miércoles, 17 de junio de 2015

Perla (Libreto)



PERLA



Zarzuela en un acto y en verso.

Original de Juan José Herranz.

Música de Pedro Miguel Marqués.

Estrenada en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.


REPARTO (Estreno)


ACTO UNICO

El teatro representa una plaza de los arrabales de Sevilla la derecha y en primer término hay una casita pobre pero de aspecto poético. Es de día.


ESCENA PRIMERA

Olmedo y Clara.

OLMEDO
(Entrando por la derecha)
Aquí vive. Madre Clara...

CLARA
Hijo.

OLMEDO
¡Yo!

CLARA
Mare me dijo:
no le tuviera por hijo
si mare no me llamara.

OLMEDO
Madre llamante a porfía
los gitanos ¿qué te asombra?

CLARA
Cuando así un noble me nombra
quiere una gitanería.

OLMEDO
Vengo a implorar tus favores,
porque con tus mañas eres
mensajera de placeres,
amparo de pecadores.

CLARA
¿Y por quién viene abonado
quien me busca de ese modo?

OLMEDO
El mismo lo abona todo;
y lo abona de contado.

(Saca unas monedas y se las entrega)

CLARA
Peso tienen las razones.
Diga el lindo lo que manda,
porque con su ruego ablanda
los más duros corazones.

OLMEDO
Recorre toda Sevilla,
y no es mucho que la alabe,
una hembra que nadie sabe
si es mujer ó maravilla;
gitana de negros ojos,
tez blanca, pelo en madejas,
nariz recta, arqueadas cejas,
blancos dientes, labios rojos:
la mirada llega al cielo,
es el talle cual la brisa,
y el pie tan leve que pisa
como si besara el suelo.
Cuando baila en las plazuelas,
y entona alegres canciones,
se oyen latir corazones
al son de sus castañuelas;
y en amorosos excesos
prorrumpen todas las almas;
los hombres le baten palmas,
los niños le tiran besos.
Y con loca algarabía
exclaman todos al verla:
«¡Es Perla! ¡Viva la Perla!
¡La Perla de Andalucía!»

CLARA
La han querido enamorar
cuantos pasan por galanes,
y ha tenido más chalanes
que arenitas tiene el mar;
mas Perla, con ceño adusto,
despide al galán más bello,
porque no ha encontrado un cuello
para colgarse a su gusto.

OLMEDO
El tesoro más preciado
se adquiere a veces por nada.

CLARA
Es que Perla está guardada
por mi compadre el Perchado.

OLMEDO
Madrecita Clara, opino
que no alcancé tu favor.

(Vuelve a darla dinero)

CLARA
Serviré a tan tierno amor
si viene por buen camino.

OLMEDO
¿Es su padre?...

CLARA
El Padre Santo.

OLMEDO
¡Cómo: no tiene!...

CLARA
Ni madre,
ni perrito que le ladre.

OLMEDO
¡Es libre!

CLARA
No digo tanto.
Sujeta está por amor
a quien le mostró interés;
quizás su padre es marqués,
ó duque, ó emperador;
pero ella ve los derechos
de mi compadre el Perchado,
que el pobre al fin la ha criado
como quien dice a sus pechos.

OLMEDO
Yo lograré averiguar...

CLARA
No es fácil que eso realice:
el Perchado sólo dice
que Perla es hija del mar.

OLMEDO
¿Podré yo hablarla?

CLARA
Mañana.

OLMEDO
Esta noche.

CLARA
Si me obliga...

OLMEDO
Más no esperas que consiga...

CLARA
Yo no engaño: soy gitana.

OLMEDO
Vienen.

CLARA
Idos sin recelo.

OLMEDO
Volveré.

CLARA
Mas no al presente

OLMEDO
(Marchándose por la derecha)
(Voy a engañar a esta gente)

CLARA
(Contando las monedas)
¡Pobrecillo! el primer vuelo.


