miércoles, 8 de abril de 2015

La Presidiaria (Libreto)



LA PRESIDIARIA



Zarzuela en un acto y cuatro cuadros.

Original de Ventura de la Vega.

Música de José Padilla.

Estrenada en el Teatro Barbieri de Madrid, la noche del 19 de Noviembre de 1908-


REPARTO (Estreno)

Carmen - Sra. Galindo.

Señá Ramona - Sra. Delgado.

Felipa - Srta. Revilla.

Petrilla (niña de 7 años) - Srta. Marín.

Una Señora - Sra. Caballero.

Perico - Sr. Carrasco.

Manolo - Sr. Corbelle.

Carlos - Sr. Villa.

Un Cantaor - Sr. S. Asensio.

Un Tocador - Sr. López.

Transeúnte 1º - Sr. Villareal.

Transeúnte 2º - Sr. García.

Guardia 1º - Sr. Pastors.

Guardia 2º - Sr. Paz.

Un Cerillero - Sr. Marín.

Un Camarero - Sr. Pérez.

Modistas, costureras, chulos, señoritos, transeúntes, gente del pueblo. Coro general.

Mes de Octubre.- Epoca actual (La del estreno).

Derecha é izquierda, las del actor.


ACTO UNICO


CUADRO PRIMERO

Una calle céntrica de Madrid. A dos términos.


ESCENA PRIMERA

Coro de caballeros en escena. Al levantarse el telón sale el Coro de señoras por ambos lados, que son modistas, costureras y chulas. Gran animación

(Música)

ELLOS
¡Ole la gracia!

ELLAS
¡Guripa!

ELLOS
¡Ah!
¡Cuánto has tardado!

ELLAS
¡Qué he de tardar!

ELLOS
¡Viva lo bueno!
¡Viva la sal!

ELLAS
¡Vivan los hombres
de caliá!

TODOS
¡Ole ya!

ELLOS
Marcarse cuatro pasos
de chulería,
pa que to el mundo vea
la gracia fina.
Ceñirse las caderas
y con soltura,
marcarse el movimiento
de la cintura (Se marcan un poco)

ELLAS
Dejarse de chuleos
y tonterías,
que yo no tengo garbo
ni gracia fina;
y aunque yo bien quisiera
tener soltura,
me falta el movimiento (lo marcan)
de la cintura.

ELLOS
¡Alza serrana!
¡Venga de ahí!

ELLAS
¡Ole mi negro!

ELLOS
¡Ole que sí!

ELLAS
Al ver estos andares (Evolucionan)
y estas hechuras,
y al ver el movimiento
de la cintura,
no hay ninguno que al mirarme
no diga: Así.

ELLOS
¡Que sí!

(Arrimándose a ellas con mucha miel)

Madrecita de mi vía,
cuando vaya usted a tirarlo
me lo guarda usted a mí.

ELLAS
Y voy por esas Calles (Evolucionan)
echando el resto.

ELLOS
¡Ole!

ELLAS
En medio de los oles
y los floreos,
y si acaso se me pone
por delante algún guasón...

ELLOS
¡Rediós!

ELLAS
(Muy gachonas)
Me recojo yo al momento
y me marco un movimiento
con bastante rotación.

(Se recogen y se marcan)

ELLOS
¡Viva la gracia!
¡Viva la sal!

ELLAS
¡Venga tu brazo!

ELLOS
¡Tómalo ya!
Todos ¡Ah!

(Avanzan al proscenio cogidos del brazo)

Cogidito / ta de tu brazo
vámonos a los Viveros,
y allí seremos, mi vida,
la envidia del mundo entero.

ELLAS
¡Cógete bien,
aprieta más!

ELLOS Morucha mía,
¡vaya calor!
¡Vámonos ya!

ELLAS
¡Ay, qué alegría!

ELLOS
¡Mírame así!

ELLAS
¡Vaya un gachó!

ELLOS
Por tu salú.

ELLAS
¡Ay, Jesús!

ELLOS
Que estoy por ti.

TODOS
¡Ay, qué fí!

ELLOS
¡Medio barlú!

TODOS
¡Jesús!
(Boca cerrada)
Tu ru rú, etc.

(Evolucionan y hacen mutis por izquierda cogidos del brazo)

TODOS
(Dentro) ¡Adiós!


ESCENA II

Transeúntes que cruzan la escena en distintas direcciones, durante todo el cuadro sin interrumpir la acción. Felipa y Manolo por la primera izquierda.

(Hablado)

FELIPA
Que me dejes.

MANOLO
Vamos, chica:
pues no presumes tú nada.

FELIPA
Si presumo, es porque quiero
y porque me da la gana.

MANOLO
¿Y... por qué más? (Con sorna)

FELIPA
(Chuleándose) ¡Tú eres tonto!

MANOLO
¡Chica, me haces una gracia...!
¿Conque dices que soy tonto?

FELIPA
Dende los pies, hasta...

MANOLO
Calla:
que hay cosas que no se pueden
tolerar. Esas palabras,
ni son correztas, ni deben
salir de una boca santa
como la tuya.

FELIPA
Embustero.
Si tú eres un zaragata
que a todas dices lo mismo
por la noche y la mañana.

MANOLO
Por la mañana... no digo,
pero por la noche cambia.
De noche, todos los gatos
son pardos.

FELIPA
¿De veras?

MANOLO
¡Vaya!

FELIPA
No sabía que a los gatos,
de noche te dedicabas.

MANOLO
Me he equivocado, perdona:
he querido decir gatas.
A mí me gustan las hembras...

(Felipa hace un desplante y se vuelve de espaldas. Manolo le da un golpecito en el hombro, con suavidad)

¿Te enteras? Con mucha alma.
Con mucha gracia en el cuerpo,
con calor en la mirada,
con los pies, muy menuditos,
con la cintura de a cuarta,
con unos dientes muy blancos,
con unos labios de grana,
con hoyos en los carrillos
con otro hoyo en la barba...
y con otro...

(Movimiento de Felipa)

No te excites,
que me cortas la palabra.

FELIPA
Manolo...

MANOLO
Que me la cortas.
Con otro... carazter. ¡Vaya!
Más sencilla, más alegre,
menos tonta, menos pava,
más presumida, más viva,
menos coqueta, más alta.

(Felipa se empina)

No te empines ni te esfuerces
porque no consigues nada.
Una mujer de trapío
que a Dios le tire de espaldas.
Que vaya pisando fuerte
y menudito y con gracia,
y se paren los tranvías
pa dejarle vía franca,
y que al verla el conductor
se esté dando a la campana
con el pie, más de una hora,
avisando a los que pasan;
y ponga el regulador
al siete la contramarcha:
y cuando todos estén
embelesaos mirándola,
llegar yo muy orgulloso
y decir con mucha alma
al primer sietemesino
que se atreva a requebrarla:
Esa mujer es pa mangue,
Manuel Rodríguez y Vargas,
carpintero constructor,
en la calle de Apodaca
número tres, piso cuarto,
donde tiene usted su casa. (Pausa)

FELIPA
Pues una mujer así
no la encuentras en España.
¡Pues no pretendes tú, poco!
Eso es un ciclón. ¡Caramba!

MANOLO
¿Que no la encuentro? ¡A que sí!
¿Qué te apuestas?

FELIPA
(Haciendo una mueca)
¡Encontraban!
¡Vamos, déjame de historias!

