domingo, 18 de enero de 2015

Compromisos del no Ver (Libreto)



COMPROMISOS DEL NO VER



Zarzuela en un acto.

Arreglada a la escena española por Mariano Pina.

Música de Francisco Asenjo Barbieri.


REPARTO (Estreno)

La Baronesa - Sra. Santamaría.

El Marqués - Sr. Blasco.

Fermín - Sr. Galván.

Dorian - Sr. Arderius.

Un Criado - Sr. N.


Cercanías de París. —Epoca de Luis XV.


ACTO UNICO

Gabinete de la época. —Puerta al foro. —A la izquierda del actor, en primer término, otra puerta que conduce a las habitaciones de la Baronesa. —En segundo, otra secreta. — Entre esta y la del foro, reja que da a los jardines. —A la derecha, chimenea con reloj. —Espejos, sillas, etc.


ESCENA PRIMERA

FERMIN

(Canto)

Con mi casaca galoneada,
y el distinguido modo de andar,
y la peluca muy empolvada,
me doy el aire de un general.
Mil bellas, olvidando
mi humilde condición,
me entregan suspirando
su tierno corazón.
Que no hay amante
como un lacayo,
gracioso v fresco
cual flor de Mayo;
que a los mandos
no inspira celos,
ni a los galanes
causa recelos;
y de maridos
y de galanes,
sabe las miras,
oye los planes.
—Fermín? ven acá.
Dale este billete
a mi beldad. —
—Ten acá, Fermín:
dime si me quiere
mi serafín. —
Y Fermín oculta
en su corazón,
que él es de esas damas
el secreto amor.
Con mi peluca muy empolvada, etc.

(Mirándose al espejo) Hay pocos que vistan la librea con maneras tan distinguidas... Es cierto que he cursado en buena escuela. Mi antiguo amo el Marqués de la Estrella es un perfecto tipo de elegancia, y algo se me habrá pegado de tan buen modelo. El buen señor me ha colocado en esta casa, para que espíe los pasos de mi señora la Baronesa, de quien está perdidamente enamorado, mientras que ella ni siquiera fija la vista en él. Es verdad que tampoco la ha fijado en mi, en los tres días que hace que la sirvo. Aquí viene el Marqués.


ESCENA II

El Marqués, Fermín.

MARQUES
Adiós, mi buen Fermín. Está visible la Baronesa?

FERMIN
Aun no ha salido de sus habitaciones.

MARQUES
A las diez de la mañana ! Yo la creía más madrugadora. Acostumbrada a vivir en esta quinta con el anciano Barón, su difunto marido, me figuraba que a estas horas ya habría echado de comer a las tortolitas y a los peces.

FERMIN
Sin duda deja para la tarde los placeres del campo; y hace bien, porque el madrugar es de gente de mal tono.

MARQUES
Ella, que es la suma elegancia y el tipo de la más graciosa coquetería... Dígalo, si no, el efecto que hizo su presentación en Versalles. Entre todas las damas de la corte, entre las mil bellezas que se disputaban el cetro de la gracia, ella, que pisaba por primera vez aquellos salones, sobresalía radiante de hermosura y de gentileza.

FERMIN
Con aquel traje azul celeste sembrado de flores y brillantes...

MARQUES
Y aquel rostro de serafín, y aquel donaire en el decir, y con sus saludos burlones... Todo la hacía notable y encantadora. Querrás creer que al entrar en los salones, hizo una profunda reverencia a un guardia suizo, sin duda para criticar la presencia de esas centinelas en una sala de baile?

FERMIN
Tenéis razón. Para arreglar las parejas no se necesita la fuerza armada.

MARQUES
La picante sátira llegó a los oídos del rey; y él mismo mandó retirarse a los centinelas, y fue con su galantería habitual a participárselo a la Baronesa, la cual, para llevar el epigrama al extremo, trató a S. M. como a un alférez de suizos.

FERMIN
Cuyo chiste no sería muy del agrado del monarca.

MARQUES
Al contrario; lo celebró por lo original ¿ingenioso, lo que dio a tu noble señora la justa fama de la mujer más picaresca y donosa de toda la corte.

FERMIN
(Pobre señor! Enamorado de ella como un estudiante, y no sabe)

MARQUES
Pero a todo esto olvidamos lo principal. Dime: ha preguntado por mí en estos tres días, en que por estar de servicio con el rey, no he podido verla?

FERMIN
Señor, yo no la he hablado todavía, pero según su doncella, ha preguntado por vos más de una vez.

