miércoles, 21 de enero de 2015

El Robo de las Sabinas (Libreto)



EL ROBO DE LAS SABINAS



Zarzuela en dos actos y en verso.

Libreto de Antonio García Gutiérrez.

Música de Francisco Asenjo Barbieri.

Representada por primera vez en el teatro de la Zarzuela en Febrero de 1859.


REPARTO (Estreno)

La Duquesa Aurora - Sra. Mora.

El Duque de Parma - Sr. Obregón.

El Senescal - Sr. Caltañazor.

Fabricio - Sr. Calvet.

Fenisa - Sta. Fernández.

Camilo - Sr. Arderius.

Un Criado - Sr. Muñoz.

Un Correo - Sr. Rochel.

Damas, Caballeros y Criados de la posada.

La acción pasa a fines del siglo XVII.


ACTO PRIMERO

Salón de una hospedería con puerta al fondo por la que se ve un gran patio: puertas laterales quo dan paso a las habitaciones interiores. Al levantarse el telón, varios criados y criadas, entre los cuales está Fenisa, arreglan y limpian los muebles. Fabricio, sentado en una poltrona, contempla con aire satisfecho el aspecto de la sala donde están hacinados los muebles, cortinas, etc., con una profusión de mal gusto.


ESCENA PRIMERA

Fabricio, Fenisa, Criados de ambos sexos.

CORO
Apuremos los primores
y las luces, y las flores:
todo sea gala y brillo
y grandeza y majestad.
Nada falte a su deseo,
la riqueza ni el aseo;
de albahaca y de tomillo
el ambiente perfumad.

FABRICIO
Para siempre de hoy más se acredita
la nombradía de mi mesón.
A elevarme la suerte me invita:
aprovechemos esta ocasión.
Pondré a mi puerta un águila
por más blasón,
enigmático símbolo
de elevación.

CORO
No es mala muestra el águila
(Murmurando entre sí).
para el mesón,
que en efecto él es pájaro
sobre ladrón.
Apuremos los primores, etc.

(Vánse los Criados en diferentes direcciones)


ESCENA II

Fabricio y Fenisa.

FABRICIO
Acabamos?

FENISA
Ya está listo:
puede venir la señora
cuando quiera.

FABRICIO
Hay flores nuevas
en todas las cornucopias?

FENISA
Sí, señor; más cuándo llega
la dama?

FABRICIO
Eso no te importa.

FENISA
Tres días hace que andamos
en un pie: barre la alcoba,
limpia el salón, y ella en tanto
sin venir.

FABRICIO
Estás de moña?

FENISA
Ya! ya! Y el trabajo, pase;
pero lo paga la bolsa.
Renovar las provisiones,
alimentar tantas bocas
supernumerarias...

FABRICIO
Cierto.

FENISA
Esto ya pica en historia.

FABRICIO
Moderación, hija mía!
paciencia! Tienes de sobra
razón: el trabajo inútil,
los gastos que me ocasiona,
todo esto es sensible; pero
analizando las cosas,
como en resumidas cuentas
lo que gasto se me abona,
y el trabajo no me cansa...

FENISA
Porque lo hacemos nosotras...

FABRICIO
En efecto: haz como yo:
deja que ruede la bola.

FENISA
Eso es fácil de decir.

FABRICIO
Yo he atrapado ya la mosca.

FENISA
Es verdad.

FABRICIO
Luego, esa dama,
que debe de ser persona
de punto muy levantado,
nos dispensa la alta honra
de elegir nuestra posada...
 —Bien es verdad, que no hay otra
en el país.

FENISA
Pues me gusta
la distinción!

FABRICIO
Calla, tonta!
Pensarás tal vez, que lo hago
por codicia ó vanagloria!
—A Dios gracias, me conocen
diez leguas a la redonda.
Con mis huéspedes, yo nunca
reparo en ejecutorias:
como me parezcan bien...

ENISA
(Y paguen lo mismo..)

FABRICIO
Es toda
la garantía que exijo.
La igualdad! Esta es mi norma.


ESCENA III

Dichos y Camilo, que se deja ver primero en el patio.

CAMILO
Ah de casa!

FABRICIO
Están llamando
allí fuera: mira quién viene.

FENISA
A juzgar por la apariencia
es un viajero. (Entra Camilo)

FABRICIO
Pedestre?
malo!

CAMILO
Sois vos por ventura
el patrón?

FABRICIO
Qué se te ofrece?

CAMILO
Un cuarto en que descansar.

FENISA
Mirad, pobrecillo! viene
rendido.

FABRICIO
Lo siento mucho:
está ocupado el albergue.

FENISA
(Qué lástima!)

CAMILO
Yo no soy
delicado ni exigente.

FABRICIO
Lo creo. (Examinándole de pies a cabeza)

FENISA
(Pobre muchacho!)

CAMILO
Conque...

FABRICIO
En vano es que te empeñes.

FENISA
Padre!

FABRICIO
Silencio! está dicho.

CAMILO
Ni echar un trago...

FABRICIO
Insolente!
pues es mi casa taberna?

CAMILO
Perdonad.

FABRICIO
Qué modo es ese?
Pues me gusta....! (No sé cómo
se permite a ciertas gentes
viajar)

FENISA
Ya lo habéis oído!
(Quedaos!) (Aparte a Camilo) Yo voy al retrete de esa dama. (A la bodega) (Aparte a Camilo)

CAMILO
(Mil gracias! Sois excelente!) (A Fenisa)

FABRICIO
Cuenta que nada la falle
que me hagas honor.

FENISA
Se entiende.


ESCENA IV

Fabricio y Camilo.

CAMILO
(Esta chica es una alhaja!)

FABRICIO
Con que amiguito, ya puedes
tomar el camino.

CAMILO
Cómo!
Ni aun permitiréis que espere
al amo?

FABRICIO
Tú tienes amo?
eso muda ya de especie.
—Y quién es él?

CAMILO
Un viajero.

FABRICIO
Supongo. —Y de dónde viene?

CAMILO
De Parma.

FABRICIO
Cuál es su nombre?

CAMILO
(No es poco curioso el huésped)
Pedro de Parma.

FABRICIO
No más?

CAMILO
(Dale!)

FABRICIO
Inclusero parece.

CAMILO
Sin embargo, es conocido.

FABRICIO
Oiga! Y en qué se entretiene?

CAMILO
En mil cosas.
FABRICIO
Por ejemplo...

CAMILO
Se pasea, come, duerme,
y pasa la vida a tragos.

FABRICIO
Ya! pero ese hombre no debe
tener un momento suyo!

CAMILO
El trabajo le divierte.


ESCENA V

Dichos y un Criado, por el fondo.

CRIADO
Señor?

FABRICIO
Qué traes?

CRIADO
A la puerta
van llegando palafrenes
y equipajes.

FABRICIO
Voy por fin
a ver...

CRIADO
Y dónde se meten?

FABRICIO
Toma! En las caballerizas.
—Y no han dicho cuándo viene
esa dama?

CRIADO
Cómo, dama?
En las gualdrapas se lee
un nombre...

FABRICIO
El de la señora.

CRIADO
No tal.

FABRICIO
Pues qué nombre es ese?

CRIADO
Pedro de Parma.

FABRICIO
(Gualdrapas.
y... cuántos son?) (Aparte al Criado)

Criado
Más de veinte.

FABRICIO
(Hola! hola!) Cúbrase, amigo! (A Camilo)
—Una silla en que se siente
este caballero.

(El Criado trae una silla a Camilo)

CAMILO
Gracias.

FABRICIO
Piensa el señor detenerse
aquí?

CAMILO
Su intención es esa;
pero dado que no encuentre
comodidad...

FABRICIO
Eh! qué diablos!
ahora recuerdo...

CAMILO
Recuerde.

FABRICIO
En mi casa, todos son
iguales: mi norte es este.
—Ahí tengo una sala baja:
no es espaciosa ni alegre.».

CAMILO
Bastará con eso: el amo
es un señor muy corriente


ESCENA VI

Dichos y Fenisa, que trae una botella y vasos.

FENISA
Padre! Padre! cuántos hombres
a caballo! Aquí no pueden
acomodarse! (Poniendo en una mesa la botella)

FABRICIO
Ya veis (A Camilo)
que no os mentía.—Es la gente
que esperamos?

FENISA
No, señor:
me han dicho que pertenecen...

CAMILO
A Pedro de Parma.

FENISA
Eso.

FABRICIO
Cómo es que el señor no bebe?
—Muchacha! tráele al instante
un trago.

FENISA
Bien.

FABRICIO
Que refresque.

FENISA
Ya estaba aquí. (Acercando la mesa)

FABRICIO
No hay en casa
una mesa más decente?

CAMILO
Bien está: no se incomoden.

FABRICIO
(Qué buen muchacho parece!)

(Aparte a Fenisa)

con que en efecto, son tantos...

CAMILO
Vos lo veréis: allí vienen.


