martes, 11 de agosto de 2015

Los Bandidos (Libreto)



LOS BANDIDOS



Zarzuela cómica en un acto y cinco cuadros.

Original, en prosa, de Carlos Arniches y Celso Lucio.

Música de Tomás López Torregrosa.

Estrenada en el Teatro de la Zarzuela el día 24 de Diciembre de 1896.


REPARTO (Estreno)

Marieta / Aldeana 1ª - Srta. Gómez.

Susana - N. González.

Aldeana 2ª - Sra.  Soriano.

Mujer 1ª - Sra. Arizmendi.

Mujer 2ª - Srta. Llanos.

Casimiro - Sr. Moncayo.

Beppo / Gendarme 1º - Sr. Orejón.

Colás - Sr. González.

Guiños - Sr. García Valero.

Lamberto - Sr. Arana.

Andrés / Gendarme 2º - Sr. Gallo.

Antón - Sr. Mora.

Perico - Sr. Castillo.

Mozo 1º - Sr. Balsalobre.

Mozo 2º - Sr. Galerón.

Mozo 3º - Sr. Toha.

Mozo 4º - Sr. Beltrán.

Aldeanas y aldeanos italianos.

Por derecha é izquierda las del actor.


ACTO UNICO

CUADRO PRIMERO

La escena representa una selva a todo foro. A la derecha una cueva con puerta practicable. Algo más lejos un árbol. Al foro matorrales; por ambos lados peñascos. Es de noche.


ESCENA PRIMERA

Al levantarse el telón aparece Beppo tendido sobre una manta durmiendo, con el trabuco al lado, debajo del árbol. Va vestido al uso de los bandidos calabreses. Lleva chaquetilla de color verde. Sombrero alto con cintas de colores. Con trajes parecidos se ven, medio ocultos por los matorrales del foro, seis ladrones con sus trabucos a la cara, en actitud de disparar, Al terminarse el preludio, Beppo se levanta y mira con furor a todas partes.

(Hablado)

BEPPO
(Cambiando de actitud, se persigna) Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros... etc., etc.... ¡Amén, Jesús! (Adelantándose al público con fiereza) Yo soy Beppo, el famoso bandido italiano. Los viajeros me temen. Las tropas me huyen. La gente se horroriza oyendo mi nombre... (Con voz ronca) Y sin embargo (En voz baja) en mi vida he matado un mosquito. Yo soy un infeliz. Yo estaba de dependiente en una tienda de ultramarinos. Un día me peleé con el amo por haberle dado el queso a una cocinera algo corrido de peso. Me marché del pueblo para evitar cuestiones, y en mitad del camino caigo en poder de unos bandidos que me hicieron ir con ellos a la fuerza, y me hicieron robar a la fuerza; y no pude volver al pueblo porque, como a la fuerza ahorcan, dije, no sea que me vayan a ahorcar... Y además porque estaba decretada mi prisión por bandolero, y, claro, tuve que quedarme aquí solo; es decir, con esos seis compañeros, y con ellos soy el terror de los caminantes. Con esas seis fieras; que ni comen ni duermen, ni... Naturalmente; parece que esos seis y yo somos siete, ¿vendad?... Pues no, señor; no somos más que uno. Yo solo; porque esos seis son seis ladrones, gracias a mi ingenio; porque esos seis son seis como éste, (con voz muy hueca. Coge un muñeco y lo zarandea) Seis muñecos que ya vestidos de bandoleros le robé a un feriante que llevaba una colección de figuras de cera. Me dio miedo estar solo, y para asustar a las gentes los coloqué en la actitud aterradora en que están, y todos los que transitan por aquí... huyen espantados después de dejarme todo lo que llevan... Hasta ahora todo va bien, pero ¡ay el día que esto se descubra! .. ¡Calle! ¡Sí! Ruido de viajeros. Gente se acerca. Son dos. ¡Valientes bandidos, preparémonos al saqueo! (Se oculta entre los matorrales) ¡Calle! ¡Que a Tremolina se le ha torcido el trabuco! (Se lo arregla y se oculto)


ESCENA II

Dichos. Casimiro y Colás por la derecha. El primero sale montado en un burro.

CASIMIRO
(Dentro) Oye, Colás; ¿falta mucho para llegar al pueblo?

COLAS
Una legua escasa, pero aquí podemos descansar.

CASIMIRO
Bueno; ayúdame a bajar del burro.

COLAS
¡So! ¡Sooo!

CASIMIRO
¡Ajajá! Oye, ¿y aquí no habrá peligro? (Saliendo y llevando al burro del ronzal)

COLAS
¡Qiiiá! Aquí podemos hacer alto.

CASIMIRO
¿Alto?

BEPPO
(Saliendo de los matorrales) ¡Alto!

LOS DOS
¡¡Ay!! (Aterrados)

CASIMIRO
Quién...

BEPPO
¡Alto!

LOS DOS
(Reparando en los ladrones y horrorizados) ¡Ay! ¡No; no tirar! ¡Socorro!

CASIMIRO
¡Los ladrones!

BEPPO
Quietos...

CASIMIRO
¡Por Dios! ¡Por Dios, señor capitán! ¡Misericordia!

COLAS
¡Por María Santísima! No me mate usted, que soy veterinario. (Arrodillándose)

BEPPO
Inmed atamente, a entregarme todo lo que llevéis, ó si no...

CASIMIRO
¡Vacía la maleta pronto, hombre!...

COLAS
¡Voy! ¡Voy! (Vaciándola)

CASIMIRO
¡Toma el revólver! ¡Tírale, anda! ¡Tírale!

COLAS
Si no me atrevo...

CASIMIRO
Que lo tires, donde no lo vea, digo... Y ahora, con el permiso de usted... (Coge el burro para irse)

BEPPO
¡Alto! ¡Como se mueva el burro, disparo!

COLAS
No se mueva usted, tío.

BEPPO
Antes de iros es preciso que me contestéis. ¿Quiénes sois y dónde vais?

CASIMIRO
Pues mire usted, señor capitán, yo soy Casimiro... Pero dígales usted a esos que no apunten.

BEPPO
Es preciso.

CASIMIRO
Bueno; pues soy Casimiro Bonete.

COLAS
Y yo Colás Bonete, hijo de un hermano de mi tío, que era Bonete también, casado en segundas nupcias con mi madre, que no era Bonete.

BEPPO
Bueno. ¿Dónde vais por este camino? (Cogiendo la maleta)

COLAS
Pues mire usted, por este camino vamos a quedarnos sin camisa; pero yo iba a casarme.

BEPPO
¿A casarte?

COLAS
Sí, señor; me caso mañana al amanecer con Marieta, la hija del señor Lamberto; y mi
tío...

CASIMIRO
Servidor; vengo de América para asistir a la boda de mi sobrino. Desembarqué ayer en Génova, pero vengo arruinado.

BEPPO
¡Mentira, vosotros traéis dinero!

CASIMIRO
No, señor; me lo he dejado todo en Génova.

BEPPO
¿Por qué?

CASIMIRO
Porque nos dijeron que en el camino nos sorprenderían unos ladrones muy sinvergüenzas...

BEPPO
¿Eh?

COLAS
Pero nos han engañado. Si hubiéramos sabido lo finos y atentos que...

BEPPO
¡Basta! Necesito dos mil pesetas... De modo que si no las tenéis, yete tú y pídeselas al señor Lamberto, y tú mientras (Por Casimiro) te quedas en secuestro.

CASIMIRO
¡No, por Dios!... Pero...

