jueves, 20 de agosto de 2015

Las Campanadas (Libreto)



LAS CAMPANADAS



Zarzuela cómica en un acto y en prosa.

Original de Carlos Arniches y Gonzalo Cantó.

Música de Ruperto Chapí.

Estrenada en el Teatro de Apolo el 13 de Mayo de 1892.


REPARTO (Estreno)

Esperanza - Srta. L. Campos.

Fermina - Srta. J. Pino.

El Tío Lucas - Sr. Riquelme.

Rufino - Sr. E. Mesejo.

Feliciano - Sr- Rodríguez.

Don Máximo - Sr. Sanjuán.

Bruno - Sr. Castro.

Coro general

Derecha é izquierda, las del actor.


ACTO UNICO

La escena figura la meseta de un monte. A la derecha ruinas de un castillo ó mansión feudal, que tiene acceso por un portón medio derruido. —Deben verse arcos y columnas rotas y las ruinas en general, en estado de completo abandono. —A la izquierda una casa de labor con puerta practicable, y sobre ella una parra cuajada de pámpanos y racimos, lo suficientemente fuerte para resistir el peso de los personajes que sobre ella juegan en la obra. —Sobre la parra una ventana practicable. —Del lado de la casa arranca hacia el foro, formando un ángulo levemente obtuso, la tapia de un corral, con puerta practicable que da a la escena. —Al foro un telón de horizonte. — La acción empieza a las últimas horas de la tarde.


ESCENA PRIMERA

Don Máximo, Tío Lucas y Esperanza, sentados bajo la parra, comiendo uvas.

LUCAS
Anden ustedes con otro racimo, que están muy buenas.

ESPERANZA
Sí, es cierto; pero yo no quiero más.

MAXIMO
Ni yo tampoco, y eso que son riquísimas. ¿De modo que este cesto le ha llenado Fermina?

LUCAS
Sí, señor; son las primeras uvas de la vendimia, que mi hija ha cogido para ustedes.

ESPERANZA
¡Fermina es muy buena!

MAXIMO
¡Ya lo creo, y muy guapa!

LUCAS
Eso es de familia, con perdón sea dicho.

MAXIMO
Y qué tal, ¿tiene amoríos?

LUCAS
Misté, únicamente he notao que anda tras ella, uno... Feliciano.

MAXIMO
No le conozco.

LUCAS
Es un animal de marca mayor. Ya se lo presentaré a usted.

MAXIMO
No, no, muchas gracias.

LUCAS
Por lo demás, como ya sabe usted que a este castillo no se acerca nadie, ni a tres tirones, por eso del encanto, no vemos a nadie en todo el año,

ESPERANZA
¡Pobre Fermina, qué aburrida vivirá!

MAXIMO
De manera que ahora estará Ferminita...

LUCAS
Ayudando a la labor.

MAXIMO
Pues yo voy a aprovechar lo que queda de tarde viendo vendimiar; algunas mozas cortan los racimos con tanta gracia, tiqui tiqui... que me dan ganas de entrar por uvas. Pues basta luego. (Voy a ver si encuentro a Fermina) (Vase)


ESCENA II

Esperanza y Tío Lucas.

ESPERANZA
Se ha marchado ya; ¿podemos hablar?

LUCAS
Sin cuidado.

ESPERANZA
Yo le he confiado mis secretos, tío Lucas, y sabe usted que estoy enamorada de Rufino.

LUCAS
Enamoradísima.

ESPERANZA
Y sabe usted que mi tío, como es un egoísta, se opone a nuestro matrimonio, y sólo protege a ese estúpido de Bruno, porque es aún más rico que yo. Pero yo quiero a Rufino, aunque es más pobre, porque en cambio es más listo.

LUCAS
Ya lo creo, como que está de mancebo en la botica de su padre.

ESPERANZA
¡Y no es tan mala proporción!

LUCAS
¡Qué ha de ser! Porque si hoy es usted manceba, mañana pué usté ser boticaria.

ESPERANZA
Pues bien; ya sabe usted, tío Lucas, que con su ayuda, habíamos decidido, Rufino y yo, escaparnos esta noche a Valderrobles.

LUCAS
Y ustedes, en cambio, me darán, si les ayudo, el completo usufructo de esta posesión.

ESPERANZA
Que hoy tiene usted a medias, gracias a mí.

LUCAS
Y porque ninguno quié encargarse de ella por miedo.

ESPERANZA
¡Ah! Y a propósito, oiga usted; ¿y es verdad eso que dicen de la campana?

LUCAS
Ya lo creo. ¿Pero usted no ha oído contar lo que sucedió en este castillo?

ESPERANZA
Si, lo he oído, pero...

LUCAS
Pues ya sabe usted que hace muchos siglos, el conde dueño de este castillo, se enamoró de una pastora muy guapa, y la hizo condesa y se querían mucho; pero el conde salió a luchar con los moros, y la condesa, que tenía un paje que había sido zagalillo, empezó a recordar con él los tiempos en que guardaban el rebaño y hablaban de un borrego que tenían, y dale con el borrego, y vuelta con el borrego, en fin, que el conde volvió y los sorprendió enfraguante delito de borrego, y a la mañana siguiente estaban colgaos de una almena la condesa y el paje, y el conde se metió monje y se murió de pesar.

ESPERANZA
¡Qué miedo!

LUCAS
Y por eso el alma de la condesa toca como castigo la campana de este. castillo, que suena lastimera cuando alguna mujer de estos contornos falta a sus deberes.

ESPERANZA
Diga usted; ¿y hace mucho tiempo que no toca?

LUCAS
Desde que se murió mi abuela... que la oyó una vez. El que no la oyó fue mi abuelo.

ESPERANZA
¿Por qué?

LUCAS
Porque era sordo.

ESPERANZA
¡Ay! Pues yo no me escapo esta noche, tío Lucas. ¡Eso que acaba usted de contar me horroriza!

LUCAS
(Lo eché a perder) Pero, señorita... (¡Y cómo le digo ahora que no toca!...)

ESPERANZA
¡Ay, tío Lucas, qué desgraciada soy!

LUCAS
Miste, señorita, yo creo que lo mejor es buscar un modo de arreglarlo.

ESPERANZA
Sí, yo ya sé uno; pero no me atrevo a decírselo a usted. (Con malicia)

LUCAS
Pues dígalo usted, a ver lo que es... ya sabe usted que quiero servirla.

ESPERANZA
Si fuera usted muy valiente...

LUCAS
¿Qué?

ESPERANZA
Que subía usted esta noche al castillo, y... le quitaba usted el badajo a la campana.

LUCAS
(¡Zambomba, lo que sabe!) ¡Pus es verdad! No se me había ocurrido...

ESPERANZA
Yo creo que sin badajo no sonará.

LUCAS
Es muy difícil.

ESPERANZA
Conque, ¿lo hará usted?

LUCAS
¡El asunto es muy peligroso; pero, para que usted vea, lo haré por usted!

ESPERANZA
¡Ay! Muchas gracias, tío Lucas; ya sabe usted, a las nueve vendrá Rufino. Mi tío no estará en casa, y le espero a usted, va usted a buscarme y nos escapamos.

LUCAS
No hay más que hablar.

ESPERANZA
Y cuidado que mi tío no sospeche nada.

LUCAS
No hay cuidao.

ESPERANZA
¡Que el Señor nos acompañe!

LUCAS
Y el señorito también.

ESPERANZA
También. (Vase a la casa)

LUCAS
¡Lo que discurren! ¡Es claro, si la campana tocase de veras, cualquier día sonaba sin badajo! Gracias a que no suena de ningún modo, pero a mí me vale el cuentecito, y de esta vez me redondeo. Encerraremos las gallinas, que se va haciendo de noche... ¡Pero miste dónde se ha ido a fijar la señorita!... En el badajo. ¡Es lista, es lista! (Entra en la casa)


ESCENA III

Fermina y Feliciano, corriendo uno tras de otro y con un racimo de uvas en la mano cada uno.

(Música)

FERMINA
¡Já, já, já, já!
Yo te aventajo.

FELICIANO
No te des prisa.

FERMINA
¡Jesús qué risa!
No puedo más.

FELICIANO
¿A qué te cojo?

FERMINA
Eso quisieras.

FELICIANO
Que va de veras.