ESCENA VII

Dichos, el Duque y sus caballeros: todos con tabardos oscuros y grandes barbas. El Duque sale el último.

CORO
Con qué afán tras penosa jornada
anhela el viajante
descanso encontrar!
Cómo brilla a su ardiente mira<la
la llama oscilante
que alegra el hogar!

DUQUE
(Saliendo) Salud al huésped.

FABRICIO
Llegue en buen hora
a mis umbrales su señoría
(si el otro prójimo viniese ahora..!)

DUQUE
Toda la casa queda por mía.
Callandito, sin estrépito
de todo el hogar
tomad posesión,
y que libre no quede en sus ámbitos
abierto lugar
ni oscuro rincón.

FABRICIO
No es eso lo tratado
y es abusar...

DUQUE
Es negocio acabado:
no hay más que hablar.

DUQUE y CORO
Con qué atan tras penosa jornada, etc. (Durante la repetición de esta estrofa, Fabricio procura animar a Fenisa para que hable al Duque)

FENISA
Debo aquí por mi decoro (Con timidez) advertir a useñoría...

DUQUE
La muchacha es como un oro!

FENISA
(Qué galán! qué cortesía!)

CORO
Tiene ojillos penetrantes! (Rodeándola)

FENISA
(Todo el rostro se me enciende)

FABRICIO
Quita allá.

FENISA
(Son muy galantes)

FABRICIO
Ya verás si a mí me entiende.
Su Excelencia acaso ignora
que antes otro...

DUQUE
Aquí hay dinero.
(Dándole un bolsillo)
Todo es nuestro desde ahora:
el mesón y el mesonero.

FABRICIO
Yo a serviros me acomodo;
pero aquí llegó primero
otro huésped...

DUQUE
Nuestro es todo.

FABRICIO
Sin embargo...

DUQUE
Aquí hay dinero.
(Le da otro bolsillo)

FABRICIO
Por lo visto no es avaro. (Aparte con Fenisa)

FENISA
Es un príncipe encubierto!

FABRICIO
Ese punto no está claro;
paga bien y esto es lo cierto.

DUQUE y CORO
Pues que nada ya se nos niega,
queden solo para señal
las tinajas en la bodega
y las plumas en el corral.

(Vánse en distintas direcciones, y con ellos Fabricio y Fenisa, quedando solos el Duque, y Camilo)


ESCENA VIII

El Duque y Camilo.

DUQUE
Tenemos ya preparado
el castillo?

CAMILO
Solo espera
a sus huéspedes.

DUQUE
Bravísimo!

CAMILO
Y no era fácil empresa.
Como que ha estado sirviendo
diez años de madriguera
de lechuzas; más no he visto
transformación más completa.

DUQUE
Haz que transporten allá
cuantas provisiones puedan
encontrarse en la posada.

CAMILO
Y si pide la Duquesa .?

DUQUE
Voy a sitiarla por hambre.
—Qué te parece la idea?

CAMILO
Ingeniosa.

DUQUE
No es verdad?
y original.

CAMILO
Como vuestra. (Con intención)

DUQUE
Y... qué me dices, Camilo?
Te divierte esta manera
de viajar?

CAMILO
Desde el momento
en que le agrada a su Alteza...

DUQUE
Esta libertad!

CAMILO
Seguro.

DUQUE
Sin melindres ni etiquetas!

CAMILO
Tiene su encanto, es verdad.

(Aparte de las molestias)

DUQUE
Qué tal hago mi papel?

CAMILO
No vi cosa más perfecta.

DUQUE
Sin lisonja.

CAMILO
Quién conoce
bajo esa ruda corteza
al Duque de Parma?

DUQUE
Cierto?

CAMILO
Mas qué dirá la Duquesa?

DUQUE
Ya me conoces: yo tengo
aversión a toda senda
trillada: el compás que marca
las vulgares existencias
como un reló, me fatiga.
Yo quiero emociones nuevas.

CAMILO
Pero ocultar vuestro nombre...
pudiera tomarlo a ofensa
vuestra esposa.

DUQUE
Te confieso
que es singular, y aun ligera
mi conducta; más no tanto
que sincerarla no pueda.
Ya que a ruego de mi madre
tomé esposa, y esto a ciegas,
veré si miente la fama
que de hermosa la pondera.

CAMILO
Su retrato...

DUQUE
Los retratos
si no mienten lisonjean.
Y otra cosa: la hermosura
no es la más sólida prenda
en una esposa: el carácter..!
Quién me ha dicho que no sea
díscola! yo, que me muero
por una cara risueña!

CAMILO
Bien: y dando por sentado
que es así, no será fuerza...

DUQUE
(Eso es lo que está por ver)
Dejemos esta materia,
y haz lo que te he dicho.

CAMILO
Voy
al punto.

DUQUE
No le detengas.


ESCENA IX

El Duque solo.

DUQUE
Oh! siento un ansia indecible
por examinar de cerca
esa beldad ponderada!
temo que no me parezca...
Ay necia razón de estado!
—Mas si es como dicen, buena
y tan hermosa quién sabe!
algunas veces se acierta.


ESCENA X

El Duque, y Fabricio que sale muy agitado.

FABRICIO
Si había de suceder!

DUQUE
Vienes sofocado.

FABRICIO
Puede.
Cuando sepáis. ..

DUQUE
Qué sucede?

FABRICIO
Mi desdicha: qué ha de ser?
El otro huésped está
a veinte pasos de aquí.

DUQUE
Bien! y qué se me da a mí?

FABRICIO
Ya! pero a mí se me da.

DUQUE
Y por eso tienes pena?

FABRICIO
Cómo no? cuando él creía
hallar la casa vacía,
la encuentra...

DUQUE
La encuentra llena.

FABRICIO
Y qué hará?

DUQUE
No es egoísmo;
pero a llegar yo después,
hubiera seguido.

FABRICIO
Eso es!

DUQUE
Pues bien: él hará lo mismo.

FABRICIO
(Hay carácter más sardesco?)
Por Dios!

DUQUE
Aquí no hay por Dios.
Ello es que uno de los dos
tiene que dormir al fresco.

FABRICIO
Eso es verdad; pero quién?

DUQUE
El.

FABRICIO
Ya! pero él me ha pagado.

DUQUE
Como yo.

FABRICIO
Y adelantado.

DUQUE
Justamente! y yo también.

FABRICIO
Dirá que soy un bribón.

DUQUE
No hay nada más verdadero.

FABRICIO
Que le he estafado el dinero.

DUQUE
Y tendrá mucha razón.

FABRICIO
Dicen que es... un Senescal! (Con misterio)
un... qué sé yo! un personaje!

DUQUE
Oh!

FABRICIO
Y a juzgar por el traje
es persona principal.

DUQUE
No tengo nada que ver...

(Volviéndole la espalda)

FABRICIO
Hay situación más horrible?
Me va a ahorcar!

DUQUE
Será posible:
y es lo más que puede hacer.

FABRICIO
Y todo por un capricho!
—Dónde va esa dama ahora..?

DUQUE
Cómo! viene una señora?
y de rumbo?

FABRICIO
Eso me han dicho.

DUQUE
Es linda?

FABRICIO
No seréis vos (Animado)
capaz...

DUQUE
Pche! tal vez me ablande.

FABRICIO
Y os iréis?

DUQUE
Tu casa es grande:
bien habrá para los dos.

FABRICIO
(Este hombre ha empinado el codo!)

DUQUE
Si hay dama, ya no resisto:
tráemela, pues.

FABRICIO
(Está visto!
él apechuga con todo!)

DUQUE
Con que amiguito, ahí te quedas
con ellos.

FABRICIO
Sois pertinaz.

DUQUE
Y mucho; déjame en paz
y arréglate como puedas. (Vase)

FABRICIO
Sí! como yo me deslice
quedan iguales los dos.

FENISA
El Senescal. (Sale corriendo)

FABRICIO
Bien, por Dios!

FENISA
Vedle. (Se ve aparecer al Senescal en el patio)

FABRICIO
Ahora entra el diablo y dice:


ESCENA XI

Fabricio, Fenisa y el Senescal.

SENESCAL
Hola, canalla! (Desde el patio)

FABRICIO
Anda tú.

FENISA
Pero a mí no me ha llamado.

FABRICIO
Ni a mí.

FENISA
Sí tal! por las señas...
SENESCAL
Mesonero de los diablos!

FENISA
Lo veis?

FABRICIO
Señor?

(Corriendo al encuentro del Senescal)

SENESCAL
Está todo
listo.

FABRICIO
Sí; pero es el caso...

SENESCAL
Lo principal es la cena.
—Qué nos tienes preparado?

FABRICIO
La verdad, nada.

SENESCAL
Qué gracia!

FABRICIO
Nos ha ocurrido un fracaso.
Un señor entremetido,
que quieras que no, ha ocupado
toda la casa.

SENESCAL
La casa!

FENISA
Y la cena.

SENESCAL
Verbum caro!
Y te atreves a decirlo
con esa calma, gaznápiro?
Mándale salir al punto.