ESCENA II

Clara y además Perla, Perchado, Gitanos de ambos sexos y gentes del pueblo que siguen a los Gitanos.

(Música)

PERCHADO
Aquí está la gitana,
la alegre gitanilla,
la dicha de Triaría,
la gloria de Sevilla.
Con su mirada pura
descubre todo arcano,
y dice la ventura
a quien le da su mano.
Ella es la fuente
de la alegría,
cura al que siente
malencolía.
Llegad, llegad,
que os dará nueva vida
su dulce cantar.

CORO
Llegad, llegad,
la gitana preludia
su dulce cantar.

(Se ha formado un semicírculo en cuyo centro quedan todos los gitanos. Perla canta en primer término)

PERLA
Yo soy el ave pura y sencilla
que hasta los cielos alzarse quiere,
que canta alegre, cuando el sol brilla,
que calla triste, cuando el sol muere.
Dando a mi cuerpo formas extrañas
cruzo sin miedo por los espacios;
duermo en las cruces de las cabañas,
velo en las torres de los palacios.
Sé los pesares y los placeres,
y sé los odios y los amores,
que sé el lenguaje de las mujeres,
de las palomas y de las flores.

CORO
Cante pesares, cante placeres,
ó cante luchas, ó cante amores,
tiene el encanto de las mujeres,
de las palomas y de las flores.
Callad, callad,
que repita la Perla
su dulce cantar.

(Mientras ha cantado el Coro, ha recorrido el círculo el Perchado, pidiendo con el sombrero en la mano)

PERLA
Libre mi pecho de las pasiones,
red para incautos era mi danza;
iba prendiendo los corazones
sin el anzuelo de la esperanza.
Mas quise un día, como otros varios,
herir un alma saliendo ilesa,
y los hechizos fueron contrarios:
tendí mis redes y quedé presa.
Ya tengo el alma loca de amores,
ya toco espinas entre las rosas,
ya no me arrullan los ruiseñores,
ya no me velan las mariposas.

CORO
¡Ya tiene el alma loca de amores
y toca espinas entre las rosas,
y no la arrullan los ruiseñores,
y no la velan las mariposas!
Feliz mortal
quien inspire a la Perla
tan dulce cantar.

(Mientras ha cantado Perla esta segunda parte, Olmedo ha salido de detrás de la casita y ha avanzado muy despacio, hasta quedar en primer término)


ESCENA III

Dichos y Olmedo.

(Hablado)

PERCHADO
¡Perla, es nueva esa canción!

CLARA
Y tiene mucho sentido.

OLMEDO
Llena está de inspiración.

PERLA
¿No ha de estar? si es un quejido
que sale del corazón.

CLARA
Ese corazón gitano
siempre dice verdad pura.

PERCHADO
Y habla siempre en castellano.

PERLA
Si queréis darme la mano
sabréis la buenaventura.

OLMEDO
Toma: la duda y la pena
embargan mi alma serena,
no me ofendas con agravios,
que mi ventura más buena
la pueden decir tus labios.

PERLA
En la mano y el semblante
miro una cosa.

OLMEDO
¿Sólo una?

PERLA
Que pretendéis ser amante
de una niña viandante,
sin familia y sin fortuna.

OLMEDO
¿Y me ama?

PERLA
Quizá os adora.

OLMEDO
Su amor mi vida engalana.

PERCHADO
No teméis en serio ahora
palabras de una gitana
que fue siempre embaucadora.

OLMEDO
No pretendo averiguar
si mi amada me desdeña;
puedo mi ilusión gozar
y me agrada celebrar
esta mentira halagüeña.
Venid todos a mi casa,
gitanos embaucadores,
y bebiendo allí sin tasa,
apagarán los licores
la sed de amor que me abrasa.

PERCHADO
Id con él.

OLMEDO
Quien no me siga
me ofende.

PERCHADO
Ofender no quiero,
mas Perla siente fatiga...

