculto en la sombra,
cual tigre en acecho, etc.

JAIME
Las entrañas tiene de oro
esta tierra que pisamos,
pero el oro no buscamos
donde oculta su filón,
que es mejor y más seguro
el robárselo al minero
convertido ya en dinero
y doblón sobre doblón.
Estad sin cuidado,
mi plan es seguro,
aquí nuestra mina
será de oro puro.
Escarben la tierra
los otros allá
buscando el tesoro
que nuestro será.

CORO
Dejad el cuidado,
su plan es seguro,
aquí nuestra mina
será de oro puro.
Escarben la tierra, etc.

(Hablado)

BANDIDO 1º
Pero a todo esto no sabemos aún cuál es tu plan.

JAIME
Ahora lo sabréis. Desde que tuve el honor de que me nombrarais vuestro capitán, bullen en esta cabeza varios planes. Me he decidido por el más sencillo.

TODOS
¿Cuál es?

JAIME
Paciencia. Lo llaman el más sencillo, por ser de todos el que menos producto puede darnos; solamente unos dos millones.

BANDIDO 2º
¡Dos millones!

BANDIDO 1°
¿Y eso es poco?

JAIME
Yo no comprendo hacerse bandido sino para hacerse poderoso.

BANDIDO 2°
Tienes razón.

JAIME
En la Australia, en el país del oro, dos millones no significan nada. Pero este negocio se presenta fácil, y por esa razón lo antepongo a los demás. Todo os lo tengo preparado. Salís de aquí inmediatamente, los caballos están dispuestos, y mañana por la tarde llegáis a Camden-Brige. El tren que para en aquella estación a media noche conduce dos millones en oro. El guardavía habrá quitado para esa hora media docena de tornillos del puente de hierro, y al llegar el tren...

BANDIDO 1º
Comprendido. ¡Viva el Capitán!

TODOS
¡Viva!

JAIME
Estáis apostados, salís a prestar auxilio a los viajeros que hayan quedado vivos...

BANDIDO 1°
Y cargamos con el botín.

JAIME
Exactamente. Así que lo hayáis cogido, montáis de nuevo a caballo. Este (Señala a Tom) sabe el itinerario que debéis seguir y dónde habéis de aguardarme.

BANDIDO 1°
Qué, ¿tú no vienes?

JAIME
Yendo éste con vosotros estoy tranquilo.

BANDIDO 2°
¿Eh?

JAIME
No os ofendáis; ya sé que todos vosotros sois unos caballeros, pero sería fácil que os marcharais con los dos millones. Basta de conversación, y andando. Buena suerte.

TODOS
Adiós.

JAIME
Adiós


ESCENA II

Jaime y Frank.

JAIME
¡Brava gente! Con esta compañía no tardaré en retirarme honradamente de los negocios.
Ya van que vuelan. La fortuna les acompañe.

FRANK
¿Y cómo tú no vas a dirigirles en esa operación?

JAIME
Estoy mejor en este molino. El golpe ha de dar qué decir: ya han hablado mucho los periódicos australianos del bandido español y conviene que por ahora no tome parte activa en las operaciones. Las pesquisas de la policía se dirigen hacia mí; es preciso desorientarla.

UN MOZO
¿Mi Capitán?

JAIME
¿Qué hay?

UN MOZO
Siete viajeros acaban de desembarcar de un bote junto a la roca negra, y se dirigen hacia acá. Son pasajeros del yatch con bandera inglesa que estaba a la vista y que ha fondeado a una milla de la costa.

JAIME
¿Vienen hacia acá? Déjalos venir. Y cuidado con llamarme Capitán. Soy un colono pacífico que vivo aquí con mi familia. Mucho cuidado con lo que se habla.

FRANK
Aquí están ya.


ESCENA III

Dichos, Sir Clyron, Mochila, Escolástico, el Doctor y el Capitán, Tom, Soledad y Ketty.

MOCHILA
¿Se puede entrar?

JAIME
¡Adelante! (Son españoles) Adelante, compatriotas.

DOCTOR
¡Cómo! ¡Es usted español!

JAIME
Catalán.

DOCTOR
¡Un catalán en la Australia!

JAIME
Hay muchos. El oro atrae a las gentes de todos los países. Muchacho, trae cerveza.

MOCHILA
Muchas gracias.

JAIME
¿Y ustedes vienen también en busca de fortuna?

CLYRON
Nosotros tenerla ya hecha.

SOLEDAD
Sí, nosotros la tenemos ya hecha. (Traen una mesa con jarros de cerveza y ponen dos bancos en los cuales se sientan todos. El Doctor en un extremo)

JAIME
¿Y vienen directamente desde España?

ESCOLASTICO
No; venimos de la América del Sur. Allí nos han ocurrido aventuras horribles. Hemos estado a punto de perecer cincuenta veces, y la última, en medio de una inundación espantosa, nos salvamos de milagro por haber arrastrado la corriente el árbol a que nos acogimos, yendo a salir al mar en el punto donde nos esperaba el buque.

JAIME
Milagroso parece en efecto.

MOCHILA
Nos embarcamos en él, y después de tres meses de navegación, hemos arribado felizmente a la Australia. ¿Usted cuánto tiempo hace que habita este molino?

JAIME
¡Dos años!

DOCTOR
En ese caso, tal vez puede darnos alguna noticia que nos interesa. Hará ese tiempo que debió perderse en esta costa un bergantín español.

JAIME
¡Español!

MOCHILA
¡Sí, el Veloz!

JAIME
¡El Veloz! (Levantándose agitado)

MOCHILA
¿Tiene usted acaso noticia de sus náufragos?

JAIME
Ustedes buscan...

DOCTOR
Al Capitán Grant.

JAIME
¿Y sólo para eso han hecho tan largo viaje?

CLYRON
Solamente por eso. Mí ser dueño de un yatch, y venir en él para buscarle.

JAIME
(¡Oh, qué idea!)

MOCHILA
¿Pero usted tiene noticia del naufragio, ó no?

JAIME
Yo sé dónde está, si vive, el Capitán Grant.

TODOS
¡Cómo! ¿Eh? (Se levantan todos del banco menos el Doctor, que cae al suelo al levantarse los otros)

DOCTOR
¡Es posible!

SOLEDAD
(A Escolástico) ¡Ya pareció nuestro tío!

MOCHILA
Hombre, explíquese usted.

JAIME
¡Soy el contramaestre del Veloz!

TODOS
¡El contramaestre!

JAIME
Naufragamos en esta costa; el Capitán fue hecho prisionero por los indígenas, y yo tuve la fortuna de salvarme. Me he dedicado a la agricultura, y tengo este molino.

DOCTOR
¡Qué felicísima casualidad!

EESCOLASTICO
Providencial parece.

SOLEDAD
Pero, señora, ¿no se asombra usted? (A Ketty)

KETTY
Yo no me asombro de nada.

JAIME
¿Y cómo ha llegado a noticia de ustedes el naufragio del Veloz?

DOCTOR
Por un documento del Capitán anejado al mar, en el cual pide socorro.

