viernes, 25 de septiembre de 2015

El Lancero (Libreto)



EL LANCERO



 Zarzuela en un acto y en verso.

Texto de Francisco Camprodón.

Música de Joaquín Gaztambide.


REPARTO (Estreno)

El Coronel, carácter grave, flemático, acento asturiano pronunciado - Sr. Calvet.

Pepita, su hija - Srta. Fernández.

El Teniente Coronel - Sr. Caltañazor.

Pepa, su mujer, vestida de franco - Srta. Di-Franco.

El Capitán - Sr. Cubero.

Un Ayudante del Coronel - Sr. González.

El Trompeta, andaluz cerrado - Sr. Becerra.

Coro de oficiales del cuerpo.

Epoca de 1838. Lugar, un pueblo de Navarra.

El teatro representa la sala de academia de la oficialidad, a la izquierda del actor, puerta con el letrero «pabellón núm. 2» a la derecha puerta que da a la calle con ventana al lado. En el fondo puerta grande con verjas y dos grandes ventanas colaterales con rejas, que dan a un frondoso jardín. En el fondo un elegante pabellón con el letrero «pabellón núm. 1» Al levantarse el telón están los oficiales en academia, sentados, formando dos alas, y en el centro el Teniente Coronel con una mesa en frente.


ACTO UNICO


ESCENA PRIMERA

El Teniente Coronel y los Oficiales.

(Música)

TENIENTE CORONEL
(Explicando)
Para que al punto marche en columna,
si está en batalla el escuadrón,
ir por secciones, por la derecha,
guía a la izquierda, las voces son.
Y queda hecha la evolución.

CORO
Enterados, y ahora iremos
repitiendo la lección.
Para que al punto marche en columna,
si está en batalla el escuadrón,
ir por secciones, por la derecha,
guía a la izquierda, las voces son.
Y queda hecha la evolución.

TENIENTE CORONEL
(Levantándose) Bravo, bravísimo,
mis oficiales;
sois del ejército
la nata y flor.
Si así solícitos
seguís puntuales,
sabréis la táctica
cual la sé yo.

CORO
Lo que sabremos
lo deberemos
a lo estratégico
del preceptor.

TENIENTE CORONEL y CORO
Donde las banderolas
del cuerpo van,
va la galantería
del militar.
Salen las niñas —a los balcones
los escuadrones —a ver pasar,
para prenderles —los corazones
de los cordones —de su dolman.
Y por eso el regimiento
que se lleva aquí la fama
son los bravos escuadrones
de los francos de Navarra.

(Declamado)

TENIENTE CORONEL
Muy bien, señores, muy bien;
basta por hoy de academia.
Vayan ahora a pasar
la revista de limpieza,
de armas y monturas.

CAPITAN
Bien.

TENIENTE CORONEL
Quiero, por si acaso llega
nuestro nuevo coronel,
que halle el escuadrón en regla.

CAPITAN
Y diga usted, mi teniente
coronel, ¿no se olfatea
algo que huela a relevo?

TENIENTE CORONEL
¿Se cansa usted de la guerra?

CAPITAN
No, señor: para los francos
el romperse la cabeza
es lo de menos ; pero en
esta malhadada aldea
no se encuentra por remedio
una muchacha siquiera
a quien echar un piropo;
y tan continua abstinencia...

CAPITAN
Mantiene el alma y el cuerpo.

TENIENTE CORONEL
Según y como se entienda:
Marte fue amigo de Venus,
y entre col y col... las hembras.
¿No ve usted que ese jardín
y esas enramadas frescas
exigen una Diana?

TENIENTE CORONEL
(Con sobresalió y extrañeza)
¿No la ha tocado el trompeta
esta mañana?

CAPITAN
Sí tal;
y anoche tocó retreta.

TENIENTE CORONEL
Un militar debe estar
donde el general le ordena;
y la primera virtud
del soldado, es la obediencia.

CAPITAN
No digo yo lo contrario.

TENIENTE CORONEL
Es que aunque usted lo dijera,
esta es la sola doctrina
que constituye la fuerza
de los ejércitos.

CAPITAN
Cierto.

TENIENTE CORONEL
(Bajando el tono y con intención)
Pero diga usted, ¿de veras
no ha visto usted a ninguna
que mereciese la pena...

CAPITAN
Calle usted, hombre, si son
una colección de fieras.
No se encuentra en todo el pueblo
una cara que merezca
la pena de ser mirada
despacio, como no sea
la de su hermano de usted.

TENIENTE CORONEL
(Sobresaltado)
¿Cómo? ¿cómo? Esas franquezas...

CAPITAN
¿Cuáles? ¿El decir que es guapo?
Hombre, no creo que tenga
nada de particular.

TENIENTE CORONEL
Es verdad. Mas... si él lo oyera
se podría envanecer;
y cuando no hay experiencia,
los muchachos se entontecen
con facilidad extrema.
Por eso le evito el roce...

CAPITAN
Deje usted que se divierta.
Es muy joven todavía
para meterlo en la férula...

TENIENTE CORONEL
Así se irá acostumbrando.

CAPITAN
¿Pero qué diablos le enseña
que nunca se le ve el pelo?
¿Por qué no le da usted suelta?
nosotros le educaríamos...

TENIENTE CORONEL
¿Ustedes? ¡vaya una escuela!...
Yo a mis solas le meto en
los trotes de la carrera,
le enseño a manejar bien
el sable, le doy ideas
sobre bocados, le instruyo
en la táctica ligera
y... basta de discusión.

