viernes, 11 de marzo de 2016

Si Yo Fuera Rey! (Libreto)



SI YO FUERA REY!



Zarzuela en un acto, dividido en cinco cuadros.

Original de Antonio López Monis.

Música de José Serrano.

Estrenada en el Teatro de Apolo de Madrid, la noche del 17 de Noviembre de 1913.


REPARTO (Estreno)

Rosaura - Srta. Salas.

Reina de las Hadas - Srta. Gurina.

Camarera Mayor / Mesonera - Srta. Moreu.

Dama 1ª - Srta. P. Gavilán.

Campesina 1ª - Srta. Nava.

El Rey - Sr. Vercher.

Tribulete - Sr. Ontiveros.

Licinio - Sr. Fernández.

Presidente del Consejo - Sr. Ibarrola.

El Abuelo - Sr. Sotillo.

El Gran Chamberlán - Sr. Ibarrola.

El Montero Mayor - Sr. Román.

El Alcalde - Sr. Castañé.

Leñador 1º - Sr. Fischer.

Leñador 2º - Sr. Gutiérrez.

Campesino 1º - Sr. Llayna.

Conspirador 1º - Sr. Máiquez.

Hadas, Ninfas, Náyades, Bailarinas, Campesinos, Conspiradores, Damas, Soldados, Cortesanos y gente del pueblo.

La acción en un Estado y en época imaginaria.

Derecha é izquierda del actor.


ACTO UNICO


CUADRO PRIMERO

Bosque a todo foro, compuesto de varios rompimientos para que de paso a la escena por todas las cajas. En primer término derecha, rampa disimulada que baja al foso, figurando dar entrada a una gruta subterránea. Hacia la izquierda, un árbol gigantesco, cuyo tronco será transparente, para cuando se indique, y delante de él, otro tronco cortado y añoso, que ha de servir de asiento y del cual acaban de corlar un montón de ramas.

Luz de la tarde para que a su tiempo anochezca.

Detalles a juicio del pintor.


ESCENA PRIMERA

Leñadores 1º y 2º.

Aparecen formando dos grandes haces con las ramas que acaban de cortar y que están esparcidas por el primer término de la escena. Son dos hombres de alguna edad. Llevan su hacha en la cintura.

LEÑADOR 1º
Cada vez parece que están más duros estos malditos árboles.

LEÑADOR 2°
¡Qué cosas dices!

LEÑADOR 1°
Antes, de cuatro hachazos despachábamos un tronco mayor que este, y ahora, ya ves.


LEÑADOR 2°
¿Y cuándo era eso? Hace veinte años.

LEÑADOR 1º
Es verdad.

LEÑADOR 2°
No es que los troncos estén más duros; es que nosotros estamos más blandos. Ahí tienes a Licinio; como es joven, mira si le cunde el trabajo. Las pocas veces que se pone a trabajar.

LEÑADOR 1º
Como que a ese lo que más le cunde es enamorar a las mozas.

LEÑADOR 2°
Pues si a las mozas les hiciera la gracia que a mí...

LEÑADOR 1º
Como anda siempre leyendo historias y librotes, las sabe decir cosas finas. Ya ves cómo
Rosaura está loca por él.

LEÑADOR 2°
¡Lástima de zagala! Ella, tan bonita, tan buena, y él, orgulloso, soberbio, altivo, siempre
soñando con ser caballero.

LEÑADOR 1°
Pues todos sus sueños vendrán a parar en que, cuando pasen algunos años, encontrará, como nosotros, los árboles más duros de partir.

LEÑADOR 2°
Y las mozas más duras de pelar.

LEÑADOR 1°
Míralo; ahí viene, que parece un pavo real.


ESCENA II

Dichos y Licinio, segunda derecha; viste de pastor y anda con aire majestuoso.


LEÑADOR 1º
Qué: ¿por fin te has decidido a trabajar hoy y a dejar los librotes?

LICINIO
¡Ca, hombre! El trabajo se ha hecho para los burros de carga, como vosotros.

LEÑADOR 1º
¡Gracias!

LEÑADOR2º
¡Adiós, señor Conde!

LICINIO
¿Habéis visto a Rosaura por aquí?

LEÑADOR 1º
No.

LEÑADOR 2º
¿Se te ha perdido?

LICINIO
¡No quisiera que se me perdiese!

LEÑADOR 1º
Ella conoce bien el bosque.

LICINIO
Por lo mismo; no quiero que los cortesanos que acompañan al Rey en las cacerías puedan encontrarse con ella.

LEÑADOR 1°
Como que cada vez que hay uno de estos ojeos caen más pastoras que jabalíes.

LEÑADOR 2°
Y gracias a que el Rey es un carcamal que ya no puede ni con la corona.

LICINIO
Sí; un carcamal, para las mozas; pero para cobrar impuestos y para tener al pueblo en un puño, como si tuviera diez y ocho años.

LEÑADOR 1°
¡Peor! Porque si fuera joven, sería él solo a reventarnos, mientras que, siendo viejo, todos los que le rodean quieren mangonear, y la Corte es una merienda de negros.

LEÑADOR 2°
¡Y los que pagamos somos nosotros!

LEÑADOR 2º
Sí; ¡mira que lo que tú pagues...! (Se oye a lo lejos el sonido de la trompa de caza)

LICINIO
¿No lo dije? ¡Ya están ahí! ¿Por dónde andará Rosaura? (Mutis por detrás del primor rompimiento lateral izquierda)

LEÑADOR 1º
¡Da hasta coraje ver tanto lujo! (Carga con su haz cíe lona y vase por la izquierda, primer término)

LEÑADOR 2º
(Idem) ¡Y tanto fantoche! (Vuelve a oírse la trompa de caza, que enlaza con el número de música)


ESCENA III

Coro General (Campesinos), que sale por todos los términos y forma grupo, mirando con curiosidad hacia el fondo izquierda, por donde ha de venir la regia comitiva; entre ellos, el Alcalde y Rosaura...

(Música)

TODOS
¡Ya vienen! ¡Ya vienen
los cazadores!
¡Cuánto lujo derrochan
estos señores!
La trompa de caza
ya lejos resuena
y el bosque a sus sones
de mil señorones se llena.

(Trompa dentro)

¡Ya vienen! ¡Ya vienen
los cazadores!
¡Cómo brillan sus trajes
de mil colores!

(Se forman en dos grupos, uno fondo derecha y otro primera izquierda, en este último, el Alcalde y Rosaura.

Con los últimos compases, sale el Montero mayor, y parándose en él centro, figura dar el último toque de trompa, terminando el número)


ESCENA IV

Dichos, el Montero Mayor, El Presidente del Consejo, la Camarera Mayor y una Dama.  trajes de caza, látigo de montar, trompa, etc. Todos, fondo izquierda.

(Hablado)

MONTERO
(Avanzando) A ver: ¿está por ahí el Alcalde?

ALCALDE
A las órdenes del señor Montero Mayor.

MONTERO
(Llevándoselo aparte hacia la derecha) Supongo que habréis tomado las medidas necesarias para que Su Majestad no se fatigue demasiado. En la última cacería se le escapó un jabalí y no sabéis los trastornos que hemos tenido todos.

ALCALDE
De aquello no tuvo la culpa nadie. Como Su Majestad tiró a dos metros de distancia, el hombre que tenía sujeto el jabalí soltó el lazo creyendo que la pieza habría sido muerta, y él fue el primer sorprendido al verla correr.

MONTERO
Pues es necesario que el caso no se repita.

ALCALDE
Descuidad: Los jabalíes están ya muertos desde esta mañana. (Confidencialmente) De esta manera Su Majestad no errará un solo tiro y también salvamos el peligro de que pueda matar a un guarda. En la última cacería de liebres recibió un sobrino mío una perdigonada...

MONTERO
(Interesándose) ¿Fue cosa grave?

ALCALDE
No, grave no; pero a no haberla recibido de tan augustas manos, le habría molestado bastante. (Siguen hablando en voz baja)

PRESIDENTE
(En un grupo junto a las Damas) Me revientan estas excursiones.