JAIME
Pues si vive, repito, seguramente se halla en el centro de la Australia. Los indígenas, con la esperanza de un buen rescate, no matan a sus prisioneros.

MOCHILA
(Sospecho que este hombre nos está engañando)

DOCTOR
Es decir; ¿que para encontrarle sería preciso internarnos mucho?

JAIME
Acaso atravesar todo el país. Yo, por carecer de medios, no he intentado buscar al Capitán; pero con dinero se logra todo.

CLYRON
¡Oh! Por dinero no abandonar nada. En esta caja llevo brillantes por valor de algunos millones.

JAIME
(Bueno es saberlo)

DOCTOR
En ese caso, lo mejor es cruzar la Australia como atravesamos la América del Sur, lo cual no nos será tan penoso. Este país está lleno de poblaciones inglesas y cruzado por ferrocarriles importantísimos.

JAIME
Es verdad.

DOCTOR
El viaje puede hacerse cómodamente, y estas señoras no sufrirán tanto como en el otro, si quieren acompañarnos.

SOLEDAD
¡Pues ya lo creo!

KETTY
Siempre.

MOCHILA
¿Y El Escocia?

DOCTOR
Nos esperará en el Océano Pacífico, como antes nos esperó en el Atlántico.

CLYRON
Entonces podemos emprender desde aquí la marcha por tierra.

JAIME
Es lo mejor.

CLYRON
Para eso necesitar bastante dinero, y ya que el buque ha de ir a Melbourne a reparar sus averías, vaya cualquiera de nosotros con él, venda un brillante, y por el ferrocarril puede ir a punto determinado a unirse con nosotros.

JAIME
A Santhurs, por ejemplo, es donde deben ustedes dirigirse, y saliendo de Melbourne en el tren de la tarde, puede encontrar a ustedes en aquella estación mañana a las doce de la noche.

DOCTOR
No está mal pensado. De esa manera averiguamos si en el trayecto que media de aquí á ese punto se tiene alguna noticia de los náufragos.

JAIME
Fácil será.

CLYRON
¿Y quién va a Melbourne?

MOCHILA
¡Yo!

JAIME
(Uno menos)

DOCTOR
Nosotros emprendemos la marcha esta misma tarde.

MOCHILA
Pero dejando a bordo esa caja.

CLYRON
¿Por qué?

MOCHILA
En este país abundan los ladrones.

JAIME
Ahora no.

MOCHILA
Sin embargo, no conviene llevar con nosotros un peligro como ese.

CLYRON
Tiene razón. Capitán, tomadla. El señor Mochila cogerá de ella lo que calcule necesario.

MOCHILA
Así lo haré.

DOCTOR
Ahora sólo nos falta para el viaje un guía inteligente que conozca bien el país.

JAIME
Tratándose del Capitán Grant, sería yo un ingrato si no ayudase a los que vienen a buscarle. Yo seré vuestro guía.

CLYRON
Ese rasgo le honra. (Dándole la mano)

MOCHILA
(Cada vez me gusta menos este hombre)

DOCTOR
Vamos a dejar a estos señores a bordo, y volvamos luego para ponernos en camino.

JAIME
Tengo buenos caballos para todos. Mientras vuelven, los dispondré.

CLYRON
Hasta después.

JAIME
Hasta luego. (Vanse. Así que han salido, Jaime lleva a Frank hasta la salida, y señalando hacia fuera dice:) ¿Ves aquel barco?

FRANK
Sí.

JAIME
¡Será mío!

(Música)

MUTACION


CUADRO DECIMO


EL TREN DE LAS DOCE

Paisaje montañoso. Al fondo el puente del ferrocarril. A la derecha la estación. Es de noche


ESCENA IV

Sale un mozo, toca la campana y llama a los viajeros. Viajeros que salen de la estación al toque de campana. Entre ellos Sir Clyron, Ketty, Soledad, Escolástico, el Doctor y Jaime. Música en la orquesta todo el cuadro.

MOZO
Viajeros de la línea de Santhurs... (Se oye un silbido de la locomotora)

VIAJERO
Ya llega el tren

JAIME
Estoy tranquilo. (Aparece el tren en el puente: al llegar a la mitad se hunde. Grito general de espanto. Por la ventanilla del único vagón que no se hunde, asoma Mochila agitando un pañuelo)

MOCHILA
¡Compañeros!...

DOCTOR
¡Mochila!

TODOS
Sí.

SOLEDAD
¡El es! ¡Se ha salvado!

JAIME
(¡Bah! ¡Importa poco!)

MUTACION


CUADRO UNDECIMO


LA SORPRESA

Interior de una posada. Noche: un farolillo ilumina la escena.


ESCENA V

Coro dentro, Jaime y el Posadero.

(Música dentro)

CORO
En tanto que con gozo
repártese el botín,
bebamos y brindemos,
la vida es un festín.
Al choque de las copas
se alegra el corazón,
bebamos sin descanso
brandy, ginebra y ron.

(Mientras cantan el coro anterior, Jaime habla con el Posadero en voz baja. Este entra después por la derecha y sale acompañando a Tom)

TOM
¡Jaime!

JAIME
Llego en este momento. ¿Qué hay?

TOM
Se hizo el negocio redondo, sólo esperábamos la llegada para repartir el dinero. Voy a avisarles.

JAIME
Déjalos. Se nos presenta la ocasión de hacernos ricos y hay que aprovecharla. Vengo guiando a unos viajeros que llegarán dentro de pocos momentos. Me he adelantado con pretexto de prepararles hospedaje en esta posada. Sacad todos los caballos inmediatamente y tenedlos preparados para marchar, en sitio donde no puedan verse desde aquí.

TOM
Está bien.

JAIME
¿Sabes cuanta gente hay en la posada?

TOM
El dueño, que es ese, y dos mozos.

JAIME
¿Nada más?

TOM
Creo que no.

JAIME
¡Posadero!

POSADERO
¿Qué me mandan?

JAIME
Están al llegar los viajeros para quienes te he pedido habitaciones.

POSADERO
Ya las tienen dispuestas.

JAIME
Te pedirán caballos, cuesten lo que cuesten.

POSADERO
Y yo se los venderé. Tengo cuatro.

JAIME
No se los venderás.

POSADERO
¿Cómo?

JAIME
Aunque te los paguen a peso de oro. Quedan comprados por mí desde ahora.

POSADERO
Lo mismo me da.

JAIME
Cuando te pregunten si podrán encontrar otros por estas inmediaciones, les dirás que no.

POSADERO
Bueno.

JAIME
(A Tom) Llevaos los caballos a la orilla del arroyo que hay a la izquierda de esta casa. Sacadlos por la puerta del corral. Y di a esos que no armen ruido y que estén dispuestos por sí los necesito.

TOM
¿Quieres más?

JAIME
Nada más. (Vase)

POSADERO
(¿Qué gente será esta?)

JAIME
Tú harás cuanto yo te mande. Tengo ahí treinta hombres míos; si por ti sospechan algo los viajeros que van a llegar, te levanto la tapa de los sesos y prendo fuego a la posada.