MARQUES
De veras? Es decir, que piensa en mí? Toma, Fermín, por tan halagüeña noticia. (Le da
una moneda)

FERMIN
Gracias, señor.

MARQUES
Por lo tanto, puedo creer que me ama?

FERMIN
Es claro; vos podéis creer todo lo que...

MARQUES
(Le da otra moneda) Toma, Fermín; soy el más feliz de los hombres.

FERMIN
Y el más generoso de los marqueses.

MARQUES
Dime, dime: tú piensas que me prefiere a todos?

FERMIN
Señor... En cuanto a preferiros, me parece que no estáis en primer término.

MARQUES
Eh..? Hay algún otro..? Habla pronto.

FERMIN
Alguno que entra ocultamente por una puerta secreta...

MARQUES
Que entra ocultamente a ver a la Baronesa..? (Le da un puntapié) Miserable! Juzgas a tu señora capaz..?

FERMIN
Yo solo juzgo, señor, que me habéis puesto aquí para deciros la verdad.

MARQUES
Es que tú mientes... Es que no quiero saber nada que ponga en duda su virtud.

FERMIN
En ese caso, señor... (Hace una reverencia)

MARQUES
(Deteniéndole) Quieto ahí.

FERMIN
Os obedezco.

MARQUES
Dices... que por una puerta secreta?

FERMIN
No digo nada, señor Marqués.

MARQUES
Habla, o te estrangulo.

FERMIN
Pues bien, vuestra injusticia no me apartará de mi deber.

MARQUES
Pronto... Qué puerta es esa?

FERMIN
Aquella, que da a los jardines.

MARQUES
Y conoces tú al atrevido...?

FERMIN Ayer, cuando vine a decir a mi ama que el carruaje estaba listo para su acostumbrado paseo, me encontré esa puerta de su habitación cerrada, y miré por la cerradura.

MARQUES
Insolente..! Estarla quizá vistiéndose, y...

FERMIN
Tranquilizaos: no miré más que con un ojo.

MARQUES
Y bien... Qué viste?

FERMIN
Vi a la señora Baronesa sentada sobre un otomano...

MARQUES
Qué estás diciendo? Un turco!

FERMIN
No, un sofá lleno de almohadones...

MARQUES
Ah! Ya... Sobre una otomana querrías decir, imbécil.

FERMIN
El sexo importa poco... y oí la voz de un hombre...

MARQUES
Le conociste?

FERMIN
Solo le vi por detrás, cubierto con una capa negra...

MARQUES
Sería su peluquero... su mayordomo...

FERMIN
La señora se peina por mano de su doncella, y el mayordomo la aguardaba en esa antesala para despedirla.

MARQUES
Luego sostienes que es un rival afortunado?

FERMIN
Lo que sostengo es, que la mujer es el género más caprichoso del universo, y que debéis olvidar a la Baronesa.

MARQUES
Pero yo necesito pruebas para convencerme...

FERMIN
Pruebas...? Mirad. (Señalando a la reja)

MARQUES
Un hombre embozado que cruza por el jardín!

FERMIN
El de la capa negra.

MARQUES
Sígueme. Yo procuraré conocerle y confundir a la Baronesa. (Vanse)


ESCENA III

La Baronesa, después Dorian.

BARONESA
Jacoba...? Nadie. Y ese Dorian que no viene... Han dado las once, y si tarda más podrán verle y descubrir mi secreto. (Suenan golpes en la puerta secreta) Ah...! Ya está aquí. (Abriendo) Habéis sido poco puntual.

DORIAN
Perdonad, señora Baronesa; he tenido que ocultarme varias veces entre el ramaje, por temor de que me viesen.

BARONESA
Hablad más bajo, por piedad. Vuestra presencia en mi casa, daría a conocer...

DORIAN
Ya sabéis que mi discreción...

BARONESA
Por eso os he escogido entre todos los demás. Quiero ocultar mi falta; quiero que nadie sepa...

DORIAN
Oh! Podéis estar segura...

BARONESA
Cielos..! Siento pasos.

DORIAN
Queréis que me oculte?

BARONESA
Ya no será tiempo.


ESCENA IV

Dichos, Fermín, el Marqués.

FERMIN
(Anunciando) El señor Marqués de la Estrella. (Vase)

BARONESA
El Marqués a quien deseo ocultar más que a nadie..!

DORIAN
Descuidad, no me conoce.

MARQUES
(No he podido alcanzarle, pero aquí sabré) Perdonad, hermosa Baronesa, si aprovechando algunos momentos, en que me deja libre el servicio de S. M., me anuncio tan de mañana.

