lunes, 22 de junio de 2015

Tragaldabas (Libreto)



TRAGALDABAS



Zarzuela en un acto y tres cuadros en prosa.

Original de Eduardo Villegas.

Música de Tomás López Torregrosa.

Estrenada en el Teatro Eslava la noche del 23 de Noviembre de 1893.


REPARTO (Estreno)

Tecla - Srta. Nieves González.

Carmela - Sra. Mariscal.

Crisanto - Sr. Sánchez de Castilla.

Don Lino - Sr- Ortas.

Inocente - Sr. Ibarrola.

Don León (Cabo de la Guardia civil) - Sr. Carrión.

Miguel - Sr. Ripoll.

Eusebio - Sr. Zaldívar.

Cipriano - Sr. P. Arana.

Un Mozo - Sr. Toba.

Coro general de huertanos

La acción en la provincia de Murcia, época actual (La del estreno).

Derecha é izquierda las del espectador.


ACTO UNICO


CUADRO PRIMERO

La escena representa el interior de un parador en un camino. —Letrero que diga: parador del manco. —Puertas al foro, derecha é izquierda. —Telón corto.


ESCENA PRIMERA

Crisanto y Cipriano.

CRISANTO
¡Mozo, mozo!

CIPRIANO
Mande usted.

CRISANTO
Nada; que me voy.

CIPRIANO
¡Pero si llegó usted esta madrugada!

CRISANTO
No importa. Tengo que hacer en Aceitunilla; probablemente volveré. Ahí le dejo a usted mi baúl: ahora sólo quiero que me indique el camino y me proporcione una caballería.

CIPRIANO
Eso sí que no puede ser; no hay ninguna.

CRISANTO
¿Pues cómo es eso?

CIPRIANO
Es que mi amo, el Manco por mal nombre, tiene esto desatendido, porque él principalmente se dedica al vino.

CRISANTO
Y qué, ¿coge?...

CIPRIANO
Ya lo creo; coge cada borrachera que canta el credo.

CRISANTO
¡Vamos, que el Manco empina el codo!...

CIPRIANO
Lo que usted debe hacer es marcharse cuanto antes, no se vaya a hacer de noche y tenga usted un mal encuentro.

CRISANTO
Qué, ¿hay lobos?

CIPRIANO
¡Mucho peor! Se cree que anda por ahí Tragaldabas.

CRISANTO
¿Y quién es ese?... Porque yo he oído ese nombre y...

CIPRIANO
Tragaldabas es un bandido muy terrible..

CRISANTO
¡Ah!... ¡Sí, sí!... Ya sé yo quién es ese bandido tan terrible.

CIPRIANO
¿Quién?

CRISANTO
Tragaldabas.

CIPRIANO
¡Claro!

CRISANTO
Yo que he recorrido los pueblos comarcanos he oído algunas fechorías de él; pero ya le han cogido en la misma cueva donde se guarecía. Y ¿sabe usted por quién le han cogido? Por el sastre de Velludillo, porque un día fue Tragaldabas y le robó la mujer al sastre.

CIPRIANO
¡Qué bárbaro!

CRISANTO
¿Y a que no sabe usted dónde encontraron a la mujer a los tres ó cuatro días del hecho?

CIPRIANO
¡En la cueva!

CRISANTO
¡Eso es! En la cueva. En la cueva de casa del barbero... (Pausa muy breve) Pero a mí no me roba... ¡Y eso que el que a mí me robe tiene cien años de perdón!...

CIPRIANO
Pues ¿quién es usted?

CRISANTO
¿Yo? El recaudador de contribuciones.

CIPRIANO
Y ¿cómo es usted eso?

CRISANTO
¡Porque a buen hambre no hay mal oficio!... Yo he querido ser escribiente, comerciante, en fin, ¡hasta maestro de escuela!...

CIPRIANO
Y ¿para qué quería usted ser maestro de escuela teniendo hambre?

CRISANTO
Para comerme las meriendas de los chicos... Pues bien, parece que la providencia ha dicho: «¿para qué sirve este menos?... Para recaudador de contribuciones,» y es lo único que he podido conseguir.

CIPRIANO
Caramba, pues el oficio no es muy malo...

CRISANTO
No; lo que sucede es que va usted a un pueblo y le pagan en plata; va usted a otro y le pagan en cobre; va usted a otro y le pagan en plomo... ¡le reciben a perdigonadas!

CIPRIANO
Bueno; pero a usted le pagan.

CRISANTO
¡Ya lo creo! A mí me pagan y... me pegan... Mire usted, ahora vengo de Cabezón. Bueno; pues presentarme en el pueblo y empezar a tiros conmigo todo fue uno... Gracias a que yo soy muy enérgico y qué hice, fui, y me planté. Me planté a tres leguas de allí en cuanto sonó el primer tiro.

CIPRIANO
Pues lo mejor que puede usted hacer es irse a pie por el atajo, y es poco más de un cuarto de legua lo que tiene que andar.

CRISANTO
Sí; eso haré.

CIPRIANO
Coge usted la vereda, a la izquierda siempre, y en veinte minutos está usted en Aceitunilla, y una vez allí ya no tiene usted más que decir quién es.

CRISANTO
¡Justo! ¡Y no encuentro una posada en todo el año! Vaya, conque hasta mañana; ¿dice usted que todo a la izquierda? (Marchándose)

CIPRIANO
Tumbándose a esta mano siempre. (La izquierda)

CRISANTO
¡Gracias!... ¡Ah!... (Volviendo desde la puerta) Tenga usted mucho cuidado, mucho cuidadito con mi baúl, ¿eh? que tengo en él una camisa de cuello de pajarita. (Váse derecha)


ESCENA II

Cipriano, Carmela, Tecla, Don Lino y Don León de uniforme de cuartel. —Antes de salir estos personajes llaman en la puerta de la izquierda.

CIPRIANO
¡Allá van! (Vuelven a llamar) ¡Con la cabeza! (Abre) ¡Don Lino!... ¡Pase usted!

LINO
¡Hola!... ¡Entrad vosotros! (A los que le acompañan) ¿Ha venido la diligencia?

CIPRIANO
No pasará lo menos en una hora.

TECLA
Entonces tenemos tiempo.

LINO
Venimos a esperar a mi sobrino Inocente, el que se casará con esta, y hemos venido todos porque ¡tenemos unas ganas de conocerle! Estas no le han visto nunca y yo sólo cuando era muy chiquitín.

CARMELA
Yo no lo puedo ver.

LINO
Claro, como que no ha venido todavía.