FABRICIO
No es tan fácil.

SENESCAL
Ahora vamos
a verlo.

FABRICIO
Esperad. (Aquí
de mi ingenio) Vamos claros.
Ese hombre, el entremetido,
es un ladrón afamado.

(En voz baja y con aire de misterio)

FENISA
Es posible!

SENESCAL
Qué me cuentas!

FABRICIO
Vaya! es lo más temerario!
—Y lo que es peor..!

SENESCAL
Peor?

FABRICIO
Ni en la sierra ni en el llano
hay hembra segura de él.

SENESCAL
Hola!

FABRICIO
Es gran aficionado!
y hoy anda precisamente
de pesca.

SENESCAL
(Me pongo malo)
Pero no hay aquí justicia?

FABRICIO
Vaya! En medio de estos páramos..!

SENESCAL
Con que en resumidas cuentas,
eso es decir, que aquí estamos
a discreción de ese cafre.

FABRICIO
Mucho lo temo.

SENESCAL
Canario!

FENISA
(Pero eso es verdad?) (Aparte a Fabricio)

FABRICIO
Silencio! (Aparte a Fenisa)

SENESCAL
Ven acá, desventurado,
y estremécete! esa dama...

FABRICIO
Es rica?

SENESCAL
No hace eso al caso.

FENISA
De la corte?

SENESCAL
Por lo menos.

FABRICIO
Condesa?

SENESCAL
Pica más alto.
La duquesa de Toscana!

FENISA
La esposa del Soberano!

FABRICIO
(Ahora sí que sale fuerte!
Ya no hay medio de enmendarlo)
—Qué decís?

SENESCAL
Que estás perdido.

FABRICIO
O mejor dicho, lo estamos.

(El Senescal le mira con altivez: luego convencido, responde con abatimiento)

SENESCAL
Es verdad. —Si nos sucede
en tu casa algún trabajo,
te cuelgan.

FABRICIO
Nos cuelgan. (El mismo juego)

SENESCAL
Justo.

FENISA
Pero esos pobres muchachos;
quién dice que son bandidos?

FABRICIO
Vaya! no hay más que mirarlos.
En viendo aquellas barbazas...

SENESCAL
Tienen barbas? Verbum caro!
Dónde he venido a meterme?
—Decid... y esos temerarios
serán capaces...

FENISA
De todo.

SENESCAL
Eh! Yo me lavo las manos.
—Y ahora que lo pienso... vaya!
no hay más.

FABRICIO
Habéis encontrado...

SENESCAL
Pues no? Cómo era posible
que se me fuera por alto?

FABRICIO
Qué?

SENESCAL
Tú eres de la cuadrilla.

FABRICIO
Fenisa!

SENESCAL
Canta de plano!

FABRICIO
Yo no doy gato por liebre!

SENESCAL
Pues lo que es liebre por gato...

FABRICIO
Protesto!

SENESCAL
Allá lo dirás
en el caballo de palo.
No hay tu tía! mesonero
y ladrón, se dan la mano.

FABRICIO
Aquí de Dios y del Duque!

FENISA
Qué infamia!

SENESCAL
Nada de escándalos.

FABRICIO
Disponed de mí: qué hacemos?
—No pudierais escaparos...

SENESCAL
(Sin comer!)—Y tú, qué opinas? (A Fenisa)

FENISA
Yo en esto no entro ni salgo.

FABRICIO
Opina! haz lo que te mandan.

FENISA
Pues bien, señor: dado el caso
de que sean bandidos...

SENESCAL
Ese
es ya punto averiguado.

FABRICIO
Dalo por cierto.

FENISA
Probemos
si el prestigio soberano
de la señora Duquesa
impone a esos desalmados.

SENESCAL
Tiene talento esta chica!
—Pero lo duro es que traigo
una legión de doncellas...
(Adiós! ya se me ha escapado!)

FENISA
Tantas?

SENESCAL
Es decir; de dueñas.

FENISA
Ya!

FABRICIO
El peligro es más lejano.
—Son talluditas?

SENESCAL
No hay una
de cincuenta para abajo.

FABRICIO
Pues siendo así... El capitán!

(Aparte al Senescal, viendo venir al Duque)

SENESCAL
No te apartes de mi lado.


ESCENA XII

Dichos y el Duque.

SENESCAL
(Aquí es preciso mostrar
serenidad; energía!)

DUQUE
Dios guarde a vueseñoría.

SENESCAL
Jum!

DUQUE
Acabáis de llegar?

SENESCAL
Jem!

DUQUE
Qué os parece el país?

SENESCAL
Pche!

DUQUE
Me gusta el laconismo.

SENESCAL
Me alegro.

DUQUE
Yo soy lo mismo.

SENESCAL
Me alegro.

DUQUE
Como lo oís.
—Quién puede sufrir continuo
a un preguntador eterno..?
—Y a dónde vais?

SENESCAL
Al infierno.
(Qué tal?) (Aparte a Fabricio)

DUQUE
Ancho es el camino.

FABRICIO
(No le exasperéis, señor!) (Aparte al Senescal)

DUQUE
Vaya si he tenido un gozo
en conoceros...

SENESCAL
(El mozo
parece que está de humor)

(Aparte a Fabricio)

FABRICIO
(Qué, si es vivo como un rayo!)

DUQUE
Tardará mucho esa dama?

SENESCAL
Creo que sí.

DUQUE
Cómo se llama?

SENESCAL
(Aprieta!)

DUQUE
Sois su lacayo?

SENESCAK
Uf!

DUQUE
Tengo curiosidad
de verla... Debe ser rica.

SENESCAL
Basta ya! Qué significa
esa familiaridad?

DUQUE
Pero si es joven y bella...

SENESCAL
Bien! y dado que sea hermosa,
que os importa?

DUQUE
A mí? no es cosa!
puedo enamorarme de ella.

FABRICIO
(No os lo he dicho?) (Aparte al Senescal)

SENESCAL
Justo Dios!
se ha visto desfachatez...

DUQUE
Lo digo, porque... tal vez
nos convengamos los dos.

FABRICIO
(Silencio!) (Aparte al Duque)

SENESCAL
(Eso sí; él es llano!
—Mucho será que refrene
mi indignación)

FENISA
Aquí viene. (Desde la puerta)

SENESCAL
(Dios me tenga de su mano)


ESCENA XIII

Dichos, caballeros del Duque, coro de Dueñas. Se ve en el patio la litera de la Duquesa: ésta sale un momento después.

(Música)

DUEÑAS
Del sueño manso
quiero gozar,
que ya me canso
de bostezar.
Aaaah!! (Bostezando)
Yo no puedo seguir!
yo no puedo marchar,
que ya el sueño me quiere rendir
y mis ojos empieza a embargar.

CABALLEROS
Qué tarascas nos llegan aquí?
—Es que vienen la corte a embrujar.

AURORA
(Por las señas que llego a advertir,
la partida se empieza a jugar.
Pues me obliga y enseña a mentir,
de su ejemplo me dejo llevar)

DUQUE
(No ha mentido la fama al decir
que es tu gracia y belleza sin par.
Por el ansia que empiezo a sentir;
ay, Duquesa! te voy a adorar)

DUEÑAS
Ay! que el sueño me quiere rendir, etc.

CABALLEROS
Qué tarascas nos llegan aquí? etc.

SENESCAL
Nuble señora!!

AURORA
Buen Senescal.

SENESCAL
Siento deciros
que hay novedad.

DUEÑAS
Hay novedad!
—Hay novedad!

SENESCAL
Los aposentos
llenos están.

AURORA
Cómo?

SENESCAL
Hay un huésped.

DUEÑAS
Quién fue el audaz?

AURORA
Tal vez ignora
mi calidad.

DUEÑAS
Es la Duquesa
que a Parma va,
de nuestro Duque
bella mitad.

DUQUE
Si es la Duquesa...
tanto me da.

DUEÑAS
Cuánta osadía!

DUQUE
Hay talismán
ms poderoso
que su beldad?

DUEÑAS
La ha requebrado! (Escandalizadas)

SENESCAL
(Aquí está ya
comprometida
mi dignidad)

DUQUE
Y si la dama
quiere aceptar
mi pobre mesa...

SENESCAL
Qué?

DUQUE
Me honrará.

SENESCAL
Qué temeraria...
temeridad!
Nunca su alteza
consentirá.

AURORA
Cedo a la dura
necesidad.

SENESCAL
(Qué dice?)

AURORA
Admito.

SENESCAL
Será verdad?

DUEÑAS
Admite!

CABALLEROS
Admite!

TODOS
Es singular.

DUQUE
Si a mi oferta no avalora
la humildad del que os la ofrece,
vuestra gracia encantadora
la sublima y enaltece.
Bien así como la aurora,
la madre del día
nos da su esplendor,
vos también así, señora,
me dais alegría,
ventura y honor.