MANOLO
Pero, ven aquí, muchacha.
Que me miren esos ojos.

(Volviendo hacia él a Felipa suavemente)

¿No estás leyendo en mi cara
que la mujer que camelo
con las veras de mi alma
y todas mis entretelas,
¿eres tú? ¡Fea! ¡Gitana!

(Felipa va dejando su seriedad. Sonríe y entorna los ojos gachonamente como quien dice: «Ay qué gusto que da el mareo.»)

¡Bendita sea tu cuerpo!
¡Bendita sea tu gracia!
¡Bendita sea tu boca!
¡Bendita sea tu cara!
¡Bendita sea tu madre!
¡Tu madre! Y cuidao que es mala,
pero por ser madre tuya
a mí me paece una santa.
Mírame como tú sabes,
cuélgate de ésta alcayata...
y dime que me camelas,
que ya me está haciendo falta.

(Felipa se coge del brazo de Manolo: le mira muy gachonamente y casi dejándose caer sobre Manolo, le dice:)

FELIPA
Estoy entregá, Manolo.

MAMOLO
¿No te lo dije, gitana?

(Empiezan a hacer mutis por primera derecha a fin de que la última palabra les pille casi dentro)

Don Juan Tenorio, a mi lao
era un calamar en salsa. (Mutis)


ESCENA III

Transeúntes. Carlos, por segundo derecha. Carmen, por primera izquierda Carlos muy elegante. Carmen con mantilla ó velillo, modesta y sencilla. Se encuentran en el centro Carmen mira a Carlos con desprecio, intenta volverse por la izquierda y Carlos la detiene por el brazo suavemente. Ella lo rechaza.

CARMEN
¡Vete!

CARLOS
¡Oye!

CARMEN
¡Déjame!

CARLOS
¡No!

CARMEN
¡Que me dejes!

(Música)

CARLOS
Oyeme, Carmen,
yo te lo ruego.

CARMEN
Aparta, déjame
por caridad

CARLOS
Al verte, Carmen,
pierdo el sosiego

CARMEN
Por Dios te pido
déjame ya.

CARLOS
Si rechazas al amante
que vilmente te engañó,
hoy mi amor es más constante
mi cariño es aún mayor.

CARMEN
Al mirar cerca al amante
que la honra me quitó,
a su amor tan infamante
mi desprecio es aun mayor

CARLOS
Si villanamente
tu honor he manchado,
ya bien castigado
la infamia pagué,
puesto que en mi pecho
tu puñal hundiste,
y aunque así me heriste
yo te perdoné.

CARMEN
Si traidoramente
en tenaz porfía
sigue tu falsía
esta vez sabré
hundir en tu pecho
mi puñal seguro
y esta vez te juro
que te mataré.

CARLOS
De mi nobleza
no has de dudar.

CARMEN
De tu vileza
debes hablar.

CARLOS
(Apasionado)
Carmen del alma mía,
te juro que no miento.

CARMEN
Conozco tu falsía,
desprecio el juramento.
No me detengas;
déjame ya
que a mi trabajo
do he de faltar.

CARLOS
Si tu cariño
no he de lograr,
de ti una cosa
quiero alcanzar:
el que a mi hija
pueda besar.

CARMEN
No has de lograrlo.

CARLOS
Ya lo verás,
y si te opones
la he de robar.

(Recitando con la orquesta)

CARMEN
(Arrojándose sobre Carlos)
¡Canalla! ¡Miserable!
¿Robarme a mi hija?

CARLOS
(A media voz y sujetando a Carmen,) ¡Suelta! Pasa gente. No es conveniente que nos vean. Evitemos el escándalo. Esta noche te espero donde ayer, para que hablemos por última vez. ¡Es mi hija! La quiero.

CARMEN
¡Nunca!

CARLOS
¡Es mi hija! ¡Ya lo sabes! ¡Hasta luego! ¡Hasta luego! (Carlos hace mutis por la derecha mirando a Carmen con irónica satisfacción)

CARMEN
(Vacila casi a punto de caer y solloza amargamente)
¡Dios mío... valor!

(La gente empieza a fijarse y se detiene)

¡Es mucho sufrir!
¡Me mata el dolor!
¡Me siento morir!

(Sigue la orquesta pianísimo)

Virgen... mía. Robar... me a mi... hi... ja...
¡Ay... Vir... ja, ja, ja, ja! (Rompe en una risa nerviosa, cayendo desplomada al suelo como muerta. Al caer cesa la risa, quedando inmóvil. La gente se acerca rápidamente. El telón empieza a bajar muy lento)

TRANSEUNTE 1°
¡Pobre!

TRANSEUNTE 2°
Se ha desmayado.

SEÑOR
¿Qué ha sido?

TRANSEUNTE 1°
¡Se ha desmayado!

SEÑOR
¡Pobre mujer! ¡Pobre mujer! (Cuadro a gusto del director. Acaba de bajar el telón. Fuerte en la orquesta. Al terminar ésta, se levanta el telón para el


CUADRO SEGUNDO

Casa blanca. Puerta al foro y una solo a cada lado. La de la derecha tendrá cerradura y llave por la parte de la escena. En el centro una mesa camilla con tapete viejo de hule y sobre ella una botella mediada de vino, un panecillo y una cuartilla de papel escrita. A la derecha del foro, entre la puerta y el ángulo de la derecha, una cómoda y sobre ella una estampa de la virgen, dos floreros ó vasos con flores. Recostados sobre los floreros, dos tarjetas fotográficas, una de señora y otra de caballero.


ESCENA IV

Aparece la escena sola. Perico dentro, saliendo a poco por la puerta izquierda con una cesta vieja de compra, y dentro de ella lo que se indica en el diálogo. Saca también un mandil de mujer, de cocina, puesto y en la mano un almirez y la mano de majar. Viste de americana negra. Es hombre bondadoso y alegre. Tiene veintiocho años.

(Cantando dentro, con música de «Las Bribonas.»)
«Campana la de la vela,
Campana que toca a muerto,

(Saliendo)

Campana la de la vela,
Ya están puestas las patatas.»

(Deja el canto) Veamos que es lo que tengo que hacer ahora. Aquí me lo habrá dejao escrito la Carmen, como tos los días. (Deja todo sobre la mesa y coge el papel) ¡La Carmen!... ¡Ay, Carmen, Carmen! (Sube al foro, coge el retrato de Carmen lo mira y lo besa,) Si tú supieras cuánto te quiero y si tú supieras agradecérmelo, algún día sería yo el hombre más feliz de la tierra, pero... (Deja el retrato) ya llegará, ya llegará, y el día que llegue... (Canta)

«Campana la de la vela,
campana que toca a muerto...»

(Cesa el canto y lee) Veamos lo que dice aquí, (Se quita el delantal) «Como yo tengo que velar, haz tú la cena. Pelas patatas, las partes y las echas en la cazuela.» (Ya están) «Guando ya estén a medio cocer, echas en el mortero dos ó tres pedazos de patata; echas perejil; echas un ajo... Lo majas y lo echas todo sobre las patatas, y cuando ya estén cocidas, las apartas.» Pues, señor, con dos lecciones de éstas, me río yo del hotel Inglés. ¡Bueno! (Va sacando de la cesta lo que dice) Echaremos el perejil (En el mortero) y echaremos el ajo. (Lo echa) ¡El primer ajo que he echao en mi vida! ¡Miento, que el otro día haciendo la sopa me quemé, y también eché Otro ajo. (Machaca y canta)

«Campana la de la vela,
campana que toca a muerto...»