BARONESA
Vuestra visita es siempre lisonjera para mí, por más que no se ajuste a las estrictas reglas de la etiqueta.

MARQUES
Esa amabilidad me disculpa, y me tranquiliza además, el ver que no soy yo el primero que merece hoy la alta honra de vuestra recepción.

BARONESA
Ah...! Lo decís por este señor? Já, já..! Llamáis recepción a la visita de una persona de tanta confianza..? Já, já..! Sois muy chistoso, Marqués.

MARQUES
(Se está burlando de mí..?) Dispensad, señora, pero...

BARONESA
(Aparte d Dorian) No me desmintáis, por Dios. (Al Marqués) Este señor es... mi relojero.

MARQUES
Vuestro relojero?

DORIAN
En efecto, yo soy...

BARONESA
Ved si puedo recibirle...

MARQUES
(Y el estúpido de Fermín que decía... Debí adivinarlo al momento : los relojeros se conocen a primera vista)

BARONESA
Señor Dorian, ese reloj de la chimenea adelanta un poco. Tened la bondad de arreglarlo.

DORIAN
Al momento. (En buen laberinto me he metido) (Se dirige d la chimenea, y figura que arregla el reloj)

BARONESA
Y a qué debo el honor de vuestra matinal visita, después de cuatro días de completo olvido?

MARQUES
Decid, más bien, de incesante martirio para mí. (Se oye el ruido que produce el romperse la cuerda de un reloj)

DORIAN
(Magnífico! Ya he roto el muelle real)

BARONESA
Eh..! Qué ruido es ese?

DORIAN
Nada, señora. Es un nuevo sistema de composición. Se rompe un muelle para poner otro.

MARQUES
(No me queda duda: es un relojero)

BARONESA
Bien, servíos pasar por ese gabinete, y arreglad los de esas habitaciones. (Aparte a Dorian) Esperad hasta que os llame.

DORIAN
Con vuestro permiso. (Vase por la puerta izquierda)


ESCENA V

La Baronesa, Marqués.

BARONESA
Decíais, señor Marqués..?

MARQUES
Decía, que estos cuatro días han sido para mí de inaguantable tormento.

BARONESA
Por piedad, Marqués! No os burléis de una pobre campesina.

MARQUES
Vos, que en el último baile de Versalles..! (Se oye la campanilla de un reloj que da varias horas sin interrupción)

BARONESA
Eh? Qué hora está dando?

MARQUES
Están dando todas a la vez.

BARONESA
(Ese hombre me va a dejar sin relojes)

MARQUES
No lo dudéis, Baronesa. En el baile habéis alcanzado una reputación...

BARONESA
Usurpada, como casi todas las que se alcanzan en la corte. Una mujer que vive retirada en esta quinta, sin más visitas que la vuestra y la de su primo, que solo viene a hablarla del pleito que con ella tiene, no es mucho que alcance éxito fabuloso en un baile, siquiera sea por las inconveniencias que cometa.

MARQUES
Demasiado sabéis la justicia de un triunfo...

BARONESA
Que solo vuestra amistad puede atribuirme.

MARQUES
Juzgáis que la amistad me apartaría del rey, que caza a pocas leguas de aquí, solo por él placer de veros algunos momentos?

BARONESA
Cazáis por estas cercanías?

MARQUES
De otro modo me presentaría a vos en este traje..?

BARONESA
Ah ! si... no había reparado en el vestido.

MARQUES
Oh! si esa palabra pudiera significar... Por qué, adorable Baronesa, apartáis constantemente la vista de mi? Por qué no fijáis una de vuestras miradas sobre esta frente marchita por el dolor?

BARONESA
Padecéis, Marqués?

MARQUES
Horriblemente, señora; porque os amo con toda mi alma.

BARONESA
(Oh! si él supiera)

MARQUES
Mientras que vos...

BARONESA
Mientras que yo os escucho sin conmoverme. Qué queréis, amigo mío? Vos leéis con avidez en el libro del amor, sin reparar en el veneno que encierran sus letras, y yo, que no quiero emponzoñarme, no paso nunca del prólogo.

MARQUES
Por eso no os interesa el libro. Oh! escuchadme, Baronesa.

(Canto)

El que pretende aprender
en el libro del amor,
hasta el fin lo ha de leer,
que el final es lo mejor.
En cada hoja,
su autor sagaz,
el desenlace
hace anhelar,
Y cuando llega
lo raro es,
que allí principia
el interés.