OLMEDO
¡Se queda!

CLARA
Con una amiga.

PERCHADO
Ojo, mare.

OLMEDO
(A Perla) Vuelvo.

PERLA
Espero.

PERCHADO
¿Os entrareis?

(Señala a la casita que hay en primer término)

CLARA
Al instante.

PERCHADO
A ver si es infiel el guarda.

OLMEDO
Adiós, Perla.

PERLA
(Quedo y con pasión) Adiós, mi amante.
(¡Qué garboso!)

OLMEDO
(¡Qué gallarda!)
¿Vamos, Perchado?

PERCHADO
Adelante.


ESCENA IV

Perla y Clara.

PERLA
Madre Clara, ¿Le conoces?

CLARA
De pura conversación.
¿Tú le quieres?

PERLA
Mi emoción
lo dice.

CLARA
Pues corren voces
de que tiene din y don.

PERLA
¡Es noble! Bien su presencia
muestra que su nombre brilla.

CLARA
Es un conde de Valencia
que vino há poco a Sevilla
a recoger una herencia.

PERLA
Ya mi cariño me riño,
pues si él es un potentado
será para él mi cariño
juguete que arroja un niño
después de haberlo quebrado.

CLARA
¿Por qué?

PERLA
Nuestra raza inspira
repugnancia al que la mira.

CLARA
Pues él debe su riqueza
a un gitano ¡buena pieza!

PERLA
¿Eso es verdad?

CLARA
No es mentira.
El Chato, que no era bobo,
robó a una niña en su nido;
se armó gresca, vino el lobo...
y nada... el niño ha cogido
las consecuencias del robo.

PERLA
¿Y tú piensas?

CLARA
Yo no trato
de averiguar... ni recelo...
pero esto pasó hace un rato,
y ni a la niña ni al Chato
les ha visto nadie el pelo.

PERLA
Cállate, Clara.

CLARA
Hija mía,
yo no mancho su hidalguía
ni le quito sus blasones.

PERLA
Las gentes de su valía
no hacen tratos con ladrones.

CLARA
¿Qué ladrón? Si era un gitano,
pues si era... casi tu tío,
como que era primo hermano
del Perchado, y del Perdió,
y de Juanote y del Cano.

PERLA
Parentela de alta clase,
como indican los apodos.

CLARA
Pero el conde dirá: «pase,»
y por más que no se case
será al fin primo de todos.

PERLA
(Muy preocupada)
Si se aman dos almas sanas,
las conveniencias mundanas
no les impondrán sus leyes?

CLARA
Es claro: hay muchas gitanas
que se han casado con reyes.

PERLA
Sin que yo tenga ambición
de honores, fausto y riqueza,
cruzan mi imaginación
pensamientos de grandeza
que halagan el corazón.
Sueño salones lujosos,
sueño abundancia y ventura,
sueño padres muy dichosos,
sueño besos cariñosos
de una niña bella y pura.
Y me hallo tan confundida
que no encuentro la medida
de mis altos pensamientos;
¿son locos presentimientos,
ó recuerdos de otra vida?

CLARA
Ya, ya; todo puede ser.

PERLA
El se acerca.

CLARA
¿Sí? por dónde?

PERLA
Pronto consiguió volver.

CLARA
Tenle a raya. Señor conde,

(Acercándose a Olmedo)

cumplí como una mujer.

ESCENA V

Perla, Clara y Olmedo.

OLMEDO
Por si el Perchado llegara
ponte allí de centinela.

PERLA
Que avises.

CLARA
Mi los repara. (Tose)

OLMEDO
Hasta luego, madre Clara.

CLARA
¡Madre! ya soy casi abuela.


ESCENA VI

Perla y Olmedo.

OLMEDO
Yo vengo, Perla querida,
a que calmes mis dolores
y desvelos;
vengo con el alma herida
a decirte mis amores
y mis celos.