Na, que se me han metió Las bribonas en la cabeza y no salgo del muerto, de la vela y de la campana. ¿Qué hora será? Entoavía no habrán dao las cinco, porque no ha venío la chica del colegio. ¡Echaremos el majao, y sea lo que Dios quiera! (Coge el mortero)


ESCENA V

Dicho y Petrilla, niña de siete años. Saca la bolsa del colegio, que deja sobre la mesa.

PETRILLA
(Corriendo) ¡Papá! (Lo besa)

PERICO
¡Chica!

PETRILLA
¡Otro beso!

PERICO
No seas loca que me vas a tirar el majao.

PETRILLA
¡Pues se hace otro!

PERICO
Claro; buenos están los tiempos pa malgastar el dinero.

PETRILLA
¿Quieres que lo eche yo?

PERICO
¿Alcanzarás al fogón?

PETRILLA
¡Me subo en una silla!

PERICO
¡Tómalo y échalo!

PETRILLA
En seguida. (Coge el mortero y sale corriendo primer término izquierda)

PERICO
¡Anda... diablillo! ¡Angelito! Si ella supiera que yo no soy su padre... ¡Hay criaturas que no debían venir al mundo!...

PETRILLA
(Saliendo) ¡Ya están cociendo que se las pelan! ¡Y que van a estar súper!

PERICO
¡Como guisas por mí!

PETRILLA
¡Y que lo digas! Pero oye, papá; ¿Todas las noches vamos a cenar patatas?

PERICO
¡Y que no falten, hija!

PETRILLA
¡Ya estoy yo harta de patatas guisadas!

PERICO
¿Sí? Pues no te apures; mañana las comeremos crudas.

PETRILLA
¡No seas guasón!

PERICO
(Riñéndola en broma) ¿A su padre se le dice eso?

PETRILLA
No te enfades... no te enfades... Que si te enfadas, no te digo una cosa que te estoy haciendo en el colegio, y que te va a gustar mucho.

PERICO
¿Una cosa? ¿Y qué cosa es esa?

PETRILLA
Pues es... no te lo digo, que se va a enfadar mamá.

PERICO
Pues si no me la dices, no te quiero.

PETRILLA
Pues te estoy haciendo unos calzoncillos... hasta allí. (Une la acción a la palabra)

PERICO
¿Hasta allí? ¡Me van a estar muy largos!

PETRILLA
¡Tonto! (perico le da un beso) ¡Oye, papá! ¿Me quieres tú?

PERICO
Ahora te digo yo lo que tú a mí. ¡Tonta! ¿No he de quererte? ¿No soy yo tu padre?

PETRILLA
(Pausa) ¿De veras?

PERICO
(¡Dios mío!)

PETRILLA
(Maliciosa) ¿No me engañas?

PERICO
¿Yo? (vacilando) ¿Engañarte yo? Siéntate aquí, (Perico se sienta y coloca a Petrilla sobre las rodillas) ¡Vamos a ver! ¿Por qué me dices eso? (pausa) ¡Habla!

PETRILLA
(Muy triste) Porque... porque me ha dicho una niña del colegio, que yo no tenía padre...

PERICO
(¡Mal alma!)

PETRILLA
Y una cosa muy fea. La maestra la ha dejado castigada, de rodillas y en cruz.

PERICO
Las niñas de tu colegio son muy sinvergüenzas.

PETRILLA
Yo la acusé y mientras venía la maestra, me dijo la niña, que (Triste) mi madre... había
estado en presidio. (Se levantan los dos) ¿Verdad que no?

PERICO
¡Mentira, mentira! ¡Miente esa (Con furia) niña! ¡Miente el infame que ha podido inventar semejante calumnia! ¡No lo creas!

PETRILLA
No, no: si yo no lo he creído.

PERICO
No lo creas, hija mía, no lo creas.

PETRILLA
¡Si no lo creo!

PERICO
¡Vete a jugar! Toma pan. (Le da un pedazo que parte del panecillo que está sobre la mesa, pero sin dejar el diálogo que ha de ser levantado y vivo) Vete a la calle: juega y no digas a nadie lo que te ha dicho esa niña que es una infame, una embustera, una...

PETRILLA
Pero, ¿tú eres mi padre, verdad?

PERICO
(Besándola con verdadero frenesí) ¡Sí, Sí: tu padre, tu padre! ¿No ves? ¿No ves cómo te beso? ¿No lo ves? ¡Bésame tú también, hija mía, hija de mi alma! (Se besan, rápido, ¿en?) ¡Así! ¡Así! ¿Me crees?

PETRILLA
Sí, sí: te creo. ¡Adiós, adiós, padre mío! ¡Adiós, adiós! Tú eres, tú eres mi padre.

(Sale corriendo por el foro tirándole muchos besos y hace mutis rápidamente. Perico se limpia los ojos con el revés de las manos. Pausa)


ESCENA VI

Perico, solo.

PERICO
Pues señor... yo debo ser muy bueno, (Se limpia otra vez los ojos) Debo ser muy bueno porque la he besado... y se ha quedao convencida de que soy su padre... y los padres... los padres besan de otro modo, (Se limpia otra vez los ojos) Pero, señor, ¿por qué habrá gente tan mala en el mundo, que hasta de chicos sacan esa inclinación? (Se restriega otra vez) ¡Caramba! ¡Si no hago más que llorar! (Va a limpiarse otra vez y se lleva las manos a la nariz) ¡Pero no he de llorar, si me huelen las manos a cebolla que es una cosa atroz! (Se limpia las manos en el delantal que estará sobre la mesa) ¡Qué gusto habrá sacado esa pajolera niña con decirle a la otra esas cosas? Pero no tienen la culpa las criaturas. ¡Es que en sus casas se habla sin reparar en ellas y luego dicen lo que oyen decir! ¿De quién será esa niña? No va a haber más remedio que marcharnos lejos, muy tejos, a donde no conozcan a esa desgraciada.


ESCENA VII

Dicho y Señá Ramona por el foro. Es una fiadora rica y frescachona. Sacará mantón de Crespón negro y muy bien peinada, pero ya una mujer de cincuenta años.

RAMONA
(Muy ordinaria ) ¿Se puede?

PERICO
¡Caramba, señá Ramona! ¡Tanto bueno por esta humilde casa! (¡Maldita sea tu alma!) ¿Y a qué debemos la dicha de verla a usté por aquí?

RAMONA
¿Que a qué debemos? Pues... a eso. ¡A que debemos... y no pagamos!

PERICO
¿Usté también debe? ¡Vaya, hombre, vaya! ;Me alegro tanto!

RAMONA
Es un decir, ¿sabe ustez? Porque yo ni debo a naide, ni engaño a naide, ni tengo na que ver con naide.

PERICO
¡Pues no es usté naide! (Burlándose)

RAMONA
Menos cuchufletas que no está el horno pa bollos sino pa tortas.

PERICO
¡Hola!

RAMONA
Hace tres meses le di a ustez diez duros.

PERICO
Por cierto que eran sevillanos.

RAMONA
¡Sevillanos ú de Toledo; eran diez duros! Firmó ustez un recibo de doce pa pagarles a fin de mes y han pasao tres meses y malegro de verte güeno.

