martes, 2 de febrero de 2016

El Padrino de "El Nene" (Libreto)



EL PADRINO DE "EL NENE"
o
¡TODO POR EL ARTE!



Sainete lírico en tres cuadros, en prosa.

Textos de Julián Romea.

Música de Manuel Fernández Caballero y Mariano Hermoso.

Estrenado en el Teatro de la Zarzuela la noche del 28 de Noviembre de 1896.


REPARTO (Estreno)

Pilar (20 años) - Srta. Segura.

Micaela (41 años) - Srta. González.

Santos (45 años) - Sr. Julián Romea.

Perico (alias) El Nene (23 años) - Sr. Moncayo.

El Señor Joaquín (39 años) - Sr. García Valero.

El Manquito(50 años) - Sr. Orejón.

Dimas (55 años) - Sr. Julián Romea.

Chavito (19 años) - Sr. González.

El Golondro (29 años) - Sr. Arana.

El Churro (24 años) - Sr. Gallo.

Pedrín (8 años) - Sr. J. Povedano.

Pepe (22 años) - Sr. Santos.

El Médico - Sr. Mora.

Un Monaguillo - Sr. E. Povedano.

Un Inspector - Sr. Hernández.

Un Mono Sabio - Sr. Toha.

El Aguador - Sr. Castillo.

El Naranjero - Sr. Monteagudo.

El Bollero - Sr. Estrella.

Un Borracho - Sr. J. Guerra.

Su Mujer - Sra. Arizmendi.

Un Asistente - Sr. Sánchez.

Una Criada - Srta. Contreras.

Un Padre - Sr. Valsalobre.

Una Madre - Srta. Grossi.

Chula 1ª - Srta. Espinosa.

Chula 2ª - Srta. Ferrer.

Señorito 1º - Sr. M. Guerra.

Señorito 2º - Sr. Galerón.

Cuatro chicos de cuatro a ocho años.

Guardias, alguaciles, toreros, picadores, mozos de estoques, monos sabios, areneros, mulilleros, vecinos, espectadores, chicos, etc. Coro general y de niños.

La acción en Madrid, en el mes de Enero. Epoca actual (La del estreno). Derecha é izquierda las del actor.


ACTO UNICO

El teatro representa una barbería en piso bajo muy modesta, en la calle de Toledo. Puerta de entrada al foro. Otra lateral segundo término izquierda que conduce al interior. Una tabla, de mármol, que sirve de mesa-tocador, corre a lo largo de la pared derecha desde el foro al proscenio. Tres espejos y tres sillones en sus sitios correspondientes para el servicio de barbería. Sobre la mesa-tocador los utensilios propios del oficio. A la derecha en la puerta del foro, una percha con toallas y paños. A la izquierda de la misma un tocador ó lavabo con grifo, y sobre aquél vacías, etc. etc. Encima un reloj parado. Al lado de la puerta 2ª izquierda un armario bajo de un solo cuerpo y dos hojas, que encierra paños limpios y otros útiles propios del establecimiento. Encima una cesta para la compra. Sigue a este armario, adosado a la pared izquierda, una larga banqueta de gutapercha ó paño. Sobre ésta, otra percha para los sombreros de los parroquianos. En el centro un velador con recado de escribir muy modesto y varios números de «El Enano», «El Toreo», «La Lidia», «El Heraldo». Un cepillo. Delante del velador un brasero en su caja y a la, lumbre una cafetera con agua caliente para afeitar. En las paredes láminas de «La Lidia». Carteles de toros, banderillas, alguna moña, etc. y detalles que indiquen la estupenda afición de Santos al toreo. Lámpara de petróleo colgada en el centro y quinqués de pared entre los espejos. Retratos de toreros célebres. Sillas de Vitoria.


ESCENA PRIMERA

Santos escribiendo en el velador, (l) Pepe sentado en el brazo del tercer sillón, leyendo un periódico. Pilar sentada en una silla baja al lado del extremo de la banqueta, donde está sentado el Manquito, dándole lección de guitarra. Pansa larga. Pilar toca y Manquito lleva el compás.

(l) Pepe, Santos, Pilar, Manquito.

MANQUITO
Ahora la prima... ¡la primal!

PILAR
¿Así?

MANQUITO
Eso es. ¡Mucho!... ¡Olé!...

PILAR
¡Qué difícil es esto!

MANQUITO
Ese deíto gordo... ese deíto...

PILAR
Pero maestro, si no puedo.

MANQUITO
¿Cómo que no? Si toca usted ya más que Paco er de Lusena.

PILAR
No sea usted exagerado.

MANQUITO
Oiga usté, señó Santos. Quiero que ascuchusté toca er zapateao a su niña.

SANTOS
Vamos a Ver. (Dejando de escribir)

PILAR
Pero, padre, si me salen muy mal.

SANTOS
Anda, mujer, que ya hace mucho tiempo que no te oigo.

MANQUITO
Pó ya esté verá qué dirsípula he sacao. Y las va a canta tamié. Va usté a ve grasia fina.

PILAR
Sí, miá que gracia yo...

SANTOS
Pues me alegre mucho. Esos adornos son muy convenientes para ser dizna esposa del marido que va a tener.

MANQUITO
¡Hola! ¿Conque al fin?...

SANTOS
Sí, señor; el año que viene tomará Perico la alternativa y quitará los moños a tóos esos... desgraciaos que se le están poniendo por delante... y con la satisfacción que yo tengo con impresarios, ganaderos, el Guerra, el Reverte y un porción de pronombres de la torería, el chico hará carrera, y esta tonta tendrá un marido como para sí misma quisieran muchas títulos, ú séase alistócratas.

PILAR
Pero padre... si Perico no sirve para torero.

SANTOS
¿Qué dices, niña?

PILAR
Lo que digo. Perico era un buen oficial de papelista y desde que dejó el oficio por meterle usted en la afición al toreo, ni tiene hora segura ni puchero a la lumbre.

SANTOS
¡Pero niña!...

PILAR
¡Y ná más! Mire usted, maestro. Perico era un muchacho honrao; mantenía a su madre viuda; ganaba de tres a cuatro pesetas todos los días, nunca jugaba ni bebía, ni tenía amigos, ni más cariño que su madre y yo; su maestro le quería más que a sus hijos; en fin, era un hombre. Pero mi padre le entonteció con eso del toreo; el muchacho dejó el oficio, se echó a torear por los pueblos, y de todas las corridas sale desnudo, y cuando no está en el hospital anda por la calle cojeando; y tan y mientras en su casa no hay unas malas sopas, y su madre llora y yo sufro y rabio... y por fin, que esto no tiene más remedio que ó morirnos todos ó que se acabe el mundo.

MANQUITO
¡Olé, olé y olé y vivan los corasones de azúcar cande!

SANTOS
Pero niña! ¿Pero qué estás hablando? ¿Pero qué entiendes tú de las cosas del mundo? ¿Pero qué sabes tú de la prática de la vida ni del destino de las criaturas ni de... mira, mira, mira... cántame esas coplitas y no te metas en poblemas que no están al alcance de tu inteligencia. Conque venga de ahí.

PILAR
Bueno, padre, no se ponga usté así. Ni tengo ganas de cantar, ni sé; pero allá va, salga lo que salga.

MANQUITO
¡Eso es! ¡Viva la autoridá paterna y vivan las caritas humildes y la voluntá de las niñas bonitas!

(Música)

PILAR
¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay!
que le lele leando.
¡Ay, ay, ay, ay, ay, ay!
que me voy mareando.
Gitanito, gitanito,
no vayas a torear
porque a mí me dan fatigas
y ganitas de llorar.
No te fíes nunca
de bichos con cuernos
que aunque paezcan mansos
son muy traicioneros.
Yo solo al pensarlo
ya siento temblores
y ya ni me fío
de los caracoles,
que aunque sus pitones
no sirven pa ná
alguno quisiera
tal vez cornear

MANQUITO
¡Qué gracia que tiene!
¡ay, qué resala!

PILAR
Caracolitos, que vente conmigo
caracolitos, que yo soy mejor
¡ay, gitanico! que un toro del duque
y yo doy más juego sin exposición;
¡ay, caracolitos! soy más voluntaria
¡ay, caracolitos! sin mala intención;
me cuadro en la suerte
con mucha nobleza
y mansa me entrego
a mi matador.
¡Ay! Vente conmigo al baile
y no vayas a la plaza
que aquí te daré mis brazos
y allí el toro una cornada;
la cara deja del bicho
y ven cerca de mi cara
y da un pase de ida y vuelta
por la calle de la Pasa.

MANQUITO
Me sacan de quicio.
su gracia y su aquel;
sin darme yo cuenta
me bailan los pies.