POSADERO
Yo...

JAIME
Lo dicho.

POSADERO
(¡Valiente huésped se me ha metido en casa!)

JAIME
¿Eh?

POSADERO
Nada, que estoy conforme.

JAIME
¿Cuántos criados tienes?

POSADERO
Dos.

JAIME
Hazles saber lo que te he dicho. (Suenan dos aldabonazos) Jaime mira por la ventana del foro) Abre la puerta, que son mis viajeros. Pronto. (Vase el posadero)


ESCENA VI

Jaime, luego Sir Clyron, Ketty, Soledad, Escolástico y el Doctor.

JAIME
Adelante, señores, ya tienen preparados los cuartos y pueden descansar, que bien lo necesitan.

DOCTOR
¡Ya lo creo!

CLYRON
¡Mí no poder más!

SOLEDAD
Estoy hecha pedazos.

ESCOLASTICO
Y yo me muero por ellos, a pesar del cansancio.

KETTY
Yo estoy perfectamente.

SOLEDAD
Cuándo no es pascua. (Esta mujer es de corcho)

DOCTOR
¿Y aquí, hay caballos?

JAIME
Desgraciadamente ninguno, ¿verdad, posadero?

POSADERO
Ninguno.

CLYRON
¿Pero no se encontrarán a cualquier precio por aquí cerca?

POSADERO
No señor. (Dominado por la mirada de Jaime)

DOCTOR
¿Y qué vámos a hacer?

SOLEDAD
Hoy por de pronto descansar; me parece lo más oportuno.

DOCTOR
Tiene razón, que duerman tranquilas esta noche y mañana en cuanto amanezca, decidiremos lo qué ha de hacerse.

JAIME
Es verdad, condúcelas a su habitación. (Al Posadero)

POSADERO
Vengan conmigo.

SOLEDAD
Buenas noches y descansar. Adiós, primo.

KETTY
Buenas noches. (Vanse Ketty, Soledad y Posadero)


ESCENA VII

Jaime, Sir Clyron, Escolástico y el Doctor.

JAIME
Nosotros refrescaremos. Mozo, ¡un jarro de brandy!

CLYRON
Un jarro no; dos.

DOCTOR
Cuanto más lo pienso más extraña me parece la muerte de nuestros caballos. (Beben sentados)

CLYRON
Efectivamente, no parece cosa natural.

ESCOLASTICO
Uno tras otro haber muerto los seis, y todos de repente.

JAIME
Es muy común en este país.

DOCTOR
Las aventuras que nos están pasando son dignas de una novela.

ESCOLASTICO
Y a todo esto sin parecer mi tío.

CLYRON
Eso es lo peor.

ESCOLASTICO
(A fuerza de repetirlo he llegado a creer que es mi tío de veras)

DOCTOR
Y usted que conoce bien el país, ¿qué cree que debemos hacer?

JAIME
No encuentro más que un medio para salir de este apuro.

DOCTOR
Sepamos cuál es.

JAIME
Ante todo es preciso que comprendan bien lo angustioso de la situación.

ESCOLASTICO
De eso ya estamos convencidos.

JAIME
No podemos retroceder en busca del ferrocarril más próximo, que está a doscientas millas, porque el puente de tablas que hemos atravesado, con la crecida del río no existirá ya probablemente. El vado es impracticable. Para llegar al punto de la costa donde el buque nos espera hay que cruzar la provincia de Victoria, un desierto donde se carece de todo. Atravesarlo sin caballo es imposible.

DOCTOR
Tiene razón.

JAIME
Detenernos aquí, si el río no vuelve a su cauce, lo cual es difícil después de la lluvia de estos días nos pone en incomunicación completa, que durará Dios sabe cuánto.

DOCTOR
Bien, pero todo eso no es sino decirnos lo que ya sabemos desgraciadamente. Se trata de encontrar el remedio.

JAIME
No hay más que uno sencillísimo.

ESCOLASTICO
¿Cuál?

JAIME
Ir una persona hasta el punto donde espera el Escocia, coger a bordo lo necesario para proporcionarnos caballos en la costa y venir con ellos y unes cuantos hombres de la tripulación, que allí, anclado el buque, son inútiles y que a nosotros nos servirán de mucho.

DOCTOR
¡Es verdad!

CLYRON
Tiene razón.

ESCOLASTICO
¿Pero quién va a llegar a la costa sin disponer de un caballo?

JAIME
Es cierto. (¡Torpe de mí!)

ESCOLASTICO
¿No debe llegar aquí el señor de Mochila a reunirse con nosotros?

CLYRON
Esta misma noche.

DOCTOR
Sabe Dios si podrá. Detenido para las averiguaciones del hecho que ocasionó la catástrofe del ferrocarril, puede no llegar en dos ó tres días.

CLYRON
De todas maneras aquí tener que esperarle.

ESCOLASTICO
Y él traerá caballo.

DOCTOR
Si no se le ha muerto también.

JAIME
Se me ocurre otra idea. Encontrar seis caballos es imposible. Uno puede ser fácil. Hablaré con el posadero, le ofreceré una gruesa suma y tal vez nos lo proporcione.

CLYRON
Darle todo lo que pida.

JAIME
De esa manera no esperaremos a ese caballero y puedo marchar esta misma noche con la orden para que el capitán del Escocia entregue lo necesario.

DOCTOR
¿Pero es usted quien va?

JAIME
No tengo empeño en ser yo. Pero una persona que no conozca el país es difícil que vaya y vuelva en poco tiempo; mejor dicho: es fácil que no vuelva.

CLYRON
El señor decir perfectamente.

JAIME
Escriba la orden mientras veo si me proporciono un bagaje cualquiera. Haré que traigan recado de escribir. (Vase)


ESCENA VIII

Dichos menos Jaime. Luego Posadero y Dos Mozos.

DOCTOR
Sin saber por qué este hombre me tiene muy escamado.

ESCOLASTICO
Y a mí.

CLYRON
No haber razonamiento ninguno para desconfiar. El ser un hombre complaciente que se presta a todo.

DOCTOR
Sí, demasiado.

POSADERO
(Que trae papel, pasando rápidamente) Mucho ojo. (Pone el papel sobre la mesa)

MOZO 1°
(Con tintero. Lo mismo. ) Mucho oído.

MOZO 2°
(Con carpeta. Lo mismo) Mucho olfato.

CLYRON, DOCTOR y ESCOLASTICO
¿Eh?

LOS TRES
(Posadero, Mozo 1° y 2° desde la puerta con misterio) ¡Chis!

DOCTOR
¿Qué quiere decir todo esto?

ESCOLASTICO
¿Oyen ustedes?

CLYRON
¿Qué?

ESCOLASTICO
El trote de un caballo que se acerca.

DOCTOR
Es cierto.

CLYRON
Acaso será Mochila. (Aldabonazo)

ESCOLASTICO
Tal vez. No se ve bien.

MOCHILA
(Dentro) ¡Abrid, voto a cien mil infiernos!