PERICO
El martes te escribiré.

RAMONA
Le he dicho a ustez que no estoy pa bromas. Venga mi dinero.

PERICO
Pero, señá Ramona, no hay derecho. No se ponga usted así. ¿No sabe usté que hace más de tres meses que no trabajo?

RAMONA
Así estará ustez más descansao.

PERICO
¿Ve usté? Ahora soy yo el que la dice a usté que no le gustan bromas. Estoy sin trabajo, abochornao y muerto de vergüenza porque tengo que vivirá expensas de lo que gana mi pobre mujer y como el jornal es tan corto, apenas si alcanza pa comer unas malas patatas y un cocidito al medio día. Descuide usté, señá Ramona. Descuide usted que en cuanto trabaje, la pagaré a usté antes que a nadie.

RAMONA
¡Su mujer de ustez! Valiente tonta. En seguida iba yo a trabajar pa mantener a ningún gandul.

PERICO
¡Oiga usté!

RAMONA
¡Una mujer joven y bonita que podía tener los hombres así!

PERICO
Pero, ¿qué está usté diciendo? ¡Mi Carmen es una mujer honrada!

RAMONA
Sí, sí. ¡Te veo... besugo!

PERICO
Oiga usté que yo no soy besugo. Yo soy un calamar en tinta.

RAMONA
Ustez es un percebe aburrió.

PERICO
Vamos a dejar el marisco... porque la voy a llamar a usté una cosa... muy parecida al calamar.

RAMONA
¡Me río yo de la honradez!

PERICO
¡Lo creo!

RAMONA
Por honrao no llevan a presidio a naide! (Movimiento en Perico) ¡Si tos sabemos el conque, el por qué y el cuándo!

PERICO
¿Y cuándo se va usté a ir de aquí?

RAMONA
¡Cuando ustez me pague!

PERICO
¿Cuando yo la pague? ¡Pues ya pué usté sentarse!

RAMONA
¡Yo no pensaba haber venío hoy, ¿sabe ustez? pero he ido al colegio a por mi chica y me la he encontrao castigá por culpa de su, hija de ustez!

PERICO
¿Qué?

RAMONA
Es decir, de la hija del otro.

PERICO
¿De manera que es su hija de usté la que se entretiene en martirizar a la mía? Pues ahora sí que no la pago a usté. Fuera de mi Casa SÍ no quiere usté que... (Amenazándola)

RAMONA
¿Qué? ¿Cree ustez que yo ma susto? Pus hijo... ni que fuá ustez de la Poli. ¡Cuando no se pué pagar no se tié pa gollerías!

PERICO
¿Qué dice usté?

RAMONA
¡Qué bien estaba ustez anoche con su señora en el café de Varela!

PERICO
¿Yo? ¡Mentira!

RAMONA
Ustez y su se... ño... ra. ¡Yo los vi!

PERICO
¡Usté es una embustera y una infame! ¡Salga usté inmediatamente de mi casa!

RAMONA
Ya me voy, pero mañana irá ustez al Juzgao. ¡Por estas! (Cruza las manos y besa) Tramposos. (Desde el foro) Y permita Dios, que se lo gasten ustés en botica. (Mutis foro, haciendo una mueca despreciativa y chillando mucho)


ESCENA VIII

Perico, solo.

PERICO
Vaya usté y que la den un caldo. Habrase visto bruja semejante. ¡Pues no dice que estábamos en el café de Várela, cuando la pobrecita!... ¡Vamos, hombre, que no sé cómo no la he dao un golpe!


ESCENA IX

Perico y Manolo por el foro.

(Música)

MANOLO
Yo soy postillón Riojano:
de Alfaro voy a Tudela.

PERICO
Lo que eres tú es un badanas
y un golfo y un sinvergüenza.
¿Te parece a ti decente
que te cueles de repente
sin decir «se pué pasar»?

MANOLO
No te pongas exigente
porque lo he hecho solamente
sin quererlo remediar.
¿No sabes mis aficiones
por el templo de Talía?

PERICO
¡Hace tiempo lo sabía!

MANOLO
Pues, ¿de qué te has de extrañar?
Vengo muy contento
pues quiero que sepas
una gran noticia
que te ha de alegrar.

PERICO
Pues si es una cosa
que tié que gustarme
¿por qué tanto tiempo
tardas en hablar?

MANOLO
¡Escucha, pues!

PERICO
¡Empieza ya!

MANOLO
¡Vagaba por las calles
con rostro furibundo
y me encontré a Ruperto
que dijo muy formal:
hoy don Facundo ha abierto
el gran taller del mundo
y allí en «el mundo» puedes
ganarte un buen jornal.

(Música de «Alma de Dios»)

«Anda, vagabundo,
vete a casa de Facundo.»

(Silba y acciona como en los couplets de «Las Bribonas»)

Y allá me fui
y aquí estoy yo;
y a ti y a mí
nos admitió.

PERICO
(Contento) ¿Que sí?

MANOLO
¡Que sí!
¡Y ya lo sabes to!

(Silban los dos como antes lo de «Las Bribonas» y hacen la siguiente mímica. Se miran, se encogen de hombros, se dan ambas manos y con el acorde final quedan abrazados)

(Hablado)

PERICO
¿Pero eso es cierto?

MANOLO
¿Que si es cierto? ¡Ya lo creo! ¿Me has cogido alguna vez en algún embuste... solo?

PERICO
¡No me acuerdo! (Queda pensativo)

MANOLO
Pero, oye, ¿qué tienes? ¿Habéis regañao?

PERICO
¿Nosotros? ¡Ni hablar de eso! He tenío un disgusto, pero no con ella. Con la señá Ramona la fiadora. ¡Con esa!

MANOLO
¿Y por qué ha sido?

PERICO
Siéntate y verás.

MANOLO
¿Es muy largo eso?

PERICO
Necesito tu consejo y tu amistad.

MANOLO
(Se sientan) Ya escucho. ¿Quiés fumar?

PERICO
Bueno.

MANOLO
Y yo.

PERICO
¡Trae tabaco!

MANOLO
¡Tira pa alante! (Ninguno de los dos tiene un pitillo)

PERICO
Hace más de dos años que somos amigos y aunque nos queremos como hermanos, nunca te he contíao mis penas ni mi verdadera situación.

MANOLO
Comienza.

PERICO
Carmen no es mi mujer.

MANOLO
¡Aceite!

PERICO
Petra, no es hija mía.

MANOLO
¡Vinagre!

PERICO
Y yo...

MANOLO
¡Tampoco eres tú! ¡Vamos, aquí ca uno es otra cosa!

PERICO
No me interrumpas y escucha. Hace siete años estábamos trabajando en la fábrica de aserrar maderas de un tal Carlos Uriarte.

MANOLO
Un punto. Le conozco.

PERICO
El padre de Carmen era el conserje y vivía con su hija en la fábrica. El señorito, que es un canalla, enamoricó a la muchacha y con palabras y promesas falsas, consiguió arrancarle la honra. Al poco tiempo se cansó de ella, y en vez de cumplir como caballero los echó a la calle, porque él iba a cagarse con otra.

MANOLO
¡Pues sí que es un caballero!

