miércoles, 12 de noviembre de 2014

El Húsar de la Guardia (Libreto)



EL HUSAR DE LA GUARDIA


Zarzuela en un acto, dividido en tres cuadros.

Libreto de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios.

Música de Gerónimo Giménez y Amadeo Vives.

Estrenada en el Teatro de la Zarzuela la noche del 1º de Octubre de 1904.



REPARTO (Estreno)


Matilde – Lucrecia Arana.

Lissette – Rosa Montesinos.

La Señora Goriot – Srta. González.

El Capitán Jorge – Lucio Aristi.

Leandro – José Moncayo.

Sulpicio – Hilario Vera.

Leonardo – Sr. Martín.

Alberto - José Galerón.

Goriot – Sr. Bellver.

Un postillón – Sr. Santos.

Antonio – Sr. Moral.

Coro general y Banda

La acción de la obra en Francia, año 1315. La del primer cuadro en la Villa de Auzerre. La del segundo y tercero en París.


ACTO UNICO


CUADRO PRIMERO

Decoración a todo foro. Una explanada en las afueras de un pueblo cercano a París. Al fondo, entre montañas, la vista del pueblo. Gran perspectiva del valle, montañas, etc., a gusto del pintor. En el centro de esta explanada se bifurcan dos carreteras, una que va hacia la derecha y otra hacia la izquierda que continúan en la decoración de fondo hasta perderse. En el punto donde se bifurcan las dos carreteras un poste con dos rótulos. El de la derecha dice: «A París», en el de la izquierda «A Lyon». Desde la primera caja izquierda (entiéndase actor) arranca en dirección saliente y oblicua al plano del escenario, tapia de ladrillo frente al público, esquina y verja de entrada en primera caja y continúa la tapia hasta el fondo dando vuelta y formando esquina perdiéndose en la tercera caja. Arboles grandes con ramas que avanzan hacia el escenario detrás de la citada tapia y verja. La puerta de esta verja será practicable. Se supone es el parque de un castillo. Un poyo de piedra al lado de la verja. En la primera y segunda derecha fachada con puerta practicable de una Hostería de la época y Casa de Postas. Gran emparrado y debajo larga mesa con bancos adosados a ella. Libres la caja tercera derecha é izquierda. Luz de la tarde. Detalles a juicio del pintor.


ESCENA PRIMERA

Al levantarse el telón aparece Matilde con traje de señorita de la época en el dintel de la verja que se hallará entreabierta. Sentados a la mesa debajo del emparrado de la Hostería, Campesinos, trajes de campesinos franceses (Coro de hombres), bebiendo; les escancia Goriot. En la explanada centro de la escena, grupo de Campesinas (Coro de señoras), trajes característicos, unas sentadas en el suelo, otras de pie y formando círculo alrededor de la Señora Goriot que sentada en el centro les habla. Lissette algo separada del grupo, y en primer término, en actitud de escuchar. Este personaje viste también traje de campesina francesa.

(Música)

GORIOT
(A los Campesinos)
Bebed, muchachos,
que el vino es bueno.

CAMPESINOS
Llenad los vasos
y beberemos.

GORIOT
(A las Campesinas)
Siempre lo mismo
me estáis pidiendo,
ya muchas cosas
ni las recuerdo.
Desde mi boda
que fui a París,
¡ya quién se acuerda
qué pasa allí!

CAMPESINAS
Antes que el coche
traiga el correo
haced memoria
que yo os lo ruego.
Haced memoria,
madre Goriot,
que escucharemos
Con atención. (Hablan bajo)

MATILDE
(Desde la puerta de la verja)
¡Oh! cuánto tarda,
tengo ansiedad
por ver si en salvo
Mauricio está.

LISSETTE
Por si otra vez cuenta
algo de París
me acerco a escucharla.

(Acercándose al grupo)

SEÑORA GORIOT
(A todos)
¡Bueno!... Pues oíd.
Ya os he dicho muchas veces
que es París la gran ciudad,
que hay mujeres muy hermosas
y hay un lujo sin igual.
¡Allí todo es grande!...
¡Aquello es vivir!...

CAMPESINAS
¿Y allí son los hombres
lo mismo que aquí?

SEÑORA GORIOT
Allí son apuestos,
gallardos y finos
y con las mujeres
gastan su caudal.
Y hay linda griseta
que en menos de un año
se pasea en coche
por la capital.

CAMPESINAS
Eso sí que es suerte,
qué placer tan grande
si yo tanta dicha
lograse alcanzar.

LISSETTE
¡Qué mágico sueño!
¡Qué grata esperanza!
Si yo mis deseos
llegase a lograr...

MATILDE
(Desde la verja)
Mi inquietud es grande
sufrirla no puedo.

(Cierra la verja y se oculta)

GORIOT
(A la Señora Goriot)
Vamos, tú, Cecilia,
basta ya de cuentos.
Si las chicas quieren
saber qué es París,
que más no pregunten
y vayan allí.

(La señora Goriot se levanta, coge la silla y se dirige hacia la Hostería y vase)

(Las Campesinas rodean a Lissette)

CAMPESINAS
Lissette, ¿qué te parece,
qué dices tú, Lissette?

LISSETTE
Que allá en París la vida
hermosa debe ser.
Un pobre nido
sólo es la aldea
en donde el alma
no se recrea
más que en las flores
de mil colores
que el campo da.
Y allá en la corte
tras mil placeres
el alma loca
volando va.

CAMPESINAS
Un pobre nido
sólo en la aldea
en donde el alma
no se recrea
más que en las flores, etc., etc.

LISSETTE
¡Qué gusto debe dar
lucir y figurar,
ponerse galas mil
y el oro derrochar!

CAMPESINAS
Cuidadito... despacito,
que ya sabes tú, Lissette,
que en París muy fácilmente
se resbala la mujer.

LISSETTE
No hay cuidado,
no por mí,
que si yo en París me veo,
pisar firme pienso allí.

(Se oyen dentro campanillas y cascabeles y golpes de tralla como de un coche que se aproxima)

(Hablado)

SEÑORA GORIOT
¡El coche correo!

CAMPESINAS
¿El correo?

OTRA
Vamos allá. (Vanse todos segunda derecha)

LISSETTE
¿Tendré contestación a mi carta? (Vase por la Hostería)


ESCENA II

Matilde, abriendo la verja, y al ver la escena sola, sale y se dirige hacia el fondo izquierda. A poco Antonio, criado viejo

MATILDE
¡Dios mío!... ¡Pero cuánto tarda! ¡Ah! ¡Sí!... ¡El!... ¡Antonio!... ¿y Mauricio, mi hermano?

ANTONIO
(Entrando en escena por fondo izquierda) ¡En salvo, señorita Matilde! ... Camino de Lyon.

MATILDE
¡Ah! ¡Respiro!

ANTONIO
¿Pero queréis explicarme el motivo de esta fuga tan repentina?

MATILDE
¡Sí, mi buen Antonio!... Mi hermano conspira.

ANTONIO
¿Cómo?

MATILDE
Sí... Es uno de los muchos oficiales del ejército que desean la vuelta del Emperador.

ANTONIO
De un oficial de Húsares de la Guardia, no se podía esperar menos.

MATILDE
Llegó de París hace días y hoy mismo, esta mañana, supimos, por sus amigos Leonardo y Alberto, que sospechan de él, y esta noche, un nuevo capitán que ha ingresado en el escuadrón, vendrá a arrestarle.

ANTONIO
Pues se luce, porque el pájaro ha volado ya.

MATILDE
Tienes razón, pero hasta que Mauricio no salga de territorio francés, hasta que no se embarque para la isla de Elba, donde está desterrado Napoleón, no le juzgo seguro y tiemblo por mi hermano.

ANTONIO
¿Y qué tiempo puede tardar en todo eso?

MATILDE
No sé... Ocho, diez, quince días... ¡Quién lo sabe!

ANTONIO
Pues entonces, si vienen a arrestarle, ¿qué vais a hacer?

MATILDE
¿Qué?... Ganar tiempo hasta que sepa que no pueden alcanzarle.

ANTONIO
¿Y cómo?... No os comprendo, señorita... A quien venga tendréis que decirle: «Mi hermano, el oficial a quien buscáis, no está en el castillo», y le buscarán, y...

MATILDE
No, Antonio. Mi hermano Mauricio Mornand, el oficial de Húsares de la Guardia, estará esta noche en su castillo.

ANTONIO
¿Cómo?... ¿Qué decís?

MATILDE
¡Calla!... Alguien llega... Ven, Antonio... Ven... (Vanse por la verja y cierran)


ESCENA III

Lissette por la Hostería.