FERMINA
Venga y verás. (Corre de un lado a otro)

FELICIANO
Pues dame un grano
de ese racimo.

FERMINA
¡Ay, Feliciano,
basta de mimo!

FELICIANO
Uno tan sólo.

FERMINA
Que no.

FELICIANO
Que sí;
que me incomodo.

FERMINA
¡Pobre de ti!

FELICIANO
¡Ay, que te pillo! (Corriendo tras ella)

FERMINA
¡Já, já, já, já!

FELICIANO
Venga ese albillo.

FERMINA
¡Quítate allá!

FELICIANO
Vas a caer. (Corriendo)

FERMINA
¡Qué diversión! (Idem)

FELICIANO
¡Ay, qué mujer! (Cesa de correr)

FERMINA
¡Ay, qué coscón!
Ponte, Feliciano

(Se ponen uno en frente del otro)

con la boca abierta,
y allá te va un grano,
a ver si te acierta. (Le tira un grano)

FELICIANO
Tómalo tú, hermosa, (Le tira otro grano)
de este moscatel;
¡qué boca de rosa,
qué panal de miel!

FERMINA
Ahora a mí me toca,
no hagas más el bú,
abre tú la boca.

FELICIANO
Pues ábrela tú. (Le tira un grano)

FERMINA
¡Qué poca destreza!
¡No tiembles así!

FELICIANO
Es que la torpeza
no consiste en mí.

FERMINA
Toma. (Repitiendo el juego)

FELICIANO
Toma.

FERMINA
Toma,
que estás muy temblón,
dejemos la broma
para otra ocasión.
¿Tengo razón?

FELICIANO
Tienes razón
Ven a mi lado y olvida
cuantos pesares
otros te den.

FERMINA
Feliciano de mi vida,
no te separes,
ven acá, ven.

FELICIANO
Pica, pica tú en el mío.

FERMINA
Pica, pica tú en el mío.

FELICIANO
¡Qué albillo tan dulce!


LOS DOS
¡Qué agradable es!

FELICIANO
Pica otra vez
Anda y pica, que están buenas.

FERMINA
Anda y pica, que están ricas.
Ya iremos juntitos
por otro después
Pica otra vez,
como pajaritos...

FELICIANO
Pica.

FERMINA
Que pican las uvas.

FELICIANO
Pica.

FERMINA
Comamos del mismo
racimo los dos.

FELICIANO
Sólo los dos.

FERMINA
Come y no te canses.

FELICIANO
Pica.

FERMINA
Que aun hay en la viña.

LOS DOS
¡Pues no quedan uvas
en gracia de Dios!
Gracias a Dios.

(Hablado)

FELICIANO
¡Ay, Fermina, Fermina!... ¡Pero mira que eres guapa!

FERMINA
Sí, guapa. (Desdeñosamente)

FELICIANO
¿Me quieres mucho?

FERMINA
No; ni tú a mí.

FELICIANO
¿Qué no te quiero yo? Y el otro día, cuando volvíamos del pinar, de poco me muero al subirte a la borrica.

FERMINA
¿Por qué?

FELICIANO
Porque cuando te cogí en brazos pa ayudarte a montar, ¡ay! me dio una fatiga, y me dio un temblor de alegría y me dio un par de coces la burra, que de poco me revienta.

FERMINA
Me alegro.

FELICIANO
Y al verte montada iba diciendo yo: ¡ay! ¡quién fuera burra, quién fuera burra!...

FERMINA
¿Y por qué no le hablas a mi padre?

FELICIANO
¡Pero si a tu padre no se le puede hablar!

FERMINA
¿Te pone la mano en la boca?

FELICIANO
¡No, pero me pone el pie en otra parte! La otra mañana, cuando le fui a decir que te quería...

FERMINA
¿Qué te contestó?

FELICIANO
Pues me contestó... dos patas donde siempre, y así no se puede hablar con asiento.

FERMINA
Pues anda vete, y hasta mañana.

FELICIANO
Oye, el caso es que yo no quería irme sin una cosa.

FERMINA
¿Qué querías?

FELICIANO
¡Un grano! . ¡Que todavía te quedan cuatro ó cinco en el racimo!

FERMINA
Pues tómalo. (Levantando el racimo; Feliciano intenta cogerlo con la mano) ¡Con la mano, no!

FELICIANO
¡Y con la boca, sí! Pues al higuí, al higuí.

(Sale el tío Lucas, haciendo gestos de disgusto) ¡Ay, qué cosquillitas! ¡Acércate más!

FERMINA
¡Qué tonto, no los coges!

FELICIANO
¿Qué no?... ¡Ay, qué cerquita, qué cerquita está ya! ¡Que le muerdo, que le muerdo!

LUCAS
¡Toma! (Dándole un cogotazo)

FELICIANO
¡Que me mordí!

FERMINA
¡Mi padre! (Feliciano queda asustado con la boca abierta)


ESCENA IV

Dichos y El Tío Lucas.

LUCAS
Conque de monerías, ¿eh?

FERMINA
Pero, padre... si es que...

LUCAS
Cierra la boca... y tú también. (A Feliciano, que la cierra)

FERMINA
Si es que nosotros nos queremos...

LUCAS
Que cierres la boca.

FELICIANO
(Con la boca cerrada ) Pero si ya la he cerrao.

LUCAS
(Remedándole) Y sus avierto que en cuanto sus vea juntos otra vez...

FERMINA
Si es que me decía que anteayer, cuando le fue a hablar, le dio usté dos patas.

LUCAS
Mentira.

FELICIANO
¿Qué no me dio usté dos patás?

LUCAS
No... que fueron cuatro.

FELICIANO
¡Una con cada pata!

LUCAS
Y ya te he dicho que no quiero que te cases con mi hija, porque no tienes con qué mantenerla.

FELICIANO
¡Tengo alfalfa!

LUCAS
¡Valiente cosa! Un prao, que te lo comes tú solo en cuatro días, y ná más...

FELICIANO
¡Sí, señor, tengo una mula coja y una bucha! Y además, usté es rico, y con que nos diera la ceba que le sobra, teníamos para los dos.

LUCAS
Lo que te voy yo a dar a ti... (Le amenaza)

FELICIANO
(Huyendo ) ¿Lo ves? (Se coloca a la izquierda; queda Fermina en medio)

FERMINA
¡Pero, padre!

LUCAS
Además, es un vago. Si tuviera talento, en vez de estar hablando con nosotros, estaría con las bestias tirando de arao.

FELICIANO
Ya tiro.

LUCAS
Ea, largo de aquí. ¡Granuja!

FELICIANO
(Luego volveré) (A Fermina)

LUCAS
¿Qué estás diciendo?

FELICIANO
Ná, hombre, ná; que pa que vea usté que la quiero, que voy a arar. (Vase segundo término derecha)

FERMINA
Pero, padre, ¿qué le ha hecho a usté pa que lo trate así?

LUCAS
Tú a obedecer y a callar, que tú eres mu joven; ¿y sabes por qué te quieres casar?

FERMINA
¿Por qué?

LUCAS
Porque eres muy inocente.

FERMINA
No lo crea usté. (Con enfado)

LUCAS
¿Qué no?

FERMINA
No, señor; no es por eso: me quió casar porque él me quiere mucho.

LUCAS
Mía, ríete tú de eso y acuérdate del cantar que dice:
«No te fíes de los hombres
aunque los veas llorar,
que son como los tomates,
que vienen por témporas.»

FERMINA
Sí; pero si vamos a eso, también hay otro que dice:
«Cuando un hombre quié de veras...»

LUCAS
Se le pegan dos punteras. Y que tengas cuidiao, que yo voy al granero. (Yéndose) ¡El demonche de las mujeres! (Entra en la casa)


ESCENA V

Fermina, luego Don Máximo, segundo término derecha.

FERMINA
¡Que son como los tomates... que son como los tomates!... ¡Qué han de ser! (Queda pensativa junto a la parra)

MAXIMO
(¡Ah! Aquí está, y sólita. ¡Buena ocasión! Hoy se lo digo) ¡Ferminita!

FERMINA
¡Ay, me ha asustado usted!

MAXIMO
(Con acento picaresco ) ¿Pues qué, tan feo soy que asusto?

FERMINA
Sí, señor; digo, no señor.