PERICO
Como comprenderás, se armó el gran escándalo en la fábrica. El, viéndose perdió, acorralao y amenazao por los trabajadores, se encaró con el viejo y delante de todos levantó la mano y abofeteó al pobre hombre. Carmen, al ver que aquel tío pegaba a su padre, loca de rabia juró matarlo.

MANOLO
¡Pero no lo mató!

PERICO
¡Ojalá! A los pocos días, el... señorito iba a realizar su boda, pero mira tú por qué demonio, la Carmen, que no hacía más que buscarlo por todas partes, lo encontró casualmente al tiempo de entrar en la iglesia pa casarse. Se acercó a él, le cortó el paso y
le dio una puñalada.

MANOLO
¡Camará, pues sí que es una historia alegre!

PERICO
Prendieron a Carmen. Yo recogí a su padre y lo llevé a mi casa, donde murió a los dos meses ahogao por la pena de ver a su hija en una cárcel. Como yo quería a aquella familia como si fuera mía y... y estaba enamorao de Carmen como un borrico, iba todos los días a verla. Carmen dio a luz una niña que es Petra. El padre se negó a reconocerla y yo, compadecido y porque aquella criaturita no sufriera ese borrón, la recogí y la bauticé con mi nombre. ¿Qué te parece?

MANOLO
Que San Expedito, comparao contigo, es un grillo cebollero.

PERICO
Se vio la causa y como aquel hombre curó antes de los cuarenta días y además se pudo probar su infamia, Carmen, aunque debiá salir absuelta, salió condená a dos años, seis meses y un día. Cumplió y se vino a mi casa.

MANOLO
Y vivís como marido y mujer.

PERICO
Para el mundo, sí; pero no hay tal cosa.

MANOLO
¿Qué me dices?

PERICO
Lo que oyes. Aquella es su habitación (La izquierda) y esa, la mía. (La derecha) Para todos, incluso para su hija, es mi mujer; pero vivimos como hermanos.

MANOLO
Y todo eso, ¿qué tiene que ver con la señá Ramona?

PERICO
La señá Ramona tiene a su hija en el mismo colegio donde va Petrilla y hoy le ha dicho delante de las demás niñas que yo no era su padre y que su madre era una presidiaría.

MANOLO
¡Qué rica!

PERICO
En el colegio han castigao a la hija de la señá Ramona, y ésta, enfadá, ha venío a que a la fuerza le pague un dinero que me prestó hace tres meses. Yo quiero a Carmen a cegar. Hoy mismo pienso decirle mi sentir y si me quiere, casarme con ella y marcharnos lejos, donde nadie sepa su desgracia. El mundo es tan malo que siempre quita la razón al que la tiene.

MANOLO
¿Pero qué tié eso que ver con la señá Ramona y con la hija de la señá Ramona?

PERICO
Tiene que ver que como yo no la he podío pagar, en venganza, va publicando por ahí lo que yo quiero ocultar a todo el mundo. Esa mujer es mala.

MANOLO
¿Y por qué no la pagas?

PERICO
¡Qué cosas dices, Manolo! ¿Que por qué no la pago? Porque no puedo. Porque no tengo.

MANOLO
Vamos, chico, vamos. A otro se la podrás diñar, pero lo que es a mí... ¡de ganas!

PERICO
¡Te juro que no tengo!

MANOLO
Y si no tienes, ¿cómo corriste anoche la juerga padre?

PERICO
¿Qué dices, Manolo?

MANOLO
Yo mismo sus vi en el café de Várela.

PERICO
¡Manolo! (Con horrible amargura)

MANOLO
Tú estabas en la ventana, sentao de espaldas a la calle, así como estás ahora, de americana negra y de gorrilla, y ella a tu derecha.

PERICO
¿Qué dices? (¡Dios mío, qué sospecha!) (Se levantan)

MANOLO
¿Lo vas a negar?

PERICO
(Y este no miente. Finjamos) Yo...

MANOLO
De que era ella estoy tan seguro como de que estoy hablando contigo; ahora, tú... al menos por la espalda, me paeciste tú, pero como en esta casa resulta que ca uno es una cosa distinta de lo que es...

PERICO
No, no; sí... si era yo... yo... que... (Llora) que... (¡Me ahogo!) Que... (El llanto le impide continuar)

MANOLO
¿Qué es eso? ¿Qué tienen? ¿Qué te pasa? ¿Lloras? {Perico, hermano mío! {Dímelo todo! ¿No eras tú?

PERICO
¡Manolo, Manolo de mi alma! (En el colmo del dolor) ¡Yo no era, Manolo, yo no era! (Se abrazan. Fuerte en la orquesta y telón. Terminada la música se levanta el telón para el


CUADRO TERCERO

Telón corto representando el chaflán que forma el café de Várela, calle de Preciados esquina a la de las Veneras. Es de noche. El café está iluminado y tiene las ventanas abiertas con las cortinas echadas. En la puerta del café, que es practicable, se verá el puesto del cerillero con sus accesorios necesarios. Aunque es de noche, la calle estará bien alumbrada por los arcos voltáicos del café.


ESCENA X

Aparecen el Cantaor y el Tocaor (Ciego) y el Coro General rodeando a éstos, oyéndolos. El Cerillero, el Camarero, Transeúntes 1,° y 2.° Luego, dos Guardias del Orden.

(Música)

(Este número es bailado al mismo tiempo. El Cantaor hará posturas y desplantes cómicos, resultando un tango de «chufla», que así se llama en Andalucía)

CANTAOR
¡Ay, ay, ay!

CORO
¿Tiene usted algún dolor?

CANTAOR
¡Ay!
¡Ay, que no señor!
¡Ay, ayay, ayay,
que lo tengo en Cái.
Tipitín, tipitón.
¡Pon!

CORO
¡Pon!

CANTAOR
Me han dicho que Matilde,
que es chica muy humilde,
está amelonada
con un melitar,
que es un artillero
bizarro y guerrero
y que sus ataques
no puede evitar, (Baila)
porque el tunante
saca el cañón
y a cada instante
va haciendo, ¡pon!

CORO
¡Pon!

CANTAOR
Y la muchacha,
sin más ni más,
cuando está cerca
del melitar...

CORO
¡Bomba!

CANTAOR
¡Bomba, la bomba,
la bomba va!

CORO
¡Bomba, la bomba,
la bomba va!

(Recitado)

TODOS
¡Otra, otra!

CANTAOR
Hay que sudar, amigos.

TRANSEUNTE 1°
¡Vaya! (Le da dinero)

TRANSEUNTE 2°
¡Tenga! (Idem)

CANTAOR
(Al Tocaor) ¡Témplate un poco, que se te ha aflojao el bordón!

TOCAOR
¡Guasa!

(Cantado)

CANTAOR
Me han dicho que Aniceta,
que es chica pizpireta,
de un electricista
está enamorá;
y es chico tan listo
que en menos de un Cristo
arregla un enchufe
de un modo especial,
porque el flexible
pone en tensión,
pa que el fusible
no haga explosión.

CORO
¡Pón!

CANTAOR
Si el aparato
funciona mal,
se hace un empalme
y entonces ya...

CORO
¡Bomba!

CANTAOR
¡Bomba, la bomba,
la bomba va!

CORO
¡Bomba! etc.

(Hablado)

TODOS
¡Bravo!

SEÑORA
Tenga usted.

CANTAOR
¡Almas caritativas!