CAPITAN
(Despidiéndose)
Vaya, que usted se divierta,
mi teniente coronel.

TENIENTE CORONEL
Vayan con Dios, buenas piezas!

(Vánse los Oficiales)


ESCENA II

El Teniente Coronel.

TENIENTE CORONEL
Como solteros al fin,
siempre a caza de atropellos.
¡Condenados! todos ellos
son peores que Caín.
Contra tan osados seres
toda precaución es poca.
¡Se les hace agua la boca
solo al hablar de mujeres!
A no haberme ido con tiento
en disfrazarles la mía,
esa canalla la baria
propiedad del regimiento.
Y que les sabría a miel
a todos, voto a mil truenos,
pegársela nada menos
que al teniente coronel.
¡Digo, pescar a una niña
al primer mes de casada,
con un templo!... nada, nada,
el miedo guarda la viña.
Seis semanas ha que fui
a Pamplona en comisión,
y viéndola en un balcón
me quedé clavado allí:
y así que ella me miró
con esta marcialidad,
rindiendo su voluntad,
pues, la pesqué y me pescó.
Y me la traje a esta tierra
vestida de franco, a fin
de que ningún galopín
se atreva a moverme guerra.
Y aquí con ella me estoy
con cada ojo!... ¡No que no!
A mí mismo me pasmó
lo estratégico que soy.
Si la atisbara mi gente,
siendo como ella es, ¡tan lista!...
Voy a pasarla revista
¡Ah del lancero! (Llamando)


ESCENA III

Teniente Coronel, Pepa, del pabellón núm. 2.

PEPA
Presente.

(En ademán militar)

(Música)

TENIENTE CORONEL
Ven a mis brazos, Pepa,
ahora que nadie
nos hace el Bú,
que en este campamento
sois mis amores
mi jaco y tú.

PEPA
(Desprendiéndose)
Vete a abrazar al jaco,
si es que divides
tu amor así,
y anda a pelar la pava
en compañía
de tu rocín.

TENIENTE CORONEL
No te me enfades, Pepa,
si he dicho alguna
barbaridad,
que no aprendí en la láctica
mejor manera
de enamorar.

PEPA
¿De veras no?
Pues ya verás
como algún otro
la aprenderá.

TENIENTE CORONEL
Recuerde usté
que ha de guardar
la disciplina
militar.
Nada de voces subversivas:
nada que huela a rebelión.
Usté, señora, sentó plaza
cuando conmigo se casó.

PEPA
Digo que no. (Con coquetería)

TENIENTE CORONEL
Y si otros planes,
y si otras miras
salir la hicieren
de su cuartel,
se expondría usté a las iras
del teniente corone!.

PEPA
En cuanto sea usted tirano,
así que quiera usted mandar,
tomo mis faldas en seguida
y echo a la calle mi disfraz.

TENIENTE CORONEL
Te guardarás. (Con gravedad)

PEPA
Y como siga
en esas miras,
al enemigo
abro el cuartel,
y me río de las iras
del teniente coronel.

TENIENTE CORONEL
¿Se me sube usté a las barbas?

PEPA
Y aunque sea a los bigotes.

TENIENTE CORONEL
¿Desde cuándo, mi señora,
ha aprendido usté esos trotes?

PEPA
Desde que mi tierno esposo
saca mañas de Nerón.

TENIENTE CORONEL
Soy el jefe.

PEPA
Un celoso
que merece una lección.

TENIENTE CORONEL
(Aparte. Perdone la ordenanza
si al ver de cerca el riesgo
procuro dar un sesgo
prudente a la cuestión.
Podría mi cabeza
poner en compromiso:
firmar será preciso
la capitulación)

PEPA
Si quiere el temerario
que le perdone ahora,
procure sin demora
rendirse a discreción:
ó juro al señor jefe
que va a costarle caro,
y al punto me declaro
en plena rebelión.

TENIENTE CORONEL
¿Sin remisión?

PEPA
A discreción. (Con imperio)

(El Teniente Coronel se rinde doblando la rodilla a los pies de su mujer, de espalda a la puerta de la calle)

TENIENTE CORONEL
Ya me he rendido, paloma.

PEPA
Eso es, así, de rodillas. (Con cariño)


ESCENA IV

Dichos y el Trompeta.

TROMPETA
(Saludando con la mano en la frente)
Mi Tiniente Coroné,
con el premiso é usía.

TENIENTE CORONEL
(Al escuchar la voz del Trompeta, estando
de rodillas, esfuerza la suya sin volverse,
con o si explicara una maniobra a su mujer)
Esta es la posición
con que la primera fila
de infantes, defiende el cuadro.
¿Te has enterado? (A Pepa)

PEPA
(Con desenfado) Ni pizca.

TENIENTE CORONEL
(Levantándose)
Cuidado si estás hoy torpe.
Ese lo sabe. (Aludiendo al Trompeta)

TROMPETA
Pamplina.
¿Que he e saber eso? ¡si é
tatica e infantería!
Y ese mosito, según
el uniforme lo endica,
se educa pa dir montao.

TENIENTE CORONEL
Es verdad. Pero quería,
por si le matan la bestia,
que aprenda a vender su vida
dando frente al enemigo.
A ver, ¿qué es lo que tú harías,
si te mataran la bestia?

TROMPETA
Una cosa mu sensiya.
Si me mataran er jaco...
echar a correr apriza.

TENIENTE CORONEL
Entiendo: la estratagema
táctica, llamada huida.