PILAR
Muleteando me estás hace días
muleteando con arte y primor,
y al darme un pase te alcanzo una tarde
y con mis ojos te mato de amor.
¡Viva quien tiene alegría
y sabe querer
y quien olvida los toros
por una mujer!
¡Ay, que prontito, cariño,
seré tu gachí
y en los bailes, cafés y teatros
la envidia seremos de todo Madrí!
¡Arsa, mi niño,
que toma, que dale,
que está de alegría
moviendo los pies!
¡Vivan los hombres,
que vaya, que venga,
que tienen salero
y saben querer!

MANQUITO
¡Qué viva tu pare,
tu mare, tu abuela,
tu tatarabuela! ¡olé!

LOS DOS
¡Ay olé!

(Hablado)

SANTOS
¡Bien, Pilar, bien! Eres una artista.

MANQUITO
¿No se lo desía yo a usté? (1)

(1) Pepe, Santos, Manquito, Pilar.

SANTOS
Y eso que el maestro es manco.

MANQUITO
Cabales; que si no me faltara er deo líndise de la mano erecha, ya le hubiea yo enseñao la mar de falsetas con abalorios. Pero, ¡qué le vamos a hasé! De chequetillo se me esgrasió este deo; pero así y too, el Manquito es hoy un güen tocaor de tablao, sin que esto sea presumir. Más mérito, ¿no es verdad?

SANTOS
Pues ya lo creo.

MANQUITO
¡Ea, güeno! Pues hasta el lunes. (Toma su sombrero de la percha de la derecha)

PILAR
¡Vaya usté con Dios, maestro!

SANTOS
¡Adiós, señor Tomás! Que no falte usté mañana a la corrida.

MANQUITO
Primero faltará el sol.

SANTOS
Pásese usté por aquí y nos iremos juntos.

MANQUITO
Y a vé si pa el lunes me puede usted dar aunque fio sea más que un mes de los cuatro que usted me debe de las lersiones.

PILAR
(¡Dios mío, qué vergüenza!)

MANQUITO
Y usted dispense, señor Santos; pero semos en casa seis bocas, y los tiempos están muy malos.

SANTOS
Sí, hombre, sí; yo haré lo posible.

MANQUITO
Ya usté ve. El cante está en decadencia. La afisión por los suelos; las lersiones son muy escasas; así es que toa la familia estamos a dieta y vestíos de verano, y me he tenío que mudar a un piso quinto tan arto, tan arto, que otavía no he podío ver un gorrión por la pechuga. ¡Ea, con Dios! (Vase por el foro)

SANTOS
¡Abur!


ESCENA II

Santos, Pilar, Pepe. Luego Micaela y Pedrín.

PILAR
Mire usté, padre; lo que debe usted hacer es despedir al maestro.

SANTOS
¿Por qué?

PILAR
Porque no quiero más músicas.

SANTOS
¿Y a qué viene eso ahora?

PILAR
¿Pero usted cree que estamos para solfas, cuando no hay en casa un real? ¿Cuando está usted debiendo a todo el mundo? ¿Y cuando estamos en las últimas?

SANTOS
Mira, niña, vete a fregar los platos y déjame en paz.

PILAR
¿Los platos?... ¿Qué platos he de fregar, si hoy no nos hemos desayunado todavía?

SANTOS
¡Pero, chica!...

PILAR
Pues si es la verdad.

SANTOS
Bueno, no te apures; ya arreglaremos eso. Tu madre ha salido por dinero y no debe tardar.

(Se oye llorar a Pedrín descompasadamente. Entra con él Micaela, que lo trae arrastrando del brazo. Pedrín trae puesta una montera de papel y una capa de percalina azul, con esclavina encarnada)

PILAR
Ahí viene con el niño.

MICAELA
¡Anda, anda, sinvergüenza! (1) ¡Aquí está tu padre que te compondrá!

(1) Pepe, Santos, Pedrín, Pilar, Micaela.

PEDRIN
¡Ay, ay, ay! (Llorando)

SANTOS
¿Qué es eso?

MICAELA
¿Qué? Que el muy granuja, en Jugar de ir a la escuela, se me ha escapado a jugar al toro con los chicos a Puerta Cerrada.

PEDRIN
¡Ay, ay, ay!

SANTOS
Pues, mira; ya sabes tú que no me paece mal esa afición. Si al muchacho le tira el arte, ¿por qué le vas a torcer su idea?

MICAELA
¡Jesús, qué hombre! Pero, ¿a ti te parece esto decente? ¿No ves cómo trae el pantalón que ayer mismo se lo compuse?

PEDRIN
Es que me ha cogido el toro por detrás.

SANTOS
¡Ay, qué salero! Por ahí no tienen cornás más que los toreros que juyen. Haber salida por pies.

PEDRIN
¡Si era Quico el de la tahona, que es más grande que yo!

SANTOS
Pues con los toros grandes se ganan las palmas y el nombre.

PEDRIN
Ya le di yo un recorto, que se dio de narices contra un carro que había en la esquina de la Cava Baja.

SANTOS
¡Olé les hombres! ¡Vengan esos cinco!

MICAELA
Pero, Santos, ¿qué dices?

SANTOS
Fomento el arte, mujer.

MICAELA
¡Tú estás chiflao, por fuerza! ¿Y la boina maldito?

PEDRIN
Me la ha escondió un chico.

MICAELA
¿Y los libros?

PEDRIN
Están en la frutería.

MICAELA
¡Uy! ¡Cómo trae la camisa, limpia de hoy! ¡Vamos, entre todos, me vais a quitar la vida! ¡Maldita sea la hora en que!...

SANTOS
¡Eh! ¡Micaela! ¡Qué vas a decir un disparate! Sosiégate, y dime si te ha dado dinero la Ugenia.

MICAELA
(Echando un duro sobre el velador) Toma; me ha dado un duro y dice que no me da  más. Que con este ya van ocho.

SANTOS
Ya verás tú como tocio se arregla.

MICAELA
Sí, como Dios no lo remedie, de ésta vamos todos al Hospicio.

SANTOS
¡Ave María!

MICAELA
Pero, ¿no tenías tú ayer diez y siete pesetas en el cajón? (1)

(1) Pepe, Pedrín, Pilar.

SANTOS
Sí, pero...

MICAELA
¿Pero qué? ¿Qué has hecho de ellas?

SANTOS
Pues verás., yo.

PILAR
Se las ha dado a Perico, para que alquile el vestido que va a sacar mañana en la corrida.

MICAELA
¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Qué condenación de hombre! Pero, ¿tú te has vuelto loco? ¿A dónde vas a parar con esa manía, Santos?

SANTOS
¿A dónde? Ten calma y escúchame.

MICAELA
¡Dios me perdone! Ya escucho.

SANTOS
Tú conoces bien mi natural. Tú conoces bien mis teorías sobre pundonor y demás; tú conoces bien mis principios...

MICAELA
No; ya hace tiempo que no conozco ni tus principios ni tus postres; tus patatas y gracias.

SANTOS
Vaya; si lo vamos a echar a chirigota, avisa.

MICAELA
Sigue.

SANTOS
El hacer hoy los sacrificios que hago por Perico, no creas tú que es otra cosa sino cuestión de pespicacia y de vista. Perico, que hoy es ya una esperanza del toreo, será mañana maestro en el arte, y ganará los miles a espuertas, y será solicitao y querido en todas partes y llevará consigo la bendición de Dios, que caerá sobre su mujer, nuestra hija aquí presente, y sobre toda esta familia, que por su honradez y demás, está llamada a gozar de toda clase de prosperidades.

MICAELA
¡Amén! Pues debajo de todos esos desatinos, pones que a mí no me da la gana de que eso suceda. Que tu hija no se casará con Perico y sí con el señor Joaquín, que la quiere y es honrado, y tiene su tienda de ultramarinos en la Colegiata y una fortuna de siete u ocho mil duros. Y, por último, que desde mañana me pongo yo los calzones y os meto en cintura a ti, a ella y a todo el que me lleve la contraria. ¡Ea!

SANTOS
¡Pues señor, bueno! Pues no lo tomas tú con calor ni ná, que digamos.

MICAELA
Porque ya estoy harta. Y me voy, porque esto va a acabar muy mal. (A santos) Tú, a afeitar a... a afeitarte tú, porque aquí no viene nadie. Tú, a lavar y a mudar a tu hermano. Y yo a la compra, ¡que Dios sabe si será la última! (Poniéndose el mantón nerviosamente y cogiendo una cesta que habrá sobre el armario) y que os lleve a todos el demonio... y que... ¡abur!... porque si no me marcho voy a reventar como un triquitraque. (Vase por el foro)


ESCENA III

Dichos, menos Micaela.

SANTOS
¡Shssss... pum!... ¿A dónde irá a soltar la caña ese cohete? No; y como buena, es buena; ya lo creo; no tiene más sino que... ya se ve, la pobre... ¡Canario! Y a todo esto no me acordaba del suelto para el Heraldo. Y son las doce y media,

PILAR
¿Qué suelto?