BARONESA
El que pretende aprender
en el libro del amor,
con cautela ha de leer,
que el final es lo peor.
En cada hoja,
su autor sagaz,
el desenlace
hace anhelar.
Y cuando llega,
lo triste es,
que allí se acaba
el interés.

MARQUES
En el pensil del alma,
la flor que mustia está,
el aura del cariño
la puede reanimar.

BARONESA
El aura bienhechora
de poco servirá,
si el soplo del hastío
la flor vino a secar.

MARQUES
Sois, Baronesa,
desconfiada.

BARONESA
Es que he nacido
muy desdichada.

MARQUES
Vos...? Oh! decidme
vuestro pesar.

BARONESA
Es muy difícil
de consolar.

MARQUES
Angel bello,
clara aurora,
de esos ojos un destello
rendido implora,
el que tímido os adora
con ardiente y pura fe.
Calmad de mi alma
el fiero tormento,
y ese dulce acento
la vida me dé.

BARONESA
(Bien quisiera
dar al viento
la pasión tierna y sincera
que dulce siento.
Pero, pese a mi tormento,
no es posible ingenua ser)
Aquel que tirano
mi pecho domina,
si no lo adivina,
no lo ha de saber.

MARQUES
Apiadaos, señora, de mis sufrimientos, y no me dejéis partir de aquí más desesperado
que nunca.

BARONESA
(Dios mío, prestadme serenidad) Tan pronto me dejáis? Ah..! ya recuerdo. Debéis reuniros a S. M. Esto me priva del placer de invitaros a almorzar conmigo.

MARQUES
Invitadme, Baronesa, invitadme.

BARONESA
Pero y el rey?

MARQUES
Le diré que me he puesto malo, que me he muerto.

BARONESA
Pues bien: en tanto llega la hora, entrad en la biblioteca, pasead por los jardines...

MARQUES
Descuidad, señora; pasaré el tiempo pensando en vos, y me parecerá más breve. (Vase)


ESCENA VI

La Baronesa.

BARONESA
Pobre Marqués..! Si yo le dijera..? Oh! no; jamás. El desengaño sería horrible. Si supiera que esta mujer, que él se figura llena de perfecciones, apenas ve los objetos a dos pasos, sin el auxilio de los anteojos! Es verdad que procuro disimularlo... excepto cuando en los bailes equivoco a los vizcondes con los lacayos, y al rey con los oficiales de suizos. Si yo me atreviera a confesárselo al Marqués... Imposible. No hace muchos días que hablando con la Condesa del Sauce, que tiene el mismo defecto, me dijo: «Conocéis nada más insufrible y ridículo que una mujer joven con anteojos? Hubiera preferido una puñalada en el corazón. Y a todo esto, olvido a ese hombre que me han recomendado como el mejor óptico de Europa. (Dirigiéndose a la puerta izquierda) Salid, señor Dorian.


ESCENA VII

La Baronesa, Dorian.

DORIAN
Estamos solos?

BARONESA
Sí; pero nuestra entrevista debe ser muy breve. Hace tres días que venís para adaptar a mis .ojos ese secreto de que os llamáis inventor...

DORIAN
Las antiparras de cristal de roca.

BARONESA
Y bien?

DORIAN
Aquí traigo graduadas a vuestra vista...

BARONESA
Dadme. (Se las pone) En efecto; veo perfectamente. (Aproximándose a la reja) Distingo las plantas y las flores... miro distintamente vuestras facciones.

DORIAN
Si queréis otras del mismo número..?

BARONESA
Sí, sí. Estas pueden romperse, y sería difícil reemplazarlas... Dádmelas.

DORIAN
Os traeré varias para que escojáis. En dos pasos voy al vecino pueblo, en donde tengo mi gabinete...

BARONESA
Bien, marchad, y no olvidéis que aquí pasáis por mi relojero. (Vase Dorian por la puerta secreta)


ESCENA VIII

La Baronesa.

BARONESA
No hay duda... estos cristales se adaptan a mi vista mucho mejor que los que antes usaba. Los probaré detenidamente, leyendo las cartas que aun tengo sin abrir sobre mi mesa. (Vase)


ESCENA IX

El Marqués, después Fermín.

MARQUES
En el jardín, en la biblioteca... en todas partes me parece que corre el tiempo con lentitud. Almorzar con ella..! Pasar a su lado toda la mañana..! Pero qué hacen esos criados que no sirven la mesa? Fermín?

FERMIN
Señor...