LISSETTE
¡Otro día más!... Y no me contesta... ¿Pero en qué piensa mi tío?... ¿No habrá recibido mis cartas?... Sí... Lo que no quiere es que vaya a París... Pues sí. . sí... sí voy... ¿Pero cómo?. . (Se sienta en el poyo de piedra) Si no tengo dinero... ¡Qué desgraciada soy! (Llora)


ESCENA IV

Dicha y Sulpicio, por el fondo izquierda. Tipo de vendedor de tortas y bollos con una cesta plana grande, etc.

SULPICIO
¡Tortas!... ¡A las buenas tortas de manteca!... ¡Tortas!... A ver si sale Lissette. (Mirando hacia la Hostería. Volviendo) ¡Pero, Calla!... SÍ está allí... ¡Lissette!

LISSETTE
¡Buenas tardes, Sulpicio!

SULPICIO
¿Qué es eso, lloras?

LISSETTE
No... no lloro.

SULPICIO
Bueno, mujer... Pero eso ya sé lo que es... Algún disgusto que te ha dado el novio.

LISSETTE
¡Yo no tengo eso! Yo te juro que ningún hombre me ha hablado de amor todavía...

SULPICIO
¡Todavía!... (¡Qué guapa es, y cómo me gusta!)

LISSETTE
¿Por qué te callas?

SULPICIO
Porque tengo un disgusto muy grande hasta no saber por qué llorabas.

LISSETTE
Pues mira... porque soy muy desgraciada.

SULPICIO
¿Tú?

LISSETTE
Sí, señor, yo. Porque no tengo ningún cariño, porque estoy sola en el mundo.

SULPICIO
¿Sola?

LISSETTE
Como si lo estuviera, porque el único pariente que tengo vive en París. Ya ves que lejos.

SULPICIO
¡Ah, sí, ya recuerdo! El señor Leandro, que estuvo aquí el año pasado. Es muy amigo de mi amo el pastelero.

LISSETTE
Sí. Un tío solterón, un egoísta a quien he escrito varias veces rogándole que me llevase a su lado y ni me contesta siquiera. ¿Ves qué mal corazón? Tenerme aquí al servicio de la Hostería cuando yo en París...

SULPICIO
¡Ah! ¿Con que tú tienes deseos de ir a la gran ciudad?

LISSETTE
Sí; unos deseos muy grandes.

SULPICIO
¿Pero tú sabes lo que es aquello, Lissette?

LISSETTE
Yo no, aunque me lo figuro. Las mujeres nos lo figuramos todo. Porque verás. Yo allí, cosiendo, bordando ó entrando al servicio de una gran señora, podría ganar un buen salario y comprarme trajes y ponerme muy bonita.

SULPICIO
¡Mira la presumida! ¡Ay, Lissette, que!...

LISSETTE
¿Pero qué dices?

SULPICIO
Nada... pero sí... me atrevo... Oye... toma... toma Una torta... (Mostrándole la cesta) Toma todas las tortas que quieras.

LISSETTE
(Coge una) Gracias.

SULPICIO
¿La ves qué tierna, qué blanca, qué azucarada?... Pues así tiene Sulpicio su corazón. Anda, muerde.

GORIOT
(A la puerta de la Hostería) ¡Lissette! ¡Pero, Lissette!

LISSETTE
¡Ay, voy! El señor Goriot que me llama. Qué fastidio, ¿verdad?

SULPICIO
Espera... dame un cacho.

LISSETTE
Toma. (Dándole torta) ¡Qué cosas me dice!... Adiós. ¡Y qué bien me suenan sus palabras!

GORIOT
¡Pero, Lissette!

LISSETTE
¡Ay, voy! (Vase Hostería)


ESCENA V

Sulpicio.

SULPICIO
¡Me ha dado un cacho! ¿Me lo como?... No me lo como, porque entonces lo pierdo. Lo guardaré como un recuerdo suyo... Aquí, junto al horno de mi corazón. ¡Pero qué guapa
es! Y hoy por poco se lo digo. No ha faltado ni el canto de Un bollo. (Vase Hostería)


ESCENA VI

El capitán Jorge, por detrás de la Hostería. Vestirá el traje de capitán de húsares de la Guardia del imperio, con capa blanca, etc., etc. y un Postillón, traje de la época, etc., etc.

POSTILLON
Mi capitán, aquí en esta Hostería podéis pedir lo que gustéis.

JORGE
Que me place, porque traigo la garganta seca con el maldito polvo del camino, (Se sienta a la mesa que se halla debajo del emparrado. Llamando) ¡A ver, hostelero, aquí!


ESCENA VII

Dichos y Goriot.

GORIOT
¿Quién llama?

JORGE
Una botella de cerveza para mí, y dadle de beber lo que pida al Postillón.

GORIOT
(Aparte) ¡Un húsar de la Guardia! Señor oficial, ¿no queréis pasar?

JORGE
Aquí estoy bien.

GORIOT
Como gustéis. Van a serviros, (Al Postillón) Ven conmigo.

POSTILLON
A vuestras órdenes, mi capitán, (Vanse Postillón y Goriot por la Hostería)


ESCENA VIII

Jorge, y a poco Lissette, con botella, vaso, etc., etc.

JORGE
Maldito viaje. Estoy molido de la dichosa silla de postas. Cuanto mejor hubiera venido a caballo.

LISSETTE
Aquí tenéis la cerveza.

JORGE
¡Linda muchacha!

LISSETTE
¡Un húsar de la Guaráis!... ¡Qué bonito uniforme!... ¡Cómo me gustan a mí los uniformes!...

JORGE
¿Qué miras? ¿Qué te choca? ¿No has visto nunca húsares por esta tierra?

LISSETTE
Sí, señor. Algunas veces. Anoche mismo vi entrar también en este castillo a su dueño. Al señor Mornand, que también es oficial.

JORGE
¿Anoche?

LISSETTE
Sí, señor.

JORGE
¡Ah, llego a tiempo! ¿De modo que tú conoces al señor Mornand y a su hermana?

LISSETTE
Conocerlos, no, señor. Vienen poco por la aldea. Viven en París, y cuando vienen, hacen vida muy retirada. Apenas se les ve. ¿Los conocéis vos?

JORGE
Ni de vista. Ahora voy a tener ese honor, y mira, mientras yo apuro esta botella, me vas a hacer un favor.

LISSETTE
Lo que queráis.

JORGE
Llama a esa verja y dile al servidor que salga, que el capitán Jorge Lebrun desea ver á su amo.

LISSETTE
En Seguida. (Lissette llama a la verja)

JORGE
Esta misión del servicio me violenta... pero quien manda, manda. (Lissette llama a la verja, habla en voz baja con Antonio, que ha salido, desaparece luego, y Lissette avanza hacia el capitán)

LISSETTE
Ya estáis complacido.

JORGE
Bien. Toma. Lo que sobra para tí.

LISSETTE
¡Mil gracias!... ¡Qué espléndido! ¿Venís de París, y dispensad?

JORGE
Justamente, preciosa... de allí vengo.

LISSETTE
¡Quién estuviera allí!

JORGE
¿Conocéis aquello?

LISSETTE
Cá... no señor, y tengo unas ganas...

JORGE
Pues mira, tú allí harías suerte.

LISSETTE
¿De veras?

JORGE
Ya lo creo... Indudablemente... (Aparte) ¡Pobre criatura!

LISSETTE
(Aparte), Ya lo creo que hacía yo suerte... Cuando este oficial lo dice... ¿A que me decido? ¿A que me voy hoy mismo en el coche Correo? (Vase por la hostería)

ANTONIO
Valor, señorita.

MATILDE
(Detrás de la verja a Antonio) Vete... Nada temas. (Vase Antonio. Matilde abre la verja; aparece vestida de teniente de Húsares de la Guardia, con sable y porta-pliegos, con las tres flores de lis y la corona, pero sin capa, saluda militarmente al capitán Jorge)

MATILDE
Mi capitán, a la orden.


ESCENA IX

Jorge y Matilde.

(Música)

JORGE
(Levantándose)
Bajad la mano,
y ésta es la mía. (Dándosela)

MATILDE
Mucho agradezco
la cortesía. (Estrechándosela)

JORGE
Entre oficiales
y compañeros
las ordenanzas
son lo de menos.
Venga un abrazo,
bravo Mornand.

MATILDE
(Retrocediendo. Aparte)
¿Cómo? ¿Un abrazo?

(Saludando militarmente)

¡Mi capitán!...

JORGE
Dos compañeros
somos no más.

MATILDE
No hay más remedio,
hay que abrazar, (se abrazan)

JORGE
(Aparte)
Es apuesto y gallardo
por vida mía,
se ganó en un momento
mi simpatía.

MATILDE
(Aparte)
A mil trances me expongo
como el presente,
mas valor y adelante
y a ser valiente.

JORGE
En estos días,
y en vuestra ausencia,
me incorporaron al escuadrón,
y os aseguro
que conoceros
era, Mauricio,
mi aspiración.
Todos vuestros compañeros
de la vida militar,
me han contado que sois hombre
a quien nada hace temblar.