SANTOS
Espera; Pepe, ponte el sombrero y llégate a Barrionuevo, a la imprenta del Heraldo. Preguntas (Pepe toma su capa y su sombrero de la percha de la izquierda) por el señor de Barquero, el que hace las reseñas taurinas, y le dices que de parte del maestro Santos ahí va el suelto de que le hablé ayer. Mira: (Leyendo) «En la corrida de novillos que se lidiará mañana domingo, alternará, por primera vez en nuestro circo, el notable diestro madrileño Pedro Cueto (alias) El Nene, del que tenemos las mejores noticias por nuestros corresponsales de Algete, Tetuán, Torrejón y otras. Damos la enhorabuena a la impresa y al público en general, por la aparición de tan brillante esperanza en el debilitado arte de Costillares.» ¿Eh?¿Qué te parece?

PILAR
Que mañana me quedo sin novio.

SANTOS
¡Calla, inocente, calla! ¡Que no sabes tú la fortuna que te espera!

PILAR
(Con un gran suspiro) ¡Ay, Dios mío!

SANTOS
Toma, Pepe. Y si no está ese señor, que se lo pongan en su mesa.

PEPE
Está bien. (Vase por el foro)


ESCENA IV

Santos, Pilar y El Monaguillo.

SANTOS
Y tú, ve a lavar al niño que si no tu madre nos va a armar el gran tiberio cuando vuelva. (Pilar entra al niño por la izquierda)

MONAGUILLO
Señor Santos.

SANTOS
¿Qué pasa?

MONAGUILLO
Que se llegue usted a casa del capellán pa afeitarlo, que tiene una boda a la una.

SANTOS
¿De cuál de los dos?

MONAGUILLO
De Frascuelo.

SANTOS
¡Ah! ¡Bueno!

MONAGUILLO
Adiós.

SANTOS
Mira qué condenaos de chicos; le llaman así porque se parece al señor Salvador, (Cogiendo los avíos necesarios) Ten cuidado de la casa. Y si viene Perico, que me aguarde. (Toma su sombrero de la percha izquierda)

PILAR
Bueno, padre. No tarde usted, que estoy sola.

SANTOS
Ahora vuelvo. (Vase por el foro)

PILAR
¡Válgame Dios y qué desgraciada soy! ¡Si yo pudiera convencer a ese muchacho! Pero quiá, si mi padre le tiene sorbido el seso. Dándole achares con el señor Joaquín, quizá se viniera a buenas. ¡Pero si yo no sé hacer eso! ¡Si yo le quiero a él solo!... ¡Ay, Virgen de la Paloma! ¡Si me lo vuelves papelista te ofrezco, pa cuando nos casemos, un torero de Cera de tamaño natural. (Vase segunda izquierda)


ESCENA V

Perico, El Churro, El Golondro y Chavito. Salen por el fondo el Nene y el Golondro, con capas. Chavito y Churro, sin ellas. Vestidos de corto, humildes, pero no rotos ni sucios. Churro lleva gorra, Chavito boina. Todos llevan la coleta recogida. Entran y se sientan en derredor del brasero (1) y se van levantando cada uno a su frase, cuando Perico dice: «Yo me abro de capa, etc.»

(1) Nene, Golondro, Churro y Chavito.

(Música)

PERICO
¡Valiente tarde!

GOLONDRO
Está que pela.

CHURRO
¡Me he quedao tieso!

CHAVITO
Pá mí, que nieva.

PERICO
Venga un cigarro.

CHURRO
Lo debo, chico.

PERICO
Golondro.

GOLONDRO
Paso.

PERICO
Chavito.

CHAVITO
Piso.

PERICO
¡Ay, qué cuadrilla de más salero, ni tié tabaco, ni tié dinero!

CHURRO
Está lo mismo que el matador, que ni los cuartos tié de un reló.

PERICO
En estas manos
tengo un tesoro;
un cambio mío
vale un millón.

GOLONDRO
¡Valiente cambio!

PERICO
Lo dicho, dicho.

CHAVITO
Adiós, tú, Lonja del Almidón.

PERICO
Yo me abro de capa
delante del bicho
y con dos verónicas
le dejo aturdió,
luego una navarra
y otra de farol,
y salgo de la suerte
más limpio que el sol.

GOLONDRO
Yo entro por derecho
gritando: ¡Jún, toro!
Y humillar le hago,
y morder el polvo.

CHURRO
Yo pa dar el quiebro
no tengo rival.

CHAVITO
Yo sobaquilleo
de un modo especial.

TODOS
Pues mi fama de torero
asenté como el primero
en Chinchón,
Navalcarnero,
Hortaleza
y Fuencarral.
Dominamos la escuela rondeña,
la llama sevillana también,
y además el toreo de brazos.

CHAVITO
Y además el toreo de pies.
Todos Toreamos Saltillos, Veraguas,
Miuras, Laffites, Muruves y tó,
aunque tenga más años que un loro
y el cólera morbo en cada pitón.
Somos los toreros del porvenir,
y los que hasta ahora tuvieron cartel
por debajo de nosotros los hemos de ver,
porque unos maletas todos ellos son
y ninguno vale lo que valgo yo.
Para alegría, los toros;
para toreros, España,
y para barbianas toas las españolas
cuando van de fiesta con mantilla blanca.
Para los bichos, el trapo;
para las hembras, constancia,
y para estos cuatro mozos de chipén
tóos los aplausos y todo el parné.
Cuando hacemos el paseo
avanzando así
lo que dicen de nosotros
es lo que hay que oír;
porque son nuestras hechuras
de lo más barbián;
mire usté, mire usté
qué facha tan salá.
¡Ay olé! ¡ay olé!
quien se fije lo verá..
No se vio en la plaza
tipo más flamenco,
esto es dar el golpe,
esto es ser torero.

PERICO
Que ni Costillares.

GOLONDRO
Que ni el Chiclanero.

CHURRO
Que ni Pepehillo.

CHAVITO
Que ni el Regatero.

PERICO
Que ni Cayetano.

GOLONDRO
Que ni el Espartero.

CHURRO
Que ni Mazzantini.

CHAVITO
Que ni el Algabeño.

PERICO Que ni Cara ancha.

GOLONDRO
Que ni el Torerito.

CHURRO
Que ni Villaverde.

CHAVITO
Ni Lagartijillo.

PERICO
Ni Gonzalo Mora.

GOLONDRO
Tato y el Villita.

CHURRO
Falco y el Minuto.

CHAVITO
Lavi y el Padilla.

PERICO y GOLONDRO
Bebe y Bocanegra,
ni el Salamanquino.

CHURRO y Chavito
Fuentes y el Chicorro,
Bomba y Bonarillo.

PERICO y GOLONDRO
Cúchares, Pepete,
Litri y el Gavira.

CHURRO y CHAVITO
Ni Manuel Domínguez,
Curro y Lagartija.

TODOS
Ni Francisco Montes,
ni Pedro Romero,
ni Manuel Carmona,
Gallo y Juan León,
ni el mismo Reverte,
ni el mismo Guerrita,
ni el gran Lagartijo,
ni el gran Salvador,
torearon lo que yo.
¡Vaya por usté,
y el de más allá,
que esto es en Madrí
la verdá!

Ahora sabemos que en Francia
hay afición al toreo,
y que tienen plazas para dar corridas
Cauterets y Nimes, Lourdes y Burdeos.
Hay ya toreros franceses
con casaquín y chapeo,
y como en España se quieran colar,
¡cuántos naranjazos se van a llevar!
El piquero allí se llama
don musiú Piqué;
el que pone banderillas
don Banderillé;
el que mata, cuando puede,
don Maté toró,
y al guasón que hay de frac
para abrir la puerta a los burós,
se le llama en francés Buñolero.
Es una vergüenza
que esto toleremos,
y a parar el golpe
los llamados sernos.

PERICO
Que ni Costillares,
etc., etc.

(Hablado)

GOLONDRO
Pues señor, bueno. Está concurrida la casa esta. Y en mita de la calle de Toledo (1).

(l) Golondro, Pedro, Churro, Chavito.

CHAVITO
¡Miá que si uno quisiera afeitarse ahora!...

NENE
 ¿Y qué te ibas a afeitar tú? (Sentándose)

CHAVITO
Es un digamos.

CHURRO
Y eso que hoy es sábado.

GOLONDRO
Día de barbas.

CHAVITO
Pá mí que aquí siempre es lunes.

CHURRO
La barbería de José María, poco jabón y mucha vacía.

NENE
¿Sabéis lo que os digo?

CHAVITO
¿Qué?

NENE
Que no me gustan las chirigotas tocante a mi padrino.

CHURRO
Si este Chavito es muy chirigotero.

CHAVITO
Pues miá... que el Churro...

GOLONDRO
Pero, hombre, ¿no ves?...

NENE
¡Que se ha concluido, ea! (Se levanta) Y que desde hoy vais a respetar lo que yo diga como matador vuestro que soy. Y que se ha acabao el tutearme. Y que el que no lo quiera así, ha dejao de pertenecer desde hoy a mi cuadrilla. (Pausa. Se sienta)

CHURRO
Pues ahora sí que nos ha achicao éste.