BEPPO
Pronto, ó hacen fuego...

COLAS
No, no... iré por ellas, hombre, iré por ellas.

CASIMIRO
¡Colás, sálvame!

BEPPO
Le dices que si a las ocho y media de esta noche no las ha traído, este hombre aparecerá mañana colgado de una higuera.

CASIMIRO
¡Cuerno! ¡De una higuera! Pues vaya una breva.

COLAS
¡Adiós, tío!

CASIMIRO
¡Adiós, Colás!... (Vase Colás) Oye, Colás, que te dejas las alforjas.

COLAS
Para este viaje no se necesitan alforjas. Adiós. (Medio mutis) Oiga usted. Trátemelo usted bien, que es el único Bonete que me queda. (Vase llevándose el burro)

BEPPO
(A Casimiro) Vamos pronto... ¡Pronto!

CASIMIRO
Pero, ¿dónde?

BEPPO
Ahí, a la cueva.

CASIMIRO
Hombre, pero, por Dios, que yo...

BEPPO
O si no, aguarda. Yo necesito bajar al pueblo; pero con este traje me vendería. Voy a cambiarlo con el tuyo...

CASIMIRO
Pero...

BEPPO
Inmediatamente, dame esa americana.

CASIMIRO
¿La americana? Mire usted, por Dios, que desde que fui a América, es la única americana que me ha sentado bien.

BEPPO
¡Pronto! La americana ó mueres.

CASIMIRO
No hay remedio. (¡Esta americana, que es toda mi fortuna!)

BEPPO
¿Qué piensas? (A los monigotes) ¡No!... no tirar!

CASIMIRO
Tome usted.

BEPPO
Ponte esa. (Cambian)

CASIMIRO
Debo de estar hecho un bandido.

BEPPO
Ahora dame tu capote y toma tú manta. Venga ese sombrero, y ahí va el mío. (Hace el cambio)

CASIMIRO
(Ladrón del todo) (Acabando de ponérselo)

BEPPO
Y ahora, a la cueva.

CASIMIRO
Bueno; pero...

BEPPO
¡Adentro!

CASIMIRO
[Dios mío! Colás ó la higuera. (Le encierra)


ESCENA IV

Beppo.

BEPPO
¡Bravo! ¡Ya le tengo encerrado! No se ha perdido el día, porque ese infeliz volverá con las dos mil pesetas. Y ahora a este, para asustar al prisionero por si mira por las rendijas de la puerta, lo dejaré sentado aquí envuelto en la manta y con el trabuco al brazo, (Coge un muñeco y le sienta a la parte izquierda de la puerta de la cueva y algo separado de ella) Eso es. Ahora hablemos alto para asustarle, (Con voz hueca) Valiente Tremolina; quédate vigilando por si el prisionero intentara escaparse. Como lo intente, acribíllalo a balazos. ¡Hasta luego! (Natural) ¡Cualquier día sale! Y yo me voy a proveer de víveres en la primera posada que encuentre. (Vase por la derecha)


ESCENA V

Casimiro.

CASIMIRO
(Sacando la cabeza por entre dos piedras de las que forman el techo) ¡Dios mío! No se oye nada. (Mirando a todos lados) ¿Se habrán ido ya? El caso es que el capitán le ha dicho a Tremolina que se quede vigilando. ¿Dónde estará ese Tremolina? ¡No le veo! Pero yo salgo de aquí aunque me armen una Tremolina. He visto esta abertura, y he conseguido trepar hasta ella. (Saliendo) Lo malo es que ese Tremolina me va a partir de un trabucazo. ¿Dónde estará? ¡Si yo pudiera sobornarlo! ¡No le veo! (Salta al suelo, y al dar cautelosamente la vuelta a la cueva ve al muñeco) Aquí está. (Se oculta detrás de la cueva, sacando de vez en cuando la cabeza) ¡Por Dios, señor Tremolina; no tire usted! (No se ha movido) Soy un infeliz y tengo hijos. Usted habrá tenido hijos... (Pausa) No; pues se conoce que no ha tenido hijos. ¡Es estéril ó no me oye! ¿Será sordo? Yo salgo y le hablo alto. (Llega hasta él y se arrodilla)  ¡De rodillas se lo pido a usted! (No lo ha oído) ¡Que de rodillas se lo pido a usted, y si usted se compadece y me deja escapar!... ¡No tiene usted corazón! ¿No me ve usted de rodillas, que le pido a usted... que le suplico... que le...? ¡Hable usted! (Le da en un hombro. El muñeco cae al suelo; él da un salto horrorizado) ¡Ah! (Se esconde) ¡Dios mío! ¿Se ha muerto? ¡Cuerno! Pero... ¿Eh? Señor Tremolina. ¿Estará muerto? ¿Eh? ¡Diantre! (Levantándole la manta) ¡Pero qué veo! ¡Caracoles, ¡es un muñeco! (Tocándole) ¡Y yo que le preguntaba si había tenido hijos! ¡Canastos!... ¿Y los otros cinco serán muñecos también? Veamos, (Se acerca y los toca) ¡Sí; efectivamente! ¡Cielos! ¡Pero qué primos! Habernos dejado robar por una cuadrilla de muñecos! ¡Pero no, caracoles! que el capitán era una figura de movimiento. Y la verdad es que esto da un chasco a cualquiera. Claro, los coloca así a todos, cada uno con su trabuco... y este, que era el quemas miedo me daba... ¡Yo huyo antes de que vuelva ese hombre!... ¿Pero, qué oigo? ¡Calle! Parece que... (Escuchando) Sí; gente se acerca. ¡Dios mío! si me ven aquí! No; pues yo les aguardo y les digo la verdad de todo.


ESCENA VI

Casimiro, Pedro, Andrés, Bonifacio, Mujer 1ª y 2ª; Esta es vieja. Vienen todos cantando por la derecha.

TODOS
(Dentro, al acabar Pedro una copla) ¡Bravo! ¡Bien! ¡Muy bien!

PERICO
Bueno, ahora tiremos por esta vereda, que da... (Saliendo todos)

CASIMIRO
¡Señores!

TODOS
¡Ay! (Un grito agudo. Unos caen de rodillas. Otros quedan de pie temblando. Perico se oculta en la derecha)

MUJERES
¡Socorro! Perdón! ¡No... que no tiren!

CASIMIRO
Pero si...

BONIFACIO
¡No! ¡Nosotros lo daremos todo, señor capitán.

ANDRES
¡Todo! Todo! ¡Darlo todo!

CASIMIRO
Pero oigan ustedes, si yo...

TODOS
¡No... no!... ¡Tome usted, tome usted! (Empiezan a vaciar todos los bolsillos y lo dejan en el suelo)

CASIMIRO
¡Pero por Dios! Si lo que yo quiero es...

TODOS
¡Tome usted, tome usted. (Huyen despavoridos por la izquierda)

CASIMIRO
Pero, ¡eh! ¡Chist!... ¿Eh? ¡Oigan ustedes, so brutos! ¡Que yo no soy ladrón! ¡Bárbaros! ¡Que yo no quería!... ¡Sí, narices! Van como alma que lleva el diablo. ¡Y se lo han dejado todo aquí, les he robado sin querer! Es decir, se han robado ellos solos, porque yo... No; pues yo no dejo esto aquí. Yo me lo guardo para devolvérselo en cuanto los vea.

(Recoge todos los objetos que dejaron)

PERICO
(Asomándose) ¡Qué ladrón! ¡Cómo se lo guarda! Ese debe ser el capitán... ¡Qué cara! ¡No se me despintará, no.