TROMPETA
Pué ze yo ma de eza tática
qu' er que inventó la fajina.

TENIENTE CORONEL
Diga el trompeta ¿A qué debo
su intempestiva visita?

TROMPETA
Mi intenipestensia ha vinío
de que el oficial Zardiva
que ze encuentra hoy de avanzáa,
me jase vení a Usía
a dar parte que en zu tropa
sobrevino una rensilla,
y dó z' abrieron riñendo
un bujeriyo en las tripa.

TENIENTE CORONEL
(Encolerizado) ¿Y quién es el oficial
qué así que vio el primer síntoma
no ha sabido, sable en mano,
mantener la disciplina?

(Dirigiéndose a su mujer)

A ver, chico, tráeme el sable,

PEPA
No me da la gana.

TROMPETA
(Aparte) (¡Atisa!)
le va a partí en peaso)

TENIENTE CORONEL
¿Cómo se entiende? ¡Por vida!
(Al Trompeta) Vete y di que voy volando;
antes quiero hacer cenizas
de este.

TROMPETA
(Aparte) Qué fiera é hombre
é nuetro jefe é día. ( Váse)


ESCENA V

El Teniente Coronel, Pepa.

TENIENTE CORONEL
¿Le parece a usté discreta
la ocurrencia que ha tenido?
¡Ante su jefe y marido
sublevar hasta el trompeta!
¿Tendrá usté, señora mía,
muy a menudo, el capricho
de repetirlo?

PEPA
Ya he dicho
que no quiero tiranía.

TENIENTE CORONEL
Pero hija, si yo te ruego,
y del modo más sencillo
te suplico.

PEPA
¡Pobrecillo!
se amansa como un borrego.

TENIENTE CORONEL
Que me hables sin altivez,
yo moderaré mi tono.

PEPA
Bueno, entonces te perdono.
Cuidado con otra vez.

TENIENTE CORONEL
Nunca más, prenda querida;
ahora voy a recorrer
los puestos, para volver
en seguidita en seguida.
Jura que no mirarás
a nadie.

PEPA
Juro y rejuro.

TENIENTE CORONEL
(Va por el sable)
¿Puedo marcharme seguro?

PEPA
¡Jesús, qué pesado estás!

TENIENTE CORONEL
¡Ah! si llega el coronel,
echa a la puerta las llaves...
sin asomarte: ya sabes,
su pabellón es aquel.

PEPA
¿Vuelves, celoso, a tu historia?

TENIENTE CORONEL
¿Yo celoso?

PEPA
Y porfiado.

TENIENTE CORONEL
Soy lo mas despreocupado.

PEPA
Un abrazo.

TENIENTE CORONEL
(Abrazándola) Esto es la gloria. (Váse)


ESCENA VI

Pepa.

PEPA
Es muy celoso, eso sí,
es señal de que me quiere;
y en cambio el pobre, se muere
para darme gusto a mí.
¡Cuando le disputo el mando
se enfada con una saña!...
mas despacito y con maña,
yo le iré domesticando.
Si le pongo rostro fiero
cuando enfurecido está,
va tras de mí como va
Iras de la yerba el cordero.
Si yo, de mi dignidad
descendiese un solo día,
mi sexo me exigiría
la responsabilidad.
Hasta que esté corregido
aun adrede rae destemplo...
por no dar el mal ejemplo
de que mande mi marido,

(Se dirige a la ventana de junto a la puerta)

¡Calla! ¿Qué es ese tropel
de gente que viene acá?
Toma, toma; llegó ya
nuestro nuevo coronel.
Va con una señorita
del brazo... y muy elegante;
Yo conozco aquel semblante...
Es mi tocaya Pepita (Con alegría)
Villarías, mi compañera
de colegio: ¡qué alegría!
Iré a hacerle compañía
cuando esa turba esté fuera.

(Se mete en su pabellón, núm. 2)


ESCENA VII

El Coronel, dando el brazo a su hija Pepita, el Ayudante al otro lado, el Capitán y Coro de oficiales que le vienen acompañando.

CORONEL
(Con acento asturiano)
Con el alma agradecemos,
tanto mi hija como yo,
tan benévola acogida.

CAPITAN
Aquel es su pabellón.

(Señalando el del fondo)

PEPITA
¿Y ese frondoso jardín
es también nuestro?

CAPITAN
¿Pues no?
Y se morirán de envidia
las flores viéndoos a vos.

PEPITA
Gracias.

CAPITAN
(Aparte a sus compañeros)
¡Qué cosa tan rica!

AYUDANTE
(Aparte) Ya empezamos la función:
en echándola piropos
no hay quien pueda; se acabó)

PEPITA
(Aparte, mirando al Ayudante)
Ya se ha amoscado. ¡Dios mío!

CORONEL
¿Y qué tal el escuadrón?

CAPITAN
El escuadrón, coronel,
muy pronto tendrá el honor
de maniobrar ante usía.

CORONEL
Deje usté el usía. Yo
no gusto de tratamientos
ni perifollos.

CAPITAN
Perdón,
mi coronel.

CORONEL
No hay de qué;
me llamo usté y se acabó.
Señores, la soberana
me ha confiado el honor
de mandar un cuerpo, prez
del ejército español.
Conozco mi insuficiencia,
y espero, no sin razón,
de tan bravos oficiales
que no rae den el menor
motivo de queja, y cuando
se presente la ocasión
.sabrán portarse en el campo
con disciplina y valor.
He dicho.

CAPITAN
Todos iremos
donde nos mande su voz.