AURORA
Expresión tan seductora,
es ya cortesía
que excede al favor.
Solo en nombre soy aurora,
que es categoría
de menos valor.

SENESCAL
(Si el tunante la enamora,
que es ya picardía
de marca mayor,
la Duquesa mi señora,
no peca de arpía
que es mucho peor)

DUEÑAS
(El villano la enamora!
quien vio picardía
y audacia mayor?)

CABALLEROS
(Con la vista la devora
más ella, a fe mía,
le lleva el humor)

(Hablado)

FENISA
Si la señora Duquesa
quiere visitar su estancia,
y los salones...

AURORA
Sí, niña:
voy.

DUQUE
Estaréis fatigada.

AURORA
No mucho.

DUQUE
El camino es largo.

AURORA
Sí; más lo que a mí me causa
es la quietud; el reposo.

DUQUE
(Hola! hola!)

AURORA
Dad a mi alma
variedad y sensaciones:
esto es lo que a mí me encanta.

DUQUE
(Bueno!)

AURORA
Entre tanto que voy
a reconocer mi cámara
provisional, disponed
la cena.

DUQUE
Bien: no hará falta.

AURORA
Tengo un voraz apetito.

DUQUE
(Voraz! cosa más prosaica!)

AURORA
Hasta luego. (Saludando)

(Entrase con Fenisa y sus damas por la izquierda)


ESCENA XIV

El Duque, Camilo y Caballeros.

DUQUE
Caballeros!
ya veis: el proyecto marcha
sin tropiezo: ahora a vosotros
toca ya hacer lo que falta.
Para llevar a mi ilustre
mitad, para trasplantarla
a nuestro nuevo palacio,
he imaginado una farsa
ingeniosa.

CAMILO
Desde luego.
(Será alguna extravagancia)

DUQUE
Mas no original.

CAMILO
Es copia?

DUQUE
Y de la historia romana.
El robo de las Sabinas!

(Muestras de aprobación de todos)

CAMILO
Soberbio!.. Mas dónde paran
esas señoras?

DUQUE
Camilo!
esa torpeza me extraña!
—A que estos señores tienen
mas lino y más perspicacia...
(Silencio general)
—Cómo! nadie ha sospechado...

TODOS
Nadie.

DUQUE
cortesanos.—Ven acá! (A Camilo)
no trae la Duquesa damas?

CAMILO
Cómo!

TODOS
Señor! (Escandalizados)

DUQUE
Eh? qué es eso?

CAMILO
Nuestra conciencia, y las altas
razones...

DUQUE
Nadie replique.

CAMILO
Haremos lo que nos manda
su Alteza; pero en descargo
de nuestra virtud y fama,
protestamos la violencia.

TODOS
Sí! Sí!

DUQUE
Bien! ni una palabra
más.—Y cuidado conmigo
si alguno se las propasa!

CAMILO
Vivid tranquilo.

DUQUE
Ahora vamos
a preparar la jornada. (Vánse por la derecha)


ESCENA XV

La Duquesa, el Senescal.

AURORA
Es posible!

SENESCAL
No quería
decíroslo.

AURORA
Por qué causa?

SENESCAL
Pero yo, súbdito fiel...

AURORA
Es un bandido!

SENESCAL
Y de marca.

AURORA
Qué me contáis!

SENESCAL
Me estremezco
de pensar en las desgracias...

AURORA
Pues qué puede suceder?

SENESCAL
(Yo no sé cómo explicarla
la gravedad del peligro.
Tal vez con un verbi-gracia!)
Sabed que tiene ese pícaro
una inclinación marcada...

AURORA
Cuánto me alegro!

SENESCAL
(Qué dice?)

AURORA
Esto de ver cara a cara
a un hombre de quien se cuentan
cosas tan extraordinarias,
historias tan peregrinas..!

SENESCAL
Sí tal; y que tiene tanta
predilección...

AURORA
Por mi sexo?

SENESCAL
Pues!

AURORA
Mejor.

SENESCAL
No he dicho nada.
Solo si, prometo y juro
que si el bribón se desmanda,
va a ver aquí un cataclismo.

AURORA
Siempre inventando fantasmas!

SENESCAL
Súbdito fiel, obedezco
de vuestro padre las sabias
instrucciones.

AURORA
Pero en esto
os pasáis a interpretarlas.
—Tenéis caprichos extraños.

SENESCAL
Caprichos?

AURORA
Extravagancias,
diré mejor: mis doncellas...

SENESCAL
No soltéis esa palabra!
aquí es peligrosa!—Dueñas! (Alzando la voz)
y quintañonas... (y gracias!)

AURORA
Para qué es esa locura?

SENESCAL
Para evitar las miradas,
y las... y los... (Yo me entiendo)

AURORA
Las pobres están...

SENESCAL
(Que rabian)
Vuestra es la culpa.

AURORA
Eso es bueno.

SENESCAL
En las fronteras de Parma
mandasteis volver la gente
de guerra que os custodiaba.
A falta de otro respeto,
os improvisé esa guardia,
en la realidad bisoña
y en lo exterior, veterana.

AURORA
Temible falange!

SENESCAL
Y mucho.
Así también ocultara
su peligrosa hermosura
mi señora y soberana!

AURORA
Por Dios, Senescal! haced
con las gentes de mi casa
lo que mejor os parezca;
pero...

SENESCAL
El bandido! (Aparte a la Duquesa)

AURORA
(Aquí estaba?)

(Música)

DUQUE
Perdón, señora!
si a interrumpir
llego a su alteza...

SENESCAL
(Valga el ardid)

(Aparte a la Duquesa)

Su alteza siente
no recibir...

AURORA
Pase adelante.

SENESCAL
Cómo! (Aparte a la Duquesa) (Infeliz!)

AURORA
Si es nuestro huésped;

(Aparte al Senescal)

si él manda aquí.
Cómo su entrada
puedo impedir!

DUQUE
Con poco gusto
me recibís. —Vuélvome.

SENESCAL
(Bravo!)

AURORA
No tal! venid.

DUQUE
Esa palabra
me hace feliz.

SENESCAL
(Yo me espeluzno!)

AURORA
Pues cómo así?

DUQUE
Sumergido en noche oscura,
he vagado a la aventura,
hasta ver de esa hermosura
la celeste claridad.
En sus rayos inundada
siento el alma fascinada,
mas que absorta, enamorada
de esa mágica deidad.

AURORA
Soy humilde por ventura,
soy modesta, y es locura
pretender con mi hermosura
despertar mi vanidad.
Verme quiero celebrada,
pretendida, festejada;
mas no soy tan entonada
que me tenga por deidad.

SENESCAL
(El la tiene embelesada,
derretida, fascinada.
Temo ver atropellada
esta vez mi autoridad)

Yo consentir no puedo (Aparte a la Duquesa)
tan loco desmán!

AURORA
Qué importa..?

SENESCAL
Tengo miedo!

DUQUE
(No sé qué pensar!) (Caviloso)

AURORA
Su intrepidez me agrada,
(Aparte con el Senescal)
que es mozo galán.

SENESCAL
No le encuentro yo nada
de particular.
Si ha ofendido mi labio
vuestra dignidad...
No he visto yo ese agravio.

(Habla con el Duque aparte)

SENESCAL
Yo sí he visto tal.

DUQUE
(El es un ente muy singular!)

SENESCAL
Que se explique así un villano
entre gente de su porte,
es admitido,
y es natural.
En nosotros no es tan llano,
que el estilo de la corte,
es más pulido
que sustancial.
Y yo aquí opino que no hay pretexto
que alterar deba nuestro compás,
y lo sostengo, por esto y esto...
(Contando por los dedos)
y lo demás.
(Que me responda! le he hecho callar)

AURORA
Ese cariño que nace presto,
fuego improviso, fatuo quizás,
al más ligero, leve pretexto,
trocado en nieve se vuelve atrás.

DUQUE
Bien que nacido mi amor tan presto,
es ya gigante, y es además
de pena y gloria fatal compuesto,
que ya no puede volverse atrás.

SENESCAL
Yo insisto y digo que no hay pretexto
que alterar deba nuestro compás.

(Hablado)

DUQUE
(Su travesura me alarma)

AURORA
Quiero saber... No os asombre
la pregunta... Vuestro nombre?

DUQUE
Mi nombre..? Pedro de Parma.

AURORA
No es vana curiosidad.

DUQUE
Interés?

AURORA
Tal vez.

DUQUE
(Qué escucho?)

AURORA
Sois bien nacido?

DUQUE
No mucho
si he de decir la verdad.

SENESCAL
(Pues!)

DUQUE
Fue mi padre hombre llano;
mas de buen nombre: murió
ya hace tiempo, y quedé yo
sin freno y con barro a mano.
Así, vivo y me paseo.

AUROIRA
Ocioso?

DUQUE
Son mañas viejas,
aunque tengo mis ovejas,
y me ocupa el esquileo.

SENESCAL
(Ya!)

DUQUE
Y aparte del aprisco,
que no es poco, sin embargo,
tengo también a mi cargo
algunas rentas del fisco.