TECLA
Es que a esta le tiene sorbido el seso el zagalón mayor del tío Barquino.

CARMELA
Y le prefiero...

LINO
¡Nunca!... ¿Piensas que Miguel vale más que tu primo Inocente que es todo un médico alópata?

CARMELA
Sí, señor, más.

LEON
Ustedes no le conocen y ella...

LINO
Ella hará lo que yo mande. Es cosa concertada entre mi hermano y yo, y...

LEON
Bueno, figúrese usted que el chico es memo, ó tuerto ó pataleto.

LINO
¿Y qué? ¿Qué tiene que ver la pataletería con lo otro?

CARMELA
Pues si me caso con él que me muera.

TECLA
No, hija mía; antes de morirte tú que me muera yo.

LINO
Eso mismo digo yo: antes de morirte tú... que se muera ésta, (Por Tecla)

LEON
Yo creo que usted debía dejarla que escogiese entre los dos.

CARMELA
Eso; déjeme usted libre.

LINO
No, si yo te dejo libre; tú puedes escoger a mi sobrino ó al otro; pero como escojas al otro te reviento.

CARMELA
Usted se opone nada más que porque Miguel es hijo del tío Barquino.

TECLA
Su mayor enemigo.

LINO
Sí, señor, me opongo por eso, y... porque el otro es médico alópata. Barquino es mi enemigo irreconciliable; veinte años he querido yo alcanzar la vara de alcalde, y veinte años me ha quitado él la vara, y veinte años me ha estado dando con la vara en las narices, y, francamente, eso me hacía mucho daño. Pero, ahora, se fastidia; Inocente me trae el nombramiento en el bolsillo, y en cuanto me lo entregue, te entrego.

LEON
En cambio, el Barquino, creo que se va a presentar diputado.

LINO
¡Diputado!... ¡Diputado!... ¡Imposible! ¡Cómo va a ser diputado un hombre que pesa catorce arrobas!... Porque, ¡lo que yo digo!, un hombre que pesa catorce arrobas, ¿qué puede ser?

LEON
¡Un elefante!

LINO
Bueno; para ese cargo no hace falta credencial.

CARMELA
¿Y si no lo trajera Inocente?

LINO
Entonces no hay matrimonio, ni tío, ni nada.

TECLA
Pero, ¿no vamos a la huerta?

LINO
¡Ah, sí; ya no me acordaba!

TECLA
Antes de que la diligencia llegue.

LEON
(Desde la puerta del foro) ¡Caracoles! ¡Se ha nublado!

LINO
Dios quiera que no tengamos agua.

CARMELA
Yo me quedo.

TECLA
Lo que tú quieras.

LINO
Bueno, pero si viene Inocente, ya sabes las expansiones propias de la familia.

LEON
¡Vamos!

LINO
¡De esta hecha, ni San Barquino me quita la vara! (Marchándose por el foro)


ESCENA III

Carmela y luego Miguel de huertano con montera, zaragüelles y escopeta al hombro. Eusebio se queda en la puerta desapareciendo luego...

(Música)

CARMELA
Cuando un corazón suspira,
no hay tristeza como amar,
y verse correspondida
si se tiene que olvidar.

MIGUEL
¡Carmela! (En la puerta)

CARMELA
¡Qué escucho!

MIGUEL
¡Carmela! (Idem)

CARMELA
(Al verle) ¡Miguel!
Por qué tú has venido
quisiera saber...

MIGUEL
Fingiendo que cazo
llegué, tras de ti,
por verte y hablarte
me vine hasta aquí.

CARMELA
Si mi padre nos hallara,
¡qué disgusto tan atroz!

MIGUEL
No me importa que nos vea
mientras cuente con tu amor.
Se empeñe quien se empeñe
yo seré tuyo,
tú serás mía,
que yo siempre contigo
quise Carmela
ser carmelita.

CARMELA
Con otro que no quiero
quieren unirme,
pero yo digo,
que yo no he de casarme
nunca en la vida
si no es contigo.

MIGUEL
¿De veras?

CARMELA
De veras.

MIGUEL
¿Lo juras?

CARMELA
¡Por Dios!

LOS DOS
Verás qué felices
seremos los dos.

MIGUEL
Tus ojos, chiquilla,
me roban la calma;
por ti, morenilla,
suspira mi alma.
Y estoy muy contento
queriéndote así,
¡ni un sólo momento
me olvido de ti!

CARMELA
Si tú así me quieres
perdiendo la calma
y no hay más mujeres
que roben tu alma,
Miguel, te aseguro
que en gracia de Dios,
seremos, lo juro,
felices los dos.

MIGUEL
Seré tu marido,
serás mi mujer.

CARMELA
Yo toda mi vida
te habré de querer.

MIGUEL
¡Ah!
Tus ojos, chiquilla, etc.

CARMELA
¡Ah!
Miguel, te aseguro, etc.

EUSEBIO
¡Que vienen!

MIGUEL
¿Que vienen?
Pues queda con Dios.

CARMELA
Que juntos no vean
que estamos los dos.

MIGUEL
¡Pues adiós!

CARMELA
¡Pues adiós!

(Vánse Miguel por el foro y Carmela por la derecha)


ESCENA IV

Inocente y Cipriano por la izquierda con dos maletas, que deja después; a poco Miguel y Eusebio.

(Hablado)

CIPRIANO
Por aquí, adelante.

INOCENTE
Dígame usted, ¿ha venido mi tío?

CIPRIANO
¿Y quién es su tío?

INOCENTE
Palomeque.

CIPRIANO
¿Don Lino?

INOCENTE
El mismo.

CIPRIANO
¿Entonces es usted don Inocente, a quien esperan?

INOCENTE
Sí, señor.

CIPRIANO
Pues aquí han estado a esperarle, pero se han vuelto a marchar sin dejar ningún recado.

INOCENTE
Bueno; proporcióneme usted una bestia mansa, porque yo quiero irme sobre los pies de un animal cualquiera.

CIPRIANO
Pues tendrá usted que ir sobre los propios.

INOCENTE
Bueno; entonces me acompañará usted.

CIPRIANO
De ninguna manera, porque aquí, al presente, no hay más hombre que yo.

INOCENTE
Hombre, al presente, usted y un servidor de usted.

CIPRIANO
Y porque, además, el cielo está muy negro, va a llover, y a la vuelta podría mojarme y quizá encontrarme con Tragaldabas, un bandido...

INOCENTE
¡Caracoles!

CIPRIANO
Sí, señor; y yo, la verdad, no quiero que me cojan y me hagan lo que a la mujer del sastre.