DOCTOR
¡El es! (Vanse Clyron y Escolástico que entran luego con Mochila)

ESCOLASTICO
Por aquí, por aquí.


ESCENA IX

Dichos, Mochila que entra cubierto con un capotón. Trae a la espalda un saco, dentro del cual hay un objeto que abulta bastante.

DOCTOR
¡Bien venido, señor Canana!

MOCHILA
¡Señor demonio! Bonito humor traigo yo para que me pongan motes.

DOCTOR
Usted dispense, amigo mío.

MOCHILA
¡Valiente viaje! He tenido que vadear un río; ¡por poco me ahogo! ¡Achís! (Estornuda)

DOCTOR
Ya me Constipé. (Se suena. Sale Jaime y se detiene escuchando)

ESCOLASTICO
¿Y se ha averiguado si la catástrofe del tren fue casual?

MOCHILA
¡Qué había de ser casual! Una partida de bandoleros que ha robado el último vagón, debió de ser la que quitó los travesaños del puente. Ya han enviado numerosos destacamentos de gendarmería en su persecución.

JAIME
Estaremos prevenidos. (Deja las armas donde estaban antes)

MOCHILA
Aquí traigo un periódico de Melbourne que, según me han dicho, da detalles del caso. (Sacando un periódico)

DOCTOR
¡Un periódico australiano! Lo leeré y lo conservaré. La Gaceta de Australia y Nueva Zelanda.

ESCOLASTICO
¿Qué lleva usted ahí metido? (Por el saco que deja Mochila)

DOCTOR
En efecto, ¿qué es eso?

MOCHILA
Esto es... (Reparando en Jaime que se acerca) Esto es una cosa que he comprado en el camino y que puede sernos muy útil.

DOCTOR
¡A ver!

MOCHILA
No puede verse. (Bruscamente)

DOCTOR
Basta, hombre, basta. Veamos lo que dice La Gaceta de Australia. (Se sienta junto a la mesa y lee. Cuando lo indica el diálogo, en lugar del vaso de Brandy toma el tintero y bebe)

JAIME
(A Clyron) No creo que debe perderse el tiempo. Ya que tenemos el caballo de este señor, puedo partir inmediatamente si usté me da esa orden escrita.

MOCHILA
¿Qué orden es esa?

ESCOLASTICO
Usted no sabe lo que nos ha pasado. En el viaje se nos han muerto todos los caballos; no podemos movernos de aquí; y Jaime, aprovechándose del de usted, va a ir hasta la costa para que del Escocia nos envíen auxilio.

MOCHILA
¡Muertos los caballos!

ESCOLASTICO
Todos, de repente, como heridos por un rayo. ¿Verdad que es extraño eso?

MOCHILA
¡Y tan extraño! (Va a salir cierto lo que yo sospechaba) A ver, ¿tengo yo habitación preparada?

JAIME
Sí, señor, en el piso de arriba. ¡Posadero! (Sale el Posadero) Conduce a este caballero a su cuarto.

MOCHILA
Bajaré luego.

ESCOLASTICO
Voy con usted, le diré lo que sospecho. (Vanse Mochila, Escolástico y el Posadero)

DOCTOR
¿Qué es esto? ¡Si estoy bebiendo tinta!


ESCENA X

Jaime, Sir Clyron y el Doctor.

JAIME
Vamos, decida usté pronto si me da la orden. El tiempo apremia y el caballo está dispuesto.

CLYRON
No haber otro remedio. Voy a escribirla.

DOCTOR
Esto es horrible. (Sigue leyendo)

CLYRON
(Escribiendo) «Capitán John: el dador de esta, nuestro guía, a quien usted ya conoce, le explicará nuestra angustiosa situación. Facilítele cuanto sea necesario, así de hombres como de dinero.» Creo que esto será bastante.

JAIME
Sí; no estará de más que añada algunas palabras, diciéndole que soy persona de toda su confianza.

CLYRON
Se lo diré así.

DOCTOR
(Leyendo y levantándose poco a poco) «Se tiene la seguridad de que la partida de malhechores que hizo derrumbarse el tren de Melbourne está compuesta de desertores de presidio y capitaneada desde hace poco por el contramaestre de un bergantín español, que, habiéndose insubordinado dos años hace, fue abandonado por su capitán en la costa Norte de Australia.» (Es él, no hay duda, nos ha engañado) (Vase hacia el sitio donde están las armas y coge una carabina)

CLYRON
(Cerrando la carta) ¡Ya está, en marcha pronto! (Jaime se apodera rápidamente de la orden)

DOCTOR
¡Suelta ese papel ó te mato! (Le apunta)

CLYRON
¡Eh! (Levantándose)

JAIME
He tenido la precaución de descargarla.

DOCTOR
¡Ah! (Silbido. Entran en escena cuatro bandidos)

JAIME
Somos dueños del buque. (En este momento se oye fuera un toque de tambor y corneta que se acerca) ¡La gendarmería! ¡Huyamos! ¡A caballo todos! (Salen escapados. Algunos saltan por la ventana. Aparecen por la izquierda Mochila tocando la corneta y Soledad el tambor)

MOCHILA
Mi compra ha hecho su efecto Les hemos hecho huir.

DOCTOR
Sí; pero se han llevado la orden.

MOCHILA
¡La orden! ¡Nos hemos perdido! ¡Basta de redoble!

MUTACION


CUADRO DUODECIMO


¡AL AGUA!

Una cabaña de pescadores de coral.


ESCENA XI

Pescador y su Mujer, contando dinero sentados en el suelo. Después Mochila y el Doctor.

MUJER
¡Doscientos francos!

PESCADOR
Con un par de negocios así hacemos nuestra suerte, mujer.

MUJER
Y dejamos de pescar corales.

PECADOR
Ya lo creo.

MOCHILA
Buenas noches.

PESCADOR
Buenas las tengan. ¿Qué se ofrece?

MOCHILA
¿Habéis visto en estos últimos días bordear por esa costa un yatch con bandera inglesa?

PESCADOR
Sí, señor, junto al arrecife le vimos hasta ayer por la mañana. ¿No se llamaba el Escocia?

DOCTOR
Sí; ¿sabéis qué rumbo tomó?

PESCADOR
El peor de todos.

MOCHILA
¿Cómo?

PESCADOR
¡Se fue a pique!

DOCTOR
¡Dios mío!

MOCHILA
¿Cómo ha sido eso?

PESCADOR
En la madrugada de ayer llegaron aquí veintitantos hombres. Hicieron señales desde la playa y el buque envió un bote en el cual se fueron a bordo. No quedó en tierra más que uno. Al poco tiempo sonaron algunos tiros, después una explosión horrible, y el barco se hundió por completo en el mar.

MOCHILA
¡Han volado el yatch! ¡Rayos y truenos!

DOCTOR
Siga, buen hombre, siga.

PESCADOR
El que quedó en tierra se puso desesperado. Le hicimos algunas preguntas y no nos contestó. Hasta hace poco ha estado aquí con nosotros sin hablar palabra. Hará cosa de una hora me dio un bolsillo con dinero, me pidió una escafandra y se la puso.