AURORA
(Entendido)—Eso además?

DUQUE
Y hasta en las épocas malas,
siempre dan las alcabalas
para vivir y algo más.
—Y no hay miedo que trabuque
mis cuentas.

SENESCAL
(Claro!)

AURORA
Seréis
rico.

DUQUE
Aquí donde me veis
no me cambio por el Duque.

AURORA
Pedro de Parma?

DUQUE
Señora?

AURORA
Sabéis que estoy en mi centre?
Este original encuentro,
me encanta.

DUQUE
A mí me enamora.

AURORA
Soy muy novelesca.

DUQUE
Sí?

AURORA
En extremo.

DUQUE
Yo soy ciego
por las aventuras.

SENESCAL
(Fuego!)

AURORA
Lo mismo me pasa a mí.

DUQUE
Una tengo ahora en proyecto,
ingeniosa.

AURORA
Sí?

DUQUE
Os lo aviso,
porque... sin vuestro permiso
no puede tener efecto.

AURORA
Oiga! explicádmela. (Hablan aparte)

SENESCAL
(Hay tal
desvergüenza!.. Me devora
la ira, el enojo y..) Señora?

AURORA
Dejadme en paz, Senescal!
Proseguid.
(Al Duque, con quien vuelve a hablar en voz baja)

SENESCAL
(Estoy en Babia!)

AURORA
Y mis damas?

SENESCAL
(Uf! yo embisto
con él)

DUQUE
Todo está previsto,

SENESCAL
(Me va a sofocar la rabia)
Señora!

DUQUE
Prepararé
vuestra litera.

SENESCAL
Señora!

AURORA
Adiós. (Al Duque: vase por la izquierda)


ESCENA XVII

El Duque, el Senescal.

SENESCAL
Veremos ahora.
Jum!—Pedro de Parma?

DUQUE
Qué?

SENESCAL
Queréis explicarme...

DUQUE
Todo
cuanto gustéis. (Con mucha afabilidad)

SSENESCAL
(Qué cumplido!)

DUQUE
Hablad.

SENESCAL
(Para ser bandido
la verdad! tiene buen modo)
Perdonad! no es nada: cierta
aprensión... (Me habrá engañado
aquel pícaro taimado?
Sin embargo, estaré alerta)

DUQUE
No quiero ser importuno;
mas si honrara el Senescal
mi mesa...

SENESCAL
Yo soy frugal. (Con severidad)

DUQUE
Eso no obstante...

SENESCAL
Hoy ayuno.
(Viendo que el Duque le saluda en actitud de marcharse, dice amansándose de repente) —Se trata bien?

(Va desarrugando poco apoco el ceño)

DUQUE
Lindamente.

SENESCAL
El vino es viejo?

DUQUE
Exquisito. —Sois tercio?...

SENESCAL
Soy un mosquito!

DUQUE
Que me place.

SENESCAL
Y tengo un diente!...

DUQUE
Colmáis mi satisfacción.

SENESCAL
Gracias.

DUQUE
Con esto no os canso,
y adiós. (Vase por el fondo)

SENESCAL
Jí! parece manso!
le voy cobrando afición.


ESCENA XVIII

El Senescal, Fabricio que viene agitado.

FABRICIO
Señor!

SENESCAL
Qué tenemos?

FABRICIO
Nada
agradable.

SENESCAL
Este buen hombre
se deleita en darme sustos.

FABRICIO
Ya con mejores informes
os diré que esos bandidos...

SENESCAL
Bah! déjate de aprensiones!
son unos pobres diablos.

FABRICIO
Diablos, pase; pero pobres...

SENESCAL
Me ha convidado a cenar.
—Sabes que es un bello joven?

FABRICIO
El jefe de la cuadrilla?

SENESCAL
Qué cuadrilla?

FABRICIO
De ladrones

SENESCAL
Dale! es empeño!

FABRICIO
El país
está conmovido, y corren
de boca en boca, siniestros,
extraordinarios rumores.

SENESCAL
Hablas de veras?

FABRICIO
Se ha visto
brillar luces en las torres
del castillo, y deben ser
ó brujas ó malhechores.

SENESCAL
Qué castillo?

FABRICIO
Desde allí
se divisa: es una mole
antigua, y hoy ni aun conserva
cuatro negros paredones..

SENESCAL
Con que hay luces!

FABRICIO
Luces.

SENESCAL
Luces!
—Yo debo de ser muy torpe,
porque aun así no veo claro.

FABRICIO
Hay más, y estas no son voces.

SENESCAL
Di, profeta de desdichas!

FABRICIO
No hay en casa provisiones.

SSENESCAL
Eso es más serio.

FABRICIO
Han limpiado
cocinas y aparadores,
la bodega, el palomar...

SENESCAL
Ya! se han llevado... y a dónde?

FABRICIO
Al castillo.

SENESCAL
Ah! miserable!
(Hablando hacia dentro)
querías hacerme cómplice
de tus maldades! A mí!
te engañas! he olido el poste.

FABRICIO
Y qué partido tomamos?

SENESCAL
Monta a caballo! a galope!
a escape! tráeme cincuenta...
ciento... doscientos... No corres?

FABRICIO
Voy.—Pero qué es lo que traigo?

SENESCAL
Por estos alrededores,
no habrá soldados... así...
cosa de veinte escuadrones?

FABRICIO
Decís bien: avisaré
al Duque y a los prebostes...

SENESCAL
Eso! eso!

FABRICIO
Y al Podestá...
(El Senescal le empaja impaciente!)

SENESCAL
Y al diablo..! Dios me perdone.


ESCENA XIX

El Senescal, luego Fenisa.

SENESCAL
Ahora que estarán dormidos,
no pudiera dar un golpe
magistral? aprovechando
la oscuridad de la noche...
(Acercándose al fondo)
— Pero qué es esto? ó me engaña (Orquesta)
el temor, ó veo visiones,
ó es aquella la litera
de su alteza.

FENISA
Ay, San Onofre! (Sale corriendo)
se llevan a la Duquesa. (Se oyen gritos dentro)

SENESCAL
Soy perdido! esos clamores...

FENISA
Son las damas.

SENESCAL
Pobrecitas,
en poder de esos sayones!
—Me va a dar algo! sostenme!


ESCENA XX

Las Damas de la Duquesa vienen por el fondo en completa dispersión: los Caballeros las persiguen, hasta que cada uno se apodera de la suya.

DAMAS
Ay! ay! ay!

SENESCAL
Quién nos socorre!
(Los caballeros, volviendo la cara a otro lado y haciendo gestos en que se pinta su repugnancia, se llevan a las damas por el fondo: estas por su parte manifiestan igualmente el mayor terror. El Senescal habrá caído desfallecido en los brazos de Fenisa.


FIN DEL ACTO PRIMERO


ACTO SEGUNDO

Interior de un castillo ruinoso: al fondo un muro de corta elevación: a la derecha dos puertas que comunican con el cuerpo principal del edificio, y en el lado opuesto, los primeros arcos de una galería que se supone extenderse en la misma dirección. Por encima del muro, se ven los árboles de un bosque espeso, y algunos de ellos pegados al edificio.

Al levantarse el telón, el Duque, la Duquesa, Camilo y el Coro están sentados a una mesa espléndidamente cubierta, y servida por algunos pajes.


ESCENA PRIMERA

El Duque, la Duquesa, Camilo, Dueñas y Caballeros.

(Música)

CABALLEROS
Ya temblorosa, (Aparte al Duque)
ya embelesada
tiende la hermosa
blanda mirada.
Tal vez presiente,
como en el sueño
plácida halaga
fresca ilusión,
que está presente
su amante dueño,
y en dudas vaga
su corazón.

DAMAS
Tierno el mancebo, (Ap. ú la Duquesa.}
qué inocentada!
pica en el cebo
de esa mirada.
Cómo os devora!
no hay quien le enfrene!
Dad calabazas
a ese moscón.
Mirad, señora,
que el mozo tiene
todas las trazas
de un camastrón.

DUQUE
Compañeros! la fiesta ya espira!
las copas llenad.

CABALLEROS
Llenad.

DUQUE
Y al amor que propicio nos mira
aleares brindad.

CABALLEROS
Brindad.

DUQUE
Si osado, a la grandeza
mí obstinación no rindo,
en cambio a la belleza
me postro con temor.
Cantad con voz sonora,
brindad como yo brindo,
por la mejor Aurora
que despertó al amor.

CABALLEROS
Brindad con voz sonora,
brindad como yo brindo,
por la mejor Aurora
que despertó al amor.
—Y su alteza?

DUQUE
Sin duda
que enojada está,
pues la adhesión no estima
de tanto galán.

AURORA
La gratitud me obliga.

DUQUE
No digo yo tal.

AURORA
Corresponder es fuerza
a esa urbanidad.
Al huésped bondadoso,
que brinda generoso
su mesa hospitalaria
al pobre viajador.