(Miguel y Eusebio aparecen en la puerta del foro y escuchan)

INOCENTE
Dígame usted el camino pronto, porque llevo en la cartera el nombramiento de alcalde para mi tío, y quiero darle ese gustazo.

MIGUEL
¿Has oído? (A Eusebio)

CIPRIANO
Venga usted conmigo, y por la vereda que le diga, se tira usted a la izquierda; llega usted al puente en que se divide el camino, se tira usted por el puente, a la izquierda, y ya está usted.

INOCENTE
¡Justo! Ya estoy en el río de cabeza. Andando.

(Vánse por la derecha)


ESCENA V

Eusebio y Miguel.

MIGUEL
¿Te has fijado en él?

EUSEBIO
Sí, le he visto.

MIGUEL
Yo le hablo.

EUSEBIO
De ningún modo; no conseguirás nada.

MIGUEL
Pero el nombramiento... la chica...

EUSEBIO
Déjate de tonterías. Vámonos al pueblo a campo traviesa para que no sepan que hemos estado aquí, y mañana...

MIGUEL
¿Mañana?

EUSEBIO
Mañana será otro día. ¡Ea, por aquí! (Puerta del foro)

MIGUEL
No. Caracoles, don Lino!

EUSEBIO
Vámonos por esta puerta. (Puerta derecha)

MIGUEL
Tampoco; está el mozo.

EUSEBIO
Por allá. (Corriendo)

MIGUEL
A campo traviesa. (Idem)


ESCENA VI

Lino, Tecla, León y Cipriano después.

LEON
¡Cipriano! (Llamando)

TECLA
¡Cipriano!... Ya está chispeando.

LINO
¡Dios mío, ya no puedo andar del reuma!... ¡Cipriano!

TECLA
Ya debe de estar aquí.

LEON
Sí; la diligencia pasó como un rayo por la carretera.

LINO
¡Cipriano!

CIPRIANO
(Entrando) ¡Allá va!

LINO, TECLA y LEON
¿Ha venido? (Con interés)

CIPRIANO
Sí, señor.

LINO
¿Y dónde está?

CIPRIANO
Camino del pueblo.

LEON
Vamos detrás de él.

CIPRIANO
El primero que se encuentren ese es.

LINO
¡Quiá! Si yo, en lloviendo, no puedo dar un paso.

TECLA
¿Y Carmela? (A Cipriano)

CIPRIANO
Yo creí que se habían ido. Arriba estará esperando. (Se oye un trueno)

TECLA
¡Santa Bárbara bendita! (Santiguándose)

LINO
Vamos arriba mientras escampa.

LEON
Y si arrecia, él volverá.

LINO
Y si no vuelve, ya le encontraremos si la tormenta pasa pronto. (Vánse todos por el foro)


MUTACION


CUADRO SEGUNDO

El atajo. —Un camino tortuoso de riscos y peñas. —Arboleda. —En primer término derecha, unas matas altas, lo suficiente para que puedan esconderse dos personas sin ser vistas desde la escena. —Está obscureciendo. — Al final del número es de noche. — La luna iluminará la escena desde donde se marca.


ESCENA VII

Labriegas y Labriegos. Traen útiles de labranza. Los labriegos vienen corriendo detrás de ellas.

(Música)

ELLOS
Corre, corre, que te alcanza,
que la lluvia va a arreciar
y si la tormenta avanza
te pudieras asustar.

ELLAS
No me creas tan cobarde,
no me habré de amedrentar;
como siga así la tarde
no llegamos al lugar.

ELLOS
Si es que no quieres
mojarte el pié,
sobre mis brazos
te llevaré.

ELLAS
Ir en tus brazos,
¡nunca, jamás!
si así me llevas
te cansarás.

ELLOS
(Acercándose como para abrazarlas)
Ven y hagamos una prueba.

ELLAS
Muchas gracias, ¡no, señor! (Esquivándose)
Irnos pronto hacia la aldea
me parece lo mejor.

(Corren esquivándose de los labriegos. Suena un trueno bastante fuerte)

TODOS
(Santiguándose. Casi hablado)
Santa Bárbara bendita,
que en el cielo estás escrita
con papel y agua bendita,
en el ara de la cruz.
¡Pater noster! ¡Amen, Jesús!

(Suena la campana a lo lejos)

La campana de la iglesia
nos invita a la oración,
y en las ráfagas del viento
nos envía aquí su son.

(Vuelve a sonar la campana. Se arrodillan las Labriegas)

Santa María,
madre del cielo,
luz y consuelo
del pecador,
vuelve a nosotros,
virgen amada,
con tu mirada,
vida y amor... (Se levantan)
Fue una nube de verano,
la tormenta se fue ya,
y la luna entre las nubes
las empieza a platear.
Vamos poquito a poco
por la vereda al lugar.
¡Vamos allá, vamos allá!

(Las labriegas se van delante en grupos ó cogidas por la cintura todas y los labriegos detrás, cantando)

Del panal de tus dos labios
quiero robarte la miel,
y en cambio dejarte un beso
y en el beso mi querer.
Por eso serrana mía / serrano mío,
le pido a Dios que me quieras,
que yo te quiero lo mismo
que a las flores las abejas.

(Suena otra vez la campana)

¡Ah!
La, la, la, la...
¡Ah!
La, la, la, la...
¡Ah, ah, ah, ah!...

(E1 final del número han de cantarlo alejándose poco a poco, y al terminar, se oirán ya las voces muy lejanas)


ESCENA VIII

Miguel y Eusebio, con escopetas.

(Hablado)

MIGUEL
Eusebio, no hay tiempo que perder.

EUSEBIO
¡Estás loco! ¿Qué intentas?

MIGUEL
No lo sé... pero él no debe de haber pasado aún. Don Lino ha dicho que si Inocente le hubiera engañado y no le trajese el nombramiento, no consentiría en el matrimonio.

EUSEBIO
Bueno, ¿y qué?


MIGUEL
Que de aquí no me muevo hasta que inutilice ese documento.

EUSEBIO
No querrá darlo.

MIGUEL
Se lo quito.

EUSEBIO
Y te delatará.

MIGUEL
No me conoce.

EUSEBIO
Se sabrá que has sido tú.

MIGUEL
¡Quiá, hombre! Ahora todo lo malo se le achaca a Tragaldabas.

EUSEBIO
Piensas pasar por un...

MIGUEL
¡Calla!... Ahí está.

EUSEBIO
¡Déjale!