CAMARERA
¿Por qué, señor Presidente?

PRESIDENTE
Porque no tienen utilidad ninguna; sólo producen molestias y luego yo me veo y me deseo para justificar ante el país mis presupuestos. Sería mucho más barato y más cómodo llevar los jabalíes a los patios de palacio y que Su Majestad les tirase desde las ventanas.

CAMARERA
Pues yo paso siempre un buen día cuando venimos a cazar.

PRESIDENTE
Ya veo que vos saltáis como una muchacha por los sitios más peligrosos y subís con gran ligereza los montes más empinados.

CAMARERA
La que lleva, como yo, mucho tiempo en palacio de camarera mayor, está muy acostumbrada a saltar por todo y no asustarse de nada.

(Entra fondo izquierda uní litera, en la cual viene el Rey; a la portezuela izquierda, Tribulete, traje de caza, y detrás seis ú ocho soldados con picas ó lanzas pequeñas)


ESCENA V

Dichos, el Rey, Tribulete y Soldados.

MONTERO
(Con fingido entusiasmo al aparecer la litera) Señores: ¡Viva el Rey!

TODOS
(Con frialdad) ¡Viva!

ALCALDE
(Aparte) (¡Y mueran los jabalíes!) (Llega la litera al centró, la abre Tribulete y sale el Rey, viejo caduco, de barba blanca; viste gran ropón y se apoya en un bastón-muleta. Los lacayos vuelven a llevarse la litera y los soldados quedan en fila, conteniendo el grupo del fondo)

TODOS
(Inclinándose) ¡Señor!

MONTERO
(Aproximándose al Rey) Ya, desde aquí, es necesario que siga Vuestra Majestad el camino a pie; el bosque es demasiado abrupto para el paso de la litera.

REY
Bien; vamos a los puestos. Ven acá, mi fiel Tribulete; dame un abrazo.

TRIBULETE
Apoyaos, Señor. (El Rey se apoya en el brazo derecho de Tribulete, que es casi tan viejo como él, y se disponen a marchar poseídos de un entusiasmo cómico)

MONTERO
¿Y la escopeta de Su Majestad?

TRIBULETE
¡Calle!; pues es verdad: para cazar hacen falta escopetas.

MONTERO
A ver: una escopeta para el Rey. (Movimiento general)

ALCALDE
Allá va la mía. (Se la entrega al Montero, y pasando por detrás del grupo, se dirige a contener al pueblo, mientras dice aparte) (¡Para lo que le va a servir!)

MONTERO
(Ofreciéndosela al Rey) Tomad, Señor.

REY
(Tomándola y entregándosela a Tribulete, en vista de «pie él no puede con ella) Llévamela tú.

TRIBULETE
(El mismo juego y entregándosela al Alcalde, que está á su izquierda) Llévamela tú.

ALCALDE
(Cogiendo la escopeta) ¡Bueno!

MONTERO
¡A los puestos! La cacería va a comenzar. (Bis en la orquesta. El pueblo abre calle y hacen mutis por la primera izquierda; el Rey, del brazo de Tribulete; el Presidente, las Damas, el Montero, los Soldados, el Alcalde, el pueblo, y, por último, Rosaura, a quien Licinio, que a tiempo sale por donde hizo mutis, la detiene, cogiéndola cariñosamente de un brazo)


ESCENA VI

Rosaura y Licinio.

LICINIO
¡Rosaura!

ROSAURA
¡Licinio!

LICINIO
¿Dónde vas? Siempre siguiendo el cortejo de los grandes. ¿Es que te atrae el lujo de la Corte?

ROSAURA
Me atrae, como todo lo desconocido.

LICINIO
Por eso sueño yo con ser Rey: para poder ofrecer todo ese esplendor y ese lujo a tus pies, como una prueba de cariño.

ROSAURA
No trates encubrir bajo un sueño de amor, lo que es solo ambición de tu espíritu. Tú quieres ser Rey, para dominar, no para ofrecerme el trono que tuvieras.

LICINIO
Te engañas; quisiera ser un monarca sólo por tu amor. ¡Ay, si yo reinara! ¡Si yo fuera Rey!

(Suena dentro la trompa (le caza, que despierta de nuevo en él sus sueños de grandeza. Lo que sigue lo canta como hablando consigo mismo)

(Música)

¡Si yo fuera Rey,
tendría riquezas
y un pueblo a mis pies!

(Queda en actitud gallarda y de espaldas a la tiple)

ROSAURA
(Acercándose a él dulcemente)
Si tú fueras Rey,
tu vida sería
martirio cruel.
Si tú fueras Rey,
en ti morirían
mi amor y tu fe.
¡Sueñas en tu loco afán,
lo que jamás llegará ser!

(Apoyando sus manos en los hombros de Licinio)

¡Deja tus quimeras!
¡Deja tus locuras!
¡Piensa en mí! ¡Piensa en mí
y en mis amarguras!
Leñador te quiero
con amor sincero.
Quiéreme, quiéreme,
que el amor es siempre humilde,
cuando es verdadero.

Es mi amor sincero.
Sólo a ti te quiero.

LICINIO
(Tiene razón; estoy loco;
sueño sin cesar)
La ambición maldita
me lleva a olvidar tu amor,
pero al volver de mis dorados sueños.

ROSAURA
Buscas mi amor.

LICINIO
Es verdad; busco tu amor.

(Amorosa)

Quiero contigo en el bosque
nuestro ferviente cariño cantar,
gozando junto a ti
de hermosa libertad.

ROSAURA
Aquí felices seremos por siempre;
paz alegría tendremos aquí
y libre nuestro amor
dichosa aquí seré
si tú me quieres igual que yo a ti.

LICINIO
Mi amor será
siempre para ti.

(Se separan un poco y se miran ron pasión)

ROSAURA
¿Me quieres?

LICINIO
Te quiero.

(Se oye el toque de trompa y Licinio, se separa rápidamente hacia la izquierda, volviendo a su constante idea. Luego se sienta pensativo en el tronco)

ROSAURA
(Acercándose cariñosa)
¿Qué piensas, Licinio?
(¡Ya vuelve a soñar!
Su extraña locura
no puede olvidar)

LICINIO
No turbes mi sueño.
La grandeza ansío.
Yo quiero riqueza
y poderío.

ROSAURA
¡Piensa en mis amores!
¡Por piedad, Licinio!

LICINIO
(Rechazándole y poniéndose en pie)
Déjame.
¡Quizá algún día
se realice mi ilusión!

ROSAURA
(¡Le trastorna la ambición!)

(Llorosa y triste, vaso lentamente fondo derecha)

LICINIO
¡Si yo fuera Rey,
tendría riquezas
y un pueblo a mis pies!

(Poseído de la grandeza, vase con aire altanero por la primera izquierda)


ESCENA VII

El Rey y Tribulete, por la izquierda detrás del rompimiento.

(Hablado)

REY
(Siempre del brazo de Tribulete) ¡Oye! ¡Pero si resulta qué estamos otra vez en el mismo sitio!

(Avanzando)

TRIBULETE
Bueno, ¿y qué hacemos ahora?

REY
(Dirigiéndose hacia el tronco) Yo creo que lo mejor será que nos sentemos hasta que vengan a buscarnos. (Se sienta. Tribulete queda de pie a su izquierda) Suena la trompa.

(Tribulete hace un par de tentativas y al observar que no suena, se fija en la campana y disimulando para que el Rey no lo note, saca de ella un pañuelo, que se guarda; después produce en la trompa dos ó tres sonidos desentonados y ridículos)

¡Vaya un aparatito!

REY
Trae acá; es que tú no puedes, porque estás ya muy viejo. (Coge la trompa y se esfuerza en soplar, sin lograr que suene)

TRIBULETE
(Poniéndole la mano izquierda en el estómago y la derecha en la parte baja de la espalda) ¡Cuidado, Señor!