CHAVITO
Eso es cuartearnos las facultades, (se sienta en la silla baja donde estuvo Pilar, y toma la guitarra, con la que se entretiene sin tocar ni distraer la escena)

GOLONDRO
Y tiene razón. ¿No sernos nosotros los llamaos a dinificar el arte del toreo, tan atropellao hoy por cuatro ó seis Tabardillos, sin miaja de decoro personal? Pues prencipiemos por colocarnos nuestras propias personas en el terreno que a cá uno le pertenece, y vamos a la regeneración del arte con tóos sus prencipios antiguos y toas sus ventajas modernas.

NENE
¡Ole! Eso que ha dicho este.

CHAVITO
Pues, chico, yo que tú, en lugar de picador de toros, má hacía diputao provincial ó inspetor de la hingiene. ¡Gacholi, cómo habla!...

CHURRO
¿Pero no ves que ha sido cajista? (Se sienta al velador y toma un periódico)

NENE
Bueno, ahora vamos al asunto... El señor Santos no está, y yo no sé qué hacer. El vestido no lo alquilan menos de veinticinco pesetas. El no me ha podido reunir más que diez y siete, y yo vengo a devolverle su dinero, que buena falta le hace en su casa, y a decirle que sacaré el viejo.

CHURRO
Pero si te lo dejó... se lo dejó a usted aquel toro en Arganda el día de la Virgen hecho unos zorros.

NENE
Ya me lo cosió mi madre.

GOLONDRO
Y además, la taleguilla le está muy corta.

CHURRO
Como que ha crecido mucho en dos años.

CHAVITO
Bueno, pero como ha sido papelista, le puede echar un zócalo.

GOLONDRO
¿Por qué no has escogido aquel rosa y plata que sacaron el primero?

NENE
Miá este; ¿pero aquello era plata ni rosa? ¡Vamos, hombre, ni pa las mojigangas del Medrano!

CHURRO
Tié razón. Mañana tié que salir al ruedo con mucha decencia.

GOLONDRO
Bueno; la cuestión del vestido ya sé yo que quedará bien. Pero .. ¿y la cuestión de aquí? (Señalando al corazón)

NENE
(Después de una ligera pausa) Pues, bien. Como siempre. Ya sabes tú que yo me meto  en el terreno como el primero y que en eso no me dejan atrás los más guapos. Ahora, que las condiciones de los toros varían; que las facultades de uno no están siempre completas, y por eso algunas veces los bichos llegan y se toma un palo ó una corná. Ya se ve; torea uno muy de tarde en tarde, y la falta de ejercicio debilita mucho.

CHAVITO
Y el abuso de las legumbres.

NENE
¡Chavito, que te la vas a ganar! ¡Que estamos hablando normal!

GOLONDRO
Pues lo que yo te digo... y dispensa, es que si mañana no quedas bien por unas u por otras, más vale que te vuelvas al oficio y te dejes de toros.

NENE
¿Y eso a qué viene ahora?

GOLONDRO
Ya te he dicho que dispenses, pero yo tengo esperencia y te he oservao en dos años que toreamos juntos, y me paece a mí que voluntá te sobra, pero... vamos... que... yo no sé lo que es, pero te falta algo.

NENE
¿Qué me falta? ¡Maldita sea!... (Se levanta) ¿Qué me falta? ¡Golondro! ¡Eso no se le dice a un hombre cara a cara! ¿No me has dicho tú mismo mil veces ¡olé! cuando he abierto el capote? ¿En quites no te saco los toros por las afueras? ¿Con los palos no sé cambiar me, cuartear en mi terreno, sesgar y tóos los recursos? ¿Con la muleta en la mano no doy á cada toro lo que es suyo, y sé despegarlos y sé recogerlos parando y con adorno? Y cuando llega la hora de echarse la escopeta a la cara, ¿no me ves siempre... ó las más de las veces... que... bueno... ahí, ¿ves tú?... ahí quizás que tengas que criticarme algo; ya ves si soy franco; pero si estoy endeble alguna vez, ¿sabes tú lo que es? ¿Lo sabes tú? Pues te lo voy a decir pa que sepas too lo que pasa en mi interior. Es que en ese momento me acuerdo de la pobre vieja que se ha quedado en mi casa, y el corazón se achica; las fuerzas flaquean, la cabeza se va y resulta que pincha uno donde Dios quiere, y nunca quiere que sea en lo alto. Pero yo te juro que desde ahora pa adelante, al ponerme el vestío, me he de arrancar tóos esos pensamientos, y no va a haber en la plaza hombre más sereno ni que pinche más alto, aunque le echen por las puertas del toril toros de cien arrobas ó catedrales en vez de toros.

GOLONDRO
Bueno, pues esto se ha acabao. Basta de consejos, y echa una copla, Chavito. (Al Chavito, que se ha puesto a tocar la guitarra)

CHAVITO
Estoy ronco.

CHURRO
Anda, hombre, que el señor Santos te lo agradecerá.

CHAVITO
¿Por qué?

CHURRO
Porque le echarás los ratones de casa.

CHAVITO
¡Qué agudo eres tú también!

GOLONDRO
Aquí viene quien la echará mejor que este Roque.


ESCENA VI

Dichos y Pilar segunda izquierda.

PILAR
¿Qué hacéis aquí? (1)

(1) Golondro, Perico, Churro, Chavito.

NENE
Hemos venido a buscar a tu padre.

PILAR
No está.

NENE
Pues volveremos.

PILAR
Estoy yo sola con el niño y quisiera aprovechando la ocasión hablar contigo de un asunto serio.

NENE
Cuando quieras, Pilar.

GOLONDRO
Si estorbamos...

CHAVITO
Pa mí que sí.

NENE
Hombre, yo no digo...

CHURRO
Pues yo digo que tienes razón. Conque si sus paece podemos ir a esperar a éste al café de San Millán.

GOLONDRO
Vamos allá. Hasta luego, Perico. ¡Adiós, Pilar!

CHURRO
Quedarse con Dios.

NENE
Hasta luego.

CHAVITO
¡Vaya una pareja! ¡Viva el rey del toreo... y la reina de España! (En medio de los dos)

PILAR
Abur. (Vanse Churro y Golondro)

CHAVITO
Espera. (Coge a Pilar por los brazos, la hace dar una vuelta en redondo y la trae frente a frente a Pedro) ¡Ya la tiés cuadrá!... Corto... y derecho. (Vase por el foro)


ESCENA VII

Pilar y Perico.

PILAR
(Acompaña a los tres hasta la puerta, cierra y después de mirar a Perico fijamente. Pausa) ¡Perico! (2)

(2) Pedro, Pilar.

PERICO ¿Qué?

PILAR
¿Me quieres?

PERICO
Miá ésta. ¿Y era este el asunto serio?

PILAR
Contesta.

PERICO
Más que a mis ojos.

PILAR
¿Y por mí serías tú capaz?...

PERICO
De todo, ya lo sabes.

PILAR
¿Y si yo te pidiera un sacrificio?

PERICO
Me dejaba matar por ti.

PILAR
No pido tanto.

PERICO
Habla; ¿qué quieres?

PILAR
Casi... casi... un imposible.

PERICO
¿Un imposible? ¿Hay nada imposible pa mí cuando se trata de darte gusto?

PILAR
Puede.

PERICO
¡Vamos, Pilar! ¡Tú no me conoces! ¡Tú no sabes todavía lo que te quiero! ¡ Pídeme... la luna! ¡Pídeme el trono de Pelsia, pídeme...

PILAR
Voy a pedir.

PERICO
Venga.

PILAR
Vuélvete al oficio. Deja el toreo.

PERICO
¡Mujer!... (Estúdiese la entonación, el efecto y la expresión) ¡No te has quedao corta!

PILAR
¡Contesta! (Pausa)

PERICO
Pilar: ¿tú crees que yo quiero ser algo en el mundo por mí? ¿Por vanidad? ¿Por orgullo? ¡Tontina mía; si too es por tu bien! ¡Si yo tengo tu fortuna en mis manos con los toros! ¡Digo... eso dice tu padre!

PILAR
¡Perico... tú no me quieres!

PERICO
¡Chiquilla!

PILAR
¡Perico... que tú no sirves para torero!

PERICO
Mujer... deja que pruebe, y... veremos.

PILAR
¡Periquillo; si tú lo conoces lo mismo que yo! ¡Si lo estoy leyendo en tus ojos!

PERICO
No me mires así, Pilar, porque pierdo los sentidos.

PILAR
Pues quiero mirarte... ¡Ea!

PERICO
¿Y qué consigues con atontarme?

PILAR
¿Qué consigo? Que me digas esas cosas que tanto me gusta oír.

PERICO
Pues no te las digo. ¡Rabia!