MAXIMO
Es que me tienes loquito, y que por ti estoy perdiendo el sueño y perdiendo el apetito.

FERMINA
Y perdiendo el tiempo. Ya le he dicho a usted que me deje en paz y que quiero que esto termine.

MAXIMO
Terminará si tú quieres y haces lo que te diga.

FERMINA
¿Qué?

MAXIMO
Que quiero hablarte despacio, y es preciso que esta noche nos veamos.

FERMINA
¿Cómo?

MAXIMO
Mira, yo, a las nueve, vengo embozadito en mi bufanda, tú sales a la puerta del corral y hablamos. Esto es lo mejor, ¿no es verdad... ángel de amor?

FERMINA
¿Y es eso?

MAXIMO
Eso.

FERMINA
Pues saldré. (En seguidita)

MAXIMO
¿De veras, lucerito matutino?

FERMINA
De veras. (Atrancaré la puerta) ¡Conque, adiós!

MAXIMO
¡Adiós, clavelito, lucero, estrella, sol, sol!...

FERMINA
¡Mi padre! (Entra en la casa)


ESCENA VI

Don Máximo, luego Tío Lucas.

MAXIMO
Sol, fa, mi, re do... ¡Vaya si sale! A las nueve en punto estoy aquí. ¡Si todas las mujeres son lo mismo! Pero si el tío Lucas averigua... ¡Ah! ¡Se me acaba de ocurrir el gran plan para alejar al tío Lucas de aquí esta noche! ¡Vaya si le alejo! ¡Ahí viene!

LUCAS
Hola, don Máximo. ¿Ya estamos de vuelta?

MAXIMO
Ya, tío Lucas. Simpático Lucas.

LUCAS
(¡Qué contento! ¡Si supiera lo que ha discurrido su sobrina!)

MAXIMO
(Mirando a iodos lados) Venga usté acá. Tenemos que hablar.

LUCAS
¿De qué?

MAXIMO
Que necesito de usted un favor... pero en secreto.

LUCAS
¿Cuálo?

MAXIMO
Que esta misma noche quite usted el badajo de la campana del castillo. (Con misterio)

LUCAS
(Con horror) ¡ Demontre! ¡Ave María Purísima! (También éste)

MAXIMO
Pero, ¿qué le pasa a usted?

LUCAS
Que cualquiera se mete de noche en un castillo endemoniao a hacer una fechoría semejante.

MAXIMO
¡Nada, si lo quita usted le doy en recompensa el usufructo de esta posesión!

LUCAS
¿Y pa qué se le ha ocurrido a usted eso?

MAXIMO
Es un secreto terrible que no puedo revelarle a usted hasta luego.

LUCAS
(¿Qué será?) Pero, oiga usted, si se enteran las mujeres de que no toca la campana... se va a armar una trapatiesta en el pueblo.

MAXIMO
Pues eso es lo que yo quiero... evitar.

LUCAS
Naturalmente.

MAXIMO
A mí me horrorizaría mucho oír el tañido de esa campana. Debe ser muy lúgubre, ¿verdad?

LUCAS
¡Oh, muchísimo! Mire usté, es un tañío que hace... din... don... din... dan... Como queriendo decir a los padres y a los maridos, «que... te... la... dan...» (Imitando la campana)

MAXIMO
Pues mire usted, aquí lo que conviene es que... «no... di... ga... ná.» (Remedándole)

LUCAS
¡Bueno, pues... no dirá ná!

MAXIMO
Con que, ¿se atreve usted?

LUCAS
Me atrevo. Y se acaba el tañío.

MAXIMO
Bueno, pues esta noche lo quita usted y me lo lleva a mi casa antes de las nueve; y me espera usted allí hasta que yo vaya, y entonces hablaremos.

LUCAS
Iré sin falta. (Así voy por la señorita sin despertar sospechas)

MAXIMO
¡Silencio, que sale mi sobrina!

LUCAS
(¡Este tío se trae un lío con el tañío! ¡A mí no me la da!)


ESCENA VII

Dichos, Esperanza y Fermina.

ESPERANZA
¿Pero, no nos vamos, tío? Van a dar las oraciones ya.

MAXIMO
Sí, hija: en seguida, que yo tengo que ir esta noche a Valdepozos y quiero dejarte en casa.

FERMINA
(Saliendo) ¿Se van ustedes ya, señoritos?

LUCAS
Sí. Saca la bufanda de don Máximo, y de paso mi sombrero.

FERMINA
Voy. (Entra y sale en seguida)

MAXIMO
(¡Ay! ¡Qué mirada más apasionada!)

ESPERANZA
(Al tío Lucas) Que no tarde usted.

MAXIMO
(A Fermina que le pone la bufanda) No tardaré. Hasta luego

LUCAS
Hasta luego. (A Esperanza. Fermina entra en la casa)

ESPERANZA
(Aparte a Lucas) Y por Dios, tío Lucas, que quite usted el badajo.

LUCAS
No hay cuidao. (Vase Esperanza)

MAXIMO
Que quite usted eso. (Con misterio)

LUCAS
(Lo quitaré) (Vase don Máximo ) (¡Cuerno! ¡Qué compromiso!) Adiós, señoritos... Uno... la otra... que quite... (Mirando hacia el castillo) ¿Y yo qué hago? ¡Ná! Esperaré al señorito Rufino, que no tardará. ¡Já, já, já! ¡Si sonara la campana! ¡Qué mundo este! ¡Cómo se la pegan unos a otros! ¡A cuántas personas les está haciendo falta un din-don, din-dan... dan, dan!... ¿Pero, qué gente es aquella? ¡Ah! ¡Los vendimiadores, que dejan la faena! (Empieza a anochecer)


ESCENA VIII

Coro de Vendimiadores. Oyese a lo lejos el canto de los Vendimiadores, que aparecen en escena cuando en el cantable se indica. Llevan cuévanos llenos de racimos y pámpanos. Salen de dos en dos, llevando ambos el cuévano.

ELLAS
(Dentro) Ya de la noche el manto
del sol apaga
los resplandores.

ELLOS
(Dentro) Ya el sol no pica tanto
como tus ojos
abrasadores.

(Van saliendo al compás de la música)

Sal de la viña,
preciosa niña.

ELLAS
Corta un racimo
de moscatel.

ELLOS
Si uvas y queso
saben a beso,
uvas contigo
sabrán a miel.
Vámonos juntos del brazo

(Dejan los cestos en el suelo)

hasta la próxima aldea,
que todo el mundo nos vea
como marido y mujer.

ELLAS
Suéltame, picaronazo,
pues tu intención adivino;
yo ya conozco el camino
y no me voy a perder.

ELLOS
No seas niña
que hora es de queda,
sal de la viña
y entra en vereda.

ELLAS
Basta, muchachos,
de comer uvas,
que estáis borrachos
como unas cubas.

ELLOS
Dame un abrazo, (intentando abrazarías)

ELLAS
No tengo gana,

(Dan una vuelta al cesto, huyendo del abrazo)

que la campana
puede sonar.

ELLOS
De esta manera,
si a sonar fuera,
vaya un repique
que se iba a armar.

ELLAS
Aprieta con gana

(Dejándose abrazar con gran coquetería y gracia picaresca)

que no soy de hielo,
y echa la campana,
si quieres, a vuelo.

ELLOS
Echo la campana (Abrazándolas)
ahora mismo a vuelo,
y aprieto con gana,
que no soy de hielo.

ELLAS
No seas pillo.

ELLOS
Yo me consumo

ELLAS
Pues ten espera.

ELLOS
No sé esperar.

TODOS
¡Qué rico albillo!
¡Qué rico zumo!
¡Qué borrachera
voy a pillar!
Ya de la noche el manto
del sol apaga
los resplandores.
Ya el sol no pica tanto
como tus ojos
abrasadores.

(Empiezan a desfilar llevando siempre el compás y abrazadas las parejas, llevando entre los dos el cuévano de uvas)

ELLOS
Deja la viña,
preciosa niña.

ELLAS
Corta un racimo
de moscatel.

ELLOS
Si uvas y queso
saben a beso...

TODOS
Uvas contigo
sabrán a miel.