MARQUES
Ven acá. Ante todo, eres un imbécil.

FERMIN
Favor que me dispensáis.

MARQUES
El hombre a quien calificabas de amante incógnito, con mengua del honor de tu señora, es su relojero.

FERMIN
Su re..! Já, já... Permitid que me ría.

MARQUES
(Dándole un puntapié) Tunante! Dudarás todavía..?

FERMIN
Razonemos en calma, señor. Se hace entrar a un relojero por una puerta secreta con el mayor sigilo?

MARQUES
Eh...?

FERMIN
Se le dice a un relojero, como ayer oí yo a la Baronesa... «De vuestra discreción y silencio depende mi tranquilidad»

MARQUES
En efecto...

FERMIN
Además, yo conozco al artífice de la casa. Es uno que fue tambor mayor de mosqueteros... Seis pies y tres pulgadas sobre la marca, sin contar el bastón.

MARQUES
Haberme engañado hasta ese punto..! Yo, que la creía pura como una sílfide..! Yo, que mañana voy a batirme por ella..!

FERMIN
Vos?

MARQUES
Sí, con el Vizconde de la Flor, a quien la Baronesa fingió confundir en Versalles con un lacayo. Pero lo que no comprendo es, que tu ama, tan fina y elegante, se enamore de un hombre tan vulgar como el supuesto relojero.

FERMIN
Qué queréis? Las damas son tan caprichosas... Yo, sin ir más lejos, a pesar de mi librea, he sido el ídolo de algunas señoronas.

MARQUES
Tú?

FERMIN
Es verdad que desde que estuve a vuestro servicio, procuro imitar vuestros distinguidos modales, y hasta por el metal de voz me han confundido más de una vez con vuestra señoría.

MARQUES
Detenerme en la quinta con tal amabilidad!

FERMIN
Para alejar toda sospecha.

MARQUES
Sígueme, Fermín. Voy a tejer un ramo con las flores que simbolicen el odio, la ira y el despecho, tú se lo presentarás de mi parte, y si no me entiende por este lenguaje, yo la diré en la mesa...

FERMIN
Pero señor, no era mejor..?

MARQUES
Aquí viene. No quiero hablarla ahora, porque los celos me harían faltar... Sígueme, repito. (Vanse)


ESCENA X

La Baronesa.

BARONESA
Me pareció escuchar la voz del Marqués. Batirse por mí..! Me lo escribe la hermana del Vizconde, para que procure evitar el duelo. Cuánta generosidad! En tanto que yo le muestro forzada indiferencia, él expone su vida y su libertad... Es un crimen callarle por más tiempo los sentimientos de mi corazón. (Se dirige a la reja y se pone .los anteojos) Me parece que le veo en el jardín... Sí, es él, que coge flores, sin duda para mí.

(Haciendo señas con el pañuelo) Venid, Marqués. Se lo confesaré todo? No: le ocultaré mientras pueda un defecto que me haría aborrecible a sus ojos... me negaré a casarme con él, pero a lo menos, sabrá cuánto le amo.


ESCENA XI

La Baronesa, Fermín con un ramo de flores.

(Canto)

FERMIN
Señora Baronesa...

BARONESA
El es... Pasad, pasad.

FERMIN
Admitid este ramo...

BARONESA
Con gozo sin igual.
Tengo una grata
satisfacción,
en que ese ramo
venga de vos.

FERMIN
Qué está diciendo?

BARONESA
Y el corazón
os da un suspiro
por cada flor.

FERMIN
(O mí ama duerme
ó sueño yo)

BARONESA
Acercad una silla.

FERMIN
La silla aquí tenéis.

BARONESA
Sentaos a mí lado.

FERMIN
Yo?

BARONESA
Vos.

FERMIN
Eh?

BARONESA
Obedeced (Se sientan)
De un asunto serio
tenemos que hablar.

FERMIN
(Qué raro misterio..?)
Podéis empezar.

BARONESA
La mujer constantemente,
por innata condición,
desfigura lo que siente
su oprimido corazón.
Mas hay críticos momentos
en que no debe mentir,
y sus propios sentimientos
tiene al cabo que decir.

FERMIN
Proseguid, proseguid.

BARONESA
No miréis mi rostro.
que tiñe el carmín.
Vuestro acento y apostura,
vuestro noble proceder,
de mi pecho la ternura
han logrado merecer.
Y aunque tímida reclamo
la piedad del vencedor,
debo ya decir que os amo
con sincero y puro amor.

FERMIN
Que me amáis? (Santo Dios !)