MIGUEL
¡Ayúdame!... ¡Escondámonos! (Se esconden en las matas)


ESCENA IX

Dichos y Crisanto por la izquierda.

CRISANTO
El que se mete debajo de la hoja dos veces se moja... Yo no sé cuántas veces me he mojado, pero vengo hecho una sopa. Por supuesto una sopa calada. ¡Ea, andando!... (Empieza a andar) Gracias a que yo tomo estas cosas con filosofía y... (Cantando)

«Caminito de la Andalucía .
me dijo un gita...»

MIGUEL y EUSEBIO
¡Alto! (Le apuntan con las escopetas)

CRISANTO
¡Ah!... (Retrocede asustado hasta quedar a una distancia conveniente, para que con la obscuridad no le puedan distinguir bien las facciones)

MIGUEL
¿A dónde vas?

CRISANTO
(En la misma posición y cantando)
«Caminito de la Andalucía...»

MIGUEL
¡Ni un paso más!

CRISANTO
¡Bueno!... ¡Tú!... ¡Eh!,.. Baja eso, que no me gustan las indirectas.

EUSEBIO
Eres nuestro.

MIGUEL
En cuanto te muevas, ¡ris... escabeche!

CRISANTO
Padre nuestro, que estás...

MIGUEL
¿Para dónde caminas?

CRISANTO
Para la eternidad... Señores, yo soy un...

EUSEBIO
¡Alto!

MIGUEL
Si das un paso más te meto en el cuerpo dos almendras.

CRISANTO
Gracias, muchas gracias; no me gustan los dulces.

MIGUEL
¿Sabes quién soy?

CRISANTO
No.

MIGUEL
Soy Tragaldabas. ¿Qué dices?

CRISANTO
¡Que... ¡camará! que buenas tragaderas debe usté tener!...

MIGUEL
¿Pero, sabes mi profesión?...

CRISANTO
¡No, señor!...

MIGUEL
¡Soy un asesino!

CRISANTO
¡Un asesino!... ¡pues que sea por muchos años!... (¡Me matan, vaya si me matan!) (La luna les ilumina)

MIGUEL
Acércate.

CRISANTO
Ya he llegado al «su único hijo.»

MIGUEL
Pero, no seas cobarde. ¿Tienes miedo?

CRISANTO
¿Yo? ¿Miedo yo? ¡Cá! ¡Miedo!... ¡Es pánico!

MIGUEL
¡Venga usted acá! —¡Calle! —(A Eusebio) ¡No es él!

EUSEBIO
¡Vámonos! (Aparte)

MIGUEL
Espera... ¿Qué hacemos?

EUSEBIO
¡Dejarle!

MIGUEL
Pero nos delatará, y...

CRISANTO
(¡Están discutiendo la manera de matarme mejor!)

EUSEBIO
Por allí viene: debe ser él. Vámonos.

MIGUEL
No. Hay un medio de conseguirlo todo.

EUSEBIO
¿Cuál?

MIGUEL
¡Calla! (Acercándose a Crisanto) ¡Eh! ¡Tú; acá!

CRISANTO
(Dios me dé una hora cortita) (Se acerca)

MIGUEL
¡Alégrate! (Crisanto se ríe y se frota las manos)
¡Estás condenado a morir!

CRISANTO
¡Zambomba! (Con espanto)

MIGUEL
Pero nosotros no te matamos. ¡Toma! (Le da una carabina)

CRISANTO
(La coge) ¡Gracias! (Devolviéndosela después de recapacitar) No; tome usted, me sale la misma cuenta.

MIGUEL
No es eso; por ahí viene un viajero... ¡Vas a robarle!...

CRISANTO
¡¡Yo!!...

MIGUEL
Los documentos que lleve.

CRISANTO
Pero, si yo...

MIGUEL
¡Ah!... Y te dejo que le digas que eres Tragaldabas.

CRISANTO
¡Ahí ¿Me deja usted?... ¡Gracias por el favor!...

MIGUEL
Nosotros estamos detrás de aquellas matas, apuntándote siempre; si cejas un momento, ¡ris!

CRISANTO
Si... ¡ris! ya lo sé, ¡escabeche!

EUSEBIO
(Viene corriendo) ¡Ahí está!...

CRISANTO
(No hay más remedio) Pero, ¿y si le hago daño?

MIGUEL
Entonces... ¡tú cargarás con el muerto!

CRISANTO
¡No! ¡no!... Robarle, pase, pero matarle, no.

MIGUEL
¡Valor! (Ahora que averigüe cualquiera que somos nosotros)...

CRISANTO
(Examinando la carabina con miedo) ¡Qué boca tiene esto! ¡Dios mío! ¡Y yo que no he cogido en mi vida ni una pistola de tapón de corcho!... Si yo me pudiera escap... (Al ver a Miguel y a Eusebio) ¡Quiá!... ¡Me dejan seco!

INOCENTE
(Dentro)
«Señor alcalde mayor, (Cantando)
no prenda usté a los ladrones...»

CRISANTO
¡Eso! ¡Cría cuervos y te sacarán los ojos!

INOCENTE
«Porque tiene usté, etc.» (Dentro)

CRISANTO
Ya está ahí! ¡Animo! ¡No hay más remedio.


ESCENA X

Crisanto, Inocente, Miguel y Eusebio ocultos en las matas.

INOCENTE
(Entrando por la izquierda) Ya debe de estar muy cerca el pueblo, porque ya... he oído campanas, y no sé dónde.

CRISANTO
(A Inocente con mucho miedo) ¡Aaalto!

INOCENTE
¡So... corro... corro!... (Gritando y con un miedo horroroso)

CRISANTO
¿Qué es eso de corro, corro?... ¡Aaalto!

INOCENTE
¡Ay, señor bandido, señor bandido!... No me mate usted; yo le daré lo que usted quiera.

CRISANTO
¡Aaalto!.. (¡Este me divide!)

INOCENTE
(¡Este me pega un tiro!)

CRISANTO
¡Aaalto! Si te mueves (Me matas)

INOCENTE
Ya me estoy quieto.

CRISANTO
¡Vaya! ¿Hace usted el favor de darme la bolsa ó la vida?

INOCENTE
(Me roba... pero con finura) La bolsa... la bolsa... no... no... no...

CRISANTO
¿Cómo que no?

INOCENTE
Que no tengo inconveniente... Diga usted: ¿es usted, por casualidad, Tragaldabas?

CRISANTO
Sí, señor... yo... soy Tragaldabas, por casualidad. (Si no fuera por aquellos bárbaros...) Mire usted; yo me veo obligado por las circunstancias...