CASIMIRO
¡Dios mío! ¡Qué aventura tan horrible! Este Tremolina tiene la culpa de todo. ¡Toma! (Le da un golpe y lo tumba)

PERICO
Contra, ¡qué bestia! ¡Ha matado a uno de un golpe!

CASIMIRO
(Coge al muñeco y lo zarandea) ¡Mamarracho!

PERICO
¿Pero, qué hace? ¿Qué es esto? ¡Si es un mono!

CASIMIRO
Y ahora me voy al pueblo, lo cuento todo, y vuelvo a recuperar mi chaqueta, donde guardo mi fortuna. (Vase por la izquierda)


ESCENA VII

Perico.

PERICO
¡Dios mío! ¡Son muñecos! ¡Qué ladrón! ¡No me ha visto! Pues yo te juro que la broma te ha de salir cara. Me voy al pueblo y le voy a hacer una que se va a acordar de mí. (Vase derecha)


Telón corto de selva


ESCENA PRIMERA

Aldeanas 1ª y 2ª, con cestos de cerezas. Salen perseguidas por los Gendarmes 1º y 2º.

(Música)

GENDARME 1º
¡Alto!

GENDARME 2º
¡Alto!

GENDARME 1º
Tú eres mía.

GENDARME 2º
Ya has caído en mi poder.

ALDEANA 1ª
¡Yo corría!

ALDEANA 2ª
Yo corría.

GENDARME 1º. y GENDARME 2º
Pues no vale aquí correr.

ALDEANA 1ª
¿Pues de qué se nos acusa
y por qué nos perseguís?

ALDEANA 2ª
De la fuerza usted abusa.
¿Qué delito cometí?

GENDARMES
Oíd, muchachas,
la acusación,
y el delito está escrito
en el Código de la nación.
Con el cesto vacío en el bracito
venís, buenas piezas,
y de un árbol cualquiera, el cestito
llenáis de cerezas.
Y después os marcháis hacia el pueblo
con tranquilidad,
siendo robo y fractura de lamas
de la propiedad.

ALDEANAS
Cogemos las cerezas
que están maduras,
mas no entendemos eso
(le las fracturas.
Si la fruta nos gusta,
cogerla es bueno.

GENDARMES
Pero tiene esa fruta
cercado ajeno.

ALDEANAS
Por eso es más sabrosa,
señores guardias,
mirad si son hermosas;
debéis probarlas.

GENDARMES
El cuerpo del delito
no me mostréis,
pues mirando ese cuerpo
nos tentareis.

ALDEANAS
Mirad qué frescas,
mirad qué rojas,
cómo resaltan
entre las hojas;
con su frescura
calmad la sed;
mirad qué hermosa,
cómala usted.

GENDARMES
Yo no sé si la coja;
a tentarme el diablo empieza;
yo no sé cuál es más roja,
si su boca ó la cereza.

ALDEANAS
Tomadla, que antes
no dabais miedo
y en vez de tigres
sois dos corderos.

ALDEANA 2ª
Nosotras somos
buenas muchachas.

LAS DOS
Y os amaremos,
señores guardias.

GENDARMES
Nos engañasteis
con vuestros mimos,
y somos reos
de igual delito.
A la justicia
sobornaréis
si otra cereza
nos ofrecéis.

ALDEANAS
Tomad.

GENDARMES
Venid.

ALDEANAS
Quitad.
Nosotras somos
buenas muchachas,
y os amaremos,
señores guardias.

GENDARMES
Yo no quiero más cerezas
que tus labios de coral.
Venid.

ALDEANAS
Quitad.
Tened, tened,
que es un robo con fractura
el que vais a cometer.

ALDEANA 2ª
Con su frescura
calmad la sed,
etc., etc.

GENDARMES
No te vayas, niña;
por Dios, quédate;
mira que te quiero
no nos dejéis.

ALDEANAS
¡Já, já, já!
Será otra vez.
Hasta más ver.

GENDARME 1º
Hemos comido cerezas.

GENDARME 2º
Nos engañó su malicia.

GENDARME 1º
Y las dos son dos bellezas.

GENDARME 2º
Pues vamos a hacer justicia. (Vanse)


ESCENA II

El Tío Lamberto, el Tío Guiños y Antón por la izquierda.

(Hablado)

ANTON
Bueno, pues ya estamos al pie del monte.

LAMBERTO
Pues alto aquí.

ANTON
¿Por qué no quiere usted que sigamos para encontrar a su futuro yerno?

LAMBERTO
¿Que por qué? Pues te lo diré Porque tengo miedo, vaya.

GUIÑOS
¡Já, já, já! (Como burlándose)

LAMBERTO
Miedo, sí señor. Porque en este monte está el capitán Beppo con seis ladrones.

GUIÑOS
¡Já, já, já! (Lo mismo)

LAMBERTO
¡Hombre, no te rías, Guiños!

GUIÑOS
Si es que parecen ustedes unos corderos recién esquilaos. ¿Qué es el capitán Beppo? (Furioso y haciendo un desplante)

ANTON
¡Una hiena!

GUIÑOS
¿Y quiénes son los seis de su cuadrilla? (Lo mismo)

LAMBERTO
¡Seis tigres!

GUIÑOS
Total, siete animales! Bueno: pues donde esté yo, que se quiten todos los animales; me quedo solo, porque, ¿qué soy yo? (A Antón)

LAMBERTO
(¡Un animal!)

ANTON
El más valiente del pueblo.

GUIÑOS
¿Entonces? ¿Y por qué me llaman el tío Guiños? Porque en cuanto veo delante a uno ú a ocho, ú a veinte, y me incomodo... empiezo a hacer guiños, saco el puñal, y cada guiño, un hombre al suelo; hago así (Acción de dar una puñalada) y rajo a uno; hago así, (Idem) y pincho a otro; hago así, (Idem) y tumbo a otro...

LOS DOS
¡Estate quieto, hombre!

GUIÑOS
Por lo tanto, sépanlo ustedes, el capitán Beppo está ahí hasta el día que me canse y vaya y le haga así. (Hace una mueca muy pronunciada)

LAMBERTO
Sí; y el día que vayas y le hagas así, él te hace así, (Remedándole) y te desfigura la fisonomía.

GUIÑOS
¡Conmigo no puede nadie!

ANTON
Y Colás y su tío no llegan.

LAMBERTO
Y son las tres, y a las doce debían estar aquí.

ANTON
Creo que el tío viene muy rico.

LAMBERTO
Eso dice Colás.

GUIÑOS
¿Y usted no conoce a ese tío? (Separándose del grupo y yéndose hacia la derecha)

LAMBERTO
¡Quiá, hombre! ¿No ves que se marchó a América de muy joven?

GUIÑOS
¡Chist! Vengan ustedes.

LOS DOS
¿Qué es?

GUIÑOS
Por allí llega un burro a todo correr, y otro que parece Colás.

LAMBERTO
Oye y es verdad. Colás parece.

ANTON
(Llamando) ¡Eh! ¡Colás! Aquí...

GUIÑOS
¿Eres tú?

COLAS
(Dentro) ¡Ahí voy!...

LAMBERTO
El es. Y viene solo. ¿Qué habrá pasado?


ESCENA III

Dichos y Colás con el burro por la derecha.

COLAS
(Saliendo muy azorado y descompuesto) ¡Ay, señores! ¡señores!... ¡Dios mío! (Volviéndose hacia atrás)

LAMBERTO
¿Qué te sucede?