(El Rey le devuelve el instrumento. Hacia la izquierda y muy piano se oye el canto de los campesinos que se acercan)

CORO
(Dentro y a voces solas)
Tras el rudo trabajo
de la faena,
vuelve ya a sus hogares
la gente buena.
Ya muere el día
y con el sol se oculta
nuestra alegría.

REY
(Al mismo tiempo (pie cantan) ¿Qué es eso?

TRIBULETE
Son los campesinos, que vuelven de sus faenas; ocultémonos. (Ayudándole a levantarse y conduciéndole, casi a la fuerza, para ocultarse por donde salieron)

REY
¿Por qué?

TRIBULETE
Porque si estos bárbaros os reconocen, pueden darnos un disgusto.

REY
Mis súbditos me adoran.

TRIBULETE
(Irónicamente) Sí, sí, ya lo sé; pero será mejor que no nos vean. (Desaparecen)


ESCENA VIII

Campesinos, Campesinas y el Abuelo, pastor de unos sesenta años. Con los últimos compases salen por la primera izquierda

ABUELO
(Desde dentro) Esperad, muchachos, que yo no puedo seguir el paso que lleváis. (Sale y se sienta en el tronco; los demás forman grupo a su alrededor)

CAMPESINA 1ª
(En son de broma) Vamos, abuelo; ya se ve que no podéis con el peso de los años.

CAMPESINO 1º
(Joven) ¿Porqué no, aprovecháis la ocasión para volveros joven, ahora que estamos en la fuente milagrosa? (Señalando a la entrada de la gruta)

CAMPESINA 1ª
¡Claro! ¿Porqué no bajáis a la gruta y echáis un trago? ¡Saldríais hecho un guapo mozo!

ABUELO
¡Mal me quieres, zagala! Esa es una aventura muy peligrosa.

TODOS
¿Sí?

ABUELO
Por lo que se ve, no conocéis la tradición más que a medías.

CAMPESINO 1º
¡Cómo somos jóvenes!...

ABUELO
¡Es natural! Pero si vierais como asedia a los viejos el deseo de volver a los veinte años!...
CAMPESINA 1ª
Contadnos pues la leyenda.

TODOS
Sí, sí. (Se agrupan; dos ó tres se sientan en el suelo)

ABUELO
Prestadme, pues, atención
y grabad en vuestra mente
lo que de esa oculta frente
nos cuenta la tradición.

(Indica con el ademán, que el subterráneo se encuentra bajo el sitio en que se hallan)

Aquí abajo, precedida
de esa entrada tenebrosa,

(Mostrándola)

hay una mansión hermosa,
que es la gruta de la vida.
En su seno, se disfruta
de delicias no soñadas
entre bellísimas hadas
moradoras de la gruta;
y es que cuanto existe dentro,
la más grande maravilla,
una clara fuentecilla
que forma estanque en el centro,
de tan extraña virtud,
que el viejo que bebe de ella,
recobra al punto, su bella
primitiva juventud.
Y dice el cuento, que, así
que se encuentra remozado,
queda ciego enamorado
del Hada que reina allí,
que entre cánticos y flores
y tentadoras caricia,
le brinda con las primicias
de sus lúbricos amores.
¿Quién se defiende? Ninguno
de cuanto mortal existe.
¿Quién a un buen manjar resiste
tras de prolongado ayuno?
Mas apenas realizada
ve el mozo aquella ilusión,
perece sin compasión
entre los brazos del Hada.
Sólo aquel de voluntad
que a ese amor resista fuerte,
podrá escapar a la muerte
y gozar su mocedad.
No es pues camino vedado
ese que a la gruta lleva;
si hay alguien bastante osado
a seguirlo, que se atreva.
¡Y colorín, colorado!...

(Se descompone el grupo)

CAMPESINO 1º
Pues yo, en vuestro lugar, ya estaba colándome por el subterráneo.

ABUELO
¡Loco!

CAMPESINO 1º
Aunque no saliera más. Pero el tatito con el Hada, no me lo quitaba nadie.

CAMPESINO 2º
Pues anda.

CAMPESINO 1º
No le hace falta ninguna; con su zagala tiene bastante.

CAMPESINO 2º
¡Miren la pizpireta! (Todos ríen, embromándola por su ingenuidad)

ABUELO
Bueno, no nos detengamos más; pronto será de noche.

TODOS
(Se alejan haría el fondo derecha entonando suavemente !a misma canción que traían. Mutis)
Tras el rudo trabajo
de la faena, etc., etc.

(Empieza a oscurecer)


ESCENA IX

El Rey y Tribulete, por donde hicieron mutis anteriormente.

TRIBULETE
La verdad es que esta gente se da una vidita... No sé por qué se queja siempre el pueblo. Pero ¿qué querrán? (Observa al Rey, que se ha acercado a la entrada de la «ruta y mira atentamente al interior) Pero... ¿qué os pasa, señor? ¿Qué miráis ahí?

REY
Nada...

TRIBULETE
Vamos, señor; no vienen a buscarnos y nos va a sorprender la noche aquí.

REY
Espera, espera. Oye, Tribulete: ¿te has enterado de la leyenda que ha contado ese abuelo?

TRIBULETE
¡Bah! ¡Patrañas de esta gente!

REY
No; yo recuerdo haber oído esa historia, de joven; pero como entonces era joven... No, no son patrañas.

TRIBULETE
(Alarmado) Bueno, bueno; vamos.

REY
Escucha, Tribulete; tú también vas siendo viejo.

TRIBULETE
¡Cá! no, señor; si yo estoy hecho un muchacho.

(Adopta una actitud grotesca de atleta de circo)

REY
Sin embargo, si tú me acompañaras... Tú eres un servidor mío.

TRIBULETE
Sí, un servidor; pero un servidor no entra.

REY
Está bien. Pues yo de buena gana probaría.

TRIBULETE
¡Señor! ¿A vuestra edad?

REY
Por lo mismo; ahora es cuando hay que beber agua de esa fuente.

TRIBULETE
¿Seriáis capaz de...?

REY
No sé; déjame.

TRIBULETE
Pero, señor, reflexionad...
REY
Aparta; no reflexiono nada. Déjame. Vete.

TRIBULETE
(Aparte) Bueno; me voy porque le da la real gana. Pero no le perderé de vista. (Mutis segunda izquierda)


ESCENA X

Rey, luego Licinio, segunda izquierda..

(Música)

(Es de noche)

REY
Esta es la gruta
que dijo el cuento.
No sé decir
lo que en el alma siento.
Entre sus aguas
hay vida y amor.
¿Por qué si quiero vivir
me falta el valor?
Hadas del bosque,
prestadme vuestra ayuda,
para que cese
en mi espíritu la duda.
¿Hada del bosque,
ven en mi ayuda!
Por qué dudar; por qué,
si allí la dicha espera.
En la fuente transparente
de sus aguas beberé
y así la vida entera
por fin tendré.

¡Quiero la vida!
¡Ya nada temo!
¡Huya la muerte!
Venga el amor.
Quiero ser joven,
quiero ser fuerte.
¡Amor!
En mis brazos quiero
sentir tu beso embriagador.

(Desaparece por la entrada de la gruta a tiempo que sale Tribulete por la izquierda y grita)

TRIBULETE
¡Señor! ¡Señor! ¡¡Se zambulló!! (Vase por la primera izquierda, gritando) ¡Favor al Rey! ¡Socorro!

(Desaparece)

LICINIO
(Saliendo por la segunda izquierda) ¡Pues, Señor juraría que alguien llamaba por aquí. Serán los cortesanos. ¡Si yo estuviera en su puesto!... ¿Qué diversión encontrarán en el bosque? Si yo fuera Rey, cualquiera me hacía venir aquí! Pero, no; tiene razón Rosaura. No debo tener más aspiración que su cariño. Pero será tan hermoso ser Rey ¡Si yo fuera Rey! (Obscuro total y
                                     
(MUTACION)


CUADRO SEGUNDO

Gruta fantástica. En el centro una fuente. Al fondo, escalinata disimulada que partiendo del centro, se pierde en lo alto de la lateral izquierda. Mucha luz.