INOCENTE
¡El hambre!...

CRISANTO
(Al ver que le apuntan de nuevo) ¡Eso! ¡El hambre y... la sed!...

INOCENTE
¡Sea usted bueno conmigo!

CRISANTO
No; si yo lo sería, pero... (Al ver que le apuntan) ¡qué he de ser yo bueno! ¡La bolsa ó la vida! (Le apunta, poniéndose el cañón en el hombro, es decir, le apunta con la culata de la escopeta)

INOCENTE
Tome usted. Tome usted. (Sacando todo lo que lleva en los bolsillos)

CRISANTO
¡Lo que hace un arma bien manejada!...

(Repara cómo la tiene, y la vuelve rápidamente lleno de espanto)

INOCENTE
Ahí va todo lo que llevo...

CRISANTO
¡Tírelo usted!... (Yo no suelto la carabina aunque me maten)

INOCENTE
Todo... todo... (Poniéndolo en el suelo)

CRISANTO
¡Ea! La mano de amigos. (Alargándosela)

INOCENTE
(¡Quiá, no se la doy! ¡Me la corta sin remedio!..)

CRISANTO
Y... ¡váyase usted con Dios!

INOCENTE
¿Que me vaya? Adiós... señor de Tragaldabas...

(Váse andando hacia atrás) (¡ Yo no vuelvo la espalda!) Dios quiera que usted siga lo mismo.

CRISANTO
No; que no lo quiera Dios. (Desaparece inocente) ¡Ea!... (volviéndose al público) Ya salimos del paso... (Entra Inocente otra vez con una pistola muy grande en la mano, y se acerca sin ser visto de Crisanto) ¡La Verdad es que yo no me creía tan valiente!

INOCENTE
Oiga usted... que se me olvidaba. (Apuntándole)

CRISANTO
(Muy asustado) ¡Eh! ¡Caracoles! ¡No! ¡Eh!... ¡Que el diablo las carga!...

INOCENTE
No; si es que... que tome usted. (Dándole la pistola) ¡Para lo que me ha servido!...

CRISANTO
¡Ah! (Reponiéndose) ¡Bueno! Vuélvala usted; esas cosas se dan por la culata. (La coge)

INOCENTE
¡Cualquiera me coge! ¡Ahora no paro de correr hasta el fin del mundo!... (Váse inocente)


ESCENA XI

Crisanto, Miguel y Eusebio; estos saliendo de entre la mata y colocándose cada uno a un lado de Crisanto. Muy rápida esta escena.

MIGUEL
¡De prisa!

EUSEBIO
¡Corriendo!

MIGUEL
¡Los papeles! (Los coge)

EUSEBIO
¡La carabina! (Se la quita)

MIGUEL
¡Silencio!

EUSEBIO
¡Chitón!

CRISANTO
Por la cuenta que me tiene.

MIGUEL
Si no te cogemos...

EUSEBIO
Te pinchamos...

MIGUEL
Te matamos.

EUSEBIO
¡Gente viene!

MIGUEL
¡Huyamos!

CRISANTO
¿Y el dinero?

MIGUEL
El dinero para ti... ¡Adiós!

EUSEBIO
¡Adiós! (Le dan un pescozón y se van corriendo por la derecha, primer término)


ESCENA XII

Crisanto.

CRISANTO
¡Y menos mal que se han conformado con dos pescozones! ¡El dinero! ¿Y qué hago yo con este dinero?... ¡Guardármelo! (Se lo guarda) ¡No hay duda!... ¡Me cogen, y me llevan a presidio por ladrón y me condenan lo menos a seis años de cadena perpetua... Yo me vuelvo... ¡Uy! ¡Ya están ahí! (Busca donde esconderse)


ESCENA XIII

Dicho, Carmela, Tecla, Don Lino y León.

LINO
¡Eh! ¡Buen amigo! ¿Dónde va usted?

CRISANTO
(Aturdido. Disculpándose) Yo... yo... ¡Señores, yo... soy inocente!...

LINO
¡Cómo! ¡Inocente!...

LEON, CARMELA y TECLA
¡Inocente!

LINO
¡Inocente de mi alma! ¡Ven a mis brazos! (Le abraza)

CRISANTO
(¿Qué es esto?)

TECLA
¡Sobrino de mi corazón! (Lo mismo)

CRISANTO
(Aturdido) (¡Me toman por otro!... ¡Yo les digo lo que me ha pasado y ellos me salvarán!... Señores...

LINO
¡Ea!... ¡Andando!

LEON
Choque usted, amigo. (Le da la mano)

CRISANTO
(¡Cielos, un guardia! Si lo digo me mete en chirona)

CARMELA
¡Ay, madre, qué feo es!

TECLA
¡Sobrino querido! (Le abrazan)

LINO
¡Ea, al pueblo!

CRISANTO
No, yo no puedo... (¡Qué compromiso!)

LINO
¡Andando! Voy a hacer que te vayan a visitar todos, todos, hasta las autoridades...

CRISANTO
¡No, no!... Las autoridades no.

LINO
¿No? ¿Por qué?

CRISANTO
Porque... me dan mucha rabia las autoridades.

LEON
Adelante.

CRISANTO
(Me dejaré llevar y en cuanto llegue me escapo... Después de todo más vale ir como ' sobrino que preso. (Vánse por la derecha)


MUTACION

Telón corto de selva; para dar lugar al cuadro tercero.


PRELUDIO


CUADRO TERCERO

Una huerta de la provincia de Murcia. —Noria, etc. —A la izquierda, casa con una puerta practicable. —A la derecha, empalizada con puerta que da acceso a la huerta. —Mucha luz.


ESCENA XIV

Don Lino, Tecla, Carmela, Crisanto y Coro General.

(Música)

CORO
En la huerta, los huertanos
siempre la vida se pasan
sin dar descanso a sus huesos,
trabaja que te trabaja.
Pero si viene algún día
como el de hoy, de descanso,
bailan y cantan alegres
en la huerta los huertanos.
Anda, chiquilla,
guarda tu pie,
que aunque lo escondas,
lo encontraré.
Yo a ti te quiero
por el palmito,
que me enamora
por lo bonito.
Dime, morena,
que me prefieres;
tú eres la reina
de las mujeres.
Por eso mismo
tan sólo trato
de que nos echen
el garabato.

LINO
Bailen las parejas:
pongan atención,
que para que bailen
les daré yo el son.

LINO
En la huerta de Murcia...

CORO
¡Jui, já!