UNO
¡Vaya! (Le da una moneda)

(Salen los Guardias)

CERILLERO
Correspondencia, España Nueva, El Diario, El Heraldo.

GUARDIA 1º
(Sin malos modos) (1) ¡Vaya señores! ¡Hagan el favor de despejar la acera! ¡Hagan el favor!

(l) Este Guardia no es gallego ni habla con malos modos aunque parezca raro.


GUARDIA 2°
¡Hagan, hagan!

(El público empieza a transitar de un lado para otro. Los Guardias se retiran por la izquierda. Algunos entran y salen del café)

TOCAOR
¿Has cogió mucho?

CANTAOR
¡Tres gordas!

TOCAOR
¿Qué hacemos con ellas?

CANTAOR
¡Qué gracia! ¡Bebérnoslas!

TOCAOR
¡Hay un Valdepeñas en la calle de Leganitos... de ole! ¿Qué hacemos?

CANTAOR
Arrea pa Leganitos. (Mutis izquierda)


ESCENA XI

Transeúntes, Carlos de americana negra y gorrilla. Carmen como en el cuadro primero. Sale Carmen delante por la derecha.

CARMEN
¡Vete!

CARLOS
¡No! ¡Entremos al café!

CARMEN
¡No más! ¿Qué te propones?

CARLOS
Que cesen ya de una vez estas angustias y estos misterios.

CARMEN
No es posible. No hay más que un camino, uno sólo. Que yo desaparezca del mundo y no tengo valor para realizarlo. ¿Por qué soy tan cobarde? ¿Por qué no arrancarme esta vida de deshonra y amargura? ¡Déjame! No me persigas más. No me persigas. Me das miedo.

CARLOS
¿Miedo, por qué? ¿No es tuyo mi cariño? ¿No estoy yo dispuesto a hacerte mi mujer?

CARMEN
¡Qué infame eres! ¡Pero tú no comprendes que lo que deseas es un imposible? Después de mi deshonra, de haber abandonado a tu hija, y habiendo yo encontrado un hombre... ¡qué digo un hombre! un hermano: un santo que nos ha amparado; ¿crees tú que yo puedo, que yo debo quitársela? No; él tiene un derecho, que tú no tienes. Tú la engendraste y la abandonaste. El la recogió y la dio su nombre. ¡Ante la ley, es suya!

CARLOS
¡Ante la ley, sí; ante la conciencia, no!

CARMEN
¿Conciencia? ¿Y tú tienes conciencia?

CARLOS
¿Y aun lo dudas? Me heriste a traición...

CARMEN
(Indignada) ¡Carlos!

CARLOS
Con motivo... pero fue a traición. Comprendí mi torpeza; te perdoné y deshice mi boda. Aquí estoy dispuesto a reparar mi falta. ¿No es esto conciencia?

CARMEN
Es ya tarde. Cuando a la cárcel fui, ni una sola vez viniste a verme, ni una sola vez trataste de mitigar mis penas y hoy que sabes que puedes hacerme daño con tu presencia, hoy que sabes que hay un hombre honrado que constituye toda mi felicidad y mi alegría, un hombre tan bueno, que con más derechos que tú, no se ha atrevido ni aun a decirme que le quiera, porque sabe que yo le rechazaría por considerarme indigna de él, hoy que puedo ser feliz, se te ocurre turbar mi felicidad con otra nueva infamia. Me persigues hasta aquí, sin duda para dar más publicidad a nuestra entrevista y que ese hombre a quien yo venero tenga derecho a escupirme a la cara. ¡Eres aun más canalla de lo que yo creía!

CARLOS
¡Mira cómo hablas!

CARMEN
Acuérdate de cómo yo cumplo mis juramentos. Juré matarte y sin duda me tembló la mano y no encontró mi cuchillo tu corazón. No me hagas repetir el juramento, porque otra vez no seré tan torpe. ¡Yo te lo juro!


ESCENA XII

Dichos y Manolo por la derecha. Los Transeúntes siguen cruzando la escena. Manolo queda al paño.

MANOLO (¡Son ellos!)

CARLOS
(Riendo sarcásticamente) ¡Je, je! Otra vez tu cuchillo se encontrará con mi revólver.

MANOLO
(¡Hola! ¡Pues sí que es un encuentro!)

CARMEN
Serás capaz de matarme. ¡Te conozco bien!

CARLOS
¡En justa reciprocidad!

MANOLO
(¡Uy, qué palabreja! Reci-pruci-pici-cipi... ¡Zape! ¡Cualquiera pronuncia eso!)

CARLOS
Terminemos de una vez. ¡Si me entregas a mi hija, me caso contigo!

CARMEN
¡Nunca!

MANOLO
(¡Ole!)

CARLOS
¡Entonces yo iré por ella y de grado ó por fuerza, te la arrancaré a ti y a él!

CARMEN
¡Cobarde! (Le da una bofetada)

MANOLO
(¡Tortas de manteca!)

CARLOS
¡Ah! (Muy reconcentrado y con mucha ira) Me heriste en el pecho y no sentí el dolor que tu mano me ha hecho al ponerla sobre mi cara, pero ahora... (Carlos coge con la mano izquierda la mano derecha de Carmen, que trata de defenderse. Mientras tanto Carlos saca con la derecha el revólver, que llevará en el bolsillo de atrás del pantalón) ahora Serás tú la que... (Al sacar el revólver Carlos é ir a disparar sobre Carmen, Manolo de un salto se acerca a él, sujeta con las dos manos la de Carlos desviando la puntería y colocándola bien en alto para que el público lo vea bien. Carlos, no llega a disparar)

MANOLO
¿Me hace usted el favor de darme lumbre? (Carmen sujeta a Carlos) (Rápido)

CARLOS
¿Granuja? Suelta. (Suelta a Carmen)

MANOLO
¡Suelte usted, so golfo!

TRANSEUNTE 1°
¿Qué es eso?

CARLOS
¡Guardias! ¡Socorro!

TRANSEUNTE 1°
¡Guardias!


ESCENA XIII

Dichos, Guardias 1º y 2°, por la izquierda. Gentes del pueblo por ambos sitios y del café. El Camarero, el Cerillero; luego Felipa por la derecha.

Sigue la escena clara, pero muy rápida hasta el final. Carmen pasa al lado de Manolo a su izquierda.

GUARDIA 1º
¡Alto! ¿Qué pasa aquí? (1)

(l) Camarero y Cerillero. Coro. Manolo —Carmen —Guardia 1° —Carlos —Guardia 2º —Pueblo.

CARLOS
Este granuja... (Manolo le quita el revólver)

MANOLO
Justo: este granuja que me ha querido quitar el reloj.

CARLOS
¿Yo? (Furioso) ¡Ladrón!

GUARDIA 2º
¡Silencio! (Sujetando a Carlos)

MANOLO
¿Ladrón yo? (Le acomete. Carmen y los demás le sujetan) Soltarme, hombre, soltarme.

CARLOS
¡Yo soy un caballero!

MANOLO
¿Un caballero que me ha sacao un revólver y viste de gorrilla?

CAMARERO
¡A la delega con él!

TODOS
¡Eso, eso!

CARMEN
(¡Dios mío!)

GUARDIA 1º
(Al segundo) ¡Sujétale bien, Juan! (El Guardia 2° le coge por el brazo izquierdo, el primero por el derecho)

CARLOS
¿A mí? (Forcejea)

GUARDIA 1º
¡A callar! Venga el revólver.