DAMAS
(La causa es bien palmaria! (Entre ellas)
chitón y ojo avizor!)

DUQUE y CORO
Cantad con voz sonora, etc.

(Hablado)

DUQUE
(En qué posición me encuentro!) (Caviloso)

AURORA
Pedro de Parma?

DUQUE
Señora?

AURORA
Con vuestro permiso: es hora
de retirarnos adentro.

DUQUE
Vuestra voluntad aquí
es ley.—Ya lo habéis oído.
(A los pajes, que se apresuran a tomar luces
para acompañar a la Duquesa)
—Pero me habéis prometido
oírme a solas. (Aparte a la Duquesa)

AURORA
Por mí...
si las pudiera engañar,
si hallo alguna coyuntura,
saldré a veros.

DUQUE
Oh ventura!
(Con forzada alegría)

AURORA
Conviene disimular.
(Saludándole: vase por la derecha precedida de los pajes y seguida de sus Damas. Los Caballeros se van por la izquierda)


ESCENA II

El Duque y Camilo.

DUQUE
(Disimular! dices bien!
(Con ira reconcentrada)
es lo que aquí me interesa.
Ya de mi ingeniosa empresa
puedo darme el parabién)
Camilo?

CAMILO
Noble señor!

DUQUE
Me habéis aguado la fiesta.

CAMILO
Por mí...

DUQUE
Qué conducta es esta?
—Tú eres el galanteador?
tú el cortesano?—Hablarás?

CAMILO
Hay casos...

DUQUE
Ya lo contemplo!
—Lo peor es que tu ejemplo
me pervierte a los demás.

CAMILO
Señor! harto hemos cumplido.

DUQUE
Y el Senescal? qué habéis hecho
del Senescal? lo sospecho!
A que no lo habéis traído?

CAMILO
(Pues también es fuerte asunto!..

DUQUE
No respondes?

CAMILO
Resistió,
como es natural, y yo...
no transijo en ese punto.
Aquí, sobre mis espaldas
traje... tres cuartos de un siglo!
pero en fin, aquel vestiglo
era un vestiglo con faldas.

DUQUE
Bien! dejémonos de quejas.

CAMILO
De remediarlo no hay modo.

DUQUE
Lo que importa sobre todo,
es amansarme a esas viejas.

CAMILO
Imposible.

DUQUE
Cómo no?

CAMILO
Imposible! vive Cristo!

DUQUE
Las pobres, cuándo se han visto
en otra?

CAMILO
Eso digo yo.
Sin embargo, es una arpía
cada cual: un cocodrilo.
—Se hacen de pencas! (Escandalizado)

DUQUE
Camilo!
(Con aire de incredulidad)
bah!

CAMILO
Por lo menos, la mía.
En su manto se arrebuja,
y si un requiebro la endilgo,
responde con un remilgo
aquella picara bruja.

DUQUE
O me exageras, ó mientes,
ó tal vez algún exceso...
(Con severidad cómica)

CAMILO
Os juro que no.

DUQUE
Pues eso,
no las pasa de los dientes.

CAMILO
Lo creo.

DUQUE
El fin de mi empresa
va sin esto a fracasar.
No puedo un momento hablar
a solas con la Duquesa.

CAMILO
Haremos otro hincapié.

DUQUE
Pero basta de disfraces.
—De ese modo, sois capaces
de asustarlas!

CAMILO
No lo sé.

DUQUE
Si es preciso, al llanto apela.

CAMILO
Bien. (Mohíno)

DUQUE
Permito que te ablandes.
Usa en fin, todos los grandes
recursos de la alta escuela.

CAMILO
Profanación!

DUQUE
No hay que hablar.

CAMILO
Que llegue un hombre a ese extremo!

DUQUE
Qué es lo que le aflige?

CAMILO
Temo...
(Con desesperación)
que nos van a idolatrar!
(Vánse por la izquierda)
(Queda solo por un momento el teatro: luego se ve aparecer al Senescal, disfrazado como las Damas del coro, que sube por el muro del fondo y salta a la escena después de haber examinado el terreno)


ESCENA III

El Senescal, solo.

SENESCAL
Fenisa! toma carrera! (Hablando hacia fuera)
huye de aquí! no te pares.
—Hola! una mesa! manjares!
—Aquí está la gazapera.
Tiembla, bandido insolente,
si mi proyecto no marra!
como yo te eche la garra,
(Cogiendo algo de comer)
como llegue a hincarte el diente...
(Mordiendo con ira)
Ya verás!—Estoy sediento (Echando de beber)
de venganza! ello ha de ser.
Brrrum! la fiesta va a tener
un desenlace sangriento.
—El olorcillo promete. (Olfateando el vino)
—Al fin, canalla sin ley,
sin Dios, sin patria, sin rey! (Bebiendo)
—No tiene mal saborete!
—Y cómo a esa gente oscura
da tantas alas su alteza?
Aquella ilustre cabeza,
no debe andar muy segura!
—Mas no hay tiempo que perder:
por aquí si no me engaño,
las oigo! sí... fuera extraño
el callar tanta mujer.

(Se acerca a la puerta de la derecha, cecea, y un instante después empiezan a salir apresuradamente las Damas)


ESCENA IV

El Senescal, las DAMAS

(Música)

DAMAS
Quién es?

SENESCAL
Chit! oíd!

DAMAS
Quién es?

SENESCAL
Chit! hay tal?

DAMAS
Muchachas, venid!
es el Senescal.

SENESCAL
Oíd, oíd!—Llegad, llegad,
y sabréis en secreto un ardid,
que el asombro va a ser de esta edad.

DAMAS
Venid, llegad,
y sabremos por él ese ardid
que el asombro va a ser de esta edad.

SENESCAL
Luzca ya vuestra hermosura,
brillen hoy esos encantos,
que oscurece esta clausura,
que embarazan esos mantos.
Tendiendo las alas,
palomas, volad,
y hechizos y galas
al sol desplegad!

DAMAS
Oíd, oíd! llegad, llegad! (Con alegría)

SENESCAL
Pues que son tantos a tantas,
atrapadme a esos bandidos,
y al caer a vuestras plantas
amorosos, derretidos,
blandiendo el acero,
que no haya piedad!
con ímpetu fiero
herid y matad.

(Dando a cada una un puñal, que traerá debajo de la saya)

DAMAS
Callad! callad! (Con horror )

SENESCA
Ello es preciso.

DAMAS
Fingir amor
a esos barbones
sin corazón!

SENESCAL
A tres suspiros,
el roas feroz
se pone blando
como un pichón.

DAMAS
Y aquellas caras?

SENESCAL
Tanto mejor!
así estáis libres
de tentación.

TODOS
Guerra y muerte! el acero blandid!
no haya tregua, ni paz ni perdón!
y entre tanto que empieza la lid,
silencio y venid!
al arma y chitón!

(Vánse las Damas por la segunda puerta de la derecha: al querer seguirlas el Senescal, oye la voz de Fabricio y se detiene alarmado)


ESCENA V

El Senescal, luego Fabricio.

FABRICIO
Senescal? (Dentro)

SENESCAL
Quién me ha llamado?

FABRICIO
Ya estoy aquí.
(Asomando por encima del muro)

SENESCAL
San Tadeo!

FABRICIO
Soy yo. (Saltando a la escena)

SENESCAL
Quién eres?

FABRICIO
Fabricio.

SENESCAL
Qué Fabricio?

FABRICIO
El mesonero.

SENESCAL
Loado sea Dios! nos salvamos!
—Mi buen Fabricio!

FABRICIO
Ahora vengo
de recorrer los contornos.

SENESCAL
Y qué has logrado? acabemos.

FABRICIO
No mucho.

SENESCAL
Necesitamos
dos mil hombres por lo menos.

FABRICIO
Cuatro vienen.

SENESCAL
Cuatro mil! (Con alegría)

FABRICIO
No: cuatro, número seco.

SENESCAL
Horror!

FABRICIO
Pero en cambio, traigo
todos los tamborileros
del país; veinte clarines...

SENESCAL
Qué vamos a hacer con eso?

FABRICIO
Tengo mi plan.

SENESCAL
Veamos, pues.

FABRICIO
En guerra, todos los medios
son lícitos: aquí, solo
la astucia puede valemos.

SENESCAL
Acaba.

FABRICIO
Yo me he podido
adelantar un momento
a mis gentes: cada cual
tiene marcado su puesto.

SENESCAL
Y qué más? (Con impaciencia)

FABRICIO
Lo veréis pronto!
Oh! cuando se oiga el estruendo
del tambor, rampatamplán!
y suene el clarín guerrero;
tararín! tarín! y aquí
voces, y allá juramentos,
y relinchos acullá...
—que yo me he encargado de eso;
—a la primera amenaza
se rinden como corderos.

SENESCAL
Y si resistieran?

FABRICIO
No es
verosímil.

SENESCAL
Eso es bueno
para en el caso improbable
de que falle mi proyecto.