LINO
Gatita mía,
que tumba y dale;
por los agujeros
entra lo que sale.
Por un chaviquio,
chirriquichá,
me llenan la montera,
jeoleá,
chirriquichá,
me llenan la montera
de pimentiquios.

CORO
Anda, chiquilla,
guarda tu pie,
que aunque lo escondas,
le encontraré.

LINO
Voy a hacerte un vestido..

CORO
¡Jui, já!

LINO
Gatita mía,
que tumba y dale;
por ¡os agujeros
entra lo que sale;
de seda verde,
chirriquichá,
guárdalo de tu padre
jeoleá,
chirriquichá,
guárdalo de tu padre
por si te muerde.

CORO
Anda, chiquilla, etc. etc.

(Hablado)

LINO
Ea, vámonos adentro. (Váse el Coro por la puerta de la izquierda)


ESCENA XV

Crisanto, Carmela, Tecla y Lino.

CRISANTO
¡Ay, si me quedara solo y me pudiera escapar!... Pero, ¡cá! Si desde anoche no me dejan ni a sol ni a sombra... Lo mejor es que les diga lo que me ha pasado, y quién soy... el recaudador... ¡quiá! es muchísimo peor; pero si viene ese Inocente a quien esperaban... ¡me desloman!... Y si descubren lo del robo... ¡me desloman y me meten en la cárcel!... ¡No hay salvación!

LINO
(Acercándose a Crisanto) ¡Hola!

CRISANTO
¡Eh!

LINO
¿En qué piensas?

CRISANTO
En la...

LINO
En la chica...

CRISANTO
En eso, precisamente. Don Lino, es usted...

LINO
No me llames don Lino; llámame tío.

CRISANTO
Bueno, pues es usted un tío con mucha penetración. (Se acercan Tecla y Carmela)

TECLA
Pero, ¿no venís a refrescar?

LINO
Sí, ya vamos. ¡Mírala! Hombre, dila algo...

CRISANTO
¡Ay, no, no!... ¡Me da muchísima vergüenza!

LINO
Pues tú, dile algo; (A Carmela) no seas sosa.

CARMELA
¿Yo?

TECLA
Sí; dile algo.

CRISANTO
Eso, dígame usted alguna cosita.

CARMELA
(Después de reflexionar) ¡Bruto!

CRISANTO
(Con risa fingida) ¡Já, já, já!... Pero qué gracia, qué gracia (Que no tiene)

LINO
Chiquilla, ¿por qué le dices eso?

CARMELA
Porque no quiero casarme con él.

CRISANTO
¿Qué no?... Bueno; pues no se enfade usted; después de todo a mí lo mismo me da. (Despreciativo)

TECLA
¡Cómo!

LINO
¡Qué dice!

CRISANTO
Espere usted. He querido decir que me da lo mismo, pero que no me da lo mismo... Porque si me diera... si me diera... (Transición) Vamos a refrescar. (Marchándose)

LINO
Espera... Atiende...

TECLA
Pregúntale por el nombramiento. (A Lino)

LINO
¡Ah, sí!... (¡Con maña!) (A Crisanto) Oye, ¿y aquello?...

CRISANTO
¿Aquello? (¿Qué será aquello?)

LINO
Sí, ¿cómo está?

CRISANTO
Pues... aquello... ¡Bueno, gracias!

LINO
¡Vamos! ¡En la maleta!

CRISANTO
¡Eso es! ¡En la maleta!

TECLA
¿Y la familia?

CRISANTO
En la maleta... digo, buena también... (¡Yo sudo!...)

LINO
Oye, ahora que me acuerdo. ¿Y Periquín?

CRISANTO
¡Ah! Pero, ¿hablaba usted de Periquín? Pues ese... (A éste le pongo malo), ese... ¡malucho!

TECLA
¿Pues, qué tiene?

CRISANTO
¡El cólera!

CARMELA
¡Qué atrocidad!

CRISANTO
No... no... la... la dentición.

LINO
¡La dentición!

CRISANTO
¡Está echando los dientes!

LINO
¡Cómo! ¡Un hombre de setenta años...

CRISANTO
¡Precisamente!... está echando los dientes... fuera de la boca...

TECLA
Pero, ¡qué bromista!

LINO
¡Cómo se te conoce que eres de Madrid!

CARMELA
¿No nos vamos?

LINO
Cállate... (A Crisanto) Hoy te he traído a la huerta, mañana juelga en las viñas.

CRISANTO
No, no; yo no quiero que por mí gasten ustedes.

TECLA
Calla, hombre.

LINO
Aquí a todos los forasteros se les obsequia mucho.

CRISANTO
¿A todos?

LINO
A todos menos al recaudador de contribuciones.

CRISANTO
¡Cataplum!

TECLA
Y a ese también se le obsequia.

LINO
Sí; con todas las peladillas del río.

CRISANTO
¡Horror!... ¡A chichón por peladilla!

TECLA
Conque, ¿vamos?

LINO
Vamos.

CRISANTO
¡Dios mío, pon tiento en sus manos y... ligereza en mis piernas. (Entran en la casa, quedando la última Carmela)


ESCENA XVI

Carmela y Miguel.

MIGUEL
(Saliendo por la izquierda y llamando a Carmela)
¡Carmela!

CARMELA
¡Miguel!

MIGUEL
¡Silencio! Tengo que hablarte.

CARMELA
¿Qué sucede?

MIGUEL
Ya sabrás que Inocente no ha traído el nombramiento.

CARMELA
¿De veras?

MIGUEL
Lo tengo yo en el bolsillo.

CARMELA
¿Cómo es eso?

MIGUEL
Luego lo sabrás... Ahora hace falta tomar una determinación.

CARMELA
¿Cuál?

MIGUEL
No lo sé, pero yo no puedo sufrir más.

CARMELA
Don León.

MIGUEL
¡Calla!


ESCENA XVII

Dichos; Don León, de uniforme de cuartel.

LEON
¡Hola! ¿Conque los dos aquí?

CARMELA
¡Yo!...

MIGUEL
¡Ella!...

LEON
Pero, ¿tú no comprendes que estás en vísperas de casarte con otro?

CARMELA
No me caso, y si me caso...

MIGUEL
Hago yo una barbaridad.

LEON
Calma y prudencia.

MIGUEL
El no la puede querer.

CARMELA
¡Como que no ha venido más que por el dinero!...

MIGUEL
Y obligado por su padre.

LEON
¿Por el dinero? ¡Eso es una cosa muy fea!

MIGUEL
Y ha hecho que don Lino caiga como un tonto.

LEON
¡Si por mí fuera!

MIGUEL
Háblele usted.