MANOLO
(Dándolo) ¡Ahí va!

FELIPA
(Saliendo) ¿Pero qué pasa? (Por la derecha)

MANOLO
Ese granuja que me ha querío quitar el reloj.

FELIPA
¿Pero tú tiés reloj?

MANOLO
(¡Calla!)

GUARDIAS
A la delegación. (Los Guardias se llevan a Carlos, cogido cada uno de un brazo. La gente les sigue)

TODOS
¡Andando con él!

MANOLO
Así; ca uno de un brazo, y yo... lo mismo que él. (Carmen se coge del brazo izquierdo de Manolo. Felipa del derecho ) Ca una de un brazo, ¡pero qué diferencia! (Música y telón. Terminada la música se levanta el telón para el


CUADRO CUARTO

La misma decoración del segundo cuadro. Sobre la mesa una palmatoria con vela encendida. La puerta primera derecha tendrá la llave puesta por la parte de la escena.


ESCENA XIV

Petrilla sentada a la derecha de la mesa y Perico a la izquierda.

PETRILLA
(Leyendo el catecismo) «El Segundo, no jurar su santo nombre en vano.» (Pausa) ¡Cuánto tarda mamá!

PERICO
(Muy triste) Sigue, hija mía, sigue. ¡Ya vendrá pronto!

PETRILLA
«El tercero, santificar las fiestas.» «El cuarto, honrar padre y madre.»

PERICO
¡Párate ahí! ¡Dobla esa hoja: haz una señal en ese mandamiento y cuando seas mujer, acuérdate de que fui yo quien ta enseñó a rezar!

PETRILLA
¿Y tú crees que yo no me acuerdo? (Perico apoya la cabeza sobre sus manos. Petrilla se le acerca cariñosa) ¡Oye» papá! ¿Por qué estás triste?

PERICO
¿Yo? (Pausa) ¡Te engañas!

PETRILLA
(Con malicia de niña) A mí no me la das. (Pausa) ¡Tú estás triste, porque mamá no ha venido aún! ¿No es eso?

PERICO
(Acariciándola) ¡Qué chiquilla eres!

PETRILLA
¡Además... tengo que decirte una cosa!

PERICO
¡Habla!

PETRILLA
¿Tú quieres a mamá?

PERICO
¡Tanto como a ti!

PETRILLA
Entonces... ¿por qué cuando te vas a la calle no le das un beso?

PERICO
¿Y eso... qué tiene de particular?

PETRILLA
¡No ha de tener! ¡El marido de mi maestra, siempre que va y viene a la calle, le da un beso y tú no se lo das a mamá!

PERICO
(Pausa) Se los doy... se los doy... cuando tú no lo ves.


ESCENA XV

Dichos y Carmen, foro.

CARMEN
Buenas noches (1).

(l) Carmen —Petra —Perico.


PETRILLA
¡Mamá! (La besa) ¡Cuánto has tardado! (Carmen se quita la mantilla que deja sobre la cómoda)

PERICO
(¡Dios mío!)

CARMEN
¡He tenido que velar!

PERICO
Petrilla, hija mía; vete a rezar a tu cuarto y no salgas hasta que yo te llame.

PETRILLA
¿Sin luz? (Esquivando el irse)

PERICO
Arde la lamparilla. ¡Anda, déjanos solos!

PETRILLA
(Aparte a Perico) (¡Ah, ya lo comprendo todo... tunante! Quieres que yo me vaya para darle el beso a mamá... ¡Sí, sí! ¡Bueno estás tú!) Adiós, mamaíta. (Le da un beso y le dice aparte) (No estés triste, tonta; si ahora te lo va a dar él) (Petrilla llega a la puerta primera izquierda, se vuelve y hace una mueca maliciosa como diciendo: ¡Qué pillos sois! y se va)


ESCENA XVI

Carmen y Perico.

Carmen se sienta a la derecha de la mesa, muy pensativa. Perico habla con pena, pero no con rabia. Siempre cariñoso, aun en sus reconvenciones.

PERICO
Carmen... ¿qué tienes?

CARMEN
¡Nada! (Disimulando su tristeza)

PERICO
Finges en vano, Carmen. ¡Lo sé todo! ¡No trates de engañarme!

CARMEN
(Se levanta y dice con dignidad) ¡Perico!

PERICO
Tienes razón: perdóname. ¿Con qué derecho me atrevo yo a recriminarte? ¡Yo no soy más que un hermano... un amigo... nadie! No debo... no puedo hacerlo. Pero es preciso que terminemos de una vez y que de una vez acaben para mí esta ansiedad y este martirio. Te quiero, Carmen, te quiero; pero no con pasión de hermano. ¡Te quiero para mí! ¡Quiero llamarte mi mujer! Ocho años hace que llevo dentro del pecho este cariño que va consumiéndome poco a poco y mis labios no se han atrevido a decírtelo por temor a que tú me correspondieras a impulsos del agradecimiento y no de tu cariño. Ocho años de cruel amargura, de horribles sufrimientos, y hubiera callado hasta el fin de mi vida, si los celos no se hubieran apoderado de mí, destrozándome el alma. Te quiero, Carmen, te quiero.

CARMEN
Qué torpes son tus ojos que no han sabido leer en mi corazón. ¿Tú crees que si yo correspondiera á tu cariño solamente por agradecimiento sería noble contigo? No. Yo agradezco infinito el bien que me has hecho... como madre, pero como mujer...

PERICO
(Emocionado) ¡Carmen!

CARMEN
¡Como mujer, te quiero con inmensa pasión!

PERICO
¿Sí?

CARMEN
Con el alma entera, que se me sale por los ojos rebosando de alegría al poder estrecharte entre mis brazos y decirte con toda la fuerza de mi corazón: Perico de mi alma, (Se abrazan) ¡cuánto te quiero!

PERICO
¡Ya eres mía! ¡Ya tengo derecho a interrogarte! ¿De dónde vienes? Sé que tus labios no han de mancharse con la mentira. ¡Habla! ¿De dónde vienes?

CARMEN
¡De hablar con ese hombre!

PERICO
¿Con Carlos?

CARMEN
¡Sí! Era preciso. Me persigue. Me acosa sin descanso. Sabe que soy feliz y pretende volver á hacerme desgraciada.

PERICO
¡Miserable!

CARMEN
¡Me ofrece su mano si le entrego a mi hija!

PERICO
¿Qué dices? ¿Entregarle a Petrilla? ¡Eso nunca!

CARMEN
¡Es un canalla! ¡Ha tenido la osadía de amenazarme con robármela!

PERICO
¡Que venga ese miserable! Que venga ese canalla a llevarse a mi Petra y entonces...


ESCENA XVII

Dichos y Manolo, foro derecha.

MANOLO
Ya estoy aquí. (1)

(1) Manolo — Carmen —Perico.

PERICO
(Tomándolo por Carlos) Canalla, vas a...

MANOLO
(Dando un salto hacia la derecha) ¡Ca... ramba, hombre! ¡Que soy yo! ¿Habéis hablao?