PILAR
Pues tiés muy mala sangre.

PERICO
Pues mejor.

(Música)

PILAR
¡Qué novio tengo
tan complaciente!

PERICO
Lo que deseas
no puede ser.

PILAR
(Yo hago pucheros
si no consiente,
y de seguro
le hago ceder)

PERICO
(¡Vaya una coba
que me está dando!)

PILAR
Deja los toros,
que ello ha de ser.
Mira que causas
tu perdición.

PERICO
Tié que ser esa
mi profesión.

PILAR
Por ti no soy dichosa,
na más que por ti.

PERICO
No digas esas cosas,
no me hagas sufrir.

Desde aquella tarde
que en la Fuentecilla
tú sin más prosodias
me diste aquél sí,
ni un solo disgusto
te he proporcionao,
porque mi cariño
tan solo es pa ti.

PILAR
(Llorando)
No me sigas recordando
otros días más felices
pues no creo, aunque lo jures,
lo que dices.
¡Cómo cambian las presonas!
quien lo dude lo verá
dando a un hombre su cariño
sin reflesionar.

PERICO
Por lo mucho que te quiero
me he metido yo a torero
pa juntarte mil millones,
mil millones para ti;
para ti na más, Criatura,
pa que luzcas tu hermosura
en un coche de oro y raso
paseando por Madrí.

PILAR
Pues ya ves tú,
pobre te quiero nada más,
que tu ambición
la desazón
tan solo a mi me da.
¡Ay, quién me dijera
a mí, que inocente
en la propia fuente
te dije que sí!
¡Ay, quién me dijera
que un día, por fin,
ser mal novillero
tú preferirías
a un corazoncito
que late por ti!

PERICO
No me digas esas cosas,
eso ya es desagerar
pues conoces mi carázter
y me quiés acorralar.
(La puntilla me está dando
con su modo de mirar)

PILAR
¡Deja ya la torería,
no me des la desazón,
que te quiero papelista
pero nunca matador!

PERICO
(Resistir es imposible,
¡qué muleta, santo Dios!)
Yo te quiero y pues te quiero
te lo digo y se acabó.

PILAR
¡Ay, qué feliz,
si me haces caso, tú serás,
porque solo junto a mí
y en mi querer
la dicha encontrarás!

PERICO
(Ya no sé qué hacer,
ahora dudo yo,
si decir que sí,
ó decir que no)

PILAR
(Creo que, por fin,
ya se convenció.
Ya tengo achicao
a este matador)

PERICO
Yo loquito esto por ti,
mi Pilar,
y me abrasa el corazón
tu mirar.

PILAR
Junto a ti,
ser feliz
quiero yo,
y reír
y vivir
sin temor.
Y nuestra pobreza
juntos luciremos,
porque nos queremos
cada día más.

LOS DOS
Si es pecado amar así,
¡ay, ay!
yo me quiero condenar.

(Hablado)

PERICO
¿Ves tú? Ya me tienes entregao y manso como un cordero.

PILAR
¿De modo que de esta hecha te quitas de los toros?

PERICO
¡Pilarcilla... eso...

PILAR
¡Mira que si no, no te quiero!

PERICO
Yo estoy obligao a mirar por el arte.

PILAR
¡Qué arte ni qué narices! ¿Sí ó no?

PERICO
¡Vaya un conflito!

PILAR
¡Mira, Perico... que yo tengo quien me quiera más que tú!

PERICO
¡Mentira!

PILAR
¡Mira, Pedro, que el señor Joaquín, que es rico, me aprecia, y que tú ya lo sabes!

PERICO
Pero tú no te llevas del interés...

PILAR
¡Mira, Pedro, que en mi casa hay mucha miseria y que yo la puedo espantar con una palabra!

PERICO
Aprieta, mujer, aprieta; pero no ahogues. Yo lo pensaré... espérate al lunes; si quedo mal, te prometo...

PILAR
Ea, pues no. ¡Ahora ó nunca!

PERICO
Pero, ¿y tu padre?

PILAR
Mi padre es muy bueno y hará lo que yo quiera.

PERICO
Pues no me resuelvo... Yo quiero probar... yo quiero...

PILAR
Tú quieres que yo te plante en la calle, y de esta hecha lo consigues.

PERICO
Mujer, no te pongas así.

PILAR
O los toros ó yo: hemos concluido.

PERICO
¡Pilar!...

PILAR
Mi madre, calla.


ESCENA VIII

Dichos, Micaela, Pedrín.

PEDRIN
¡Maldita sea! Que me hace usté daño (1).

(1) Pedro, Pedrín, Micaela, Pilar.

MICAELA
(Que trae otra vez arrastrando a Pedrín) Más valiera que en vez de pasarte el tiempo en conversación con ese... maleta, cuidaras mejor de tu hermano.

PILAR
¡Madre!

PERICO
Seña Micaela, me está usté faltando.

MICAELA
 Tú me estás sobrando hace un año; conque, a la calle, y no vuelvas a poner los pies en esta casa.

PERICO
Es que yo...

MICAELA
¡Ea, que agarro la escoba!

PILAR
Vete, Pedro.

PERICO
Bueno; ahora me voy, pero luego...

MICAELA
Luego, ¿qué? (Mirándole fijamente)

PERICO
(Esta mujer me inoticia) (Aparte)

MICAELA
¿Qué?

PERICO
Que yo hablaré con el señor Santos y veremos.

MICAELA
Como vuelvas, te has caído. (Vase Perico por el foro ) Ea, vamos adentro (Al niño) que te voy a atar a la pata ele la cama. Y a ti (A Pilar) no te digo nada. Como vuelva a ver en casa a ese pelambre, te faturo en pequeña pa que no llegues nunca. (Vase con Pedrín por la segunda izquierda)


ESCENA IX

Pilar y luego Dimas.

PILAR
Y tiene razón; sí, señor, que tiene razón. Por este camino no vamos a ninguna parte. Y yo estoy tan repudría y tan soliviantá, que soy capaz de...

DIMAS
(Algo ebrio, por el foro) Buenas tardes.

PILAR
¿Quién?

DIMAS
¡Yo! (1)

(1) Dimas, Pilar.

PILAR
¿Y quién es. usted?

DIMAS
¿Que quién soy yo? ¡Ay, qué gracia! ¿Quién soy yo? Na. Pues hágase usted el cargo de que no soy nadie. La parte más minúscula y terogénea del juzgado de la Latina. El señor
Dimas Rebollo, alguacil decano del Supra, ó si se quiere el hermano mayor del cólera morbo antártico.

PILAR
Bueno; ¿qué es lo que usted quiere?

DIMAS
Casi na. Entregar al señor Santos Várela, ó a sus derecho-habientes ó a sus colindantes ó a sus percificantes, (Pronunciación borrosa) etcétera ú ecétera, que de ambas maneras se
dice, esta papeletita, por la que le notificarnos que el lunes, ó séase pasado mañana, a las diez en punto, los señores del Juzgado a que tengo la (ídem) tribulización de representar, llegamos, le embargamos y nos vamos... ¿Estamos?

PILAR
¡Dios mío! ¿Qué dice usted?

DIMAS
Na más. No digo na más. Y con lo dicho basta, y no me mire usted con esa carita mística y trasparente, que aunque soy quien soy, también me traigo lo que me traigo y...

PILAR
Lo que se trae usted es una borrachera más que mayor.

DIMAS
¡Pchs! ¡Oiga usted, joven! Esa declaración es apo... frica... apórfica... apio... bueno; eso. Yo estoy funcionando, y como tal, intregro, improbo, ó lo que sea. Aquí se embarga, por que se embarga.

PILAR
¡Pero, Dios mío! [Esto es ya lo último, esto es la ruina, la miseria!

DIMAS
Eso suele resultar siempre. Nosotros lo comprendemos, lo lamentamos, porque la justicia es sensible... y, sin embargo, embarga.

PILAR
¡Ay, Virgen mía!

DIMAS
Conque ahí queda eso, y consérvese usted tan requetebonita, que no faltará un torero que la consuele.

PILAR
¡Malditos sean todos!

DIMAS
Pues entonces un ex ministro ó un ex terero; por mix, équis. Expresiones, y hasta que venga a hacer esa diligencia. (Vase por el foro)


ESCENA X

Pilar, luego Don Joaquín.

PILAR
Pues, señor, bien; ya ¡escampa. La casa, sin parroquia; la cocina, sin lumbre, mi madre, sin paciencia; mi padre, sin vergüenza, y yo, sin novio ó poco menos. ¿Y esto se va a quedar así? Pues, no, señor; no, señor, y no, señor. ¿No está en mi mano el remedio? ¡Pues, ea! Ahora van a ver si yo tengo coraje y me traigo mis cositas. El señor Joaquín me quiere; no necesito más que abrir la boca y está todo arreglado. Pues, la abro; vaya si la abro... En cuanto le vea.