CORONEL
(Bajo al Ayudante)
¿Qué te pareció el discurso;
hizo efecto?

AYUDANTE
Sí, señor.

(Música)

CORO
Todos, todos moriremos
por la reina, coronel,
defendiendo el estandarte
a las órdenes de usté.

CORONEL
Es sin duda mi elocuencia,
que les hizo conmover:
su entusiasmo es el efecto
del discurso que yo eché.

AYUDANTE
Esa turba de oficiales
me va dando que entender:
si ella escucha sus requiebros,
yo de celos moriré

PEPITA
Sus miradas me atosigan
y no acierto a comprender
qué mal hay en que una niña
les parezca a todos bien.

AYUDANTE
¿A ver no vamos (Al Coronel)
el pabellón?

CORONEL
Ahora iremos,
pero tú no.
Llega al correo
sin dilación,
porque en los pliegos.
que espero hoy
quizá recibas
algún turrón.

AYUDANTE
Vóime corriendo (Al Coronel)
Vuelvo veloz. (A Pepita)

PEPITA
En los jardines
te espero yo.

CORONEL, AYUDANTE y PEPITA
Señores míos,
guárdeles Dios.

CORO
Jefe dignísimo,
guárdele Dios.

(Váse el Coronel con su hija del brazo hacia el pabellón del fondo, y el Ayudante por la puerta de la calle.


ESCENA VIII

(En cuanto acaban de salir, los oficiales se arremolinan para un complot)

CORO
Una conquista nos viene a mano,
y ha de ser nuestra esa beldad:
hacia las sombras de la arboleda
por la otra, puerta vamos a entrar.
Si la cogemos, si la pillamos,
será el trofeo, será el botín
del venturoso que rinda el alma
de la Diana de ese jardín.
Vamos allá,
mucho tilín,
que esa beldad
se ha de rendir.

(Vánse por la puerta de la calle)


ESCENA IX

Pepa, del pabellón núm. 2.°, abriendo despacito.

PEPA
Libre el salón vuelve a estar.

(Mirando al jardín)

¿A ver si la veo? Si;
sólita se encuentra allí:
¡Cuántos besos la he de dar!

(Por la ventana de la derecha del actor se irán viendo los Oficiales entre los árboles, en acecho)


ESCENA X

El Trompeta, entrando por la puerta de la calle.

TROMPETA
Mi tiniente coroné,
con el premiso é usía.
¿No hay naide? Entonse Arvares,
a quién le das la consinia?
no hay má q'asperá a que venga
arguno é la familia.

(Después de contemplar el jardín)

¡Vea usté lo que son las cosas!
Si tuviera una casita
con un jardinsito así,
en jamás me cansaría
de vé tanto velde: er velde
es mi pasión favorita!
Ma ¿qué es lo que etoy mirando?

(Mirando al jardín)

¡Jesú, qué mosa tan rica!
y tiene un lansero al lao...
y paese que la nina
no le hase ascos! ¡y la besa!
Esto ya e cosa distinta:
entonses el rigimiento
biso una nueva conquista,
y esa chica es ya de casa,
er cuerpo la patrosina.

(Suspirando)

¡Ay, Arvares! quién pudiera,
después de tanta vigilia,
gorverse tierra, pa que ella
me echara una escupitina.

(Música)

Quién la pescara, quién la cogiera
a esa perliya
bajo la sombra de las parmeras
de Andalusía;
y al manso arruyo del vientosiyo
murmurador,
tomar el fresco, mascando un dátil
entre los dos!
En aquella tierra,
que hay aqué calor,
donde tan trempano
sale siempre el sol.
¡Ay Dios! ¡ay Dios!
por besar sus faralares
¡qué no hisiera yo!
¡Ay, que aquí paso la amargura
del arma en pena,
ver que otro come mientra yo probé
queo sin seña!
Si esa morena yevar pudiera
a mi paí,
la embobarla tanto naranjo
como hay allí.
En aquella tierra,
que hay aqué calor,
(Jondo tan trempano
sale siempre er sol.
¡Ay Dios! ¡ay Dios!
por besar sus faralares
¡qué no hisiera yo!

(Declamación)

Unos too y otros náa,
ni eso: tantas faitigas
son capase d'allagir
a las animas benditas.
¡Cuánto oficial! Según veo
cargó la caballería:
pues yo no he tocao ataque:
conste que es sin orden mía.

(Antes de los cuatro últimos versos se verá venir a Pepa por el centro del jardín, y los Oficiales irán saliendo de sus escondites para cogerla)

Los Oficiales, trayendo a Pepa como presa. El Trompeta permanece en la escena.

CORO
Ah traidor, perillán,
ven acá, ven acá,
se ha atrevido el audaz
esa niña a besar.

PEPA
(Con desenfado) ;Y bien? ¿y qué?
a cuantas pille a tiro
las besaré.

CORO
Esos besos
son agravios
en los labios
de un chaval:
el comerse
tal bocado,
solo es dado
a un oficia!

PEPA
No tal, no tal.
¿Sabéis acaso de algún lancero
que por las bellas no sienta amor?
¿qué al lado suyo no se derrita?

CORO
En cuanto a eso, tiene razón.

PEPA
Y al ver que de sus ojos
se enturbia el claro sol,

(Con intención y coquetería)

y al conocer que el alma
se rinde a nuestra voz...
avanzar, avanzar,
atacar, atacar,

(Marcando paso de ataque con bayoneta calada)

la fortaleza se va a rendir:
no cejar, no cejar
aunque imploren piedad,
que en nuestras manos está el botín.