CARMEN
Lo sabe todo, Manolo,

MANOLO
¿Hasta lo de la torta? Chico, le dio Carmen una bofetá al tío ese que parecía que había reventao un automóvil. Pero si no llego yo tan a tiempo, la diñas. La amenazó con un revólver. Yo empecé a chillar, vinieron los guardias y se lo llevaron a la delegación. Felipa acompañó a Carmen hasta la esquina y yo me fui a la delega a ver lo que sucedía; pero como ese tío tiene influencia, cuando llegué yo salía él. Me escondí en un portal pa que no me viera. Le dejé pasar, le seguí y le vi entrar en la taberna del Zocato, saliendo a poco con dos hombres muy mal fachaos.

PERICO
Sigue.

MANOLO
Bajaron por la calle Ancha: se metieron por la de la Flor y se quedaron paraos en la esquina junto al solar. Yo me tiré al suelo, pa que no me vieran y me enteré de to lo que hablaban. «Esta noche...» decía él, «es preciso que la niña quede en mi poder. «Hay que robarla!»

CARMEN
¡Dios mío!

MANOLO
«Yo tengo una ganzúa y cuando todos duerman... ¿Y si la madre chilla?» — decía uno de ellos. «De esa... yo me encargo.»

CARMEN
(Con energía) ¡Canalla!

PERICO
(Idem) ¡Mal hombre!

MANOLO
¿Quién?

CARMEN
¡Ese infame!

MANOLO
¡Creí que era yo! ¡Me habíais asustao!

PERICO
¡Yo esperaré... y que vengan si se atreven!

MANOLO
Ca, hombre, ca! Déjame a mí que se me ha ocurrido una cosa superior. Carmen y tú, al cuarto de la niña. Yo me oculto en aquél rincón junto a la cómoda, sus lleváis la vela, y a la primera voz, salís en seguida, pero que no vayáis a tardar! ¿Eh?

CARMEN
¡Qué cosas dices!

PERICO
¡Ten cuidado, Manolo! El traerá armas.

CARMEN
¡Seguro!

MANOLO
No te creas que vengo yo de vacío, (Saca un pistolón tremendo ) Yo también me traigo mi ganzúa. ¡Mira!

PERICO
En cuanto venga...

MANOLO
En cuanto venga., me dejáis a mí que ya sus he dicho que tengo un plan de primera sin que haya sangre. ¡Manos a la obra! Ya no debe tardar. La puerta del piso la he cerrao yo. Esa (La del foro) dejarla abierta. ¡Cada cual a su sitio y a esperar con calma!

CARMEN
(Coge la palmatoria) ¡Dios mío!

MANOLO
¡Chits! ¡Callar! (Sube al foro y escucha) ¡No! Ala pa dentro. (Carmen y Perico hacen mutis llevándose la luz. Oscuro completo en la escena)


ESCENA XVIII

Manolo solo

MANOLO
(Andando a tientas) ¡Bueno! Ahora me he perdió yo y no doy con el rincón. (Tropieza con la mesa) María Santísima, que oscuro está esto. Me he roto Una espinilla. (Se dirige al rincón) Vamos, ya creo que... Sí; este es. ¡Ajajá! (Llega al rincón entre la cómoda y la pared y se agacha quedando en cuclillas) ¡Qué silencio! Paece que estoy en un puesto de perdices. (Pausa) ¡No se oye nada! ( Pausa) ¡Sí; ya creo que!... ¡Ya están ahí!


ESCENA XIX

Perico y Carlos foro.

CARLOS
(En la puerta del foro con mucho sigilo. Habla mirando al interior como dirigiéndose a alguien que no se ve. Dirá su parlamento muy despacio y a media voz) Esperarme en la calle y cuidado cuando os entregue la niña. (Pausa) ¡No! No necesito a nadie. Vengo preparado. (Avanza un poco) ¡Por fin voy a realizar mi venganza! Esa niña que es toda su alegría desaparecerá de su lado para siempre!

MANOLO
(Ahora me están dando ganas de estornudar. Claro; en esta postura...)

CARLOS
¡Después de todo, es mi hija! ¡A mi lado, no ha de faltarle nada! ¡Valor! ¿Cuál será su cuarto? Veamos. (Saca del bolsillo una linternilla de foco eléctrico: le da luz. La escena continúa oscura)

MANOLO
(¡Anda: y trae arco voltaico!)

CARLOS
¿Será allí? (se dirige de puntillas a la puerta derecha)

MANOLO
(Como me enfoque... estoy perdío)

CARLOS
(Se asoma sin llegar a entrar) ¡Nadie! ¡Qué silencio! ¿Seré víctima de alguna traición? El no está en ese cuarto... Si está con ella, tendré que luchar para realizar mi propósito... ¡Lucharé! (Saca el revólver) ¡Ea, Valor! (Se dirige a la puerta izquierda muy despacio. Manolo sale de su escondite y le sigue muy de cerca, llevando el pistolón en la mano izquierda) ¡Allí tiene que ser! Entremos. (Al llegar a la primera izquierda)

MANOLO
(Quitándole el revólver repentinamente) ¿Granuja, donde va usted?

CARLOS
¡Ah, miserable!

MANOLO
¡Luces! ¡Luces! (Manolo da un salto y se coloca ante la puerta del foro impidiendo el paso)


ESCENA ULTIMA

Dichos y Carmen y Perico con luz primera izquierda. Luego Petrilla por izquierda y Felipa foro

PERICO
¡Canalla! (Claro en la escena)

CARMEN
(Sujetando a Perico) ¡Por Dios!

CARLOS
(Estoy perdido) (Con ira reconcentrada. Intenta hacer mutis foro. Manolo le apunta con el revólver y el pistolón)

MANOLO
¡Atrás! ¡Por aquí no se sale, amigo! Aquella es la Salida. (Señala la puerta derecha)

CARMEN
¡Manolo!

PERICO
¿Qué haces?

MANOLO
¡Lo que quiero! ¿Es usted sordo, amigo? Por allí... por allí...

CARLOS
(¡Pagareis con la vida, miserables!) (Manolo sigue apuntando a Carlos y éste, obligado por el miedo, entra en la primera derecha, cuya puerta cierra Manolo con llave rápidamente)

MANOLO
Por allí... ¡Así! ¡Ajajá! ¡Cayó en la ratonera!

CARMEN y PERICO
¡Manolo!

MANOLO
¿No es un ladrón? Que lo castigue la justicia. ¡A qué matarlo!

PETRILLA
(Saliendo) ¡Papá! ¡Mamá!

PERICO
(Hija mía! (Se abrazan los tres)

MANOLO
¡Así! ¡Un grupito los tres... y yo... sólito!

CARMEN
¡Bendito sea Dios!

FELIPA
(Saliendo) ¡Pero hombre; ¿Te vas a quedar a dormir aquí esta noche?

MANOLO
¿Esta noche? (Al grupo de Carmen) Enseguidita. ¡Ven aquí, Felipilla! Abrázame. ¡Ya tengo compañera! ¡Ya no me dais envidia, (Se abrazan)

PETRILLA
Y ahora... ¿le darás el beso a mamá?

PERICO
¡Ahora sí, hija mía, ahora sí! (Fuerte en la orquesta. Perico pone los labios sobre la frente de Carmen que, ruborizada, baja los ojos. Petrilla se arrodilla y besa la mano izquierda de Perico. Manolo y Felipa abrazados también, contemplan con satisfacción ese cuadro de amor y de alegría)



TELON


Información obtenida en:
https://archive.org/details/lapresidiariazar00padi

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