DOCTOR
¡Ah!

PESCADOR
Le pregunté si quería que le acompañase, comprendiendo que quería bajar al fondo del mar. Ese es mi oficio, soy pescador de coral y creí que podría serle útil; pero él se negó bruscamente y salió de aquí sin que hayamos vuelto a verle.

MOCHILA
¿Qué señas tiene ese hombre?

PESCADOR
Moreno; una gran cicatriz en la frente...

DOCTOR
¡El es! ¡Ha bajado en busca de la caja!

MOCHILA
Yo también bajaré.

DOCTOR
¡Cómo!

MOCHILA
Necesito una escafandra, ahora mismo, vamos, toma todo el dinero que me queda. Ponte otra y acompáñame.

PESCADOR
No hay inconveniente.

DOCTOR
Pero, hombre reflexione usted... ¡Mil truenos! Basta de observaciones. Este hombre es práctico, con él voy seguro. Y si no vuelvo requiescant in pace, se lo avisa usted a nuestros compañero3 y se acabó la función. ¡Hombre Valeroso! (Abrazándole) No hay más remedio; en. esa caja está toda la fortuna de Sir Clyron. Si puedo evitar que se la lleve el bandido, lo evitaré. (Desde la salida derecha) Ya están las escafandras. Andando. Se me ocurre una idea. Yo esperaré en la playa, y si el bandido sale del mar antes que ustedes le vean, pum, le pego un tiro. No, que con los trajes de buzo no se ve la cara y puede usted confundirme con él. Es verdad. Renuncio a ese rasgo de valor. (Vanse)

MUTACION


CUADRO DECIMOTERCERO


UN DRAMA EN EL FONDO DEL MAR

(Música descriptiva)

El mar agitado. Lejos se ven dos barcas. En una Mochila y el Pescador con trajes de buzo, atando a un costado una escala. Otra barca sola. El mar empieza a subir, serenándose a medida que se ve mayor profundidad. Espacio inmenso de agua clara. En el centro pende la escala, por la cual baja poco a poco Jaime, que lleva a la espalda un hacha de combate. Algas marinas. A la vista del espectador van pasando las distintas capas de agua, con alguna vegetación marina, peces, corales, etc. El hombre continúa bajando. — El fondo del mar. Un lecho de arena sobre la cual descansan los restos del «yatch» «El Escocia». Mástiles rotos, la máquina, pedazos de la cubierta, etc. El cadáver del Capitán John sobre un resto de la toldilla. Tiene entre los brazos crispados la caja de Sir Clyron, dos Marineros muertos y uno de los bandidos. Un pulpo enorme reposa inmóvil en segundo término. Jaime llega por fin a la arena, se orienta y se dirige hacia donde se halla el Capitán John, apoderándose de la caja. Apenas la ha cogido, aparecen por la izquierda el Pescador y Mochila con las escafandras, y hacha en mano se acercan a Jaime cuando éste se dispone a trepar por la escala. Le atacan a hachazos, él se defiende retrocediendo. De pronto el pulpo avanza uno de sus tentáculos y ciñe con él el cuerpo de Jaime. Retuércese éste violentamente, y suelta la caja que cae sobre la arena. La coge Mochila, y con el Pescador empieza a subir por la escala. El pulpo arrastra a Jaime haciéndole desaparecer a la vista del público.


FIN DEL ACTO TERCERO


ACTO CUARTO


CUADRO DECIMOCUARTO


PRISIONEROS

Una cabaña maorí.


ESCENA PRIMERA

Sir Clyron, Soledad, Escolástico y Mochila dormidos en el suelo. Varios maoríes armados de lanzas pasan sigilosamente mirándolos.

(Música)

CORO
Los prisioneros duermen,
¡duerman en paz!
Es el ultimo sueño
que gozarán.

(Vanse, quedando dos que guardan la entrada)

(Hablado)

ESCOLASTICO
(Entre sueños) ¡Que me ahogo! ¡Socorro! (Agarrándose con fuerza a Mochila, que se despierta)

MOCHILA
¡Mil rayos! ¿Qué es esto? ¡Suelte usted, hombre!

ESCOLASTICO
¡Ay! estaba soñando. ¡Qué pesadilla!

MOCHILA
¡Por mala que fuera es peor la realidad!

ESCOLASTICO
Tiene usté razón.

MOCHILA
(Mirando a los otros) ¡Qué tranquilos duermen! Y acaso dentro de algunos horas...

ESCOLASTICO
¿Pero usté cree que estamos en peligro próximo?

MOCHILA
¡Y tan próximo! Ya recordará usté lo que dijo el Doctor; si nos cogen los maoríes no hay remedio, nos comen. Son los antropófagos más terribles del globo. Ahora están en guerra con los ingleses, y en cuanto cogen algún europeo, para ellos siempre es inglés... ¡Ham! y se lo zampan.

ESCOLASTICO
¡Qué barbaridad!

MOCHILA
¡Y para acabar en la barriga de un salvaje hemos sufrido tanto! ¡Truenos y centellas! ¡Más nos valiera haber perecido en el naufragio! ¡De valiente cosa han servido nuestros sacrificios! Bajo al fondo del mar, salvo la fortuna de ese buen hombre, fletamos un barco para seguir buscando al Capitán Grant, y el Capitán no parece y el barco se lo llevan los demonios y venimos a dar a la Nueva Zelanda, al país más inhospitalario del mundo.

ESCOLASTICO
Nosotros, después de todo, nada hemos perdido, pero el pobre Sir, que se ha arruinado por filántropo...

MOCHILA
Para lo que le espera, lo mismo le da ser rico que pobre.

ESCOLASTICO
¡Eso es cierto! ¿Y que habrá sido del Doctor?

MOCHILA
Peor que nosotros no ha de estar. Una víctima menos.

ESCOLASTICO
Si no le han cogido después.

MOCHILA
Lo cual es probable.

CLYRON
Traer el chocolate. (Dormido)

MOCHILA
Sí, no es mal chocolate el que te van a dar. (Empieza a oírse, cada vez más cercana, la banda que toca dentro una marcha fúnebre característica)

ESCOLASTICO
¿Oye usté? ¡Qué será eso!

MOCHILA
Que nos matarán con música para dar más importancia al asunto.

CLYRON
(Despertando) ¡Música! (Se levanta)

SOLEDAD
¡Dios mío! ¡Soñaba que estaba bailando en la Infantil!

ESCOLASTICO
¡Ay, Soledad! ¡Me parece que ya echaste el último baile!

SOLEDAD
Eso es una marcha fúnebre.

CLYRON
Ahora todo parecemos fúnebre a nosotros.

KETTY
¡Qué melodía tan extraña!

SOLEDAD
Para pensar en melodías estamos ahora.

MOCHILA
(A uno de los maoríes) ¡Eh! ¡Salvaje! ¿Qué pasa por ahí fuera?