JOAQUIN
Aquí estamos todos. (Por el foro)

PILAR
(¡Dios mío, él!)

JOAQUIN
¡Hola, Pilarcita! ¡Jé, Jé!... (1)

(1) Joaquín, Pilar.

PILAR
Buenas tardes, señor Joaquín.

JOAQUIN
Miren que ocasión para decirle a una ingrata cuatro verdades; amarguillas es verdaz, pero verdades.

PILAR
Vaya, siempre está usted de broma.

JOAQUIN
¿Bromas? ¡Dios me libre! Serio y muy serio es el caso, y yo, que en jamás arrugo el ceño por nada, cuando se trata de este asunto, me pongo grave como un juez.

PILAR
Bueno, bueno. Pues vamos a ver, señor juez, ¿de qué se trata?

JOAQUIN
Ya lo sabes, de lo de siempre.

PILAR
¿Y qué es lo de siempre?

JOAQUIN
Bien lo sabes, pero te lo repetiré. Que te quiero de veras Que daría por ser tu marido, mi casita del Bierzo, to el género que tengo en casa. Que por ti haría yo, no locuras de chico, porque mi edaz no lo pide, pero sí sacrificios a capazos, con tal de tenerte sastifecha y feliz, a más de entregarte un corazón, grande como un pilón de azúcar y sano como un jamón de la sierra; y perdona la comparación. Pero esto no creas que te lo ibas a llevar de gratis, no, ¿qué te habías creído? Tu trabajillo te había de costar el conseguirlo. ¿Cuál? ¿Lo quieres tú saber, curiosona?... Pues el trabajo de quererme un poquito; no más que un poquito; que con mi cuido y mis arrullos había de ser un mucho antes y con antes, ó había yo de perder mi nombre, que es el del padre de la Santísima Virgen, que a ti te guardo y a mí me consuele.

PILAR
¡Amén! Muy bonita oración,; señor Joaquín, para rezársela; a quien valga más que yo.

JOAQUIN
¿Ves? ¿Ves si eres ingratona? De todo te burlas y nunca me dices nada en sustancia.

PILAR
¿Y qué quiere usté que le diga?

JOAQUIN
Pues sí m no, como Cristo nos enseña.

PILAR
Pero, hombre...

JOAQUIN
Anda, mi niña, que me tienes en vilo hace muy bien de tiempo. (Pausa)

PILAR
(¡Dios mío! ¡Si tuviera valor!)

JOAQUIN
De hoy no. paga, Pilar.

PILAR
(Se acabaron las penas... Es decir... las mías, no)

JOAQUIN
¿Lo estás pensando?

PILAR
(¡Pero qué me importan las mías si todo se remedia!)

JOAQUIN
¡Ea, no me hagas sufrir más, tontilla!

PILAR
Señor Joaquín...

JOAQUIN
¿Qué?

PILAR
Yo...

JOAQUIN
Acaba, que me perezco de dudas.

PILAR
Voy a pensarlo.

JOAQUIN
Pensar... pensar... ya lo pensaste de sobras. ¿Tú no sientes por mí algo?

PILAR
Yo sí... ciertamente...


ESCENA IX

Dichos, y Perico por él foro. Al verlos juntos se para a escuchar sin que le vean.

JOAQUIN
¿Tú me quieres?

PILAR
Sí... yo sí...

PERICO
(¿Qué dice?) (Entra en la puerta izquierda)

JOAQUIN
Pues luego entonces...

PILAR
Mire usted, señor Joaquín. Esta noche a las nueve me pasaré por la tienda y le contestaré a usted.

JOAQUIN
¿Cierto?

PILAR
Como la luz.

JOAQUIN
Entonces me voy, venía a hablar con tu padre, pero ya no le digo nada.-No faltes, corazón; no faltes y Dios te lo pagará. Me voy: adiós, adiós; y bendita sea esa boca qué me ha de dar con un sí tanta felicidad. (Vase foro)

PILAR
(Al ir a la puerta se encuentra con Perico que sale de la 2ª izquierda) ¡Perico! (1)

(1) Pilar, Perico.

PERICO
Sí; ya lo he oído todo.

PILAR
¿Todo? (Con mucha zozobra)

PERICO
¡Todo!

PILAR
Pues me alegro. (Transición y aparte) (Ahora le venzo)

PERICO
¡Pilar!...

PILAR
No me has hecho caso...

PERICO
¿De modo que le quieres?

PILAR
¡Le quiero!

PERICO
¡Mentira!

PILAR
¡Verdad!

PERICO
¡Verdad, ¿eh? verdad! Pues mañana me mata el primer toro de la corrida.

PILAR
¡Mataban! No te dará tan fuerte.

PERICO
Como que le espero a la puerta del toril y me tiro a los cuernos.

PILAR
No, si en los cuernos te verás sin que te tires.

PERICO
¡Por mi madre!

PILAR
¡Deja en paz a tu madre!

PERICO
¿No me quieres?

PILAR
No. (Con esfuerzo, aparte) (¡Qué duro está!)

PERICO
¿No?

PILAR
Si no te quitas del toreo, no.

PERICO
Pues no me quito.

PILAR
Pues hemos concluido.

PERICO
Pues lo dicho está dicho.


ESCENA XII

Dichos, Señor Santos, Coro General (2) de Vecinas y Vecinos, el Manquito; vienen a ver el vestido que el señor Santos trae liado en un pañuelo.

(2) Santos, Manquito, Perico.

(Música)

CORO
¿Qué quiere, señor Santos?
¿Por qué nos llama?
¿Por qué alborota el barrio?
¿Qué es lo que pasa?

SEÑORAS
Será que le ha caído
la lotería.

NIÑOS
O que tié parroquianos
la barbería.

CORO
Hable usté ya,
y sáquenos de dudas,
por caridad.

SANTOS
Tengan calma, vecinos,
y estén atentos,
que les voy a dar cuenta
de un gran suceso.
Oiganme ya,
que el caso tiene mucha
solenidá.

CORO
¡Caramba, carambita!
¿Qué será?

SANTOS
Prendas escogías
traigo en este lío,
que quizá tan buenas,
muchos matadores
nunca habrán tenío;
son las que mañana
va a sacar mi ahijado
para torear
tres novillos toros:
uno de Veraguas,
dos de Colmenar.

CORO
Bien está, bien está;
pero saque usté el vestío
para ver si es muy lucio,
que esperamos todos ya.

SANTOS
Son de casa del Mochales,
que es un buen alquilador,
y que tiene trajes güenos
y de gusto y de valor;
este me ha gustao mucho
por su corte y su color,
y ahora mismo vais a verlo
y daréis vuestra opinión.

CORO
¡Ay, qué bonito
debe de ser!

NIÑOS
¡Déjeme usted sitio,
yo lo quiero ver!

SANTOS
Aquí está la casaquilla
con bordaos de oro fino
de gran primor;
no está más que un poco usada,
pero no la ha traspasado
ningún pitón.

MANQUITO
Pues que sea enhorabuena,
que esta prenda es una prenda de valor
y esto es lo que a Perico
le hace falta, pero mucho; sí, señor.

SANTOS
¡Vaya un capotillo,
algo viejo está,
pero desde lejos
no se notará!

CORO
Esa es la verdá.

MANQUITO
Eso, de seguro,
y, por lo demás,
con el frío que hace,
¿quién se va a fijar?

SANTOS
La montera, que está intazta,
me ha dicho Ramón...

CORO
¿Qué Ramón?

SANTOS
Que, según calcula él mismo,
fue del Salvador.

MANQUITO
Eso, amigo, me parece
desageración.
La montera en aquel tiempo
nadie la llevó.

SANTOS
Aquí está la taleguilla,
muy sencilla,
que no tiene un desgarrón,
aunque ahora le estoy viendo
un remiendo en la parte posterior.

MANQUITO
Pues si usté la ve mañana,
notará cómo ha cambiado de color.

SANTOS
Aquí están las zapatillas.

MANQUITO
De Bargosi, de seguro, son las dos.

SANTOS
Muletas y estoques no le faltarán,
que mi amigo el Villa me las prestará.

MANQUITO
La espá de Bernardo debe de sacar.

SANTOS
¿Qué Bernardo es ese?

MANQUITO
Un municipal.

SANTOS
Lo demás lo tiene todo
de su propiedad.

CORO
Ya no hay más que ver.
¡Vaya, amigo, unas cositas
que se trae usté!

MANQUITO
Pues ahora no le falta
para ser un Cid,
nada más que la peluca
del señor don Luis.

CORO
¡Ay, qué bien va a estar
con el traje que va a llevar!

SANTOS
Pero, chiquillo, ¿qué estás pensando?
Di si te gusta lo que te traigo.

PERICO
Mucho, padrino; todo está bien,
y es de mi gusto si lo es de usté.

SANTOS
Veréis cómo mañana
le aplauden a rabiar,
y en triunfo de la plaza
le tienen que sacar.