COLAS
¡Ay, tío Lamberto! Una desgracia horrible.

ANTON
¿Pero qué es?

COLAS
¡¡Un horror!!

LAMBERTO
¡¡Cuerno!!

COLAS
Que me han salido... nos han salido siete, eran siete.

LAMBERTO
¿Pero siete qué?

COLAS
¡Siete ladrones! Ellos... ¡¡Beppo!!

LOS TRES
¿Beppo?

COLAS
Beppo, sí señor.

LAMBERTO
¿Y os han robado?

COLAS
¡Todo! ¡Todo!

GUIÑOS
¿Y no os habéis defendido?

COLAS
No podíamos.

GUIÑOS
¡Já, já, já! ¡Cobardes!

COLAS
¡Qué cobardes! No ve usted que no llevábamos más que una escopeta y cartuchos de perdigones, y los hemos tirado porque yo he dicho: si nos piden dinero y les damos cartuchos de perdigones van a creer que es un timo.

LAMBERTO
¿Pero y tu tío? ¿Ha matado a tu tío?

COLAS
¡Quiá! Me lo han robao también Verán ustedes como ha sido.

LOS TRES
¡Cuenta! ¡Cuenta!

COLAS
Miren ustedes, habíamos llegado a la falda del monte é íbamos a tomar por la ladera cuando dice mi tío: mira, vamos a subirnos la falda que por aquí hay barro, y yo... no tío dejemos la falda a un lado: total que tuvimos una cuestión.

GUIÑOS
Las faldas siempre traen cuestiones. Sigue.

COLAS
Por fin la subimos y llegamos a lo alto del monte, nos volvemos y nos quedamos con la boca abierta... Teníamos delante siete bocas de siete trabucos... de siete ladrones. Nos registraron...

LAMBERTO
¿Y qué os encontraron?

COLAS
A mí veintitrés cincuenta.

LAMBERTO
¿Pero a tu tío le habrán quitado su fortuna?

COLAS
No se la han quitado porque trae la fortuna en billetes y los lleva cosidos en el forro de la chaqueta.

LAMBERTO
¿Y por qué no ha venido?

COLAS
Porque lo han secuestrao.

LOS TRES
¿Secuestrao?

COLAS
Sí, señor; y el capitán Beppo me ha dicho que viniera al pueblo y le dijera a usted que si no me daba usted dos mil pesetas y yo no las llevaba antes de las ocho estaría mi tío descuartizao.

LAMBERTO y ANTON
¡Qué horror!

LAMBERTO
Pues ná, se buscarán. Y ahora lo que hace falta para que no se asusten las mujeres es que no le digamos ni a mi hija ni a mi mujer una palabra. ¡Y ellas que tienen preparado un baile magnífico para cuando lleguemos!...

ANTON
Pues ná; hay que decir que tu tío se ha puesto malo y que llegará mañana...

COLAS
Eso.

GUIÑOS
Y pensar que tóo eso estaba acabao con dos guiños que yo hiciera... (Maldito sea!... Déjenle ustedes que baje... ¡que baje y me avisan ustedes, me lo como, lo parto!... La tajada más grande...

LAMBERTO
La tajada más grande fue la que tomaste anoche: conque calla y vamos.

GUIÑOS
¡Dejadme solo, me voy, me voy solo!

TODOS
No, no...

GUIÑOS
¡Que me voy solo! Dejadme.

LAMBERTO
Dejarlo si quiere.

GUIÑOS
No si digo que me voy solo porque me están esperando en casa. ¡Hasta luego! (Vase)

TODOS
¡Já! já! já! (Idem)


ESCENA V

Casimiro.

CASIMIRO
¡Nadie! ¡No he encontrado a nadie! ¡El pobre Colás estará buscando él dinero! ¡Yo me voy al pueblo a contarlo todo! ¡Pero si me ven así, con esta chaqueta verde, se van a pasmar... y el caso es que si me la quito me pasmo yo! ¡Dios mío que nervioso estoy! (Haciendo aspavientos ridículos) ¿Qué habrá sido de mi chaqueta? (Vase)


CUADRO TERCERO

Habitación modesta. Puerta al foro y a la izquierda segundo término. Al lado de la puerta del foro ventana practicable. Las puertas tendrán cerrojo. Bajo la ventana un baúl mundo, y al lado hacia la derecha mesa con un tocador con espejo; (Portátil) En el rincón de la izquierda una percha de pié ó cuelgacapas. Sillas de paja. Sobre la mesa velón encendido.


ESCENA PRIMERA

Marieta, Susana, Colás, Lamberto, y coro general con panderetas.

(Música)

CORO
¡Vivan los novios!

MARIETA y COLAS
Gracias, señores.

CORO
Ella es muy guapa
y el muy galán;
qué parejita
más rebonita
¡cuántos sil dicha
envidiarán!

HOMBRES
Ya sabes, Marieta;
que las mujeres
tienen ya de casadas
muchos deberes
que sujetas al lazo
siempre hay que estar.
y el marido es el amo
y hay que callar.

MUJERES
Ya sabes, Colasito,
que si te casas
de ser feliz y libre
á esclavo pasas.
Pues tan solo el marido
debe atender
a hacer todos los gastos
de su mujer.

MARIETA
Seguid, amigos míos,
la diversión
y os diré cómo entiendo
mi obligación.

COLAS
Bailad y luego a todos
explicaré
para ser buen casado
lo que hay que hacer.

CORO
Siga la fiesta
mueve ese cuerpo
baila, mi niña,
con ilusión.
Cuando tú seas
mi maridito / mujercita
verás que dulce
satisfacción.

MARIETA
La muchacha que se casa
debe ser
un modelo de virtud
y de candor,
y al marido debe siempre
de tener
embobado y admirado
con su amor;
pero si él no sabe el pobre
distinguir,
y no sabe sus cariños
apreciar,
es muy fácil que se ponga
a discurrir
de qué modo se podría
consolar.

CORO
Siga la fiesta, etc., etc.

COLAS
Todo el hombre que se casa
ha de saber
que el amor sólo se paga
con amor,
y que siendo buena y santa.
la mujer,
es muy justo ser su esclavo
y servidor;
pero si ella se distrae
sin cesar,
debe pronto a un buen remedio
recurrir,
y es seguro que no vuelve
a cavilar
por si vuelve su marido
a repetir.

CORO
Siga la fiesta, etc.. etc.

(Hablado)

LAMBERTO
¡Bueno, muchachas; luego seguirá la fiesta!..

CORO
Hasta luego. (Vanse)

LAMBERTO
¡Pobre don Casimiro!... ¡No haber podido encontrar las dos mil pesetas!

COLAS
¡Pobre tío!

SUSANA
(A Lamberto) ¿Qué te pasa?

MARIETA
(A Colás) ¿Estás triste?

COLAS
No... sino que...

MARIETA
Ya sé lo que te ocurre; piensas en tu tío.

COLAS
Eso, eso es precisamente.

MARIETA
¿Y dices que está enfermo?

COLAS
Sí; pero esta noche ó mañana vendrá, de seguro... (¡Si no lo han colgado de una higuera!)

MARIETA
¡A ver si no viene, y nos deja colgados!

COLAS
(¡El colgado va a ser él!)

LAMBERTO
(A Susana) ¡No tengas cuidado, que a las nueve está aquí, porque a esa hora ya estará bueno. Total es que el balanceo le hace daño; desembarcó ayer y le dura, pero créeme a las ocho y media, ó está bueno y sano, ó se está balanceando... (¡colgado de un árbol!) Conque, dame la manta y el garrote, que tenemos que salir.