MAORI
Maori ¡Malaku, malakif

MOCHILA
¡Quedamos enterados! (Cesa la marcha)

SOLEDAD
Diga usted, señor Mochila, ¿será verdad que esta gente se come los prisioneros?

MOCHILA
No tardaremos en salir de la duda. Yo me temo mucho que mañana un maorí almorzará chuletas de subteniente retirado, que deben ser más duras que un demonio.

SOLEDAD
O unos desperdicios de bailarina retirada.

ESCOLASTICO
¡No, eso no, que tú no tienes desperdicio!


ESCENA II

Dichos, Coro de Maoríes que rodean a los prisioneros.

(Música)

CORO
Karateté Ratarabaka
were-Atuá tukarabú
duruganey paparanaka
taupocatí mauganamú.
Salabaka, Salabaka
kuribigin, kuribiki,
mataraba, mataraba,
degolliquí, degolliquí. (Vanse)


ESCENA III

Dichos menos los Maoríes.

(Hablado)

MOCHILA
¿Y qué querrá decir todo esto?

INTERPRETE
Yo soy el intérprete que entiende las lenguas europeas, y os diré lo que han cantado. Nuestro jefe ha muerto en la batalla, su cuerpo ha sido llevado a la montaña sagrada, donde ningún vivo puede pisar desde ahora; y vosotros seréis por su muerte sacrificados
hoy mismo.

SOLEDAD
¡Pobre de mí!

MOCHILA
Más valía que no nos lo hubiese usted traducido.

INTERPRETE
Cumplo con mi deber.

SOLEDAD
Nos comen, nos comen.

KETTY
A mí me es indiferente.

SOLEDAD
¡Ya lo creo! ¡Como a usted no la han de comer!

KETTY
¿Por qué?

SOLEDAD
Por sosa.

INTERPRETE
¿Deseáis algo? ¿Tenéis alguna cosa que pedir?

ESCOLASTICO
La verdad es que yo estoy muerto de debilidad. Tantas horas sin probar bocado...

INTERPRETE
Os traerán comida de la que hay preparada para el nuevo jefe. ¡Tenemos un alemán en salsa!

ESCOLASTICO
No, que no la traigan, nos moriremos de hambre.

SOLEDAD
Mejor es.

INTERPRETE
¿No queréis nada?

TODOS
Nada, nada.

INTERPRETE
(A Soledad) ¡Qué pié tan bonito!

SOLEDAD
¡Pues no se atreve a echarme flores este salvaje!

INTERPRETE
¡Me lo comeré. (Vase)


ESCENA IV

Dichos menos el Intérprete.

SOLEDAD
¡Esto es horrible!

CLYRON
¡Espantoso!

ESCOLASTICO
¡Feroz! (Se sienta en el suelo)

MOCHILA
¡De esta no escapamos! ¡Mil rayos en la muerte!

ESCOLASTICO
(Que ha levantado un poco la trampa que hay en el suelo) ¡Dios mío! (Vuelve a dejarla caer; mira si observan los centinelas. Mochila, Soledad, Ketty y Sir Clyron están de espaldas; Escolástico se levanta, une á todos y con gran misterio les dice:) ¿Qué dirían ustedes, si yo les dijera que tengo una trampa?

MOCHILA
Que no la pagase usted.

ESCOLASTICO
¡No es eso! Es que he descubierto en el suelo una trampa.

TODOS
¿Eh?

ESCOLASTICO
¡Allí! ¡Véala usted! (Mochila va al sitio, loa otros observan si alguien los mira)

MOCHILA
¡Es cierto! (Yendo a ellos, y en voz baja) Señores, el fondo es muy oscuro, pero a sitio más peligroso que éste no hemos de ir: las ocasiones y las trampas son para aprovecharlas. Bajemos por ahí, y sea lo que Dios quiera.

SOLEDAD
El centinela está hablando con otro. Vamos.

(Música hasta el final del cuadro. Abren la trampa, y con gran precaución van deslizándose todos. Soledad se santigua antes de bajar. Apenas ha desaparecida el último, el centinela entra en la cabaña; corre hacia la trampa; mira, da un grito salvaje y acuden los maoríes, que gritando bajan en persecución de los fugitivos)

MUTACION


CUADRO DECIMOQUINTO


LA MONTAÑA SAGRADA

La montaña de Maunganamú. En el centro una peña enorme cubre el cráter del volcán. Continúa la música hasta el fin del cuadro.


ESCENA V

Sir Clyron, Mochila, Ketty, Soledad y Escolástico.

MOCHILA
¡Animo! arriba, que nos persiguen.

ESCOLASTICO
Se han detenido.

CLYRON
¡Oh! Esta ser la montaña sagrada donde enterrar a su jefe. Este ser el sepulcro, aquí no poder pisar ellos.

SOLEDAD
De manera que estamos en sagrado.

MOCHILA
Y seguros.

ESCOLASTICO
Sí, seguros de morirnos de hambre, porque ellos no se mueven de ahí, se relevarán y nos cazarán al cabo.

CLYRON
Si nosotros desprender ese peñón que parece estarse cayendo, matar alguno de los que hay abajo y acaso huir los otros.

MOCHILA
De perdidos no pasamos. Probemos. (Se dirigen a la peña, hacen esfuerzos para arrancarla de su base apalancando con estacas que arrancan de la cerca del sepulcro)

CLYRON
Apretar fuerte.

MOCHILA
¡Ya Cede! ¡Otro poco más! (El peñón se desprende y rueda. El cráter queda descubierto y empieza a salir humo. Los personajes retroceden aterrados. De pronto se desarrolla la erupción y brotan llamas y piedras incandescentes. La lava inunda la escena) ¡Un volcán! (Huyen despavoridos)

MUTACION


CUADRO DECIMOXESTO


EL JEFE MAORI

Una gruta en la orilla del mar.


ESCENA VI

El Doctor, vestido de jefe maorí con gran lujo de plumas, entra en la gruta, se echa y se duerme. Preludio en la orquesta. Aparecen luego en una piragua Sir Clyron, Mochila, Ketty, Soledad y Escolástico. Cesa la música.

MOCHILA
Basta, descansemos en esta gruta.

ESCOLASTICO
Es lo mejor. (Saltan a tierra) Yo estoy muerto de hambre.

CLYRON
¡Y yo!

SOLEDAD
¡Y yo!

KETTY
¡Y yo!

ESCOLASTICO
Si pudiéramos pescar algo para comer...

MOCHILA
¡Valiente país de pesca es este!

CLYRON
En esas peñas haber seguramente mariscos.

ESCOLASTICO
¡Mariscos! ¡Ostras acaso! Vamos a cogerlas.

KETTY
Yo no como ostras sin limón.

SOLEDAD
Pues vaya usted a comprar uno a la plazuela. ¡Al demonio se le ocurre!

ESCOLASTICO
(Reparando en el jefe maorí) ¡Caracoles!

MOCHILA
Qué, ¿hay caracoles?

ESCOLASTICO
¡No, mire usted!

MOCHILA
Un maorí. Está dormido.