MATILDE
Agradezco sus ausencias,
que son prueba de amistad.
No está bien que yo lo diga,
pero dicen la verdad.

JORGE
Que sois atrevido,
que sois conquistador.

MATILDE
En eso muchas veces
hay exageración.

JORGE
Que a mil mujeres
tenéis rendidas,
que en vuestra casa
tenéis harem.

MATILDE
(Aparte)
¡Jesús!... ¡Qué cosas
estoy oyendo!...

JORGE
¿Me han engañado?

MATILDE
Dicen muy bien.
Tengo el alma que el cielo me ha dado
consagrada a las dichas de amor,
porque son las hermosas mujeres
en el mundo la gloria mejor.
Tengo espada para defenderlas,
una vida por ellas que dar,
corazón que por ellas palpita,

(Aparte)

y yo pienso que no tengo más.

JORGE
Así me gustan a mí los hombres;
venga otro abrazo, yo soy así.

MATILDE
(Aparte)
Vaya un cariño que por mi hermano
le ha entrado a éste... ¡Pobre de mí!

JORGE
Cual vos, Mauricio,
pienso también.
Buenos amigos
vamos a ser.


DUO

LOS DOS
Compañeros y amigos leales,
y pensando lo mismo los dos,
obtendremos victoria segura
en las lides de guerra y amor.
Que es la vida constante batalla
en que el hombre consigue vencer;
en la guerra a su fiero enemigo,
en amor a la hermosa mujer.

JORGE
Así pienso yo.

MATILDE
Así yo también.

LOS DOS
¡Buenos amigos y compañeros...
vamos a ser!

(Anochece)

(Hablado)

JORGE
No podéis figuraros, amigo Mauricio, el placer inmenso que siento al estrechar vuestra mano entre las mías.

MATILDE
Yo también tengo mucho gusto...

JORGE
No imagináis la alegría que experimento al conoceros y llamaros mi amigo. No sabéis hasta qué punto llega mi entusiasmo al ofreceros mis brazos.

MATILDE
(Aparte) Este me abraza otra vez.

JORGE
Y no os extrañe esta vehemencia. Yo soy gascón. Y los hijos del Mediodía somos así... efusivos, ardientes, entusiastas...

MATILDE
(Aparte) ¡Qué capitán más simpático! Si todo esto se lo dice a mi hermano... ¡qué no
me diría a mí!...

JORGE
Pero ¡ah! querido Mornand. La vida militar nos exige mil sacrificios.

MATILDE
¿Cómo?

JORGE
¡Sí, querido mío! Yo, Jorge Lebrún, capitán del escuadrón de Húsares de la Guardia, con harto sentimiento de mi corazón, arresto, en nombre del coronel, al teniente Mauricio Mornand. Sois, por lo tanto, desde este momento, mi prisionero.

MATILDE
¿Vuestro prisionero?

JORGE
Ya os lo he dicho,

MATILDE
Estoy a vuestras órdenes, mi capitán.

JORGE
Hay algo más... Tengo también la orden de conduciros a París.

MATILDE
¿A París? Pero, ¿por qué?... (Aparte) ¡Dios mío!

JORGE
¿A qué negar? Vos no sois lo que parecéis.

MATILDE
¿Qué decís?

JORGE
Vos conspiráis a favor de Napoleón.

MATILDE
Pero...

JORGE
Nada, nada, querido mío... Tenemos que partir sin pérdida de momento.

MATILDE
¿Hoy?

JORGE
Esta misma noche.

MATILDE
(Aparte) ¡Qué apuro, Dios mío!

JORGE
Pero no partiremos sin que yo tenga el honor de presentar mis homenajes más respetuosos a vuestra encantadora hermana, porque se afirma que es encantadora...

MATILDE
Muchas gracias... En su nombre ¿eh? Pasad, pasad si gustáis... pero mi hermana se halla ausente.

JORGE
¡Qué fatalidad! Con que disponeos a partir... Si queréis haremos el viaje a caballo; la noche está muy hermosa, y nosotros los militares...

MATILDE
(Aparte) ¿A caballo?... Treinta leguas a caballo... Y como un hombre... ¡qué barbaridad! ¿Y qué voy yo a hacer en París? ¿Y así? ¡Valor, Matilde, valor!

JORGE
No os preocupéis, amigo Mauricio; si os parece más cómodo y mejor, iremos los dos juntos en la silla de postas que me ha traído...

MATILDE
(Aparte) No sé cual de las dos cosas es peor.

JORGE
Así comenzaremos a ser inseparables.

MATILDE
Bueno... Como gustéis... Estoy dispuesto. Voy a dar mis órdenes y... ¡Pasad!

JORGE
Permitidme un momento. (Yendo a la Hostería) Postillón.

POSTILLON
(Desde la puerta) ¡Mi Capitán!

JORGE
Prepara la silla de postas, (Vase el Postillón. Dirigiéndose a Matilde) Estoy a vuestras órdenes.

(Vanse por la verja de entrada)


ESCENA X

Lissette y Sulpicio (por la Hostería. Se hace de noche)

(Música)

SULPICIO
¿Pero estás loca?
¿Qué vas a hacer?

LISSETTE
Marcharme al punto.

SULPICIO
Escucha, ven.
¡Lissette!

LISSETTE
¡Aparta!
Dejo la aldea;
deja que alcance lo que desea
mi corazón;
deja que corra
tras la esperanza
que es de mi vida
dulce ilusión.

SULPICIO
Si es que no quiero
perderte yo.

LISSETTE
¿Qué estás diciendo?
¡Calla, por Dios!
Deja que parta.

SULPICIO
¿Pero... te vas?

LISSETTE
Mas no me olvides.

SULPICIO
Eso jamás.
Pues bien, Lissette,
corre a París
que yo sabré
buscarte allí.

LISSETTE
Pues yo te aseguro
que Lissette tampoco
te olvidará. (Hablan bajo)


ESCENA XI

Dichos, Jorge y Matilde. Esta última con su capa blanca, etc. y Antonio (Por la verja)

JORGE
La silla de postas
dispuesta estará.

MATILDE
Y yo decidido
con vos a marchar.

(Aparte a Antonio)

Me marcho, Antonio,
y a nada temo,
salvo a Mauricio
por este medio.

(En alta voz)

Dile a mi hermana
que volveré;
cuídala, Antonio,
cuídala bien.


ESCENA XII

Dichos y Goriot con un farol encendido, que coloca en la fachada de la Hostería. (Luz en la escena)

GORIOT
El coche correo
pronto va a salir.

LISSETTE
Goriot... ¡Escuchadme!
Yo quiero partir.

GORIOT
¿Qué dices, chiquilla,
qué dices, Lissette?

LISSETTE
Dejad que en el coche
yo vaya también.

GORIOT
Pagando el billete
ya te puedes ir.

LISSETTE
No tengo dinero.

GORIOT
No vas a París, (Vase Hostería)

JORGE
(A Matilde)
¡Pobre muchacha!

MATILDE
Sí.., ¡Pobrecilla!

(Aparte y rápido)

Si yo pudiera...
Esta es la mía.

SULPICIO
Si quieres cuartos...
Los de las tortas te ofrezco yo.

LISSETTE
No, muchas gracias. Deja, Sulpicio.

SULPICIO
Es que lo ofrezco de corazón.

(Suena ruido dentro del coche, que se aleja, e imitan en la orquesta, etc)

LISSETTE
Ya parte el coche...
¡Yo que pensé
que en él iría!

TODOS
¡Pobre Lissette!

SULPICIO
Ya parte el coche,
hizo muy bien,
ya no se llevan
a mi Lissette.

MATILDE
(A Sulpicio)
Con vuestra venia...
Niña gentil,
dos húsares formales
van a París.
Una silla de postas
nos aguarda a los dos,
y tenéis un asiento
que os ofrezco yo.

LISSETTE
¡Oh! muchas gracias.
No sé si debo...

MATILDE
Somos, linda muchacha,
dos caballeros.

(Después de un momento de duda)

LISSETTE
Pues sí que acepto
la invitación,
porque sois caballeros,
y además dos.

JORGE
(Aparte a Matilde)
Sois un tunante,
ya os entendí...

MATILDE
Un calavera,
yo soy así.

LISSETTE
Juntos marchemos.

JORGE
Vamos allá.

LISSETTE
(A Sulpicio)
Sulpicio me marcho.

SULPICIO
¿Con ellos te vas?
¡Ingrata! ¡Me dejas!
Te portas muy mal.

LISSETTE
¡Adiós, y no llores!

SULPICIO
Cual todas igual.

(Vase fondo llorando y dejando caer la cesta de los bollos, etc., etc)


ESCENA XIII

Dichos menos Sulpicio.


TERCETO

(A dúo)

MATILDE
De toda esta aventura
no sé cómo saldré,
preciso es ganar tiempo,
y yo lo ganaré.