PERLA
¡Celos vos! a quien le juro
entre tanto y tanto amante
dar la palma!
¡Celos vos, a quien auguro
que le entregaré constante
vida y alma!

OLMEDO
Ese Perchado, he notado
que te quiere de tal modo
que me fundo.

PERLA
Para mí ha sido el Perchado
un amigo, un padre, todo
en el mundo.

OLMEDO
¿Por qué nuestro amor le duele?

PERLA
Conoce los corazones.

OLMEDO
No, no es eso.

PERLA
Es perro que largo huele.

OLMEDO
Mas debe tener razones.

PERLA
De gran peso.
Siente verme enamorada
de quien ha de amarme un día
nada mas:
teme verme despreciada...

OLMEDO
¿Eso teme, Perla mía?
no, jamás.
Enseña quebrados robles
y montañas hechas llanos
la experiencia.
Yo que he nacido entre nobles;
acabaré entre gitanos
mi existencia.

(Música)

PERLA
¡Enlazar nuestra suerte
para toda la vida!
Que jamás yo despierte
si lo sueño dormida.

OLMEDO
Mi pasión no es un sueño,
porque no duerme en calma
quien te tiene por dueño
de la vida y del alma.

PERLA
¿Ese gitano que me adora
podrá saber nuestra pasión?

OLMEDO
Tú le dirás que eres señora
de mi rendido corazón.

PERLA
Que a señora la eleve un capricho
no puede creer
la pobre gitana,
aunque muchas flamencas le han dicho
bien puede ser
princesa ó sultana.

OLMEDO
Tú qué dices la buena ventura,
que sabes leer
en los corazones,
puedes ver que en mi dicha futura
la fuente has de ser
de mis ilusiones.

PERLA y OLMEDO
El amor es del alma la esencia,
es soplo fecundo,
perfume y color.
No ha de haber sin amor existencia,
que a todo en el mundo
da vida el amor.

PERLA
Si los señores
negáis honores
a quien la cuna
se los negó;
ni nada quiero
ni nada espero,
sólo tu esclava
puedo ser yo.

OLMEDO
Si con secretos,
con amuletos
y con hechizos
haces sentir;
dueño adorado,
siempre hechizado
loco he amores
quiero vivir.

(Al terminar el dúo se oye la tos de Clara)

(Hablado)

PERLA
Tose: ya viene el Perchado,
vete.

OLMEDO
Nunca fui cobarde.

PERLA
No me quieres.

OLMEDO
¿Que no!... (Le besa la mano)

PERLA
Vete, dueño amado.

OLMEDO
¿Tú le hablarás?

PERLA
Sí, más tarde,

OLMEDO
Que me esperes.

(Perla se entra en la casita, y Olmedo se marcha precipitadamente)


ESCENA VII

Clara y Perchado.

PERCHADO
(A Clara, que sigue fingiendo tener tos)
Quieres dejar de toser?
si ya tu papel has hecho.

CLARA
Hijo, me puedes creer... (Tose de nuevo)
está muy malo este pecho.

PERCHADO
¡Faltaste a mis instrucciones!
¿El vino?... habla sin reparo.

CLARA
El vino... tú ves visiones. (Riendo)

PERCHADO
Lo estoy viendo todo claro.
Te dije: «Vuelvo al instante,
vigila firme y resuelta;»
y tú has sido un vigilante
que ha vigilado mi vuelta.

(Después de una pausa)

¿Lo oyes, Clara?

CLARA
No soy sorda:
mas tú estás fuera de quicio;
haciendo la vista gorda
te hubiera hecho un beneficio.

PERCHADO
Gracias.

CLARA
Perla no es ingrata,
tú eres algo manirroto,
y el chaval tiene más plata
que remueve un terremoto.

PERCHADO
¿Y no quieres que me ofenda!
Madre Clara, cierra el pico.
¡Me propones que la venda
como quien vende un borrico!

CLARA
Tú has olvidado quién eres.

PERCHADO
Calla, bruja.