(Parte de los vendimiadores saldrán por el foro izquierda y los otros por el primero y segundo término derecha, juntándose todos en medio de la escena, pero sin formar línea recta; cuando el cantable lo indica hacen mutis sin dejar de marchar al compás, abrazados los unos a las otras y llevando el cuévano entre los dos; los que salieron por la derecha harán mutis por el foro, y aquéllos por el primero y segundo término, después del juego escénico, con que le adorne el director encargado de la dirección)


ESCENA IX

Rufino, montado al revés en el burro; después Bruno.

(Hablado)

RUFINO
¡Gracias a Dios, ya estoy en casa del tío Lucas! ¡Qué miedo he pasao! Por supuesto, que a mí no me la dan; por si acaso me seguían, he venío tóo el camino montao al revés. Así la burra miraba pa adelante y yo pa atrás... y no podían sorprendernos. ¡Já, já! Soy atroz, y además de ser atroz, soy mú requetegracioso, y además de ser mú requetegracioso, mi papá es boticario... ¡Lo mejor que tengo es la caída de ojos! Es una caída mortal. En cuanto miro a una mujer, la mato. ¡Ah! y soy muy corrido; he corrido más en este mundo... ¡pa que no me la pegaran! ¿Verdad que yo no tengo cara de ladrón?... ¡Pues he venido a robar; a robar a Esperancita, la chica más guapa de este pueblo! Mi padre me tenía en la botica despachando píldoras y belladona, y yo, esta noche, al irme, le he dejado detrás de una receta escrita una carta, diciéndole: «Harto de la belladona, me voy con otra más bella y más dona... Me escapo a las nueve con la Esperanza... de no hacer más píldoras, y volveré casao con la misma Esperanza: Rufino.» Ná, que soy atroz. Ahora ataré la borrica aquí, en una reja del castillo. Aquí, como no entra nadie, no la verán. Y esperaré que salga el tío Lucas, que ya va siendo hora. ¡Ay, Esperanza, pronto serás mía, y en cuanto seas mía!... ¡Arre... burra!... (Vase al castillo. Sale Bruno, que figura venir siguiendo a Rufino; anda sigilosamente y gateando por entre las ruinas y se oculta en el castillo. Se hace de noche)


ESCENA X

El Tío Lucas, luego Rufino, y Bruno oculto.

LUCAS
(Abre cautelosamente, sale con un candil en la mano) Me parece que he oído pasos de borrico. Debe ser el señorito Rufino. Apagaré el candil, (lo cuelga en la parra y lo apaga)

RUFINO
Haré la seña convenida, pa que sepa el tío Lucas que estoy aquí. (Da un silbido muy raro)

LUCAS
¡Chist! (Muy fuerte)

RUFINO
¡Ay! (Muy asustado, da un salto)

LUCAS
Cállese usté, que soy yo. Estoy aquí.

RUFINO
Y yo también soy yo, tío Lucas.

LUCAS
Le he conocido a usté por los pasos. Y, a todo esto, ¿cómo está usté?

RUFINO
Bien, pa servirle.

LUCAS
¿Y el borrico?

RUFINO
Sin novedad, gracias.

LUCAS
No; digo, ¿qué dónde le ha dejado usté?

RUFINO
Pues le he escondido. Pero, mire usted si soy pillo; ¿usted cree que he venido montao naturalmente en el borrico?

LUCAS
Sí, señor.

RUFINO
Pues, no, señor; he venido al revés.

LUCAS
¿El borrico montao en usté?

RUFINO
No, señor; que he venío montao al revés pa que no me sorprendieran.

LUCAS
¡Ya, ya!

RUFINO
Bueno; ¿y qué, tío Lucas, hay alguna dificultad?

LUCAS
Denguna. Tóo está arreglao, y la señorita conforme. Esta noche se puén ustés escapar. Ahora me voy yo por la señorita, que ya es la hora señala.

RUFINO
Bueno; pero, oiga usté, tío Lucas. Yo, pa escaparme, necesito una cosa.

LUCAS
(¡Otro!) Ya sé lo que usté necesita pa escaparse. (Dándole un cachete) ¡El badajo!

RUFINO
¡Eh!

LUCAS
¡Pero ya lo he quitao yo!

RUFINO
¿Conque lo ha quitado usté? Me alegro, pero no era eso lo que yo quería.

LUCAS
¿Pues qué es?

RUFINO
Lo que yo quería es... que no quiero escaparme solo con la señorita.

LUCAS
¿Le parece a usté poco?

RUFINO
Sí, señor; yo quería escaparme con la señorita y... con usté.

LUCAS
¡Cuerno! ¿Conmigo?

RUFINO
Yo quería que nos acompañara usted, y si nos acompaña... yo me comprometía a darle a usted en pago el usufructo de esta posesión.

LUCAS
¡Y dale con el usufructo! Bueno; ¿y pa qué quié usté que les acompañe?

RUFINO
Pues por dos cosas: primero pa que sea usted testigo presencial del azto.

LUCAS
¿De qué azto?

RUFINO
De la bendición papal.

LUCAS
¿Cómo?

RUFINO
De la bendición de mi papá, perdonándonos la calaverada, una vez casados.

LUCAS
Bueno; y una vez que yo los vea a ustés casaos, ¿qué hago?

RUFINO
¡Já, já! ¡Pues volverse!

LUCAS
¡Jí, jí! (Remedándole) Pues ya lo creo que me volveré.

RUFINO
Y el segundo motivo pa que usté nos acompañe, es que yo tengo miedo de irme sólo con ella, porque como yo soy primerizo en fugas nos puede pasar algo. Además, temo que nos haga una fechoría, si sabe que nos vamos, ese maldito pretendiente que tiene Esperanza... es decir, que no tiene esperanza, pero que quiere tenerla, y creo que es muy bruto.

LUCAS
¿Quién, Bruno? Es un buey.

RUFINO
(¿Sí, eh?) (Asomando la cabeza por entre las ruinas)

LUCAS
De un puñetazo mata un toro.

RUFINO
Pues considere usted: si mata a un toro, ¿qué haría conmigo, que apenas soy un becerrete?... Yo no le conozco, pero he oído decir que es un animal. Conque figúrese usté que, como siempre está acechando a Esperanza, la ve, la sigue, y... el que la sigue...  nos mata.

LUCAS
No tenga usté cuidao.

RUFINO
No, si yo no tengo miedo por mí; yo tengo miedo por ella, que no tendría la pobrecita quien la defendiera.

LUCAS
¡La verdad es que ese Bruno es muy bruto!

RUFINO
Pues por eso yo quería que, si viene, se encuentre con otro como él; y he pensao en usté.

LUCAS
Bien pensao; iré.

RUFINO
Bueno; pues gracias, tío Lucas. Yo me voy ahora a la venta del Brujo a recoger mi ropa.

LUCAS
Oiga usté una cosa.

RUFINO
¿Qué?

LUCAS
Que cuando vuelva usté no llame. No quiero que mi chica se entere. Si venimos nosotros antes, yo, de cuando en cuando, desde la ventana, daré una palmada. (La da)

RUFINO
Eso; y yo, para que sepa usté que le he oído, doy otra palmadita. (La da)

LUCAS
¡Y yo otra pa decirle que le escuché! (La da)

RUFINO
Y yo otra pa que usté se convenza de que estoy enterao. (La da)

LUCAS
Y otra yo para... que usté se asegure. (La da)

RUFINO
Y nos pasamos la noche dando palmaditas.

LUCAS
Entonces, lo mejor es que usté se acerque y yo le diga ¡vamos andando!

RUFINO
¡Ay! ¡Entonces sí que le doy yo tres palmaditas y cuatro pataditas de alegría!

LUCAS
Conque, ¿conformes?

RUFINO
Conformes.

LUCAS
¡Pues, de aquí a luego! (Vaso segundo término derecha)

RUFINO
¡De aquí! ¡Qué noche más deliciosa! Hasta la obscuridad nos favorece. ¡Si supieran que me la llevo! ¡Já, já, já! ¡Soy terrible! ¡Y todo por la caída de ojos! (Vase primer término derecha)


ESCENA XI

Bruno, que sale cautelosamente de entre las ruinas.

BRUNO
Terrible, ¿eh? Pues me parece que esta noche lio te la llevas, aunque estés dando palmaditas hasta mañana. ¡Ah, granuja! Ya decía yo, cuando le he visto por la carretera en esta dirección, que iba a pasar algo. ¡Y el pillo del tío Lucas los protege! Lo que siento es no poder quedarme para tocar la campana yo mismo. Pero, no puedo, porque vendría la gente, me cogerían aquí y me matarían de una paliza. ¿Qué haría yo? Alguien viene. (Se oculta en el castillo).