JORGE
Mauricio es un tronera,
y bien claro se ve,
bonita compañera
llevamos hoy por él.

LISSETTE
Por fin, de mi esperanza
la dicha lograré,
París de mis ensueños
al fin te voy a ver.

(Aparece el postillón)

JORGE
(Viéndole)
La silla de postas
dispuesta está ya.

MATILDA
(Ofreciendo la mano a Lissette)
Venid, hermosa niña,
que os aguarda un oficial.

(Vase hacia el fondo. Telón de cuadro)


CUADRO SEGUNDO

La escena estará dividida en dos planos desiguales. El plano de la derecha (Entiéndase actor) mayor que el de la izquierda, representa el interior de una Hostería en París, que ocupa tres cajas. Al fondo, gran plaza que se ve por el arco de entrada a la Hostería. A la derecha, mostrador con servicios, y detrás de éste, puerta practicable que se supone da al interior. Escalera que conduce a los pisos altos y que arranca desde el arco del fondo de entrada a perderse en la tercera caja de arriba. Un letrero en el fondo que dice: «Paso a las habitaciones». Debajo de este letrero y al lado de la escalera, cuadro tablero con llaves. Mesas largas con bancos adosados a ellas en diferentes puntos de la escena. El plano de la izquierda, representa una sala de Hostería modestamente amueblada, pero con gusto y a estilo de la época. Esta sala ocupará sólo dos cajas. Puerta al fondo con cortinones. En el fondo derecha, un retrato de un militar de la época, y en el fondo izquierda, otro retrato en busto y al óleo que representa una joven de la época. En la lateral izquierda, espejos, consola con candelabros, sillas, sillones, sofá frente al público, etc. Todos los accesorios a gusto del pintor. En el muro divisorio que separa la Hostería de la sala y en primer término del citado muro, una puerta practicable por la que se comunican las dos habitaciones. — Es de día.


ESCENA PRIMERA

Al levantarse el telón, aparece Leandro detrás del mostrador. Las mesas del fondo de la Hostería estarán ocupadas por Oficiales de Dragones, Zuavos, etc. (Coro de Caballeros) divididos en grupos y según el uniforme. En la mesa, delante de las del fondo, Oficiales de Húsares de la Guardia con sus capas blancas. (Coro de Señoras) Leonardo y Alberto, sentados con ellos; llevan el mismo uniforme. Unos juegan, otros beben, etc., etc. Dos Camareras, traje de la época, sirven a la mesa. — Gran animación al empezar el cuadro

(Música)

UNOS
¡Vino!

OTROS
¡Cerveza!

OTROS
¡Venga otra jarra!

OTROS
Aquí unos dados.

OTROS
¡Patrón! ¡Barajas!

LEONARDO
(Tirando los dados)
Yo juego. ¡Cinco!

ALBERTO
Pues ahora, yo.
¡Siete!

LEONARDO
Ganaste.

HUSARES
¡Buen jugador!

LEANDRO
(A los Chicas)
Andad, muchachas,
deprisa vamos,
servid, que aguardan
los parroquianos.

UNOS
¡Venga vino!

OTROS
¡Aquí, cerveza!

OTROS
¡Aquí, barajas!

OTROS
¡Vengan botellas! (Gran animación)


ESCENA II

Dichos y Matilde, Jorge y Lissette por el arco de entrada.

JORGE
Por fin llegamos.
Vamos, pasad.

LISSETTE
¡Ay, cuánta gente!

MATILDE
¡Vaya un lugar!

JORGE
Ahí está vuestro tío.

LISSETTE
¡Hablarle no me atrevo!

MATILDE
(Aparte)
¿Qué miro? En esa mesa
Leonardo con Alberto.

JORGE
(A Lissette)
Qué tontería,
y estás temblando.
Venid conmigo.

(Hacia el mostrador)

¡Señor Leandro!
Vuestra sobrina
que os quiere ver.

LISSETTE
¡Querido tío!

LEANDRO
¿Tú aquí, Lissette? (Hablan bajo)

MATILDE
De mi hermano son amigos
y los dos han de ayudarme.
¡Alberto!... ¡Leonardo!...
Palabra, señores. (Los dos se levantan)

LEONARDO y ALBERTO
¡Matilde!

MATILDE
¡Silencio!

LEONARDO
¿Cómo vos en ese traje?

MATILDE
Por salvarle.

LEONARDO y ALBERTO
Lo Comprendo. (Hablan bajo)

JORGE
No riñáis a la muchacha.

LEANDRO
¿Venir sola y a París?

(A Lissette)

Anda dentro, buena pieza.
¿Cómo vas a estar aquí?

(La empuja y Lissette entra por la puerta que hay detrás del mostrador)

JORGE
¡Perdonadla!

LEANDRO
Ya veremos.

JORGE
Mi misión no más cumplí,
con Mauricio os la he traído.

LEANDRO
¿Pero está Mauricio aquí?

JORGE
Ahí le tenéis.

LEANDRO
JORGE
¿A ver? ¿Dónde está?

(Durante todo el diálogo sostenido por Leandro y Jorge, Leonardo se ha dirigido a la mesa donde están los Húsares, ha hablado con ellos en voz baja y todos se levantan y se dirigen a Matilde en este preciso momento)

HUSARES
¡Amigo querido!
¡Mauricio Mornand!
¡Por fin entre nosotros
te vemos otra vez!

MATILDE
Mil gracias, compañeros.

LEANDRO
(Aparte) Mauricio no es aquel.

JORGE
(A los Húsares)
A nuestro lado
por fin está
y su vuelta tenemos
que celebrar.

MATILDE
Vengan botellas,
pronto a beber...
convido a todos.

LEANDRO
Yo serviré.

JORGE
Recuerdas, Mauricio,
aquella canción
que canta la Bruny
a Le Chateau d' Eau.

MATILDE
Sí que la recuerdo.

LEONARDO
(Aparte a Matilde)
Matilde por Dios...

MATILDE
La sé porque mi hermano
me la enseñó.
Y dice así,
venid aquí...
bien lo recuerdo.
¿La canto?

TODOS
Sí.


CANCION

MATILDE
Al coronel de un regimiento
orden le dieron de marchar,
y aquí en París quedó su esposa
llena de angustia y de pesar.
Y un ayudante que tenía
que le ayudaba noble y fiel,
tanto ayudó a la coronela,
que fe olvidó del coronel.
Y mientras él allá en la guerra
inmensa gloria conquistó,
aquí en París el ayudante...
de su conquista se alegró...
Y al regresar
el coronel,
le coronaron
de laurel.
Y cuando entraba
en el cuartel,
toda la banda repetía...

(Imitando los clarines)

¡El coronado coronel!...

TODOS
Y al regresar
el coronel, etc., etc.

(Toques de clarín)

(Hablado)

MATILDE
Y ahora a beber, compañeros.

LEONARDO
¡Viva el teniente Mauricio!

TODOS
¡Viva!.. (Beben y van desapareciendo paulatinamente por el fondo, Dragones, Zuavos, etc., etc., por grupos y van quedando en escena los Húsares)

JORGE
(A los Húsares) Os digo, compañeros, que hemos hecho un viaje delicioso. Teníais razón al decirme que Mauricio era el oficial más corriente de todo el escuadrón.

ALBERTO
Y el más atrevido.

JORGE
Habladme a mí de sus atrevimientos. Hasta se ha traído el muy tunante a una muchacha preciosa de Auxerre.

MATILDE
¡Capitán!...

JORGE
¡Calavera!... Por cierto que la chica es sobrina de Leandro el patrón... (Todos ríen)

MATILDE
¿Queréis callar?

JORGE
Bueno, me callo. Pero para algo la habéis traído, tunante... Vaya... Apurad a mi salud este vaso de vino. (Le da un vaso grande)

MATILDE
¡Venga!... (Aparte) Esto me va a hacer un daño horrible.

LEONARDO
(Aparte) ¡Pobre Matilde!...

LEANDRO
(Que habrá estado recogiendo los servicios y no deja de mirar a Matilde. Aparte) Yo no me explico por qué todos le llaman Mauricio... Ese no es Mauricio... Si le conoceré yo... Nada, estoy Seguro... (Vase por la puerta derecha detrás del mostrador)

ALBERTO
Conque, Mauricio, bien venido, y te dejamos hasta la noche, porque el servicio nos reclama.

MATILDE
Señores, bien hallados, y hasta luego. Yo también voy a quitarme el polvo del canino y a descansar un rato. (Salen todos los Húsares menos Leonardo y Jorge)

JORGE
Es natural.

ALBERTO
(A los Húsares que se van) Compañeros, os recomiendo... (Recomendándoles el silencio)

UNO
Ni una palabra. (Vanse)


ESCENA III

Matilde, Jorge y Leonardo.