(El coro repetirá el estribillo con el mismo paso y ademán)

PEPA
¿Acaso nunca negó a las damas
su ardiente culto un español,
y hasta su sangre verter por ellas?

CORO
En cuanto a eso, tiene razón.

PEPA
Y al ver que el blanco seno
palpita de emoción,
y que vibrar hicimos
la cuerda del amor,
avanzar, avanzar, etc.

(Declamación)

CAPITAN
Quedas absuelto del cargo;
nos convenció tu respuesta.
Poro, chico, ¿dónde diablos
aprendiste tanta letra
menuda?

PEPA
El jefe de ustedes
a ratitos me la enseña.

CAPITAN
¿Ese hombre, que ante nosotros
parece un anacoreta?

PEPA
Buenas y gordas. Pues digo,
¡tiene más picardihuelas!...

CAPITAN
¿Y así te desmoraliza?
Caballeros, en conciencia
le hemos de educar nosotros.

PEPA
No se tome esa molestia,
porque no me ha de enseñar
nada que ya no lo sepa.

CAPITAN
¿Sabes la equitación turca?

PEPA
Y aunque quiera usted la ingleza,
la española, la alemana,
la sajona y la noruega.

CAPITAN
¡Ah buen hijo! Caballeros,
este mozo es una perla
que hará honor al regimiento,

PEPA
Más de lo que ustedes piensan.

CAPITAN
Pues ahora sin remedio
has de acabar tu proeza.

PEPA
¿Con quién?

CAPITAN
Con esa muchacha.

PEPA
¡Tiene usté unas ocurrencias!...
¡Iría a dejar yo ahora
a medio cortar la tela!

CAPITAN
Ya ves ¿si se va a su cuarto?

PEPA
Me voy al cuarto con ella.

CAPITAN
Muchacho, ese es un exceso
al cual. yo no me atreviera.

PEPA
Es que hay entre usted y yo
muchísima diferencia.

CAPITAN
¡Calla! ¿y cuál es?

PEPA
Por de pronto,
que usted lleva charreteras
y yo no.

CAPITAN
¿Y eso qué importa?

PEPA
No es nada la diferencia
que va de un lancero raso
a un oficial ya de carrera.

CAPITAN
Y dinos, ¿cómo se llama
esa linda Dulcinea?

PEPA
Pepita.

CAPITAN
Pues, como hay Dios,
te envidio, chico, esa Pepa;
y no nos vamos de aquí
sin ver el fin de tu empresa.

PEPA
Probaré mañana.

CAPITAN
Ahora
que está madura la breva.

PEPA
(Aparte) ¡Ay, Dios mío, mi marido
va a llegar, y no me dejan!

CAPITAN
Con que, muchacho, al avío;
vamos a ver si te templas.

PEPA
¿Que si me templo? Ahora mismo
me voy a asaltar la brecha...
(Aparte) Subo a verla, ellos se van,
y en seguida doy la vuelta.

CAPITAN
Pues a ver cómo te luces.
Dios te la depare buena,

(Váse por el jardín y los oficiales la siguen)


ESCENA XII

El Trompeta.

TROMPETA
Pue zeñó, el chavaliyo
va a ser un meso é prenda.
¡Qué pronto se la ha apañao!
Y la muchacha no é fea:
güen taye, bien ensiyáa,
pisa con mucha firmesa,
prueba que é bien empernás,
y unos ojillos é brea,
que a poco que me guiñarán
les tomaría querensia.
¡Ay! de buena gana baria
de su saya mi bandera.


ESCENA XII

El Trompeta, el Teniente Coronel, y después del primer verso el Ayudante, mirando los pliegos que trae del correo. Los dos de la puerta de la calle.
.
TENIENTE CORONEL
Pues señor, todos los puestos
están cubiertos en regla.

AYUDANTE
(Aparte) Sello de la dirección:
aquí está mi charretera.

TENIENTE CORONEL
(Aparte) ¿Quién desarregló esta sala.
Parece que ha habido feria

AYUDANTE
(Si es mi grado, no hay remedio;
hoy me caso)

TENIENTE CORONEL
A ver, trompeta,
¿qué ha pasado aquí?

TROMPETA
Señó,
pues si ha habío una tremenda.

TENIENTE CORONEL
¿Qué dices?

TROMPETA
Los ofisiale
han decubierto una jembra,
y como los probes andan
tan escasos...

TENIENTE CORONEL
(¡Santa Tecla!)

AYUDANTE
(Con viva ansiedad) .
A ver, a ver, ¿qué ha pasado?

TROMPETA
Náa, señó, una friolera.
Que uno é los nuestro, pues,
¡lo que es la gente é guerra!
fue erechito a camelarla
y empesó besa que besa.

TENIENTE CORONEL
¿Y ella entonces gritaría?

TROMPETA
No señó, se etuvo quieta.

TENIENTE CORONEL
Eso que dices lo fraguas.

AYUDANTE
Eso que dices lo inventas.

TROMPETA
Si lo vi con estos ojo
que s'han de come la tierra.
¿Ven ustedes aquel poyo?
pues allí pasó la isena.

TENIENTE CORONEL
¿Y sabes cómo se llama (Conteniéndose)
el angelito?

TROMPETA
¿Quién, eya?
Pepita, según han dicho.

AYUDANTE
(Por si alguna duda queda)

TENIENTE CORONEL
¿Y quién es él?

TROMPETA
(Si le igo
que é su hermano, lo espeyeja)
No pude verle la cara.
Paese que usía se afleula
pó una cosa tan nimia.