CLARA
No te asombres.

PERCHADO
Si eres mala.

CLARA
Las mujeres
se han hecho para los hombres.

PERCHADO
Siempre he dicho «Elige, Perla,
entre la virtud y el vicio,»
pero ahora me asusta verla
tan cerca del precipicio.
Ya es viejo mi corazón
y adora los buenos fines.

CLARA
¿Me vas a echar un sermón?

PERCHADO
Si no entiendes de laitines.

CLARA
¿Quién sabe?... Perla es muy bella,
y como diga «No cedo,»
tal vez se case con ella
el noble conde de Olmedo.

PERCHADO
¡El conde de Olmedo!

CLARA
Es llano.

PERCHADO
¿Estás segura? Responde.

CLARA
Segurísima.

PERCHADO
¡Es su hermano!

CLARA
¿Su hermano?

PERCHADO
(Tratando de recoger sus palabras)
Hermano del Conde.

CLARA
Pero si es él en persona.

PERCHADO
¿Conque no hay duda?...

CLARA
Ninguna;
tiene rentas y corona.

PERCHADO
(Disimula) ¡Qué fortuna!

CLARA
Si el mocito es una viña.

PERCHADO
Hace tiempo que no cazo,
pero al olor de la niña
le puedo coger con lazo.

CLARA
¡Qué cambio!

PERCHADO
Yo tengo pecho.

CLARA
¿Y la conciencia? (Sondeándole)

PERCHADO
Anda cara.

CLARA
Yo me lavo... (Finge que se lava las manos)

PERCHADO
Muy bien hecho;
por algo te llaman Clara.

CLARA
Pero explícate...

PERCHADO
Me duele
estar viviendo en el ocio.

CLARA
(¡Ay! qué mal, qué mal me huele!)

PERCHADO
Llevas parte en el negocio.
Toma el tole, y sin dar gritos
haz que vengan los muchachos

CLARA
Voy que vuelo.

PERCHADO
(¡Los malditos
estarán todos borrachos!)


ESCENA VIII

Perchado.

PERCHADO
El caso es serio, muy serio:
si yo no barrunto el lio
armamos un gatuperio
de hermano y muy señor mío;
pero de evitarlo es hora,
y en llegando la cuadrilla
nos vamos... a ver la aurora
a diez leguas de Sevilla.
¡Pues no es nada! ¡Dos hermanos
en dulce correspondencia!...
Al escape: los gitanos
tenemos también conciencia.

(Música)

Sí yo dijera
mi sentimiento,
Perla supiera
su nacimiento.
Notara los errores
de su pasión impura,
al ver que sus amores
no los bendice el cura.
Mas decir no me conviene
por razones muy legales,
que la sangre de ambos viene
de los mismos manantiales.
No, no, no;
no haré revelaciones,
porque después...
yo echara bendiciones
con mis dos pies.
Si la conciencia
no me gritara,
nuestra existencia
se transformara.
Callando yo el enredo
que mi conciencia acosa,
la Perla, de su Olmedo
llegara a ser esposa.
Y aunque sin saber por dónde,
como por su padre paso,
siendo suegro de ese conde
fuera yo marqués acaso.
No, no, no;
no quiero tales yernos,
porque después...
yo entrara en los infiernos
por mis dos pies.


ESCENA IX

Perchado y Perla.

(Hablado)

PERLA
¿No entras en casa?

PERCHADO
Ya voy.

PERLA
¿Qué esperas?

PERCHADO
Que voy te digo.

PERLA
Dime lo que sientes; hoy
te has enfadado conmigo.

PERCHADO
Sí, Perla, enfadado estoy.
Has faltado a la amistad
y al cariño que me inspiras.

PERLA
No, Perchado, no es verdad.

PERCHADO
He visto la claridad
a través de tus mentiras.