JORGE
Amigo Mauricio, ahora que estamos solos, yo os exijo vuestra palabra de honor de que no saldréis de la Hostería hasta que yo regrese con las órdenes del coronel respecto a vos.

MATILDE
¡Podéis estar seguro, capitán. Os doy mi palabra! ¡Soy todo un hombre!

JORGE
Ya lo sé.

LEONARDO
(Aparte) Pues estás enterado.

JORGE
¿Iréis a vuestra habitación?

MATILDE
Sí... (Aparte a Leonardo) ¿Dónde está mi habitación, es decir, la de mi hermano?

LEONARDO
Esta. (Señalando la puerta que hay en el muro divisorio)

MATILDE
Aquí en mi cuarto os espero.

JORGE
Hasta después.


ESCENA IV

Dichos y Leandro.

JORGE
(A Leandro) Como salga de la Hostería Mauricio Mornand, perdéis la cabeza.

LEANDRO
Pero... mi capitán...

JORGE
La cabeza... Vigiladle... (Vase fondo)

LEANDRO
Pero...


ESCENA V

Dichos, menos Jorge.

LEONARDO
Leandro... La llave del teniente Mauricio.

LEANDRO
Voy... (Va al cuadro y la recoge) ¡Tomad! Pero no... Este húsar no es el señor Mornand. ¡Protesto! ¡Que no vaya!

LEONARDO
¡Silencio! O pierdes la cabeza.

LEANDRO
¿Otra? ¿Otra vez?

LEONARDO
Abre ese cuarto.

LEANDRO
Lo abro. (Abriéndolo) Pasad.

MATILDE
Leandro, pasa tú también.

LEANDRO
¿Yo? (Pasando)

LEONARDO
Cierra.

LEANDRO
¡Que abra! ¡Que cierre! Ya está... (Cerrando la puerta)

LEONARDO
¡Leandro! (Con misterio)

LEANDRO
¿Qué?

LEONARDO
¡Viva el emperador!

LEANDRO
¡Viva! ¡Sí señor! ¡Que viva! Y que vuelva a Francia y que sea pronto. ¿Qué hay que hacer?

LEONARDO
Oír, ver y callar.

LEANDRO
¡Bueno!

LEONARDO
(A Matilde) Este es un imperialista decidido.

LEANDRO
De los más decididos.

LEONARDO
Pues bien... Esta señorita...

LEANDRO
¿Cuá ? ¿Dónde está?

MATILDE
Soy yo.

LEANDRO
¡Caramba!

MATILDE
La hermana de Mauricio Mornand.

LEANDRO
¿La señorita Matilde? Anda, pues poco que hemos hablado de vos vuestro hermano y yo. Y poco que quiero yo a vuestro hermano; por él daría hasta la vida... El me ha hecho hombre... Sí. Ya lo creo... ¿Pero cómo venís así?

MATILDE
Ven y lo sabrás todo.

LEONARDO
Sí, que aquí podrían oírnos desde la Hostería.


ESCENA VI

Dichos y Lissette por la lateral derecha Hostería.

LISSETTE
¡No hay nadie! ¿Y mi tío?

LEANDRO
Tenéis razón. Pues vamos.

LISSETTE
Yo salgo. (Saliendo)

MATILDE
Vamos.

LEANDRO
¡Pero demonio! Y qué bien está de húsar... Si parece un hombre de veras. (Vanse por el
fondo)


ESCENA VII

LISSETTE

(Después de haber mirado por todos lados) ¡Me voy a estar ahí encerrada toda la tarde! ¡Vaya un recibimiento que me ha hecho mi tío! Pero ya se le pasará. Yo le mimaré, le daré gusto en todo... Así que no soy yo zalamera cuando quiero. ¡Pero qué sólo está esto y antes cuánta gente! ¡Ya estoy en París! ¡Qué alegría! ¡Qué diferencia de la aldea! ¡Y qué triste se quedó el pobre Sulpicio! Y no se me olvida... ¡Pobre muchacho! (Yendo hacia el fondo) ¡Vaya una plaza! ¡Qué grande! Si casi no se ven las casas de enfrente.


ESCENA VIII

Dicha y Sulpicio apareciendo por el fondo.

LISSETTE
(Retrocediendo) ¡Sulpicio!

SULPICIO
Lissette...

LISSETTE
¿Tú aquí? ¿A dónde vas?

SULPICIO
¡Aquí!

LISSETTE
¿Cómo?

SULPICIO
Aquí, a París... ¿No has venido tú? Pues yo también. Vengo a ver a tu tío con una carta de recomendación de mi amo para que me coloque, para que me proporcione una posición social, una plaza de pastelero ó de pinche de cocina.

LISSETTE
¿Pero cómo has venido tan pronto?

SULPICIO
Ahí verás... Ya no tenía que hacer nada en la aldea.

LISSETTE
Hiciste bien... Auxerre es muy triste... ¿No es verdad?

SULPICIO
Sí... muy triste... ¡Bueno! (Transición)

LISSETTE
¿Pero te vas?

SULPICIO
Sí; ¿qué queréis?

LISSETTE
Decirte una cosa antes de que te marches.

SULPICIO
Habla.

LISSETTE
Ya vi que te disgustó que yo viniese con aquellos oficiales. Pero te aseguro que... Se han portado muy bien conmigo... ¡Sobre todo el más joven, el teniente.

SULPICIO
¿Con que el teniente? Bueno. ¿Y por qué me dices todo eso?

LISSETTE
¡Ah! ¿Pero es que no te importa? ¡Ay! Pues haces cuenta que nada te he dicho.

SULPICIO
¡Lissette! Sí me importa, dilo, habla, sigue.

LISSETTE
¿Que siga? ¡Vaya, pues no eres poco tonto! Ya seguiré después que hables tú.

SULPICIO
¿Que hable yo?... (Transición) Pues que te quiero. (Abrazándola)

LISSETTE
Y yo también a tí, ¿lo ves? Y no querías tú que yo viniese a París. Ahí tienes. Pues ya tengo novio.

SULPICIO
¿Cómo novio? ¿Pues y yo?

LISSETTE
Sí. Eres tú... Si lo digo por tí.

SULPICIO
¡Ah! Eso es otra cosa.


ESCENA IX

Dichos, y por la izquierda (fondo), Leandro, Leonardo y Matilde.

LEANDRO
Nada temáis... Adelante con la farsa... Os ayudaremos.

LEONARDO
Por Mauricio y por vos, todo.

LEANDRO
Y por el emperador.

MATILDE
Gracias.

LEONARDO
Adiós, descansad. Vamos, Leonardo, (Vase Matilde fondo. Leonardo y Leandro se dirigen a la puerta lateral)

LISSETTE
¡Anda! Ya sabía yo que me querías. ¡Ay, mi tío!... (Viendo salir a Leandro. Vase corriendo lateral derecha)

LEANDRO
¡Adiós, señor oficial!

LEONARDO
¡Adiós, Leandro! (Vase fondo)


ESCENA X

Sulpicio y Leandro.

SULPICIO ¡Este es el tío!

LEANDRO
¿Qué se ofrece?

SULPICIO
Pues os traigo una carta.

LEANDRO
Venga.

SULPICIO
(Buscando) ¿Pero dónde está la carta? ¿Pero en dónde la he metido? ¡Ah, sí! Si la tengo aquí en el pie derecho. (Sacándosela de la bota)

LEANDRO
¿De quién es esto?

SULPICIO
De mi amo, el pastelero de Auxerre.

LEANDRO
(Leyendo en voz alta y en francés a gusto del actor)
¡Ah!... sí… bueno... está bien... Pues lo siento mucho, pero no tengo dónde colocarte.

SULPICIO
Yo me coloco en cualquier lado.

LEANDRO
Ya, ya, pero no me es posible.

SULPICIO
Señor Leandro. Coloradme. Hacedlo por la memoria de vuestra esposa.

LEANDRO
Soy soltero.

SULPICIO
Bueno. Pues por la de vuestros hijos.

LEANDRO
No los tengo.

SULPICIO
¿Y qué voy a hacer yo en París solo? Acabado de llegar. Sin conocer a nadie. Expuesto a... Yo me quedo aquí por la comida, sólo por la comida, mejor dicho, por las sobras. Y no quiero salario. Y eso que os advierto que hago unos petisús que se chupa uno los dedos y unas natillas que se chupa uno los mismos y unos ramilletes que... Hice yo en Auxerre el año pasado uno de tres pisos y le puse en la punta un Napoleón de azúcar que estaba hablando.

LEANDRO
¿A Napoleón? ¿Al emperador?

(Música)

LEANDRO
Napoleón en el final
de un ramillete colosal.
|Qué inspiración
tan sin igual!

SULPICIO
Tenéis razón,
fue inspiración
poner allí en la misma punta
de azúcar un Napoleón.