TENIENTE CORONEL
¿Afectarme? no lo creas.
Sigue: ¿y después?

AYUDANTE
¿Y después?

TROMPETA
Despue... se najó la jembra
y el otro se fué detrá,
y caiculo que a eta fecha...

TENIENTE CORONEL
(Tapándole la boca)
Basta. (¡Ah, traidora!)

AYUDANTE
(¡Ah, perjura!)

TENIENTE CORONEL
(¡Ah, Lucrecia Borgia!)

AYUDANTE
(¡Ah, pérfida!)

TROMPETA
¡Ah! m'orvié é esirle
que el ojeto é mi vuerla
é que un herio é aquellos
ha espichao.

TENIENTE CORONEL
(Gritando) Que lo entierren.

TROMPETA
¿No manda usía otra cosa?

TENIENTE CORONEL
Que te vayas.

AYUDANTE
(Llamándole) Tú, trompeta,
da al coronel estos pliegos.
(No quiero volver a verla)

(Toma, el trompeta los pliegos y se va por el fondo)


ESCENA XIV

El Ayudante, paseándose agitado, y el Teniente Coronel fijo y pensativo.

AYUDANTE
(Aparte) ¡Y queja adorara yo
con tan ciego frenesí!

TENIENTE CORONEL
(Aparte) Puede que aun esté allí.

(Abre la puerta de su pabellón)

Ya no hay duda; desertó.

(Empieza a pasearse agitado en dirección opuesta al Ayudante)

(Como me llamo Viniegra
la voy a dejar tullida)

AYUDANTE
(¡A mí tan negra partida!)

TENIENTE CORONEL
(¡A mí partida tan negra!)

(Música)

AYUDANTE
De ti, de ti, traidora,
a huir por siempre voy...

(Declamación)

TENIENTE CORONEL
¿Le parece a usted que estoy
para músicas ahora?
¡Ponerse a cantar aun,
cuando la bilis me salta!
A usted sin duda le falta...

AYUDANTE
¿El qué?

TENIENTE CORONEL
El sentido común.

AYUDANTE
Puede que sí. ¡La inhumana
tenía en mi alma un templo!

TENIENTE CORONEL
(Aparte) ¿Otro pariente?

AYUDANTE ¡y qué ejemplo
contra la moral' ¡Villana!...

TENIENTE CORONEL
¡Qué entenderá por moral
este bárbaro!

AYUDANTE
Me agobia
la ira; era mi novia.

TENIENTE CORONEL
¡Habrase visto animal!

AYUDANTE
¡Pepita, la que hoy y ayer
eterno amor me ha jurado.

TENIENTE CORONEL
¿Sabe usted, desventurado,
que Pepita es mi mujer?

AYUDANTE
¡Su mujer! ¡Oh Dios!... ¿qué escucho?
Pero... ¿cómo puede ser
que ella sea su mujer?

TENIENTE CORONEL
Siendo yo el marido.

AYUDANTE
Mucho;
pero tan negra falacia
no es creíble.

TENIENTE CORONEL
Ya se ve.

AYUDANTE
¿Y dónde se casó usted?

TENIENTE CORONEL
En Pamplona, por desgracia.
Sus balcones la rondé,
y admirando su modestia,
me enamoró como un bestia
y en secreto me casé.

AYUDANTE
A no ser obra del diablo
no acabo de comprender
cómo le pudo a usté hacer...

TENIENTE CORONEL
¡Cuidado con el vocablo!

AYUDANTE
Le juro a usted que me pesa
el disgusto que le he dado:,
ella me ocultó su estado.

TENIENTE CORONEL
Este joven me interesa.

AYUDANTE
De su amor me hacia alarde.

TENIENTE CORONEL
A mí también. ¡Oh furor!

AYUDANTE
¿Muramos?

TENIENTE CORONEL
Eso es mejor
dejarlo para mas larde.

AYUDANTE
Entonces ¿qué piensa usted?

TENIENTE CORONEL
¿Que qué pienso? Ir a buscarla
y en el acto desollarla
como a San Bartolomé.

AYUDANTE
Lo merece.

TENIENTE CORONEL
Ya lo creo.

AYUDANTE
Mátela usté.

TENIENTE CORONEL
A eso aspiro:
en pillándola yo a tiro,
chis, la atravieso y laus Deo.

(Se va por la puerta de la calle)


ESCENA XV

El Ayudante y el Coronel después de los tres primeros versos.

AYUDANTE
¡Desventurado de mí!
nunca imaginara el daño
que hace al alma un desengaño.

CORONEL
Pero, hombre, ¿qué haces aquí?

AYUDANTE
Nada, mi Corone!, yo,
discurría... (Pobre anciano)

CORONEL
Ya llegó tu charretera. (Con alegría)

AYUDANTE
(Frío) ¡Calla! ¿Con que ha llegado;
la?...lo celebro.

CORONEL
¿Qué es eso?
¿Te has vuelto tonto, muchacho?
Después que todo el camino
rae has estado fastidiando
con que querías casarte
así que llegara el grado,
¿te quedas al recibirlo
tan remiso, tan pacato?
¿Estáis de monos?

AYUDANTE
No tal...

CORONEL
Chico, aquí hay gato encerrado,
y me lo vas a soltar.
Dime lo que es, ó te parto.

AYUDANTE
Es que, bien a pesar mío,
es ya imposible ese lazo.

CORONEL
(Azorado) ¿Hay algún impedimento
que no puedas divulgarlo?