COLAS
Sí, tenemos que hacer un asunto muy urgente.

SUSANA
Pero, ¿a dónde vais a estas horas y nevando?

COLAS
A hacer un encargo del padrino; de mi tío.

SUSANA
No tardéis.

LAMBERTO
Nada; en cuanto encontremos lo que buscamos. Andando. (Vanse Susana y Marieta)


ESCENA II

Colás, Lamberto, luego Marieta y Susana.

COLAS
¡Por Dios, tío Lamberto, vamos a buscar las dos mil pesetas; que si dentro de una hora lio estoy en el monte, le cuelgan!

LAMBERTO
¡Vamos, y quiera Dios que mi primo Cristóbal me las preste!

COLAS
¡Silencio!

SUSANA
Aquí tienes. (Le da sombrero, bastón y manta)

MARIETA
Toma. (ídem sombrero) Y no tardéis.

LAMBERTO
Oye. Cerrar bien todas las puertas, echar el cerrojo y no abrir a nadie.

SUSANA
No tengas cuidado.

MARIETA
De modo que tu tío...

COLAS
En cuanto esté bueno, vendrá volando.

LAMBERTO
Y aunque llame quien llame, no abrir hasta que yo vuelva. (Vanse por el foro)


ESCENA III

Susana y Marieta.

SUSANA
¡Pero, qué raro! ¿Qué les pasará? Que cierre, que no abra...

MARIETA
¡Algo ocurre!

SUSANA
Y eso de no venir el tío; como es tan rico, ¿se habrá arrepentido?

MARIETA
No; me ha dicho Colás que vendrá volando.


ESCENA IV

Dichas y Casimiro. Entra de un salto por la ventara, y al entrar apaga la luz.

SUSANA y MARIETA
¡Ay!

CASIMIRO
¡Buenas noches!

SUSANA
¿Quién?

CASIMIRO
Servidor. (¡Dios mío! ¡A oscuras!)

SUSANA
¿Qué busca usted?

CASIMIRO
Una cerilla... (Busca en los bolsillos) Aquí está. (Enciende)

MARIETA
¡Qué facha! (Espantada)

SUSANA
¿Qué... qué... desea usted?

CASIMIRO
Primero que se tranquilicen ustedes, y luego tranquilizarme yo! (¡Ay, Dios mío, qué susto!) (Haciendo aspavientos nerviosos)

MARIETA
¡Váyase usted, váyase usted, ó gritamos!

CASIMIRO
¡No griten ustedes, por Dios! Yo vengo... ¿Esta es la casa del tío Lamberto?

SUSANA
Sí, señor.

CASIMIRO
¿Y usted, señorita, será la novia de Colás?

MARIETA
Sí, señor; pero...

CASIMIRO
Pues yo soy el tío...

SUSANA
¿El tío qué?

CASIMIRO
El tío de Colás. A ustedes les extrañara y a él también; porque, claro, ustedes me creían muerto, y mi sobrino lo mismo. Pues no estoy muerto. Vivo de milagro. Hagan ustedes el favor de avisar a Colás y decirle que está aquí el tío vivo.

SUSANA
¿El tío? Sí, efectivamente; Colás nos ha dicho que venía usted volando.

MARIETA
¿Y cómo ha entrado usted por la ventana?

CASIMIRO
Pues como venía volando, sabe usted, me cogía mejor para el revuelo.

SUSANA
(Este hombre nos engaña) Pues Colás no está.

CASIMIRO
¿No está? Bueno. Pero ¿les habrá contado a ustedes lo del monte? (Hace aspavientos)

SUSANA
No, señor.

CASIMIRO
(Lo ha ocultado) Pues nada, tranquilícense ustedes, y si me permiten, me secaré la ropa, que está calada, y esperaré a mi sobrino.

SUSANA
Pues pase usted a la cocina. (Huyendo de él)

CASIMIRO
Gracias. (Están asustadas) (Coge el trabuco)

SUSANA
Se lleva el trabuco.

CASIMIRO
(Volviendo) Fuego...

LAS DOS
¡Ay!

CASIMIRO
Digo que fuego habrá en la chimenea?

SUSANA y MARIETA
Sí, sí, señor. (Vase Casimiro)


ESCENA V

Marieta y Susana. Luego Lamberto y Colás, foro.

MARIETA
¡Ay, madre! Este tío no es el tío vivo.

SUSANA
Pues daba muchas vueltas. Por algo decía tu padre que cerráramos por dentro. ¿Quién será, Dios mío? (Llaman al foro)

LAMBERTO
¡Susana!

MARIETA
¡Ay! Vengan ustedes, vengan ustedes.

COLAS
¿Qué pasa?

SUSANA
¡Ay, Lamberto!

LAMBERTO
¡Qué caras tenéis! ¿Pero qué sucede?

SUSANA
¡Chist!. . Pues sucede, que apenas os habéis ido...

LOS DOS
¿Qué?

SUSANA
Ha entrado un hombre por la ventana...

LOS DOS
¡Ah!

LAMBERTO
¡Caracoles!

COLAS
¡Cuerno! ¿Y... dónde está?

MARIETA
Ahí dentro, en la cocina, calentándose.

LAMBERTO
¿Y qué ha dicho?

SUSANA
Pues ha dicho que era tu tío.

COLAS
¿Mí tío? ¡No es posible!

LAMBERTO
No es posible, no es posible. (¡Ay! ¿Si será el ladrón Beppo?)

MARIETA
Aquí ha dejado la manta.

COLAS
¿A ver, a ver?

MARIETA
Mira. (Enseñándosela)

COLAS
(Retrocediendo) ¡Ah! ¿Es la suya?

MARIETA
¿Pero qué tenéis? ¿Os va a dar algo? ¡Os va a dar algo!

COLAS
Que nos va a dar algo ¿eh? ¡Nos va a quitar tóo lo que tenemos! Ya lo verás. ¿Y cómo
iba vestido?

SUSANA
Con una chaqueta verde...

LOS DOS
¡Ah! El... El...

SUSANA
¿Pero qué pasa? ¿Qué es?... ¿Quién es ese hombre?

LAMBERTO
Pues ese hombre... es... Pero no os asustéis... es...


ESCENA VI

Dichos, Andrés y Antón precipitadamente y azorados.

ANDRES
¡Señores!

TODOS
¡Ay! (Dan un grito y quedan temblando)

ANDRES
No... no se asusten ustedes. Soy yo... que... traigo un susto atroz.

SUSANA
¿Qué pasa?

ANDRES
Pues verán ustedes; que estábamos a la puerta de la taberna yo y cinco ó seis refiriendo el robo que nos han hecho esta mañana, cuando miro y veo cruzar la plaza al mismísimo capitán de ladrones, que nos ha robao.

COLAS
¿A Beppo?

MARIETA y SUSANA
¡A Beppo!

ANDRES
A Beppo, al terrible Beppo. Y le he seguido y le he visto meterse aquí... Aquí está.

TODOS
¡ Ah!

SUSANA
Es él! ¡Es él!

MARIETA
¡Ya decía yo!...

SUSANA
Dios mío!

LAMBERTO
¡ Chist!... ¡Silencio, que está ahí!

ANTON
¿Dónde? ¿Dónde?

LAMBERTO
En la cocina.

ANDRES
(Que está frente a la puerta) ¡Ay! (Retroceden y se agrupan todos temblando) ¡Ahí! ¡Ahí!...