ESCENA UNICA

Náyades, Ninfas, el Rey y la Reina de las Hadas.

(Sigue la música)

Cuando se hace la mutación y la «ruta se ilumina, Náyades y Ninfas, están repartidas por la escena; unas rodean la fuente, otras echadas en el suelo, alguna mirándose en el cristal de las aguas, como haciéndose el tocado; todas, en fin, con trajes vaporosos, colocadas caprichosamente é inmóviles hasta (pie entra el cambio de tiempo musical y se descompone el grupo en el tres por cuatro, allegro gracioso, comenzando un bailable en "compasillo" siguiente. Quedan formando cuadro y al oír la voz de un hombre, la de Rey, se asombran y desaparecen corriendo por todos los términos.

REY
(Dentro)
Ninfas, llegad a mí,
que un desgraciado Rey
buscando los viene aquí.

¡Ah de la gruta!

(Aparece en la entrada de la gruta y va descendiendo hasta escena)

Ninfas, ya estoy aquí.
A esta mansión del bien
valiente descendí,
amor y vida buscando aquí.

NINFAS
(Dentro)
El cristal
de las aguas tranquilas
del manantial,
amoroso un espejo
me ofrece fiel,
y mi encanto yo,
miro siempre en él.
Claro tul
con que envuelve mi cuerpo
tu linfa azul,
a mis carnes ardientes
frescura das
y con mi rubor,
despertando vas.
celestiales sueños de amor.

REY
(Mientras las escucha, arrobado)
¡Qué dulce canto!
¡Sin duda hermosas son!
¡Mis bellas ninfas os amo!
¡Nadie me oyó!
¡Venid!
¡Un rey aquí llegó!
¡Nadie responde!
¡Nadie se ve!
¿Por qué la Reina de mi se esconde?

(Se fija en la fuente)

Esta es la fuente de la leyenda.
Joven el viejo podrá aquí ser
Hoy a mi alcance por fin te miro
y tus aguas quiero beber.
Ya siento aquí en el alma
la vida renacer.

(Coge una concha y figura beber agua detrás de la fuente)

¡Quiero la vida!

(Fuerte en la orquesta, el Rey queda convertido en un joven pastor. Salen por todas partes y corriendo, las ninfas, que hacen giros y evoluciones, hasta quedar rodeando al Rey y comienza un bailable; por el fondo derecha aparece la Reina de las Hadas, que, bailando siempre, procura enamorar al Rey)

REINA
(Ofreciéndole la boca)
Besa, besa aquí,
como te beso a ti.

(Beso)

Con el dulce fuego del amor
mis encantos para ti serán
y las ninfas a tu alrededor
nuestra dicha nos envidiarán

TODAS
Tra-la-lara- tralalará.

REY
(Rechazándola)
Aparta; no brindes amores;
ya sé que tu amor es fatal.

REINA
Libres serás, sin trono y sin honores

(Toma al Rey de la mano y le conduce hasta el pie de la rampa)

Gentil pastor,
la vida te llama
Amor será tu señor

NINFAS
(Evolucionando)
Tienes tú
el divino tesoro de juventud.
Sólo de tu grandeza
quedó el amor.
y el amor será
siempre tu señor.

(Forman cuadro)

REY
(Mientras va ascendiendo para salir de la gratas)
Voy a la vida.
Ya nada temo.
La sed de amores
renace aquí.
No tengo reino
ni tengo honores.
¡Amor
siempre vive en mi!
En el pecho humilde
de un pastor.

(Oscuro total y

(MUTACION)


CUADRO TERCERO

La misma decoración del primero. De noche


ESCENA PRIMERA

Aparece Licinio sentado en el tronco, en la misma actitud en que quedó al final del primer cuadro; de pronto se ilumina el transparente y aparece en el árbol a su espalda la Reina. Sigue la música.

LICINIO
¡Si yo fuera Rey!

REINA
¡Licinio!

LICINIO
(Levantándose asombrado) ¡Eh... ¿Qué es esto?

REINA
Ha sonado la hora de que tus ensueños se realicen. Un pueblo entero acatará tus deseos: vas a ser Rey.

LICINIO
¡Eh!

REINA
Pero sabe antes que no todo es dulzura y placer en la vida de los reyes; que algún día tus vasallos, pueden volverse contra ti, que puedes perder la vida. En la entrada de aquella gruta, encontrarás tus nuevos vestidos y los atributos reales. Entra por ellos y al reaparecer tu corte te rendirá homenaje. (Se hace el oscuro en el árbol y desaparece la Reina)

(Cantando)

LICINIO
¡Yo Rey! ¡Quién lo creyera!
¡Yo Rey! ¡Porqué dudar!
Quiero ser Rey,
aunque mañana muera.

(Después de pequeñas vacilaciones, desaparece por la entrada de la gruta. Termina la música)


ESCENA II

Tribulete, El Presidente, El Montero Mayor, La Camarera Mayor, Dama 1ª. Algunos Campesinos, entro ellos dos con antorchas encendidas, Licinio, Rosaura, los lacayos con la litera y soldados.

(Hablado)

TRIBULETE
(Entrando precedido de las antorchas) Por aquí.

CAMPESINO 1º
En este claro, está la entrada de la gruta. (Salón primera izquierda)

TRIBULETE
Sí, aquí era; por aquí se metió. (Llegan a la entrada del subterráneo)

CAMPESINO 1º
(Alumbrando con las antorchas la entrada) ¡Desdichado!

TRIBULETE
Todos mis esfuerzos fueron inútiles. (Se acerca a la entrada de la gruta y llama) ¡Señor! ¡¡Señor!! Nada. ¿A quién se le ocurre meterse en un sitio tan peligroso? ¡Señor! (Aparece por la gruta Licinio, vestido con el traje que antes llevaba el Rey. Al verle salir, Tribulete está a punto de susto. En todos los demás, se retrata el produce la aparición)

TODOS
¡¡Milagro!! (Descubriéndose e inclinándose con respeto) ¡Señor!

LICINIO
(Extendiendo la mano con ademán torpemente majestuoso) Mis vasallo; salud. Cubríos.

CAMPESINA
Señor, yo os felicito.

DAMA 1ª
¿Y estáis completamente joven?

LICINIO
(Mirándola con intención) Completamente.

DAMA 1ª
¡Qué alegría!

CAMPESINA
Ahora podéis hacer de nuevo la felicidad de vuestros vasallos.

PRESIDENTE
(Aparte) (¡Cualquiera le hace tragar ahora, gato por liebre!) (Rosaura que queda apartada demuestra que conoce a Licinio y duda si acercarse a él)

TRIBULETE
(Aparte a Licinio) ¿Y qué tal de mujerío por ahí abajo?

LICINIO
No te entiendo. (Tribuido le guiña el ojo picarescamente) ¿Y quién eres tu imbécil?

TRIBULETE
Tribulete, señor; vuestro hombre de confianza.

LICINIO
Conmigo no hay confianzas: ¡Soy el Rey!

TRIBULETE
(Aparte, separándose de él) (¡Pues no se ha puesto este poco tonto!)

ROSAURA
(Aparte) (¡Dios mío!... ¡Es Licinio!)

LICINIO
Vamos a Palacio. (Sale el montero y vuelvo con los de la litera y los soldados, que quedan al fondo; todos so dirigen al fondo, quedando el ultimo Licinio. Rosaura, se lo acerca con timidez)

ROSAURA
¡Licinio!

LICINIO
(Con desagrado) ¡Calla!

ROSAURA
¡No me equivoqué! ¿Eres tú?

LICINIO
¡Soy el Rey!

ROSAURA
¡Cómo has llegado a...?

LICINIO
¿Quién eres? ¡No te conozco!

ROSAURA
Soy Rosaura; tu Rosaura.