ESCENA XII

Feliciano y Coro de Hombres; algunos con guitarras. Feliciano se adelanta hasta colocarse bajo la parra y canta. Salen segundo término derecha.

(Música)

FELICIANO
Con la guitarra,
con la guitara
¡digo yol
a darte murga vengo
con la guitarra,
y por ti me detengo
bajo la parra.
Y se me antoja,
y se me antoja,
¡digo yo!
que si te canto mucho
caerá la hoja,
caerá la hoja,
¡digo yo!
No juegues conmigo
que soy muy tunante,
y si hallo ocasión...
Mas no te lo digo,
porque en este instante
se ha roto el bordón.

CORO
Tu eres un tunante
y como la sigas
y halles ocasión...
Pero no lo digas,
porque en este instante
se ha roto el bordón.

FELICIANO
En Agosto,
de las uvas hacen mosto
y del mosto hacen mostillo,
y...
¡Mira tú si soy yo pillo
cuando me acuerdo de ti!

CORO
En Agosto,
de las uvas hacen mosto,
y del mosto hacen mostillo,
y...
¡Mira tú si el mozo es pillo
cuando se acuerda de ti!
Tipití pitín, tipitipitón.
Anda, Feliciano,
sigue tu canción,
Tipití, pitín, tipitipitón,
mueve bien la mano
y aprieta el bordón.

FELICIANO
Morena mía,
morena mía,
¡digo yo!
Yo te di una cereza
morena mía,
y los dos nos queremos
desde aquel día.
Por ahí se empieza,
por ahí se empieza,
¡digo yo!
Cuidado con el hueso
de la cereza,
de la cereza,
¡digo yo!
No juegues conmigo,
etc., etc.

(Hace mutis el coro por el foro izquierda, quedando Feliciano en escena sólo, hablando con Fermina, que saldrá a la ventana)

(Hablado)

FERMINA
(Abre la ventana) Feliciano...

FELICIANO
Fermina... ¡Oye!

FERMINA
¿Qué?

FELICIANO
¿Podemos hablar?

FERMINA
Sí; porque se ha ido mi padre.

FELICIANO
Bueno. (A los de la rondalla) Muchachos, seguid vosotros la ronda, que yo me quedo un rato. (Vanse) Oye, Fermina...

FERMINA
¿Qué quieres?

FELICIANO
Yo quería una cosa, ahora que no está tu padre. (Titubeando)

FERMINA
¿Qué querías?

FELICIANO
Subirme a la parra.

FERMINA
¿Pa qué?

FELICIANO
Pa estar más cerca de ti, tonta...

FERMINA
Bueno; pues sube, que yo también tengo que hablarte.

FELICIANO
(Sube a la parra) ¿Y eso?

FERMINA
Que esto no puede seguir así.

FELICIANO
¿Cuálo?

FERMINA
Pues que es preciso que te decidas a hablar a mi padre, porque te advierto que hoy mismo, uno del pueblo, muy rico, me ha dicho que me quiere para casarse.

FELICIANO
Eso no será verdá...

FERMINA
¿Que no será verdá? Pues, mira, esta misma noche me ha dicho que iba a venir a ver si me veía.

FELICIANO
¿Esta misma noche? ¡Demontre! ¿Y quién es?

FERMINA
Quien a ti no te importa.

FELICIANO
¿Y tú saldrás a hablar con él?

FERMINA
¡Yo, qué he de salir!

FELICIANO
Entonces, déjale que venga... que puede que hable conmigo. (Enseñando la vara)

FERMINA
Miá, no seas bruto. Lo que vas a hacer es marcharte, que puede verte mi padre. (Quedan
hablando bajo)


ESCENA XIII

Dichos, Bruno que sale cautelosamente.

BRUNO
Lo que es esta noche me parece que no se escapan. ¡Qué se han de escapar! Ahora yo me voy al pueblo. No quiero que me echen allí de menos. (Vase)


ESCENA XIV

Dichos menos Bruno: luego Rufino con un lío de ropa.

FERMINA
¿Conque mañana hablarás a mi padre?

FELICIANO
Mañana le hablo.

FERMINA
Bueno; que no te vuelvas atrás, ¿eh?

FELICIANO
Sí, cualquier día me vuelvo atrás hablando con tu padre, sabiendo las patas que tiene.

(Rufino sale en este momento y mira a uno y otro lado cautelosamente)

FERMINA
Bueno, vete. Adiós.

RUFINO
(¿Estarán ya aquí? Esperaré, a ver si oigo la señal) (Se queda junto a las ruinas del castillo)

FELICIANO
Oye, Ferminita, puesto que nos vamos a casar, yo quería que me anticiparas un abrazo, anda...

FERMINA
¿Un abrazo? Toma. (Le da una bofetada y cierra la ventana)

RUFINO
(Al oír la bofetada) La Señal. (Queda escuchando)

FELICIANO
Me ha reventao.

RUFINO
Ya están ahí. Contestaré. (Da una palmada)

FELICIANO
(Vuelve a ponerse las manos en el carrillo) Juraría que había oído otra bofetada.

RUFINO
No contestan. Se conoce que ha sido ilusión mía. (Se acerca)

FELICIANO
(Al disponerse a bajar) ¡Caracoles! Me parece que ahí anda un hombre... (Rufino empieza a dar saltos) No, pues parece un saltamontes.

RUFINO
Me ha parecido ver luz. Yo llamaría a la puerta, pero como el tío Lucas no quiere que su hija se entere...

FELICIANO
¡Y mira a la ventana! ¡Ah! ¿Si será éste el que viene a ver a Fermina? ¡Cuerno! ¡Debe ser él!

RUFINO
Nada, lo mejor es subirse a la parra y así me convenzo. ¡Ay, Esperanza mía! Lucerito... ángel monísimo...

FELICIANO
¡Qué dice este hombre! Prepararé la estaca.

RUFINO
¡Ay! qué pronto sentiré tus caricias.

FELICIANO
Lo reviento.

RUFINO
¡Qué feliz seré si me cumples tus promesas! Por si está Esperanza, tiraré el lío y luego subo yo.

FELICIANO
Estoy por tirarle algo.

RUFINO
Ahí va. (Tira el lio a la parra)

FELICIANO
¡Demonio! ¿Qué ha tirado? ¿Qué es esto?

RUFINO
Ahora yo. (Subiendo a la parra)

FELICIANO
¡Y sube! Toma. (Le tira el lio a la cabeza)

RUFINO
¡Cuerno! ¡Se ha caído! Pero, ¡con qué fuerza! ¿Le habrá tirado el aire? Pero a mí me parece que no, porque yo creo que el aire no sopla para abajo. Le tiraré por este otro lado. (Lo tira)

FELICIANO
¡Otra vez!

RUFINO
Ahora sí, ahora sí. (Feliciano lo vuelve a tirar) Ahora sí que me ha reventado. Nada, se conoce que la parra no quiere líos. Lo pondré aquí... y arriba. (Disponiéndose a subir)

FELICIANO
¡Ay, en cuanto subas!

RUFINO
¡Ajajá! Ya estoy en la parrita. ¡Qué atrevido soy! No le tengo miedo a nada.

FELICIANO
(Dándole una palmada en el hombro) Buenas noches, amigo.

RUFINO
¡Aaaay! (Terror. Empieza a patalear)

FELICIANO
¡Chist!... ¡Granuja!

RUFINO
¡Caballero, por Dios... que yo no he subido por uvas!

FELICIANO
¡Chist! ¡Si chilla usted le descerrajo un tiro!

RUFINO
¡Ay! No, no... no me deseen-aje usted nada.

FELICIANO
Bueno; baje usted al suelo, que tenemos que arreglar una cuestión. (Baja Feliciano. Tirándole de las piernas) Conque, abajo o tiro.

RUFINO
¡Por Dios, no tire usted, no tire usted!

FELICIANO
No tenga usted miedo, que ya me he guardado el revólver.

RUFINO
Si digo que no tire usted de las piernas, que se me ha enganchao un faldón. (Salta y coge el lio)

FELICIANO
Venga usté acá. (Le coge de una mano) ¿No me conoce usté?