LAMBERTO
¡Chist!... ¡Por Dios, calma, mucha calma! ¡Hay que defenderse!

COLAS
¿Qué hacemos?

LAMBERTO
Veréis; lo primero, tenemos que armarnos tóos; trame la escopeta, a ver como está.

ANTON
¡Eso, eso!

SUSANA
Aquí la tienes.

LAMBERTO
A ver.

COLAS
¿Cómo está?

LAMBERTO
No tiene gatillo; se puede tirar.

COLAS
Si no tiene gatillo no se podrá tirar.

LAMBERTO
Digo que se puede tirar, que no sirve para nada.

ANDRES
Armarnos de armas blancas.

SUSANA
O nos armamos de palos.

COLAS
Una cosa que se me ha ocurrido.

TODOS
¿Qué?

COLAS
Lo mejor es armarnos... de... paciencia y dejarnos robar.

LAMBERTO
¡Quita, hombre!

SUSANA
Lo mejor es un palo cada uno.

LAMBERTO
¿Qué va a ser lo mejor; quieres ver cómo te doy un palo y empiezas a chillar y nos comprometes? Lo mejor es esto, veréis.

TODOS
¿Qué?

LAMBERTO
Que Colás se vaya y avise a los gendarmes y a los mozos del pueblo, le cogemos, y después á salvar a tu tío.

ANDRES
Y mientras tanto, ¿qué hacemos?

LAMBERTO
Pues nosotros, amontonar muebles delante de la puerta para que no pueda salir.

TODOS
¡Bien!

LAMBERTO
(A Colás) Pues nada; corre a avisar a todo el mundo y si ves al tío Guiños, que venga.

COLAS
No tardo nada. (Vase)


ESCENA VII

Dichos, menos Colás. Luego Casimiro, por la segunda izquierda.

(Música)

LAMBERTO
Esto es serio.

SUSANA
Y esto es grave.

ANDRES
¡Ay, qué miedo!

MARIETA
¡Ay, Dios?, qué horror!

LAMBERTO
Por el ojo de la llave,
lo veremos sin temor.

SUSANA
Echa pronto ese cerrojo.

MARIETA
¡Ay, Dios mío, si él lo sabe!
Le veremos por el ojo,
por el ojo de la llave.

TODOS
¿Qué hace ahora?

SUSANA
Estate quieta.

LAMBERTO
Se levanta.

SUSANA
¡Ay!

LAMBERTO
No gritar.
Se ha quitado la chaqueta
y la ha puesto a calentar.

SUSANA
Déjame que yo le vea
y adivine su intención.

LAMBERTO
Ya no puedes asomarte
que se quita el pantalón.

ANDRES
Tienen cosas esos pillos
de un instinto muy feroz.

SUSANA
Si nos mata en calzoncillos,
será el crimen más atroz.

TODOS
Ahora mismo nos degüella,
se desnuda el muy salvaje,
para no dejar ni huellas
de la sangre en todo el traje,
Tengo carne de gallina,
yo no puedo respirar,
va a ser una degollina,
yo no paro de temblar.
Ahora mismo nos degüella,
etc., etc.
Si sale, ¡ay, Dios!
¿qué va a pasar?
no paro de
ti-tiri-tiri-titar.

(Hablado)

LAMBERTO
No ha sido nada.

ANDRES
Y ahora, duro con los muebles.

MARIETA
Vamos.

LAMBERTO
Coger cada uno un mueble y amontonarlos delante de la puerta.

TODOS
¡Vamos! ¡Vamos! (Cogen los muebles siguientes y van hacia la puerta en este orden: Andrés, con la percha. Lamberto, con un lava-manos. Susana, con el neceser ó tocadorcito que habrá sobre la mesa. Marieta, con una silla. Antón, que habrá movido el baúl con gran estrépito, mientras los damas cogen los muebles, al aparecer don Casimiro en la segunda izquierda, lo abre y se meté dentro. En todos se deben ver las huellas do un terror muy grande)

TODOS
¡Ah! (Grito agudo de terror)

CASIMIRO
(Saliendo) [Ah! (Pausa) ¿Qué, se mudan ustedes?

LAMBERTO
No; no, señor... Es que... nada, sabe usted que yo dije vamos a llevárselo todo y que escoja lo que más le guste.

CASIMIRO
Y a todo esto, ¿cómo está usted: (Dándole la mano)

LAMBERTO
Bien, ¿y usted? (Sacando la mano por el agujero del lavabo)

CASIMIRO
Bien, gracias. ¡Pero, por Dios, hombre, que me da usted con las patas!

SUSANA
Y si nos ha de matar usted, que sea pronto.

CASIMIRO
¡Señora! Pero, ¿qué dice usted?

SUSANA
Mírese usted en este espejo.

CASIMIRO
No me da la gana. ¿Pero qué es esto? ¿Por quién me han tomado ustedes a mí? ¿Por quién? (Furioso)

TODOS
¡¡Ay!!

SUSANA
¡¡Socorro!! (Tiran los trastos y huyen escondiéndose todos en sus cuartos menos Lamberlo, que huye por el foro seguido de Casimiro)

MARIETA
¡¡Socorro!!

CASIMIRO
¡Pero, señor Lamberto; por Dios! Que yo...

LAMBERTO
¡Perdón! ¡Socorro! ¡Perdón!

CASIMIRO
Oiga usted, que yo no... que yo no soy...

LAMBERTO
¡Socorro! (Vanse)


ESCENA VIII

Antón, que sale del baúl. Luego Guiños por el foro.

ANTON
(Sacando la cabeza) Ya estarán todos patas arriba. ¿A cuántos habrá matado? No se ven patas arriba más que los trastos ¡Yo huyo! ¡Dios mío! ¡Qué tío más sanguinario!

GUIÑOS
Buenas noches.

ANTON
¡Ay!

GUIÑOS
¿Quién? ¡Antón! ¿Te has asustao? ¡Jé! ¡Jé!

ANTON
Guiños, ¿eres tú?

GUIÑOS
Yo, que venía a pedirle al tío Lamberto... Pero, ¿qué pasa aquí? ¿Qué tiemblas? ¡Já! Já!

ANTON
No te rías. La Providencia te envía.

GUIÑOS
¿Pero qué sucede?

ANTON
Oye; ¿tú no le tienes miedo a Beppo, verdad?

GUIÑOS
¡Já, já, já! ¡Claro! Y estoy por irme al monte una noche de estas...

ANTON
Pues no te molestes.

GUIÑOS
¿Por qué?

ANTON
Porque está aquí.

GUIÑOS
(Aterrado) ¿Aquí?...

ANTON
Aquí.

GUIÑOS
(Huyendo) Aquí... sobra uno. ¡Hasta luego!

ANTON
(Deteniéndole) Aguarda, que...

GUIÑOS
¡Tengo prisa!

ANTON
¡Quieto! ¡El! ¡Míralo! Ese es... (Se esconde segunda izquierda. Aparece Casimiro foro)

GUIÑOS
¡Ay! (Se queda arrinconado)

CASIMIRO
¡Nada! Que no les he podido convencer. (Cierra la puerta del foro)

GUIÑOS
¡Me asesina!

CASIMIRO
Si yo pudiera explicarme con alguien... ¡Ah! (Viendo a Guiños) ¡Un hombre!

GUIÑOS
(¡Este me va hacer algo! ¡Y me ha visto! Yo no me acobardo)

CASIMIRO
(Este no se me va) ¡Oiga usted, buen amigo!

GUIÑOS
(Dando un salto y haciendo un guiño) ¡Jé, jé, jé!