LICINIO
Sí, mi Rosaura ¿y qué?

ROSAURA
¿Es que me desprecias porque llevas vestidos reales?

LICINIO
Comprenderás que ahora, no es como antes; que entre un Monarca y una pastora, no puede haber nada de común.

ROSAURA
¡No! ¡No es posible! ¿Me abandonas?

LICINIO
Adiós. (Al cortejo) En marcha. (Entra en la litera y el cortejo emprende la marcha, desapareciendo fondo izquierda, quedan los últimos el Presidente, el Montero y Tribulete)

ROSAURA
¡Licinio!... ¡Escucha! (La detienen y queda llorando, sentada en el tronco. Música en la orquesta. Queda solo Tribulete con Rosaura)

TRIBULETE
(Aparto) ¡Ea, estoy decidido! ¡Pecho al agua! (Cuando va a entrar en la gruta, se arrepiente, retrocede y de pronto vuelve y baja un par de escalones, saliendo de ella asustado y echa a correr por donde se fue el cortejo) ¡Uy!... ¡El Hada! ¡Brr! (Desaparece)

ROSAURA
(Pensando en Licinio) ¡Ingrato!


ESCENA III

Rosaura y el Rey.

(Música)

REY
(Saliendo dé la gruta de pastor joven, como es natural)
¡Victoria! ¡Victoria!
¡La vida al fin volvió!
¡Mi triste pasado huyó!
¡Mi trono! ¡Mi gloria
por siempre renuncié
y joven y fuerte seré!
La vida me ofrece
tesoros de amor
y el alma sus dichas alcanza.
¡Oh, sueño halagador
que alientas la esperanza
del pobre pastor!

(Se dirige al fondo y se detiene al ver a Rosaura)

¡Pero qué es lo que veo!
¡Una mujer que llora!
¡Encuentro singular!

(Acercándose a ella)

Pastora ¿porqué sufres?
¿Sientes de amor deseo?
Responde, que yo ahora
te puedo consolar.

ROSAURA
No aumentes más mi duelo;
aléjate, pastor;
que no hallarán consuelo
mi llanto y mi dolor

REY
¿Es amor?

ROSAURA
Amor.
Un amor me tiene encadenada
con suave cadena de flores
y era el ideal de mis amores.
Mi pastor llegó a escalar un trono
y se olvida infiel de su pastora.
¡Ya nunca más oiré su voz
decirme que me adora!

REY
Pues su torpe y ruin impostura,
castigar sabré por mi mano.

ROSAURA
Nada espero de él; perdí su amor
y ya todo es en vano.

REY
Pues no será.
Si azares de la fortuna
le han hecho Rey,
no es por su cuna;
no es por la ley.
Y si hoy su amor ha olvidado
por la grandeza,
él es indigno
de la realeza.
Este mísero pastor
de tu pecho arrancará
la amargura de tu amor.
Pastorcita del monte
tan bella y gentil;
la que tiene en sircara
las rosas de Abril;
la que tiene en sus ojos
del cielo el color;
la que lleva en su frente
la llama de amor.

ROSAURA
¡Amor!

(Levantándose subyugada)

Que palabras tan dulces y bellas
me dice el pastor.

REY
Amor,
que en el alma siente el pastor.
Esperanza fío en ti.
No dudes, no, de tu destino.

ROSAURA
Quizás el cielo se puso en mi camino.

REY
Es verdad.
para ti yo hallaré felicidad.

ROSAURA
A mis pobre rústicos amores,
tus palabras prestante consuelo
y sólo por ti

REY
Sólo por mí.

ROSAURA
Alientan mis anhelos.

(Un rayo de luna alumbra suavemente el foro)

REY
Ven conmigo, ven;
no sientas temor.

ROSAURA
Dulce tentación
brindándome estás.

(Pasa a la derecha)

Porque dudo así
si busca mi amor.
Lo que siento ahora
no sentí jamás.

REY
No dudes así
si quieres amor.
Lo que siento ahora
no sentí jamás

(En el foro derecha)

El bosque ya en sombras quedó.
¡La noche ya llegó!
La senda de la fortuna,
La clara luna
nos enseñó
Ven.

ROSAURA
¡Contigo!

REY
Conmigo, pastora.

ROSAURA
¿Y a donde me llevas?

REY
En busca del bien
Los miles encantos
que amor atesora,
serán nuestro Edén.

(Se abrazan)

LOS DOS
Dos Amor es la primavera
llena de luz y color.
Amor es la vida entera
y él nos espera;
iremos al amor.

(Enlazados van poco a poco haciendo mutis por el fondo derecha, mientras cae lentamente el)


TELON DE CUADRO

(Intermedio musical)


CUADRO CUARTO

La escena represente! un corralón, que al foro es limitado por una tapia, en el centro de la cual hay un gran portón que se cierra a su tiempo. Detrás de él y por encima de la tapia se ve un telón de campo con algunas casitas, muy separadas unas de otras. Fondo izquierda, principio de una calle. Dentro del corral, la lateral izquierda es la fachada de un mesón u hostería que tiene dos puertas; la primera que se supone que da al pajar y la segunda, practicable, es la entrada del mesón. Esta puerta está mi poco en alto y el acceso a ella se hace por dos ó tres escalones. En la lateral, primer término, una puerta pequeña practicable y pegada a ella, una mesilla de zapatero con todos los útiles y herramientas propias del oficio, al lado dos sillas bajas. En el rincón, una escoba grande de palma, preparada convenientemente para lo que más adelante se indicará. Luz del día. Detalles a juicio del pintor.


ESCENA PRIMERA

Tribulete y la Mesonera.

Tribulete con mandil de zapatero y un gorro puntiagudo y raro, trabajando ante la mesa de zapatero; a su izquierda, la Mesonera, sentada en la otra silla, observa la faena)

(Hablado)

TRIBULETE
(Canturreando, mientras compone un zapato viejo de mujer)
«Yo no sé lo que sucede,
que desde que el Rey es joven,
todas las muchachas llevan
más torcidos los tacones.»

MESONERA
¡Parece mentira que tengáis tan buen humor señor Tribulete!

TRIBULETE
¡Chits! no pronuncies mi nombre puede oíros cualquier indiscreto y soy perdido.

MESONERA
(Después do levantarse y observar hacia el foro izquierda) No temáis, nadie nos oye; la calle está desierta.

TRIBULETE
¡Buen humor, buen humor! ¡Mira que decir que yo tengo buen humor! Lo que pasa es que ya conocéis la copla:

(Hablado)

«Las penitas que se cantan
son las penitas más grandes...»

(Transición) Treinta años al lado de su majestad siéndole! hombre de su confianza, el confidente de todos sus secretos, teniendo el alto honor de ser el intermediario en sus caprichos amorosos, sin separarme de él hasta el momento del trago para que a la alegría que yo sentí al verle salir joven, haya sucedido la pérdida de su afecto y la patada final que me echó de su lado y me obligó a ganarme la vida entre chanclas; yo, que siempre viví entre magnates!...

(Levantándose y avanzando con la Mesonera al proscenio) ¡Esto no puede quedar así! ¡Esto me ha llegado al alma! Esto...

(Hablado)

«Pide venganza
su proceder.
Sangre y exterminio
haya por doquier.»

MESONERA
(Con cómico horror) ¡Ay, no; sangre, no!

TRIBULETE
Bueno; exterminio nada más. Y el día que triunfe en Oswalia la República... ¡Ah; ese
día!...

MESONERA
¿Qué vais a hacer?

TRIBULETE
¿Qué voy a hacer?

(Música)

Mesonera, atenta y fina:
llegue usted hasta la esquina
y con gran cuidado observe
sí alguien viene por allá.

MESONERA
(Desde la puerta del fondo)
No veo mí.

TRIBULETE
¿No divisa los mostachos
de esos guardias mamarrachos
con sus sable a la cintura
y el plumero tricolor?

MESONERA
No, señor.

TRIBULETE
Pues siéntese usté aquí
y escúcheme usté a mí.