LEANDRO
¿Le pusiste atravesando
por el puente de Austerlitz,
ó con una mano atrás
y con ésta puesta así?
¿O en Egipto pronunciando
su famosa alocución,
con tricornio ó sin tricornio?
Dime ya la posición.

SULPICIO
Pues como el azúcar
con el almidón
es masa ligera,
yo a Napoleón,
pues le puse en jarras. (Poniéndose)

LEANDRO
¡Qué profanación!
Eso era un bolero
de baile español.

SULPICIO
Pues estaba hablando.

LEANDRO
Calla, tonto y ven:
quiero que hagas uno
como te diré.
El tricornio puesto así,
el aspecto muy marcial,
una mano con la espada,
la otra mano aquí detrás,
la otra mano sobre el pecho.

SULPICIO
Ya son tres.

LEANDRO
Pues es verdad.
Pues te comes la que quieras
y le dejas dos no más.
Los dos Napoleón en el final
de un ramillete colosal
hará muy bien
en posición,
pues aunque sea
de almidón,
siempre será
Napoleón.

(Hablado)

LEANDRO
Anda para arriba. Por aquella escalera. Allí está la cocina, que te den un mandil y un gorro. Hágote pinche.

SULPICIO
¡Ya soy algo! ¡Ay, qué gusto! Muchas gracias. Muchas gracias. (Vase por la escalera)

LEANDRO
Es preciso fomentar las ideas políticas en la juventud. (Vase derecha)


ESCENA XI

MATILDE
¡Imposible! No puedo descansar. ¡Cómo me quito este traje!... ¡Cómo me acuesto si el capitán va a volver de un momento a otro!... ¡Ah! [Si yo hubiese reflexionado mejor!... (Sentada) ¡Caramba! El ser hombre... ahora veo que tiene sus inconvenientes.


ESCENA XII

Matilde y Jorge por el fondo Hostería.

JORGE
Lo que me ha dicho el coronel no puede ser. En qué cabeza cabe... (Llamando a la puerta divisoria) ¡Mauricio! ¡Mauricio!

MATILDE
¿No lo dije? Ahí está... Pasad, pasad, amigo mío.

JORGE
(Entrando y cerrando la puerta) ¿No os habéis acostado?

MATILDE
¿Para qué? Yo no siento la fatiga. . Ya me conocéis. ¿Visteis a nuestro coronel? ¿Qué dice? ¿Qué órdenes os ha dado respecto a mi persona?

JORGE
Que os siga vigilando... Que no me separe de vos, y además me ha dicho una solemne tontería: que ayer os vieron en Lyon.

MATILDE
(Aparte) (¡Dios mío!..) ¿A mí?... ¿En Lyon? ¡Já, já! (Riéndose) ¡Tiene gracia!

JORGE
¡Muchísima!

MATILDE
¿Y vos qué le habéis contestado?

JORGE
Que estáis conmigo desde ayer, y que esta misma noche iréis conmigo a poneros a sus órdenes?

MATILDE
¿Esta noche?

JORGE
¡Sí. . Esta noche. (Paseándose por la habitación)

MATILDE
(Aparte) ¡Qué apuro!... Bueno, pues iremos. (Aparte) Aquí sí que no hay arreglo posible. En cuanto me vea el coronel todo se ha perdido.

JORGE
(Viendo el retrato del fondo) ¿Qué miro? ¿Quién es esa mujer? ¡Qué parecido tan asombroso! ¡Mauricio!

MAURICIO
¿Qué?

JORGE
¿Es esa joven vuestra hermana?

MATILDE
(Aparte) (¡Demonio!... ¡Mi retrato!) Sí… la misma.

JORGE
Pues es vuestra misma imagen. Los mismos ojos, la misma expresión...

MATILDE
Sí... somos... muy parecidos. Extraordinariamente parecidos... (Aparte) ¡Maldito retrato!

JORGE
(Aparte) ¡Qué sospecha!... Es una semejanza que no vi otra igual.

MATILDE
Todo el mundo dice lo mismo. (Aparte) ¡Dios mío!... Este hombre empieza a sospechar... (Se siente abatida)

JORGE
¿Qué os pasa, Mauricio? ¿Os ponéis malo?

MATILDE
No... cá... no es nada... (Levantándose) ¡Leandro! ¡Aquí pronto! Ron... cognac... (Había nerviosamente) ¿Tenéis tabaco, capitán?... Dadme.

JORGE
Tomad. (Le da una bolsa)

MATILDE
(Sacando la pipa y llenándola de tabaco) Pero, Capitán, ¿qué os pasa? ¿Qué efecto os ha producido el retrato de mi hermana? Verdad que es encantadora... Verdad que es divina... (Aparte) (Anda, yo misma me echo flores) Ya la conoceréis... Ya os presentaré... Vale mucho... Algo tímida... En eso sí que no se parece a mí... Ya la veréis... Pero ese Leandro... ese ron... ese cognac.


ESCENA XIII

Dichos y Leandro.

LEANDRO
(Que habrá salido momentos antes con el servicio) Ya voy, señor Mauricio. Aquí está.

MATILDE
Venga. Beber!, capitán.

JORGE
Gracias, ¿y vos?

MATILDE
¿Yo?... Yo en la botella. (Bebiendo)

LEANDRO
¡Jesús!... ¡Pobrecita! Se queda sin gaznate.


ESCENA XIV

Dichos, Los Húsares, y Leonardo y Alberto por la Hostería.

LEONARDO
Entremos.

ALBERTO
Os doy la revancha.

JORGE
Bebe como un sargento de la guardia.

LEONARDO
Los dados.

ALBERTO
Cerveza.

JORGE
(Asomándose a la puerta) ¡Los húsares!

MATILDE
Otra copa... capitán...

JORGE
No, gracias. . (Aparte) Voy a convencerme de si mi sospecha... (Sale)

MATILDE
(A Leandro) Leandro, ese hombre me ha descubierto.

(Hablan bajo)

JORGE
Leonardo, Alberto, palabra...

LEONARDO
¿Qué queréis?

JORGE
Venid. (Salen de la Hostería, y en el fondo de la plaza se les ve accionar como si hablaran. Los otros Húsares siguen bebiendo la cerveza que una de las camareras les ha servido)

LEANDRO
¿Es decir que ese hombre cree que sois mujer y está en lo cierto, eh? Pero aquí hay que probarle lo contrario.

MATILDE
Eso es. ¿Pero cómo? ¿De qué modo?

LEANDRO
Es verdad. ¿De qué modo os convierto en hombre? Aquí hay que hacer algo. Una cosa muy importante... ¡Ya se me ha ocurrido! (Se queda pensativo)


ESCENA XV

Dichos y Lissette derecha.

LISSETTE
¿Otra vez los oficiales?

LEANDRO
Vos necesitáis una mujer. Una amante inmediatamente. Ya la tengo... Ya la tengo... Esperad... Nada temáis.

MATILDE
¿Qué decís?

LEANDRO
(Saliendo) Mi sobrina... Eso es... No hay cuidado... ¡Ah! ¡Lissette! ¡Ven conmigo!... (La arrastra. Todo rapidísimo. Cierra la puerta)

LISSETTE
Buenas noches, señor Mauricio.

LEANDRO
Déjate de cumplimientos.

MATILDE
(A Leandro) ¿Qué vas a hacer?

LEANDRO
Dejadme... Lissette... ¡Hija mía! Has hecho tu suerte... ¡Estás de enhorabuena! Has llegado a París, y pun... digo… Ya tienes un pretendiente.

LISSETTE
(Aparte) ¿Cómo lo ha sabido?

LEANDRO
Un pretendiente rico, apuesto, gallardo... de mi gusto.

MATILDE
¡Ah! Sí... ¡Ya entiendo!... Sí, Lissette, un hombre que os ama, que siente por vos una pasión abrasadora...

LEANDRO
(Corriendo a la puerta) Eso es.

MATILDE
Que dará por vos la vida.

LEANDRO
Eso es.

MATILDE
La existencia, (A Leandro) ¿Qué más hay que dar?...

LEANDRO
Y que te dará trajes, galas y palacios, y carrozas, etc., etc. Ya ves si has tenido suerte.

LISSETTE
Pero vos... Virgen santa... ¿Enamorado de mí?...

LEANDRO
¿Pues no lo estás oyendo, tonta?

MATILDE
Sí, Lissette, yo te amo.

LEONARDO
(Entrando en la Hostería con Jorge y Alberto) ¡Estáis loco!... Es Mauricio.

ALBERTO
Mauricio Mornand, no lo dudéis.

MATILDE
Yo te adoro...

LEANDRO
Eso es. Te adora.

LEONARDO
(A los Húsares) Compañeros, el capitán Jorge dice que Mauricio no es Mauricio. (Todos se levantan)

UNO
¡No ha de serlo!

LEANDRO

Los otros... Duro. (A Matilde. Sale y cierra la puerta y se colocan al lado de ella)

JORGE
Os digo que no... Venid.