CASIMIRO
(¡Cuerno! Pues me ha hecho un guiño) Caballero, si usted...

GUIÑOS
¡Jé, jé, jé! (Otro)

CASIMIRO
(¡Pero este hombre parece un conejo! ¡No hace más que guiños! ¡Ya me voy cargando!)

GUIÑOS
(Lo he asustado) ¡Ijjjum!

CASIMIRO
¡Ijjjaaa!... Vaya, mire usted, amigo; a mí no me hace usted más guiñitos, ¿eh? Usted me va a oír a mí y va usted a explicar a toda el mundo lo que yo soy... ó le descerrajo un tiro. (Apuntándole con la escopeta, que coge del suelo)

GUIÑOS
¡Ay! ¡No!... ¡Perdón! ¡Socorro!... ¡Que me matan!... ¡Perdón! .. (De rodillas)

ANTON
(Saca la cabeza por el montante) ¡Jé, jé, jé! (Recordando la muletilla de Guiños)

MOZO 1º
(Por la ventana) Está asesinando a uno.

MOZO 2º
(Idem) ¡Alto!

CASIMIRO
¡Ay¡ ¡Me matan!

GUIÑOS
¡Favor! Entrar, que ya lo tenía yo acobardao. (Abre la puerta y entran los mozos)

MOZO 1º
¡Alto! ¡¡Dese usted!!

CASIMIRO
¡Por Dios, señores, no tirar] ¡Por Dios! (Suplicante y de rodillas)

MOZO 1º
¡Fuego!


ESCENA IX

Dichos, Colás, foro, Marieta y Susana, primera y segunda derecha. Lamberto, foro.

COLAS
¡Tío!

TODOS
¡Ah!

CASIMIRO
¡Colás de mi vida! ¡Que me matan!

COLAS
¡Pero bestias! ¡No apuntar, que es mi tío!

LAMBERTO
(Saliendo) ¡Su tío!

ANTON y SUSANA
¡El tío!

MARIETA
¡El tío!

CASIMIRO
¡Naturalmente! Ya se lo dije a ustedes.

GUIÑOS
¿Ve usted lo que es el no enterarse de las cosas. Si me descuido, lo mato a usted por equivocación!

COLAS
¡Tío del alma!

MARIETA
¡Tío de mi corazón!

SUSANA
Tío de... (Todos gran alegría)

LAMBERTO
¿Pero cómo está usted aquí?

COLAS
¿Y con ese traje?

CASIMIRO
Pues verán ustedes, se lo contaré todo; cuando tú te fuiste, Beppo me hizo cambiar su ropa con la mía, y me encerró; conseguí salir de mi encierro, y averigüé, ¡asómbrense ustedes!...

TODOS
¿Qué?

CASIMIRO
¡Pues que los seis ladrones de su cuadrilla son seis muñecos!

TODOS
¡Oh! (Asombrados)

COLAS
¡Está usted seguro!

CASIMIRO
Como que los he tenido en mis manos. Y para recuperar mi chaqueta, donde llevo mi fortuna, tengo un plan si ustedes, me ayudan.

LAMBERTO
¿Cuálo?

SUSANA
Pues que nos vayamos los cuatro al monte, destrocemos los muñecos y prendamos a Beppo ¿Se atreven ustedes?

LAMBERTO
Sí, sí señor. ¡Señores, al monte!

COLAS
A coger al ladrón.

TODOS
¡Al monte, al monte! (Vanse)

(Mutación)


CUADRO CUARTO

(La misma decoración del cuadro segundo)


ESCENA PRIMERA

Perico y Mozos 1º, 2º, 3º, 4º y 5º por la izquierda.

PERICO
Por aquí.

MOZO 1º
¿Pero estás seguro?

PERICO
¡Segurísimo! Me escondí y en cuanto él se marchó salí y lo descubrí todo.

MOZO 2º
¿Pero son muñecos de veras?

PERICO
Los he tenido en mis manos.

MOZO 3º
De modo que nosotros...

PERICO
Lo que sus he dicho. Desnudamos a los muñecos, nos vestimos con su ropa, nos ponemos como estaban apuntando con sus trabucos...

MOZO 4º
¡Eso! ¡Eso!

PERICO
Y cuando llegue Beppo, como no desconfía... nos echamos sobre él y le llevamos preso y nos ganamos los 500 duros que dan al que lo prenda.

TODOS
¡Bravo! ¡Bravo!

PERICO
Conque ahora, detrás de mí y ¡chitón!

MOZO 1º
¿Tú le conoces bien?

PERICO
No se me despinta; es un tío con barba, pantalón largo y chaqueta verde. ¡Adelante!

MOZO 4º
Yo iré aquí a la cola, con la estaca prepara. (Mueve el palo)

MOZO 3º
No muevas la cola, que me vas a dar. (Vanse)


ESCENA II

Casimiro, Colás, Guiños y Lamberto, por la izquierda.

CASIMIRO
Lo que os he dicho; aquellos que parecían seis ladrones, son seis peleles.

GUIÑOS
¿Pero está usted seguro?

CASIMIRO
Como que los he tenido yo en mis manos.

LAMBERTO
De modo que lo primero...

CASIMIRO
Lo primero, les damos tres puntapiés a cada muñeco, los deshacemos, y luego para prender a Beppo, nos apostamos...

GUIÑOS
Nos apostamos...

CASIMIRO
Claro, para sorprenderle.

GUIÑOS
Digo que nos apostamos algo a que nos da una paliza...

CASIMIRO
De modo que a estropear los monigotes y a rescatar mi chaqueta.

LAMBERTO
¡Andando!

CASIMIRO
Les advierto que no se asusten porque los muñecos están muy bien hechos y parecen
hombres.

GUIÑOS
¡Quiá, hombre! Miá que asustarme yo...

CASIMIRO
Pues andando. (Vase por la derecha)


ESCENA III

Coro General.

(Música)

CORO
Sigamos hacia el monte
y con valor,
que yendo todos juntos
ya no hay temor.
De fijo habrá caído
ya en su poder,
y si no ha sucedido
no hay que temer;
pero si acaso logró escapar
¡ay qué carrera vamos a dar.
ya no paramos hasta el lugar.
No haya temor
si llega aquí.
¡Jesús qué horror,
no cabe duda
los que aquí están
con su valor y ayuda
le prenderán!
No tiemblo ya,
valiente soy,
si es menester,
solo / sola me voy
le cojo así
sin vacilar
y no le dejo
respirar.
Cojamos, pues,
al pérfido ladrón;
con resuelto continente
cuando estemos frente a frente
del ladrón,
ya rendido y abatido
y pidiendo compungido
su perdón,
su cabeza con fiereza
al alcalde le debemos exigir
que pidiendo su cabeza
no nos queda ya otra cosa
que pedir.
Ya deseo verle enfrente,
¡qué valiente voy a ser!

HOMBRES
No tiemblo ya,
valiente soy,
si es menester
solo me voy.

MUJERES
Con resuelto continente, etc.

TODOS
Mucha precaución
y serenidad;
por aquí el ladrón
vamos a buscar,
y ese malhechor
en nuestro poder,
ya no hay nada
que temer.
¡Callad, callad
y no chistar!


CUADRO QUINTO

La misma decoración que el cuadro primero.


ESCENA PRIMERA

Perico y Mozos 1°, 2°, 3º, 4° y 5° con iguales ropas y armas y en la misma actitud que tenían los muñecos en el cuadro primero.

(Pausa)

MOZO 1º
Oye, Perico, que este me hace de reír.