(Vuelven a sentarse)

MESONERA
¿Ya vamos a dar el grito?

TRIBULETE
¡Chito!

(Durante los cuplés, machaca, tira de los cabos y afila la cuchilla en los momentos indicados en la partitura)

Comodón, comodón,
zapatero marrullero.
Trapalón, trapalón,
zapatero remendón.
Hace tiempo que en Oswalia
preparado todo está
para la revolución.
Veinticinco barras de oro
quien dé el grito ganará;
y a mí, por la dirección
veinticinco y el capón.
De que llegue el triunfo tengo ganas;
a ese necio yo destronaré
y a las damas cortesanas...

MESONERA
(Viendo pasar a dos guardias por el fondo)
¡¡La ronda!!

(Tribulete se pone a trabajar)

TRIBULETE
Comodón, comodón,
zapatero marrullero.
Trapalón, trapalón,
zapatero remendón.

En Oswalia hay mucha gente
que intrigando siempre está
por querer comer turrón.
Si yo cojo alguno de ellos,
sin clemencia ni piedad,
materele de un capón.
Matarile-rili-rón.
Demostrar debemos entereza
y a ese imbécil que abusando está,
si le cojo lo cabeza...

MESONERA
(Como antes) ¡¡La ronda!!

TRIBULETE
Comodón, comodón,
zapatero, etc., etc.

(Hablado)

MESONERA
¿Y no sería mejor que intentarais volverá vuestro puesto por las buenas?

TRIBULETE
¡Cá! ¡Si es que yo no quiero ya volver a mi puesto!

MESONERA
¿Por qué?

TRIBULETE
Estos treinta años que he servido al Rey en todos sus asuntillos amorosos con tal asiduidad, que algunos en vez de Tribulete me llamaban Celestino, los he podido pasar muy regularmente. Muchas veces, en nuestras cacerías (Con intención) se cobraba alguna pieza para el pobre Tribulete. Pero ahora... ¿El Rey, un muchacho y yo un viejo? ¿Intermediario en lances de amor... y mirón? ¡Eso no es para mí! ¿El toda la carne y yo nada más que el hueso? ¡Abajo la tiranía! (En esto momento, aparecen fondo izquierda, el Roy y Rosaura, quienes al oír a Tribulete gritar, quedan escuchando como temerosos, procurando que sus apartes sean rapidísimos, para no interrumpir la ilación del dialogo)


ESCENA II

Dichos, Rosaura y el Rey.

MESONERA
No gritéis tanto.

REY
(¡Calla!) (A Rosaura)

TRIBULETE
(Avanzando otra voz como antes) Por eso me he hecho el alma de la revolución que se prepara; por eso oculto mí nombre y mi pasado y no soy por el momento más que un triste remendón...

REY
(¡Yo conozco esa voz!)

TRIBULETE
Mientras suena la hora de ser Presidente de la República; de la flamante República de Oswalia. Y de esta humilde hostería, punto de reunión de los conspiradores, saldrá la aurora que ha de alumbrar esta nueva vida.

ROSAURA
(Aparte al Rey) Tengo miedo.

REY
¡Chist!

TRIBULETE
Esa hora está próxima y cuando suene ¡guay de los soberbios! ¡guay de los déspotas! ¡guay del Rey!

ROSAURA
(Al Rey) Vamos de aquí.

REY
(A Rosaura) Nada temas; yo haré fracasar ésta conspiración. Ven. (Enteran en el corralón, como si nada hubieran oído)

MESONERA
(Viéndolos) ¡Chist! Callad que viene gente.

TRIBULETE
Quitaos de en medio, por si acaso. (La Mesonera se acerca a los recién llegados y después de hablar con ellos en voz baja, hace mutis por la puerta del mesón. Tribulete, se pone nuevamente a trabajar, cantando para disimular)
Si una mujer da un mal paso,
lo conoce el zapatero,
porque a todas en la suela
se les hace un abujero.

(Se quita el gorra y lo deja sobre la mesita)


ESCENA III

Dichos, menos la Mesonera.

ROSAURA
(Al Rey) Me ha dado miedo escuchar a ese hombre. Parece que tratan de asesinar al Rey

REY
Y esto te causa un gran pesar, que yo te evitaré. Compartirás el trono con Licinio, a quien tanto quieres. (Anhelando que sus sospechas no se confirmen) Porque tú le quieres todavía; ¿verdad?

ROSAURA
No sé si deseo ó temo que cumplas tu palabra de hacer que Licinio se case conmigo.

REY
Si tú lo deseas la cumpliré, pese a quien pese. Yo me uniré a los conspiradores y esta noche entraremos al palacio por una puerta secreta conocida de mí solamente.

ROSAURA
No sé que sentimiento me liga a ti y que pódeles el tuyo, que desde la tarde que te vi en el bosque hace que no quiera separarme de tu lado.

REY
Mi poder no es ninguno; yo, para ti, represento el amor. (Hablan bajo)

TRIBULETE
(Aparte levantándose) Ea; ya se armó. ¡Nada que estoy condenado a presenciar siempre esta clase de escenas. (Se encasqueta el gorro y vase por puertecilla de la derecha)


ESCENA IV

Rosaura y el Rey.

(Música)

ROSAURA
Y ahora dime quien eres
que así me has atraído.

REY
¿Quién soy?

ROSAURA
¿Es tu poder extraño?

REY
Mi poder,
tan sólo amor ha sido.
Quien soy, vas a saber

Un tiempo no lejano,
fui un noble caballero
de su poder ufano,
y he visto un pueblo entero
llamarme soberano.
Ya todas mis grandezas
dejé
y sólo un pastorcillo
seré.
El agua de la fuente
bebí con entereza
y el Hada complaciente
cambió, por mi grandeza
la juventud dente
que con tu amor empieza.
Amor,
mi vida transformó.
El que fue Rey un día
su historia te contó.
Ese soy yo.

(Hablado)

ROSAURA
¡¡Tú, el Rey!!

REY
Sólo soy un pastor qué te adora

ROSAURA
Así te prefiero. (Se abrazan)


ESCENA V

Dichos y Tribulete por la derecha.

TRIBULETE
(Al verlos) ¡Ejem! ;A ver si va a poder ser! (Se pone a trabajar)

REY
Decid, buen hombre: ¿Sabéis si el alojamiento es caro en esa hostería? (Se acerca él)

TRIBULETE
(Indignado) ¿Y tengo yo el aspecto de hostelero, eh? ¡Háse visto el patán! ¡Confundirme a mí con un hostelero!

REY
(Reconociéndole y aparte) ¡Qué veo! ¡Si es Tribulete. (Alto y con ironía) Dispensad, señor, no creí ofenderos.

TRIBULETE
(Con cómica dignidad) Yo tengo una profesión libre; soy un hombre dignificado por el trabajo y no un criado de todo el mundo, como los v hosteleros.

REY
(Con intención) ¿Y no serviríais siquiera al Rey?

TRIBULETE
¡Al Rey! ¡Soy hijo de viuda!

REY
Dicen que después de su transformación, está...

TRIBULETE
¡Pues si le hubierais conocido antes!

REY
¿Qué?

TRIBULETE
Que era más zángano todavía.

REY
¡Muchas gracias!

TRIBULETE
Caprichoso, insoportable, déspota...

REY
Me parece que exageráis.

TRIBULETE
Cá; yo no hablo de memoria, porque yo... (Conteniéndose) En fin, no tengo gana de conversación.

REY
En cambio tú no has cambiado y sigues siendo tan bribón como siempre.

TRIBULETE
(Levantándose furioso) ¿Qué lenguaje es ese?

ROSAURA
(Al Rey tirando de él) Ven, por Dios; ven.

REY
(A Tribulete, dejándose arrastrar por Rosaura hacía el mesón) El que mereces: viejo hipócrita. ¡Tribulete!

(Mutis con Rosaura por el Mesón)


ESCENA VI

Tribulete; en seguida el Rey.