FABRICIO
Cuál es?

SENESCAL
Conoces la historia
de Holofernes?

FABRICIO
No.

SENESCAL
Lo creo.
—En ese caso, es inútil
explicártelo: urge el tiempo.
Cada cual a su negocio.

FABRICIO
Alguien viene.

SENESCAL
Separémonos.

(El Senescal se va por la segunda puerta de la derecha, y Fabricio por encima del muro. Inmediatamente después, sale el Duque por la izquierda.


ESCENA VI

El Duque, por la izquierda: poco después la Duquesa, por la primera puerta de la derecha.

DUQUE
Todo está en silencio: habrán
sin duda alguna cumplido
mis órdenes! sí, eso ha sido.
—Qué contentos estarán!
Duquesa!—Honor, tente firme!

(Llamando suavemente a la puerta)

Gran Dios! en qué trance estoy!

AURORA
Pedro de Parma? (Entreabriendo la puerta)

DUQUE
Yo soy.

AURORA
Ya estaba para dormirme.

DUQUE
Es queja?

AURORA
No; más pudiera
serlo.

DUQUE
La culpa no es mía.

AURORA
He esperado.

DUQUE
Peor seria
que vuestra fama expusiera.

AURORA
Pues en esto puede haber
quien murmure?

DUQUE
Quién lo quita?

AURORA
Me habéis pedido una cita,
la acepto, y os vengo a ver.
Sois mi huésped: como a tal...
al menos yo así lo siento,
os debo este miramiento.
—Hay cosa más natural?

DUQUE
El mundo todo lo mancha,
y en su desprecio profundo...

AURORA
Yo no hago caso del mundo.

DUQUE
(No vi conciencia más ancha!
Tratemos de averiguar
si esto es candor ó malicia)
Eso, Duquesa, me indicia
de que me puedo engañar.

AURORA
Puede ser muy bien!

DUQUE
Osado...
—Perdonadme esta locura!
—he puesto en vuestra hermosura
desde ayer, más de un cuidado.

AURORA
Y en qué consiste el error?

DUQUE
En suponer... No me atrevo
a seguir.

AURORA
Diga el mancebo.

DUQUE
Que participáis mi error.

AURORA
Parecéis un poco vano.

DUQUE
(Bien!) Fue loca mi esperanza?

AURORA
No sé! quien porfía, alcanza.

DUQUE
Yo rival de un soberano!
(Con fingida exaltación)
—A no temer su rigor...

AURORA
Por qué?

DUQUE
La fama proclama
su astucia.

AURORA
Astucia! la fama
quiere hacerle ese favor.

DUQUE
Eh?

AURORA
Mi opinión es distinta.

DUQUE
Sin embargo, es caballero.

AURORA
Mas no es el león tan fiero
como la gente lo pinta.

DUQUE
Y podréis hacer de modo
que él ignore esta aventura?

AURORA
Y a saberlo, estoy segura
de que pasará por todo.

DUQUE
Me alegro! si él se conforma,
yo... de lo hecho no me pesa;
porque esto ha sido, Duquesa,
un rapto, y en toda forma.

AURORA
Yo os juzgue más comedido.

DUQUE
Qué queréis? nada hay perfecto
en este mundo.

AURORA
En efecto,
habéis andado atrevido.

DUQUE
Eso os muestra la violencia
de mi cariño.

AURORA
Lo sé;
pero no diréis que fue
heroica mi resistencia.

DUQUE
Cierto. (Se ha visto descoco
semejante? yo he de ver
hasta dónde esta mujer
se atreve, y me tiene en poco)
Duquesa! (Sin poder' ocultar su enojo)

AURORA
Qué? me dais miedo!

DUQUE
Amándoos de esta manera,
supondréis... (Calmar quisiera
mi indignación, y no puedo)

AURORA
Es algún nuevo capricho?

DUQUE
(No sé qué me tiene a raya!.)
Lo habéis acertado.

AURORA
Vaya!
(Con mucha naturalidad)
y por qué no lo habéis dicho?

DUQUE
Mi poco merecimiento
me acobarda; pero ya
que me animáis...

AURORA
(Qué será?)

DUQUE
Perdonad mi atrevimiento.

(Música)

DUQUE
Tendrá algún día
la pena mía,
mas que hoy dichosa,
su galardón?

AURORA
Sí espera y fía,
quizás un día
veré piadosa
vuestra afición.

DUQUE
Decís, gran señora,
que un día, tal vez...

AURORA
Pues quién dice al agua
no te beberé?

DUQUE
Probádmelo. (Queriendo tomarla una mano)

AURORA
Arredro! (Desviándose)

DUQUE
Sin ver no hay creer.

AURORA
Ofende a su dama
quien no tiene fe.

DUQUE
Si yo a la que adoro
pretendo ofender...

AURORA
Favores la pide!

DUQUE
Sí, pido.

AURORA
Pues bien!

DUQUE
Si no me comprende,
yo me explicaré.
Ver quisiera su amor más humano,
extasiarme en su risa gentil,
y en mi labio estrechar esa mano
que vence a la nieve y afrenta al marfil.

AURORA
Eso es precisamente
lo que yo temo.

DUQUE
Eso es ya confesarme...

AURORA
Que tengo miedo.

DUQUE
De esperanzas mentidas
no me mantengo.

AURORA
Pues qué más que esperanzas
quiere el mancebo?

DUQUE
Ver quisiera ese amor más humano,
adorar vuestra risa gentil,
y en mi labio estrechar esa mano
que vence a la nieve v afrenta al marfil.

AURORA
Guarde Dios de esos juegos mi mano,
que soy yo muy tierna, y el diablo es sutil.

(El Duque va a asirla de la cintura, y la Duquesa se esquiva rápidamente, huyendo a su habitación cuya puerta cierra. Él Duque se habrá quedado con el cinturón de la Duquesa, del que pende también su escarcela)

AURORA
Ah!


ESCENA VII

El Duque, solo.

DUQUE
Vete infame sirena!
—Qué es lo que me toca hacer
en este caso? romper
el lazo que me encadena.
—Y hay mucho que ver en esto!
Secreta ha sido su doble
conducta, y su padre noble
pensará que es un pretexto.
—No hay otro medio en rigor;
unirme a esa desdichada,
ó al sol desnudar la espada
como lo manda el honor.
Ceder, ó asolar mi tierra.
—Pues bien! toquemos al arma,
y arrostren Toscana y Parma
los azares de la guerra.
Lo demás, es desatino.
—Cómo permites, Dios bueno,
que se esconda así el veneno
en vaso tan cristalino?
Cuánta fuera mi ventura,
quién no envidiara mi palma,
si ella tuviera en el alma
la mitad de su hermosura?
Siento en mí una turbación...
Será?.. Pese a mis enojos!
es que el fuego de sus ojos
se ha entrado en mi corazón!
Pero yo te ahogaré en él,
loco amor! indigna llama!
antes que todo es mi fama.
(Estrujando furioso la escarcela)
—Qué es esto? aquí hay un papel.
—Mi madre..! noble señora!
qué desengaño recibe!
—Veamos lo que la escribe:
dice... «A la Duquesa Aurora. (Lee)
»Hija mía; pues ya me es permitido darte este «nombre, justo es también que te manifieste el cariño »de una madre. No sé si por la fama tienes noticia del «carácter novelesco y extravagante del Duque mi hijo; »(Pausa) pero te advertiré como corresponde a mi «lealtad, que ha concebido la ridícula idea de presentarse a ti bajo cierto disfraz que ignoro. Ya estás «avisada: haz como mejor te inspire tu ingenio; pero «tendré mucho gusto en saber que le has dado una «lección severa. La Duquesa.»

Ay! sal de aquí angustia mía!
Oh, diablillo enredador!
te perdono aquel dolor
en cambio de esta alegría.
Hay criatura más traviesa?
no pudo aspirar mi afán...
—Sí, mis vasallos tendrán
orgullo con su Duquesa.
Gorro a sus pies sin tardanza...
—Mas si me pongo en lo justo,
ello es que me ha dado un susto
que está clamando venganza.
Sí, Duquesa: peregrina,
ingeniosa es la invención;
pero... lección por lección:
donde hay mina, hay contramina.

(Vase por la izquierda)


ESCENA VIII

Después de una pausa, empiezan a salir cautelosamente las Damas de la Duquesa, vestidas y tocadas con toda la coquetería posible. Por el lado opuesto, y con el mismo sigilo, vienen los Caballeros, y entre ellos Camilo, también vestidos con esmero, y despojar dos de sus grandes barbas. Detrás de las Damas, saldrá el Senescal, que conserva su disfraz de vieja.

(Música)

CABALLEROS
Si eses taimadas,
que tan fruncidas,
tan montaraces
eran ayer,
hoy desarmadas
ó arrepentida?
serán capaces
de enmudecer!

DAMAS
Esos malditos,
esos traidores,
torpes secuaces
de Lucifer,
cuántos delitos,
cuántos horrores
serán capaces
de cometer!
Qué es lo que suena?