PERLA
Te juro por mi existencia,
que hallándome en tu presencia
me ocasionaba temores
confesar unos amores
de incierta correspondencia:
mes ya que el camino es llano
porque quiero y soy querida,
y me da el conde su manu.
y correremos la vida
yo condesa ó él gitano;
vengo a buscar el abrigo
de todas las asechanzas,
vengo a encontrar al amigo
que sabe partir conmigo
amor, penas y esperanzas.

PERCHADO
Este amigo es mal encuentro,

PERLA
¿Por qué?

PERCHADO
Fuera de su centro,
y cercano a un precipicio,
va a pedirte un sacrificio,
de los que duelen muy dentro.

PERLA
Hay sacrificios...

PERCHADO
Visibles.

PERLA
Se confunden mis ideas
en conjeturas horribles.

PERCHADO
Quiero que al conde no veas.

PERLA
No me pidas imposibles.
Tú eres quien siempre me quiso.

PERCHADO
Y aún te quiero. (¡Pobrecilla!)

PERLA
Siempre te encontré sumiso.

PERCHADO
Sí, Perla, pero es preciso
que salgamos de Sevilla.

PERLA
¡Huir de Sevilla!

PERCHADO
Al instante.

PERLA
¿Y a qué sitio?

PERCHADO
Hacia adelante;
hacia el valle, hacia la sierra...
¿Qué sé yo?

PERLA
Al fin de la tierra
si me acompaña mi amante.

PERCHADO
Dale y torna con tus timos.

PERLA
Pero...

PERCHADO
Ese amante es mi cruz.

PERLA
Oye! (Le abraza cariñosamente)

PERCHADO
No sirven los mimos:
no ha de saber ni la luz
a dónde nos dirigimos.

PERLA
Aquí se encierra un misterio;
dímelo.

PERCHADO
De ningún modo.

PERLA
Sobre mí tienes imperio,
mas hoy rompo el cautiverio
si no me enteras de todo.

PERCHADO
¿Y le hablas así al amigo,
al que dividió contigo
sus bienes en la pobreza!

PERLA
Perdona tanta rudeza,
que no sé lo que me digo.
Me hablaste en mil ocasiones
de evitarme estos disgustos,
dorando mis ilusiones,
satisfaciendo mis gustos,
halagando mis pasiones:
y hoy que comprendes que quiero,
te duele verme querida,
cuando este amor verdadero
es el único que espero
sentir en toda mi vida.

PERCHADO
Si no es decir que yo trate...
Por él tu corazón late...
Justo, y le debes querer...
mas sin pasión de mujer.

PERLA
¿Qué?

PERCHADO
Nada. (¡Qué disparate!)
Digo que aun cuando él te quiera
su intención no será sana;
las cosas piden espera,
y ¿quién sabe si mañana
pensareis de otra manera?

PERLA
Nunca.

PERCHADO
(Que no encuentre modo!...)
Hay secretos en la vida...
(Pero he de ir codo con codo!...)
En fin, arréglalo todo
que nos vamos en seguida.

PERLA
Yo le adoro.

PERCHADO
Por lo mismo,
te separo del abismo.

PERLA
¡Perchado del corazón!

PERCHADO
¡Hija del alma! Esa unión
no la reza el catecismo.

PERLA
¡Pero es un crimen!

PERCHADO
Quizás.

PERLA
Me engañas; tu labio miente.

PERCHADO
Quién sabe... (No puedo más)

PERLA
Hablarás.

PERCHADO
Llega mi gente.

PERLA
¿No vuelvo a verle?

PERCHADO
Jamás.


ESCENA X

Perla, Perchado, Clara, Gitanos de ambos sexos.

CLARA
Ya estamos aquí.

PERCHADO
Al avío.
Tú estás presa.

CLARA
(Si las huelo)
¿Y con qué auto?

PERCHADO
Con el mío.
A hacer cada cual su lio
que nos marchamos al vuelo.

UN GITANO
¡Volar sin alas!

OTRO
¿Y a dónde
vamos?