BARONESA
No miréis mi rostro,
que tiñe el rubor.

FERMIN
Rendida me declara
su amante fiebre:
donde menos se piensa
salta la liebre.
Bien digo yo,
que soy para las bellas
hombre de pro.

BARONESA
Por causas que reservo,
os pide mi querer,
que, al menos por ahora,
de boda no me habléis.
¿Qué respondéis?

FERMIN
Que haré, señora,
lo que gustéis.
Es natural,
que se niegue a un enlace
tan desigual.

BARONESA
Si yo en tu pecho,
que es mi presea,
de amor la tea
pude encender,
gozando el alma
dulce alegría,
la estrella mía
bendeciré.

FERMIN
Ay! qué gachona!
Ya me tutea...
Una jalea
se va a volver.
Un archiduque
envidiaría,
la canongia .
que me calcé.

BARONESA
Ya que sabéis los sentimientos de mi alma, solo un favor tengo que pediros, en cambio de este amor que será eterno.

FERMIN
Hablad, y no habrá imposible que yo no venza...

BARONESA
Eh..? Advierto en vuestra voz... Os habéis constipado? Me parece más áspera.

FERMIN
Oh! No tal. (El maldito aguardiente) Proseguid.

BARONESA
Pues bien, solo os suplico, que no os batáis por mí.

FERMIN
Que no me bata por..? (Ah! Lo dice por si sabe el Marqués...)

BARONESA
Os exijo este sacrificio.

FERMIN
Oh! Descuidad; no faltaré a vuestras órdenes. (Dos lacayos salen con una mesa servida)

BARONESA
Cuán bueno sois... Eh..! Quién viene a interrumpir..?

FERMIN
Nadie: ya lo veis los criados que sirven el almuerzo.


ESCENA XII

Dichos, el Marqués.

MARQUES
(El desayuno que tanto deseaba, me va a servir de veneno)

FERMIN
(El Marqués! Pobre señor!)

MARQUES
(Aparte a Fermín) Has descubierto algo?

FERMIN
Más de lo que pensaba.

MARQUES
Es el supuesto relojero..?

FERMIN
Quiá... Hay otro mejor mozo.

MARQUES
Conque son dos..? Pérfida!

FERMIN
Silencio.

BARONESA
Supuesto que está servida la mesa, no nos detengamos, Marqués.

MARQUES
Cuando gustéis. (Se dirige a la mesa)

BARONESA
Qué..! No me dais la mano, como galante caballero?

MARQUES
Perdonad... Estaba distraído, (la conduce)

FERMIN
(Cómo disimulan estas señoronas!) (Fermín coge una servilleta y sirve a la mesa)

BARONESA
(La emoción le hace temblar) (Se sientan)

MARQUES
Si me permitís que os sirva..? (Lo hace)

BARONESA
Es particular! Cambiáis de voz a cada momento.

MARQUES
Sí, eh? Nada tiene de extraño... (Porque la ira me ahoga) El aire del campo...

FERMIN
(Qué cuidado tiene esta señora coa las gargantas!)

BARONESA
Sois muy dichoso, Marqués?

MARQUES
Oh! Muchísimo! (Estoy para estallar)

BARONESA
Por mi parte, os puedo asegurar que este es el desayuno más feliz de mi vida.

FERMIN
(Comprendo la indirecta. (Se pone detrás del Marqués)

BARONESA
Al lado de personas como vos...

FERMIN
(Me ha mirado)

BARONESA
Pensando en mi dichoso porvenir...

MARQUES
(Dios contenga mi lengua)

FERMIN
(Remonona..! Esto merece que la tire un beso) (Lo hace. El Marqués en este momento da con su tenedor un manjar a la Baronesa)

BARONESA
(Tomándolo) Gracias; lo acepto con mucho gusto.

MARQUES
(Falsa!)

FERMIN
(Con mucho gusto..! Bonito papel está haciendo el Marqués)

BARONESA
Pero advierto que habéis enmudecido, amigo mío. Es así como pagáis mis distinciones?

MARQUES
(Tiene razón... Voy a comprometer a Fermín si la digo la causa) Os equivocáis, adorable Baronesa; si mi lengua calla, es porque mis ojos os contemplan... Porque mi alma...

BARONESA
Marqués... Que no estamos solos.

FERMIN
(Comprende mi situación. Oh! ángel de...)

CRIADO
(A la Baronesa) Una carta de vuestro notario.

BARONESA
(Tomándola) Si me lo permitís..? (Ah..! Ya me olvidaba...)