TRIBULETE
(Que al ponerse de pie, ha tomado una zapatilla para agredir al Rey, se queda estupefacto al oírse nombrar, reponiéndose al cabo de un instante, cuando los otros personajes han desaparecido) ¡Eh! ¡¡Me conoce!! ¿Y cómo sabe mi nombre ese bergante? Yo lo averiguaré y si es un espía, ¡zas! será suprimido.

REY
(Que vuelve a salir, se acerca y le da con la mano un golpe en la espalda) Guarda tu indignación para mejor momento. Mis palabras no han debido ofenderte, porque las he pronunciado para no engañarme. Yo soy de los vuestros.

TRIBULETE
¿Qué dices? (Impone silencio y corre al fondo a vigilar si alguien se aproxima)

REY
Lo que oyes. Vengo del Estado vecino para unirme a esa conspiración que preparáis.

TRIBULETE
¿Y esa mujer?...

REY
Yendo con ella, no inspiro ninguna sospecha. Mañana ha de celebrarse en Palacio la fiesta conque las diversas ciudades de Oswalia celebran la nueva juventud del Rey.

TRIBULETE
De ese mamarracho.

REY
Sí; de ese mamarracho. Ya sabes que un grupo de campesinos de cada Estado, ha de ofrecerle flores.

TRIBULETE
Sí; ya comprendo.

REY
Por este medio me introduzco en las habitaciones del Rey...

TRIBULETE
Llevas tu ramo...

REY
Se lo ofrezco...

TRIBULETE
Y en ese momento... (Hace ademan de herir)

REY
Justo; en ese momento...

TRIBULETE
¡Bravo! (Vuelve a mirar) Pero te juegas la vida.

REY
¡Qué importa dar la vida por las ideas! Nosotros triunfaremos.

TRIBULETE
Abrázame (Los dos se abrazan cómicamente, haciendo combinaciones con la zapatilla, que conserva en la mano) Mañana el Palacio estará en poder nuestro.

REY
Y el Rey...

TRIBULETE
¿El Rey? Bueno, eso es cosa mía.

REY
Hasta luego. Salud.

TRIBULETE
Salud y República. (Vuelve a darle la mano con la zapatilla)

REY
(Haciendo mutis al mesón) (¡Ya es mío!)

TRIBULETE
¡Hombres así, son los que necesita nuestra causa! (Va al fondo y silba de un modo especial a gusto del actor)


ESCENA VII

Tribulete. Coro de conspiradores fondo izquierda; el Rey y Rosaura del mesón. Los conspiradores envueltos en tabardos y con sombrero.

(Música)

(Apenas Tribulete: hace la señal, aparecen un grupo tenores y tiples primeras de conspiradores que penetran sigilosamente en el patio del mesón)

CORO
(Con misterio)
Aquí nos tienes
a tu señal,
a tu completa
disposición,
pues cada cual
es, tu aliado
de corazón.

(Entra otro grupo bajos y tiples segundas)

2° GRUPO
A tu llamada
soy puntual
para batirme
como un león
por nuestra santa
revolución.

TRIBULETE
Gracias amigos
por la adhesión.
Hay que lanzarse
como un chacal,
a las entrañas
de la reacción.

(Les indica que pasen hacia la derecha, mientras él cierra la puerta. Cuando todos forman un grupo de espaldas al mesón, sale de éste el Rey)

REY
Los conjurados aguardan
llenos de bélico ardor.
Es preciso que yo empiece
mi papel de Redentor.

(Avanza al centro)

¡República y salud!

TODOS
¡Y santa libertad!

TRIBULETE
(A los demás)
Al apóstol de la causa
con respeto saludad.

(Coge la escoba de palma que se cita en la acotación de decorado. Todos hacen una inclinación de cabeza)

REY
Yo seré vuestro caudillo
y el triunfo conseguiré.

TODOS
¡Salud!

TRIBULETE
¡Esto va bien!

(Saca un espadón, cuya empuñadura estaba disimulada entre la palma de la escoba, sirviéndola de vaina a la hoja, el mango de la misma que es hueco.

REY
La victoria será nuestra
si lucháis todos con fe.

TODOS
¡Salud!

TRIBULETE
¡Pero muy requetebién!

REY
El arma regicida
mi mano esgrimirá
y a su certero golpe
el trono se hundirá.

UNO
¡Viva nuestro jefe!

TODOS
¡Viva!

TRIBULETE
¡Callad!

TRIBULETE y REY
República y salud.

TODOS
¡Y santa libertad!

(Se extienden por toda la escena, dejando al Rey y Tribulete en el centro)

REY
Ya del pueblo reine al fin
la suprema libertad.

TODOS
¡Libertad!

REY
No debemos ser esclavos
del que abusa de la ley

TODOS
¡Muera el Rey!

REY
Acabe ya la odiosa tiranía;
que ruede la cabeza del tirano
y alumbre nuestro triunfo el nuevo día.
¡Viva el pueblo soberano!

TODOS
No más sufrir, oprimidos,
del nuevo Rey los rigores;
a nuestro empuje
caigan vencidos
los opresores.
La libertad que queremos,
negar intentan en vano.
Caigan los ídolos,
mueran los déspotas;
con fe luchemos
contra el poder del tirano.

REY
Nuestro canto de guerra y amor
entonemos unidos y sin temor.

TODOS
Ya del pueblo reine al fin
la suprema voluntad.

REY y TRIBULETE
¡Libertad!

TODOS
No debemos ser esclavos
del que abusa de la ley.

REY y TRIBULETE
¡Muera el Rey!

TODOS
Acabe ya la odiosa tiranía...
etc., etc.

REY
Luchad,
que la patria lo sabrá agradecer.
Las armas preparad.
Luchad,
y en la lucha sucumbir ó vencer
en pos de libertad.

TODOS
Luchemos por la gloria,
venciendo al impostor,
que es siempre la victoria
del que lucha con ardor.
La libertad que queremos...
etc., etc.
En los pechos el valor.
Para todos igualdad.
República y amor
y santa libertad.

REY
Perdonad si ahora os dejo;
pero a solas mi plan estudiaré.

TODOS
La suerte te acompañe.

REY
Y a vosotros también.

(Vase al mesón)

TRIBULETE
Prudencia y sigilo
y todos marchad.

(Hacen ademán de irse, pero Tribulete los detiene)

Pero antes juremos...

(Extendiendo el sabio, sobro el que todos juran, nevándose después la mano al corazón)

TODOS
¡Libertad, igualdad, fraternidad!

(Se estrechan mutuamente las manos, mientras vuelve a salir el Rey con Rosaura y se dirigen a la puerta del fondo)

ROSAURA
¿Dónde vamos?

REY
A Palacio,
tras de tu felicidad.

(Vanse)

TODOS
(Mientras van haciendo el mutis por el fondo)
República y salud
y santa libertad.


TELON DE CUADRO


(Sigue la música)


(MUTACION)


CUADRO QUINTO

Salón del Trono en el Palacio Real. A la izquierda, primer término gran ventanal, por el que se ve el exterior; es practicable. En segundo, un poco escorzado, el Trono, a cuyo sillón da acceso una pequeña grada. Al fondo, gran galería, cubierta de tapices, preparada para el cambio que se indicará. Entre esta galería y el trono, paso a las habitaciones. En primer término derecha, gran puerta de entrada, y en segundo, frente al público, gran chimenea, cuyo fondo es practicable, dando paso a una galería subterránea.

Detalles a juicio del pintor.


ESCENA PRIMERA

Licinio y el Chamberlán; trajes de corte.

(Hablado)

LICINIO
¿Está todo dispuesto para la fiesta que va a celebrarse en mi honor?

CHAMBERLAN
Hasta el último detalle. Sólo falta que vuestra majestad vaya a ponerse el manto y la corona.

LICINIO
Pues anda a mis habitaciones, y aguardad con el manto extendido y la corona en alto que allá va a recibirlos mi augusta persona.