PERICO
¡Silencio! ¡No moverse!

MOZO 2º
Es que me canso. (Baja el trabuco)

PERICO
¡Esa boca más alta!

MOZO 2º
¿Así? (Levantando la cabeza y abriendo la boca)

PERICO
¡La del trabuco, animal!... ¡Silencio todos!

MOZO 3º
A mí no se me quita el hipo. ¡Hip!

PERICO
¡Aguántalo, no nos comprometas!... ¡Chist!... ¡Callarse, que alguien se acerca!... ¡Quietos!... ¡Es el Beppo!... ¡Y no viene solo!

MOZO 4º
¡Estamos perdidos!

PERICO
¡Quietos!

MOZO 3º
¡Hip!

PERICO
¡Silencio!


ESCENA II

Dichos, Colás, Casimiro, Lamberto y Guiños.

CASIMIRO
¡Ahí los tenéis! ¡Seis monigotes que asustan a cualquiera que no los conozca!

GUIÑOS
¡Y cuidado que están propios; pero lo que es a mí no me hubieran asustao! ¡Yo hubiera conocido en seguida que no son personas.

LAMBERTO
¡Están bien hechos! (Guiños se acerca al Mozo 3º)

MOZO 3º
¡Hip!

GUIÑOS
(Aterrado) ¡Ay!

LAMBERTO
¿Quién ha sido?

GUIÑOS
Ahí; un ruido ahí.

CASIMIRO
No te asustes. Habrá sido algún animal.

LAMBERTO
Aquí hay muchos topos.

MOZO 3º
(¡Me ha conocido!)

GUIÑOS
¿Está usted seguro del tóo que son monos?

CASIMIRO
Como que los he tirao tóos a puntapiés.

GUIÑOS
Quisiera ver uno por dentro. (Acercándose al 3º)

MOZO 3º
¡Hip!

GUIÑOS
¡Ah! ¡El ruido de antes!

CASIMIRO
¡Quita, hombre! ¡Ilusiones del miedo! ¿Quieres convencerte de que son peleles?

GUIÑOS
Sí, señor.

CASIMIRO
Pues verás. (Saca una pistola) ¿A cuál quieres que le dé un balazo en la cabeza?

GUIÑOS
(Por el 3°) A ese.

CASIMIRO
Verás. (Apunta)

MOZO 3º
¡A mí no!

TODOS
¡No! ¡No! (Salen. A Casimiro se le cae la pistola. Guiños rueda por el suelo. Lamberto y Colás se agarran temblando)

GUIÑOS
¡Dios santo! ¡Favor! ¡Socorro!

MOZO 3º
¡Se me ha quitao el hipo del susto!

CASIMIRO
Pe... pero, ¿no son ustedes peleles?

PERICO
No, señor; semos presonas.

CASIMIRO
¡Parece mentira!

LAMBERTO
Pero, ¿no son ustedes ladrones?

PERICO
¡Quiá! El ladrón es el señor.

COLAS
¡Qué ha de ser, hombre!

PERICO
Si le he visto yo robar a mi familia, aquí escondido.

CASIMIRO
No, hombre, no. Se robaron ellos solos. A mi Beppo me había robao y me había puesto este traje cuando ustedes vinieron y no me dejaron hablar.

PERICO
Pues yo, cuando usté se fue, vi que tema seis monos pá meter miedo y llamé a estos y nos pusimos ahí pá cuando viniera cogerle preso.

CASIMIRO
Una idea.

GUIÑOS
¿Cuala?

CASIMIRO
Volver todos a ponerse en su sitio y como él va a volver a buscar las dos mil pesetas, nosotros escondidos, y vosotros dispuestos, Beppo es nuestro.

TODOS
¡Sí, sí!

LAMBERTO
Silencio. Alguien viene.

CASIMIRO
(Mirando) Es él. Cada uno a su sitio, y yo aquí. Quietos. (Se colocan)


ESCENA III

Dichos y Beppo derecha.

BEPPO
¡Já, já! Hasta con este traje me conocen. Me han visto dos campesinos y han salido dando gritos. Tengo aterrado a todo el mundo. ¡Lo que puede un hombre de ingenio, aunque sea un infeliz como yo, con seis peleles como esos. ¡Já, já! Ahora me voy a ver a mi prisionero para que me devuelva mi ropa. (Ahuecaremos la voz) ¡Hola!... ¡Sal, infeliz! (Abre la cueva) ¡Caracoles! ¿No está? ¡Hola!

CASIMIRO
(Sale y le da en un hombro) ¡Hola!

BEPPO
¡Ah! (Con voz hueca) ¿Cómo? ¿Tú fuera'? ¡Has querido escaparte de las garras del terrible Beppo! ¡¡¡Brrrunn!!!

CASIMIRO
¡Calandria!

BEPPO
¿Qué dices? ¿Te burlas de este tigre, que con sus uñas te puede arañar?

CASIMIRO
¡Minino!

BEPPO
¡Entra en tu encierro! ¡¡Pronto!!

CASIMIRO
¡No me da la gana, vaya!

BEPPO
Mira que mando a mi gente que te hagan fuego.

CASIMIRO
Que tiren; aquí estoy. Aquí estoy, que se atrevan.

BEPPO
(¡Cuerno! ¡No lo achico!) Mira que te acribillarán a balazos.

CASIMIRO
No me importa.

BEPPO
¿Qué no? (Voy a darle un susto) ¡Camaradas, avancen, y fuego! (Avanzan los seis apuntándole a él) ¡Ah! (Cae) ¡Socorro! ¡No, no! ¿Qué es esto? ¡Los muñecos! (Intenta huir)

CASIMIRO
¡Quieto ahí!

LAMBERTO
¡Alto ahí!

CASIMIRO
A desnudarlo.

BEPPO
¡Perdón, perdón! Que me voy a constipar.

CASIMIRO
¡Aquí está mi fortuna en el forro!

BEPPO
¡Perdón! Yo no he visto esa fortuna ni por el forro. ¡Yo soy un infeliz!

GUIÑOS
¡Venid, que le he cogido! ¡Le he cogido!

(Sale el coro)

UNOS
¡Matadle!

BEPPO
¡No; perdón, perdón, señores! ¡No me maten sin oírme!

LAMBERTO
Habla.

BEPPO
Señores, yo no soy ladrón. Yo era dependiente de una tienda de ultramarinos.

COLAS
Lo mismo da. ¡Matadlo!

BEPPO
Hombre, me parece que el delito no es muy grave; me cogieron unos ladrones y me hicieron robar a la fuerza... No podía volver al pueblo, y con estos muñecos me hice una cuadrilla... pero no soy matador.

GUIÑOS
Es un maleta, vamos.

BEPPO
¡Un desgraciao; yo tóo lo he hecho por hambre! Y si yo encontrara donde trabajar y me perdonaran, devolvería tóo lo que he robao, que está ahí.

LAMBERTO
Pues ná, perdonémosle y usted se viene al pueblo... Yo le hablaré al alcalde.

ANDRES
Y será usted dependiente de mi carnicería.

BEPPO
No, muchas gracias; no quiero robar más.

COLAS
Y para que el perdón sea completo, le convido a mi boda.

BEPPO
Y yo haré los posibles por quitarles a ustedes...

TODOS
No, no.

BEPPO
El mal humor digo.

(Al público)

Y conste que los autores
ven su esperanza cumplida
si han pasado los señores
una hora entretenida.



TELON


Información obtenida en:
https://archive.org/details/losbandidoszarzu00lp

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