CORO
Tiene razón,
no hay que dudar.
¡Olé, que viva la gracia
del nuevo matador!
Ya tiene el barrio un torero
pa darse más lustre que da el charol.
¡Viva Madrí, donde nacen
toreros de verdá,
que pa llevarse las palmas
no han tenido nunca igual!
Vaya una figura ¡bé!
Es una pintura ¡bé!
Esto es un torero por alante y por detrás,
sin desagerar.
¡Olé sus hechuras, sí!
De lo más flamenco es,
como él no existen tres,
créame usté a mí.
¡Olé la chipén, olé la chipén,
que lo digo yo,
de la calle de Toledo
es la gloria este gachó!

NIÑOS
No quiero ser barbero ni carpintero,
que quiero yo, que quiero yo ser torero,
poder llevar un traje como el de usté,
banderillear y muletear
y llevarme los aplausos y ganar parné.
Por más que aun nosotros somos chiquillos
jamás, jamás, faltamos a los novillos.
Por eso allí mañana yo lo he de ver
y a la conclusión yo su mano así
como amigo estrecharé.

CORO
¡Olé, que viva la gracia
del nuevo matador!
Ya tiene el barrio un torero
pa darse más lustre que da el charol.
¡Viva Madrí, donde nacen
toreros como él!
Al que, sin dudar,
to lo que hay que echar
echarán al redondel.

TODOS
Mañana así,
en hombros le llevaremos,
en triunfo irá
en medio de una ovación.
¡Viva el matador
que a este barrio
tié que dar honor!

(MUTACION)


CUADRO SEGUNDO

Inmediaciones de la Plaza de Toros de Madrid. Un ventorrillo a la izquierda; la plaza al fondo, derecha. Día espléndido del mes de Enero, pero después de una gran nevada; frío.


ESCENA PRIMERA

Sale Golondro a caballo con vestido de torear. Lleva a ancas un mono sabio. Llegan al ventorrillo, se apea el mono, entra y saca una copa de aguardiente, que bebe el Golondro. Continúa la música y van saliendo los personajes como indica la partitura.

(Música)

(Empiezan a salir, el picador y las demás figuras, según esté indicado en la parte de apuntar)

GOLONDRO
Di que la apunten.

MONO
(Gritando hacia dentro y escuchando la contestación) ¡Debe! (Pausa) ¿Qué? Que con esta son cuarenta y tres, y que ¿qué va a ser esto?

GOLONDRO
Sube. (El mono monta) ¡Mira, Ratón, pa el domingo que viene pones un chuspesquis bien encendió a la puerta y nos calentaremos el exterior sin hacer gasto. (Esto lo dice dirigiéndose hacia la puerta) ¡Arre! (Vase por la derecha)

AGUADOR
¡Eh, los del agua!
Como el tiempo está frío
la doy templada;
y además, alimenta.
¡Eh, los del agua!
Porque a causa é las lluvias
de esta semana,
cá vaso es un cocido.
¡Eh, los del agua!

NARANJERO
¡Eh, naranjas, quién las quiere,
por dos perras grandes tres!
Una a la barrera,
otra a la andanada,
otra al tabloncillo,
y esta al palco diez
pa el ojo derecho
de mi caserito
que me ha desahucio
tras de antes de ayer

BOLLERO
¡Bollos de harina, quién quiere!
De salir acaban.
¡Bollos, que están como leche
istirilizada!

CAPITAN
La alegría de la plaza,
caballeros, llega ya.
Aquí está lo más flamante
de la buena sociedaz.

Tié la mar de gracia
ver cá novillá,
cómo nos colamos
sin pagar la entra.
Da la mar de gusto
dejarse coger,
para ver desde lo alto
la Cibeles y el Neptuno
y la estatua de Espartero
y el tranvía é Leganés.

Sin presumir de guapo,
con los moruchos yo,
me traigo más toreo
que el que lo inventó.
No crea usté que es bulo,
y fíjese usté en mí,
a ver si aquí hay cositas
para el porvenir.

Los moruchos que echan en Madrí
a cualquiera dan la desazón,
aunque no lo digo yo por mí,
que en jamás
me han dao un revolcón!
Cuando bravo el bicho
sale del chiquero,
quieren hacer suertes
tos los novilleros;
y el que le hace un quiebro
con exposición,
lleva el gran achuchón.
Unos con jindama
saltan la barrera,
otros le dan palos
y otros le capean;
y si el bicho entonces
da un derrote ó dos,
ruedan por el suelo
tos en pelotón.
¡Eh, eh, eh!
Unos le persiguen.
¡Eh, eh, eh!
Otros le colean.
¡Eh, eh, eh!
Y hay quien la chaqueta,
si no anda muy listo,
deja en un pitón.
Crece el entusiasmo;
crece la alegría;
todo es algazara;
todo es confusión;
vienen monos sabios:
vienen los del orden;
a uno le conducen
a la prevención;
otro, roto un brazo,
va a la enfermería,
y otro va a su casa
sin el pantalón.

VOZ
(Dentro) ¡Los toreros!

CAPITALISTAS
¡Los toreros! ¡Olé!
¡Vamos sin tardar
que se va a empezar!


ESCENA II

Santos y El Manquito (1)

(l) Santos, Manquito.

(Hablado)

SANTOS
Vamos, hombre, que ya han llegado las cuadrillas y tengo mucho que hablar con Perico.

MANQUITO
¡Pero, criatura, déjeme usté ensendé este sigarro! (Saca fósforos y enciende)

SANTOS
Es que me temo que el muchacho está asustao y hace falta que yo le anime y aconseje.

MANQUITO
Misté, señó Santos. Lo que es como el chiquillo no lo lleve consigo, manque gaste usté más saliva que carbón el tren, no va usté a jasé que toree mejó er chaval.

SANTOS
¿Qué sabe usté de eso?

MANQUITO
Que se quea usté fónico y salen los mansos.

SANTOS
El presidente es amigo y tendrá consideración. Ya se lo han recomendao muchos y muy buenos personajes.

MANQUITO
Pues no sabe ese presidente ande se mete. ¡Y poquitas ganas que le tenemos tó el público a los del Ayuntamiento!

SANTOS
Bueno, pero este de hoy es muy simpático. Es de los que no han hecho nada. Es don Pepito.

MANQUITO
Pó peor. Si no ha jecho ná, ¿pa qué sirve don Pepito?

SANTOS
Pues pa presidir las corridas. ¿Le parece a usted poco? Además, que Perico no necesita de nadie. Perico vale, y yo lo digo y basta. Perico sale hoy de la plaza en hombros.

MANQUITO
De los camilleros.

SANTOS
Y con una oreja.

MANQUITO
Sí, porque la otra se la deja en un cuerno ensartá como un buñuelo.

SANTOS
Y en fin, no me maree usté más y venga usté conmigo a ver lo que se dice un torero.

MANQUITO
Ea, pó vamo pa ayá, y no se enrite usté.

SANTOS
Esta tarde va usté a decir: ¡Olé!

MANQUITO
Me da el corasón que voy a desí otra cosa.

SANTOS
¿El qué?

MANQUITO
¡Hule!

SANTOS
¡Vamos, hombre... si no mirara!...

MANQUITO
Andosté que esto es una groma. (Vanse)


ESCENA III

Pilar, Micaela y el Señor Joaquín (1)

(1) Micaela, Joaquín, Pilar.

MICAELA
Ha hecho usted mal, señor Joaquín, muy mal, empenándose en que vengamos a la corrida.

JOAQUIN
Señora, es gusto de ella y no he querido contrariarla.

MICAELA
Si eso no es verdad; si a ella no le gustan los toros. Si no ha venido más que por ver a ese... endeble.

JOAQUIN
Eso no lo creo; ella me ha dicho a mí anoche que le era indiferente. ¿Verdad, Pilar?

PILAR
Y na más. Y usté lo va a ver, madre. ¡Si ya estoy desengañada! Pero como al señor Joaquín y a usté puede quedarles algún recelo, vengo a probarles la verdad. ¿Qué teme usté? ¿Qué me desmaye cuando lo coja el toro? Porque eso es seguro. Pues ya verá usté  si soy yo la última en llamarle cobarde y sinvergüenza y... mil cosas más...

JOAQUIN
No, no necesitas llamarle nada. Tú quietecita a mi lado y suceda lo que Dios quiera. Y, sobre todo, no pasará nada. Se acabará la función y nos volveremos a mi casa a cenar en familia. . ó casi, casi, ¿eh? Y luego hablaremos con el señor Santos sobre el asunto en custión. Conque vamos a ver esos torillos, que me han dicho que son bravos y nos han de divertir.

MICAELA
A mí... mucho. Y con pensar qué hará el condenado de Pedrín en casa de mi hermana... más! (Suena la banda de la plaza)

JOAQUIN
Ya toca la música.

PILAR
(Con ironía) |Y que dan ganas de bailar!