AYUDANTE
No, señor; es, en fin, que ella
ha dado a otro su mano.

CORONEL
Entiendo: en una escalera,
ó bien subiendo ó bajando...

AYUDANTE
No señor: en el altar
y ante el cura y escribano.

CORONEL
¿Qué me cuentas?

AYUDANTE
Lo que usté oye.

CORONEL
Esa es grilla. Vamos, vamos.
¡yo no quiero chanzonetas!...

AYUDANTE
Si ahora, aquí mismo, acabo
de dejar a su marido.

CORONEL
¡Con que soy suegro hace rato
sin haberme dado parte!
¿Y quién es el temerario?

AYUDANTE
El Teniente Coronel
de lanceros.

CORONEL
¡Ah villano!
Por eso a nuestra llegada
no se nos ha presentado.
Yo le ajustaré las cuentas.

AYUDANTE
¿Cómo quiere remediarlo?

CORONEL
Si la muchacha te gusta,
hazte cargo que ha enviudado,
porque en viendo a su marido
le desafío y le mato.
Di que preparen mis armas
y que ensillen el caballo.

AYUDANTE
¿Pero qué va usted a hacer?

CORONEL
(Seco) Obedezca mis mandatos.

(Váse el Ayudante por la puerta de la calle)


ESCENA XVI

El Coronel y Teniente Coronel, después de los ocho primeros versos.

CORONEL
Mientras yo estuve en campaña
y ella en colegio vivía,
él la encalabrinaría
con alguna mala maña;
y ablandarme pensará
con cuatro mentirijillas
pues si me busca cosquillas
no sabe con quien las ha.

TENIENTE CORONEL
(Entrando sin reparar)
No he podido dar con ella:
hoy, estallo como hay Dios.

(Repara en el Coronel)

Perdone usté. (Saluda) ¿Es usted el
Coronel?

CORONEL
Sí, señor.

TENIENTE CORONEL
Yo soy el jefe inmediato,
y aprovecho esta ocasión...

CORONEL
Me alegro, porque tenemos
que ajustar cuentas los dos.

TENIENTE CORONEL
Las pasé ya al comisario:
no hay más que pedirlas.

CORONEL
No.
Yo le hablo a usted de otras cuentas.
¿Me entiende usted?

TENIENTE CORONEL
Sí, señor.
¿Usted querrá examinar
las del tocino y arroz
que llegó ayer para el cuerpo?

CORONEL
No es eso.

TENIENTE CORONEL
¿Qué cuentas son
entonces las que usted pide?

CORONEL
Yo pido cuentas de honor.
Me parece que hablo claro.
¿Me entiende usté ahora?

TENIENTE CORONEL
(Frío y parado) No.

CORONEL
Pues pronto me irá entendiendo.
(Seco) Usted, ¿por qué se casó?

TENIENTE CORONEL
(Pausa) ¿Y a qué viene esa pregunta?

CORONEL
(Vivo) No hay que eludir la cuestión.
Responda sin circunloquios:
usted, ¿por qué se casó?

TENIENTE CORONEL
Porque me dio la real gana.

CORONEL
Acepto la confesión.
(Pausa) ¿Contó conmigo para algo?

TENIENTE CORONEL
No teniendo aun el honor
de conocerle, no creo
que fuese desatención...

CORONEL
No hay que tratar de excusarse.
¿Contó conmigo, si, ó no?
¿Me escribió un renglón siquiera?
¿Me pidió la aprobación?

TENIENTE CORONEL
(Aparte) ¡Vaya una manía rara!
Pero, Coronel, por Dios,
es usted vicario ó reina...

CORONEL
Harto sabe usted quién soy.
Sable en mano y punto en boca,
y hasta que caiga usté ó yo.

TENIENTE CORONEL
(Aparte) Cuanto apostamos a que este
también me la enamoró.

CORONEL
En guardia.

TENIENTE CORONEL
(Desenvainando) Precisamente
me pilla usted de un humor,
que necesito una víctima.

CORONEL
Pues yo necesito dos.


ESCENA XVII

Dichos, y Pepita, que se precipita sobre su padre.

PEPITA
Papá, ¿qué va usted a hacer?

CORONEL
(Cogiéndola con la mano izquierda y llevándola a la izquierda, ador, del proscenio)
Mírale bien.

(Señalándole al Teniente Coronel)

PEPITA
Ya le miro.

CORONEL
Pues... vuélvete a tu retiro:
no trates de interceder,
porque nada alcanzarás.

TENIENTE CORONEL
(Atontado en su lugar) (Aparte)
¿Pero de qué se querella?

CORONEL
(Dirigiéndose al Teniente Coronel y señalándole a su hija)
Me parece, que estando ella...
no debo explicarme mas.
Tire usted ya, hasta la muerte.

TENIENTE CORONEL
Espere usted.

CORONEL
(Aparte) ¿Qué querrá?

TENIENTE CORONEL
(Dirigiéndose a donde está Pepita: bajo)
Niña, ¿tiene su papá
costumbre de almorzar fuerte?

PEPITA
(Alto) ¡Caballero!

CORONEL
(Aparte) Poco a poco...
¿Caballero? ¡Tal cumplido!...

(Dirigiéndose a su hija, bajo)

¿Ese hombre, no es tu marido?

PEPITA
¿Mi marido? ¿Está usted loco?

CORONEL
(Mirándola con socarronería)
¿Te haces la desentendida,
eh?

(Se dirige al Teniente Coronel bruscamente)

¿Quién es esa señora?