CARMELA
Convénzale de que se vaya.

LEON
A mí me repugna todo lo que sea fuerza, pero ahora...

CARMELA
Han engañado a mi padre.

LEON
¡Ea! Eso es más feo todavía... ¡Corre de mi cuenta!

CARMELA
¡Ay, muchas gracias!

LEON
¡Idos!

MIGUEL
Gracias... ¡Adiós!

CARMELA
¡Adiós! (Vánse izquierda, tercer término)


ESCENA XVIII

Don León y Crisanto.

LEON
¡Conque venir a casarse con la chica por el dinero!)

CRISANTO
(Saliendo con cuidado) ¡Qué solito está esto... encontré la ocasión!

LEON
¡Hola! ¡Aquí está! ¡Yo te compondré!

CRISANTO
Ahora... pies para qué os quiero. (Da una carrerita y se encuentra de frente con don León, al encontrarse con él, adapta una posición cómica de susto) (¡Horror! ¡La Guardia civil!)

LEON
¡Caballerito!...

CRISANTO
(¡Ya estoy en la cárcel!)

LEON
Me alegro mucho de encontrarle, porque a usted venía a buscar.

CRISANTO
(¡Ya saben lo del robo! ¡Me fusilan!)

LEON
Usted ha venido a este pueblo robando...

CRISANTO
No, no, señor, yo le explicaré a usted... (Muy aturdido)

LEON
¡Silencio! Ha venido usted a este pueblo robando a otro lo que le pertenece...

CRISANTO
¡Bueno! ¡Es verdad... ¡Sí... confieso; pero!...

LEON
Y yo sabiendo eso tengo que ajustar a usted una cosa...

CRISANTO
Ya sé lo que es... (Un grillete en cada tobillo)

LEON
Lo que usted ha hecho es una cosa muy fea.

CRISANTO
Sí, señor.

LEON
Y yo no puedo pasar por eso, pero... ¡márchese usted, y lo paso!...

CRISANTO
Me pasa, me pasa de parte a parte.

LEON
Yo le aconsejo a usted que se vaya del pueblo.

CRISANTO
Pero, ¿usted me deja? (Asombrado)

LEON
¡Ya lo creo! ¡Como que es lo que yo quiero!

CRISANTO
Pero... ¿me deja usted que me escape?

LEON
Sí, pero a escape, porque si no en este pueblo le pegan.

CRISANTO
No; si de eso ya estoy yo convencido.

LEON
Y cuanto antes y sin que nadie sepa que...

CRISANTO
(Abrazándole) Usted es mi padre, usted me libra, de las garras de la justicia.

LEON
Pero, ¿qué dice este hombre?

CRISANTO
¡Ah!... que conste que si yo lo hice...

LEON
Sí, ya sé que fue porque le obligaron.

CRISANTO
¡Eso es! Me pusieron dos escopetas al pecho.

LEON
¡Qué bárbaro! ¡Su padre de usted es un criminal!

CRISANTO
Pero... ¿qué tiene que ver mi padre?

LEON
¿Pues no es él el que quiere que se case usted?...

CRISANTO
Pero, ¡cómo va a querer que me case si soy casado!

LEON
¡Casado! ¡Eso más! ¡Es usted un granuja!

CRISANTO
Guardia... guardia... ¿Cómo ha dicho usted?... ¡Repítalo!

LEON
¡Granuja!

CRISANTO
¡Ah! ¡Bueno!... ¡Creí que era otra cosa!...

LEON
Para mí no hay engaños. Usted viene aquí por la chica, y a mí no me la da.

CRISANTO
¡Yo que le he de dar a usted la chica!

LEON
Y no se la llevará.

CRISANTO
Pero, ¿usted habla de lo del camino?

LEON
¡Qué camino ni qué comino! No venga usted con tonterías... Le hemos conocido ya... Usted ha venido a este pueblo por el dinero.

CRISANTO
(¡Ah!... también sabe que soy el recaudador de contribuciones) Bueno, pues es verdad; he venido por el dinero, pero es porque me lo mandan.

LEON
¿Quién se lo manda a usted?

CRISANTO
¡El ministro de Hacienda!

LEON
¡Y qué tiene que ver el ministro de Hacienda!

CRISANTO
¡Es mi jefe!

LEON
¡Pues no se lo llevará usted!

CRISANTO
¿Qué no? ¡Lo veremos!

LEON
¡Pues no!

CRISANTO
¡Pues sí!

LEON
¡Esto no lo paso!

CRISANTO
Y... usted se chinchará.

LEON
¡Ea! ¡Ya se acabó! (Le da una bofetada)


ESCENA XIX

Dichos, Tecla, Lino y después Coro general.

LINO
(Saliendo por la izquierda) ¿Qué es eso?

LEON
¡Chito!

CRISANTO
¡Silencio!

LINO
¿Están ustedes riñendo?...

LEON
¡Cá!... ¡Reñir! ¡Es que estábamos de broma!

CRISANTO
Justo, de broma... ¡Toma! (Le da un puñetazo al volverse León) ¡Por bromista!

LINO
¡Vaya, señores; siga el baile y el jaleo!...

LEON
Yo me voy. Hasta luego. (Váse)

TECLA
¡Que cante Inocente!

TODOS
¡Que cante! ¡Que cante!

CRISANTO
Sí, para cancioncitas estoy yol

TODOS
¡Eso! ¡Eso! ¡Venga de ahí!...

CRISANTO
¡No hay más remedio!

(Música)

CRISANTO
Tiene mi novia Remedios
en su cuarto una guitarra;
floringuindingui,
floringuindanga.

CORO
Floringuindingui,
floringuindanga.

CRISANTO
Si ella me dice que toque,
antes tengo que templarla;
floringuindingui,
floringuindanga.

CORO
Floringuindingui,
floringuindanga.

CRISANTO
El bolerito le gusta
y como sé que le agrada,
cuando estamos los dos juntos
le toco si me lo manda.

CORO
¿El qué?

CRISANTO
¿El qué?
El floringuindingui,
floringuindanga,
el bolerito
de Salamanca.

CORO
Floringuindingui, etc.

CRISANTO
Se casaron, y encargaron
una cosa Juan y Juana.
Floringuindingui,
floringuindanga.

CORO
Floringuindanga.

CRISANTO
Y como tardase mucho,
ambos se desesperaban;
floringuindingui, etc.

CORO
Flor... etc.

CRISANTO
Por fin llegó el encarguito
metidito en una caja,
¿y sabéis lo que allí había
cuando quitaron las tablas?

CORO
¿El qué?