RUFINO
No, señor; ni falta.

FELICIANO
Pues yo sí le conozco a usté, y sé que ha venido usté por una mujer... y sepa usté que esa mujer no se casa con nadie más que conmigo, y estoy dispuesto a reventar al que me estorbe.

RUFINO
(¡Caracoles!) ¿De manera que usté es el novio de quien me había hablado?

FELICIANO
Sí, señor.

RUFINO
¿Usté es el que se quiere casar con ella?

FELICIANO
Sí, señor.

RUFINO
Pues ya sé quién es usted: el buey.

FELICIANO
Sí, señor... digo, no, señor; no soy buey, pero la quiero.

RUFINO
¿De manera que me quedo sin Esperanza?

FELICIANO
Sin ninguna.

RUFINO
¡Caracoles! Pues yo no me conformo.

FELICIANO
Eso lo veremos.

RUFINO
¿Y qué culpa tengo yo de ser más guapo que usted y de que me quiera a mí más?

FELICIANO
¡Embustero! Si ella le quisiera, no vendría usté de tapadillo.

RUFINO
Es que vengo así para que no se entere el tío.

FELICIANO
¿El tío Lucas?

RUFINO
¿Qué tío Lucas? ¡Don Máximo!

FELICIANO
¿Y qué tiene que ver Fermina con don Máximo?

RUFINO
¿Y yo qué tengo que ver con Fermina? Lo que a nosotros nos importa es Esperanza, la sobrina de don Máximo.

FELICIANO
¿Y qué tengo yo que ver con Esperanza ni con don Máximo?

RUFINO
Pero, ¿no dice que la quiere?

FELICIANO
¿A quién? ¿A Fermina?

RUFINO
No, hombre; a Esperanza.

FELICIANO
¡Yo qué voy a querer a la señorita!

RUFINO
Entonces nos hemos confundido.

FELICIANO
Pero, ¿qué lio es este?

RUFINO
Ropa interior. (Presentándole el lío)

FELICIANO
No digo eso. Entonces, ¿por qué ha subido usté a la parra?

RUFINO
Pues por ver si había venido ya, Esperanza, porque como esta noche me escapo con ella...

FELICIANO
¡Demonio! ¡Que se escapan! ¿Y no tienen ustés miedo a la campana?

RUFINO
(Muy contento) ¡Quiá, tonto; si ya no tiene badajito!

FELICIANO
¿Cómo?

RUFINO
Pues porque le ha quitado el tío Lucas, y ya no sonará, aunque nos escapemos.

FELICIANO
¡Cuerno!

RUFINO
Conque... ¿qué le parece a usted?

FELICIANO
Me parece... me parece... que me voy a escapar yo también con Fermina.

RUFINO
¡Zapateta!

FELICIANO
Y me parece más.

RUFINO
¿Qué?

FELICIANO
Que si no me escapo yo no se escapa usted.

RUFINO
¡Hombre... por Dios... no sea usted bárbaro!

FELICIANO
Na, que aviso a la gente y los cogen a ustés, si usté no me ayuda.

RUFINO
¡Demonio! Pero, ¿cómo quiere usted que le ayude?

FELICIANO
Pues yo me quedo aquí escondido. Cuando venga el tío Lucas con la señorita, se meten ustés en la casa; usté los entretiene pa que yo hable a Fermina; le digo que salga por la puerta del corral, y nos vamos tan y mientras ustés hablan, no sea que después la deje encerrá su padre.

RUFINO
Bueno; pero, ¿y si tan y mientras hace usted ruido?

FELICIANO
No hay cuidao. Me subiré a la parra.

RUFINO
Pero... ¡calle! Creo que se acercan.

FELICIANO
Sí, me esconderé. (Vase por el foro izquierda)

RUFINO
¡Pronto!


ESCENA XV

Rufino, Esperanza y el Tío Lucas, segundo término derecha.

LUCAS
Cuidao, señorita... Por aquí.

ESPERANZA
¡Ay, qué miedo! ¡Qué noche tan obscura!

RUFINO
(Ellos son) ¡Esperanza!

ESPERANZA
¡Ay, Rufino de mi vida!

RUFINO
¡Rica!

ESPERANZA
¡Cielo!

RUFINO
¡Gloria!

ESPERANZA
¡Amor!

LUCAS
¡Eh! ¡Calma, calma!... ¡Silencio!... No hacer ruido.

RUFINO
¿Qué es?

LUCAS
Que voy a encender el candil. (Enciende el candil, que habrá dejado antes colgado en la parra)

(Música)

RUFINO
¡Ay, mí Esperanza!

ESPERANZA
¡Ay, mí Rufino!

RUFINO
¡Angel divino!
¡Rosa de Abril!

ESPERANZA
Por fin soy tuya.

RUFINO
¡Qué seductora!

LUCAS
¡Qué hago yo ahora
con el candil!

ESPERANZA y RUFINO
¡Ay, qué alegría!
¡Ay, qué placer!
Eso tenía
que suceder.

LUCAS
Yo no sé cómo ponerme,
si de frente o de perfil.

ESPERANZA y RUFINO
¡Qué situación tan hermosa!

LUCAS
Ni buscada con candil.

ESPERANZA
¡Ay!
ya llegó el momento
que santos lazos
me unan a ti.

RUFINO
¡Ay!
Yo no sé qué siento,
ven a mis brazos.

LUCAS
¡Que estoy yo aquí!

RUFINO
¡Ay, si dura la ausencia!

ESPERANZA
¡Ay, mi bien, qué suplicio!

LUCAS
Hay que tener prudencia
y hay que tener juicio.

RUFINO
¡Ay, yo de amor me abraso!

ESPERANZA
¡Ay, siento no sé qué!

LUCAS
¡Ay, que no me hacen caso!
¡Ay, ay, si yo lo sé!

RUFINO
Deja que nuestro amor venza;
para ello invoca
conmigo a Dios.

LUCAS
¡Pero qué poca vergüenza,
pero qué poca
tienen los dos!

ESPERANZA
Yo suspirando
pasé los días.

RUFINO
Tú a mis suspiros
correspondías.
Tu afán, bien mío,
mi amor halaga.

LUCAS
No más suspiros,
que esto se apaga.

(A la vez los tres)

RUFINO y ESPERANZA
Ven que te estreche
contra mi seno.
¡Ay, qué ventura!
|Ay, qué ilusión,
cuando nos eche
de gozo lleno
mi tío
el cura
tu tío
la bendición!

LUCAS
Ya la torcida
chisporrotea.
¡Que así me vea
ya por melón!
Yo el candil tengo,
y él se encandila,
yo soy un lila
y él un bribón.

RUFINO y ESPERANZA
Ven, y apaguemos
tanto suspiro.

ESPERANZA
Yo en ti me miro.

RUFINO
Como yo en ti.

LUCAS
¡Pobre de mí!

RUFINO
Ven a mis brazos,
no más desvíos.

ESPERANZA
Ven tú a los míos.

RUFINO
¡Ay!

ESPERANZA
¡Ay!

LUCAS
¡Ay!

RUFINO
Así.

ESPERANZA
Así.
           
LUCAS
¡Verme yo así!

(Hablado)

LUCAS
Ea, señoritos; no hay que perder el tiempo, que se acaba el aceite.

ESPERANZA
¡Ay! Pues no deje usted el candil, tío Lucas.

LUCAS
Pero, ¿voy a ir con el candil hasta el pueblo?

RUFINO
Pues claro.

LUCAS
Pues turbio.

ESPERANZA
Vámonos, vámonos pronto.

RUFINO
Sí, vamos... a la casa para hacer del lío tuyo y del mío uno sólo.

LUCAS
Pero, ¿hay otro lío?

RUFINO
¿Qué si hay otro lío? (Y gordo)

LUCAS
Pues arreglarlo pronto, que se hace tarde. (Entran en la casa)


ESCENA XVI

Feliciano, luego Fermina; después Rufino.

FELICIANO
¡Ea, ha llegao la hora! Subo a la parra; se lo digo tóo a Fermina, y nos marchamos. ¡Arriba! (Sube y llama a la ventana) ¡Fermina!... ¡Fermina!...

FERMINA
(Sale) Pero ¿todavía estás ahí?

FELICIANO
Ha llegao el momento.