OTRO
Donde nadie ronde.

PERCHADO
¡Estáis borrachos, tahúres!

PERLA
¡Pero por Dios!

CLARA
(Aparte a Perla) No te apures,
que pronto llegará el conde.

PERLA
¿Le has avisado?

CLARA
Sí: calla.

PERCHADO
En que corráis tengo empeño.

GITANO 1°
Pues ni que cojas la tralla.

GITANO 2°
Perchado, tenemos sueño.

PERCHADO
¡Me abandona esta canalla!

PERLA
Yo no sé qué hacer.

CLARA
No llores.

PERLA
Amar a ese hombre es mi sino.

PERCHADO
Te aparto de tus amores
aunque los montes mayores
se crucen en mi camino.


ESCENA XI

Dichos, Olmedo y Coro de Caballeros.

(Música)

CORO DE GITANOS DE AMBOS SEXOS
No pretendas que baya fares,
pues sentimos alegría,
si te pesan los pesares
déjalos para otro día.
Mal hayan los estragos
que causa el pesar.
¡Ay! quién pudiera a tragos
la vida pasar!

PERCHADO
Solo me dejan,
me ofenden todos;
no se despejan,
están beodos.
Ante el peligro
que amaga a Perla,
con ella emigro
por defenderla.

PERLA
Me inspiras miedo
con tu temor;
pero no puedo
matar mi amor.
El es mi historia,
mi ensueño fiel;
él es mi gloria,
mi vida es él.

CLARA
(Al Coro)
Un peligro el Perchado
encontrar imagina,
y el peligro embozado
aparece en la esquina.

OLMEDO
(Entra en escena seguido de algunos Caballeros)
Si el loco gitano
defiende su perla,
logremos cogerla
de un golpe de mano.

PERLA
¡Es él!

PERCHADO
¡Es él!

CLARA y CORO
¡Es él!

PERCHADO
No sé qué hacer ahora.

OLMEDO
Yo soy el que te adora
constante, recto y fiel.

CORO DE HOMBRES
El peligro embozado
por fin se descubrió.

(Todos se burlan de los temores del Perchado)

CORO DE MUJERES
Solo siento, Perchado,
que no le gusto yo.

OLMEDO
(A Perchado)
Por conseguir el bien que adoro
te ofrezco yo mi esclavitud,
pongo a tus pies montañas de oro,
renuncio honores y virtud.

PERLA
Bien ves, Perchado, que le adoro
por su gallarda juventud;
toma, si quieres, su tesoro
y entrégame su esclavitud.

PERCHADO
Tú sabes bien que yo deploro
no ver brillar tu juventud;
pero no apaga todo el oro
este destello de virtud.

CLARA y CORO
Le han ofrecido montes de oro
y le han brindado esclavitud,
este gitano es un tesoro
de estupidez y de virtud.

PERLA y OLMEDO
Di, ¿qué dices? responde.

PERCHADO
Renunciad a esa pasión.

CORO
Adelante, señor conde,
tenéis nuestra protección.

(Repiten todos a la vez las estrofas anteriores: «Por conseguir el bien que adoro, etc.»)

(Hablado)

OLMEDO
Serán tus esfuerzos vanos:
solo estás; no puedes nada,
porque dejan en mis manos
esta Perla codiciada
tus más adictos gitanos.

PERLA
Yo tiemblo.

CLARA
Calla, inocente.

PERCHADO
¿Le protegéis?

GITANO 1º
Por lo fino.

GITANO 2º
El conde es nuestro pariente.

PERCHADO
¡Cómo convenzo a mi gente!
si está llena de su vino!

OLMEDO
Ves que me acepta tu grey.

PERCHADO
Infame! (A Clara)

CLARA
Les tengo ley;
Clara en este asunto es clara,
a ella por su linda cara,
al conde por la del rey.

(Suena ó enseña las monedas que le ha dado el Conde)

PERCHADO
Todo de tu alma lo espero. (A Perla)

OLMEDO
El alma de Perla es mía.