MARQUES
Leed, no os detengáis.

BARONESA
(Sin anteojos me es de todo punto imposible... Haré como que leo) (Lo hace) Hum... Hum... (No veo ni una letra)

CRIADO
El portador dice, que aguarda el sí, ó el no.

BARONESA
(Me hablará de la compra de esa heredad... Qué importan mil francos de más ó de menos?) Bien... Decidle que sí, que consiento.

CRIADO
(Al Marqués) Un correo vuestro me ha dado esta otra para vos. (Le da la carta, y vase)

MARQUES
Para mí..? No acierto... La leeré más tarde.

BARONESA
La guardáis? Es acaso de alguna hermosa dama?

MARQUES
(Abriendo la carta y dándola a la Baronesa) Enteraos vos misma.

BARONESA
(Otro compromiso!)

MARQUES
Tened la bondad de leerla en alta voz.

BARONESA
Oh! Sería una indiscreción que no cometeré.

MARQUES
Sin embargo, yo os suplico...

CRIADO
El dependiente del notario dice que necesita una respuesta por escrito.

BARONESA
(Me he salvado) Perdonad, querido Marqués; voy un momento a mi habitación... (Allí sabré lo que dice la carta) (Coge la del Marqués y vase, después de hacer una señal al criado, que se retira)


ESCENA XIII

Marqués, Fermín.

MARQUES
Habla, Fermín; sácame de esta ansiedad. Dices, que no es el fingido relojero el único amante..?

FERMIN
Lo digo, y lo sostengo.

MARQUES
Y bien, quién es el otro? .

FERMIN
(Yo no debo ocultará mi antiguo amo) Os vais a quedar estupefacto.

MARQUES
Quién es? responde.

FERMIN
Yo.

MARQUES
Tú?

FERMIN
En persona.

MARQUES
Infame! Te burlas de mí?

FERMIN
Aquí mismo, hace pocos instantes, me ha declarado la Baronesa su pasión.

MARQUES
Fermín..!

FERMIN
Os lo juro por mi honor.

MARQUES
Si eso es verdad, te mato; y si mientes... te paso de parte a parte.

FERMIN
(Bonita perspectiva)

MARQUES
Enamorarse de un zafio lacayo!

FERMIN
Tenéis razón, debéis olvidarla.

MARQUES
Olvidarla... Cuando ya había solicitado el permiso de mi tío el comendador, para casarme con ella! Y ahora que recuerdo... esa carta quizás será su contestación. Veamos.  (Coge la carta que ha dejado la Baronesa sobre la mesa) (Leyendo) « Señora:»

FERMIN
Eh? Vuestro tío os llama señora?

MARQUES
Ya caigo... La Baronesa ha dejado su carta, llevándose la mía, para enterarse... Esta del notario no me sirve para nada. (Fijando la vista en ella) Cielos! Qué leo?

FERMIN
Os ponéis malo?

MARQUES
Oh! Maldad inaudita! Escucha, y asómbrate. (Leyendo) «Señora: para terminar el litigio que seguís con vuestro primo el señor Conde, os propone este su matrimonio con él. Espera una respuesta categórica, vuestro más humilde servidor...» Y ella ha contestado, que sí... Que consiente!

FERMIN
Pues ya somos cuatro.

MARQUES
Bajo su rostro de ángel encierra la Baronesa instintos de víbora! Casarse con otro! No he de consentirlo, vive Dios!

FERMIN
Ni yo tampoco. Someterme a representar un papel secundario... Si fuerais vos el marido, pase...

MARQUES
Miserable..!

FERMIN
Quiero decir, que si se casara con vos, yo renunciaría...

MARQUES
La diré que es una ingrata...

FERMIN
Y yo.

MARQUES
Una coqueta...

FERMIN
Y yo.

MARQUES
Y me batiré con él conde.

FERMIN
Y yo... no; encargaos vos de eso.

MARQUES
Aquí se acerca.

FERMIN
El Conde?

MARQUES
No, la Baronesa.

FERMIN
Ahora veréis...


ESCENA XIV

Dichos, la Baronesa.

(Canto)

BARONESA
(Las cartas he cambiado
por equivocación)

MARQUES
Oh! Sois una coqueta
sin corazón.

FERMIN
Sin corazón.

BARONESA
Marqués! Ese lenguaje..!

MARQUES
El cielo es fiel testigo,
de que coqueta y falsa
lo sois conmigo.

FERMIN
Lo propio digo.