FERMINA
¿De qué?

FELICIANO
De probarte que te quiero.

FERMINA
¿Ahora?

FELICIANO
Corre mucha prisa.

FERMINA Pero, ¿qué pasa?

FELICIANO
Que no tiene badajo.

FERMINA
¿Qué dices?

FELICIANO
Que la campana no tiene badajo. Le ha quitao tu padre pa que se escape esta noche la señorita Esperanza con su novio.

FERMINA
¿Y dónde están?

RUFINO
(Saliendo de la casa) Anden ustedes, que están haciendo el lío. (Entran en la casa)

FERMINA
Pero, ¿es de veras?

FELICIANO
Ya lo ves. Y se van a marchar ahora mismo.

FERMINA
Pero nosotros...

FELICIANO
Nos vamos antes que ellos, si tú quieres.

FERMINA
No me atrevo.

FELICIANO
¡Pues si no te atreves sin badajo, no sé cuándo te vas a atrever!

FERMINA
Pero es que yo...

FELICIANO
No perdamos tiempo. Te llevo a casa de mi madre, y mañana nos casan. ¿Estás decidía?

FERMINA
Decidía. ¡Dios nos amparará!

RUFINO
(Saliendo) ¡Ya está hecho el lío, darse prisa! (Vuelve a entrar)

FELICIANO
Tienes razón.

FERMINA
¿Y qué hago?

FELICIANO
Pues mira, sales por la puerta del corral, y en cuanto estés allí, yo salto y nos vamos.

FERMINA
Allá voy (Vase)


ESCENA XVII

Don Máximo, Fermina y Feliciano en la parra.

MAXIMO
(Saliendo) Me parece que no he podido llegar más en punto. Acaban de dar las nueve. ¡Ay! Si baja... si baja...

FELICIANO
¡Me la llevo... me la llevo!

MAXIMO
Soy un calaverón. ¡Y mi pobre sobrina durmiendo como una santa!

FELICIANO
Bajaré ya; parece que oigo la puerta.

MAXIMO
Oigo ruido. Debe ser ella.

FELICIANO
¡Demonio! (Al bajar) ¡Un hombre! ¿Quién será? (Vuelve a subir)

FERMINA
(Abriendo la puerta) ¿Estás ahí?

MAXIMO
(¡Ay! ¡Es ella!) (A ella) Sí.

FERMINA
Pues vámonos a escape, que puede salir mi padre.

MAXIMO
(¡Caracoles!)

FELICIANO
Me parece que hablan.

FERMINA
Anda, vamos.

MAXIMO
(¡Cuerno con la niña!)

FELICIANO
(Pero ¿qué hablan? ¡Y es ella!)

FERMINA
Vamos volando.

MAXIMO
Pues volemos. (Vanse corriendo. Feliciano quiere bajar y se le engancha la faja en la parra sin que se pueda desprender hasta que los otros se escapan)

FELICIANO
¡Que se van, demonio, que se van! Pero, ¿qué es esto? ¿Quién será ese? (Se tira de la parra) Por allí corren. Voy a alcanzarlos. Cuando yo decía que no me la llevaba... pero lo que es él, se la lleva, ¡vaya si se la lleva! (Vase corriendo con el palo levantado)


ESCENA XVIII

Esperanza, Rufino, Tío Lucas.

LUCAS
(Con misterio) Callandito... ¡chist!... que no se vaya a despertar mi chica, que tiene el sueño muy ligero (Sale Esperanza)

RUFINO
(¡Y tan ligero!)

ESPERANZA
¡Ay, tío Lucas, qué miedo tengo!

RUFINO
(Pues ya se han ido) (Mirando a la parra)

ESPERANZA
¡Ay! No siento más que el golpe que va a recibir mi tío esta noche.

LUCAS
Y que va a ser regular.

RUFINO
Que se fastidie.

ESPERANZA
Conque, diga usted, tío Lucas, ¿podemos irnos tranquilos? ¿No sonará la campana?

RUFINO
¡Qué ha de sonar, tontuela!

LUCAS
Pero vengan ustés acá; ¿cómo quieren ustés que suene, si la he dejao yo imposibilita, quitándola el badajo? ¡Ya pueden escaparse esta noche toas las mozas del pueblo!

RUFINO
¡Ya pueden, ya pueden!

ESPERANZA
¿De modo que no hay miedo?

LUCAS
¡Denguno, gracias a mí!

RUFINO
¡Ay, gracias tío Lucas, le voy a dar a usted un abrazo! (Al ir a abrazarle suena la campana con precipitación irregular)

LOS TRES
¡Ay, aay! (En el colmo del terror.  Esperanza cae de rodillas, y los dos abrazados, ruedan por el suelo)

ESPERANZA
¡La... la cam... pana!

RUFINO
¡Ay... Dios mío!

LUCAS
¡Virgen santa! ¿Qué es esto? (Vuelve a sonar)

LOS TRES
¡Aaaay! (Pausa)

LUCAS
¿Han oído ustedes?

RUFINO
¡Pues no hemos de oír, hombre!

ESPERANZA
¡Ya lo decía yo!

RUFINO
Pues... Pues... no decía us... usted que había qui... qui... quitado el badajo?

LUCAS
Sí, señor; pe... pero... ¡le habrá nació otro! (Suena otra vez)

LOS TRES
¡Ay!

RUFINO
¡Le ha nacido, le ha nacido! ¡Cómo ha sonado!

ESPERANZA
Y eso que no nos habíamos escapado todavía.

RUFINO
Pues si nos llegamos a escapar, vaya un repique.

LUCAS
¿Pero cómo habrá tocao, Dios Santo? ¡Y ahora vendrá tóo el pueblo, y nos pillan enfragantes!

RUFINO
¡Y tan enfragantes!

ESPERANZA
¿Y qué hacemos?

LUCAS
Ustés tienen la culpa, por quererse escapar.

RUFINO
Nosotros ¿eh?

LUCAS
Sí, señor.

RUFINO
Pues... no señor, ¡ea! Para que usted lo sepa, la campana toca por otros que se acaban de escapar hace un momento.

ESPERANZA
¿Por otros?

LUCAS
¿Quién?

FERMINA
¡Pues su hija de usted, con su novio!

LUCAS
(Aterrorizado) ¡Mi hija! ¿Cómo? ¿Por dónde?

RUFINO
¡Por la puerta del corral!... Mírela usted abierta.

LUCAS
¡Dios mío! ¡Es verdad! ¡Infames! ¡Escaparse!

ESPERANZA
¡Hay que suerte!

LUCAS
¡Fermina, Fermina! (Llamando)

RUFINO
¡Sí, échala un galgo! (Suena otra vez la campana)

LUCAS
¡Infames!

ESPERANZA
Pues vámonos nosotros también.

RUFINO
¡De aquí no se va nadie!

ESPERANZA
¡Ay, por allí viene gente del pueblo!

LUCAS
¡Ya están ahí!

RUFINO
En el gallinero estoy tío Lucas, (Le coge por el faldón, y le hace caer al suelo. —Suena la campana)


ESCENA XIX

Dichos, Bruno y coro general.

(Música)

LOS TRES
¡Maldita campana!
Ay, ay, qué temblor.
Nos hemos caído
de miedo, ¡qué horror!

LUCAS
¿Dónde está mi hija?
¡Qué va a ser de mí!

ESPERANZA y RUFINA
¡Por Dios, no se aflija,
ni llore usté así!

ESPERANZA
¡Yo me vuelvo loca!

LUCAS
¡Si yo cojo al pez!... (Suena la campana)

ESPERANZA y RUFINO
Cierre usté la boca,
que toca.

RUFINO
Que toca.

ESPERANZA y RUFINO
¡Que toca otra vez! (Aterrarlos)

LUCAS
¡Demonio de miedo!

ESPERANZA y RUFINO
Se va usté a caer.

LUCAS
Si es que no me puedo
yo mismo valer.
Yo les rompo alujo,
y de ellos doy fin.

RUFINO
¡Echeles un galgo!

LUCAS
Un perro mastín!
Y si él me sofoca
le aprieto la nuez. (Suena la campana)

ESPERANZA y RUFINO
Cierre usté la boca.

ESPERANZA
Que toca.

RUFINO
Que toca.