ESCOLASTICO
Acaso no esté solo. Van a pescarnos otra vez.

MOCHILA
A la piragua. (Tropieza y cae sobre el Doctor)

DOCTOR
¡Ay!

MOCHILA
¡Cogedle y al agua con él!

DOCTOR
¡No! (Levantándose)

TODOS
¡El Doctor!

MOCHILA
¡Vestido de salvaje!

DOCTOR
¡Vestido no, desnudo!

MOCHILA
¿Pero cómo está usted así?

DOCTOR
A esto le debo la vida. ¿Qué ha sido de ustedes?

MOCHILA
Nos hemos escapado de la prisión.

DOCTOR
Pues yo, cuando les vi en poder de los zelandeses, les juzgué muertos, y aunque sin esperanza, huí. Presencié oculto la batalla perdida por los maoríes y la muerte de su jefe superior. Llegó la noche, el campo estaba cubierto de cadáveres. Me acerqué a uno, le despojé de su traje (Si esto es traje), y me lo puse. En un bolsillo, ¡usan bolsillos! — empiezan a civilizarse — encontré varios frascos con pintura y una plumita; me pinté el cuerpo, y dije: vaya, cátate maorí. De esta manera me será fácil llegar sin peligro a cualquier parte en que haya europeos. Me puse en marcha. De repente me encuentro con un verdadero ejército de salvajes. Me aterré Pero cuál sería mi sorpresa, cuando les veo arrodillarle a mis plantas y empezar a hablarme en un idioma que me era conocido.

MOCHILA
¿Cómo?

DOCTOR
¡Sí, señores, ¡en chino!

MOCHILA
¡En chino!

DOCTOR
Es decir, en el idioma que yo aprendí creyendo que era el chino. Me equivoqué sin duda de gramática y he aprendido el zelandés. Una distracción me ha salvado la vida.

MOCHILA
¡Gracias a Dios que le han servido para algo!

DOCTOR
Los salvajes, prosternados, me dicen: Ware-Atán, ha muerto Kara-teté y tú eres su sucesor, jefe de la tribu. Ellos ignoraban seguramente que Ware-Atuá había muerto también, y viéndome de su misma estatura, con su propio traje, sus insignias y hablando el zelandés de corrido, me tomaron por el sucesor de Kara-teté.

MOCHILA
¡Si tendrá suerte este hombre!

DOCTOR
Cogiéronme en triunfo, lleváronme al campamento, y desde allí trajéronme a esta gruta, donde debo estar solo, meditando, según exige el ritual, hasta mañana, que vendrán para conducirme al templo y consagrarme como jefe de la tribu, haciéndome en el acto dueño y señor de vidas y haciendas.

MOCHILA
¡De veras!

DOCTOR
Pero yo renuncio a tanto honor y me voy con ustedes.

ESCOLASTICO
¿Adonde?

MOCHILA
Eso digo yo, ¿a dónde?

DOCTOR
A cualquier parte, lejos de aquí. Por mar ó por tierra, importa poco. El caso es evitar que me conviertan en salvaje definitivo.

MOCHILA
¡Nosotros hemos venido en esa piragua!

DOCTOR
Vámonos en ella; cerca de aquí hay un islote deshabitado, nos refugiaremos en él. ¡Ah! se me olvidaba decirles a ustedes que puedo ejercer el Taboú.

MOCHILA
¿Y qué es eso?

DOCTOR
Hacer sagradas las personas y las cosas sólo con esa palabra. Lo que yo toque diciendo Taboú, será sagrado para los zelandeses. De manera que vuestras vidas no corren ya peligro aunque nos vuelvan a hacer prisioneros. Taboú. (Tacando a todos)

MOCHILA
Como no haya usted equivocado la palabra y sirva esa para que nos degüellen...

DOCTOR
¡Hombre!... Me hace usté dudar... se parecen mucho efectivamente. Una es Taboú y otra Taboí... ¡Señores, ya no estoy seguro!

SOLEDAD
No diga usted ninguna, si llega el caso...

MOCHILA
Para que no llegue, lo mejor es escapar.

ESCOLASTICO
Señoras, no cuenten ustedes conmigo para que reme, no puedo más. Voy a morirme de hambre.

MOCHILA
Todos estamos lo mismo y no nos quejamos.

DOCTOR
¡Yo tengo provisiones! Me han traído para que coma durante la meditación, y aun quedan restos de un solomillo riquísimo.

ESCOLASTICO
¡Solomillo!

MOCHILA
¡Lo que tenían para el nuevo jefe! (Deteniendo al Doctor, que trae una cesta) ¡Desgraciado! Se ha comido usté un alemán en salsa.

DOCTOR
¡Ah! (Tira la cesta. Los otros se alejan. Entran todos en la piragua. Vanse)

MUTACION


CUADRO DECIMOSEPTIMO


EL CAPITAN GRANT

Exterior de una cabaña. A un lado, sobre una estaca, un cartel con este letrero: «Capitán Grant.»


ESCENA VII

Sale de la Cabaña El Capitán Grant.

GRANT
¡Cangreja! ¡Dominguito! ¿Por dónde andarán esos tunantes? Sin duda buscando frutas para el desayuno. ¡Y la verdad es que tengo hambre! ¡Quién me dijera hace dos años, cuando yo mandaba el bergantín Veloz, que había de serme grata la soledad de una isla deshabitada y no tener otra compañía que la de unos seres, muy inteligentes por cierto, pero que no hablan! ¡Yo creo que a esto debo mi delicia! ¡Oh! ¡Un barco en estas aguas! ¡Es el primero que veo hace dos años! ¡Y es español! ¡Le haré señas! No, ¿para qué? ¡Volver tan pobre como vine!... Jamás! ¡Si tuviera yo familia en España!... ¡Compañeros! ¡Llevad a mi patria el último adiós del Capitán Grant! Vaya, vaya, a almorzar. ¡Cangreja! ¡Dominguito! (Aparecen dos monos) A servirme el almuerzo. (Entra en la cabaña, y los monos tras él)


ESCENA VIII


Sir Clyron, Ketty, Soledad, Escolástico, Mochila y el Doctor.

MOCHILA
Esta isla está habitada.

DOCTOR
Indudablemente. ¿Si será de maoríes?

ESCOLASTICO
¡Señores! (Reparando en el cartel)

CLYRON
¿Qué?

ESCOLASTICO
¡Lean ustedes!

TODOS
El Capitán Grant. (Leyendo el cartel)

DOCTOR
¿Estamos soñando?

MOCHILA
El Capitán Grant, dice, no hay duda.

DOCTOR
¡Ya ha parecido!

CLYRON
¡Donde menos lo esperábamos saltar el conejo!

MOCHILA
¡Y el tesoro estará también aquí! ¡Un abrazo! (Abrazando a Sir Clyron)

DOCTOR
¡Qué felicidad tan inesperada! (Abrazando a Soledad) ¡Ah! usted dispense.

MOCHILA
¡Ya pareció vuestro tío! ¡Alegraos!