LEANDRO
¡Entremos!

LEONARDO
No se puede pasar.

JORGE
¿Por qué?

LEANDRO
Porque hay una mujer en ese cuarto.


ESCENA XVI

Dichos y Sulpicio, bajando por la escalera del fondo con un plato de repostería.

JORGE
¿Lo veis?

LEONARDO
¿Cómo una mujer?

LEANDRO
¡Una mujer con el teniente Mauricio!

JORGE
¡Abrid!

LEANDRO
¡Abriendo, la puerta) Pasad si gustáis. (Al abrir la puerta Lissette se halla sentada y a sus pies Mauricio. Todos retroceden)

JORGE
¡Mauricio!... A los pies de Lissette.

SULPICIO
¿Cómo?... Lissette. (Baja al proscenio) ¿Quién habla aquí de Lissette?

JORGE
¿Vuestra sobrina?

LEANDRO
Sí... Mi sobrina. . ¡Cosas de la vida!

MATILDE
Yo te amo... Te adoro, encantadora Lissette. (Besándola repetidas veces)

LISSETTE
¿Pero qué decís? ¿Qué hacéis?

JORGE
¡Demonio! Cerrad. ... Cerrad. Soy un imbécil... Ahora sí que no dudo de que es un hombre. (Todos ríen)

SULPICIO
¡Dios mío!... ¡Lissette!... ¡Qué golpe!... (Dejando caer el plato al suelo, que se rompe) ¡Qué golpe para mi corazón! (cuadro a juicio de los actores y telón de cuadro)


CUADRO TERCERO

Salón estilo Luis XV, a una caja. Dos puertas laterales. Muebles y accesorios del mismo estilo de la decoración. Un biombo de la época ocupa la parte derecha (Actor). Espejos, etc. Este salón da acceso por el fondo a otro salón que ocupa dos cajas y está separado del primero por rompimiento de columnas. Todo el fondo de este segundo salón lo ocupa un gran ventanal de cristales de colores, practicable, que abrirá a su tiempo, dejando ver decoración de plaza de París, cuya -plaza estará adornada con banderas, colgaduras, etc., y algunos balcones iluminados con faroles, antorchas, etc. Este ventanal estará a la altura conveniente de una grada de dos ó tres escalones, que ocupa toda la extensión del fondo del segundo salón. En este segundo salón, y en el centro, mesa larga dispuesta para un banquete. Flores, servicio lujoso, etcétera, etc. Candelabros con luces encendidas. Es de noche.


ESCENA PRIMERA

Leandro y las dos Camareras del segundo cuadro.

(Hablado)

LEANDRO
Perfectamente. Ya está lista la mesa. Podéis retiraros. El golpe de vista es admirable; (Vanse Camareras segunda izquierda)


ESCENA II

Dicho y Matilde. Leonardo y Alberto, primera izquierda.

MATILDE
¡Bravo, Leandro! Te has portado.

LEONARDO
Magnífica mesa.

ALBERTO
Sea enhorabuena. Eres el mejor hostelero de París.

LEANDRO
Mil gracias, señores, (A Matilde) Había que deslumbrar al capitán y se le deslumbrará. Había que salvaros y hemos echado el resto.

MATILDE
Gracias, Leandro. No había más remedio. Después de la escena de la Hostería había que seguir la farsa a toda costa. Allí quedé como un hombre a los ojos del capitán; pero esta noche quiere llevarme a presencia del coronel y esto, como comprenderéis, es imponible, porque al coronel no puedo engañarle.

LEONARDO
¡Claro!

LEANDRO
Y para evitar todo eso, yo le dije a la señorita Matilde... ¿No tenéis vos y vuestro hermano una casa en París cerrada hace largo tiempo, y de la que yo tengo las llaves? ¿No podéis dar allí una comida a todos los oficiales y en ella presentar a mi sobrina en clase de... vamos, de vuestra prometida?... ¿No podéis en ese banquete emborrachar al capitán Jorge y evitar de esta manera que os llevo a presencia del coronel? Pues dejadme a mí y aquí estamos en vuestra casa con la mesa puesta, mi sobrina a vuestra disposición y ya no falta más que la borrachera.

LEONARDO
Bien pensado.

ALBERTO
¡Soberbio!

MATILDE
¡Mucho te debo, Leandro!

LEANDRO
Nada, señorita... nada. (Aparte) Luego verás la cuenta.

MATILDE
Lo que os aseguro, señores, es que ya no puedo más. Que este fingir eterno me cansa, y que si esto dura mucho yo no sé lo que va a ser de mí.

LEONARDO
¡No desmayéis! ¡Tened esperanza! Las noticias son buenas. Quizás mañana sepamos...

ALBERTO
Sí... Se asegura que el emperador ha salido ya de la isla de Elba.

MATILDE
¡Que sea cierto, Dios mío!

LEANDRO
Lo será... Me lo está diciendo el corazón. ¡Viva el emperador!

MATILDE
¡Basta de entusiasmos!

LEANDRO
¡Es verdad!

MATILDE
Vosotros avisad a los amigos para esta noche.

LEANDRO
Que vengan todos y que se traigan cada uno lo que pueda, para dar más amenidad al acto.

MATILDE
¿Qué dices?

LEANDRO
Quiero decir... Que aquí hacen falta mujeres. Las mujeres lo animan todo... Algunas grisettas... Algunas...

ALBERTO
Pero...

LEONARDO
¡Hombre!... (Señalando a Matilde)

MATILDE
No... Por mí, no reparéis... ¡Vengan mujeres!... ¡Venga todo lo que os parezca!... Si yo ya no soy la señorita Matilde... Yo soy ya un sargento de caballería. No me asusta nada.

LEONARDO
Pues hasta luego.

ALBERTO
Adiós. (Vanse segunda derecha)

MATILDE
Hasta luego. (Vase primera izquierda)


ESCENA III

LEANDRO
La verdad es que si no es por mí... Por supuesto, que yo también soy un tío de caballería, porque... ¡Y qué a punto llegó mi sobrina!... ¡Porque sin ella!... Claro es que a los ojos de todos paso por un sinvergüenza, porque entregar un tío a su sobrina a un oficial de Húsares, no está bien... pero me río yo del peligro que corre la chica... Ninguno... ¡Tiene gracia!


ESCENA IV

Dicho y Lissette, primera derecha. Traje lujoso de la época.

LISSETTE
¿Tío? ¿Estoy bien vestida?

LEANDRO
Admirablemente. Estás encantadora... Cualquiera dice que eres la aldeana de ayer.

LISSETTE
¡Ay, tío; este es mi centro! Esto es lo que yo había soñado. Ricos trajes... Un palacio como éste... Un oficial de Húsares tan apuesto, tan gallardo, enamorado de mí... ¡Ay! ¡si me parece que todo esto es un sueño!

LEANDRO
¿Un sueño?... ¡Cá! (Aparte) Ya verás cuando yo te llame, te despiertes y te veas en la cocina de casa.

LISSETTE
Pero tío, ¿queréis explicarme?

LEANDRO
¿El qué?

LISSETTE
¿Cómo ha sucedido todo esto? Mauricio, durante el viaje, nada me dijo... ¡Yo no adivino!...

LEANDRO
Bueno. No te importe. Las cosas, en el mundo, vienen así, de sopetón... y el amor, más de sopetón todavía… ¿Que no te dijo nada?... Pues luego te lo dijo ¿Que no adivinaste nada?... Pues ya lo sabes todo. Que te quiere, que tú eres gustosa, que yo soy gustoso y que todos estamos tan a gusto.

LISSETTE
Sí; es verdad... Y parece que me quiere... y yo... también... parece que le quiero… pero... (Aparte) ¿Y Sulpicio? ¡Pobrecillo!...

LEANDRO
¿Pero en qué piensas?

LISSETTE
En nada. ¡Ay! ¡Qué mesa tan lujosa! ¿Es aquí donde vamos a comer?

LEANDRO
Aquí. Y ten cuidado, Lissette, no vayas a meter el zapatito. ¡Tú pocas veces habrás comido con tenedor! Y apenas si sabrás saludar como se saluda en la Corte, y bailarás solamente los bailes de la aldea... Pues aquí, hija mía, hay que ser muy fina... finísima... ¡Como tu tío!

(Música)

LEANDRO
Hay que comer
con pulcritud
delante de
la multitud.
Y hay que saber
con precisión,
lo que se come con cuchara
y lo que pincha el tenedor.
Mascar con elegancia,
beber con distinción,
y usar la servilleta
a cada libación.

LISSETTE
Perded cuidado
que así lo haré.
No disgustaros
procuraré.

LEANDRO
Recogiéndote la falda,
sin subirla a mucha altura,
inclinando la cabeza
salúdase con soltura.