CHAMBERLAN
¿Con el manto extendido y la... (Haciendo con los brazos como si tuviera un capote) Bien. (Saluda y vase fondo izquierda. Se abre el fondo de la chimenea y penetran por ella Rosaura y el Rey)


ESCENA II

Licinio, Rosaura y el Rey.

LICINIO
(Retrocediendo asustado) ¡Eh! ¿Cómo habéis llegado hasta aquí? ¡Fuera!

ROSAURA
No; no creas que venimos a vengarnos de ti.

REY
No muestres esa fiereza, esa majestad, que en ti resulta cómica. No venimos a arrebatarte el trono.

ROSAURA
Somos mucho más generosos de lo que supones y venimos a salvarte.

LICINIO
¡A salvarme! Pero ¿quiénes sois y de qué me salvaréis?

REY
Ese trono que usurpas es el que yo he abandonado en precio de mi juventud. Yo he sido el Rey, el descendiente de Reyes, el que supo ocupar su sitio con dignidad y realeza y también el que supo renunciar a él por otro bien mayor: por la juventud y por el amor. Ya sabes quiénes somos, porque a Rosaura, aunque finjas no conocerla, también la conoces.

ROSAURA
Sí, yo soy Rosaura, a la que un día llamabas tu Rosaura; aquella pobre pastora a quien despreciaste cuando tuviste vestidos reales.

LICINIO
Bien; ¿y qué queréis? Acabad de una vez, si no queréis que os mande dar cien palos. Hablad.

ROSAURA
No; vámonos de aquí. Dejemos a Licinio a solas con su orgullo.

REY
Aguarda; te he prometido salvarle y, aun a pesar suyo, he de poner los medios para ello. (A Licinio, con mucha decisión) Te amenazan la prisión y el destierro, quizá la muerte. La chimenea del salón oculta la entrada de una galería secreta que conduce fuera del Palacio. Si sales por ella y te. ves libre, dirígete al Estado vecino, que es adicto al Trono, y bastante poderoso para sofocar la revolución que acaba de estallar por culpa de tus desaciertos.

LICINIO
Y toda esa patraña, ¿no será un lazo que me tendéis para vengaros así de mi desprecio a Rosaura?

REY
¡Un lazo!

ROSAURA
¡Eres incapaz de comprender nuestra generosidad!

REY
(Haciendo girar la puerta de la chimenea) Mira: esta es tu única salida; medita bien si te conviene Utilizarla. (Cierra. A Rosaura) Vamos.

LICINIO
Andad enhorabuena, miserables pastores, que yo sé lo que toca hacer. (Vanse Rosaura y el Rey, por la primera derecha) ¡Ja-ja-ja! ¡Sí que es curioso el lance; dos pobres campesinos, aconsejando á todo un monarca! ¡Ja-ja-ja! (Vase majestuosamente, fondo izquierda)


ESCENA III

Damas, Caballeros, Pajes, Licinio con manto real y corona. El gran Chambelán y Soldados. Luego Rosaura y' campesinos de ambos sexos, y de diferentes Estados. Trajes distintos.

(Música)

Damas y Caballeros salen fondo izquierda y se colocan a la izquierda, del trono delante del ventanal.

DAMAS y CABALLEROS
¡Viva el Rey!

(Aparece Licinio con su Corte)

¡Viva el Rey!
¡Que es sostén de la Nación!

(Licinio ocupa el trono y hace señal al Chambelán qué se dirige a la puerta de la derecha para que entren las comisiones. Pajes y soldados, distribuidos por la escena a gusto del Director. Entran los campesinos con Rosaura al frente, que lleva un ramo cíe flores)

ROSAURA
¡Señor!

(Licinio se sorprende al ver a Rosaura y en seguida adopta una actitud de necia majestad)

Para el Rey, son nuestros amores,
nuestros bailes y nuestras flores.
Los típicos cantos
del pueblo escuchad.
Va en sus cadencias
el sentimiento.
Encuentre en ellos
dicha y contento Su Majestad.

(Entrega el ramo a un paje)

Escuchad.

(Se retira a la derecha. El Coro avanza y rompe bailar)

CORO
¡Así!
¡Así!
Tra-la-la-la
tra-la-la-la.
A la fuente ve
que a la fuente va.
¡Ajú!
Detrás de ti.
Mi amor se va
cantando así.
Tra-la-la-la.
¡Ajú!

(Hablado)

LICINIO
(Con tono oratorio enfático) Vasallos: Mi Augusta Majestad está satisfecha de vuestro homenaje y no se arrepiente de haberos, consentido llegar hasta ella. (En los oyentes se retrata la extrañeza y el disgusto que las palabras de Licinio les produce y entre sí cuchuchean, comentándolas) En esos rumores conozco el agradecimiento que mi condescendencia os produce. (Suena un tiro lejano y todos ponen cara de miedo, que quieren disimular ante Licinio) ¿Qué ha sido eso?

CHAMBERLAN
Nada, señor: un cohete. Algún entusiasta de Vuestra Majestad que hace salvas. (Se oyen disparos más cercanos y frecuentes que acaban en un verdadero tiroteo. Esto produce una desbandada general. Cortesanos, soldados, pajes y campesinos, huyen en todas direcciones, hasta dejar a Licinio sólo en escena)

LICINIO
(Abandona el manto y desciende del trono) ¡Todos me abandonan en los momentos de peligro!

(Se asoma al ventanal, por donde penetra el resplandor rojizo del incendio) Han colocado escalas en los balcones y trepan por ellas. ¡Han dado fuego a Palacio! ¡Estoy perdido! No hay. otro remedio: la puerta secreta. (Al intentar evadirse por la puerta de la chimenea, aparece por ella Tribulete con su espadón en la mano seguido de varios conspiradores, coincidiendo su entrada con la de otros conspiradores por el ventanal)


ESCENA IV

Licinio, Tribulete y Conspiradores.

TRIBULETE
(Con ironía) ¿Adonde se va, mocito? ¿A dar un paseíllo, eh?

LICINIO
¿Quién eres?

TRIBULETE
¡Tribulete! ¡Tribuletito!

LICINIO
¿Otra vez?

TRIBULETE
Sí; pero ahora soy yo el fuerte y tú el que tienes que inclinar la cabeza, si no quieres que te la corte de un tajo. ¡Brrrr! (Con énfasis a los conspiradores) ¡Apoderaos de. ese hombre! Licinio intenta escapar pero se apoderan de él y se lo llevan por la puerta de la derecha. Tribulete al quedarse solo se quita el gorro que es colorado por dentro, lo vuelve del revés con lo que parece un gorro frigio y se lo pone. Cuando va a irse echa una ojeada al trono y expresa la tentación que experimenta de probar a qué sabe sentarse en él. Duda un momento y al fin se encarama en el sillón real, contoneándose y saboreando su dicha)

(Música)

CORO
(Dentro)
Ya del pueblo reina al fin
la suprema libertad.
¡Libertad!
No queremos ser esclavos
del que abusa de la ley.
¡Muera el Rey!

(A medida que el coro so aloja empiezan a verse resplandores del incendio y a oírse crujidos siniestros y un ruido de paredes que se desploman)

TRIBULETE
¡Cáspita, que el fuego avanza! (Huye por la derecha)

(Dentro sigue el griterío, sobresaliendo los mueras, pero cada. vez más lejano. Al fin nada más se oye. El Palacio arde en la soledad de la noche. De pronto, la pared del fondo se cuartea y cae toda la galería del último término, dejando ver el campo a través de ruinas humeantes y de vigas ardiendo. Bordeando la falda de un poético monte se ve a Rosaura y al Rey alejarse enlazados amorosamente)


ESCENA FINAL

Rosaura y el Rey.

LOS DOS
Amor es la primavera
llena de luz. y color.

(Ya cayendo el telón lentamente)

Amor, es la vida entera
y él nos espera:
vayamos al amor.

Fuerte de orquesta y


TELON


Información obtenida en:
https://archive.org/details/siyofuerareyzarz30722serr

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