JOAQUIN
Ya bailaremos, Pilar... ya bailaremos. Ea, andando.

MICAELA
Vamos a los toros.

PILAR
(¡Ay, no me creía yo tan valiente! (Vanse por la derecha)


CUADRO TERCERO


ESCENA PRIMERA

Santos, Perico, Golondro a caballo, Chavito, Churro, Monos, Municipales, etc. (l)


(l) Golondro, Inspector, Perico, Santos, Chavito, Churro, Manquito.

INSPECTOR
¿Tenéis hechas las tandas?

GOLONDRO
Sí, señor. A mí me toca y al Clavero.

SANTOS
¡Que no quiero verte así! ¡Recontra! ¿Qué te pasa?

PERICO
¡Señor Santos, que son muy grandes!

CHAVITO
Sí, pero tóos mogones y espitonaos.

CHURRO
Ná. Yo no digo ná.

SANTOS
¿Tienes miedo?

PERICO
¿Miedo?

SANTOS
¿Nosotros miedo? Sí... digo... sí... digo... no.

PERICO
Calla tú, gorrión. Tú sí que estás achicao.

CHAVITO
¿Yo? Bueno. Voy a una cosa. Ahora vuelvo.

(Vase corriendo por la izquierda)

SANTOS
A ti te pasa algo.

PERICO
Le digo a usted que no. Es que el torear en Madrid pone respeto... y... en fin, que es cosa seria.

SANTOS
Pues mira, hijo, que como quedes malamente hoy vas a pasar fatigas.

PERICO
Ya las estoy pasando.

SANTOS
Y grandes.

CHAVITO
(Saliendo) Muy grandes, sí señor, y con unos cuernos de a metro.

SANTOS
¿Te quiés callar, latero? (Chavito habla con Manquito) Explícame eso.

PERICO
Después de la corrida; ahora esté usté descuidado, que no es por ná de los toros.

SANTOS
¡Ah! Bueno. Creía., porque tú esta tarde...

(Sigue hablando)

MANQUITO
Pues no se te orvíe. Me guardas una banderilla de esas que te vas a llevar pa tu casa.

CHAVITO
Eso es una novela. ¿Usté se ha pensao que nosotros sernos unos inorantes?

CHURRO
Nosotros hemos toreao toda clase de animales, y de tóos tamaños.

CHAVITO
Lo que no hacen los de alternativa. Mire usted, una vez, en Colmenar... Espere usté un minuto; ahora vengo. (Vase izquierda)

MANQUITO
¿Ande va ese?

CHURRO
A cosas del arte...

MANQUITO
¡Ya! (Suenan los clarines para el despejo. Mucho movimiento. Las cuadrillas se forman para el paseo.

(Se abren las puertas que don acceso a la plaza)

SANTOS
¡Perico! ¡Mucho corazón, hijo, mucha calma, y a por la gloria!

PERICO
¡Adiós, padrino!

SANTOS
¡Olé los toreros! Vamos a ver eso. (Vuelve Chavito)

MANQUITO
¡Buena suerte!

PERICO
¡Churro, Chavito, vamos!

CHAVITO
Espera. (Dirigiéndose a la izquierda)

PERICO
¿Dónde vas?

CHAVITO
Voy a...

PERICO
Quieto aquí.

CHAVITO
¡Maldita sea! ¿Por qué los habrán echao tan grandes!

SANTOS
Y nosotros vamos al burladero, que allí me tiene guardado un sitio don Eduardo, el impresario.

(Salen las cuadrillas y se cierran las puertas)

MANQUITO
¡Vamos allá! (Se oye la banda)

(Se oye la animación de la plaza, y a poco el clarín para la salida del primer toro. En el instante en que se supone que este sale a la plaza, suena un tremendo grito en el público, y a los pocos momentos entra por la puerta del foro Perico, en brazos de dos ó tres Monos-Sabios seguidos del Churro, un Alguacil, un Inspector, el Médico, dos Municipales, cuatro Espectadores, y luego Santos y el Manquito. Perico trae todo el vestido hecho girones y la cara ensangrentada No está herido, pero sí magullado por la paliza que le ha dado el toro)


ESCENA II

Los Dichos anteriormente.

MEDICO
¿A dónde van ustedes con ese hombre? ¡A la enfermería! (1) ¡A la enfermería!

(1) Churro, Médico, Perico, Santos, Manquito. Detrás monos, Inspector, Alguacilillo, dos ó tres espectadores, etc.

CHURRO
¡Si no está herido! |Lo he visto yol ¡No está herido!

SANTOS
¡Re... Cristo! [Perico! ¿Qué es eso? ¿Dónde te ha dao?

MEDICO
(Reconociéndole ligeramente) No; Creo que no es nada. Una paliza. Pero hoy no puede seguir toreando.

MANQUITO
No; ni mañana tampoco.

SANTOS
¿Pero, tú que has querido hacer? ¿Quebrarlo a puerta gayola? ¿Saltarlo de cabeza a rabo ó qué? ¿Qué suerte es esa?

CHURRO
¡ La del suicidia!

PERICO
¡Vaya un torito, padrino!

SANTOS
Un jabonero algo cobardón; pero ná más.

PERICO
¡Y se llama Sastre!

SANTOS
¿Sastre?

PERICO
Y lo es... mire usted.

SANTOS
¿Pero cómo ha sido eso?

PERICO
Si ni yo mismo sé lo que ha pasao.


ESCENA III

Dichos, Pilar, Micaela y el Señor Joaquín.

PILAR
(Por la izquierda, apresuradamente) ¡Perico! ¡Perico de mi vida! (2) (Abrazándose a ¡él con ansia)

(2) Todos. Después de Perico, Pilar, Micaela, señor Joaquín.

PERICO
¡Pilar! (Llorando cómicamente)

PILAR
¿Te has tirado de veras?

PERICO
No; me ha cogido por su gusto.

(Los artistas encargados de estos dos personajes, deben cuidar mucho de que la frase sea siempre cómica y nunca dramática, aunque la situación es apuradilla. Sus penas y sus pasiones deben expresarse de modo que exciten la hilaridad del público sin chocarrería. Es difícil, pero no imposible)

SANTOS
¡Pero, maldito sea!... ¿Qué vértigo ha sido ese? ¿Dónde está ese arte de que presumías? ¿Dónde?... (1)

(1) . Micaela pasa entre Santos y Pedro.

MICAELA
Mira, Santos; no te desesperes. Esto ha sido un desengaño y una lección que tienes bien merecida.

SANTOS
¿Yo?

MICAELA
Este no sirve más que pa pegar papel, ni tú más que pa rapar barbas. (Toque de banderillas)

PERICO
Pa mí que tié usté razón. (Llorando)

JOAQUIN
Y tanta como tiene. Y como lo que importa es remediarlo todo cuanto antes, yo lo voy a hacer, y es como sigue:

SANTOS
¿Usted? (Golondro sale y se acerca a Pedro)

JOAQUIN
Perico se vuelve al oficio. A usté le evitaré yo el embargo y le pondré en condiciones de levantar su casa, si usted me promete trabajar y tener juicio. Pilar, que se sacrificaba por usted y nunca hubiera sido feliz conmigo, se casará con Perico y yo seré el padrino de su boda... Y a mí al postre me quedará una concencia tranquila y el consuelo de haber hecho una buena obra. ¿Eh? ¿Estamos conformes?

MICAELA
(Dándole un cachete) ¡Di que sí, tarugo!

SANTOS
Si no vuelvo en sí de todo esto. Si estoy atónito.

MANQUITO
¡Choque usted! ¡Vivan los hombres nobles y los fideos finos!

PILAR y PERICO
¡Gracias, señor Joaquín!


ESCENA FINAL

Dichos y Chavito con un par de banderillas. Viene espantado y como loco, sin saber dónde va. Lleva suelta la faja, los cordones de la taleguilla sueltos, una sola zapatilla, los pelos de punta, etc. (1)

(l) Chavito llega corriendo hasta colocarse el primero de la izquierda.

CHAVITO
¡Que viene! ¡Que viene el jabonero! ¡Que me coge! (Momentos de confusión)

CHURRO
Pero chico, ¿ande vas?

CHAVITO
Que me ha cortao el terreno.

MANQUITO
Asosiégate, hombre, que no viene naide.

CHAVITO
¡El jabonero!

MANQUITO
Si ya estamos tóos lavaos.

SANTOS
Suelta esas banderillas, cobarde; no servís pa ná. Pues si soy yo capaz...

CHAVITO
¡Que son de fuego! (Tirándolas)

SANTOS
¡Cuerno! (Las mujeres gritan y todos su apartan)

JOAQUIN
(Levantando las banderillas del suelo y dirigiéndose al público)
Calma, que están apagadas;
y aquí no habrá ya otro ruido
que el que ese juez tan temido
produzca con sus palmadas.



TELON


Información obtenida en:
https://archive.org/details/elpadrinodeelnen494caba

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