(Saludo de la época)

Si después tu mano piden
invitándote a bailar,
tú presentas con mil dengues
dos deditos nada más.
Y así cogidos ya
en esta posición,
se dan dos ó tres vueltas
por el salón.
Tari, tará, tará,
tará, tará, taré.
Así, muy finamente,
empieza el minué.

LISSETEE
Recogiéndome la falda
sin subirla a mucha altura,
inclinando la cabeza
se saluda con soltura.
Si después mi mano piden
invitándome a bailar,
les presento con mil dengues
dos deditos nada más.
Y así cogidos ya
en esta posición,
se dan dos ó tres vueltas
por el salón.
Los dos Tari, tará, tará,
tará, tará, taré.
Así muy finamente
se baila el minué.

(La orquesta ataca sola el minué y Leandro con Lissette tarareándolo a gusto del maestro, marcan las figuras como si lo bailaran)

(Hablado)

LEANDRO
¡Superior! Corno si lo hubieras estado bailando toda la vida.

LISSETTE
¿Verdad, tío, que soy lista?

LEANDRO
Muy lista, como de la familia. ¡Y adiós, hija mía! Voy a preparar... Nada te digo... Muéstrate cortés, afable, cariñosa con todo el mundo y sobre todo con Mauricio.

LISSETTE
Pero tío... ¿Me dejáis sola? ¿Voy a estar sola con él y en su casa?

LEANDRO
No hay cuidado... No tengas cuidado...

LISSETTE
Pero...

LEANDRO
Cuando yo te digo que no hay cuidado...

(Vase segunda derecha)


ESCENA V

LISSETTE
¡Bueno! Cuando mi tío lo dice... (Mirándose a un espejo) ¡Pero qué bien! ¡Qué bien me sienta este traje!... Si me vieran mis compañeras de la aldea se morían de envidia.


ESCENA VI

Sulpicio y Lissette.

SULPICIO
He venido con el cocinero y los otros pinches. ¡Ella!

LISSETTE
¿Quién? ¡Sulpicio!

SULPICIO
(Lloriqueando) Bajas los ojos...

LISSETTE
¡Escúchame!

SULPICIO
Esta casa, este lujo que te rodea, ese traje, esas joyas me dicen claramente que la Lissette que yo amaba no eres tú.

LISSETTE
Pero si yo...

SULPICIO
Ya estás en París... Ya te has salido con la tuya. Brillar... lucir ricas galas... ¿Pero a qué costa, Lissette?

LISSETTE
¿Qué dices? ¿Qué supones?

SULPICIO
Lo que supone todo el mundo... que eres la... (Con ironía) la... del teniente Mornand.

LISSETTE
¿Qué estás diciendo?

SULPICIO
¿Pues qué quieres que digan. Una mujer que acepta todo lo que tú has aceptado de ese hombre, que vive en su propia casa, que va a comer a su propia mesa con sus amigos, es... lo que tú has adivinado y lo que yo no me he atrevido a decirte...

LISSETTE
¡Oh, qué vergüenza! Mi tío me aconsejó que le quisiera por su nombre, por su figura, por lo que era... Mi tío me trajo aquí.

SULPICIO
¿Tu tío?... Pero tu tío es un sinvergüenza.

LISSETTE
No... Yo no quiero a Mauricio. Por un momento pudo deslumbrarme, pero ahora comprendo que él tampoco puede quererme.

SULPICIO
¿Entonces?

LISSETTE
Espera. Aguarda. ¿Has dudado de mí? Pero ahora vas a convencerte de que no es Lissette lo que tú imaginas. Ahí. (Señalándole el biombo donde se oculta Sulpicio)

SULPICIO
Pero... pero... ¡Mauricio! ¡Mauricio!


ESCENA VII

Sulpicio, oculto. Lissette y Matilde, primera izquierda.

MATILDE
¿Me llamas, Lissette? ¿Qué quieres?

LISSETTE
Os llamo, sí... ¡Estamos solos! Estoy en vuestra casa. ¡Habladme con claridad! Quiero que me digáis quién soy yo para vos, Mauricio.

MATILDE
¿Qué dices? ¿Por qué estás tan agitada?

LISSETTE
Hablad, por favor... Contestadme.

MATILDE
¡No comprendo! ¿Por qué me interrogas de ese modo?

LISSETTE
Porque hay quien me juzga una mujer... cualquiera, y yo no lo soy... bien lo sabéis... Hablad... hablad... por favor.

MATILDE
(Aparte) ¡Pobrecilla!. . Mira… Lissette... Todo esto es un secreto.

LISSETTE
¿Cómo?

MATILDE
Un misterio que tú no puedes comprender. Tú amas a otro hombre, lo sé. A aquel muchacho de la aldea. ¡Amale!... ¡Si yo no puedo amarte!

SULPICIO
¿Qué es esto? ¿Qué dice? Ese muchacho soy yo.

LISSETTE
¿Qué me decís?

MATILDE
¿Que yo?... Ven... Escucha... Yo soy… viendo a Jorge)


ESCENA VIII

Dichos y el Capitán Jorge, segunda derecha.

MATILDE
(Aparte) ¡Caramba!... el Capitán.... Sí... ¡Yo soy un nombre que te ama!... ¡Que te adora!

JORGE
(Retrocediendo) ¡Demonio! Siempre llego a tiempo.

SULPICIO
¿Qué? (Dando vuelta alrededor del biombo)

LISSETTE
Pero, ¿qué es esto?

MATILDE
¡Que te quiero! ¡Que me muero! ¡Que me muero! (Aparte) ¿Qué más dicen los hombres en estos casos?

SULPICIO
(Saliendo y llorando fuertemente) ¡Ay, Dios mío de mi alma, Dios mío de mi alma!

MATILDE
¿Vos aquí?

JORGE
¡Pobre muchacho!

LISSETTE
¡Dios mío!

SULPICIO
Pero, no... no lloro... Sí, sois un miserable... Habéis engañado a esta mujer robándome su cariño, porque yo la quería muchísimo.

MATILDE
¿Y qué? Yo soy así... ¿Venís a desafiarme?... Acepto. Armas, sitio hora... digo, ahora mismo... ¡Capitán, dadle vuestro sable!

SULPICIO
No... Si yo no...

JORGE
Mauricio. ¡Pero hombre! Es una fiera.

MATILDE
Nada; si esto se arregla en un momento. ¡Yo miserable!... rís, rás... tris, trás . Lo mato y a cenar en seguida.

LISSETTE
¡Sulpicio!

SULPICIO
Déjame... Si no me achico... Vaya, ahora va a ver un oficial quién es un pastelero.

(Música)

JORGE
¡Alto, Mauricio!
¡Por Dios, callad!
Los Oficiales
se acercan ya.

(A Sulpicio)

Tú, vete pronto.

SULPICIO
Marcharme, cá.

MATILDE
(Aparte)
Este me pega
no falta más.


ESCENA IX

Dichos y Húsares Azueles entrando en pelotón segunda derecha.

CORO
Por las calles y las plazas
de París, volando va,
la noticia de que en Francia
ha desembarcado ya,
el bravo y valiente
gran Napoleón.
¡Viva, compañeros,
nuestro emperador!

(Saludando todos con los sombreros)

¡Hurra!

JORGE
¿Qué decís?

MATILDE
¡Dios mío!
¡Basta de ficción!
En salvo mi hermano
ya puedo hablar yo.

(A Jorge)

Mi capitán,
vuestro perdón
a una mujer
que os engaño.

(A Sulpicio y a Lissette)

Venid acá,
vuestra es Lissette.
Perdón a todos
si os engañé.

JORGE
Ya dije yo
que era mujer.
Soy un imbécil.

TODOS
Bien puede ser.

(Suenan dentro voces y vivas y a lo lejos una música que toca la Marsellesa)

SULPICIO y LISSETE
Era Mauricio
una mujer.

HUSARES
Su gozo el pueblo
demuestra bien.

(Abren el ventanal del fondo desde donde se ve la plaza, etc. Grupo artístico de Húsares en el balcón, etcétera. La música que toca la Marsellesa dentro va aproximándose y en combinación con la orquesta)


ESCENA FINAL

Dichos y Leandro segunda derecha.

LEANDRO
¡Señorita, señorita!
¡Ya triunfó el emperador!
Yo estoy loco de alegría,
¡viva el gran Napoleón!

MATILDE
A la mesa, y con las copas
rebosantes de licor,
pues gritemos: ¡Viva Francia
y su invicto emperador!

(Grupo de Húsares con Matilde, y Jorge, Leandro y Alberto forman alrededor de la mesa. Otro grupo en el ventanal contesta a los hurras del pueblo. La Marsellesa se oye más distintamente)

TODOS
A la mesa, y con las copas
rebosantes de licor,
pues gritemos: ¡Viva Francia
y su invicto emperador!

(Cuadro animadísimo y)



TELON


Información obtenida en:
https://archive.org/details/elhusardelaguard444gime

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