CRISANTO
¿El qué?
Un floringuindingui,
floringuindanga;
un borreguito,
pero sin lana.

CORO
Floringuindingui, etc.

(Hablado)

LINO
¡Choca!

TECLA
Así me gusta.

CRISANTO
Sí; pero vámonos a casa. (Yo no puedo estar aquí más tiempo)


ESCENA XX

Dichos y Un Mozo.

MOZO
¡Señor!... ¡Don Lino!

LINO
¿Qué hay?

MOZO
A la entrada de la huerta hay un caballero que quiere ver a usted.

LINO
¿Quién es?

MOZO
Dice que es su sobrino de usted.

LINO
¡Mi sobrino! (A Tecla)

TECLA
¡Su sobrino! (A Crisanto)

CRISANTO
¡Su sobrino!! (Como desmayado)

TECLA
¡Es extraño!

LINO
Yo no esperaba más sobrino que este, y este ya llegó.

CRISANTO
Ya llegó... ya llegó... (¡el fin de mi vida!)

LINO
¿Qué dices tú a esto?

CRISANTO
¿Yo? Que... (¡que no va a ser paliza la que me voy a ganar!)

MOZO
¡Dice que se llama don Inocente!

CRISANTO
¡Mentira!

LINO
Eso digo yo...

TECLA
¡Claro!

CRISANTO
¡Cómo va a ser Inocente!... Entonces, ¿qué pinto yo aquí?

LINO
No lo sé.

CRISANTO
Bueno... (A mí me sucede lo mismo)

LINO
Ahora veremos quién es. Que pase. (Váse el Mozo)

CRISANTO
¡No, que no pase! (Asustado)

LINO y TECLA
¿Cómo? (Con curiosidad)

CRISANTO
Que no pase sólo, no sea algún malhechor. (Hay que jugar el todo por el todo) (Váse el Coro) Ya le arreglaremos las cuentas a ese caballero. (Paseándose) Como se entiende... Yo le hablaré... y si no... mejor es que le hable usté. (A don Lino)

LINO
Háblale tú.

CRISANTO
No; es que yo me conozco, me pongo furioso, me dice algo y ¡ris, escabeche!

TECLA
¡Contente, por Dios!

CRISANTO
¡Ah! Escuche usté... ¡Una idea! Ustedes se entienden con él... y yo... yo me marcho... (Yéndose)

LINO
¡Quiá, espera! (Expectación)


ESCENA XXI

Dichos é Inocente.

INOCENTE
¡Buenas tardes! (Entrando)

CRISANTO
(¡Cielos!... ¡El que desbalijé en el camino!) (Tapándose la cara para que no le vea durante toda la escena hasta donde se marca)

LINO
¡Pues no le conozco!

INOCENTE
(¡Cómo me miran!) (Dando un paso) ¡Buenas tardes! (Todos dan un paso hacia atrás)

TECLA
¡Qué carilla tiene!

INOCENTE
(¿Por qué huirán de mí?)

CRISANTO
(¡Soy perdido!)

INOCENTE
¡Buenas tardes!... ¿Don Lino Palomeque?

LINO
Soy yo.

INOCENTE
¿Usted? ¡Deme usted un abrazo!

LINO
¡No me da la gana! (Dándole un empujón)

CRISANTO
Muy bien dicho.

TECLA
¡Eso!

INOCENTE
(¡Qué bruto es mi tío!) Yo soy Inocente, su sobrino de usted.

LINO
¡Usted es un impostor!

CRISANTO
¡Eso!

LINO
¡Y va usted a ir a la cárcel!

CRISANTO
¡Eso! Y yo le acompañaré a usted.

INOCENTE
Pero, ¿yo, qué he hecho?

CRISANTO
¡Venir a usurpar un nombre!

LINO
Sepa usted que mi sobrino Inocente ha venido ya. ¡Confúndase usted!

INOCENTE
¡Ya me tiene usted confundido!

LINO
¡Inocente, es este señor!

CRISANTO
¡Inocente, soy yo! (volviéndose más de espaldas)

INOCENTE
Pues yo puedo probar que soy Inocente, el hijo de don Cenón Palomeque, su hermano de usted.

LINO
¿Usted? Entonces, ¿quién es éste? (Volviéndole)

CRISANTO
¡Ecce homo!

INOCENTE
Ese... ese... es... Tragaldabas...

TODOS
¡Horror! ¡Ah! ¡Tragaldabas! (Se retiran temblando)

CRISANTO
Señores... yo explicaré...

LINO
¡Un bandido con nosotros!

INOCENTE
Me salió al camino y me robó todo lo que llevaba, incluso el nombramiento de mi tío.

LINO
¡Cielos, mi nombramiento!... (Acercándose con mucho miedo) Se... se... señor de Tragaldabas.... no se enfade usted.

TECLA
Tome... usted asiento... (Acercándose también)

CRISANTO
(¡Qué es esto!)

LINO
(Hay que estar muy finos con él) ¿Quiere usted tomar algo?

TECLA
¡Con franqueza!

LINO
Aquí está usted en su casa.

CRISANTO
Señores... yo no soy Tragaldabas; este señor se ha equivocado... yo soy...

TODOS
¿Quién?

CRISANTO
El recaudador de contribuciones. (Pausa muy corta)

LINO
¡Canalla!

TECLA
¡Fuera!

TODOS
¡Matadle!... (Salen corriendo todos tras él)

LINO
Ahora me las pagarás. Espéreme usted. (Le cogen)


ESCENA XXII

Dichos, Miguel y Carmela.

MIGUEL
¡Alto! (Cogiendo a Crisanto)

CARMELA
¡Padre!

CRISANTO
¡El auténtico!

MIGUEL
Este hombre es inocente. El culpable soy yo.

LINO
¿Qué dices?

MIGUEL
Si él se ha fingido lo que no es, fue obligado por mí para evitar la boda de Carmela.

LINO
¡Cómo!...

MIGUEL
Yo se lo explicaré luego... Ahora le suplico...

CARMELA
Le suplico...

LINO
Nada, ésta se casará con Inocente.

INOCENTE
No puede ser.

TECLA y LINO
¿Por qué?

INOCENTE
Porque a mí me tira el celibato.

TECLA
Lo que está de Dios...

LINO
Bien; ya hablaremos de eso.

CRISANTO
Público, amigo y señor,
un aplauso por favor,
que a ti no te cuesta nada,
y en cambio para el autor
es la gloria una palmada.

(Música)



TELON


Información obtenida en:
https://archive.org/details/tragaldabaszarzu00torr

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