TENIENTE CORONEL
¡Yo qué sé! La veo ahora
por vez primera en mi vida.

CORONEL
Entonces, vamos a ver:
ha poco no ha confesado
usted que estaba casado?

TENIENTE CORONEL
Sí.

CORONEL
¿Con quién?

TENIENTE CORONEL
Con mi mujer.

CORONEL
¿Y no es esta? (Señalando a su hija)

TENIENTE CORONEL
Coronel
usted todo lo atropella.
No señor, ella no es ella,
ni yo tampoco soy él.

CORONEL
¿Es cosa que aquel bergante
se haya burlado de mí?
¡Pues en cuanto vuelva aquí!...


ESCENA XVIII

Dichos y el Ayudante.

A ver, señor ayudante,
¿qué me ha contado usted hoy?

AYUDANTE
Lo que el señor me ha contado:
que hace un mes que está casado
con Pepita.

TENIENTE CORONEL
Ya se ve.

PEPITA
No conmigo.

TENIENTE CORONEL
Ya se ve.

CORONEL
Señores, yo me confundo.

TENIENTE CORONEL
¿No hay mas Pepita en el mundo
que la Pepita de usté?

CORONEL
(Volviéndose al Ayudante)
¿Lo ves? ¿Y no te sonrojas
de tanto disparatar?
¡Que siempre hayas de tomar
el rábano por las hojas!

AYUDANTE
(Bajo al Coronel, llevándoselo aparte.
Es que hay mucho más.

CORONEL
Acaba.

AYUDANTE
Los oficiales dijeron
que poco há, la sorprendieron
mientras uno la besaba.

CORONEL
Pues esto ya es cosa grave.
Haz que vengan al momento,
qué he de hacer un escarmiento
que con todos acabe.
Se ha de hablar de mis cabellos.
¿Y el nombre del agresor
te lo han dicho?

AYUDANTE
Sí, señor:
Viniegra.

CORONEL
Anda por ellos.

AYUDANTE
Usted sabrá proceder
con prudencia.

CORONEL
Por supuesto.

(Váse el Ayudante)

PEPITA
(Aparte) ¿De qué hablarán?

TENIENTE CORONEL
(Aparte) Y a todo esto,
¿dónde estará mi mujer?

CORONEL
(Sacando la lista del bolsillo. Aparte)
La lista es testigo fiel,
que rae dirá el que haya sido.

(Después de ojearla)

Pues no hay más de ese apellido
que el teniente coronel.


ESCENA XIX

Dichos, el Ayudante y los Oficiales.

CORONEL
Señores, un acto ruin
me obliga a abrir un proceso,
un lancero ha dado un beso
hoy a mi hija en el jardín.
Yo detesto esos excesos.

PEPITA
No es cierto.

CORONEL
¿Vas a negar?

PEPITA
No fue uno; fue un millar.

CORONEL
Pues rectifico: mil besos.
Esa es una acción muy negra
que pone a mi enojo el sello:
y el que hizo tal atropello
sé que se llama Viniegra.

(Volviéndose a su hija)

¿Vas a negarlo?

PEPITA
Yo, no;
pero pierde el interés
al saber que Viniegra, es
una mujer como yo.

TODOS
¡Una mujer!

(Mirando al jardín todos menos el Coronel, que habrá fijado una mirada en el Teniente Coronel y sigue fríamente)

CORONEL
¿Qué hay de raro?
¿Han visto, cuando hay magín,
como las cosas al fin
se ponen todas en claro?
¿Y por qué lo han de extrañar?
Yo, aunque en historia soy parco,
sé, que hubo una Juana de Arco
que se lanzó a batallar:
y el corazón se me alegra
de entusiasmo a tal hazaña,
de que Juana Arco de España
sea una Pepa Viniegra.
Y hasta encuentro muy conforme
que de afecto demos prueba
a la amazona, que lleva
nuestro preclaro uniforme.
De la gloria en el zenit
tiene el valor un altar,
que todos deben honrar.
Ven acá, nueva Judit.

(Va y abraza al Teniente Coronel)

TENIENTE CORONEL
Quite usted allá, Holofernes.

CORONEL
¿No es Viniegra?

TENIENTE CORONEL
Convenido:
pero yo soy su marido.

AYUDANTE
(Corriendo a Pepita)
Y yo tu marido en ciernes.

CORONEL
Entonces, ese crisol
de fortaleza esplendente,
¿Dónde se esconde?


ESCENA XX Y ULTIMA

Dichos y Pepa.

PEPA
Presente.

TENIENTE CORONEL
Ven acá, rayo de sol.

PEPA
¿Me quieres?

TENIENTE CORONEL
¡Qué mal humor
he pasado! Por de pronto
ya me creí...

PEPA
Calla tonto,
si yo he sido el seductor.

TENIENTE CORONEL
No te separes de mí.

CAPITAN
¡Quién la pudiera pescar!

CORONEL
Me gustaría mandar
todo un regimiento así.

(Música)

PEPA
Si yo mi lanza tuviera
al mundo entero atacara,
y al que a ofenderme viniera,
yo le mandara
con Belcebú:
mas sin defensa ni acero,
rindo mi orgullo en tus aras,
nada le queda al lancero
si no la amparas
público, tú.

CORO
Todo mi arranque guerrero
de buena gana empleara
para tener un lancero
con el salero
que tienes tú.


FIN DE LA ZARZUELA


Información obtenida en:
https://archive.org/details/ellancerozarzuel00gazt

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