SOLEDAD
Sí. (Preocupada)

ESCOLASTICO
Sí, ya nos alegramos. (Idem)

MOCHILA
Acaso viva en esta choza. Entremos. ¡Capitán! ¡Capitán!


ESCENA IX

Dichos, el Capitán Grant.

GRANT
¿Quién llama?

CLYRON
¡Amigo mío! (Abrazándole)

GRANT
¡Sir Clyron! ¡Ketty! ¿Cómo es esto?

CLYRON
La documenta que usté arrojar al mar encontrarla este caballero y venir todos a buscarle.

GRANT
Gracias, señores.

CLYRON
Esperarle otra sorpresa. Aquí tener a sus sobrinos.

SOLEDAD
(¡La gorda!)

GRANT
¿Los sobrinos de quién?

CLYRON
¡Los de usté!

GRANT
Si yo no tengo sobrinos.

MOCHILA
¡Eh! (Volviéndose a Soledad y Escolástico)

DOCTOR
¿Cómo?

CLYRON
¿Qué?

GRANT
A no ser que hayan nacido después de estar yo aquí.

CLYRON
¿Ostedes haber nacido después?

SOLEDAD
No señor, nacimos antes.

ESCOLASTICO
Un poco antes.

SOLEDAD
(Se lleva a un lado al Capitán Grant) Caballero, por venir a buscar a usted hemos dicho que éramos sus sobrinos; no nos desmienta usted, por Dios. Somos novios, necesitamos la protección de Sir Clyron, y si supiera que le habíamos engañado, tal vez se incomodaría.

GRANT
Por mí no hay inconveniente.

SOLEDAD
¡Tío! Ven, Escolástico.

ESCOLASTICO
¡Tío! (Se abrazan)

GRANT
¡Sobrinos de mi corazón! (Siguen abrazándose)

MOCHILA
Pero, ¿por qué negaría este hombre su parentesco?

CLYRON
En cuestiones de familia mí no mezclarme nunca.

MOCHILA
(A Sir Clyron) (¿Por qué no le pregunta usté por el tesoro?)

CLYRON
(Ser poco delicado hablar ahora de intereses)

MOCHILA
(Bueno, esperaremos un rato)

CLYRON
Nosotros vivir en esta isla hasta encontrar ocasión de regresar a Europa. ¿Osté ya desear mucho volver a España?

GRANT
¿Yo? No pienso en semejante cosa.

MOCHILA
¿Cómo?

DOCTOR
¿Eh?

CLYRON
¿Qué dice?

GRANT
Estoy aquí perfectamente.

MOCHILA
Entonces, ¿por qué diablos echó usté al mar aquel papel pidiendo que vinieran a buscarle?

GRANT
Porque al principio creí morirme aquí solo; pero luego me he acostumbrado de tal manera, que la gente me es odiosa.

TODOS
Muchas gracias.

GRANT
No lo digo por ustedes, a quienes estoy muy agradecido. Pero reflexionen un momento. Yo soy el dueño absoluto de esta isla; nadie me manda, nadie me molesta, soy dichoso, ¿y en España, qué me espera?

MOCHILA
No insistamos, señores, si es su gusto quedarse, que se quede. (Así tocaremos a más del tesoro) Casi tiene usted razón, aquello está muy malo.

GRANT
Siempre lo mismo, ¿eh?

MOCHILA
Lo mismo ó peor.

GRANT
Decididamente me quedo.

SOLEDAD
Lo siento mucho, tío.

GRANT
Gracias, Sobrina mía. (Haciéndola una caricia)

ESCOLASTICO
¡Tío!

GRANT
Tan decidido estaba a no marchar de aquí, que poco antes de llegar ustedes vi un barco español por aquella parte de la costa, y ni siquiera procuré hacerme presente.

MOCHILA
¿Un barco español?

GRANT
Una goleta.

DOCTOR
¿Ha desaparecido?

GRANT
Debe haber anclado detrás de aquel promontorio.

MOCHILA
¡Hagámosle señales! ¡Es nuestra salvación!

TODOS
¡Si!

GRANT
Pero oigan ustedes; si no tenían donde embarcarse, ¿cómo me animaban a volver a España?

DOCTOR
Tiene razón.

MOCHILA
Porque con dinero se consigue todo, y como contábamos con el tesoro de usted... (Me parece que más oportunamente no he podido nombrárselo) (A Sir Clyron)

GRANT
¡El tesoro! ¡me lo han robado!

TODOS
¿Eh?

GRANT
Pues si tuviera el tesoro, ya lo creo que volvería a España. Con dinero se está bien en todas partes.

MOCHILA
¡Esto ha sido una farsa para que viniéramos a buscarle!

GRANT
Juro a ustedes que hasta hace dos días fui dueño de un tesoro inmenso que me ha sido robado no sé por quién, pues ninguna persona que yo haya visto ha pisado esta isla.

DOCTOR
¡Los maoríes! ¡Ellos han sido!

MOCHILA
¡Es posible!

DOCTOR
Es seguro. Por eso, al decirme que en la consagración me entregarían todas las riquezas de la tribu, hablaron de una adquisición que habían hecho recientemente.

MOCHILA
¿Y qué hacemos?

DOCTOR
Volver a la gruta de las meditaciones, dejar que me consagren, coger el tesoro y huir en ese barco español, si conseguimos que vengan en nuestro auxilio.

GRANT
Entonces me voy con ustedes.

TODOS
¡A llamarle! ¡A llamarle! (Vanse todos agitando los pañuelos. Los dos monos que han estado observando, los siguen haciendo lo mismo)

MUTACION


CUADRO DECIMO OCTAVO


EL TESORO

Un gran templo maorí.


ESCENA ULTIMA

Mochila, el Doctor y el Capitán. A poco de levantarse el telón van saliendo Sacerdotes y Guerreros, que se colocan ocupando todo el templo. El' Doctor, vestido de jefe maorí con rico traje de ceremonia. Consagración del jefe maorí. Baile. Golpe de campana chinesca. Movimiento general. Entran varios marineros y cogen el tesoro. Sir Clyron, Mochila, Escolástico y el Capitán Grant.

MOCHILA
¡A la cárcel todo el mundo!

DOCTOR
Taboí. (Todos los maoríes agitan sus armas contra Mochila) Taboú. (Todos se inclinan de rodillas) ¡Me había equivocado! ¡Si no rectifico a tiempo les degüellan! Capitán, ¿es este tesoro el de usté?

GRANT
El mismo.

DOCTOR
Entonces es nuestro; andando con él. (Cogen el cofre los marineros y «e lo llevan)

MOCHILA
Lo ocultaré por si acaso. (Suena un cañonazo)

DOCTOR
¡La señal! El buque nos espera, volvamos a España.

MOCHILA, ESCOLASTICO y GRANT
¡A. España!

(Música)

A España ricos ya por fin
volvemos hoy cruzando al mar;

(Al público)

si es que al partir aplaudes tú
no habrá temor de naufragar.



FIN DE LA NOVELA



Información obtenida en:
https://archive.org/details/latempestadmelod00ramo

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