BARONESA
(De quién son esas frases
que cuentas también piden..?)

MARQUES
Dolor es, que esos labios
ponzoña aniden.

FERMIN
Idem per idem.

MARQUES
Si a mi amor tu ingrato pecho
dura muerte quiso dar,
ah! Por qué no me mataste,
tus encantos al mirar?

FERMIN
Si a mi amor tu ingrato pecho
muerte aleve quiso dar,
ah! Por qué de mis casillas
me viniste aquí a sacar?

BARONESA
(Del Marqués la amarga queja
mi razón viene a turbar,
y del otro no comprendo
la querella singular)

MARQUES
Me habéis quitado
toda esperanza.

FERMIN
Me habéis pasado
con una lanza.

BARONESA
Exijo de ambos
explicación
.
MARQUES
La carta aquesta
es la mejor.

FERMIN
La carta canta
en alta voz.

BARONESA
(Lo que dice ignoro yo)

MARQUES
(Ya se turbó)

FERMIN
(Se aturulló)

MARQUES
Permita el hado,
mujer ingrata,
que de los celos
sufras las ansias.
Y que afligida
mueras de amor,
y no se apiaden
de tu dolor.

FERMIN
Permita el cielo,
que el de la carta
en los altares
diga necuacuam;
Y que muriendo
por mí de amor,
cuando tú quieras
no quiera yo.

BARONESA
(Al Marqués) Del hado vengan
fieras desgracias,
si de esos celos
yo sé la causa.
(A Fermín) Ni si en la vida
os di ocasión,
para cansarme
con vuestro amor.

MARQUES
Negáis que habéis dado una respuesta afirmativa a lo que dice este papel?

BARONESA
(Qué me dirá el maldito notario!) Si... Pero eso no se opone a nuestro amor.

FERMIN
(Ave María purísima!)

MARQUES
Señora... qué estáis diciendo?

BARONESA
Digo que vos sois el solo a quien yo amo.

FERMIN
Esta mujer ama a todo el mundo.

MARQUES
Baronesa... Pretendéis volverme loco? Decís que me amáis, cuando accedéis a lo que se
os propone en esta carta? Decís que me amáis, cuando recibís a otro hombre secretamente, y cuando aquí mismo hace un momento..?

FERMIN
Justo.

BARONESA
El hombre de que habláis es ese artífice... y lejos de entrar ocultamente... (Suenan golpes en la puerta secreta) (Dios mío!)

MARQUES
Lo negareis todavía?

BARONESA
(La suerte se conjura contra mí)

MARQUES
Pero esta vez no han de valerle a ese hombre sus ardides. (Abriendo la puerta secreta)

BARONESA
Marqués, qué hacéis?

MARQUES
Abrirle la puerta, para arrancarle el corazón. Entrad, caballero.

BARONESA
(Cómo prevenir a ese hombre...?)


ESCENA XV

Dichos, Dorian con una caja debajo del brazo.

DORIAN
(Otra vez este señor? Disimulemos) Venia, señora Baronesa, a poner en hora...

MARQUES
Pues apresuraos, porque esta va ser la última de vuestra vida.

DORIAN
Eh..! Qué decís?

BARONESA
Marqués, os suplico por lo más sagrado...

MARQUES
Esa caja... Celebro que vengáis prevenido. Temíais este caso, y traéis vuestras pistolas. Bien, nos batiremos con ellas. (Le arrebata la caja y la abre)

DORIAN
Yo batirme..? (Este Marqués tiene hidrofobia)

MARQUES
Qué veo..? Una colección de anteojos..!

BARONESA
(Ya no hay remedio!) Sí, Marqués; anteojos para mí, que soy miope; que no veo los objetos a dos pasos, y que deseaba ocultaros este defecto para conservar vuestro amor.

MARQUES
Qué decís? Ahora lo comprendo todo.

FERMIN
(Y yo también. He quedado lucido)

BARONESA
Ya que sabéis mi desdicha, no me neguéis siquiera vuestra amistad.

MARQUES
Ah! No! Mi amor constante y leal.

BARONESA
No decís, que nada hay más feo que una mujer con anteojos?

MARQUES
Sí, cuando ella es fea; pero en vos realzarán vuestra hermosura.

(Canto)

BARONESA
Libre ya el alma
de sus temores,
á los fulgores
de un nuevo sol;
entre tus brazos
tierna y dichosa,
seré una esposa
ciega... de amor.



FIN DE LA ZARZUELA


Información obtenida en:
https://archive.org/details/compromisosdelno449barb

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