ESPERANZA y RUFINO
¡Que toca otra vez! (Estrechándose)

LUCAS
¡Ay, Dios mío, qué trabajo! (Temblando)
Me he (quedado hecho una pieza,
como si con el badajo
me aplastarán la cabeza.

RUFINO
¿Cómo no quitó el badajo?
Esto ha sido una torpeza;
si nos pillan en el ajo
le divido la cabeza.

ESPERANZA
Ya que usted aquí nos trajo,
líbrenos usté a los dos.

LUCAS
¡Si a quitar llego el badajo,
me divierto como hay Dios!
¿Dónde está mi hija?
¡Qué va a ser de mí!

ESPERANZA y RUFINO
¡Por Dios, no se aflija,
no llore usté así!

CORO
(Desde dentro)
Hacia el castillo
marchemos todos,
que la campana
llamando está.
Yo estoy nervioso,
¿qué habrá pasado?
Ya la campana
nos lo dirá.

LUCAS
La gente del pueblo
se acerca hasta aquí;
que no nos sorprendan
ni a ustedes ni a mí.

ESPERANZA
Rufino.

RUFINO
Esperanza.

ESPERANZA
No dudes de mí,
estamos perdidos.

RUFINO
Yo creo que sí. (Entran en la casa)

CORO
(Saliendo por el foro izquierda, aterrados. Los hombres con faroles y palos. Sale Bruno, a quien rodean todos)
¿Qué sucede, qué sucede?
Yo estoy muerta de terror!
Díganos usted, si puede,
lo que ocurre, por favor. (Con misterio)
De seguro a sus deberes
ha faltado una mujer;
pero entre tantas mujeres
¡vaya usté a saber!
¡Qué atrocidad,
qué atrocidad!
Yo no puedo contener
mi curiosidad.

ELLA
¿Quién será ese tuno?

ELLOS
¿Quién será la infiel?

ELLAS
¿Quién podrá ser ella?

ELLOS
¿Quién puede ser él?

TODOS
Deben tener poca
vergüenza los dos;
ahora que no toca,
acerquémonos.

(Suena la campana y retroceden aterrados)

¡Válgame Dios!
De los pies a la cabeza
nos ponemos a temblar
cada vez que empieza
de nuevo a sonar.

(Acercándose hacia el castillo)

¡No hay que chistar,
bajad la voz!..

(Suena la campana y retroceden)

Vuelta a empezar.
¡Jesús, qué horror!

BRUNO
La sobrina de don Máximo. (Le rodean todos)
que es una chica monísima,
se ha escapado con un prójimo
que a buscarla vino aquí,
y parece que a los tórtolos,
que no deben ser muy cándidos,
les acompañaba un cómplice,
según dicen por ahí.

CORO
La sobrina de don Máximo. (Con misterio)
etc., etc.

LUCAS
(Saliendo con Esperanza y Rufino)
No es Esperanza,
la señorita.

CORO
¿No?
¡Ay, tío Lucas!
¿qué dice usté?

LUCAS
Es mi Fermina
la que se escapa.

CORO
¿Sí?
¿Y él quién ha sido?

LUCAS
¡Quién ha de ser!

CORO
¡Pobre tío Lucas,
deje de llorar;
ya la campanada
no puede evitar!

LUCAS
¡Como yo los coja,
se van a acordar;
menuda paliza
les voy a atizar!

RUFINO
Por ti, dueño mío,
me voy a matar,
si, al fin, no consigo
llevarte al altar.

ESPERANZA
Contigo ó con nadie
yo me he de casar,
porque no te puedo,
Rufino, olvidar.

CORO
Que nos lo explique
será mejor. (Suena la campana)
¡Vaya un repique!
¡Qué horror, qué horror!

(Apíñanse todos hacia la casa, llenos de terror)

(Hablado)

LUCAS
¡Chist! ¡Silencio!.. No asustarse. Ahora es preciso que salgan a escape dos mozos a buscar a mi chica.

UNO
Nosotros. (Se adelanta con otro)

LUCAS
Bueno, ir corriendo. (Vanse los dos por la izquierda) Y otros dos que entren conmigo al castillo, a ver si averiguamos quién ha tocao la campana.

UNO
¡Vamos todos!

LUCAS
¡Vamos! (Vanse hacia el castillo. El tío Lucas entra y los demás quedan a la puerta)

EPERANZA
¡Ay, Rufino, estoy muerta!

RUFINO
A mí me tiembla hasta el chaquet.

ESPERANZA
En cuanto se entere mi tío, me va a dar una vergüenza...

RUFINO
Y a mí me va a dar... una paliza.

LUCAS
(Saliendo y quedándose en lo alto do la puerta) ¡Ay, Dios mío, María Santísima!

TODOS
¿Qué? (con ansia y curiosidad)

LUCAS
¡Que ya sé quién ha tocao, que ya sé quién ha tocao! (Desesperado)

ESPERANZA
(Con terror ) ¡El alma de la Condesa!

LUCAS
¡El burro del señorito, que le han atao a la cincha la cuerda de la campana!

TODOS
¡Ah! (Sorpresa)

RUFINO
¡Mi burro! ¿Con que ha sido mi burro?

ESPERANZA
¿Y quién lo habrá atado?

BRUNO
(¡Si supieran que he sido yo!)


ESCENA ULTIMA

Dichos, Don Máximo saliendo perseguido por Feliciano y dos mozos; detrás Fermina.

MAXIMO
(Desde dentro) ¡Ay, ay, ay!

TODOS
¡Ah! (Asustándose forman un grupo a la izquierda)

LUCAS
¿Qué es eso?

MAXIMO
(Saliendo) ¡Socorro, tío Lucas, que me matan!

LUCAS
¡Don Máximo!

ESPERANZA
¡Mi tío! (Escóndense detrás del Coro)

RUFINO
¡Cuerno!

LUCAS
Pero, ¿qué le pasa a usted?

MAXIMO
¡Que me matan! (Sigue quejándose)

FELICIANO
(Saliendo con los mozos) ¡Era él, era él!

LUCAS
¡Ah, granuja! (Sale Fermina) ¡Y tú... ven acá, infame!

FERMINA
¡Padre, perdón!

RUFINO
¡Sinvergüenza! ¡Escaparse con su novio... antes que nosotros. (Asomando la cabeza por entre la gente)

LUCAS
Pero, ¿qué es esto? ¡Explíquense ustedes!

FELICIANO
Pues, que si no es por mí, se escapa Fermina con don Máximo.

LUCAS
¿Cómo?

FERMINA
¡Pero fue por equivocación!

MAXIMO
¡Pues claro que fue por equivocación! ¡Y este bruto me ha dado una paliza!

FELICIANO
¡Por equivocación!

LUCAS
¿Y era para eso para lo que quería usted que quitara el badajo?

MAXIMO
¡Pero si ha sido ella la que se me ha llevado a mí!

LUCAS
Pues ahora tiene usted que dejar que se case su sobrina!

MAXIMO
¡Mi sobrina! (sorprendido al ver a Esperanza que se adelanta)

ESPERANZA
Sí, tío. (Se arrodilla) ¡Déjeme usted!

MAXIMO
¿Y qué haces tú aquí?

ESPERANZA
Pues oí... la campana...

RUFINO
Eso: oímos campanas, y no sabíamos... dónde escondernos.

ESPERANZA
Yo... la verdad, me iba a escapar también, tío.

MAXIMO
¿Con quién?

RUFINO
Con un servidor de usted, tío.

MAXIMO
¡A mí no me llame usted tío!

LUCAS
¡Déjelos usted, es un buen chico!

MAXIMO
Bueno, ya veremos.

FERMINA
Y a nosotros déjenos usted también, padre.

FELICIANO
Yo también soy un buen chico.

MAXIMO
Yo os apadrino.

RUFINO
¿Y a nosotros?

LUCAS
A ustés yo.

RUFINO
¡Cuente usted con el usufructo! Y mañana derruimos el castillo, y haremos una casita de recreo.

ESPERANZA
¡Para pasar la luna de miel!

FELICIANO
Y la campana, tirarla al río.

LUCAS
Bueno, pero...
Hoy más que nunca conviene
que no viváis descuidadas,
que aunque de terror os llene,
sin que la campana suene
se pueden dar campanadas.



FIN


Información obtenida en:
https://archive.org/details/lascampanadaszar00chap

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