PERCHADO
Será tuyo el mundo entero
si le olvidas.

CLARA
¡Qué manía!

PERLA
¡Ay, Perchado, si le quiero!
Mas miro tu alma tan llena
de amargura y confusión,
que no viviré serena
si no descubres la pena
que agita tu corazón.

PERCHADO
¿He de publicar secretos?

OLMEDO
Vamos, basta de respetos;
pues no cede de buen grado,
sujetad pronto al Perchado.

(Los gitanos vacilan)

¿Qué aguardáis? (Hacen ademan de cogerle)

PERCHADO
Muchachos, quietos.
Perla al conde no se enlaza
porque lo impide un motivo
que explicaré con cachaza,
aun cuando me empalen vivo
en el centro de esa plaza.
Un gitano, mi pariente,
a quien Dios con piedad trate,
robó a una niña pudiente,
y como era consiguiente
quiso cobrar su rescate.
Tuvo que buscar un sota
porque él no entendía jota
para pedir por escrito,
y aquel cómplice maldito
le vendió sin darle mota.
Una noche muy oscura
dijo el Chato «Abre por Dios.»
Abrí, contó su aventura,
y nos marchamos los dos
al campo con la criatura.
Como malos bandoleros
corrimos, huyendo lances,
por trochas y por senderos,
porque ya los cuadrilleros
nos iban a los alcances.
Quién odia, y quién se encariña,
y no faltó alguna riña;
que el Chato a la niña odiaba
y yo a mi vez adoraba
cada vez más a la niña.
Viendo nuestra fuga loca,
con Perla, y sin pan ni vino
que llevarnos a la boca,
tuvo el arranque asesino
de estrellarla en una roca.
De ira me sentí cegar,
y, ganándole la acción,
le pude a Perla arrancar
y le supe a tiempo dar
un golpe en el corazón.
Cayó sin decir «Dios mío.»
Al rato ya estaba frío;
busqué una grieta en la sierra,
llevé el cuerpo, le eché tierra,
cogí a Perla y crucé un rio.
De entonces sabe el Perchado
que las almas se redimen
a veces con el pecado;
por Perla cometí el crimen
y por Perla soy honrado.
Hoy que contemplo este enredo
siento ansiedad palpitante
y consentirlo no puedo:
la Perla es hija de Olmedo,
es hermana de su amante.
He revelado y no en vano
que asesiné a aquel gitano;
quizás me matéis mañana,
pero nunca la gitana
se casará con su hermano.

PERLA
Hoy se acaba mi alegría.

CLARA
¡Su hermana! cómo y por dónde?
tu cabeza se extravía.

OLMEDO
Perla será bija del conde,
pero no es hermana mía.

PERCHADO
Ved que es muy grave...

OLMEDO
Perchado,
te hablo con el corazón;
pariente en último grado,
yo heredaba ese condado
por falta de sucesión.

PERLA
Benditos estos amores:

(Abrazando a Perchado)

bendito siempre quien quiere,
pues con tus justos temores
has hecho que recupere
el nombre de mis mayores.

CLARA
Ahora la condesa es ella. (A los gitanos)

PERLA
Ya que lo quiso mi estrella
seremos condes los dos.

PERCHADO
¡Ay! Perla, ruégale a Dios
que olvide la muerte aquella.

CLARA
Que la perdonen arriba,
porque aquí ya está olvidada.

PERLA
Bien: mi familia adoptiva,
aquí no ha pasado nada.

PERCHADO
¡Viva la condesa!

CORO
¡Viva!

(Música)

PERLA
Con mis hechizos y con mis danzas,
con mis canciones y mis historias,
he realizado mis esperanzas,
he conseguido todas mis glorias.

CORO
Cantad, bailad,
y celebremos todos
su felicidad.



FIN


Información obtenida en:
https://archive.org/details/perlazarzuelaenu442marq

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