SENESCAL
Mucha atención!

CABALLEROS
Se oye de pasos
vago rumor.

TODOS
Ah! (Viéndose)

SENESCAL
(La catástrofe
se anticipó)

CABALLEROS
Qué inesperada
transformación!

DAMAS
(De estos bandidos
me encuentre yo) (Muy complacidas)

CABALLEROS
Bien de mi vida;
cómo cegué,
que pudiste ocultarme, homicida!
tu cara,—tu talle,—tu mano,—tu pié!

(A medida que las Damas oyen estos piropos, componen graciosamente el gesto, quiebran el talle, se llevan la mano al corazón, y avanzan tímidamente el pie)

DAMAS
Nunca en mi vida,
(Mirando con dulzura a los caballeros)
nunca osaré,
ensañarme en un alma rendida,
que amor me demanda y espera en mi fe.

SENESCAL
(Yo acechando en la sombra escondida,
con gloria y sin riesgo la fiesta veré)

(Se retira al foro)

CABALLEROS
Bella señora!

DAMAS
Buen caballero!

CABALLEROS
Pues en albricias
no bailaremos?

DAMAS
Adivinasteis
mi pensamiento.

TODOS
Vaya de baile,
trisca y bureo. (Bailan)
Tralará, lará, lará...

SENESCAL
Ejé! (Todos se paran un instante)

CABALLEROS
Qué es lo que suena!

DAMAS
Yo nada advierto.

TODOS
Vaya de baile
trisca y bureo.

SENESCAL
Ejé! (Mas fuerte)

(Los caballeros se dirigen a donde está el Senescal, le rodean y le traen al proscenio)

CABALLEROS
Qué ruido es ese?

SENESCAL
(Diablo!
me comprometo!)

CABALLEROS
Es otra!

SENESCAL
(Guarda Pablo!
Vaya un aprieto!)

CABALLEROS
Su boca es una guinda!
(Separándole un poco el manto)

SENESCAL
Basta de farsa.

CABALLEROS
Debe ser la más linda
de la comparsa.

CAMILO
Yo bailaré con ella.

(Cogiendo por la cintura y procurando hacerle bailar)

SENESCAL
(Sin fruto escarbas)
Dónde has visto doncella
con estas barbas! (Enseñando la cara)

CABALLEROS
Traición infanda!
negra traición!
Entre las hembras
hay un varón!

DAMAS
Válgale al pobre
mi protección.

SENESCAL
Es ya completa
la deserción.


ESCENA IX

Dichos, la Duquesa.

(Hablado)

AURORA
Qué ruido es este? qué veo?
no son mis damas?

DAMAS
Señora. (Turbadas)

SENESCAL
(Qué va a pasar aquí ahora?)

UNA VOZ
Plaza!

AURORA
Quién es?

TODOS
Un Correo!

(El Correo, cubierto de polvo y afectando cansancio y agitación, atraviesa por entre las Damas y los Caballeros)

CORREO
En dónde está la Duquesa?

AURORA
Llegad.

CORREO
Pero...
(Con desconfianza y mirando al rededor)

AURORA
Acercaos, digo.

CORREO
Vos, señora, sois testigo (Aparte a la Duquesa)
de que cumplí mi promesa.
Mas temo que llego tarde.

AURORA
Qué queréis decir?

CORREO
(Dándole una carta) Tomad.

AURORA
Carta del Duque! es verdad?
mi mano tiembla cobarde!
(Lee) «Duquesa, estoy prisionero; admiraos! prisionero en poder de un pícaro bandido. No sigáis adelante sin haceros escoltar convenientemente. La ira me ahoga. Adiós: vuestro esposo, el Duque de Parma»


ESCENA X

Dichos y el Duque.

DUQUE
Qué es esto? es posible! quién
osa interrumpir el sueño
de su alteza?

SENESCAL
(Vaya un ceño!)

DUQUE
Hola! os doy el parabién!

(A los Caballeros, después de haber observado la transformación de las Damas)

AURORA
Pedro?

DUQUE
Vos, señora mía?..
Qué me mandáis?

AURORA
Aquí ha habido
un error.

DUQUE
Pues qué ha ocurrido?

AURORA
Sacadme de esta agonía.

DUQUE
(Su turbación me desarma)

AURORA
Vuestro nombre?..

SENESCAL
(A buena hora!)

DUQUE
En eso estamos, señora?

AURORA
Responded. (Con impaciencia)

DUQUE
Pedro de Parma.

AURORA
No sois el Duque?

DUQUE
Pluguiera
a Dios que cupiese en mí
tanto honor, para que así
vuestro afecto mereciera.
Mas ya en él mi dicha fundo,
y dueño de ese albedrío,
por guardarlo, desafío
todas las iras del mundo.
Perdón, señora! perdón
si os oculté la verdad!
Cobarde por mi humildad,
temí vuestra indignación.
Pero hoy que de amor y gloria
llenáis el pobre recinto...

AURORA
No entiendo ese laberinto. (Interrumpiéndole)

DUQUE
Oíd, y sabréis la historia.
—De Mantua, en una litera
el Duque anoche salió:
sorprendile acaso yo
ignorante de quién era;
mas conociendo mi engaño,
que de remediar no hay modo,
me dije; «a Roma por todo:
no ha de ser mayor el daño.»
Por un page, averigüé
vuestra venida. —Fue sino
de los dos!—Salí al camino,
y luego que os vi, os amé.

(Acercándose a la Duquesa con mucha galantería)

AURORA
Atrás! ni halagos ni fieros
me imponen! esto os aviso.
Quién sois?

DUQUE
Con vuestro permiso,
unos pobres bandoleros.

AURORA
Si me llegáis a ofender,
os juro...

DUQUE
Qué hará su alteza?
ya he jugado la cabeza:
no tengo más que perder.

AURORA
Yo os fio vuestro perdón. (A los Caballeros)

DUQUE
Lo aceptáis?

CABALLERP
No.

AURORA
Esto me pasa?
—Senescal! (Gritando)

SENESCAL
(No estoy en casa)

AURORA
Me vence la indignación.

DUQUE
Mas pongo a Dios por testigo...

AURORA
Yo presa de inicuas tramas!
sin defensa! aquí, mis damas!

SENESCAL
(Se han pasado al enemigo)

(En este momento, se oye hacia el fondo un ruido espantoso y desacorde, de tambores y
clarines. El Senescal se descubre echándose atrás el manto. Poco después, aparece Fabricio sobre el muro, con cuatro soldados que vienen armados de arcabuces)


ESCENA XI

Dichos, Fabricio y Soldados.

DUQUE
Qué ruido es ese?

SENESCAL
Ha llegado
el momento.

DUQUE
Quién se atreve..?

FABRICIO
Fuego si alguno se mueve! (A los soldados)

DUQUE
Soy el Duque, desdichado!

SENESCAL
Tú el Duque?

CANILO
Chist! respetad
a su alteza.

SENESCAL
Ese bergante?

DUQUE
Basta!

SENESCAL
Y lo dice el tunante
con una serenidad!
Pero por mucho que aguces
por esta vez el magín;
bandido! llegó tu fin!
—Preparad los arcabuces.

DUQUE
(Y es capaz de ello!) Duquesa,
tomad. (Dándole la carta)

AURORA
Mi carta! qué veo!

DUQUE
Me creís ahora?

(Presentándole el Caballero que hizo de correo en la escena anterior)

AURORA
Si os creo?
sí, Duque! mi duda cesa.

SENESCAL
La vuestra, más no la mía.

DUQUE
Eternos sean estos lazos! (Abrazándola)

SENESCAL
Pero...

AURORA
Le veis en mis brazos,
y dudareis todavía!

SENESCAL
Le fiáis?

AURORA
Yo por él salgo.

SENESCAL
Mi señora y soberana,
perdonad; más yo a Toscana
no vuelvo, sin matar algo.

DUQUE
Tiene razón: está ayuno.

SENESCAL
Y he pasado unos afanes..!

DUQUE
Que vengan los capitanes
de esa gente.

SENESCAL
Solo hay uno.

FABRICIO
Y soy yo.

DUQUE
Bah! tanto alarde,
tanto clarín y tambor...

SENESCAL
En efecto: no hay, señor,
más cera que la que arde.

DUQUE
Bella Aurora! tuya ha sido
la gloria: en tus ojos preso
y en tu ingenio, me confieso
de todas suertes vencido.

(Música)

CORO
No hay de amor en los combates
victorioso ni vencido,
que la gloria del rendido
es deleite sin igual.

AURORA
No hay victoria ni corona,
ni contento más colmado,
que el de ser con el postrado
bondadoso y liberal.
Si es amor el que ocasiona
los combates de dos almas,
las coronas y las palmas
se reparten por igual.

CORO
No hay de amor en los combates, etc.



FIN DE LA ZARZUELA


Información obtenida en:
https://archive.org/details/elrobodelassabin2059barb

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